Mostrando entradas con la etiqueta b. Clases sociales: resentimiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta b. Clases sociales: resentimiento. Mostrar todas las entradas

3.8.26

El vicio de Isabel Díaz Ayuso con los áticos es algo digno de psicoanálisis. Quizá haberse criado en ese barrio y mirar hacia arriba viendo esas terrazas imposibles le ha traumatizado... Su terapia nos está saliendo cara... personas psicológicamente como Ayuso pueden entenderse con dos palabras francesas: "parvenu" o nuevo rico.. y "aisance" o naturalidad. La primera marca a la persona de clase social más baja que alcanza un estatus relacional más elevado no destinado a los de su clase y que la aristocracia usa para despreciarlos, la segunda palabra se refiere a la soltura para relacionarse, una marca de clase. La que Ayuso jamás podrá alcanzar por mucho que le paguemos con nuestros impuestos ese intento de ascenso de clase... Ayuso es una "parvenu" de las muchas que pululan por la geografía madrileña... pero Ayuso ni siquiera ha podido pagarse ese ascenso social. Hay pocas cosas más bajas que ser una intrusa de clase con el dinero propio, y es serlo con el de la plebe, que paga sus impuestos para comprarle esa posición social bastarda... El hecho de que el ático que le hemos comprado a la Quironesa era de Astrid Gil-Casares, una eminente miembro de la elite aristócrata madrileña, es una muestra más de cómo Ayuso busca emular los usos y costumbres de una clase con la que se codea por su cargo, pero que la desprecia por no ser más que una advenediza de clase... Isabel Díaz Ayuso es una lideresa política que se mueve por sus complejos, traumas, miedos y fobias. Todo lo que hace en su labor pública se entiende desde la disforia que sufre entre lo poco que es y lo mucho que querría ser porque el poder no le otorgará jamás aquello que en su subconsciente sabe que le falta. No hay ático que pueda disimular los usos y costumbres clasemedieros que la nobleza huele desde arriba (Antonio Maestre)

"Ayuso, la pijoaparte.

El vicio de Isabel Díaz Ayuso con los áticos es algo digno de psicoanálisis. Quizá haberse criado en ese barrio y mirar hacia arriba viendo esas terrazas imposibles le ha traumado y ahora somos los madrileños los que tenemos que cerrar ese vacío existencial con nuestros impuestos. Su terapia nos está saliendo cara. Molière explicó lo que le pasa a gente como la presidenta de la Comunidad de Madrid ya en el siglo XVII en su obra 'El burgués gentilhombre' con el proceder de Mounsier Jourdain intentando emular los modales de los nobles pagando a maestros e instructores sin lograr ni siquiera alcanzarlos, lo que provocaba la burla más absoluta de la clase a la que quiere pertenecer.

Pierre Bourdieu en 'La distinción' nos enseña que el capital cultural no se puede comprar, personas psicológicamente como Ayuso pueden entenderse con dos palabras francesas: "parvenu" y "aisance". La primera marca a la persona de clase social más baja que alcanza un estatus relacional más elevado no destinado a los de su clase y que la aristocracia usa para despreciarlos, la segunda palabra se refiere a la naturalidad y soltura para relacionarse, aplicado a las relaciones sociales se puede considerar la marca de clase. La que Ayuso jamás podrá alcanzar por mucho que le paguemos con nuestros impuestos ese intento de ascenso de clase.

Ayuso es una "parvenu" de las muchas que pululan por la geografía madrileña. No pasaría de ser un especimen común de nuestra ciudad, que dan verdadera lástima, si no fuera porque la mayoría se jode y se aguanta con sus complejos y además tiene que pagarle la factura de su espectáculo patético. El dinero puede comprar casi de todo, jamás la pertenencia, pero es que encima el dinero de Ayuso lo ponemos nosotros. El hecho de que el ático que le hemos comprado a la Quironesa sea a Astrid Gil-Casares, una eminente miembro de la elite aristócrata madrileña, es una muestra más de cómo Ayuso busca emular los usos y costumbres de una clase con la que se codea por su cargo pero que la desprecia por no ser más que una advenediza de clase. No sé si lo sabrá, si lo imaginará, pero a Ayuso alguien tendría que decirle que esa clase social se burlará de ella en cuanto se dé media vuelta.

Hay algo más vergonzoso que ser una "parvenu" y es ser Ayuso, porque ella ni siquiera ha podido pagarse ese ascenso social. Hay pocas cosas más bajas que ser una intrusa de clase con el dinero propio y es serlo con el de la plebe que paga sus impuestos para comprarle esa posición social bastarda. Me resistía a usar la obra 'Últimas tardes con Teresa' con Ayuso porque Pijoaparte emulando una identidad de clase para intentar colarse en la burguesía catalana tenía bastante más estilo, pero es la referencia que seguramente mejor se comprenda aunque le quede demasiado elevada a Isabel Natividad.

Esta descripción social especialmente definida en la cultura francesa podría parecer una broma o exageración si no fuera porque Isabel Díaz Ayuso es una lideresa política que se mueve por sus complejos, traumas, miedos y fobias. Todo lo que hace en su labor pública se entiende desde la disforia que sufre entre lo poco que es y lo mucho que querría ser porque el poder no le otorgará jamás aquello que en su subconsciente sabe que le falta. No hay ático que pueda disimular los usos y costumbres clasemedieros que la nobleza huele desde arriba."

(Antonio Maestre, blog, 29/07/26)

28.4.26

Ahora es fácil entrar en el mercado laboral y encontrar un empleo precarizado, pero los universitarios, que aspiran a buenos puestos de trabajo lo tienen más difícil. En ello ha influido la degradación del mercado laboral que sufre todo Occidente y también España. La desindustrialización, la financiarización, la automatización y la difusión de internet en el sector servicios ha llevado a una disminución más que evidente de los puestos de trabajo bien remunerados... así que, tenemos un exceso de aspirantes a la élite que compiten por un reducido número de puestos en los niveles superiores de la política y de los negocios... esto se traduce en unos crecientes sentimientos de privación relativa entre las clases aspiracionales, entre los aspirantes a formar parte de la élite... las clases aspiracionales no cuestionen en absoluto el cosmopolitismo neoliberal, ni la globalización. En lugar de eso, cargan contra los enfermos que están de baja médica, pero sobre todo contra los jubilados... con la IA. desaparecerán enormes cantidades de empleo... Todo esto se traducirá en una “privación relativa” creciente. Y lo hará de forma exponencial. Una privación relativa creciente que se traduce en crecientes posibilidades de “violencia política”... la perspectiva más probable es que los tecno-oligarcas dirijan con sus algoritmos las iras no contra ellos, sino contra los de al lado, contra las personas mayores, contra los indefensos, contra los enfermos. Ya lo están haciendo. ¿Estamos asistiendo al nacimiento de un “Tecno-fascismo”? El tiempo lo dirá ( Miguel Ángel Cerdán Pérez)

"PRIVACIÓN RELATIVA, IA Y ¿TECNO-FASCISMO?

En el clásico de 1970 de Ted Gurr “¿Por qué los hombres se rebelan?” se desarrolló la llamada teoría de la Privación Relativa. En ella se comenta la manifestación de sentimientos de privación ante las expectativas frustradas, entendiendo esta privación no como una realidad objetiva sino relativa entre lo que los individuos tienen y lo que creen merecer. Estas expectativas frustradas no se limitarían a los aspectos materiales sino también a la participación política o el desarrollo personal.

Esta manifestación de privación no sólo sería individual, sería o pretendería serlo principalmente grupal, como una percepción de que como miembro de un grupo se está en posición de desventaja respecto a otro grupo. Gurr distingue tres tipos de privaciones. La primera sería respecto a las aspiraciones, es decir cuando las aspiraciones de un grupo en interrelación con otros grupos más favorecidos, crecen en mayor medida que las posibilidades de satisfacer las mismas. La segunda sería por decrecimiento, que aparecería cuando el grupo asiste al decrecimiento de su control efectivo sobre bienes y valores apreciados, mientras que las expectativas permanecen estables. Y la tercera sería la llamada privación progresiva, cuando un grupo tras un pasado inmediato de materialización de las expectativas ve como se bloquean las posibilidades de seguir viendo satisfechas esas expectativas.

Según Gurr, esto desembocaría en violencia política, aunque ese teórico final y ese supuestamente inevitable desenlace han sido ampliamente criticados por Miguel Ángel Río.

La teoría de Gurr en cualquier caso entroncaría con tesis defendidas por Luigi Salvatorelli y Renzo de Felice también en los años setenta del siglo XX, que argumentarían que el fascismo italiano era el vehículo de las clases medias, a las que se les ha negado una posición social entre la élite nacional con el fin de de forjar un nuevo sistema nacional que les proporcione un papel más sobresaliente. Por supuesto hay muchas más interpretaciones del fascismo como recoge Stanley G Payne. Así, entre ellas está la que argumenta que el fascismo es un subproducto de una descomposición cultural y moral, como piensan Benedetto Croce o Meinecke. O la que indica que era una forma de Bonapartismo, defendida por Thalheimer, y que defiende que el fascismo era producto de una crisis social y política en que las formas de dominación de clase ya no funcionaban y donde fuerzas competidoras se anulaban mutuamente, permitiendo una nueva forma de dictadura. En cualquier caso, la tesis de De Felice, el mayor experto en el fascismo italiano, es la más sugerente. El fascismo sería pues la consecuencia de una privación relativa de parte de las clases medias.

¿Y todo esto tiene algo que ver con la realidad actual? Sí que lo tiene. Y es que debemos analizar dos factores que en principio son contradictorios. En primer lugar, en todo Occidente, y en particular en España, se han reducido las cohortes de jóvenes nativos. Así número de jóvenes con padres de origen español, entre 15 y 34 años, ha descendido un 33 % en menos de 25 años. Así se desprende de las cifras del Instituto Nacional de Estadística, que cifraba el número de jóvenes españoles, en esas cohortes de edad, entre 15 y 34 años, en 12.565.052 en el año 1998. En el año 2022 esa cifra ha bajado a 8.429.301 españoles. En total ha descendido en 24 años en un tercio el número de jóvenes, en total 4.137.751 españoles, una cifra que podría ser mayor de no mediar la nacionalización de centenares de miles de inmigrantes en esas franjas de edad. Pdero, en segundo lugar, y en todo Occidente pero en particular en España, ha aumentado exponencialmente el número de jóvenes con titulación universitaria. Así, según Bernardi y Valdés, si entre los nacidos entre 1960 y 1969 podemos encontrar un 23 % de universitarios, esa cifra asciende al 30 % entre los que nacieron entre 1980 y 1989.

De los datos anteriores se desprende que si bien ha descendido la presión sobre el mercado laboral al disminuir en un porcentaje notable los aspirantes a empleos, por otro ha aumentado el número de universitarios que, de forma lógica, buscan empleos acordes a su formación y por lo tanto bien remunerados y con promoción social. Es decir, si bien los que accedieron al mercado laboral en España en los años 80 y primeros 90, los nacidos en los sesenta del siglo XX, se encontraron con tasas de paro elevadísimas, la presión sobre los puestos de trabajo bien remunerados y de prestigio, aunque con dificultades coyunturales de entrada, eran menores que en la actualidad. Ahora es fácil entrar en el mercado laboral y encontrar un empleo precarizado, pero los universitarios, que aspiran a buenos puestos de trabajo lo tienen más difícil. En ello ha influido la degradación del mercado laboral que sufre todo Occidente y también España. La desindustrialización, la financiarización, la automatización y la difusión de internet en el sector servicios en los últimos años ha llevado a una disminución más que evidente de los puestos de trabajo bien remunerados.

Es decir, se está dando lo que Peter Turchin ha llamado “sobreproducción de élites”. Según este autor, “el vértice de la pirámide está sobrecargado, y tenemos un exceso de aspirantes a la élite que compiten por un reducido número de puestos en los niveles superiores de la política y de los negocios”. Es decir, en el juego de la silla vacía, puede que haya más o menos los mismos jugadores, pero disminuyen las sillas.

Esto se traduce en unos crecientes sentimientos de privación relativa entre las llamadas por Guilluy clases aspiracionales, es decir, entre los aspirantes a formar parte de la élite, y que se concentran sobre todo en las llamadas ciudades globales, en las grandes metrópolis tipo Madrid o Barcelona.

¿Y en qué se traduce esto? Y sobre todo, ¿cómo va a evolucionar? Pues en principio, tenemos que admitir que las clases aspiracionales son eso, con aspiraciones, valga la redundancia. Es decir, no aspiran a cambiar nada. Aspiran a formar parte de la élite. De ahí que no cuestionen en absoluto el cosmopolitismo neoliberal, ni la globalización. Al menos sus portavoces. En lugar de eso, cargan contra los enfermos que están de baja médica, pero sobre todo contra los jubilados o que se van a jubilar “boomers”. Aunque, cabe insistir, en que habría que averiguar en qué medida estas quejas, amplificadas por medios y redes, están o no dirigidas por el algoritmo de los tecno-oligarcas. Y es que los sentimientos familiares siguen siendo fuertes al menos en España, y cargar contra tus padres es signo de descomposición moral y cultural, que diría Croce.

En cualquier caso, la sobreproducción de élites en relación a los puestos disponibles bien remunerados se va a elevar en pocos años de una forma exponencial. Es lo que ocurrirá con la IA. En breve desaparecerán enormes cantidades de empleo como consecuencia de la difusión de la Inteligencia Artificial. Según el World Economic Forum, la IA podría hacer desaparecer 92 millones de puestos de trabajo, aunque otros elevan ese número a centenares de millones. Randstad Research habla de 400.000 empleos perdidos en España en diez años como consecuencia de la IA. Estos puestos de trabajo destruidos se concentrarán en buena medida en los sectores que debían ocupar los aspirantes a la élite. Es decir, el número de sillas disminuirá radicalmente aún más.

Todo esto se traducirá en una “privación relativa” creciente. Y lo hará de forma exponencial. Una privación relativa creciente que se traduce en crecientes posibilidades de “violencia política”. Y desde luego, como no existen o no tienen voz contra-elites que cuestionen el sistema, la perspectiva más probable es que los tecno-oligarcas dirijan con sus algoritmos las iras no contra ellos, sino contra los de al lado, contra las personas mayores, contra los indefensos, contra los enfermos. Ya lo están haciendo. ¿Estamos asistiendo al nacimiento de un “Tecno-fascismo”? El tiempo lo dirá. Pero la verdad es que el horizonte está más que oscuro."

15.3.26

A medida que los Estados de bienestar se erosionaron, el trabajo precario se expandió y las protecciones públicas desaparecieron, emergió una nueva atmósfera de inseguridad en la que la bronca, el miedo, el resentimiento, el orgullo herido y el anhelo de pertenencia se convirtieron en poderosas monedas políticas. Este terreno emocional no es teórico: está inscrito en la retórica de los líderes más influyentes de la actualidad... Sus vocabularios difieren, pero comparten la misma gramática afectiva: movilizar el miedo, el orgullo, la humillación y la angustia existencial en sociedades fracturadas por la reestructuración neoliberal.. La lealtad política duradera emerge cuando el afecto se fusiona con los «resultados tangibles»: ganancias económicas, victorias simbólicas o la sensación de que un líder llena un vacío. Cuando las emociones y las expectativas materiales convergen, el lazo político se vuelve duradero... El miedo y el resentimiento solo se vuelven políticamente poderosos cuando se conectan con experiencias vividas de inseguridad, desigualdad y expectativas incumplidas... Los líderes autoritarios explotan las emociones de manera agresiva, a menudo descartando por completo las normas retóricas o institucionales. Este estilo transgresor atrae la atención e intensifica la movilización. Pero las condiciones materiales importan. La manipulación emocional gana tracción porque la angustia económica crea un terreno fértil... Los líderes autoritarios explotan las emociones de manera agresiva, a menudo descartando por completo las normas retóricas o institucionales. Este estilo transgresor atrae la atención e intensifica la movilización... Las consignas vagas permiten que cada persona proyecte en ellas sus propios miedos y deseos. Esto ya era así en los años veinte y treinta: la propaganda autoritaria usaba la ambigüedad para encender la imaginación colectiva... Pero las condiciones materiales importan. La manipulación emocional gana tracción porque la angustia económica crea un terreno fértil. Las emociones se vuelven políticamente decisivas solo cuando están enraizadas en la erosión material, el colapso de la capacidad estatal y la fragmentación social producida por el neoliberalismo (Mabel Berezin)

 "Durante las últimas décadas, el neoliberalismo vació los fundamentos sociales y afectivos de la vida política. A medida que los Estados de bienestar se erosionaron, el trabajo precario se expandió y las protecciones públicas desaparecieron, emergió una nueva atmósfera de inseguridad en la que la bronca, el miedo, el resentimiento, el orgullo herido y el anhelo de pertenencia se convirtieron en poderosas monedas políticas.

Este terreno emocional no es teórico: está inscrito en la retórica de los líderes más influyentes de la actualidad. Donald Trump promete hablar en nombre de «los olvidados». Viktor Orbán advierte que Europa está «bajo asedio». Narendra Modi enmarca la transformación política como un «renacimiento nacional». Giorgia Meloni reivindica su identidad —«mujer, madre, italiana, cristiana»— como una fortaleza bajo amenaza. Javier Milei grita que «todo va a colapsar» si no hay una ruptura radical. Benjamin Netanyahu presenta cada crisis como una batalla por la supervivencia nacional.

Sus vocabularios difieren, pero comparten la misma gramática afectiva: movilizar el miedo, el orgullo, la humillación y la angustia existencial en sociedades fracturadas por la reestructuración neoliberal. El ascenso de las formaciones autoritario-populistas de hoy no puede entenderse solo a través del carisma; está enraizado en un paisaje más profundo de precariedad económica, fragmentación social y colapso de la confianza institucional.

Para entender esta convergencia entre emoción y poder conversamos con la socióloga Mabel Berezin, cuyo trabajo explora la relación entre el afecto, la identidad política y el desarrollo histórico de los movimientos de derecha. En esta entrevista, Berezin explica cómo las emociones se convierten en herramientas políticas, por qué las nuevas formaciones de derecha resuenan en distintos continentes y cómo el neoliberalismo preparó el terreno para estos nuevos modos de autoridad.

 DM: Antes de entrar en las fuerzas estructurales, quiero empezar por la materia prima en sí misma: las emociones. La política contemporánea parece estar impulsada no tanto por programas, como sí por el miedo, el orgullo y el resentimiento. ¿Cómo configuran las emociones la pertenencia política hoy y cómo convierten los líderes el lazo afectivo en lealtad duradera?

 MB: Las emociones siempre fueron centrales en la política. Cualquier líder eficaz, ya sea de izquierda o de derecha, sabe trabajar con ellas. Pero las emociones nunca operan solas. Las personas responden a lo que sienten y a lo que creen que pueden ganar materialmente.

La lealtad política duradera emerge cuando el afecto se fusiona con lo que yo llamo «resultados tangibles»: ganancias económicas, victorias simbólicas o la sensación de que un líder llena un vacío. Cuando las emociones y las expectativas materiales convergen, el lazo político se vuelve duradero.

 DM: Sostuviste que la política afectiva no puede explicar por sí sola la resistencia actual de la derecha. ¿Qué pesa más, las emociones o las condiciones materiales? ¿Y cómo combinan ambas cosas los líderes contemporáneos?

 MB: Son inseparables. La movilización emocional es importante, pero sin anclaje material pierde fuerza. En muchos países donde ascendió la derecha neoautoritaria, los líderes combinan narrativas emocionalmente cargadas con gestos simbólicos o concretos que abordan preocupaciones materiales.

El miedo y el resentimiento solo se vuelven políticamente poderosos cuando se conectan con experiencias vividas de inseguridad, desigualdad y expectativas incumplidas.

 DM: Quiero preguntar sobre una herramienta a la que recurren muchos de estos líderes: la división. ¿Por qué la polarización se volvió una estrategia política tan eficaz en la era neoliberal?

 MB:Porque la polarización simplifica un mundo que el neoliberalismo volvió estructuralmente inestable. A medida que las instituciones se debilitan y las personas pierden seguridad económica, las narrativas binarias ofrecen claridad y dirección.

En contextos autoritarios competitivos, la polarización también ayuda a consolidar el poder: presenta al líder como el protector indispensable frente a los «otros» hostiles.

 DM: Una vez que la polarización se instala, su lenguaje se moldea a través de consignas simples, ambiguas, emocionalmente cargadas. ¿Por qué las consignas políticas vagas son tan eficaces para movilizar a la gente hoy en día?

 MB: Su poder reside en su vacuidad. Las consignas vagas permiten que cada persona proyecte en ellas sus propios miedos y deseos. Esto ya era así en los años veinte y treinta: la propaganda autoritaria usaba la ambigüedad para encender la imaginación colectiva.

Bajo la precariedad neoliberal, las promesas vagas se vuelven aún más potentes porque pueden absorber las ansiedades de sociedades fragmentadas.

 DM: Hablemos de las figuras que encarnan esas consignas: líderes que se presentan casi como receptáculos de significado. Cuando un líder dice «yo soy como tú» o «hablo en tu nombre», ¿está construyendo una nueva identidad político-teológica?

 MB: En cierto sentido, sí. Esta retórica transforma a los líderes de actores ordinarios en figuras cuasi teológicas. Se convierten en símbolos antes que en individuos con proyectos políticos o programas de gobierno.

Esto funciona con mayor intensidad en sociedades que ya venían estando marcadas por la fragmentación, la tensión cultural o el deterioro institucional. Y, cuando resuena, genera una adhesión afectiva casi absoluta alrededor del líder.

 DM: Estas dinámicas emocionales se perciben como globales en parte porque las condiciones económicas que las sustentan también lo son. ¿Cómo alimentaron la reestructuración neoliberal y la erosión de los Estados del bienestar el ascenso de los movimientos autoritario-populistas contemporáneos?

 MB: A partir de los años noventa, la erosión de las protecciones del Estado de bienestar debilitó el vínculo entre los ciudadanos y el Estado. La estabilidad laboral se derrumbó, las garantías públicas se achicaron y la previsibilidad a largo plazo desapareció.

Lo que mostró mi investigación comparativa es que la reestructuración neoliberal produjo respuestas emocionales —miedo, frustración, desilusión— que los movimientos autoritario-populistas aprovecharon. En otras palabras: la crisis económica creó la base material; la crisis afectiva creó la oportunidad política.

 DM: Existe un debate de larga data sobre si la derecha actual está impulsada principalmente por la identidad cultural o por el declive económico. ¿La nueva derecha es ante todo identitaria, o la inseguridad económica sigue siendo la fuerza más profunda?

 MB: La identidad es importante, pero la inseguridad económica es el telón de fondo estructural. Sin ella, los llamados identitarios carecen de fuerza política. Cuando los problemas estructurales quedan sin resolverse, las personas se vuelven más receptivas a las promesas de los actores neoautoritarios o autoritarios competitivos.

 DM: Una emoción reaparece constantemente en distintas sociedades: la sensación de abandono. ¿Por qué el sentimiento de que «el Estado ya no nos protege» se volvió tan políticamente decisivo?

 MB: Porque capta la esencia de la era neoliberal. En Estados Unidos, en Europa y más allá, las personas se sienten abandonadas por las instituciones que antes garantizaban estabilidad.

Este sentimiento tiene raíces en condiciones reales: mercados laborales precarios, servicios públicos en declive, protecciones sociales debilitadas, instituciones desbordadas. Cuando las personas se sienten desprotegidas, la política del hombre fuerte se vuelve atractiva.

 DM: Dices que las emociones son necesarias pero no suficientes en política. ¿Qué distingue a los líderes autoritarios en su forma de movilizar las emociones?

 MB: Su disposición a cruzar límites. Los líderes autoritarios explotan las emociones de manera agresiva, a menudo descartando por completo las normas retóricas o institucionales. Este estilo transgresor atrae la atención e intensifica la movilización.

Pero las condiciones materiales importan. La manipulación emocional gana tracción porque la angustia económica crea un terreno fértil.

 DM: Por último, después de todas estas capas —emoción, economía, polarización, identidad, liderazgo—, ¿qué marco analítico nos ayuda a entender la política contemporánea?

 MB: Uno multidimensional. Para entender el panorama actual hay que examinar cómo se politizan las emociones, cómo las economías neoliberales generan inseguridad, cómo las formaciones autoritario-populistas llenan el vacío resultante y cómo las crisis estructurales reconfiguran las identidades políticas.

Las explicaciones puramente emocionales o puramente económicas no alcanzan. Las emociones se vuelven políticamente decisivas solo cuando están enraizadas en la erosión material, el colapso de la capacidad estatal y la fragmentación social producida por el neoliberalismo.

Notas:

1 Periodista, corresponsal de Deutsche Welle y colaboradora internacional en medios como Le Parisien Matin."

(Entrevista a  , Dora Mengüç, JACOBINLAT, 15/03/26)

21.1.26

España amplía sus milmillonarios hasta 33 personas, con una riqueza que se dispara a niveles récord... sus fortunas alcanzan máximos de casi 200.000 millones de euros en 2025, mientras hay muchos hogares que pierden poder adquisitivo... se está acelerando de forma notable la concentración de riqueza. El incremento de la fortuna de los milmillonarios fue “cuatro veces más rápido que el promedio de los últimos cinco años”, lo que equivale a unas ganancias superiores a los “77 millones de euros al día” durante el último año. Para alcanzar esa misma cifra sería necesario el trabajo anual “de cerca de un millón de personas”... El contexto bursátil ha contribuido de forma decisiva a este resultado... Mientras los salarios pierden peso en el reparto de la riqueza nacional, el coste de la vida sigue presionando a los hogares, especialmente en partidas básicas como la vivienda, la energía y la alimentación. Esta combinación explica que, pese al crecimiento económico, muchas personas tengan serias dificultades para llegar a fin de mes... Pero la brecha no se limita al ámbito económico. La acumulación de riqueza también se traduce en una sobrerrepresentación política de las élites económicas, con el ejemplo paradigmático del nuevo mandato de Donald Trump al frente de Estados Unidos. Según Oxfam, la probabilidad de que una persona milmillonaria ocupe un cargo político es “4.000 veces” mayor que la de cualquier ciudadano corriente... “La brecha de riqueza no se limita a los jets privados: está creando un abismo en el poder e influencia políticos que ostenta esta élite milmillonaria y el resto de la población”... “La pobreza genera hambre, pero la constante desafección política genera ira. Si nuestras sociedades se sienten hoy más divididas y fracturadas es porque, efectivamente, lo están”... La tendencia observada en España no es una excepción. A nivel global, Oxfam denuncia que la concentración de riqueza en manos de los milmillonarios también se ha intensificado (eldiario.es)

"Oxfam Intermón alerta en un informe de que las grandes fortunas alcanzan máximos de casi 200.000 millones de euros en 2025, mientras hay muchos hogares que pierden poder adquisitivo.

Cinco nuevos nombres se han sumado en el último año a la lista de milmillonarios en España, que ya alcanza a 33 personas, la gran mayoría hombres, y que han llevado sus fortunas a niveles récords de casi 220.000 millones de euros, según el último informe anual sobre desigualdad de Oxfam Intermón. La ONG, que publica el estudio coincidiendo con el inicio del Foro Económico Mundial de Davos, denuncia mientras una parte importante de la población ve erosionado su poder adquisitivo.

El informe Contra el imperio de los más ricos recoge que el patrimonio acumulado por los milmillonarios españoles supera ya al de “18,7 millones” de personas, que representa casi el 40% de la población.

La lista –del ranking en tiempo real de la revista Forbes– está encabezada por Amancio Ortega, fundador de Inditex. Le siguen su hija y empresaria Sandra Ortega Mera, Rafael del Pino, presidente de Ferrovial, y Juan Roig, presidente de Mercadona. La mayoría de estas grandes fortunas continúan concentradas en manos de hombres.

Sobre las cinco nuevas incorporaciones a la lista de milmillonarios en España, Oxfan Intermón no desvela sus nombres, pero indica a elDiario.es que en noviembre de 2024 eran 28, en el mismo mes de 2025 eran 33. “Este aumento es el resultado neto de personas que salen de la lista (por defunción, porque dejan de tener un patrimonio superior a los 1.000 millones de dólares) y otras que entran”, por ejemplo porque heredan o porque su patrimonio ha aumentado durante este tiempo por encima de los 1.000 millones de dólares.

El estudio de Oxfam sostiene que la riqueza de los 33 milmillonarios españoles creció en casi 28.300 millones de euros respecto al año anterior, hasta situarse en 197.500 millones, el nivel más alto registrado hasta la fecha. En términos reales, el aumento fue del 13,6%, “más de cuatro veces el crecimiento previsto para la economía española en 2025”, que se sitúa en el 2,9%.

La ONG advierte además de que se está acelerando de forma notable la concentración de riqueza. El incremento de la fortuna de los milmillonarios fue “cuatro veces más rápido que el promedio de los últimos cinco años”, lo que equivale a unas ganancias superiores a los “77 millones de euros al día” durante el último año. Para alcanzar esa misma cifra sería necesario el trabajo anual “de cerca de un millón de personas”, contrapone la ONG.

El contexto bursátil ha contribuido de forma decisiva a este resultado. 2025 ha sido también un año histórico para la capitalización de las empresas del IBEX 35, lo que ha impulsado el valor de las participaciones de las grandes fortunas ligadas al mercado financiero.
Salarios a remolque y hogares bajo presión

Frente a este crecimiento récord de la riqueza en la cúspide, la situación de la mayoría de la población trabajadora es muy distinta. En los diez primeros meses de 2025, la ONG apunta que los sueldos han subido menos que la inflación en ese mismo periodo, a partir de los datos salariales de Caixabank Research ‘Real Time Economics“, provocando una pérdida de poder adquisitivo de los empleados.

Mientras los salarios pierden peso en el reparto de la riqueza nacional, el coste de la vida sigue presionando a los hogares, especialmente en partidas básicas como la vivienda, la energía y la alimentación. Esta combinación explica que, pese al crecimiento económico, muchas personas tengan serias dificultades para llegar a fin de mes.

La desigualdad patrimonial refuerza esta brecha. “El 1% más rico de la población concentra el 23,9% de la riqueza total del país, mientras que la mitad más pobre apenas posee el 6,7%”, sostiene Oxfam. Aún más acusado es el caso del 0,1% más rico: “unas 48.000 personas con una riqueza media cercana a los 20 millones de euros”, que ya controlan más del 10% de la riqueza nacional y han aumentado su peso de forma sostenida desde 2010, alerta la ONG.

“La gente no llega. El dinamismo económico favorece a las grandes fortunas, pero para millones de personas resulta cada vez más difícil llegar a fin de mes o calentar su casa”, advierte el director de Oxfam Intermón, Franc Cortada. A estas dificultades se suman los problemas de acceso a una vivienda digna y asequible, que condicionan los proyectos vitales de varias generaciones. “Ese malestar encuentra refugio en relatos que señalan culpables y prometen soluciones sencillas basadas en el ‘sálvese quien pueda’ y una meritocracia engañosa”, añade.
El precio democrático de la desigualdad

Pero la brecha no se limita al ámbito económico. La acumulación de riqueza también se traduce en una sobrerrepresentación política de las élites económicas, con el ejemplo paradigmático del nuevo mandato de Donald Trump al frente de Estados Unidos. Según Oxfam, la probabilidad de que una persona milmillonaria ocupe un cargo político es “4.000 veces” mayor que la de cualquier ciudadano corriente.

La ONG denuncia que este acceso privilegiado al poder se refleja asimismo en la influencia sobre la agenda pública y mediática, con casos como el hombre más rico del mundo, Elon Musk, al mando de la red social X (antes Twitter) o de la adquisición del Washington Post por el empresario Jeff Bezos. Así, las élites económicas dominan los espacios de decisión, advierte Oxfam, mientras los intereses de las personas en situación de pobreza, las mujeres y los grupos racializados quedan sistemáticamente infrarrepresentados.

La organización lanza una señal de “alerta” ante las decisiones políticas que está tomando Donald Trump. “Desde su llegada al poder, se han reducido los impuestos a los superricos, se han bloqueado avances en fiscalidad internacional para grandes corporaciones, se han limitado los intentos de frenar el poder de los monopolios y se ha impulsado el valor en bolsa de sectores como el de la inteligencia artificial, generando importantes beneficios que han ido a parar casi exclusivamente a las grandes fortunas”, critica Oxfam.

“La brecha de riqueza no se limita a los jets privados: está creando un abismo en el poder e influencia políticos que ostenta esta élite milmillonaria y el resto de la población”, señala Cortada. “La pobreza genera hambre, pero la constante desafección política genera ira. Si nuestras sociedades se sienten hoy más divididas y fracturadas es porque, efectivamente, lo están”, añade.
Una brecha que se agranda a escala mundial

La tendencia observada en España no es una excepción. A nivel global, Oxfam denuncia que la concentración de riqueza en manos de los milmillonarios también se ha intensificado. Durante el último año, el informe indica que su patrimonio creció más de un 16%, “tres veces más rápido que el promedio anual de los últimos cinco años”, hasta alcanzar un máximo histórico de 18,3 billones de dólares.

Si se amplía la mirada al último sexenio, el crecimiento resulta aún más pronunciado: la riqueza combinada de los milmillonarios ha aumentado “un 81%” desde 2020. Todo ello convive con una realidad mucho más precaria para la mayoría de la población mundial y en algunos casos de imperiosa necesidad. La ONG recuerda que “casi la mitad de las personas del planeta viven en situación de pobreza, con menos de 8,3 dólares al día, y un 28% se encuentra en situación de inseguridad alimentaria”.

La organización internacional recuerda que “La desigualdad extrema y la concentración de riqueza no son inevitables, ni tampoco lo es frenar el poder e influencia política de los superricos”. Por ello, emplaza a los gobiernos a “actuar con urgencia” en varios ámbitos, entre los que destaca “reforzar los cortafuegos entre la concentración de riqueza y la política, regulando estrictamente los lobbies y la financiación de campañas electorales y partidos”, impulsar Planes Nacionales de Reducción de la Desigualdad con objetivos y plazos concretos, impulsar “agendas efectivas de tributación a los superricoscon tipos suficientemente altos como para reducir la desigualdad extrema”, entre otras."

(En Salvador López Arnal, 20/01/26, fuente eldiario.es

5.11.25

Paul Krugman: Trump celebraba una lujosa fiesta con bailarinas con lentejuelas y plumas y, sí, una mujer escasamente vestida en una gigantesca copa de martini... solo unas horas antes de que 42 millones de estadounidenses estuvieran a punto de perder la asistencia alimentaria federal... Trump entendía perfectamente que estaba de fiesta mientras los estadounidenses comunes estaban sufriendo. Y esa comprensión fue una gran razón por la que disfrutó del evento... Adam Serwer escribió que la crueldad, y la alegría que algunas personas sienten al infligir crueldad, es lo que une a los seguidores más leales a Trump... "La capacidad del presidente para ejecutar esa crueldad a través de la palabra y la acción los hace eufóricos. Les hace sentirse bien, les hace sentirse orgullosos, les hace sentirse felices, les hace sentirse unidos"... se puede ver la misma alegría en la crueldad, no solo en Trump, sino en la mayoría de sus principales secuaces, desde Stephen Miller y JD Vance hasta Tom Homans, Kristi Noem, Pam Bondi y Pete Hegseth. Todos ellos claramente sienten una satisfacción burlona en su capacidad para fastidiar a los pobres y desamparados... ¿Qué pasa con los invitados a la fiesta? ¿Qué pasa con los oligarcas humillándose ante Trump? Algunos de ellos pueden compartir la crueldad del círculo íntimo de Trump. La mayoría probablemente simplemente no se preocupa por el sufrimiento de los demás, ciertamente no lo suficiente como para arriesgarse a la ira de Trump protestando o incluso no presentándose... la fiesta en Mar a Lago no fue un caso de insensibilidad, disfrutando a pesar del sufrimiento de los demás. En gran parte fue una fiesta celebrada para celebrar el sufrimiento de otros... ¿Pagará Trump y sus amigos algún precio político por este grosero ejercicio de arrogancia? ¿Algún demócrata importante ha hecho alguna vez algo tan desconectado de la realidad como la fiesta de Halloween de Trump?

 "Ha habido muchos comentarios mordaces sobre la lujosa fiesta de Halloween con temática de El Gran Gatsby que Donald Trump organizó en Mar a Lago — una fiesta completa con bailarines con lentejuelas y plumas y, sí, una mujer escasamente vestida en una gigantesca copa de martini. La fiesta, celebrada solo unas horas antes de que 42 millones de estadounidenses estuvieran a punto de perder la asistencia alimentaria federal, mientras 1.4 millones de trabajadores federales se quedaban sin paga, fue grotesca. También fue, como todo lo de Trump, indescriptiblemente vulgar.

Pero muchos comentaristas describieron las festividades como "fuera de lugar", como si Trump no se diera cuenta de cómo se vería celebrar una fiesta mientras decenas de millones de estadounidenses enfrentan dificultades severas. Vamos. Por supuesto que se dio cuenta de cómo se vería. Entendía perfectamente que estaba de fiesta mientras los estadounidenses comunes estaban sufriendo. Y esa comprensión — combinada con la creencia de que podía salirse con la suya — fue una gran razón por la que disfrutó del evento.

Durante el primer mandato de Trump, Adam Serwer escribió un artículo justamente celebrado para The Atlantic titulado "La crueldad es el objetivo." Argumentó que la crueldad, y la alegría que algunas personas sienten al infligir crueldad, son lo que une a los seguidores más leales de Trump a él:

"La única verdadera habilidad de Trump es el engaño; su única creencia fundamental es que los Estados Unidos son el derecho de nacimiento de los hombres heterosexuales, blancos y cristianos, y su único placer real y auténtico está en la crueldad. Es esa crueldad, y el deleite que les proporciona, lo que une a sus más fervientes seguidores, en un desprecio compartido por aquellos que odian y temen: inmigrantes, votantes negros, feministas y hombres blancos traidores que empatizan con cualquiera de aquellos que robarían su derecho de nacimiento. La capacidad del presidente para ejecutar esa crueldad a través de la palabra y la acción los hace eufóricos. Les hace sentirse bien, les hace sentirse orgullosos, les hace sentirse felices, les hace sentirse unidos."

Serwer estaba pensando en los partidarios de Trump de clase trabajadora y clase media, muchos de los cuales están votando en contra de sus propios intereses económicos. Pero puedes ver la misma alegría en la crueldad, no solo en Trump, sino en la mayoría de sus principales secuaces, desde Stephen Miller y JD Vance hasta Tom Homans, Kristi Noem, Pam Bondi y Pete Hegseth. Todos ellos claramente sienten una satisfacción burlona en su capacidad para fastidiar a los pobres y desamparados.

¿Qué pasa con los invitados a la fiesta? ¿Qué pasa con los oligarcas humillándose ante Trump? Algunos de ellos pueden compartir la crueldad del círculo íntimo de Trump. La mayoría probablemente simplemente no se preocupa por el sufrimiento de los demás, ciertamente no lo suficiente como para arriesgarse a la ira de Trump protestando o incluso no presentándose.

Entonces, para repetir, la fiesta en Mar a Lago no fue un caso de insensibilidad, disfrutando a pesar del sufrimiento de los demás. En gran parte fue una fiesta celebrada para celebrar el sufrimiento de otros.

Como ocurre, la obscenidad en Florida tuvo lugar en un momento en que varios comentaristas centristas estaban practicando su deporte favorito, criticando a los demócratas por estar desconectados de los estadounidenses comunes. Como de costumbre, su crítica parece estar dirigida a una caricatura de derecha del partido en lugar de a los demócratas que realmente existen. Pero en cualquier caso, ¿algún demócrata importante ha hecho alguna vez algo tan desconectado de la realidad como la fiesta de Halloween de Trump?

¿Pagará Trump y sus amigos algún precio político por este grosero ejercicio de arrogancia? Pueden creer que pronto no tendrán que preocuparse por lo que piensen los votantes. MAGA probablemente no podrá manipular la votación de hoy, pero puede que crea que habrá socavado completamente la democracia para cuando lleguen las elecciones de medio término.

En cualquier caso, lo que es notable y deprimente es el éxito que han tenido los llamados "populistas" a pesar de su evidente desprecio por la gente común."

(Paul Krugman , blog, 04/11/25, traducción Quillbot)

3.11.25

Conflicto generacional, un debate tramposo... El argumento de que el gasto en pensiones va en detrimento de otras necesidades parte de la tramposa premisa de que la riqueza no puede crecer y no se puede distribuir más equitativamente vía un mercado de trabajo más justo y una fiscalidad más redistributiva... A partir de una realidad indiscutible, la precarización laboral y vital de buena parte de las personas jóvenes, se enfrenta a estos con los mayores en una lógica de agravio comparativo, que hace desaparecer las clases sociales y el conflicto entre capital y trabajo de los análisis... En el imaginario de la confrontación intergeneracional como epicentro del conflicto social, la clase y la responsabilidad del capital, en forma de precariedad laboral o especulación, no existen, han desaparecido... En términos económicos lo que resulta insostenible es que por la vía de los beneficios fiscales las arcas públicas dejen de ingresar unos 45.000 millones de euros (PGE 2023), eso sin sumar los de las CCAA. Son recursos que en parte podrían servir para paliar los niveles de pobreza infantil extrema... Debemos preguntarnos: ¿Es posible aumentar la riqueza que generamos como sociedad? ¿Es posible reducir los niveles de pobreza infantil y juvenil? ¿Qué modelo productivo necesitamos para ello? Si se pretende sinceramente abordar la precariedad vital de las personas jóvenes urge transformar un sistema socioeconómico que ha convertido un derecho fundamental como la vivienda en un bien de inversión sometido a las lógicas de mercados globales (Joan Coscubiela)

 "El argumento de que el gasto en pensiones va en detrimento de otras necesidades parte de la tramposa premisa de que la riqueza no puede crecer y no se puede distribuir más equitativamente vía un mercado de trabajo más justo y una fiscalidad más redistributiva

En los últimos tiempos proliferan análisis que sitúan la confrontación entre generaciones como el epicentro del conflicto social. A partir de una realidad indiscutible, la precarización laboral y vital de buena parte de las personas jóvenes, se enfrenta a estos con los mayores en una lógica de agravio comparativo, que hace desaparecer las clases sociales y el conflicto entre capital y trabajo de los análisis. 

Este imaginario forma parte de la estrategia del neoliberalismo, que ha impuesto su hegemonía ideológica, incluso entre sectores de la izquierda, hasta hacernos creer que los conflictos de clase son cosas de nostálgicos izquierdosos anclados en el pasado. 

Es cierto que las sociedades y sus conflictos se han hecho más complejas, aunque en realidad siempre lo fueron, como saben bien las mujeres. Entre esta complejidad aparecen fracturas generacionales fruto de un aumento de los desequilibrios en el reparto de la riqueza entre trabajo y capital, especialmente el rentista. 

Pero clases sociales “haberlas haylas”. Lo explicó con provocadora sinceridad el magnate Warren Buffet: “Hay una guerra de clases, es cierto, pero es mi clase, la clase de los ricos, la que está haciendo la guerra. Y vamos ganando. La clase trabajadora está perdiendo” 

Se utiliza la precariedad laboral y vital de los jóvenes como coartada para presentar a las personas jubiladas como privilegiadas -los más descarados incluso les culpan de la precariedad de sus hijos y nietos. En estos análisis se presenta la generación cómo una categoría social compacta sin diversidad en su composición. 

Es cierto que en los últimos años se ha reducido la tasa de pobreza de las personas mayores mientras aumenta la infantil y juvenil, especialmente en familias monomarentales con un solo ingreso. Pero ese cambio no responde a lógicas de vasos comunicantes. Mientras la reducción de la pobreza entre los pensionistas se ha conseguido gracias a políticas progresistas concertadas con el sindicalismo confederal, los recursos públicos destinados a reducir la pobreza infantil y juvenil han sido insuficientes ante un “libre mercado” que fabrica precariedad laboral, habitacional y vital a espuertas. 

Con los datos en la mesa no se puede afirmar que los pensionistas estén sobreprotegidos. En agosto 2025 el 48,6% del total de pensiones (el 63,3% en las mujeres) es inferior a 1.000 euros/mes. En las de jubilación la pensión media está situada en 1.507,63 euros/mes (1.572 los hombres y 1.081,33 euros/mes las mujeres) mientras un 39% (el 60% las mujeres) de los jubilados perciben menos de 1.000 euros/mes. 

Por supuesto no ignoro las dificultades -casi imposibilidad- de acceder a una vivienda por parte especialmente de los jóvenes, pero aquí también son evidentes las diferencias de clase. Mientras muchos jóvenes ven como se atrasa cada vez más la edad de su emancipación, algunos disfrutan por 2.000 euros al mes de una plaza en residencias de estudiantes. Al tiempo que la precariedad habitacional afecta también a personas mayores con bajos ingresos como se comprueba en las imágenes de algunos desahucios.

En el imaginario de la confrontación intergeneracional como epicentro del conflicto social, la clase y la responsabilidad del capital, en forma de precariedad laboral o especulación, no existen, han desaparecido de sus tramposos análisis.

En realidad, el debate está siendo instrumentalizado al servicio de otro dogma, el de la insostenibilidad económica del sistema de seguridad social, por la imposibilidad, se afirma, de dedicar tantos recursos a pagar las pensiones públicas. 

Aunque el resultado final va a depender de la evolución económica y demográfica, las previsiones de gasto para el 2050, incluyendo pensiones no contributivas y clases pasivas, se sitúan entre el 15,8% y el 17% del PIB. La sociedad española debe decidir si considera oportuno dedicar esta proporción de la riqueza a financiar las pensiones de una población que en el 2050 será el 30% del total. 

El argumento de que el gasto en pensiones va en detrimento de otras necesidades parte de la tramposa premisa de que la riqueza no puede crecer y no se puede distribuir más equitativamente vía un mercado de trabajo más justo y una fiscalidad más redistributiva.  

En términos económicos lo que resulta insostenible es que por la vía de los beneficios fiscales las arcas públicas dejen de ingresar unos 45.000 millones de euros (PGE 2023), eso sin sumar los de las CCAA. Son recursos que en parte podrían servir para paliar los niveles de pobreza infantil extrema

Lo que es insostenible socialmente es obligar a las personas jubiladas a continuar trabajando para complementar sus pensiones de mínimos, como ya sucede en Alemania con más de un millón de “minijobs” de 556 euros al mes.

Otra de las trampas del debate sobre la sostenibilidad de las pensiones consiste en presentar nuestro sistema de seguridad social con la lógica actuarial de los seguros privados. Se afirma que los ingresos por cotizaciones son insuficientes para garantizar las pensiones, obviando que en ningún sitio está escrito -el Pacto de Toledo dice justo lo contrario- que la financiación de la seguridad social deba recaer exclusivamente en el factor trabajo. Recordemos que las cotizaciones, también las empresariales, son salario. 

Presentan la aportación fiscal del estado como déficit cuando en realidad se trata de implicar –aún de manera insuficiente- a otros factores productivos en la financiación de una estructura social como las pensiones.

En esta maraña en la que se mezclan análisis serios, se comparta o discrepe de ellos, con “cuñadísmo retribuido”, algunas voces han planteado una reformulación del debate. ¿Qué sistema de jubilación podemos permitirnos hoy con la riqueza que generamos? 

Sugiero recoger el guante, aunque como el orden de las preguntas determina siempre el terreno del debate y condiciona las respuestas propongo ordenarlo a partir de estos otros interrogantes. 

¿Es posible aumentar la riqueza que generamos como sociedad? ¿Es posible reducir los niveles de pobreza infantil y juvenil? ¿Qué modelo productivo necesitamos para ello? ¿Es sostenible económica ecológica y socialmente nuestro sistema socioeconómico?

Creo que sí, que tenemos margen para aumentar la riqueza colectiva, también para dedicar más recursos públicos a reducir la pobreza infantil y juvenil, aunque sea difícil mientras se mantengan las lógicas de “libre mercado” que tanta precariedad laboral y vital están provocando. 

Para conseguirlo hay que abordar algunas transformaciones de calado. Entre ellas, trabajar para que nuestro sistema productivo deje de malgastar tanto potencial humano, después de los esfuerzos personales y colectivos dedicados a la formación. O combatir la idea de que las empresas para subsistir requieren de precarización salarial y vital, con largas jornadas de trabajo. 

Para aumentar la riqueza es imprescindible mejorar la productividad del capital, incrementando la inversión. Pero eso casa mal con un sistema productivo en el que los beneficios empresariales en sectores como el turismo son muy superiores a otros que requieren de niveles mucho más importantes de inversión y riesgo. 

Para que este crecimiento de la riqueza sea sostenible hay que abandonar un modelo de competitividad construido sobre la externalización de riesgos y costes sociales y ecológicos a terceros. Como sucede, entre otros, en el sector de la logística, con los explotados autónomos del transporte y el uso ineficiente de la carretera en detrimento del ferrocarril.

Si se pretende sinceramente abordar la precariedad vital de las personas jóvenes urge transformar un sistema socioeconómico que ha convertido un derecho fundamental como la vivienda en un bien de inversión sometido a las lógicas de mercados globales.

Si se quiere hacer debates rigurosos sobre la precarización laboral y vital de los jóvenes y sobre la sostenibilidad del gasto en pensiones, sin utilizar la tramposa confrontación entre generaciones, hagámoslos. Con algunas condiciones, que la clase social y los conflictos entre capital y trabajo no desaparezcan del debate y que no eludamos las preguntas sobre la sostenibilidad de nuestro sistema socioeconómico. "

(Joan Coscubiela, eldiario.es) 

10.9.25

Los actuales dirigentes de las democracias occidentales, en general, suelen ser impopulares. El descontento con el gobernante también alimenta la abstención, los partidos nuevos, el voto nulo o a actores extrasistémicos... la gobernabilidad se vuelve mucho más complicada. Francia es el último ejemplo... el retrato de la política occidental señala que algo profundo está cambiando, y en todas partes... la aparición constante de líderes nuevos con un punto de insurgencia, cuando no antiestablishment, es producto de las dinámicas occidentales. El votante está buscando caminos de salida a situaciones que entiende muy negativas y busca fórmulas diferentes... La incapacidad de las opciones políticas para generar confianza entre las poblaciones provoca que el voto se reparta en tres direcciones: la de sectores politizados, cada vez más reducidos en número, y cada vez más enfrentados; una masa de la población que no cree en la política, que vota a la opción que percibe como el mal menor y que se alejará de los nuevos gobernantes rápido; y la de la abstención... Argentina y Francia son interesantes porque muestran los espacios por los que la política se rompe. En Francia, los sectores populares, en especial los de fuera de las grandes ciudades, eligen a la derecha lepenista. Ocurre igual con clases medias bajas. En las elecciones de Ciudad de Buenos Aires, celebradas en mayo de este año, las clases populares que habían apostado por Milei en las presidenciales se alejaron rápidamente de él. En Provincia de Buenos Aires, los peronistas vivieron su mayor avance entre las clases medias bajas, que notaron mucho los ajustes. Son los sectores que más sufren con la presión económica los más dados a buscar nuevas opciones, a izquierda o derecha... Los demócratas estadounidenses comenzaron a perder las elecciones al no reconocer la brecha abierta entre la macro y la micro. A Milei le ocurrió igual, porque insistía en que las cosas se estaban arreglando por arriba, pero en el medio y por abajo se percibe de una manera muy distinta. En Francia, que saben lo que supone un presupuesto restrictivo al tiempo que se aumenta el gasto en defensa, ambos lados del espectro político hacen muy complicada la gobernabilidad. Este es un elemento esencial que también causará problemas a Trump (Esteban Hernández)

 "Los actuales dirigentes de las democracias occidentales, en general, suelen ser impopulares. Gobernar suele desgastar, pero en los últimos años bastante más, al parecer. Una diferencia respecto de tiempos no tan lejanos es que la caída en el aprecio popular de un presidente no alimenta de modo directo a los líderes opositores. Lo que antes se parecía bastante a un juego de suma cero, ahora recorre caminos más tortuosos. El descontento con el gobernante también alimenta la abstención, los partidos nuevos, el voto nulo o a actores extrasistémicos. No solo los opositores sacan partido. La fragmentación se multiplica, la gobernabilidad se vuelve mucho más complicada. Francia es el último ejemplo.

Las dificultades para generar estabilidad política dependen de varios factores, y el sistema electoral es muy relevante para ese objetivo. Allí donde se fomenta que los partidos pequeños tengan representación parlamentaria, la fragmentación es mayor, lo que conduce a complicados acuerdos poselectorales. España es un ejemplo evidente. Pero un sistema que favorece que “el ganador se lo lleve todo” tampoco es garantía. En el Reino Unido, los últimos años han consistido en el ascenso abrumador de los tories y su declive, el auge de Starmer y su pérdida de popularidad casi inmediata, con Farage asomando por el horizonte. Tampoco en los países donde los acuerdos entre partidos parecen sólidos, como Alemania, la inestabilidad desaparece; Scholz tuvo que sobreponerse a muchos obstáculos creados por sus socios, y a Merz le está creciendo AfD; veremos cómo reaccionan sus aliados. En definitiva, el retrato de la política occidental señala que algo profundo está cambiando, y en todas partes.

El plan B

El caso argentino, por más que pueda parecer ajeno a la política europea, muestra algunas de las constantes electorales de los últimos tiempos. Los resultados de los comicios del pasado domingo en Provincia de Buenos Aires, territorio en el que reside casi el 40% de la población del país, ofrecen algunas enseñanzas.

Han sido elecciones con nombres propios: el del ganador, Axel Kicillof, y el del perdedor, Javier Milei. Partían de momentos muy diferentes. Kicillof se había rebelado contra su partido cuando decidió separar las elecciones de Provincia de Buenos Aires del resto de legislativas, que tendrán lugar el 26 de octubre. Ni Cristina ni Máximo Kichner eran partidarios de ese movimiento y presionaron para que no se produjera. Kicillof ganó el pulso. Le salió bien, si no muy bien.

Kicillof se ha convertido en el candidato peronista. Si su partido prefiere a otro, tendrá que derribarle del pedestal

El gobernador de la provincia de Buenos Aires pertenecía a la segunda fila del peronismo, y era considerado por los suyos como demasiado controvertido para optar a una candidatura presidencial. Kicillof había advertido al establishment de su partido de que no podían ser como las viejas bandas de rock, que repiten los mismos éxitos una y otra vez. Algunas estrellas de rock siguen llenando estadios, pero de esa clase quedan muy pocas; la gran mayoría de las bandas actúan en pequeñas salas porque el público que quiere escuchar las viejas canciones es cada vez más reducido. CFK creyó que el peronismo continuaría llenando estadios solo con adaptar un poco el sonido de las canciones a los tiempos, y su partido apostó por Sergio Massa como candidato, un perfil moderado. Kicillof aseguró que era la hora de grabar nuevas canciones. Le ignoraron, y ahora suenan mucho más los nuevos temas que los viejos éxitos.

Milei fue capaz de llevar una música completamente distinta a las derechas. El PRO, los macristas, aceptaron su subordinación al líder y optaron por concurrir a las elecciones bajo el paraguas de La Libertad Avanza. Habían sido convencidos de que LLA era la marca que producía éxitos, que el respaldo de Milei era su mejor baza y que los candidatos concretos importaban mucho menos. El presidente optó por encarar las elecciones como una confrontación personal y aseguró iba a poner el último clavo en el ataúd del peronismo. Los 13 puntos de ventaja que obtuvo Fuerza Patria han resonado con fuerza en la Casa Rosada.

El entorno de Provincias Unidas es la vía de salida para las fuerzas de la derecha en el caso de que Milei pierda tirón

El 26 de octubre se celebrarán las elecciones legislativas, en las que se elegirán 24 senadores y 127 de los 257 diputados. Serán interesantes por muchos motivos. Queda por constatar la capacidad de resistencia de La Libertad Avanza, cómo funciona el peronismo fuera de Buenos Aires y, muy especialmente, el papel que jugará el entorno de Provincias Unidas, la vía de salida para las fuerzas de la derecha en el caso de que Milei pierda tirón. El establishment argentino, lo que han denominado ‘el círculo rojo’, observa con atención. Nunca ha confiado en el presidente, y necesita un plan B. Kicillof observará muy atentamente, porque se ha convertido en el candidato peronista. Si para las presidenciales su partido quiere presentar a otro, tendrá que derribarle del pedestal, porque ya se ha subido a él.

Enfrentarse a los suyos

La llegada al poder de Milei y el auge actual de Kicillof reflejan una constante en la política occidental: los outsiders, los que vienen de fuera, o los que combaten a su partido, son quienes más posibilidad de éxito electoral poseen. Ha ocurrido más en la derecha que en la izquierda, pero esa es la tendencia. Boris Johnson resultaba un personaje risible y despreciado por los suyo cuando era alcalde de Londres, pero llegó al 10 de Downing Street; qué decir de Trump. Meloni venía de fuera del sistema y ahora es la presidenta. En Francia, Macron creó un nuevo partido y llegó al poder para evitar que lo tomase Marine Le Pen, otra figura que impuso nueva música al viejo grupo que lideraba su padre. Sánchez tuvo que enfrentarse a todos, empezando por su partido, y eso fue lo que llevó a la presidencia.

Esta aparición constante de líderes nuevos con un punto de insurgencia, cuando no antiestablishment, es producto de las dinámicas occidentales. El votante está buscando caminos de salida a situaciones que entiende muy negativas y busca fórmulas diferentes. Desde la crisis de 2008, las democracias occidentales están cada vez más fragmentadas y generan menos confianza. Valga el ejemplo que describe, respecto de Francia, Jérôme Fourquet: en junio de 2012, al inicio del mandato de Hollande, 21 de las 50 personalidades analizadas en aquel momento eran valoradas positivamente por un 50% de la opinión pública. En junio de 2017, con Macron recién llegado al gobierno, solo quedaban 8. Hoy, ninguna de las figuras políticas francesas llega a ese 50%.

Cuando crecen tanto el malestar con la política como el alejamiento de la misma, es lógico que los votantes busquen una promesa distinta

En un contexto en el que aumenta la insatisfacción con las instituciones, en el que crecen tanto el malestar con la política como el alejamiento de la misma, y en el que existe inseguridad respecto del futuro, es lógico que los votantes busquen una promesa distinta. La política antiestablishment crece en eficacia electoral.

Sin embargo, es difícil estar a la altura de lo prometido cuando se llega al poder. Muchas de las esperanzas activadas se esfuman. El primero en pagar ese precio fue Tsipras, y desde entonces, los vaivenes en los gobiernos han sido constantes. Gobernar suele ser sinónimo de perder.

El lugar por el que todo se rompe

El gobierno de Milei es otro ejemplo de poblaciones defraudadas. El líder de LLA llegó al poder prometiendo tiempos duros, lágrimas y sacrificio antes de la curación. Era previsible que, si transcurrían los meses y la situación no cambiaba favorablemente, la paciencia de quienes sufren los ajustes se agotara. Con un programa tan duro como el implantado, era inevitable que ese malestar apareciese en algún momento. Ha ocurrido antes de lo esperado, lo que debería ser una señal que el gobierno argentino tomase muy en cuenta. Sus declaraciones indican todo lo contrario: en la medida en que se responsabiliza de la derrota a una mala campaña, a problemas internos, al escándalo de corrupción de Karina Milei o a la negativa del pueblo argentino a premiar la buena marcha macro del país, es todavía más difícil que tome nota de la situación de fondo.

En las elecciones del domingo, los peronistas vivieron su mayor avance entre las clases medias bajas, que notaron mucho los ajustes

No es un problema del gobierno argentino. En Europa es inusual que un gobierno genere estabilidad. La incapacidad de las opciones políticas para generar confianza entre las poblaciones provoca que el voto se reparta en tres direcciones: la de sectores politizados, cada vez más reducidos en número, y cada vez más enfrentados; una masa de la población que no cree en la política, que vota a la opción que percibe como el mal menor y que se alejará de los nuevos gobernantes rápido; y la de la abstención.

Y todo esto ocurre cuando no hay centro al que regresar: no hay un espacio en el que se puedan crear consensos, como ocurría en décadas pasadas. Argentina y Francia son interesantes porque muestran los espacios por los que la política se rompe. En Francia, los sectores populares, en especial los de fuera de las grandes ciudades, eligen a la derecha lepenista. Ocurre igual con clases medias bajas. En las elecciones de Ciudad de Buenos Aires, celebradas en mayo de este año, las clases populares que habían apostado por Milei en las presidenciales se alejaron rápidamente de él. En Provincia de Buenos Aires, los peronistas vivieron su mayor avance entre las clases medias bajas, que notaron mucho los ajustes. Son los sectores que más sufren con la presión económica los más dados a buscar nuevas opciones, a izquierda o derecha.

Es natural. Por más que se insista en los números macroeconómicos, la economía cotidiana continúa siendo la dominante. Los demócratas estadounidenses comenzaron a perder las elecciones al no reconocer la brecha abierta entre la macro y la micro. A Milei le ocurrió igual, porque insistía en que las cosas se estaban arreglando por arriba, pero en el medio y por abajo se percibe de una manera muy distinta. En Francia, que saben lo que supone un presupuesto restrictivo al tiempo que se aumenta el gasto en defensa, ambos lados del espectro político hacen muy complicada la gobernabilidad. Este es un elemento esencial que también causará problemas a Trump, aunque EEUU, dado que es el país dominante, cuenta con posibilidades de las que los demás carecen.

Milei diseñó un programa idóneo para los acreedores, pero que causa mucho daño en los deudores. El retroceso político de los mileístas era cuestión de tiempo. Es también una señal para los tiempos europeos que vienen. Starmer ha llegado al gobierno con un tipo de gestión económica alineada con los mercados, pero eso no le libra de los riesgos. Francia afrontará complicaciones similares, así como España e Italia, porque la deuda volverá a ser un problema. La falta de equilibrio entre las necesidades de la población y las necesidades (ahora también geopolíticas) de los mercados son la causa primera de la inestabilidad. Sin solucionar ese desencaje, pocas cosas en la política actual tienen solución."

(Esteban Hernández, El Confidencial, 10/09/25)

5.7.25

La encuesta que señala el mayor problema de Sánchez y de la izquierda... Sánchez está jugando la carta del antiTrump europeo, que le funciona a nivel continental, pero que tiene una eficacia interna limitada... Una figura de la izquierda progresista, como Mariana Mazzucato, aseguraba haber disfrutado de una excelente conversación con Sánchez, y firmaba, junto con Carlos Cuerpo y los ministros de Brasil y Sudáfrica un artículo en defensa de la “cooperación multilateral y mecanismos de financiación justos"... Sánchez insistió que “Frente al repliegue, España ofrece refugio”... este programa podría tener sentido como dique frente a Trump en 2016, pero no ahora... la atención está puesta cada vez más en las condiciones de vida... Los marcos ideológicos están cambiando y cada vez más gente se aleja de la política, o se vuelve contra ella desde una posición insurgente, porque su vida cotidiana se aleja mucho de lo que entiende aceptable... La sensación de que la democracia no funciona, de que hace falta un impulso que los políticos no pueden dar porque son ineficaces, ineptos o corruptos, o de que hay demasiadas normas y hay que dejar las manos libres a los dirigentes, están aquí ya. Y todas ellas están atizadas por un mismo fuego, el de un declinante nivel de vida que afecta, de distintas maneras, a las diferentes clases sociales... Una reciente encuesta del CIS sobre desigualdades y tendencias sociales señala que, en este instante, el 59,5% de los españoles cree que hay un conflicto fuerte o muy fuerte entre pobres y ricos y el 66,7% asegura que ese conflicto es fuerte o muy fuerte entre empresarios y directivos y los trabajadores... La corrupción puede dañar algo al PSOE, pero su principal efecto es convertir en antisistema a cada vez un mayor número de personas. La política debería tomar conciencia de este clima, y la cesura que se ha generado en la legislatura es el momento idóneo (Esteban Hernández)

 "Este no es un momento de parálisis para los socialistas, aunque la sensación de desorientación que transmiten tras el ingreso de Cerdán en la cárcel sugiera lo contrario. La semana pasada fue el enfrentamiento con Trump a raíz del 5% de gasto en la OTAN, y en esta, la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, celebrada en Sevilla, le ha servido a Sánchez para trasladar un programa de política internacional. El sábado habrá Comité Federal del PSOE y el miércoles próximo tendrá lugar la comparecencia en el Congreso del presidente, con la corrupción como tema monográfico. En ambos se espera anuncio de novedades.

Para el PSOE no será suficiente con tomar medidas internas contra la corrupción. Para que el votante respalde a un partido hay mínimos indispensables, entre ellos el de no robar. Adoptar iniciativas para que la corrupción no tenga lugar, o al menos para hacerla mucho más difícil, no es un programa, sino un punto de partida indispensable. El PSOE puede ofrecer transparencia, mecanismos de purgación de conductas delictivas y demás, pero servirá únicamente para tapar vías de agua.

En realidad, los pronósticos señalan que los anuncios políticos de mayor calado tendrán lugar después de agosto. En primera instancia, porque ya habrán avanzado las causas judiciales que el PP tiene abiertas y los socialistas podrán contrarrestar las acusaciones que les formulen oponiendo los casos ajenos. En segundo lugar, si Sánchez pretende dar un giro al gobierno, aspira a aprobar presupuestos o trata de agitar políticamente el escenario, tendrá más sentido realizar anuncios después de las vacaciones: sus medidas contarán con mayor recorrido que en el verano, cuando la gente desconecta. Sin embargo, cualquier línea de acción no deja de ser provisional, porque todo está sujeto a acontecimientos poco predecibles, los derivados de lo que aflore en las causas judiciales.

Un dique frente a la nada

Sumar zanjó su reunión del martes con el PSOE acusando a sus socios de inmovilismo. Daban la sensación de estar poco preocupados por la situación que les afecta, como si pensaran que el contexto es manejable, aseguraban los de Díaz. Pecaban de exceso de confianza.

Quizá el PSOE solo quiso transmitir tranquilidad y proyectar la idea de que están más asentados de lo que parece, pero la actitud que trasladan señala que no se van a mover mucho del programa previsto, salvo en lo que se refiere a la corrupción.

Sánchez insistió en el comercio, la ciencia y la cooperación como instrumentos de progreso: "Frente al repliegue, España ofrece refugio"

Sánchez está jugando la carta del antiTrump europeo, que le funciona a nivel continental, pero que tiene una eficacia interna limitada. Esta misma semana ha vuelto a proponerse como dique frente a las tentaciones trumpistas en el plano internacional. En Sevilla insistió en el comercio, la ciencia y la cooperación como instrumentos de progreso y herramientas de justicia: “Frente al repliegue, España ofrece refugio”. Ofreció abrir en Madrid una Casa de las Naciones Unidas y configurar España como un hub multilateral. Según el presidente, “el multilateralismo basado en objetivos sigue siendo nuestro vehículo más eficaz para abordar los desafíos compartidos y crear las condiciones para una prosperidad sostenible”.

Una figura de la izquierda progresista, como Mariana Mazzucato, aseguraba haber disfrutado de una excelente conversación con Sánchez, y firmaba, junto con Carlos Cuerpo y los ministros de Brasil y Sudáfrica un artículo en defensa de la “cooperación multilateral basada en objetivos compartidos —los ODS— y mecanismos de financiación justos y transformadores que brinden a las naciones margen fiscal para construir seguridad económica, invirtiendo en resiliencia climática e infraestructura social”.

Insistir en este programa podría tener sentido como dique frente a Trump en 2016, pero no ahora, porque se fija una barrera en un lugar en el que el rival político ya no está. La derecha ha desplazado el campo de juego hacia otros lugares, al igual que lo ha movido el gobierno de EEUU, de manera que se está colocando un muro en el que no hay nadie al otro lado.

El nivel de vida

Al final del camino, más tarde o más temprano, España irá a unas elecciones generales en las que todo este ruido comenzará a aclararse. Ese es el horizonte, que unos y otros olvidan. La derecha vive en la burbuja de los ataques continuos y el de la inminencia de la caída de Sánchez. No hay señales de que el rumbo vaya a variar ahora, y ahí están los cambios en el PP para atestiguarlo. La izquierda vive en la burbuja de los tiempos pasados: ante un momento de ruptura en la legislatura, Sánchez ha decidido refugiarse en lo conocido. Es típico de los momentos de la desorientación. Habrá medidas en vivienda, y se aventuran algunos cambios de corte social, pero la magnitud de la pelea no se puede solventar, y lo vemos en el plano internacional, con tres o cuatro acciones tecnocráticas ligadas a las políticas públicas.

"La democracia no ha desaparecido porque a la gente le disgustara, sino porque se cansaron del desempleo y de la inseguridad"

La llegada de Trump ha cambiado muchas cosas en muchos sentidos. Y una de ellas es que la atención está puesta cada vez más en las condiciones de vida. El presidente estadounidense no podría haber llegado a la Casa Blanca por segunda vez sin haber impugnado de manera brutal los efectos de la globalización para el ciudadano común. Mamdani no podría haber triunfado en las primarias demócratas de Nueva York, ni haber levantado toda la polvareda en torno a su programa, sin poner el acento en el deficiente poder adquisitivo de los habitantes de la gran urbe global. Los marcos ideológicos están cambiando y cada vez más gente se aleja de la política, o se vuelve contra ella desde una posición insurgente, porque su vida cotidiana se aleja mucho de lo que entiende aceptable.

Estos días ha circulado en ámbitos de la izquierda estadounidense esta cita de Franklin Delano Roosevelt, pronunciada en un discurso radiofónico en 1938: “La democracia ha desaparecido en grandes naciones no porque a sus habitantes les disgustara, sino porque se cansaron del desempleo y la inseguridad, de ver a sus hijos pasar hambre mientras ellos permanecían impotentes ante la confusión y la debilidad del gobierno por falta de liderazgo. Finalmente, desesperados, optaron por sacrificar la libertad con la esperanza de conseguir algo para comer”.

El momento Biden

No es ese nuestro momento histórico, pero tiene mucho que ver con él. La sensación de que la democracia no funciona, de que hace falta un impulso que los políticos no pueden dar porque son ineficaces, ineptos o corruptos, o de que hay demasiadas normas y hay que dejar las manos libres a los dirigentes, están aquí ya. Y todas ellas están atizadas por un mismo fuego, el de un declinante nivel de vida que afecta, de distintas maneras, a las diferentes clases sociales. Los salarios suben escasamente mientras que el coste de la vida se dispara, el futuro no parece brillante y no hay grandes motivos para pensar que las cosas mejorarán. Los mensajes que se reciben hablan de la polarización y de una economía que funciona como un tiro. Es probable que las izquierdas, comenzando por el PSOE, estén viviendo su momento Biden y Harris y crean que el soporte de los números macroeconómicos les ofrece una posibilidad electoral. Es probable también que las derechas vendan que todos los problemas de España están causados por Sánchez, y que bastaría con sacarle de la Moncloa para que el panorama mejore. Ambas cosas ayudan a alejar a los españoles de la política.

Un 66,7% de los españoles asegura que hay un conflicto fuerte o muy fuerte entre los empresarios y directivos y los trabajadores

Una reciente encuesta del CIS sobre desigualdades y tendencias sociales señala que, en este instante, el 59,5% de los españoles cree que hay un conflicto fuerte o muy fuerte entre pobres y ricos y el 66,7% asegura que ese conflicto es fuerte o muy fuerte entre empresarios y directivos y los trabajadores. En esa misma encuesta se señala que el 65,5% de los españoles cree que, dentro de diez años, el conflicto entre pobres y ricos será fuerte o muy fuerte; el 67% afirma que habrá un enfrentamiento fuerte o muy fuerte entre directivos y trabajadores. El conflicto entre los nacidos en España y los inmigrantes lo estiman preocupante el 66,2% de los encuestados, pero para dentro de diez años el porcentaje se reduce hasta el 60,6%.

Este es un momento de insurgencia, de cambios políticos y sociales profundos, que en España está latente, todavía no manifestado en toda su extensión, pero está ahí. La corrupción puede dañar algo al PSOE, pero su principal efecto es convertir en antisistema a cada vez un mayor número de personas. La política debería tomar conciencia de este clima, y la cesura que se ha generado en la legislatura es el momento idóneo."

(Esteban Hernández , El Confidencial, 04/07/25)

20.6.25

A pesar de la política de tierra arrasada que ha llevado adelante Milei, sigue manteniendo el mismo respaldo que al principio. ¿Cómo explicar todo esto? Las percepciones en torno al Estado, al Mercado, a las clases sociales, a lo comunitario, etc. son de vital importancia... el capitalismo neoliberal que se impone en el país desde la década de los 70 del siglo pasado ha transformado la clase trabajadora... el trabajo informal ha llegado al 50% de la fuerza laboral. Esto ha provocado una fragmentación de la clase trabajadora y ha hecho crecer un tipo de trabajador/a muy vulnerable al discurso ultraliberal... Los/as jóvenes del capitalismo de plataforma son especialmente carne de cañón del discurso pro-mercado: “El mercado aparece como lugar de oportunidades, mientras que el Estado impide tu crecimiento, además de financiar a los vagos”... y el joven repartidor que trabaja 10 horas al día en una bicicleta, no tiene derechos laborales, ni vacaciones pagadas, ni seguro médico si se enferma, pero se cree su propio jefe, se cree libre, y se ha convertido en el símbolo del votante de Milei... se abre la puerta a la “guerra de pobres contra pobres”, y el enemigo del trabajador informal es el formal, porque disfruta de unos privilegios (que ya no son considerados derechos) inaceptables (vacaciones pagadas, etc.)... y aflora “resentimiento” contra otras franjas de la clase trabajadora, resentimiento contra el empleado público, porque vive mejor que yo gracias a sus “privilegios”; contra el que recibe ayudas sociales, porque vive igual que yo sin trabajar. Milei instrumentaliza este resentimiento para justificar su programa de recorte de “privilegios”... “si no lo tengo yo, entonces, que no lo tenga nadie”... Se produce un deterioro sustancial del papel del Estado, sobre todo entre la gente pobre del interior del país: “Voy al hospital y no me atienden; la escuela de mis hijos está cerrada por huelgas o mal estado de la infraestructura; el transporte público no pasa y llego tarde al trabajo”... en la última década y, especialmente entre las generaciones más jóvenes que no vivieron la “década ganada”, existe un sentimiento colectivo de que lo público no funciona... lo que lleva a la siguiente reflexión: el Estado me tiene que dar salud, educación y servicios públicos y no me los da (o no me los da dignamente), pero me cobra como si me los diera... sucede que “en América Latina, si desmantelas las políticas públicas avanza el narco” (Luismi Uharte, Un. País Vasco)

"Tras más de un año de gobierno y teniendo en cuenta la política de tierra arrasada que ha llevado adelante Javier Milei, cualquiera podría pronosticar que el apoyo inicial que tuvo se hubiera erosionado considerablemente. Sin embargo, si se dan por válidas las encuestas, y también la propia percepción del campo progresista (intelectuales, movimientos…), Milei sigue manteniendo el mismo respaldo que al principio. ¿Cómo explicar todo esto?

Por un lado, como dice el politólogo Sergio Morresi, cada sector que lo apoyó siente, por ahora, que está cumpliendo: controló la inflación, está reduciendo la plantilla del Estado… Por otro lado, y esto es mucho más importante, el proceso de derechización sociológica al que aludía Morresi, se traduce en que algunas de sus ideas-fuerza han logrado afianzarse en la mentalidad de amplios grupos sociales. La ‘batalla cultural’ a la que apelan Milei y su gente, no es más que la batalla de ideas (Fidel Castro) en la que izquierdas y derechas se disputan el sentido común, los valores hegemónicos y la centralidad política. Las percepciones en torno al Estado, al Mercado, a las clases sociales, a lo comunitario, etc. son de vital importancia en esta disputa.

Capitalismo neoliberal y clase trabajadora

Andrés Ruggeri, antropólogo y referente del campo de las empresas recuperadas, señala que hay cambios estructurales que se vienen dando desde décadas atrás y que explican los cambios sociológicos actuales. Afirma que el capitalismo neoliberal que se impone en el país desde la década de los 70 del siglo pasado ha transformado la clase trabajadora. Por un lado, indica que es significativo el crecimiento del trabajo informal, que ha pasado de representar un 30% de la fuerza laboral a aproximadamente el 50% del total. Esto ha provocado una fragmentación de la clase trabajadora y ha hecho crecer un tipo de trabajador/a muy vulnerable al discurso ultraliberal. Los/as jóvenes del capitalismo de plataforma son especialmente carne de cañón del discurso pro-mercado: “El mercado aparece como lugar de oportunidades, mientras que el Estado impide tu crecimiento, además de financiar a los vagos”.

El capitalismo neoliberal no solo rompe la unidad de clase, sino que produce un nuevo tipo de sociedad, en la que la pérdida de conciencia de clase avanza vertiginosamente. Según Ruggeri, en Argentina desde los años 40 la identidad peronista, aunque no fuera expresamente de izquierda, no era una identidad liberal, individualista, sino colectiva y sindical. Eso se ha ido fracturando cada vez más. El joven repartidor que trabaja 10 horas al día en una bicicleta, no tiene derechos laborales, ni vacaciones pagadas, ni seguro médico si se enferma, pero se cree su propio jefe, se cree libre, reflexiona Eva Verde, del Frente Popular Darío Santillán. Ese sujeto, paradójicamente, se ha convertido en el símbolo del votante de Milei.

Conflicto intra-clase

Si el relato de la explotación capitalista de diluye, se abre la puerta a la “guerra de pobres contra pobres”, como advierte Rodolfo Pastore, economista y profesor de la Universidad Nacional de Quilmes. El explotador capitalista desaparece de la ecuación y el enemigo del trabajador informal es el formal, porque disfruta de unos privilegios (que ya no son considerados derechos) inaceptables (vacaciones pagadas, etc.).

El discurso es aún más perverso, porque según Morresi, aflora “resentimiento” contra otras franjas de la clase trabajadora: resentimiento contra el empleado público, porque vive mejor que yo gracias a sus “privilegios”; contra el que recibe ayudas sociales, porque vive igual que yo sin trabajar. Milei instrumentaliza este resentimiento para justificar su programa de recorte de “privilegios” (sic), su receta distópica: “si no lo tengo yo, entonces, que no lo tenga nadie”.

Estado ausente

A todo lo anterior se suma una percepción cada vez más negativa en relación al Estado y lo público. Una de las banderas del kirchnerismo fue el “Estado presente” frente al “Estado ausente neoliberal” de los 90 (Ruggeri) y durante la primera década del proceso de cambio (2003-2013) trajo mejoras sociales indiscutibles. Sin embargo, de ahí en adelante, y sobre todo durante los Gobiernos de Macri y Fernández, se produce un deterioro sustancial del papel del Estado, además de las contradicciones que se venían arrastrando. Por eso, en la última década y, especialmente entre las generaciones más jóvenes que no vivieron la “década ganada”, existe un sentimiento colectivo de que lo público no funciona.

Morresi asegura que la insatisfacción con lo estatal es muy grande, sobre todo entre la gente pobre del interior del país: “Voy al hospital y no me atienden; la escuela de mis hijos está cerrada por huelgas o mal estado de la infraestructura; el transporte público no pasa y llego tarde al trabajo”. Este acumulado de insatisfacciones lleva a la siguiente reflexión: el Estado me tiene que dar salud, educación y servicios públicos y no me los da (o no me los da dignamente), pero me cobra como si me los diera. A esto hay que agregar, siguiendo a Pastore, que no solo es que el Estado no ha estado para garantizar derechos, sino que cuando ha estado, bastantes veces lo ha hecho de manera clientelar.

Núcleo de verdad

Pastore advierte que en este relato anti-estatal y ultra-liberal hay un núcleo de verdad, que tenemos que reconocer. Por eso tiene efecto. Sin embargo, también se produce una disociación con la realidad. La anécdota que cuenta la profesora Bottini, de la Universidad de Quilmes, es muy paradigmática. En una clase, ella reivindicó que había que defender los derechos adquiridos, y un estudiante de sectores populares le respondió: “Ningún derecho que vos querés defender tiene que ver con mi vida. En mi familia nadie tiene derechos”. Por una parte, tenía razón, pero por otra no, ya que estaba estudiando gratis en una universidad pública y no era consciente que estaba disfrutando de ese derecho.

Comunidad

Otro terreno en disputa, no solo discursivo sino también material, es el de lo comunitario. Además del discurso individualista anti-colectivista de Milei y las nuevas subjetividades proclives a interiorizarlo, hay que analizar qué sujetos se están disputando el control de los barrios populares. El reconocido intelectual Atilio Borón alerta del espacio vacío que dejaron la izquierda y la teología de la liberación y la inserción paralela de las iglesias evangélicas y del narco. Por un lado, las nuevas iglesias combinan un discurso emprendedurista y antifeminista y, por otro lado, el narco avanza cooptando para sus redes a jóvenes que estaban condenados a la precariedad. Desde el Frente Darío Santillán, alertan de la preocupante situación: “en América Latina, si desmantelas las políticas públicas avanza el narco”.

¿Cómo hacerle frente?

A pesar del programa de shock mileista y de los citados cambios sociológicos, hay que destacar las movilizaciones populares que se han dado en todo este tiempo. Paula Klachko destaca las tres huelgas generales, la multitudinaria marcha en defensa de la universidad pública, las manifestaciones de marzo del día de la mujer trabajadora y de conmemoración de la dictadura y, la masiva movilización antifascista de febrero.

Sin embargo, no ha sido suficiente para erosionar al Gobierno. Además, gran parte de las/os entrevistadas/os manifiestan su preocupación por la disputa interna que se está dando actualmente dentro del peronismo entre Cristina F. Kirchner y su posible sucesor, el actual gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. Por su parte, el movimiento popular, según Eva Verde, está en una etapa de resistencia y subsistencia, ya que la prioridad actual es dar de comer a la gente en los barrios (tras el desplome de los programas sociales) y apoyar psicológicamente para que la gente no se quiebre.

Fuego amigo

Paradójicamente, la mayor debilidad de Milei es él mismo, según Feierstein. Por un lado, se ha enfrentado a cierto sector de la clase dominante, concretamente al poderoso grupo mediático Clarín, posicionándose en contra de la compra de Telefónica por parte de Telecom (controlado por Clarín). Por otro lado, la estafa de las cripto-monedas ha provocado una mega-demanda de inversores en EE.UU. Feierstein cree que Milei “se puede autoametrallar los pies”, pero no significa que la salida venga por la izquierda.

Nueva época, nuevas recetas

En cuanto a la inevitable pregunta (¿qué hacer?) (Lenin), desde el sindicato ATE tienen claro que “no estamos en el 91 (al inicio del gobierno neoliberal de Menem), ni en el 2001” (a punto de estallar el Argentinazo). Es una nueva época y casi todas las personas entrevistadas coinciden en que no se puede vivir del pasado. Un pasado además que los más jóvenes no disfrutaron. Hace falta un proyecto de futuro, con nuevas estrategias. En el ámbito político-partidario, Gonzalo Armúa propone una renovación profunda, gente más joven, y sobre todo, “gente que se parezca más a nuestro pueblo”, ya que actualmente “la mayoría de los diputados no viajan en transporte público, sus hijos no van a la escuela pública, no utilizan el hospital público. Hay una brecha muy grande entre la sociedad y la política”. En cuanto a la política de base, Federico Díaz, sindicalista, tiene claro que hay dar prioridad de nuevo a trabajar en los barrios, involucrándose y construyendo desde lo colectivo. "

(Luismi Uharte, Un. País Vasco, Other News, 18/06/25)

3.4.25

Por qué Trump sigue ganando: La verdad que nadie admite, es que la ira, no solo la desigualdad, impulsa a los votantes blancos de clase trabajadora; los progresistas deben afrontar verdades incómodas para contrarrestarlas... ¿Qué ha hecho exactamente la élite liberal, democrática y culturalmente comprometida de Estados Unidos para provocar una ira tan profunda -incluso un odio declarado- en amplios sectores de la clase trabajadora y la clase media-baja, predominantemente blancas, que les ha llevado hacia un político como Donald Trump? Las acusaciones de corrupción contra la élite política de Washington y otros grupos percibidos como «elitistas» se convirtieron en temas centrales de la exitosa campaña de Trump... La corrupción, en opinión del público, va más allá del simple soborno... esto puede implicar aprovechar las conexiones personales para conseguir la admisión de los hijos en escuelas públicas populares o conseguir un empleo en el sector público a pesar de no ser el candidato más cualificado... la percepción de la corrupción como favoritismo indebido puede haber sido crucial para las victorias electorales de Donald Trump... La discriminación positiva, a sus ojos, representaba un favoritismo étnico más que una selección basada en el mérito... la mayoría de los estadounidenses blancos creen que la discriminación contra ellos mismos es un problema más importante que la discriminación a la que se enfrentan los estadounidenses negros ¿Cómo se ha generalizado esta percepción? En lugar de adoptar políticas universales que beneficien a amplios sectores de la sociedad, los demócratas han cultivado inadvertidamente entre los votantes blancos de clase trabajadora la imagen de que favorecen a los grupos minoritarios, un enfoque que muchos perciben como similar a la corrupción... Pensemos, por ejemplo, en un joven negro que solicita plaza en la universidad y cuyos padres son profesores, comparado con un joven blanco criado por una madre soltera que trabaja en la limpieza... En cambio, los programas universales rara vez se enfrentan a estos problemas (Bo Rothstein, Un. Gothenburg)

 "Las críticas a Donald Trump y a las acciones de su administración desde que asumió el cargo han sido, como mínimo, intensas. La agresividad de Trump hacia Volodymyr Zelensky, sus repetidas falsedades sobre quién instigó la guerra en Ucrania, el indulto a criminales violentos condenados por atacar el Congreso en enero de 2021, las afirmaciones de que como presidente está por encima de la ley, las amenazas dirigidas a Dinamarca y Canadá, y el desmantelamiento de políticas de ayuda estadounidenses de larga data son algunas de las acciones que han suscitado duras condenas. Estas críticas, y muchas más, están totalmente justificadas y son necesarias.

Sin embargo, hay una cuestión crucial que falta en la conversación general: ¿Qué ha hecho exactamente la élite liberal, democrática y culturalmente comprometida de Estados Unidos para provocar una ira tan profunda -incluso un odio declarado- en amplios sectores de la clase trabajadora y la clase media-baja, predominantemente blancas, que les ha llevado hacia un político como Donald Trump? Resulta asombroso considerar que no hace mucho Barack Obama se aseguró un segundo mandato presidencial en 2012, lo que sugiere que algo importante debe haber ocurrido en los años intermedios para provocar este dramático cambio en la política estadounidense.

 La desigualdad y las dificultades económicas se han citado con frecuencia como explicaciones del ascenso de Trump. Sin embargo, esto no puede explicar totalmente su atractivo, ya que Obama consiguió la reelección sólo cuatro años después de la crisis financiera mundial. Del mismo modo, el racismo, aunque profundamente arraigado en la sociedad estadounidense, no es un fenómeno nuevo. La inmigración es otro factor que se cita a menudo, aunque Estados Unidos siempre ha sido una nación de inmigrantes. Aunque estos elementos han contribuido sin duda, debe haber otro factor crítico que ha permitido a Trump no sólo ganar, sino volver a ganar, incluso después de orquestar un ataque ilegal contra el Congreso estadounidense.

Para comprender plenamente este cambio, hay que volver a las elecciones presidenciales de 2016. Al principio de la campaña, la mayoría de los comentaristas informados no consideraban seriamente a Trump un candidato republicano viable. Carecía del apoyo de las principales figuras del partido, nunca había ocupado un cargo político y no tenía acceso a los importantes recursos financieros que suelen requerirse para una candidatura presidencial exitosa. Sin embargo, una persona que reconoció el potencial de Trump desde el principio fue Jim Clifton, entonces director de Gallup en Estados Unidos.

 Ya en enero de 2016, once meses antes de las elecciones, Clifton destacó un dato profundamente preocupante de las encuestas de Gallup: El 75% de los votantes de Estados Unidos estaba de acuerdo con la afirmación de que «la corrupción está generalizada en todo el gobierno de este país». Clifton describió esta percepción como una «gran nube negra» que se cierne sobre el progreso de Estados Unidos, sugiriendo que podría alimentar el ascenso de un candidato «no tradicional» como Trump. En retrospectiva, la percepción de Clifton fue notablemente acertada. Las acusaciones de corrupción contra la élite política de Washington y otros grupos percibidos como «elitistas» se convirtieron en temas centrales de la exitosa campaña de Trump en 2016, así como de su candidatura para 2024.

La corrupción, en opinión del público, va más allá del simple soborno. Muchos estadounidenses tienen una definición más amplia que incluye diversas formas de favoritismo, especialmente en el sector público. En el día a día, esto puede implicar aprovechar las conexiones personales para conseguir la admisión de los hijos en escuelas públicas populares o conseguir un empleo en el sector público a pesar de no ser el candidato más cualificado. Los estadounidenses tienen la creencia generalizada de que las decisiones públicas deben caracterizarse por la imparcialidad y la igualdad de trato.

Mi argumento es que la percepción de la corrupción como favoritismo indebido puede haber sido crucial para las victorias electorales de Donald Trump tanto en 2016 como en 2024. Esta opinión está respaldada por el aclamado libro de la socióloga Arlie Hochschild Strangers in Their Own Land: Anger and Mourning on the American Right (The New Press, 2016). Hochschild pasó cinco años con comunidades de clase trabajadora blanca en el sur de Estados Unidos y descubrió que muchas de estas personas creían que llevaban mucho tiempo esperando pacientemente en la cola del «sueño americano», esperando que mejoraran sus condiciones económicas. Sin embargo, se encontraban continuamente decepcionados, culpando de este estancamiento a diversos programas introducidos por los demócratas para apoyar específicamente a los grupos minoritarios. Según los informantes de Hochschild, las personas que reivindicaban su condición de minoría podían efectivamente «saltarse la cola». La discriminación positiva, a sus ojos, representaba un favoritismo étnico más que una selección basada en el mérito.

Las encuestas también han indicado que la mayoría de los estadounidenses blancos creen que la discriminación contra ellos mismos es un problema más importante que la discriminación a la que se enfrentan los estadounidenses negros. Aunque considero que esta percepción está desconectada de la realidad, no deja de influir en las decisiones de los votantes, ya que son las percepciones, y no las realidades objetivas, las que guían el comportamiento electoral.

¿Cómo se ha generalizado esta percepción? Un factor crítico es la gran dependencia de los demócratas, sobre todo de su facción de izquierdas, de la política de identidad. En la práctica, esto ha supuesto el establecimiento de programas específicos diseñados para beneficiar a diversos grupos minoritarios y, en ocasiones, a las mujeres. La investigación de Hochschild revela que los blancos de clase trabajadora suelen considerar estos programas como cuotas injustas para acceder a puestos de trabajo y oportunidades educativas deseables. En respuesta, muchas empresas, universidades e instituciones públicas han creado departamentos especializados dedicados a la Diversidad, la Equidad y la Inclusión (DEI). Es significativo que una de las primeras medidas de Trump al volver al cargo fuera desmantelar estas iniciativas de DEI en todo el gobierno federal estadounidense.

En lugar de adoptar políticas universales que beneficien a amplios sectores de la sociedad, los demócratas han cultivado inadvertidamente entre los votantes blancos de clase trabajadora la imagen de que favorecen a los grupos minoritarios, un enfoque que muchos perciben como similar a la corrupción. Los programas específicos suelen despertar sospechas de injusticia debido a la naturaleza compleja y subjetiva de la determinación de la elegibilidad -decidir quién reúne los requisitos para ser considerado «blanco», «negro» o algo intermedio- y la gestión de decisiones matizadas relativas al trato preferente.

Pensemos, por ejemplo, en un joven negro que solicita plaza en la universidad y cuyos padres son profesores, comparado con un joven blanco criado por una madre soltera que trabaja en la limpieza. Estos dilemas ponen de manifiesto las dificultades y los posibles problemas de legitimidad de las iniciativas específicas. En cambio, los programas universales rara vez se enfrentan a estos problemas, ya que no requieren importantes poderes discrecionales ni una gran burocracia. Además, contrariamente a la creencia común, los programas sociales universales tienden a ser altamente redistributivos. Las prestaciones proporcionadas suelen ser iguales o nominales, pero la fiscalidad sigue siendo progresiva o proporcional. En consecuencia, los que más ganan pagan más de lo que reciben, mientras que los trabajadores pobres obtienen más beneficios de los que aportan. Conocido como la paradoja de la redistribución, este fenómeno explica por qué los países que emplean programas universales suelen lograr una mayor redistribución que los que intentan explícitamente «gravar a los ricos y dar a los pobres». Además, los programas diseñados exclusivamente para los pobres suelen prestar servicios de menor calidad.

Por lo tanto, el problema fundamental de la política de identidad no radica en la movilización -históricamente, los partidos socialdemócratas europeos se basaron en gran medida en la identidad de la clase trabajadora-, sino en la aplicación. La política de identidad fomenta la división al enfrentar a un grupo contra otro, socavando la confianza general y la solidaridad social. En el fondo, la política identitaria gira en torno al interés propio del grupo en bruto: «más para nosotros». También viola los valores liberales básicos de igualdad de trato y crea un terreno fértil para las sospechas de corrupción e injusticia. Aunque las protestas generalizadas contra la brutal violencia policial en Estados Unidos estaban totalmente justificadas, enmarcar estas protestas como «Black Lives Matter» (Las vidas de los negros importan) en lugar de «All Lives Matter Equally» (Todas las vidas importan por igual) puede haber reforzado inadvertidamente las percepciones de división étnica. Hay muchos otros ejemplos de errores políticos por motivos étnicos. 

El riesgo actual es que la crítica necesaria a la administración de Trump pueda oscurecer la necesidad igualmente crucial de autorreflexión crítica por parte de los grupos políticos que sufrieron la derrota electoral. Está claro que se cometieron errores si tantos votantes blancos de clase trabajadora y clase media-baja se sintieron obligados a apoyar a una figura abiertamente antiliberal como Donald Trump. Los progresistas europeos también deben prestar atención a esta lección; no aprender de la experiencia estadounidense podría llevar a Europa por un camino igualmente problemático."

( Un. Gothenburg, Social Europe, 02/04/25, traducción DEEPL)

27.3.25

El segundo mandato de la administración Trump podría suponer realmente la culminación del Estado fascista estadounidense... Un elemento clave en la propagación del fascismo es el ataque a un pilar central de la democracia: la educación... el Título VI de la Ley de Derechos Civiles de 1964 que prohíbe la discriminación por motivos de raza, color, origen nacional, se está desmantelando, se está revirtiendo... dicen que el verdadero racismo está dirigido contra los blancos, y lo están haciendo estas universidades... La idea es la de que los estadounidenses blancos están siendo victimizados de alguna manera en la universidad por una especie de teóricos críticos de la raza... Así que borras el hecho de que los negros fueron marginados en Estados Unidos... es el victimismo... éramos los grandes, creamos la cultura, y ahora estamos siendo castigados por eso... el combustible de los movimientos fascistas es este sentimiento de resentimiento por parte del grupo dominante... lo que intentas hacer es borrar la historia y luego representar al grupo dominante como grande... La educación autoritaria consiste en eliminar la historia de los movimientos sociales. Más recientemente, se están centrando en borrar Black Lives Matter como si nunca hubiera sucedido... por lo mismo, en China no se puede hablar de las protestas de la Plaza de Tiananmen... si lees atentamente la carta de Estimados Colegas, dirigida a las universidades, sobre el Título VI, parece que incluso enseñar hechos básicos sobre la historia de los negros, como la forma en que la bancas fué diseñados para discriminar a los negros, o la segregación escolar, va a contar como acoso escolar... considero el fascismo, esta toma de poder fascista que estamos viendo en Estados Unidos como un ataque a mi país. Es un ataque a la grandeza de Estados Unidos. Es un ataque, nuestra grandeza son estos movimientos sociales que nos empujan hacia la democracia multirracial... lo que hacen es, en realidad, decapitar a su élite intelectual y artística, que es lo que está sucediendo... se vilipendia a los profesores, a los trabajadores federales y a la élite cultural. No se trata de la élite financiera... intentan desautorizar a los políticos negros, por ejemplo, intentan decir que las ciudades dirigidas por la oposición política son disfuncionales y, por lo tanto, es necesario hacerse cargo de ellas... algo que realmente se parece al nazismo, es la teoría de la gran sustitución... va a hacer que las mujeres del grupo dominante tengan muchos bebés. Y eso va a atraer a los conservadores sociales... una coalición muy poderosa, supremacistas blancos más conservadores cristianos. Difícil de superar... la siguiente fase es quitar los pasaportes a las personas que no les gustan. Ya sabes, todos los países autoritarios lo hacen... la zona de libertad se está reduciendo en el mundo (Jason Stanley, Un. Yale)

"Chris Hedges 27 de marzo de 2025 https://youtu.be/cw2Kgz_2cBk

Esta entrevista también está disponible en plataformas de podcast y en Rumble.

Desde la primera administración de Donald Trump, la palabra «fascismo» ha dominado el debate en torno a las políticas y ambiciones de Trump hasta el punto de la saturación semántica. Los liberales y los izquierdistas suelen utilizar el fascismo como término general para referirse a todo lo que representan los políticos de derechas, y los republicanos utilizan igualmente el «comunismo» para designar la política demócrata o de izquierdas. Jason Stanley, autor, filósofo estadounidense y profesor de Yale, se une al presentador Chris Hedges en este episodio de The Chris Hedges Report para contextualizar adecuadamente lo que significa el fascismo y cómo el segundo mandato de la administración Trump podría suponer realmente la culminación del Estado fascista estadounidense.

Un elemento clave en la propagación del fascismo es el ataque a un pilar central de la democracia: la educación. Stanley explora el reciente asalto a partes cruciales del sistema educativo estadounidense, como la teoría crítica de la raza, la historia de los negros y ahora la santidad de la libertad de expresión. Se espera una legislación que impulse la supresión de estos segmentos, explica Stanley, ya que «crea una versión falsa del pasado y les dice a los estudiantes que son el mejor país de la historia y que sus líderes son las mejores personas de la historia. Es exactamente lo que Hitler dijo en Mein Kampf que debería ser el sistema educativo del Tercer Reich».

Stanley también ilustra las diversas formas en que los regímenes fascistas intentan manipular psicológicamente al público para que sea servil y eliminando cualquier referencia a la autodeterminación histórica. «Un sistema educativo debería dar a la gente la sensación de que tiene capacidad de acción para cambiar la historia», le dice Stanley a Hedges. «Y si quieres imponer una educación patriótica, quieres imponer el tipo de educación que encaja en un sistema autoritario, quieres quitarle la capacidad de acción a la gente».

Es difícil evitar la desolación del futuro cercano, advierte Stanley. Compara la deportación y la persecución de los estudiantes manifestantes pro palestinos con la retirada de los pasaportes de W.E.B. Du Bois y Paul Robeson:

«Eso es lo que pasó con Du Bois y Robeson. Como si pudieran acabar con esas personas, podrían acabar con cualquiera. Y esa es claramente la siguiente fase. Claramente, la siguiente fase es quitar los pasaportes a las personas que no les gustan. Ya sabes, todos los países autoritarios lo hacen. Nosotros lo hemos hecho y espero que eso suceda, por desgracia».  (...)

Chris Hedges

Los regímenes totalitarios buscan el control absoluto sobre las instituciones que reproducen ideas, especialmente los medios de comunicación y la educación. Se borran las narrativas que desafían los mitos utilizados para legitimar el poder absoluto; en nuestro caso, los hechos históricos que empañan la santidad de la supremacía masculina blanca, el capitalismo y el fundamentalismo cristiano. No debe haber una realidad compartida. No debe haber otras perspectivas legítimas. La historia debe ser estática. No debe estar abierta a la reinterpretación o investigación. Debe calcificarse en mito para apuntalar una ideología dominante y la jerarquía política y social reinante. Cualquier otro paradigma de poder e interacción social equivale a traición.

«Una de las amenazas más importantes a las que puede enfrentarse una jerarquía de clases es un sistema de escuelas públicas excelente y accesible para todos», escribe Jason Stanley en Erasing History: How Fascists Rewrite the Past to Control the Future:

La filosofía política que siente esta amenaza con mayor intensidad, y que une la hostilidad hacia la educación pública con el apoyo a la jerarquía de clases, es una cierta forma de libertarismo de derechas, una ideología que ve los mercados libres como la fuente de la libertad humana. Este tipo de libertarios se oponen a la regulación gubernamental y a prácticamente todas las formas de bienes públicos, incluida la educación pública. El objetivo político de esta versión de la ideología libertaria es desmantelar los bienes públicos. El desmantelamiento de la educación pública cuenta con el respaldo tanto de los oligarcas como de las élites empresariales, que ven en la democracia una amenaza a su poder y en los impuestos necesarios para los bienes públicos una amenaza a su riqueza. Las escuelas públicas son el bien público democrático fundamental. Por lo tanto, es perfectamente lógico que quienes se oponen a la democracia, incluidos los movimientos fascistas y de tendencia fascista, unan fuerzas con los libertarios de derecha para socavar la institución de la educación pública.

Los ataques de la derecha a programas como la teoría crítica de la raza o el DEI, como señala Stanley en su libro, «distorsionan intencionadamente estos programas para crear la impresión de que aquellos cuyas perspectivas se incluyen finalmente —como los afroamericanos, por ejemplo— están recibiendo algún tipo de beneficio ilícito o ventaja injusta. Y así se dirigen a los afroamericanos que han llegado a puestos de poder e influencia y tratan de deslegitimarlos como si no lo merecieran. El objetivo final es justificar la toma de control de las instituciones, transformándolas en armas en la guerra contra la idea misma de la democracia multirracial».

El profesor Jason Stanley se une a mí para hablar de sus libros Erasing History: How Fascists Rewrite the Past to Control the Future y How Fascism Works: The Politics of Us and Them. El profesor Stanley es catedrático de Filosofía Jacob Urowsky en la Universidad de Yale. Empecemos por el artículo que publicó en The Guardian, donde habla muy específicamente de, por ejemplo, el Título VI de la Ley de Derechos Civiles de 1964 que prohíbe la discriminación por motivos de raza, color, origen nacional y cómo todas estas cosas, bueno, eso ya ha sido desmantelado en gran medida por el Tribunal Supremo, cómo se están desmantelando todas estas cosas y por qué.

Jason Stanley

Así que, en primer lugar, el Título VI no se está desmantelando, se está armando, se está revirtiendo y armando. Y la forma en que se está armando es que se está dirigiendo a luchar contra la supuesta discriminación contra los blancos. Así que este régimen está siguiendo a Viktor Orbán y se centra en los cristianos, diciendo que los cristianos son el grupo más perseguido del mundo. Ahora este régimen está diciendo que los blancos son el grupo más perseguido del mundo. Por supuesto, Trump firmó una orden ejecutiva que otorga un estatus especial a los afrikáneres, que supuestamente estaban amenazados, cuando en realidad los afrikáneres y los blancos son dueños de gran parte de la tierra en Sudáfrica.

Así que esta idea de que los blancos están amenazados, están usando el Título VI para impulsar esto y básicamente lo que van a hacer es decir que cualquier, ya sabes, persona negra en posiciones de poder que llegó a costa de estadounidenses blancos supuestamente más competentes, lo que se apoya en estereotipos racistas arraigados en el pasado estadounidense. Y lo más preocupante para mí, como judío estadounidense, es que nos están utilizando, a los judíos estadounidenses, nos están utilizando descaradamente como excusa para acabar con la institución más judía de la vida estadounidense, la universidad.

Chris Hedges

Bueno, también, aunque tienes razón, lo han convertido en un arma, pero también han despojado de las protecciones que una vez dio a las personas vulnerables y marginadas.

Jason Stanley

Sí, conceptualmente, el Título VI está destinado a ayudar a las personas tradicionalmente marginadas y oprimidas. Pero la idea ahora, lo que este grupo quiere decir es que ya no hay diferencias de poder. Y así, las personas realmente oprimidas son el grupo mayoritario, el grupo dominante. Esto me lleva a mi libro, How Fascism Works, donde tengo un capítulo llamado «Victimhood». El fascismo siempre se basa en retratar al grupo dominante como víctimas.

La idea de que los estadounidenses blancos están siendo victimizados de alguna manera en la universidad por una especie de teóricos críticos de la raza. Quiero decir, mi departamento de filosofía en Yale contrató a nuestro primer profesor negro titular el año pasado. Empezó en otoño de 2024. Así que, quiero decir, el nivel de absurdo, absurdo fáctico, supera la imaginación. Pero la idea es hacer que los blancos se sientan víctimas. Y así se borra la historia.

Así que borras el hecho de que los negros fueron marginados en Estados Unidos. Haces ilegal hablar de la marginación continua por los efectos posteriores de la segregación en la vivienda, Jim Crow, encarcelamiento masivo, etcétera, los efectos actuales, hacen ilegal hablar de esas cosas. Y luego dices, vale, mira cómo se discrimina a los blancos y a los asiáticos. Así que todo viene, pero creo que aquí también hay un elemento de retribución.

El Título VI se utilizó contra las escuelas segregadas del sur y el racismo en los distritos escolares del sur, y ahora lo están cambiando y están diciendo, para regocijo de muchos de sus partidarios, que no, que el verdadero racismo está dirigido contra los blancos y lo están haciendo estas universidades.

Chris Hedges

Entraremos en tu libro, pero cuando cubrí la guerra en Yugoslavia, vi a Slobodan Milošević usar exactamente esa táctica de decirles a los serbios que controlaban lo que quedaba de Yugoslavia que eran las víctimas en un famoso discurso en Kosovo: «No dejaré que os golpeen, no dejaré que os golpeen». Pero es exactamente el mismo fenómeno.

Jason Stanley

Sí, el victimismo es, lo que haces es, y esto es una especie de mezcla de los libros ahora, es decir que en el pasado, éramos los grandes, creamos la cultura, y ahora estamos siendo castigados por eso. Estamos siendo castigados por nuestra grandeza. Y somos una amenaza existencial. Así que va junto con las narrativas de la teoría del gran reemplazo.

Y luego lo que van a hacer es decir que las escuelas y universidades, al representar la historia con precisión, son un desafío a este mito. Y de hecho, la propia historia, si lees lo que dice el Departamento de Educación, es difícil evitar la conclusión de que enseñar la historia de los negros con precisión sería una violación del Título VI.

En otras palabras, enseñar, por ejemplo, la historia de las hipotecas y la segregación racial que dio lugar a las ciudades segregadas de hoy en día, sería lo mismo que un profesor blanco insultara continuamente a todos sus estudiantes negros con los peores insultos raciales.

Chris Hedges

Empecemos con tu libro, Erasing History. Creo que el libro explica muy bien por qué están haciendo la guerra a las universidades. Dices: «Los regímenes autoritarios suelen considerar la historia como algo profundamente amenazante. Estos regímenes encuentran la manera de borrar u ocultar la historia en cada oportunidad que tienen para consolidar su poder. ¿Por qué es así? ¿Por qué la historia hace eso? ¿Qué hace la historia que es tan perjudicial para los objetivos autoritarios? Quizás lo más importante es que ofrece múltiples perspectivas del pasado».

Esto es realmente el objetivo subyacente, dirías, el objetivo subyacente de lo que ha sucedido. No tiene nada que ver con el antisemitismo. No tiene nada que ver con la educación para la diversidad (DEI) o la teoría crítica de la raza ni con nada más. Estas se convierten en las tácticas para algo mucho más nefasto.

Jason Stanley

Sí, quiero decir, el departamento, Linda McMahon en su carta sobre la misión final del Departamento de Educación dice que va a ser imponer la educación patriótica. La educación patriótica es una especie de, ya sabes, historia plana y unidimensional de la grandeza de la nación. Es solo, por supuesto, imagínate un país autoritario y el sistema educativo en un país autoritario. Es decirles a los estudiantes que amen a su país.

Chris Hedges

Bueno, es mítico. No es cierto.

Jason Stanley

Exacto, crea una versión falsa del pasado y les dice a los estudiantes que son el mejor país de la historia y que sus líderes son las mejores personas de la historia. Es exactamente lo que Hitler dijo en Mein Kampf que debería ser el sistema educativo del Tercer Reich. Hablo de eso extensamente. Hitler habla mucho de educación en Mein Kampf.

Así que el combustible de los movimientos fascistas es este sentimiento de resentimiento por parte del grupo dominante. Y lo que quieres hacer es crear miedo y resentimiento entre el grupo dominante. Para que sigan apoyándote y piensen que vas a protegerlos. Así que representas otra perspectiva, la perspectiva de los grupos marginados como, de alguna manera, un ataque a la identidad del grupo dominante.

Pongamos como ejemplo la AfD (Alternativa para Alemania) en Alemania, que quiere eliminar de Berlín el monumento a los judíos asesinados de Europa, como dice uno de sus programas, el de Björn Höcke, uno de los líderes. Porque la idea es que toda esa historia está ahí para que el grupo dominante sienta vergüenza. Que no es así, está ahí solo para recordarnos a la gente que no debemos volver a hacer esto.

Pero es impactante para un alemán no judío ver el Stolperstein, ver los monumentos que se han colocado muy recientemente en las calles alemanas. Y genera sentimientos poderosos. Y lo que están tratando de hacer es aprovechar esos sentimientos poderosos para generar miedo y resentimiento. Cuando Musk dijo a la AfD, el partido de extrema derecha más radical de Europa, que otros partidos de extrema derecha no trabajarían con él, cuando Musk dijo que las tribus alemanas eran geniales, no se refería a los judíos alemanes.

Quería decir que estaba alimentando un mito del arianismo, de la supremacía aria, y estaba alimentando la línea de la AfD de que los soldados alemanes en la Primera y la Segunda Guerra Mundial fueron de hecho héroes. Así que esta idea de que, lo que intentas hacer es borrar la historia y luego representar al grupo dominante como grande. Y luego representas a la historia misma, la historia real como una amenaza, como una especie de amenaza nefasta para destruir la nación.

Chris Hedges

Y eso es fundamental para lo que está sucediendo en lugares como la Universidad de Columbia, porque estás expulsando a todo tipo de personas que desafían la narrativa dominante. Por supuesto, el principal grupo al que se apunta ahora son las personas que desafían la narrativa sionista. Pero eso no es exclusivo. Apenas están interesados en detenerse con el sionismo.

Jason Stanley

No, creo que este ataque a las universidades es antisemita porque las universidades, en primer lugar, nos sitúan a los judíos estadounidenses en el centro de todo. Así que el sistema universitario estadounidense es el mejor sistema universitario del mundo. Y están utilizando a los judíos estadounidenses como excusa para desmantelarlo. Así que nunca es bueno que se nos utilice políticamente de esa manera y son miles de millones de dólares en fondos federales.

Entonces, por supuesto, ¿quiénes son los manifestantes izquierdistas e intelectuales críticos entre los estudiantes y el profesorado? Bueno, un grupo de ellos son obviamente judíos. Están utilizando estereotipos antisemitas de la universidad como llena de estos peligrosos radicales izquierdistas. Esos son estereotipos antisemitas y los están utilizando para decir que tenemos que proteger a los judíos contra ellos. Antisemitismo solo significa izquierdismo para ellos. Solo están diciendo que la izquierda es antisemita.

Pero lo que esto hace es poner en evidencia a los judíos. Alimenta los estereotipos antisemitas de que los judíos controlan las instituciones. Así que me resulta difícil no ver esto, irónicamente y paradójicamente, como un ataque a los judíos estadounidenses.

Chris Hedges

Bueno, el filosemitismo es tan insidioso como el antisemitismo.

Jason Stanley

Sí, pero esto no es filosemitismo ni siquiera entonces porque estamos en ambos lados de este asunto.

Chris Hedges

Bueno, eso es cierto, pero dentro de la narrativa, digo.

Jason Stanley

Dentro de la narrativa, absolutamente, dentro de la narrativa, sí, exactamente. Y luego, por supuesto, los principales medios de comunicación han estado preparando el terreno, han sido tontos del fascismo, han estado preparando el terreno para los ataques a las universidades desde 2015, desde que los Koch iniciaron este ataque de derechas a las universidades por la libertad de expresión.

Así que las páginas editoriales del New York Times estaban preocupadas, criticando a los izquierdistas en el campus, alimentando repetidamente la propaganda de que la libertad de expresión estaba amenazada por los izquierdistas en el campus. Y luego, de repente, el año pasado fue como, vale, hay demasiada libertad de expresión porque se critica a Israel. Pero los medios de comunicación convencionales hicieron todo eso. Hicieron todo ese trabajo para el autoritarismo.

Chris Hedges

Sí, ese es un punto importante, que tú planteas. Escribes sobre las naciones, escribes sobre Alemania. Así que la Alemania de Weimar tenía una cultura robusta, un sistema universitario robusto, y se desintegró muy rápidamente, como señalas en el libro. Escribes que la autocomprensión de la nación de su historia e identidad preservada a través de sus escuelas y su cultura resultó ser mucho menos protectora de lo que muchos creían.

Esa desintegración tan rápida, que por cierto también ocurrió en la antigua Yugoslavia, la Hermandad y la Unidad y [Josip Broz] Tito y todo ese tipo de cosas. Realmente se desmoronó con una rapidez aterradora, y eso, creo, fue una advertencia muy importante.

Jason Stanley

Por supuesto, por alguna razón, la toma de control de las escuelas por parte de los nazis con una educación patriótica, con solo hablar de lo grande que es la nación, tiene un efecto muy dramático y muy rápido. La toma de control de las escuelas por parte de los nazis tuvo un efecto drástico inmediato en las actitudes de los alemanes no judíos hacia los judíos, las actitudes de la mayoría de los alemanes hacia los judíos.

Alemania se volvió mucho más antisemita que, por ejemplo, Francia, que como todos sabemos, quiero decir, como deberíais saber, fue el país antisemita durante mucho tiempo. Así que ahora hay un punto preocupante sobre Weimar y el nacionalsocialismo, el régimen nacionalsocialista que lo sustituyó, y es que los libros de texto en la Alemania de Weimar ya eran muy nacionalistas.

Ya dedicaban mucho tiempo a hablar de la grandeza de la nación alemana. Así que los nazis no tuvieron que hacer mucho. Ya tenían una base en los libros de texto de que Alemania era el país más grande de la historia, etcétera, etcétera. Fíjate en nuestro sistema educativo. Nuestro sistema educativo, al menos en el que me crié, también decía que Estados Unidos es el país más grande de la historia. También decía que Estados Unidos es el heredero natural de Grecia y Roma.

Decía las cosas que eran narrativas excepcionalistas sobre el país que tenías que aceptar. Y eso realmente prepara el camino para una historia fascista de que esta es la nación más grande de la historia. Nos lo merecemos, por eso tenemos tanto poder. Merecemos aplastar a los demás porque somos los mejores.

Chris Hedges

Tienes un punto interesante, al que llegaremos más tarde, sobre el mal uso de los clásicos, que yo estudié. Pero solo para hacer esta última observación sobre ese tema, dijiste que los autoritarios crean estas narrativas míticas patrióticas para dejar a los estudiantes con la impresión de que el statu quo nunca ha sido y no puede ser cuestionado.

Jason Stanley

Sí, así que esto es lo que le gusta a la gente, la filosofía de la educación a lo largo del siglo XX, gente desde [John] Dewey, la versión menos radical, hasta [Paulo] Freire, enfatizan que la educación debe tratar sobre la agencia. Así que un sistema educativo debe dar a la gente la sensación de que tienen la capacidad de cambiar la historia. Y si quieres imponer una educación patriótica, quieres imponer el tipo de educación que encaja en un sistema autoritario, quieres quitarle la agencia a la gente.

Quieres eliminar las referencias a los movimientos sociales para un cambio positivo. Quieres que la gente sienta que todo son grandes líderes del grupo dominante. Son grandes hombres los que lo hacen todo. Y tú eres solo un observador pasivo de la historia. Así que esto es, cuando enseñas filosofía de la educación, como yo, doy el curso de filosofía de la educación en Yale, ya sabes, la educación progresista consiste en dar a los ciudadanos de una democracia un sentido de agencia.

La educación autoritaria consiste en eliminar ese sentido de agencia, borrando la historia de los movimientos sociales. Más recientemente, se están centrando en borrar Black Lives Matter como si nunca hubiera sucedido. Así que en Florida no se puede mencionar el texto, se está eliminando de los libros de texto, incluso en los acontecimientos recientes. Así que esto es obvio… en China no se puede hablar de las protestas de la Plaza de Tiananmen. Así que este movimiento para eliminar la agencia es un movimiento para acceder a la agencia porque la democracia tiene que ver con la agencia.

Chris Hedges

Bueno, también, todas las aperturas dentro de la sociedad, Howard Zinn señala esto, ya sabes, Historia popular de los Estados Unidos, es que se logra mediante movimientos, pero en esta versión mítica, es un regalo de líderes benevolentes. Es un regalo de [Franklin D.] Roosevelt. Es un regalo de [Abraham] Lincoln. Incluso es un regalo de [Richard] Nixon.

Jason Stanley

A eso me refería con la narrativa del gran hombre. Y Zinn, por supuesto, ya sabes, La historia popular es esta gran crítica de eso, una historia desde abajo que ha tenido un enorme impacto. Y como resultado, Trump destacó el libro de Howard Zinn en 2020 o 2021, cuando emitió la Orden Ejecutiva de Educación Patriótica, creo, creo que fue una orden ejecutiva, denunció la propaganda de Howard Zinn. Porque, por supuesto, lo hizo.

Chris Hedges

Usted escribe: «La historia es el estudio no solo de personas y acontecimientos, sino también de las prácticas, estructuras e instituciones que los configuran. Sin tener en cuenta estas fuerzas, la historia se vuelve plana y maleable, ideal para la manipulación por parte de la política fascista. Cuando los fascistas intentan reescribir la historia, a veces afirman que solo están borrando teorías e interpretaciones de la historia, que según ellos son sesgadas, en lugar de los acontecimientos históricos subyacentes, pero saben muy bien que sus intervenciones dan lugar a la eliminación de los acontecimientos en sí, así como de los patrones que forman».

Ese ataque a los prejuicios, quiero decir, por supuesto, la ironía es que los atacantes no podrían ser más sesgados, pero funciona.

Jason Stanley

Sí, funciona. Sí. Quiero decir, funciona a pesar de ser flagrantemente absurdo porque ellos mismos dicen que quieren sustituir los supuestos prejuicios y adoctrinamiento por educación patriótica. ¿Qué demonios es la educación patriótica? ¿Significa adoctrinamiento para amar a tu país? Así que, literalmente, es un sinsentido.

Además, están introduciendo el nacionalismo cristiano y están representando el cristianismo como la posición imparcial. Así que, ya sabes, quiero decir, obviamente este es tu territorio, pero uno de tus territorios, pero representar el nacionalismo y el patriotismo cristianos y una especie de lecciones de patriotismo profundo como imparciales, no tendenciosas y en realidad mirar la historia diciendo como, estos son los movimientos sociales que ocurrieron, esta es la razón por la que tienes el fin de semana.

Esto lo representan como adoctrinamiento. Va más allá de eso porque si lees atentamente la carta de Estimados Colegas, creo que del 10 o 14 de febrero, dirigida a las universidades sobre el Título VI, parece que incluso enseñar hechos básicos sobre la historia de los negros, como la forma en que los bancos fueron diseñados para discriminar a los prestatarios negros, el sistema de préstamos o la segregación escolar. Parece que eso va a contar como acoso escolar.

Chris Hedges

Quiero hablar de esto cuando escribí mi libro sobre la derecha cristiana y soy graduado de la Escuela de Teología, rápidamente descubrí que son literalistas selectivos. Eligen, ya sabes, lo que funciona para la ideología y borran el resto. Pero eso también ocurre, escribes, en la creación de, escribes sobre el Currículo Nacional Básico de Hungría de 2020, cómo borrarán al único ganador del Premio Nobel de Literatura de Hungría, Imre Kertész. Escribes: «Renunciar a un motivo de orgullo nacional para borrar las contribuciones de un superviviente judío del Holocausto».

Quiero decir, se convierte en esto, en la creación de estos planes de estudios, hay enormes distorsiones, incluyendo la elevación de mediocridades. Vaya, Stalin hizo esto al décimo grado. La elevación de la mediocridad y la eliminación de personas, ya sabes, como el ganador del Premio Nobel de Hungría, que debería ser considerado como uno de esos grandes escritores o pensadores nacionales. Así que habla un poco sobre cómo en la creación de un plan de estudios nacional, se desechan lo que quizás tú y yo llamaríamos lo mejor y se eleva lo más mediocre.

Jason Stanley

Realmente estás planteando un punto importante, Chris. En realidad, se supone que representan a la nación como algo grandioso, están eliminando todo lo que es grandioso de la nación. Por eso considero el fascismo, esta toma de poder fascista que estamos viendo en Estados Unidos como un ataque a mi país. Es un ataque a la grandeza de Estados Unidos. Es un ataque, nuestra grandeza son estos movimientos sociales que nos empujan hacia la democracia multirracial.

Nuestra grandeza es el proyecto de mejorar los ideales democráticos de libertad e igualdad. Y están borrando esto, están atacando nuestro sistema universitario. Nuestro sistema universitario, creo que aparte de la NBA, es la única institución, lo único en la sociedad estadounidense que es universal e incondicionalmente reconocido de manera incondicional como lo mejor que hace Estados Unidos.

Así que, en nombre de la grandeza estadounidense, están atacando instituciones a las que todo el mundo envía a sus hijos si pueden entrar y si pueden permitírselo. Sabes, en todas partes del mundo, en los pueblos más remotos, han oído hablar de la Universidad de Yale.

Ahora, ve y pregúntales por una universidad francesa. Quizá hayan oído hablar de la Sorbona, pero han oído hablar de muchas universidades estadounidenses. Así que, en nombre de la grandeza estadounidense, están atacando a las mejores universidades. Del mismo modo, en nombre de la grandeza estadounidense, están haciendo lo mismo con Toni Morrison que Hungría hizo con Imre Kertész.

Chris Hedges

¿De quién son los libros prohibidos? En esa lista de libros prohibidos. Toni Morrison está en la lista.

Jason Stanley

…es blanco de ataques increíblemente duros. Puede que sea la autora más atacada. Creo que es la autora más atacada. Quiero decir, [el gobernador de Virginia Glenn] Youngkin se presentó con el proyecto de ley Beloved para prohibir Beloved, su libro, Beloved. Ganó el Premio Nobel. Es una de las estadounidenses más importantes e influyentes y, diría yo, una de las más grandes de los últimos 50 años.

Chris Hedges

Bueno, ella también vio lo que se avecinaba. La citas en el discurso de graduación en Howard, y ella lo expuso.

Jason Stanley

Lo expuso, que es de nuevo, por qué tienes que prohibirlo. Se dirigen a él como Orbán se dirigió a los estudios de género. Lo que sea que tengan como objetivo es en realidad revelador porque lo que sea que tengan como objetivo son los recursos conceptuales que necesitas para ver lo que está pasando. Así que atacan los estudios de género porque te hablan de las apelaciones al patriarcado y a la manosfera.

Quieren defender los rígidos roles de género y el natalismo. Atrae a los conservadores cristianos y también a los tipos no cristianos de la manosfera que piensan que el papel adecuado de la mujer está en el hogar.

Chris Hedges

Bueno, se considera el sistema educativo como la base sobre la que se construye una cultura política. Por eso tienen que destruirlo, junto con los medios de comunicación, cualquier cosa que reproduzca ideas. Y seamos claros, los regímenes totalitarios fascistas expulsan a sus intelectuales más importantes, a aquellas personas capaces de interpretar y explicar la realidad. Se puede empezar por el filósofo germano-estadounidense Paul Tillich, el novelista y cuentista alemán Thomas Mann, científicos.

Stalin tuvo que deshacerse de la «ciencia judía» y crear, ¿cómo era?, una especie de física falsa, no lo recuerdo. Pero lo que hacen es, en realidad, decapitar a su élite intelectual y artística, que es lo que está sucediendo.

Jason Stanley

Sí, un punto muy importante de la historia de las élites es que hay que desagregarlas. Están las élites financieras y las élites culturales. Y el fascismo siempre pone a las élites financieras y empresariales, los oligarcas, los ricos, en contra de la élite cultural. Y lo que estamos viendo en Estados Unidos es que se vilipendia a los profesores, a los trabajadores federales y a la élite cultural. No se trata de la élite financiera.

La gran mayoría de los profesores enseñan constantemente, ganan 60 000 dólares al año y tienen dificultades. Se trata de que los envíen lejos de los lugares en los que quieren vivir o en los que han crecido porque es donde puede haber un trabajo. No se trata de personas que viven bien, de profesores, de maestros de escuela. Se trata de personas que son vilipendiadas por los fascistas y pintadas como la élite.

Chris Hedges

Y el punto que usted plantea, y esto está en su segundo capítulo, «Colonizar la mente», usted dijo:

«Cuando un grupo borra la historia de otro, este último se vuelve significativamente más vulnerable a la dominación y la conquista. Uno de los ejemplos más claros de esto es la práctica del colonialismo moderno. Es mucho más fácil para el poder colonial justificar la toma de tierras cuando esas tierras pueden ser representadas como carentes de historia. Cuando se representa a un grupo de personas como si no tuvieran historia, se les niega cualquier reclamación válida sobre el presente».

Uno piensa, por supuesto, en los palestinos y el sionismo.

«El colonialismo es un caso ideal, quizás el más claro, para entender cómo y por qué el borrado de la historia es fundamental para el ejercicio del poder y la dominación».

Y ese es precisamente el objetivo.

Jason Stanley

Sí, así que la idea, con el colonialismo, es que dices que esas personas no están usando su tierra correctamente. No la están gestionando correctamente. No están sacando de ella lo que deberías sacar. Son administradores incompetentes de su tierra. No pueden autogobernarse. Así que necesitan que nos mudemos y usemos la tierra correctamente y hagamos cosas por ellos.

Esto es lo que ocurrió en Michigan con la Ley de Gestión de Emergencias. Así que esto es lo que está sucediendo ahora y cuando intentan desautorizar a los políticos negros, por ejemplo, intentan decir que las ciudades dirigidas por la oposición política son disfuncionales y, por lo tanto, es necesario hacerse cargo de ellas. Dices que justificas apoderarte de la propiedad de otras personas diciendo que tienes en mente sus mejores intereses, que vas a gestionar sus asuntos porque son incompetentes. Y no hace falta que entre en cuánto se está utilizando esa táctica por parte de este régimen hoy en día.

Chris Hedges

Bueno, y luego tus hijos beben agua, se envenenan con plomo.

Jason Stanley

Sí, lo que pasó en Flint, Michigan, lo que pasó en Michigan es que la Ley de Gestión de Emergencias dijo, vale, todas estas ciudades con mayoría negra o ciudades con grandes poblaciones negras, están dirigidas de forma incompetente, así que vamos a enviar a un gestor de emergencias para que tome decisiones por ellos y se deshaga del ayuntamiento y del alcalde.

Y el resultado es envenenar a 6000 niños con residuos tóxicos en Flint, Michigan, durante un año, porque el administrador de emergencias estaba haciendo extraños tratos para utilizar la financiación, básicamente hipotecando, la ciudad de Flint por decenas de millones de dólares.

Chris Hedges

Bueno, sacaron el agua del río. Y luego, por supuesto, los fabricantes de automóviles se quejaron porque estaba oxidando el metal. Esta es el agua que la gente bebía.

Jason Stanley

Cierto, pero lo que tenemos que ver es por qué, en primer lugar, pagaron por esta nueva tubería. Y esto es algo sobre lo que escribí un gran artículo en 2016. Así que la excusa que dieron fue que los precios del agua eran mucho más altos en Flint que en, digamos, Ann Arbor. Pero, ¿por qué eran tan altos los precios del agua? No tenía sentido. Así que parecía que, por eso, estaban subiendo los precios del agua. Así que era como cien dólares al mes por el agua.

Entonces dijeron, este conducto aliviará el agua, hará que los precios del agua sean más bajos. Nada de eso tenía sentido. Parecía que todo era corrupción. Entonces dijeron que estos administradores de ciudades, estos de ciudades con mayoría negra eran corruptos y los reemplazaron por administradores de emergencia que simplemente usaban las ciudades y municipios como un cajero automático.

Chris Hedges

Cinco temas principales de la educación fascista: grandeza nacional, pureza nacional, inocencia nacional, roles de género estrictos, difamación de la izquierda. Hemos tocado eso, pero los roles de género estrictos, ¿por qué es tan importante?

Jason Stanley

Sí, es algo, así que, en primer lugar, le dices al grupo dominante que están bajo amenaza existencial de ser reemplazados por personas que no están en el grupo dominante. Así que el libro de Madison Grant de 1916, The Passing of the Great Race, expone en cierto modo la teoría del gran reemplazo. Hitler lo lee en prisión y le causa un enorme efecto. Así que Hitler dice, en realidad, no voy a entrar en los extraños detalles de la teoría de la conspiración en la que creyó Hitler.

Pero la idea era que él pensaba que, ya sabes, los liberales, los marxistas estaban respaldados por judíos globales, por la conspiración judía global para traer no blancos al país y abrumar a la población aria. Así que si eres un supremacista blanco, quieres que las mujeres del grupo dominante tengan bebés. Así que los nazis no lo eran, al menos en Alemania, a diferencia de Rumanía, no era un movimiento cristiano, pero consiguieron una gran aceptación de la derecha cristiana, de la vieja derecha, porque eran natalistas.

Decían que las mujeres debían quedarse en casa y tener hijos. Porque hay que reproducir la raza dominante. Así que la clave cuando tienes algo real, algo que realmente se parece al nazismo, es la teoría de la gran sustitución. Si te enfrentas a un partido político que dice que la gran amenaza es la inmigración no blanca, realmente estás lidiando con el nazismo. Así que esa es la base, la teoría de la gran sustitución.

Y la teoría del gran reemplazo va a hacer que las mujeres del grupo dominante tengan muchos bebés. Y eso va a atraer a los conservadores sociales. Va a ser beneficioso para todos. Y esa es una coalición muy poderosa, supremacistas blancos más conservadores cristianos. Difícil de superar.

Chris Hedges

Quiero hablar de dos puntos que planteas en el libro. Uno de ellos podría ser de otro libro, lo olvidé. Hay partidos europeos de extrema derecha liderados por mujeres. Esto no habría sucedido bajo el fascismo tradicional, Giorgia Meloni en Italia, Marine Le Pen [en Francia]. Y el otro punto que planteas y que me pareció realmente interesante, me hizo pensar, fue que hablaste de Hannah Arendt, y dijiste que el patriarcado era vital para el fascismo, pero no para el comunismo.

Me pareció muy interesante. Quiero decir, tenías al tío Joe [Stalin]. Quiero decir, ya sabes, era un sistema patriarcal, aunque tienes razón en que las mujeres podían alcanzar posiciones que no podían bajo el fascismo. De todos modos, me preguntaba si podrías hablar de esos dos puntos.

Jason Stanley

Sí, dos puntos diferentes. Empecemos por el primer punto sobre el fascismo en Europa Occidental, algunos de sus líderes fascistas eran mujeres. Y es algo muy singular. No tenemos eso en Europa del Este. Es inconcebible que Rusia esté gobernada por una mujer, que el fascismo ruso tenga el rostro de una mujer. Es difícil de imaginar en Estados Unidos, aunque no imposible. Quiero decir, Phyllis Schlafly era de extrema derecha, obviamente.

Pero lo que pasa con Europa Occidental es que el chivo expiatorio es diferente. El chivo expiatorio no son los afroamericanos. El chivo expiatorio no son los marxistas. Bueno, quiero decir, todavía atacan a la izquierda, pero el chivo expiatorio es la inmigración musulmana. Los chivos expiatorios son los musulmanes. Así que el pinkwashing es una estrategia central en la política de Europa Occidental y en el feminismo.

Así que lo que haces, es que el chivo expiatorio es el núcleo de este sistema de extrema derecha. Dices que unificas a diferentes grupos. Unificas a diferentes grupos que de otro modo podrían estar a la greña, como los supremacistas blancos y los latinos o los supremacistas blancos y los hombres negros, al tener un chivo expiatorio como las mujeres trans a las que ambos pueden odiar.

Y el chivo expiatorio en Europa occidental son los musulmanes. Y lo que dices es que amenazan la igualdad de las mujeres y la igualdad LGBTQ. Así que creo que esa es la explicación más clara de por qué en esa zona tan local de Europa occidental, tienes mujeres líderes fascistas.

Ahora, y algunas de ellas lo son, y Meloni, por supuesto, es anti-LGBTQ y pro-natalista, así que tiene estas opiniones tradicionales sobre los roles de género. Así que la segunda pregunta es sobre los sistemas comunistas. Ahora, estoy de acuerdo contigo sobre Stalin. Creo que, ya sabes, el estalinismo se parece mucho al fascismo, excepto que en lugar de genocidio, hay politicidio, asesinatos en masa de opositores políticos. Quiero decir, obviamente los nazis también lo hicieron. Pero los nazis se centraban en una ideología de supremacía racial, mientras que la ideología comunista no trata de la supremacía racial.

Chris Hedges

Solo quiero añadir que los nazis mataban a familias enteras y los estalinistas no. Enviaron a los niños a orfanatos, pero…

Jason Stanley

Genocidio, sí. Genocidio, tienes toda la razón. El asesinato de familias enteras, también de mujeres y niños. Buen punto, Chris. Así que el politicidio tiene una forma diferente al genocidio. En la convención sobre genocidio, la Unión Soviética luchó contra que el politicidio se contara como genocidio, por supuesto. Pero creo que, dejando esa diferencia a un lado, Stalin se convirtió en un dictador.

Ya sabes, mató a mucha gente y poco a poco asumió el papel de dictador fascista. No fascista, pero la ideología del comunismo es la igualdad, mientras que la ideología del fascismo es la desigualdad. La ideología del fascismo es que algunas personas son mejores que otras, que las personas están fundamentalmente encasilladas en diferentes roles.

La ideología del comunismo es, ya sabes, que todos somos fundamentalmente iguales políticamente. Así que las mujeres tienen el mismo derecho a ocupar puestos de poder. Así que tienes esta clara diferencia ideológica en la que el comunismo es, y luego están estos estudios como los de Alemania Oriental que confirman repetidamente que las mujeres de Alemania Oriental tienen más orgasmos que las de Alemania Occidental.

Pero la Rusia de Stalin se convierte en algo duro, antifeminista, patriarcal, quiero decir, tal vez es así…

Chris Hedges

Y antisemita también.

Jason Stanley

Sí, pero no hay masa, no es como el complot de los doctores, lo que sea, no lo es, quiero decir, obviamente, Pero también antisemita porque hay un libro llamado, creo, por el teórico político de Berkeley, llamado La dimensión fascista de la política radical, ese no es exactamente el título, pero argumenta que todos estos sistemas como el maoísmo y el estalinismo descienden en la práctica a alguna versión del fascismo.

Chris Hedges

Tienes un punto de vista realmente interesante. Dijiste que algunos de los principales políticos que denuncian las instituciones de educación superior como fábricas de adoctrinamiento izquierdista suelen estar entre los que más se han beneficiado de ellas. Esa es la mayoría de la gente que rodea a Trump, incluido Trump. Todos ellos.

Jason Stanley

Todos ellos, ¿verdad? Quiero decir, tal vez no todos ellos, Ted Cruz, toda esta gente, Cruz fue a Princeton y Harvard. DeSantis fue a Yale y Harvard. [Josh] Hawley fue a Stanford y Yale. Tom Cotton fue a Harvard. Y esa es la cuestión, no son tontos. Son muy inteligentes…

Chris Hedges

No sé, vamos, he estado en algunas de esas universidades. Podrían ser tontos.

Jason Stanley

Oh, no, claro, es muy posible. Ted Cruz era como un debate nacional, como uno de los mejores polemistas del país. Estas son personas que están, esto es, es importante verlo porque son personas que están intelectualmente de acuerdo con el autoritarismo. No son tontos a los que se engaña. Saben que las elecciones de 2020 no fueron robadas.

Chris Hedges

Sí, bueno, tuve un gran mentor en Harvard, James Luther Adams, que estuvo en la Universidad de Heidelberg en el 35 y el 36, y fue a las conferencias donde [Martin] Heidegger comenzó las conferencias con el saludo nazi. Quiero decir, un intelectual destacado.

Jason Stanley

Tienes razón. Así que lo que [Carl] Schmitt y Heidegger representaron en la historia alemana, en la historia nazi, donde fueron los primeros intelectuales de fama mundial en declararse a favor del partido nazi. Y eso se vuelve muy importante, se vuelve como en el primer mandato de Trump, la gente decía, bueno, no tienen intelectuales, así que no son fascistas, no son… ahora tienen intelectuales, claro que los tienen, tienen a Adrian Vermeule en Harvard.

Ahora están desarrollando un cuadro de intelectuales de extrema derecha. Y luego la producción de todas estas figuras como DeSantis; no estarían en ningún sitio sin Harvard y Yale, ¿verdad? Así que estas instituciones nos han dado a todas las personas que atacan a estas instituciones y no creo que sus hijos vayan a ir a la Universidad de Hillsdale. Por alguna razón creo que sus hijos irán a Harvard, Yale y Princeton.

Chris Hedges

Entonces, ¿de qué se trata?

Jason Stanley

Bueno, creo que es un poco desconcertante. Hay diferentes teorías al respecto. Quiero decir, estas son las instituciones que producen poder. Y por lo tanto, deberíamos esperar que las personas poderosas, sean quienes sean, provengan de estas instituciones. Estas son las instituciones donde están las redes de poder y el clientelismo. Así que eso va a ser cierto para la extrema derecha y los autoritarios, tanto como lo va a ser para Obama, para los demócratas liberales o para los demócratas. Así que atacar estas instituciones, hay una larga historia: estas instituciones se han hecho vulnerables al ataque por su elitismo, sin duda. Así que hay resentimiento que se puede utilizar. Y luego creo que ellos, como dice Christopher Rufo, el propagandista de la nueva derecha de extrema derecha, quieren apoderarse de las instituciones porque son poderosas. Así que quieren tener poder sobre estas instituciones.

Chris Hedges

Pero estas instituciones, como Columbia,  han consentido prácticamente todo lo que se les ha pedido.

Jason Stanley

Bueno, Colombia es una vergüenza internacional por su aquiescencia, ¿verdad?

Chris Hedges

Bueno, pero todas estas, Yale, Princeton, todas han cerrado el campamento. Quiero decir, han acabado con la libertad de expresión en los campus universitarios. Todas son culpables de esto.

Jason Stanley

Todos ellos. Sí, todos han caído en la trampa. Pero los principales medios de comunicación tienen una gran culpa. La página de Opinión del New York Times. Y es por eso, ya sabes, que son los principales medios de comunicación los que han traicionado la democracia porque han atacado, han atacado brutalmente durante años y años a las otras instituciones de la democracia.

Chris Hedges

Sí, es cierto.

Jason Stanley

Y entonces, ¿por qué debería defender a los medios de comunicación cuando simplemente han sido tontos útiles del fascismo? Y creo que ha sido muy difícil porque tienes la página de opinión del New York Times diciendo que Harvard, Yale y Princeton están dirigidas por agitadores comunistas. Entonces, ¿qué se supone que debes hacer? Y la universidad es una institución fundamentalmente conservadora.

Así que también hay mucha gente dentro de la universidad. La mayoría de los profesores son de esa clase de tíos blancos anti-woke. Y ellos también se dejan influir fácilmente por la presencia de tíos no blancos en el mundo académico.

Chris Hedges

Bueno, seamos claros, habiendo trabajado en el New York Times durante 15 años, se podría celebrar una reunión, una reunión bastante grande, de todas estas universidades de la Ivy League en la sala de redacción. También salen de estas instituciones.

Jason Stanley

Exacto. Sí, es extraño. No sé exactamente cómo resolverlo, no creo que resuelva este misterio en el libro de por qué todos estos graduados de Harvard, Yale y Princeton son los que están ideando estos ataques contra las mismas instituciones de las que proceden, que de ninguna manera se parecen a lo que se vería en los periódicos. Por ejemplo, el New York Times tardó meses en reconocer que uno de los mayores grupos de identidad en las protestas eran estudiantes judíos. Así que solo están usando el antisemitismo como medio para el izquierdismo.

Chris Hedges

Sí, pero estas instituciones se crearon para perpetuar la plutocracia. Todos ellos consintieron durante el miedo a los rojos. No podían deshacerse de la gente lo suficientemente rápido. No creo que hayan cambiado. Creo que se están adaptando a su papel actual para perpetuar esta plutocracia.

Jason Stanley

Sí, pero nosotros podemos, todavía hay… Estoy en Yale y creo que hay un gran número, hay una clara resistencia del profesorado en Yale a los ataques a las universidades. Y ahora, por fin, lo que estamos viendo en las universidades es que estamos viendo profesores conservadores, y cuando digo conservadores, no me refiero a profesores que apoyan a Trump, hay muy pocos. Y eso lo utiliza la derecha como un ataque contra la universidad, pero es absurdo porque el departamento de física y matemáticas tiene muy pocos partidarios de Trump. Química tiene muy pocos partidarios de Trump. Ingeniería tiene muy pocos partidarios de Trump. Vas a tener que tener acción afirmativa para que los partidarios de Trump consigan cualquier tipo de, para llegar al 20% de apoyo a Trump en cualquier ciencia. Así que…

Chris Hedges

Pero estás en una institución privada multimillonaria, con dotación. La gente de las universidades estatales que dependen de la financiación estatal no tienen ese tipo de protección. Así que estás en una posición de élite. La mayoría de las otras universidades son mucho más fáciles de purgar porque son mucho más vulnerables.

Jason Stanley

Mira lo que pasó. Mira el informe de la AAUP [Asociación Americana de Profesores Universitarios] sobre las universidades de Florida. El nivel de terror que…

Chris Hedges

Bueno, ahí está en su libro. La Universidad de Hillsdale…

Jason Stanley

Hillsdale está en Michigan, pero tienen un montón de…

Chris Hedges

Sí, pero se apoderaron de esa universidad de Florida sobre la que escribiste. Cierto.

Jason Stanley

New College of Florida. Sí, New College of Florida es una universidad estatal privada de élite, no privada, una universidad estatal de artes liberales de élite que, ya sabes, conozco a muchos profesores que fueron a New College y la están destruyendo por completo. Lo que entienden por educación clásica parece ser simplemente…

Chris Hedges

Bueno, ese es un punto de tu libro. Sí. Quiero decir, la forma en que clásica y yo tenía a alguien que estudiaba clásicas, la forma en que utilizan la educación clásica para, básicamente, o, ya sabes, apropiarse indebidamente de ella o reformarla para reforzar la supremacía blanca, «la santidad de la civilización occidental». Solo quiero, antes de continuar, hablar de la propaganda de tu segundo libro, escribes:

«Los movimientos fascistas han estado drenando pantanos durante generaciones, publicitando falsas acusaciones de corrupción. Aunque participar en prácticas corruptas es típico de la política fascista y las campañas anticorrupción suelen estar en el centro de los movimientos políticos fascistas, los políticos fascistas suelen denunciar la corrupción en el Estado que pretenden tomar, lo cual es extraño dado que los propios políticos fascistas son invariablemente mucho más corruptos que aquellos a los que pretenden suplantar o derrotar».

Vaya, ahí está la administración Trump.

Jason Stanley

Y es Putin en Rusia.

Chris Hedges

Y Putin, por supuesto.

Jason Stanley

Así que todo es proyección. Todo lo que dicen es proyección. Hemos estado hablando de educación. «Oh, están adoctrinando. Vamos a curar esto con el cristianismo y la educación patriótica». Todo es proyección todo el tiempo. El tema de la corrupción es solo un ejemplo principal. La corrupción aquí solo significa que las personas equivocadas están en el poder. No es corrupto cuando lo hacemos nosotros, y luego podemos hacerlo como queramos.

Y podemos hacer lo que queramos y enriquecernos porque eso es lo que está sucediendo. La clase de los multimillonarios se está enriqueciendo a sí misma, concediéndose enormes recortes de impuestos y lanzando, ya sabes, algunos huesos anti-trans a sus partidarios. Así que ese es el tipo de corrupción descarada que estamos viendo y de incompetencia descarada.

Lo hacen personas que dicen que están haciendo la corrupción y la incompetencia porque las personas a las que despiden eran incompetentes y corruptas. Es surrealista. Así que, ya sabes, el estado de derecho que dicen que es corrupto. Así que lo van a reemplazar por… mira lo que acaba de decir Trump al Departamento de Justicia. Vamos a deshacernos de la militarización del Departamento de Justicia y del sesgo político reemplazándolo por un sesgo político puro y desnudo, ya sabes, explícito para el régimen.

Chris Hedges

No vamos a entrar en teorías conspirativas porque solo quiero preguntarte: ¿dónde estamos en ese camino hacia el fascismo? ¿Hasta dónde hemos llegado? ¿Hasta qué punto nuestra experiencia está reproduciendo lo que ocurrió en otras sociedades fascistas, Italia, Alemania, etc.?

Jason Stanley

Y echemos un vistazo a la India de hoy y a Rusia.

Chris Hedges

La India de hoy, la India, Turquía, Hungría, Rusia.

Jason Stanley

Exacto. Así que la zona de libertad se está reduciendo en el mundo. El mundo libre, siempre un concepto controvertido porque el grado en que el capitalismo es una especie de libertad, creo que estamos viendo, no lo es. Amenaza las libertades democráticas. Pero el mundo democráticamente libre o el mundo donde la gente sigue progresando, la democracia es una práctica, es algo que se hace, por lo que los lugares donde esa práctica está en el centro de los ideales y valores se están reduciendo.

Canadá puede ser un ejemplo de un lugar cuya democracia se ha visto reforzada y elevada por la reducción, porque ahora es como un refugio. Así que estamos bastante avanzados. Desgraciadamente, estamos aún más avanzados cuando vemos, por ejemplo, el comportamiento de las universidades, donde los rectores dicen que mantendrán la cabeza gacha para no ser el blanco de ataques, lo que significa que las otras universidades serán el blanco en su lugar. Cuando todas las universidades y todas las personas que trabajan en universidades deberían defender su lugar de trabajo.

Por eso los sindicatos son tan importantes. En Yale, profesores republicanos y profesores demócratas, personas con ideologías políticas muy diferentes, ahora ven que están todos juntos en esto y defienden la institución. Estoy viendo que surge una conciencia de clase interpartidista e intergrupal en las universidades donde la gente piensa: «Vale, tienes opiniones políticas muy diferentes a las mías, pero realmente están tratando de acabar con la institución.

No solo van a por los estudios de género, van a por todo. Y luego tenemos a los medios de comunicación traicionando, actuando como si fueran inmunes y disparando ráfagas de ametralladora contra las otras instituciones democráticas, el sistema educativo. Así que tenemos todos los objetivos, tenemos a los objetivos luchando entre sí y entre ellos. Así que necesitamos solidaridad.

No estamos en el punto en el que está Rusia, donde los periodistas son arrojados por las ventanas. Sin embargo, estamos en el punto en el que arrestan ilegalmente a las personas por sus discursos. Si pueden arrestar a Khalil en Colombia, pueden arrestar a cualquiera de nosotros porque no pueden arrestarlo legalmente. Así que estamos bastante, ya sabes, están apuntando, están empezando con las tarjetas verdes, las personas con tarjetas verdes. Van a pasar a los manifestantes y profesores que, estudiantes y profesores que acaban de compartir la causa pro-palestina.

Ya estamos usando pro-palestino como un insulto. Así que están apuntando a opositores políticos con esta excusa y usando a judíos estadounidenses como excusa para hacer esto, lo cual es horrible para mí y peligroso para los judíos estadounidenses. Así que estamos bastante avanzados cuando empiezan a detener a gente, a detener a manifestantes por sus discursos, a detener a manifestantes contra la guerra. Y fíjate en que Trump, siempre que habla de esto, dice, o a menudo dirá, vamos a atacar, a retirar fondos a las universidades que permitan protestas ilegales. Solo está hablando de protestas. No va a haber ninguna protesta.

Chris Hedges

Sí. Y la Ley McCarran [de Seguridad Interna], que se utilizó, se utilizó aparentemente para arrestar a Khalil, redactada en 1952 por un antisemita despiadado, se utilizó para retirar los pasaportes de Paul Robeson y W.E.B. Du Bois. Quiero decir, si…

Jason Stanley

Iba a mencionarlo. Iba a mencionar a Robeson y Du Bois. Dos de los mejores estadounidenses de los últimos 150 años. Du Bois es uno de los intelectuales más importantes del mundo. Sí, así que pueden ir a por cualquiera. Columbia despidió a Katherine Franke, una profesora de derecho muy distinguida.

Chris Hedges

Es genial.

Jason Stanley

Y Katherine Franke es de la realeza académica. Su padre, Timothy Snyder y yo impartimos el seminario Franke. Su padre financió todos estos seminarios y todos estos institutos de humanidades en todo el país. Y descubren, y ella es distinguida, que a nosotros, los académicos, nos importa cuántos libros tienes, cuántas citas tienes, los efectos de tu beca.

Así que realmente, ya sabes, han estado yendo, los medios de comunicación de derecha han estado apuntando a profesores recientemente desde 2011. Ya sabes, tienes estas organizaciones como Campus Reform, estos diferentes periódicos de derecha. Pero ya sabes, lo que es realmente alarmante es cuando empiezan a apuntar a personas como Katherine Franke que tienen trabajos muy citados, que dirigen centros y universidades prestigiosas.

Eso es lo que pasó con Du Bois y Robeson. Como si pudieran acabar con esas personas, podrían acabar con cualquiera. Y esa es claramente la siguiente fase. Claramente, la siguiente fase es como quitar los pasaportes a las personas que no les gustan. Ya sabes, todos los países autoritarios hacen eso. Nosotros lo hemos hecho y espero que eso llegue, por desgracia.

Chris Hedges

Gracias, ese fue Jason Stanley sobre sus dos libros, Erasing History y How Fascism Works. Me gustaría dar las gracias a Diego [Ramos], Sofia [Menemenlis], Max [Jones] y Thomas [Hedges], que produjeron el programa. Puedes encontrarme en ChrisHedges.Substack.com."

( Chris Hedges , premio Pulitzer, blog, 27/03/25, traducción DEEPL)