El alivio radical de la
deuda
de la República Federal de Alemania (RFA) y su rápida reconstrucción
después de la Segunda Guerra Mundial fueron posibles gracias a la
voluntad política de las potencias acreedoras occidentales victoriosas,
es decir, Estados Unidos y sus principales aliados occidentales, Reino
Unido y Francia.
En octubre de 1950, estos tres aliados formularon un
proyecto por el que el gobierno federal alemán reconocía la existencia
de deudas de los períodos anterior y posterior a la segunda guerra.
Además agregaban una declaración que enunciaba que «
los tres países
están de acuerdo en que el plan prevea una liquidación adecuada de lo
que se le exige a Alemania, cuyo efecto final no debe desequilibrar la
situación financiera de la economía alemana por repercusiones
indeseables ni afectar excesivamente las reservas potenciales de
divisas. Los tres países están convencidos de que el gobierno federal
alemán comparte su posición y que la restauración de la solvencia
alemana irá acompañada de un reembolso adecuado de la deuda alemana que
asegure a todos los participantes una negociación justa que tenga en
cuenta los problemas económicos de Alemania».
[1]
Debemos recordar que la Alemania nazi había suspendido el pago de su
deuda externa a partir de 1933, y que nunca más retomó esos pagos, lo
que no le impidió recibir el apoyo financiero de las grandes empresas
privadas de Estados Unidos. Además de hacer negocios con empresas como
Ford que financió el lanzamiento del Volkswagen (el coche del pueblo
imaginado por el régimen hitleriano), General Motors que poseía la firma
Opel, General Electric asociada a AEG, e IBM acusada de haber
«suministrado la tecnología» que ayudó «a la persecución, al sufrimiento
y al genocidio», antes y durante la Segunda Guerra Mundial.
[2]
La deuda reclamada a Alemania correspondiente al período anterior a
la guerra se elevaba a 22.600 millones de marcos incluidos los
intereses. La deuda de la posguerra (1945-1952) se estimaba en 16.200
millones de marcos. Por un acuerdo alcanzado en Londres el 27 de febrero
de 1953
http://www.admin.ch/ch/f/rs/i9/0.946.291.364.fr.pdf,
[3] estos montos disminuyeron a 7.500 millones y 7.000 millones de marcos, respectivamente.
[4] Lo que representó una reducción del 62,6 %.
Las sumas citadas anteriormente no tienen en cuenta las deudas
ligadas a la política de agresión y de destrucción llevada a cabo por la
Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial, ni las reparaciones
que los países víctimas de esa agresión tiene el derecho de reclamar.
Esas deudas de guerra fueron apartadas, lo que constituyó un enorme
regalo suplementario para Alemania del Oeste.
Más aún, el acuerdo establecía la posibilidad de suspender los pagos y
renegociar las condiciones de éstos si se presentaba un cambio
substancial que limitara la disponibilidad de recursos.
[5]
Para garantizar que la economía de Alemania occidental realmente se
relanzara y ese país constituyera un elemento estable y central en el
bloque atlántico frente al bloque del Este, los aliados acreedores
hicieron grandes concesiones a las autoridades y empresas alemanas
endeudadas, que fueron mucho más allá de la reducción de la deuda.
Las
grandes empresas industriales alemanas como AEG, Siemens, IG Farben
(AGFA, BASF, Bayer y Hoechst), Krupp, Volkswagen, BMW, Opel, Mercedes
Benz, y también las sociedades financieras de primer plano como el
Deutsche Bank, Commerzbank, la sociedad de seguros Allianz, fueron
protegidas y reforzadas a pesar de que habían tenido un rol principal en
el sostenimiento del régimen nazi y que habían sido cómplices del
genocidio de los pueblos judío y gitano. El poder del gran capital
alemán salió intacto de la Segunda Guerra Mundial gracias al sostén de
los gobiernos de las grandes potencias occidentales.
Con respecto al problema de la deuda que podía ser reclamada a
Alemania, los aliados partieron del principio de que la economía del
país debía estar en condiciones de reembolsar la deuda manteniendo un
alto nivel de crecimiento y una mejora de las condiciones de vida de la
población. Para que Alemania pudiera pagar sin empobrecerse, era
necesario que se beneficiara de una fuerte anulación de su deuda. Pero
eso no fue suficiente. Como la historia lo mostró, era necesario que el
país reencontrara un verdadero margen de maniobra y de autonomía. Con
este fin, los acreedores acordaron:
1.- que Alemania reembolsara en su moneda nacional, el
deutsche mark,
una parte importante de la deuda que se le reclamaba. En forma
marginal, reembolsará en divisas fuertes (dólares, francos suizos,
libras esterlinas…).
2.- que al comienzo de los años 1950, mientras el país todavía tenía una
balanza comercial
negativa (el valor de las importaciones era mayor que el de las
exportaciones), las potencias acreedoras aceptaban que Alemania redujera
sus importaciones puesto que podía producir en el país muchos de los
bienes que importaba. Al permitir que Alemania sustituyera importaciones
por bienes de producción propia, los acreedores aceptaban reducir sus
exportaciones hacia ese país. En el período 1950-1951, el 41 % de las
importaciones alemanas provenían del Reino Unido, de Francia y de
Estados Unidos. Si se suma a esta cifra la parte de las importaciones
provenientes de otros países acreedores participantes de la conferencia
(Bélgica, Países Bajos, Suecia y Suiza), la suma total llegaba al 66 %.
3.-que los acreedores autorizaban que Alemania vendiera sus productos
en el extranjero, estimulando incluso sus exportaciones, con el fin de
conseguir una balanza comercial positiva. Estos diferentes elementos
estaban consignados en la declaración antes mencionada.
«
La capacidad
de pago de Alemania, a sus deudores privados y públicos, no significa
sólo la capacidad de efectuar los pagos regularmente en marcos alemanes
sin consecuencias inflacionarias, sino también que la economía del país
pueda cubrir sus deudas teniendo en cuenta su balanza de pagos actual.
El establecimiento de la capacidad de pago de Alemania requería
hacer frente a ciertos problemas como: 1) la futura capacidad productiva
con una consideración particular sobre la capacidad productiva de
bienes exportables y la capacidad para la sustitución de importaciones;
2) la posibilidad de vender mercaderías alemanas en el exterior; 3) las
condiciones probables de comercio en el futuro; 4) las medidas fiscales y
económicas internas necesarias para asegurar un superávit por las exportaciones.»
[6]
Además, en caso de litigio con los acreedores, en general, los
tribunales alemanes eran competentes. Se dice, explícitamente, que, en
ciertos casos, «
los tribunales alemanes podrán rechazar la ejecución […] la decisión de un tribunal extranjero o de una instancia arbitral.» Es el caso, cuando «
la ejecución de la decisión sería contraria al orden público» (p.12 del Acuerdo de Londres).
Otro elemento muy importante: el
servicio de la deuda
se fijaba en función de la capacidad de pago de la economía alemana,
teniendo en cuenta los adelantos en la reconstrucción del país y los
ingresos por exportación. Así, la relación entre servicio de la deuda e
ingresos por exportación no debía superar el 5 %.
Esto quiere decir que
Alemania occidental no debía dedicar más de una vigésima parte de sus
ingresos por exportación al pago de su deuda. En la práctica, Alemania
no destinó jamás más del 4,2 % de estos ingresos al pago de la deuda
(cifra alcanzada en 1959). De todas maneras, en la medida que una gran
parte de las deudas alemanas eran pagadas en
deutsche marks, el
Banco Central alemán podía emitir moneda, en otras palabras monetizar la deuda.
Y otra medida excepcional fue la aplicación de una reducción drástica del tipo de
interés, que osciló entre 0 % y 5 %.
Las potencias occidentales le brindaron a Alemania del Oeste una
ofrenda de un enorme valor económico: el artículo 5 del acuerdo firmado
en Londres postergaba el pago de las reparaciones y de las deudas de
guerra —tanto de la primera como de la segunda guerra mundial— que la
República Federal Alemana debía a los países ocupados, anexados o
agredidos, así como a sus poblaciones.
Finalmente, hay que tener en cuenta las
donaciones en dólares de Estados Unidos a Alemania occidental: 1.170 millones de dólares en el marco del
Plan Marshall,
entre el 3 de abril de 1948 y el 30 de junio de 1952 (o sea, cerca de
12.500 millones de dólares de 2019).
A los cuales se agregaban, por lo
menos, 200 millones de dólares (cerca de 2.000 millones de dólares de
2019), entre 1954 y 1961, principalmente a través de la Agencia
Internacional de Desarrollo de Estados Unidos (USAID).
Gracias a esas condiciones excepcionales, Alemania occidental se
recuperó económicamente en forma muy rápida y terminó por absorber a
Alemania del Este a comienzos de 1990. Y ahora es, por lejos, la
economía más fuerte de Europa.
Algunos elementos de comparación
El resultado de una primera comparación entre la Alemania occidental
de la posguerra y los países en desarrollo de ahora es esclarecedor.
Alemania, aunque devastada por la guerra, era económicamente más fuerte
que la mayoría de los PED actuales. Sin embargo, en 1953 le concedieron
lo que se niega a los PED.
Cuota de los ingresos por exportación dedicados al reembolso de la deuda.
Alemania fue autorizada a dedicar al pago de la deuda no más del 5 % de sus ingresos por exportación.
En 2017, los países en desarrollo tuvieron que destinar al pago de la
deuda una media del 14 % de sus ingresos por exportaciones.
[7]
Para los países de América Latina y Caribe esa cifra alcanzó el 23,5 %
en 2017. Algunos ejemplos de países que incluyen los PED y economías
europeas periféricas: en 2017, esa cifra alcanzaba el 13 % para Angola,
36 % para Brasil, 15 % para Bosnia, 21 % para Bulgaria, 41,6 % para
Colombia, 17 % para Costa de Marfil, 21 % para Etiopía, 28,6 % para
Guatemala, 34 % para Indonesia, 70 % para Líbano, 14 % para México, 20 %
para Nicaragua, 22,8 % para Pakistán, 21 % para Perú, 22 % para Rumanía
y Serbia, 17 % para Túnez, 40 % para Turquía.
Tipo de interés de la deuda externa
En el caso del acuerdo de 1953 concerniente a Alemania, el tipo de interés osciló entre 0 % y 5 %.
Por el contrario, en el caso de los PED, el tipo de interés fue, y de
nuevo ahora es, mucho más alto. Una gran mayoría de los contratos prevé
tipos variables, al alza. Entre 1980 y 2000, para el conjunto de los
PED, el tipo de interés medio osciló entre 4,8 % y 9,1 % (entre 5,7 % y
11,4 % en el caso de Latinoamérica y el Caribe, llegando a oscilar en el
caso de Brasil entre el 6,6 % y el 11,9 % entre 1980 y 2004).
Posteriormente, el tipo de interés fue históricamente bajo durante el
período 2004 a 2015. Pero la situación comenzó a degradarse desde
2016-2017 ya que el tipo de interés creciente fijado por la
FED
(el tipo director de la FED pasó de 0,25 % en 2015 a 2,25 en noviembre
de 2018) y los beneficios fiscales concedidos a las grandes empresas
estadounidenses por Donald Trump está provocando una repatriación de
capitales hacia Estados Unidos.
Por otro lado, los precios de las
materias primas tienen tendencia a bajar, lo que disminuye los ingresos
de los países exportadores de bienes primarios y dificulta el pago de la
deuda, ya que éste se efectúa generalmente en dólares u otras monedas
fuertes. En 2018, una nueva crisis de la deuda afectó directamente a
países como Argentina, Venezuela, Turquía, Indonesia, Nigeria,
Mozambique… Cada vez más, los países en desarrollo deben aceptar tipos
de interés superiores al 7 %, incluso al 10 %, para poder conseguir
préstamos en 2019.
Moneda en que se reembolsó la deuda externa
Alemania fue autorizada a reembolsar una parte de su deuda en su moneda nacional.
Ningún país en desarrollo ha sido autorizado a hacer lo mismo, salvo
excepción y por sumas irrisorias. Todos los grandes países endeudados
deben efectuar la totalidad de sus reembolsos en divisas fuertes
(dólares, euros, yenes, francos suizos, libras esterlinas).
Cláusula de revisión del contrato
En el caso de Alemania, el acuerdo establecía la posibilidad de
suspender los pagos y renegociar las condiciones si se presentaba un
cambio substancial que limitara la disponibilidad de recursos.
En el caso de los contratos de préstamos con los PED, los acreedores
imponen que no haya cláusulas de este tipo. Peor aún, en casos de
dificultades para estos países, los acreedores tienen el derecho de
reclamar el pago anticipado de sumas que se deberían pagar en un futuro.
Política de sustitución de importaciones
En el acuerdo sobre la deuda alemana, se había previsto
explícitamente que el país podía producir localmente lo que hasta
entonces importaba.
Por el contrario, el
Banco Mundial, el
FMI y las grandes potencias imponen a los PED la renuncia a producir en el país lo que podrían importar.
Donaciones en divisas (en efectivo)
Alemania, aunque responsable en gran parte de la Segunda Guerra
Mundial, fue gratificada con donaciones importantes en divisas, en el
marco del Plan Marshall, y en torno a ese plan.
Los PED, en conjunto, a los cuales los países ricos han prometido
asistencia y cooperación, reciben una limosna en forma de donaciones en
divisas. Mientras que, colectivamente, desembolsan unos 500.000 millones
de dólares por año, reciben en efectivo netamente menos de 100.000
millones de dólares.
Indudablemente, la negativa a conceder a los PED endeudados el mismo
tipo de concesiones que a Alemania indica que, en realidad, los
acreedores no quieren que estos países se desendeuden. Por el contrario,
los acreedores consideran que lo que les interesa es mantenerlos en el
endeudamiento permanente, para obtener de ese modo un
beneficio
máximo bajo la forma del pago de la deuda, para imponerles unas
políticas acordes a sus intereses de acreedores, y asegurarse su lealtad
en el seno de las instituciones internacionales.
Alemania 1953/Grecia 2010-2019
Si nos arriesgamos a hacer una comparación entre el tratamiento al
que se somete a Grecia y el que se le reservó a Alemania después de la
Segunda Guerra Mundial, las diferencias y las injusticias son
asombrosas. Presentamos aquí una lista, no exhaustiva, de 11 puntos:
1.- Entre 2010 y 2019, la deuda en porcentaje del
PIB griego no dejó de aumentar, y pasó de cerca del 110 % al 180 %.
2.- Las condiciones sociales y económicas que la intervención de la
Troika,
desde 2010, ha impuesto no favorecen en absoluto el relanzamiento de la
economía griega, mientras que Alemania tuvo ayudas que contribuyeron en
mucho a relanzar su economía. El PIB de Grecia se redujo en cerca del
30 % entre 2010 y 2016, como consecuencia de los memorandos impuestos.
En comparación, el crecimiento del PIB de Alemania occidental fue enorme
entre 1953 y 1960.
3.- A Grecia se le imponen privatizaciones a favor de los inversores
extranjeros, principalmente, mientras que a Alemania se la alentaba a
reforzar su control sobre los sectores económicos estratégicos, con un
sector público en pleno crecimiento, y de las grandes empresas privadas
que continuaban bajo el control estratégico del capital alemán.
4. Las deudas bilaterales de Grecia (con respecto a los países que
participaron en el plan impuesto por la Troika) no se redujeron,
mientras que las deudas bilaterales de Alemania (comenzando por las
contraídas con los países que el Tercer Reich había agredido, invadido e
incluso anexado) se redujeron en un 60 % o más.
5.- Grecia debe reembolsar en euros, a pesar de que está en déficit
comercial —y por lo tanto con una penuria de euros— con sus socios
europeos (especialmente Alemania y Francia), mientras que Alemania
reembolsaba lo esencial de sus deudas en su propia moneda fuertemente
devaluada.
El hecho de poder pagar una parte importante de su deuda en
deutsche marks
le permitía vender más fácilmente sus mercaderías al extranjero.
Tomemos como ejemplo las importantes deudas de Alemania con respecto a
Bélgica y Francia, después de la Segunda Guerra Mundial: Alemania estaba
autorizada a pagar en deutsche marks. Y qué otra cosa podían hacer
Francia y Bélgica con esos deutsche marks sino gastarlos comprando
productos fabricados en Alemania, lo que contribuyó a hacer de Alemania
una gran potencia exportadora.
6.-El Banco Central griego no puede prestar dinero al gobierno griego
mientras que el Banco Central de la RFA (Bundesbank) prestaba a las
autoridades alemanas y hacía funcionar (por cierto, con moderación) la
máquina de fabricar billetes.
7.-Alemania estaba autorizada a no disponer más del 5 % de sus
ingresos por exportación al pago de la deuda mientras que ningún límite
se le ha fijado actualmente a Grecia.
8.-Los nuevos títulos de la deuda griega que reemplazan, desde 2012, a
los que se debían a los bancos, no responden más a la competencia de
los tribunales griegos, ya que son competencia de las jurisdicciones de
Luxemburgo y del Reino Unido —y bien sabemos cómo éstas son favorables a
los acreedores privados—, mientras que los tribunales de Alemania (la
antigua potencia agresora) tenían esa competencia.
9.-En materia de reembolsos de la deuda exterior, los tribunales
alemanes podían rechazar la ejecución de las sentencias de los
tribunales extranjeros o de los tribunales arbitrales en el caso en que
su aplicación amenazara el orden público. En Grecia, la Troika rechazó
que los tribunales griegos pudieran invocar razones de orden público
para suspender el reembolso de la deuda.
Sin embargo, las enormes
protestas sociales y el surgimiento pujante de las fuerzas neonazis son
directa consecuencia de las medidas dictadas por la Troika y por el pago
de la deuda. De hecho, las autoridades griegas podrían perfectamente
haber invocado el estado de necesidad y de razones de orden público para
suspender el pago de la deuda, y abrogar las medidas antisociales
impuestas por la Troica, a pesar de las protestas de Bruselas, del FMI y
de los «mercados financieros» que dichos actos provocarían.
10.-En el caso de Alemania, el acuerdo establecía la posibilidad de
suspender los pagos para poder renegociar las condiciones si se producía
un cambio substancial que limitase la disponibilidad de recursos. Nada
de eso está previsto para Grecia.
11.-En el acuerdo sobre la deuda alemana, está explícitamente
previsto que el país pudiera producir en su territorio lo que antes
importaba con el fin de alcanzar un superávit comercial y de reforzar
así a sus productores locales.
En cambio, la filosofía de los acuerdos
impuestos a Grecia y las reglas de la Unión Europea prohíben a las
autoridades griegas ayudar, subvencionar y proteger a sus productores
locales, ya sea en agricultura, industria, o servicios frente a la
competencia de los otros países de la UE (que son los principales socios
comerciales de Grecia).
Se podría agregar que Alemania, después de la Segunda Guerra Mundial,
recibió donaciones en una cantidad considerable, especialmente, como ya
vimos, en el marco del Plan Marshall.
Las mentiras que se dicen sobre la ayuda a Grecia
Hans-Werner Sinn
[8], uno de los economistas más influyentes en Alemania, consejero del gobierno de Angela Merkel no duda en mentir cuando afirma: «
Grecia
se benefició de una ayuda externa de 460.000 millones de euros a través
de diversas disposiciones. Hasta este momento, la ayuda aportada a
Grecia representa el equivalente al 214 % de su PIB, o sea cerca de diez
veces más de lo recibió Alemania gracias al Plan Marshall. Berlín
aportó cerca de una cuarta parte de la ayuda suministrada a Grecia, o
sea, 115.000 millones de euros, que representa al menos diez planes
Marshall o dos veces y medio el Acuerdo de Londres.»
[9]
Ese cálculo es totalmente falso. Grecia nunca recibió esa cantidad de
financiación y, al contrario, lo que recibió no puede seriamente
considerarse como ayuda. Hans-Werner Sinn iguala, de manera escandalosa,
la Alemania salida de la Segunda Guerra Mundial, que los dirigentes
nazis habían provocado, con la Grecia de los años 2000.
Además, no
menciona las sumas reclamadas justamente por Grecia a Alemania en
calidad de reparación de los daños sufridos por la ocupación nazi
[10]
así como el préstamo forzado que la Alemania nazi impuso a Grecia.
Según la comisión del Parlamento griego que trabajó sobre esas
cuestiones en 2015, la deuda de Alemania con respecto a Grecia se eleva a
más de 270.000 millones de euros.
[11] Como se ha publicado en la página web
A l’encontre, sobre la base de los trabajos de Karl Heinz Roth, historiador del saqueo de la Europa ocupada por la Alemania nazi:
[12] «
Alemania solamente ha pagado a Grecia la sesentava parte (es decir el 1,67 %) de lo que le debe como reparación por la devastación debida a la ocupación entre 1941 y 1944.» Véase también mi entrevista en el semanario
Marianne:
http://www.cadtm.org/Le-27-fevrier-1953-les-allies
1.- Los planes de «ayuda» a Grecia sirvieron a los intereses de los bancos privados, y no a los del pueblo griego
Los planes de «ayuda» instaurados desde mayo de 2010 sirvieron para
proteger los intereses de los bancos privados de los países más fuertes
de la zona euro, principalmente los grandes bancos alemanes y franceses,
que habían aumentado enormemente sus préstamos tanto al sector privado
como al público griego durante los años 2000. Los préstamos concedidos a
Grecia por la Troika desde 2010 se utilizaron para pagar a los bancos
privados occidentales, permitiéndoles liberarse y minimizar sus
pérdidas.
2. ¡Los préstamos otorgados a Grecia se llevan el dinero… fuera de Grecia!
Los préstamos concedidos a Grecia bajo el paraguas de la Troika están
bien remunerados. Los diferentes países que participan en estos
préstamos ganan dinero a costa del pueblo griego. Cuando el primer plan
de préstamo de 110.000 millones de euro fue adoptado, Christine Lagarde,
en ese momento ministra de finanzas de Francia,
[13]
observó públicamente que Francia prestaba a Grecia con un interés del
5 % mientras que esto se hacía con un dinero conseguido a un tipo
netamente inferior.
La situación era tan escandalosa (un tipo elevado también fue
aplicado a Irlanda a partir de noviembre de 2010 y a Portugal a partir
de mayo de 2011) que los gobiernos prestamistas y la Comisión Europea
decidieron en julio de 2011 que el tipo exigido a Grecia sería reducido.
[14]
Bajo las protestas del gobierno griego y frente a un profundo
descontento popular que se expresó mediante fuertes movilizaciones en
Grecia, los países prestamistas decidieron finalmente devolver a Grecia
una parte de los ingresos que obtienen de los
créditos otorgados a Atenas.
[15]
Pero hay que precisar que esa devolución se hace en cuenta gotas y una
parte importante nunca será devuelta. Pascal Franchet y Anouk Renaud,
del CADTM, calcularon los beneficios obtenidos por Francia del supuesto
«rescate» de Grecia. Y consideran que es una estafa de más de ¡3.000
millones de euros!
http://www.cadtm.org/Sauvetage-de-la-Grece-une-arnaque-a-plus-de-3-milliards-d-euros. Por mi parte, ya denuncié los odiosos beneficios que hace el
BCE a costa del pueblo griego.
http://www.cadtm.org/Los-odiosos-beneficios-del-BCE
3. La crisis de la eurozona rebaja el coste de la deuda para Alemania y otros países fuertes
Pero la historia no se detiene allí. Los países que dominan la
eurozona sacan provecho de la desgracia de los países de la periferia
(Grecia, Portugal, Irlanda, España, países del ex-bloque del Este
miembros de la UE).
La profundización de la crisis de la eurozona debida
a la política llevada a cabo por sus dirigentes, y no a causa de
fenómenos exteriores, conlleva un desplazamiento de los capitales de la
Periferia hacia el Centro. Alemania, Francia, Países Bajos, Finlandia,
Luxemburgo, Austria y Bélgica salen beneficiados gracias a una reducción
muy alta del coste de financiación de sus deudas.
El 1 de enero de 2010, antes de que estallase la crisis griega y la
de la eurozona, Alemania debía ofrecer un tipo de interés del 3,4 % para
la emisión de bonos a 10 años mientras que el 23 de mayo de 2012, el
tipo había pasado al 1,4 %. Y esto corresponde a un descenso del 60 % en
el coste de financiación.
[16] Según el diario financiero francés
Les Échos «
un
cálculo aproximado muestra que los ahorros generados por el descenso de
los tipos del coste de financiación desde hace 3 años se elevan a
63.000 millones de euros».
[17]
Suma que podemos comparar con los 15.000 millones (sobre 110.000
millones repartidos entre los diferentes acreedores) efectivamente
prestados (con interés, véase más arriba) por Alemania entre mayo de
2010 y diciembre de 2011 a Grecia en el marco de su contribución al
primer plan de «ayuda» de la Troika.
Hemos comentado los tipos de interés a 10 años y a 6 años pagados por
Alemania en sus emisiones de bonos. Si consideramos el tipo a 2 años
vemos que el 23 de mayo de 2012, Alemania emitió títulos a interés nulo.
[18] A comienzos de 2012, Alemania emitió bonos a 6 meses por 3.900 millones de euros a un tipo negativo. Respecto a esto,
Le Soir publicaba el 23 de mayo de 2012: «
los inversores recibirán al término de estos 6 meses un poquito menos (0,0112 %) de lo que han prestado».
[19]
Si hubiera algo de verdad en la multitud de mentiras dichas con
respecto a Grecia (o a Portugal, o a España…), se tendría que poder leer
que Grecia permite a Alemania y a los otros países fuertes de la
eurozona a ahorrar unas considerables sumas de dinero. Debemos completar
la lista de ventajas aprovechadas por Alemania y otros países del
Centro, con los elementos descritos en los puntos siguientes.
4. Programa de privatizaciones del que se benefician las empresas privadas de los países del Centro.
Las políticas de austeridad impuestas a Grecia contienen un amplio programa de privatizaciones
[20]
de las que los grandes grupos económicos, principalmente alemanes y
franceses obtienen beneficios, ya que los bienes públicos son vendidos a
precios de liquidación.
5. Los sacrificios impuestos a los trabajadores permiten contener el aumento de reivindicaciones en los países del Centro
Los retrocesos sociales infligidos a los trabajadores griegos (y
también a los portugueses, irlandeses, españoles…) ponen a la defensiva a
los trabajadores de Alemania, de los Países Bajos, de Austria, de
Francia, de Bélgica… Sus direcciones sindicales temen entrar en
conflictos. Se preguntan cómo reivindicar aumentos salariales si en
países como Grecia, miembro de la eurozona, se disminuye el salario
mínimo legal en un 20 % o más.
De parte de las direcciones sindicales de
los países nórdicos (Finlandia en especial), constatamos, incluso con
consternación, que piensan que hay aspectos buenos en el Tratado de
Estabilidad, Coordinación y Gobernanza (o pacto presupuestario europeo) y
en las políticas de austeridad ya que se supone que refuerzan una sana
gestión del presupuesto de los Estados.
Solamente se podrá conseguir un acuerdo como el de Londres de 1953 por medio de la lucha.
En octubre de 2014,
fui entrevistado por un importante diario griego El diario de los editores sobre el acuerdo de Londres de 1953.
El periodista me planteó la siguiente cuestión : «
Alexis Tsipras propone una Conferencia internacional sobre anulación de la deuda
de los países del Sur de Europa afectados por la crisis, similar a la
que tuvo lugar para Alemania en 1953, y por la cual 22 países, entre
ellos Grecia, anularon una gran parte de la deuda alemana. ¿Podemos
considerar que, en la actualidad, esa perspectiva es realista?»
Le di esta respuesta: «Es una propuesta legítima. Queda claro que
Grecia no provocó ningún conflicto en Europa, a diferencia de lo
ocurrido con la Alemania nazi. Los ciudadanos de Grecia tienen un
argumento muy sólido para declarar que una gran parte de la deuda griega
es ilegal o ilegítima y que debe ser suprimida, como fue anulada la
deuda alemana en 1953.
De todos modos, no pienso que Syriza y otras
fuerzas políticas en Europa consigan convencer a las instituciones de la
UE y a los gobiernos de los países más poderosos de que se reúnan en
una mesa para reproducir lo que se hizo con la deuda alemana en 1953.
Por supuesto, se trata de una demanda legítima (…) pero no se podrá
convencer a los gobiernos de las principales economías europeas y a las
instituciones de la UE de que lo hagan.
Mi consejo es el siguiente: la
última década nos ha mostrado que se puede llegar a soluciones
equitativas aplicando actos soberanos unilaterales. Hay que desobedecer a
los acreedores que reclaman el pago de una deuda ilegítima y que
imponen unas políticas que violan los derechos humanos fundamentales,
que incluyen los derechos económicos y sociales de las poblaciones.
Creo
que Grecia tiene argumentos sólidos para actuar y para formar un
gobierno que, con el apoyo de la ciudadanía, explore las posibilidades
de actuar en esa dirección. Un gobierno popular y de izquierda podría
organizar un comité de auditoría de la deuda con una amplia
participación ciudadana, que permitiría determinar qué parte de la deuda
es ilegal u odiosa, suspender unilateralmente los pagos, y luego
repudiar la deuda identificada como ilegítima, odiosa y/o ilegal.»
Como ya lo sabemos, Alexis Tsipras optó por otra línea política y económica que condujo al desastre.
Conclusión:
No nos hagamos ilusiones, las razones que llevaron a las potencias
occidentales a tratar Alemania del Oeste como lo hicieron en la
posguerra están fuera de lugar en el caso de Grecia y de otros países
endeudados.
Para mantener su poder de dominación con respecto a los países
endeudados, o al menos la capacidad de imponer políticas conformes a los
intereses de los acreedores, las grandes potencias y las instituciones
financieras internacionales no están en absoluto dispuestas a anular las
deudas y permitir un verdadero desarrollo económico.
Para obtener una verdadera solución al drama de la deuda y de la
austeridad, serán todavía necesarias unas potentes movilizaciones
sociales en los países endeudados para que los gobiernos tengan el
coraje de afrontar a los acreedores imponiendo anulaciones unilaterales
de sus deudas. La realización de un proceso ciudadano de auditoría de la
deuda tendrá un papel positivo y decisivo en esa batalla." (Eric Toussaint, CADTM, 26/02/19)