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25.6.20

Mariano Guindal: “El rey Juan Carlos ha sido un gran rey y un gran golfo, a quien le dejamos hacer todo lo que quiso, para protegerle de los franquistas y falangistas que durante la Transición le acusaban de “traidor”. Teníamos que proteger a ese paraguas que teníamos. Era nuestro principal bastión"




"El periodista Mariano Guindal asegura que “el rey Juan Carlos ha sido un gran rey y un gran golfo” a quien “le dejamos hacer todo lo que quiso” para protegerle como “símbolo de la unidad de España” durante la Transición y los primeros años de la democracia. Así lo asegura en una entrevista con e-notícies, donde reconoce que “el gran pecado del periodismo” fue no explicar los errores del monarca emérito.


Guindal admite en su libro 'Un hombre con buena suerte: Memorias apasionadas de un reportero' (Península) que “nuestra autocensura con respecto a la Corona fue un tremendo error”. “Si nosotros hubiésemos hecho nuestro oficio y hubiéramos estado criticando las cosas que hacía mal, le hubiéramos puesto freno. No lo hicimos, ese fue el gran pecado del periodismo”, reconoce.

Alega, sin embargo, que el silencio de la prensa fue para proteger a Juan Carlos de los franquistas y falangistas que durante la Transición le acusaban de “traidor”. “Teníamos que proteger a ese paraguas que teníamos. Era nuestro principal bastión. Para que esa garantía constitucional que representaba el Rey no se dañase, le dejamos hacer todo lo que quiso”, argumenta.


Respecto al episodio de Botsuana y las disculpas de Juan Carlos, Guindal considera que “fue el final” de su reinado porque “confirmó que todas las leyendas urbanas eran ciertas”. El periodista también se refiere Corinna Larssen como una “jeta”. “Era una buscavidas, una jeta, una señora que iba a allí a hacer negocio”, manifiesta.


Mariano Guindal es periodista económico y político con más más de 40 años de trayectoria. Ha trabajado en las agencias Colpisa y LID, en las revistas Cambio 16 y Panorama, así como en La Vanguardia, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera como reportero, redactor jefe de Economía y editorialista. Actualmente colabora con este mismo diario y con El Economista, entre otros medios. También es autor de los libros 'El declive de los dioses' y 'Los días que vivimos peligrosamente', entre otros."              (e-notícies, 24/06/20)

27.3.19

Llamazares: Defensa del Jefe del Estado, aunque sea un Rey

"(...) Habla de un acuerdo con el PSOE, Ciudadanos…

Queremos un gobierno de la izquierda y sectores progresistas.

¿O sea?

PSOE y Podemos. Pero Ciudadanos no, porque se ha alineado con la derecha y ha establecido el mismo la línea roja. Esto para el Gobierno, pero en el modelo de Estado esa dialéctica va más allá. El problema del medioambiente los solucionará la izquierda con otros sectores del centro y la derecha. También el cambio frente al machismo tiene que ser global: no debe quedarse en sectores feministas y progresistas. (...)

¿Qué opina del nuevo PSOE de Sánchez?

No hay un nuevo PSOE, ni un nuevo PP. Estamos asistiendo a una nueva forma de partido que es más vieja que el can can. Tras la renovación de las personas, hay una vuelta atrás en el pluralismo y su trasfondo es ejecutivo, mandón y monolítico. Esto significa que en cuanto a representación no hemos aprendido nada.

¿Qué consecuencia tiene?

Pues unos partidos cerrados y una lógica de una lucha interna incompatible con el acuerdo. Esto afecta a algo muy importante que es lo que los ciudadanos echan de menos, que es la gobernabilidad. Actúa se presenta como fuerza política que ha leído el mensaje y reconoce que para que sea posible gobernar tiene que haber diálogo, acuerdo y concesiones, y no mentiras e insultos.

Hiperliderazgo, confrontación, insultos…¿qué papel ha jugado Podemos y el giro de IU en esa deriva?

Es un cambio internacional. Algunos piensan que hay que continuar en la ola del populismo y la crispación, pero yo estoy en desacuerdo. Y tenemos la impresión de que el ciclo político está cambiando. Este es el momento de los valientes y no de los que gritan e insultan. Nosotros decimos que se puede tener una representación pluralista y al mismo tiempo un gobierno sólido. 

 Sin embargo asistimos al auge de Vox.

Es un coletazo. Hay una parte de la sociedad que sigue en la lógica de la indignación y ahora ha pasado a la ira y el rencor. Busca al enemigo interno, la homofobia, la xenofobia, el machismo. Creo que hay una parte de la sociedad que ve con preocupación esta lógica del enfrentamiento y agitación y echa de menos una fuerza política constructiva, que busque la colaboración de la izquierda y más allá de la izquierda.

¿Hay una conexión entre Podemos y Vox en cuanto a ese viaje de la indignación a la ira?

No son vasos comunicantes. Son dos reacciones de naturaleza diferentes. La primera era avanzar y cambiar el sistema para que la democracia pudiera imponerse al mercado, y en el caso de Vox es prescindir de la democracia. Es el ultraliberalismo de Bolsonaro y Trump unido a un carácter autoritario. Las diferencias son significativas, aunque las causas de fondo son las mismas: el malestar social por la crisis y la desconfianza en la política por la corrupción.

¿Qué opina de la propuesta de facilitar el acceso a las armas?

Vox entra en campaña como lo hace la extrema derecha, provocando. Es una locura. Aunque nos lo tomamos muy en serio. En el momento que sobrepasen la línea roja, lo llevaremos a los tribunales. Lo haremos si entran en la calumnia y el delito de odio.  (...)

Actúa se presenta en las elecciones autonómicas y europeas de mayo. Hubo conversaciones con la plataforma de Carmena y Errejón, Más Madrid, por no cuajó nada. ¿Le darán igualmente apoyo?

Las autonómicas no son nuestra prioridad, aunque sí lo son las municipales y europeas. Y en la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid nos sentimos cómplices de Más Madrid, independientemente de que nos incluyan o no en sus previsiones. Pero entrando en la crítica, las plataformas tampoco han logrado liberarse de los problemas de los partidos.

¿Se refiere a la ausencia de pluralismo?

Más Madrid tiene algunos avances, pero también déficits que les hemos planteado en ese especie de desfile que ha habido de fichajes al que hemos asistido. Es una nueva experiencia, pero no acaba de convencernos. Nosotros nos sentimos ciudadanos en búsqueda de una formación que aprenda cómo establecer mecanismos de participación y eludir el personalismo y el cesarimo.

 ¿Teme una campaña sucia?

Ya está habiendo una campaña subterránea. Como ese llamamiento al voto útil que va más allá del PSOE y que es de Unidos Podemos, que cree englobar a toda la izquierda. Nosotros no tenemos esta visión excluyente. Creemos que la izquierda es plural y no venimos a dividir, sino a sumar. Esta será nuestra tarea a la largo de los próximos meses y años.

23.11.18

Estimado Pablo: la monarquía, con poco o mucho prestigio, no quita el sueño a los españoles (como el alquiler, el paro o los sueldos de miseria). Es un tema que divide el voto... el sur votará 'sí', el norte 'no'. Es una política suicida para la izquierda. Además la 2ª República era la 'república del pueblo'... la que propones, la de 'los pueblos' es la de la 'confederación'... cousas veredes. En fin, Pablo, por qué no dimites y permites que Errejón nos lleve a la victoria con su estrategia ganadora...

"(...) 40 años después quizá haya que preguntarse ¿Sigue siendo útil la monarquía para nuestra democracia? 

En un reciente editorial en este periódico (...) El editorial aporta sin embargo un argumento muy convincente: “Tan democrática es una monarquía como una república, siempre a condición de que garanticen las libertades”.  (...)

Desde el momento en que la monarquía ya no es el precio a pagar para contar con un sistema de libertades (el Ejército español no es hoy ninguna amenaza a la democracia como podía serlo hace 40 años) su función histórica para la democracia española ha perdido su sentido. (...)

Si el 23-F reforzó a Juan Carlos, el 3 de octubre debilitó a Felipe VI, que no fue capaz de erigirse como símbolo de diálogo, sino como símbolo de la autoridad de un Gobierno que fracasó a la hora de lograr una salida política a un conflicto en buena medida alimentado por su ineptitud.

Nuestra patria necesita hoy dotarse de instrumentos institucionales republicanos que huyan de la uniformidad y el cesarismo, que representen la fraternidad, que garanticen la justicia social y que reconozcan la diversidad de los pueblos y gentes de España como clave identitaria a proteger y respetar.  (...)

Una nueva república será la mejor garantía para una España unida sobre la base del respeto y la libre decisión de sus pueblos y sus gentes."                   (Pablo Iglesias, El País, 22/11/18)


"¿Para qué sirve la actual monarquía?". Responden tres catedráticos. No creen que la Corona esté realmente en crisis y tampoco ven un proyecto republicano alternativo.

(...) la Corona tiene que estar por encima de derechas e izquierdas, pero no puede mantenerse neutral ante la disyuntiva entre el Estado de Derecho y la ruptura de la legalidad constitucional, como la que se produjo ya el 6 y 7 de septiembre de 2017 en Catalunya.

 Por tanto, y según la visión de los expertos, hasta que el referéndum de autodeterminación no sea legal, el rey no puede establecer equidistancia ninguna. Por ello, las tres fuentes consultadas opinan que el monarca no hubiera podido hacer otro discurso distinto al que realizó el 3 de octubre de 2017 y que tantas críticas suscitó. (...)

 Solo ha habido dos ocasiones en las que el rey se ha visto obligado a intervenir: el 23 de febrero de 1981 y el 3 de octubre de 2017″.  De hecho, para Tajadura las palabras de esta última alocución contenían no solo un mensaje para la Generalitat, sino también para el Gobierno de España que, hasta entonces, había permanecido pasivo.

Para Flores, la monarquía cobra aún más sentido en un contexto de tensiones como el español: “En un sistema político caracterizado por una fuerte división, el rey se convierte en un elemento de convivencia”.

 A este profesor le gusta hacer un experimento con sus alumnos. Les pregunta por si prefieren monarquía o república y muchos se confiesan partidarios de la segunda opción. Sin embargo, los conflictos surgen cuando les interroga sobre a quién pondrían de presidente de esa nueva república:

 “Quizá Felipe VI no sea la primera opción para ninguno, pero sí sería la segunda para la mayoría”, explica sobre el consenso que genera el monarca, que no despierta recelos ni pasiones tan fuertes como los líderes de los partidos políticos.  (...)

¿Sería Aznar el presidente de la República con la actual mayoría?¿Sería Borrell si ganase las próximas elecciones el PSOE? 

Emilio de Diego, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense, explica por qué la alternativa republicana sigue siendo más conflictiva que la monárquica: “El rey es un referente que está por encima de las luchas partidistas y del elemento coyuntural”. Este historiador tiene la mirada más larga: “En España no había cultura del entendimiento”.  (...)

Los tres profesores revelan que la nueva generación no tienen una vinculación fuerte con la monarquía, pero cambiar la organización del Estado tampoco es su prioridad.

 Con el paro, la precariedad y la incertidumbre sobre su futuro, el debate sobre la monarquía-república no es trascendental.  (...)

Durante los últimos años de reinado del rey Juan Carlos I, los escándalos sobre la Corona hicieron que su imagen se degradara hasta límites no vistos en democracia. Los ejemplos son variados, desde el episodio de Botsuana  hasta sus relaciones con Corinna o sus negocios en Arabia Saudí. 
Sin embargo, Flores cree que los errores del monarca anterior se saldaron con su abdicación: “Fue una forma de rendir responsabilidades”, explica, “es como decirle al monarca que ya no puede hacer esa función, que no es un buen símbolo.
Con los escándalos, Juan Carlos I perdió parte de su auctoritas. Sin embargo, las tres fuentes consultadas consideran que su abdicación y la proclamación de Felipe VI fueron una operación de éxito.  (...)

Tajadura recuerda que el recelo creciente hacia a la monarquía se tiene que leer en un contexto de crisis económica, social y del sistema en general: “No se ha dado ninguna respuesta social. Se ha perdido la confianza en el sistema y, ante la desconfianza, hay personas que se pueden preguntar que para qué sirve un rey”.

Para este profesor de Derecho Constitucional, la confianza en la monarquía volverá en la medida en que lo haga en las demás instituciones.

La justicia y los partidos políticos también sufren el desprestigio, incluso, en mayor medida que la Corona.

(...) algunos de los países con monarquías son también los que tienen una calidad democrática más alta en el mundo: Inglaterra, Suecia, Noruega, Holanda…. En España, ni siquiera se habla de si la república debería ser presidencialista o parlamentaria, una diferencia sustancial.

En resumen, más allá del sentimiento antimonárquico, no existe aún un proyecto republicano alternativo sólido. 

 Además, Flores apunta a otro elemento que marca el debate: “En España la república es patrimonio de la izquierda”. Por tanto, la monarquía podría ser objeto en un mayor consenso en este sentido. (...)

Por tanto, para los expertos consultados, el debate sobre monarquía y república sigue siendo, por el momento, un debate partidista y no hegemónico. Ni siqueira lo es dentro de la izquierda, ya que el PSOE no se suma al bloque antimonárquico.(...)"                   (Sara Montero, Cuarto Poder, 22/11/18)

27.2.17

“La infanta estaba estratégicamente colocada en una trama organizada de desvío de dinero”... como el yerno de Franco, que levantó un patrimonio de 100.000 millones de pesetas

"Raúl Burillo (Zaragoza, 1963) era delegado de la Agencia Tributaria en Baleares cuando comenzó la investigación de Caso Nóos. Fue una de las personas que tuvo en sus manos los primeros documentos de la operación y asegura que, desde el principio, sabía que lo que tenían era algo importante. (...)

Cuando teníamos entre manos esos expedientes nos sorprendía estar investigando temas de tantísimos millones que se habían desviado de la función pública. Era algo que nos parecía excepcional.
Después ya vimos que el sistema era corrupto. 

Sobre todo porque había dos tipos de corrupción: de abajo a arriba, que es la que afecta, por ejemplo, a un alcalde por algo propio; esa no se extiende, es algo puntual. Pero la nuestra era la que de arriba se extiende a abajo y llega a todos. 

Porque cuando el sistema se da cuenta de que está enfermo lo de arriba, que el que no lo hace es tonto, pues se extiende. Vimos un sistema corrupto, en el que investigaras por donde investigaras siempre encontrabas algo. Todos los que estaban relacionados, los profesionales que hacían posible el fraude eran siempre los mismos, los mismos despachos, los mismos asesores…

¿Encontraron trabas en la investigación?

No, realmente fue muy fácil. Cuando se investiga judicialmente todo queda a disposición del juez, muchos asuntos son piezas secretas, nadie lo ve y así da gusto avanzar. Teníamos buena relación con la Policía, con el fiscal Horrach, se hacía fácil el trabajo. 

Trabajamos bien y a gusto. Llega un momento en el que el juez levanta el secreto de sumario, los abogados tienen la información, se la pasan a la prensa y empiezan a hacerse públicos informe de unos y otros.

En los últimos años, hubo prensa claramente afín a los corruptos que jugaron su papel en defensa de los corruptos y del sistema. La corrupción se sostiene, en gran medida, creando barro y humo. Diciendo ‘estos señores no saben investigar’, ‘lo hacen presionados por el partido’, desprestigiando. Desprestigiar a investigadores, jueces, fiscales ha sido uno de los instrumentos recurrentes de los partidos políticos en el tema de la corrupción. 

 Siempre se ha desprestigiado a los investigadores usando medios de comunicación afines. Cuando se empieza a investigar, en las primeras noticias se cierran en banda. La segunda fase es la presión mediática a jueces y fiscales, y eso lo vivimos allí también.  (...)

Sabemos que se organizaban eventos casi ficticios en cuanto a su coste y no se ha considerado delito de malversación. Como consecuencia de ello, hay unas penas relativamente muy bajas en conjunto, y eso hace que se pida una fianza casi simbólica para no entrar en la cárcel.  (...)

¿Y en el caso de la infanta?

Aquí lo verdaderamente difícil era que llegara a estar sentada. Lo que ahora se podía haber planteado en la sentencia era si estaba bien sentada. Y se ha demostrado que sí. En primer lugar, porque ella podría haber dicho que era una injusticia que estuviera sentada, si no hubiera habido ningún condenado por delito fiscal, pero se ha condenado a su marido por dos delitos fiscales.

Y hay más: el instrumento usado para la defraudación es un velo societario, es decir, interponer una sociedad. El delito fiscal es por lo que se llama, técnicamente, levantamiento del velo, levantamiento de la sociedad interpuesta. Esta sociedad la formaba con su mujer al 50 % cada uno. En estas condiciones está más que justificado que hubiera que investigarla, en primer lugar, y, posteriormente, se ha demostrado que había elementos suficientes para considerar que podía ser partícipe.

Hay una cosa curiosa en la ‘no condena’. Ella está condenada por participación a título lucrativo, es decir, por haberse quedado con el dinero de un delito. En la sentencia llama la atención que, en todos los casos (como es habitual), el juez dice ‘debo condenar y condeno a….’, en todos los casos, con Urdangarin, Matas, etcétera. 

Pero cuando llega la infanta, que está condenada aunque no sea a cárcel, se cambia la fórmula, se omite el ‘condeno’. También pasa con Ana María Tejeira, la esposa de Diego Torres. Y no existe ninguna razón para hacerlo.

¿Cree que la condena es justa?

Creo que había elementos más que suficientes para poder haberla condenado, aunque la condena que hubiera procedido no tenía que ser nunca superior al año. La petición de ocho años de Manos Limpias estaba absolutamente fuera de lo que correspondía al delito cometido.  (...)

Ella, en su derecho, lo negó todo, y había que haber puesto de manifiesto una serie de condicionantes que ponían muy en duda que no tuviera conocimiento. Y no solo porque tenga estudios y sea economista, sino porque había elementos muy básicos para decir que era consciente de a qué se dedicaba la sociedad de su marido.

 Además, una infanta de España siempre tiene un asesoramiento. Su papel no está solo en Aizoon, sino también en el Instituto Nóos, es decir, está tanto donde entra el dinero como donde sale. Estaba estratégicamente colocada en una trama organizada de desvío de dinero. 

Hay que tener en cuenta que la única acusación que hay es de Manos Limpias; ni la abogada del Estado, ni el fiscal, ni la Agencia Tributaria la han acusado. Y Manos Limpias no podía poner toda la carne en el asador porque, a la vez (casualidad, o no), estaba siendo investigada. (...)

Hay una lectura política, aparte de la judicial, y es cómo se financian determinadas vías de poder. Debemos recordar que el marqués de Villaverde, que era yerno de Franco, estaba en cientos de consejos de administración. Un yerno de la Jefatura del Estado, según investigaciones periodísticas, fue capaz de hacerse con un patrimonio de 100.000 millones de pesetas.

Pero la  vía de financiación de los yernos sigue haciendo historia, porque el señor Marichalar también participa en muchos consejos de administración. Lo que pasa es que lo que se llega a estudiar en el ámbito judicial es, exclusivamente, el dinero público. 

En el caso que nos ocupa, por ejemplo, los investigadores  llegaron a la conclusión de que ese entramado se había hecho con unos 17 millones de euros, de los que solo 6 eran dinero público, es decir, al juzgado solo fueron esos 6. Los otros 11 fueron pagados por muchas empresas privadas. Por tanto, empresas privadas pagan importantes cantidades de dinero a cambio de nada, pero ninguna ha considerado que le estuvieran estafando.

 O sea, a muchas empresas privadas les parece bien pagar dinero a cambio de nada. Hay yernos de los jefes de Estado que parecen cobrar a cambio de nada sin que al que paga le parezca mal."       (ENTREVISTA a Raúl Burillo (Inspector de Hacienda), eldiario.es, 23/02/17)

29.6.14

¿Qué es peor: Aznar presidente o Felipe rey?

"Gran parte de los pragmáticos republicanos de izquierdas que estos días engrosan por motivos prácticos y coyunturales las filas monárquicas utilizan dos argumentos: que este país tiene hoy demasiados problemas graves como para que merezca la pena correr los riesgos de abrir el melón del cambio de la forma de Estado y que, si se proclamase la república, el remedio podría ser peor que la enfermedad.

En tertulias televisivas, reuniones de amigos y discusiones familiares hay una pregunta que se repite de forma machacona: ¿Qué prefieres, Felipe rey o Aznar presidente de la república? 

Así pertrechados, los lúcidos gamberros de El Intermedio se echaron a la calle y constataron que la perturbadora perspectiva de ver al hosco integrante del Trío de las Azores en el cargo de máxima representación del Estado convertía automáticamente en monárquicos a la mayoría de los republicanos a los que se ponía un micrófono delante. (...)"             (Luis Matías López, Público, 27/06/2014) 

24.6.14

El País quiere que el rey se meta en política, diseminando la convicción falaz de que el problema nacionalista es demasiado importante para la vulgar democracia. Cousas veredes

"(...) Tres décadas después, y aún caliente su proclamación, el Rey Felipe ha recibido durante el fin de semana los consejos, por no decir las instrucciones, del presidente Mas, del conde de Godó y de Juan Luis Cebrián para que vaya más allá de la Constitución y facilite una solución para el conflicto creado por el nacionalismo catalán. 

Lo puramente extraordinario es el carácter exhibido y desacomplejado que han tenido estas intervenciones políticas y periodísticas, tendentes, como entonces, a que una fuerza superior obligue a los demócratas y sitúe la resolución de una crisis política al margen de la Constitución. 

Los prohombres citados y el inmoral ambiente que los empuja no solo hacen como si desconocieran las elementales limitaciones de la monarquía parlamentaria y las abruptas lecciones españolas sobre la entrada de los reyes en política; es que están diseminando la convicción falaz de que el problema nacionalista es demasiado importante para la vulgar democracia. 

Se trata, probablemente, de la más grave consecuencia hasta ahora detectada del sostenido jugueteo de todos estos años con los llamados derechos históricos y esa prístina legitimidad del autogobierno de algunas comunidades que no encontraría acomodo en la legalidad constitucional y en la igualdad de todos los ciudadanos; y emparenta fatalmente la naturaleza anacrónica de la monarquía con la del nacionalismo, cuya intimidad con la democracia es la misma que la del axioma. 

En la activa discusión sobre la monarquía de estos últimos meses se ha invocado la necesidad de que la institución observe una conducta transparente. El propio Rey se refirió a ello en su discurso de proclamación. 

Cabe esperar que no se limite a la distribución de sus asignaciones presupuestarias. Por más que algunos de los que han reclamado tan enfáticamente la transparencia le demanden ahora un inusitado ejercicio de opacidad constitucional y política."              (EL MUNDO 24/06/14, ARCADI ESPADA, en Fundación para la Libertad)

9.6.14

Carta abierta a Felipe VI: Estimado Felipe VI... "esta nación se ha visto afligida por un gobierno que no oye nada, no ve nada y no hace nada"

"Estimado Felipe VI, frente a la propaganda oficial, alimentada por unas estadísticas cada día más incongruentes y extravagantes, la realidad política, social, y económica de nuestra querida España va por otros derroteros. 

Si no se adoptan medidas urgentes y radicales que modifiquen la actual situación económica nacional, los gritos de protesta crecerán inexorablemente y la situación política se convertirá en mucho más caótica e inestable. 

  La auténtica política reformista que requiere nuestro país consiste en poner fin al actual Totalitarismo Invertido en que se ha convertido España –le aconsejo que lea al filósofo Sheldon Wolin-, y que tanto daño y sufrimiento están infligiendo a la ciudadanía, especialmente a los más débiles.

Los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo, unidos a la abdicación de su padre, Juan Carlos I, en favor de usted, reflejan la descomposición de un régimen, y los temores de las élites dominantes a que una posible catarsis colectiva se los lleve por delante.

 En realidad, estimado Felipe VI, subyace un temor creciente a que la ciudadanía, aritméticamente, abra paso a alguna que otra posibilidad de gobierno que pudiera resquebrajar los intereses de las clases dominantes y de sus apéndices políticos, y vislumbrarse el final del actual régimen.

Digámoslo claramente, si usted no desea, como así lo creo, que la inestabilidad social, política y económica se lleve por delante su futuro reinado deberá promocionar de manera sibilina unos nuevos Pactos de la Moncloa con unos objetivos muy claros. Se debe poner fin a la actual depredación de las élites dominantes, garantizando unas condiciones de vida mínimamente dignas para sus conciudadanos.

 Pero para ello debe conocer cuál es la realidad de nuestro país. No se deje embaucar por aquellas fotos distorsionadas de la realidad que le pondrán encima de la mesa. Déjeme ofrecerle otra realidad.

¿Sabe usted cuál es nuestro principal problema? No, no es un problema de competitividad, estimado monarca. No se deje engañar, no hay ningún proceso de recuperación en ciernes, ni lo habrá, mientras no se reduzca de manera drástica, bien por reestructuración o bien por extinción, nuestro volumen de deuda total

Tenemos un volumen de deuda privada y pública que no se va a poder pagar, salvo que se pretenda arruinar las expectativas de vida de los españoles, como han hecho hasta ahora.
Por lo tanto, le exhorto a que traslade a quienes nos gobiernan que se olviden de inútiles reformas laborales, ajustes presupuestarios y sandeces similares.

 Deben afrontar, de una vez por todas, nuestro auténtico drama: una monstruosa deuda privada y pública cuyo montante total supera al 425% del PIB. Y sólo hay una opción, condonación, pactada o no, de la deuda.

 Numerosos economistas, estimado monarca, no nos hemos cansado de denunciar el fraude intelectual que hay detrás de todas y cada una de las recomendaciones de política económica implementadas a lo largo de la actual crisis sistémica en nuestra querida España. 

Apoyadas por unos presuntos expertos, ponen de manifiesto la crisis de visión y el vacío ético en el que ha caído la academia económica. Y ahora empiezan a publicarse y conocerse informes de distintos organismos internacionales sobre una de las consecuencias más terribles de la implementación de las mismas, el aumento brutal de la pobreza y las desigualdades en nuestro país. Y es aquí donde o las cosas cambian radicalmente o la conflictividad social y política será permanente.

Le hago una pregunta muy sencilla: ¿cómo es posible semejante incremento de la deuda pública cuando se hunden el gasto social, las inversiones en infraestructuras y el gasto en investigación, por ejemplo? Muy sencillo: detrás de la tan cacareada política de austeridad solo existe un ajuste de cuentas de las élites gobernantes y económicas patrias contra sus conciudadanos con el fin de mantener sus privilegios

Y detrás de ese ajuste de cuentas se encuentran una serie de leyes, reformas y políticas que atentan contra la mayoría (reforma laboral, ley hipotecaria, recortes en derechos básicos…).Y todo ello en beneficio de la superclase, término acuñado por David Rothkopf, editor de la revista Foreign Policy. ¡Ya tiene otro nombre más que añadir para estudiar e interpretar la realidad!

Para terminar, permítame adjuntarle una parte del discurso del otrora presidente de los Estados Unidos Franklin Delano Roosvelt en un mitin para su segunda reelección, porque se puede extrapolar perfectamente a la situación de mi país, de su país: "Esta nación se ha visto afligida por un gobierno que no oye nada, no ve nada y no hace nada. 

La nación volteaba a ver al gobierno, pero el gobierno desviaba la vista. ¡Nueve años de mofa con el becerro de oro y tres largos años de calamidades! ¡Nueve años de sufrimiento y tres años viviendo de limosnas! ¡Nueve desquiciados años de espejismos y largos años de desesperación! 

Poderosas influencias luchan hoy por restablecer este tipo de gobierno, con su doctrina de que el mejor gobierno es el más indiferente". Téngalas muy en cuenta porque, hasta ahora, aquí aún no ha llegado ningún Roosvelt.

Estimado Felipe VI, la tarea que usted comenzará dentro de unas semanas será ardua y compleja, pero también apasionante. Requerirá de mucho temple, de apertura de miras, de extremada bondad. No lo dude, rodéese de los mejores, de gente honesta. Sinceramente, le deseo lo mejor."             (Juan Laborda, blog, Vox Populi, 04/06/2014)