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16.2.12

¿Hace falta bajar salarios para que España sea competitiva? Alemania, España, Portugal, Bélgica e Irlanda han sido competitivos y han mantenido o aumentado su participación en el total mundial de exportaciones. Luego no hay que bajarlos. No son los costes salariales la causa del déficit exterior español

"El discurso oficial de los políticos y economistas neoliberales, tanto en España como en Europa, es que hay una serie de países, entre ellos España, que tienen salarios muy elevados respecto a los alemanes y que, por tanto, necesitan imponer moderación salarial para que sus empresas sean competitivas en el exterior y así poder crear empleo. (...)

Pero ahora voy a retomar el tema a propósito de la publicación de un informe muy reciente de la sociedad francesa NATIXIS que trata de mostrar qué países europeos competitivos y cuáles no. (Quels pays de la zone euro sont compétitifs, quels pays ne le sont pas? 13 de febrero de 2012,). Su tesis es la siguiente:

1. La variable que es relevante para determinar la competitividad-coste de una economía es el coste salarial en la industria corregido por la evolución de la productividad en este sector. Pues bien, para 2011, ese coste en euros es el siguiente en los diferentes países analizados:
Bélgica: 36,73
Francia: 33,51
Alemania: 28,85
Italia: 28,32
España: 22,87
Grecia: 15,56
Portugal: 10,83
2. Pero a la hora de evaluar la competitividad de una economía no puede considerarse únicamente el coste unitario del trabajo sino que hay que tener en cuenta también el tipo de productos en los que está especializada. Un país especializado en producir bienes o servicios de alta gama (de mayor calidad, más sofisticados o diferenciados) puede permitirse venderlos a precios más elevados sin perder mercados, es decir, ser igual o más competitivo incluso con salarios más altos que los de sus competidores.

Para conocer la especialización de cada país en este aspecto se puede utilizar la llamada elasticidad-precio de las exportaciones que indica en qué grado varían éstas últimas cuando suben o bajan sus precios.

 La estimación de NATIXIS califica a la exportación española como de gama débil (por debajo estarían Grecia, Irlanda y Francia, que sería el de gama más baja), en relación con la de los demás países analizados (Alemania, Italia, Portugal y Bélgica).

Habría que señalar que esta conclusión de NATIXIS es incluso más desfavorable para la economía española que otras estimaciones. Los indicadores de la OCDE que miden la intensidad del nivel tecnológico sectorial de las exportaciones señalan que España está especializada en productos de tecnología media y media-alta o en otros de tecnología baja y media-baja (agrícolas, pesqueros, bebidas y tabaco, textil y calzado) pero que tienen una marca diferencial de calidad que les permitiría competir por vías diferentes al precio.

Esto explicaría que, a pesar de que nuestros costes laborales unitarios hubieran subido en los últimos años, se haya mantenido constante nuestra cuota de exportaciones.

 3. Precisamente, el tercer factor que toma en consideración el informe de NATIXIS es la evolución del valor de las exportaciones de los diferentes países analizados en relación con el total mundial desde el año 1999 a 2011.

 Los datos que ofrecen le permite concluir que Alemania, España, Portugal, Bélgica e Irlanda han sido competitivos y han mantenido o aumentado su participación en el total mundial de exportaciones.

Estos datos permiten a NATIXIS concluir que no ha habido problema de costes salariales que explique el incremento del déficit exterior español de los últimos años, como dicen la mayoría de los economistas y políticos neoliberales para justificar así sus constante propuestas de moderación salarial. En su opinión, lo que ha sufrido la economía española ha sido un problema de demanda interna.

La idea es bien sencilla: por muy competitivo que sea un país en términos de costes salariales no mejorará su posición en los mercados internacionales si la demanda interna absorbe la producción y no hay productos para vender fuera.

Mi explicación de por qué se ha consolidado (sobre todo desde la entrada en el euro) ese modelo tan desfavorable para España y tan insostenible la he analizado en otro lugar (Crisis inmobiliaria, crisis crediticia y recesión económica en España) y podría resumirse en dos grandes razones.

 La primera porque es el que ha convenido al capital extranjero, a las grandes empresas alemanas, francesas, italianas... que nos venden productos y que además han tomado literalmente la producción española de bienes y servicios orientados a la demanda interior.

Y la segunda, porque es el modelo que también interesaba a la banca puesto que la combinación de bajos salarios más fomento del consumo y de la adquisición de la vivienda es lo que mejor garantiza el incremento de la deuda que es su negocio.

 Y gracias al enorme poder del que disponen los grandes grupos empresariales y los banqueros en nuestra incompleta democracia no les ha sido difícil imponer ese modelo al conjunto de la sociedad a pesar de que sabíamos que llevaba a donde nos ha llevado."           (Rebelión,16/02/2012, '¿Hace falta bajar salarios para que España sea competitiva?', de Juan Torres López)

29.6.10

La inexistente competitividad de la economía española

"En el último informe de la Fundación Cotec, presentado hace una semana, se describe el problema del siguiente modo: en el año 2007, la productividad española del trabajo era un 25% más baja que la de EE UU y un 20% que la de la Unión Europea (UE) de 15 miembros, una diferencia verdaderamente notable a la hora de competir.

Pero es que, además, esa productividad ha ido creciendo menos que la de otras economías europeas. La productividad total de los factores, que es lo que indica el paso relativo a la economía del conocimiento, fue en España seis veces menor que, por ejemplo, países como Francia, Alemania o Reino Unido.

¿Cómo afecta nuestro viejo modelo a esa falta de competitividad? Está basado en tecnologías muy convencionales; es intensivo en trabajo y en empleo poco cualificado; está escasamente basado en el conocimiento; el mercado de trabajo es dual, de poco valor añadido y baja productividad; y hay un predominio neto de la pequeña y mediana empresa, un colectivo que se caracteriza por su baja capacidad para adaptarse a los cambios porque no tiene el tamaño suficiente para aprovecharse del empleo cualificado ni de las economías de escala (las pymes dan ocupación en España al 90% del total de los trabajadores y generan algo más del 87% del PIB).

Pues bien, el peso de los sectores de alta tecnología (electrónica, farmacia,...) en el PIB es tres veces menor en España que en los países con los que nos comparamos, mientras que es la mitad en los sectores de tecnologías media alta (química, automoción o maquinaria).

Hace apenas un año, la Fundación Cotec lanzó un SOS para preservar al menos, dentro de la crisis económica, al núcleo del sistema español de innovación que debería ser el fundamento del nuevo modelo de crecimiento. El agobio de la coyuntura impidió que se escuchase la llamada.

Pero ese sistema, pese a su evolución positiva y rápida de los últimos años, es minifundista: apenas 11.000 empresas privadas y un millar de grupos públicos de investigación (universidades) basan su competitividad en la investigación propia, lo que significa poco más de 133.000 investigadores." (JOAQUÍN ESTEFANÍA: La gripe y el cáncer. El País, ed. Galicia, economía, 28/06/2010, p. 25)