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17.10.18

La experiencia de Rhode Island y Holanda sugiere que, si se prohibiese la prostitución en España, el uso de la prostitución disminuiría, pero probablemente aumentasen los crímenes sexuales y la transmisión de enfermedades venéreas.

"A raíz de la fugaz legalización de un sindicato de trabajadoras del sexo, durante las últimas semanas se ha reabierto en España el debate sobre la regulación de la prostitución. En España la prostitución persiste en una situación de gris “alegalidad”, no está explícitamente permitida la venta de servicios sexuales pero tampoco está prohibida. 

Algunas voces del gobierno se han manifestado recientemente a favor su prohibición, criminalizando tanto a las prostitutas que ofrezcan sus servicios como a los clientes, siguiendo el llamado modelo sueco. Otros miembros del mismo partido, por el contrario, apuestan por la legalización, a semejanza de Holanda.

 El debate se ha desarrollado sobre todo en clave ideológica, en parte quizás debido a la ausencia histórica de buenos estudios empíricos. Sin embargo, se han publicado recientemente dos excelentes estudios, uno con datos de Estados Unidos y el otro de Holanda, que proporcionan información muy valiosa sobre esta cuestión.

El estudio americano explota la inesperada legalización de la prostitución “interior” en Rhode Island. Al parecer, un juez se dio cuenta en 2003 de que, cuando se cambió la ley estatal en 1980 para endurecer la prostitución callejera, se omitió por error la prohibición de la prostitución “no callejera” lo que, de facto, suponía legalizarla. La decisión judicial supuso que durante los siguientes seis años se permitiese la prostitución siempre y cuando no se produjera en las calles.

Los autores muestran que, como cabía esperar, la legalización contribuyó a que aumentase el número de servicios de prostitución ofertados online y a que disminuyesen los precios. Pero además, observan una dramática disminución de los delitos sexuales. De unas 40 violaciones por cada 100,000 habitantes se paso a menos de 27. Como se muestra en la siguiente gráfica, se trata de la mayor caída durante ese período de los 50 estados miembros de los Estados Unidos.

La hipótesis favorita de los autores es que esta disminución se debe a un efecto sustitución: los potenciales criminales se convierten en clientes de prostitución (ver también Ciacci & Sviatschi 2016). La hipótesis alternativa, que la legalización de la prostitución de alguna manera induce a las prostitutas a no reportar los crímenes sexuales parece menos plausible.
 Además de reducirse el número de violaciones, también disminuyó la transmisión de las enfermedades venéreas. Los casos de gonorrea bajaron en Rhode Island en torno a un 40% lo que supone, de nuevo, la mayor caída de todo el país. En este caso, la legalización habría permitido un mejor control de la salud de las prostitutas.

El estudio holandés obtiene resultados muy similares. En este caso analiza la apertura de las llamadas tippelzones en diversas ciudades holandesas. Las tippelzones son calles en las que se permite la oferta y la demanda de servicios sexuales durante un horario determinado. La primera tippelzone se abrió en La Haya en 1983 y, durante las siguientes tres décadas, otras ocho ciudades abrieron zonas similares. Las tippelzones incluyen areas de servicio donde es posible lavarse, conseguir jeringuillas limpias, y tener acceso a asistencia médica.

Los autores analizan la evolución de las ciudades con tippelzone antes y después de su apertura (o clausura), utilizando como grupo de control otras ciudades similares. De forma similar a lo observado en Rhode Island, la apertura de estas zonas de libre prostitución conllevó un aumento del número de prostitutas y clientes, pero una disminución de entre el 30 y 40% de los casos de abusos y de las violaciones en la zona. También se observa una disminución en el número de crímenes relacionados con el tráfico de drogas.

A pesar de estar en un limbo legal, la industria del sexo parece gozar de buena salud en España. El 25% de los varones confiesa haber pagado por servicios sexuales (CIS 2008) y, entre los jóvenes de 25 a 34 años, la cifra está en torno al 23%. (En la misma encuesta, los varones aseguran haber tenido de media unas 11 parejas sexuales a lo largo de su vida, comparado con 3 por parte de las mujeres, lo que nos recuerda la limitada fiabilidad de este tipo de encuestas.)

La experiencia de Rhode Island y Holanda sugiere que, si se prohibiese la prostitución en España, el uso de la prostitución disminuiría, pero probablemente aumentasen los crímenes sexuales y la transmisión de enfermedades venéreas."             (Manuel Bagues, Nada es gratis, 26/09/18)

16.10.18

El sindicato de prostitutas: “Estamos constituidas y trabajando”

"Sindicato busca afiliados y afiliadas. La Organización de Trabajadoras Sexuales Otras ha hecho este viernes en Madrid su presentación en sociedad. “Estamos constituidas y estamos trabajando”, ha dicho Conxa Borrell, secretaria general del primer sindicato estatal de prostitutas, que también acoge a actores porno, telefonistas de líneas eróticas y masajistas tántricas, entre otros. 

Es un colectivo que trae de cabeza al Gobierno y que le costó el puesto a la directora general de Trabajo Concepción Pascual por permitir la publicación de su registro en el Boletín Oficial del Estado (BOE), algo que ahora no es fácil revertir.

Tras un par de semanas de silencio por el revuelo que produjo esta inscripción, sus integrantes han alzado la voz frente a un Gobierno que se ha proclamado abiertamente abolicionista (la prostitución se considera un atentado contra la dignidad de la mujer) y que quiere poner en marcha una Ley contra la Trata y la Explotación Sexual, para la que no hay fecha prevista.

En España, el ejercicio de la prostitución es alegal, pero la Ley de Seguridad Ciudadana, la llamada ley mordaza, y distintas ordenanzas municipales suponen la persecución tanto de los clientes como de las prostitutas.

“No somos unas muñecas de trapo que se pueden usar y tirar a su antojo”, señala Borrell, que ha ofrecido una rueda de prensa en Madrid este viernes junto con otros representantes. Una portavoz del Ministerio de Trabajo confirma que el “error” de haber permitido el registro de los estatutos y su publicación en el BOE permite que Otras figure como central sindical, el reconocimiento de su actividad laboral y el amparo del Estatuto de los Trabajadores.

El asunto está en manos de los abogados del Estado que buscan la fórmula “más eficaz” para deshacer el camino que llevó a la ministra de trabajo a pronunciar aquella famosa frase: "Me han colado un gol por la escuadra". Desde el todavía sindicato Otras defienden que ejercen la prostitución por propia voluntad y que son mayoría.

Este asunto es, sin embargo, bien polémico. No existen datos oficiales, pero la Policía Nacional calcula que el 80% de quienes ejercen la prostitución son víctimas de la trata. Según informes del Parlamento Europeo, los cálculos más conservadores hablan de "una de cada siete" personas, pero hay fuentes que lo cifran entre el 70% y el 90% de prostitutas forzadas por grupos criminales.

"Somos un sindicato no pequeño, enano, pero grande en colaboraciones", ha explicado Borrell. Asegura que aún no hay afiliados, pero que la lista de espera es "considerable". Desde Otras, critican que el "moralismo imperante de una supuesta izquierda" les "deniega" derechos. Arremeten contra el PSOE y contra parte del movimiento de mujeres, que ha denunciado la creación del sindicato, cuyas representantes tendrán que comparecer el 14 de noviembre en la Audiencia Nacional. "No entendemos el rancio feminismo abolicionista", añade Borrell.

Suecia es el gran modelo abolicionista de Europa desde hace más de 20 años. Los países qeu siguen este modelo ven la prostitución incompatible con la igualdad de género y los derechos humanos y centran su persecución en el cliente. Según las autoridades suecas, la intervención en estos años ha reducido a la mitad la prostitución callejera, aunque sigue existiendo, y ha ocasionado que parte de la actividad se traslade a pisos o el negocio se cierre por Internet, donde las partidarias de regular la prostitución denuncian que están más desprotegidas.

“El modelo abolicionista de Suecia, copiado en Francia, solo ha arrojado situaciones de violencia y precarización para nosotras”, señalaba este viernes Juan, colombiano afincado en París que también ha participado en la rueda de prensa celebrada en la sede de Cogam (Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid). Asegura que Francia ya tiene en marcha un sindicato similar al que acaba de inscribirse en España que cuenta con unos 200 afiliados.

El modelo opuesto, el regulacionista, impera en países como Alemania o Dinamarca. Contemplan la venta de sexo como una actividad económica más, como reclaman los integrantes de Otras. Pero el modelo, según el relator especial de Naciones Unidas sobre Trata de Seres Humanos y el Parlamento Europeo, no ha funcionado: hay mayores entradas de tráfico en el mercado sexual. En Alemania, como hay más oferta, se han reducido las tarifas que cobran las prostitutas algo más del 20% y solo entre un 1% y un 5% de mujeres se ha inscrito en el registro obligatorio.

“Es verdad que Alemania es el infierno en la tierra, cuando se legisla mal es lo que pasa”, admite Sabrina Sánchez, secretaria de organización de Otras. “Ese modelo no ha tenido en cuenta a las trabajadoras del sexo. Pero encontrar proxenetas a sus anchas y sueldos bajos ya pasa en España, por eso intentamos organizarnos”, añade. "Quiero derechos laborales por estar ejerciendo mi trabajo, me guste o no".                   (Pilar Álvarez, El País, 21/08/18)

15.9.09

La legalización de la prostitución fracasa en Holanda... por la desidia oficial



"Convertida en una actividad laboral desde su despenalización en el año 2000, los problemas derivados de la prostitución no han mejorado en Holanda. Al contrario. El propio Gobierno califica de fracaso la aplicación de una ley pionera en su momento, que legalizaba los burdeles y castigaba la explotación de personas hasta con ocho años de cárcel. (...)

Para 2010 esperan tener a punto un sistema obligatorio de licencias de apertura destinado a casas de citas, salones de masajes, clubes y servicios de compañía. Las prostitutas que operen por cuenta propia deberán inscribirse en un registro. De ese modo, se dispondrá de un inventario claro del negocio de la prostitución en el país. Los clientes que acudan a redes ilegales serán más visibles, e incurrirán en un delito.

La legalización no ha funcionado bien, y ha proliferado el tráfico de personas. Al tener que pagar impuestos, muchas prostitutas han optado además por ocultarse", señalan fuentes del Ministerio de Justicia. Si legalizar la prostitución parecía la solución, ¿por qué no ha surtido el efecto deseado en Holanda, patria de la tolerancia? La respuesta es desalentadora: por la desidia oficial.

El hecho de que bancos y aseguradoras se hayan resistido a conceder a las mujeres créditos o pólizas de vida, por el alto riesgo de la actividad para su salud, ha desarbolado aún más la norma. Los expedientes de apertura municipales se perdían o retrasaban. Un estudio publicado en 2007 mostró mejoras en la red de burdeles. Pero con un dato negativo: los que sí acataban la ley y cumplían con las normas de higiene, seguridad y permisos de residencia de las empleadas acababan con escasez de personal.

Una vez calificadas de asalariadas o trabajadoras autónomas, los deberes de las prostitutas superan con creces sus derechos: deben pagar impuestos, pero no tienen seguro de paro; muchas abandonan los burdeles y pasan a la clandestinidad, con lo cual crece la amenaza de los proxenetas. Para el Hilo Rojo, el sindicato holandés del ramo, el legislador erró al suponer que solventaría el problema de las prostitutas ilegales y el del tráfico de personas. "El problema de los ilegales compete a Asuntos Exteriores. No mejora con una ley sobre burdeles", opina." (...)

"¿Es aceptable ser puta? Si se considera que la prostitución es una forma de violencia sexual hacia la mujer, no cabe más opción que prohibirla: no se puede regular sobre cómo ser esclava, ni forzada ni voluntaria. Lo coherente sería castigar como delito el consumo de sexo de pago.

Si se considera que puede ser un trabajo más, se puede aceptar la regulación, permitir que sean asalariadas y perseguir sólo la trata y explotación sexual de las mujeres. También hay opciones intermedias, como la de los que creen que, sea o no esclavitud, erradicar la prostitución es imposible y lo mejor es regular condiciones laborales mínimas que protejan a estas mujeres.

Los partidos políticos se inclinan, en su mayoría, por considerar que el tema es tan complejo que es mejor concentrarse en la más grave de sus manifestaciones: la trata de mujeres. (...)

"Hay cosas básicas que no se hacen", señala un portavoz de Médicos del Mundo. "Por ejemplo, las nigerianas, las más vulnerables, muchas veces no tienen pasaporte. En Madrid no pueden empadronarse, de forma que no pueden entrar en el sistema sanitario. En Andalucía se eliminó este requisito y, al menos, tienen acceso a los médicos. Si se piensa en ellas, hay muchas cosas que se pueden hacer para que quien quiera dejarlo pueda hacerlo con la ayuda del Estado. Pero falta dinero. Nosotros atendimos el año pasado a 1.500 mujeres en Madrid y no es nada comparado con lo que se podría hacer. Los recursos definen qué le importa a una sociedad, y este tema no parece prioritario".

La prostitución actual no tiene nada que ver con la de hace 20 años. El tráfico de mujeres ha dado un vuelco al problema. Pero hay grandes dificultades para distinguir una prostituta voluntaria de una víctima de trata." (El País, ed. Galicia, 13/09/2009, p. 38/9)