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8.5.08

Primero, campos de... retención; después carnet de integración: cantar "Asturias patria querida", bailar "Suspiros de España", e ir a misa de doce

La UE prepara la expulsión de ocho millones de inmigrantes sin papeles. Los Veintisiete buscan coordinar y facilitar la repatriación de los indocumentados.

Javier Moreno, eurodiputado socialista, advierte que la directiva no afecta a rumanos y búlgaros, que no son países terceros. "Es una contradicción", señala, "porque en la práctica pueden residir los que son ricos y viven de renta pero no los trabajadores sin contrato". (…)

La portavoz socialista en la Eurocámara, Martin Roure, rechaza el acuerdo, por considerar que "18 meses es un periodo demasiado largo para mantener a los inmigrantes detenidos en los centros de retención". (…)

"Es bastante vergonzoso", señala un funcionario comunitario español, "que nosotros que hemos sido recibidos con los brazos abiertos en Argentina, México y Venezuela, en momentos muy difíciles de nuestra historia, les demos ahora la espalda".Los defensores de la seguridad esgrimen que el tráfico de personas se ha convertido en el comercio ilegal más lucrativo del mundo, mucho más que el tráfico de drogas o de armas.” (El País, ed. Galicia, Internacional, 04/05/2008, p. 4)

“Bajo la presión de la Francia de Sarkozy y la Italia de Berlusconi, la Comisión ha preparado un borrador de Directiva del Retorno que se someterá pasado mañana a la consideración de los Veintisiete. De ser aprobado, los Estados miembros contarán con un instrumento, casi habría que decir una coartada, para establecer un implacable protocolo de expulsión para ocho millones de extranjeros sin papelesnunca hasta la fecha, en ningún tiempo ni próximo ni remoto, los poderes públicos habían decidido deportar de su territorio a ocho millones de personas. Si algo merece el calificativo de histórico, aunque, a continuación, haya que añadir el de escalofriante, es esta normativa elaborada con la puntillosa insensatez de los oficinistas que se limitan a traducir órdenes políticas en papelería administrativa.

La Directiva del Retorno empieza por rehabilitar la figura jurídica de la retención, una monstruosidad desde el punto de vista de los principios penales democráticos a la que recurrieron con profusión los regímenes dictatoriales. (…)

Por si no fuera bastante, la Directiva de Retorno prevé que estas medidas se apliquen, también, a los menores que no estén acompañados. Es decir, a menores que, sin haber alcanzado la edad penal, podrán pasar hasta 18 meses recluidos. (…)

La decisión que se tome no cabrá disculparla en nombre del realismo en el tratamiento de la inmigración. Porque resolver mediante la abolición de las garantías jurídicas la situación de los ocho millones de trabajadores extranjeros que la UE pretende deportar no es un encomiable ejemplo de realismo, sino una insensata preferencia por los atajos.” (JOSÉ MARÍA IDAO: La Comisión hará historia. El País, ed. Galicia, España, 05/05/2008, p. 21)

25.2.08

Lo dicho, si las brasileñas se tendrán que vestir de toreros ¿De qué tendremos que disfrazarnos los gallegos, en Cataluña...?

“Me acordé de las últimas navidades que pasé en Salvador de Bahía. Durante la cena le conté a mi familia que estaba solicitando la nacionalidad española, y mis primitas pequeñas me preguntaron si iba a dejar de ser brasileña. Jamás voy a dejar de ser brasileña, les dije, una cosa no quita la otra, sino que añade. Quisieron saber cómo hace uno para ser español y yo les expliqué que me harían una entrevista y un examen. ¿Qué clase de examen?, me preguntaron. Les conté, aguantando la risa, que tendría que demostrar que sé bailar sevillanas, hacer tortilla de patatas, dormir la siesta e incluso torear. Curiosamente, hace pocos días, vi mi absurda broma hecha realidad en la propuesta del "contrato de integración para los inmigrantes", y ya no me parecía tan graciosa. Eso sí, mis primas pequeñas se quedaron fascinadas con los exámenes. De pronto todas querían ser españolas. Pero a Andréia, la menor, le dio un poco de miedo eso de torear. Si ella supiese...

Torear es lo que más he hecho en estos años. Torear con los papeles de trabajo, de residencia, con los trabajos en negro, con el simple hecho de alquilar un piso teniendo acento extranjero, con la dificultad de escribir en una lengua que no es la mía, con el no conocer a nadie, con el empezar de cero.” (CARLA GUIMARãES: Diario de una brasileña en Madrid. El País, ed. Galicia, Opinión, 23/02/2008, p. 33)

Segregación cultural, la del contrato para las buenas costumbres de los inmigrantes ¿E os galegos, tamén teremos que ser bueniños?

“Inmigración, velo, laicismo o, lo que es lo mismo, ley, fe y democracia. "En estos temas hay mucha confusión. Una cosa es multiculturalismo y otra la multilegislación. Ni se puede situar la firma de un contrato por encima de la Constitución como quiere Rajoy ni llevar la segregación cultural también al terreno legal como ha apuntado el arzobispo de Canterbury. Eso es la negación total del principio de integración y de ciudadanía". En su opinión, la polémica no sería tal si "los inmigrantes pudiesen votar, al menos en las elecciones municipales. Los partidos se cuidarían mucho de atacar a cuatro millones de votantes". (NICOLÁS SARTORIUS: "Bush ha arrastrado a Europa a un acto ilegal". El País, ed. Galicia, Internacional, Madrid - 23/02/2008. p. 4)

22.2.08

¡Ay, señor! A los gallegos ya no nos llega con trabajar como mulos, ahora tenemos que ser "simpatiquiños" ¡Y pagarnos el seguro médico!

“Londres endurece las condiciones para dar la ciudadanía británica. Los visados incluirán una tasa por uso de servicios públicos. (…)

Con la entrada en vigor del nuevo sistema -prevista en 2010- ya no bastará acreditar una residencia de cinco años en el Reino Unido para iniciar la tramitación del pasaporte. A partir de ese punto, aquellas personas que deseen hacerse con la nacionalidad británica pasarán a convertirse en "ciudadanos a prueba", un nuevo estado que cubrirá un periodo de entre uno y tres años y durante el cual deberán demostrar su "compromiso social, más allá de su trabajo o contribución fiscal". Un concepto nebuloso que promete acelerar el proceso de naturalización si, por ejemplo, el inmigrante está vinculado a trabajos de voluntariado o participa en las asociaciones escolares de padres. Las personas que integren esa categoría no tendrán un acceso completo a los beneficios públicos -la ministra no ha especificado todavía si la medida afectará a los servicios de sanidad- ni a los generosos subsidios. (…)

El partido liderado por David Cameron considera insuficiente la tasa específica que se impondrá a la inmigración para cubrir las cargas sociales, y por el que el Gobierno laborista espera recaudar unos 15 millones de libras (unos 20 millones de euros) anuales. La tasa variará según las circunstancias de la persona que solicita el permiso de residencia, y se prevé que sea más alta para aquellos que tengan a su cargo a hijos en edad escolar o a personas de edad avanzada a su cargo, por el gasto sanitario que puedan suponer. Se estima que el impuesto oscilará en torno al 10% del coste habitual de un visado de residencia por un periodo superior a seis meses, que asciende a 200 libras.

Este punto ha sido duramente criticado desde los bancos liberaldemócratas -tercera fuerza del Parlamento- que calificaron a los inmigrantes como "chivos expiatorios" de los fallos del Ejecutivo en la gestión de los servicios públicos.

"Nuestra propuesta para la ciudadanía es clara y simple. Los derechos y beneficios serán accesibles a todos aquellos que puedan demostrar un compromiso con nuestros valores y la voluntad de contribuir a nuestra comunidad" (El País, ed. Galicia, Internacional, 21/02/2008, p. 7)

13.2.08

Si lo dice Rajoy, vamos a hacer leyes de las costumbres españolas

“Rajoy se ha significado en la subasta electoral con la propuesta de la obligatoriedad de que los inmigrantes suscriban un contrato que les comprometa, entre otras cosas, a no delinquir y a "respetar las costumbres de los españoles". De entrada, el compromiso contractual de no delinquir es tan inocuo en términos preventivos como lo sería para la seguridad vial el hecho de que a los conductores se nos obligara a jurar el código de la circulación. Aun así, y siguiendo con el símil del tráfico, el jefe de campaña del PP ha concretado más la idea con la iniciativa de crear una especie de visado por puntos. (…)

Al PP le ha engañado el subconsciente: ellos no tienen nada contra los inmigrantes pero que firmen un contrato, obtengan un visado por puntos y no colapsen las listas de espera de los mamógrafos.

La xenofobia es evidente, por mucho que las estadísticas revelen una aceptación mayoritaria de la propuesta y, permítaseme, abordarla desde el punto de vista de lo de las costumbres. Para que tenga valor jurídico un contrato que obligue a respetar las costumbres, lo absurdo, casi cómico, es que deberían existir leyes que estableciesen el catálogo de esas costumbres. Así nos podríamos encontrar con una ley que para neutralizar la poligamia islámica estableciese que los varones de España somos monógamos con una declarada tendencia a la infidelidad y una cierta tolerancia social con el consumo de sexo de pago en barras americanas. (…)

Los españoles van al fútbol y es costumbre insultar al árbitro y agredir a los seguidores del equipo contrario. Los españoles tenemos por buena costumbre ceder el paso al acompañante ante una puerta, pero apenas tiene arraigo por aquí el hábito de lavarse las manos después de orinar.

Ya puestos a hacer leyes de las costumbres, sin duda podría llegar a tener sentido en este precario y contradictorio Estado de las autonomías legislar las costumbres de los gallegos, ley que, sin duda, podría incluír lo de que aquí nadie es feo, sinó "riquiño" y bastaría con darle fuerza de ley al anuncio televisivo de "Vivamos como galegos", añadiéndole simplemente algunos aspectos como que respondemos las preguntas con otra pregunta y, no siendo taurinos, mantenemos la tradición de los "curros" equinos, avalados imperialmente por los rodeos americanos.” (ANTÓN REIXA: La ley de las costumbres. El país, ed. Galicia, Galicia, 12/02/2008, p. 6)