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24.2.26

El estado de Jalisco y todo su territorio, desde el Norte hasta la sierra sur y la costa, pasando por Los Altos, las Cañadas, la ciénega de Chapala, la Zona Metropolitana de Guadalajara y la joya turística de Puerto Vallarta, se convirtió en un narcoterritorio, con dueño que tiene control total de lo que pasa en el estado y cuyo nombre, apodo y apellidos conoce todo México: Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho” (Salvador García Soto)... Caos y violencia en varios estados de México tras muerte de El Mencho, el narco más buscado del país (Heraldo)

 "Junto al horror y la tragedia que se volvió viral en el rancho Izaguirre, al exponer a nivel internacional el drama humanitario que vive México por las desapariciones, hubo otra cosa que también se sabía, se veía y que muchos, desde los gobernantes hasta los empresarios o la misma sociedad, preferían no hablar de ello o si lo hacían era solo por lo bajito: el estado de Jalisco y todo su territorio, desde el Norte hasta la sierra sur y la costa, pasando por Los Altos, las Cañadas, la ciénega de Chapala, la Zona Metropolitana de Guadalajara y la joya turística de Puerto Vallarta, se convirtió en un narcoterritorio, con dueño que tiene control total de lo que pasa en el estado y cuyo nombre, apodo y apellidos conoce todo México: Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”.

Atrás quedaron los cacicazgos políticos de la era priista y los grupos dispersos de la era panista, que siempre navegaron entre los acuerdos y el dominio de los cárteles sinaloenses que se asentaron en Guadalajara y la convirtieron en una de sus plazas favoritas para vivir y para lavar sus millonarias fortunas ilícitas. La caída de Ignacio “Nacho” Coronel, abatido en 2010 por el Ejército en el exclusivo residencial Colinas de San Javier de Zapopan, marcó el fin del control sinaloense y ese mismo año emergió con fuerza el capo que se adueñó de Jalisco y que, sin ser jalisciense, hasta se apropió del nombre del estado para nombrar a su organización: “Cártel Jalisco Nueva Generación”.

Al ver el descontrol y las fracturas que ya empezaban en el Cártel de Sinaloa, Oseguera, que trabajaba para ellos y había formado un grupo llamado “Los Mata Zetas”, con el que Coronel había mantenido a raya las intenciones de los Zetas de apoderarse de Jalisco y de Guadalajara, no lo dudó y abandonó a los sinaloenses para crear su propia organización, algo que supieron bien en las áreas de inteligencia y seguridad del gobierno de Peña Nieto, pero que por omisión o colusión dejaron pasar, permitiéndole al Mencho sentar las bases de la que en pocos años sería considerada “la organización más violenta y dominante del narcotráfico en México”.

Hábil para la estrategia y conocedor de la importancia de crear sus propias redes políticas, el ascenso de Nemesio Oseguera como capo mayor del narcotráfico estuvo acompañado primero del gobierno panista de Emilio González, pero después apoyaría el regreso del PRI a la gubernatura con el triunfo del asesinado Aristóteles Sandoval, en cuyo gobierno se afianzó el CJNG y al que después asesinaron sus sicarios en un bar en Puerto Vallarta el 18 de diciembre de 2020.

Pero muy pronto “El Mencho” entendió que tenía que forjar sus propias redes en la política local y comenzó a apoyar el ascenso de figuras que, junto al partido emergente que en 2013 era Movimiento Ciudadano, empezaron a desplazar a la clase política tradicional en Jalisco, para dar paso al gobierno de Enrique Alfaro. En los seis años de la primera administración emecista terminaría de concretarse el secuestro total del estado por parte del CJNG y de Nemesio, que convirtió a Jalisco en su feudo, su negocio, su centro de operaciones y su refugio, el lugar donde ha podido moverse entre pueblos y sierras del sur sin ser nunca detenido o molestado por las autoridades federales y con el pleno conocimiento de las autoridades locales.

Mientras Alfaro construía una nueva clase política y gobernaba entre pleitos, polémicas y su mal carácter, El Mencho se apropiaba de todos y cada uno de los 125 municipios de Jalisco, dominaba Guadalajara, Zapopan y toda la zona metropolitana, convertía a Puerto Vallarta en paraíso de drogas y lavado de dinero, mientras iba imponiendo a las alcaldías los directores de seguridad y poniendo bajo su servicio a las policías municipales de todo el estado y a las propias policías y fiscalías estatales.

El gobierno federal lo sabía y lo consentía; el gobierno estatal tenía pactos inconfesables y la sociedad jalisciense y tapatía, acostumbrada a vivir siempre con la presencia y el dinero de los narcos, disfrutaba la bonanza económica que llenaba de edificios, plazas comerciales, fraccionamientos exclusivos y antros, muchos antros para mover la droga, a las principales ciudades del estado.

Las llamadas “cuatro letras” comenzaron a ser no sólo una marca comercial, con todo y hologramas en sus paquetes de droga, sino el principal referente de poder en el estado. Los ejércitos del Mencho, formados con adiestramiento militar y con una disciplina y una filosofía que raya en el fanatismo, empezaron a patrullar el estado y a confirmar su poder sometiendo y dominando a cualquiera que se resistiera o pretendiera desconocer el poder del “señor”.

Desde Jalisco, ya con su feudo bien afianzado, Nemesio Oseguera mandó a sus ejércitos a controlar Michoacán, Guanajuato y todo el Bajío. Penetró Aguascalientes y parte de Zacatecas, llegó hasta la Ciudad de México y logró también arrebatarles a los tamaulipecos del Golfo el control de varias aduanas y ciudades fronterizas con Estados Unidos. Hoy no hay narco más buscado y menos encontrado o perseguido que Oseguera Cervantes.

Los 15 millones de dólares que ofrece el gobierno de Estados Unidos por su captura hablan claramente de que El Mencho es hoy, ya sin el Mayo Zambada que negocia en Estados Unidos, El Chapo Guzmán refundido en cadena perpetua, sus rivales sinaloenses peleando una guerra intestina y la próxima ejecución de Caro Quintero por la justicia estadunidense, el principal capo y cabeza del narcotráfico mexicano.

Lamentablemente con su sangrienta leyenda viva y sus pactos políticos que lo mantienen a salvo en la era de la 4T, Nemesio Oseguera no sólo se apropió de Jalisco y lo volvió, de ser un lugar de residencia y operación de narcos a convertirse en un narcoestado, sino que también con toda la impunidad que le dieron los gobernadores priistas y emecistas, con el apoyo y protección del gobierno federal en los dos últimos sexenios, secuestró y pervirtió a la juventud jalisciense, mientras cambiaba la fama del estado, tierra de folclor, trabajo y cultura, por la de la entidad con mayor número de desaparecidos en México y la sede de los campos de exterminio para el mundo.

NOTAS INDISCRETAS…

Con la promesa pública de que “por el bien del país se conocerá toda la verdad” de lo que sucedía en el Rancho Izaguirre, el fiscal Alejandro Gertz anunció que la investigación que está iniciando la FGR y que hoy recibirá de la Fiscalía de Jalisco todos los peritajes, expedientes y hasta las instalaciones aseguradas en Teuchitlán, no ocultará nada sobre lo que se realizaba en ese rancho, donde las madres buscadoras de Guerreros de Jalisco dicen haber visto “tres crematorios” y haber encontrado restos de osamentas humanas. Lo de las osamentas lo confirmó el fiscal en su conferencia de prensa, pero sobre los crematorios dijo no tener todavía los elementos para afirmar o negar si existen o existieron. Con una disposición de responder a preguntas de la prensa que hace mucho no se le veía, más allá de sus fugaces apariciones en las mañaneras presidenciales, Gertz Manero dijo todo y a la vez no dijo nada; pero eso sí, anticipó que vienen acciones legales y posibles denuncias contra la Fiscalía de Jalisco y sus directivos y ministerios públicos que incurrieron en omisiones graves a la hora de asegurar y preservar una posible escena de delito. También respondió al comentario de un reportero diciendo que él no iba a construir una “verdad histórica” a modo de la que creó la PGR de Peña Nieto en el caso Ayotzinapa, y de lo más rescatable que comentó el fiscal fue su reconocimiento de la gravedad de este rancho y de lo que ahí se asoma –algo que no reconocen en el gobierno— y a partir de ahí en varias ocasiones Gertz insistió en que “se va a saber toda la verdad” y que eso tiene que ser “lo más pronto posible y por el bien del país”. Al final el fiscal compró tiempo para su investigación, lo que no está claro si pudo comprar, porque esa no se vende en botica, es la credibilidad en su eficiencia y autonomía…Producto de los golpeteos internos en Morena y en la 4T, ayer arreciaron las versiones difundidas por personajes del propio gobierno federal, que apuntaban a la salida de Zoé Robledo de la dirección del IMSS. La solicitud de licencia que presentó ayer el diputado federal, Carlos Ulloa, hizo pensar que el cercanísimo exsecretario particular de la presidenta Sheinbaum llegaría al IMSS a sustituir al chiapaneco. Todavía por la tarde las fuentes morenistas insistían en la salida de Zoé y se hablaba de la llegada de Ulloa o incluso del ascenso de Jorge Gaviño, actual secretario general. En medio de los rumores cada vez más insistentes, a Zoé Robledo se le vio salir ayer por la tarde de Palacio Nacional y antes de subir a su camioneta, les contestó a los reporteros que lo acosaban con la pregunta de su salida: “Sigo en el IMSS, sigo en el Instituto”, balbuceó el director que un par de horas antes de acudir a la oficina presidencial había publicado un tweet donde se dejaba ver en una reunión en el instituto. Lo que sí se confirmó ayer fue que Carlos Ulloa se integró al gabinete de su exjefa, la presidenta, como nuevo director de Birmex, a donde llega luego de la corrupción de funcionarios de esa agencia del sector salud que favorecieron a amigos en las licitaciones de medicamentos, causando un desfalco de hasta 13 mil millones de pesos, según informó el subsecretario de Salud, Eduardo Clark. Es decir que, aunque no quiso o no pudo remover a una de las herencias que le dejó su antecesor, la Presidenta va poco a poco colocando a sus colaboradores de confianza en posiciones del gabinete…Y hablando de trascendidos, nos cuenta una integrante del Servicio Exterior Mexicano que entre los diplomáticos de la cancillería se da por hecho que el ministro Alberto Pérez Dayan ya agarró “hueso” y que, a cambio de aquel voto suyo que impidió que la Suprema Corte de Justicia entrara a analizar la constitucionalidad de la Reforma Judicial, el jurista habría pedido y obtenido el codiciado exilio dorado de una embajada. Pero no cualquier embajada, Pérez Dayán sería propuesto por la presidenta Sheinbaum como embajador de México en España, para sustituir al ex priista Quirino Ordaz. Ese sería el premio para Pérez Dayan, nos dicen los embajadores, por su voto en aquella sesión histórica en la que se salvó el último dique para la controvertida Reforma Judicial. Bien decía el ex que “traición con embajada se paga” o ¿cómo era?... Los dados mandan otra Serpiente Doble. Seguimos de bajada." 

(Salvador García Soto , El Universal, 20/03/25) 

 

" La muerte en un operativo militar de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), desató este domingo una ola de violencia y bloqueos de carreteras en México, en lo que las autoridades consideran una reacción del grupo criminal, que ha causado la suspensión de actividades públicas en varios estados del país.

El epicentro de la violencia tuvo lugar en Jalisco (oeste de México), donde un operativo federal en Tapalpa, una pequeña localidad al sur de Guadalajara, que culminó con la muerte del líder criminal, desencadenó bloqueos viales y vehículos incendiados en varios puntos del estado, y que se han mantenido a lo largo del día.

Posteriormente, los llamados 'narcobloqueos' se extendieron a estados vecinos. En Michoacán y Colima (oeste) se reportaron unidades atravesadas en vías federales, mientras que en Guanajuato (centro) circularon imágenes de negocios incendiados.

También se registraron incidentes en Nayarit (oeste), Aguascalientes (centro), Tamaulipas, Baja California (norte), Guerrero, Chiapas y Quintana Roo (sur), según pudo constatar EFE y el reporte de autoridades.

En medio de los disturbios, la Secretaría de la Defensa Nacional confirmó oficialmente la muerte del líder del CJNG durante el operativo en Tapalpa, e informó que la acción contó con trabajos de inteligencia y cooperación con Estados Unidos.

Ante la escalada de violencia, el Gobierno de Jalisco activó el "código rojo" y reforzó el despliegue de la Guardia Nacional y el Ejército. Además, anunció la suspensión temporal de eventos masivos, transporte público y de las clases presenciales el lunes 23, como medida preventiva por la violencia.

Las clases presenciales también han sido oficialmente suspendidas el lunes en los estados de Nayarit, Michoacán, Colima (oeste), Veracruz y algunas zonas de Oaxaca (sur).

En Puerto Vallarta (Jalisco), las aerolíneas cancelaron todas las operaciones internacionales y la mayoría de las nacionales, mientras que el Aeropuerto de Guadalajara informó que mantiene operaciones normales bajo un fuerte resguardo de fuerzas federales.

La violencia también llevó a la cancelación del concierto de la artista estadounidense Kali Uchis, programado para este domingo en la ciudad de Guadalajara, capital del estado, y la Liga MX reprogramó dos partidos de fútbol en el estado.

La situación ha tenido impacto también a nivel internacional, ya que Estados Unidos instó a sus ciudadanos a permanecer en sus domicilios en Jalisco y en zonas de Tamaulipas, Michoacán y Guerrero ante los bloqueos; mientras que Canadá se declaró "profundamente alarmado" por los enfrentamientos y pidió evitar salir a las calles, especialmente en Puerto Vallarta. Durante la tarde, autoridades mexicanas señalaron que continúan los operativos para restablecer la circulación en al menos 21 vialidades afectadas en Jalisco.

Operación con ayuda de EEUU

Hasta el momento no se ha informado de víctimas civiles por los bloqueos, aunque las autoridades mantienen el despliegue de seguridad ante posibles nuevas reacciones.

Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, hizo un llamado a los ciudadanos a mantenerse "informados y en calma", tras el operativo que derivó en diversos bloqueos de carreteras y otras reacciones violentas.

Oseguera Cervantes fue abatido en Tapalpa, a 130 kilómetros al sur de Guadalajara, capital de Jalisco, durante un operativo encabezado por fuerzas federales con apoyo de inteligencia estadounidense.

Según el Ejército mexicano, militares repelieron una agresión que dejó cuatro presuntos integrantes del CJNG muertos en el lugar y tres más gravemente heridos, quienes fallecieron durante su traslado aéreo a la Ciudad de México. Entre estos últimos se encontraba el propio líder criminal."   (Heraldo, 25/02/26)

23.2.26

Violencia y crimen organizado en el sur de Tenerife: algo más que casos puntuales... se sabe que la presencia de la Camorra en municipios como Arona y Adeje ha sido una constante... cuando un territorio concentra de forma simultánea narcotráfico internacional, blanqueo, explotación sexual y un aumento sostenido de determinados delitos violentos, ya no estamos ante casos puntuales, es un auténtico ecosistema criminal. Y es en este contexto cuando debemos formular la pregunta clave: ¿están nuestras administraciones queriendo acabar con el crimen organizado en Tenerife? A esta pregunta, la realidad de los datos y las informaciones que manejamos, de nuevo, nos dicen que no... sorprende enterarse que un delincuente condenado como el famoso mediador, pudiera pasearse por el Cabildo de Tenerife como si fuera un alto cargo, y nos evidencia el alto grado de corrupción de la Administración Insular... o si indagamos en el sur de Tenerife, donde las redes tejidas entre políticos, agentes, empresarios y delincuentes van mucho más allá de lo que sale en prensa, y se atropella mortalmente a un niño sin justicia o se dan palizas a taxistas sindicalistas que denuncian las licencias... macroenclaves donde el ocio, la prostitución, las drogas y el capital opaco forman parte de un modelo económico del que no se puede hablar. Y ese es nuestro producto estrella. Esa, nuestra gallina de los huevos de oro, nos guste o no. Hay que cuidarla, y con eso tenemos que tirar... aquí el verdadero problema no es que existan redes criminales -eso ocurre en cualquier lugar del mundo-, es que se naturalice su presencia como parte inevitable del paisaje. Que se asuma que “esto es lo que hay” y se trivialice la corrupción institucional (Eloy Cuadra)

"Sobrecogidos todavía por el brutal asesinato de un niño a manos de su propio padre y la mutilación terrible de su madre en el sur de Tenerife, se suceden en estos días las habituales manifestaciones de condena y minutos de silencio. Pero, ¿de verdad vamos a conformarnos con la explicación cómoda del “caso aislado”? ¿Otro machista que simplemente “se volvió loco”? Es evidente que hay que ir más allá, y sobre eso va mi artículo de hoy.

Porque a falta de confirmación oficial, se habla entre testigos y diversos medios aludiendo a fuentes policiales de la posible influencia de una droga de efectos espeluznantes llamada “caníbal”. Esto es algo que tal vez nos confirmen en los próximos días, o tal vez no, porque igual no conviene decir que hay una sustancia que se vende en el sur y puede hacer que un padre aparentemente normal se convierta en el demonio encarnado. Pero incluso si este crimen concreto no tuviera relación alguna con las drogas, la pregunta de fondo seguiría siendo la misma: ¿puede analizarse un hecho tan brutal al margen del contexto en el que ocurre? Y es que conviene señalar que el padre no vivía en una pequeña aldea perdida en los Alpes, lo hacía en un territorio que en los últimos tiempos aparece repetidamente en titulares vinculados al narcotráfico internacional y el crimen organizado. A saber: Tenerife, uno de los centros del narco europeo: así operaba la red del Cártel de Sinaloa (Diario de Avisos: 07/01/2026); Canarias, nodo del narcotráfico internacional: «Alcanza niveles sin precedentes» (La Provincia: 31/01/2026).

Pero hay más, mucho más. El sonado caso bautizado por la prensa como el “Breaking Bad de Tenerife”. Una operación de septiembre del año pasado en la que intervino hasta la DEA norteamericana, y en la que se desarticuló una red de narcotráfico con epicentro en Tenerife, con más de dos toneladas de cocaína incautada, un gran laboratorio desmantelado y la detención de un total de 34 personas.

 Y no solo de América vienen los cárteles a Tenerife, porque dos meses después, en noviembre de 2025, supimos por la prensa que habían detenido en el sur de la isla a dos fugitivos vinculados a la mafia italiana. Uno de ellos un capo de alto valor y líder de un conocido clan de la Camorra. Por lo visto andaban escondidos en un apartamento de Costa del Silencio ( Arona), y desde ahí continuaban dirigiendo las actividades de su organización. Por desgracia no fue un caso puntual, se sabe que la presencia de la Camorra en municipios como Arona y Adeje ha sido una constante. Así, en 2021, en una sola operación se detuvo nada menos que a 106 personas vinculadas a la mafia en el sur de Tenerife. Y puestos a repasar otros homicidios o asesinatos luctuosos relacionados, el joven de Santa Cruz conocido como Albertito, al que dieron muerte los de la banda de Añaza a principios de 2025, al parecer por rencillas pendientes relacionadas con el tráfico de drogas en el sur de Tenerife.

Otra de las patas del crimen organizado muy presente por estas tierras la pone la prostitución. Y en El País del pasado 29 de enero leemos que: La Policía libera a 27 mujeres explotadas sexualmente en el sur de Tenerife. Operación Coyote, cuatro clubs nocturnos, muchas mujeres obligadas a prostituirse, obligadas también a consumir drogas, algunas menores de edad, con estafas a los clientes en sus tarjetas…, ahí es nada.

   Y si nos vamos a las estadísticas oficiales de los últimos años Adeje sale bastante mal parado, con un aumento disparado de los delitos relacionados con drogas o de índole sexual, y un aumento importante de los robos con violencia y los hurtos. Y en Arona, aunque la situación no es tan extrema, sí que han subido los homicidios en grado de tentativa, los delitos contra la libertad sexual y las sustracciones de vehículos, con un nivel mantenido de los relacionados con el tráfico de drogas. Un panorama, el del sur, que apunta a una presencia persistente de actividades delictivas de gravedad y crimen organizado, nos empuja a desechar la narrativa de los “casos aislados” y, de confirmarse la mediación de drogas en el crimen de Cabo Blanco, nos dejaría un inquietante dilema: ¿habrímos tenido el mismo desenlace fatal si el acceso de la población a las drogas no resultara tan fácil y extendido en el sur de Tenerife?

Así llegamos a la segunda parte de este artículo, en la que toca preguntarnos si vale con minutos de silencio y otras manifestaciones de condena contra la violencia de género, o la cosa va mucho más allá. Porque hemos de ser claros: cuando un territorio concentra de forma simultánea narcotráfico internacional, blanqueo, explotación sexual y un aumento sostenido de determinados delitos violentos, ya no estamos ante casos puntuales, es un auténtico ecosistema criminal. Y es en este contexto cuando debemos formular la pregunta clave: ¿están nuestras administraciones queriendo acabar con el crimen organizado en Tenerife? A esta pregunta, la realidad de los datos y las informaciones que manejamos, de nuevo, nos dicen que no. Y para sostener este `no´ -aclaro-, no hace falta acudir a rumores ni a teorías conspirativas. Basta con repasar titulares de prensa generalista de los últimos años.

Así, el Canarias7, el 20 de mayo de 2025, publicaba el siguiente titular haciéndose eco de una investigación del diario El Mundo: Matos se ofreció a implicar a ministros y la Policía destaca «la relación de reciprocidad» con Derbah / Una nueva entrega del periódico ‘El Mundo’ compromete todavía más al expresidente del Parlamento canario. Para los que no lo sepan, Derbah es un empresario archiconocido del sur de Tenerife, detenido recientemente por cuestiones de drogas, y Matos es un diputado del PSOE en ejercicio en el Parlamento de Canarias, y fue Presidente del Parlamento en la anterior legislatura.

Otro titular, del digital de Radio Televisión Canaria del 21 de mayo: El subdelegado del Gobierno, Javier Plata, también se vio con el empresario Mohamed Derbah detenido por drogas. El Subdelegado del Gobierno, para los que no lo sepan, es el máximo responsable de la seguridad en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, el que tiene que velar precisamente porque narcotraficantes y mafias internacionales no operen a su antojo en la isla.

   Más titulares, en esta ocasión del diario El Mundo del mismo 21 de mayo: La Policía señala a la fiscal antidroga por sus “actuaciones favorables” a la trama del capo libanés vinculado al socialista canario / Es la pareja del jefe policial imputado del ‘caso Mediador’ y Asuntos Internos le atribuye “conductas delictivas reiteradas”. En este caso se trata de la fiscal antidroga que debía velar porque en el sur de Tenerife los narcotraficantes no hicieran lo que les diera la gana. Juzguen ustedes.

Y si hablamos del caso Mediador, en el que estuvo también implicado un alto mando policial y un diputado en el Congreso, sorprende enterarse que un delincuente condenado como el famoso mediador, pudiera pasearse por el Cabildo de Tenerife como si fuera un alto cargo, y nos evidencia el alto grado de corrupción de la Administración Insular. En esta última trama, como en la mayoría de las tramas criminales: juergas, drogas y prostitutas, como leemos en otro titular de La Sexta: Las imágenes de las juergas de los imputados en el ‘caso Mediador’: cocaína, prostitutas y Viagra. Y ya puestos a hablar de prostitutas, quién no recuerda la que lió Casimiro en aquel prostíbulo madrileño.

No se trata aquí de prejuzgar responsabilidades penales -eso corresponde a los tribunales-, sino de señalar algo más inquietante: la normalización de conductas inapropiadas y relaciones entre poder político, poder económico y figuras posteriormente investigadas por actividades delictivas graves. Porque además no se trata de un fenómeno exclusivo de Canarias. Basta recordar la amistad incómoda de Feijóo con ese conocido narco gallego, las polémicas que han salpicado al entorno familiar de Pedro Sánchez, lo del novio de Ayuso o el entramado del caso Ábalos, Koldo y compañía. Cambian los territorios y cambian las siglas, pero el patrón se repite: proximidad entre poder político, negocios turbios y redes de influencia que rara vez se investigan hasta el fondo. Tanto más de lo mismo nos pasaría si nos metiéramos de lleno a indagar en el sur de Tenerife, donde las redes tejidas entre políticos, agentes, empresarios y delincuentes van mucho más allá de lo que sale en prensa, y se atropella mortalmente a un niño sin justicia o se dan palizas a taxistas sindicalistas que denuncian las licencias. Por no hablar del nepotismo del alcalde de Adeje o los macroproyectos urbanísticos depredadores, donde se blanquean capitales de todo tipo y nada se mira desde las administraciones, como muestra un último titular del Diario de Avisos del pasado sábado: Denuncian ante la Fiscalía el ‘perdonazo’ de 17 millones en multas ambientales en Canarias. Así es como a infractores medioambientales y urbanísticos, la mayoría empresarios poderosos y muy ricos en muchos casos vinculados con estas redes criminales de las que venimos hablando, las administraciones canarias les perdonan hasta 17 millones de euros en multas. Entre los maxi perdonados, como no, los archiconocidos de Cuna del Alma. ¿Podemos llamarlo ya corrupción o todavía no?

Y así vamos llegando al final de este artículo, y va quedando también resuelta nuestra pregunta central. No, nuestras administraciones, las autoridades políticas e institucionales encargadas de luchar contra la delincuencia en Tenerife, no están haciendo todo lo que podrían y deberían, ni en Canarias ni desde fuera de Canarias. De modo que el señor Matos sigue en su puesto, no ha dimitido, ni lo han cesado, el señor Subdelegado tampoco, ni Casimiro, ni Feijóo, ni Pedro Sánchez, ni Ayuso, ni ni Fraga, ni Torres, ni ninguno de los salpicados por investigaciones, escándalos o relaciones impropias. Y volvemos al ecosistema, donde el listón de lo correcto está muy bajo, porque de esta manera está dispuesto desde hace mucho y así se acepta, por más propaganda institucional políticamente correcta que se haga. Hasta tal punto es así, que da la impresión de que muchos, hace tiempo que se convencieron de que Tenerife, Canarias y sobre todo los sures turísticos, son lo que son: macroenclaves donde el ocio, la prostitución, las drogas y el capital opaco forman parte de un modelo económico del que no se puede hablar. Y ese es nuestro producto estrella. Esa, nuestra gallina de los huevos de oro, nos guste o no. Hay que cuidarla, y con eso tenemos que tirar. Es lo que somos, los canarios, verbeneros, fiesteros, pasotas, si te gusta la fiesta bien, si no te gusta, vete a Suiza. Pero no. Esa no es la única manera de entender lo que somos los canarios. No todos hemos aceptado que el sur de Tenerife deba resignarse a ser patio trasero de mafias internacionales o parque temático del exceso para consumo externo. No todos creemos que el desarrollo consista en mirar hacia otro lado mientras el dinero fluye, venga de donde venga, porque mantiene ocupación hotelera y estadísticas de crecimiento. Canarias no es un decorado, ni un territorio condenado a elegir entre precariedad o corrupción. Y aquí el verdadero problema no es que existan redes criminales -eso ocurre en cualquier lugar del mundo-, es que se naturalice su presencia como parte inevitable del paisaje. Que se asuma que “esto es lo que hay” y se trivialice la corrupción institucional, mientras se multiplican los minutos de silencio. Pues no, yo no me resigno, por eso me atrevo con este artículo. ¿Y tú, te resignas?"
 

(Eloy Cuadra, Versus Sistema, 22/02/26)

11.12.25

América Latina: Democracias estalladas o el desborde del crimen organizado... La bukelización de América Latina... En la última década, la expansión del crimen organizado se ha consolidado como un desafío fundamental para los Estados latinoamericanos y sus democracias... Lo mismo ocurre con naciones del Primer Mundo que son emblema de la socialdemocracia, como Suecia, Países Bajos y Bélgica, que enfrentan niveles de violencia «narco» sin precedentes... los operadores del microtráfico en las periferias urbanas tienden a comprar estructuras políticas y agentes estatales en el nivel local... la venta de droga en sectores altos, el tráfico internacional y el lavado de dinero generan más potencial de corrupción e infiltración de la política y el Estado en las zonas en que se realizan (los puertos, las aduanas, las fronteras, el sistema financiero, etc.)... Quienes operan los mercados de alta renta rara vez enfrentan a la justicia y son socialmente invisibles. El crimen organizado más lucrativo no se ve, porque funciona comprando voluntades en los intersticios del Estado y la política... más que un problema de seguridad, el crimen organizado debe comenzar a considerarse un problema de desarrollo... Ante una economía menos dinámica, que no logra satisfacer las demandas de amplios sectores de la ciudadanía, los mercados ilegales comenzaron a ofrecer una alternativa de empleo y movilidad social... mientras la ilegalidad genere crecimiento económico y no aumente la violencia, «el político» tiene todos los incentivos para «hacerse el gil y mirar para el costado». Los límites de este razonamiento están en que la fuerza de los mercados ilegales y la debilidad de nuestros Estados, paulatinamente colonizados por la ilegalidad, van dejando sin margen de acción a los sistemas políticos... los políticos delegan en la policía la tarea de coordinar los mercados ilegales y bajar la violencia... el pacto de protección tiene a la policía como actor fundamental, que articula y organiza el mercado criminal de venta de droga, lo que hace posible que los mercados ilegales funcionen «ordenadamente», reduciendo los niveles de violencia abierta... el caso de Bukele es relevante porque señala una vía electoral y democrática hacia el autoritarismo... ilustra cómo un sistema de partidos que se encontraba entre los más estables e institucionalizados de la región, terminó siendo barrido en una elección por un outsider que logró explotar la desesperación de la ciudadanía ante el problema de la seguridad

 "En la última década, la expansión del crimen organizado se ha consolidado como un desafío fundamental para los Estados latinoamericanos y sus democracias. Si en el pasado pensábamos que este problema superaba solo a Estados débiles, con poca capacidad de proyectar su autoridad y presencia en amplias zonas de sus territorios, hoy es claro que también genera graves problemas entre los más fuertes de la región, como Costa Rica, Chile y Uruguay, países que han visto incrementar notoriamente los niveles de violencia criminal en la última década. Lo mismo ocurre con naciones del Primer Mundo que son emblema de la socialdemocracia, como Suecia, Países Bajos y Bélgica, que enfrentan niveles de violencia «narco» sin precedentes1.

Para entender la naturaleza del crimen organizado y su relación con la democracia y el Estado, es necesario problematizar una serie de supuestos que subyacen a nuestra visión convencional sobre el tema. Por un lado, usualmente asociamos crimen organizado a altos niveles de violencia visible (por ejemplo, a homicidios). Pero en realidad, la violencia es mala para el negocio porque genera visibilidad social y atrae la atención de la opinión pública. El mejor crimen organizado y el más próspero es el que no se ve. 

Por otro lado, cuando pensamos en crimen organizado tendemos a asociarlo al narcotráfico, y cuando pensamos en narcotráfico, tenemos en mente a los grandes carteles mexicanos o colombianos, que controlan toda la cadena de valor del negocio. Es decir, imaginamos una sola organización, integrada verticalmente, que produce, distribuye, vende localmente, exporta y lava dinero. Sin embargo, la realidad del crimen organizado es sumamente compleja, varía rápidamente y se adapta a las nuevas oportunidades y a las ventajas competitivas que ofrecen distintos países y economías locales. En esa realidad conviven, compiten y cooperan múltiples organizaciones (algunas locales, algunas transnacionales) que explotan una diversidad de mercados ilegales. Es decir, el «narco» es solo uno de esos negocios. 

Las estructuras criminales pueden lograr la integración horizontal (desarrollando varios negocios) y la integración vertical (controlando distintas etapas de un mismo negocio), pero también pueden funcionar de forma más atomizada. Entender mejor los niveles de integración horizontal y vertical de los intercambios que ocurren en un territorio determinado es una de las claves para comprender su «lugar» en el mapa del crimen organizado, así como el tipo de estructura criminal que desafía y coopera con agentes estatales y actores políticos en cada país. 

Como dijimos, los mercados ilegales son variados. Incluyen actividades como la trata de migrantes y la trata sexual, la explotación laboral, el sicariato, el microcrédito, la extorsión (desde el impuesto de seguridad y la «vacuna» a comercios locales hasta el secuestro extorsivo), el tráfico de terrenos y lotes para vivienda, la explotación de productos primarios como la madera, la fruta y la minería, y el tráfico de especies protegidas. El tráfico de arena, catalizado por la expansión de la industria de la construcción, constituye otro negocio próspero en la región2. El reportaje «La noche de los caballos», ganador del Premio Gabo en 2024, que relata la operación de un enorme negocio de exportación de equinos robados desde Argentina hacia Europa, nos ha vuelto a mostrar la variedad que alcanza el negocio ilegal3.

De la gran mayoría de estos mercados no hablamos. En Chile, por ejemplo, están casi completamente ausentes del debate público sectores muy dinámicos como el de las máquinas tragamonedas presentes en buena parte de los almacenes en los barrios populares, el tráfico de medicamentos en ferias, o el mercado ilegal de la ropa usada (importada y luego vendida informalmente en el mercado nacional e internacional). La extorsión en varias de sus expresiones es otro negocio en expansión del que casi no hablamos. 

Esta falta de análisis hace que no percibamos lo dúctiles que estas organizaciones pueden ser. Por ejemplo, los carteles que operan en el estado de Michoacán han comenzado a especializarse en la exportación de palta (aguacate) y limón hacia Estados Unidos, donde se los sindica como responsables del alto precio de esos productos, mientras que el Clan del Golfo (también conocido como los Gaitanistas, un grupo originado en las autodefensas colombianas) domina el tráfico de migrantes cuyo epicentro es la región del Darién en Panamá. Por esa ruta migran hacia eeuu, bajo la «protección» y «guía» del Clan, latinoamericanos, pero también asiáticos. En 2023, transitaron por ese paso al menos 500.000 personas4

En América del Sur, la tala, la minería ilegal, el tráfico de hidrocarburos, el mercado de apuestas, la extorsión a negocios, y el tráfico y explotación de migrantes se han convertido en negocios prósperos de importantes organizaciones que solo identificamos como traficantes de droga. Aunque por sus altas rentas y la violencia que suele generar en el ámbito barrial el narcotráfico acapara la atención en el debate sobre seguridad en nuestros países, lo cierto es que la expansión de los «nuevos negocios» nos obliga a pensar en el crimen organizado de otra manera. A continuación, expondré cinco argumentos para perfilar las características que tiene el crimen organizado en nuestro continente hoy. 

Primero, como dijimos, en nuestros países asociamos el crimen organizado al narco, y el narco al microtráfico, el cual ubicamos especialmente en las periferias urbanas. A partir de esto se argumenta que la lucha contra la venta de droga (microtráfico) impactará en la vitalidad de las organizaciones criminales. Esta idea es engañosa. Aunque tiende a ser muy visible, pues produce violencia en las periferias urbanas, el microtráfico es hoy la actividad narco que menos renta genera. Esas ganancias se redujeron durante la pandemia, a partir del exceso de stock de droga que se generó en la región con el enlentecimiento del comercio internacional. Esa caída en los réditos generó incentivos para la diversificación de negocios criminales locales como la extorsión a comercios (las llamadas «vacunas») y personas. 

Ese giro ha ocurrido en varios países de la región y ha tendido a que las organizaciones busquen aumentar su control territorial (lo que hace posible la extorsión) e integren horizontalmente sus negocios (es decir, que multipliquen los mercados ilegales que explotan). También ha sucedido que bandas especializadas en alguna actividad transversalmente útil para la operación de mercados ilegales (el sicariato es un ejemplo) pasen a ser subcontratadas por otras bandas para operaciones específicas. Una consecuencia de este proceso es que en el ámbito territorial ha llevado a un aumento de la competencia entre bandas que pujan por el control de estos lugares, lo que conduce a una escalada de violencia y corrupción (porque las bandas buscan mejorar las condiciones en que operan comprando voluntades en la política y en las agencias estatales relevantes). Sin embargo, enfocarse solamente en el microtráfico, y más ampliamente, en los mercados criminales que operan en las periferias urbanas, reduce la atención pública sobre actividades mucho más lucrativas para las organizaciones criminales, como son la venta de droga en sectores altos, el tráfico internacional y el lavado de dinero. Estos negocios son menos violentos que el microtráfico porque no dependen del control territorial, pero generan más potencial de corrupción e infiltración de la política y el Estado en las zonas en que se realizan (los puertos, las aduanas, las fronteras, el sistema financiero, etc.). 

Así, mientras los operadores del microtráfico en las periferias urbanas tienden a comprar estructuras políticas y agentes estatales en el nivel local, quienes operan otros mercados y actividades tienden a infiltrar la institucionalidad política y estatal a más alto nivel. 

Una consecuencia es que los primeros tienen más probabilidad de terminar presos (especialmente los integrantes menos relevantes de cada organización, como las mujeres que complementan sus ingresos con microtráfico). Quienes operan los mercados de alta renta rara vez enfrentan a la justicia y son socialmente invisibles. El crimen organizado más lucrativo no se ve, porque funciona comprando voluntades en los intersticios del Estado y la política. 

Segundo, el debate público de los distintos países suele activar las alarmas cuando la policía detecta la operación en el territorio de alguno de los grandes carteles de droga. Hoy preocupan especialmente el Tren de Aragua de Venezuela y el Primer Comando de la Capital (pcc) de Brasil, como hace una década generaban miedo los carteles mexicanos o colombianos. Esta idea también resulta engañosa. 

Lo cierto es que los grandes operadores del mercado ilegal pueden o no integrarse verticalmente con los pequeños traficantes locales. En los casos emblemáticos de Colombia y México, las grandes organizaciones sí tenían integración vertical de sus negocios, y también lo tienen hoy las grandes bandas carcelarias brasileñas –como el Comando Vermelho o el pcc– que operan en buena parte de la región y son jugadores claves en el tráfico hacia el mercado europeo. Sin embargo, países por los que pasan grandes cargamentos, como Uruguay y Chile, pueden no contar con integración vertical, siendo escasos los vínculos orgánicos entre operadores internacionales y bandas que operan en el territorio.

La integración vertical, así como la dinámica del negocio, se transforman a un ritmo vertiginoso. A modo de ejemplo, con el auge de las drogas sintéticas (como las metanfetaminas, los opioides y, más recientemente, el fentanilo), China se ha convertido en un proveedor privilegiado de los insumos y precursores que son utilizados en México para su fabricación y exportación a eeuu. La misma cadena logística que une México y China, por la que circulan numerosos productos legales, también se ha ido convirtiendo en un vehículo para la exportación de especies protegidas y fauna exótica entre ambos países5.

Tercero, los equilibrios asociados a la interacción entre el crimen organizado y el Estado pueden cambiar con bastante rapidez. Un ejemplo es Ecuador, que pasó de tener una baja tasa de homicidios a convertirse en el país más violento de América Latina, con 45 homicidios cada 100.000 habitantes en 2023. Este cambio se explica por la combinación de dinámicas internas y factores externos que transformaron a Ecuador en el epicentro de las actividades de tráfico y lavado de bandas internacionales con alto poder de fuego (¡y de compra!). 

Otro caso de cambio rápido entre un equilibrio poco violento y una espiral de violencia homicida es Rosario, Argentina. Desde hace más de una década, esa ciudad constituye una excepción en un país que cuenta con los índices más bajos de homicidios en la región. Aunque la espiral de violencia ha sido influida por la posición estratégica de Rosario en la hidrovía que enlaza zonas productoras en Bolivia y Paraguay con zonas exportadoras que se han vuelto más relevantes (los puertos de la propia Rosario, Buenos Aires y Montevideo), las causas más importantes tienen más que ver con dinámicas internas del mercado ilegal.

Cuarto, el crimen organizado explota debilidades en cada país, pero también saca ventaja de las fortalezas que ellos poseen respecto al desarrollo de negocios legales. En algunos casos esto pasa por reconvertir (o utilizar) viejas rutas de contrabando o corredores logísticos entre países. A modo de ejemplo, Paraguay tiene una larga tradición de importar vehículos usados desde Japón y eeuu, los que ingresan a Chile por los puertos del norte del país. Esos autos son luego conducidos, por tierra, hacia Paraguay, por pilotos paraguayos. En los últimos años, parte de esos vehículos han alimentado el mercado de autos «chutos» en Bolivia (autos que ingresan ilegalmente a ese país y que circulan sin patente, hasta que son eventualmente legalizados por el Estado boliviano, con el objetivo de cobrarles por el trámite y la oficialización)6. El mercado de «chutos» también se alimenta de autos de alta gama sustraídos en Argentina, Brasil y Chile, los que en ocasiones son transados en Bolivia a cambio de algunos kilos de cocaína. El corredor logístico que transitan los autos que sí llegan a Paraguay también parece estar siendo utilizado por bandas brasileñas para el tráfico de armas7.

Los flujos de personas se vinculan asimismo con el desarrollo y la expansión de mercados ilegales en un momento determinado. En la década de 1980, por ejemplo, la llegada a la periferia de Buenos Aires de ex-guerrilleros del grupo peruano Sendero Luminoso que buscaban refugio tuvo un rol relevante en masificar el consumo de cocaína en la ciudad, pues los ex-senderistas tenían vínculos en zonas productoras en su país de origen8. Sin embargo, las ventajas que cada país ofrece al crimen organizado no solo se vinculan con «vacíos» estatales, sino también con el tipo de actividad legal que desarrollan. Por ejemplo, los países mineros poseen un amplio stock de químicos con los que los narcos pueden cocinar drogas sintéticas. También resultan interesantes para el crimen organizado los países que destacan por su capacidad logística. En ese sentido, los puertos de Chile y Uruguay, que poseen alto volumen de tráfico y buena reputación en los puertos de llegada, se han convertido en atractivos para el negocio de la exportación de droga hacia destinos del Primer Mundo. Más aún si estos les dan un trato de fast track (asociado a menos controles) pues exportan grandes cantidades de mercaderías perecibles. 

Quinto, más que un problema de seguridad, el crimen organizado debe comenzar a considerarse un problema de desarrollo9. Usualmente se argumenta que los países de ingreso medio, como lo son Argentina, Brasil, Chile y Uruguay, enfrentan una «trampa» que está dada por la explosión de expectativas (y de descontento) ante una trayectoria de crecimiento sostenido que aún no logra satisfacer la demanda ciudadana que ese mismo recorrido estimuló. Las protestas sociales que ocurrieron en Brasil en 2013, así como el estallido chileno de 2019 (también una ola de protestas masivas), suelen ser descritos como episodios que ilustran esa trampa. 

Mi impresión es que los países latinoamericanos enfrentan un problema de desarrollo diferente y eventualmente complementario. Por una parte, el crecimiento económico que trajo el boom de los commodities estimuló el desarrollo de múltiples mercados ilegales. Esos mercados terminaron siendo dinamizados por la circunstancia de la pandemia del covid-19 y por el estancamiento económico que trajeron las restricciones de movilidad, así como por el frenazo del boom. Ante una economía menos dinámica, que no logra satisfacer las demandas de amplios sectores de la ciudadanía, los mercados ilegales comenzaron a ofrecer una alternativa de empleo y movilidad social. 

Además de generar crecimiento económico y proveer empleo y recursos a quienes no logran obtenerlo en el mercado formal, la expansión de mercados informales e ilegales también incrementó la infiltración de instituciones estatales y de los sistemas políticos de la región. Si los economistas argumentan que el crecimiento económico requiere de instituciones de buena calidad, el crecimiento económico en la región (inestable, con altos niveles de desigualdad) ha contribuido más bien a minar la calidad de aquellas instituciones. Como confesó un entrevistado en Uruguay, mientras la ilegalidad genere crecimiento económico y no aumente la violencia, «el político» tiene todos los incentivos para «hacerse el gil y mirar para el costado». Los límites de este razonamiento están en que la fuerza de los mercados ilegales y la debilidad de nuestros Estados, paulatinamente colonizados por la ilegalidad, van dejando sin margen de acción a los sistemas políticos. 

Además, es importante subrayar una obviedad que, sin embargo, usualmente pasamos por alto debido a nuestros sesgos normativos. Mientras buena parte de nosotros tendemos a ver una demarcación clara entre lo legal y lo ilegal, entre la política institucional y la violencia, en la realidad, esas esferas poseen interfases porosas. Lo legal y lo ilegal se determinan mutuamente y constituyen, en conjunto, el tipo de orden que observamos en distintos niveles sociales y territoriales.

La policía como coordinadora de mercados ilegales

América Latina es la región más violenta del mundo. Nuestras ciudades figuran entre aquellas con mayores tasas de homicidios a escala global. En el top de la tabla suelen estar localidades de México, Colombia, Venezuela y de los países del triángulo norte de América Central, pero recientemente la violencia ha aumentado fuertemente en localidades de países como Costa Rica y Ecuador. La violencia también ha aumentado en otros países que solían tener niveles bajos de homicidios, como Chile y Uruguay. Este último es un caso muy preocupante, pues tiene más del doble de homicidios cada 100.000 habitantes que Chile. Entre los países menos violentos de la región encontramos a Argentina, Bolivia y Paraguay. La situación paraguaya, sin embargo, posee varias similitudes estructurales con la configuración observada en México antes de 2000, es decir poco antes de que estallara la guerra contra el narco y comenzara un proceso en cuyos primeros diez años murieron unas 170.000 personas10

 Hoy se calcula que México ya ha superado las 250.000 muertes. Mientras tanto, la ciudad de Rosario en Argentina constituye la excepción más flagrante al patrón de baja violencia homicida que tiene ese país. En esa ciudad de la provincia de Santa Fe, la tasa de homicidios sobrepasa los 22 cada 100.000 habitantes y es aproximadamente cinco veces mayor que el promedio argentino. La escalada de violencia coincide con la ruptura del pacto de protección tradicional entre policías, políticos y operadores del crimen organizado que caracteriza el «manejo» de la violencia en el resto del país. 

Ese pacto se rompió (sin que haya sido posible reinstaurarlo) hacia 2007, luego de la alternancia entre el peronismo (que había estado en el poder provincial desde el retorno a la democracia y durante seis periodos consecutivos) y el Partido Socialista (que terminó gobernando la provincia por tres periodos, hasta que se produjo alternancia primero hacia el peronismo y, más recientemente, hacia la Unión Cívica Radical en 2023). Los trabajos de Hernán Flom, Marcelo Sain, Matías Dewey y Javier Auyero y Katerine Sobering permiten entender cómo funciona la coordinación del crimen organizado en el caso argentino11. El siguiente pasaje del libro de Sain, estudioso del fenómeno, así como ex-funcionario del gobierno provincial, permite entrever cómo funcionaba el viejo pacto. La cita corresponde al testimonio de un narcotraficante en una audiencia judicial:

"[Acá] nadie vende drogas si no es con el permiso de la policía. La policía controla el narcotráfico. Dice quién vende y quién no y todo el mundo lo sabe (...) la Brigada de Drogas Peligrosas, no toda, pero la gente más fuerte, es la que maneja la droga. Ellos dicen quién vende y quién no vende, ellos dicen, «este arregla y este no» y va preso. La policía arregla con las personas que le sirven. Al resto de los que venden drogas y no pueden arreglar los utilizan para hacer procedimientos que le son útiles para limpiarse. El razonamiento de ellos es: a algunos los tenemos para meterlos presos y a otros para trabajar. Es sencillo. Si uno no tiene drogas, ellos [la policía] se la proveen. Y si la tiene, se le paga mensualmente a la policía para poder trabajar.12"

Como puede colegirse del pasaje citado, el pacto de protección tiene a la policía como actor fundamental, que articula y organiza el mercado criminal de venta de droga. Esta coordinación policial, que según muestran estudios como el de Dewey, opera en otros mercados criminales (como el robo de vehículos, la venta clandestina de autopartes, la producción, explotación laboral y venta de textiles falsificados, etc.) hace posible que los mercados ilegales funcionen «ordenadamente», reduciendo los niveles de violencia abierta. 

En este sentido, es relevante subrayar un elemento crucial: la posibilidad de regulación policial depende de la capacidad estatal de hacer regir la ley (ante aquellos que no cumplen con el pacto). Es decir, las policías pueden suspender selectivamente la vigencia de la ley en beneficio de quienes adhieren al sistema de coordinación policial. Si usualmente pensamos que el crimen organizado prospera en espacios de vacío o ausencia estatal, el caso argentino ilustra la situación contraria. El crimen organizado está presente y solo puede funcionar con habilitación estatal. A modo de ejemplo, las policías segmentan el territorio que «liberan» para que distintas bandas operen, evitando la competencia territorial. Esto se explica también porque, aunque la violencia homicida es baja en Argentina, la prevalencia de otros delitos (como el robo), así como la corrupción, son desproporcionadamente altas. 

El trabajo de Matías Dewey también muestra cómo las policías actúan con poderes delegados por parte del poder político, pero asimismo en concertación con otros actores como las compañías textiles legítimas, o las aseguradoras de autos (ambas eventualmente negocian beneficios por debajo de la mesa, o en el caso de las aseguradoras, umbrales máximos para el robo de autos, de forma tal de hacer rentable y viable su negocio). Las policías también obtienen beneficios monetarios directos de esta coordinación, que proveen la base para el enriquecimiento ilícito de la oficialidad y sus jerarquías. Esos fondos, sin embargo, también financian insumos para el funcionamiento de las comisarías (Dewey documenta cómo, ante la austeridad o ausencia de transferencias oficiales, las coimas a veces se utilizan para comprar tinta para las impresoras con que se imprimen las denuncias de robos). Esos fondos, a su vez, también se vuelcan al financiamiento de campañas políticas. Así, si un candidato «arregla» con la policía, puede obtener fondos para su campaña, mientras que si no lo hace, de resultar electo, seguramente deba enfrentar una crisis de seguridad en su distrito, propiciada por la misma capacidad de las policías de regular el funcionamiento de los mercados ilegales. 

El nivel de comunicación entre las distintas fuerzas policiales (provincial, de la ciudad y federal) y las bandas de crimen organizado es tal que, para uno de los operativos claves en contra de una de las principales organizaciones delictivas de Rosario, conocida como Los Monos, se tuvo que llevar desde Buenos Aires a una policía especializada en otra área (la gestión de aeropuertos) para evitar que el operativo fuera avisado desde la propia fuerza a los miembros de la banda. 

Los trabajos de Sain y Dewey (así como el de Auyero y Sobering para Rosario) también muestran que los políticos delegan en la policía la tarea de coordinar los mercados ilegales y bajar la violencia. Esto último, en tanto la violencia homicida es la que genera más atención y costos políticos. Otro resorte fundamental del Estado que tiene vínculos porosos con la corrupción policial y la política es el sistema judicial. Esto ha generado que la justicia se politice (mediante los mecanismos de nominación y promoción de actores judiciales afines) y la política se judicialice (mediante las operaciones que pueden hacer los actores judiciales para perseguir o proteger a los liderazgos políticos según sean amigos o enemigos). Este ejemplo ilustra uno de los mecanismos claves a través de los que se erosiona la calidad institucional de las democracias actuales (la politización de la justicia y la judicialización de la política). 

Paradójicamente, a pesar de este intrincado sistema de penetración cruzada entre actores criminales, la política, fuerzas policiales y miembros del sistema de justicia, Argentina ha logrado mantenerse como uno de los países menos violentos de la región. ¿Cómo se explica entonces la epidemia homicida en Rosario? Confluyeron en este caso varios factores que fragmentaron los pactos de protección entre la política, los criminales y las policías. Esa fragmentación se produjo tanto en el mundo criminal como en el espacio político y estatal. Del lado criminal, el crecimiento económico asociado al boom de la soja en las provincias de la pampa argentina aumentó la demanda de droga y amplió la posibilidad de lavar el dinero, por ejemplo, vía inversión en agronegocios, mercados financieros y construcción. Esto sucedió en mercados de alto poder adquisitivo, pero también en los cinturones urbanos de la ciudad de Rosario, a la que el crecimiento económico convirtió en polo de atracción para migrantes pobres, provenientes del Norte argentino, así como de la zona del Chaco boliviano y paraguayo. A esto también contribuyó la mayor centralidad de los puertos del Río de la Plata como hub logístico para la exportación de grandes embarques de droga hacia África y Europa. La ubicación central de Rosario en la hidrovía que conecta los ríos Paraná, Uruguay y el Río de la Plata la convierte en uno de los puertos con más tráfico del mundo. También la transforma en un punto nodal para la logística asociada al tráfico de grandes cantidades de droga. Si bien no existe evidencia de una articulación sistemática entre los exportadores de droga y las bandas de microtráfico locales, la centralidad de Rosario para el negocio internacional puso mucha droga a disposición del mercado minorista de la ciudad, vía pago en especies a las bandas que asistían en la logística y seguridad del negocio. 

En este contexto, las dos grandes estructuras que dominaban el microtráfico en la ciudad –Los Monos y el Clan Alvarado– entablaron abiertas disputas territoriales. Además, como resultado del desarrollo de un sistema de franquicias y de las disputas internas, estos grupos comenzaron a fragmentarse y generaron organizaciones más pequeñas. En sus investigaciones, Sain y Flom argumentan que las estructuras que hoy compiten en Rosario son fundamentalmente precarias y poco sofisticadas, lo que contribuye a un nivel mayor de violencia. 

Por su parte, la alternancia política ocurrida en 2007, así como la mayor competencia entre partidos, liderazgos provinciales y nacionales, generó descoordinación en la respuesta política a la violencia criminal. Esto se tradujo en que distintos sectores de la política y la justicia comenzaran a competir por la protección de diversos grupos criminales. En suma, mientras Argentina ilustra las posibles «virtudes» de un sistema de coordinación de los mercados criminales para reducir la violencia letal, Rosario muestra cómo esa coordinación puede quebrarse ante shocks que alteren la estructura de incentivos que enfrentan los actores que conforman el sistema local.

La bukelización de América Latina

En el caso chileno, la configuración del debate público y de la competencia política que está emergiendo es similar a la que ha facilitado la irrupción del «modelo Bukele» en El Salvador y su difusión en la región. Aunque sabemos que el «populismo punitivo» no funciona en términos de proveer soluciones sostenibles de política pública, sí lo hace como lógica de competencia electoral para actores orientados al corto plazo13. ¿Con qué argumentos afirmar que la «mano dura» no es solución, ante el «éxito» de Nayib Bukele en cuanto a la reducción de la violencia en El Salvador14? Los argumentos son tres. Primero, por varias razones, el experimento Bukele no es replicable en buena parte de la región. Por un lado, El Salvador es un país muy pequeño, en el que además operaban organizaciones criminales con una estructura de liderazgo piramidal con las que Bukele negoció treguas, así como la entrega de miembros de cada organización. Países de dimensiones mayores, con estructuras criminales y aparatos de seguridad más complejos, no tienen condiciones que hagan posible cuadrar una estrategia de este tipo «desde arriba» y en los plazos (muy comprimidos) en que Bukele desarrolló su estrategia de encarcelamiento masivo. La evidencia con que contamos respecto a enfoques de «mano dura» y militarización de la seguridad en contextos de mayor complejidad es apabullante: en Brasil, Colombia y México, la «mano dura» terminó escalando simultáneamente la violencia y la corrupción15

Segundo, el esquema de encarcelamiento masivo de Bukele no tiene una estrategia de salida. Las cárceles en América Latina son criminógenas, en el sentido de que expanden y complejizan el fenómeno criminal, más que atenuarlo y prevenirlo. ¿Por cuánto tiempo son sostenibles, entonces, los logros de Bukele en cuanto a seguridad? ¿Quiénes y en qué condiciones comenzarán eventualmente a salir de las cárceles salvadoreñas? La falta de respuesta a estas interrogantes anticipa el tercer argumento: la estrategia Bukele implica la caída de las libertades civiles y de la vigencia de los derechos humanos que son constitutivos de un régimen democrático. Un porcentaje importante de la ciudadanía salvadoreña se siente, no sin razón, más segura que en el pasado. Sin embargo, ellos y sus hijos corren el riesgo de encontrarse en cualquier momento con la arbitrariedad de las autoridades salvadoreñas y terminar en las mazmorras de Bukele. Y ante esa eventualidad, no tendrán a quien recurrir sin correr el riesgo de empeorar aún más su condición. 

Recientemente, ante el alza de precios y enfrentando una caída en su popularidad por la situación económica, Bukele amenazó a los empresarios (que hasta entonces lo apoyaban abiertamente) con perseguirlos judicialmente si no bajaban los precios. Lo hizo afirmando que «todos estaban fichados», a lo que añadió «ustedes saben los delitos que han cometido. No va a ser la multa por el incremento de los alimentos lo que les vamos a poner. No es broma. Como se lo dijimos a las pandillas en 2019, y se dieron cuenta de que no era broma. Entonces, importadores, distribuidores, comercializadores y mayoristas de alimentos: paren de abusar»16. Es probable que, al igual que como obró con las pandillas, al tiempo de hacer pública su amenaza, Bukele haya estado negociando la política de ajuste de precios con las empresas por debajo de la mesa. 

En suma, que un porcentaje relevante de la población prefiera vivir con incertidumbre respecto a las arbitrariedades del régimen de Bukele antes que preservar sus libertades civiles dice mucho más de los déficits de la democracia salvadoreña que antecedió al mandatario (y por extensión, de varias de las democracias latinoamericanas contemporáneas) que del éxito de este último en generar una alternativa sostenible y normativamente razonable de política pública. 

Evité aquí de modo consciente referirme a los vínculos evidentes entre el crimen organizado y las tres dictaduras hoy vigentes en la región (Cuba, Nicaragua y Venezuela), porque lo que me interesaba era explorar las relaciones entre regímenes democráticos y las dinámicas del crimen organizado. Desde esta perspectiva, el caso de Bukele es relevante porque señala una vía electoral y democrática hacia el autoritarismo. Esa vía ilustra cómo un sistema de partidos que se encontraba entre los más estables e institucionalizados de la región (junto con los de Argentina, Chile y Uruguay) terminó siendo barrido en una elección por un outsider que logró explotar la desesperación de la ciudadanía ante el problema de la seguridad. A su vez, el camino salvadoreño es uno que, a diferencia de los procesos de dictaduras anacrónicas, hoy cuenta con una gran estrategia de marketing y viento a favor.

Nota: este texto forma parte del libro ¿Democracia Muerta? Chile, América Latina y un modelo estallado, Ariel, Santiago de Chile, 2024.



  • 1. Sobre el fenómeno del nuevo crimen organizado en Europa (y sus ramificaciones en Oriente Medio), vale la pena escuchar el pódcast de Miles Johnson, Patricia Nilsson y Alex Barker: Hot Money: The New Narcos, Pushkin, 2022-2025, disponible en www.pushkin.fm/. V. tb. Hanne Cokelaere: «Belgian Government Presents Plan to Fight Drug Violence that’s Become ‘Narco-Terrorism’» en Politico, 16/2/2023; Jean-Pierre Stroobants: «‘Narco-State’ Fears in Belgium after Summer of Violence» en Le Monde, 21/9/2022 y «Drug Trafficking and Gang Violence on the Rise in Brussels» en Le Monde, 15/3/2024; Femke Halsema: «As the Mayor of Amsterdam, I Can See the Netherlands Risks Becoming a Narco-State» en The Guardian, 5/1/2024; Charlie Duxbury: «Sweden’s Narco Wars Dominate Election Campaign» en Politico, 5/9/2022; «Swedish Criminal Gangs Using Fake Spotify Streams to Launder Money» en The Guardian, 5/9/2023.

  • 2. Marina Cavalari: «Las mafias detrás del tráfico de arena en América Latina» en InSight Crime, 8/7/2024.

  • 3. Diego Fernández Romeral: «La noche de los caballos: el rescate equino más grande de América del Sur» en Gatopardo, 19/1/2024. Disponible aquí: https://www.gatopardo.com/arti...

  • 4. Defensoría del Pueblo de Colombia: «Más de 520.000 personas migrantes atravesaron la selva del Darién en el 2023», comunicado No 495, Bogotá, 26/1/2024.

  • 5. Nathaniel Parish Flannery y Vanda Felbab-Brown: «How Is China Involved in Organized Crime in Mexico?» en Brookings, 23/2/2022.

  • 6. «En Bolivia hay 52 ‘zonas rojas’ de venta de autos ‘chutos’ donde existe riesgo de realizar operativos» en Correo del Sur, 12/7/2023.

  • 7. Ashley Pechinski: «Traficantes de armas tienen en la mira puerto de Chile» en InSight Crime, 6/8/2021.

  • 8. Cristian Alarcón: Cuando me muera quiero que me toquen cumbia, Aguilar, Buenos Aires, 2012 y Si me querés, quereme transa, Aguilar, Buenos Aires, 2012.

  • 9. Exponemos este argumento in extenso en Andreas E. Feldmann y J.P. Luna: Criminal Politics and Botched Development in Contemporary Latin America, Cambridge UP, Cambridge, 2023.

  • 10. «Una guerra sin rumbo claro» en El País, especial, 2016.

  • 11. V., entre otros, J. Auyero y K. Sobering: Entre narcos y policías. Las relaciones clandestinas entre el Estado y el delito, y su impacto violento en la vida de las personas, Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2021; M. Dewey: El orden clandestino. Política, fuerzas de seguridad y mercados ilegales en la Argentina, Katz, Buenos Aires, 2015; H. Flom: The Informal Regulation of Criminal Markets in Latin America, Cambridge UP, Cambridge, 2022; M. Sain: El Leviatán azul. Policía y política en la Argentina, Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2019.

  • 12. M.F. Sain: Ciudad de pobres corazones. Estado, crimen y violencia narco en Rosario, Prohistoria, Rosario, 2023.

  • 13. Alejandra Luneke y J.P. Luna: «Democracias violentas» en Tercera Dosis, 13/10/2023.

  • 14. Sobre este fenómeno, recomiendo escuchar Bukele: el señor de los sueños, pódcast, Radio Ambulante, 23/1/2024, disponible en https://radioambulante.org/audio/bukele-senor-de-los-suenos.

  • 15. Benjamin Lessing: Making Peace in Drug Wars: Crackdowns and Cartels in Latin America, Cambridge UP, Cambridge, 2017.

  • 16. «Bukele amenaza a las empresas alimentarias: ‘Mañana mismo tienen que bajar los precios’», video en Libertad Digital Televisión, disponible en www.dailymotion.com/video/x91vm0u." 

 (Juan Pablo Luna , Universidad de Carolina del Norte, Sin Permiso , 07/12/2025)

27.10.25

Bélgica es básicamente un narcoestado, advierte el máximo juez de Amberes... El juez señala que las redes de blanqueo de capitales aumentan los costos inmobiliarios, la corrupción penetra en las instituciones estatales y los secuestros se pueden ordenar en Snapchat... "El soborno se infiltra en nuestras instituciones. Los casos que he dirigido en los últimos años —y soy solo uno de los 17 jueces de instrucción en Amberes— han resultado en arrestos de empleados en posiciones clave del puerto, funcionarios de aduanas, policías, empleados municipales y, lamentablemente, incluso personal del sistema judicial, tanto dentro de las prisiones como aquí mismo en este edificio," dice la carta del juez

 "El enorme puerto de Amberes actúa como una puerta de entrada para que las drogas ilegales entren en Bélgica — y en Europa en general. Bruselas, la capital del país, ha sido azotada por una serie de tiroteos relacionados con las drogas, con más de 60 incidentes solo este año, 20 de ellos ocurriendo solo este verano.

En respuesta a la masacre, el Ministro del Interior de Bélgica, Bernard Quintin, dijo que quiere desplegar soldados en las calles de Bruselas. A principios de este año, el gobierno belga aprobó la fusión de las seis zonas policiales de Bruselas en una sola unidad, que entrará en vigor a principios de 2027, para abordar el flagelo de la violencia.

En la carta anónima, el juez continúa señalando que un narcoestado se caracteriza por una economía ilegal, la corrupción y la violencia, condiciones que Bélgica cumple, según el juez. El juez señala que las redes de blanqueo de capitales aumentan los costos inmobiliarios, la corrupción penetra en las instituciones estatales y los secuestros se pueden ordenar en Snapchat.

"Este soborno se infiltra en nuestras instituciones." Los casos que he dirigido en los últimos años —y soy solo uno de los 17 jueces de instrucción en Amberes— han resultado en arrestos de empleados en posiciones clave del puerto, funcionarios de aduanas, policías, empleados municipales y, lamentablemente, incluso personal del sistema judicial, tanto dentro de las prisiones como aquí mismo en este edificio," dice la carta del juez.

"Un ataque a un hogar con una bomba o armas de guerra, una invasión de hogar o un secuestro se pueden ordenar fácilmente en línea." Ni siquiera necesitas ir a la dark web; una cuenta de Snapchat es todo lo que necesitas," añadió el juez."

(Ketrin Jochecová , POLITICO, 27/10/25, traducción Quillbot)

17.7.25

¡Ven a vernos a Dubai! La nueva reubicación de la gran corrupción. Las finanzas ilícitas son siempre transnacionales, pero estamos entrando en una nueva fase de su difusión y complejidad globales... Las jurisdicciones alternativas son centros financieros de clase mundial, bien conectados, que resultan atractivos para los ejecutivos de negocios internacionales. Sus gobiernos han creado condiciones regulatorias, fiscales y de secreto, a veces socavando explícitamente a centros más antiguos como Suiza y Londres. En la última edición del índice Global Financial Centers, que clasifica la competitividad de los centros financieros, Dubái subió cuatro lugares, superando a Dublín, Ginebra y París... son en su mayoría estados autoritarios donde no hay presión de los medios o de la sociedad civil respecto a las actividades empresariales. Incluso el tipo de escrutinio intermitente que se ve en los centros financieros occidentales está ausente allí... Investigadores de la Universidad de Sussex han demostrado un cambio importante en las redes de dinero sucio, alejándose de Occidente y hacia lo que ellos llaman un "eje Dubái-Kong." No hay un retrato exacto de la magnitud de este arbitraje jurisdiccional. Pero nuestro trabajo nos dice que es grande... así que el derecho nacional e internacional debe designar la "empresa cleptocrática" de las élites y el crimen profesionalizado (John Heathershaw)

 "Durante una entrevista que uno de nosotros (Ricardo Soares de Oliveira) llevó a cabo en 2017, un individuo africano de alto poder adquisitivo dijo que un ejecutivo cuyo negocio lo había atendido durante mucho tiempo desde Londres le dijo: "Ven a encontrarnos en Dubái." Esto es parte de un gran cambio, pero aún mal entendido.

En respuesta al endurecimiento de las reglas para el dinero extranjero de origen dudoso en los centros financieros tradicionales, los negocios sensibles se han estado trasladando hacia nuevas jurisdicciones más permisivas. Esta externalización de servicios está dando nueva vida a las estrategias corruptas, al mismo tiempo que dificulta la contraofensiva.

Por cada trato corrupto que se materializa como riqueza legítima, es indispensable una cadena de prestación de servicios. Banqueros, abogados, ejecutivos de bienes raíces, contadores, consultores de gestión y agencias de relaciones públicas han actuado como facilitadores en los centros financieros occidentales.

Los gobiernos occidentales han tolerado durante mucho tiempo la cleptocracia, un sistema en el que el éxito empresarial y el poder político están inextricablemente entrelazados. Lo han hecho tolerando la laxitud en la aplicación de la ley y promoviendo la desregulación, a menudo a través de mecanismos ridículos de autorregulación profesional.

Pero en los últimos años, las filtraciones de datos y el valiente apoyo a la reforma por parte de los políticos, así como el trabajo de las organizaciones de la sociedad civil, los periodistas de investigación y los académicos, han arrojado luz sobre el papel de estos llamados facilitadores profesionales.

 En junio de 2024, un mes antes de convertirse en secretario de Relaciones Exteriores británico, David Lammy prometió dirigirse contra los profesionales que facilitan la corrupción a través de Londres y los territorios de ultramar del Reino Unido. Esto, señaló, incluía a los "mejores banqueros, abogados, agentes inmobiliarios y contadores que el dinero podía comprar."

Los comentarios de Lammy dan la impresión de que la era de la facilitación sin riesgos del comportamiento corrupto había llegado a su fin. Pero este optimismo, al menos por ahora, resulta ser erróneo.

 El cambio se encuentra principalmente en el discurso político y el escrutinio mediático. La aplicación de la ley se queda muy atrás en todas partes y ahora está en reversa en los EE. UU. Los facilitadores profesionales aún no enfrentan ninguna sanción real por participar en tales prácticas.

Al mismo tiempo, muchos profesionales están reaccionando a un ecosistema más regulado en las jurisdicciones occidentales participando en lo que se llama "arbitraje jurisdiccional." Hay evidencia de que están aumentando la provisión de servicios desde jurisdicciones donde pueden actuar sin restricciones similares.

Arbitraje jurisdiccional

Casi todos los casos de habilitación profesional que hemos estudiado implican la provisión de servicios en centros occidentales y "nuevos" centros financieros globales.

La red profesional en torno a Gulnara Karimova, la hija del ex presidente de Uzbekistán, Islam Karimov, fue apodada "la oficina" por los fiscales suizos. Karimova fue encarcelada en 2014 por aceptar sobornos a cambio de acceso al mercado del país.

La investigación criminal en su contra involucró 12 jurisdicciones, incluyendo el Reino Unido, Estados Unidos y Uzbekistán, así como los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Hong Kong.

Isabel dos Santos, quien es la mujer más rica de África y la hija del ex presidente angoleño José Eduardo dos Santos, también tenía un laberinto de intereses globales. Estos intereses, al igual que en el caso de Karimova, abarcaron jurisdicciones occidentales y centros financieros asiáticos como Dubái, Singapur y Hong Kong.

Las jurisdicciones alternativas ofrecen condiciones muy similares. Ya son centros financieros de clase mundial, bien conectados, que resultan atractivos para los ejecutivos de negocios internacionales.

Sus gobiernos han creado condiciones regulatorias, fiscales y de secreto, a veces socavando explícitamente a centros más antiguos como Suiza y Londres. En la última edición del índice Global Financial Centers, que clasifica la competitividad de los centros financieros, Dubái subió cuatro lugares, superando a Dublín, Ginebra y París.

 Crucialmente, también son en su mayoría estados autoritarios donde no hay presión de los medios o de la sociedad civil respecto a las actividades empresariales. Incluso el tipo de escrutinio intermitente que se ve en los centros financieros occidentales está ausente allí.

Gran parte de la actividad en estos centros financieros es legal y se basa en sus legítimas ventajas competitivas. Los intereses comerciales también se sienten atraídos por sus vastos fondos de capital. Pero están resultando especialmente atractivos para el tipo de negocio que ya no puede trasladarse a otras jurisdicciones.

Este es el caso de atender a clientes de estados bajo sanciones como Rusia o Irán. También se aplica a regiones como África y Asia central con altas barreras de cumplimiento, cuyos individuos y empresas de alto patrimonio neto ya no pueden acceder fácilmente a las jurisdicciones de la OCDE.

Investigadores de la Universidad de Sussex han demostrado un cambio importante en las redes de dinero sucio, alejándose de Occidente y hacia lo que ellos llaman un "eje Dubái-Kong."

No hay un retrato exacto de la magnitud de este arbitraje jurisdiccional. Pero nuestro trabajo nos dice que es grande. Dos ejemplos de Suiza son el comercio de materias primas y la gestión de patrimonios.

 Estos sectores han estado bajo un escrutinio insuficiente durante mucho tiempo. Pero han visto un endurecimiento regulatorio y una mayor atención mediática en los últimos años. Ambos han reaccionado de la misma manera, enviando importantes partes de su negocio fuera de Suiza.

Los EAU han sido apodados la "nueva meca financiera suiza," con el Financial Times informando en mayo de 2025 que las oficinas familiares suizas se están trasladando allí "en masa." Lejos de restarle importancia a la "marca suiza", continúan promocionando su experiencia multigeneracional y la mística del "dinero antiguo", pero desde ubicaciones más accesibles.

 ¿Qué se puede hacer?

Los muchos tipos de negocios legales que involucran servicios profesionales en estas jurisdicciones no deberían verse afectados. Pero el derecho nacional e internacional debe designar la "empresa cleptocrática" de las élites y el crimen profesionalizado.

Esto permitiría a los fiscales dirigirse a los profesionales por trabajar con cleptócratas criminales en lugar de tener que probar que el activo en cuestión tiene un origen delictivo. Este movimiento fue realizado por los fiscales suizos en el caso Karimova.

Captura la realidad de que las ganancias mal habidas están en capas e integradas en activos mantenidos en el extranjero, tal como lo hacen los facilitadores para las pandillas criminales. También significa que el traslado de la oficina familiar a Dubái no impedirá la persecución donde se posea o registre un activo.

Finalmente, los gobiernos podrían estimular el mercado de recuperación de activos facilitando que los gobiernos extranjeros y la sociedad civil presenten casos, con bufetes de abogados expertos trabajando con fines de lucro.

Las finanzas ilícitas siempre son transnacionales, así que no hay necesidad de declarar derrota solo porque los negocios turbios estén en movimiento. Sin embargo, estamos entrando en una nueva etapa en su difusión y complejidad global." 

( , Asia Times, 14/07/25, traducción Quillbot)

16.6.25

El monstruo del narco nos va a devorar... El narcotráfico amenaza con tomar el control de numerosos territorios en España... abogados juegan con el colapso judicial inundando de escritos los procesos para bloquearlos... a veces basta con pagarle la hipoteca a un funcionario para que un papel no llegue al despacho que debería y todo un proceso se desmorone... no pocos fiscales viven a día de hoy amenazados e intimidados por el narcotráfico y no tienen escolta... Esta es la realidad del sur de España a día de hoy... El narcotráfico se erige como uno de los motores de la economía de provincias como Cádiz. Ya no se trata solo de la cantidad de puestos de trabajo que ofrece (vigilantes, mecánicos, pilotos, conductores, contables, logística...), con salarios inalcanzables en el mercado legal; tampoco del enorme chorro de blanqueo de capitales que padece la comarca. Se trata, sobre todo, de la intervención de la economía lícita. Flujos enormes de dinero (la mayoría, líquido) son reinvertidos en la red industrial y comercial de la región... Cádiz y el Estrecho necesitan ser resucitadas económicamente para que el narco no se consolide como un contra-Estado... En Holanda han matado a un periodista y a varios abogados, Suecia sufre atentados con bombas cada semana y Francia ve cómo el Estado ha perdido el control de barrios de París o Marsella. ¿Qué impide que España cruce también la línea roja? Si el monstruo sigue comiendo, es evidente que nos devorará (Nacho Carretero)

 "Como en la fábula, nadie parece estar haciendo caso al depredador que amenaza con engullirnos. El narcotráfico se alimenta en España sin que prestemos suficiente atención a su dieta. La provincia de Cádiz y la zona del Estrecho son, desde hace tiempo, los cotos de caza más activos. Ahí su régimen alimenticio se basa en precariedad policial, colapso judicial, normalización social del fenómeno y desatención política.

Policía Nacional, Guardia Civil y Servicio de Vigilancia Aduanera llevan años reclamando mejorar sus medios. Una premisa por encima de las demás: necesitan aumentar su tecnología. Los narcos del Estrecho disponen de más y mejores herramientas y los mandos policiales están cansados de rogar más inversión. Lo humano también se queda corto. La ratio de efectivos versus narcos es alarmante. Estamos llenos de siglas (Udyco, GRECO, OCON, SVA...) pero faltos de agentes. No solo eso; desde el desmantelamiento de OCON Sur (la extinta unidad de la Guardia Civil destinada a la lucha contra el narco en el sur de España), no hay una sola sección del cuerpo que pueda dedicarse en exclusiva al asunto. Una comandancia de la Guardia Civil de Cádiz o Málaga deberá lidiar con capos mafiosos y, a la vez, con una disputa entre dos vecinos de escalera. En Policía Nacional está el Greco, pero estos grupos de élite están mal pagados y basan el reclutamiento en lo vocacional: no muchos están dispuestos a llevar a cabo turnos de 20 horas y perseguir a jefes mafiosos sin cobrar siquiera un plus de peligrosidad, como sí ocurre todavía en País Vasco y Navarra. No lo justifica, pero la precariedad explica, entre otras cosas, el veneno de la corrupción policial, mucho más extendido y grave de lo que el ciudadano medio percibe.

Siendo España una de las grandes puertas de entrada de droga en Europa, no es descabellado preguntarse por qué no tenemos nada parecido a una DEA estadounidense.

Cuando pese a todo las fuerzas de seguridad llevan a los narcos ante un juez, aparece la segunda gran golosina para el monstruo: el colapso judicial. Una vez más, nos encontramos con pequeños tribunales provinciales saturados de demandas de todo tipo a los que les cae un macroproceso por narcotráfico. Jueces y fiscales lidiando con cuatro divorcios en una mano y dos poderosos narcotraficantes en la otra. Columnas de autos, escritos y dosieres que llenan carritos de la compra en los despachos de los funcionarios judiciales.

Un muestrario cada vez más numeroso de abogados penalistas juegan con este desbordamiento, inundando de escritos los procesos para bloquearlos, encontrando las grietas de un sistema saturado o llevando al límite las normas para dejar sin margen de maniobra a fiscales antidroga que se ven rebasados en número y en medios. Eso sin contar que no pocos fiscales de la zona viven a día de hoy amenazados e intimidados por el narcotráfico y no tienen escolta. Una vez más, como ocurre con las fuerzas de seguridad, los tentáculos del narco palpan el escenario e inocula el veneno. No se trata de grandes y peliculeros sobornos. A veces basta con pagarle la hipoteca a un funcionario para que un papel no llegue al despacho que debería y todo un proceso se desmorone.

Esta es la realidad del sur de España a día de hoy. Pasito a pasito el monstruo crece y hay políticos que insisten en desviar el tiro hablando de un Código Penal blando o que se necesita mano dura. El problema, lo saben, no es ese. Otra cosa es que les importe.

Más allá del campo de batalla está la que, para muchos, es la cuestión principal, el sustento de la bestia: la economía. El narcotráfico se erige como uno de los motores de la economía de provincias como Cádiz. Ya no se trata solo de la cantidad de puestos de trabajo que ofrece (vigilantes, mecánicos, pilotos, conductores, contables, logística...), con salarios inalcanzables en el mercado legal; tampoco del enorme chorro de blanqueo de capitales que padece la comarca. Se trata, sobre todo, de la intervención de la economía lícita. Flujos enormes de dinero (la mayoría, líquido) son reinvertidos en la red industrial y comercial de la región, haciendo que la dependencia que la economía tiene del narco sea inaceptable. En una zona con tasas de desempleo juvenil impropias de un país europeo y una escandalosa falta de iniciativa y emprendimiento, el narcotráfico se ha convertido ya no solo en una alternativa válida, sino en una posibilidad irresistible. Y lo que es peor: necesaria. Cádiz y el Estrecho necesitan ser resucitadas económicamente para que el narco no se consolide como un contra-Estado.

 Todo este banquete del que está disfrutando el narco tiene un anfitrión: la desatención política más allá de lo local. Nunca antes había entrado tanta droga en Europa, con el Estrecho como puerta elegida. Pero sigue sin penalizar políticamente, tal vez porque nos creemos inmunes. En Holanda han matado a un periodista y a varios abogados, Suecia sufre atentados con bombas cada semana y Francia ve cómo el Estado ha perdido el control de barrios de París o Marsella. ¿Qué impide que España cruce también la línea roja? Si el monstruo sigue comiendo, es evidente que nos devorará." 

(Nacho Carretero , El País, 13/06/25) 

2.3.25

La organización del jefe de Antiblanqueo de la Policía en Madrid, blanqueó “miles de millones” de otros narcos europeos Utilizaban una compleja estructura de empresas en Dubai, Panamá, Francia y Suiza y a un gestor de criptomonedas radicado en España

 "La organización de presuntos narcotraficantes desarticulada el pasado mes de noviembre, la misma de la que está acusado de pertenecer el jefe de una unidad especializada de la Policía, no solo importaba y vendía cocaína. La investigación de la Unidad contra la Delincuencia Económica y Fiscal (UDYCO) ha revelado que se trata de una gran estructura de blanqueo de capitales que prestaba sus servicios a numerosos narcotraficantes de distintos países europeos, según han informado a elDiario.es fuentes de las pesquisas.

 La causa que se sigue en el Juzgado de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional establece que la organización investigada ha blanqueado “miles de millones de euros” a través de una compleja estructura que contaba con empresas en Dubai, Panamá, Suiza y Francia. En España, la organización disponía de un gestor de criptomonedas para el blanqueo de capitales a gran escala, precisan las fuentes consultadas. 

Las cifras que van emergiendo en la investigación dejan pequeñas otras que motivaron el escándalo en noviembre. Entonces trascendieron los 21 millones de euros incautados al inspector jefe Óscar Sánchez Gil, al frente de la Unidad contra Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Jefatura Superior de Madrid. A Sánchez, sus compañeros de la UDYCO y Asuntos Internos le encontraron 20 millones de euros emparedados en su domicilio y casi otro millón más en su despacho de la Jefatura.

La cifra venía precedida de otra importante, las 13 toneladas de cocaína que se habían incautado unos días antes en Algeciras a la organización con la que colaboraba el inspector jefe. El alijo apareció en un contenedor procedente de Guayaquil (Ecuador) y supone el mayor incautado en España hasta la fecha.  

Sin embargo, todas esas cifras han ido palideciendo según ha avanzado la investigación y ha emergido una organización que actuaba como una gigantesca lavadora de dinero. Las fuentes consultadas hablan de un operativo con consecuencias imprevisibles para el narcotráfico a nivel europeo. El juez del caso, Francisco de Jorge, ha solicitado un refuerzo, en gran medida motivado por las dimensiones de este caso.

Entre los 15 detenidos en noviembre hay fiscalistas y economistas. La Policía busca desde entonces a tres huidos que figuran como investigados en la causa del Juzgado de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional.

En la introducción de la cocaína jugaba un papel clave el inspector jefe de la Policía Nacional. Sus continuas consultas a las bases de datos permitían a la organización conocer si sus embarcaciones, vehículos, teléfonos o contenedores estaban siendo investigados por la Policía, la Guardia Civil o los cuerpos autonómicos. 

El 'modus operandi' era el siguiente: el inspector jefe de la UDEF abría falsas investigaciones que le permitían introducir en los archivos policiales todos esos datos referidos. Como se trata de bases de datos compartidas y diseñadas para que no se dupliquen las investigaciones, en el caso de que una embarcación, una empresa importadora o un contenedor, por ejemplo, hubieran sido introducidos por otro Cuerpo saltaba la coincidencia que permitía al policía alertar a sus socios. Mientras las otras organizaciones de narcotraficantes seguían sufriendo un porcentaje fijo de incautaciones policiales había una que pasaba desapercibida al radar de los investigadores. 

Los continuos accesos a las bases de datos policiales no habían pasado desapercibidos a sus compañeros, si bien fue una transferencia desde una sociedad investigada por su relación con los narcotraficantes a otra vinculada al policía y su pareja, también agente del Cuerpo, lo que hizo saltar la alarma de los investigadores en enero de 2024. Sánchez Gil era un policía que no compartía su vida con los compañeros. Entre ellos se había ganado el sobrenombre de 'El Anodino'. Un cargo político cuenta cómo coincidió con él en varios actos y nunca le vio abrir la boca.

Alicante y la empresa de plátanos

Los contenedores con cocaína de la organización habían seguido entrando por Algeciras con aparente normalidad. En realidad, la UDYCO y Vigilancia Aduanera habían puesto el foco en una empresa importadora de plátanos cuatro años antes. Ubicada en la provincia de Alicante, la empresa importaba realmente plátanos, pero no se sabía qué hacía con ellos. No tenía beneficios ni infraestructura. 

La Policía y los agentes de Aduanas llegaron a realizar más de 200 inspecciones en secreto a los contenedores de la empresa. Las sospechas entraron en otro nivel cuando la sociedad de Alicante dejó de trabajar con exportadores de plátano de otros países latinoamericanos y se centró en comprar a una empresa de Ecuador a la que las autoridades del país latinoamericano vinculaban con el narcotráfico.

Por fin, a mediados de octubre se detectó el envío y el escáner Medusa de Vigilancia Aduanera certificó que la droga iba dentro. Se trataba de un contenedor en el que viajaban una primera pantalla de cajas de plátanos, que tapaban el resto de la carga, consistente en cajas de igual apariencia y tamaño cargadas con 11.000 pastillas de cocaína, 13 toneladas en total."                    (Pedro Águeda, eldiario.es, 27/02/25)