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1.6.20

El mazazo de Nissan: por qué la industria española queda fuera de juego en la nueva automoción

"(...) las 17 fábricas que hay en España están vinculadas a la producción y venta de vehículos de motores de combustión. Y salvo pequeñas excepciones —el grupo PSA ensambla en Zaragoza un Opel Corsa eléctrico y Mercedes una furgoneta en Vitoria— España apenas hace coches eléctricos (cinco modelos).
 
Desde la pérdida de Seat, vendida a Volkswagen en 1986, y de Enasa-Pegaso, a IVECO en 1990, tampoco hay ningún fabricante nacional. Eso significa que nuestro país está a merced de lo que decidan empresas extranjeras.

"Lo eléctrico pone todo patas arriba", señala un experto en inversión internacional. "En España no tenemos ninguna fábrica de baterías de litio y apenas alguna de las 17 plantas fabrica eléctricos 100%. Nos pilla fuera de juego y con todos los centros de control fuera de aquí". Rafael Myro, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid y experto en políticas industriales, en las que ha asesorado al gobierno central y gobiernos regionales, es más optimista.

 "España se ha mantenido muy bien y ha atraído modelos para distintas fábricas. Pero el coche eléctrico cambia las cosas", considera. "Hay muchas apuestas y creo que España no sabe hacer valer sus intereses de manera clara. La posición es sólida, pero hace falta que el Gobierno sepa plantearla".

 El cierre de la planta de Nissan en Barcelona, que la compañía japonesa comunicó este miércoles, tiene una larga historia de abandono detrás. Que Pedro Sánchez tuiteara hace apenas cinco meses que su continuidad estaba garantizada dice mucho, en opinión de Myro, de la desconexión del Gobierno —no solo de este, también de los anteriores— con sus sectores industriales.   (...)

"En otros países hay un ecosistema de relaciones entre lo público y lo privado más desarrollado que aquí. Así, al final tienes pocos planes para resolver los conflictos que aparecen. No sé hasta qué punto tenía el Gobierno interiorizado que lo de Nissan iba a pasar, pero no deberías hacer como que te sorprende. Eso significa que no controlas bien todo el proceso". 

La decisión de Nissan llegó durante la crisis del coronavirus, pero no es inesperada. La fábrica ya trabajaba al 20% de su capacidad y llevaba años sin recibir inversiones. Nissan ha reorganizado su producción y se lleva a Francia la furgoneta eléctrica que hacía en Barcelona. Nissan es socia de Renault en Europa, que posee el 44% de la empresa y está participada al 15% por el Gobierno francés. Macron ha anunciado, además, un plan de 8.000 millones de euros para inyectar en el sector: tanto para subvencionar la demanda (que la gente compre coches eléctricos) como la producción (que las fábricas adapten sus cadenas).

Alemania también está en plena espiral proteccionista —es el país europeo que más ayudas dará a sus empresas, ha nacionalizado el 20% de Lufthansa— y tener fabricantes propios ayuda. Es ahora mismo el país con mayor inversión dedicada a la electrificación: unos 40.000 millones del total de 60.000 invertidos en toda Europa, según el último informe de la Federación Europea de Transporte y Medioambiente. Esto es así gracias a Volkswagen —fabricante germano— pero también a la planta que Tesla instalará cerca de Berlín, que perdió Cataluña (como Madrid perdió la adjudicación de un camión eléctrico de Iveco, que se quedó la ciudad germana de Ulm). Ahora el coronavirus acelera la tendencia.

  "Esas empresas estarán luego en mejor posición, no solo para sobrevivir sino para comprar las de otros países europeos en problemas. Pero no son ayudas a cambio de nada: hay exigencias medioambientales y de barrer para casa. Ese es el miedo, razonable, en automoción: que si les dan dinero público, exijan que la producción sea más local".

El papel de España en la industria europea

España siempre ha presumido de industria automovilística. Y con razón, porque es el segundo fabricante europeo (por detrás de Alemania) y el octavo mundial. El problema, del que sindicatos como CCOO llevan tiempo alertando, es que está perdiendo el tren de la electrificación. Esto es algo que ha pasado en toda Europa —en un coche eléctrico, la batería representa en torno al 40% del coste total, y la mayoría de la producción de baterías está en China, Corea y en Estados Unidos, con Tesla— pero a lo que al menos Alemania, y ahora Francia, están poniendo remedio. Aún está por ver si es suficiente. La automoción europea lleva una década perdiendo fuelle en el tablero internacional, tanto en producción como en ventas, en favor de China.

Aunque España sigue siendo más barata que sus competidores europeos en términos de salario por hora, este no es un factor de peso ya. "España dejó de ser barata hace tiempo: los países que se desarrollan están condenados a abandonar la baratura", dice Myro. La producción del coche eléctrico requiere menos mano de obra e industrias auxiliares distintas, que muchos fabricantes prefieren tener cerca. 

Esto es: la distancia de esas industrias puede pesar más que el precio de la mano de obra a la hora de elegir dónde fabricar. Como el coste de la energía. Clústeres como el de Baviera o el de Ulm en Alemania, donde Iveco llevó su camión, son más densos, tienen empresas auxiliares más grandes y universidades integradas de las que sale la investigación. Esto también ayuda a que, si una planta como la de Nissan en Barcelona cierra, el golpe sea menor.

Desde el clúster de la Industria de la Automoción Catalana, CIAC, consideran que lo más importante ahora es buscarle salida a esos 3.000 trabajadores que se quedan sin empleo (entre 15.000 y 20.000 más indirectos, según distintas fuentes). "Son personas con conocimientos, formación y experiencia. Esto tiene que venir o por atraer una inversión extranjera que quiera aprovechar las cuatro paredes y el capital humano, o por una coalición entre varias empresas para arrancar un proyecto", dice Josep Nadal, manager del clúster.   (...) 

"Ahora es un gran momento. A pesar de la dependencia de las empresas extranjeras, [Europa] nos va a dar dinero y tenemos que gastarlo bien. Alemania está dispuesta a reestructurar toda su industria. Es el momento de demostrar que puedes montar una política industrial de envergadura. Hay muchas cosas por las que apostar, no solo el automóvil, que probablemente es el sector en el que más cosas se han conseguido pese a la dependencia de los extranjeros", añade el catedrático. En su opinión, eso empieza por dotar al Ministerio de más equipo, que hable más con los sectores privados y tenga más claro hacia dónde ir. (...)

"Pero si tuviéramos que seleccionar dos cosas que el país no sabe hacer y son fundamentales, estas serían la formación, en empresas y formación profesional, y la innovación. Esto se lo oirás a cualquier líder... pero luego, ¿qué plan ha hecho y cuánto dinero va a poner?"."                   (Analía Plaza, eldiario.es, 29/05/20)

12.2.20

¿Cuántas empresas 'zombi' hay en España? Entre un 8% y un 10%... o sea, 268.800 empresas zombi que, en caso de que suban los tipos de interés o reduzcan su beneficio podrían quebrar...

"Si escuchamos el término “empresa zombi” puede que nuestra imaginación vuele y nos venga a la mente imágenes de juntas de directivos comiendo cerebro o trabajadores vagando por los pasillos en busca de sangre. 

De hecho, puede que lo tomemos a broma y pensemos que es un término humorístico. Pero las empresas zombi existen y se han convertido en una de las principales preocupaciones de organismos como Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) o el Banco de España (BdE).

La definición de empresa zombi o vulnerable, como también se le llama, puede variar según el organismo, pero se podría resumir en que son aquellas empresas que sus beneficios no son capaces de cubrir sus costes financieros, o sea, que lo que ganan no les da ni para cubrir los intereses de sus deudas. 

No que no puedan devolver sus préstamos, sino que apenas les llega para cubrir los intereses de esas deudas. Este ratio indica que dichas empresas sobreviven gracias a continuas refinanciaciones de sus deudas. Un dato muy alarmante, sobre todo teniendo en cuenta que, en la actualidad, los tipos de interés en más de medio planeta, pero sobre todo en Europa, se encuentran en mínimos históricos y con ellos el pago de intereses de esas deudas.

El número de estas empresas tuvo su gran despegue tras la gran crisis que arrancó en 2008. Antes, durante la euforia financiera, muchas de esas empresas se endeudaban cegadas por unas rentabilidades que parecían infinitas y sin limitaciones. Pero la burbuja explotó, muchas de esas empresas quebraron y otras, infectadas por el virus de sus grandes deudas acumuladas, se convirtieron en muertos vivientes.  (...)

¿Cuántas hay en España?

Tanto la OCDE como el Banco Internacional de Pagos han alertado de la cantidad de empresas de este tipo que sobreviven en el contexto actual, pero que supondrán un grave peligro en un futuro próximo. Pero la alerta que más ampollas ha levantado en el Estado español ha sido la del FMI. Ya en 2013, José Viñals, director de asuntos monetarios y mercados de capitales del FMI, alertó de que el 41% de la deuda empresarial española estaba en manos de este tipo de empresas. 

Ese mismo año, la OCDE también alertaba sobre la infección que sufría el tejido empresarial español al calcular que el 10% eran zombis. Pero fue un informe más reciente del FMI el que hizo saltar las alarmas y poner al Banco de España (BdE) en posición de defensa. 

La institución que ahora preside Kristalina Georgieva publicó el pasado mes de octubre el último Informe sobre la estabilidad financiera mundial. En dicho documento, la institución advirtió del grave riesgo que corría la estabilidad de la economía mundial debido a la enorme deuda empresarial vulnerable en varios países, entre los que incluía España. 

Pero el BdE no tardó en defender la situación de endeudamiento de las empresas de la economía española y en publicar un artículo económico sobre el resultado de las empresas no financieras donde defendía que, al cierre de 2018, este tipo de empresas ya “solo” representaba el 8% del total, la mitad de las que había cuando la OCDE alertó a las autoridades españolas en 2013. (...)

La batalla por las cifras entre BdE y FMI no son ningún motivo para la tranquilidad. En la actualidad, según el INE, en el Estado español existen unas 3.360.000 empresas. Por lo que el 8% que calcula el BdE, el mismo organismo que no vio venir la quiebra de varias cajas de ahorro, supondría que existen 268.800 empresas zombi que, en caso de que suban los tipos de interés o reduzcan su beneficio podrían quebrar."                 (Yago Álvarez, El Salto, 06/02/20)

17.6.19

La industria se extingue: su peso sobre el PIB cae hasta el 12,6%

"Los datos son contundentes, y reflejan una realidad incómoda. La industria manufacturera española continúa perdiendo peso respecto del conjunto de la actividad económica, y lo que es más inquietante, nada indica que se vaya a enderezar la tendencia.

 El índice que refleja la coyuntura más reciente, el de gerentes de compras (PMI), se situó en 50,1 en mayo, frente al 51,8 en abril y justo por encima de 50, la línea fatídica que separa el crecimiento de la contracción.

Otro dato lo corrobora. El valor añadido bruto (VAB) de la industria respecto del total de la economía ha caído hasta el 14%. Por lo tanto, cerca de la mitad del porcentaje que existía en 1980: un 25,9%. 

O hasta el 12,6% con relación al producto interior bruto. Es decir, lejos del 17,8% registrado en el año 2000, a comienzo del siglo. Es más, la industria manufacturera todavía no ha recuperado el peso relativo en el VAB total que tenía en 2008 (14,5%), justamente el año de inicio de la crisis. (...)

Los datos aparecen en el informe anual que elabora el Ministerio de Industria, y reflejan una crisis con escasos antecedentes, toda vez que, de forma casi sistemática, la evolución de la industria manufacturera —cuyo valor a precios corrientes asciende a 152.718 millones de euros— es peor que la del PIB, dándose además la circunstancia de que presenta oscilaciones más acusadas, sobre todo cuando el crecimiento de la economía es menor. (...)

No es un problema solo español, por lo que hay que vincularlo a la globalización y sus efectos sobre las industrias locales, más pequeñas y, por lo tanto, con mayores dificultades para competir.
Aunque no sea un consuelo, la industria del conjunto de la eurozona y, en general, la de los principales países comunitarios ha seguido una evolución similar a la de España: su peso en el VAB total ha pasado del 22,4% en 2000 al 20,1% en 2018. 

En todo caso, todavía se sitúa algo más de seis puntos por encima de España, lo que da idea de la distancia que existe con Europa, que ha lanzado su propio plan estratégico al rescate de la industria, pero todavía con parcos resultados. (...)"                 (Carlos Sánchez, El Confidencial, 13/06/19)

28.2.19

El desmantelamiento industrial y los anuncios de cierres preocupan... el Índice de Producción Industrial se desplomó en diciembre... el país se escora más que nunca hacia una economía basada en los servicios, principalmente turísticos, mal pagados... Esto no se arregla con ayudas, sino con participación del Estado para reforzar la política industrial...

"(...) Fábricas de Alcoa en Gijón y A Coruña, de Cemex en Gádor y Lloseta, la planta de Siemens-Gamesa en Miranda de Ebro, La Naval en Sestao, la factoría de Gallina Blanca en Sant Joan Despí, nueve centrales térmicas en Galicia, Asturias, Aragón o Castilla y León… el desmantelamiento industrial y los anuncios de cierres preocupan. Dejan atrás una herida profunda en la economía, a menudo en pueblos que dependen exclusivamente de una empresa o de un sector.

 La huella se marca en las estadísticas: el Índice de Producción Industrial se desplomó en diciembre un 6,2%, una caída que no se veía desde hacía seis años. En el trimestre el bajón fue del 3%, mayor que el de Francia, Reino Unido o Alemania.

 La variación mensual de los pedidos en la industria entre noviembre y diciembre fue del -13,8%, 26 puntos menos que en el mes anterior según datos del INE de esta semana. También cayó el índice que mide el negocio en la industria (-2,5% en diciembre), aunque en el conjunto de 2018 aumentó un 3,9%.

 La estadística construye una sombría premonición, pero por ahora los analistas y las empresas piden calma. Puede ser un pequeño temblor y no un gran terremoto. El PIB industrial pesa un 16% en la tarta del dinero español: 193.877 millones el año pasado, y emplea a 2,7 millones de personas. 

Exceptuando los últimos datos, las fábricas no han dejado de crecer y de crear empleo desde 2013. Empleo, por otra parte, de buena calidad. Pero hay quien alerta de que el país se escora más que nunca hacia una economía basada en los servicios, principalmente turísticos, mal pagados.

 “La pregunta que se tiene que hacer la gente es ¿por qué alguien querría invertir en Europa? Tenemos que hacer que la industria sea rentable para ofrecer empleos de calidad, no esclavos”, reflexiona Andrés Barceló, director de UNESID, Asociación Española de las Industrias Siderúrgicas. “La industria genera un tejido social y económico, no solo ofrece mejores salarios, sino desarrollo profesional. ¿Qué alternativa hay a eso? ¿Quedarnos como una sociedad de museos y hoteles?”, añade. Carlos Reinoso, director de la patronal de fabricantes de papel y cartón Aspapel, reclama “medidas de política nacional”, para que el sector gane peso.

 “La industria es la que crea empleo de calidad, fija población, hace a la economía menos vulnerable”. Pero lejos de eso la realidad, según el observatorio de Funcas, es que el país soporta “un pobre ecosistema innovador, bajo nivel de sofisticación de los negocios y obstáculos a la transferencia tecnológica”. 

El sector público, pide Funcas, “debe dejar de atender múltiples demandas individuales e inconexas, y pasar a definir objetivos claros de interés común”.

 En ese diagnóstico coinciden la decena larga de consultados. También Ángel Martín, sindicalista y secretario general de Industria en CC OO: “Cuando una empresa cierra, todo el mundo se echa las manos a la cabeza y se pone a trabajar cuando posiblemente ya no hay remedio, porque la decisión de la multinacional probablemente es irreversible”. Habla del modelo energético, de la descarbonización y de la necesidad de más y mejor formación. 

“Es el momento de definir qué modelo industrial queremos. En España se implantan empresas en función del bajo coste de un marco más o menos atrayente, pero no tenemos capacidad para construir sectores de futuro. No queremos conformarnos con ser una industria manufacturera periférica en Europa”. Pide un papel activo al Gobierno: “Esto no se arregla con ayudas, sino con participación del Estado para reforzar la política industrial. Aquí nadie pone el grito en el cielo porque Francia tenga un papel en Renault o porque Alemania juegue un papel en Airbus”.

En Alcoa conocen bien ese apagón callado de los motores. “A Coruña ha ido perdiendo industria… ahora quedamos nosotros como empresa más emblemática”, lamenta Juan Carlos López, presidente del comité. “Lo nuestro se ve con mucha preocupación, la edad media de la plantilla está en 40 años, es un drama”, refuerza. La multinacional de aluminio primario ha llegado a un acuerdo para mantener durante seis meses a 300 trabajadores de los 623 que quiere echar mientras busca un comprador para sus plantas.

 ¿Qué posibilidades hay de que eso suceda? “Ninguna”, contesta José Manuel Gómez de la Uz, el presidente del comité de Avilés. “Sin estatuto de electrointensivos, ninguna. Hay que ser realistas, en España es imposible producir de forma rentable por el precio industrial de la electricidad. Aunque tengas la fábrica más moderna del mundo, la energía se come el 40% de los costes. Alemania tiene eso muy claro y hace que su industria sea competitiva. 

El cambio del anterior gobierno nos llevó por delante, porque Álvaro Nadal [Ministro de Energía con el PP] estaba buscando alguna salida. Ahora que parece que estamos buscando una base para que la industria intensiva pueda vivir… Llegan las elecciones y puede quedar todo congelado, no se acuerda nadie de nosotros”.

La madre de todas las batallas ahora se llama “estatuto del consumidor electrointensivo”, un esquema que el Gobierno debe desarrollar siguiendo el Real Decreto Ley aprobado el pasado 7 de diciembre para que se recojan los derechos y las obligaciones de las grandes empresas (que consumen el 11% de toda la electricidad del país) a cambio de reducir su factura a través de rebajas en las tarifas que pagan por peajes de transporte y distribución, financiación de las energías renovables o por el impuesto eléctrico. (...)

Las fuerzas del mercado presionan en direcciones inesperadas y el futuro no es como se prometía. Manuel Muñiz, decano de la Escuela de Asuntos Globales y Públicos del IE, recuerda que los procesos de innovación, que supuestamente iban a crear “un mundo mucho más plano donde te podrías conectar desde distintos sitios y conectarte al mercado”, no funcionan. “La realidad es justo la contraria.

 La digitalización está produciendo clarísimos clústers en lugares concretos. Clústers de generación, retención de talento y de transferencia de conocimiento a las industrias”. Desde Cambridge, Massachusetts, hasta el polo tecnológico de Hong Kong. “Una explicación es que el conocimiento tiene un componente de prácticas concretas en la industria, y su intercambio solo tiene valor en espacios interdisciplinares donde la gente interactúa, lo que significa que no viaja bien. Las fuerzas del mercado nos llevan a un mundo de polos de innovación. 

España, en ese contexto, está perdiendo la carrera frente a las megalópolis”. Como mucho, considera Muñiz, el país podría desarrollar cinco, seis o siete clústers donde haya capacidades: “Veo claramente el de industria de las infraestructuras, el turismo, agroalimentario, financiero…”. Pero es una carrera donde el reloj no se para y los errores salen caros. (...)

Rubén Sánchez, exempleado de Vestas. “No soy de León, vine a trabajar aposta. Cuando hice la entrevista para entrar me dijeron que, como mínimo, iban a estar 20 años. Me compré una casa a siete kilómetros de aquí, me hipotequé”. Rubén fue uno de los que más se implicó en el campamento improvisado ante la fábrica de la eólica durante las protestas que se iniciaron el verano pasado. “Dentro de la planta había 50 millones de euros solo en valor de máquinas. 

Teníamos que evitar que se las llevasen. Montamos la caja de resistencia siguiendo los consejos de gente que había montado las protestas en Coca-Cola y muchos compañeros se quedó a vivir aquí, toda la comarca nos apoyó muchísimo”. Su futuro es una página en blanco: tiene 21 meses de paro y no ha encontrado trabajo."          (María Fernández, El País, 22/02/19)

28.1.19

Tres ejes para desarrollar una política industrial avanzada... basada en la economía circular

"(...) Hace treinta años los distribuidores importaban productos de China a Europa. Hoy en día, los clientes finales europeos compran directamente miles de productos a través de internet. Y los clientes asiáticos compran productos europeos del mismo modo.

Con el algodón cultivado en India, se teje un vestido en Tailandia, se etiqueta en Europa y se vende en Nueva York. El litio del Congo permite construir baterías que se montan en teléfonos de Corea del Sur que se venden en los cinco continentes. Y hay miles de ejemplos similares.

Por otra parte, los plásticos generados en Europa o en América o en Asia, han terminado convergiendo en el llamado continente de plástico del Pacífico (aunque ya se han detectado otras dos bolsas – nunca mejor dicho – en el Atlántico Norte y el Pacífico Sur) así como en los estómagos de los peces de todos océanos, que también comemos en todos los continentes.  (...)

Y la competencia comercial se ha acentuado drásticamente ya que la difusión de la información se ha acelerado. La tecnología de hace cinco años está obsoleta en un gran número de áreas, ya que el conocimiento ha sido difundido, empleado y mejorado.

Otro factor importante a tener en cuenta es que la evolución tecnológica de la industria y el comercio tiene un impacto social muy importante, principalmente en tres aspectos: la reducción de las necesidades de empleo en los niveles de baja cualificación, las necesidades de formación adicionales y sobrevenidas, y el riesgo del desplazamiento de la producción a los servicios.

La industria europea, y en concreto la española, debe analizar estos riesgos, que se van a agudizar en la próxima década y convertirlos en oportunidades. Y para ello debe contar con el apoyo decidido y la Administración a través de unas políticas a medio plazo, que no respondan a criterios oportunistas, y que faciliten la evolución hacia una industria real del siglo XXI.

Veamos algunas de las líneas de actuación que debe de abordar la Administración.

El enfoque de Investigación y Desarrollo.

(...) la innovación, que está mucho más ligada al emprendimiento, no es en muchos casos una consecuencia directa del esfuerzo técnico y científico que supone el I+D. El ejemplo más claro es la innovación mediante el negociocopycat (o imitación) en el que un modelo de negocio que ha tenido éxito en un determinado entorno se traslada a otro con las mínimas modificaciones necesarias.

En el caso del copycat, no hay ninguna investigación ni desarrollo previos, ni un valor añadido neto a la sociedad, sino un lucro de oportunidad del implantador de la idea ya desarrollada y probada.
No tiene sentido mezclar I+D con innovación, desde el punto de vista de la Administración, ya que dicha mezcla permite, eventualmente, la asignación de recursos de investigación a actividades que no son propias de investigadores y científicos, y se convierten en una fuente de subvenciones inmerecidas.

 En el caso de que la innovación esté directamente relacionada con I+D se la tratará como tal, pero no en otro caso.

Por el contrario, sí que se debe considerar dentro de el concepto I+D la transferencia del conocimiento generado hacia la sociedad.  (...)

Por otra parte, un planteamiento comúnmente aceptado de todos los países de la Unión Europea, que deriva del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, es el desarrollo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible  (Sustainable Development Goals, SDGs) que implican el desarrollo de laeconomía circular, cuyo objeto es limitar el uso de la extracción y consumo de los recursos naturales primarios (fuentes de energía no renovables, agua y minerales) y minimizar los impactos en los ecosistemas naturales y en el ciclo climático global.

Esta política global tiene asimismo un impacto en la orientación que debe darse a los esfuerzos que se deben dedicar en I+D. La política de I+D tiene que tener por tanto una orientación clara hacia el fomento y apoyo a una economía circular.  (...)

La llegada de la cuarta revolución industrial.

La cuarta revolución industrial, llamada también Industria 4.0, consiste en la creación de “factorías inteligentes” capaces de interconectar los mundos físico, biológico y digital. 

Para ello deben ser capaces de integrar y coordinar tecnologías ya existentes y en desarrollo como, entre otros, inteligencia artificial, sistemas cibernéticos, minería (big data) y analítica de datos, computación en la nube, en la niebla y en el borde, ciberseguridad, modelos y simulaciones 3D, realidad aumentada, internet de las cosas (IoT), integración de sistemas heterogéneos, robots autónomos, manufacturación aditiva (3D), nanotecnología, biotecnología, neurotecnología y computación cuántica. (...)

Un punto importante es que el concepto de “factoría inteligente” no se refiere únicamente a la producción manufacturera, a la fábrica tradicional, sino que se extiende a todos los tipos de empresas y organismos de la sociedad, desde la banca a los hospitales y desde la producción de energía a la educación, la agricultura o a la gestión de las administraciones públicas.

La Industria 4.0 promete un incremento enorme de la productividad que, en un marco de crecimiento potencial ilimitado, supondría un aumento de la riqueza, la cual, eventualmente bien repartida, provocaría una importante mejora de la sociedad en su conjunto.

Pero también implica grandes riesgos, principalmente sociales y medioambientales, si se implementa sin regulaciones: lapérdida de empleos, el aumento de la concentración de riqueza y de la inequidad, las nuevas necesidades de conocimiento no alcanzables por amplios conjuntos de trabajadores y, sobre todo, el impacto, directo e indirecto, de las nuevas tecnologías en el medio ambiente y los recursos naturales.  (...)

Desplazamiento de la industria a los servicios.

Durante los últimos treinta años, en todo el mundo, pero también en España, las empresas industriales se han ido descomponiendo. Originalmente eran empresas integrales, en las que todas las personas que trabajaban en las instalaciones (e incluso fuera de ellas, como transportistas) estaban en la  nómina de la empresa. Después se privatizaron los servicios no esenciales, como la limpieza. 

Luego, la construcción o modificación de las instalaciones se subcontrató, y posteriormente, dentro del equipo de operación/producción se definieron las categorías profesionales imprescindibles (dirección, mandos intermedios y especialistas muy concretos), y el resto se subcontrató.

De este modo se creó lo que se denomina un ecosistema productivo en torno a cada gran empresa o grupo de empresas. Este es un ejemplo del desplazamiento de la industria a los servicios. (...)

Un modelo muy rentable, pero socialmente muy arriesgado. Porque cerrar una factoría industrial es mucho más barato, pero el impacto en el ecosistema que nutre a esa factoría es brutal.  (...)

El siguiente paso en la destrucción del tejido industrial ya es más propio de esta última década: la uberización de la economía, en la que los derechos de los trabajadores caen al suelo en sincronía con la responsabilidad de los empleadores.  (...)

El origen de coordenadas es la economía circular.

La economía circular es mucho más que el reciclaje. Reemplaza el concepto de “fin de vida” de los recursos por el de restauración, impulsa y prioriza el uso de energías renovables, elimina el uso de productos tóxicos (que además dificultan la reutilización) y aboga por la minimización de residuos, todo ello a través de un diseño más avanzado de materiales, productos, sistemas y modelos y procesos de negocio.

La economía circular se basa en tres principios:
  • Preservar y mejorar el capital natural controlando los recursos finitos y balanceando los flujos de recursos renovables.
  • Optimizar los rendimientos de los recursos mediante la circulación de productos, componentes y materiales al máximo y el mayor número de veces, tanto en el ciclo industrial como biológico.
  • Impulsar la eficiencia del sistema reflejando las externalidades negativas y eliminándolas.
La puesta en práctica de estos principios se concreta aplicando las siguientes políticas:
  • Diseño sin residuos: Los materiales biológicos no tóxicos se reintegran al medio ambiente mediante el compostaje o digestión anaeróbica y los materiales industriales (polímeros, aleaciones y otros) están diseñados para ser recuperados y reutilizados con la mínima energía y la máxima calidad.
  • Diversidad para crear elasticidad: La naturaleza ha desarrollado gran flexibilidad a través de la variedad, modularidad y adaptabilidad de múltiples sistemas imbricados entre sí. Este modelo debe ser llevado a la industria. La uniformidad globalizada de los sistemas industriales les hace rígidas e inestables.
  • Uso de energías renovables: Las energías no renovables (como el consumo de materias primas) deben ser penalizados ya que son el verdadero cuello de botella de nuestra sociedad y nuestra economía.
  • Pensar en sistemas: Es necesario analizar las relaciones con la infraestructura, el entorno, el contexto social y el medioambiente, y las realimentaciones entre estos elementos. Esto conduce a modelos no determinísticos que no son abordados por la economía lineal actual.
  • Los precios deben representar los costes reales: Deben aflorarse los costes de las externalidades negativas y tenerse en cuenta, eliminando subsidios perversos y aplicando sistemas impositivos acorde con esas externalidades.
La economía circular requiere más que una aproximación tradicional de I+D basada en las tecnologías. 

Necesita esfuerzos conjuntos de investigadores, centros tecnológicos, la industria, y otros expertos, además de la administración, los consumidores y la sociedad civil. Y todo ello requiere nuevos entornos regulatorios y una adecuada promoción de las investigaciones públicas y privadas en la dirección correcta.

Desde mi punto de vista, la economía circular, junto con los tres ejes de desarrollo mencionados, es el nuevo sistema de coordenadassobre la que crear una política industrial eficiente, sostenible, social y que fomente el desarrollo tecnológico en nuestro país, impulsando el desarrollo empresarial y regulando y limitando sus potenciales excesos. 

Y la política industrial de la Administración debe de orientarse de ese modo."

18.6.18

Rajoy decidió esquilmar a la población subiendo los impuestos brutalmente, crear un modelo de crecimiento ficticio del PIB a costa de un endeudamiento mayor, promover una reforma laboral para sustituir empleos dignos por empleos indignos, destruir gran parte de la clase media y, en definitiva, iniciar la senda para convertir a España en un país de camareros... su herencia

"El ínclito Mariano Rajoy -ese presidente que llegó al Gobierno empujado por los votos desesperados de los ciudadanos en 2011 para salvar a España de la desastrosa situación en la que nos había dejado José Luis Rodríguez Zapatero-, con una mayoría aplastante para hacer las reformas que el país necesitaba, decidió que la industria, motor de la economía en cualquier país que se precie, desapareciera del mapa de prioridades eliminando el Ministerio asociado y colocando tan importante materia en una secretaría general dentro del denostado Ministerio de Economía dirigido por el incompetente Luis de Guindos, cuya mayor hazaña fue arruinar a miles de inversores tras venderles basura empaquetada como si fuera oro molido.

Rajoy, decidió que era prioritario esquilmar a la población subiendo los impuestos brutalmente, crear un modelo de crecimiento ficticio del PIB a costa de un endeudamiento mayor, promover una reforma laboral para sustituir empleos dignos por empleos indignos, más propios de un país tercermundista, destruir gran parte de la clase media y, en definitiva, iniciar la senda para convertir a España en un país de camareros.

El peso de la industria en España (excluyendo los monopolios de energía y gas) ha pasado del ser un 35% en 1975 a un 13% en 2017. Su valor es de unos 150.000 millones de euros, un dato lamentable si lo comparamos con los más de 660.000 millones de Alemania, los 250.000 millones de Italia, los 230.000 millones de Francia, los 220.000 millones de Reino Unido, los 350.000 millones de Corea del Sur o los 960.000 millones de euros que produce Japón.

España, representa hoy la ridícula cantidad del 1,2% del PIB industrial mundial, y si, por ejemplo, nos comparamos con un país en claro ascenso, como es Irlanda, en los últimos diez años su PIB industrial ha crecido un 200% mientras que el de España ha caído un 20%.

En resumen, Rajoy prefirió dar prioridad a otro tipo de industria, la industria política, esa que componen centenares de miles de familiares, amigos y correligionarios, que es el verdadero cáncer que sufre España, en detrimento de la inversión en tejido productivo, fundamental para la creación de bienes y servicios de alto valor añadido que proporcionen competitividad, salarios elevados, altos tributos, garantizar el sistema de pensiones y, en definitiva, la prosperidad del país.  (...)"             (Juan Carlos Bermejo, Vox Populi, 16/06/18)

30.5.17

La crisis económica arrasó a las empresas españolas y hundió la rentabilidad de todo el sector productivo del país.

"La crisis económica y financiera arrasó a las empresas españolas y hundió la rentabilidad de todo el sector productivo del país. Antes de la crisis, las compañías nacionales generaban un beneficio bruto equivalente al 6,5% de su activo, un nivel que situaba a las empresas españolas en la media de los países centrales del euro: Alemania, Austria, Bélgica, Finlandia, Francia y Países Bajos.

 Sin embargo, la doble recesión que vivió el país cercenó los resultados de las empresas, lo que desplomó la rentabilidad del activo a menos de la mitad. En 2012, apenas alcanzaba el 3% del activo. En otras palabras, por cada 100 euros de activo en su balance, el resultado bruto (antes de pagar los intereses financieros) era de tres euros.

En apenas cinco años, la estructura de beneficio de las empresas españolas pasó de parecerse a los países centrales de la eurozona a asemejarse al resto de la periferia (Irlanda, Grecia, Italia y Portugal). Así lo pone de manifiesto el Banco de España en su último informe, 'La evolución económica y financiera de las empresas no financieras españolas durante la crisis'. (...)

Como es bien sabido, la peor parte se la llevaron las pymes. Este estudio del Banco de España sirve para poner cifras concretas y son alarmantes: la rentabilidad de las pequeñas y medianas empresas españolas cayó incluso por debajo de la de los países periféricos. El resultado bruto de estas empresas se redujo a doble dígito durante cinco años consecutivos, lo que provocó que el retorno del activo se hundiera hasta el entorno del 1% en 2012, el peor año de la crisis.

Antes del estallido de la burbuja, las pymes españolas conseguían una rentabilidad superior al 5%, por lo que en estos cinco años se hundió más de un 75%. Las empresas grandes sortearon mejor la crisis gracias a su proyección internacional. La caída a doble dígito de sus beneficios se limitó a dos años: 2008 y 2009, y aunque siguieron reduciendo sus ganancias hasta 2014, nunca fue a un ritmo tan acusado como en el caso de las pymes.  (...)

Hasta aquí, los datos que se han repasado excluyen del cálculo los intereses financieros, pero no se pueden obviar a la hora de analizar la situación que atravesaron las empresas durante la crisis. La restricción del crédito fue un grave problema que profundizó en las consecuencias de la pérdida de actividad y obligó a cerrar a muchas empresas que eran viables.

Antes de la crisis, las pymes españolas destinaban un 15% de su resultado bruto (incluyendo beneficios financieros) a pagar los intereses de su deuda. Este porcentaje se multiplicó por dos en 2008, año en que alcanzó el 30%, y en 2012 marcó su máximo, en el entorno del 35%. 

Esto significa que de cada 100 euros que generaban las pymes (una vez descontados los costes de producción), 35 tenían que dedicarlos al pago de la factura financiera. En el caso de las pymes de la periferia europea, este porcentaje nunca llegó a superar el 27%, lo que refleja que las pequeñas y medianas empresas españolas atravesaron momentos muy complicados durante la crisis.

No fue hasta la llegada de los estímulos monetarios del Banco Central Europeo (BCE) cuando las pymes empezaron a respirar.  (...)

En el caso de las grandes empresas, la factura financiera también se incrementó, pero en ningún momento llegó a los niveles anteriores. Antes de la crisis, el coste de los intereses se situaba en el entorno del 15% de su beneficio bruto, y en el peor momento de la recesión no llegó a superar el 20%.  (...)"                        (El Confidencial, 18/05/17)

9.12.16

La industria se hunde... lanza un SOS para frenar el hundimiento del tejido productivo

"La industria se hunde. Este es el mensaje que ha trasladado este lunes a la opinión pública buena parte del tejido productivo del país. Harto de que la industria vaya perdiendo peso en la economía, tanto en términos de empleo como en relación al producto interior bruto (PIB).

El documento, que se hace público semanas después de que en el organigrama del Gobierno haya desaparecido como un departamento singular el Ministerio de Industria (ahora es una secretaría de Estado), lo suscriben algunas de las patronales más significativas, como el automóvil, la alimentación y bebidas, la industria petrolífera, el metal, el textil o el cemento, además de los sindicatos UGT y CCOO, que reclaman un impulso industrial para hacer frente a la degradación de la calidad en el empleo.

En total, 14 organizaciones que reclaman, entre otras cosas, una auténtica política energética comprometida con la rebaja de costes para las empresas. “Es imprescindible que, de forma prioritaria, se desarrolle, programe y regule una política energética estable que permita garantizar el suministro energético a un precio competitivo”, se dice en el documento. 

En concreto, se reclama un modelo que prime la investigación, el desarrollo y la innovación de nuevas tecnologías sostenibles, que impulse la independencia energética española con el desarrollo de energías renovables, la cogeneración y los recursos autóctonos, y que preserve los sistemas de gestión de la demanda.

Igualmente, se pide diseñar una política de infraestructuras logística y de transporte, así como acelerar el acceso de las empresas radicadas en España a los mercados internacionales. Y, en este sentido, se demanda una política de I+D+i que apueste por la actividad innovadora de las empresas y, por otra parte, permita atraer y desarrollar en España centros públicos, privados y mixtos avanzados y especializados en aquellas áreas transversales y esenciales para dotar de base tecnológica a la industria. Para lo cual, se dice, es imprescindible una política de formación que “garantice el desarrollo del talento y de la capacitación de los trabajadores a lo largo de la vida laboral”.

En el mismo sentido, se reclaman medidas fiscales encaminadas a impedir una ruptura del mercado interior por razones de competencias territoriales. En particular, con la excusa de la existencia de razones medioambientales que solo “distorsionan la libre competencia y merman la competitividad del tejido industrial”.

Igualmente, se pide una política de inversión, internacionalización e impulso de comercio exterior que asuma los objetivos de atracción de inversiones productivas industriales y facilite la penetración de la producción española en mercados exteriores. En este marco, se pide al nuevo Gobierno que inste a la Unión Europea para que en los nuevos acuerdos comerciales se incluyan los criterios éticos, de defensa de los derechos humanos, de los principios y derechos fundamentales del trabajo, y del compromiso con la lucha contra el cambio climático en el alcance de los mismos.

Los firmantes del acuerdo, en el mismo sentido, piden que, para promover la sostenibilidad de modo global, “debe simultáneamente salvaguardarse la competitividad de las empresas industriales radicadas en nuestro país para evitar su relocalización en lugares donde la producción se realiza con estándares de seguridad y protección del medio ambiente sensiblemente inferiores a los europeos”. 

Es decir, una política proteccionista para evitar que las empresas deslocalicen su producción en territorios con menos costes que desprecian los derechos laborales o las normas medioambientales.
Por último, se reclama un Pacto de Estado por la Industria encaminado a que los poderes públicos se comprometan a regenerar el tejido productivo.

Los datos más recientes de Eurostat sitúan el valor añadido industrial de España en un progresivo deterioro. Ha pasado de representar un 21,4% en 1995 al 18% en 2015, lo que significa algo más de dos puntos del PIB por debajo de la media de la eurozona.

 En términos de puestos de trabajo, la comparación es, igualmente, más que evidente. El empleo representaba en 1995 en España el 18,5% de la ocupación total, pero en 2015 su peso había bajado hasta el 11,9%. Por lo tanto, tres puntos menos que en la zona euro."               (El Confidencial, 28/11/16)

29.1.16

Tenemos un tejido empresarial dedicado al sector exterior, tremendamente competitivo, enormemente eficaz, entre los mejores del mundo... que está pasando a manos de fondos de inversión, de especuladores

"En nuestra querida España conviven dos modelos productivos. Por un lado, el mayoritario, el de los buscadores de rentas. Está vinculado, o bien a la existencia de mercados regulados –es el caso de la malograda Abengoa–, o bien a revalorizaciones del suelo –todas y cada una de las constructoras e inmobiliarias que crecieron al albor de la burbuja inmobiliaria–.

 Y siempre bajo el paraguas y connivencia del poder político –regulación, recalificaciones, ley del suelo, puertas giratorias, documentos “técnicos” de los distintos lobbies…–.

Este entramado económico-político de las élites patrias se magnificó a su vez gracias a un fácil acceso a la financiación, bien a través de unos mercados financieros en plena exuberancia irracional, por obra y gracia de los bancos centrales; bien vía un sistema bancario que no dudó en apalancarse bajo el riego moral de que acabaría siendo rescatado si al final todo se iba al traste, tal como sucedió.

 Dentro de este modelo productivo se encuentran los grandes grupos empresariales de nuestro país, empresas que a su vez llevaron a cabo un intenso proceso de internacionalización. El coctel estaba servido, un desarrollo económico desmesurado al albor de dos burbujas, la inmobiliaria y la de internacionalización.

Pero en nuestro país existe además un tejido empresarial dedicado al sector exterior, tremendamente competitivo, enormemente eficaz, entre los mejores del mundo, y cuyo valor añadido se queda aquí. 

Este verano el think tank belga Bruegel presentó un documento donde se decía, por ejemplo, que España es junto a Alemania y Austria los países donde más han aumentado las exportaciones desde el año 2000 y encima aseveraba que las exportaciones españolas destacan por su calidad, no por su precio. De ello ya hemos hablado largo y tendido.

España jamás perdió competitividad en las últimas dos décadas. Junto con Alemania el nuestro era el único país que mantuvo e incrementó su cuota de exportaciones, ya no solo por margen intensivo, sino también por aumentos en el margen extensivo, la exportación de nuevos productos y hacia nuevos destinos. 

Los hacedores de política económica confundieron, y confunden a fecha de hoy, productividad aparente del trabajo con competitividad. España tenía una baja productividad por que el modelo de crecimiento propuesto por las élites patrias –políticas, financieras, inmobiliarias, y oligopolistas- era intensivo en mano de obra, pero muy lucrativo para ellas.

Parte de este sector exportador ha sufrido durante la actual crisis sistémica problemas de acceso al crédito, aspecto que se ha visto compensado con la generación de tremendos flujos de caja por parte de sus empresas. 

Sin embargo ahora necesitan implementar nuevos y masivos procesos de inversión, absolutamente necesarios para expandir la actividad y rentabilizar también las inversiones pasadas. Son empresas tremendamente rentables, cuya rentabilidad media del capital se sitúa alrededor del 8%. 

Pero nuestro sistema financiero y nuestros políticos mirando a otro lado, sin darse cuenta como alrededor de estas excepcionales empresas se está disparado el proceso de concentración, especialmente al albor de vehículos de inversión. Si bien algunos tienen vocación de permanencia, otros solo vienen a exprimir, dividir y vender.  (...)"           (Juan Laborda, Vox Populi, 28/11/15)

28.10.15

España se encamina hacia el abismo por falta de voluntad real de cambio en una sociedad vieja, cansada y hastiada de líderes carismáticos y huecos

"(...) nadie presta atención a que la tasa de empleo media en España está en el 47%, y la tasa de actividad en el 58%. Que el desempleo crónico, sumando el subempleo, nos llevaría a una tasa de paro del 28%, pero para ello el INE debería calcular estas estadísticas, como se hace en EEUU. (...)

 Sin industria, todo el mundo sabe que la productividad se resiente y que el empleo y los salarios quedan a meced de la temporalidad y la devaluación salarial. La política industrial, devastada tras la entrada en la UE, ha sido castigada en multitud de sectores, salvándose de momento, algunos puntuales como el automóvil, aunque nos hayamos convertido en meros ensambladores de utilitarios. 

Ello también ha devastado el incipiente modelo de ciencia e innovación que se intentó instalar a partir de 2004. Fue un claro espejismo que fue fulminado por la crisis, creyendo que la investigación y la ciencia es un gasto y no una inversión. Como los réditos de todo ello no sirven para cortar cintas, y su maduración supera claramente una legislatura, los insignes diputados del PP y otros, decidieron que aquí no vale la pena investigar. 

A cambio, expulsamos población bien formada al exterior, y con experiencia investigadora, para que el fruto de todo ello se lo queden en Alemania o EEUU. Colbert ha vuelto encarnado en De Guindos y Rajoy. (...)

Si todo esto falla es porque el sistema educativo ya no cumple su papel esencial. Ha dejado de ser la escalera del ascensor social, segregando cada vez más a los millones de alumnos que vegetan en las aulas, que son obligados a obtener títulos que ya no sirven para nada. Los que defienden un modelo educativo al servicio del sector productivo son los mismos que preconizan un modelo universitario cada vez más endogámico y cuya burbuja explotará alguna vez. 

Ese sistema que impone una barrera a la entrada en el ámbito universitario consistente en publicar artículos de supuesta investigación que nadie controla y que, en la mayoría de los casos, no tiene ninguna incidencia en la sociedad. (...)

Esta desigualdad incipiente, que ya nace en la escuela, se ha convertido en el gran cáncer, no solo de la economía española, sino que se ha generalizado a nivel internacional. La asimetría en las dotaciones de capital humano y físico en España son tan sangrantes, que es imposible que haya una convergencia si no se prepara a conciencia un verdadero cambio estructural en materia educativa, productiva, empresarial y también política.

 Los diferentes grandes partidos han tomado sus respectivos feudos como agencias de colocación se sus huestes, y favorecen a empresas afines que han colaborado en la gran parte de casos de corrupción a lo largo de toda la geografía. (...)

En suma, España se encamina hacia el abismo por falta de voluntad real de cambio en una sociedad vieja, cansada y hastiada de líderes carismáticos y huecos, cuya única aspiración es acabar en algún Consejo de Administración de una multinacional. Una sociedad demasiado acostumbrada a caudillos que les solucionen sus problemas y que tiene en el dinero el becerro de oro que suple la carencia de espíritu crítico y formación de vanguardia para luchar por una sociedad libre y próspera de verdad."               (Alejandro Inurrieta, Vox Populi, 25/10/2015)

15.6.15

Una política industrial que promueva un cambio de modelo productivo está proscrita por la UE... en el Sur

"(...) estamos ante un período de crecimiento sin que se hayan efectuado cambios que permitan pensar que se han atacado las debilidades estructurales de nuestra economía. No ha habido ningún atisbo de política industrial que promueva un cambio de modelo productivo. 

En parte no la podía haber porque las políticas industriales clásicas están proscritas por la Unión Europea y han dejado de formar parte del arsenal de propuestas que tienen en mente la mayor parte de economistas que asesoran a los gobiernos. 

He intentado rastrear estas políticas y sólo he sabido ver los planes renove tan del agrado del sector automovilístico pero cuyo impacto local es discutible (los planes renove priman la compra de nuevos vehículos con independencia del lugar en que han sido producidos, y en un país donde gran parte de los coches que compran los locales son de importación equivale a primar a la industria alemana y de otros países, algo que agrada a los grandes grupos multinacionales pero que tiene un dudoso efecto local). 

He sabido encontrar otra, pero de impacto negativo: la reforma energética, que ha puesto en crisis a la emergente industria local de las energías renovables. (...)

La industria española que ha funcionado es la poca que ya se había modernizado, la que llevaba una cierta experiencia de internacionalización. Y que ahora ha visto mejorada su situación con la devaluación de facto del Euro provocada por el cambio en la política del Banco Central Europeo. 

Un cambio que pone a las claras la responsabilidad de esta misma política a la hora de propiciar la desindustrialización del Sur de Europa. El problema está que cuando se ha destruido tanto aparato productivo y ha emigrado tanta industria posiblemente la mejora en el plano del tipo de cambio no baste para reactivar la actividad. 

Cerrar empresas y eliminar líneas de producción es siempre más fácil que crear nuevas. Y sin políticas industriales bien diseñadas va a ser difícil que el Sur de Europa recupere parte de la actividad perdida. Ni la estructura productiva ni el sector público se han reorganizado para alterar crucialmente las debilidades del modelo anterior. 

En la mente de los gobernantes actuales sigue flotando la ilusión de que es posible generar una vuelta al viejo modelo anterior basado en lo inmobiliario. Y ahí sí se han aplicado con ahínco, tanto con reformas legales (como la que concede permiso de residencia a quien compra un inmueble, o la mayor permisividad constructiva que incluye la ley de costas) como en el apoyo de cualquier proyecto especulativo que ha tenido a bien proponerse (Eurovegas, Barcelona World, grandes proyectos hoteleros urbanos….).

Y si las cosas han cambiado tan poco ¿de dónde viene el crecimiento actual? En parte proviene de la mejora exterior ya comentada. En buena parte de un repunte del consumo. La retracción del consumo en la crisis tiene que ver principalmente con el aumento del paro y la caída de las rentas de la gente más pobre. 

Pero es posible que ante la incertidumbre de la situación también la gente que no pierde el empleo aplace compras (especialmente de bienes de consumo duradero) y esta misma gente una vez pasado el temporal recupere hábitos de consumo del pasado (la caída del ahorro en el último año hace pensar que algo de ello ha ocurrido). La tercera pata es el gasto público; resulta evidente que en un año electoral en el que el Gobierno se juega tanto ha habido una relajación del gasto impuesta por el ciclo político y facilitada por la caída de los intereses de la deuda. 

La cuestión es que posiblemente pasadas las elecciones esta alegría del gasto no será posible (y si pierde las elecciones el PP tendrá una excusa para atacar al nuevo gobierno de frenar la economía y el nuevo gobierno de acusar al anterior de haber vuelto a empeorar las finanzas públicas; nos espera ser espectadores de una nueva batalla de ping-pong). Una vez aumenta alguna actividad el multiplicador keynesiano hace el resto, un poco más de empleo y actividad en un sector inducen más actividad en otros. 

De la misma forma que los drásticos ajustes de 2012 hundieron aún más la actividad los ligeros aumentos del gasto actual la han animado. El problema está en si va a ser posible que esto sea un proceso de largo plazo.  (...)

A menos que surja una nueva burbuja de magnitud sostenida (o un nuevo factor expansivo que soy incapaz de detectar) más bien hay que esperar que, en lo esencial, persista el nivel de problemas básicos del país.  

 La crisis y su gestión han tenido unos impactos nefastos. Lo peor sin embargo es que no ha servido para generar políticas que nos protejan frente a su posible repetición. Y es que nuestras élites dirigentes han sido incapaces de pensar en cambios de dirección. Y las políticas europeas no han hecho más que bloquear cualquier posibilidad de cambio real."               (Albert Recio Andreu, Attac España, 05/06/2015)

25.5.15

Según Scientific American, España era pionera en energía renovable, medicina, nanotecnología, telecomunicaciones, biofarmacéutica, biotecnología, oceanografía , ecoindustria, infraestructuras públicas, construcción naval, automotriz, máquina herramienta, sector turístico y sector financiero. Los recortes de Rajoy acabaron con todo

"(...) En el último decenio, España habría sido pionera en los campos de energía renovable (fotovoltaica, biomasa y eólica), medicina, nanotecnología, telecomunicaciones, biofarmacéutica, biotecnología, oceanografía , ecoindustria, infraestructuras públicas, construcción naval, automotriz, máquina herramienta, sector turístico y sector financiero (según el ranking publicado por la revista Scientific American, en el 2009 España ocuparía el décimo puesto mundial tanto en publicaciones científicas como en gasto total en I+D+i,ocupando además el número nueve en cantidad de doctorados). 

Sin embargo, desde el 2009 los recortes en I+D+I ascienden al 40 % con una inversión del 1,33% del PIB y cada vez más lejos del 2% de media de la UE ,lo que tendrá como efectos colaterales la drástica reducción de becas para investigadores y la asfixia por inanición económica de múltiples proyectos científicos y tecnológicos. 

Así, la inversión en I+D en las Universidades Públicas (de donde salen dos tercios de las investigaciones científicas) vio recortado su presupuesto en el 2013 en un 80% y el Centro Superior de Investigaciones Científicas (organismo con 130 sedes y más de 13.000 trabajadores, entre investigadores y técnicos), habría sufrido en los últimos cuatro años una merma del 30% de financiación pública (un 9% menos en el 2013).

Por otra parte, según un estudio elaborado por FENAC (Federación Nacional de Asociaciones de Consultoría), desde 2.008 se habrían marchado de España más de 300.000 jóvenes (la mayoría jóvenes universitarios en busca de un primer empleo), con lo que se conjuga el fiasco inversor de un Estado que tras haber gastado en la formación de cada titulado unos 5.000 € (el alumnado sólo paga el 20% del coste real de la matrícula), asiste impotente a la sangría imparable de la fuga de cerebros. 

De seguir obviando la inversión en inteligencia, España podría convertirse en la próxima década en un país tercermundista a nivel de investigación e innovación, condenado a comprar patentes extranjeras y producir productos de bajo perfil tecnológico que requieran mano de obra de escasa o nula cualificación y fácilmente explotable, pues aunque España sigue compitiendo en gran número de sectores con las economías de referencia al tener costes laborales competitivos, tendría como Talón de Aquiles de sus exportaciones el reto de la calidad de sus productos y el no estar bien posicionada en los mercados emergentes."         (Germán Gorraiz López, Alainet, 21/05/2015)

15.5.15

El 41% de las pymes españolas siguen en peligro de quiebra... pues vaya con la recuperación

"El 39,8% de las empresas españolas tiene riesgo de quebrar. La cifra se incrementa ligeramente en el caso de las pymes, que alcanza el 41,75%.
 
Las cifras salen de un estudio elaborado por la firma de servicios de consultoría y asesoría SFAI Spain basándose en los datos obtenidos de las cuentas anuales de las empresas depositadas en 2013. 

La insolvencia ha descendido de forma ligera, ya que las empresas que se encontraban en una zona de riesgo en 2013 eran el 49,71% del total. El porcentaje de las empresas con bajas probabilidades de caer en insolvencia también tuvieron un pequeño crecimiento, pasando de 49,71% al 50,33%, a lo largo de 2014.

Analizando la probabilidad de insolvencia de las empresas según el número de trabajadores, se observa que a medida que la compañía crece en tamaño el riesgo de quiebra disminuye. 

 Así, de las más de 400.000 empresas con una plantilla entre 0 y 10 empleados, el 48,87% están clasificadas sin riesgo de insolvencia (frente al 47,04% del ejercicio anterior). El porcentaje de alto riesgo de quiebra también sufre un descenso significativo, pasando del 43,61% al 41,75%.

A medida que crece el tamaño de las empresas, se observa que el riesgo disminuye de forma importante, tanto para las empresas con una plantilla entre 11 y 50 empleados y entre 51 y 200 empleados, con unas cifras muy similares. 

En el grupo de las empresas más grandes, con plantillas superiores a los 200 trabajadores, el riesgo de insolvencia se incrementa un poco, hasta alcanzar el 30,20% de compañías que tienen un alto riesgo de quiebra a dos años vista (en comparación al 28,60% de las empresas con 11-50 empleados y al 27,60% de las compañías con plantillas entre 51 y 200 trabajadores). (...)

Precisamente, el alto grado de empresas en situación de quiebra obligó al gobierno a mover pieza para darles un futuro. Así, la que estaba llamada a ser tabla de salvación de las empresas parece haberse convertido en su condena casi segura... aunque tras una lenta agonía.

 Las empresas, que durante los primeros años de funcionamiento de la nueva Ley Concursal sí vislumbraban que podía ser su flotador, huyen ahora de ella como escaldadas. Así, a lo largo de 2014 menos de un 10% de las compañías en serias dificultades financieras ha terminado por acogerse a esa vía.  (...)"            (M.Alba, Vox Populi, 14/05/2015)

15.12.14

El declive industrial en Catalunya es insólito y único por su profundidad

"En 1994, la industria ocupaba al 29% de la población ocupada en Catalunya. En el 2013 ese porcentaje se redujo al 18,3%. 

La magnitud del descenso ha sido prácticamente idéntica (del 29% al 18,6%) en términos de peso sobre el PIB. Los datos se recogen en un estudio encargado por la Fundació per la Indústria (antes Fundació Gremi de Fabricants) elaborado por el economista Josep Oliver.

Del estudio emerge una visión muy diferente de la realidad de un país que ha hecho de la tradición industrial parte de su identidad. En las grandes regiones industriales alemanas y del Centro de Europa, la industria es todavía más del 30% del empleo. Catalunya anda ya muy lejos de esos porcentajes y recuperar los 250.000 empleos perdidos en este periodo, conceptuado como la peor crisis vivida en medio siglo, es una quimera.

Lo ocurrido no es específico de Catalunya. Es común a la casi totalidad de regiones al oeste del Rin, convertida hoy en la nueva línea divisoria entre la Europa industrial y la que no lo es. 

Desaparecen los islotes industriales del Sur europeo. Entre ellos el País Vasco, donde el peso de la industria en el PIB baja del 28% al 21%. Sale mejor parado que Catalunya. Es verdad. Pero revela que ni el concierto económico ni una estrategia más agresiva han evitado el declive.

Es decir, la globalización, a través de deslocalizaciones y una fuerte competencia a la baja en precios, ha tenido efectos devastadores sobre el empleo industrial en la Europa del Sur.

Se pueden encontrar atenuantes. Pero el declive industrial en Catalunya es insólito y único por su profundidad. 

  Se puede decir que lo ocurrido es resultado de la crisis financiera e inmobiliaria. En parte es así. Pero también es verdad que la burbuja “narcotizó” la inversión con mucho crédito que no volverá y que la construcción tiró de algunos sectores industriales. (...)"       (RAMON AYMERICH, LA VANGUARDIA, 9.12.14, en Diari de Miquel Iceta, 09/12/2014)

20.10.14

La morosidad ha propiciado el cierre de más de 400.000 empresas en España desde 2008

"La morosidad ha propiciado el cierre de más de 400.000 empresas en España desde 2008, según el estudio 'Informe sobre la morosidad del crédito comercial en España 2014', elaborado por EAE Business School y la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad.

En concreto, el estudio pone de manifiesto que el retraso medio en los pagos sobre el plazo estipulado fue de 16,95 días, la tercera mayor media por detrás de Portugal e Italia. Esta cifra es superior a la media europea de retraso de pagos, que actualmente se sitúa en 14,11 días. 

 Asimismo, el ratio de morosidad en 2013 en España (porcentaje de impagos respecto al total de facturación) se cifró en el 5,1%, porcentaje muy superior al de la media europea. (...)

El estudio muestra además que solo el 43% de los pagos de las empresas españolas se ha hecho respetando las condiciones pactadas con sus proveedores, lo que supone un coste directo para el conjunto del tejido empresarial de 2.815 millones de euros."       (Expansión, 20/10/2014)

17.10.14

La facturación y los pedidos de la industria vuelven a caer

"La cifra de negocios de la industria descendió un 1,4% el pasado mes de agosto respecto al mismo mes de 2013, mientras que las entradas de pedidos del sector retrocedieron un 3,8%, según datos difundidos este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Con el dato de agosto, la facturación y los pedidos de la industria vuelven a terreno negativo tras dos meses consecutivos de crecimientos interanuales.  (...)

Por sectores industriales, todos ellos presentaron tasas anuales negativas de facturación en agosto, salvo los bienes de equipo y la energía, que elevaron sus ventas un 3,2% y un 1,2%, respectivamente. Por el contrario, los bienes intermedios recortaron su facturación un 2,3%, los bienes de consumo no duradero un 3,8% y los bienes de consumo duradero un 2,4%.  (...)"           (Cinco Días, 17/10/2014)


21.7.14

Las exportaciones, “motor de la recuperación” según Rajoy, vuelven a caer y el déficit comercial se dispara

"(...) El déficit comercial español se disparó el pasado mes de mayo según datos oficiales del Gobierno. Las importaciones subieron un 7% en tasa interanual y las exportaciones volvieron a caer por segundo mes consecutivo en 1,3% también en tasa interanual. 

En los cinco primeros meses de este año el déficit comercial acumulado es de 10.400 millones de euros, mientras que en el mismo período del año pasado era de la mitad, 5.700 millones.

El déficit comercial se dispara entre los meses de abril y mayo porque se produce la peor combinación: aumentan las importaciones y bajan las exportaciones. Cabe recordar que las grandes economías tienen superávit comercial, es decir, venden más de lo que compran.

El Ministerio de Economía achaca la caída de las exportaciones a la fortaleza del euro, que penaliza a sectores especialmente vulnerables a la cotización en los mercados de divisas, como por ejemplo el de petróleo y derivados.

El Gobierno del PP no ha tenido ni un solo dato económico del que presumir, por eso  hasta ahora acudió al Congreso a presumir de que el déficit comercial se había reducido. No explicaba por qué: porque la economía española en recesión no tenía dinero para importar bienes. Rajoy  pasó a presumir de las exportaciones a lo largo de 2013, dado que con la devaluación salarial España comenzó a producir más barato. Aseguró que las exportaciones eran “el motor de la recuperación”, pues bien, según los datos de su propio gobierno ese motor no tiene la potencia necesaria."         (El Plural, 16/07/2014)

7.2.14

La producción industrial cayó un 1,8% en 2013

"La producción industrial retrocedió un 5,9% en 2012, cuatro puntos más de lo que lo ha hecho en 2013, y bajó un 1,8% en 2011, según los Índices de Producción Industrial (IPI) publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE). 

 En todo caso, estos descensos quedan lejos de los experimentados en los años más duros de la crisis, 2008 y 2009, cuando se contrajo un 6,5% y un 16,2%, respectivamente, informa Europa Press. Con este descenso anual, la producción industrial suma cinco de los últimos seis años en negativo. Salvo el ejercicio 2010, donde subió un 0,9%, el IPI ha caído todos los años desde 2008. 

Además de los bienes de consumo duradero, los sectores de energía, bienes intermedios y bienes de consumo no duradero experimentaron caídas en su producción durante 2013 (-2,7%, -2,6% y -1,3%, respectivamente), siendo los bienes de equipo el único sector que registró avances en el año (un 0,9%) (...)"         (Expansión, 07/02/2014)

5.12.13

La actividad industrial en España se contrajo en noviembre

"La actividad del sector manufacturero en España se situó en noviembre en 48,6 puntos básicos, lo que supone su nivel más bajo desde el mes de mayo e indica "el primer deterioro de las condiciones operativas en cuatro meses", según refleja el índice PMI, elaborado por Markit y recogido por Europa Press. (...)

En un comunicado, Markit explica que el sector manufacturero español regresó a territorio de contracción en noviembre por la caída de la producción y los nuevos pedidos. En consecuencia, la actividad de compras disminuyó a un "ritmo fuerte" y la destrucción de empleo continuó siendo marcada. (...)

"El último estudio del PMI pone de relieve la fragilidad actual del sector manufacturero español, donde el mercado interno constituye la principal fuente de debilidad", destacó Andrew Harker, economista de Markit y autor del informe.

El economista incidió en que lo "único realmente positivo" que se desprende de los datos de noviembre es el nuevo aumento de los nuevos pedidos para exportaciones, "pero en esta ocasión el crecimiento de las exportaciones no fue suficiente para soportar el aumento de los nuevos pedidos en total".          (Info Libre, 02/12/2013)

15.11.13

Extrabajadores de una planta de tableros de cuarzo resucitan la empresa que los echó tras una pelea judicial con los antiguos dueños


 Trabajadores de Privilege que se han adueñado de la empresa después de que los despidieran. / GABRIEL TIZÓN

"De empleados a propietarios. En cuatro palabras se resume una transición laboral que les ha costado dos años de angustias y pelea judicial para sacar adelante un proyecto que los aleja de la larga cola del paro. 

39 de los 74 extrabajadores de Privilege, una planta que fabrica tableros de aglomerado de cuarzo para encimeras de cocina y baño en Narón, se han hecho con las riendas de su antigua empresa y apuran los trámites para volver a producir bajo el nombre de Seaquarz.

“Todos somos socios-trabajadores”, presumen. La mitad de la antigua plantilla se ha embarcado en una aventura empresarial que les ha supuesto muchos sacrificios personales a base de estirar los ahorros mientras el panorama jurídico no se despejaba. 

Se constituyeron como Sociedad Limitada Laboral (SLL) y destinaron el importe íntegro de la suma de sus finiquitos, unos 650.000 euros, a pujar por su antigua fábrica. Petrificados se quedaron cuando un juzgado coruñés se la adjudicó en subasta pública a los mismos dueños que la habían llevado a la quiebra con una oferta de seis millones a través de una empresa pantalla creada para la subasta.

Sus anteriores propietarios, una familia italiana al frente del grupo Quarella, no llegaron a depositar ni un céntimo y, por descarte, la propiedad cayó en manos de Seaquarz, la segunda oferta. El 3 de octubre, firmaron la compra por 2,6 millones de euros. “Solo hay 12 o 14 empresas en todo el mundo que fabriquen esto y a ninguna le ha ido mal”, asegura Franciso Zurita, presidente de la cooperativa laboral.

 Achaca la quiebra de Privilege a la mala gestión de Quarella y está absolutamente convencido de que la fábrica naronesa es viable con un plan de negocio al que ya han puesto cifras y que mira a los mercados de Australia y Estados Unidos como destinatarios de un producto que planean exportar en un 90%.

La historia de Privilege es similar a la de otras firmas que aterrizaron en la comarca ferrolana atraídas por las ayudas de las Administraciones para diversificar la industria de una ría que encadena crisis y reconversiones navales. 

Abrió sus puertas en 1991 bajo el nombre de Tilestone tirando de las subvenciones de la ZUR (Zona Urgente de Reindustrialización) y la ZID (Zona Industrial en Declive) para Ferrolterra. En 1995, el 60% del accionariado pasó a manos de Quarella y el resto de la propiedad se la repartían a medias dos entes públicos: Sepides y Xesgalicia.

La fábrica ocupa la mitad de una inmensa parcela de 45.000 metros cuadrados en el polígono de As Lagoas y en sus buenos tiempos empleó a un centenar de personas. Quebró a principios de 2012 tras beneficiarse de unos tres millones en ayudas públicas, calculan sus extrabajadores.

 Tras un año de incertidumbre, en enero, el juzgado de lo Mercantil número 1 de A Coruña adjudicó la empresa a Poliver Iberia, SL, registrada poco antes de la puja y que manejaba Raffaele Zanotta, exadministrador de Privilege. El dinero que ofertaron por la nave y la maquinaria nunca llegó y, de rebote, la fábrica le tocó a sus antiguos operarios.

“Ha sido un gran esfuerzo porque dábamos pasos adelante y atrás y cundía el desánimo”, explica Emilio Casas, vicepresidente de la cooperativa. “El desgaste fue enorme porque estábamos luchando por algo que no sabíamos si podríamos tener”, dice Zurita. “Está hecho y hay que sacarlo adelante por narices”, sentencia el presidente de la cooperativa.

Los nuevos dueños de Seaquarz están deseando enfundarse el mono. Han pasado dos años desde que la empresa cerró y a la mayoría no les quedan más que dos o tres meses de paro, cuentan.

 La cooperativa ha dado de alta en la Seguridad Social a 10 de los 39 socios que estaban a punto de agotar sus prestaciones para que hagan los primeros trabajos de puesta a punto de las máquinas y están pendientes de que Xesgalicia libere un adelanto (300.000 euros) del crédito de 1,5 millones que tienen comprometido para comprar el material y reestablecer el suministro.

Están trabajando en una carta de colores para sus encimeras de cuarzo y negocian con los distribuidores la mejor forma de colocarlas en los mercados australes. “Las sensaciones son buenas”, dicen en la cooperativa, pero mientras toca mirar con lupa como se gasta cada euro. Incluso han pensado en trabajar por las noches con un turno único de ocho horas porque la electricidad es más barata en ese tramo horario y producir les costaría menos. 

Pondrán a rodar las máquinas en diciembre para fabricar los primeros metros de tablero de cuarzo y granito. Durante el concurso de acreedores han mantenido el contacto con sus antiguos clientes a los que esperan vender 150.000 metros anuales con el objetivo de triplicar la producción más adelante.

En la puerta de Privilege se apilan docenas de palés con planchas de cuarzo, una pequeña parte del stock que les quedó pendiente de colocar cuando los directivos italianos de la firma se declararon en la ruina. Hay otros tantos lotes dentro de la nave y en la parte de atrás de la propiedad. 

A esta mercancía que ya daban por perdida le ha salido un inesperado comprador australiano, Romaxx Quartz Surfaces, que la colocará en Oriente Medio como encimera en viviendas, hoteles y clubes de Abu Dhabi (Dubai) y otros emiratos árabes. La venta, que han cerrado en unos 500.000 euros, explica Casas, les dará la liquidez que necesitan para echar a rodar. 

La Administración gallega comprometió un crédito de 1,5 millones del que no han visto ni un euro. Apremian al Gobierno gallego para que desbloquee un anticipo de 300.000 euros que necesitan para importar la piedra de Turquía e Israel y dar de alta la nave en Fenosa."            (El País, 09/11/2013)