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9.4.25

Antonio Maestre: Hay que atender muy bien cuáles son los movimientos de Antonio Maillo e IU que, a pesar de su debilidad actual, son los únicos que mantienen una mínima estructura de partido alejado de las estructuras oligárquicas que son Podemos y Sumar. Su decisión girará la balanza a un lado u otro... no tengo ninguna duda de su bonhomía, es precisamente por eso, porque creo que es una buena persona, creo que no es capaz de comprender el nivel de vileza en el que se mueve la partida... El plan no es que esté oculto. Irene Montero ya ha instado a que la gente de Sumar se vaya al PSOE, porque su intención es ser la cabeza de un nicho que les permita mantener la hegemonía del espacio por incomparecencia o por haber convertido la izquierda en una lucha sin cuartel en la que solo sobrevive quien tiene menos escrúpulos para ir destruyendo personalmente a cualquiera que no les sirva para su cometido. El capital político expulsado estos diez años es ingente y la toxicidad de la lucha de poder por seguir viviendo de los recursos públicos ha acabado con la salud mental hasta de los más próximos al clan...

 "Hay un plan para acabar con el Gobierno de coalición y no es de la derecha, ni siquiera de la extrema derecha y, aunque no lo crean, Izquierda Unida tiene la clave para llevarlo a cabo o desactivarlo. De la decisión que tome Antonio Maíllo dependerá el futuro de Sumar, Podemos, de la izquierda española en el medio plazo y de que el Gobierno de Pedro Sánchez tenga alguna posibilidad de reeditarse. Todos somos conscientes, y quien no lo sea a estas alturas es que vive en un mundo utópico, es que Irene Montero y Yolanda Díaz nunca podrán compartir espacio electoral. No voy a perder más tiempo con el debate de la unidad porque eso solo se produciría en una coyuntura extrema en la que se les obligara por parte del cuerpo social progresista y no se me ocurre cómo esa situación se puede dar en un contexto de enajenación, apatía y desmovilización generalizada. Eliminada esa posibilidad de la unidad, y por ende, de que el Gobierno de coalición progresista se repita. Se trata de ver quién es la cabeza visible de una izquierda institucional jibarizada. Controlar el cotarro, aunque solo sirva para pagar sus hipotecas.

El plan no es que esté oculto. Irene Montero ya ha instado a que la gente de Sumar se vaya al PSOE, porque su intención es ser la cabeza de un nicho que les permita mantener la hegemonía del espacio por incomparecencia o por haber convertido la izquierda en una lucha sin cuartel en la que solo sobrevive quien tiene menos escrúpulos para ir destruyendo personalmente a cualquiera que no les sirva para su cometido. El capital político expulsado estos diez años es ingente y la toxicidad de la lucha de poder por seguir viviendo de los recursos públicos ha acabado con la salud mental hasta de los más próximos al clan.

Manu Levín se refirió en privado a esta lucha entre Sumar y Podemos como una "dinámica de guerra" en la que solo servía destruir al par. Para eso no se han dejado ninguna de las políticas que desde la izquierda se venían rechazando, como es el hecho de utilizar el consejero que les toca en TVE por turno para asegurarle al PSOE la victoria en las votaciones del consejo a cambio de que el empresario tenga sitio en las tertulias del ente público y colocar a sus más afines de la empresa en el resto de tertulias. El uso de los recursos públicos para beneficio privado es algo que se debería rechazar, pero parece que si lo hacen los que venían a asaltar los cielos se les perdona.

Voy a insistar las veces que haga falta. Una empresa que se dedica a la comunicación con una línea editorial que es la que marca la línea política de Podemos conseguirá más dinero, más suscripciones y más apoyos si gobierna la extrema derecha. Los proyectos contrahegemónicos siempre funcionan mejor a la contra, polarizando, con la gente sufriendo y buscando algún asidero, que siendo tan solo el pepito grillo de un gobierno progresista al que has pertenecido. Esto significa que cuanto peor le vaya a la clase trabajadora, y a los colectivos vulnerables, más podrá capitalizarlo el exvicepresidente que ahora es empresario.

En esta coyuntura, sin posibilidad de que exista un proyecto político a la izquierda, hay que atender muy bien cuáles son los movimientos de Antonio Maillo e IU que, a pesar de su debilidad actual, son los únicos que mantienen una mínima estructura de partido alejado de las estructuras oligárquicas que son Podemos y Sumar. Su decisión girará la balanza a un lado u otro. Antonio Maíllo es un político honesto y honrado al que estas luchas criminales de Madrid le pillan un poco lejos. La decisión que tome la hará pensando en lo mejor para las clases populares, no tengo ninguna duda de su bonhomía, es precisamente por eso, porque creo que es una buena persona, creo que no es capaz de comprender el nivel de vileza en el que se mueve la partida. A Podemos, de IU solo le interesan los cuadros y su estructura y si puede vampirizarlas y luego dejarlos boqueando en una cuneta es lo que hará. A Irene Montero solo le sirve un proyecto en el que manden de manera zhdanovista. Al menos que en IU tengan en cuenta lo que ocurrirá si deciden formar un frente con quien solo quiere usarlo como huésped en un estrategia parasitaria."

(Antonio Maestre , blog, 09/04/25)

2.4.25

Antonio Maestre: Hay al menos 30 circunscripciones en las que sería imposible sacar representación si la izquierda concurre por separado, por lo que haría que VOX consiguiera más escaños. Es decir, sin la unidad de la izquierda tendremos a Santiago Abascal de vicepresidente... Entre matar a Yolanda Díaz o Santiago Abascal en Podemos tienen claras las prioridades... Las direcciones de los partidos de la izquierda poscomunista quieren destruirse y pasarse cuentas pendientes... Los mismos votos logrados por la izquierda poscomunista en las elecciones de 2023 yendo juntos permitirían ganarle las elecciones a la derecha y la extrema derecha. Eso lo saben todos los líderes de las diferentes formaciones de izquierdas, Yolanda Díaz, Antonio Maillo, Pablo Iglesias, Mónica García y resto de formaciones que confluyen electoralmente con las mismas ideas y muchos odios cruzados... La única posibilidad para conformar una organización de izquierda instrumental, o sea, útil, es el aceleracionismo y derruir hasta los cimientos las direcciones de todas las organizaciones de izquierda del momento para volver a construir unos liderazgos basados en la construcción horizontal sin deudas pendientes entre sí... Decía Pablo Iglesias en RNE que Sumar está muerto, tiene razón, pero es que Podemos ya murió y aun no se han dado cuenta que la momificación tampoco es un proyecto político viable y lo han convertido en una sociedad unipersonal. En las próximas elecciones por fin lo conseguirán y los fascistas tomarán el poder

 "Pedro Rosemblat en su programa Somos Gelatina intentaba explicar con frustración qué pasaba con la interna del peronismo entre Axel Kicillof y La Cámpora mientras Javier Milei está destruyendo el país. La desesperación en su editorial se mascaba cuando clamaba diciendo qué mierdas están discutiendo que nadie en las bases comprende. No es consuelo ver que en Argentina sucede lo mismo que en España, pero sirve para entender con simplicidad que no existe ninguna discusión política de base sino un simple intercambio de odios para beneficiarse política y económicamente. Que hay que pagar hipotecas costosas.

Hay dos hechos incontestables y contradictorios que conviven y que son ineludibles. No hay posibilidad de comparecer en unas elecciones con una mínima posibilidad de ganar sin que la izquierda que compite con el PSOE vaya unida, pero es imposible que en las condiciones de corto y medio plazo vaya unida. Es decir, no hay ninguna posibilidad de que en las próximas elecciones la izquierda sea un factor de posibilidad de victoria con los actuales liderazgos. Vamos a tener a los ultras destruyendo todo lo avanzado en los últimos 30 años porque su capacidad destructiva es mucho más eficiente y duradera que lo que la izquierda es capaz de reconstruir cuando accede al poder. Es una irresponsabilidad histórica, pero hay dirigentes que solo piensan en su cuenta corriente. Les importa una mierda la clase trabajadora y sus condiciones.

Hay al menos 30 circunscripciones en las que sería imposible sacar representación si la izquierda concurre por separado, por lo que haría que VOX consiguiera una mayor capitalización en escaño. Es decir, sin la unidad de la izquierda tendremos a Santiago Abascal de vicepresidente. Lo cierto es que eso es lo que quieren algunos empresarios para poder ejercer de contrapoder y amasar más dinero. Entre matar a Yolanda Díaz o Santiago Abascal en Podemos tienen claras las prioridades. No hay nada que hacer y hay que empezar a pensar en el largo plazo porque el posibilismo ya ha demostrado que tiene unos márgenes muy estrechos con la actual correlación de liderazgos. Las direcciones de los partidos de la izquierda poscomunista quieren destruirse y pasarse cuentas pendientes. Hablar de unidad es una entelequia voluntarista sin ninguna posibilidad de producirse.

Los mismos votos logrados por la izquierda poscomunista en las elecciones de 2023 yendo juntos harían que consiguieran muchos menos diputados que permitieran ganarle las elecciones a la derecha y la extrema derecha. Eso lo saben todos los líderes de las diferentes formaciones de izquierdas, Yolanda Díaz, Antonio Maillo, Pablo Iglesias, Mónica García y resto de formaciones que confluyen electoralmente con las mismas ideas y muchos odios cruzados. La presencia en el gobierno de la izquierda está agotada porque se ha demostrado que se puede lograr lo mismo, o más, estando fuera y presionando con los votos que se tienen que manteniendo la cortesía gubernamental y presionando desde dentro. Porque se presiona poco y la sensación que se traslada es la de inmovilismo, inoperancia y complicidad con decisiones ajenas aunque no se compartan.

La estrategia de salar la tierra de los liderazgos salientes en Unidas Podemos ha encontrado en los liderazgos entrantes de Sumar una complicidad por incomparecencia. La fortaleza que podía tener Yolanda Díaz como líder la ha perdido ahora convirtiendo a esa supuesta plataforma unitaria en un partido sin ningún poder real ni influencia y ha propiciado que aquellos que fueron apartados o perdieron la disputa en 2023 tengan como única objetivo cobrarse las cuentas pendientes.

La única posibilidad para conformar una organización de izquierda instrumental, o sea, útil, es el aceleracionismo y derruir hasta los cimientos las direcciones de todas las organizaciones de izquierda del momento para volver a construir unos liderazgos basados en la construcción horizontal sin deudas pendientes entre sí. No es posible establecer alianzas con quienes se encuentran en una lógica de aniquilación del espacio para heredarlo todo. La única política existente ha sido la búsqueda del traidor como estrategia troncal de las organizaciones en proceso de destrucción o que han sufrido procesos de ataques masivos. Una situación que se ha radicalizado hasta el paroxismo solo pudiendo permanecer en las organizaciones de izquierdas aquellos que son soldados fieles de la dirección. Cualquier disensión es traición y merece la destrucción personal, social y si es posible física.

Falsos camaradas es un libro del historiador Fernando Hernandez que es imposible leer sin traerte a la actualidad de la izquierda en España y que además sirve para huir del adanismo de quien cree que ha inventado la historia en los últimos 10 años. Quien se acerque al libro de Fernando Hernandez encontrará que por no inventar no inventaron ni la autodestrucción. Hay una subtrama en la construcción del libro que me interesa mucho más como periodista que la persecución de la policía franquista al PCE. Y es la cizaña, que lleva a la desconfianza y la paranoia. La desconfianza como un virus que destruye organizaciones. La extensión generalizada de la sospecha.

La lógica schmittiana hace que sea imposible unirse con el enemigo. Existe una dinámica de guerra entre Podemos y Sumar y todos los partidos que aún perviven en él. Los que perdieron ayer, hoy solo les vale la destrucción y la victoria por aplastamiento. Decía Pablo Iglesias en RNE que Sumar está muerto, tiene razón, pero es que Podemos ya murió y aun no se han dado cuenta que la momificación tampoco es un proyecto político viable y lo han convertido en una sociedad unipersonal. En las próximas elecciones por fin lo conseguirán y los fascistas tomarán el poder. Es lo que llevan buscando hace tiempo, son solo negocios."

(Antonio Maestre , blog, 01/04/25)

31.1.25

Jaime Miquel: La foto electoral hoy... y qué hacer para impedir un gobierno PP-Vox... Irene Montero como cabeza de lista por Madrid de Podemos pasaría de 930.000 votos a 300.000 y como mucho, un escaño... la alta valoración que tiene Yolanda Díaz como ministra de Trabajo se ve penalizada por su baja valoración como líder de un espacio político inexplicado... un acuerdo del PP con Junts secundado por Vox para encaramar a los populares al gobierno de España, es una gilipollez, no va a suceder nunca... hay que recuperar territorios, especialmente la Comunidad Valenciana, e invertir tendencias y sensación social... abriendo un cauce amplio a la oferta electoral definitiva para las elecciones generales con un nuevo liderazgo de Unidad Popular tan indiscutible y prestigiado que quien no participe en él se quedará sin votos... Los números son sencillos: se empata a 175 escaños con el PSOE en 7,1 millones de votos y la candidatura de Unidad Popular en 3,2 millones, es decir, con medio millón de votos y cuatro escaños menos que el 23J

 "Si mañana se celebrasen elecciones generales, ganaría el Partido Popular con 7,8 millones de votos y 140 escaños (+3), para totalizar 177 y mayoría absoluta con Vox, que repetiría los 3 millones de votos del 23J pero ahora con 37 escaños (+4). Estos números son indiscutibles y se deducen de las tablas de resultados del barómetro de enero del CIS, la misma información con la que Tezanos sitúa al PSOE por delante, seguro que por incompetencia porque sería tramposo tratar de beneficiar a su partido. 

En cualquier caso, Sánchez no se guía por estas estimaciones de voto de Tezanos, sino por las que realizan los técnicos de la unidad de Análisis y Estudios de su Gabinete y otras del Departamento de Innovación, Análisis y Nuevas Audiencias  de Ferraz (DIANA), dirigido por Juanmi Becerra en dependencia directa del secretario de organización del PSOE, Santos Cerdán. Pedro Sánchez, que no es ningún lince en materia electoral, está asesorado por algunos altos cargos que, lejos de hacer caso a los datos de sus técnicos, pueden estar confundiéndole en su toma de decisiones.   

Así, por ejemplo, Sánchez ha promocionado a la secretaría general del PSPV-PSOE  a la gandiense Diana Morant, cuando la valenciana Pilar Bernabé le da cien mil vueltas como candidata a la presidencia de la Generalitat Valenciana. Otro ejemplo es la elección de María Jesús Montero como candidata a la Junta de Andalucía, sin caer en la cuenta de que pertenece a una clase política detestada por decenas de miles de votantes del PSOE que ya están votando a Juanma (ni al PP ni a Moreno Bonilla). Que Sánchez es torpe en esta materia y además está muy mal asesorado lo certifica la idea de hacer coincidir las elecciones generales con los comicios andaluces. Cualquiera que vea los datos de valoración que le da el CIS a Pedro Sánchez en Andalucía concluirá que esta idea es un disparate. Hay muchos ejemplos de ocurrencias presidenciales de este estilo: Juan Espadas sería un revulsivo y Lobato un gran candidato, pero ambos fueron errores garrafales. Óscar López, al menos, sabe cómo apretarle las tuercas a Ayuso, pero es un paracaidista de color caoba y subraya mejor que otros el abuso que hace el presidente de la autoritaria designación digital. Y así, Alegría para Aragón y lo que se le ocurra, que suele ser simplón, pijo o superficial y nadie se atreve a discutir. En este orden de cosas, algunos figurones le aseguran a Sánchez que el PSOE puede alcanzar el 35% de los votos válidos, lo que viene a ser unos 8,5 millones de votos y 140 escaños para una participación del 69% del Censo de Electores Residentes (CER). Con esto y con cierto aporte de Podemos e Izquierda Unida, además de los socios del ámbito autonómico, la aritmética parlamentaria estaría resuelta: toda una burrada. 

Dicho esto, conviene señalar que la continuidad del gobierno de coalición no depende de los resultados del PSOE, que a día de hoy son suficientemente buenos —7,1 millones de votos, 30% y 126 escaños (+5)—, sino de la reparación del espacio que fracturó Podemos a continuación de las elecciones del 23J. Recordemos que el resultado de Sumar en esas elecciones, con Podemos dentro pese al veto a Irene Montero, fue muy importante, tanto en términos cuantitativos —3 millones de votos, 12,3% y 31 escaños—, como cualitativos, porque sin ese resultado estaría gobernando ahora mismo el PP. Podemos no podía cargar con la culpa de un gobierno de la derecha pero fracturó el espacio después del 23J, lo que quedó certificado en las urnas y visibilizado en las elecciones europeas del año pasado, con Sumar con tres eurodiputados, Izquierda Unida extraparlamentaria y los de Irene Montero con dos. En la actualidad, Podemos sumaría alrededor de 930.000 votos, el 3,9% y 3 actas en unas elecciones generales, mientras que Sumar defendería hacia los 1,5 millones, el 6,3% y 9 escaños. Es decir, donde hubo 31 escaños el 23J ahora tenemos 12 (-19), luego lo conseguiste, Podemos, destruiste la aritmética; con 12 escaños en ese espacio, un gobierno del PP condicionado por Vox está asegurado. 

A diferencia del período preelectoral del 23J, ahora a Podemos le da lo mismo que gobierne la derecha, lo que nos hacen saber cada vez que hacen referencia al malmenorismo: si votáis por el mal menor, estáis trabajando para el mal mayor; naturalmente, cualquier opción de la izquierda del ámbito estatal y otras autonómicas, como Más Madrid o Compromís, son el mal menor. Todas, excepto Podemos. El descubrimiento de Iglesias es una doble idiotez. Primero, porque los electorados de Izquierda Unida, Compromís o Más Madrid son una realidad, luego así aseguramos, precisamente, la fractura y el éxito del mal mayor —PP+VOX—. Y segundo, porque en el mercado electoral existe el voto útil, que consiste, precisamente, en votar a una segunda opción personal para evitar el éxito del mal mayor —PP+VOX—.  Nadie compra Pepsi para fastidiar a Coca-Cola, pero mucha gente de la izquierda vota al PSOE para fastidiar al PP, particularmente donde se reparten pocos escaños y elegir la primera opción personal es tirar el voto: por ejemplo, votar a Podemos en Ávila. 

Lo que nos dice Podemos con el malmenorismo es que le importa un comino quién gobierne en España, lo que nos proporciona un dato fijo para construir la solución que necesita la izquierda impura o malmenorista: Podemos concurrirá a las elecciones generales próximas por separado, con Irene Montero como cabeza de lista por Madrid. Un dato importante porque ayuda a definir el trabajo que tenemos por delante: construir una oferta electoral de un prestigio tal que quien no participe se quede sin votos. Dicho de otra forma, si ahora Podemos se está llevando 930.000 votos (CIS), buena parte del trabajo consistirá en que la nueva oferta rebaje esa cifra a 300.000 votos y, como mucho, a un escaño por Madrid. 

Ahí los ves manguera en mano llenando piscinas tan vacías como un acuerdo del PP con Junts secundado por Vox para encaramar a los populares al gobierno de España. Esto es, sencillamente, una gilipollez, no va a suceder nunca

Si Podemos hubiera tenido una trayectoria exitosa en el mercado electoral, Sumar no habría existido. En abril de 2021 UP no garantizaba el umbral de los 35 escaños que vamos a construir de nuevo —no les quepa duda—, pero Yolanda Díaz tenía una valoración de 6,9 puntos entre votantes del PSOE cuando Sánchez tenía 6,4 (CIS), y superaba igualmente al madrileño en el total de la población de 18 y más años de edad: tenía la valoración más alta de todas y todos en España. Esa valoración la había conseguido como ministra de Trabajo y su liderazgo proporcionaba la expectativa más razonable para asegurar la continuidad del gobierno de coalición. Se creó Sumar y funcionó. Sin embargo, Sumar no ha construido un espacio electoral propio desde el 23J y es percibido en el mercado electoral como la coalición de partidos que concurrió en las elecciones generales del 2023. O, como mucho, un PSOE con matices o la operación reformista de los Comunes, la coalición de diseño barcelonés. Si Sumar no representa el consenso plurinacional de los demás que delimita o indica al PSOE las políticas que puede desplegar, deja de ser útil y esto ya ha sucedido. Las  consecuencias son inmediatas. Por un lado, se activan transferencias de voto al PSOE y a Podemos, reduciéndose  su potencia a los electorados que integran la coalición por separado, esto es, a los 1,5 millones de votos actuales. Por otro, la alta valoración que tiene Yolanda Díaz como ministra de Trabajo se ve penalizada por su baja valoración como líder de un espacio político inexplicado. ¿Quién está peleando en la actualidad por la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales? La misma Yolanda Díaz de la reforma laboral, pero no lo rentabiliza; Mónica García ya no va por la vida apartando los árboles a puñetazos y  Ernest Urtasun nos parece más finolis que pueblo. 

Hay periodistas y tertulianos supuestamente amigos que tienen que hacer coincidir la realidad con sus análisis y no al revés, y ahí los ves manguera en mano llenando piscinas tan vacías como un acuerdo del PP con Junts secundado por Vox para encaramar a los populares al gobierno de España. Esto es, sencillamente, una gilipollez, no va a suceder nunca: ni señales, ni medios plazos, ni pistas de aterrizaje ni historias. Los votantes de Junts no tienen nada que ver con la derecha autoritaria española, pero además, los votantes del PP y los de Vox lo que quieren es ver a los dirigentes de Junts en la cárcel y, repetimos por enésima vez: este mercado es de demanda, lo que significa que haz de tu capa un sayo y verás dónde terminas.      

Que estos del PSOE son trileros lo sabe cualquiera, pero no resolvemos nada diciéndolo. Del mismo modo, no nos aporta nada recordarle a quien exhibe las plumas más coloridas que sus votos son igual de importantes que los de las plumas pardas: sería del género idiota y tendría todo el coste electoral para Junts dejar caer a este gobierno, Miriam Nogueras. Primero, porque siete de cada diez votantes de Junts prefieren presidente de España a Pedro Sánchez. Y, segundo, porque las Cortes Españolas han aprobado una ley de amnistía que exonera de responsabilidades penales a cientos de personas implicadas en los sucesos del 1-O: esa es la voluntad popular y ese es el norte también para el poder judicial. 

Por lo tanto, hay tiempo. Nos olvidamos de las elecciones generales con las andaluzas, porque seguiría gobernando Moreno Bonilla y además Feijóo, y dejaremos pasar los comicios autonómicos y municipales de 2027, porque hay que aprovechar esas elecciones para recuperar territorios, especialmente la Comunidad Valenciana, e invertir tendencias y sensación social. Unos comicios, los autonómicos, donde el espacio situado a la izquierda del PSOE presentará novedades importantes, abriendo un cauce amplio a la oferta electoral definitiva para las elecciones generales: un nuevo liderazgo tan indiscutible y prestigiado que quien no participe se quedará sin votos. Para llegar hasta allí harán falta presupuestos y acción legislativa y, desde luego, menos circo.  

Los números son sencillos: se empata a 175 escaños con el PSOE en 7,1 millones de votos y la candidatura de Unidad Popular en 3,2 millones, es decir, con medio millón de votos y cuatro escaños menos que el 23J. "      (Jaime Miquel , InfoLibre, 30/01/25)

30.10.24

Lo que ha hecho Podemos es anunciar una negativa a aprobar los Presupuestos que podría dar la puntilla a un gobierno democrático y progresista (por muchas limitaciones y contradicciones que tenga, como las tiene) cuando se está poniendo en marcha un golpe de Estado de los de nueva ola... Lo dijo hace unos días con extraordinaria claridad el portavoz del Partido Popular en el Congreso, Miguel Tellado: «Nuestra obligación es acabar con este Gobierno lo antes posible, y lo vamos a hacer con todos los medios a nuestro alcance»... Ayudar a tumbar a este gobierno cuando está en marcha un golpe de Estado es una barbaridad... porque a mí me parece de todo punto imposible que un gobierno cualquiera pueda reducir un 40 por ciento, por ley y en el marco de una legislatura el precio de los alquileres en toda España. Ni creo que fuese factible legalmente, ni tampoco económicamente (Juan Torres López)

 "Las condiciones relativas a política de vivienda que la dirección de Podemos sometió a referéndum de sus bases para apoyar los Presupuestos Generales de Estado y que han sido aprobadas masivamente me parecen una gran equivocación.

Lo que acaba de aprobar Podemos implica anunciar de antemano que se votará en contra de los Presupuestos que deberán debatirse próximamente en el Parlamento. La razón es sencilla: se trata de condiciones de imposible cumplimiento.

Puede ser que yo esté equivocado, pero a mí me parece de todo punto imposible que un gobierno cualquiera pueda reducir un 40 por ciento, por ley y en el marco de una legislatura el precio de los alquileres en toda España. Ni creo que fuese factible legalmente, al menos sin un cambio normativo que debería ir mucho más allá de donde puede o debe ir una ley de Presupuestos, ni tampoco económicamente. (...)

Lo que ha hecho este partido es anunciar una negativa a aprobar los Presupuestos que podría dar la puntilla a un gobierno democrático y progresista (por muchas limitaciones y contradicciones que tenga, como las tiene) cuando se está poniendo en marcha un golpe de Estado de los de nueva ola. Es decir, no de los que se llevan a cabo con tanques en las calles, sino a través de los medios, la judicatura, la mentira y la manipulación de todo tipo de instituciones. Lo dijo hace unos días con extraordinaria claridad el portavoz del Partido Popular en el Congreso, Miguel Tellado: «Nuestra obligación es acabar con este Gobierno lo antes posible, y lo vamos a hacer con todos los medios a nuestro alcance».

La derecha no lo disimula, no lo niega, no lo dice con retórica, sino claramente: lo que pretende y está organizando es acabar con el gobierno de Pedro Sánchez por cualquier medio que tenga a su alcance. No con los democráticos o constitucionales, sino con cualquiera que sea efectivo para ese fin, como es fácil comprobar.

Ayudar a tumbar a este gobierno cuando está en marcha un golpe de Estado es una barbaridad que puede cometer Podemos. (...)"              (Juan Torres López, blog, 29/10/24)

14.10.24

La guerra sucia contra Podemos: el fin de 'Neurona' evidencia los mecanismos del poder para acabar con la disidencia... el juez Escalonilla mantuvo imputado a Podemos y a sus dirigentes más de tres años sin indicios delictivos

 "Esta semana la Audiencia Provincial de Madrid ha archivado de manera definitiva el caso Neurona, aquel que mantuvo a Podemos y a varios de sus dirigentes imputados durante tres años sin que existieran indicios sólidos de delito; el mismo caso que imputó a una trabajadora del partido por coger en brazos a los hijos de Irene Montero y Pablo Iglesias, acusada de ser una 'niñera' pagada con fondos del partido. 

Todas las piezas separadas que abrió un juez instructor no demasiado conocido hasta entonces, Juan José Escalonilla, fueron archivándose lentamente, tras resolver la Audiencia los recursos contra esos archivos presentados por las acusaciones de Vox y la Asociación de Juristas Europeos Pro Lege, de la misma órbita ultra.

El lawfare o guerra judicial también consiste en alargar todo lo que sea posible los procedimientos judiciales contra adversarios políticos; y si en ese tiempo se convocan elecciones, mejor.

Con el caso Neurona, Podemos sufrió desde el verano de 2020 una constante auditoría de sus cuentas, que le mantuvo imputado tres años con la sola denuncia de un abogado despedido del partido, que quería vengarse. Pero la guerra contra Podemos viene de más lejos, casi desde el mismo momento de su fundación. 

La guerra desde el poder político contra Podemos ha sido una guerra sucia de manual. Desde que 69 diputados y diputadas de la formación y de sus coaliciones entraron por primera vez en el Congreso de los Diputados, el 20 de diciembre de 2015, el sistema se puso en modo defensivo.

Desde el Poder Ejecutivo se pasó a la acción. Los recursos de las 'cloacas del Estado' fueron puestos al servicio del Ministerio del Interior, con fines que atentan directamente contra el Estado de derecho.

Un grupúsculo de la Dirección Adjunta Operativa (DAO) —la cúpula del Cuerpo Nacional de Policía—, se dedicó a espiar a los parlamentarios de Podemos fuera de la ley, sin orden judicial, sin más motivación que los intereses partidistas de la formación política al frente del Poder Ejecutivo, el Partido Popular. 

Pero hoy son los espías los investigados. El 30 de octubre de 2023 Podemos presentó en la Audiencia Nacional una querella contra el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, del PP, y el ex secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez. Los morados les acusan —junto a Ignacio Cosidó, ex director general de la Policía, y Eugenio Pino, que había sido número dos de la Policía, y otros ocho mandos — de los delitos de organización criminal, revelación de secretos, prevaricación administrativa, falsedad documental, malversación y contra las instituciones del Estado. 

Pedraz deja fuera a Rajoy y al PP

La querella recayó en el Juzgado Central de Instrucción 5 de la Audiencia Nacional, a cargo del juez Santiago Pedraz, que en febrero de 2024 la admitió a trámite, pero solo contra un puñado de querellados, citados a declarar a finales de este mes de octubre y en noviembre: Francisco Martínez, Eugenio Pino, y los mandos policiales José Ángel Fuentes Gago, Andrés Gómez Gordo, Enrique García Castaño y Germán Rodríguez Castiñeira. Deja fuera al propio PP, al expresidente del Gobierno Mariano Rajoy y al exministro del Interior; y a Cosidó lo cita como testigo.

Aquella 'brigada política' del Ministerio del Interior buscó cualquier dato que pudiera perjudicar o incriminar a los representantes de Podemos. Para ello, se efectuaron centenares de búsquedas de al menos 55 de los 69 diputados del partido entre 2015 y 2016. Así lo ha constatado el magistrado Pedraz, en un informe remitido por la Unidad de Asuntos Internos de la Policía, donde constan todas esas búsquedas, en comisarías repartidas por todo el Estado. 

Las consultas se realizaron sin ninguna autorización judicial e incluían bases de datos policiales como ARGOS o SIDENPOL, este último es un fichero policial con datos personales de cualquier ciudadano, aunque no tenga antecedentes policiales ni haya sido investigado nunca.

La pata mediática

Aquellas investigaciones prospectivas, prohibidas en un Estado de derecho, tenían como objetivo la "posterior filtración a los medios de comunicación bajo el marchamo de fiabilidad de las 'fuentes policiales' y desprestigiar ante la opinión pública al partido político Podemos, así como atentar de este modo contra la indemnidad de sus diputados y restantes cargos públicos".

En este sentido, destaca el falso informe PISA (Pablo Iglesias, S.A.), que la brigada política de Interior fabricó con datos falsos sobre la financiación de Podemos y que llegó a ser publicado, aun siendo obvia su falsedad. 

Algunos medios de la órbita de la derecha dieron un paso definitivo desde el amarillismo al publicar bulos relacionados con Podemos.

En ese cometido, desde lo más profundo de las cloacas del Estado, emergió una figura como el comisario José Manuel Villarejo, que tuvo un papel clave en la fabricación de pruebas falsas para desprestigiar a Pablo Iglesias y otros líderes de aquella primera etapa de Podemos. "

(Ana María Pascual, Público, 11/10/24)

11.6.24

Antonio Maestre: Yolanda Díaz ha hecho lo que hay que hacer cuando se tiene un resultado nefasto. Asumir responsabilidades. Lo que tenía que haber hecho Ione Belarra hace mucho tiempo... Mención aparte merece Podemos. Que está celebrando su resultado. Su 3%, con su mejor candidata, con todos los recursos del partido a su disposición. En serio, lo estaban celebrando. Irene Montero ha perdido con Alvise. La ex ministra de Igualdad ha sacado 270.000 votos menos que un troll de internet. No es un bagaje para estar demasiado orgullosa si se aspira a cambiar las cosas. Pero es cierto que ya no aspiran a ese cometido y solo buscan destruir a Sumar para ocupar su espacio por pequeño que sea... Jaime Miquel: estamos viendo que Podemos se puede colocar con dos diputados (que para ellos sería un éxito) si Sumar quedara en tres, es decir, si Izquierda Unida se quedara sin escaño y saltara por los aires todo ese espacio. Bueno, sí, para ellos sería un éxito, pero es un enfoque destructivo. Y esto es objetivo, esto es así: lo que quieren es la voladura del espacio. Lo que quieren es que Izquierda Unida no entre y, entonces, se monte el lío, ¿no? Es justo lo contrario de: "Vamos a encontrar soluciones a los problemas"

AntonioMaestre @AntonioMaestre

Napalm para todos y construir desde tierra quemada(...)

Mención aparte merece Podemos. Que está celebrando su resultado. Su 3%, con su mejor candidata, con todos los recursos del partido a su disposición. En serio, lo estaban celebrando. Irene Montero ha perdido con Alvise. La ex ministra de Igualdad ha sacado 270.000 votos menos que un troll de internet. No es un bagaje para estar demasiado orgullosa si se aspira a cambiar las cosas. Pero es cierto que ya no aspiran a ese cometido y solo buscan destruir a Sumar para ocupar su espacio por pequeño que sea. 

Puede que haya quien celebre victorias personales que son derrotas colectivas. Puede que haya alguien que esté tentado de considerar una buena noticia el absoluto desastre que supone tener dos partidos de nicho enfrentados a muerte. Pero no es más que una guerra de desangre mutuo en el nicho de la irrelevancia que solo favorece unas escasas cuentas corrientes.

 https://eldiario.es/129_ae7fe7?utm_campaign=botonera-share&utm_medium=social&utm_source=twitter

1:05 p. m. · 10 jun. 2024  70,6 mil Reproducciones 

  "(...) En estas elecciones europeas, estamos viendo que Podemos se puede colocar con dos diputados (que para ellos sería un éxito) si Sumar quedara en tres, es decir, si Izquierda Unida se quedara sin escaño y saltara por los aires todo ese espacio. Bueno, sí, para ellos sería un éxito, pero es un enfoque destructivo. Y esto es objetivo, esto es así: lo que quieren es la voladura del espacio. Lo que quieren es que Izquierda Unida no entre y, entonces, se monte el lío, ¿no? Es justo lo contrario de: "Vamos a encontrar soluciones a los problemas". (...)"           (Entrevista a Jaime Miquel, Samuel Martínez, Público, 05/06/24)


AntonioMaestre @AntonioMaestre

Yolanda Díaz ha hecho lo que hay que hacer cuando se tiene un resultado nefasto. Asumir responsabilidades. Lo que tenía que haber hecho Ione Belarra hace mucho tiempo.

3:18 p. m. · 10 jun. 2024 226,3 mil Reproducciones

22.4.24

EH Bildu saca los colores a Sumar y Podemos... lo que más ha castigado a la izquierda alternativa estatal es la desunión... sobre esto, precisamente, tienen mucho que aprender tanto Yolanda Díaz como Ione Belarra... Bildu es una coalición que une las militancias de tres partidos en un solo proyecto, tres formaciones diversas trabajan conjuntamente además de con militantes propios de EH Bildu... Si formaciones tan dispares son capaces de unirse en un proyecto conjunto, en una organización con sus métodos democráticos para tomar decisiones, ¿por qué no son capaces las izquierdas alternativas estatales de priorizar el programa y el proyecto político a las diferencias internas, las riñas personales y viejas rencillas? ¿Por qué desde un tiempo a esta parte lo que trasciende de las izquierda alternativa estatal es la pelea interna y la división? (Sato Díaz)

 "(...) La izquierda soberanista vuelve a dar una lección a la izquierda alternativa estatal. Sumar y Podemos, por separado, tan solo han conseguido un diputado en el Parlamento vasco.(...)

 Mucho que aprender de la izquierda soberanista tiene la estatal, de carácter confederal, la cual vuelve a obtener unos resultados ridículos en unas elecciones autonómicas

(...) lo que más ha castigado a la izquierda alternativa estatal es la desunión.  Y sobre esto, precisamente, tienen mucho que aprender tanto Yolanda Díaz como Ione Belarra de Arnaldo Otegi. EH Bildu es una coalición que une las militancias de tres partidos en un solo proyecto, tres formaciones diversas trabajan conjuntamente además de con militantes propios de EH Bildu. Por un lado, la izquierda abertzale de Sortu; por otro, la socialdemocracia independentista de Eusko Alkartasuna, una escisión del PNV de hace décadas; además, la izquierda anticapitalista y soberanista de Alternatiba, proyecto escindido de IU.

Si formaciones tan dispares son capaces de unirse en un proyecto conjunto, en una organización con sus métodos democráticos para tomar decisiones, ¿por qué no son capaces las izquierdas alternativas estatales de priorizar el programa y el proyecto político a las diferencias internas, las riñas personales y viejas rencillas? ¿Por qué desde un tiempo a esta parte lo que trasciende de las izquierda alternativa estatal es la pelea interna y la división?

 Otra lección que dan las izquierdas soberanistas en general, y EH Bildu en particular, es la importancia de la implantación territorial. La coalición abertzale es una formación política que basa su poder en su fuerte raigambre municipalista. La construcción de una organización de abajo arriba es clave no solo para obtener buenos resultados electorales, también para que estos perduren en el tiempo. (...)

La formación de Yolanda Díaz, que celebraba su asamblea fundacional hace un mes en el madrileño barrio de Villaverde, no acaba de cuajar, no logra alzar el vuelo. Las disputas entre las formaciones que configuran Sumar se han evidenciado en los últimos meses, la lista de las elecciones europeas ha sido otro motivo de confrontación entre los partidos.

Podemos sigue en un proceso que, si no hay un brusco cambio de tendencia, se encamina hacia la desaparición. Vuelve a perder representación en otro parlamento autonómico tras esta jornada electoral, una constante desde el 28 de mayo del año pasado, cuando sufrió un varapalo de enormes dimensiones en las elecciones municipales y autonómicas. La formación morada va cuesta abajo y sin frenos. El partido de Ione Belarra tiene todos sus esfuerzos centrados en las elecciones europeas y en conseguir que Irene Montero entre en el Parlamento Europeo de Bruselas y Estrasburgo.

La izquierda alternativa tiene mucho que reflexionar. Sumar abrió un nuevo ciclo el pasado 23J, logrando un buen resultado que permitió mantener el Gobierno de coalición progresista en el Estado y frenar a la derecha y ultraderecha de PP y Vox. Sin embargo, el proyecto de Yolanda Díaz sufre síntomas de temprano agotamiento. Cada vez hay más voces que hablan de la necesidad de superar Sumar. (...)"                (Sato Díaz, Jefe de Política de 'Público', Público, 22/04/24)

16.3.24

Acabar como empezaste: la lección política que deja la taberna de Pablo Iglesias... El anuncio de que Pablo Iglesias abrirá en Madrid un bar en Lavapiés nos recuerda que la gente tiene que buscarse la vida incluso después de haber sido vicepresidente... Como es obvio, la noticia generó numerosas chanzas. El aprecio que se ha ganado Iglesias no ha sido mucho, y eso ha dado alas a quienes lo miran desde la superioridad o el desprecio... en la carte del bar se dejan sentir algunas de las constantes de lo que ha sido la izquierda millennial, la que tomó la escena en la década pasada... Traer a escena el pasado como fórmula de marketing fue siempre una característica de lo hípster y de la gentrificación, pero también de la izquierda de la década anterior. Es normal que esos mismos recursos discursivos se empleen ahora para vender la experiencia de visitar el bar de Pablo Iglesias (Esteban Hernández)... por cierto, Pablo Iglesias se puso un bar... a Casado le pusieron un chiringuito, de los suculentos

 "La política es dura para mucha gente. Estamos acostumbrados a oír hablar de puertas giratorias, de trabajos bien remunerados que se consiguen después de haber ocupado un cargo público, pero lo habitual, y más en los últimos tiempos, es lo contrario: que mucha gente esté pendiente de qué hará el día después. Haber integrado la estructura de un partido o de un Gobierno —local, autonómico o nacional— no es buena carta de presentación para regresar al mercado laboral, en especial si el cargo no era muy visible. Quizá por ello, muchas personas que se dedican a la política son funcionarios de carrera, tienen recursos de familia o son jóvenes que encuentran en esa vía una oportunidad laboral. El anuncio de que Pablo Iglesias abrirá en Madrid un bar en Lavapiés nos recuerda que la gente tiene que buscarse la vida incluso después de haber sido vicepresidente.

Hay en la opción escogida por Iglesias algo muy de clase media: cuando te quedas sin trabajo, te conviertes en emprendedor con algún capital que tienes o que buscas. Los bares suelen ser el negocio preferido por mucha gente, ya sean quienes no encuentran empleo y tienen que pagar las facturas o esos hijos de la clase media alta o esas figuras populares que amplían sus ingresos con una nueva fuente. Como es obvio, la noticia generó numerosas chanzas. El aprecio que se ha ganado Iglesias no ha sido mucho, y eso ha dado alas a quienes lo miran desde la superioridad o el desprecio: mira dónde ha terminado, montando un bar en Lavapiés. Sin embargo, lo personal es lo de menos, todo el mundo tiene derecho a ganarse la vida.

El bastión de la libertad proletaria

El bar en cuestión, la Taberna Garibaldi, servirá cócteles como el Durruti Dry Martini, el mojito Fidel, el daiquiri Ché o el negroni Gramsci. Entre sus lemas están: "Las tabernas son el único bastión de la libertad del proletariado" o "La verdadera grandeza se logra sirviendo a los demás". Entre el guiño, el chiste y el marketing en que se mueve la carta de bar, se dejan sentir algunas de las constantes de lo que ha sido la izquierda millennial, la que tomó la escena en la década pasada. Porque esto es lo significativo de la taberna, que no es más que una evolución lógica de lo que fue su opción política.

La década en la que triunfó Iglesias fue también la de los hípsters, aquella en la que viejas y desprestigiadas formas de consumo se reconvirtieron en nuevas modas. El gusto por lo vintage en moda y mobiliario, la reactualización de estilos musicales, la revalorización de bebidas antaño casi exclusivas de la clase obrera, como el gin-tonic, o la conversión de barrios deteriorados en espacios urbanos prestigiosos fueron parte de ese movimiento.

Lo paradójico del mundo activista, ese que afirmaba traer la innovación a la política, es que muchas de sus prácticas no eran más que una operación de gentrificación. Los asuntos que pusieron en la agenda, como la Transición, el régimen del 78, la redefinición del oprimido y la (teórica) horizontalidad en las organizaciones no eran más que las obsesiones de un ámbito, el izquierdista, que habían caído en el desprestigio y que ellos revitalizaron. Cogieron lo viejo y lo convirtieron en moda; tomaron el producto de fracasos anteriores y lo presentaron como novedoso objeto de deseo.

Revolución gentrificada

Si los pisos de barrios antaño desprestigiados, como Chueca, Malasaña y Lavapiés, se convirtieron en deseables para una nueva clase social integrada por licenciados universitarios, la opción política de la izquierda millennial consistió, primero con Podemos y después con Sumar, en reconvertir las posiciones de izquierda para hacerlas atractivas a los ojos de esa nueva clase social urbana. Citaban a Gramsci y a Lenin, pero llevaban sus ideas a un nuevo terreno, mucho más profiláctico y distinguido, el mismo que el de esos objetos y lugares que habían sido gentrificados. Es curioso que muchos de quienes militan en Sumar o en ámbitos activistas se hayan burlado de la Taberna Garibaldi, cuando vienen del mismo lugar y se dirigen al mismo sitio.

El tiempo pasa, y aquellos espacios que una vez fueron ocupados por clases jóvenes urbanas, formadas y con recursos, están transformándose en pisos turísticos y en zonas atractivas para turistas y visitantes que quieren divertirse. Son más lugares de ocio que de vida. En esos barrios, cada vez queda menos del carácter precedente: una cascada de luces de restaurantes, tiendas y bares de nuevo cuño inunda sus calles. Se han integrado con éxito en el mero comercio de experiencias.

Y eso es, en definitiva, la Taberna Garibaldi, una propuesta atractiva para quienes acuden a la ciudad como parte de esa oferta turística y de ocio que convierte lo revolucionario en lúdico e inofensivo y cobra por ello. Traer a escena el pasado como fórmula de marketing fue siempre una característica de lo hípster y de la gentrificación, pero también de la izquierda de la década anterior. Es normal que esos mismos recursos discursivos se empleen ahora para vender la experiencia de visitar el bar de Pablo Iglesias."                   (Esteban Hernández , El Confidencial, 15/03/24) 

19.2.24

Es difícil encontrar un horizonte y un futuro cierto a la izquierda en el ámbito nacional... El liderazgo de Yolanda Díaz está sufriendo un desgaste incontestable después de más de dos años de guerras internas con Podemos... Sumar ha fracasado en su primera cita con las urnas como partido... Qué decir de Podemos y de lo que un día fue... Ya nadie va a pedir a Ione Belarra que asuma su responsabilidad por haber llevado a Podemos a la desaparición cada vez que se abren las urnas porque ya no le importan a nadie. Nunca un liderazgo fue tan pésimo en la izquierda española... La sensación que queda tras las elecciones gallegas a la izquierda española es de desolación... quienes solo piensan en hacer daño a la izquierda con sus batallas que hagan un favor a la cultura política que nos precedió y dejen de molestar. Estén en el partido que estén y se llamen como se llamen. El pueblo no los merece (Antonio Maestre)

 "(...) Es difícil encontrar un horizonte y un futuro cierto a la izquierda en el ámbito nacional. Los resultados nacionales de Sumar del 23J se pueden deshacer como un azucarillo si no hay implantación territorial, militancia y partido. Las elecciones gallegas son un ejemplo de lo que ocurre cuando las organizaciones se construyen desde arriba sin una base que los sustente. El liderazgo de Yolanda Díaz está sufriendo un desgaste incontestable después de más de dos años de guerras internas con Podemos. Los electores identifican con clarividencia cuando un espacio está en implosión. Esas disputas entre iguales son demoledoras para construir una opción ilusionante en la izquierda porque los votantes no les importa quién es el responsable de la autodestrucción ni quién pone palos en las ruedas, lo único que ven es la desolación tras la batalla.

 Sumar ha fracasado de manera estrepitosa en su primera cita con las urnas como partido . El resultado es incontestable. No ha llegado al 2% de los votos y ha quedado por debajo de Vox en la tierra que mejor conoce Yolanda Díaz. Precisamente por ese conocimiento del territorio sorprende que Yolanda Díaz decidiera que las condiciones se daban para que su proyecto comenzara a andar. Galicia era territorio vedado por la implantación absoluta del BNG y era previsible que el resultado fuera nefasto. Se podía haber evitado este fracaso porque nadie exige a Sumar presentarse a los comicios autonómicos y locales hasta que no tenga integración en los territorios. Tocaba paciencia, y tocaron arrebato. 

 No había tiempo para desarrollar un proyecto en Galicia y se ha puesto una zancadilla innecesaria que, al menos, le ha salvado del desastre total porque su resultado ha sido tan nimio que no ha sido ni lesivo para evitar que el BNG junto al PSOE quiten la Xunta al PP.

Podemos. Qué decir de Podemos y de lo que un día fue. El partido morado ha quedado por debajo del PACMA con un 0,25% de los votos. Su único objetivo era presentarse para hacer daño a Sumar y ni para eso han servido porque su resultado es tan malo que ni ha podido herir un poco a Yolanda Díaz. El daño que se ha hecho Sumar ha sido autoinfligido por no saber calibrar bien sus fuerzas. Ya nadie va a pedir a Ione Belarra que asuma su responsabilidad por haber llevado a Podemos a la desaparición cada vez que se abren las urnas porque ya no le importan a nadie. Nunca un liderazgo fue tan pésimo en la izquierda española.

 La sensación que queda tras las elecciones gallegas a la izquierda española es de desolación y de que no existe un proyecto fiable para el futuro más allá de ocupar ministerios sin pensar en el mañana. Es necesario que la izquierda haga suya la frase de aquel maqui que hablaba de avanzar con paso corto y mirada larga. Toca curar las heridas, olvidar los agravios y empezar a construir desde abajo. Aunque ya suene a frase vacía cada vez que contamos una debacle. Todas aquellas que no sean capaces de sentarse en una mesa con una igual deberían dar un paso al lado y dejar el camino libre para liderazgos que no piensen solo en cómo hacer daño al compañero. No nos importan sus traumas y complejos, quienes solo piensan en hacer daño a la izquierda con sus batallas que hagan un favor a la cultura política que nos precedió y dejen de molestar. Estén en el partido que estén y se llamen como se llamen. El pueblo no los merece."                   (Antonio Maestre , blog, 19/02/24)

25.1.24

Lo que la izquierda le debe a Podemos... Podemos ha sido la más exitosa expresión de la izquierda en democracia, lo que trascenderá cuando se estudie esta década será la de una formación refrescante, ilusionante, ambiciosa, que provocó que los resortes del Estado tuvieran que chirriar para hacer descarrilar su posibilidad de éxito. Podemos es una historia de éxito, no dejemos que los árboles no nos permitan ver el bosque... Podemos consiguió politizar a toda una generación que nunca se había interesado por lo común... Podemos logró que las masas consiguieran emocionarse en colectivo con la posibilidad de cambiar de forma sustancial la vida de los nadie, de mejorar el bienestar y de transformar una democracia errática en un proyecto de país que nos uniera en un proyecto común más humano y justo... Pablo Iglesias merece un espacio de reconocimiento... El partido morado dio a la izquierda la sensación de que podía ganar, se lo hizo creer, sacó al progresismo de la apatía y consiguió trascender de los espacios marginales para aunar a varias generaciones que se habían construido colectivamente desde el fracaso, la marginalidad y la pureza inane hasta elevarlos a una nueva dimensión basada en la autoafirmación de que los valores de la izquierda transformadora no solo eran mejoras, sino que también podían y merecían ganar... Diez años después es cierto que Podemos no consiguió de manera concreto mucho de lo que se propuso, pero dejó un legado que cuando las aguas se aclaren valoraremos con mejor perspectiva... Los ataques y acoso a Pablo Iglesias no fueron por ser él, sino por representar a un colectivo con unas ideas transformadoras y la posibilidad de ganar. Ese desgaste insano es necesario reconocerlo y agradecérselo. Mis respetos... (Antonio Maestre)

 "Los diez años de Podemos merecen también una lectura agradecida independiente de los errores del presente. Los comportamientos inadecuados contemporáneos pueden perturbar una corta historia fructífera y que es honesto reconocer. Podemos ha sido la más exitosa expresión de la izquierda en democracia, y pase lo que pase en sus últimos años, lo que trascenderá cuando se estudie esta década será la de una formación refrescante, ilusionante, ambiciosa, que tuvo la capacidad de poner en cuestión el sistema bipartidista, de romper el cepo del relato de la Transición y que provocó que los resortes del Estado tuvieran que chirriar para hacer descarrilar su posibilidad de éxito. Podemos es una historia de éxito, no dejemos que los árboles no nos permitan ver el bosque.

Podemos consiguió politizar a toda una generación que nunca se había interesado por lo común. Logró ilusionar con sus propuestas y su nueva manera de hacer las cosas a miles de personas que hasta su aparición no habían sentido que la política les tocaba en lo más íntimo y, a su vez, encender una soflama de ilusión movilizante a muchos miles de activistas y militantes de diferentes espacios que nunca habían colaborado entre sí para que empujaran colectivamente a través de una herramienta que los vinculaba solidariadamente. Podemos logró que las masas consiguieran emocionarse en colectivo con la posibilidad de cambiar de forma sustancial la vida de los nadie, de mejorar el bienestar y de transformar una democracia errática en un proyecto de país que nos uniera en un proyecto común más humano y justo.

Pablo Iglesias merece un espacio de reconocimiento. El fundador de Podemos fue un líder carismático, un político ambicioso con un carisma ineludible, con una visión y un diagnóstico como no tuvo ningún líder en la izquierda desde Julio Anguita, pero con la ambición suficiente, y el colmillo necesario, para trascender de la política nicho que el maestro cordobés no fue capaz de abandonar. Su influencia, ambición, coraje y transgresión hicieron que tuviera que soportar una virulenta campaña en su contra que iba dirigida al colectivo, a sus ideas, a todos nosotros, pero que tuvo que soportar de manera solidaria. Los ataques y acoso a Pablo Iglesias no fueron por ser él, sino por representar a un colectivo con unas ideas transformadoras y la posibilidad de ganar. Ese desgaste insano es necesario reconocerlo y agradecérselo. Mis respetos.

El partido morado dio a la izquierda la sensación de que podía ganar, se lo hizo creer, sacó al progresismo de la apatía y consiguió trascender de los espacios marginales para aunar a varias generaciones que se habían construido colectivamente desde el fracaso, la marginalidad y la pureza inane hasta elevarlos a una nueva dimensión basada en la autoafirmación de que los valores de la izquierda transformadora no solo eran mejoras, sino que también podían y merecían ganar. Podemos consiguió abrir debates incómodos, ampliar el espectro de lo posible y poner en el foco a colectivos y poderes que habían conseguido mantenerse en la penumbra del poder, mandando, sin ser nunca fiscalizados. Su irrupción puso en el debate público valores y medidas que hubieran sido impensables hasta entonces y que la izquierda había asumido como imposibles en una democracia liberal capitalista. Podemos hizo a la izquierda empoderarse y que se creyera que sus ideas y valores merecían exponerse sin complejos ni miedo.

Diez años después es cierto que Podemos no consiguió de manera concreto mucho de lo que se propuso, pero dejó un legado que cuando las aguas se aclaren valoraremos con mejor perspectiva. El agua ahora está sucia y nos impide ver el fondo, pero cuando se acaben las luchas en el barro todo se valorará y apreciará en su justa medida. Son muchos los errores que Podemos está cometiendo, pocos más críticos que yo, pero Podemos ha tenido un valor trascendental del que aprender y que la izquierda tiene que agradecer. Son diez años desde que se encendió una manera diferente de entender la forma en la que izquierda puede hacer política, y eso, independientemente de que compartas sus ideas es algo que benefició al conjunto de la izquierda poscomunista. A Podemos, desde una izquierda divergente, gracias por estos diez años apasionantes."                 (Antonio Maestre, blog, 17/01/24)

23.1.24

Antonio Maestre: Ontología política de una década en Podemos... en el espacio que capitalizó Podemos desde el año 2014, ya no hay espacio para una relación política que no esté completamente intoxicada por los humores personales... ya sea la inquina personal o una estrategia política lo que mueve a Pablo Iglesias, la indubitada existencia del conflicto define los marcos de la disputa política... Nombrar a Yolanda Díaz en contra de su voluntad, fue un intento por destruir la credibilidad del liderazgo que la ministra de Trabajo se había forjado con su labor ministerial... fue un ejercicio maquiavélico para destruirla... y proyectar hacia el futuro el liderazgo de Irene Montero, ya que consideraba que en aquella fase estaba en condiciones de crecer desde el ministerio de Igualdad, tal y como había hecho Díaz desde el ministerio de Trabajo... y estuvo a punto de conseguirlo con la Reforma Laboral... aprovechó que las formaciones independentistas iban a votar en contra para intentar maniobrar contra su aprobación... pero Yolanda Díaz mostró autonomía política y destruyó el plan de la cúpula de Podemos... Díaz pagó a Iglesias con la misma moneda... La resolución del conflicto aún no la hemos visto... Nunca ha habido diferencias políticas o programáticas de calado, que fueran las que explicaran los movimientos... La única razón por la que ahora no se vota en el Congreso una norma que beneficia a los parados, tomando como rehenes a los colectivos más vulnerables, es para hacer daño personal a quien consideran que les hizo daño

 "La respuesta corta es que odia a Yolanda Díaz porque es una mujer a la que no pudo utilizar. Pablo Iglesias tenía un plan para matarla políticamente y usarla como escudo para que fuera Irene Montero la que emergiera como líder. La nombró como sucesora para eso, para utilizarla como camino transitorio al liderazgo de la exministra de Igualdad porque Ione Belarra nunca ha sido más que un peón prescindible en un juego que le trascendía y al que no tenía fuerza para oponerse. La respuesta larga es que en el espacio que capitalizó Podemos desde el año 2014 ya no hay espacio para una relación política que no esté completamente intoxicada por los humores personales. Podemos, después de 10 años, ya solo es un espacio político-identitario-empresarial en el que se dirimen vendettas. De lo personal es político, a todo lo político es un problema personal.

Podría decirse que en la relación entre Yolanda Díaz y Pablo Iglesias habita una dimensión ontológica de la política, porque toda interpretación de su relación, sin importar si hay una relación de odio, o una expresión puramente política, es ontopolítica. Para la izquierda todo conflicto tiene una dimensión ontológica porque su misma existencia define el terreno de lo político. No importa si lo político define el odio, o es el odio lo que define lo político porque existiendo el conflicto se define su carácter ontológico. Es decir, ya sea la inquina personal o una estrategia política lo que mueve a Pablo Iglesias la indubitada existencia del conflicto define los marcos de la disputa política.

 Nombrar a Yolanda Díaz en contra de su voluntad fue un intento por destruir la credibilidad del liderazgo que la ministra de Trabajo se había forjado con su labor ministerial. El acto de la sucesión fue un ejercicio maquiavélico para destruirla mediante la exposición, intentando poner en primera línea a quien pretendes desgastar y asumiendo que la misma erosión que sufrieron los liderazos en Podemos acabarían con Yolanda Díaz, engrasando ese desgaste provocando quiebras internas. El nombramiento de Yolanda Díaz a dedo pasando por encima de sus deseos fue un acto excelso de machismo porque Iglesias consideró que tenía la potestad de decidir por ella sin consultarle nada para proyectar hacia el futuro el liderazgo de Irene Montero ya que consideraba que en aquella fase estaba en condiciones de crecer desde el ministerio de Igualdad tal y como había hecho Díaz desde el ministerio de Trabajo.

Pablo Iglesias siempre tuvo como objetivo preservar el liderazgo del espacio en la familia pero le salió tan bien como a Susana Díaz poner a un señor guapo sin carisma a competir con Eduardo Madina. La elección de Yolanda Díaz fue una estrategia correcta según el análisis de Iglesias, pero con puntos de incertidumbre que fueron los que acabaron siendo los que marcaran el camino, porque cuando cedes el poder, pierdas la seguridad de poder recuperarlo y de que sea usado en contra de tus intereses. Eso es lo que ocurrió, Yolanda Díaz mostró autonomía política y destruyó el plan de la cúpula de Podemos. Lo que no quiere decir que la guerra haya terminado, porque a falta de construir un proyecto convincente el único objetivo de la dirección morada es afianzar un nicho del que vivir y tomarse la venganza destruyendo el proyecto político de Sumar. Para Pablo Iglesias, una vez que no ha logrado el poder le da lo mismo que el PSOE acapare y capitalice a toda la izquierda. El proyecto político ha terminado y ahora solo queda afianzar el personal.

El nombramiento venía derivado por el diagnóstico hecho por Pablo Iglesias de que Podemos estaba en un declive de difícil solución para hacerse hegemónico del espacio. Sabedor de que ya solo podría ser un socio minoritario del PSOE y la ventana de oportunidad para su proyecto se había tapiado había que asegurarse una salida personal y familia. Pablo Iglesias buscaba evidenciar en Yolanda Díaz la derrota, una práctica política teorizada por el movimiento feminista que se llama efecto "Glass Cliff" y que Noemí López Trujillo explicó en un artículo sobre la feminización de la política por derrota. Un proceso por el cuál las mujeres asumen los liderazgos en fases de crisis sociales, políticas o internas de los partidos. Comerse el marrón y gestionar la disolución.

Pablo Iglesias utilizó todas las armas posibles para destruir a Yolanda Díaz y estuvo a punto de conseguirlo con la Reforma Laboral. El exvicepresidente consideraba completamente irrelevante el contenido de la norma. No le importaba lo que decía, los beneficios que tenía, ni las lagunas que hubiera. Para Iglesias era mucho más importante mantener unido lo que consideraba una alianza estratégica con ERC y Bildu así que aprovechó que las formaciones independentistas iban a votar en contra para intentar maniobrar contra su aprobación. Lo hizo incluso utilizando trabajadores del partido que estaban a sus órdenes y se mantenían en el equipo de Yolanda Díaz en el intermezzo hasta que la ministra de Trabajo formaba su propio equipo. Fue un tiempo en el que quien organiza las cacerías digitales en Podemos se postuló ante Yolanda Díaz para que le mantuviera como asesor en vicepresidencia porque decía que tenía una muy buena relación con Pedro Sánchez. Muchas de las maniobras de ahora se entienden porque no les colocaron en su momento. El intento por tumbar a Yolanda Díaz con la no aprobación de la Reforma Laboral estuvo cerca de prosperar si no llega a ser por el voto negativo de Alberto Casero. No sabemos si Iglesias tenía conocimiento previo de que el PP tenía comprados a dos tránsfugas para tumbar la norma, lo que sí conocemos es la excelente relación con miembros conservadores que sabían antes que Ione Belarra que Podemos se iría al grupo mixto.

Yolanda Díaz sabía desde el primer momento que el nombramiento era envenenado y que se buscaba usarla como puente hacia el liderazgo de Irene Montero. Por eso acabó rodeándose de afines y de todos aquellos que fueron purgados por Pablo Iglesias y tenían un rencor que facilitaría el aislamiento del bunker de Podemos. Díaz pagó a Iglesias con la moneda que este había venido utilizando desde que vino de Europa para hacerse con el poder interno de la formación y laminar cualquier disidencia interna tras Vistalegre II. La resolución del conflicto aún no la hemos visto. El modo en el que Podemos utilizó las cesiones en los puestos de las listas para lograr un grupo tránsfuga de cinco diputados, que no hubiera logrado de ninguna otra manera, y atreverse a tumbar una norma que incluía derechos para los parados y las mujeres con hijos lactantes es una muestra de que los cuchillos están afilados y dispuestos para usarse sin ningún tipo de línea roja. Yolanda Díaz se ha equivocado en su relación por Podemos si quería una legislatura productiva, hay quien considera en los medios que lo ha hecho por la dureza con la que trató a Podemos, pero dentro de la coalición es por lo contrario, por no haber matado al partido y haber sido mucho más transigente de lo que la dirección morada merecía. El hecho incontestable es que se ha equivocado porque ha facilitado a su mayor enemigo un poder que usarán contra ella desde el Congreso.

Los diez años de Podemos no pueden entenderse sin las filias y fobias personales. Nunca ha habido diferencias políticas o programáticas de calado que fueran las que de forma primordial explicaran los movimientos, la primacía de los enfrentamientos buscaban el mantenimiento del poder a costa de destruir a quienes se les tenía odio y agrupándose entre fieles. Es normal que en política haya que buscar argumentos para justificar ante el electorado que tus movimientos tienen una base ideológica, pero lamentablemente no es verdad. La única razón por la que ahora no se vota en el Congreso una norma que beneficia a los parados tomando como rehenes a los colectivos más vulnerables es para hacer daño personal a quien consideran que les hizo daño. El ser del espacio es la venganza."           (Antonio Maestre , blog, 17/01/24)

21.1.24

Una década de Podemos: del asalto a los cielos a la supervivencia... el 90% de la población apoyaba las reivindicaciones del 15-M. Podemos recogerá ese descontento... La figura de Iglesias se construye en televisión, confrontando con Eduardo Inda... Podemos prometió sacar a Rajoy y cumplió; prometió sacar las políticas del PP y cumplió, y prometió construir una fuerza política diferente: ahí fracasó... una voluntad de división exagerada. Las guerras culturales ocuparon un espacio mucho mayor del que debían tener... ¿Durará Podemos 10 años más? Seguirá ahí, pero para eso tiene que hacer política y ahora, después de tantos golpes, está en una fase de identidad. Después de las europeas, ¿empezará un diálogo con el resto de la izquierda o seguirá el enconamiento?

 "Es 17 de enero de 2014. Teatro del Barrio de Lavapiés (Madrid). Un profesor de la facultad de Políticas de la Universidad Complutense con un programa de televisión, La tuerka, en canales minoritarios, presenta una nueva marca política: Podemos. Tiene 35 años, con 14 se había unido a las Juventudes Comunistas y se llama Pablo Iglesias por el fundador del PSOE. El teatro está lleno, mucha gente se ha quedado fuera. Iglesias pide 50.000 firmas para presentarse a las elecciones europeas de mayo. Las reúne en un día y apenas cinco meses después, el partido da la campanada: cinco europarlamentarios, 1,2 millones de votos. En julio, el CIS sitúa a Podemos segundo en intención directa de voto por detrás de los populares. Es la primera vez que una formación que no es ni el PSOE ni el PP ocupa esa posición, como recuerda el sociólogo José Pablo Ferrándiz en La década del gran cambio (Biblioteca Nueva). En las elecciones generales de 2015, obtienen el apoyo de cinco millones de personas y 69 escaños. Hoy, su tarea es resistir. Con apenas cinco diputados, han roto con la coalición Sumar, que agrupa a sus antiguos socios, para irse al Grupo Mixto en el Congreso. EL PAÍS analiza con expertos y fundadores de Podemos la evolución de su ideología, estrategia y espacio electoral a lo largo de 10 años que revolucionaron el fondo y, sobre todo, la forma de hacer política.

El 15-M. Crisis de representación y politización ciudadana

La tesis doctoral de Iglesias (2008), Multitud y acción colectiva postnacional: un estudio comparado de los desobedientes: de Italia a Madrid (2000-2005), arranca con una cita del libro de Antonio Negri Goodbye Mr. Socialism (adiós, señor socialismo). El trabajo, de 576 páginas, analiza el poder de las movilizaciones ciudadanas “antisistémicas” para “abrir un escenario político global no institucional”. Tres años después, en mayo de 2011, miles de personas toman la plaza de Sol. En la acampada del desencanto se corean muchos lemas que se resumen en uno: “No nos representan”. En enero de 2014, en el Teatro del Barrio, Juan Carlos Monedero, profesor en la Facultad de Políticas, explica: “Despertamos con el 15-M (…) Queremos concentrar todo el vapor del descontento en la misma caldera”. El cofundador de la formación, en la que ya no ocupa cargos orgánicos, relata hoy: “El 15-M fue el disparo de salida. Una noche, Pablo me convocó a su casa de Ávila y me dijo: ‘Tenemos la teoría. Creo que tenemos que montar un nuevo partido: si te apuntas, yo le doy”.

Una encuesta de Metroscopia para EL PAÍS en junio de 2011 había mostrado que el 90% de la población apoyaba las reivindicaciones del 15-M. Podemos recogerá ese descontento por la izquierda y Ciudadanos, por la derecha, como recuerda la socióloga Cristina Monge. “Es un momento”, añade el politólogo Pablo Simón, “de repolitización de la sociedad española. Una entrevista de Iglesias tenía la misma audiencia televisiva que un Madrid-Barça”. Acaba de nacer la llamada nueva política.

“Ni de izquierdas ni de derechas”: la casta, la gente y el régimen del 78

Iglesias rechaza lo que llama “la estafa de la política entre izquierda y derecha” y establece un nuevo eje: los de abajo contra los de arriba, la gente contra “la casta”. Podemos proclama que no son ni de izquierdas ni de derechas —también Ciudadanos: “Ni rojos ni azules”—. Son las tesis del populismo de Ernesto Laclau, referente intelectual del kirchnerismo.

“Queríamos”, explica Monedero, “superar el régimen del 78, que era una expresión moderada del conservadurismo español”. En la primera ponencia política de Podemos se lee: “El PSOE ha sido (tras el papel inicial del PCE y CC OO) el artífice de la integración de las clases subalternas al Estado de 1978 (y por tanto, también de las conquistas sociales subordinadas en este) y pieza clave, después, en su incorporación al pacto social neoliberal”. Iglesias e Íñigo Errejón representan en 2014, de alguna manera, los roles de Felipe González y Alfonso Guerra durante la Transición. En el debate constitucional de 1978, por ejemplo, el PSOE había hecho una apasionada defensa de la República, oponiéndose a la monarquía parlamentaria —finalmente, se abstuvieron en la votación— y criticando al PCE —que votó a favor—.

Un componente clave del 15-M era la desilusión de jóvenes que se sentían excluidos del sistema y exigían oportunidades. La irrupción de Podemos, recuerda Ariel Jerez, profesor de Ciencia Política, miembro del tribunal de la tesis doctoral de Iglesias y uno de los fundadores del partido, “acaba con el tapón generacional que había en la política: la edad de los líderes va a bajar 30 años”. El PSOE apuesta por Pedro Sánchez, que entonces tiene 42; Ciudadanos tiene a Albert Rivera, de 34; Podemos a Iglesias, de 35, y tras la moción de censura de 2018, el PP optará por Pablo Casado, de 37.

Entierro de “la transversalidad” y entrada en las instituciones

El intento de acaparar el voto de todo aquel descontento chocó con los límites de la vida institucional. “Al final”, explica Monge, “hay que apoyar unos presupuestos o no, presentar unas enmiendas, gestionar un Ayuntamiento, situarse… Y en ese debate entre Errejón e Iglesias [el gran duelo ideológico y orgánico de Vistalegre II de 2017] gana Iglesias: a partir de ese momento, mantienen otros tintes populistas, pero no el de la transversalidad, y Podemos se sitúa en un espacio progresivamente más minoritario”. La estrategia inicial funcionaba en países latinoamericanos con sistemas presidencialistas, pero no en España, donde el poder está descentralizado y hay que buscar alianzas, coincide Simón. “La de Errejón era la tesis más populista, una especie de atrapalotodo que consistía en pulsar primero el ánimo general y luego tratar de conectar con él. La visión de Iglesias era más poscomunista: para él, los medios condicionan a la opinión pública y había que hacer justo lo contrario, persuadir a la gente de que la verdad la tenían ellos. Todo eso termina anclando a Podemos en la izquierda, en una posición subordinada al PSOE”, añade.

Para Iglesias —que lideró el partido durante siete años y atiende a EL PAÍS por Telegram—, una de las características “diferenciadoras” de Podemos “ha sido asumir la ideología como terreno fundamental de lucha política”, y eso, agrega, “ha implicado asumir, también, que los medios son los grandes actores políticos. Podemos se ha atrevido a decir cosas sobre el poder que ningún actor se había atrevido a decir y eso es lo que explica, que no justifica, los ataques y la violencia política y mediática de la que ha sido objeto”.

Monedero recuerda aquel debate ideológico que se plasmó en Vistalegre: “Siempre me opuse al populismo porque servía para tumbar a la casta y ya está, después hacían falta ideas y organización. Pero ni Iglesias ni Errejón querían un partido: era demasiado molesto para ese momento de asalto a los cielos. Iglesias era el secretario general y Errejón, secretario político, que significa secretario general bis. Cuando Iglesias me llamó para estar en la Ejecutiva, le pregunté qué cargo iban a ser los demás. Me dijo que me había llamado el primero, le contesté que hiciera toda la ronda y me llamara al final. Como intuía, nadie había escogido la secretaría de programa”.

En noviembre de 2019, tras meses de reproches mutuos y apenas 48 horas después de la repetición de las generales por la falta de acuerdo entre el PSOE y Podemos, Sánchez e Iglesias sellaron con un fotogénico abrazo el primer Gobierno de coalición. El salto de la calle a las instituciones (autonómicas, municipales y estatales), de la fase del diagnóstico a la de las soluciones, pasó factura a Podemos. “Fue un proceso realmente vertiginoso”, recuerda Jerez. “Cada uno estaba construyendo un trozo de política nueva y hubo una voluntad de división exagerada. Las guerras culturales ocuparon un espacio mucho mayor del que debían tener”.

Podemos enfila el camino de despedidas y escisiones. Sus alianzas y estructura territorial van a saltar por los aires. En febrero de 2020, Iglesias y Teresa Rodríguez, líder de la formación en Andalucía, anuncian que emprenden caminos por separado. Después llegarían los enfados con Ada Colau en Cataluña; con Compromís en la Comunidad Valenciana; con sus representantes en Asturias, o la reciente ruptura del preacuerdo para presentarse con Sumar a las elecciones gallegas del 18 de febrero. Iglesias defiende hoy que el partido “tiene más militantes que ningún otro en su espacio político” y admite que la estructura territorial “es la asignatura pendiente en la que ya trabaja la nueva dirección”, pero cree que “el problema fundamental es tener solo 10 años. Los partidos se construyen en el tiempo, con generaciones de militantes que asientan una estructura territorial”.

Mientras Podemos establecía y rompía alianzas, el PSOE, al que el 15-M había situado en el mismo plano de rechazo que al PP, y cuya crisis era señalada en la primera ponencia política del partido como “una oportunidad”, recupera terreno.

Aportaciones a la vieja política y vicios adquiridos

“Podemos”, afirma Monedero, “prometió sacar a Rajoy y cumplió; prometió sacar las políticas del PP y cumplió, y prometió construir una fuerza política diferente: ahí fracasó”. “Se volvió demasiado personalista, falló la democracia interna y ese personalismo sigue lastrando todo lo nuevo: está también en Más País y en Sumar”. La llegada de los socialistas a La Moncloa tras la moción de censura contra Rajoy (2018) obliga al partido de Iglesias a rediseñar su estrategia. “Cuando Pedro Sánchez llega al poder”, afirma Simón, “se produce un reenamoramiento del votante de izquierdas con el PSOE, como muestran los sondeos. Podemos tiene que diferenciarse, intenta transmitir que, si ellos no son fuertes, los socialistas girarán a la derecha y pactarán con Ciudadanos, pero la foto de Colón [el frente común de Rivera, Casado y Santiago Abascal, de Vox, en febrero de 2019] hacía ese discurso poco creíble”. Paradójicamente, esa resurrección del PSOE tenía mucho que ver con la influencia de Podemos. “La socialdemocracia de hoy”, afirma Monge, “está mucho más cerca que hace 10 años de los problemas reales, de las cuestiones ambientales o de género, y es gracias a Podemos. Sánchez entendió que cualquier cosa que sonara a élite, a establishment, se veía mal y que había que renovarse. Hace su propio 15-M dentro del PSOE”.

El partido de Iglesias cambió la agenda política —en la campaña de 2015, se hablaba, por ejemplo, de renta básica, recuerda Simón—, y forzó al resto de fuerzas a incluir sistemas de participación —hasta el PP hizo primarias—. “Podemos”, opina Monedero, “fue un revulsivo. Por eso el lawfare: necesitaban condenarnos para poder decir: ‘¿Veis? Son como nosotros”.

“Los errores”, asegura Iglesias, “son los derivados de la construcción de un partido que parte de un grupo de amigos y enseguida aparece como una opción que puede ganar las elecciones. Los defectos en la construcción de algo tan serio a esa velocidad saltan a la vista y supongo que esa misma velocidad hizo que muchas veces no fuéramos del todo conscientes del poder del enemigo que teníamos enfrente”. Los “aciertos” de Podemos, añade, también son “evidentes”: “Se ha normalizado los gobiernos de coalición por la izquierda, se ha discutido de cosas que antes no se hablaba y ha habido unos avances sociales sin precedentes”.

Todos los entrevistados coinciden en que los ataques a Podemos desde distintos sectores fueron “salvajes”, pero hacen diferentes análisis sobre cuánto ha influido la beligerancia de la derecha mediática, el rechazo de empresarios o la profusión de denuncias en los tribunales que quedaron en nada en la situación actual del partido. Los demás, y en particular, los medios de comunicación, se han convertido en el elemento central de su discurso. Para Simón, “el cambio ideológico más profundo de Podemos” es ese: “Ya conocían de antes las cloacas, lo que hizo Villarejo, etcétera, pero hacen de eso su principal activo, de ahí su obsesión con Canal Red [que dirige Iglesias]. Creen que la manera de ganar es que su mensaje llegue sin intermediarios. Y se vuelven un partido denuncia que actúa de manera reactiva: si el PSOE dice a, ellos a+b, pero no tienen grandes propuestas ideológicas y autónomas. El poso intelectual, aquella capacidad de Podemos para atraer a la intelligentsia, ha desaparecido”.

Monge recuerda: “La figura de Iglesias se construye en televisión, confrontando con Eduardo Inda. Que Podemos tuviera en contra al Ibex 35 o que la derecha mediática los convirtiera en flanco de todas sus iras les daba credibilidad y les permitía mantener la imagen de outsider. Pero cuando las cosas van mal, empiezan las hipérboles, la escenificación continua, las contradicciones. Iglesias llegó a someter a votación de las bases si debía o no vivir en un chalé”. Jerez, que abandonó Podemos en 2019, opina: “Caímos en todos los tacticismos cutres de la vieja política con nuevas herramientas digitales. Las primarias se convirtieron en trajes a medida. Los medios no lo pusieron nada fácil, pero nunca vi un debate para analizar qué errores habíamos cometido. Podemos se ha miniaturizado”.

El presente

Tras la escisión de Sumar, Podemos convocó el 16 de diciembre un acto en Madrid para explicar su hoja de ruta y lanzar la candidatura de Irene Montero al Parlamento Europeo. Ione Belarra, la secretaria general, declaró: “No nos referenciamos en la familia política del socialiberalismo que representan tanto los Verdes como el Partido Socialista (…) El adversario ha logrado convencer a una parte de nuestros aliados y compañeros de que se vive mejor si no confrontas con el poder (…) Hay que volver a lo esencial”.

Muchas propuestas de la última ponencia política del partido de Belarra figuran en el programa de Sumar para las elecciones de julio. Y parte de los que han abandonado Podemos desencantados en los últimos meses creen que las diferencias con la plataforma de Yolanda Díaz son más de tipo personal que ideológico. Preguntado por dónde se sitúa Podemos hoy, cuando ya no gobierna el PP, sino un Ejecutivo progresista, Iglesias responde: “Estoy de acuerdo en que lo fundamental a la hora de diferenciar Podemos de Sumar no está en las propuestas programáticas, sino en lo que está dispuesto cada uno a hacer para llevarlas a cabo. ¿Por qué Sumar es un actor tan protegido por los medios de la progresía mediática? Porque aparece como un complemento necesario para que el PSOE esté en el Gobierno y mucho más cómodo que Podemos”.

Esta semana llegó el primer test sobre la nueva correlación de fuerzas: la votación de tres decretos del Gobierno de coalición. El partido de Belarra tumbó el de la reforma del subsidio de desempleo, elaborado desde el Ministerio de Trabajo que dirige Díaz, la mujer a la que Iglesias señaló como su relevo en marzo de 2021 en un vídeo difundido en redes sociales que ni ella esperaba.

El futuro

Los referentes de Podemos no han tenido mucha mejor suerte. En Grecia, Syriza está en caída libre y crece la extrema derecha. En Argentina, gobierna el ultra Javier Milei. ¿De qué depende que el partido no termine como el otro actor de la llamada nueva política? Iglesias cree que tienen más bazas a su favor. “Ciudadanos fue aupado por los medios y cuando los medios bajaron el dedo, desapareció. Si Podemos, a pesar de la violencia mediática, existe es porque ha sabido asentarse en otros elementos. La clave es que el proyecto se asiente en una serie de alianzas lo más amplia posible, porque los partidos que dependen solo de los grandes poderes corren la suerte que esos poderes determinen”.

Isa Serra, portavoz de Podemos, afirma: “El bipartidismo ha recuperado mucho aliento, pero las razones por las que nacimos siguen intactas. Hay más experiencia, un proyecto más definido. Nuestro objetivo es recuperar posiciones institucionales, volver a gobernar”

Monedero opina que “ya no es 2014. Ahora Sánchez le hace gracia a los jóvenes, que le llaman Perro Sanxe. Zapatero parece bolivariano. Además, les basta recibir los ataques de la derecha para parecer bolcheviques”. ¿Durará Podemos 10 años más? “Si es útil”, responde, “seguirá ahí, pero para eso tiene que hacer política y ahora, después de tantos golpes, está en una fase de identidad. Después de las europeas, ¿empezará un diálogo con el resto de la izquierda o seguirá el enconamiento? No basta con tener razón. Lo decía Anguita: ‘Queredme menos y votadme más”."                     (Natalia Junquera, El País, 14/01/24)

17.1.24

Diez años de Podemos: un balance... no se trata de las recillas personales, es otra cosa... En esos 10 años, hemos visto cómo se doblaba el brazo a Tsipras, cómo la opción de Francia Insumisa se convertía en un revoltijo para urbanitas, cómo Die Linke se ha hundido y cómo los verdes alemanes ejercen cada vez más como motor involuntario de la extrema derecha... En esta década, no solo han cambiado los partidos, sino las perspectivas ideológicas... la izquierda española de los últimos años, como la occidental, se ha convertido en una fuerza cuyo principal programa es combatir a la extrema derecha... Han tenido escaso éxito. A quien mejor le ha salido la jugada, una vez más, ha sido al PSOE... Es la economía, señores, la que ocupa el centro de mando de la realidad. El progresismo, las izquierdas y las propuestas que vengan del lado popular tienen que resolver en primer lugar ese problema... En estos 10 años, no hemos visto a la izquierda emergente del 15-M perder apoyo social, ni convertirse en motivo de mofa por sus peleas internas, ni verse rechazada por las nuevas generaciones. Lo que hemos visto es el mundo cambiar... hay que dejar de vivir en las burbujas de clases medias altas urbanas y su altivez credencial, proponer un proyecto positivo a la altura de los tiempos que vaya más allá del cambio climático y de combatir a los fascistas y, sobre todo, entender la sociedad a la que se dirigen (Esteban Hernández)

 "La izquierda no tiene un problema en España, es otra cosa. No se trata de que 10 años después del surgimiento de Podemos (y 13 después del 15-M), las rencillas personales, la falta de perspectiva política de sus dirigentes y su manejo deficiente de las organizaciones hayan llevado los partidos existentes a una situación enfrentada y agria que expulsa a los votantes. El problema es mucho más profundo, en la medida en que las izquierdas occidentales han experimentado un retroceso sustancial en apoyo electoral al mismo tiempo que crecen las extremas derechas. 

Pero si nos ceñimos al caso español, lo paradójico es que la izquierda que vino a sustituir al PSOE es ahora minoritaria, mientras que los socialistas son la gran esperanza progresista en Europa; Podemos está en caída libre, convertido en un partido cuyo peso se ha situado en Canal Red, y Sumar se ha querido convertir en una suerte de partido verde, pero todavía no se sabe muy bien hacia dónde va.

En esos 10 años, hemos visto cómo se doblaba el brazo a Tsipras, cómo la opción de Francia Insumisa se convertía en un revoltijo para urbanitas, cómo Die Linke se ha hundido y cómo los verdes alemanes ejercen cada vez más como motor involuntario de la extrema derecha.

Las dos opciones

En esta década, no solo han cambiado los partidos, sino las perspectivas ideológicas. En realidad, las dos opciones mayoritarias en Occidente quedan bien simbolizadas en el escenario estadounidense, Trump contra Biden. Hay diferentes derivas locales y nacionales de estas posiciones políticas, pero todas ellas se parecen. En España, el lugar en que mejor se aprecian esas dos ideologías es Madrid. Ayuso realizó ayer una lectura del momento político que tendría todo el sentido si su objetivo fuera presentar la candidatura a la presidencia del Partido Popular y a la de Vox al mismo tiempo, mientras que Mónica García publicaba un vídeo con árboles de fondo en el que afirmaba que “el encuentro en Davos pone dos cosas de manifiesto: que la economía mundial está cambiando de paradigma y que Ayuso y Feijóo defienden un modelo caduco y agotado”. En él, aporta valoraciones que son propias no de una ministra de este Gobierno, sino de una ministra del PSOE en este Gobierno, probablemente porque todo lo que García propone lo defienden mejor Sánchez y los socialistas que Sumar o Más Madrid.

La izquierda se ha especializado en contar al mundo qué se debía hacer para evitar que las extremas derechas tuvieran éxito

Más allá de la reconversión verde y feminista, la izquierda española de los últimos años, como la occidental, se ha convertido en una fuerza cuyo principal programa es combatir a la extrema derecha. Han abundado los análisis sobre cómo parar a las nuevas fuerzas reaccionarias, y muchas de las figuras progresistas, también académicas y mediáticas, se han especializado en contar al mundo qué se debía hacer para evitar que los partidos extremistas tuvieran éxito, en denunciar a quienes tomaban posturas que les parecían ambiguas y en constituirse como batallón de choque discursivo que impidiera el giro hacia las derechas de las poblaciones occidentales. Han tenido escaso éxito. A quien mejor le ha salido la jugada, una vez más, ha sido al PSOE, que ha utilizado ese argumento para mantener el Gobierno.

Medicina paliativa

Ese reparto de las izquierdas entre el progresismo verde, por una parte, y la posición antifascista, por otra, puede ser útil mediáticamente, pero es poco práctico, a juzgar por sus resultados. Conviene escuchar a uno de los suyos, Álvaro García Linera, el exvicepresidente boliviano, que llegó a publicar un libro con Errejón, y su descripción del momento: “En tiempos de crisis, la economía manda, punto. Resuelve ese primer problema y luego el resto. Estamos en un tiempo histórico en que surgen el progresismo y las extremas derechas, y decae la centroderecha clásica neoliberal, tradicional, universalista. ¿Por qué? Por la economía. Es la economía, señores, la que ocupa el centro de mando de la realidad. El progresismo, las izquierdas y las propuestas que vengan del lado popular tienen que resolver en primer lugar ese problema”.

La cuestión es que, cuando la izquierda tiene que abordar la economía desde una perspectiva de izquierdas, no entiende a quién se está dirigiendo; no sabe quiénes están al otro lado. Linera señala con acierto que “el porvenir social va a ser con informalidad, con ese pequeño trabajador, pequeño campesino, pequeño emprendedor, asalariado informal, atravesado por relaciones familiares y de vínculos muy curiosos de lealtad local o regional, subsumido en instancias donde las relaciones capital-trabajo no son tan diáfanas como en una empresa formal”.

Se refiere a Latinoamérica, pero esa misma incomprensión de la economía productiva y de sus actores está plenamente presente en la occidental y, desde luego, en la española. Sin embargo, “el mundo de la informalidad agrupado bajo el concepto de economía popular es un agujero negro para las izquierdas que no lo conocen, no lo entienden y no tienen propuestas productivas para ella que no sean los meros paliativos asistenciales”. Tiene especial razón García Linera, en este giro que ha dado, cuando señala que la izquierda se ha convertido, en su acción económica, en una suerte de medicina paliativa: proporciona cuidados, pero no sabe cómo afrontar las enfermedades.

El ignorado cambio internacional

El otro espacio en el que la izquierda está fuera de la realidad es el internacional, siempre importante para la política interna, pero especialmente ahora. Las tendencias latentes se agudizaron con la pandemia, entraron en una etapa nueva el mismo día que Putin invadió Ucrania y se han acelerado todavía más desde el 7 de octubre. Las rupturas electorales en los países occidentales, en los que distintas élites están peleando por hacerse con el control, están plenamente relacionadas con esas transformaciones

En ese contexto, es simpático que Mónica García cite a Davos como referencia. En un mundo en el que las bombas no dejan de caer, en el que hay una recomposición del orden internacional profundo, en el que Occidente está siendo puesto en cuestión de una manera que no habíamos visto desde hace décadas, los dos mayores riesgos, para el WEF, son la desinformación y el cambio climático. Son conclusiones obvias, siempre y cuando vivas en un mundo distinto de este. Esa desorientación no es solo un mal que se contrae en la montaña mágica, sino que se ha expandido entre las izquierdas.

El desafío internacional implica grandes interrogantes sobre el futuro de Occidente, sobre sus capacidades perdidas y sobre cómo va a salir de una globalización que se ha vuelto en contra. Señala otro papel de los Estados, otra manera de enfrentarse a los desafíos económicos, de reconstruir las cadenas productivas y asegurarlas, de cómo salvaguardar las libertades en un mundo en cambio, de cómo manejar las tensiones entre las élites. Todas estas cosas están siendo afrontadas por países que no son occidentales de una manera directa.

No ocurre aquí, donde la posición habitual es ver el futuro con optimismo, confiar en la inteligencia artificial y en la tecnología y pensar que, en realidad, las transformaciones se disolverán. Llevamos años en ese marco y los cambios se aceleran en lugar de frenarse. La respuesta de la izquierda española es atacarse entre sí, hablar de la plurinacionalidad, la lucha contra el cambio climático y las posibilidades de la tecnología. Buena suerte

En estos 10 años, no hemos visto a la izquierda emergente del 15-M perder apoyo social, ni convertirse en motivo de mofa por sus peleas internas, ni verse rechazada por las nuevas generaciones. Lo que hemos visto es el mundo cambiar. La izquierda seguirá su declive incesante si no se pone a la altura de los acontecimientos. Y eso supone dejar de vivir en las burbujas de clases medias altas urbanas y su altivez credencial, proponer un proyecto positivo a la altura de los tiempos que vaya más allá del cambio climático y de combatir a los fascistas y, sobre todo, entender la sociedad a la que se dirigen."

(Esteban Hernández, El Confidencial, 17/01/24)