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19.4.26

Qué les pasa a los que votan a la izquierda en las grandes ciudades... Se degradan los servicios y bienes estándar al mismo tiempo que se encarecen los servicios y bienes mejorados... En Europa, la enseñanza y la sanidad públicas cada vez cuentan con menos inversión, se degradan, y los ciudadanos optan por la privada. Ocurre con las viviendas... El electorado de Mamdani y de La France Insoumise se alimenta de jóvenes y personas de mediana edad con titulación universitaria y salarios que están por debajo de lo que esperaban, pero también de lo preciso para mantener una vida estable... Es uno de los factores que ayudan a que las grandes capitales (Londres, París, Roma o Nueva York) suelan tener alcaldes progresistas... Es una fuerza social que creyó que por su titulación y por estar formada por jóvenes que exhibían nuevas ideas, no sería alcanzada por el declive... lo cierto es que el trabajo profesional para las clases formadas se está partiendo en dos, y unos se dirigen hacia la estandarización, y por eso sus opciones vitales menguan, y los otros no alcanzan los entornos de exclusividad, con lo que caen en la escala social.. Cada uno de estos sectores encuentra sus chivos expiatorios. Los progresistas señalan a los caseros, porque entienden que el precio de los alquileres es el principal problema, y los conservadores señalan a los boomers de pensiones elevadas. El chivo expiatorio contiene una solución reconfortante porque les permite conservar la autoestima (son gente de valía explotada por viejos acomodados) y porque justifica su malestar con quienes, en teoría, están taponando su ascenso (Esteban Hernández)

"En los años 80 del siglo pasado, los parques de atracciones cambiaron las condiciones de acceso e implantaron un nuevo sistema: el pase único con acceso a todas las instalaciones. Las más populares atraían más público, y por tanto se generaban colas para acceder a ellas. Otras suscitaban menos interés y estaban más disponibles. Disney fue una empresa pionera en estos sistemas, ya que contaba con algunos de los parques más populares del mundo, como Disney World.     

Desde entonces hasta hoy, el sistema de acceso vivió cambios sucesivos, que cristalizaron en los pases premium. Eran bastante caros, pero permitían acceso rápido a todas las atracciones en cualquier momento del día. Los nuevos sistemas tenían un cliente prioritario, el que pertenecía “al 20 % de los hogares estadounidenses con mayores ingresos”. Al mismo tiempo, quienes pagaban precios que no eran exactamente baratos por el acceso normal, se veían sometidos a esperas cada vez mayores: las colas se hicieron más grandes. Es la “Economía Mickey Mouse”, un ejemplo cristalino de cómo los procesos generales que perjudican al ciudadano promedio se implantan con la excusa de lograr mayor eficiencia.

Se degradan los servicios y bienes estándar al mismo tiempo que se encarecen los servicios y bienes mejorados

Lo cierto es que esa bifurcación atraviesa nuestra sociedad: se produce al mismo tiempo la degradación sistemática de los servicios y bienes estándar y la elevación de precios de los servicios y bienes mejorados. Hay ámbitos muy evidentes: los transportes, la comida o los servicios de las plataformas. Como de costumbre, los cambios aparecen con una promesa ventajosa: los precios bajan y atraen al cliente. Más tarde el mercado se concentra, lo barato deja de ser tan barato y lo caro se vuelve más caro. Con el tiempo, la mínima calidad, esa que antes se ofrecía en los bienes o servicios estándar, solo se puede conseguir con un suplemento. La cuerda se va estirando hasta que la calidad es ínfima en lo estándar y hay que gastar mucho más para obtener algo satisfactorio. Los conciertos (o los acontecimientos deportivos) son otro buen ejemplo: se pagan cantidades muy elevadas por un asiento muy lejano al escenario, y precios desorbitados por las localidades más cercanas.

Una dinámica general

No es una tendencia imperante en el mundo del ocio, sino una concepción de la economía que opera a nivel general. En Europa, la enseñanza y la sanidad públicas cada vez cuentan con menos inversión, se degradan, y los ciudadanos optan por la privada. Ocurre con las viviendas: los precios suben, de manera que los pisos con pocos metros cuestan mucho dinero, y los que ofrecen espacio y comodidad se vuelven carísimos.

Los centros de las ciudades, en especial los de grandes urbes, se convirtieron en espacios reservados para turistas

Eso genera efectos de exclusión bien conocidos, pero también crea exclusividad. La manera en que son sustituidos los negocios de una zona, al igual que lo hacen sus habitantes, lo subrayan. Los locales comerciales de los lugares céntricos elevaron mucho su precio, lo que expulsó a los negocios tradicionales: solo quienes contaban con mucho capital podían pagar los alquileres, en general marcas prestigiosas y franquicias. Ese movimiento fue a la par de la conversión de los lugares céntricos, en el caso de Madrid (y de otras grandes ciudades) en espacios reservados para turistas. El barrio de Salamanca ha quedado reservado para los ricos de otros países que vienen a Madrid a residir. Los clubes privados han comenzado a proliferar. Hay gente que es expulsada, pero también se crean zonas de exclusividad.

Esa bifurcación aparece en el recorrido formativo y, por supuesto, en la trayectoria laboral. Los títulos que tienen valor real los expiden universidades muy concretas. Hay muchas personas con educación superior que no encuentran cómo hacer valer su grado o su máster en el mercado. Al igual que en otros campos de la sociedad, el recorrido ha llegado al mismo lugar. De una época en la que el acceso a la universidad se democratizó y se sumaron a las aulas los hijos de las clases trabajadoras gracias a un sistema público de precios bajo, se pasó a otra en la que el precio de la educación se ha multiplicado, y en el que los títulos que de verdad aportan recorrido laboral los expiden pocos centros, la mayoría de élite.

Los cambios políticos

Hay muchos ribetes políticos en esta cuestión, con consecuencias también en las urnas. El electorado de Mamdani y de La France Insoumise se alimenta de jóvenes y personas de mediana edad con titulación universitaria y salarios que están por debajo de lo que esperaban, pero también de lo preciso para mantener una vida estable. Son quienes creyeron que bastaría con comprar una entrada al parque y hacer cola para subirse en la atracción. Están descubriendo que existen los pases exclusivos y que hay gente que puede montarse en las atracciones que desea, mientras ellos tardan horas para acceder a una.

Es uno de los factores que ayudan a que las grandes capitales (Londres, París, Roma o Nueva York) suelan tener alcaldes progresistas. No es el caso de Madrid, aunque sí de Barcelona. Hay factores específicos de la política española que lo pueden explicar. Aun así, Carmena gobernó la capital no hace tanto tiempo, y lo hizo apoyándose en clases socioculturales que ahora se ven en declive, presionadas tanto por los precios de la ciudad como por la falta de expectativas cumplidas. Es una fuerza social que creyó que por su titulación y por estar formada por jóvenes que exhibían nuevas ideas, no sería alcanzada por el declive. Descubrieron tarde que no iban a estar protegidos y ahora muestran su descontento. Sin embargo, quien más apela a ese sector, Más Madrid, no vive momentos especialmente brillantes en las encuestas.

Votan a la izquierda quienes sufren la degradación de lo general y a la derecha quienes han sido apartados por la exclusividad

Parte de la explicación reside en que el voto de esos grupos descontentos también se va a la derecha. El marco interpretativo de la realidad no siempre apunta en la misma dirección y fenómenos similares derivan en lecturas políticas distintas. La izquierda es mejor aceptada por quienes han visto cómo lo general se ha visto degradado, y la derecha por quienes han visto que la exclusividad les ha dejado fuera de sitio. Es uno de los fenómenos más significativos de los últimos años, ya que hijos de las clases con recursos están descubriendo que el lugar al que se dirigían está ocupado. Les esperaba una gran consultora o un despacho jurídico de prestigio, o un cargo directivo en la gran empresa, y lo que han encontrado son largas jornadas laborales con salarios decepcionantes y una posibilidad más estrecha de progresar de lo que esperaban.

Cada uno de estos sectores encuentra sus chivos expiatorios. Los progresistas señalan a los caseros, porque entienden que el precio de los alquileres es el principal problema, y los conservadores señalan a los boomers de pensiones elevadas. El chivo expiatorio contiene una solución reconfortante porque les permite conservar la autoestima (son gente de valía explotada por viejos acomodados) y porque justifica su malestar con quienes, en teoría, están taponando su ascenso. Pero lo cierto es que el trabajo profesional para las clases formadas se está partiendo en dos, y unos se dirigen hacia la estandarización, y por eso sus opciones vitales menguan, y los otros no alcanzan los entornos de exclusividad, con lo que caen en la escala social. Ni unos ni otros tienen para para pagar la fila rápida en el parque de atracciones del éxito laboral, y eso es complicado de encajar. Y ahora llega la IA.

Son asuntos políticamente relevantes. En ese mundo dividido entre las ciudades florecientes y con pujanza y las pequeñas ciudades en declive, el descontento está apareciendo también en las grandes urbes. Y eso es señal de cambios políticos."

Esteban Hernández , El Confidencial, 05/04/26) 

6.11.25

Marruecos: ¿Qué quiere el movimiento GenZ 212? Apareció como respuesta a la muerte de ocho mujeres en la misma semana durante cesáreas en el Centro Hospital Regional. Esto llevó a los residentes a llamarlo el «hospital de la muerte» y a organizar movilizaciones a gran escala... Mientras que el sector público se enfrenta a profundas insuficiencias, el neoliberalismo continúa produciendo sus efectos al favorecer el desarrollo de la prestación privada de atención médica a costes particularmente altos... las poblaciones más vulnerables y de clase trabajadora se ven excluidas de este sistema debido a su coste, lo que a veces las obliga a pedir préstamos o vender sus pertenencias para recibir tratamiento. En consecuencia, la situación de los hospitales, a la que podemos añadir la falta de recursos en el sistema educativo, resuena en un contexto social marcado por una tasa de desempleo que alcanza el 36,7 % en el grupo de edad de 15-24 años, precisamente la «Generación Z»... la educación privada, en fuerte expansión durante la última década, se ha convertido en un mercado lucrativo que debilita al sector público... este movimiento es la expresión de un conflicto social en torno a los significados del «desarrollo»... los jóvenes destacan precisamente las contradicciones que los acompañan: la persistencia de las desigualdades sociales y espaciales, territorios marginados con respecto a los beneficios del «desarrollo», el desempleo y las disfunciones en los servicios públicos, incluso cuando el país se prepara para albergar la Copa del Mundo en 2030, que ciertas consignas denuncian... los protagonistas tienen un alto nivel de educación que se traduce en su capacidad para estructurar los espacios de discusión de una manera muy avanzadasus demandas se estructuraron en torno a tres ejes: salud, educación y la lucha contra la corrupción (Charif Elalaoui)

 "Desde finales de septiembre, Marruecos ha sido sacudido por un movimiento social a gran escala. Movilizando a una juventud que aboga por la justicia social y el fin de la corrupción, las manifestaciones, sin embargo, han chocado con la represión. Charif Elalaoui, doctor en sociología política y especialista en movilizaciones sociales y ambientales en Francia y Marruecos, ofrece sus conclusiones analíticas basadas en investigaciones en ciencias sociales realizadas en Marruecos. En esta entrevista de Vincent Bollenot para Contretemps, comparte sus observaciones y discute los orígenes y la estructura del movimiento, así como sus desafíos actuales, después de casi tres semanas de movilización sin precedentes.

¿Cómo comenzó el movimiento GenZ212 en Marruecos? ¿En qué situación social surge?       

El movimiento «GenZ212» surgió oficialmente en las calles el sábado 27 de septiembre de 2025, pero su estructura se estableció por primera vez en Discord [1]. Esta plataforma es utilizada por los jóvenes para coordinar, planificar lugares de protesta, discutir reivindicaciones e invitar a personalidades conocidas por su compromiso o experiencia en áreas específicas. Por lo tanto, este movimiento forma parte de acciones colectivas que se estructuraron primero en plataformas digitales, de manera descentralizada y sin un «líder» identificable.

Varias razones explican su aparición, relacionadas con elementos estructurales y contextuales. En cuanto a este último aspecto, cabe señalar que desde finales de agosto y principios de septiembre, la ciudad de Agadir, ubicada en el suroeste de Marruecos, fue escenario de una tragedia tras la muerte de ocho mujeres en la misma semana durante cesáreas en el Centro Hospital Regional. Esto llevó a los residentes a llamarlo el «hospital de la muerte» y a organizar movilizaciones a gran escala, como el 14 de septiembre. Algunos protagonistas de esta movilización se encontrarían más tarde en el movimiento.

La situación de los hospitales en Marruecos es bien conocida por los marroquíes: falta de personal y equipo, múltiples disfunciones y una experiencia hospitalaria a menudo vivida como traumática por la población. Además de la infraestructura hospitalaria, las instituciones oficiales como la Alta Comisión de Planificación [2] señalan una densidad médica muy baja en relación con el número de habitantes, particularmente en comparación con las normas internacionales. Estas insuficiencias se documentan y experimentan en las grandes ciudades, pero también en las zonas rurales con una situación aún más alarmante.

Mientras que el sector público se enfrenta a profundas insuficiencias, el neoliberalismo continúa produciendo sus efectos al favorecer el desarrollo de la prestación privada de atención médica a costes particularmente altos. Esta dinámica acentúa las desigualdades en el acceso a la atención. Por lo tanto, las poblaciones más vulnerables y de clase trabajadora se ven excluidas de este sistema debido a su coste, lo que a veces las obliga a pedir préstamos o vender sus pertenencias para recibir tratamiento. En consecuencia, la situación de los hospitales, a la que podemos añadir la falta de recursos en el sistema educativo, resuena en un contexto social marcado por una tasa de desempleo que alcanza el 36,7 % (HCP, 2024) en el grupo de edad de 15-24 años, precisamente la «Generación Z».

Desde el surgimiento de esta acción colectiva, sus demandas se estructuraron en torno a tres ejes: salud, educación y la lucha contra la corrupción. En el ámbito de la salud, la movilización exige una reforma profunda del sistema de salud con presupuestos adecuados, hospitales debidamente equipados que preserven la dignidad de los usuarios, así como un acceso equitativo a la atención. En cuanto al sector educativo, las demandas se centran en reformas exhaustivas que garanticen un sistema de calidad, libre e igualitario, que valore la escolarización pública. La insistencia en el carácter público se deriva del hecho de que el sector de la educación privada, en fuerte expansión durante la última década, se ha convertido en un mercado lucrativo que debilita al sector público. Finalmente, en el contexto de la lucha contra la corrupción, el movimiento se dirige a las instituciones públicas exigiendo medidas contra el favoritismo, garantizando la igualdad de oportunidades y fortaleciendo la rendición de cuentas.

Por lo tanto, cuando observamos cuidadosamente lo que estos jóvenes representan, una de las posibles hipótesis para interpretar este movimiento consiste en ver en él la expresión de un conflicto social en torno a los significados del «desarrollo». Marruecos está involucrado en vastos proyectos de «desarrollo», en particular «sostenibles», pero los jóvenes destacan precisamente las contradicciones que los acompañan: la persistencia de las desigualdades sociales y espaciales, territorios marginados con respecto a los beneficios del «desarrollo», el desempleo y las disfunciones en los servicios públicos, incluso cuando el país se prepara para albergar la Copa del Mundo en 2030, que ciertas consignas denuncian.

Es a partir de esta imagen global que los problemas del movimiento toman forma. El código telefónico ’212’ en ’GenZ212’ también sugiere una versión marroquí de lo que está sucediendo internacionalmente, asociada con la Generación Z.

¿Cuáles son las fuerzas involucradas, en términos de organización y composición social, y sus reivindicaciones? En particular, ¿cuáles son sus vínculos con las organizaciones marroquíes de izquierda o progresistas?

Una de las propiedades del movimiento es que quiere ser independiente de cualquier organización. Sus miembros afirman no tener afiliación partidista, ni ninguna orientación política definida. Esta autonomía es una dimensión defendida con pasión en los comunicados y en las declaraciones públicas de los protagonistas.

Parte de la izquierda marroquí, por supuesto, ha dado su apoyo al movimiento. Es una izquierda percibida como creíble y que defiende un proyecto de cambio social, que participa activamente en los movimientos sociales. En el campo político, la Federación Democrática de la Izquierda [3] ha publicado varios comunicados de apoyo y algunos miembros están movilizados en varios lugares. Lo mismo ocurre con ciertas figuras del Partido Socialista Unificado (PSU) [4]. Algunas personalidades políticas de izquierda, como el ex diputado Omar Belfrej, gozan de cierta popularidad entre los jóvenes. Recientemente (8 de octubre de 2025) fue invitado a Discord, en un evento que causó saturación del servidor debido al alto número de participantes. Otros actores anclados en la izquierda también han apoyado el movimiento en el sector asociativo (como la Asociación Marroquí para los Derechos Humanos - AMDH [5]), el periodismo, la sociedad civil o el movimiento sindical, etc. Por lo demás, el espacio político marroquí sigue marcado por una fuerte descomposición, y los jóvenes desconfían particularmente de los partidos políticos.

La base social del movimiento está constituida por jóvenes de la «Generación Z» (nacidos entre finales de la década de 1990 y principios de la de 2010). Es interesante observar que los protagonistas tienen un alto nivel de educación que se traduce en su capacidad para estructurar los espacios de discusión de una manera muy avanzada. Además, después de cientos de horas de debates, los primeros datos de mi investigación (entrevistas, observaciones, etc.) destacan una conciencia social crítica, marcada por una cultura de intercambio, directamente correlacionada con su nivel de educación. Como sociólogo de movimientos sociales, observo dos fenómenos importantes. El primero, ya señalado en mi trabajo anterior sobre movilizaciones en Francia, se refiere al hecho de que algunos protagonistas insisten en la idea de que sus reivindicaciones «no son ni de izquierda ni de derecha» o de que «no estamos haciendo política», para distanciarse de las organizaciones políticas tradicionales, a las que responsabilizan de la situación del país. Este distanciamiento no significa una ausencia de conciencia política como he oído decir. Por el contrario, va acompañado de una politización en la acción, cuando los protagonistas diagnostican la situación con mucha precisión y operan generalizaciones. La vida cotidiana está conectada aquí con elementos estructurales. El segundo fenómeno es procesal. Aunque no fue una reivindicación inicial, el movimiento llamó en mitad de la primera semana de movilización a la dimisión del gobierno. Esta dinámica se explica por la falta de interacciones públicas rápidas de las autoridades con los protagonistas mientras miles de jóvenes estaban en la calle, combinada con la represión experimentada como injusta y sufrida desde el primer día de movilización. Esta economía moral de movilización podría resumirse además en uno de los eslóganes escuchados durante las movilizaciones y que no es nuevo: كرامة, حرية, عدالة اجتماعية (dignidad, libertad, justicia social). Una expresión pública de una generación del Sur Global, confrontada con las grandes transformaciones de su época, política, social y ecológica, y animada por una fuerte aspiración de libertad y justicia.

¿Qué formas toma el movimiento en sus acciones? En particular, hemos visto escenas de violencia: ¿cuál es la actitud del movimiento sobre esto?

El movimiento ’GenZ212’ moviliza los repertorios de acción disponibles de los movimientos sociales: manifestaciones, sentadas o círculos de discusión. Los días de movilización se deciden en Discord a través de un sistema de votación para garantizar una toma de decisiones que sea lo más horizontal posible. Esto no impide, desde una perspectiva de la sociología crítica, observar que las preguntas se formulan de cierta manera en lugar de otra, y que las modalidades de respuesta siguen siendo limitadas en las encuestas publicadas. Sin embargo, el nuevo elemento reside en el hecho de que todas estas modalidades propuestas en Discord son objeto de discusión colectiva. Este es un hecho nuevo en el contexto de las acciones colectivas en Marruecos. Este aspecto es tanto más interesante ya que, en comparación, el movimiento del 10 de septiembre en Francia [6] también había utilizado en gran medida las encuestas para deliberar sobre el seguimiento de sus acciones. Discord también constituye un espacio descentralizado donde los debates se llevan a cabo de forma permanente, en particular en canales de voz (VC) organizados por región, o dentro de grupos de trabajo temáticos dedicados a cuestiones específicas como la salud, la justicia, etc. Asambleas generales en línea donde los protagonistas presentan sus visiones del mundo, a un ritmo denso y difícil de seguir.

Por lo tanto, la movilización sigue una dinámica nacional, al tiempo que sigue sujeta a ajustes regionales resultantes de las relaciones de poder local, la presencia de actores más politizados u organizaciones que dan a cada movilización tonalidades específicas. Estas particularidades se manifiestan notablemente a través de eslóganes: por ejemplo, aquellos que expresan solidaridad con los prisioneros del Rif [7], pancartas y los mensajes que transmiten.

En su configuración actual, en el momento en que estamos hablando, aunque existen ajustes, son de hecho los coordinadores de Discord (los «administradores») quienes marcan el tono, basándose en numerosas consultas, informando de comentarios formulados en VCs, recurriendo sistemáticamente a la votación y siguiendo los avances sobre el terreno, etc. Por lo tanto, hay una dimensión relacional en este trabajo que no se lleva a cabo de forma aislada.

A principios de octubre, el movimiento estuvo marcado por episodios significativos de violencia. Escenas de disturbios acompañadas de destrucción y la muerte de tres personas en la provincia de Chtouka-Aït Baha [8].

Sin embargo, la constante que caracteriza a los llamados a la movilización reside en el deseo de preservar el carácter pacífico de las acciones. Esta orientación debe interpretarse a la luz del contexto marroquí. Es una posición destinada a permanecer irreprochable y no alienar ni al poder ni a la población en general.

¿Cuáles son las reacciones del poder gobernante? Más allá de la feroz represión y el discurso de seguridad, ¿están apareciendo márgenes de actuación?

Desde un punto de vista cronológico, debe especificarse que la represión ocurrió desde el primer día de la movilización. La hipótesis que podría formularse es que las autoridades probablemente habían apostado a extinguir rápidamente el movimiento a través de arrestos, condenas y enjuiciamientos judiciales. Sin embargo, se produjo el efecto opuesto, ya que el movimiento logró imponerse en el panorama público. Después de un período de gran silencio, los canales de televisión pública dieron a los jóvenes la palabra para criticar al gobierno, una situación sin precedentes desde el movimiento del 20 de febrero de 2011 [9]. Después de la violencia y los arrestos, se volvió a un momento de observación, y las manifestaciones tuvieron lugar bajo la supervisión de las fuerzas del orden, sin intervención por su parte.

Sin embargo, los jóvenes aún no han logrado su objetivo, en particular la dimisión del gobierno. Noté cierta decepción después del discurso real del 10 de octubre. La reacción de los protagonistas aquí también encaja en un momento crucial de su socialización política, que los lleva a adoptar formas de activismo y a proyectarse en una movilización política que el Makhzen [10], entendido aquí en el sentido amplio como la estructura de poder de Marruecos, no aprecia.

¿Cuáles son las perspectivas, pero también las trampas del movimiento?

El movimiento aún está en curso, y se planea un gran día de movilización para el 18 de octubre, después de una votación en Discord. Hay que seguir interpretándolo en caliente, dados los datos disponibles y los límites que las herramientas de ciencias sociales imponen a cualquier investigador.

Lo que se puede decir es que en los últimos quince años, ha habido dos secuencias importantes: el movimiento del 20 de febrero, nacido en el contexto de los llamados levantamientos árabes, y el movimiento del Rif en 2016, específico por su anclaje geográfico. El movimiento ’GenZ212’ encaja bien en este linaje. Sus movilizaciones se construyen desde abajo, llevadas por protagonistas para quienes es su primera experiencia de movilización, y se caracterizan por tal intensidad que logran abrir un debate político dentro de la sociedad marroquí. Al mismo tiempo, este movimiento es diferente de sus dos predecesores.

Se distingue del movimiento del Rif por su dispersión territorial y la ausencia de un líder «carismático». Durante los días de movilización, se extendió a otras localidades: entre el 27 de septiembre y el 6 de octubre, se añadieron no menos de diez nuevas localidades, lo que eleva el número total de lugares de movilización a 23. Este fenómeno no es insignificante y revela una dinámica profunda.

En mi trabajo, siempre he insistido en el papel de los márgenes para descentrar la mirada. Es crucial para entender la dinámica social en Marruecos cuestionar lo que está sucediendo en los espacios rurales ubicados fuera de las grandes ciudades que se benefician de la cobertura de los medios internacionales como Casablanca y Rabat. Estos espacios predominantemente rurales se caracterizan por un fuerte control social y una represión de bajo nivel, que van desde las autoridades hasta las familias que ejercen presión sobre sus hijos. Los perfiles de quienes se movilizaron en la provincia de Chtouka-Aït Baha para tomar solo este ejemplo y los de Casablanca no comparten, más allá de su juventud, los mismos entornos de vida, y probablemente ni las mismas relaciones con la política, ni la educación ni la visión de futuro. Los antirracistas están acostumbrados a decir que los barrios de clase trabajadora francesa no son desiertos políticos. Yo diría lo mismo de estos espacios. Allí se lleva a cabo movilizaciones, como lo demuestra la movilización de mujeres contra la explotación en invernaderos agrícolas de esta provincia.

La movilización actual también se distingue del movimiento del 20 de febrero porque su base inicial aún se mantiene. En el momento en que estamos hablando, todavía no hay amplias convergencias similares a las del movimiento del 20 de febrero de 2011, que reunió a actores históricos de la oposición en Marruecos, la izquierda radical, los islamistas de Al Adl Wal Ihsane [11], el componente Amazigh [12], así como asociaciones y actores de la sociedad civil comprometidos en varios aspectos de la vida social: derechos humanos, feminismo, democracia, etc. Todavía es demasiado pronto para medir las profundas consecuencias de este movimiento en la sociedad marroquí, y hay que tener cuidado con la interpretación exagerada de este evento de protesta. La investigación debe seguir su curso para comprender mejor sus manantiales y contribuciones. Sin embargo, una cosa es cierta: el movimiento ha aportado aire fresco a una sociedad marroquí marcada por la atonía del espacio político, donde las figuras políticas se suceden entre sí como en una obra de teatro donde cada actor desempeña un papel preciso.

Como sociólogo, diría que cada movimiento social comete errores. Esto es característico de una experiencia de socialización, característica de las movilizaciones desde abajo en contextos restringidos. Se estableció temporalmente un cierto discurso estigmatizante hacia los espacios rurales y las poblaciones menos favorecidas por la educación (como el uso del término «Al Awbach» [13]), después de días de gran violencia. Pero se corrigió rápidamente. Queda por observar cronológicamente si el reenfoque alrededor de grandes espacios urbanos no podría haber producido efectos limitantes en el movimiento. Sin embargo, una de las especificidades de los jóvenes es su reflexividad. Dentro del propio movimiento, los intensos debates se centran en la descentralización de las decisiones, en el papel de los facilitadores y en la organización de las siguientes etapas. Otro punto importante se refiere a las dimensiones de género del movimiento. Las declaraciones públicas y los invitados siguen siendo en gran medida hombres. Sin embargo, las mujeres constituyen una proporción significativa de los participantes, y un movimiento de esta escala debería ser capaz de corregir este desequilibrio.

¿Cuáles son las reacciones internacionales al movimiento y se han observado formas de solidaridad?

El movimiento ha recibido una fuerte solidaridad internacional: en Europa, Estados Unidos y Canadá, que emana esencialmente de la diáspora marroquí, pero también de organizaciones progresistas, colectivos de barrio de clase trabajadora y espacios donde reside la diáspora marroquí.

En Bruselas, Marsella y especialmente París, los marroquíes de la diáspora se han movilizado para apoyar el movimiento en Francia. Debido a la fuerte presencia de esta diáspora en el país, el debate también se ha abierto allí, hasta el punto de que las noticias de televisión France 2 de las 8 pm le dedicaron un informe de varios minutos. Un hecho interesante: después de haber investigado el 10 de septiembre el movimiento francés «¡Bloquear todo!» , por citar solo un ejemplo reciente, no creo que este programa de noticias le hubiera dedicado tanto tiempo en hora de máxima audiencia.

Por parte de las organizaciones progresistas comprometidas con la democracia, el mejor apoyo para los jóvenes consiste, me parece, en partir de sus propias consignas, evitando imponer marcos interpretativos en un contexto específico, porque ellos y solo ellos conocen plenamente las realidades sobre el terreno. Sobre este tema hay obras interesantes como las de Mounia Bennani-Chraïbi [14], o colegas (Boutaleb, Vannetzel y Allal, 2018) que han demostrado bien, por ejemplo, que las llamadas sociedades árabes posteriores a 2011 no están necesariamente estructuradas a partir de una oposición binaria entre «el pueblo» y «el régimen», sino a través de diversas interacciones en su relación con el estado.

Como cualquier movilización social importante, diría que la solidaridad internacional desempeña un papel importante en hacer visibles los problemas del movimiento y proporcionar herramientas de apoyo, pero debe desplegarse respetando la independencia del movimiento y en estrecha coordinación con los movilizados, como es el caso en Francia." 

(Charif Elalaoui, CADTM, 20/10/25)

14.10.25

“Muertes por desesperación, impulsadas por factores económicos, sociales y psicológicos” en los adolescentes y adultos jóvenes de Norteamérica y América Latina, debido, principalmente al suicidio y al abuso de drogas y alcohol, desde 2011, especialmente en Estados Unidos, Canadá, México y Brasil... Estados Unidos, de hecho, lleva varios años sumergida en epidemia de opiáceos... en América Latina, a pesar de las grandes inversiones en salud pública y bienestar social, la violencia sigue acortando la vida de millones de personas en la región... y “Palestina presentó una pérdida estimada de 30 años de esperanza de vida durante los primeros 12 meses de la guerra, una estimación conservadora que prácticamente reduce a la mitad la esperanza de vida previa al conflicto”... la muerte y discapacidad asociada a la ansiedad y a la depresión creció un 63% y un 26%, respectivamente, desde 2010 (Jessica Mouzo)

 "La población mundial vive más que nunca. Según el último informe de la Carga Global de Enfermedades, que se ha publicado este domingo en la revista The Lancet, la esperanza de vida en el globo es 20 años más alta que a mediados del siglo pasado y se sitúa ya, de media, en los 76 años para mujeres y los 71 para los hombres —en los países ricos ambos superan los 80—. El riesgo de muerte cae en todo el planeta y, en general, las poblaciones gozan de mejor salud. Pero no todo son buenas nuevas. El informe también revela tareas pendientes y cristaliza algunos de los nuevos desafíos que afronta la humanidad, como el incremento de la carga de trastornos mentales o el aumento de la mortalidad en los adolescentes y adultos jóvenes de Norteamérica y América Latina, debido, principalmente al suicidio y al abuso de drogas y alcohol.

Esta macroinvestigación, que logra recopilar datos de más de 200 países para el año 2023, es la primera descripción global del estado de salud en el mundo postpandémico. Después de que la crisis sanitaria de la covid hiciese temblar los sistemas sanitarios de todo el planeta y distorsionase las estadísticas tradicionales, colocándose como la primera causa de muerte, las aguas —y las tendencias— han vuelto a su cauce. La esperanza de vida, que cayó durante la pandemia, se ha recuperado. Y la mortalidad, exacerbada por este episodio infeccioso, también se ha reducido. Los infartos y los ictus vuelven a encabezar las causas de muerte más frecuentes y la covid, por su parte, cae al vigésimo puesto de este ranking.

El informe revela dinámicas preocupantes en algunos territorios y grupos de edad concretos. Como lo que está sucediendo con los jóvenes de Norteamérica y América Latina desde 2011. Ahí se observan los mayores aumentos de mortalidad, especialmente en Estados Unidos, Canadá, México y Brasil: en la última década, ha subido casi un 32% entre el grupo de 25 a 29 años; y un 50% entre los treintañeros. Los autores señalan como causas de estos fenómenos las altas tasas de “muertes por desesperación”, una categoría de fallecimientos “impulsadas por factores económicos, sociales y psicológicos” y debidas principalmente a los suicidios, el alcoholismo y las sobredosis de drogas, apuntan.

Estados Unidos, de hecho, lleva varios años sumergida en epidemia de opiáceos que ha segado la vida de decenas de miles de jóvenes: los muertos por sobredosis crecieron un 30% entre 2019 y 2020, un 15% entre 2020 y 2021 y en 2022, se registró el récord, con 111.029 fallecidos.

Para contextualizar el fenómeno en América Latina, Jesús Adrián Álvarez, doctor en Salud Pública, señala también el efecto de la violencia. “Entre los hombres latinoamericanos, las altas tasas de homicidios en adultos jóvenes añaden una dimensión crítica a esta carga de mortalidad. Esto revela una paradoja: a pesar de las grandes inversiones en salud pública y bienestar social, la violencia sigue acortando la vida de millones de personas en la región”, explica en declaraciones al portal Science Media Center España.

Durante la última década, los mayores aumentos de mortalidad en las personas de 15 a 19 años y de 20 a 24 años se registraron en Europa Oriental —se detectó un incremento del 54% y del 40%, respectivamente—. Este fenómeno coincide especialmente con la invasión de Rusia a Ucrania: justo desde entonces, la mortalidad en esos grupos de edad en sendos países (especialmente en Ucrania) se ha disparado.

Otra zona de masacres bélicas resalta en el trabajo: las perpetradas por Israel en Gaza. Porque aunque las tasas regionales de mortalidad en el norte de África y Oriente Medio ya no son las más altas, señalan que “Palestina presentó la tasa de mortalidad y el riesgo de morir antes de los 70 años por conflicto y terrorismo más elevados del mundo”. Además, resaltan para la Franja de Gaza “una pérdida estimada de 30 años de esperanza de vida durante los primeros 12 meses de la guerra, una estimación conservadora que prácticamente reduce a la mitad la esperanza de vida previa al conflicto”.

Alerta por los recortes de Trump

El estudio lanza también un toque de atención al mundo sobre los efectos que tendrá la política de recortes en ayudas al desarrollo que ha ejecutado la Administración Trump. Los autores recuerdan que el gobierno estadounidense contribuyó con el 22,6% de toda la asistencia al desarrollo para la salud en 2023 y en el editorial adjunto se recuerda que solo la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, casi desmantelada por Trump en sus primeros meses de gobierno) fue responsable de una reducción del 15% en la mortalidad por todas las causas estandarizada por edad y del 32% en la mortalidad de menores de cinco años, principalmente en países de ingresos bajos y medianos y en particular en África.

“Para mantener el progreso o incluso evitar retrocesos en la mortalidad de menores de cinco años en poblaciones de alto riesgo, será imperativo mitigar los efectos de estos recortes de financiación, a la vez que se amplían otras fuentes de financiación, como las de las organizaciones no gubernamentales”, apuntan los investigadores. El editorial enfatiza que algunas estimaciones preliminares indican que la asistencia para el desarrollo en salud disminuyó en más del 50% entre 2021 y 2025.

Drogas, violencia y depresión, al alza

Los autores asumen que “la diabetes, los trastornos por consumo de drogas, la violencia y las olas de calor” son actualmente algunas de las amenazas de más rápido crecimiento para la salud humana. De hecho, desde 2013, las muertes anuales vinculadas a la exposición ambiental a frío y calor subieron un 6%; las relacionadas con el consumo de drogas, un 5%; las que tienen que ver con diabetes, un 3%; y las asociadas a conflictos y terrorismo, un 1%.

Con todo, la investigación pone también el foco en el auge de los trastornos de salud mental: la muerte y discapacidad asociada a la ansiedad y a la depresión creció un 63% y un 26%, respectivamente, desde 2010. La pandemia pudo haber tenido algo que ver, pero los investigadores van más allá: “Existen varias teorías que compiten entre sí y que se complementan para explicar este aumento, incluyendo el aumento en el uso de redes sociales, el ciberacoso, el maltrato infantil, la desesperación climática y el aumento del costo de vida y la desigualdad de ingresos, y una mayor concienciación sobre la salud mental”.

Según el estudio, casi la mitad de la mortalidad y morbilidad mundial en 2023 fue atribuible a 88 factores de riesgo. Y, en concreto, las variables asociadas a una mayor pérdida de salud fueron la presión arterial sistólica elevada, la contaminación por partículas, el azúcar alto, el tabaquismo, el bajo peso al nacer, el parto prematuro, el índice de masa corporal (IMC) elevado y el colesterol alto, entre otros.

El crecimiento y envejecimiento de la población, sumado a la transformación de los factores de riesgo más preocupantes, está cambiando las reglas del juego. Las alianzas gubernamentales y los programas de salud impulsados en las últimas tres décadas han permitido poner coto al azote de numerosas enfermedades infecciosas (tuberculosis, infecciones respiratorias y entéricas, difteria, tétanos…), hasta el punto de que las enfermedades no transmisibles, como la diabetes o las cardiopatías isquémicas, ya representan casi dos tercios de la mortalidad y morbilidad total del mundo. “Las tasas de enfermedades no transmisibles están aumentando, especialmente en los países de ingresos bajos y medianos. La velocidad y la magnitud de esta transición epidemiológica de enfermedades infecciosas a enfermedades no transmisibles es motivo de preocupación urgente”, admite The Lancet en un editorial adjunto.

Todo está cambiando y el mundo ha entrado en una nueva era de desafíos de salud global, reflexiona en un comunicado Christopher Murray, director del Instituto para la Medicion y Evaluación de la Salud (IHME) de la Universidad de Washington y autor de la investigación: “La evidencia presentada en el estudio es una llamada de atención, instando a los líderes gubernamentales y de atención médica a responder rápida y estratégicamente a las tendencias inquietantes que están remodelando las necesidades de salud pública”.

Los países más pobres, aunque también han mejorado su estado de salud en las últimas décadas, siguen a años luz de los territorios con más recursos. Un ejemplo: en España, Italia o Francia, la esperanza de vida está en 85 años para las mujeres y 83 para los hombres; mientras que en el África subsahariana, la media es de 66 y 62 años, respectivamente. En las zonas más deprimidas empiezan a convivir dos amenazas para la salud: el histórico azote de enfermedades transmisibles —como tuberculosis, malaria y otras infecciones, que han reducido su incidencia en las últimas décadas, pero siguen matando a millones de personas— con la expansión de otras dolencias no transmisibles, como la obesidad o la diabetes.

El epidemiólogo Jaume Marrugat, que no ha participado en esta investigación, celebra las buenas noticias, como el aumento de la esperanza de vida y que hayan bajado las enfermedades transmisibles, pero muestra también su “preocupación” por el riesgo de dar pasos atrás: “Buena parte de la mejora en las enfermedades transmisibles está relacionado con la vacunación y nos preocupa mucho que haya países con mandatarios que no fomentan la vacunación. Ha costado mucho que las vacunas nos liberen de muchas enfermedades y corremos el riesgo de que vuelvan a subir. Eso genera angustia”." 

Jessica Mouzo , El País, 12/10/25)

26.3.25

La Generación Inquilina... la juventud en los últimos tiempos siempre ha estado precarizada. Lo que ha habido es un cambio: antes el problema para emanciparse era la falta de empleo, ahora es que aunque tengas trabajo y salario no puedes emanciparte... la vivienda ahora es el principal problema para la emancipación. Un problema que ya no es sólo de los jóvenes, sino que hay una gran parte de la población que no puede vivir de forma independiente... Los jóvenes afortunados que consiguen emanciparse no lo hacen en unas condiciones dignas o de libertad. Tenemos que alquilar y además compartir vivienda, no porque queramos sino para “socializar” los gastos. Tenemos una capacidad de ahorro prácticamente nula... es necesario un Pacto de Estado para dar una alternativa estratégica para la juventud (Javier Muñoz, Consejo de la Juventud)

 "El Consejo de la Juventud de España (CJE) ha realizado un informe con un título corto pero lleno de contenido: “Un problema como una casa”, sobran las palabras.

El informe aborda el problema de la vivienda desde una perspectiva socioeconómica y destaca las difíciles condiciones de emancipación de la juventud española, que se enfrenta a un panorama económico insostenible en cuanto al acceso a la vivienda.

Entrevistamos a Javier Muñoz, que nos explica de forma clara el contenido del informe.

En el informe no vais directamente al problema de la vivienda sino que situáis primero que la juventud actual ha sufrido cuatro crisis encadenadas: en el 2008 con los recortes, la de la pandemia del COVID, la inflación y ahora la vivienda. ¿Podríamos decir que llueve sobre mojado?

Ahora el problema es la vivienda, como consecuencia de la inacción política durante muchos años en este tema. Pero la juventud en los últimos tiempos siempre ha estado precarizada. Lo que ha habido es un cambio: antes el problema para emanciparse era la falta de empleo, ahora es que aunque tengas trabajo y salario no puedes emanciparte.

La edad media a la que se independiza la juventud española son los 30 años, cuatro años mayor que la media europea y ocho más que en países como en Dinamarca. ¿Es la vivienda el problema principal? ¿Qué otros factores afectan?

Sin duda es el precio de la vivienda. Ha habido algunas mejoras, aún con mucho por recorrer, en el ámbito laboral con la subida del salario mínimo, también menos tasa de temporalidad… Pero el gran aumento de los precios, sobre todo en la vivienda, la convierte ahora en el principal problema para la emancipación. Un problema que ya no es sólo de los jóvenes, sino que hay una gran parte de la población que no puede vivir de forma independiente.

También dais datos rotundos sobre los problemas que tienen los que consiguen independizarse. Les llamáis ‘la Generación Inquilina’, un 70% vive en alquiler. De hecho los que tienen propiedad normalmente es una herencia familiar o similar… ¿Tener un piso ha pasado a ser un imposible?

Los jóvenes afortunados que consiguen emanciparse no lo hacen en unas condiciones dignas o de libertad. Tenemos que alquilar y además compartir vivienda, no porque queramos sino para “socializar” los gastos.

Tenemos una capacidad de ahorro prácticamente nula. Las personas jóvenes en la actualidad dependemos de la suerte del entorno familiar donde hayamos nacido y no del trabajo ni de ningún mérito.

Si como decís, los jóvenes no pueden comprar pisos, quien sí va a poder comprarlos van a ser grandes tenedores, fondos buitre o bancos… y esto conlleva aumentar más la monopolización del mercado de la vivienda. ¿Hay que enfocar a estos grandes fondos como los responsables de la subida de precios y no tanto a los pequeños propietarios? ¿Habéis tocado este tema?

Para nosotros en esto la principal premisa, aunque parezca algo abstracta, es que la vivienda sea un derecho. La vivienda no es sólo “un techo”, es un espacio de seguridad, de intimidad…

Como derecho, el Estado tiene que garantizarlo, no se puede especular con él, no se puede hacer distinciones por el origen de la persona… Este debe ser el enfoque principal sobre la política de vivienda, no puede ser un bien más de mercado como si fuera un lujo, un anillo…

¿Tienen los problemas de salud mental en la juventud relación con esta situación? Porque como dices hasta los que se independizan lo hacen sin libertad.

Como ya mencionamos en otro informe que hicimos en Oxfam Intermon que se llamaba “Equilibristas” hay un relación directa, y lo creíamos, pero los datos respaldaron. Las condiciones materiales repercuten completamente en la salud mental. Las personas con pocos recursos tienen más pensamientos suicidas y por supuesto si necesitan tratamiento psíquico no pueden permitírselo.

¿Qué otros problemas importantes tiene la juventud?

En la juventud sigue habiendo una tasa de desempleo y de temporalidad que hay que mejorar, pero sobre todo hay un problema que es la “parcialidad no deseada”. Hay personas jóvenes que no trabajan a jornada completa no porque no quieran sino porque no tienen acceso a un trabajo en esas condiciones. Y también los “contratos fraudulentos”, son contratos que se camuflan como si fueran de prácticas y no lo son, y suponen una sobre-explotación a la juventud.

Planteáis la propuesta de un Pacto de Estado para dar una alternativa estratégica para la juventud, y lo hacéis en un momento lleno de enfrentamientos partidistas. ¿Puedes explicarnos vuestra propuesta? ¿Cómo habéis llegado a esta conclusión?

Los problemas que tenemos ahora son consecuencia de que no se han solucionado anteriormente, no requieren sólo aprobar una ley sino un trabajo más elaborado y mantenido en el tiempo. Es necesario que estas políticas no sean a corto sino a largo plazo, que aguanten y resistan cambios de gobierno. Es importante que sobrevivan al politiqueo –por así decirlo–, que se mantengan en el tiempo y puedan tener incidencia real.

¿Nos queréis hacer llegar a los lectores de nuestra revista, Chispas, otras propuestas o análisis desde el Consejo de la Juventud?

Nuestra conclusión y principal reivindicación es que si a todas estas problemáticas no se les da solución, puede percibirse que la democracia no está funcionando y provocar desafección. Porque si a una juventud en una situación tan crítica no se le da respuesta parece que la democracia es menos democracia.

Si queremos una democracia real hay que garantizar unas condiciones materiales mínimas, hay que garantizar que la mayoría pueda tener una participación en la sociedad y no unos pocos privilegiados.

También decimos que a la hora de dar alternativas que se cuente con la juventud y no se hagan en nuestro nombre."                 (

29.1.24

El desencanto de Alemania: ¿Qué va a ser de nosotros? La gente está decepcionada con el rumbo del país y la gestión del Gobierno... Detrás está el miedo a perder bienestar y la inseguridad ante el futuro... Es una depresión mental colectiva descomunal, que paraliza, polariza y retiene la inversión... “la gente intuye que estamos ante una transformación gigantesca. También social. Se pregunta “qué va a ser de mí”. Y falta una visión política en la que confiar”... La economía está estancada y la preocupación por el futuro es legítima porque los retos de la transformación son enormes... El miedo ha impactado en el centro de la sociedad... El 40% de la población mayor de 20 años no tiene ahorros... Ese 40% alcanza el centro de la sociedad

 "Es la tercera economía mundial por PIB, con 4,43 billones de dólares en 2023. Líder en empresas medianas exportadoras globales de tecnología, con 1.573 hidden champions (llamadas así por ser firmas relativamente desconocidas), la mitad de las existentes en todo el mundo. Es el tercer país del mundo en exportaciones, tras China y EE UU. Con una balanza comercial a su favor espectacular, que ascendió en la primera mitad de 2023 a 98.700 millones de euros (más del doble que en la primera mitad de 2022), en una economía orientada a la exportación, lo que le lleva a ser una poderosa máquina de creación de empleo. Con dos consorcios entre el centenar con mayor valor del mundo: SAP y Siemens. Y, sin embargo, Alemania está sufriendo una fuerte depresión mental colectiva. ¿Cómo tal coloso ha podido perder la confianza en sí mismo? Y, ¿qué sentido tiene? ¿Podrá cumplir con su papel de locomotora económica global? Tampoco en el foro económico suizo de Davos hubo una respuesta. Las claves están en factores externos, como la pandemia, Ucrania, la inflación y los elevados tipos de interés, que están frenando la exportación made in Germany de su industria. A ello se suma la gestión política del tripartito gubernamental (socialdemócrata, verde y liberal), incapaz de actuar en bloque. Se le critica que no tenga un plan de futuro para defender el modelo de negocio alemán. Así que va de política y de dinero. Pero también del pesimismo germano congénito, que siempre le ha llevado a la reflexión para mejorar.

Protestas. Huelgas. Desencanto y disgusto. Esa es la imagen hacia fuera. La gente no está contenta. No tanto por su situación personal, sino por la del rumbo del país. La economía, parada, crecerá en 2024 solo el 0,3% mientras el mundo saltará casi el 3%. BDI, la patronal de la industria, pide al BCE que baje los tipos, teniendo en cuenta que cae la inflación, y exige al Gobierno que busque una salida a la encrucijada actual. Al mismo tiempo, la patronal reconoce la “complejidad” de los problemas económicos y políticos. Y cita el riesgo que supone el año 2024 para la democracia ante las elecciones en los Estados de Brandemburgo, Sajonia y Turingia, regiones del este con un elevado respaldo al ultraderechista AfD, segundo partido en sondeos en Alemania (22%), tras la Unión de democristianos y socialcristianos (31%). Ante el riesgo de un giro hacia la extrema derecha, BDI ha hecho un llamamiento en enero al voto democrático para proteger la democracia y la libertad. “Apostamos por una sociedad abierta y dispuesta al debate político y al compromiso democrático.” Pero el cambio estructural asusta. Muchos ciudadanos se reposicionan y se escudan bajo el eslogan: “Con ideología no se come”.

 Detrás están el miedo a perder bienestar y la inseguridad ante el futuro. No es nada nuevo. El asunto ahora es que ese estado de ánimo pesa cada vez más. La agenda Hightech de la economía alemana exige investigación y desarrollo, automatización, digitalización e inteligencia artificial. Pero mientras los retos inquietan, el Gobierno no transmite seguridad. Entre los grandes países de la UE, Alemania fue el único que menguó el 0,3% en 2023. El elevado precio de la energía machacó a su industria, que tiene un mayor peso en su economía que en otros países europeos. El sector químico cayó un 20%. Y en general cayeron las exportaciones en la segunda mitad del 2023 por el encarecimiento global del crédito.

Es una depresión mental colectiva descomunal, que paraliza, polariza y retiene la inversión. Pero el estado de ánimo es peor que la realidad, asegura el investigador Marcel Fratzscher, del instituto DIW. La economía está estancada y la preocupación por el futuro es legítima porque los retos de la transformación son enormes. Por otro lado, ni Alemania es el paciente europeo ni tiene cinco millones de parados como a principios de este milenio. Todo lo contrario, Alemania registra una cifra récord de empleo. Pero “la gente intuye que estamos ante una transformación gigantesca. También social. Se pregunta “qué va a ser de mí”. Y falta una visión política en la que confiar”.

 El miedo ha impactado en el centro de la sociedad. Se teme la pérdida de bienestar, se teme el nuevo reparto social (factor en el que intervienen los millones de refugiados) y se teme carecer de margen de maniobra personal. Fratzscher avisa de que a largo plazo aumentará la desigualdad. El 40% de la población mayor de 20 años no tiene ahorros. La inflación y la escasa subida salarial les hacen mucho daño. “Ese 40% alcanza el centro de la sociedad. No es un grupo pequeño el que debe apretarse todavía más el cinturón.” Los debates políticos que enfrentan y dividen tampoco ayudan. Y menos en el Este de Alemania, donde el escepticismo cala profundamente, porque tras 30 años de cambio se le pide ahora más.

Los socialdemócratas apuestan por reformar el límite a la deuda (anclado en la Constitución, restringe el crédito de la deuda anual al 0,35% del PIB, aunque estuvo suspendido durante la pandemia); pero los liberales (FDP) en el tripartito gubernamental se oponen a la reforma provocando una gran tensión en un Gobierno que lucha contra crisis paralelas. Mientras el grupo parlamentario socialdemócrata contempla el freno como un riesgo para el bienestar alemán porque estrangula la inversión, para el FDP el ahorro forma parte de su identidad. También se oponen el partido democristiano y el socialcristiano, porque especulan con nuevas elecciones.

Los últimos acontecimientos han precipitado la policrisis. Tras las protestas de los agricultores contra el recorte de subvenciones a su sector, los socialdemócratas insisten en que el freno a la deuda es hoy una medida discordante y “un riesgo para el bienestar de la generación actual y de las futuras”. El dilema gubernamental es también una consecuencia del varapalo del Constitucional a la coalición de Olaf Scholz por considerar ilegal la reasignación de 60.000 millones de euros de deuda no utilizada durante la pandemia al fondo para el clima. El agujero abierto en el presupuesto federal para 2024 por el fallo de Tribunal Constitucional asciende a miles de millones y se cerrará con recortes.

Eludir el freno de la deuda será difícil. Se trata de disponer de recursos para combatir crisis, invertir en el futuro y evitar debacles políticos como el actual. Pero la reforma requeriría una mayoría de dos tercios en el Bundestag y precisaría el apoyo de democristianos y liberales. El SPD baraja la propuesta de recuperar la regla constitucional formulada en 1969 por el canciller Kurt Kiesinger (CDU) y Karl Schiller (SPD), vigente hasta 2009, que permitía endeudarse anualmente por el mismo importe que se invertía.

Y hay otro factor: el viraje hacia la ultraderecha en este año decisivo 2024. Adam Posen, el economista americano presidente del Peterson Institute, advertía esta semana en la revista Der Spiegel: “Sabemos por la Historia que la austeridad alimenta a los partidos radicales”.

(Lidia Conde Batalla , analista de economía alemana, Cinco días, 25/01/24)

10.1.24

Un amigo de 34 años quiere irse de Madrid porque sobrevive “con 1.500 euros al mes”... su salario está por encima de lo común en España, y si vuelve al pueblo no encontrará trabajo de lo suyo. Es el estado de nuestro ascensor social: muchos jóvenes con estudios superiores no lograrán ya nunca ser aquella clase media, hoy tan depauperada... muchos han defendido la dignidad de las mujeres que fregaron escaleras porque gracias a ellas sus hijos pudieron ir a la universidad. El drama, lo que nadie señala, es que esos casos de éxito no tienen por qué traducirse hoy en un nivel de vida mejor, debido a los bajos salarios en España y la pérdida de poder adquisitivo en la última década... Asistimos al deslizamiento a la baja de la clase media en la cara de la juventud actual... además, raramente se habla de cómo recuperar a la clase media (Estefanía Molina)

 "Un amigo de 34 años quiere irse de Madrid porque sobrevive “con 1.500 euros al mes”. Se ha vuelto un sueldo que se queda muy corto para una persona sola en una gran ciudad, véase Barcelona, donde el alquiler medio se disparó recientemente a 1.200 euros mensuales. Sin embargo, su salario está por encima de lo común en España, y si vuelve al pueblo no encontrará trabajo de lo suyo. Es el estado de nuestro ascensor social: no solo ha reventado para una mayoría, sino que muchos chavales con estudios superiores tampoco lograrán ya nunca ser aquella clase media, hoy tan depauperada.

Sin embargo, nos deleitamos con relatos nostálgicos de superación. Muchos han alabado al ministro de Economía, Carlos Cuerpo, por su historia familiar: de un abuelo que trabajaba en la mina a todo un doctor en su disciplina, que entró un cuerpo de élite de funcionarios del Estado y cobra un merecido sueldo en la actualidad. Otros han defendido la dignidad de las mujeres que fregaron escaleras porque gracias a ellas sus hijos pudieron ir a la universidad. El drama, lo que nadie señala, es que esos casos de éxito no tienen por qué traducirse hoy en un nivel de vida mejor, debido a los bajos salarios en España y la pérdida de poder adquisitivo en la última década.

Asistimos al deslizamiento a la baja de la clase media en la cara de la juventud actual. Está claro que nunca será lo mismo tener estudios que no tenerlos o dedicarse a unos sectores de más valor añadido que a otros. El salario medio entre 25 y 34 años asciende hoy a 22.206 euros brutos al año, según el INE, lo que en muchos lugares da para emanciparse solo si uno tiene pareja, comparte piso, o recibe ayuda de sus padres, justo en esa edad en la que debería formar familia o emprender un proyecto personal. En conjunto, quienes tienen estudios superiores cobran de media 31.773 euros brutos al año. En definitiva, son sueldos superiores a los de la mayoría de ciudadanos, pero cabe preguntarse si son sueldazos, o incluso si resultan suficientes para la vida actual, pese a haber tenido más oportunidades que sus mayores.

Tanto es así, que hubo un estallido en las redes cuando un dirigente del Partido Popular afirmó que las rentas medias y bajas cobran “entre 30.000 y 60.000 euros al mes”. Muchos usuarios le dieron la razón. Que la mitad de los ciudadanos españoles tuviesen en 2021 una renta de 20.500 euros anuales o que 25.540,8 euros brutos fuera el salario medio en 2022 no quiere decir que formen la clase media. Por clase media uno solía entender la autonomía y la capacidad económica para desarrollar el proyecto personal elegido —en solitario o en familia— y darse algún pequeño capricho, o incluso ahorrar, algo a lo que hoy no puede llegar una mayoría. Que solo un 3% de ciudadanos ingresen en España más de 60.000 euros al año no quiere decir que sean ricos per se. De lo que esas cifras hablan, lamentablemente, es de una mayoría de profesionales que no los cobran, pese a tener brillantes currículos, estudios e idiomas.

Y la foto amaga con ir a peor. En una o dos generaciones, cada vez menos jóvenes disfrutarán de los paliativos del cojín familiar. Si un buen número de jóvenes logran aún atenuar su precariedad es gracias a las pensiones de sus abuelos, o las propiedades y el patrimonio que les legan sus padres. Pero pronto habrá muchos menos mileniales o centeniales propietarios, debido a su incapacidad para ahorrar o ser independientes con su propio sueldo. La vivienda será para los eventuales hijos de esas generaciones un flagrante separador de clase, si no lo es ya, porque muchos ya no tendrán nada a heredar, dependiendo de su renta anual, atrapados en un bucle de pobreza o desigualdad.

El caso es que el progresismo está sensibilizado con la precariedad, pero tampoco ofrece un horizonte mejor a largo plazo. Da la impresión de que se ha asumido la implosión del ascensor social de forma irreversible, conformándose ya solo con que la gente no caiga en la absoluta pobreza. El discurso actual de la izquierda gobernante pivota sobre cuestiones esenciales como el salario mínimo o el apoyo a las clases más vulnerables, pero raramente se habla de cómo recuperar a la clase media. Su visión bebe mucho del determinismo posterior al 15-M, de esa idea de que ya solo queda un Estado asistencial que dé cobijo en las crisis mediante la revalorización de las pensiones o la inyección de ciertas ayudas, tratando de limar la precariedad o la pobreza, sin ofrecer un proyecto ambicioso más allá. Y es que tener un trabajo no resulta hoy garantía de una vida suficiente, por mucho que celebremos los datos de crecimiento del empleo.

Tampoco es que la derecha tenga un programa más esperanzador. Si su buque insignia es Isabel Díaz Ayuso, solo se puede esperar un negacionismo de la pobreza que afirma que hablar de justicia social solo sirve a la confrontación, o bien, comulgar con el fomento de la desigualdad mediante regresivas bajadas de impuestos. Ese mismo PP que ahora alude a las clases medias tampoco impidió su hundimiento durante la crisis de austeridad. Si la alternativa es Vox, su palmarés pasa por llamar cobradores de “paguitas” a los ciudadanos que han caído en la vulnerabilidad o fomentar la desprotección del trabajador. Sin embargo, muchos ciudadanos aún compran la pulsión liberal en Europa porque prefieren entregar su vida a la ilusión de un futuro incierto que asumir la certeza de la precariedad estructural.

Aunque el problema podría ser mucho peor: que más jóvenes decidan emigrar, como está pasando ya. Un informe del BBVA cifra en 154.800 millones de euros el valor del capital humano perdido en España en 2022, debido a la emigración a otros países de personas en edad de trabajar, un 40% más que en 2019, el año anterior a la pandemia. Cada vez que uno de mis amigos me pregunta si vuelven a España desde Copenhague, Londres o Berlín le sugiero que no: cobran mejor allí donde están y concilian más. Aunque el drama siempre puede ser peor: que pese a recibir un sueldo “privilegiado” en España, uno tuviera que sobrevivir o la política no ofreciera alternativas al regreso de la clase media —si es que no está pasando ya—."                    (Estefanía Molina es politóloga, El País, 04/01/24)

9.1.24

Los caladeros en los que pesca el fascismo... Aumenta el porcentaje de suicidios entre los menores de treinta años, aumenta la cifra de quienes solo ven incertidumbre en su futuro y de quienes, empeñados en buscar emociones fuertes, acaban seducidos por el mensaje y el comportamiento violento de los fascistas. Las consultas de sicólogos están llenas de gentes que buscan respuestas que no encuentran en su día a día mientras los políticos se dedican a debatir sobre el sexo de los ángeles y los medios de comunicación a manipular como si no hubiera un mañana... La desesperación, la ausencia de expectativas o el cabreo con la infame vida que les ha tocado en suerte son el caldo de cultivo ideal para que calen los mensajes ultras. Los desheredados votando ultraderecha conforman una de las paradojas más lacerantes del tiempo que nos está tocando vivir. Si a esto sumamos una generación de jóvenes con tantas ganas de emociones fuertes y aventura como escasez de cultura, nos encontramos entonces con el cóctel perfecto... Eso es lo que hay (Juan Tortosa)

 "Pescan en aguas revueltas. La desesperación, la ausencia de expectativas o el cabreo con la infame vida que les ha tocado en suerte son el caldo de cultivo ideal para que calen los mensajes ultras. Los desheredados votando ultraderecha conforman una de las paradojas más lacerantes del tiempo que nos está tocando vivir. Si a esto sumamos una generación de jóvenes con tantas ganas de emociones fuertes y aventura como escasez de cultura, nos encontramos entonces con el cóctel perfecto. Una bomba de relojería al servicio de la involución tanto en Europa como en América que anda produciendo estragos desde hace ya un par de décadas. Ahí tenemos fenómenos como los de Bolsonaro, Milei, Orban, Meloni… o Donald Trump, cuyo regreso parece cada vez más inevitable.

Las elecciones europeas no auguran nada bueno y aquí en nuestro país ahí andamos, preguntándonos qué demonios hemos podido hacer tan mal como para que exista tanto joven y tanto pobre abducido por los cantos de sirena de una ultraderecha heredera de los peores usos y costumbres del franquismo más siniestro.

Entre la variada tipología de pacientes a los que atienden algunos sicólogos amigos míos se encuentra, según me cuentan, un perfil que no para de crecer: el de los jóvenes que votan a Vox porque les incomoda el feminismo o andan convencidos de que los inmigrantes les quitan el trabajo. Quizás toda la vida ha sido igual, solo que antes no iban al sicólogo. Forman parte de la carne de cañón imprescindible para que los proyectos totalitarios acaben triunfando si antes no se percatan de la estafa de la que son víctimas. Ponen el cuerpo, su futuro y hasta su vida al servicio de intereses que no son los suyos y cuando se percatan ya es demasiado tarde. Que decidan ir al sicólogo puede que sea un buen síntoma, pero desde luego no suficiente.

La historia de la humanidad se ha construido siempre sobre la sangre de ingenuos que creen a pies juntillas las mentiras de quienes hacen con ellos lo que quieren. Políticos, intelectuales y dinero han necesitado siempre de una cuarta pata para conseguir sus objetivos: la de los desheredados dispuestos a demostrar su adhesión inquebrantable con aquellos que sepan tocarle la fibra, la de quienes gritan encantados desfasados himnos que se aprenden de memoria, la de quienes usan pulseritas, se envuelven en banderas o usan perfiles en redes clamando por una «España indivisible»… Carne de cañón, como decíamos, para la ultraderecha, porque la izquierda de nuestro país no parece encontrar la manera de explicarles que los están engañando, que andan apoyando a quienes los dejarán tirados a las primeras de cambio mientras los jueces siguen perdonando corruptos y empurando izquierdistas.

Las izquierdas, cuya razón de ser es aumentar los derechos sociales y mejorar a vida de la gente, se están dejando comer la tostada y no reaccionan. Los socialistas porque nunca estuvieron en eso, y ahora que andan luchando por resucitar el bipartidismo todavía menos. Y a la izquierda del PSOE porque, sobre todo en los últimos tiempos, la mayor parte de las energía se les va por las alcantarillas mientras no dejan de apedrearse entre ellos.

La ciudadanía se ha quedado sin periódicos, sin radios, sin teles que les cuenten las putadas que les gastan los poderosos. Les mienten con el mayor de los descaros, les repiten consignas torticeras que acaban interiorizando sin que nadie les brinde la oportunidad de contrastar lo que se les dice. Saben que la realidad que viven está muy lejos de lo que les cuentan, pero los mensajes de quienes tienen la sartén por el mango son demasiado reiterativos y acaban calando.

De ahí el desconcierto y la desorientación de muchos de quienes acuden a las consultas de los sicólogos, sobre todo entre los jóvenes. A algunos políticos se les llena la boca hablando de salud mental, pero a la hora de la verdad el personal anda solo y descolocado intentando administrar como puede sus ansiedades y sus depresiones.

Aumenta el porcentaje de suicidios entre los menores de treinta años, aumenta la cifra de quienes solo ven incertidumbre en su futuro y de quienes, empeñados en buscar emociones fuertes, acaban seducidos por el mensaje y el comportamiento violento de los fascistas. Las consultas de sicólogos están llenas de gentes que buscan respuestas que no encuentran en su día a día mientras los políticos se dedican a debatir sobre el sexo de los ángeles y los medios de comunicación a manipular como si no hubiera un mañana. Eso es lo que hay."

Juan Tortosa, Other News,  08/01/24)

8.9.23

77% de los jóvenes estadounidenses no están calificados para el servicio militar... La crisis de reclutamiento militar de los Estados Unidos tiene sus raíces en la obesidad, la adicción a las drogas, los problemas de salud mental y el bajo nivel educativo

 "El ejército estadounidense se enfrenta a una crisis de reclutamiento sin precedentes, con retos sanitarios, educativos, políticos y sociales que socavan la preparación de las fuerzas para el combate contra adversarios casi iguales, incluida China.

En marzo de 2023, American Military News informó de que un estudio del Pentágono de 2020 reveló que el 77% de los jóvenes estadounidenses no cumplen los requisitos para el servicio militar sin una exención debido a problemas mentales o físicos de drogadicción o sobrepeso.

Las tasas de descalificación más prevalentes fueron el sobrepeso (11%), el abuso de drogas y alcohol (8%) y la salud médica/física (7%), y los aumentos más significativos en las estimaciones de descalificación observados entre 2013 y 2020 fueron para las condiciones de salud mental y sobrepeso.

American Military News menciona que el Departamento de Defensa (DOD) de EE.UU. ha reconocido los desafíos de reclutar nuevos miembros militares, citando factores como que los jóvenes están más desconectados y desinteresados en comparación con las generaciones anteriores.

El informe señala que la disminución de la población de veteranos y la reducción de la presencia militar han contribuido a crear un mercado poco familiarizado con el servicio militar, lo que ha llevado a un exceso de confianza en los estereotipos militares.

 También dice que los líderes del Pentágono han expresado su preocupación por la misión de reclutamiento, prediciendo que colectivamente la fallarán a pesar de acceder a más de 170.000 hombres y mujeres jóvenes cualificados en el año fiscal que termina el 30 de septiembre.

 Ben Kensling señala en un artículo publicado en julio de 2023 en el Wall Street Journal que el Ejército de Tierra de EE.UU. espera acabar este año con 15.000 reclutas por debajo de su objetivo de 65.000, la Armada de EE.UU. con 10.000 por debajo de 38.000 reclutas y las Fuerzas Aéreas de EE.UU. con 3.000 por debajo de 27.000 reclutas.

Aunque Kensling señala que el Cuerpo de Marines cumplió el año pasado su objetivo de enviar 33.000 reclutas al campamento de entrenamiento, los jefes de servicio han calificado el reclutamiento de difícil. También afirma que los datos del Pentágono muestran que sólo el 9% de las personas de entre 16 y 21 años considerarían la posibilidad de hacer el servicio militar, frente al 13% antes de la pandemia de Covid-19.

 Profundizando en el problema, Task and Purpose menciona en un vídeo de agosto de 2022 que la falta de cualificación de los ciudadanos, la economía, la disminución de la confianza en el ejército y la cultura woke han agravado los problemas de reclutamiento del ejército estadounidense.

El bajo nivel educativo y los antecedentes penales descalifican a muchos posibles reclutas militares estadounidenses. En un artículo de febrero de 2018 para The Heritage Foundation, Thomas Spoehr y Bridget Handy mencionan que el ejército estadounidense requiere un diploma de escuela secundaria o un Diploma de Equivalencia General (GED) para calificar, lo que elimina a muchos jóvenes estadounidenses de poder servir.

Spoehr y Handy señalan que, a pesar de que el Centro Nacional de Estadísticas Educativas de EE. UU. informa de una tasa de graduación de cohorte ajustada del 83% en el curso escolar 2014-2015, esta estadística no tiene en cuenta los estándares de graduación rebajados, los datos incompletos o los estudiantes que se transfirieron a otros programas.

El bajo nivel educativo también afecta a la capacidad de Estados Unidos para mantener su ventaja tecnológica frente a adversarios cercanos como China y Rusia.

En un artículo de abril de 2022 para el think tank Center for Strategic and International Studies (CSIS), Gabrielle Athanasia y Jillian Cota señalan que Estados Unidos está cayendo en competencia en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) en comparación con otros países líderes. Citan datos de 2019 que muestran que la puntuación media de EE.UU. en matemáticas se sitúa en el puesto 15 entre los estudiantes internacionales, por debajo de China, Corea del Sur, Japón Singapur y Rusia.

 Spoehr y Hardy también señalan que los antecedentes penales obstaculizan la capacidad de los jóvenes adultos para alistarse en el ejército estadounidense. Mencionan que los antecedentes penales impiden que uno de cada diez jóvenes adultos pueda alistarse en el ejército, lo que significa que 3,4 millones de personas que de otro modo cumplirían los requisitos no pueden alistarse, ya que su conducta delictiva inhabilitante comenzó en una etapa temprana de su juventud.

Mientras tanto, Task and Purpose señala que la tasa de desempleo de EE.UU. está en su punto más bajo en décadas, con datos de febrero de 2023 del Departamento de Comercio de EE.UU. que muestran que la tasa de desempleo de EE.UU. ha caído al 3,4%, con más de medio millón de puestos de trabajo creados en enero y 800.000 puestos de trabajo en el sector manufacturero creados en los últimos dos años, según la Oficina de Estadísticas Laborales. (...)

Estas cifras, señala Task and Purpose, han reducido la reserva de mano de obra disponible para el ejército estadounidense, ya que los reclutas potenciales tienen opciones de empleo más lucrativas.

 La disminución de la confianza en el ejército estadounidense también ha afectado a su atractivo para los posibles reclutas, según los informes. En un artículo publicado en julio de 2023 para Gallup, Mohammed Younis señala que los estadounidenses son menos propensos a expresar confianza en el ejército estadounidense, con un notable descenso que ha persistido durante los últimos cinco años.

Younis menciona que la confianza se mantuvo en general por encima del 70% tras los atentados terroristas del 11-S, hasta caer al 69% en 2021 y disminuir aún más desde la rápida retirada de Afganistán.

Señala que los republicanos han sido los más propensos a expresar confianza en el ejército, pero la tasa ha descendido más de 20 puntos porcentuales en tres años, del 91% al 68%.

También afirma que la confianza de los independientes ha caído casi tanto, del 68% al 55%, y que ahora tienen menos confianza que los demócratas.

Las prolongadas guerras de Estados Unidos en Afganistán e Irak, seguidas de la desastrosa retirada estadounidense de 2021 de la primera, pueden haber engendrado un sentimiento de pesimismo en la opinión pública y en los círculos políticos estadounidenses, dañando la percepción que la sociedad tiene del ejército de Estados Unidos.

 La "cultura woke" también puede ser un factor importante en el descenso de las tasas de reclutamiento militar en Estados Unidos. "Woke" se refiere a la concienciación y atención a hechos y problemas sociales críticos, especialmente relacionados con la raza, el género y la justicia social.

En un artículo de junio de 2023 para Task and Purpose, Jeff Schogol menciona que durante dos años los legisladores republicanos han acusado al ejército de volverse "woke", término que se utiliza para atacar a los miembros del servicio lesbianas, gays, bisexuales, transexuales y queer (LGBTQ) y afirmar que el ejército se está volviendo demasiado femenino.

Schogol señala que el gobernador de Florida, Ron DeSantis, ha hecho de sus críticas a los "militares woke" un pilar de su campaña para ganar la nominación presidencial del partido republicano.

Schogol también señala que los republicanos de la Cámara de Representantes añadieron recientemente una enmienda "anti-woke" a un proyecto de ley presupuestaria que impediría al Departamento de Asuntos de Veteranos de EE.UU. proporcionar abortos, atención médica a transexuales o izar banderas del Orgullo LGBTQ.

En cuanto al impacto de la "wokeness" en el reclutamiento militar estadounidense, Schogol cita a la Secretaria del Ejército de Estados Unidos, Christine Wormuth, quien ha expresado su preocupación por que la politización de los líderes militares contribuya a una disminución de la confianza en las fuerzas armadas. (...)"                     (

2.11.22

El porcentaje de personas mayores de 65 años que se encuentran en riesgo de pobreza en España, según el informe Pensions at a Glance de la OCDE (2015), es el 6,8%. En Alemania el porcentaje es un 38% superior, en Reino Unido un 97%, en Japón un 185%, en EE.UU. un 216% y en Corea del Sur un 629%... Es decir, en Corea del Sur, el milagro económico del capitalismo, “una de las grandes historias de éxito del último siglo”, el 49,6% de las personas mayores de 65 años viven en situación de pobreza... Actualmente el gasto en pensiones es cercano al 12% del PIB español. Para 2030 aproximadamente, cuando se jubile la generación del baby-boom, este se incrementará 3 puntos porcentuales, hasta el 15% del PIB... por ponerlo en perspectiva, este incremento situaría el nivel de gasto en el que hoy en día ya tienen países de nuestro entorno como Francia o Italia (sin que hayan quebrado sus sistemas de pensiones)... pero sería beneficioso incorporar nuevas fuentes de ingresos a la Seguridad Social... No tiene sentido que quien gana 100.000, 200.000 o 4.000.000 euros al año cotice lo mismo que quien gana 45.000 euros... o haciendo que el estado pase a financiar los gastos impropios que hoy paga la Seguridad Social

 "(...) Y es que el sistema de pensiones público español funciona relativamente bien en comparación con los distintos sistemas de pensiones de países de la OCDE. El porcentaje de personas mayores de 65 años que se encuentran en riesgo de pobreza en España, según el informe Pensions at a Glance de la OCDE (2015), es el 6,8%. En Alemania el porcentaje es un 38% superior, en Reino Unido un 97%, en Japón un 185%, en EE.UU. un 216% y en Corea del Sur un 629%. Es decir, en Corea del Sur, el milagro económico del capitalismo, “una de las grandes historias de éxito del último siglo”, el 49,6% de las personas mayores de 65 años viven en situación de pobreza. De hecho, más de un millón de ancianos coreanos se han visto obligados a volver a trabajar para poder complementar sus miserables pensiones.

 A tenor de estos datos, y viendo el panorama desolador que atraviesa la juventud, cualquiera podría pensar que en España son los abuelos y las abuelas, con sus elevadas pensiones, las que hacen que las personas jóvenes estén tan mal pagadas. Porque claro, como perfectamente sabemos, durante los últimos años los pensionistas no han tenido pérdida de poder adquisitivo, pero los salarios de las personas jóvenes se sitúan al nivel de 1999. 

(...) parece que hay quien quiere que creamos que el problema es que mientras los mayores se lo llevan crudo, los jóvenes lo tienen extremadamente crudo. Sin embargo, el mayor problema es, precisamente, pensar que estamos ante una batalla intergeneracional. ¿Por qué? Porque la clave está en que quienes han dado forma a las reglas económicas, políticas y jurídicas del sistema son quienes se benefician de económicamente, políticamente y jurídicamente del sistema. Y ésos no son los pensionistas, ni son las personas jóvenes. Tanto unos como otros son víctimas del mismo sistema, alimentado a raíz de la lucha de todos contra todos mientras quienes mueven los hilos observan plácidamente cómo nos matamos entre nosotros. (...)

Lo que está claro es que, independientemente del devenir del mercado laboral, el sistema de pensiones español debe ser modernizado, adaptado a los nuevos tiempos y mejorado. Actualmente el gasto en pensiones es cercano al 12% del PIB español. Para 2030 aproximadamente, cuando se jubile la generación del baby-boom, este se incrementará 3 puntos porcentuales, hasta el 15% del PIB. Nos puede parecer un gran incremento, sin duda lo es, pero por ponerlo en perspectiva, situaría el nivel de gasto en el que hoy en día ya tienen países de nuestro entorno como Francia o Italia.

  Es lógico que una sociedad más envejecida dedique una mayor proporción de su riqueza a garantizar que la capacidad adquisitiva de la población mayor se mantenga. Es por ello necesario también incorporar nuevas fuentes de ingresos a la Seguridad Social. Entre ellas las asociadas al destope de las bases máximas de cotización, por ejemplo. No tiene sentido que quien gana 100.000, 200.000 o 4.000.000 euros al año cotice lo mismo que quien gana 45.000 euros. Pero también está la posibilidad (y necesidad, diría yo) de financiar parte del gasto de las pensiones mediante los ingresos generales.

 Resulta interesante hablar de la posibilidad de financiar parte del gasto mediante los ingresos generales porque nos permite explicar una de las grandes mentiras sobre el sistema público de pensiones: “está en quiebra, con un agujero de unos 22.000 millones de euros”. El problema es que bajo la palabra pensiones, y con el dinero de las pensiones, se están financiando gastos impropios. Es decir, políticas públicas que no son pensiones, como pueden ser las tarifas planas de los autónomos, las prestaciones por hijos y, sobre todo, pensiones de viudedad u orfandad que, casualidad, suponen unos 22.000 millones de euros. En esta línea se posiciona también la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), que considera “factible cerrar el déficit estructural existente en la Seguridad Social, mediante la asunción por parte del Estado de determinados gastos que ahora soportan las cotizaciones”. La financiación de los gastos impropios por parte del Estado supondría incrementar la recaudación un 1,7% del PIB español. Teniendo en cuenta que la presión fiscal española era, en el año 2020, un 4,3% inferior a la media de la zona euro, se podría pensar que financiar dichos gastos impropios mediante un incremento de la presión fiscal sería una solución factible para garantizar la sostenibilidad de un sistema de pensiones público que cubra los gastos contributivos.

En otoño se dará la segunda parte de la reforma de las pensiones. Encima de la mesa está, además del destope tanto de la pensión máxima como de la base máxima de la cotización, la ampliación del período para el cálculo de la pensión. Aunque esta medida, de momento, ha sido descartada por el ministro Escrivá, sobrevuela los titulares informativos. Una medida nada deseable para los pensionistas futuros. Menos aún cuando existen alternativas. Si este alargamiento en el período para el cálculo de 25 a 35 años se llevará a cabo, las pensiones se verían recortadas, de media, entre el 5% y el 10%. Es decir, entre 80 y 145 euros al mes.

La lucha por unas pensiones dignas es una carrera de fondo que entrelaza muchos intereses. Los planes de pensiones individuales mueven un negocio de más de 84.000 millones de euros y las grandes entidades financieras han recrudecido la batalla por atraer nuevos inversores con el mantra de la decadencia de las cuentas públicas. Cuidado. Cuidado cuando ciertos agentes económicos o partidos políticos intenten vendernos que el sistema de pensiones públicos está quebrado, no vaya a ser que lo que realmente nos están vendiendo es una privatización encubierta del sistema público de pensiones o, por qué no, un plan de pensiones privado."                  (Julen Bollain, CTXT, 25/09/2022)