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4.7.10

¿La solución a la crisis económica española? Exportar 50.000 millones más...

"Desde el punto de vista económico, el tema está más que descrito. Con el euro, una masa de capital a tipos de interés reales negativos, es decir, más bajos que la inflación, inundó nuestro país. El tema no hubiera sido grave si este dinero prestado se hubiese dedicado mayoritariamente a fortalecer nuestro sistema productivo.

Pero, aunque una parte sí lo ha hecho, la mayor porción se fue a alimentar la burbuja inmobiliaria, previa liberalización del suelo. La senda de la competitividad se descuidó, y la balanza exterior por cuenta corriente comenzó el camino de los déficits crecientes compensados con la entrada de capitales. Equiparando un euro a 100 pesetas, una falsa sensación de riqueza se instaló en la sociedad, y el país comenzó a vivir por encima de sus posibilidades con el dinero de fuera.

Sirva de excusa que no fuimos los únicos: Estados Unidos, Reino Unido o Irlanda han vivido algo aproximado. Llegada la crisis, a diferencia de los dos primeros, España no tiene moneda propia; su capacidad de respuesta productiva es menor y, por tanto,solo tiene como campo de maniobra el ajuste de rentas y la recuperación de su aparato productivo con ganancias de productividad. Un auténtico camino de espinas. (...)

Antes de continuar conviene aclarar tres puntos, dados los discursos públicos en circulación estos días.

Uno, la parte manirrota no fueron las Administraciones Públicas, y menos el Gobierno central. Durante estos años la deuda pública se ha reducido y, a la llegada de la crisis, el Estado español estaba en superávit. Los déficits, que hoy centran la vida pública, han venido al intentar frenar la brutalidad del ajuste: cuando el 10% de déficit por cuenta corriente se ha convertido en 10% de déficit público.

Dos, descontado el mal del ladrillo y sus virus, que han inflado artificialmente la sensación de riqueza, nuestra economía es una economía consistente y sana en la mayoría de sus parámetros.

Tres, este pernicioso modelo de crecimiento se creó y se desarrolló con los Gobiernos del Partido Popular, fueron ellos, en curiosa concomitancia con los otros dos de la foto de las Azores, los que instalaron en España "la sociedad a crédito". Si los pisos suben de precio es porque los españoles tienen dinero para pagarlos, decía Álvarez Cascos. (...)

Nuestros males económicos se arreglan si logramos equilibrar nuestra balanza de pagos, por ejemplo, exportando 50.000 millones de euros más. ¿Difícil? Mucho; pero no imposible." (JUSTO ZAMBRANA: ¿Prusianos del sur o PIGS?. El País, ed. Galicia, 03, /07/2010, p. 30)

3.9.09

"Y sin embargo deberían hacerse varias cosas. Sino, curamos la herida pero no el mal que la provocó.

La primera es acotar los sistemas de creación de dinero. Digo acotar porque regular se queda corto. (...)

Los mecanismos por los cuales se crea en la práctica dinero se han multiplicado exponencialmente y, lo que es más grave, se han privatizado. Bajo el cielo protector de la mano invisible, cada dólar de hipoteca subprime puede leerse que ha generado hasta 64 más en el mercado financiero de derivados. Menuda pandemia, ¿la gripe F?

En la práctica, los Estados están perdiendo los derechos de señoreaje que le reservaban el control de la moneda. La digitalización del dinero ha multiplicado su velocidad de circulación, potenciando, como se enseña en las escuelas de Economía, los efectos de la masa monetaria. (...)

Lo que depende de una convención social, como lo es el dinero, exige pacto social y control público. Un control que, en este caso, o es global o no es. ¿Se ha hecho mucho? ¿Dónde está el nuevo Bretton Woods? (...)

Dos. Las consecuencias de las turbulencias financieras afectan ciertamente a los ricos, pero quien más paga los platos rotos es la economía real, y con ella clases medias y pobres. La tremenda expansión financiera de los últimos años ha sido, esta vez sí, el velo que ha camuflado una pésima distribución de la renta. Mientras los salarios reales caían, los créditos se multiplicaban. La crisis de subconsumo latente, desde que Reagan y Thatcher decretaran la muerte del pacto keynesiano para que el sistema funcionara, se ha venido amortiguando con sucesivos incrementos del crédito.

En el crack del 29 los estudiosos señalan como primera causa una pésima distribución de la renta. Hoy estamos en lo mismo. (...)

En términos políticos, lo problemático es que la distribución de la renta, o se hace vía salarios, pagando el único factor que la mayoría de la gente tiene que es su trabajo, o se hace vía impuestos, detrayendo de donde hay para llevar a donde no hay. Ambas cosas resultan harto difíciles en las sociedades posmodernas de nuestros días, en las que los avances tecnológicos y las ganancias de productividad han fracturado y transformado gran parte del trabajo por un lado, y por otro, el consumo, convertido en el modo central de vida, hace odiosa cualquier detracción de renta vía impuestos directos. Y, sin embargo, en la base de las pirámides financieras que alimentan las burbujas especulativas siempre hay una desigual distribución de la renta." (Justo Zambrana: Crisis: lo que debería ser y no es. El País, ed. Galicia, Opinión, 26/08/2009, p. 25)

28.4.09

Cuando los ricos son demasiado ricos, los pobres son demasiado pobres, y... ¡plaf!

"La crisis no es de oferta, sino de demanda. El capitalismo ha vuelto a lo que solía: crear más oferta que demanda. Por todas partes sobra capacidad instalada para producir, y lo que falta es capacidad para comprar. Las sucesivas burbujas tecnológica, inmobiliaria, etcétera, que se han producido desde hace 15 años nos indican que, por vías reales o ficticias -quizá mitad y mitad-, había más dinero disponible que capacidades de inversión. Ésa es la esencia de toda burbuja, desde los tulipanes, en la Holanda del siglo XVII, hasta las punto.com de ayer. Estaríamos, pues, en una crisis generada por una sobreexplotación que produce un exceso de acumulación de capital.

¿Detrás de ello qué hay? Pues simplemente una injusta distribución de la renta, tanto en términos nacionales como internacionales. Y así es. Aunque pocas veces se la sitúa en la génesis de esta crisis. (...)

En Estados Unidos, en los últimos años, se ha producido un sesgo sin precedentes históricos a favor de los beneficios empresariales. El porcentaje de renta nacional dedicado al pago de salarios es el más bajo desde que hay estadísticas, en 1929. Desde 2002, los beneficios empresariales han crecido ocho veces más que los salarios, y por eso no sorprende que los ricos hayan incrementado su riqueza nueve veces más deprisa que los pobres.

En China, la distribución de la renta es peor que la de Estados Unidos. Para muestra, un botón: el índice de Gini, que mide la desigualdad en la distribución de la renta (0: igualdad absoluta, todos iguales. 1: desigualdad absoluta, uno se lo llevaría todo), en Europa se mueve entre el 0,25 y el 0,35; en España, por cierto, es el 0,34. En Estados Unidos es el 0,40, y en la comunista China, el 0,46. Este último, en el furgón de cola. La Eurozona, por su parte, ha resistido mejor, pero en la última década los salarios reales han crecido la tercera parte que la productividad, y en el último quinquenio, sencillamente, están cayendo. No hablemos del antiguo bloque comunista, con sus nuevos y estrafalarios millonarios, o de otros lugares del mundo. (...)

Se piden más controles públicos sobre el mercado, pero se oyen pocas voces pidiendo más igualdad. Se culpa de la crisis al descontrol en la codicia, pero se habla poco de las injusticias subyacentes... Se oye poco decir que la equidad, además de ser mejor moralmente, es también más eficiente." (JUSTO ZAMBRANA :Crisis: ¿no será la distribución de la riqueza?. El País, ed. Galicia, Opinión, 24/04/2009, p. 29)