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5.5.22

Los ERTE han ahorrado 38.000 millones de euros en salarios a las empresas en crisis... han evitado que 3,6 millones de trabajadores fueran al paro... no solo han servido para proteger el empleo, sino que también han hecho que la recuperación posterior haya sido más vigorosa y robusta

 "Los ERTE no solo han servido para proteger el empleo, sino que también han hecho que la recuperación posterior haya sido más vigorosa y robusta", explica Mari Cruz Vicente, secretaria de Acción Sindical de CCOO.

El formato final de la innovadora medida de protección del tejido empresarial y el empleo en la que el Estado asumía los costes salariales de las empresa en crisis, plasmada en el Real Decreto Ley 8/2020 que el Consejo de Ministros aprobó el 17 de marzo de 2020, había sido negociada a tres bandas por sindicatos, patronal y Gobierno el 13 de marzo en una larga reunión de doce horas que se había visto precedida de otras: una primera en la que CCOO y UGT van cerrando la propuesta que los primeros tenían perfilada y otra en la que ambas organizaciones sientan con representantes de CEOE y Cepyme la base común que llevarán al Ejecutivo. (...)

Desenganchar el desempleo de la caída de la actividad

"Los seis acuerdos en defensa del empleo han evitado que 3,6 millones de trabajadores fueran al paro", anota Mariano Hoya, vicesecretario de Política Sindical de UGT, que apunta cómo "medidas como los ERTE y la reforma laboral han creado un escenario de seguridad en el empleo. La sensación de seguridad en el empleo hace que la gente pueda gastar más".

La mayoría de los analistas y expertos en economía apuntan a ese sostenimiento de las rentas, con mermas del 30% en el caso de las salariales a través de los ERTE y mediante los avales del ICO con carga de intereses en el de las empresariales, como dos de los puntales que permitieron romper durante la pandemia uno de los arrastres más perniciosos que históricamente venía sufriendo el tejido productivo español: el aumento del desempleo inversamente proporcional al descenso del PIB.

Hasta la crisis pandémica, en los anteriores pinchazos y recesiones, la tasa de paro venía a crecer un punto por cada entero que caía el "volumen de negocio" del país. Sin embargo, en ese episodio los diez puntos de retroceso del PIB  en el crash más intenso desde el provocado por la sublevación militar de 1936 corría paralelo a una merma de la ocupación de menos de tres puntos, según los datos de la EPA (Encuesta de Población Activa). Un año después, el balance bianual al cierre de 2021 mostraba una merma de la actividad del 3,2% frente a otra de apenas tres centésimas en el caso del empleo.

La financiación de los ERTE

Esos registros se deben principalmente a los ERTE, por los que han llegado a pasar 6,6 millones de trabajadores, algo más de la mitad de los asalariados no funcionarios que en aquellas fechas estaban empleados en España, y de los que se estima que, además de sostener las rentas de los hogares, permitieron salvar medio millón de empleos al margen de los directamente protegidos al atenuar la caída del consumo.

A los dos años de su puesta en marcha, y cuando apenas cobijan a 96.000 trabajadores mientras en la primavera de 2020 llegaron a superar los tres millones, los ERTE acumulan para el Estado un coste de algo más de 29.000 millones de euros, según los datos facilitados por los ministerios de Trabajo y de Inclusión: 20.816 en prestaciones de desempleo para los trabajadores que asumía el SEPE (Servicio Estatal de Empleo Público) y 8.200 en exenciones del pago de las cotizaciones sociales a las empresas.

 Esa movilización de fondos públicos supuso para las empresas un ahorro de 37.937 millones de euros, que es el total de los conceptos salariales (sueldos más cotizaciones de los trabajadores) que han acabado siendo absorbidos por el sistema de auxilio en sus primeros dos años de funcionamiento.

Mientras tanto, los trabajadores afectados por los ERTE recibían prestaciones por valor de 20.816 millones de euros, aunque el precio de mantener congelados los empleos se elevaba hasta otros 8.921, que es el montante de los salarios que veían volatilizarse con el 30% que no cubrían las ayudas.

La Inspección detecta fraudes en casi 7.000 empresas

Sin embargo, el sistema de los ERTE también tiene una "cara b" en la que la Inspección de Trabajo ha terminado por aflorar un descomunal volumen de 6.895 infracciones en los 43.403 expedientes de regulación de empleo que revisó.

Eso supone que se habían cometido irregularidades en casi la sexta parte de las empresas en las que, tras un chequeo previo de la documentación, había detectado indicios de que pudieran haberse producido irregularidades.

 Esas cerca de 7.000 infracciones detectadas por la Inspección, 3.635 el primer año, 2.740 el pasado y 520 en el comienzo de este, han dado lugar a sanciones por valor de 32,12 millones de euros, la mitad de ellas (16,53) concentradas en el primero de esos ejercicios para caer a 13,44 en el siguiente y sumar 2,14 en el arranque de 2022.

Las infracciones más frecuentes han consistido en la detección de trabajadores que desarrollaban su actividad laboral, ya fuera presencial o mediante el teletrabajo, en jornadas u horas en las que sus contratos estaban suspendidos; en la contratación de nuevos empleados o la realización de horas extraordinarias con empleados en ERTE, en no comunicar al SEPE que alguno de ellos regresaba a sus funciones o en ejecutar despidos antes de haber transcurrido los plazos que permitían plantearlos, algo que conlleva la pérdida de todas las ayudas."                      (Eduardo Bayona , Público, 02/05/22)

25.4.22

La Seguridad Social supera a mitad de abril los 20 millones de afiliados por primera vez... el dinamismo del mercado laboral no se ha visto afectado por la guerra en Ucrania, ni tampoco al final de los ERTE y las prestaciones para autónomos por covid... el empleo continúa comportándose como si el subidón de los precios no tuviera capacidad de provocar ningún efecto en él... y siguen aumentando los contratos indefinidos... ¿alguien podría explicárlo?

 "En una economía que vive pendiente de la efectividad de los bálsamos financieros para controlar el golpe de la invasión rusa en Ucrania ―la inflación es el enemigo principal a batir―, el empleo continúa comportándose como si el subidón de los precios no tuviera capacidad de provocar ningún efecto en él. 

Según la estadística experimental de afiliación quincenal que ha presentado este jueves el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, el mercado de trabajo español cerrará abril al alza, con 36.000 afiliados más que en marzo, y completará el primer trimestre de 2022 con un crecimiento de la afiliación de 160.000 personas. Además, el ministro también ha anunciado que la afiliación diaria a lo largo del mes ha superado por primera vez, y en varias ocasiones, los 20 millones de trabajadores.

El mercado laboral mantiene el tono positivo de los últimos meses y en abril la afiliación diaria ha rebasado por primera vez en la historia la barrera de los 20 millones de afiliados”, ha informado el ministro Escrivá. En términos desestacionalizados, esto es, eliminando los componentes inherentes a cada estación del año, la proyección que realiza su departamento es que abril terminará con 19.994.981 afiliados, 36.502 personas más en marzo. Gracias a que el dinamismo del mercado laboral no se ha visto afectado por la guerra en Ucrania, ni tampoco al final de los ERTE y las prestaciones para autónomos por covid, los datos de Seguridad Social apuntan a que el primer cuatrimestre acabará con 160.000 nuevos empleos.

 Escrivá ha destacado también que, respecto al cuatrimestre anterior, el número de afiliados ha crecido en 230.000 personas, lo que supone “un comienzo de año mejor de lo que fueron los años previos a la pandemia”. Con el incremento del último mes, el nivel de empleo supera en más de 500.000 trabajadores, el que existía en febrero de 2020, antes del inicio de la pandemia.

 La entrada en vigor de la reforma laboral en diciembre de 2021 ha venido justificando algunas alteraciones en el comportamiento del empleo. Es el caso del aumento de la contratación indefinida, piedra filosofal del nuevo marco normativo. Sumando los fijos-discontinuos a los fijos, el porcentaje en el mes de abril para estas fórmulas ha alcanzado el 77% del total, quedando el 23% restante para los temporales. Se trata de un porcentaje que supera en seis puntos al que venía representado para esta época en los meses de abril anteriores a la pandemia.

“Continúan apreciándose, incluso con mayor intensidad que en los meses anteriores, los efectos positivos de la reforma laboral sobre la calidad del empleo”, ha señalado Escrivá. “Y se aprecia incluso en sectores en los que suele haber un mayor nivel de temporalidad, como en la construcción, el alojamiento o las actividades administrativas de oficina”.

 A pesar de que para completar el registro mensual aún restan nueve días, el ministro de Seguridad Social ha reconocido que el aumento de los contratos indefinidos seguirá en abril, con la misma pujanza que la demostrada en los meses anteriores; de la misma forma en la que el número de relaciones laborales de menos de una semana mantiene su tendencia a la baja. Por ejemplo, el porcentaje de contratos que siguen vigentes a 12 de abril, y que fueron firmados desde el inicio del año es del 43,9%. Entre los que se han extinguido antes de esta fecha, la duración media ha sido de 15 días, por encima del promedio de 11,9 anterior a la pandemia. “Este cambio de patrón estructural en el mercado de trabajo se está consolidando conforme avanza el año”, ha celebrado el ministro Escrivá."                 (Gorka R. Pérez, El País, 21/04/22)

25.3.22

Daniel Bernabé: Los comunistas españoles, niñato de Vox, te han salvado el trabajo nacionalizándote el sueldo, para que tu jefe no cerrara la empresa, mientras que nos azotaba una pandemia, mientras que tú estabas en casita, caliente y ufano, mandando whatsapps diciendo que el virus no existía... Los sindicatos, sólo en estos dos últimos años, impulsaron los ERTE salvando millones de empleos y tejido empresarial, asesoraron gratuitamente en medio de la pandemia a miles de ciudadanos (no afiliados) y han contribuido a una reforma laboral que crea trabajo estable... Si crees que los sindicatos son el problema en un país con el primer partido de la oposición condenado por corrupción, una economía basada en rentismo y especulación y donde banca y eléctricas tienen récords de beneficios, o tienes mucha pasta o un problema de prioridades

Daniel Bernabé @diasasaigonados

1. Los comunistas españoles te han salvado el trabajo nacionalizándote el sueldo, para que tu jefe no cerrara la empresa, mientras que nos azotaba una pandemia, mientras que tú estabas en casita, caliente y ufano, mandando whatsapps diciendo que el virus no existía.

2. Los comunistas españoles salieron hace diez años a las calles a protestar legítimamente contra el paro y la corrupción, llevándose palos y multas, mientras que tú estabas en Facebook hablando de los coches oficiales y diciendo que no eras ni de izquierdas ni de derechas.

3. Los comunistas españoles, hace cuarenta años, reventaron sus propias aspiraciones electorales por construir una Constitución con la que no acabáramos otra vez a tiros, mientras que tu padre andaba dando palizas cadena en mano por Moncloa.

4. Los comunistas españoles, hace 60 años, apostaron desde el exilio por la reconciliación nacional, mientras que sus camaradas dentro del país se enfrentaban a años de cárcel y penas de muerte por luchar contra una dictadura. Tu abuelo tenía un estanco por delator.

5. Los comunistas españoles, hace 80 años, defendieron su país de una invasión fascista de alemanes e italianos y de un golpe de Estado de militares, curas, terratenientes y banqueros. Otros les recibieron con la gorrilla en el pecho y la cabeza gacha.

6. Por todo esto, niñato de Vox, algunos tienen herencia en rentas y otros en dignidad. Por esto sólo entendéis España como un cortijo. Por esto, más que historia, lo que tenéis es infamia. Por esto sois una tara para la vida pública, una losa moral, un sabotaje a la eficacia.

1:17 p. m. · 24 mar. 2022
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 Daniel Bernabé @diasasaigonados

Los sindicatos, sólo en estos dos últimos años, impulsaron los ERTE salvando millones de empleos y tejido empresarial, asesoraron gratuitamente en medio de la pandemia a miles de ciudadanos (no afiliados) y han contribuido a una reforma laboral que crea trabajo estable.

Su representatividad, además de constitucional, proviene de las elecciones sindicales, siendo CCOO la mayor organización sociopolítica de este país con casi un millón de afiliados. También de la firma de convenios colectivos y leyes para nuevos sectores como los rider.

Si crees que los sindicatos son el problema en un país con el primer partido de la oposición condenado por corrupción, una economía basada en rentismo y especulación y donde banca y eléctricas tienen récords de beneficios, o tienes mucha pasta o un problema de prioridades.

12:10 p. m. · 24 mar. 2022
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23.3.22

Luis Molina Temboury (Economistas frente a la crisis): Evaluando la gestión de Yolanda Díaz... que viene siendo de una excelencia monumental: evitó el hundimiento del empleo durante la crisis de la COVID-19, que remontó en un tiempo sorprendentemente breve hasta niveles históricos... desde que entró en vigor su reforma laboral, los datos, tan sólo un par de meses después, apuntan a que la reforma supondrá un antes y un después en la lucha contra la precariedad laboral y el exceso de temporalidad en la contratación... El mérito de la ministra es tanto más destacable por haber debido hacer frente a una poderosa caterva de políticos que por intereses particulares se han situado en contra de un histórico pacto social entre los representantes de los trabajadores y de los empresarios... y ha demostrado tener baraka (esto no es verificable con datos, sino indiciariamente por hechos) al superar de milagro una corrupta intriga política diseñada expresamente para tumbar la reforma y desalojarla de su cargo... Aunque en la política española no esté bien visto que alguien de arriba se empeñe y consiga que a la gente le vaya mejor (véase el ambiente en el Congreso de los Diputados contra el Gobierno de Sánchez antes, durante y después de la pandemia), el caso de la gestión de la ministra Yolanda Díaz al frente del ministerio de trabajo es digno de resaltar, agradecer y celebrar. Vaya por ella un brindis de alguien que no milita en ningún partido

 "(...)  Resumen

La gestión de Yolanda Díaz al frente del Ministerio de Trabajo y Economía Social viene siendo de una excelencia monumental. Desde su ministerio se evitó el hundimiento del empleo durante la crisis de la COVID-19, que remontó en un tiempo sorprendentemente breve hasta niveles históricos; se ha aprobado normativa vanguardista, incluso a escala internacional, como la ley rider, o urgente, como la de teletrabajo; se ha empujado la reducción de la desigualdad entre los trabajadores más vulnerables defendiendo y aplicando subidas del salario mínimo; se ha impulsado con éxito el diálogo social y la negociación colectiva y se ha venido reduciendo la precariedad en la contratación ya antes del cambio normativo de la reforma laboral.

 Desde que ésta entró en vigor, los datos, tan sólo un par de meses después, apuntan a que la reforma supondrá un antes y un después en la lucha contra la precariedad laboral y el exceso de temporalidad en la contratación.

El mérito de la ministra es tanto más destacable por haber debido hacer frente a una poderosa caterva de políticos que por intereses particulares se han situado en contra de un histórico pacto social entre los representantes de los trabajadores y de los empresarios. Ha demostrado tener baraka (esto no es verificable con datos, sino indiciariamente por hechos) al superar de milagro una corrupta intriga política diseñada expresamente para tumbar la reforma y desalojarla de su cargo.

 Y ha vencido también una tenaz resistencia en sus propias filas, obteniendo la unanimidad de esa parte de la izquierda que no concibe el marco regulatorio del mercado laboral como un lugar constructivo de diálogo y consenso, sino como un campo desordenado de venganzas normativas.

Corolario

Aunque en la política española no esté bien visto que alguien de arriba se empeñe y consiga que a la gente le vaya mejor (véase el ambiente en el Congreso de los Diputados contra el Gobierno de Sánchez antes, durante y después de la pandemia), el caso de la gestión de la ministra Yolanda Díaz al frente del ministerio de trabajo es digno de resaltar, agradecer y celebrar. Vaya por ella un brindis de alguien que no milita en ningún partido.

Esperemos que la ministra tenga ocasión de seguir gestionando tan bien los previsibles efectos negativos sobre el mercado laboral de la terrible guerra que asola Europa. La protección de los trabajadores y empresarios frente a los vaivenes de precios y suministros o la integración laboral de los refugiados le darán la oportunidad de volver a demostrar de lo que es capaz."

(, Economista especializado en el análisis estadístico de la desigualdad, Economistas frente a la crisis, 14/03/22)

14.2.22

España culminó la Gran Recesión 2008-2011 con un pico de 6,2 millones de parados y tardó ocho años en volver al desempleo de partida... ahora le ha dado la vuelta a la crisis pandémica de 2020 con 3,1 millones, y en sólo un año y medio recuperó el empleo, ¿Por qué esta diferencia? Porque en aquella crisis se destruyó salvaje e irremisiblemente empleo. Y ahora, en cambio, se ha conservado, congelándolo hasta el despegue de la recuperación gracias a ingentes ayudas públicas hasta que la actividad se reactivase y urgiese trabajo con que nutrirla. El secreto ha sido pasar de los ERE (expedientes de regulación de empleo) —con despidos colectivos masivos—, a los ERTE, regulaciones solo temporales de empleo o con reducción parcial de jornada. Los ERTE han sido así la gran palanca de este éxito colectivo... Los datos son incontestables

 "España culminó la Gran Recesión 2008-2011 con un pico de 6,2 millones de parados en el primer trimestre de 2013, un 27,16% de la población activa, según la EPA. Y ahora le ha dado la vuelta a la crisis pandémica de 2020 con 3,1 millones el pasado enero, el 13,3%. Tardó entonces ocho años en volver al desempleo de partida, Ahora, solo un año y medio.

¿Por qué esta diferencia? Porque en aquella crisis se destruyó salvaje e irremisiblemente empleo. Y ahora, en cambio, se ha conservado, congelándolo hasta el despegue de la recuperación gracias a ingentes ayudas públicas hasta que la actividad se reactivase y urgiese trabajo con que nutrirla. El secreto ha sido pasar de los ERE (expedientes de regulación de empleo) —con despidos colectivos masivos—, a los ERTE, regulaciones solo temporales de empleo o con reducción parcial de jornada.

Los ERTE han sido así la gran palanca de este éxito colectivo. En su cénit, 1 de mayo de 2020, refugiaron a 3,5 millones de trabajadores (exactamente, 3.559.580). Al inicio de este 2022 se habían reducido a poco más de cien mil (117.357). Es decir, se habían salvado 3,4 millones de empleos del riesgo cierto de destrucción, como indica el gráfico.

Los datos son incontestables. Se bastan por sí mismos para desacreditar las alegaciones de un exiguo grupo de economistas, con el ultraliberal Daniel Lacalle a la cabeza, según las cuales se intentan “disfrazar mes tras mes las malas cifras de empleo”.

Aquí no hay “paro encubierto”. A 31 de enero, quedaban solo 105.043 en ERTE-covid: de ellos solo poco más de la mitad, 54.294, tenían todo su empleo suspendido; el resto, 50.749, trabajaban a tiempo parcial, como indican los gráficos. En otra variante de ERTE, los ETOP (por causas económicas, técnicas, organizativas y productivas) se refugiaban 11.778, vinculados a la crisis de suministros; también en descenso, pues habían sido más del doble en noviembre. Del total de 116.821, los más afectados, a los que costará más volver a sus puestos, son unos 29.600 del sector de la hostelería.

Otra leyenda inversa (pero paradójicamente concomitante) a la del paro encubierto es que las bondades de los ERTE utilizados en masa en la pandemia proceden de la reforma laboral de 2012. “Los ERTE, ¿quién lo puso en marcha?, ¡el Partido Popular!”, dijo en el Congreso (10/11/21) su número dos, García Egea; se los apuntó y relanzó una falsa frase de Pablo Casado (13/8/2020), que ha prodigado en la campaña de Castilla y León.

Lo que hizo aquella reforma fue suprimir la autorización administrativa a esos expedientes. Pero gozaban de apoyo público limitado. Las empresas se lanzaron a lo fácil, despedir mediante ERE. En 2012, los afectados por estos expedientes fueron —no solo despidos— 483.313.

En realidad los ERTE ya los había posibilitado el Estatuto de los Trabajadores (Gobierno Suárez) en 1980. “El contrato podrá ser suspendido temporalmente por causas tecnológicas o económicas o derivadas de fuerza mayor”, rezaba su artículo 47: al cesar estas, el trabajador se reincorporaría. Si no cesaban, se le daba el seguro de desempleo, que entonces se dignificó al pasar a 18 meses, triplicando el semestre establecido por la dictadura, en 1961. Pero no estipulaba apoyos a las empresas. Tampoco las precisiones de la reforma de 1995 estimularon la suspensión temporal.

Fue la primera reforma Zapatero la que en 2009 (RDL 2/2009) había estructurado los ERTE para “favorecer la regulación temporal de empleo en lugar de la extinción de los contratos”. Les otorgó bonificaciones del 50% en las cuotas empresariales a la Seguridad Social, bajo el “requisito necesario” de que el empresario mantuviese el empleo de los afectados al menos durante un año tras finalizar la suspensión temporal.

Los retoques posteriores de 2012 tampoco variaron sustancialmente la tendencia. Hubo que esperar a la asfixia de la crisis pandémica para estimular de verdad la congelación de contratos en vez de su destrucción: esencialmente con la exoneración a las pymes del 100% en su cotización empresarial (75% para la gran empresa, de más de 50 trabajadores) decidida el 17 de marzo de 2020, al poco de explosionar la pandemia (RDL 8/2020).

A los obreros afectados se les dispensó el periodo mínimo de cotización exigible y se les borró el tiempo que recalarían en el desempleo del consumo del periodo máximo computable.

Los cinco subsiguientes decretos Escrivá-Díaz prorrogaron, con mejoras a empresas y trabajadores, esas palancas, que se revelaron como el más poderoso incentivo para evitar la destrucción de empleos. “Hemos ido aprendiendo a mantener la actividad pese a la reducción de la movilidad, y a reactivar la economía en las fases de levantamiento de restricciones”, concluye el ministro de Inclusión y Seguridad Social, José Luis Escrivá. De hecho, los repuntes de las oleadas de la segunda mitad de 2021 (y sus restricciones) ya no incrementaron el número de trabajadores suspendidos.

 A la conservación de puestos y a la vuelta al trabajo contribuyó también el estímulo para activar a los afectados (RDL de 27 de junio), en las distintas prórrogas, mediante la vía de bonificar más las cuotas por los trabajadores que volvían a la actividad (hasta el 60%) que por los suspendidos (35%). O al aumentar la generosidad para los sectores más afectados por la parálisis (RDL de 30 de septiembre). Y a las empresas que más formación prodigan a sus suspendidos (30 / 40 horas), con rebajas del 80% (contra el 40% a las que no reciclen ni formen), que sigue vigente hasta final de este mes.

Otros instrumentos útiles han servido para impulsar la suspensión parcial, que al principio no alcanzaba el 10% de la total y ahora roza el 50% (ver gráfico). O al objeto de agilizar las herramientas para afectar y desafectar a las plantillas según la evolución de la demanda.

Todos estos elementos han sido incorporados como estructurales en la reforma laboral recién aprobada, particularmente en el mecanismo RED, que consagra los ERTE mejorados durante la crisis."            (Xavier Vidal-Folch , El País, 12/02/22 )

10.2.22

Las razones por las que se ha producido un bum en la ocupación en 2021, cuando no existe precedente alguno que justifique estos resultados en un entorno pandémico... El apoyo del Estado a través de los ERTE y la reactivación de los sectores más afectados por la pandemia se esconden detrás de la espectacular evolución del número de trabajadores... destacando el efecto tremendamente positivo que han tenido los ERTE... Sin un mecanismo de flexibilidad interna y de adaptación a la crisis de la pandemia como el que han dispuesto las empresas con los ERTE, la situación en el mercado de trabajo y en el empleo sería mucho peor... además, hay que reconocer que las ayudas públicas al tejido económico han funcionado muy bien, y que la existencia del colchón de los fondos europeos, indican claramente que no estamos ante una política de recortes como la que se produjo en la crisis del 2008... La inversión pública está haciendo su trabajo para incentivar el crecimiento económico... estamos en un periodo de crecimiento importante de la economía que va a trasladarse al año próximo

 "Hacía 14 años, desde 2008, que no se superaban los 20 millones de ocupados en el tramo final del curso. Tampoco que la tasa de paro llegaba hasta niveles tan bajos, del 13,33%, y no existe precedente alguno que justifique ambos resultados en un entorno pandémico, que, además, todavía permanece vigente.

 Los datos arrojados por la Encuesta de Población Activa (EPA) para el cuarto trimestre de 2021, y dados a conocer este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE), son, a la par que históricos, sorprendentes para los expertos, que tratan de encontrar las motivaciones que los justifican.

“Yo creo que se debe a diversos factores, pero entre ellos destacaría el efecto tremendamente positivo que han tenido los ERTE”, analiza José Manuel Corrales, profesor de Economía y Empresa de la Universidad Europea. “Sin un mecanismo de flexibilidad interna y de adaptación a la crisis de la pandemia como el que han dispuesto las empresas con los ERTE, la situación en el mercado de trabajo y en el empleo sería muy distinta, mucho peor”, añade el académico.

En su opinión, el auge de la ocupación se debe también a que los acuerdos para las sucesivas prórrogas de esta herramienta se hayan producido con el consenso entre trabajadores y patronos. “Hay que reconocer que las ayudas públicas al tejido económico han funcionado muy bien, y que la existencia del colchón de los fondos europeos, a pesar de que todavía no se están ejecutando nada más que inicialmente, indican claramente que no estamos ante una política de recortes como la que se produjo en la crisis del 2008. 

La inversión pública está haciendo su trabajo para incentivar el crecimiento económico, y eso se está trasladando a unos buenos datos en el empleo”, completa Corrales.

Sin embargo, si hay un dato que desconcierta a los distintos expertos consultados acerca del bum de la ocupación, es el que contrapone el aumento del colectivo de trabajadores por encima del que existía en 2019, antes de la pandemia, con el hecho de que las horas trabajadas en 2021 estén por debajo de las de entonces, un 3,8% exactamente. “Es bastante sorprendente que haya estado creciendo el número de ocupados cuando resulta que no hay trabajo suficiente para todos ellos”, señala María Jesús Fernández, economista sénior en el área de coyuntura económica de Funcas.

Para encontrarle un encaje a esta circunstancia, la experta se plantea que ante la recuperación de la actividad, algunos negocios, como restaurantes y hoteles, por ejemplo, hayan ido recuperando trabajadores y ampliando sus plantillas una vez tomada la decisión de reabrir sus puertas, independientemente de que después la demanda haya sido la esperada. “La realidad es que si no tienes más carga de trabajo no tiene sentido que contrates a más trabajadores. Aunque es difícil encontrar una explicación, puede que en determinados sectores que habían estado más castigados por la pandemia como la hostelería hayan podido recuperar su actividad, y para llevarla a cabo requieran de una serie de trabajadores”, añade.

Pérdida de productividad

Su reflexión es compartida por compañías especializadas en la búsqueda de empleo como Infojobs. “Si en el cuarto trimestre de 2021 el INE ha contabilizado 200.000 ocupados más que dos años antes, pero el conjunto de la población ha trabajado 24 millones de horas menos a la semana que entonces, significa que el empleo está más repartido, y que los ERTE y las bajas médicas por covid tienen mucho que ver en esta situación”, apuntan sus responsables. Tanto la economista María Jesús Fernández como desde Infojobs convienen en señalar que de esta circunstancia se trasluce una “pérdida de productividad”, según la experta; y suponen “un aviso sobre los problemas que precisan corrección para lograr una sólida salida de la crisis”, en opinión de la multinacional.

 Para los expertos consultados, a pesar del optimismo que trasladan los últimos datos de la EPA, el escenario futuro del mercado de trabajo es incierto en la medida en la que el fin de la pandemia se presume cercano, pero no definido en el tiempo. “Seguirá manteniéndose una evolución positiva, si no surge alguna situación que no se ha producido hasta el momento como una guerra de baja intensidad en Ucrania, un aumento desmesurado de la inflación y un problema de los productos energéticos, pero ahora mismo estamos en un periodo de crecimiento importante de la economía que va a trasladarse no solo este año, sino también el próximo”, concluye Corrales."                       (Gorka R. Pérez, El País, 28/01/22)

2.2.22

Las proyecciones para 2022 de un desempleo cerrando entorno del 12% e incluso en un 11% alto, siguen siendo perfectamente realistas aún manteniéndose las variables actuales con el difícil contexto político y económico... porque el crecimiento del mercado laboral en 2021 se produce con incremento de la población activa, de ocupación y de "horas trabajadas". No se "está repartiendo el trabajo": se trabaja más y hay más horas... porque la tasa de actividad muestra una evolución muy buena, y los datos de ocupación se encaminan hacia niveles récord

Carlos Cagigal @CcagigalNeira

 Nuestras proyecciones "demasiado optimistas" para el desempleo en 2021, paro por debajo del 14%, al final fueron pesimistas. España cierra 2021 con una tasa de paro del 13,33% y creando 840 mil puestos de trabajo.

2- Las proyecciones para 2022 de un desempleo cerrando entorno del 12% e incluso en un 11% alto, siguen siendo perfectamente realistas aún manteniéndose las variables actuales con el difícil contexto político y económico.

Y el BdE (como la OCDE, FMI, FUNCAS y demás...) en pleno mes de diciembre dando unas cifras del 15% de desempleo para finales del año. Si es que poco nos pasa.

4- El paro se ha reducido 2,8 puntos, hasta el 13,3%, la más baja desde 2008. El crecimiento del mercado laboral en 2021 se produce con incremento de la población activa, de ocupación y de "horas trabajadas". No se "está repartiendo el trabajo": se trabaja más y hay más horas

5- El número total de horas efectivas trabajadas se incrementa un 2,4% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Y no, ahora tampoco hay la excusa de los ERTEs: como avisamos, los ERTEs se iban a reabsorber e iba a haber, igualmente, una intensa creación de empleo.

6- En el 4° trimestre, aún con el difícil contexto económico, el empleo vuelve a ser excepcional: Agricultura, aumento de 78.700 trabajadores; Servicios, 45.900; Industria, con 37.100 ocupados más. En cambio, el empleo baja en Construcción, con 8000 ocupados menos.

7- Eso los datos de ocupación del 4T, pero en desempleo los datos son igualmente buenos: En el 4T el desempleo se ha reducido: el paro en el sector Servicios en 79.000 personas; en Agricultura, 33.300 parados menos; en Construcción, 25.500.

Datos mata relato. Datos: La tasa de actividad muestra una evolución muy buena.

9- Los datos de ocupación se encaminan hacia niveles récord.

10- Creación de empleo a niveles 2005 pero siendo crecimiento estructural, no basado en turismo y construcción de aquellos años.

11- Empleo y Ocupación se han recuperado muchísimo más rápido que en las crisis anteriores. Y es porque la derecha gestiona mucho mejor las crisis y la economía...

Ahora lo que hace falta es crear empleo de calidad...

9:29 a. m. · 27 ene. 2022
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31.1.22

La gran paradoja es que, en un entorno de predicción de desempleo tecnológico, el nuevo factor escaso es humano: faltan mujeres y hombres camioneros, sanitarios, trabajadores de logística, también de hostelería y restauración, y faltan en China, Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Holanda, y también en España... El eslabón más frágil está en los últimos kilómetros de la cadena logística, que pueden ser tanto los mil kilómetros que recorre un camión cargado de chips para el automóvil, como las enfermeras que nos aplican la ansiada vacuna, los repartidores o las camareras que nos sirven un café... En esta crisis de gobernanza tecnológica y económica están en juego dos modelos opuestos de revolución digital. En uno, las personas nos encontramos, impotentes y reactivas, a merced de unas transformaciones vertiginosas e inexorables que, salvo unos pocos, no entendemos y en las que no participamos. En el otro, se vislumbra la apuesta de poner —real y no retóricamente— a las personas en el centro, tanto en su papel de beneficiarias de la innovación tecnológica como de protagonistas... La crisis actual es un ruidoso aviso para navegantes

 "La recuperación económica pospandemia se está viendo lastrada, entre otros problemas, por una inesperada escasez de mano de obra. Gobiernos y empresas se sorprenden por la falta de personal en diversos sectores y se muestran dispuestos, aunque no siempre, a subir sus salarios. La gran paradoja es que, en un entorno de predicción de desempleo tecnológico, el nuevo factor escaso es humano: faltan mujeres y hombres camioneros, sanitarios, trabajadores de logística, también de hostelería y restauración, y faltan en China, Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Holanda, y también en España.

Persiste la pérdida de empleos —la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que un 4,3% del total del empleo mundial prepandemia aún no se ha recuperado— al tiempo que escasea la mano de obra en actividades claves para el funcionamiento de la economía global y local. El eslabón más frágil está en los últimos kilómetros de la cadena logística, que pueden ser tanto los mil kilómetros que recorre un camión cargado de chips para el automóvil, como las enfermeras que nos aplican la ansiada vacuna, los repartidores o las camareras que nos sirven un café. Millones de personas en ocupaciones y tareas que los estudios y predicciones sobre el futuro del empleo consideran en alto riesgo de sustitución por la introducción de sistemas digitalizados.

 Entre esos estudios, el de Frey y Osborne (2017) estimaba que la segunda ocupación con mayor peligro de desplazamiento por la automatización, era la de conductores; por cierto, la más frecuente entre la mano de obra masculina en Estados Unidos y también en España. El riesgo de sustitución de tareas era de un 89% para conductores de autobuses, 79% para los de camión y 69% para conductores y servicios de entrega, en un entorno de vehículos autónomos y drones de reparto a domicilio. Por delante en riesgo de automatización estaban los camareros (94%), supuestamente sustituibles por robots de preparación de bebidas; para la preparación y servicio de comidas el riesgo es algo menor (87%) pero todavía muy alto, y para limpiadoras domésticas, un 69%.

Los actuales problemas de falta de mano de obra indican que estas lúgubres estimaciones sobre la sustitución del trabajo humano tienden con frecuencia a sobrevalorar el ritmo de difusión de las tecnologías y la generalización de los cambios por ellas impulsados, y a minusvalorar, por el contrario, la necesaria contribución de la mano de obra al funcionamiento eficaz de la producción de bienes y servicios. Sin embargo, el riesgo de automatización —sea real o exagerado— coloca ya una etiqueta de desechables sobre aquellas ocupaciones cuyas tareas podrían ser desplazadas, lo que se traduce en su pérdida de consideración social y valor económico. En España (INE, 2019) el salario medio bruto anual es de 24.395 euros; para los conductores se queda en 20.661; para los trabajadores de salud y cuidado de las personas, en 16.815; y los de restauración y comercio, 16.142. Empleos que no resultan atractivos para la población joven con niveles educativos medios o altos, y parece que tampoco para los mayores e, incluso, para los menos cualificados. En Estados Unidos se denomina Gran Dimisión al abandono de puestos de trabajo por parte de jóvenes, y no tan jóvenes, que no han vuelto a sus empleos anteriores a la pandemia porque consideran que no merecen la pena debido a los bajos salarios, largas jornadas, duras condiciones laborales e ínfimo reconocimiento. Paradójicamente, mientras ellas y ellos se retraen de estos empleos por su falta de valoración, otro grupo de profesionales, mucho mejor considerados y remunerados (algunos en el propio sector tecnológico), están desertando también para explorar nuevos horizontes pues sienten que sus trabajos no aportan suficiente valor a su vida personal y a la sociedad.

 Y es que, mientras algunas tecnologías están mostrando una evidente utilidad para el progreso humano, otras —pese a que su valor bursátil sube aceleradamente— quién sabe si están alimentando una nueva burbuja. Por ejemplo, la fabricación en masa de vehículos de conducción autónoma no parece inmediata y su uso generalizado requiere de cambios legales importantes. Por otra parte, si los costes laborales son comparativamente bajos, o si los trabajadores realizan las tareas mejor que los dispositivos autónomos, probablemente no asistiremos a un proceso generalizado de adopción de estas tecnologías.

 En la larga carrera por el dominio de la escena productiva, como advierten Acemoglu y Restrepo (2019), las innovaciones relacionadas con la inteligencia artificial se están aplicando con un sesgo de automatización extrema, en lugar de buscar la complementariedad con el trabajo humano, que permitiría la creación de nuevas tareas en las que el trabajo sea utilizado productivamente. Esto explicaría la caída de los salarios y su participación decreciente en la renta nacional en las últimas décadas, así como el crecimiento desmesurado de las desigualdades de renta entre personas con y sin educación universitaria y la polarización salarial extrema. Si las oleadas tecnológicas anteriores sustituían tareas manuales y rutinarias, pero creaban nuevas tareas y puestos de mayor cualificación y salarios, hoy la suma de inteligencia artificial, machine learning y big data —gobernada mayoritariamente por un pequeño grupo de tecnólogos y financieros, con escasa participación femenina y bajo el mantra de un discurso único— permite desplazar muchas más tareas de apoyo administrativo y de asistencia técnica. Grandes volúmenes de población con cualificación y experiencia tienen enormes dificultades para encontrar empleo y la gran incógnita es si está en riesgo de desaparición la clase media.

 Los trabajadores han respondido históricamente a los cambios tecnológicos y organizativos con más educación y formación para asegurar la complementariedad de sus cualificaciones con las innovaciones y evitar así el desplazamiento. Frente al espejismo de la eliminación del factor humano de la escena productiva, que confunde la gestión eficaz con aquella que minimiza los salarios y las cotizaciones laborales, es necesaria una visión más humanista y pragmática a la vez. Si bien es cierto que los robots no necesitan descansar, tomar vacaciones, comer o ir al baño, no podemos olvidar que las personas son mucho más flexibles que los robots y tienen más sentido común, aunque tengan la “mala costumbre” de necesitar salarios y pensiones dignas para sostener sus vidas.

 En esta crisis de gobernanza tecnológica y económica están en juego dos modelos opuestos de revolución digital. En uno, las personas nos encontramos, impotentes y reactivas, a merced de unas transformaciones vertiginosas e inexorables que, salvo unos pocos, no entendemos y en las que no participamos. En el otro, se vislumbra la apuesta de poner —real y no retóricamente— a las personas en el centro, tanto en su papel de beneficiarias de la innovación tecnológica como de protagonistas, con mucho que aportar en torno al propósito, ritmos y actores de esta gran revolución. El presente y futuro de nuestra economía, mercado de trabajo y democracia no se juegan, por tanto, en la falsa dicotomía del sí o no a la transformación digital, sino en la respuesta que demos a las cruciales preguntas de quiénes, para quiénes y cómo se liderará. La crisis actual es, en dicha medida, un ruidoso aviso para navegantes."                   

(Cecilia Castaño es Catedrática de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid y María Ángeles Sallé es Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Valencia, consultora internacional, Economistas frente a la crisis, 28/12/21)

27.1.22

El paro baja en 615.900 personas en 2021 y se crean 840.700 empleos, récord desde 2005... y sin turismo... o sea, conocemos mal las capacidades de nuestra economía... o sea, que las crisis las salva el gasto público dirigido, no a bancos, sino a empresas y trabajadores (es lo que hacen los ERTE, matan a dos pájaros de un tiro)... o sea, socialdemocracia alemana inyectada por Yolanda Díaz en la legislación española... por este camino se llega al pleno empleo del estado de bienestar... el otro es el de Rajoy

 "Después de cerrar 2021 con el mayor recorte de paro de la historia, el empleo continúa al alza creciendo hasta en 840.700 puestos de trabajo (+4,3%), la cifra más alta en 16 años. Además, el paro ha descendido en 615.900 personas en 2021, lo que supone un 16,5% menos que en 2020 y su mayor reducción anual desde 2015.

Los datos hablan de una progresiva recuperación tras la devastación en materia de empleo desatada por la pandemia en nuestro país, con la destrucción de 622.000 puestos de trabajo en 2020. Una tendencia que empezó a revertirse a finales de 2021 cuando se alcanzó una tasa de paro del 13,33%, porcentaje casi tres puntos inferior al de 2020.

 El número total de desempleados cerró el ejercicio 2021 en 3.103.800 personas y el de ocupados, en 20.184.900, su nivel más alto desde 2008. Unas cifras que fueron alcanzadas después de que en el cuarto trimestre de 2021 el paro se redujera en torno al 9%, un descenso récord que alcanzó a 312.900 personas.

 A través de un comunicado, el Ministerio de Asuntos Económicos ha querido destacar la mejoría de nuestro mercado laboral a lo largo del 2021, un restablecimiento que "ha sido generalizado en todos los sectores de actividad y en todos los indicadores".

"Se trata de una recuperación integral que ha permitido aumentar el empleo y reducir el paro en prácticamente todas las comunidades autónomas", destaca la misiva. Una recuperación que, por cierto, ha ido en paralelo a la progresiva incorporación a sus puestos de trabajo de las personas que estaban en ERTE.

 En concreto, el número total de horas efectivas trabajadas aumentó un 7,3% en el último trimestre de 2021 respecto al trimestre anterior y un 2,4% en comparación con el mismo periodo de 2020. No obstante, en comparación con el periodo octubre-diciembre de 2019, antes de la pandemia, el número de horas trabajadas fue un 3,8% inferior. (...)"             (Público, 27/01/22)

7.1.22

Radiografía de un año de récords para el empleo... España cierra 2021 con el mayor recorte de paro de su historia y mejora ya el nivel de empleo previo a la pandemia... y sin casi turismo... o sea, que lo que funciona es la política de gasto público (Ertes), dirigida a personas y empresas, estilo Yolanda Díaz... y no la que beneficia a los bancos, estilo Rajoy... y el comportamiento casi heroico de los trabajadores esenciales... pero, ¿cómo es posible los mismos datos que en 2005, en plano bum del ladrillo, y con un millón de ecuatorianos llegando año tras año? ¿Será que tenemos una economía más potente y moderna de lo que pensamos? ¿Alguien lo debería explicar... por lo menudo?

 "Radiografía de un año de récords para el empleo.

 Unas 780.000 personas han salido del paro en el último año. Nunca había ocurrido. 2021 ha dejado muchas cifras históricas en la recuperación del empleo y esta es una de ellas, con la mayor caída anual del desempleo según los registros. Y eso que aún no hemos dicho adiós a la pandemia de coronavirus, como refleja el nuevo pico de contagios

 La creación de empleo ha ido de la mano: casi 780.000 trabajadores más afiliados a la Seguridad Social en los últimos doce meses, uno de los datos anuales más elevados. Así, diciembre ha concluido con un nuevo máximo de trabajadores, 19,8 millones de personas afiliadas, y una nueva meta a las puertas para 2022: los 20 millones de trabajadores. 

 Los objetivos para el año que echa a andar ya no se leen tanto en términos de "recuperación", sino de "crecimiento". Algunos sectores y colectivos mantienen heridas laborales fruto de la pandemia, como los más vinculados al turismo internacional. Pero de manera general el empleo está por encima de los niveles precovid. También a nivel territorial (...)

Gracias también a que los ERTE y otras medidas han logrado "encapsular" los daños de esta crisis y que no se expandieran al conjunto de la economía (...)

Un año a golpe de récords

Pero para mirar al futuro conviene detenerse en el punto de partida. 2021 ha dejado muchos hitos, con una rápida recuperación del empleo perdido en esta crisis respecto a lo sucedido en otras pasadas. Enero comenzaba con la tercera ola de la pandemia y un número de trabajadores total de 18,8 millones de personas.

Desde ahí, tras la pérdida de trabajadores habitual del primer mes del año –y en medio de una fuerte ola de contagios–, la Seguridad Social fue ganando afiliados con fuerza. En mayo, apenas un año y dos meses después del inicio de la crisis sanitaria, el total de trabajadores ya alcanzó el de febrero de 2020, el mes inmediatamente anterior a la crisis por la explosión de contagios en España. 

 A comienzos del verano se superaban los datos más elevados de empleo alcanzados hasta la fecha, rozando los 19,6 millones de personas afiliadas, y en los meses siguientes el récord no dejó de engordar. Hasta el nuevo máximo histórico de 19,8 millones de trabajadores de diciembre.

En doce meses, se sumaron 776.478 personas afiladas más a la Seguridad Social. Se trata del dato más elevado desde 2005, con un contexto totalmente distinto: en plena burbuja antes de la que se llamaría Gran Recesión, cuando además hubo una regularización extraordinaria de inmigrantes.

 Caída continua del paro durante 10 meses

Del lado del paro, durante los primeros meses de 2021 el desempleo seguía resintiéndose, con cifras al alza que llegaron a situar el total de personas paradas apuntadas a las oficinas públicas de empleo en cuatro millones en febrero.

 El contexto era el de la tercera ola de la pandemia, con una gran incidencia y mortalidad, lo que endureció las restricciones. Además, en la pandemia se desplegaron ayudas dentro del llamado "escudo social" que fomentan la inscripción al paro de personas desempleadas, frente al desánimo que a veces se produce por el que los afectados no se apuntan en el SEPE.

Pero desde entonces, el paro ha estado en caída libre. Ha sumado un nuevo récord, el máximo de meses seguidos de reducción de parados, al acumular diez consecutivos de descensos. En los últimos 12 meses se redujo en 782.232 personas, la mayor caída en un año de toda la serie histórica. La anterior referencia de descenso récord era de menos de la mitad, como destacaba este lunes el secretario de Estado de Empleo en el Ministerio de Yolanda Díaz, Joaquín Pérez Rey. 

De los ERTE al teletrabajo: recetas frente a esta crisis

Lo que había costado una década en el caso de la Gran Recesión, recuperar los niveles de empleo precrisis, se ha logrado a esta vez en poco más de un año. Aunque diferentes en sus causas e incidencia, la crisis financiera es la más reciente y todavía pesaba en los hombros de muchos trabajadores y empleados cuando el coronavirus dio la cara en España en marzo de 2020. El empleo cayó en casi un millón de personas en dos semanas debido a la crisis sanitaria, una debacle sin precedentes.

¿Por qué se ha logrado esta rápida recuperación del empleo en 2021? Gloria Moreno, profesora de Economía de la Universidad de Alcalá de Henares, recuerda que esta crisis laboral deriva de una sanitaria, "un factor exógeno a la propia economía". "La recuperación del empleo ha estado sujeta a los altibajos e incertidumbres de la propia evolución del virus y de las restricciones establecidas en cada momento para limitar la actividad económica y la movilidad social".

En este sentido, la gestión de la propia pandemia era fundamental y, como decían los empresarios, la vacunación no solo era un objetivo para la salud de los ciudadanos sino también para relanzar la economía. España se colocó como un país puntero en la vacunación a nivel mundial, lo que permitió ir levantando restricciones a las actividades económicas. Lo que se llama "convivir con el virus", sin que esto vaya unido a las muertes sufridas al inicio de la pandemia.

Los agentes sociales y la mayoría de expertos en el mercado laboral señalan otra herramienta clave en esta crisis sanitaria: los ERTE. Los expedientes de regulación temporal de empleo, que permitieron congelar cientos de miles de puestos de trabajo en lo peor de la pandemia gracias al apoyo del Estado, y que poco a poco se han reducido de los 3,4 millones de trabajadores afectados hasta los 124.000 del cierre de diciembre. Unos ERTE que no se convirtieron masivamente en ERE, como algunos pronosticaban al inicio de la pandemia, y que han finalizado con una inmensa mayoría de los trabajadores reincorporados a sus puestos.

Esta "hibernación" del empleo junto a otras medidas del "escudo social" en la pandemia, como las ayudas de paro para los autónomos, han actuado como flotador para muchos negocios. Han permitido mantener durante todo este tiempo ayudas a las empresas y un nivel de renta a las personas trabajadoras afectadas directamente por la COVID. Tan positiva ha sido la lectura de los ERTE por parte de empresarios y sindicatos que han pactado con el Gobierno una nueva formulación para el futuro en la reforma laboral, con el objetivo de brindar una medida similar de flexibilidad interna ante crisis venideras.

El teletrabajo también ha abierto nuevas posibilidades inexploradas en muchas empresas en España. Con niveles ínfimos de trabajo a distancia antes de la COVID, las restricciones para frenar el virus llevaron a muchas compañías a implantar por primera vez el el empleo a distancia. Aunque este se ha reducido respecto a lo peor de la pandemia, sigue por encima de su uso en 2019. Se ha vuelto más ocasional (híbrido con el trabajo presencial) y se ha feminizado.

Para el futuro, Libertad González, economista y profesora en la Universidad Pompeu Fabra, destaca que "sería conveniente promover el teletrabajo en las empresas de manera igualitaria, al tratarse de una modalidad que favorece la conciliación, pero que también puede ser un arma de doble filo al relegar a las mujeres a la esfera del hogar". El aumento en las necesidades de cuidado fruto de la pandemia "recayó de manera mayoritaria sobre las mujeres", recuerda González, aunque "esto no dio lugar a un abandono del mercado de trabajo, sino a un aumento en las horas totales de trabajo (si sumamos el remunerado y el no remunerado en el hogar)".

 2021 cierra así cumpliendo la previsión de crecimiento de empleo del Gobierno del 4% (ajustada en abril) y con la nueva meta de una subida de afiliados del 2,7% para este nuevo año, en el que se prevé que la llegada de fondos europeos del Plan de Recuperación empuje la economía. "La crisis de suministros puede tener un impacto negativo sobre el empleo", recuerda la economista Gloria Moreno. Y la digitalización y la actividad online que han supuesto la pandemia también pueden tener consecuencias a la hora de "incorporar estos cambios y reorganizar el trabajo" para mantener el empleo.

Además de seguir creando empleo, clave en un país con 3 millones de personas desempleadas, de cara al futuro los sindicatos CCOO y UGT llamaban a resolver otros problemas enquistados, como la temporalidad y la devaluación salarial tras la pasada crisis. Varias medidas de la recién aprobada reforma laboral se dirigen a estos problemas. La legislación está pendiente de conseguir los avales parlamentarios en lo que resta de mes."                        (Laura Olías / Raúl Sánchez  , eldiario.es, 4 de enero de 2022)

 

 "El último mes del año 2021 ha terminado con una caída en el total de personas paradas en las oficinas del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) de 76.782 en relación con el mes anterior. 

En valores relativos, el descenso del paro ha sido de un -2,41%. De esta manera, diciembre marca un nuevo récord al acumular diez meses consecutivos de descensos, el periodo más largo de la serie histórica en el que la bajada total de parados es de 902.884 personas.

Según los datos publicados este martes por los ministerios de Inclusión y de Trabajo, el número total de personas desempleadas se sitúa en 3.105.905. Una cifra insólita para un mes de diciembre; la más baja desde el año 2007. Los registros hablan de un descenso en el número de parados de 140.142 con respecto al inicio de la pandemia, en febrero de 2020.

Si comparamos los datos con diciembre de 2020, el paro ha descendido en 782.232 personas.(...)

El empleo femenino, en máximos

De los más de 776.000 afiliados medios que sumó la Seguridad Social en 2021, algo más de la mitad, el 52%, eran mujeres y uno de cada cuatro, extranjeros. En concreto, la ocupación media femenina creció en 2021 en 407.355 afiliadas (+4,6%) y cerró el año en un nuevo máximo histórico de 9.292.070 mujeres cotizantes. La afiliación masculina, por su parte, aumentó en promedio en 369.123 ocupados (+3,6%), hasta sumar 10.532.841 trabajadores.

El Régimen General, el más numeroso del sistema, ganó el año pasado 719.268 afiliados medios (+4,6%), hasta un total de 16,43 millones de ocupados, mientras que el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) sumó 56.990 nuevos cotizantes (+1,7%) y acabó 2021 con 3.328.398 ocupados. El Régimen del Mar, por su parte, registró 342 altas en el año (+0,57%) y sólo el Régimen del Carbón perdió afiliados respecto a 2020, un total de 121 (-10,7%). (...)

Una serie histórica

Se trata de datos que invitan al optimismo y que refuerzan una tendencia positiva. El pasado mes de noviembre se obtuvieron cifras récord tanto en caída del paro registrado como en creación de empleo. El número de parados bajó en 74.381 personas y se situó en 3,18 millones de desempleados; la cifra más baja en un mes de noviembre desde 2008 y por debajo de los niveles previos a la pandemia de la covid, según los datos del Ministerio de Trabajo.

Una afiliación nunca vista en 16 años

En términos de afiliación a la Seguridad Social, estamos ante un nuevo máximo histórico de 19.824.911 cotizantes tras ganar en el conjunto del año 776.478 ocupados (+4,07%), su mayor incremento anual en 16 años, cuando el sistema incorporó 968.000 trabajadores.

A esos más de 19,82 millones de ocupados con los que cerró 2021 se ha llegado tras registrarse el mejor mes de diciembre en afiliación media desde el año 2018. En concreto, la Seguridad Social ganó el pasado mes de diciembre 72.553 cotizantes en términos promedios (+0,3%), frente a los 26.432 y los 31.659 afiliados que sumó en los meses de diciembre de 2020 y 2019, respectivamente. Hay que remontarse a 2018 (+78.541 ocupados) para encontrar un diciembre mejor que el de 2021."          (Público, 04/01/22)

20.12.21

Los datos avanzados a 16 de Diciembre sobre empleo y afiliación a la Seg Social muestran que España cerrará diciembre con nuevo récord histórico de afiliación y creando 800 mil empleos sólo de Mayo a Octubre... Bueno, pues como según el PP, hay una crisis en España que está en quiebra con caída en picado, seguro que nos equivocamos para 2022, donde se deben crear más de 1 millón. Ya sabéis, de estas crisis raras en donde se van a crear 1 millón de empleos y se va a reducir la desigualdad con aumento de inversión pública

 Carlos Cagigal @CcagigalNeira

 Datos: los datos avanzados a 16 de Diciembre sobre empleo y afiliación a la Seg Social muestran que España, en quiebra y con su economía cayendo en picado, cerrará diciembre con nuevo récord histórico de afiliación y creando 800 mil empleos sólo de Mayo a Octubre.

Carlos Cagigal @CcagigalNeira

 Bueno, pues como hay una crisis en España que está en quiebra con caída en picado, si bien este año también hemos acertado en las proyecciones que daban la creación de casi un millón de empleos en 2021, seguro que nos equivocamos para 2022, donde se deben crear más de 1 millón.

Ya sabéis, de estas crisis raras en donde se van a crear 1 millón de empleos y se va a reducir la desigualdad con aumento de inversión pública.

Solamente quiero que los ERTE pasen a ser datos testimoniales para que expertos y pseudoeconomistas que llevan 2 años dando la paliza, con mentiras y falsedades, no tengan donde meterse. Aunque siempre podrán hacer un Lacalle...

9:03 p. m. · 16 dic. 2021
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La Seg Social va a cerrar 2021 con cerca de 350 mil afiliados más que a datos de 2019. Para los "expertos" que argumentan aumento de empleo y afiliación por efecto ERTEs.

8:50 p. m. · 18 dic. 2021
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30.11.21

Ayuso comienza a despedir a sanitarios con contratos covid mediante un SMS... 7.500 sanitarios desaparecerán de la plantilla del SERMAS, mientras las cifras de covid comienzan a repuntar y la nueva variante ómicron acaba de ser detectada en un hospital de la capital

"Sanitarios y sanitarias que han prestado sus servicios en hospitales de la Comunidad de Madrid para sofocar la pandemia, y que llevan encadenando contratos temporales desde marzo de 2020, están viendo como su vida útil en el Servicio Madrileño de Empleo (SERMAS) llega a su fin.
 Así, y mediante un SMS, al que ha tenido acceso El Salto, trabajadores del Hospital Universitario de La Paz están siendo notificados que deben de acudir a la Unidad de Atención al Empleado para firmar su cese a 31 de diciembre de 2021.

Una situación a la que los cinco sindicatos de la mesa sectorial se oponen, dada la situación estructural de la plantilla, ya precaria antes de la pandemia, y las cifras alcanzadas por las listas de espera, que ya supera el medio millón de personas a la espera de ser atendidas por un especialista.

A finales de octubre, la administración regional confirmaba en mesa sectorial la no renovación del 55% de los 11.224 contratos covid que expiran a 31 de diciembre. Pero las noticias que van llegando a hospitales y centros de salud sitúan esta cifra en un 65%, tal y como confirman a El Salto desde CCOO. Así, aproximadamente 7.500 sanitarios y sanitarias desaparecerán de la plantilla del SERMAS, mientras las cifras de covid comienzan a repuntar y la nueva variante ómicron acaba de ser detectada en un hospital de la capital. (...)

Algunas de las trabajadoras han conocido su cese de boca de su jefe de área. Es el caso de Alba, neuróloga que entro a trabajar al Hospital de Getafe en julio del 2019 y ha encadenado siete contratos temporales. “Entré con una beca de un 50%, firmé cuatro contratos hasta que en abril del 2020 pasé a ser refuerzo covid. Ya se nos necesitaba antes de la pandemia y ahora esto no ha hecho más que empeorar”, asegura. “Durante la primera parte de la pandemia veía a pacientes covid como todo el mundo, pero en el último año he estado trabajando como parte estructural del servicio, liberando a pacientes de la lista de espera. Si prescinden de mí no sé quién hará mi trabajo”, se queja. (...)

“Falta un mes para que se acabe nuestro contrato y aún no sé qué será de mí”, expresa. Durante este tiempo afirma haber pasado por todos los servicios, atendiendo a pacientes covid en las situaciones más extremas, pero también a pacientes no covid. “Hoy somos necesarias. ¿Cómo piensan atender el servicio de urgencias con más de 7.000 personas menos si la Atención Primaria está bajo mínimos y los Servicios de Urgencias de Atención Primaria (SUAP) permanecen cerrados? ¿Cómo piensan que el personal puede dar el trato adecuado a los pacientes?”, insiste. (...)

Gómez es tajante: “es necesario convertir en estructurales los casi 11.300 contratos de refuerzo covid. Queremos que se queden absolutamente todos”. Por el aumento de las listas de espera pero, sobre todo, “por el machaque en estos dos años a los profesionales”. Y es que el sindicalista y las trabajadoras consultadas opinan que es el momento de convertir los aplausos en unas condiciones dignas en el sector sanitario. "                                (Sara Plaza, El Salto, 29/11/21)

26.11.21

Daniel Bernabé: Felicidades al metal gaditano por el convenio alcanzado. Los trabajadores han refrendado el acuerdo en mayoría. El acuerdo se ha alcanzado en una mesa de negociación donde se sienta quien tiene más de un 5% de representatividad en el sector, otorgado por las elecciones sindicales, en este caso UGT y CCOO con un 70% y un 30%. La subida fija anual es de un 2%, pero no sólo. Además hay una subida variable anual, de hasta el 80% de lo que suba el IPC cada año. Es habitual distribuir así la subida de la masa salarial en sectores muy atomizadas, que dependen de cargas de trabajo eventuales, para que todos los trabajadores puedan acceder a la misma y no sólo los de las medianas y grandes empresas. Detalle importante: ultraactividad. El convenio tiene una vigencia de tres años, pero se mantendrá otros dos y se negociará desde esta base el siguiente. Un elemento que la reforma del PP del 2012 había eliminado... Un conflicto laboral no es un espectáculo para nuestro deleite, para nuestra promoción profesional o política. Es una situación dura donde la gente que se la juega sirve de ejemplo, pero que ni por asomo quiere ser mártir para colmar el identitarismo ultraizquierdista.

Daniel Bernabé @diasasaigonados

1. Después de hablar con algunos sindicalistas del sector, análisis del acuerdo alcanzado para un convenio en el sector auxiliar del metal de Cádiz. Lo primero y más importante: son los propios trabajadores los que han refrendado este acuerdo mayoritariamente empresa por empresa.

2. El acuerdo se ha alcanzado en una mesa de negociación donde se sienta quien tiene más de un 5% de representatividad en el sector, otorgado por las elecciones sindicales, en este caso UGT y CCOO con un 70% y un 30%.

3. Después se ha llevado a dos asambleas de delegados sindicales que lo han respaldado, para luego que esos delegados lo lleven a sus empresas. Y esto hay que explicarlo porque si no parece que quien negocia y refrenda no tiene legitimidad, una ganada voto a voto en elecciones.

4. Respecto a los aspectos sustanciales del convenio. La subida fija anual es de un 2%, pero no sólo. Además hay una subida variable anual, de hasta el 80% de lo que suba el IPC cada año. Al final del convenio, si se mantiene la subida del IPC, se compensará la diferencia.


5. Es habitual distribuir así la subida de la masa salarial en sectores muy atomizadas, que dependen de cargas de trabajo eventuales, para que todos los trabajadores puedan acceder a la misma y no sólo los de las medianas y grandes empresas.

6. Detalle importante: ultraactividad. El convenio tiene una vigencia de tres años, pero se mantendrá otros dos y se negociará desde esta base el siguiente. Un elemento que la reforma del PP del 2012 había eliminado. Y esto sienta un precedente a destacar para otros sectores.

7. Respecto al que las empresas "trataran de abonar" a los eventuales las subidas, esto no se refiere a que sea algo graciable. Tienen la obligación de hacerlo. Pero pueden al principio o final del contrato para permitir que la empresa subsidiaria cobre de la matriz.

8. Son, repito, los propios trabajadores los que han refrendado el acuerdo en mayoría. De hecho muchos hoy ya están trabajando. ¿Queremos polemizar al respecto? Acordémonos antes de que quien llevaba nueve días de huelga general eran ellos. En un sector amplísimo y poco uniforme.

9. Por supuesto que otros sindicatos minoritarios sin representación están en su derecho de querer continuar la huelga porque consideran el acuerdo insuficiente. ¿Pueden ellos solos mantener la huelga? Volvemos a la cuestión de la representatividad real, más allá del efectismo.

10. Si se continua la huelga, en el momento en que esta decaiga y los empresarios tengan aún más fuerza para negociar un peor convenio, ¿quién se responsabiliza luego del fracaso y la desmovilización? ¿Quién convoca en otros sectores nuevas huelgas exitosas?

11. Las elecciones andaluzas se huelen tras no aprobarse los presupuestos. Cada uno hace su campaña como quiere, pero nunca debería alargar un conflicto artificialmente para respaldar sus intereses electorales. Y esto factor hay que tenerlo en cuenta.

12. Si alguien quiere ver en una lucha por un convenio de un sector de una provincia la llama de la revolución mundial, estupendo. Se pueden lanzar manifiestos de lenguaje incendiario. Pero quien se juega su curro y su sueldo es quien hace huelga, no quien redacta brindis al sol.

13. Si ha habido enfrentamientos habrá que ver el papel del Gobierno en el control de los dispositivos policiales, unos ya cuestionados como es normal. También el nivel de emancipación ideológica de la UIP, algo cada vez más preocupante.

14. Los trabajadores buscaban un nuevo convenio y para ello han utilizado diferentes herramientas de presión. Hacer fetiche de los disturbios queda estupendo para conseguir notoriedad en redes, pero no beneficia en absoluto a quien protesta y sufre la represión policial.

15. Un conflicto laboral no es un espectáculo para nuestro deleite, para nuestra promoción profesional o política. Es una situación dura donde la gente que se la juega sirve de ejemplo, pero que ni por asomo quiere ser mártir para colmar el identitarismo ultraizquierdista.

16. El asamblearismo a mano alzada que ahora se pide para tumbar el acuerdo no es ni representativo legalmente ni más legítimo que la mesa de negociación, los delegados y las asambleas de fábrica. Desde luego mucho más fácil de manipular para intereses más allá del convenio.

17. Por último y como reflexión general. Vienen muchas luchas laborales por delante y, por desgracia, existe una nula educación sindical y política en torno a las mismas, que se prestan muy a menudo al análisis grueso de impacto: el cuanto peor mejor vende más en el desencanto.

18. La estética de la derrota y la resistencia es nociva en cuanto a que levanta pasiones inmediatas en un sector minoriatario de una supuesta radicalidad, pero que desmoviliza a la gran mayoría de trabajadores que lo que necesitan es política y sindicalismo útil.

19. Nada ha hecho más daño en este país a la lucha obrera que las campañas mediáticas de la derecha contra los sindicatos. Algo que ha calado en muchos que encubren esos prejuicios con un ultraizquierdismo inútil y banal. Tener retuits en twitter no construye organización.

20. Respetar la decisión de los trabajadores del metal de Cádiz, los que han refrendado el convenio y los que no. Pero no utilizarles para dirimir otro tipo de ambiciones electorales, de representatividad o de espectáculo. 

Felicidades por el convenio alcanzado.

2:33 p. m. · 25 nov. 2021
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24.11.21

A 15 de Noviembre, la afiliación a la Seguridad Social se sitúa en cifras record: supera los niveles prepandemia y las cifras de afiliación de la burbuja económica previa a la crisis financiera... El empleo sigue la misma línea con un ritmo de contrataciones que duplica las series históricas... Algo patina en las políticas, discursos y eslóganes de la derecha...

Carlos Cagigal @CcagigalNeira

 A 15 de Noviembre, la afiliación a la Seguridad Social se sitúa en cifras record: supera los niveles prepandemia y las cifras de afiliación de la burbuja económica previa a la crisis financiera. Algo patina en las políticas, discursos y eslóganes de la derecha...

2- El empleo sigue la misma línea con un ritmo de contrataciones que duplica las series históricas.

3- Bajar de unos niveles de desempleo del 15% es fácil: lo difícil es bajar de un 8% de paro con reformas laborales sucesivas que fomentarán la temporalidad y mediocridad laboral y sin un cambio en la estructura económica.

4- La única vez que se llegó a datos similares de desempleo (8%) la industria representaba el 30% de la economía española. Luego ya sabemos que hicieron Aznar y sucesivos desmantelando todo.

11:26 p. m. · 22 nov. 2021
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22.11.21

'Los que se quitan'... La dimisión del empleo... ¿Por qué sucede esto y, sobre todo, por qué ocurre ahora? No hay escasez de trabajo, sino de trabajo digno... muchos simplemente no quieren volver a trabajos de mierda con bajos salarios, algunos se han jubilado antes de tiempo; otros han encontrado la forma de llegar a fin de mes sin permanecer en empleos que aborrecen... los de abajo aguantan peor que antes la explotación y los de arriba planean la escapada... El fenómeno de los quitters americanos significaría un cambio de paradigma estructural, si se generalizase

 Óscar Guardingo  @oguardingo

Hay una lectura post68 sobre la Gran Deserción que traslada a la clase trabajadora la posibilidad de apearse del capitalismo mediante estilos de vida progresistas: la comuna, el poliamor o el consumo ecoético. “Abandonar el mercado de trabajo para acabar con la explotación”.
 
 “Salirse del capitalismo” es la ensoñación individualista de la clase media que dirige la izquierda desde el retroceso del movimiento obrero. No hay emancipación social desde el apeamiento individual.
 

 "La dimisión del empleo. Los de abajo aguantan peor que antes la explotación y los de arriba planean la escapada.

 No hay escasez de trabajo, sino de trabajo digno. Algunos se han jubilado antes de tiempo; otros han encontrado la forma de llegar a fin de mes sin permanecer en empleos que aborrecen; muchos simplemente no quieren volver a trabajos de mierda con bajos salarios… De este modo describe Robert Reich, secretario de Trabajo con Bill Clinton, un fenómeno relativamente nuevo en EE UU, que se está convirtiendo en tendencia: millones de asalariados abandonan sus puestos de trabajo y cambian de vida. A ello se lo denomina “la Gran Dimisión” (“The Big Quit” o “The Great Resignation”).

Los científicos sociales se muestran asombrados ante este reacomodo del mercado de trabajo, y aunque hay factores específicos y muchas diferencias con otros lugares, se preguntan si esta propensión no llegará al resto del mundo. El Nobel de Economía Paul Krugman afirma que, al contrario que en la Gran Recesión, ahora se está viviendo una crisis de oferta: las mercancías no llegan a los consumidores y muchos empresarios no encuentran los trabajadores adecuados para realizar su actividad. Tras el confinamiento con el que se combatió la covid, cada mes abandonan su puesto de trabajo una media de cuatro millones de asalariados, alrededor del 3% de la fuerza de trabajo estadounidense. Recuérdese que la tasa oficial de paro en EE UU no llega al 5%, lo que técnicamente significa pleno empleo.

¿Por qué sucede esto y, sobre todo, por qué ocurre ahora? Krugman avanza su opinión: la pandemia ha llevado a muchos trabajadores a replantearse la vida “y a preguntarse si valía la pena seguir con el trabajo horrible que muchos de ellos tenían”. EE UU es un país rico que trata a muchos de sus trabajadores extraordinariamente mal, con salarios estancados, jornadas leoninas, contratos inestables y escasas vacaciones. En muchos casos, ello genera episodios de ansiedad y frustración.

Pero todo ello ya estaba presente en las últimas décadas. Hoy se le une el agotamiento laboral de una larga pandemia de muchos asalariados y la flexibilidad que han conocido en muchos casos al teletrabajar en su casa (aunque ello haya supuesto una disponibilidad desmedida al servicio de la empresa), lo que implica que se resisten a volver a la sede social. También el hecho de que hayan podido ahorrar o porque no había donde gastar o porque les han llegado los cheques de la Administración (el “dinero helicóptero”); además, porque los inversores en las Bolsas de valores han visto cómo estas subían, etcétera.

Durante el confinamiento, muchos ciudadanos han sido más conscientes de que sus empleos eran malos o pésimos, y creen que han soportado demasiado. Un estudio encargado por Microsoft concluye que a más del 40% de la fuerza laboral global le gustaría cambiar de empleador este año. Los sectores más afectados son la hostelería, el transporte (atención a la falta de camioneros), la sanidad y la industria de cuidados, e incluso los asalariados de “cuello blanco” que no quieren incorporarse a sus oficinas y despachos. Resumen: los de abajo aguantan peor que antes la explotación y los de arriba planean la escapada.

Algunos empresarios buscan trabajadores subiendo los salarios más que su competencia (el “pay them more”, “páguenles más” de Biden). Ello conlleva dos tipos de situaciones: la primera, que los sindicatos tienen otra oportunidad para reivindicarse y convertirse en protagonistas de la negociación; Reich menciona en su artícu­lo de The Guardian el estallido de huelgas en todo tipo de sectores. La segunda situación tiene que ver con la inflación (que en EE UU ha alcanzado el 6,2%, según los últimos datos conocidos): al subir los costes salariales, se incrementan de nuevo los precios. Hasta ahora había consenso en los organismos multilaterales y en la mayoría de los economistas de referencia en que la inflación actual era un fenómeno transitorio, pero los incrementos salariales generan lo que se denomina “inflación de segunda ronda”, que no estaba contemplada.

El fenómeno de los quitters americanos significaría un cambio de paradigma estructural, si se generalizase. La utopía factible de trabajar para vivir, y no vivir para trabajar."             (Joaquín Estefanía, El País, 21/09/21)

 

 "(...) ¿Pero por qué estamos experimentando lo que muchos denominan la “gran dimisión”, en la que tantos trabajadores dejan el trabajo o exigen un sueldo más alto y mejores condiciones laborales para quedarse?

 A medida que la covid-19 retroceda y la vida vuelva poco a poco a la normalidad, los consumidores comprarán más servicios y menos cosas, reduciendo la presión en puertos, transportes por carretera y ferrocarriles. La situación laboral, por el contrario, sí parece deberse a una verdadera reducción de la oferta. El empleo total sigue estando cinco millones de puestos por debajo del nivel máximo alcanzado antes de la pandemia. El empleo en el sector del ocio y la hostelería sigue más de un 9% por debajo. Pero todo lo que vemos indica un mercado laboral muy rígido.

Por una parte, los trabajadores están dejando sus puestos de trabajo a ritmos insólitos, señal de que confían en encontrar nuevos empleos. Por otra parte, los empresarios no solo se quejan de escasez de trabajadores, sino que intentan atraerlos con aumentos de salarios. A lo largo de los últimos seis meses, los salarios de los trabajadores en los sectores del ocio y la hostelería han registrado una tasa de subida anual del 18%, y ahora están muy por encima de su tendencia anterior a la pandemia.

El empleo también ha envalentonado a los sindicalistas, que se han mostrado mucho más dispuestos de lo normal a acudir a la huelga tras recibir ofertas contractuales que consideran inadecuadas. (...)

Hasta hace poco, los conservadores culpaban a las prestaciones por desempleo ampliadas, afirmando que reducían el incentivo para aceptar un trabajo. Pero los Estados que cancelaron antes esas prestaciones no han experimentado un aumento del empleo mayor que los que no lo hicieron; y en todo el país, la eliminación de las prestaciones ampliadas el mes pasado no parece haber cambiado mucho la situación del empleo. Lo que parece estar ocurriendo más bien es que la pandemia llevó a muchos trabajadores estadounidenses a replantearse su vida y a preguntarse si valía la pena seguir con el trabajo horrible que muchos de ellos tenían.

Porque Estados Unidos es un país rico que trata a muchos de sus trabajadores extraordinariamente mal. Los salarios son a menudo bajos; ajustando la inflación, el típico trabajador varón ganaba prácticamente lo mismo en 2019 que su homólogo 40 años antes. Las jornadas laborales son largas: Estados Unidos es una “nación sin vacaciones” que ofrece mucho menos tiempo libre que otros países avanzados. El trabajo además es inestable, y muchos trabajadores con salarios bajos —y los trabajadores no blancos en particular— están sometidos a fluctuaciones impredecibles en las jornadas laborales que pueden hacer estragos en la vida familiar.

Y no son solo las empresas las que tratan mal a los trabajadores. Un número significativo de estadounidenses parece menospreciar a quienes les proporcionan servicios. Según una encuesta llevada a cabo no hace mucho, el 62% de los trabajadores de restaurantes dicen haber recibido un trato abusivo por parte de los clientes.

 Teniendo en cuenta estos hechos, no sorprende que muchos trabajadores estén dejando el empleo. La pregunta más complicada es por qué ahora. Muchos estadounidenses odiaban su trabajo hace dos años, pero no se dejaban llevar por esos sentimientos. ¿Qué ha cambiado?

Es solo una conjetura, pero parece posible que la pandemia haya hecho que algunas personas reconsideren sus elecciones vitales. No todo el mundo puede permitirse dejar un empleo que odia, pero un número considerable de trabajadores parece dispuesto a aceptar el riesgo de probar algo distinto: jubilarse antes a pesar del coste económico, buscar un empleo menos desagradable en un sector distinto, etcétera.

Y si bien esta nueva actitud exigente de unos trabajadores que se sienten empoderados les está haciendo la vida más difícil a consumidores y empresarios, seamos claros: en general, es bueno. Los trabajadores estadounidenses exigen un trato mejor, y al país le interesa que lo consigan."             (Paul Krugman, El País, 16/11/21)