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22.2.23

Los debates sin resolver de la ‘ley trans’... el feminismo rechaza “que el género se corresponda con vivencias íntimas”, ya que es una construcción cultural, y “que se pulverice el significado de la palabra mujeres... un intento de borrar a las mujeres, invisibilizando la categoría del sexo como eje de opresión [histórica de las mujeres]”... Creen que los informes deberían mantenerse “para probar la estabilidad de ese malestar de salud”. ¿Por qué mantener esos requisitos? Porque temen que se haga un uso perverso de la norma por parte de hombres que se inscriban como mujeres con diferentes propósitos... y creen que “nadie por debajo de los 18 debería poder autodeterminarse”

 "Este jueves, la llamada ley trans y la reforma del aborto han sido aprobadas definitivamente en el Congreso tras su paso por el Senado, de donde salieron la pasada semana con algunas enmiendas técnicas. El camino que han seguido ambas normas ha sido dispar, como también lo han sido los debates en torno a ellas. Ningún otro texto ha generado más tensión y mayor ruptura que la ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI: en el Parlamento, en el Ejecutivo y en el movimiento feminista, donde una parte ha llegado a escindirse por ser contraria a la norma.

 Ahora que va a echar a andar, las críticas a la ley se han agudizado, en parte también por la sombra que proyectan las consecuencias “indeseadas” que ha tenido la otra ley estrella de esta legislatura, la de libertad sexual, conocida como ley del solo sí es sí, cuya aplicación desde el pasado octubre ha provocado más de 500 rebajas de penas a agresores sexuales.

Ese efecto de la ley del solo sí es sí ha hecho que las miradas desde la oposición, y también las de una parte del feminismo, vuelvan a centrarse en criticar el corazón de la norma: la autodeterminación de género en el Registro Civil, es decir, que una persona pueda cambiar su nombre y sexo en el DNI solo con su voluntad; y sobre todo, que esto sea posible libremente también para los menores a partir de los 16 años. Entre los 14 y los 16, podrán inscribirse con consentimiento de madres y padres, y entre los 12 y los 14 con aval judicial.

En el debate en el Senado, el pasado miércoles, la senadora de Vox Yolanda Merelo calificó la norma como un “auténtico despropósito”, con cuestiones “que van a desencadenar una cascada de consecuencias nefastas”. Desde Gerda Bai, Koldo Martínez puso de manifiesto una crítica extendida hacía esta ley como hacia la del aborto, su tramitación de urgencia, según el senador, ambas “necesitadas” de “debate pausado, reflexión tranquila y deseo de consenso”. En el PP, la oposición a la norma ha sido firme desde el inicio. Y desde el feminismo, la Alianza Contra el Borrado de las Mujeres, la cara más visible de la oposición a este texto, señala que “los paralelismos en la tramitación, contenido y objetivos de la ley del solo sí es sí y de la ley trans son inquietantes” y que “ambas están alejadas de los derechos de las mujeres”.

A continuación, un repaso a los principales debates, dudas y críticas generadas durante la tramitación de la norma:

Libre autodeterminación de género

La libre autodeterminación de género que reconoce esta ley se circunscribe al Registro Civil, y permite que cualquier persona pueda cambiar su nombre y sexo en el DNI con su voluntad como único requisito. El trámite no es inmediato, la legislación establece un proceso que puede alargarse hasta cuatro meses en el que la persona ha de declarar esa voluntad en dos ocasiones, la inicial y una segunda vez. Hasta que la ley entre en vigor, era necesario presentar un informe médico con un diagnóstico de disforia de género y dos años de hormonación para cambiar el sexo en el DNI. La ley trans elimina estas condiciones: la disforia de género es un término médico que la OMS retiró ya en 2018 al dejar de considerar la transexualidad una enfermedad mental y los avances sociales se encaminan hacia la despatologización.

 El proyecto de ley tiene como objetivo eliminar cualquier requisito terapéutico para poder autodeterminarse en base “al principio de libre desarrollo de la personalidad (artículo 10.1 de la Constitución) y constituye igualmente una proyección del derecho fundamental a la intimidad personal consagrado en artículo 18.1 de la Constitución”, según establece el preámbulo, que alude a dos sentencias del Tribunal Supremo en este sentido y al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que “ha señalado que la prohibición de discriminación contemplada en el artículo 14 del Convenio Europeo de Derechos Humanos comprende cuestiones relacionadas con la identidad de género y ha instado a que se garantice el cambio registral del sexo sin el requisito previo de sufrir procedimientos médicos tales como una operación de reasignación sexual o una terapia hormonal”.

Este paso que da la ley supone la cobertura de derechos para las personas trans, pero es también un paraguas para algo que ocurre desde hace años en 15 de las 17 comunidades autónomas, donde ya los mayores de 16 años tienen derecho a aparecer en los títulos educativos y en la burocracia sanitaria con el nombre y sexo sentidos. En todos los ámbitos en los que las administraciones autonómicas tienen competencia para expedir documentos, la libre autodeterminación ya funciona. Es así en toda España, excepto en Asturias y Castilla y León, ambas con proposiciones de ley que no han prosperado desde hace al menos cinco años, y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

 Varias organizaciones feministas, con la Alianza Contra el Borrado de las Mujeres a la cabeza, han hecho campaña contra esta realidad de facto y contra la posibilidad de que la autodeterminación se ejerza en el DNI. El principal argumento es que se trata de un “intento de borrar a las mujeres, invisibilizando la categoría del sexo como eje de opresión [histórica de las mujeres]”.

El grupo rechaza “que el género se corresponda con vivencias íntimas”, ya que es una construcción cultural, y “que se pulverice el significado de la palabra mujeres”. Alicia Miyares, una de sus portavoces, ve un problema grave en el diseño de la ley, y es que “a quien se dirige la norma es ‘a toda persona’, cuando el sujeto debería ser aquella que presente disconformidad hacia su sexo médicamente acreditada”. Creen que los informes deberían mantenerse “para probar la estabilidad de ese malestar de salud”. ¿Por qué mantener esos requisitos? Porque temen que se haga un uso perverso de la norma por parte de hombres que se inscriban como mujeres con diferentes propósitos.

Desde Alianza Contra el Borrado de las Mujeres insisten desde hace meses en que la normativa “no contempla salvaguarda jurídica que evite el fraude en los cambios de sexo registrales”. Según Miyares, podrían darse casos de este tipo de fraudes en oposiciones como las de Policía o Bomberos, donde los requisitos físicos son menos exigentes para las mujeres.

También en contra de la retirada de acreditación de la transexualidad emitió su informe el Consejo de Estado, donde incluyó que esos “informes médicos o psicológicos constituirían una garantía para el solicitante que debería ser mantenida en aras de la protección de la persona que libremente decide transitar de un sexo a otro”, y afirmó que “no parece necesario ni proporcionado desvincular la rectificación registral de la mención relativa al sexo de todo elemento probatorio que acredite, de un modo u otro, cierta estabilidad en la identidad sexual libremente definida por la persona”.

Desde el Ministerio de Igualdad responden que “respecto al marco de fraude de ley”, les “preocupa que se alimenten bulos y noticias falsas”. “En todo caso”, añaden, “es importante recordar que el objetivo de la ley es garantizar derechos y eliminar trabas que afectan a las personas trans. Los fraudes de ley se combatirán con los instrumentos jurídicos generales ante este tipo de comportamientos, como con cualquier ley”.

La seguridad jurídica de los menores

La autodeterminación para los menores está siendo el motivo de mayor disensión y tensión en el debate. Es libre a partir de los 16 años, pese a la oposición del Consejo de Estado ―el principal órgano consultivo del Gobierno― que planteó requerir aval judicial para todos los menores de 18. En su informe, se preguntaba si con el sistema propuesto “se va a favorecer que se tomen decisiones precipitadas, no asentadas en una situación estable de transexualidad, lo que, a la postre, podría terminar repercutiendo de forma negativa en el libre desarrollo de la personalidad del sujeto”.

Y apuntó a países del entorno, en los que se “suele reconocer a los menores de edad legitimación para promover la rectificación de la mención registral relativa al sexo y, cuando lo hace, incluye cautelas tales como la exigencia de que hayan cumplido 16 años y posean suficiente discernimiento (Bélgica y Portugal), cuenten con un certificado médico de disforia de género (Noruega) o articulen su solicitud vía jurisdiccional (Irlanda y Malta)”.

Y en ese mismo sentido habla Miyares, de Alianza Contra el Borrado, que afirma que “nadie por debajo de los 18 debería poder autodeterminarse”. Cree que el aumento en las cifras de transiciones en edades tempranas “responde a un fenómeno de contagio social” y que en muchos casos las razones “responden a que las niñas o adolescentes no encajan en las hormas de la feminidad”.

 El otro órgano consultivo que se pronunció sobre este asunto fue el Consejo General del Poder Judicial, que respaldó que fuera libre a partir de los 16 años, pero propuso un cambio en la franja de los 14 a los 16. Lo hizo porque “cuando el anteproyecto legitima a los menores de entre 14 y 16 años a solicitar la rectificación registral del sexo sin más condiciones que la asistencia de sus representantes legales, no cumple con el principio de especial protección de los menores de edad y, en términos de proporcionalidad, con la especial primacía de su superior interés”.

Atención médica y tratamientos hormonales

En la ley trans no se regula sobre tratamientos hormonales ni sobre cirugías, más allá de garantizar que el sistema “cubre las necesidades particulares de las personas LGTBI”. Sin embargo, el de los tratamientos ha sido uno de los mayores focos del debate. Tanto menores como adultos, cuando quieren comenzar un tratamiento hormonal o deciden hacer la transición, acuden a sus centros de salud y a las unidades de género especializadas de los hospitales, donde son médicos quienes, en última instancia, prescriben o no los tratamientos que consideren necesarios. Esto ocurre ya desde hace años en las autonomías, y nada de lo que se hace allí está afectado por la ley.

Deportes

El debate sobre las personas trans en el deporte, tanto en España como en otras partes del mundo, está abierto y ha provocado diversas polémicas. El Comité Olímpico Internacional (COI), en noviembre de 2021, sentó que era competencia de cada deporte y de su órgano de gobierno determinar de qué manera un o una atleta trans puede tener una ventaja desproporcionada respecto a sus compañeros. Y esto ha ido dando distintos resultados. El pasado verano la Liga Internacional de Rugby prohibió a las jugadoras trans participar en las competiciones internacionales, mientras que hace unos días, la Liga Mundial de Surf actualizó su protocolo con la recomendación de la International Surfing Association (ISA), y dejará competir a las mujeres trans según los niveles de testosterona. En Estados Unidos uno de los casos más conocidos es el de la nadadora Lia Thomas, que cuando transicionó a mujer empezó a tener marcas muy superiores a sus compañeras en pruebas universitarias y estas protestaron.

 El artículo 26 de la norma se limita a garantizar la igualdad en el deporte “con pleno respeto al principio de igualdad de trato y no discriminación por orientación sexual, identidad sexual, expresión de género y características sexuales, para erradicar la homofobia, la bifobia y la transfobia en el deporte”.

El Poder Judicial entró en esta cuestión cuando aludió en su informe a si la ley podría propiciar una “excesiva atomización del ordenamiento jurídico, donde determinados colectivos pasan a ostentar un régimen privilegiado de protección, al margen del régimen general aplicable al resto de ciudadanos, con notable detrimento del principio de seguridad jurídica e igualdad en la aplicación de la ley”. Es decir, si la especial protección de las personas LGTBIQ no generará discriminación en el resto de la ciudadanía y especialmente en las mujeres no transexuales.

 Un ejemplo de lo anterior, decía el informe, “se produce con las medidas referidas al deporte, actividad física y educación deportiva”. El Consejo “aprecia la voluntad de garantizar el pleno respeto al principio de igualdad de trato y no discriminación de las personas trans y LGTBI en la práctica deportiva, pero considera indispensable introducir las cautelas necesarias a fin de evitar que la práctica de estas pueda suponer la discriminación de mujeres deportistas no transexuales, atendida la realidad de la diferencia de las condiciones físicas existentes y de la superioridad física de la mujer transexual frente a la que no lo es”.                 (Isabel Valdés , El País, 16/02/23)

30.6.21

Por qué las feministas protestan contra la ‘ley trans’... porque nuestro país ya cuenta con una de las legislaciones más abiertas del mundo en materia de transexualidad... porque ¿en qué mejora la vida de una persona con disforia el hecho de que se suprima la necesidad de presentar informes médicos y psicológicos?... porque se debe exigir que no se permita cambiar de sexo a violadores o asesinos machistas, ni a hombres con antecedentes por violencia de género... ni permitir a internos de centros penitenciarios ser trasladados a módulos de mujeres mediante la expresión del sexo sentido...

"El Gobierno está trabajando en un proyecto de ley basado en la «autodeterminación del sexo registral». Se trataría de un nuevo principio jurídico consistente en que cualquier persona pueda cambiar de sexo registral sin tener informes que acrediten que es transexual. 

Multitud de asociaciones feministas afirman que el principio de autodeterminación del sexo entra en contradicción con derechos constitucionales de las mujeres. Hemos de recordar que la Ley 3/2007 para la Igualdad Efectiva exige que la aprobación de cualquier norma se vea precedida por una reflexión acerca del potencial impacto de la misma sobre los derechos de las mujeres.

 Es necesario indicar que, a día de hoy, nuestro país cuenta con una de las legislaciones más abiertas del mundo en materia de transexualidad, en la línea de la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Nos referimos a la vigente Ley 3/2007, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas. Esta ley permite que una persona transexual cambie de sexo en el DNI sin realizarse una cirugía genital y sin tratamiento hormonal, pues este último es prescindible por motivos de salud.

 Para obtener el cambio de sexo legal se exige únicamente un diagnóstico de disforia de género. Dicho diagnóstico es consistente con las más recientes directrices de la Organización Mundial de la Salud y el DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders). Cuando una persona cambia de sexo en el Registro Civil adquiere derecho a recibir un trato idéntico al de cualquier persona que comparta su sexo legal.

La disforia es un sufrimiento inducido por la imposición social de estereotipos sexistas, que conduce al rechazo hacia el propio cuerpo sexuado. Dicho sufrimiento es acreditado por profesionales y tratado opcionalmente con modificaciones estéticas y cambios físicos sufragados por la Administración. 

Los cambios se acompañan de una modificación del sexo registral. Aunque nuestras leyes reconocen que el sexo es un hecho biológico objetivo, se permite el cambio de sexo registral como ficción jurídica excepcional que busca mejorar las vidas de las personas transexuales, aliviando su sufrimiento y facilitando su inserción social.

 Sin embargo, los nuevos y controvertidos proyectos de ley introducen un paradigma que interfiere con los derechos de las mujeres: el registro del sexo (elemento objetivo) se sustituye por el registro del género (personalidad). El sexo biológico se considera una ficción opresora, mientras que la afinidad con los estereotipos sexistas (masculinidad/feminidad) se considera la verdadera identidad de la persona, el verdadero sexo.

El feminismo ha denunciado que esta sustitución tiene un impacto negativo sobre las estadísticas que miden las desigualdades entre los sexos, sobre la integridad física de las mujeres presas, los espacios separados por motivos de seguridad, el derecho de las mujeres a la paridad política y al deporte equitativo, así como para la investigación sanitaria que contempla las diferencias físicas entre mujeres y hombres. Además, esta sustitución entra en conflicto con la prohibición de discriminación por razón de sexo, reconocida tanto en la Constitución como en la CEDAW (Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer) de las Naciones Unidas. El sexo es un hecho material que condiciona la posición social inferior que se impone a las mujeres.

El filósofo del Derecho Robert Alexy expone los tres pasos que la jurisprudencia constitucional alemana ha establecido para resolver conflictos entre principios constitucionales de acuerdo con el de proporcionalidad. Situamos por un lado el principio de autodeterminación del sexo registral y, por otro, los derechos de las mujeres:

Primer paso: idoneidad.- Un derecho sólo puede ser limitado si hay un fin constitucionalmente legítimo que lo justifique.

¿Cuál es el derecho que va a ser limitado? El nuevo concepto, la autodeterminación de sexo, introduce limitaciones a los derechos preexistentes de las mujeres. ¿Cuál es el fin constitucionalmente legítimo que se alega para justificar su limitación? Se afirma que la “no discriminación de las personas trans”, pero la eliminación de los informes médicos y psicológicos más bien supone una discriminación contra estas personas, al privarlas de una atención sanitaria de calidad que profundice en los motivos de su disforia.

 Prescindir de los informes tampoco queda justificado por otros posibles fines constitucionales. La nueva legislación considera que los diagnósticos son una forma de tutelaje represivo que atenta contra la dignidad y libertad de las personas identificadas como trans. Coincidimos en que en el ámbito médico se producen pautas prejuiciosas, pero esto no se combate denostando a la profesión médica en su conjunto. Por otro lado, la disforia es una patología psicológica inducida por el sexismo social, de modo comparable a la anorexia. Como causa sufrimiento y rechazo al propio cuerpo sexuado (éste es el motivo por el que se pide la modificación registral del sexo), no debe desatenderse. No se acredita de modo suficiente que eliminar estos informes responda a un fin constitucionalmente legítimo.

Segundo paso: el medio más benigno.- Entre todas las limitaciones al derecho fundamental, se debe adoptar la más benigna con el mismo.

Como hemos señalado, lo que va a limitarse son los derechos de las mujeres que se aglutinan en el derecho a no ser discriminadas por razón de sexo y el derecho a la integridad física. Pero podríamos mencionar también la intimidad, la tutela judicial efectiva, el libre desarrollo de la personalidad, la dignidad, la protección de la salud y un largo etcétera (las implicaciones de la autodeterminación del sexo registral sobre las vidas de las mujeres son enormes).

 Si nos centramos en alguno de los ejemplos aducidos por el feminismo, como el impacto de la autodeterminación sobre la violencia machista, observamos que cabrían soluciones de cambio de sexo registral mucho más respetuosas con los derechos de las mujeres. Por ejemplo, una solución legislativa que no permita cambiar de sexo a violadores o asesinos machistas, ni a hombres con antecedentes por violencia de género; o una legislación que revoque el cambio de sexo registral si tras este se produce un crimen de violencia contra las mujeres. Y, desde luego, cabe imaginar una legislación que no permita a los internos de centros penitenciarios ser trasladados a módulos de mujeres mediante la expresión del sexo sentido. 

Cabría pensar en una legislación del cambio de sexo que no borrara la existencia del biológico ni sus consecuencias jurídicas, de modo que las competiciones deportivas y marcas en oposiciones dependieran del sexo, al igual que las estadísticas, la investigación sanitaria, la paridad y otras medidas surgidas para compensar el impacto de la división sexual del trabajo, que está estrechamente unida a las cargas de cuidados impuestas sobre las mujeres madres.

Es imposible salvaguardar el contenido esencial de los derechos de las mujeres si aprobamos leyes absurdas como las ahora propuestas, basadas en que la idea errónea de que el sexo es algo subjetivo y personalísimo. El borrado jurídico del sexo material no es compatible con mantener el contenido esencial del derecho a la no discriminación por razón de sexo.

 3. Tercer paso: Proporcionalidad en sentido estricto.- Cuanto mayor sea el grado de afectación de un derecho, mayor tiene que ser la importancia de la satisfacción del otro. Ello requiere, a su vez, responder tres preguntas: a)¿Cuál es el grado de afectación del principio que se ve limitado?; b) ¿cuál es el grado de importancia de la satisfacción del principio que se le opone?, y c) ¿dicha importancia justifica la limitación?

Con respecto al grado de afectación, es muy alto si pensamos, por ejemplo, en el riesgo que corre una interna de un centro penitenciario si se permite que un agresor sexual ingrese en un módulo de mujeres invocando su sexo sentido, pues la indemnidad sexual no sólo de esa interna, sino de todas sus compañeras, corre grave peligro. El grado de afectación en el ejemplo del deporte también es enorme, pues introducir a un solo deportista con genética y forma física masculina equivale a permitir un caso de doping. En el deporte cada décima importa y un solo individuo con marcas excepcionales puede reventar el conjunto de la competición y desmotivar a todas las deportistas.

Permitir que cualquier hombre pueda cambiar su sexo legal mediante su mera palabra equivale a legalizar la discriminación sexual. La ley se convertiría en la facilitadora de la discriminación y la violencia, al atar de pies y manos a las víctimas potenciales y a los operadores jurídicos. Es como si todas las medidas anti-discriminatorias basadas en el sexo llevaran incorporada una cláusula que permite saltárselas sin consecuencias.

Si nos preguntamos, en segundo lugar, cuál es el grado de importancia de la autodeterminación retornamos de nuevo a la ausencia de justificaciones aportadas: ¿en qué mejora la vida de una persona con disforia el hecho de que se suprima la necesidad de presentar informes médicos y psicológicos? Más bien se priva a esa persona del derecho a una buena atención sanitaria (que no es la que te da la razón e incluso te facilita los medios cuando deseas dañarte, sino la que procura tu bienestar físico y psicológico respetando a la vez tu autonomía).

 La única ventaja racional que podría tener la supresión de esos informes es la de facilitar la burocracia, pero existirían otros medios más eficaces para agilizar el papeleo, así como para acortar las indeseables listas de espera. Eliminar los informes médicos y psicológicos carece de todo fin útil y dista mucho de poder definirse como derecho humano.

 Últimamente hemos leído notas de prensa que anuncian la intención del Gobierno de aprobar la autodeterminación de sexo, acompañándola de falsas garantías como una declaración registral acompañada de un par de testigos o sucedida por una espera de tres meses. La autodeterminación implica que no se exigiría cambiar de nombre, aspecto o vestimenta y no habría que acreditar una situación estable de transexualidad (tres meses no es ninguna situación estable). 

Al eliminarse los informes médicos y psicológicos, no habría modo de comprobar posibles motivaciones espurias y carecerían de relevancia jurídica los antecedentes penales conocidos de agresión sexual, pederastia o violencia de género. Cualquier cortapisa al cambio de sexo legal se consideraría una vulneración del derecho a la autodeterminación de la identidad. Al no haber diagnóstico, tampoco se descartarían trastornos psicológicos que pudieran conducir al rechazo temporal al cuerpo (autismo, esquizofrenia, psicosis, trastorno obsesivo-compulsivo, etc.).

Para concluir, dado que no ha quedado justificada la importancia de la autodeterminación y hemos expuesto la profunda limitación a los derechos de las mujeres (que supone el borrado de su contenido esencial), hemos de concluir que la autodeterminación no cumple con el principio de proporcionalidad."             

(Tasia Aránguez Sánchez . Profesora del Departamento de Filosofía del Derecho de la Universidad de Granada, Agenda Pública, 21/06/21)

26.6.20

Daniel Bernabé: Esta ley (de Libertad Sexual) no responde a un clamor social. España cuenta con leyes avanzadas para la protección de la transexualidad. No hay ninguna amenaza. Con la autodeterminación de género se acaba con políticas feministas conquistadas por décadas

Daniel Bernabé@diasasaigonados

1.Resulta como poco sorprendente que UP se haya embarcado con tal ímpetu en una ley que ya está creando fuertes tensiones en el Gobierno, sobre todo sabiendo la dureza de todos los avances y cesiones en materia económica. Pero no sólo.


2. Este último mes y medio ha sido de vértigo en cuánto a la pervivencia del Ejecutivo. Pocos saben el alcance de unas maniobras de desestabilización inéditas en democracia. UP apostó por un perfil institucional ante todo para aportar estabilidad. De ahí que sorprenda la batalla.

3. Esta ley no responde a un clamor social. No hay ningún debate fuera de las rrss y los círculos habituales del activismo. De hecho, más allá del articulismo y la teoría, España cuenta con leyes avanzadas para la protección de la transexualidad. No hay ninguna amenaza.

4. Pueden consultar leyes como la madrileña, promulgada por el PP de Cifuentes en 2016. Por poner un ejemplo de legislación desde la derecha. Quien quiere cambiar de sexo tiene los mecanismos públicos y una partida presupuestaria a su disposición. Parece que se olvida.

5. Y aquí está la cuestión. De transexual pasamos a trans, un apócope del todo menos inocente. Cuando de lo que se trata es de reducir el género de una construcción social a una identidad autodeterminada individualmente en ausencia de certificado médico.

6. Sorprende que en todo este debate los médicos, esos a los que aplaudíamos tanto, sean unos convidados de piedra, poco más que un colectivo represor que hay que eliminar de la ecuación. ¿Tan mal lo han hecho hasta ahora?

7. Sorprende menos que una parte del feminismo alerte que la mujer -curiosamente nunca aparece el hombre- desaparezca como realidad biológica, incluso social como género, y quede reducida a una identidad consumible.

8. No parece de recibo que el ministerio de Igualdad -¿entre quienes?- haya tratado con cajas destempladas al feminismo que alerta de este peligro. Un organismo público de máximo nivel no es una asamblea del 15m donde poner a prueba influencias y vetos.

9. La utilización de las etiquetas punitivas y las campañas de desprestigio, acoso y amenaza ha llegado ya a un punto intolerable. Nadie quiere derogar las leyes existentes ni atentar contra los derechos de los transexuales, sí advertir de un peligro:

10. Con la autodeterminación de género se acaba con políticas feministas conquistadas por décadas, como las cuotas. Más en un contexto de precariedad como este donde la mujer carga con un doble peso. Deporte, prisiones o presupuestos quedan en un limbo.

11. Que los sectores activistas y sus publicaciones afines, que quedaron fuera de la política efectiva a partir de 2016, se apunten a un bombardeo (Greta, decolonialismo, queer) es lícito. Que legislen de tapadillo ya menos.

12. La narrativa de la guerra entre el PSOE y la izquierda es falsa. Esto es un conflicto entre la izquierda y su derivación activista posmoderna. Esto y todo desde hace más de una década. La diferencia es que los que mandaban en las plazas ahora se camuflan bajo las alteridades.

13. ¿Qué opinan las feministas de Podemos, IU o el PCE? Sé a ciencia cierta que algunas de ellas no están a favor de esta ley. Si alguna se atreve le invitó a pasar de la conversación privada al debate público. Hace un par de años esta no era la opinión mayoritaria en sus filas.

14. Por desgracia la transfobia existe en nuestra sociedad. Por desgracia se utiliza vilmente como una etiqueta punitiva contra las opiniones discordantes en la izquierda y el feminismo. Sean decentes. Si todo el mundo es tránsfobo, nadie lo es. Flaco favor.

15. Conflicto en el Gobierno, brecha en la izquierda, terremoto en el feminismo. Ausencia de la opinión pública que está a otra cosa. Oportunidad para la cuña ultra. A veces obcecarse es muy mal negocio. Veremos...


(Pd: Con sinceridad, este es un tema muy tóxico del que apetece apartarse. En mi caso, además, no hay nada que me apetezca menos que un epígrafe diversity. Pero las cosas hay que contarlas para que tengan ustedes otra versión).

8:37 p. m. · 24 jun. 2020
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9.3.20

Vox contra el feminismo: por qué Abascal triunfa con el 8-M... "Algo tiene que haber dejado atrás el feminismo para que una fuerza política como Vox, que no tiene un programa muy armado, pueda sacar algún rédito"... "En la calle, ¿quién puede hablar de feminismo con términos como biopolítica, heteronormativo o biocuerpo? ¿Quién habla así?"

"El 8-M es también el día del congreso de Vox en Vistalegre. Suena a provocación, pero se trata de una estrategia planificada para obtener rédito político. El enfrentamiento entre el partido de Abascal y el feminismo se está resolviendo a favor del primero. Alberto Olmos, escritor y columnista de 'El Confidencial', y Esteban Hernández conversan acerca de cómo se está librando esta guerra cultural y por qué Vox la está capitalizando, según una encuesta de Metroscopia  (ver un resumen en '1')

Ep 2: Vox contra el feminismo: por qué Abascal está sacando mucho rédito  (Reproducir)
Guía de audición
  • 2.50 La feminista que arrojaba lejía entre las piernas de los hombres que iban en el metro.
  • 5.20 Olmos: "Es fascinante que se haya conseguido con pequeños asuntitos que bastantes mujeres se sientan poco concernidas con el feminismo".
  • 7.04 Hernández: "Interesa montar estas guerras simbólicas porque ofrecen rentabilidad política, no porque interesen los temas de fondo".
  • 8.10 Olmos: "Si el feminismo no ha servido después de tantos años para que una niña de 7 años no tenga que preocuparse por si está gorda o no, para qué ha servido".
  • 8.38 Hernández: "Los sueños sexuales de los hombres son representados por las mujeres como si fueran prácticas de empoderamiento".
  • 10.42 Olmos: "El feminismo sirve de cobertura para que todos los días nos bombardeen con imágenes de televisión de chicas que han triunfado porque son muy guapas. Eso me fascina".
  • 11.21 Olmos: "¿Por qué Cristina Pedroche puede ser millonaria porque es muy atractiva y lo utiliza, y es feminista según ella, y una chica que da de comer a su familia como azafata en la Vuelta Ciclista no puede vivir de su trabajo?".
  • 12.27 Hernández: "La gran discusión se ha planteado sobre si lo llamamos violencia de género o violencia familiar, pero no sobre cómo se arregla ese problema. A lo mejor equivocamos las prioridades".
  • 13. 55 Olmos: "Queda muy bien decir que se está haciendo una ley de libertad sexual. ¿Quién va a estar en contra de ella? Y sin embargo, a mi juicio, propone algo disparatado".
  • 16.18 Hernández: Así funciona la "izquierda compasiva" y por qué la gente se vuelve contra ella.
  • 18.38 Olmos: "A la gente progre que no tiene problemas de pagar alquileres le resulta muy agradable esta izquierda 'poppy que vende dramas bien envueltos. ¿Y todos los demás dramas?".
  • 20.40 Hernández: "Al final sientes que están hablando de gente que no tiene nada que ver contigo y que nunca hablan de tus problemas. Aquí es donde ganan adeptos las derechas. Y ocurre con el feminismo".
  • 23.52 Olmos: "Hay algunos que buscamos la verdad y otros que juegan con mentiras alternativas. Un ejemplo que me fascina es el de Greta Thunberg".
  • 27.55 Hernández: "El debate público desaparece y ya solo podemos confrontar a partir de calificativos y no de razones. Y eso es una situación social horrible".
  • 30.23 Hernández: "Cs y PP asumían muchos postulados del feminismo, mientras Vox se ha posicionado como la fuerza radicalmente opuesta al feminismo, y eso le ha hecho ganar mucho tirón". 
  • 31.48 Olmos: "Algo tiene que haber dejado atrás el feminismo para que una fuerza política como Vox, que no tiene un programa muy armado, pueda sacar algún rédito".
  • 33.30 Olmos: "En la calle, ¿quién puede hablar de feminismo con términos como biopolítica, heteronormativo o biocuerpo? ¿Quién habla así?".
  • 34.43 Olmos cuenta su experiencia en un bar de Alcorcón.
  • 35.35 Hernández habla sobre la influencia de los grupos de WhatsApp en el antifeminismo.
  • 37.01 Olmos: "El feminismo, con toda su complejidad y su nomenclatura anglófila, ¿a cuántos nos interesa?".             (Conversación entre Alberto Olmos y Esteban Hernández, El Confidencial, 08/03/20)
"( '1'  Resumen encuesta)  Una encuesta de Metroscopia terminada el pasado jueves arroja datos que sugieren que el partido de Abascal podría capitalizar el disenso en la percepción social del feminismo en sus distintas versiones. Los más significativos serían los siguientes:
  1. El 67% de los consultados considera que las mujeres tienen una vida más difícil, y el 76% admite que en nuestro país predominan mucho o bastante los comportamientos machistas.
  2. Aunque hay acuerdo muy amplio sobre las reivindicaciones feministas (71%), los votantes de opciones de derechas se muestran menos receptivos a ellas.
  3. Un porcentaje importante (el 43%) estima que el feminismo se está convirtiendo en un movimiento que busca enfrentar a las mujeres con los hombres, aunque la mayoría (55%) no lo cree.
  4. Existe una percepción mayoritaria (48%) sobre la falsedad de las denuncias contra los hombres. Lo creen así mucho más los votantes de derecha (71%) que los de izquierda (34%).
  5. Una mayoría del 53% de los consultados está de acuerdo en que los maltratadores de mujeres tienen problemas psicológicos serios y que la ley de violencia de género "puede proteger a las mujeres, pero desprotege a los hombres" (48% frente al 46%), siendo de nuevo los votantes de derechas los que más mantienen esa convicción.
  6. Es muy significativo que el 53% opine que el movimiento feminista no representa a todas las mujeres y solo el 39% estime que sí lo hace, de lo que se deduce otra respuesta coherente: el 82% de los encuestados considera que todos los partidos políticos deben poder participar en la manifestación del 8-M
  7. A la pregunta de si "es más apropiado hablar de violencia de género que de violencia intrafamiliar", el 64% se muestra de acuerdo y el 28% en desacuerdo, aunque los votantes de las opciones de derecha se dividen por mitad a favor de una y otra respuesta, mientras que los de izquierda apoyan (76%) el concepto que emplea el feminismo.
  8. Por fin, una abrumadora mayoría del 82% de los ciudadanos consultados considera que debe haber consentimiento expreso en las relaciones sexuales.
Estos datos, obtenidos científicamente, describen los términos del debate social sobre el feminismo, pero alertan también de que posiciones como las que mantiene Vox, y que hoy y mañana reiterarán sus dirigentes, disponen de audiencia y acogida en sectores no pequeños de la sociedad española. (...)"                 (José Antonio Zarzalejos, El Confidencial, 07/03/20)

Lidia Falcón (presidenta del Partido Feminista): La inaceptable Ley Trans trata de Sustituir el feminismo, tanto en su teoría como en su práctica por la teoría 'queer' que niega la existencia de hombres y mujeres y que afirma que solamente existen sujetos que pueden cambiar de género indistintamente

"El Partido Feminista y yo misma estamos sufriendo la ofensiva de algunos transexuales y colectivos homosexuales, como uno que se hace llamar ALEAS-IU, que acusa al Partido de tránsfobo y pretende denunciarlo por delito de odio ante la Fiscalía especializada, porque hemos tenido el atrevimiento de manifestarnos contra  la Ley Trans que al parecer  Podemos pretende presentar en el Congreso.

 Este despropósito significa que nadie puede oponerse a la opinión o actuaciones de los partidos políticos y por lo visto hay colectivos que tienen patente de corso para decir y hacer lo que se les ocurra sin que nadie pueda oponérseles.

(...)  contesté en un acto de presentación de uno de mis libros que "ya la mujer no existe, somos únicamente género, pero las bofetadas se las dan a las mujeres no al género".  Mis advertencias de cómo se estaba enmascarando el lenguaje para hacer desaparecer las categorías marxianas y en vez de denominarnos mujeres y hombres, según la única clasificación antropológica que puede utilizarse, éramos sujetos indefinidos que no teníamos ni sexo ni existencia corporal, convertida toda la especie humana en materia gelatinosa adaptable a cualquier propósito, no fueron tenidas en cuenta. 

 Los lobbys universitarios, tan irrelevantes unas veces y tan influyentes otras, vencieron en las definiciones verbales y en la introducción y afianzamiento de la llamada teoría queer que se pretende científica. (...)

Si las mujeres y los hombres no existen sino son solo seres vivos que intercambian corporalidad, sexo y capacidades genitales, cualquiera puede ser "progenitor". Que sea o no gestante depende del dinero que invierta en alquilar úteros de aquellas que sí son mujeres, pero pobres.

(...) esta discusión escolástica, que no tiene ningún sentido para las amplias masas populares, y que parece únicamente el debate del ser y el existir que ocupó las universidades medievales, ha sido de gran utilidad el invento de estos conceptos y categorías. 

Avanzando en influencia cultural y política los lobbies de gays, homosexuales, lesbianas y transexuales que pretenden fabricar niños a su medida en los vientres de otras mujeres, de las que disponen como si se tratara de ganado, nos han llevado a la situación esperpéntica de que se pretenda que únicamente por la declaración de sentirse mujer cualquier hombre pueda ser considerado tal sin necesidad de que tenga que someterse a tratamientos médicos ni quirúrgicos. (...)

A mayor abundamiento, esta ideología ha contaminado tan profundamente los sectores políticos en España que Podemos presentó el año pasado un proyecto de Ley que pretende que los niños a partir de 4 años puedan autodeterminarse como niñas y se les someta a tratamientos hormonales y quirúrgicos sin ni siquiera tener un informe médico y psicológico sobre ellos, y que califica a los padres y madres de "progenitores gestantes" y "progenitores no gestantes", a fin de regular los permisos de parentalidad, entre otros beneficios sociales.


Esta pretensión ha tenido éxito este mismo año en el País Vasco que ha aprobado una ley  que permite esta aberración, sin ningún voto en contra y únicamente 8 abstenciones. Y recientemente en el  Parlamento de Extremadura  un menor de 8 años presentó una ponencia, ante el Pleno de la Cámara, cuyos diputados la escuchaban complacidos, declarándose transexual y pidiendo que su preferencia sea suficiente para proceder a los tratamientos médicos y quirúrgicos pertinentes.


Nos encontramos, en consecuencia, con toda una campaña organizada y financiada para llegar a los fines ya citados, que está descalificando, con graves insultos y calumnias al MF y a toda opinión que se oponga a semejantes objetivos.


El uso de esta terminología que elude mencionar las definiciones asentadas en nuestro lenguaje contradice las mínimas reglas de la semántica y del sentido común, hace incomprensible en lenguaje popular las denominaciones a que se refiere y tiene como únicos fines:


1º.- Invisibilizar a las mujeres. El lenguaje utilizado en los últimos años por una parte de las recién llegadas a las filas del feminismo pretende eludir referirse al sujeto mujer.

2º.- Sustituir el feminismo, tanto en su teoría como en su práctica  por la teoría queer, que niega la existencia de hombres y mujeres y que afirma que solamente existen sujetos que pueden cambiar de una conducta y una apariencia masculina a otras femeninas, indistintamente. Esta ideología como arma ideológica posmoderna del patriarcado es un ingenioso invento del neoliberalismo (...)

3º.- Las consecuencias nefastas de que se vaya imponiendo esta ideología, con la perversa complicidad de las Universidades y sus ejecutoras, las profesoras de las diferentes disciplinas que tratan "el género" como una categoría aparte de la mujer desexualizando a los seres humanos, están siendo :

  1. Que el lobby gay se está convirtiendo en dominante en todos los campos de la difusión de la ideología feminista, apartando al Movimiento Feminista de su protagonismo, e imponiendo sus objetivos que son:
  2. Lograr la legalización de los vientres de alquiler. Los homosexuales quieren poder alquiler úteros femeninos para producir niños o niñas para su propio disfrute como un objeto más que añadir a sus posesiones.
  3. Convencer a la sociedad de la legitimidad de que el deseo de cambiar de sexo, y de apariencia corporal, expresado por menores, incluso de 4 años, debe ser suficiente para que se someta al niño a tratamientos hormonales y quirúrgicos, sin necesitar ningún dictamen médico y psicológico.
  4. Considerar a las mujeres seres prescindibles, excepto para la procreación de niños, para lo cual utilizan a las mujeres pobres que son las únicas que se ven obligadas a prestar semejantes "servicios". (...)
  5.  (...)
  6. Descalificar el feminismo. Si no existen mujeres ni hombres ni madres ni padres, la lucha feminista es innecesaria.
Esta nueva estrategia del Patriarcado para dividir el Movimiento Feminista, ridiculizarlo y hacerlo estéril, en una de sus formas más perversa y a la vez sutil, está siendo aceptada por un sector de la izquierda, que ha perdido sus valores de defensa de los Derechos Humanos y de la lucha por la igualdad de todas las personas independientemente de su sexo, su clase, su origen étnico, su país de residencia.

El patriarcado en feliz maridaje con el capitalismo. Y los verdaderos problemas de la humanidad orillados. España padece un número inaceptable de asesinatos de mujeres, un alto porcentaje de pobreza y maltrato infantil, de huérfanos que generan los feminicidios. (...)
Estamos viviendo una nueva distopía, en la que, como siempre, las mujeres somos las más perdedoras. Lo patético es que haya sectores de la izquierda que la defiendan."             (Lidia Falcón, Público, 16/12/20)

24.2.20

La izquierda claudicante. Más allá de la expulsión del partido feminista de Izquierda Unida. ¿Cuál es el punto central del debate? Una lectura del concepto de género basada en la teoría 'queer' fabricada en las universidades norteamericanas... el género pasaría a ser una construcción social que determinaría al sexo... que incluso podría ser cambiante por periodos y no se limitaría al de hombre o mujer, sino a decenas de géneros que el sujeto elegiría según sus apetencias

"El sábado 22 de febrero se conoció la expulsión del Partido Feminista de la coalición Izquierda Unida por "mantener posiciones contrarias a las aprobadas en los órganos de IU", tras aprobarlo su asamblea por el 85% de los votos, fundamentalmente por la oposición pública del partido de Lidia Falcón a la Proposición de Ley sobre la protección jurídica de las personas trans y el derecho a la libre determinación de la identidad sexual y expresión de género.

Legalmente, en cuanto a los estatutos internos de la coalición, la decisión parece impecable, ya que una organización vinculada a IU debe acatar los acuerdos internos y las posiciones aprobadas en los órganos de IU. (...)

El Partido Feminista es una organización política que data de 1981 cuya vinculación a Izquierda Unida se produjo en 2015, momento en que Cayo Lara era coordinador pero Garzón ya se perfilaba para encabezar la siguiente dirección. Sus perspectivas ideológicas no han variado desde el momento de la firma del acuerdo, sí la de la coalición de izquierdas que eliminó su área de la mujer en 2018 y ha ido aceptando, de forma solapada, la tendencia de preponderar el género sobre el sexo y la autodeterminación individualista del mismo.

La decisión de IU ha provocado durante el fin de semana una cascada de reacciones enfrentadas en redes sociales con una fuerte división dentro del movimiento feminista y en general en el ecosistema digital de izquierda. La Plataforma Trans ha manifestado su satisfacción por la expulsión y en palabras de su presidenta, Mar Cambrollé, se han felicitado por el "ejercicio de limpieza higiénica". 

Una expresión al menos cuestionable y de resonancias ultras en boca de alguien que, tras ser candidata en los anteriores comicios autonómicos por Adelante Andalucía y no obtener su escaño, opinó que "el transexual ha sufrido un 'apartheid'. Con Vox no será peor", tras los buenos resultados del partido de extrema derecha. Parece que la dureza expresiva siempre tiene objetivos prioritarios. 

El Partido Feminista es una pequeña organización cuya líder, Falcón, no ha sido precisamente diplomática en sus artículos y comunicados acerca del debate que se está produciendo en el movimiento feminista sobre cuál es el sujeto político de esta ideología. Aunque la espita se ha abierto este fin de semana con la expulsión, este es sólo el inicio formal de las hostilidades, que ya se han manifestado en las asambleas feministas de la preparación del 8M de este año y de las anteriores citas. La regulación de la prostitución fue en este caso el objeto de conflicto ya que un par de activistas leyeron un manifiesto que afirmaba que "la revuelta será puteril o no será".

Probablemente para el gran público y los medios generalistas esta sea la primera noticia de tales divergencias en la izquierda. Lo cierto es que dentro del feminismo en especial, probablemente por ser uno de los movimientos más masivos en los últimos tiempos, existe una auténtica guerra civil cuyas disputas se han hecho sentir en los temas ya citados, la prostitución como una actividad económica más y la desaparición del concepto de mujer como sujeto único del feminismo, así como en el apoyo al vestir rigorista islámico como un ejemplo de empoderamiento y la llamada eufemísticamente gestación subrogada. Temas que no coinciden ni con la tradición ideológica de la izquierda ni con los postulados feministas y sí con la abundante literatura fabricada en los departamentos de género de las universidades norteamericanas.


No es casual que anglicismos como queer, que considera el género como una expresión cultural individual y elegible, o terf, un acrónimo que se utiliza como adjetivo punitivo contra las feministas que siguen considerando a la mujer el sujeto del feminismo, hayan salido a relucir de nuevo en las redes estos días. No es tampoco casual que en anteriores convocatorias del 8M hubiera manifiestos que citaran a una pléyade de colectivos en virtud de la diversidad, palabra fetiche en todo este embrollo, pero que olvidaran intencionadamente a la mujer, protagonista de este día de lucha del que ya se borró convenientemente el apellido de "trabajadora" para negar su inspiración de clase.

¿Cuál es el punto central del debate? Precisamente uno que inspira y recoge la propuesta de ley que Unidas Podemos presentó en marzo de 2018, la postergación del sexo masculino y femenino, especialmente este último, privilegiando una lectura del concepto de género basada no en las lecturas del feminismo clásico, sino en la teoría queer

Así el género pasaría de ser una construcción social que determinaría al sexo, con un fuerte componente machista, ya que atribuiría a las mujeres características negativas que el capitalismo aprovechó para facilitar su explotación económica, a una elección que los individuos realizarían libremente y que incluso podría ser cambiante por periodos y no se limitaría a la expresión cultural en sociedad del hombre o la mujer, sino a decenas de géneros que, como productos, el consumidor elegiría según sus apetencias.


No parece casual que muchas feministas tachen a esta teoría de misógina, al negar la realidad material de la mujer, hembra de la especie humana, y de neoliberal al transformar una construcción cultural impuesta socialmente en una mercancía que se performa. Así en el mejor de los casos la mujer pasa a ser un colectivo más de la diversidad y en el peor una incomodidad lingüística, que bajo la excusa de la transfobia, se hace desaparecer sustituyéndola por apelativos tan ocurrentes como "progenitor gestante" o "persona con vagina". Y esto, en un país donde la violencia machista es una lacra, debería ponernos en alerta de las consecuencias de estos experimentos llevados de los ensayos a las leyes sin una reflexión en profundidad.


Algunas expresiones utilizadas en redes por feministas contrarias a lo queer, como la de "hombres con falda" para referirse a los transexuales no parecen las más adecuadas, como tampoco lo son las constantes amenazas, en algunos casos de muerte, que estas feministas reciben por parte de autodenomidados activistes trans.

 Los constantes ataques a estas feministas comparándolas con grupos ultracatólicos como HazteOír tienen como único objetivo su escarnio público, algo que estos grupos de radicales queer parecen dominar con gran soltura al manejarse en redes sociales bastante mejor que algunas líderes feministas de mayor edad, cuya lucha política en muchos casos se remonta al final del franquismo. Resulta cuando menos desconcertante que la izquierda abrace a los primeros y repudie a las segundas.

La propia propuesta de Ley de Unidas Podemos tiene aspectos que al menos deberían ser discutibles, más allá de confiar en dogmatismos posmodernos que a menudo no pasan de ser artillería publicitaria para engrandecer a exitosas conferenciantes. Asuntos como la autodeterminación de género implican, como recoge la propuesta de ley, que menores de 16 años que sean considerados intelectual y emocionalmente capaces puedan cambiar de sexo sin impedimentos, algo que a todas luces suena, al menos, como una abstracción difícil de mesurar.

 Así mismo la ley tendría consecuencias en las partidas presupuestarias destinadas a las políticas en favor de la igualdad de la mujer, que se basarían en unas estadísticas tan cambiantes como los deseos de los hombres que decidieran ser mujeres autoafirmándose como tal. Asuntos como el sistema penitenciario dividido en sexos o las competiciones deportivas quedarían de igual manera alterados significativamente.


Las personas transexuales tienen deficiencias en cuanto a sus derechos civiles, sufren agresiones por su condición y son sin duda un colectivo con graves problemas en el ámbito laboral. El Estado ha dado decisivos pasos adelante al incluir en la seguridad social los programas de reasignación de sexo, las facilidades para cambiar el nombre en documentos oficiales o ha invertido cuantiosas subvenciones a iniciativas de integración y asociaciones afines. Ninguna feminista se ha pronunciado en contra de estas medidas. 

Sí de que bajo el paraguas del avance de los derechos civiles LGTB se cuelen contradicciones que afecten sustancialmente a la mujer como sujeto político. Todos los ciudadanos deben tener los mismos derechos y obligaciones, ese es un principio demócrata que la izquierda debe apoyar, no por contra reducir a la mujer, algo más de la mitad de la población, a una identidad que compita en el mercado de la diversidad utilizando las monedas de los privilegios y las opresiones.


Los vientres de alquiler, la compra de mujeres en países pobres para que gesten como probetas humanas a niños que posteriormente les serán sustraídos tras un pago, es una de las consecuencias más indeseables de reducir a la mujer en una simple identidad. Son habituales las fotos de hombres posando con los críos, recién paridos de sus madres, vestidos de parturientas simulando ser ellos mismos el xadre, neologismo para no ofender tampoco su posible género alterno. Cuando algo tan concreto como ser una mujer se transforma en una abstracción cultural al gusto del consumidor, el mercado capitalista no duda en crear un nicho comercial más.

Efectivamente la ultraderecha está jugando sus cartas para aparecer como los únicos garantes de las familias, algo que parece no importarles tanto cuando se sitúan al lado de los recortes neoliberales al Estado del Bienestar. Lo extraño es que la izquierda ha asumido que su papel no es fomentar la igualdad, sino inmiscuirse en el inasible reino de la diferencia, precisamente lo que Margaret Thatcher proponía como modelo cultural para su restauración neoconservadora. 

Hace casi un par de años cuando publiqué mi libro La trampa de la diversidad intenté advertir desde la prudencia y el respeto sobre las contradicciones que el progresismo se iba a encontrar en este camino. Recibí duros ataques personales y una indescriptible campaña de desprestigio. Hoy les toca a las feministas que han osado contravenir las modas ideológicas imperantes. La excusa siempre es la misma, llamar progreso a lo que no es más que individualismo, negocio y claudicación."                (Daniel Bernabé, Público, 24/02/20)


 "La Plataforma Trans celebra “la limpieza higiénica” del Partido Feminista en IU.

 La Federación Plataforma Trans, que había recogido más de 2.000 firmas para pedir a IU la expulsión del Partido Feminista, ha celebrado que finalmente se haya escuchado su demanda. (...)

La presidenta de la Federación Plataforma Trans, Mar Cambrollé, ha celebrado “el ejercicio de limpieza higiénica” en IU y ha pedido que las organizaciones como el PSOE y Podemos hagan lo mismo para expulsar “la transfobia” de sus filas, como "cordón sanitario" a la ultraderecha. “Consideramos que es un triunfo frente al discurso de odio, que nace en el seno de la izquierda, pero que no se distingue de Vox o cualquier fundamentalismo religioso”, ha apuntado la activista. “La transfobia no es feminismo”, ha manifestado a cuartopoder.es.

Los últimos comunicados de la formación de Lidia Falcón habían sido especialmente polémicos. En diciembre emitió un escrito que se posicionaba en contra de la ley trans propuesta por Podemos, y acusaba a este colectivo de “invisibilizar a las mujeres”, de “propaganda ideológica” contra menores y de estar promoviendo los vientres de alquiler, entre otras críticas. (...)
“Parece que (el Partido Feminista) hace el trabajo teórico a la ultraderecha. Está desvirtuando las bases del feminismo que hablan de inclusión, de interseccionalidad y de sororidad. Han ido a la caza de las personas trans y, sobre todo, de las mujeres trans. El peligro está en que la juventud no sepa distinguir de donde viene el discurso de odio”, ha explicado Cambrollé, quien denuncia "la demonización" del colectivo para oprimirlo todavía más". Aquí recuerda la discriminación laboral de las personas trans, que se ven abocadas a la prostitución, y su alta tasa de suicidio.

Por su parte, el Partido Feminista ha contestado duramente en sus redes sociales a su expulsión de IU y ha anunciado un Congreso que se desarrollará entre el 28 de febrero y el 1 de marzo."IU e IU Madrid han liquidado el feminismo en su organización. Primero hizo que las más veteranas dirigentes disolvieran el Área de la Mujer. Después han expulsado al Partido Feministas, y ya los engreídos dirigentes se han quedado solos con sus desagradables acólitas, cómplices y sumistas para darle satisfacción al lobby trans, que es ahora el que rige los destinos de la izquierda”, han indicado a través de Twitter."                     (Mª F. Sánchez, Cuarto Poder, 23/02/20)