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3.3.22

Branko Milanovic: La pandemia y las sanciones económicas a Rusia pueden ser el comienzo de una nueva globalización... en la que, al revés que en la anterior, el trabajo se tornará cada vez más global: gracias al teletrabajo, no hay motivo para que una empresa siga empleando personal en EE UU cuando el mismo trabajo puede realizarse en India, todo el mundo sale ganando, excepto la clase trabajadora de los países ricos... La globalización del capital, por el contrario, evoluciona en sentido contrario por causas geopolíticas... Rusia será objeto de amplias sanciones económicas y comerciales... lo mismo le puede pasar a toda empresa de un país que en algún momento pueda ponerse en el punto de mira de Washington, que se lo pensará ahora dos veces antes de mantener sus activos en EE UU... Esto se aplica muy especialmente a China... si las relaciones entre China y EE UU llegan a dar otra vuelta de tuerca hacia peor, los activos de las empresas del Estado chino, así como los de individuos cercanos al Partido Comunista de China (que puede ser cualquier persona), correrían un serio peligro... La misma suerte podrían correr empresas ubicadas (digamos) en Nigeria... Si un número suficiente de capitalistas llegan a la misma conclusión sobre la falta de seguridad de sus haberes, tratarán de aparcarlos en lugares en que es menos probable que interfieran decisiones políticas. Podría tratarse de Singapur, Bombay u otras plazas de Asia... Una politización drástica de la coerción financiera comportará inevitablemente la fragmentación de los movimientos de capitales

"La globalización, tal como la conocíamos ‒hasta la pandemia‒, era asimétrica. El capital podía desplazarse sin apenas trabas, mientras que la clase trabajadora permanecía en general atrapada dentro del país en que vivía cada cual.

Esta mayor movilidad del capital, a diferencia de las décadas de posguerra, antes de iniciarse esta fase de la globalización, fue posible gracias a las mejoras de la tecnología bancaria y al establecimiento de unas reglas mucho más flexibles (cuentas de capital abiertas) para la transferencia de capitales al extranjero. Pero tal vez el factor más importante fue la expectativa de que cualquiera podía invertir en lugares muy lejanos sin correr un riesgo significativo de que sus activos fueran expropiados o nacionalizados.

La nueva globalización que emerge ahora también parece asimétrica, pero exactamente a la inversa de la anterior. El trabajo se tornará cada vez más global, mientras que los movimientos de capitales se verán fragmentados. ¿Cómo se ha producido esto?

Teletrabajo

La globalización del trabajo será posible gracias al teletrabajo. Mientras que la tecnología requerida ya existía antes de la pandemia, la covid-19 ha propiciado un cambio decisivo a favor de un uso más frecuente. Empresas y trabajadoras han descubierto que los trabajos que antes requerían supuestamente la presencia física podían llevarse a cabo desde casa, o por decirlo de otra manera, desde cualquier parte del mundo.

Esto hizo que mucha gente no solo se pusiera a trabajar desde casa, sino también a trasladarse a lugares diferentes y más baratos, aunque manteniendo el mismo salario que cobraban antes; pagando, por ejemplo, un alquiler mucho más bajo en San Antonio, Texas, pero percibiendo el salario de Nueva York. Es la primera vez en la historia en que ha sido posible implementar este desacoplamiento entre el trabajo y la presencia física del personal.

Sin embargo, esta tendencia no se ha detenido ante las fronteras de cada país, sino que las ha traspasado: no hay motivo para que una empresa siga empleando personal en EE UU por (digamos) 50 o 100 dólares la hora cuando el mismo trabajo puede realizarse en India u otro lugar por 10 o 20 dólares la hora. En efecto, el nuevo trabajador (indio) puede vivir mejor con un salario mucho más bajo que un trabajador estadounidense con el que cobraba hasta ahora, nominalmente más elevado, por el mero hecho porque en India los precios son más bajos.

Gracias a este arbitraje de precios diferentes, la clase capitalista estadounidense sale ganando gracias al pago de salarios más bajos en dólares, mientras que la clase trabajadora internacional mejora su posición gracias al aumento de su nivel de vida. Es un cambio en que todo el mundo sale ganando, excepto, claro está, la clase trabajadora de los países ricos.

Razones geopolíticas

La globalización del capital, por el contrario, evoluciona en sentido contrario. En su caso, las razones son geopolíticas, aunque hasta cierto punto también fiscales, dado que la implementación de un impuesto de sociedades global mínimo del 15 % hace que la elusión fiscal mediante la ingeniería contable resulte menos atractiva.

La geopolítica tiene que ver con las crecientes tensiones y conflictos entre EE UU por un lado y Rusia y China por otro. Independientemente del resultado del conflicto en torno a Ucrania (totalmente impredecible en el momento de escribir estas líneas), Rusia será objeto ‒no importa si la próxima semana o el año que viene‒ de amplias sanciones económicas y comerciales. Esto apartará básicamente un pedazo de la economía mundial de la globalización financiera.

Es cierto que Rusia no es un pedazo muy grande: su producto interior bruto equivale más o menos al 3 % del PIB mundial (en paridad de poder de compra), y sus exportaciones, a apenas más del 2 % del total mundial. Pero el mensaje es claro, especialmente si se contempla a la luz de otras sanciones similares impuestas por EE UU contra Irán, Venezuela, Cuba, Myanmar, Nicaragua, etc. Actualmente afectan de una manera u otra a más de 20 países.

Como refleja esta lista, tales sanciones son extremadamente difíciles de revertir. Nadie puede comprar un habano cubano en EE UU. El embargo dura ya más de 60 años y, aparte de un modesto esfuerzo durante la presidencia de Barack Obama, nada ha cambiado. En efecto, el gobierno de Donald Trump revocó algunas decisiones anteriores e impuso un montón de nuevas sanciones. Lo mismo ocurre con Venezuela, Siria e Irán.

Sanciones que se eternizan

El hecho de que muchas de las sanciones estadounidenses se eternizan en el tiempo se ve claramente en el caso de la enmienda Jackson-Vanik, dirigida contra el comercio soviético en respuesta a la imposibilidad de la población judía de la URSS de emigrar a Israel. La enmienda se promulgó en 1974, cuando era muy difícil (por decirlo suavemente) emigrar de la URSS. Tras la liberalización que supuso el liderazgo reformista de Mijaíl Gorbachov en la década de 1980, seguida del colapso de la URSS, se calcula que emigraron de 2 a 3 millones de personas judías de la URSS o posteriormente de la Federación Rusa con destino a Israel u otros países.

No obstante, la enmienda permaneció en vigor, pasando a depender su aplicación o no de la verificación anual por parte del gobierno de EE UU de que Rusia no incumplía. Es difícil imaginar una situación más absurda. Finalmente, la enmienda Jackson-Vanik fue rescindida, aunque solo para ser reemplazada por la Ley Magnitsky, cuya finalidad es la misma, aunque no su justificación (la muerte en prisión de un abogado especializado en asuntos fiscales ‒de apellido Magnitsky‒ que investigaba un enorme fraude que implicaba supuestamente a autoridades tributarias de Rusia). (...)

Toda empresa originaria de un país que en algún momento pueda ponerse en el punto de mira de Washington se lo pensará ahora dos veces antes de mantener sus activos en EE UU.

Esto se aplica muy especialmente a China. Bajo cualquier extrapolación razonable, si las relaciones entre China y EE UU llegan a dar otra vuelta de tuerca hacia peor, los activos de las empresas del Estado chino, así como los de individuos cercanos  al Partido Comunista de China (que puede ser cualquier persona), correrían un serio peligro. China posee bonos del Tesoro de EE UU por valor de 1 billón de dólares, que podrían convertirse en otras tantas hojas de papel carentes de valor alguno.

La misma suerte podrían correr empresas ubicadas (digamos) en Nigeria (dada su relación problemática entre democracia y el ejército) o Etiopía (ya se le han impuesto sanciones a raíz de la guerra civil con las fuerzas autónomas de Tigré). La lista de posibles motivos para congelar activos es interminable: guerras civiles, tráfico de drogas, normas bancarias laxas, sistemas políticos diferentes, violaciones de derechos humanos, acusaciones de genocidio…

Politización drástica

Si un número suficiente de capitalistas llegan a la misma conclusión sobre la falta de seguridad de sus haberes, tratarán de aparcarlos en lugares en que es menos probable que interfieran decisiones políticas. Podría tratarse de Singapur, Bombay u otras plazas de Asia. Cabe imaginar el dilema de ricos hombres de negocios de Hong Kong cuyos bienes podrían ser expropiados por las autoridades chinas o, en caso de que lograran transferirlos a EE UU, por las autoridades estadounidenses del momento; expropiados por no ser suficientemente cercanos al Partido Comunista de China o… por ser demasiado cercanos.

Una politización drástica de la coerción financiera comportará inevitablemente la fragmentación de los movimientos de capitales. Mientras que en el pasado los oligarcas huían a EE UU y al Reino Unido, creyendo ‒aparentemente con razón‒ que independientemente del origen de su fortuna, esta sería bienvenida en Occidente, ahora puede que huyan a otros lugares. De este modo, crearían sin saberlo un mundo financiero más multipolar."              ( , Viento sur, 1 marzo 2022; fuente: Social Europe)

29.7.20

La crisis del euro en otra forma... el COVID‑19 inició otra fase de fuga de capitales desde la región del Mediterráneo hacia Alemania que empequeñece a las anteriores. La posición acreedora alemana en TARGET llegó a 995.000 millones... la deuda de España e Italia llegó a 999.000 millones de euros... esta deuda y el saldo alemán están tan cerca del billón que uno se pregunta qué fuerzas secretas habrán activado el freno de emergencia del Fondo de Recuperación... su corrección demanda una devaluación, oficial o en términos reales, pero nadie quiere hablar de eso

"La dirigencia de la Unión Europea ha acordado un enorme fondo de recuperación (...) Pero en las largas negociaciones para acordar el paquete quedó de manifiesto que la crisis económica inducida por la pandemia en Europa es una extensión de otra crisis, la del euro, que sigue activa desde el derrumbe de Lehman Brothers en 2008.

 En esencia, se trata de una crisis de competitividad derivada de la distorsión de precios relativos dentro de la eurozona, resultado de un encarecimiento inflacionario en el sur de Europa. Esto, a su vez, es producto de un cuantioso ingreso de capitales a esas economías que tuvo lugar tras la adopción del euro.El derrumbe de la burbuja del euro después de la crisis financiera de 2008 invirtió la dirección de los flujos de capitales privados y provocó varias rondas de intensa fuga de capitales desde la región del Mediterráneo hacia Alemania.

 Esto se manifestó en un súbito aumento de los saldos del sistema TARGET, que miden el resultado neto de las órdenes de pago entre países del área y brindan una especie de crédito público de sobregiro dentro de la eurozona. Y ahora la COVID‑19 inició otra fase de fuga de capitales que empequeñece en comparación a las anteriores.

 Cuando a principios de este año se declaró la pandemia, los inversores internacionales dejaron de refinanciar las deudas de los países del sur de Europa, cobraron el capital y lo reinvirtieron en países del norte de la eurozona, en particular Alemania; a lo que se suman las transferencias de dinero de inversores sureuropeos que también trasladaron inversiones a dicho país. Como resultado de ambos flujos de órdenes de pago, el Bundesbank ha tenido que tolerar una posición acreedora abierta que ha llegado al billón de euros.

En marzo de 2020, los saldos de Alemania en TARGET crecieron 114 000 millones de euros (el mayor aumento mensual, con diferencia, desde la introducción del euro en 1999). En dos máximos anteriores durante la crisis del euro (septiembre de 2011 y marzo de 2012), la fuga de capitales también provocó un marcado aumento de esos saldos, pero entonces sólo fue de 59 000 millones y 69 000 millones de euros, respectivamente. (...)

 El aumento total entre febrero y junio equivale a 174 000 millones de euros, y lleva el saldo a una cifra récord de 995 000 millones de euros. Durante el mismo período, en tanto, las deudas de Italia y España en el sistema TARGET aumentaron 152 000 millones y 84 000 millones de euros, respectivamente. 

Eso implica a fines de junio deudas de 537 000 millones y 462 000 millones de euros, respectivamente, un total de 999 000 millones de euros. Esta cifra y los saldos alemanes están tan cerca del billón de euros que uno se pregunta qué fuerzas secretas habrán activado el freno de emergencia detrás de la escena.

 Los inversores huyeron de España e Italia porque consideraron que ya no eran inversiones seguras. Y los bancos centrales de ambos países hicieron posible la fuga proveyendo un adicional de liquidez con sus imprentas de dinero nacionales.Parte de esta liquidez provino de los diversos programas de compra de activos del Banco Central Europeo, incluido el Programa de compras de emergencia frente a la pandemia (PEPP) y el muy anterior Programa de compra de activos (APP), que el BCE aumentó transitoriamente en respuesta a la crisis actual.

 Aunque los programas preveían compras de activos simétricas por parte del BCE y de todos los bancos centrales nacionales de la eurozona, los activos italianos representan un volumen desproporcionado de las compras de estas instituciones.La liquidez adicional también procede de un programa especial de «operaciones de refinanciación a más largo plazo con objetivo específico» (TLTRO), provisto de más de 500 000 millones de euros, que el BCE puso a disposición de los bancos de la eurozona a mediados de junio. 

A estos fondos se les aplica un tipo de interés extremadamente favorable (−1%), tan favorable que en la práctica, muchos bancos tomaron prestado el dinero y lo redepositaron de inmediato en sus propios bancos centrales al −0,5%. Al hacerlo obtuvieron una ganancia inmediata por arbitraje que equivale a un subsidio abierto del Eurosistema.Pero los bancos de España e Italia necesitaban las TLTRO ante todo para compensar la salida de capitales. 

O tal vez las usaron para devolver préstamos privados extranjeros con condiciones menos favorables. En ese caso, los préstamos que los bancos centrales español e italiano proveyeron con sus respectivas imprentas nacionales de dinero (electrónicas) no sólo hicieron posible la fuga de capitales privados, sino que también la alentaron al ofrecer mejores condiciones.Sea como sea, el desequilibrio interno de la eurozona se mantiene. Otra prueba de ello es la producción industrial en el sur de Europa. 

A diferencia de los sectores que producen para el mercado interno, las empresas industriales de la región compiten con el resto del mundo, y por eso han sido las más afectadas por el excesivo nivel de precios relativos. Incluso antes de la crisis del coronavirus, la producción industrial en Italia estaba 19% por debajo del nivel registrado en otoño de 2007, justo antes de la reacción de la economía real frente a la crisis financiera; y en España estaba 21% abajo. La tendencia declinante se ha mantenido durante la pandemia, de modo que la caída de la producción se ha ampliado al 35% y al 34%, respectivamente.

Con el nuevo fondo de recuperación de la UE se busca remediar este mal desempeño, pero el problema de distorsión de precios relativos en la eurozona no se puede resolver con dinero: su corrección demanda una devaluación, oficial o en términos reales, pero nadie quiere hablar de eso. Más bien parece que la estrategia de la UE es prender velas a los santos."           



  Para luchar contra las epidemias y como alternativa a la salida del euro de los países del Sur, o como salida de emergencia ante la (más probable) ruptura de la UE por parte de los países del Norte... hay que conseguir la soberanía financiera... implantando una moneda digital paralela de circulación interna, en paridad 1:1 con el euro (¿europeseta electrónica?), en España: 

La propuesta de Garzón, basada en el Trabajo Garantizado:

Cómo aplicar el Trabajo Garantizado en ayuntamientos y autonomías... financiándolo con créditos fiscales municipales

Para Ecuador:

Hacia una "moneda electrónica paralela" para afrontar la crisis... en Ecuador (o en España) ¿Por qué y cómo hacerlo?

Para conseguir un monopolio financiero mundial, Facebook propone su propia moneda digital... LIBRA

Otras propuestas: 

Susana Martín Belmonte propone una 'coronamoneda' digital para potenciar la renta de cuarentena... una renta vehiculada a través de una moneda ciudadana digital descargable de una app y con respaldo del Banco de España.
Enlace: http://ojeandoelestadodelpais.blogspot.com/2020/04/coronamoneda-digital-para-potenciar-la.html 

El prometedor dinero fiscal

Emitir 'GREUROS'. Entre la salida del Euro, y la aceptación de la austeridad de la Troika, existe una tercera vía que se basa en la recuperación parcial de la soberanía monetaria

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (la sitúa en el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.


Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:

- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html


- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html

- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:

-Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html

- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm

Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html