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8.9.26

Los tribunales turcos condenan a Netanyahu y a otros 35 dirigentes israelíes por crímenes de guerra... Las penas suman un total de 4.596 años de prisión. Turquía ha convertido el juicio en un espectáculo y no tiene ninguna posibilidad real de hacer cumplir esos castigos. Pero es una declaración política contundente... Israel no tiene ningún margen moral de maniobra... Las órdenes de detención que emite son esencialmente notificaciones que solicitan la asistencia de las fuerzas de policía de los Estados miembros para las investigaciones y detenciones provisionales. Su ejecución final depende totalmente de la voluntad del país de que se trate... El juicio en Turquía es simbólico. Su objetivo es crear una dinámica de opinión pública y aislar aún más a Israel en la escena internacional. También es un golpe a la estrategia de Estados Unidos en Oriente Medio, que se basaba en la cooperación entre Turquía e Israel (mpr21)

"Los tribunales turcos han condenado a Netanyahu y a otros 35 altos dirigentes israelíes por los crímenes cometidos en Gaza. Las penas suman un total de 4.596 años de prisión. Turquía ha convertido el juicio en un espectáculo y no tiene ninguna posibilidad real de hacer cumplir esos castigos. Pero es una declaración política contundente: no tiene intención de dejar de Israel con ningún margen moral de maniobra..

El 21 de agosto, el ministro de Justicia turco, Akin Gürlek, anunció públicamente que Turquía había pedido formalmente a la Interpol que emitiera na “alerta roja” contra los condenados. No equivale a una orden de detención internacional. Netanyahu no va a ser detenido. La Interpol no tiene en sí misma poderes represivos transnacionales. Las órdenes de detención que emite son esencialmente notificaciones que solicitan la asistencia de las fuerzas de policía de los Estados miembros para las investigaciones y detenciones provisionales. Su ejecución final depende totalmente de la voluntad del país de que se trate.

El juicio en Turquía es simbólico. Su objetivo es crear una dinámica de opinión pública y aislar aún más a Israel en la escena internacional. También es un golpe a la estrategia de Estados Unidos en Oriente Medio, que se basaba en la cooperación entre Turquía e Israel.

Como consecuencia de la Guerra de Siria y las grandes matanzas en Gaza, el acercamiento entre ambos países se ha acabado. Turquía acusa públicamente a Israel de terrorismo de Estado. En mayo de 2024, Turquía fue la primera en anunciar la suspensión de su comercio con Israel.

El 13 de noviembre del mismo año, Erdogan anunció la ruptura de las relaciones diplomáticas con Israel. El 21 de agosto del año pasado Ankara anunció la suspensión total del comercio bilateral, la prohibición del transporte marítimo israelí y el cierre de puertos y espacio aéreo abierto a Israel, sellando efectivamente los canales comerciales paralelos que habían permanecido abiertos desde 2024. Ankara también ha pedido públicamente el aislamiento mundial de Israel, y El Cairo ha seguido su ejemplo, presionando a Israel.

El Acuerdo de la Meca

El golpe definitivo llegó con la alianza entre Turquía, Arabia Saudí y Pakistán, sellada el 7 de agosto. Una semana después, las tres partes también anunciaron el establecimiento de un mecanismo de cooperación política y militar y la realización de ejercicios militares conjuntos regulares.

El Acuerdo de La Meca reúne a las tres fuerzas centrales del mundo islámico en un mismo marco. Turquía va a seguir jugando en dos tableros, uno de los cuales es siempre la OTAN. Además, puede utilizar a Ucrania para disuadir a Rusia e Irán, y utilizar el tema del Golfo Pérsico para asegurarse concesiones de Estados Unidos e Israel.

La otra razón de la ruptura entre Turquía e Israel es Siria. Desde la caída de Bashar Al Assad, la situación actual en el país se ha caracterizado por un complejo enredo de fuerzas en conflicto.

Hace algún tiempo, el gobierno yihadista de Damasco propuso a Rusia la extradición de Bashar Al Assad a cambio de la reapertura de las bases militares rusas que tiene en Siria, pero la oferta fue rechazada, probablemente a petición de Turquía. El mayor temor de Turquía es el regreso de la familia Assad, y algunas acciones del gobierno interino sirio ya han provocado un fuerte descontento entre la población siria. Es probable que la elección de Rusia de mantener a Assad en Moscú asegure su propio regreso a Oriente Medio algún día."

 ( mpr21, 08/09/26)

2.9.26

Sudáfrica acusa a Israel ante la Corte Internacional de Justicia de incumplir medidas para prevenir genocidio en Gaza. El Gobierno sudafricano entregó un nuevo expediente a la Corte Internacional de Justicia en el que sostiene que Israel ha desatendido sistemáticamente las órdenes provisionales dictadas para proteger a la población palestina... La presentación profundiza la ofensiva jurídica iniciada por Pretoria a fines de diciembre de 2023, cuando recurrió a la CIJ amparándose en la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio y acusó a Israel de cometer actos de carácter genocida durante su operación militar en Gaza... A partir de la demanda sudafricana, la CIJ ha dictado sucesivas medidas provisionales jurídicamente vinculantes para Israel. Entre ellas, la obligación de adoptar las acciones necesarias para impedir actos comprendidos dentro de la Convención sobre Genocidio, evitar y sancionar la incitación directa y pública al genocidio y facilitar las condiciones para el ingreso de asistencia humanitaria... El tribunal también ha ampliado sus disposiciones a medida que se deterioraron las condiciones humanitarias en Gaza. Sin embargo, la CIJ carece de mecanismos propios para ejecutar sus resoluciones, por lo que su cumplimiento depende en gran medida de los Estados y de la actuación de los órganos políticos de Naciones Unidas... Pretoria asegura que, incluso después del alto el fuego declarado en octubre de 2025, ha muerto, en promedio, un niño al día en Gaza a manos de las fuerzas israelíes... Pretoria también considera que está en juego la capacidad de la CIJ para hacer valer sus decisiones y, con ello, la legitimidad del sistema internacional de justicia

"Sudáfrica presentó ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) un nuevo expediente contra Israel en el que acusa al Gobierno israelí de incumplir las medidas provisionales ordenadas por el máximo tribunal de Naciones Unidas para prevenir la comisión de un genocidio contra la población palestina en la Franja de Gaza.

La presentación profundiza la ofensiva jurídica iniciada por Pretoria a fines de diciembre de 2023, cuando recurrió a la CIJ amparándose en la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio y acusó a Israel de cometer actos de carácter genocida durante su operación militar en Gaza.

El conflicto comenzó después de los ataques perpetrados por Hamás y otras milicias palestinas contra territorio israelí el 7 de octubre de 2023, que dejaron alrededor de 1.200 muertos y unos 250 secuestrados. Israel respondió con una amplia campaña militar sobre la Franja de Gaza, dando inicio a una guerra que se convirtió en uno de los principales focos de tensión de Medio Oriente y que posteriormente tuvo repercusiones en Líbano, Siria, Yemen, Irán y el mar Rojo.

Las medidas ordenadas por la CIJ

A partir de la demanda sudafricana, la CIJ ha dictado sucesivas medidas provisionales jurídicamente vinculantes para Israel. Entre ellas figura la obligación de adoptar las acciones necesarias para impedir actos comprendidos dentro de la Convención sobre Genocidio, evitar y sancionar la incitación directa y pública al genocidio y facilitar las condiciones para el ingreso de asistencia humanitaria.

El tribunal también ha ampliado sus disposiciones a medida que se deterioraron las condiciones humanitarias en Gaza. Sin embargo, la CIJ carece de mecanismos propios para ejecutar sus resoluciones, por lo que su cumplimiento depende en gran medida de los Estados y de la actuación de los órganos políticos de Naciones Unidas.

El pasado 25 de agosto, Sudáfrica entregó un extenso expediente en el que sostiene que Israel ha incumplido de manera sistemática estas obligaciones.

Pretoria asegura que, incluso después del alto el fuego declarado en octubre de 2025, la población civil ha continuado sufriendo las consecuencias de las operaciones militares. Entre los antecedentes incorporados al documento, el Gobierno sudafricano afirma que desde entonces ha muerto, en promedio, un niño al día en Gaza a manos de las fuerzas israelíes.

Pretoria promete continuar la ofensiva judicial

Sudáfrica recordó que las órdenes dictadas por la CIJ tienen carácter vinculante y sostuvo que la comunidad internacional también tiene obligaciones derivadas de la Convención sobre Genocidio para prevenir y sancionar este crimen.

Ante lo que considera un incumplimiento israelí, el Gobierno sudafricano anunció que seguirá explorando las vías jurídicas disponibles para conseguir que Israel aplique «de forma plena e inmediata» las decisiones del tribunal.

Pretoria también advirtió que el caso excede la situación particular de Gaza, pues considera que está en juego la capacidad de la CIJ para hacer valer sus decisiones y, con ello, la legitimidad del sistema internacional de justicia.

Un proceso abierto desde enero de 2024

La disputa judicial tuvo uno de sus principales hitos el 26 de enero de 2024, cuando la CIJ ordenó por primera vez medidas provisionales en respuesta a la demanda sudafricana. El tribunal no determinó entonces que Israel estuviera cometiendo genocidio —una cuestión que corresponde resolver en la sentencia sobre el fondo—, pero consideró necesario proteger provisionalmente determinados derechos de la población palestina contemplados en la Convención sobre Genocidio.

Posteriormente, ante el agravamiento de la crisis humanitaria, la corte emitió nuevas disposiciones. En marzo de 2024 ordenó garantizar sin demora la prestación de servicios básicos y asistencia humanitaria a gran escala, mientras que en mayo de ese año adoptó nuevas medidas relacionadas con la ofensiva israelí sobre Rafah.

El procedimiento impulsado por Sudáfrica se convirtió desde entonces en uno de los principales frentes jurídicos internacionales derivados de la guerra de Gaza. Otros países han respaldado o buscado intervenir en el proceso, ampliando la dimensión diplomática del litigio.

En paralelo, la guerra desencadenó otros procedimientos ante organismos judiciales internacionales y profundizó las divisiones diplomáticas respecto de Israel y Palestina. Mientras Pretoria mantiene que existen fundamentos para aplicar la Convención sobre Genocidio, Israel ha rechazado reiteradamente esa acusación y sostiene que sus operaciones militares responden al derecho de defenderse frente a Hamás.

La presentación del nuevo expediente no implica una resolución definitiva de la CIJ sobre la acusación de genocidio. El procedimiento sobre el fondo continúa abierto y será el tribunal el que deberá determinar finalmente si Israel incurrió en responsabilidad internacional bajo la Convención de 1948.

La nueva actuación sudafricana busca, entretanto, mantener la presión sobre el cumplimiento de las medidas provisionales y situar nuevamente la conducta de Israel en Gaza en el centro del debate jurídico internacional."

(El Periodista, 29/08/26) 

26.8.26

Los medios occidentales fabrican el consentimiento para el genocidio. Normalizan la ocupación militar y el apartheid israelíes, al emplear un doble rasero, la censura, el lenguaje engañoso, amplifican las mentiras israelíes, deshumanizan a los palestinos y facilitan el genocidio en Gaza... Traicionan , desacreditan y demonizan el trabajo de los periodistas palestinos en Gaza. Aceptan dócilmente la draconiana censura israelí... Los bombardeos masivos se convierten en «ataques aéreos quirúrgicos». La instrumentalización del hambre por parte de Israel se transforma en una «escasez de alimentos». El asesinato de civiles desarmados —incluidos niños— se convierte en «enfrentamientos». Los complejos fortificados en la cima de las colinas, habitados por colonos judíos, se convierten en «barrios». El asesinato extrajudicial de un periodista o un médico se convierte en «muerto»... Cuando los israelíes son retenidos por Hamás, son « rehenes ». Cuando los palestinos —incluidos los niños— son detenidos, son « prisioneros »... El genocidio, denominado la “guerra entre Israel y Hamás”, se justifica como “legítima defensa”... El resultado es uno de los textos más enrevesados ​​de la historia del periodismo, el titular del New York Times del 5 de noviembre de 2023 que dice: «Los habitantes de Gaza afirman que las explosiones fueron un ataque aéreo y dejan numerosas víctimas en un barrio densamente poblado»... Las palabras importan. Las palabras justifican las acciones. Si no hay genocidio, si Israel se defiende en una guerra, Estados Unidos y sus aliados europeos tienen derecho a proporcionar decenas de miles de millones de dólares en ayuda militar... Nuestros periodistas y medios de comunicación, son «prisioneros del lenguaje del poder». Repiten dócilmente el léxico oficial. Esto los convierte no solo en propagandistas, sino también en cómplices de genocidio... El mensaje es claro: las vidas judías importan. Las vidas palestinas no... forma parte de un esfuerzo coordinado para ocultar al público el horror del genocidio... Cuando se produzca el último acto de limpieza étnica, estoy seguro de que los medios de comunicación occidentales seguirán bombardeándonos con propaganda israelí, eufemismos y clichés. Justificarán el genocidio hasta el final (Chris Hedges)

"Los medios occidentales fabrican el consentimiento para el genocidio. Normalizan la ocupación militar y el apartheid israelíes, que se prolongan desde hace décadas. Borran las flagrantes violaciones del derecho internacional por parte de Israel . Perpetúan la falacia del victimismo israelí. Traicionan , desacreditan y demonizan el trabajo de los periodistas y trabajadores de los medios palestinos en Gaza, al menos 220 de los cuales fueron asesinados por Israel entre el 7 de octubre de 2023 y agosto de 2025. Aceptan dócilmente la draconiana censura israelí. Consienten con tibias cartas de protesta la negativa de Israel a permitir la entrada de reporteros extranjeros a Gaza, un intento de Israel por encubrir sus crímenes de guerra . Amplifican las mentiras israelíes, desde bebés decapitados hasta agresiones sexuales generalizadas contra mujeres israelíes el 7 de octubre, para ocultar la verdad.

Al escribir sobre Gaza, los verbos están en voz pasiva . No hay sujeto. Nadie es responsable. El genocidio , al parecer, es un acto divino. No se diferencia de un terremoto o un tsunami. Los clichés y los adjetivos ambiguos como «ciclo de violencia» o «enfrentamientos» distorsionan y falsean la realidad.

«Si el pensamiento corrompe el lenguaje, el lenguaje también puede corromper el pensamiento», advirtió George Orwell .

Términos como “genocidio”, “atrocidad”, “limpieza étnica” y “territorios ocupados” desaparecen mágicamente de los informes de los medios de comunicación sobre los palestinos, cuya resistencia se describe habitualmente como “salvaje” y “bárbara”. Los editores del New York Times instruyen a los periodistas para que eviten términos como “Palestina”, “genocidio”, “carnicería”, “campo de refugiados”, “masacre” y “masacre” cuando se refieren a los palestinos.

Los medios de comunicación repiten servilmente lo que Israel les dicta. Los bombardeos masivos se convierten en «ataques aéreos quirúrgicos». La instrumentalización del hambre por parte de Israel se transforma en una «escasez de alimentos». El asesinato de civiles desarmados —incluidos niños— se convierte en «enfrentamientos». Los complejos fortificados en la cima de las colinas, habitados por colonos judíos, se convierten en «barrios». El asesinato extrajudicial de un periodista o un médico se convierte en «muerto».

El genocidio, denominado la “guerra entre Israel y Hamás”, se justifica como “legítima defensa”, parte del mantra del “derecho a defenderse” de Israel. Cuando se destruyen escuelas, hospitales, clínicas, ambulancias, mezquitas, iglesias y otros objetivos civiles, se les etiqueta como “centros de mando de Hamás” o se les ataca porque Hamás “ utiliza a civiles como escudos humanos”, algo que Israel hace habitualmente , cuando el ejército ata a palestinos detenidos y los obliga a entrar en edificios y túneles potencialmente minados antes de que lleguen las tropas israelíes.

Cuando los israelíes son retenidos por Hamás, son « rehenes », incluso si sirven en el ejército. Cuando los palestinos —incluidos los niños— son detenidos sin cargos ni juicio y desaparecen en centros de detención israelíes, donde la tortura es « generalizada » y « sistemática », son « prisioneros ».

Los ataques con misiles contra campamentos de tiendas de campaña u hospitales se atribuyen a grupos armados palestinos que disparan cohetes erráticos. Si Israel reconoce los ataques —algo que ocurre muy raramente—, los describe como un «error trágico».

Las instituciones civiles en Gaza son calificadas de estar «dirigidas por Hamás» para sembrar dudas sobre la veracidad de sus informes. El New York Times suele matizar los comunicados del Ministerio de Salud de Gaza señalando que «no distingue entre civiles y combatientes», ocultando así la masacre de decenas de miles de civiles.

El resultado es uno de los textos más enrevesados ​​de la historia del periodismo, incluido el titular del New York Times del 5 de noviembre de 2023 que dice: «Los habitantes de Gaza afirman que las explosiones fueron un ataque aéreo y dejan numerosas víctimas en un barrio densamente poblado».

«Cuando los periodistas de Middle East Eye, Mohamed Salama y Ahmed Abu Aziz , junto con el fotoperiodista de Reuters Hussam al-Masri y los periodistas independientes Moaz Abu Taha y Mariam Dagga —que habían trabajado con varios medios de comunicación, incluida Associated Press— fueron asesinados en un ataque de «doble disparo» —diseñado para matar a los socorristas que llegaban para atender a las víctimas de los ataques iniciales— en el Complejo Médico Nasser, ¿cómo respondieron las agencias de noticias occidentales?», pregunté en mi columna La traición a los periodistas palestinos .

Según informó Associated Press , el ejército israelí afirma que los ataques contra el hospital de Gaza tenían como objetivo lo que, según ellos, era una cámara de Hamás.

“Las Fuerzas de Defensa de Israel afirman que el ataque al hospital iba dirigido contra la cámara de Hamás”, anunció CNN.

La cámara pertenecía a Reuters , que afirmó que Israel estaba «plenamente al tanto» de que la agencia de noticias estaba filmando desde el hospital.

“Cuando el corresponsal de Al Jazeera, Anas Al Sharif, y otros tres periodistas fueron asesinados el 10 de agosto en su carpa de prensa cerca del hospital Al Shifa, ¿cómo lo informó la prensa occidental?”, pregunté.

“Israel asesina a periodista de Al Jazeera, a quien acusa de ser líder de Hamás”, tituló Reuters su noticia, a pesar de que Al-Sharif formaba parte de un equipo de Reuters que ganó un premio Pulitzer en 2024.

El periódico alemán Bild publicó en primera plana un artículo titulado: «Terrorista disfrazado de periodista asesinado en Gaza».

“Las acrobacias lingüísticas empleadas por los medios llegaron al extremo de redefinir palabras, convirtiéndolas en algo sin sentido”, escribe Assal Rad en “ No digas Palestina: cómo los medios fabricaron el consentimiento para el genocidio ”.

Los principales medios de comunicación no describieron las reiteradas violaciones del alto el fuego por parte de Israel con el lenguaje de la violación. En cambio, la cobertura siguió los mismos patrones de racionalización de los ataques israelíes y repitió acríticamente sus argumentos para justificar sus acciones. Mientras los palestinos seguían siendo asesinados —durante un supuesto alto el fuego— y el flujo de ayuda no alcanzaba el nivel necesario ni lo acordado, los medios occidentales presentaron estas flagrantes violaciones como «pruebas» o «desafíos» a un «alto el fuego inestable». Mientras destacadas organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional advertían que el genocidio, de hecho, no había terminado, los medios tradicionales continuaron presentándolo como una guerra con un «alto el fuego frágil».

Las palabras importan. Las palabras justifican las acciones. Si no hay genocidio, si Israel se defiende en una guerra, Estados Unidos y sus aliados europeos tienen derecho a proporcionar decenas de miles de millones de dólares en ayuda militar. Si se trata de una guerra iniciada por Hamás el 7 de octubre, entonces es posible lamentar la destrucción de Gaza y la masacre perpetrada por Israel como el lamentable resultado del ataque de Hamás.

Esta corrupción del lenguaje está diseñada, como señaló Orwell, para defender lo indefendible:

Hechos como la continuación del dominio británico en la India, las purgas y deportaciones rusas, el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Japón, pueden defenderse, pero solo con argumentos demasiado brutales para que la mayoría de la gente los afronte, y que no concuerdan con los objetivos declarados de los partidos políticos. Así, el lenguaje político tiene que consistir en gran medida en eufemismos, peticiones de principio y pura vaguedad confusa. Aldeas indefensas son bombardeadas desde el aire, los habitantes expulsados ​​al campo, el ganado ametrallado, las chozas incendiadas con balas incendiarias: a esto se le llama pacificación . Millones de campesinos son despojados de sus granjas y obligados a vagar por los caminos con lo poco que pueden cargar: a esto se le llama traslado de población o rectificación de fronteras . Personas son encarceladas durante años sin juicio, o fusiladas o enviadas a morir de escorbuto en campamentos madereros del Ártico: a esto se le llama eliminación de elementos no confiables .

En su libro “ Cómo vender un genocidio: La complicidad de los medios en la destrucción de Gaza ” , Adam Johnson analizó más de 12 000 artículos de The New York Times, The Washington Post, CNN.com, Politico, Axios, USA Today y Associated Press, además de 5000 segmentos televisivos emitidos por CNN y MSNBC. Su libro, fruto de una minuciosa investigación, constituye una contundente denuncia de la justificación del genocidio por parte de los medios “liberales”.

CNN y The New York Times instruyeron a sus editores y periodistas que los ataques solo podrían atribuirse a Israel tras la confirmación de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y las coordenadas GPS. Johnson cita a una fuente de CNN:

Ya sea en la redacción o sobre el terreno, no podíamos atribuirle ningún mérito a Israel a menos que estuviéramos sujetos a este estándar imposiblemente alto de tener que llamarlo una «explosión», hasta que geolocalizáramos el lugar de la explosión, enviáramos las coordenadas a los israelíes y les pidiéramos comentarios.

Puedes ver una entrevista con Johnson sobre su libro en The Electronic Intifada aquí .

Los periodistas de CNN que informan sobre Israel y Palestina deben enviar sus reportajes a la oficina de la cadena en Jerusalén para su revisión antes de su emisión. La oficina de CNN, al igual que todas las oficinas de noticias en Israel, está obligada a acatar las restricciones impuestas por la censura militar israelí.

A los pocos palestinos que aparecen en CNN y otros medios de comunicación tradicionales, se les pregunta sistemáticamente —normalmente incluso antes de que se les permita salir al aire— si «condenan» a Hamás. A los invitados que expresan incluso una crítica tibia a Israel se les pregunta si Israel «tiene derecho a existir».

Nunca se pregunta a nadie si condena el sionismo, el apartheid, la limpieza étnica, el genocidio o la guerra de cien años de Israel contra Palestina. Tampoco se les pregunta si los palestinos tienen derecho a defenderse, derecho que, según el derecho internacional, les corresponde, incluso con armas.

Nuestros periodistas y medios de comunicación, domesticados por el poder, son, como señaló Robert Fisk , «prisioneros del lenguaje del poder». Repiten dócilmente el léxico oficial. Esto los convierte no solo en propagandistas, sino también en cómplices de genocidio.

Quienes protestan contra el genocidio, incluidos estudiantes universitarios —muchos de ellos judíos—, son tachados de «simpatizantes de Hamás» y «antisemitas». Los periodistas localizan a estudiantes sionistas, generalmente refugiados en las casas Hillel de los campus, que afirman temer por su seguridad debido a las protestas. Los medios de comunicación prestan poca atención al aumento de la intolerancia antimusulmana y a la represión ejercida contra los estudiantes manifestantes, que incluye no solo brutalidad policial y 3000 detenciones y arrestos , sino también suspensiones, libertad condicional, expulsiones, retención de diplomas y el despido de profesores que simpatizan con la causa.

Los lemas que claman por la liberación palestina —entre ellos “Desde el río hasta el mar, Palestina será libre”—, junto con la bandera palestina, han sido criminalizados .

El mensaje es claro: las vidas judías importan. Las vidas palestinas no.

“Los informes de las agencias de la ONU, de respetados observadores de derechos humanos, de revistas médicas y de personal médico profesional, generalmente son tratados con respeto y se les da prominencia en los principales medios de comunicación”, escribe el historiador Rashid Khalidi en la introducción al libro de Robin Anderson, “ The Complicit Lens: US Media Coverage of Israel’s Genocide in Gaza ” ( La lente cómplice: la cobertura mediática estadounidense del genocidio israelí en Gaza ).

En esta guerra, en cambio, si es que se citan tales fuentes, los medios de comunicación dan el mismo trato a las calumnias y difamaciones escandalosas contra estas organizaciones e individuos, difamaciones producidas en abundancia por la legión de propagandistas profesionales de Israel y sus innumerables defensores en Estados Unidos. Además de difamar a los críticos del genocidio israelí tildándolos de partidarios de Hamás o simpatizantes terroristas, la principal arma en su arsenal de difamación es el uso sistemático e indignante de la letal acusación de antisemitismo.

La masiva deserción de lectores y espectadores de los medios tradicionales a las plataformas de redes sociales que no filtran las noticias a través del lobby israelí, el gobierno estadounidense o las corporaciones, es un claro indicador de la bancarrota de los medios. La respuesta a estas deserciones ha sido el » plataformacidio «: el uso de algoritmos, la censura encubierta, la restricción de las transmisiones en directo y el cierre de cuentas por parte de gigantes de las redes sociales como Facebook, Instagram, X, YouTube y TikTok, para reducir drásticamente el alcance de la información sobre Palestina.

Esta censura forma parte de un esfuerzo coordinado para ocultar al público el horror del genocidio.

Al hacer referencia constante al 7 de octubre, los medios occidentales descontextualizan el genocidio. Ignoran el bloqueo israelí de Gaza durante 19 años. El 7 de octubre se caracteriza en los medios occidentales como un hecho «no provocado». Se ignoran las masacres israelíes de palestinos desarmados en Gaza durante el invierno de 2008 y 2009 , así como sus ataques a Gaza en 2012 , 2014 y durante la Gran Marcha del Retorno en 2018 y 2019.

La Nakba de 1948 —cuando los sionistas europeos se apoderaron de más del 78 por ciento de la Palestina histórica, expulsaron violentamente a 750 000 palestinos, destruyeron más de 530 aldeas palestinas y asesinaron a 15 000 palestinos— rara vez se menciona. El setenta por ciento de quienes fueron expulsados ​​de sus hogares en 1948 fueron obligados a refugiarse en Gaza.

El proyecto sionista se basa en fomentar la amnesia histórica.

«Una vez que Hamás se consolidó como un grupo terrorista brutal cuyos miembros torturaban, desmembraban y decapitaban bebés con regocijo y sin remordimientos, no hizo falta dar más explicaciones», escribe Anderson en su libro. «Los medios simplemente evitaron informar sobre el historial de violencia de Israel y, como consecuencia, los medios tradicionales también evitaron abordar las condiciones de vida cotidiana de los palestinos».

La ficción de que existe un alto el fuego en Gaza —Israel ha matado al menos a 1286 palestinos y herido a 4257 desde que supuestamente entró en vigor— se ha convertido en la excusa que utilizan los medios occidentales para dar la espalda a Gaza. Esta negación del genocidio ha caracterizado la cobertura desde sus inicios. No solo oculta los crímenes de Israel, sino también su declarada intención de llevar a cabo una limpieza étnica de todos los palestinos de Gaza. Neutraliza de hecho el derecho internacional y ridiculiza la profesión periodística.

Cuando se produzca el último acto de limpieza étnica, estoy seguro de que los medios de comunicación occidentales seguirán bombardeándonos con propaganda israelí, eufemismos y clichés.

Justificará el genocidio hasta el final." 

(Chris Hedges , blog, 24/08/26, traducción Gaceta Crítica )

25.8.26

A Audiencia de Madrid investiga Suso de Toro por "antisemitismo" e o escritor retruca: "É por denunciar o xenocidio israelí"... De Torodeu un comunicado para reivindicar o dereito a denunciar as actuacións do Estado de Israel e reafirmou a súa postura inicial. “Debo arrepentirme de ter escrito comparacións entre o nazismo alemán e o que fai o Estado sionista en Palestina? Non me podo nin debo arrepentir”, afirma. “Lamento as consecuencias que me van chegar a min e ao meu entorno, mais non me podo arrepentir”, engade. Na mesma liña, De Toro denuncia o asasinato de “meniños e meniñas e poboación civil indefensa na súa propia terra e encerrada en campos de exterminio” e reafirma a súa consideración de que Israel está cometendo un "xenocidio contra o pobo palestino"... “Creo, como aprobou a ONU en 1975, que o sionismo é unha ideoloxía racista e perversa e creo que o Estado sionista comete un xenocidio, como cre a Corte Internacional de Xustiza e a propia ONU”, sostén. Así, o escritor rexeita que o seu posicionamento poida ser considerado antisemita. “Son contrario ao sionismo, non son antisemita como non xulgo a ninguén pola súa raza, idea ou crenza”, afirma... Neste sentido, insiste en diferenciar entre sionismo e xudaísmo: “Sionistas é unha cousa; persoas xudías, outra”. De Toro reivindica ademais así a súa relación coa cultura xudía e sinala que o seu propio apelido materno, “Santos”, é de “xudeus galegos”. “Decididamente non son antisemita, si que son contrario ao sionismo” (Ana Loureiro)

"O escritor galego Suso de Toro vén de denunciar unha nova ofensiva contra a súa liberdade de expresión a raíz das súas críticas ás políticas do Estado de Israel, despois de coñecer a través de ACOM —lobby pro israelí— a existencia dun auto da Audiencia Provincial de Madrid que deixa sen efecto o sobresemento provisional dunha causa iniciada a raíz dunha denuncia presentada por esta entidade.

De Toro deixa claro que non recibiu ningunha comunicación oficial da Xustiza madrileña e que, polo tanto, descoñece cal é exactamente a súa situación procesual. Toda a información da que dispón procede, segundo explica, da nota publicada por ACOM.

A organización pro israelí vincula o procedemento con diferentes publicacións realizadas por Suso de Toro nas redes sociais nas que criticaba as actuacións de Israel en Palestina. Aliás, ACOM tamén cita outras expresións nas que o escritor se refería a Israel como “Estado xenocida” e á súa poboación como “adoutrinada no racismo e o odio”.

A resposta de Suso de Toro

“Segundo informa un ente que traballa para o Estado de Israel chamado ACOM, estou a ser investigado por orde da Sección nº 7 da Audiencia Provincial de Madrid por ‘presunto delito de incitación ao odio antisemita’ tipificado no artigo 510 do Código Penal”, explicou De Toro a través das súas redes sociais. Da mesma forma, o escritor asegura que até o momento non ten "comunicación oficial” e que só pode coñecer o sucedido a través da información publicada por ACOM.

Segundo o seu relato, hai dous anos iniciouse unha campaña contra el despois de publicar nas redes sociais diferentes mensaxes nas que denunciaba o "xenocidio do pobo palestino". O escritor afirma que aquela campaña foi impulsada desde “as cabeceiras da extrema dereita española” e posteriormente secundada por medios galegos, que o cualificaron de “antisemita”.

De Toro aproveitou o seu comunicado para reivindicar o dereito a denunciar as actuacións do Estado de Israel e reafirmou a súa postura inicial. “Debo arrepentirme de ter escrito comparacións entre o nazismo alemán e o que fai o Estado sionista en Palestina? Non me podo nin debo arrepentir”, afirma. “Lamento as consecuencias que me van chegar a min e ao meu entorno, mais non me podo arrepentir”, engade. Na mesma liña, De Toro denuncia o asasinato de “meniños e meniñas e poboación civil indefensa na súa propia terra e encerrada en campos de exterminio” e reafirma a súa consideración de que Israel está cometendo un "xenocidio contra o pobo palestino".

“Creo, como aprobou a ONU en 1975, que o sionismo é unha ideoloxía racista e perversa e creo que o Estado sionista comete un xenocidio, como cre a Corte Internacional de Xustiza e a propia ONU”, sostén. Así, o escritor rexeita que o seu posicionamento poida ser considerado antisemita. “Son contrario ao sionismo, non son antisemita como non xulgo a ninguén pola súa raza, idea ou crenza”, afirma.

Neste sentido, insiste en diferenciar entre sionismo e xudaísmo: “Sionistas é unha cousa; persoas xudías, outra”. De Toro reivindica ademais así a súa relación coa cultura xudía e sinala que o seu propio apelido materno, “Santos”, é de “xudeus galegos”. “Decididamente non son antisemita, si que son contrario ao sionismo”, conclúe.

Unha presión que, afirma De Toro, vén de lonxe

O escritor vincula o episodio actual con outro vivido nos anos noventa, cando escribía artigos de opinión en medios de Galiza e Madrid e denunciaba a represión sufrida pola poboación palestina. Segundo relata, aquelas críticas molestaron á embaixada de Israel, que lle trasladou as súas queixas “no propio domicilio”. Agora considera que esa presión se reproduce a través de ACOM, entidade á que acusa de actuar contra persoas que cuestionan as políticas do Goberno de Netanyahu.

De Toro cualifica ACOM de “ente ao servizo das políticas do Estado de Israel” e considera que a súa actuación debería mesmo levar á ilegalización da organización, ao entender que actúa “ao servizo dunha potencia estranxeira”. “É demoledor ver que un Estado estranxeiro utilice as institucións do Estado que supostamente me protexe para perseguir a miña liberdade de expresión”, denuncia.

O escritor reivindica así o seu dereito a manter as súas posicións políticas e a denunciar publicamente as actuacións de Israel en Palestina, ao tempo que cuestiona que as súas críticas sexan equiparadas co antisemitismo. Por agora, insiste, non dispón de ningunha notificación oficial que lle comunique a súa condición procesual. “Agardo confirmación formal e oficial de que efectivamente estou sendo investigado pola Xustiza do Reino de España, a raíz dunha denuncia de ACOM, un ente dun Estado estranxeiro”, conclúe."

(Ana Loureiro , Nós Diario, 24/08/26)

23.8.26

Notas del discurso de Tony Greenstein en el juicio en el que fue absuelto de un cargo de incitación a apoyar a una organización terrorista proscrita [Hamás]: "Siempre he luchado es contra aquellos que utilizaron el asesinato de 6 millones de judíos para justificar el asesinato y el genocidio de otros... Soy un socialista judío... Alguien que ha pasado cincuenta años luchando contra el fascismo en las calles de este país. Nunca imaginé que podría ocurrir aquí, en la madre patria de la democracia, que me enfrentara a 14 años de prisión por escribir un blog y tuitear en virtud de la Ley de Terrorismo de 2000... A las seis y media del 20 de diciembre, una docena de policías antiterroristas registraron mi casa, incautaron mis dispositivos electrónicos y me arrestaron — sobre la base de un solo tuit publicado un mes antes. Vivimos, señoras y señores, en tiempos distópicos y orwellianos... Cuando solicité la devolución de mis dispositivos, el oficial a cargo explicó en una declaración testimonial por qué los retenían. Necesitaban, dijo, comprender plenamente mi "mentalidad e ideología" a partir de mi historial de búsquedas en Internet, y de cómo, "y de hecho si", hablo de Hamás con otros fuera del dominio público... ¿Es realmente trabajo de la policía actuar como psicólogos aficionados, indagando en la mente de las personas?Cuando me preguntaron directamente si apoyaba a Hamás contra el ejército israelí, les di una respuesta que repetiré de nuevo, porque es todo mi caso: "Probablemente apoyaría al diablo contra el ejército israelí. Eso no significa que apoye al diablo en sí mismo"... Y si el diablo existe, existe entre aquellos que prohíben la entrada de anestésicos a Gaza para que los niños tengan que soportar amputaciones sin el beneficio de alivio del dolor. El diablo existe entre aquellos que deliberadamente matan de hambre a los niños porque racionalizan que esos niños solo crecerán para ser terroristas. Existe entre aquellos que bombardean campamentos de tiendas y literalmente queman vivos a niños y a sus padres... En una situación de conflicto, se apoya al oprimido más que al opresor. Eso no es apoyo a una organización. Es una posición moral — una, podría añadir, con un linaje judío bastante largo... Edelman, que lideró la Insurrección del Gueto de Varsovia contra los nazis, describió Gaza como un gueto... en su vejez escribió a la resistencia palestina y se dirigió a ellos como compañeros combatientes — para gran disgusto de Israel

Mary Kostakidis @MaryKostakidis
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Los jurados ahora han rechazado enviar a los activistas de Palestine Action a la cárcel, así como a Tony Greenstein. Su discurso ante el jurado que rechazó enviarlo a la cárcel por ‘terrorismo’ merece leerse en su totalidad (...).

1:17 a. m. · 22 ago. 2026 ·111,3 mil Visualizaciones

" Tony Greenstein: La media hora más importante de mi vida.

A continuación se presenta el texto del discurso de clausura que Tony Greenstein preparó para el final de su juicio en el Tribunal de la Corona de Kingston.

Tras un juicio de cuatro días que terminó el viernes 21 de agosto de 2026, Tony fue absuelto de un cargo de incitación a apoyar a una organización terrorista proscrita [Hamás] en virtud del artículo 12(1) de la Ley de Terrorismo de 2000.

Puedes leer las publicaciones de Tony en azvsas.blogspot.com.

Nota: Este texto no ha sido cotejado con la exposición oral. Por razones legales, no se publicó hasta después de que el jurado emitiera su veredicto.

1. POR QUÉ LES HABLO YO MISMO

Señoras y señores del jurado.

Primero, una palabra sobre por qué he elegido dirigirme a ustedes en persona en lugar de hacerlo a través de mi abogado, Lawrence McNulty. Mi decisión no implica ninguna crítica hacia Lawrence. Es simplemente esto: cuando mi libertad está en juego, deseo hablarles directamente en lugar de hacerlo a través de otra persona. Son mis palabras las que están en esa acusación. Cuando alguien es acusado de querer decir algo que nunca quiso decir, debe ser él quien les diga lo que quiso decir.

No soy abogado. Espero que tengan eso en cuenta. Sin embargo, lo que haré será hablar desde el corazón. Tengo setenta y dos años. He estado argumentando en público durante más de cincuenta años, y esta puede ser la media hora de argumentación más importante de mi vida.

La fiscalía dice que invité a la gente a apoyar a un grupo islámico llamado Hamás, mientras acepta que yo mismo no apoyaba a Hamás. Piensen en eso por un momento. ¿Por qué iba yo a invitar a la gente a apoyar a un grupo que no apoyo y nunca he apoyado? Es ilógico.

Según la declaración de apertura de la Fiscalía, aunque no mencioné a Hamás por su nombre en mis publicaciones en X, mi "referencia al apoyo a la 'insurrección del gueto de Gaza' — en ese contexto específico, en esa fecha específica — solo puede haber significado apoyo a Hamás".

Para sostener su caso, la Fiscalía se fijó en una sola frase de un blog de 10 páginas, sobre la felicitación a Hamás por un ataque bien planeado y audaz. En otras palabras, si alguna vez dices algo sobre cualquier grupo, entonces eres un partidario, si no un sargento de reclutamiento.

De hecho, mi blog está truncado en el Expediente. Con 1060 palabras. En realidad continuaba durante unas 1935 palabras, incluyendo un artículo principal de un periódico israelí, Ha'aretz, y dos contribuciones del politólogo judío estadounidense Norman Finkelstein. Eso además de 2000 palabras en los comentarios.

Incluso en la única pieza que presentaron, tuvieron que asegurarse de que no vieran toda la evidencia. Y ni hablar de presentar sin recortar los 15 blogs aproximadamente que demostraban que no apoyaba a Hamás y que nunca lo había hecho.

Según la lógica de la Fiscalía, Kemi Badenoch apoya al Partido Laborista por respaldar la decisión de Starmer de no poner bases británicas a disposición para la guerra contra Irán.

Es como decir que el Papa ha apoyado el aborto por ayudar a mujeres que han abortado. El hecho de que apoyes una acción de un grupo no significa que apoyes al grupo en sí. Esa lógica escapa a la Fiscalía, aunque debería ser obvio que apoyar una acción de un grupo no significa apoyar al grupo en sí.

2. QUIÉN SOY

Antes de presentar mi caso, tienen derecho a conocer un poco de mis antecedentes. En primer lugar, soy padre, con 4 hijos, 3 varones y una hija. Aunque estoy separado de mi esposa, Fiona, ella estuvo ayer en la galería pública con nuestro hijo de 35 años, Daniel, que tiene autismo severo. Fiona y yo somos los cuidadores de Daniel.

Entré en el Politécnico de Brighton en 1974, donde obtuve una licenciatura con honores en Ciencias Aplicadas. En 1996 obtuve un máster en Historia Colonial en Birkbeck, Universidad de Londres, y entre 2000 y 2002 obtuve una licenciatura en Derecho en la Universidad de Sussex y al año siguiente un Certificado de Práctica Legal en el College of Law de Guildford.

Además de ser bloguero, he escrito para, entre otros periódicos y sitios web, The Guardian, New Statesman, Tribune Magazine (Orwell), Al Jazeera, Middle East Eye, Middle East Monitor, Open Democracy y muchos otros.

Nací en 1953, a la sombra del Holocausto. El Holocausto había terminado solo ocho años antes. Los padres de mi padre llegaron a Inglaterra desde Polonia y dejaron atrás al resto de la familia. Casi todos murieron en el Holocausto, en el campo de exterminio de Treblinka. Mi padre lo mencionó solo una vez en toda su vida. Solo una hermana, que saltó de un tren de deportación, se sabe que sobrevivió. Más de tres millones de los 3,3 millones de judíos de Polonia fueron asesinados.

Mi padre era el rabino Solomon Greenstein. En 1936 se plantó en Cable Street, donde los trabajadores del East End — judíos y estibadores juntos — detuvieron a los camisas negras de Oswald Mosley para que no marcharan por un barrio judío. Esa es la casa en la que me crié. No una casa de quietismo. Una casa donde te plantabas en medio del camino.

Así que soy extremadamente consciente del trauma causado por el Holocausto. No es historia para mí. Son las sillas vacías en la mesa de mi familia. Pero contra lo que siempre he luchado es contra aquellos que utilizaron el asesinato de 6 millones de judíos para justificar el asesinato y el genocidio de otros. Por eso escribí Sionismo Durante el Holocausto.

Me crié como un sionista religioso. En 1967, cuando Israel capturó lo que hoy se conoce como Gaza y Cisjordania, compartí la alegría de mis compañeros judíos. Ninguno de nosotros sabía entonces qué horrores se abatirían sobre los palestinos indígenas que vivían allí.

Luego, en la Escuela King David de Liverpool, me pidieron que participara en un debate escolar sobre si el sionismo era correcto o incorrecto, y como nadie más quería defender esa postura, acepté hacer de abogado del diablo. Durante la investigación del tema, de repente me di cuenta de que había crecido con una serie de invenciones y mentiras. Los refugiados de 1948 no se habían ido voluntariamente por orden de los regímenes árabes. Habían sido expulsados a punta de pistola, y tras una serie de masacres. Los documentos que lo demostraban estaban clasificados y aún lo están.

Este fue el momento crucial de mi vida. Desde entonces me convertí en un judío antisionista. Y aprendí algo que mi escuela nunca me había enseñado: que el antisionismo había sido la tendencia mayoritaria entre los judíos hasta la Segunda Guerra Mundial. Es una tradición judía, tan antigua como el sionismo, y yo me sitúo en esa tradición. Hoy, el 44% de los jóvenes judíos británicos se describen como no sionistas o antisionistas. No somos una rareza. Somos una tradición que regresa.

Y he vivido esa tradición como lo hicieron la mayoría de nuestros antepasados judíos. Durante cincuenta años me he opuesto a grupos fascistas en las calles. Porque el racismo y el fascismo llevaron al Holocausto. También fui miembro fundador de la Campaña de Solidaridad con Palestina.

Soy un socialista judío. La organización palestina cuyas políticas he apoyado durante décadas es el Frente Popular para la Liberación de Palestina — laico, socialista, fundado por un cristiano palestino, George Habash.

Hamás es un movimiento islamista. Su nombre completo es Movimiento de Resistencia Islámica. Pregúntense: ¿es un socialista judío laico que ha pasado veinte años criticando el islamismo político y a Hamás un sargento de reclutamiento creíble para ellos?

Y mientras sopesan esa pregunta, entiendan lo que significa ser yo, de pie en este banquillo. Alguien que ha pasado cincuenta años luchando contra el fascismo en las calles de este país. Nunca imaginé que podría ocurrir aquí, en la madre patria de la democracia, que me enfrentara a 14 años de prisión por escribir un blog y tuitear en virtud de la Ley de Terrorismo de 2000.

3. CÓMO LLEGÓ ESTE CASO A USTEDES

A las seis y media del 20 de diciembre, una docena de policías antiterroristas registraron mi casa, incautaron mis dispositivos electrónicos y me arrestaron — sobre la base de un solo tuit publicado un mes antes. Vivimos, señoras y señores, en tiempos distópicos y orwellianos.

Cuando solicité la devolución de mis dispositivos, el oficial a cargo explicó en una declaración testimonial por qué los retenían. Necesitaban, dijo, comprender plenamente mi "mentalidad e ideología" a partir de mi historial de búsquedas en Internet, y de cómo, "y de hecho si", hablo de Hamás con otros fuera del dominio público.

¿Es realmente trabajo de la policía actuar como psicólogos aficionados, indagando en la mente de las personas?

Podría haber una justificación para todo esto si pensaran que iba a hacer estallar un artefacto explosivo. Pero ese no es obviamente el caso. Fue la propia policía la que me concedió la libertad bajo fianza el mismo día, con tres restricciones relativamente triviales — que, en apelación, los magistrados de Westminster suavizaron aún más. Claramente, no pensaban que fuera un terrorista.

Pero la Ley de Terrorismo ha estado creando una categoría completamente nueva de terrorista. Según las propias cifras del Ministerio del Interior, los arrestos en virtud de las Leyes de Terrorismo saltaron en 2024 de unos doscientos a más de tres mil en 2025 — un aumento de más de diez veces.

Y el perfil del terrorista promedio también ha cambiado. Solía ser un hombre de 31 años. Ahora es más probable que sea una mujer de 59 años. Pueden preguntarse si la palabra "terrorista" ha recibido silenciosamente un nuevo significado — y si estoy frente a ustedes a causa de ello.

Y cuando me interrogaron, no me escondí tras un "sin comentarios" como me aconsejó mi abogado. Respondí a todas las preguntas durante más de una hora, y volví tres meses después, voluntariamente, y lo hice de nuevo. Cuando me preguntaron directamente si apoyaba a Hamás contra el ejército israelí, les di una respuesta que repetiré de nuevo, porque es todo mi caso:

"Probablemente apoyaría al diablo contra el ejército israelí. Eso no significa que apoye al diablo en sí mismo".

Y si el diablo existe, existe entre aquellos que prohíben la entrada de anestésicos a Gaza para que los niños tengan que soportar amputaciones sin el beneficio de alivio del dolor. El diablo existe entre aquellos que deliberadamente matan de hambre a los niños porque racionalizan que esos niños solo crecerán para ser terroristas. Existe entre aquellos que bombardean campamentos de tiendas y literalmente queman vivos a niños y a sus padres. Existe entre aquellos que llaman a los palestinos "animales humanos", la misma frase utilizada por Himmler, el jefe de las SS, sobre los niños judíos en un discurso del 4 de octubre de 1943 a altos generales de las SS.

En una situación de conflicto, se apoya al oprimido más que al opresor. Eso no es apoyo a una organización. Es una posición moral — una, podría añadir, con un linaje judío bastante largo.

4. LO QUE SE LES PIDE DECIDIR

Su Señoría les dará instrucciones sobre la ley, y lo que ella les diga sobre la ley deben tomarlo de ella, no de mí. Pero ya saben lo que la fiscalía debe hacerles estar seguros, y vale la pena exponerlo claramente, porque todo lo que diga de aquí en adelante cuelga de ello.

Deben hacerles estar seguros de tres cosas. Que Hamás fue proscrito el 7 de octubre de 2023 — eso es aceptado, y siempre lo fue. Que mis palabras de hecho invitaban a apoyar a Hamás. Y que yo sabía, en ese momento, que eso era lo que estaba haciendo.

Tres cosas. Las tres. Seguros de cada una.

Ahora fíjense en lo que no está en esa lista.

No está en esa lista si están de acuerdo con mis opiniones sobre Israel y Palestina. No está en esa lista si encuentran esas opiniones agradables u ofensivas — algunos pueden encontrarlas así. Y no está en esa lista si Hamás debería estar proscrito. Esa es decisión del gobierno. No es mía, y no es suya.

El cargo no es tener una opinión. El cargo es invitar a otras personas a apoyar a una organización, Hamás. Son dos cosas diferentes — y cada pregunta en este juicio vive en la distancia entre ellas.

Aférrense a esa distinción, porque ahora voy a mostrarles lo que realmente escribí.

5. LO QUE REALMENTE ESCRIBÍ

Este caso depende de tres publicaciones cortas y un artículo. Ese es todo el supuesto delito. Así que leámoslo — con cuidado, como la fiscalía espera que no lo hagan.

Primero. No se menciona a Hamás. No en el primer tuit. No en el segundo ni en el tercero. Ni una vez. La fiscalía les invita a que pongan el nombre ustedes mismos — porque yo no lo puse.

Lo que escribí fue "la insurrección del gueto de Gaza". Y elegí la palabra gueto deliberadamente, pero no por la razón que insinúa la fiscalía.

Permítanme explicar, para aquellos que no conocen la historia. En la Segunda Guerra Mundial, los nazis encerraron a los judíos de Varsovia, medio millón de ellos, en un gueto — un distrito sellado, hambriento y enfermo, del que salían los trenes hacia el campo de exterminio de Treblinka. Y en 1943, los jóvenes judíos que quedaban hicieron algo que nadie esperaba. Con un puñado de pistolas de contrabando, contra tanques y las SS, se levantaron. Sabían que no podían ganar. Se levantaron porque era mejor morir resistiendo que ser llevados en silencio. Es uno de los momentos más orgullosos de la historia judía.

El último comandante superviviente de esa insurrección era un hombre llamado Marek Edelman. Y en su vejez, Edelman escribió a la resistencia palestina y se dirigió a ellos como compañeros combatientes — para gran disgusto de Israel. Cuando murió, Polonia le dio un funeral de estado, una salva de quince cañonazos, el Presidente pronunció el elogio fúnebre. Israel no envió ni al más humilde funcionario de la Embajada israelí. Edelman no era sionista.

Edelman, que lideró la Insurrección del Gueto de Varsovia contra los nazis, describió Gaza como un gueto. He usado su comparación durante años antes de octubre de 2023. Dos millones de personas, la mayoría refugiados o hijos de refugiados, encerrados en una franja de tierra bajo bloqueo durante 16 años, donde la mayoría son niños que nunca han podido salir ni una sola vez. Cuando escribí "gueto", quise decir un gueto. Mi blog apoyaba la Insurrección igual que habría apoyado las insurrecciones de esclavos del siglo XIX. Esa es una opinión política. Era una opinión política el 7 de octubre de 2023, y es una opinión política ahora.

Y esto es lo más loco. Lean el artículo 1 de la Ley de Terrorismo de 2000 y pregunten qué habría pensado de los combatientes del Gueto de Varsovia. Si esta Ley hubiera existido en 1944, podrían haber sido clasificados como terroristas. También la Resistencia Francesa. Así de amplia es esta ley — y vale la pena recordarlo cuando consideren a quién se dirige ahora. La definición de terrorismo en la Ley de Terrorismo de 2000 no es ninguna definición. Ha sido ampliamente criticada, tanto por el Tribunal Supremo en el caso Gul como por el Revisor Independiente de terrorismo David Anderson QC, como entonces se llamaba.

Segundo. "POR FAVOR, COMPARTAN". La fiscalía dice que esas dos palabras son la invitación. Miembros del jurado, he escrito un blog durante 18 años. "Por favor, compartan" significa: lean mi artículo, difúndanlo, discútanlo. Pedir a la gente que lea lo que has escrito no es pedirles que apoyen a una organización. Si lo fuera, todo escritor de este país estaría donde yo estoy. Mi propósito no era invitar al apoyo de nadie. Si hubiera querido que la gente apoyara a un grupo concreto, lo habría dicho. A menudo pido apoyo para cosas como el jardín de infancia Al Tafawk en Yenín. Nada en la redacción sugiere eso. Las publicaciones eran publicidad para mi blog. Eso es lo que hacen los escritores.

Y esto es lo que logró esa "campaña de reclutamiento". 56 visualizaciones. 73 visualizaciones. 58 visualizaciones. Cuatro compartidos entre todas. La tesis de la fiscalía de que esto era una invitación al público para apoyar a una organización proscrita — es una fantasía que han creado de la nada.

Tercero — la frase en la que descansa todo el caso."Cualquiera que sea la crítica que se pueda hacer a Hamás, debemos felicitarlos por este ataque tan bien planeado y audaz".

Nótense las palabras: "cualquiera que sea la crítica". Esas no son palabras de un reclutador. Un reclutador no empieza con las críticas de aquello para lo que está reclutando. Esas son palabras de alguien que ha pasado quince años haciendo esas críticas en público — y les mostraré las pruebas en un momento.

Y "bien planeado y audaz" — eso es una descripción, no un respaldo. El 7 de octubre fue bien planeado, y fue audaz. Israel había construido una valla electrónica de cinco mil millones de dólares, completa con drones, sensores y ametralladoras automáticas, y fue vulnerada en minutos. Generales retirados dijeron lo mismo en televisión esa semana. Nadie allanó sus casas al amanecer.

En cuanto a "Hamás debería ser felicitado", es tan obviamente una figura retórica, no dicha literalmente, que me sorprende que la fiscal no se sonroje cada vez que argumenta esto.

Y les diré qué más escribí ese día, en el mismo artículo y sus comentarios. Escribí que la represalia de Israel sería sangrienta y salvaje. Escribí a un comentarista: "Graham, créeme, estoy aprensivo por los días que vienen y el potencial de genocidio de Israel". Aprensivo. Esas no son palabras de alguien que celebra. Son palabras de alguien que temía exactamente lo que venía — y que, quizás piensen, ha demostrado tener catastróficamente razón.

Pero no habrían leído este último comentario porque la versión del blog en su Expediente es solo la mitad del original (1060 palabras en lugar de 1935). Los comentarios debajo eran otras 2.000 palabras y tampoco estaban en su expediente. ¿Por qué? Porque está claro que la conversación no mencionaba que nadie se uniera a Hamás. Cualquiera con ojos para ver entendería que el blog no era una invitación a unirse a Hamás.

Hace falta cierta malevolencia para leer eso en el blog. Y quede claro que el apoyo a una acción de un grupo proscrito no es lo mismo que el apoyo al grupo en sí. Expresar una opinión o creencia que es compartida o coincide con los fines de una organización proscrita no es lo mismo que expresar apoyo a la organización en sí. Eso es o debería ser sentido común. También es buena ley, como en el caso ABJ decidido recientemente por el Tribunal Supremo.

Así que pregúntense la única pregunta que importa. ¿Dónde, en todo esto, está la invitación? ¿Pedí a alguien que se uniera a algo? ¿Pedí dinero? ¿Pedí a un solo ser humano que realizara una sola acción — aparte de leer un artículo?

Pueden llevar esas tres publicaciones y ese artículo a su sala de deliberación y leerlos de principio a fin tantas veces como quieran. No lo encontrarán. No está ahí.

6. VEINTE AÑOS DE MIS PROPIOS TITULARES

La fiscalía también debe probar que sabía que estaba invitando a apoyar a Hamás. Así que permítanme mostrarles lo que realmente he escrito sobre Hamás, durante veinte años, bajo mi propio nombre. Estos son los títulos de mis artículos:

Apoyamos al pueblo palestino de Gaza — no a Hamás. Marzo de 2009.

Fascistas islámicos atacan un campamento de verano infantil en Gaza. Mayo de 2010.

Hamás — Habla con lengua bífida. Diciembre de 2010.

El pésimo gobierno de Hamás. Febrero de 2011.

Hamás impide que estudiantes palestinos estudien en el extranjero. Agosto de 2011.

El ataque de Hamás a las ONG se asemeja al de Israel. Agosto de 2011.

Hamás paga el precio de la islamización forzada. Abril de 2013.

Cómo Israel ayudó a crear Hamás. Julio de 2014.

Hamás hace todo lo posible para amargar la vida a los palestinos. Febrero de 2018.

Abbas y Hamás — Abuso y tortura de palestinos. Octubre de 2018.

Diez años de titulares. Los llamé fascistas islámicos. En papel. En público. Bajo mi propio nombre. ¿Indican los títulos de esos blogs apoyo a Hamás?

Y estos son solo algunos de ellos. Pueden estar seguros de que si mis escritos ayudaran a la fiscalía en algo, se los habrían dado para que los leyeran en lugar de oponerse a ellos.

He pasado mi vida política apoyando la tradición laica y socialista de Palestina. Así que cuando la fiscalía les dice que la mañana del 7 de octubre de 2023 me desperté y decidí convertirme en reclutador del Movimiento de Resistencia Islámica, tienen derecho a preguntar: ¿en qué planeta?

7. ENTONCES, ¿POR QUÉ ESTOY AQUÍ? — UNA LEY PARA UNOS

Así que si las palabras no lo dicen, y el historial lo contradice, tienen derecho a hacer la pregunta obvia: ¿por qué se está llevando a cabo este juicio?

Permítanme responder con una comparación, y ustedes pueden sacar sus propias conclusiones.

Hay'at Tahrir al-Sham — la franquicia de Al Qaeda en Siria — fue una organización proscrita en este país hasta octubre del año pasado. Mientras seguía proscrita, y mientras su líder, que se convirtió en Presidente de Siria, aún tenía una recompensa de diez millones de dólares sobre su cabeza, eminentes figuras públicas británicas — Alastair Campbell, ex asesor de prensa de Tony Blair, y Rory Stewart, ex diputado conservador — viajaron a Damasco para mantener una amistosa entrevista filmada con él. Este es un régimen cuyas fuerzas han matado a miles de cristianos, drusos y alauíes por su religión. Volvieron a casa y fueron efusivos en sus opiniones sobre él, ante audiencias de cientos de miles.

Nadie allanó sus casas a las seis y media de la mañana. Nadie incautó sus dispositivos para investigar su "mentalidad e ideología". Se tomó la decisión de no molestarlos.

Ahora bien, cuando una ley se aplica contra ciertas personas y no contra otras, eso va contra el primer principio del estado de derecho. O las leyes son aplicables a todos, o a ninguno. Aplicarlas solo a aquellos cuyas opiniones el gobierno de turno no comparte — esa es la marca de un estado policial, no de una democracia.

Y no tienen que tomar mi palabra al pie de la letra, porque el mismo doble rasero está escrito en un lienzo más amplio. El Parlamento tipificó el genocidio y los crímenes de guerra como delitos en virtud de la Ley del Tribunal Penal Internacional de 2001. Sin embargo, los sucesivos gobiernos británicos han seguido suministrando armas a lo que la mayor parte del mundo considera un genocidio en Gaza, y sin embargo ningún ministro ha estado nunca donde yo estoy.

Esta no es una historia nueva. Nelson Mandela — cuya estatua se alza hoy en Parliament Square, frente al Parlamento — fue descrito por Margaret Thatcher y Ronald Reagan como un terrorista, y el movimiento que lideraba como un movimiento terrorista. Si esta Ley hubiera estado vigente en esas décadas, ese movimiento habría sido proscrito — y cualquiera en Gran Bretaña que escribiera "deberíamos felicitarlos" habría estado en riesgo de estar exactamente donde yo estoy ahora. El propio Mandela dijo:

"Occidente ve a los movimientos de liberación como movimientos terroristas — y por eso se me acusa de apoyar el terrorismo".

Permítanme ser preciso sobre lo que digo, porque no es lo que la fiscalía puede pretender que digo. No estoy comparando ninguna organización con Nelson Mandela. La comparación no es entre organizaciones en absoluto. Es entre gobiernos — entonces y ahora — y con qué facilidad atribuyen la palabra terrorista a quien se opone a la política de turno. Hoy, Mandela es ampliamente admirado. La etiqueta de terrorismo debería aplicarse a quienes son terroristas, no a quienes no lo son.

8. EL ESTADO SIEMPRE HA PROCESADO OPINIONES

Los jueces siempre han insistido en que los juicios ante ellos no son políticos. Lo dijeron en el juicio de Emmeline Pankhurst en 1912. El Fiscal Jefe y Procurador General Sir Rufus Isaacs enfatizó:

'El sufragio no es el problema, es el comportamiento delictivo de las sufragistas y su incitación a participar en actividad militante por la que se rompieron 54 ventanas'.

Esa fue también la opinión del juez, el Sr. Juez Coleridge, que impuso una sentencia de 9 meses en la segunda división de prisión, a pesar de la petición de clemencia del jurado.

El Ministro del Interior intervino inmediatamente para que Pankhurst fuera trasladada a la Primera División de prisión — una división reservada para presos políticos. Hace un siglo, el estado admitió lo que hoy niega: que algunos presos eran políticos.

Y consideren lo que este país ha hecho, dentro de mi vida, con leyes que procesaban a las personas por lo que eran y por lo que decían. La ley de libelo blasfemo — derogada. La ley de indecencia grave, que criminalizaba la conducta sexual entre hombres y destruyó a Oscar Wilde y Alan Turing, también fue derogada, y más que derogada: en virtud de la Ley Alan Turing de 2017, todas las condenas fueron anuladas, como si nunca hubieran existido. El propio Parlamento ha aceptado que hay momentos en que ha cometido errores, y que la ley de entonces era errónea.

El editor de Gay News, Dennis Lemon, fue la última persona condenada a 6 meses de prisión suspendida en julio de 1977 por libelo blasfemo por sugerir que Jesús era gay. El juez en su juicio, Alan King Hamilton, declaró que la homosexualidad era responsable de la caída del Imperio Romano. El juez en el juicio de Oscar Wilde lamentó que solo pudiera condenarlo a 2 años de prisión.

Los jueces casi siempre han sido los opositores más feroces de la libertad de expresión. La razón es simple. Como señaló la Law Society Gazette el 25 de junio de 2019: "Los jueces superiores son los más socialmente exclusivos de todos los profesionales, el 75% tiene educación en Oxford o Cambridge y el 65% ha ido a escuelas privadas".

Cuando el Estado procesa opiniones, siempre dice que está procesando otra cosa. Y normalmente, eventualmente, se disculpa, pero casi siempre demasiado tarde.

La libertad de expresión en este país no nos fue concedida desde arriba, ni llegó con el Convenio Europeo. Se ganó mediante la lucha política — en la Masacre de Peterloo en 1819, donde la caballería arrolló a mujeres y niños; por los cartistas en Newport que fueron brutalmente masacrados por exigir pacíficamente reformas democráticas en 1839. Personas murieron por el derecho que ejercí el 7 de octubre de 2023: el derecho a publicar una opinión que al gobierno no le gusta.

Benjamin Franklin advirtió: "Quien quiera derrocar la libertad de una nación debe comenzar por someter la libertad de expresión". George Orwell — un hombre que sabía algo tanto de socialismo como de distopía — lo resumió en una frase:

"Si la libertad significa algo, es el derecho a decirle a la gente lo que no quiere oír".

Y si quieren la filosofía alternativa — la filosofía de esta acusación — fue expresada con admirable honestidad por el dictador ugandés Idi Amin:

"Hay libertad de expresión — pero no puedo garantizar la libertad después de hablar".

Señoras y señores, quizás piensen que esa frase resume bastante bien un allanamiento al amanecer por un tuit. Fui arrestado, no por nada que hiciera, sino por lo que dije. Este caso no trata sobre terrorismo. Trata sobre la libertad de expresión.

Por eso el propio Revisor Independiente del gobierno de la legislación antiterrorista, David Anderson KC, criticó las nuevas leyes antiterroristas. Cito de su Informe de 2014 sobre Legislación Antiterrorista:

a) Otorgar facultades excesivamente amplias a ministros, fiscales y policía es indeseable en sí mismo. Como sostuvo el Tribunal Supremo en R v Gul, deja a los ciudadanos en la oscuridad y corre el riesgo de socavar el estado de derecho.

b) Someter a las leyes antiterroristas a personas que ninguna persona sensata consideraría terroristas corre el riesgo de destruir la confianza en la que dependen estos poderes especiales para ser aceptados por el público.

No he cometido violencia. No he amenazado a nadie. No he incitado a nadie. Nadie en esta sala sugiere lo contrario. Escribí un artículo.

Y por ese artículo, me enfrento a una pena máxima de catorce años de prisión. Catorce años. Por tres publicaciones y un blog. Pregúntense qué clase de país nos estamos convirtiendo para enviar a un abuelo judío de setenta y dos años — un cuidador — a prisión durante catorce años por tres tuits y un artículo de blog.

9. USTEDES — LA LÁMPARA QUE MUESTRA QUE LA LIBERTAD VIVE

Lo que me lleva, finalmente, a ustedes, miembros del Jurado.

Permítanme ser claro sobre lo que les pido, y lo que no. No les pido que dejen de lado la ley. Su Señoría les dará instrucciones sobre la ley, y deben seguir sus indicaciones. No les pido que estén de acuerdo con mi política. Pueden pensar que estoy equivocado en todo lo que creo, y eso no cambiaría nada en su tarea.

El papel del juez se refiere a la ley. El papel de los jurados es asegurar que se haga justicia. Por eso los sucesivos gobiernos han ido recortando lentamente el derecho al juicio por jurado. El anterior Secretario de Justicia, David Lammy, quería abolirlos para la mitad de los que ahora tienen derecho a jurado. No tengo dudas de que, aunque Andy Burnham ha detenido estas propuestas, volverán.

Porque esto es lo que la propia ley les otorga. Ustedes son los únicos jueces de los hechos, del contexto y del significado de las palabras. No la fiscalía. No el analista policial que seleccionó las frases. Doce personas corrientes, precisamente porque las personas corrientes saben lo que significan las palabras. La fiscalía no tiene derecho a dictar que "compartan mi artículo" significa "apoyen a Hamás". Esa pregunta les pertenece a ustedes, y a nadie más en este edificio.

Eso no es un accidente de nuestra constitución. Es todo su propósito. Lord Patrick Devlin — uno de los mejores jueces que ha dado este país — dijo:

"El juicio por jurado es más que un instrumento de justicia y más que una rueda de la constitución: es la lámpara que muestra que la libertad vive".

El jurado, dijo, es "un seguro de que la ley penal se ajustará a la idea del hombre común de lo que es justo y equitativo".

Dame Heather Hallett, que formó parte del Tribunal de Apelación durante 14 años, 2005-17, dio la Conferencia Blackstone de 2017 sobre el papel del jurado. Es Presidenta de la Investigación sobre el COVID y anteriormente de la investigación sobre la atrocidad terrorista del 7/7. Dijo:

Un jurado puede negarse a condenar a pesar de la ley y las pruebas porque concluye que la ley es una ley injusta. El jurado emite su veredicto sobre la ley. En segundo lugar, asegura que la fiscalía y el juez están siendo juzgados.

Hay una placa en la entrada del Old Bailey. Conmemora el caso legal más famoso de todos — el de Bushell. El jurado en 1670 se negó a condenar a dos cuáqueros, William Penn y William Mead, por el delito de predicación ilegal. Por esa negativa, los jurados fueron encerrados durante dos noches sin comida, agua, fuego — ni orinal. No cedieron. Y de su obstinación, en el caso Bushell, surgió el derecho que ahora poseen: el derecho de un jurado a emitir su veredicto según su conciencia y sus convicciones, y a no rendir cuentas a nadie por ello.

Les pido algo mucho más modesto que lo que hicieron aquellos doce. Les pido que lean tres publicaciones y un artículo, en su contexto completo, con su propio sentido común — y que respondan honestamente a las dos únicas preguntas de este caso. ¿Eran esas palabras una invitación a apoyar a Hamás? ¿Y estaba yo, un socialista judío con veinte años de críticas publicadas a Hamás, reclutando a sabiendas para ellos?

Y entiendan que su respuesta no se quedará en esta sala. Si estas tres publicaciones son terrorismo, entonces la palabra tiene un nuevo significado para todos en este país. Cada estudiante que comparte un artículo. Cada pensionista que retuitea la opinión equivocada. Cada escritor, cada bloguero, cada uno de sus vecinos con una cuenta de redes sociales y una opinión sobre una guerra. ¿Puede ser realmente la ley de Inglaterra que cualquiera de ellos — que cualquiera de ustedes — sea condenado a catorce años de prisión por un tuit? Tienen el poder, hoy, de responder a esa pregunta. Sea cual sea su respuesta, será recordada mucho después de que este juicio sea olvidado.

Si les queda duda de si realmente estaba invitando a la gente a apoyar una organización proscrita — deben absolverme. Eso no es política. Es la ley.

10. FINALMENTE

Les dije al principio lo que significa ser yo, de pie en este banquillo. Permítanme terminar con por qué debería importarles.

Nací ocho años después de que se abrieran las puertas de los campos. Fueron soldados británicos quienes abrieron las puertas de Belsen. Cualesquiera que sean las disputas que he tenido con los gobiernos británicos — y hoy han oído que he tenido muchas — nunca he dudado de lo que eso significaba.

No digo esto para pedir su simpatía. Lo digo porque la historia de mi familia me enseñó una cosa por encima de todas las demás. El momento que importa nunca es el ruidoso. Es el silencioso — cuando a personas corrientes y decentes se les pide que acepten algo que no les parece bien, y lo hacen, porque es más fácil, porque el lenguaje es técnico, porque alguien con autoridad les ha asegurado que es necesario. Les pido que se aseguren de que nadie más pase por lo que yo he experimentado.

No solo un caso como este pendiendo sobre mi cabeza durante 3 años, sino el acoso que he sufrido por parte del Estado. Cinco veces en los últimos dos años me han excluido bancariamente por lo que llaman "razones regulatorias". Primero fue Nationwide Bank, donde había estado durante un cuarto de siglo, luego HSBC que cerró una cuenta que mi esposa y yo abrimos para las prestaciones por discapacidad de nuestro hijo Daniel. Luego First Direct, donde había estado 33 años, solo 3 menos de lo que el propio banco había existido. Luego este año Santander y la sociedad de construcción Kent Reliance.

Está claro que algún organismo del estado — probablemente la NCA — filtró información falsa y maliciosa a los bancos y, según la legislación contra el blanqueo de capitales, no pueden decírmelo.

Lord Lane, Lord Presidente del Tribunal de Inglaterra de 1980 a 1992, lo expresó mejor que nadie en un debate en la Cámara de los Lores el 7 de abril de 1989:

"La pérdida de la libertad rara vez ocurre de la noche a la mañana. La opresión no se presenta en la puerta con bigote de cepillo y brazalete con esvástica — se acerca insidiosamente... paso a paso, y de repente el desafortunado ciudadano se da cuenta de que se ha ido".

Ustedes son doce personas corrientes, y este es uno de esos momentos silenciosos. No se les pide que hagan una protesta, ni que cambien ninguna ley. Se les pide que miren tres mensajes cortos y un artículo, y que respondan, según su conciencia: ¿era eso una invitación a apoyar a Hamás — y sabía yo que eso era lo que estaba haciendo?

Aunque hoy estoy yo siendo juzgado, en realidad es la libertad de expresión en este país la que está siendo juzgada. El pretexto de este ataque es el terrorismo. Sin embargo, eso es todo lo que es. Un pretexto. Terminaré con una cita de uno de los padres fundadores de Estados Unidos, Benjamin Franklin, que dijo:

"Quienes cambian libertad por seguridad no merecen ni lo uno ni lo otro".


Gracias, miembros del jurado." 

 (Tony Greenstein, en Greg Hadfield, blog, 21/08/26, traducción Deepseek) 

21.8.26

Un retrato de la vida bajo el genocidio palestino... el sonido que acompaña a Gaza día y noche es el zumbido de los drones militares israelíes, que sobrevuelan la zona en enjambres y vigilan incansablemente cada rincón de la Franja... Los niños de Gaza no conocen una vida cotidiana sin ese sonido amenazador que les acompaña día y noche, sin descanso... así, la ocupación se apodera del paisaje sonoro y envía un mensaje a sus habitantes: están siendo vigilados sin tregua y el próximo proyectil puede alcanzar a cualquiera de ellos aquí o allá... Este estruendoso zumbido es una mezcla de dominación auditiva, terror sónico e intimidación psicológica... todos los palestinos de Gaza han vivido en carne propia las tragedias asociadas a estos drones militares en sus diversas formas, al ser testigos de primera mano de los bombardeos que se cobraron la vida de familiares, vecinos y seres queridos... El mundo ha llegado a saber que en Gaza no hay ningún refugio, ni ningún lugar dentro de ella que sea seguro... Incluso las escuelas de las Naciones Unidas en las que las familias desplazadas buscaban refugio se convirtieron en trampas para repetidas matanzas masivas... La vida cotidiana en Gaza consiste en aguantar sin grifos de agua y sin ninguna posibilidad garantizada y segura de saciar la sed... Los ataques israelíes han tenido como objetivo en repetidas ocasiones a hombres y mujeres palestinos de todas las edades, incluidos niños, durante su angustiosa marcha en busca de agua... Las familias palestinas se han visto obligadas a repartir estas tareas diarias entre sus miembros: una persona debe ir a buscar toda el agua que pueda encontrar; otras llevan recipientes vacíos con la esperanza de llenarlos con los escasos alimentos que, sin embargo, distan mucho de cubrir las necesidades nutricionales tanto de niños como de adultos; otras, en cambio, soportan las penurias de buscar harina y otros productos de primera necesidad... Puede que no encuentren nada. Puede que regresen heridos por las balas israelíes, o con los cuerpos destrozados por los proyectiles de quien se autodenomina «el ejército más moral del mundo»... apenas hay un niño en Gaza que no haya visto repetidamente restos humanos destrozados... Algunos de esos restos pueden pertenecer a personas que el niño conocía bien: familiares, vecinos o amigos... su tragedia agravada no le dará oportunidad de reflexionar sobre todo lo ocurrido, porque la maquinaria del genocidio puede aplastarlo en cualquier momento (Hossam Shaker)

"El zumbido de los drones, la búsqueda de agua, los dientes desmoronados y las sandalias gastadas revelan lo que las cifras de víctimas no pueden transmitir sobre la matanza que Israel sigue perpetrando.

 La vida bajo el genocidio tiene sus rituales cotidianos habituales. Una mirada perspicaz detecta horrores latentes en las escenas que se suceden en las pantallas.

En otros lugares, la propia escena desaparece bajo los escombros, sepultando los cuerpos de miles de palestinos a los que se les cortó la respiración allí abajo, mientras sus familias siguen sin poder recuperarlos.

En la Franja de Gaza, la brutalidad moderna ha dejado sentir su terrible presencia a través de una atrocidad tras otra, a la vista de todo el mundo.

Estos horrores no fueron causados por un desastre natural, sino por el tsunami del genocidio moderno llevado a cabo por Israel utilizando armas, municiones y tecnologías estadounidenses y occidentales.

El genocidio se ha apoderado de los rasgos definitorios de la vida cotidiana en todos sus detalles, dejando su trágica huella en la población en todos los ámbitos.

 Los fragmentos que siguen se han extraído de esa realidad.

Los niños de Gaza no conocen una vida cotidiana sin un sonido amenazador que les acompaña día y noche, sin descanso. Así ha sido casi desde el momento en que abrieron los ojos al mundo por primera vez.
Terror sónico

El sonido que acompaña a Gaza día y noche es el zumbido de los drones militares israelíes, que sobrevuelan la zona en enjambres y vigilan incansablemente cada rincón de la Franja de Gaza las veinticuatro horas del día.

Estos drones deben su nombre local a su inquietante efecto acústico: los residentes los llaman «zanana», un término árabe acuñado a partir del zumbido que emiten.

 A los niños pequeños, asediados en esta estrecha franja con vistas a la costa del mar Mediterráneo, les puede resultar difícil imaginar un mundo libre de ruido, un ruido que les infunde una sensación constante de amenaza, de bombardeo que puede producirse en cualquier momento.

De este modo, la ocupación se apodera del paisaje sonoro y envía un mensaje a sus habitantes: están siendo vigilados sin tregua y el próximo proyectil puede alcanzar a cualquiera de ellos aquí o allá, matando o hiriendo a esa persona junto con todos los que se encuentren cerca.

Este estruendoso zumbido es una mezcla de dominación auditiva, terror sónico e intimidación psicológica.

Todos los palestinos de Gaza han vivido en carne propia las tragedias asociadas a estos drones militares en sus diversas formas, al ser testigos de primera mano de los bombardeos que se cobraron la vida de familiares, vecinos y seres queridos, cuyos cuerpos quedaron destrozados mientras que sus recuerdos permanecieron intactos.

Los ataques aéreos eran desconocidos antes de la era moderna. Comenzaron a desarrollarse durante la Primera Guerra Mundial y dieron lugar a una práctica preventiva: se hacían sonar sirenas de alarma para que la gente pudiera ponerse a cubierto y buscar refugio en los abrigos preparados para tal fin.

La campaña genocida dirigida contra el pueblo palestino en Gaza desde octubre de 2023 ha empleado los instrumentos de guerra más avanzados de su época, incluidas escuadrillas de aviones de combate y drones de fabricación estadounidense que se reparten la labor de bombardeo aéreo.

Esto no es fruto de la negligencia ni de un fallo técnico. La propia idea de las sirenas de alarma se ha vuelto absurda, ya que los bombardeos han continuado sin interrupción, lo que convierte cualquier aviso en una broma cruel.

Y lo que es más importante, no hay ningún refugio al que puedan acudir los residentes, ni posibilidad alguna de protegerse de los horrores explosivos que caen del cielo.

El hacinamiento de civiles en un refugio subterráneo supondría en sí mismo un grave riesgo para sus vidas. Las municiones pesadas penetran profundamente bajo la superficie y dejan enormes cráteres, como se ha visto en el corazón de barrios residenciales, en campos de refugiados, alrededor de hospitales y cerca de lugares de culto.

Las herramientas rudimentarias de que se dispone no permiten rescatar a quienes quedan atrapados bajo los escombros.

El mundo ha llegado a saber que en Gaza no hay ningún refugio, ni ningún lugar dentro de ella que sea seguro.

Incluso las escuelas de las Naciones Unidas en las que las familias desplazadas buscaban refugio se convirtieron en trampas para repetidas matanzas masivas. Lo mismo ocurrió con los lugares de culto musulmanes y cristianos, que fueron arrasados. Ni siquiera se salvaron los monasterios históricos.

Los hospitales quedaron reducidos a ruinas, se masacró al personal de las ambulancias, no se respetaron las instalaciones de la Cruz Roja y siete trabajadores humanitarios de World Central Kitchen perdieron la vida cuando su convoy fue atacado en Deir al-Balah el 1 de abril de 2024.

 El arte de la supervivencia

La vida cotidiana en Gaza consiste en aguantar sin grifos de agua y sin ninguna posibilidad garantizada y segura de saciar la sed.

Desde el principio, el ejército de ocupación destruyó las redes de agua de Gaza. El 9 de octubre de 2023, el entonces ministro de Defensa, Yoav Gallant, anunció un «asedio total» de la Franja. Se cortó el suministro de agua a sus más de dos millones de habitantes.

Con la mayoría de las viviendas destruidas y la infraestructura civil devastada, el grifo doméstico habitual ha desaparecido casi por completo. Solo quedan unos pocos puntos de agua, donde los residentes se agolpan para llenar recipientes con medios rudimentarios. Lo que antes llevaba unos segundos en un grifo se ha convertido en un largo recorrido diario, sin garantía de un regreso seguro.

Los ataques israelíes han tenido como objetivo en repetidas ocasiones a hombres y mujeres palestinos de todas las edades, incluidos niños, durante su angustiosa marcha en busca de agua.

Las familias palestinas se han visto obligadas a repartir estas tareas diarias entre sus miembros: una persona debe ir a buscar toda el agua que pueda encontrar; otras llevan recipientes vacíos con la esperanza de llenarlos con los escasos alimentos que, sin embargo, distan mucho de cubrir las necesidades nutricionales tanto de niños como de adultos; otras, en cambio, soportan las penurias de buscar harina y otros productos de primera necesidad.

Puede que no encuentren nada. Puede que regresen heridos por las balas israelíes, o con los cuerpos destrozados por los proyectiles de quien se autodenomina «el ejército más moral del mundo».

Cuando conseguir agua requiere un esfuerzo tan amenazador y arduo, intentar satisfacer necesidades humanas básicas, como hacer sus necesidades o bañarse, debe realizarse en condiciones degradantes, especialmente para las mujeres y las niñas.

Las mujeres palestinas de Gaza merecen reconocimiento por su dominio del arte de la supervivencia en estas circunstancias aplastantes.

Han tenido que tomar la iniciativa para trasladar a sus familias desde las ruinas de sus hogares destruidos a un espacio abierto junto a la carretera o en la arena de la playa. Ayudan a montar tiendas de campaña con cualquier material disponible, en una forma de reciclaje forzado.

En este modo de vida tan duro, hay que olvidar todo lo que nuestra generación sabe sobre perfumes, cosméticos y productos para el cuidado de la piel. Las mujeres y las niñas deben adaptarse a una realidad en la que ni siquiera se dispone de necesidades básicas como productos de higiene femenina o aseos normales.

Además, las mujeres de todas las edades soportan una carga inmensa en circunstancias en las que la intimidad se ha reducido al mínimo absoluto.

La cocina tal y como la conocen las familias normales ha desaparecido por completo. Cualquier alimento disponible debe cocinarse en un fogón de arcilla o piedra, que las madres se ven obligadas a alimentar quemando materiales nocivos para la salud y el medio ambiente.

Este método puede, por sí mismo, provocar incendios que arrasen las abarrotadas tiendas de campaña de las familias desplazadas.

Cuando una persona de Gaza habla, podemos percibir detalles que normalmente no revelaría. Es posible que haya perdido definitivamente algunos dientes, como les ha ocurrido a un gran número de residentes en quienes el genocidio también ha dejado su huella en este aspecto.

Esto ocurrió después de que el ejército de ocupación arrasara las clínicas dentales de toda la Franja y destruyera, incendiara o dejara fuera de servicio los hospitales que anteriormente atendían a pacientes odontológicos. También causó numerosas bajas entre el personal médico.

Durante un largo periodo, los residentes sufrieron la prohibición de la entrada de medicamentos, suministros terapéuticos y equipamiento médico.

El simple hecho de conseguir pasta de dientes y un cepillo de dientes en el mercado se convirtió en un lujo inalcanzable.

Esta lamentable realidad ha provocado un deterioro colectivo de la salud dental que afecta a todas las generaciones. Esta sociedad de dientes desmoronados es una imagen elocuente de la privación forzada impuesta a una población en un territorio donde un asedio asfixiante estrangula la vida cotidiana, arrancando los dientes de los rostros pálidos de su gente y, en ocasiones, dejándolos sin comida que merezca la pena masticar.
Testigos descalzos

El ejército de ocupación israelí ha obligado a la mayor parte de la población de la Franja de Gaza a desplazarse repetidamente de una zona a otra, mediante órdenes de expulsión repentinas o ataques intensificados.

Una y otra vez, los residentes han tenido que avanzar a toda prisa por caminos accidentados y destrozados por las excavadoras, o desplazarse entre montones de escombros y basura hacia algún destino dentro de la Franja, cargando con sus pertenencias y los materiales necesarios para acampar de forma rudimentaria.

Apenas se instalan allí, el ejército puede obligarlos a huir una vez más hacia otro destino, y así continúa el ciclo.

Los palestinos, tanto jóvenes como mayores, han sufrido desplazamientos en direcciones opuestas: a pie, a bordo de carros tirados por caballos o burros, o en cualquier vehículo que les quedara.

Entre las escenas presenciadas por el mundo se encontraban personas desplazadas caminando con sandalias gastadas, o incluso descalzas, después de que sus zapatos se hubieran desintegrado durante el largo viaje y no pudieran encontrar un calzado adecuado para sustituirlos.

Los residentes se ven obligados a remendar sus zapatos y reparar las sandalias desgastadas.

Dado que las autoridades de ocupación han impedido la entrada de muchos productos de primera necesidad para la población, hacerse con un nuevo par de zapatos, o incluso un simple par de sandalias, se ha convertido en una aspiración inalcanzable para muchos.

La crueldad de la vida cotidiana en Gaza queda patente en muchas escenas como esta: niños y adultos sin calzado en condiciones que deben soportar largas marchas a lo largo de las rutas de desplazamiento. Sin embargo, en esta realidad despiadada, esto dista mucho de ser su mayor preocupación.

Una de las verdades más espantosas es que apenas hay un niño en Gaza que no haya visto repetidamente restos humanos destrozados.

Algunos de esos restos pueden pertenecer a personas que el niño conocía bien: familiares, vecinos o amigos. Algunos de estos fragmentos quedan grabados en la mente de los niños. Es posible que lleguen a considerar la vida manchada de sangre y restos humanos como algo habitual en esta parte concreta del mundo.

Un niño en este genocidio no es meramente un testigo de lo que está ocurriendo, sino una víctima directa, tal y como confirman los aterradores indicadores estadísticos documentados en informes especializados de la ONU.

Un niño que pasa un periodo prolongado bajo los escombros no sale ileso.

Suspendido entre la vida y la muerte, viendo cómo el aliento de quienes le rodean se apaga en la más absoluta oscuridad, el niño casi pierde toda esperanza de salir con vida —hasta que, por fin, una mano se extiende hacia él y, con inmensa dificultad, le arrastra de vuelta a la superficie de la vida.

En esta nueva vida, el niño no encontrará ningún hogar en el que vivir. Puede que sea casi el único miembro de su familia que queda con vida.

Sin embargo, su tragedia agravada no le dará oportunidad de reflexionar sobre todo lo ocurrido, porque la maquinaria del genocidio puede aplastarlo en cualquier momento.

¿Qué han dejado los horrores del genocidio de las convenciones destinadas a proteger la infancia, en un mundo que ha permitido que toda esta brutalidad visible contra los niños palestinos continúe año tras año, con sus atrocidades retransmitidas en directo, sin que el mundo las frene?"

(Hossam Shaker,  Middle East Eye, 16/08/26, traducción DEEPL)

9.8.26

Israel y la extrema derecha europea intentaron explotar Ceuta para socavar la solidaridad con Palestina... casi tan rápido como surgieron las dimensiones humanitarias de la crisis, fueron eclipsadas por otro relato... en cuestión de horas, las redes sociales se llenaron de advertencias sobre una "invasión islámica"... los hechos alimentaron una narrativa promovida por el gobierno israelí y secundada por sus aliados políticos en Europa: que la inmigración musulmana, el creciente criticismo a Israel y las preocupaciones sobre el antisemitismo están cada vez más interconectados... Netanyahu ha presentado a Israel y Europa como socios en una lucha compartida contra el Islam... La oposición a la política israelí ya no se presenta principalmente como una respuesta a una catástrofe humanitaria, la ocupación o violaciones del derecho internacional, se enmarca como una consecuencia de la influencia política de las comunidades musulmanas... Las campañas por los derechos palestinos se presentan, en algunos círculos, no como movimientos basados en los derechos humanos o el derecho internacional, sino como vehículos para el antisemitismo importado... Para sectores de la derecha nacionalista europea, el apoyo a Israel brinda la oportunidad de presentarse como defensores de las comunidades judías mientras aplican políticas dirigidas contra las minorías musulmanas y los migrantes... el apoyo a Israel se ha entrelazado con un proyecto político más amplio definido por la oposición a la inmigración, el multiculturalismo y el Islam... Ceuta debería haber sido recordada ante todo como una tragedia humanitaria. En cambio, se convirtió en otro capítulo de las guerras culturales europeas (Ahmed Najar)

 "Cómo Israel y la extrema derecha europea intentaron explotar Ceuta.

Está surgiendo una narrativa poderosa que vincula la migración con el antisemitismo en un esfuerzo por socavar la solidaridad con Palestina.

Las imágenes desde Ceuta fueron trágicas. Miles de personas desesperadas intentaron cruzar desde Marruecos hacia el enclave español, lo que dejó decenas de muertos y reavivó uno de los debates políticos más polémicos de Europa. Sin embargo, casi tan rápido como surgieron las dimensiones humanitarias de la crisis, fueron eclipsadas por otra cosa.

En cuestión de horas, las redes sociales se llenaron de advertencias sobre una "invasión islámica". El hashtag #StopIslam se difundió rápidamente entre las redes de extrema derecha. Políticos que habían hecho campaña durante mucho tiempo contra la inmigración aprovecharon los hechos como prueba de que Europa no enfrentaba simplemente un desafío fronterizo, sino uno civilizatorio. Los llamados a endurecer los controles fronterizos no se hicieron esperar, mientras que Italia anunció que restablecía los controles fronterizos con España.

La velocidad de esa transformación es quizás el aspecto más revelador de la crisis.

Antes de que los investigadores establecieran las circunstancias completas de los cruces, antes de que muchos de los fallecidos hubieran siquiera sido identificados, políticos prominentes, comentaristas y activistas en línea ya parecían estar seguros de lo que significaba Ceuta. Esa certeza merece tanto escrutinio como la propia tragedia.

La pregunta que cabe plantearse ahora, por tanto, es quién se benefició de la forma en que se interpretaron inmediatamente los hechos en Ceuta.

Los beneficiarios se hicieron evidentes rápidamente. La derecha nacionalista europea encontró material fresco para reforzar sus advertencias de larga data sobre la migración y el Islam. Los activistas anti-musulmanes obtuvieron otra oportunidad para presentar a los musulmanes como una amenaza interna para la seguridad. Al mismo tiempo, los hechos alimentaron una narrativa más amplia promovida por el gobierno israelí y secundada por sus aliados políticos en Europa: que la inmigración musulmana, el creciente criticismo a Israel y las preocupaciones sobre el antisemitismo están cada vez más interconectados.

Esa narrativa se ha vuelto más pronunciada desde la guerra en Gaza. A medida que la indignación pública por el genocidio de Israel ha crecido en toda Europa, los funcionarios israelíes han argumentado repetidamente que el cambio en las actitudes europeas está impulsado menos por la escala de la destrucción en Gaza que por el cambio demográfico y la creciente influencia política de las comunidades musulmanas.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha sido uno de ellos. En discursos y declaraciones públicas, ha presentado a Israel y Europa como socios en una lucha compartida contra el Islam radical, la migración masiva y lo que él describe como un desafío más amplio a la civilización occidental. En este relato, Israel ya no solo se está defendiendo a sí mismo; está defendiendo a la propia Europa.

Este marco tiene profundas consecuencias políticas.

Desvía el debate de la conducta genocida de Israel en Gaza hacia la identidad de quienes la critican. La oposición a la política israelí ya no se presenta principalmente como una respuesta a una catástrofe humanitaria, la ocupación o violaciones del derecho internacional. En cambio, se enmarca cada vez más como una consecuencia del cambio demográfico y la influencia política de las comunidades musulmanas.

No importa que, en varios países europeos, mayorías de hasta el 78% tengan opiniones desfavorables de Israel, naciones donde los musulmanes representan menos del 10%.

Aun así, líderes políticos como Viktor Orbán, Geert Wilders y Marine Le Pen se aferran a esta narrativa, expresando un fuerte apoyo a Israel mientras persiguen agendas antiinmigración de línea dura. En Gran Bretaña, figuras como Tommy Robinson han presentado de manera similar a Israel como la primera línea en una lucha civilizatoria más amplia con el Islam. Cada vez más, el apoyo a Israel se ha entrelazado con un proyecto político más amplio definido por la oposición a la inmigración, el multiculturalismo y el Islam.

La convergencia es llamativa.

Para sectores de la derecha nacionalista europea, el apoyo a Israel brinda la oportunidad de presentarse como defensores de las comunidades judías mientras aplican políticas dirigidas contra las minorías musulmanas y los migrantes. Para el gobierno israelí actual, estos movimientos ofrecen un apoyo diplomático fiable al tiempo que refuerzan una narrativa que vincula las críticas a Israel con ansiedades más amplias sobre la migración y la seguridad. Los intereses políticos son distintos, pero se refuerzan mutuamente cada vez más.

Las consecuencias se extienden mucho más allá de la política electoral.

En toda Europa, los debates sobre Palestina se discuten cada vez más a través del lenguaje de la seguridad. Las manifestaciones contra la guerra en Gaza a veces se presentan menos como expresiones de disidencia política que como posibles problemas de orden público. Las organizaciones musulmanas son vistas a través de la lente de la lucha contra el extremismo. Las campañas por los derechos palestinos se presentan, en algunos círculos, no como movimientos basados en los derechos humanos o el derecho internacional, sino como vehículos para el antisemitismo importado.

Nada de esto disminuye la realidad del antisemitismo. Sigue siendo una forma grave y persistente de racismo que debe ser combatida dondequiera que aparezca.

Pero hay una distinción importante entre combatir el antisemitismo y ampliar su significado para abarcar las críticas a la política del gobierno israelí. Cuando esa distinción se difumina, se limita el debate legítimo y se corre el riesgo de debilitar, por uso excesivo y politización, una herramienta vital para enfrentar el antisemitismo genuino.

Visto en este contexto, Ceuta se convierte en algo más que una historia de migración.

La notable velocidad con la que políticos, comentaristas y activistas convergieron en torno a temas familiares sugiere que la infraestructura política para interpretar tales eventos ya existía.

Ya sea coordinado o totalmente independiente, el efecto político es el mismo. Una narrativa refuerza a la siguiente. El miedo a la migración alimenta la hostilidad hacia los musulmanes. La hostilidad hacia los musulmanes hace que la solidaridad con los palestinos parezca cada vez más sospechosa. Una vez que el apoyo a los derechos palestinos se replantea como una cuestión de seguridad en lugar de una cuestión política o humanitaria, es más fácil descartar el escrutinio de las acciones de Israel.

Esto importa porque el debate ya no es solo sobre fronteras.

Se trata de legitimidad. Se trata de qué voces se consideran creíbles, qué sufrimiento merece reconocimiento y qué causas políticas se consideran legítimas. Si la solidaridad con los palestinos puede ser retratada como el producto del cambio demográfico en lugar de una respuesta moral a la devastación de Gaza, entonces la atención se aleja de la conducta de los estados y se dirige hacia las identidades de quienes plantean preocupaciones.

Ceuta debería haber sido recordada ante todo como una tragedia humanitaria. En cambio, se convirtió en otro capítulo de las guerras culturales europeas.

Cuando los desastres humanitarios se entienden menos por las vidas que destruyen que por las narrativas políticas que pueden sostener, la verdad corre el riesgo de volverse secundaria frente a la utilidad política. El miedo deja de ser meramente una reacción a los eventos y se convierte en una ideología rectora.

Y una vez que el miedo se convierte en ideología, la impunidad nunca está lejos." 

(Ahmed Najar , AlJazeera, 03/08/26, enlaces en el original)