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4.9.26

Partido Popular y Vox, ¿qué desean? Desean ver a Sánchez sentado en el banquillo ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo... No les salió con la amnistía. Tampoco con el hermano de Sánchez. No les salió con Begoña Gómez ni tampoco señalando la corrupción. Ahora quieren sentar al Presidente en el banquillo por Traición. Tienen mucha prisa por recuperar el gobierno (Enric Juliana, Fernando Berlín)

Fernando Berlín @radiocable

No les salió con la Amnistía; tampoco con el hermano de Sánchez. 

No les salió con Begoña Gómez ni tampoco señalando la corrupción. 

Ahora quieren sentar al Presidente en el banquillo por Traición. 

Tienen mucha prisa por recuperar el gobierno.

Declaraciones de Enric Juliana: https://x.com/HoyPorHoy/status/2095808624723411347/video/1

2:13 p. m. · 4 sept. 2026 ·21,3 mil Visualizaciones

"Yo destacaría dos puntos, dos notas.

Primero, los cañones de Wad-Ras. Si alguien nos dice hace 15 días que el presidente arrancaría un discurso en el Congreso de los Diputados mencionando que los leones del Congreso fueron fundidos con el bronce de los cañones requisados a Marruecos en la batalla de Wad-Ras en 1860, no nos lo creemos. ¿Y eso qué significa, más allá de la anécdota y del aporte histórico? Significa que ayer Sánchez empezó a modular la posición respecto a Marruecos. ¿Hasta dónde la modulará? Ese es uno de los interrogantes para la próxima y las siguientes semanas.

Pero hay más. La derecha, la oposición. Convergencia sobre un punto con modulación distinta, con versión distinta, pero ambos partidos, Partido Popular y Vox, ¿qué desean? Desean ver a Sánchez sentado en el banquillo ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo.

Vox plantea lo siguiente. Acusar a Sánchez de alta traición. Ayer quedó perfectamente verbalizado por parte de Santiago Abascal. Vox recoge a Abascal una idea lanzada el pasado mes de julio por el jurista Pedro Cruz Villalón en un artículo en la prensa. Exmagistrado del Tribunal Constitucional. Acogido luego con cierto entusiasmo por algunos núcleos de opinión de Madrid.

Alta traición. Pero para ello debería aprobarse esta iniciativa en el Congreso de los Diputados. Artículo 102 de la Constitución. Nadie había reparado en él. Ha de faltar el 25% de los diputados para llevarlo a la discusión. Mayoría absoluta para aprobarlo y luego conducirlo al Tribunal Supremo.

Que debería ver si tiene lugar un juicio sobre ello. Una vía difícil. Necesitaría de arranque el voto del PP. El PP no se lo va a dar de entrada. Hoy por hoy no lo contemplan. Pero ayer habló del Tribunal Supremo.

Mencionó el Tribunal Supremo. ¿Y por qué mencionó el Tribunal Supremo ni que fuese de pasada? Porque el PP está pensando en la posibilidad de que la instrucción iniciada en la Audiencia Nacional por la juez Tardón, que estos días está siendo objeto de un primer barullo táctico, salte en algún momento determinado al Tribunal Supremo. Es decir, a la Sala Segunda del Tribunal Supremo. A la Sala Segunda rompe olas de todas las grandes tensiones de España."         (Ser,04/09/26)

27.8.26

Trama hidrocarburos: Interpol detén Alejandro Hamlyn, líder da empresa que dirixiu un alto cargo de Alfonso Rueda... Hafesa Enerxía, a empresa do detido Alejandro Hamlyn, foi dirixida por Norberto Uzal, que tivo responsabilidade na Xunta da Galiza cando Feixoo era presidente e Rueda conselleiro de Presidencia... Uzal foi director xeral de Administración local entre 2009 e 2013 (Nós)

"Interpol detivo en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos) ao empresario Alejandro Hamlyn, cuxa compañía Hafesa foi declarada culpábel nun xuízo por fraude de hidrocarburos realizado na Audiencia Nacional e ao que el non se presentou ao estar fuxido. Aliás, Hamlyn está vinculado a ex militante do PSOE Leire Díez, peza chave nunha presunta trama para desbaratar causas xudiciais que afectasen os socialistas e ao Goberno estatal. Segundo confirmaron fontes policiais, a detención levouse a cabo esta segunda feira e principiaron os trámites para a extradición, un proceso que se dilatará uns meses.

Doutra parte, fontes xudiciais indicaron que o empresario tiña unha petición de extradición da Sección Cuarta da Audiencia Nacional pola causa de hidrocarburos por mor da súa non comparecencia no xuízo, a cal estaba cursada e pendente da súa detención.

O nome de Hamlyn adquiriu notoriedade despois de transcender uns audios dunha reunión por videoconferencia na que o empresario participou desde Dubai (Emiratos Árabes Unidos) con Leire Díez, na que a ex militante falaba de solicitar probas contra a Unidade Central Operativa (UCO) da Garda Civil e o fiscal José Grinda.

Naquel encontro, o empresario vasco ofreceuse a facilitar información comprometedora contra a UCO e, a cambio, Díez falou de favores xudiciais a cambio, de acordo aos audios filtrados. Con todo, ambos negaron con posterioridade eses dous extremos.

Os audios desta reunión foron a orixe da primeira causa do 'caso Leire Díez' nos xulgados de Praza de Castela (Madrid), na que o maxistrado Arturo Zamarriego imputou a ex militante, o empresario Javier Pérez Dolset e o xornalista Pere Rusiñol como presuntos autores de delitos de suborno e tráfico de influencias.

Aliás, a Audiencia Nacional condenou o pasado novembro a compañía Hafesa Enerxía e a 14 persoas con penas de cárcere por unha fraude fiscal en concepto de IVE de hidrocarburos de 154 millóns de euros entre 2016 e 2019.

Entre os condenados está Norberto Uzal, entón director xeral da compañía e quen, antes do seu paso ao sector privado, tivo responsabilidades na Xunta da Galiza. En concreto, cando o agora líder do PP, Alberto Núñez Feixoo, dirixía o Goberno galego, e o actual presidente galego, Alfonso Rueda, era conselleiro de Presidencia, Uzal foi director xeral de Administración local entre 2009 e 2013."

(NósDiario, 26/08/26)

23.8.26

Feijóo ha encontrado en la crisis de Ceuta un terreno especialmente fértil para la política del miedo... desplaza el debate desde la gestión de una emergencia real hacia la construcción de una amenaza colectiva...y utiliza la inmigración como recipiente en el que introducir sucesivamente la enfermedad, la delincuencia, el miedo de las mujeres y la seguridad nacional... hay un problema político, fronterizo, humanitario y administrativo de enorme dimensión... y utilizar esa realidad para describir una ciudad entregada al abandono gubernamental o para convertir a quienes han cruzado la frontera en una categoría de riesgo sanitario y social... cuando el sistema sanitario, sometido a una exigencia excepcional, ha conseguido absorberla sin dejar de atender a la población ceutí... Europa conoce bien ese mecanismo político. Primero se construye un colectivo peligroso y después se presenta su exclusión como una forma de proteger derechos que en otros debates apenas reciben la misma atención... Feijóo no tiene derecho a confundir deliberadamente preocupación con miedo y gestión migratoria con sospecha colectiva... Ceuta necesita una salida digna para miles de personas atrapadas en una situación insostenible. Lo que difícilmente necesita es que su angustia se convierta en combustible electoral (Eva Maldonado) La presidenta de la la Sociedad Española de Epidemiología lanza un mensaje de tranquilidad a la población al asegurar que "no existe un riesgo de contagio" y señala que la xenofobia sí es "contagiosa"... las enfermedades señaladas por el dirigente popular no se transmiten con un simple encuentro casual en la vía pública... Es importante que los inmigrantes vivan en condiciones dignas, que tengan acceso al saneamiento básico, a agua y alimentos seguros, a una pernocta digna y segura, sin hacinamiento para que no se den las condiciones para que haya algún brote

"Feijóo convierte el miedo en su argumento sobre Ceuta.

El líder del PP acusa al Gobierno de indolencia y apela incluso al temor de las mujeres, pese a que los datos sanitarios desmienten el colapso y el Estado mantiene un amplio dispositivo en la ciudad.

 Alberto Núñez Feijóo ha encontrado en la crisis de  un terreno especialmente fértil para la política del miedo. Este domingo reclamó al Gobierno mayor "sensibilidad" con la ciudad autónoma, habló de una crisis "migratoria, de salud pública, de orden público y de seguridad nacional" y culminó su mensaje con una frase cuidadosamente elegida para ampliar el alcance emocional de su denuncia. "Las mujeres tienen derecho a salir a la calle sin miedo".

La afirmación merece detenerse en ella porque un dirigente político conoce perfectamente el significado de las asociaciones que construye. Feijóo introdujo la seguridad de las mujeres dentro de su diagnóstico sobre una llegada extraordinaria de población migrante sin aportar en ese mensaje ningún dato que permita establecer una relación general entre ambos fenómenos. Es una forma de hablar de inmigración que desplaza el debate desde la gestión de una emergencia real hacia la construcción de una amenaza colectiva.

Ceuta atraviesa una situación extraordinariamente grave y sería absurdo negarlo. La entrada masiva registrada a finales de julio desbordó la capacidad habitual de una ciudad de apenas 83.000 habitantes, dejó miles de personas necesitadas de alojamiento y obligó a desplegar unos 3.600 efectivos de seguridad y militares. Marruecos ha reforzado también el control de su lado de la frontera y este fin de semana impidió nuevos intentos de entrada protagonizados por centenares de personas.

Hay, por tanto, un problema político, fronterizo, humanitario y administrativo de enorme dimensión. Lo que resulta bastante más discutible es utilizar esa realidad para describir una ciudad entregada al abandono gubernamental o para convertir a quienes han cruzado la frontera en una categoría de riesgo sanitario y social.

Los datos ofrecidos este domingo por Mónica García permiten introducir algo de precisión en esa fotografía. Sanidad ha atendido a 5.800 migrantes durante los últimos quince días, pero el Hospital Universitario de Ceuta registra 101 personas ingresadas sobre una capacidad ampliada hasta 212 camas. Solo 28 de esos pacientes son migrantes. No se han suspendido consultas ni operaciones ordinarias y el centro permanece en el nivel 1 de su plan de emergencias. El Ministerio ha reforzado además la asistencia con más de 60 profesionales adicionales y la plantilla efectiva supera ampliamente su dotación orgánica.

Eso no describe un sistema sanitario ajeno a la tensión. Describe precisamente lo contrario, un servicio público sometido a una exigencia excepcional que, por ahora, ha conseguido absorberla sin dejar de atender a la población ceutí. Convertir esa situación en un "colapso sanitario", como hace el PP para exigir la dimisión de García, no mejora el diagnóstico. Lo deforma.

La ministra también ha señalado dónde se encuentra el principal riesgo epidemiológico. No está en la nacionalidad de quienes llegaron, sino en las condiciones en las que muchos permanecen alojados. El hacinamiento, la falta de higiene y la insuficiencia de espacios adecuados pueden favorecer la propagación de enfermedades y perjudican sobre todo a las propias personas migrantes. De ahí que Sanidad reclame más lugares de acogida y refuerzo del control epidemiológico.

La diferencia política es importante. Una cosa es decir que hay que gestionar mejor una crisis migratoria, exigir controles fronterizos eficaces, reclamar explicaciones al Gobierno y reconocer el temor comprensible de una población sometida a una situación extraordinaria. Otra consiste en utilizar la inmigración como recipiente en el que introducir sucesivamente la enfermedad, la delincuencia, el miedo de las mujeres y la seguridad nacional. Feijóo eligió esa segunda vía.

Además, la imagen de una absoluta "indolencia" estatal resulta difícil de reconciliar con lo sucedido durante las últimas semanas. El Gobierno ha enviado refuerzos de seguridad, ha desplegado recursos militares, ha intensificado la cooperación con Marruecos, ha iniciado procedimientos individualizados sobre las personas llegadas y ha desplazado a distintos ministros a la ciudad. Interior mantiene también efectivos adicionales de Extranjería para agilizar los procedimientos administrativos. Puede discutirse, y debe discutirse, si la reacción inicial fue suficientemente rápida o si la comunicación del Ejecutivo estuvo a la altura. Hay críticas razonables sobre ambos aspectos. Lo que no puede hacerse es sustituirlas por la ficción de que el Estado simplemente desapareció.

El propio Juan Vivas, presidente popular de Ceuta, ha reclamado durante estos días cooperación entre administraciones y solidaridad territorial para afrontar una emergencia cuya magnitud supera las capacidades ordinarias de la ciudad. Esa perspectiva resulta bastante más responsable que convertir Ceuta en el escenario de otra campaña estatal contra Pedro Sánchez.

Hay algo especialmente delicado en invocar a las mujeres para reforzar un discurso sobre inmigración. La seguridad de las mujeres merece políticas feministas, recursos contra la violencia sexual, prevención, educación y protección institucional; no debería convertirse en un recurso retórico para insinuar que el extranjero constituye por definición una amenaza. Europa conoce bien ese mecanismo político. Primero se construye un colectivo peligroso y después se presenta su exclusión como una forma de proteger derechos que en otros debates apenas reciben la misma atención.

Feijóo tiene todo el derecho a exigir explicaciones al Gobierno y a denunciar los errores cometidos. También tiene la responsabilidad, propia de alguien que aspira a presidir España, de no confundir deliberadamente preocupación con miedo y gestión migratoria con sospecha colectiva.

Ceuta necesita recursos, seguridad, cooperación con Marruecos, capacidad de acogida y una salida digna para miles de personas atrapadas en una situación insostenible. Lo que difícilmente necesita es que su angustia se convierta en combustible electoral.

 ( , Diario Sabemos, 17/08/26) 

  

"La Sociedad Española de Epidemiología rechaza la propuesta de Feijóo de confinar Ceuta

 La presidenta de la organización lanza un mensaje de tranquilidad a la población al asegurar que "no existe un riesgo de contagio" y señala que la xenofobia sí es "contagiosa"

 El líder del Partido Popular ha desatado la polémica este domingo al señalar que Ceuta debería ser confinada ante el "riesgo sanitario" provocado por la crisis migratoria. Sin embargo, la ministra de Sanidad ha desmentido la propuesta de Alberto Núñez Feijóo, además de insistir en que se trata de un procedimiento "injustificado y totalmente desmesurado".

Feijóo ha matizado posteriormente sus palabras, señalando que solo se refería a confinar a las personas contagiadas. No obstante, desde la Sociedad Española de Epidemiología insisten en que no es una medida adecuada para el caso de la ciudad autónoma y han realizado un llamamiento a la calma.

La presidenta de este organismo, María Joao Forjaz, ha insistido en Hora 14 que "no se dan las condiciones necesarias", así como que las enfermedades señaladas por el dirigente popular no se transmiten con un simple encuentro casual en la vía pública. "El confinamiento de una ciudad no es una medida apropiada en situaciones de este tipo", ha asegurado en una entrevista para la Cadena SER.

P: ¿Se dan las condiciones sanitarias para que confinen Ceuta como solicita el PP?

R: No, no se dan las condiciones. El confinamiento de una ciudad no es una medida apropiada en situaciones de este tipo, en las que se está hablando de riesgos de tuberculosis, de sarna o de gastroenteritis. Lo primero es evaluar a través de los servicios de salud pública y de epidemiología cuántos casos hay confirmados, y subrayo confirmados, de estas enfermedades.

Sí se han dado en el momento del confinamiento. Fue en una situación de pandemia mundial en que teníamos un nuevo virus, el SARS-CoV-2, para el que no había tratamiento, y en la que había mucha mortalidad. Si no queremos que haya casos de tuberculosis, sarna o gastroenteritis, lo urgente es aplicar medidas sanitarias y humanitarias para estas personas.

Es importante que vivan en condiciones dignas, que tengan acceso al saneamiento básico, a agua y alimentos seguros, a una pernocta digna y segura, sin hacinamiento para que no se den las condiciones para que haya algún brote.

P: ¿Qué se le puede decir a las personas que vivan en Ceuta para que no entren en pánico ni crean los bulos que puedan surgir a raíz del mensaje o de la petición que ha hecho el líder del Partido Popular?

R: Se podría informar a la población ceutí de cómo se produce el contagio de sarna o de tuberculosis. En caso de sarna, es un ácaro que se contagia a través del contacto directo y prolongado de piel con piel. También se puede contagiar si se utilizan o se comparten sábanas, toallas o ropa que esté contaminada. No se transmite por cruzarse con una persona que esté contagiada.

Las formas pulmonares de tuberculosis se pueden contagiar por el aire, por microgotas, y para eso es necesario que las personas estén bastante juntas en proximidad directa. El riesgo aumenta en lugares cerrados y, si hay hacinamiento, existe un mayor riesgo entre las personas que están en ese mismo local. De la misma forma, la tuberculosis no se contagia por cruzarse con una persona que esté contagiada.

Para los dos casos y para la gastroenteritis es fundamental que las personas que tienen síntomas tengan un acceso rápido y directo a los servicios sanitarios para que se les pueda diagnosticar y tratar. Y la xenofobia, sea ese miedo que tenemos, sí es contagiosa. Una persona que tenga una actitud así va a promover que otras personas también la tengan. Y eso sí que retrasa el acceso a los servicios sanitarios, retrasa el diagnóstico y retrasa el tratamiento.

P: Se les puede decir, por tanto, que no hay un riesgo real de que pueda haber algún tipo de brote entre la población.

R: No hay un riesgo que haya un brote entre la población. Las personas que tienen mayor riesgo son las que están en contacto directo con algún inmigrante que pueda tener síntomas. El personal sanitario y de asistencia humanitaria sí puede tener un mayor riesgo, pero esas personas deben usar medidas de protección adecuadas.

P: Mañana Sanidad se va a reunir con las comunidades autónomas para el envío de vacunas a Ceuta. ¿Qué le parece esta medida?

R: Me parece una medida adecuada. En realidad, las medidas para controlar cualquier posible riesgo son, primero, el saneamiento, no hacinamiento, condiciones de higiene, agua y alimentos seguros. Después, que las personas tengan un acceso a cuidados sanitarios si desarrollan síntomas y, finalmente, las vacunas también son una buena protección." 

(SER, 23/08/26) 

8.8.26

Cuando Alberto Núñez Feijóo era presidente de la Xunta de Galicia y vivía en Monte Pío, había un trasiego constante de personas ajenas a la institución cuando el escándalo de la Operación Zeta saltó a la luz al vincular la UDEF al empresario con la trama de las subvenciones a parados y personas con discapacidad. La policía consideró al amigo del presidente de la Xunta como un “intermediario” entre diversos empresarios y la cúpula del PP. Aseguraban que Pachi Lucas, el conseguidor, estaba a sueldo de la trama para realizar “gestiones de interés” como entrevistas e incluso “adjudicación y/o cobro de proyectos”... hay correos de Gerardo Crespo al presidente de la Xunta, con copia a Pachi Lucas, quejándose de la tardanza en el impago de las subvenciones... Gerardo Crespo era un destacado militante del PP y fue imputado junto a una treintena de personas, entre ellos cinco cargos de la Xunta. Crespo aseguró que durante años pagó 3.000 euros mensuales a Lucas para que le “abriera puertas” en las Administraciones públicas. “Podía abrir cualquier puerta, conseguía contrataciones”, dijo Crespo. “En el PP, o estás con los amigos, o si no, no haces nada”. Y Pachi Lucas era íntimo de Feijóo... Afirma que Feijóo avisó a Lucas de que la UDEF tenía pinchado su teléfono pero que a él no le avisaron y se sintió traicionado por los suyos, los de su partido. ¿De nuevo Feijóo utilizó información privilegiada para salvar a un amigo? O tal vez para salvarse él... La lucrativa trama se hizo con 20 millones de euros. “Trabajé con Pachi Lucas con todas las bendiciones de Feijóo”... “Evidentemente le pagaba a Pachi por ser amigo de Feijóo. Le pedimos los dos permiso al presidente para poder trabajar juntos. Y teníamos todas las bendiciones de Feijóo. A Pachi, Feijóo le dijo que había mucho dinero, que cuanto más ganáramos juntos, mejor”, explicó el empresario... En la Operación Zeta, los atestados de la UDEF contenían frases como “Feijóo va a ser la clave” o afirmaciones de los empresarios asegurando que Pachi Lucas “hablaba directamente con Alberto”... ¿Por qué Feijóo no fue llamado a declarar? Para la jueza de instrucción, lo que decían Crespo o sus socios eran "conversaciones de terceros" (lo que en jerga penal se llama referencias de oídas). Qué curioso. Parece que ese mismo supuesto fue suficiente para imputar a José Luis Rodríguez Zapatero, registrar su domicilio y su despacho e imputar a su secretaria... La causa tuvo un sobreseimiento provisional... Se libraban así, primero Feijóo y, después, su íntimo amigo (Cristina Papin Marcote)

"Recientemente, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha solicitado públicamente saber si David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reside en el Palacio de La Moncloa. Más allá de que se trata de un familiar del presidente, existe un precedente reciente con Mariano Rajoy y nadie del Partido Popular hizo ningún tipo de pregunta o petición. Su padre vivía en la residencia del presidente del Gobierno y además recibía asistencia y acompañamiento día y noche a cargo de dos personas contratadas por Presidencia. Rajoy cargó a los presupuestos de La Moncloa los gastos derivados del cuidado y acompañamiento de su padre.

Almeida defiende el derecho de la ciudadanía a conocer esta información, referente al hermano del presidente Pedro Sánchez, considerándola una obligación ética y administrativa. Debe ser obligación únicamente cuando hay un presidente que no es de su partido político. 

Parece que no recuerda que su jefe de filas, Alberto Núñez Feijóo, protagonizó una sonada polémica cuando era presidente de la Xunta y vivía en Monte Pío. Había un trasiego constante de personas ajenas a la institución. Feijóo apelaba a su esfera privada para no contestar a las preguntas relacionadas con las entradas y salidas de la residencia institucional. Ese detalle es determinante para contextualizar el origen de la controversia. Antes de que el nombre de Pachi Lucas irrumpiera con fuerza en los titulares a través de la Operación Zeta, el halo de opacidad en torno a la residencia de Monte Pío ya formaba parte del murmullo continuo en la política gallega y en los pasillos del Parlamento. A diferencia de otras instituciones donde queda constancia de cada visita, los accesos a Monte Pío se mantuvieron bajo un estricto hermetismo. 

Feijóo defendía que la esfera privada debía quedar al margen del control político y que el uso de la zona residencial de la vivienda no requería dar explicaciones ni fiscalizar quién pernoctaba o visitaba al jefe del Ejecutivo en su tiempo libre. La oposición, por otro lado, sostenía que al tratarse de una infraestructura pública financiada íntegramente en sus costes de mantenimiento y seguridad, era imprescindible contar con protocolos claros y registros de acceso. El temor de la oposición no era solo el uso recreativo de la residencia, sino la posibilidad de que se estuvieran celebrando reuniones de carácter político, económico o de presión sin luz ni taquígrafos. No se equivocaban.

Durante el mandato de Alberto Núñez Feijóo, todo se descontroló y Monte Pío fue un foco de controversia política

Las interpelaciones parlamentarias y los comentarios periodísticos ya ponían el foco en el continuo transitar de personas ajenas a la Administración autonómica. Cuando el escándalo de la Operación Zeta saltó a la luz y se conoció el papel de Pachi Lucas como conseguidor, todos esos comentarios previos cobraron una dimensión distinta. La oposición sintió que sus sospechas iniciales sobre el uso de la residencia oficial y la falta de control en las entradas y salidas quedaban confirmadas por los atestados policiales.

La residencia oficial de la Presidencia de la Xunta de Galicia fue concebida durante la etapa de Manuel Fraga como una gran obra institucional. Con el paso del tiempo, se convirtió en un símbolo de gasto público, infrautilización y falta de transparencia. El edificio fue diseñado para servir de residencia y sede de representación del presidente gallego, aunque su uso efectivo ha sido desigual. El debate sobre quién accede, se reúne o pernocta en el recinto ha sido recurrente en el Parlamento gallego. 

El complejo cuenta con unos 25.000 metros cuadrados construidos, 70.000 con el área verde del parque. Cuenta con diferentes espacios: de residencia, con piscina climatizada, sauna, gimnasio, despachos y otras áreas institucionales. Desde el principio fue presentada como una “Moncloa gallega”, una residencia presidencial de grandes dimensiones, tal vez excesivas para una comunidad autónoma.

El coste de construcción de Monte Pío ha sido objeto de constante controversia, oscilando entre siete y diez millones de euros, según diversas estimaciones. La falta de transparencia en el desglose presupuestario ha dificultado el seguimiento de la inversión pública. Además, los gastos de mantenimiento, vigilancia y personal continúan generándose, independientemente de la ocupación efectiva del edificio. Opacidad absoluta.

A diferencia de otros inmuebles públicos, el coste anual de mantenimiento de Monte Pío no aparece identificado de forma específica en los presupuestos de la Xunta, lo que impide conocer con precisión cuánto cuesta cada año conservar la residencia oficial del presidente, aunque ya no viva allí, como es el caso actual de Alfonso Rueda.

La policía consideraba que Pachi Lucas, el conseguidor, estaba a sueldo de la trama para realizar “gestiones de interés” como entrevistas e incluso “adjudicación y/o cobro de proyectos”

Durante el mandato de Alberto Núñez Feijóo, todo se descontroló y Monte Pío fue un foco de controversia política. La oposición preguntó en el Parlamento por la presencia y pernoctaciones de diferentes personas ajenas al Gobierno, especialmente de una, el empresario Francisco Ramón de Lucas, conocido como Pachi Lucas, muy cercano al entorno personal y político de Feijóo. 

El entonces vicepresidente Alfonso Rueda, rechazó de pleno en el Parlamento las preguntas sobre si Pachi Lucas había pernoctado en Monte Pío. Reprochó que la diputada socialista preguntara en sede parlamentaria sobre un tema personal y tachó la pregunta de “rancia y casposa” haciendo además referencia a cuestiones de la prensa rosa. Sin embargo, la cuestión de fondo de la pregunta era el control de accesos, la naturaleza de las visitas privadas y la participación de personas sin cargo institucional y cercanas al presidente en reuniones oficiales.

La UDEF, en un informe policial, ya había vinculado al empresario madrileño afincado en Bueu (Pontevedra) con la trama de las subvenciones a parados y personas con discapacidad. La policía consideraba al amigo del presidente de la Xunta como un “intermediario” entre diversos empresarios y la cúpula del PP. Aseguraban que Pachi Lucas, el conseguidor, estaba a sueldo de la trama para realizar “gestiones de interés” como entrevistas e incluso “adjudicación y/o cobro de proyectos”. Existían correos electrónicos entre altos cargos de la Xunta, como Beatriz Mato, por entonces conselleira de Traballo, y el conseguidor. También hay correos de Gerardo Crespo al presidente de la Xunta, con copia a Pachi Lucas, quejándose de la tardanza en el impago de las subvenciones.

Gerardo Crespo era un destacado militante del PP y fue imputado junto a una treintena de personas, entre ellos cinco cargos de la Xunta. Crespo aseguró que durante años pagó 3.000 euros mensuales a Lucas para que le “abriera puertas” en las Administraciones públicas. “Podía abrir cualquier puerta, conseguía contrataciones”, dijo Crespo. “En el PP, o estás con los amigos, o si no, no haces nada”. Y Pachi Lucas era íntimo de Feijóo.

“Si yo tengo en plantilla a su mejor amigo, que duerme muchas veces en Monte Pío, lo mínimo es avisarme: ‘tienes pinchado el teléfono’. Porque ellos avisaron a Pachi Lucas, se desmarcaron de mí revocándome los cursos y dejaron de cogerme el teléfono”. Esta afirmación la realiza Gerardo Crespo cuando la policía estaba ya detrás. Afirma que Feijóo avisó a Lucas de que la UDEF tenía pinchado su teléfono pero que a él no le avisaron y se sintió traicionado por los suyos, los de su partido. ¿De nuevo Feijóo utilizó información privilegiada para salvar a un amigo? O tal vez para salvarse él. Crespo aseguró tener pruebas de que Feijóo fue alertado de la apertura, en teoría bajo secreto, de este sumario en el Juzgado de Instrucción número 6 de A Coruña.

La lucrativa trama se hizo con 20 millones de euros. “Trabajé con Pachi Lucas con todas las bendiciones de Feijóo”. “Evidentemente que le pagaba a Pachi por ser amigo de Feijóo. Le pedimos los dos permiso al presidente para poder trabajar juntos. Y teníamos todas las bendiciones de Feijóo. A Pachi, Feijóo le dijo que había mucho dinero, que cuanto más ganáramos juntos, mejor”, explicó el empresario.

En la Operación Zeta, los atestados de la UDEF contenían frases como “Feijóo va a ser la clave” o afirmaciones de los empresarios asegurando que Pachi Lucas “hablaba directamente con Alberto”.

En la 'Operación Zeta', los atestados de la UDEF contenían frases como “Feijóo va a ser la clave” o afirmaciones de los empresarios asegurando que Pachi Lucas “hablaba directamente con Alberto”

¿Por qué Feijóo no fue llamado a declarar? Para la jueza de instrucción, lo que decían Crespo o sus socios eran "conversaciones de terceros" (lo que en jerga penal se llama referencias de oídas). El criterio judicial imperante fue que no bastaba con que dos imputados usaran el nombre de un presidente para presumir de influencias. Hacía falta una prueba objetiva de retorno (un correo firmado por él, un expediente amañado directamente por su mano o un pago). Al no hallarse ese vínculo material directo, la causa se centró sobre Pachi Lucas sin rozar penalmente a Feijóo.

Qué curioso. Parece que ese mismo supuesto fue suficiente para imputar a José Luis Rodríguez Zapatero, registrar su domicilio y su despacho e imputar a su secretaria.

Alberto Núñez Feijóo conoció a Pachi Lucas en Madrid. Cuando él se fue de Galicia con Romay Beccaria y llegó a presidente de Correos. El padre de Pachi era un médico pontevedrés afincado en Madrid. El conseguidor se dedicaba a la joyería y administraba tres empresas, Lucas y cia Joyeros, Disart 4 y Ralumeg.  Comenzaron una relación de amistad que duró décadas.

Ya con Feijóo de vuelta en Galicia, Lucas era asiduo a los mítines del PP y estuvo a su lado en la toma de posesión como presidente de la Xunta. Curiosamente, la empresa Disart 4 trabajó para algunas campañas electorales del PP. En la de las autonómicas de 2009, que llevó a Feijóo a la presidencia, la empresa de Lucas facturó a los populares gallegos 25.583,80 euros. Y en la de las generales de 2011 endosó al PP nacional 53.449,11 euros. En la fiscalización de los gastos de esa campaña, el Tribunal de Cuentas reseñó que Disart 4 no pudo presentar justificantes de las operaciones que originaron ese importe. Para los investigadores, esos pagos evidenciaban que el dinero fluía entre la maquinaria del PP y la mercantil del amigo íntimo de Feijóo. La mayoría absoluta del PP bloqueo cualquier comisión de investigación en el Parlamento de Galicia.

Nadie sabe por qué esa empresa recibió eso miles de euros más allá de que pertenecía a un amigo íntimo de Feijóo. Una empresa que nada tiene que ver con organización de actos, dando servicios de publicidad que no pudo justificar. ¿Compraron joyas tal vez? Nunca lo sabremos.

Francisco Ramón de Lucas fue investigado en la Operación Zeta, centrada en el fraude de subvenciones a cursos de formación. La investigación lo señaló como uno de los “conseguidores” de la trama, actuando como enlace entre empresarios y responsables políticos. Según la instrucción judicial, Lucas habría realizado gestiones ante la dirección del PP para captar ayudas y contratos públicos, participando incluso en reuniones con miembros del Gobierno gallego y visitando Monte Pío muy a menudo. Era el “abrepuertas”, como lo había nombrado Gerardo Crespo.

La jueza de instrucción investigaba si Lucas usó su amistad directa con Feijóo y otros altos cargos del PP para actuar como enlace entre los promotores del fraude y la administración autonómica y lo imputó por tráfico de influencias. El principal acusado, Gerardo Crespo, afirmó reiteradamente que pagaba a Pachi Lucas asignaciones mensuales para que facilitara gestiones, reuniones y la adjudicación de fondos públicos para la red.

Aunque la jueza instructora ordenó su imputación basándose en los informes policiales y en los mensajes intervenidos entre los cabecillas, la situación procesal de Pachi Lucas dio un vuelco repentino en los tribunales. Primero ella, sorprendentemente, cambió de parecer. En un auto, fechado el 30 de marzo de 2017, la jueza argumentó que no había "datos objetivos" para concretar los indicios o sospechas que en su día motivaron la condición de investigado del empresario. "Más allá de que existan indicios de que se le encargara la realización de gestiones relativas a los expedientes administrativos que interesaban a Gerardo Crespo", recoge el contenido del auto.

La 'Operación Zeta' nunca desembocó en una sentencia global que resuelva el conjunto de los hechos inicialmente investigados

En junio de 2017, la Audiencia Provincial de A Coruña estimó los recursos presentados al considerar que no existían indicios delictivos con el peso ni la concreción legal suficientes para mantenerlo investigado por tráfico de influencias, obligando a la jueza a acotar la causa y separar las piezas porque "se investigan hechos, no personas". Se libraban así, primero Feijóo y, después, su íntimo amigo, de ser juzgados. 

Cómo ha cambiado desde entonces la forma de entender la justicia. Parece que hoy en día lo que se investigan son las personas más allá de los hechos. 

Todo el procedimiento fue claramente irregular. La Operación Zeta tuvo una tramitación especialmente compleja. La causa, que llegó a afectar a decenas de investigados, fue fragmentada por orden de la Audiencia Provincial, sufre años de retrasos y sobreseimientos respecto a algunos investigados y nunca desembocó en una sentencia global que resuelva el conjunto de los hechos inicialmente investigados.

Feijóo negó tajantemente tener un mediador y rechazó que Lucas actuara en su nombre. La controversia no solo se centró en la responsabilidad penal, sino también en la necesidad de transparencia y control sobre la influencia de personas sin cargo público y el registro de sus reuniones y correos con responsables institucionales. No hay sentencia absolutoria sobre Pachi Lucas. El sobreseimiento no es libre, es provisional. La fase de instrucción está suspendida a la espera de informes clave de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) para determinar la cuantía real del fraude en las subvenciones. Conforme pasan los años sin que se abra juicio oral ni haya sentencias firmes, el proceso se desgasta. En la práctica, el paso del tiempo suele derivar en atenuantes por dilaciones indebidas o en el archivo directo de piezas por prescripción de delitos o falta de acusación sólida.

Dado que la “desimputación” de Pachi Lucas fue un sobreseimiento provisional, en teoría cabía reabrir su pieza si aparecían pruebas determinantes. Pero en la práctica, con una causa principal paralizada y diluida durante años, las probabilidades de que se reactiven diligencias contra él son prácticamente nulas.  

El estancamiento judicial benefició a la narrativa de Feijóo. Al prolongarse el trámite en los juzgados sin novedades ni juicio, el foco mediático se apagó, lo que permitió al Gobierno gallego cerrar el debate parlamentario argumentando que “la justicia ya había hablado” al “desimputar” a su amigo y que la causa no avanzaba por falta de sustancia.

Es sorprendente que cuando Feijóo fue preguntado por las declaraciones que constan en el sumario del caso, que lo señalan como "clave" en la trama, el entonces presidente de la Xunta señaló que, por lo que le habían contado —ya que afirmó "no tengo tiempo para andar leyendo el sumario"—, ese fragmento podría estar "manipulado", y aseguró que en el sumario faltan folios intermedios. Es decir, Alberto Núñez Feijóo, señalado en la investigación judicial, ¿considera que la UDEF ha manipulado pruebas? Esas declaraciones son verdaderamente graves.

Con la judicialización de la Operación Zeta, la estrecha amistad que unía a Feijóo y a Pachi Lucas se evaporó ante las cámaras. El empresario madrileño, que durante 15 años frecuentó el entorno personal del presidente e incluso cruzó las puertas de la residencia oficial, pasó a convertirse en una suerte de “desconocido" en las comparecencias públicas del Ejecutivo gallego. Se evaporó. No vaya a ser que si anda cerca vuelvan a aparecer pruebas o tenga intención de declarar. No le conviene a Feijóo.

Pachi Lucas, el “abrepuertas”, optó por un repliegue absoluto: desapareció por completo del foco público, de las fotos de verano en los toros y de la vida del Feijóo. Desapareció del mapa. Si no había nada ilegal, resulta un poco raro, ¿no creen?

El borrado de Pachi Lucas de la agenda de Feijóo no borra la falta de transparencia sobre el uso de los recursos públicos ni de la delgada línea que separó lo privado de lo institucional en Monte Pío. Hoy en día siguen sin dar una explicación clara. Lo que sí está claro es que Alberto Núñez Feijóo siempre ha tenido “amistades peligrosas” con las que ha compartido negocios, fines de semana, llamadas, mails, barcos, toros y desayunos."

(Cristina Papin Marcote , InfoLibre, 08/08/26) 

29.7.26

José María Aznar otorgó el indulto a Daniel Baúlo Carballo, considerado como uno de los mayores narcotraficantes de Europa... Siempre en el aire las sospechas de financiación ilegal del PP, a través del PP de Galicia, por las mafias del contrabando, primero las antiguas del tabaco, con Fraga, y luego por la siguiente generación, reconvertida al narcotráfico... después, en el marco de la operación Tul, la policía, en colaboración con los servicios antidroga británicos, incautaron un alijo de más de 3 toneladas de cocaína a bordo del pesquero Atlantic Warner. Fue en ese momento cuando la policía le consideró como “el traficante más importante a nivel nacional”... la Audiencia Nacional le impuso una condena de 17 años por delito de narcotráfico, la cual se encontraba cumpliendo cuando Rajoy subió al barco de su hermano (ℂ𝕣𝕚𝕤𝕥𝕚𝕟𝕒 ℙ. 𝕄𝕒𝕣𝕔𝕠𝕥𝕖)

ℂ𝕣𝕚𝕤𝕥𝕚𝕟𝕒 ℙ. 𝕄𝕒𝕣𝕔𝕠𝕥𝕖 @crispmarcote

José María Aznar otorgó el indulto a Daniel Baúlo Carballo, considerado como uno de los mayores narcotraficantes de Europa. Pertenecía a “Os Caneos”, uno de los principales clanes del narcotráfico en Galicia. 

 Calificado por la policía como el mayor traficante español y uno de los más prolíficos de Europa. En 1995, había sido condenado a 12 años de cárcel y fue liberado, con apenas cumplida una cuarta parte de la pena.

 No se saben las razones que inspiraron el indulto de tan señalado capo del tráfico de drogas. Siempre en el aire las sospechas de financiación ilegal del PP, a través del PP de Galicia, por las mafias del contrabando, primero las antiguas del tabaco, con Fraga, y luego por la siguiente generación, reconvertida al narcotráfico.

 Las fotografías de sus delfines, como Feijóo, con amistades peligrosas remachan esas sospechas. José María Aznar llegó a cifras históricas: sumó una media de 900 indultos al año desde 1996, con un acelerón de 1.744 en el año 2000.

 José María Aznar, indultó a un narcotraficante, eximiéndole de “la pena privativa de libertad pendiente de cumplimiento, a condición de que no vuelva a cometer delito doloso durante el tiempo de normal cumplimiento de la condena”.

 De un plumazo, la entonces ministra de Justicia, Margarita Mariscal de Gante y Miró, permitió a Baulo Carballo no tener que concluir su condena.

 Lejos de resolver sus problemas con la justicia, Daniel Baulo fue detenido en 2003 en una operación antidroga en la que también fueron arrestadas otras cuatro personas más, a las que se les incautaron 12 kilos de heroína pura.

 Dos años después, en el marco de la operación Tul, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, en colaboración con los servicios antidroga británicos, incautaron un alijo de más de 3 toneladas de cocaína a bordo del pesquero Atlantic Warner. Fue en ese momento cuando la policía le consideró como “el traficante más importante a nivel nacional”.

 Por ello, la Audiencia Nacional le impuso una condena de 17 años y medio de cárcel por delito de narcotráfico, la cual se encontraba cumpliendo cuando Rajoy subió al barco de su hermano.

 9:20 a. m. · 13 sept. 2023 ·667,2 mil Visualizaciones

23.7.26

Una gallega que lo conoce bien, Cristina P. Marcote (como lo conocemos los gallegos), describe perfectamente a Alberto Núñez Feijóo: "Aún no sabemos quien paga su vivienda de El Viso de 8.000€ al mes de alquiler. No sabemos de dónde ha sacado tanto para tener hoy en día, él solo, un patrimonio de más de 2 millones de euros. Una persona pública, que fue Jefe de Correos y mantuvo hasta 2023 conversaciones telefónicas con su amigo narco Marcial Dorado, las cuales fueron grabadas y las hicieron desaparecer, no puede gobernar un país. Un hombre que ha tenido amistades como Pachi Lucas “el abre puertas” que cobraba comisiones por lograr favores de su amigo Feijóo y pernoctaba en la residencia oficial del presidente, no puede dirigir un país. Un hombre que es amigo de Rey Novoa, imputado y pendiente de juicio por corrupción, al que regaló 2,5 millones de euros públicos, no puede ser Presidente. Un hombre que regaló la fusión de las Caixa gallegas a su amigo venezolano Escotet, en connivencia con el primo de su pareja, Eva Cardenas, que dio contratos públicos a dedo a su cuñado, a la empresa de su hermana, a la cual ascendieron gracias a esos contratos, no puede ser presidente del Gobierno"

ℂ𝕣𝕚𝕤𝕥𝕚𝕟𝕒 ℙ. 𝕄𝕒𝕣𝕔𝕠𝕥𝕖 @crispmarcote

Alberto Núñez Feijóo ha dado una rueda de prensa desde una sede pagada por el PP con dinero negro, y hay una sentencia firme y ratificada por el Tribunal Supremo. Partiendo de esa base, está desacreditado para hablar de decencia y moralidad. 

Aún no sabemos quien paga su vivienda de El Viso de 8.000€ al mes de alquiler. No sabemos de dónde ha sacado tanto para tener hoy en día, él solo, un patrimonio de más de 2 millones de euros. 

Una persona pública, que fue Jefe de Correos y mantuvo hasta 2023 conversaciones telefónicas con su amigo narco Marcial Dorado, las cuales fueron grabadas y las hicieron desaparecer, no puede gobernar un país. 

Un hombre que ha tenido amistades como Pachi Lucas “el abre puertas” que cobraba comisiones por lograr favores de su amigo Feijóo y pernoctaba en la residencia oficial del presidente, no puede dirigir un país. 

Un hombre que es amigo de Rey Novoa, imputado y pendiente de juicio por corrupción, al que regaló 2,5 millones de euros públicos, no puede ser Presidente. 

Un hombre que regaló la fusión de las Caixa gallegas a su amigo venezolano Escotet, en connivencia con el primo de su pareja, Eva Cardenas, que dio contratos públicos a dedo a su cuñado, a la empresa de su hermana, a la cual ascendieron gracias a esos contratos, no puede ser presidente del Gobierno.

3:38 p. m. · 22 jul. 2026 ·10,1 mil Visualizaciones

18.7.26

La rebelión de togas y puñetas... el pulso contra la amnistía y el gobierno de Pedro Sánchez... Dos años de confrontación en las calles, el Parlamento y los tribunales a cuenta de la ley que más recursos de inconstitucionalidad ha provocado... el informe del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), de la mayoría conservadora, consideraba que la futura norma quebraría la igualdad entre los españoles, y que respondía a la arbitrariedad del legislador... los fiscales del procés se mostraron contrarios de aplicar la amnistía para los líderes independentistas condenados por malversación, lo que evidenció la crisis interna en la Fiscalía General del Estado, cuyo fiscal general, Álvaro García Ortiz, zanjó la polémica imponiendo su criterio, que era contrario... el presidente de la Sala Segunda, Manuel Marchena, apuntaló en un histórico auto, la negativa del Alto Tribunal a amnistiar a los líderes del procés... El magistrado Pablo Llarena también se negó a levantar la orden de detención nacional contra Carles Puigdemont y los exconsellers Lluís Puig y Toni Comín... La Asociación Profesional de la Magistratura, la mayoritaria, difundió un comunicado en el que afirmaba que con la amnistía del procés se pretendía "volar por los aires el Estado de derecho"... La entidad Plataforma Cívica por la Independencia Judicial llegó a usar el servidor del CGPJ para enviar a todos los jueces españoles un correo corporativo con una guía contra la amnistía...pero el Tribunal Constitucional y el TJUE han declarado la constitucionalidad y legitimidad de la ley de amnistía (Ana María Pascual)

"Desde que la ley de amnistía se fraguó en forma de pacto de investidura, en noviembre de 2023, hasta que se aprobó en el Congreso, el 30 de mayo de 2024, y el Tribunal Constitucional declaró su encaje en la carta magna un año después, hasta el aval del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) este jueves no es solo tiempo lo que ha trascurrido; también una feroz campaña contra el Gobierno en las calles, en las Cortes y en los tribunales.

( , Público, 17/07/26) 

17.7.26

La derecha judicial ha sufrido otra derrota en Europa, esta vez por la amnistía contra la que se manifestaron los jueces ante sus juzgados... Ni autoamnistía ni quiebra de la igualdad, el fallo del TJUE desecha el relato del Supremo y el PP contra la ley, pero el PP se tomó con mucha calma la sentencia... y eso que antes sostenían que esa ley casi había puesto fin a la democracia en España, porque el Tribunal Supremo se había ocupado del trabajo sucio. Su Sala de lo Penal fue el cooperador necesario para detonar la legislatura que había comenzado en 2023... Los magistrados colmaron los deseos del PP con su auto... el PP pensó que el cabreo de Puigdemont y Junts haría que la legislatura terminara antes de que acabara 2024. Con el apoyo de los jueces, creían tenerlo al alcance de la mano... El frenazo del Supremo a la amnistía fue el momento clave de la legislatura. La posible vuelta de Puigdemont a Catalunya quedó congelada en el tiempo y las relaciones del PSOE con Junts nunca se recuperaron. Y por eso no se han aprobado presupuestos en estos cerca de tres años. La derecha judicial sabía que tenía un papel que cumplir en esta confrontación política y eso fue lo que ocurrió... Y lo que sigue ocurriendo. Siempre se puede afirmar que la guerra no ha terminado. La asociación conservadora Francisco de Vitoria informa al Tribunal Constitucional que ni se le ocurra dictaminar que Puigdemont y Junqueras pueden ser amnistiados. La palabra del Supremo no se discute. La derecha judicial sabe que convirtió esta legislatura en una vía muerta y de ningún modo va a aceptar que los jueces de Luxemburgo o los miembros del Constitucional le arrebaten la victoria en el último minuto (Iñigo Sáenz de Ugarte)

"La derecha judicial ha sufrido otra derrota en Europa, esta vez por la amnistía contra la que se manifestaron los jueces ante sus juzgados. No quiere renunciar a la victoria que supuso la decisión del Tribunal Supremo de olvidarse de la sentencia del procés para asumir todo el discurso del PP

Ni autoamnistía ni quiebra de la igualdad: el fallo del TJUE desecha el relato del Supremo y el PP contra la ley

El Partido Popular se tomó con mucha calma la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la ley de amnistía. Una nota de prensa para salir del paso y ya está. Ninguna rueda de prensa convocada de urgencia para lanzar los misiles de costumbre contra el Gobierno. En las últimas semanas, habían hecho saber discretamente que el tema de la amnistía estaba casi amortizado y que no merecía la pena prestarle mucha más atención. Y eso que antes sostenían que esa ley casi había puesto fin a la democracia en España. Podían decir algo así porque el Tribunal Supremo se había ocupado del trabajo sucio. Su Sala de lo Penal fue el cooperador necesario para detonar la legislatura que había comenzado en 2023.

La ofensiva judicial contra la amnistía se inició incluso antes de que llegara al Congreso el proyecto de ley enviado por el Gobierno. Centenares de jueces se concentraron ante la puerta de sus juzgados para mostrar su rechazo al texto que aún no conocían. Fue una iniciativa de clara intencionalidad política. Algunos magistrados, sin ninguna intención de esconder sus propósitos, asistieron vestidos con sus togas y dieron así a la protesta una mayor carga simbólica.

El TJUE desactivó todos los argumentos de la derecha política y judicial utilizados contra la amnistía a los independentistas. Tanto sobre el sistema judicial como sobre la seguridad jurídica y el impacto en las finanzas europeas. La amnistía podía servir para facilitar “un escenario de reconciliación”, como sostenía el Gobierno, por lo que no era una simple concesión para ganarse el apoyo de Junts. No suponía un peligro existencial para “el buen funcionamiento del sistema judicial nacional”. No quebró la igualdad ni la seguridad jurídica. Los intereses financieros de la Unión Europea no se vieron afectados por el procés.

El veredicto no implica que Carles Puigdemont y Oriol Junqueras vayan a recibir de inmediato los beneficios de la amnistía. Eso tendrá que esperar a la decisión que tome en un sentido u otro el Tribunal Constitucional. Quienes sí salen beneficiados ahora son 35 antiguos altos cargos de la Generalitat encausados por el Tribunal de Cuentas y trece activistas de los CDR acusados de terrorismo.

El TJUE es claro sobre lo que deben hacer ahora los tribunales españoles: “La obligación de los órganos jurisdiccionales nacionales de dictar una resolución de extinción de la responsabilidad sin valorar las alegaciones y las pruebas exculpatorias es consustancial al principio mismo de la amnistía”.

Es legítimo dudar sobre este punto teniendo en cuenta decisiones anteriores del Tribunal Supremo. ¿Volverán a ser tan creativos como lo fueron hace dos años? Entonces, la Sala presidida por Manuel Marchena decidió que la ley de amnistía no cubría los delitos de malversación cometidos por Puigdemont y los miembros de su Gobierno. La ley se había escrito para que no afectara a los que se beneficiaron económicamente sabiendo que ese no era el caso de los condenados (o fugados).

El Supremo se inventó el argumento de que sí hubo ese beneficio, porque sin acceso a los fondos públicos esquilmados los autores del procés habrían tenido que recurrir a su patrimonio. Eso fingía ignorar que esos políticos habían recibido donaciones privadas de correligionarios con las que afrontar gastos como el de compra de urnas y papeletas para el referéndum.

Aún más estrambótico fue su argumento de que la independencia de Catalunya, que nunca estuvo cerca de producirse, habría perjudicado a los intereses económicos de la UE. Catalunya habría tenido que abandonar la UE y la aportación económica de España a los presupuestos comunitarios habría sido menor, dijeron. Dentro de los presupuestos de la UE, eso sería casi un error de redondeo. El TSJE resta valor a ese argumento.

Los magistrados colmaron los deseos del PP con su auto. La oposición pensó que el cabreo de Puigdemont y Junts haría que la legislatura terminara antes de que acabara 2024. Con el apoyo de los jueces, creían tenerlo al alcance de la mano.

El Tribunal Supremo culminó un giro completo de 180 grados perfectos al desmentir la sentencia original del procés que ese mismo tribunal había dictado en 2019. Lo que unos años antes había sido un delito de sedición y la definición del desafío como una “ensoñación” que no podía considerarse un delito de rebelión pasó a ser algo más siniestro. De repente, veían el golpe por todos los lados. En nueve ocasiones diferentes, mencionaban la palabra 'golpistas', como si quisieran certificar con retraso todos los análisis de la derecha política sobre el procés.

En el auto incluyeron valoraciones claramente políticas, como las críticas al Gobierno por pactar la amnistía a cambio del apoyo parlamentario de los siete diputados de Junts, calcando de esta manera el argumentario del PP.

En su decisión del jueves, los magistrados del TJUE no aceptan que la amnistía fuera un simple producto de una negociación con la que obtener la investidura de Pedro Sánchez. La conciben como “un instrumento adecuado para apaciguar un conflicto político o social mayor”. Es decir, una forma de hacer política para resolver un conflicto que desde luego es discutible o criticable, pero que no puede ser un delito. Es posible escuchar el rechinar de dientes de los jueces al leer esa frase.

El frenazo del Supremo a la amnistía fue el momento clave de la legislatura. La posible vuelta de Puigdemont a Catalunya quedó congelada en el tiempo y las relaciones del PSOE con Junts nunca se recuperaron. Y por eso no se han aprobado presupuestos en estos cerca de tres años. La derecha judicial sabía que tenía un papel que cumplir en esta confrontación política y eso fue lo que ocurrió.

Y lo que sigue ocurriendo. No importa cuántas derrotas judiciales sufran en Europa esos jueces (ahí quien ha encajado todas las goleadas ha sido Pablo Llarena). Siempre se puede afirmar que la guerra no ha terminado. La asociación conservadora Francisco de Vitoria –que es de derechas, pero no tan de derechas como la APM– difundió un comunicado para afirmar que “la sentencia no avala una aplicación automática ni incondicionada de la amnistía” (el TJUE dice lo contrario). “Los actos que hayan causado de forma intencionada graves violaciones de derechos humanos siguen quedando excluidos de la amnistía”, dicen en coherencia con su filosofía de que el procés fue un golpe de Estado como nunca lo ha habido en España.

Además, la asociación recuerda al Tribunal Constitucional que “en ningún caso puede actuar como una instancia de casación del Tribunal Supremo”. En otras palabras, que ni se le ocurra dictaminar que Puigdemont y Junqueras pueden ser amnistiados. La palabra del Supremo no se discute. La derecha judicial sabe que convirtió esta legislatura en una vía muerta y de ningún modo va a aceptar que los jueces de Luxemburgo o los miembros del Constitucional le arrebaten la victoria en el último minuto."      (Iñigo Sáenz de Ugarte, eldiario.es, 15/07/26)

16.7.26

La clave jurídica del caso está en que tres jueces creen que les corresponde a ellos decidir si una plaza es o no necesaria. A partir de ahí, ni demuestran la prevaricación ni demuestran la colaboración necesaria. Una condena así, es política... La tarea de coordinar las actividades de los conservatorios extremeños la desempeñaba hasta 2010 un funcionario. Una vez que este se jubiló, pasaron a asumirla los propios directores de conservatorios. Evidentemente, no corresponde a tres jueces penales decidir si un puesto de la administración es necesario o no. Eso es una decisión política, que deben tomar los responsables políticos elegidos para ello. Podría llegar a ser corregida por arbitraria si fuera del todo disparatada o una mera apariencia, pero no es el caso, puesto que existió ya antes... Creen que si la administración contrata para coordinar actividades a un señor que sabe mucho de ópera, después no puede intentar aprovechar esos conocimientos poniéndolo a montar un programa de ópera... Cualquiera desde la barra de un bar puede opinar cuál sería la mejor manera de gestionar lo público, pero es un razonamiento insuficiente para justificar una condena penal... peor aún, no hay la más mínima explicación de la condena a David Sánchez. La prevaricación la cometen los que convocan una plaza para beneficiarlo. De él se dice que era colaborador necesario… ¡porque se presentó a la plaza! Se le acusa de haber rellenado la solicitud, de haber aportado documentación y de haber asumido las nuevas tareas encomendadas, sin explicar de dónde sacan que hizo todo eso sabiendo que era un chanchullo ilegal. Ese salto lógico no es baladí: se trata del invento que permite condenar al hermano del presidente (Joaquín Urías)

Joaquín Urías @jpurias

Lo contaba ayer en mi artículo. La clave jurídica del caso está en que tres jueces creen que les corresponde a ellos decidir si una plaza es o no necesaria. A partir de ahí, ni demuestran la prevaricación ni demuestran la colaboración necesaria. Una condena así, es política.

7:56 p. m. · 15 jul. 2026 desde Ηρακλείδες, Ελλάς ·887 Visualizaciones


"De enchufes, prevaricación y jueces activistas

A la ciudadanía nos importa un pepino lo que opinen los jueces de la sección penal sobre si es conveniente o necesario que vuelva a haber un coordinador de actividades de conservatorios en Extremadura. Desde esa confusión entre lo judicial y lo político es desde donde la sentencia pergeña una condena tan injustificada como irrazonable

La Justicia condena al hermano de Pedro Sánchez a nueve años de inhabilitación por prevaricar pero le absuelve de tráfico de influencias

De la sentencia que ha dictado la Audiencia Provincial de Badajoz solo se recordará una cosa: que condena al hermano del presidente del Gobierno.

Quizás eso sea realmente lo único que importa. El jurista que pacientemente se lea sus casi cuatro centenares de páginas (prescindibles la mayor parte) puede quedarse con la sensación de que esa era su única intención. Sin condena a Sánchez Castejón no merecía la pena todo este despliegue. Así las cosas, no es desaventurado pensar que en el germen y la razón de ser misma de esta resolución hay una motivación política.

Se presenta, eso sí, como sentencia. Un documento jurídico. Y no precisamente grosero o carente de toda argumentación. Todo indica que parte razonablemente de un hecho irregular al que incluso coloquialmente se puede llamar corrupción. Pero la condena final es política, porque no puede ser jurídica: ni es coherente ni aparece justificada.

Obviando los centenares de páginas de relleno, el núcleo de la sentencia sostiene que hay indicios indirectos suficientes para concluir que responsables de la Diputación de Badajoz vulneraron conscientemente la ley para adjudicar una plaza irregularmente a David Sánchez Pérez-Castejón y que, además, luego la modificaron para complacerlo. Un delito de prevaricación.

Reconoce la sentencia que no hay prueba de cargo directa. Sí enuncia algunos indicios de que la plaza se creó específicamente para dársela a él: que el propio Sánchez estaba ya buscando casa en Badajoz antes de que se resolviera el concurso; que había rumores de que la plaza iba a ser para “el hermanísimo”; que una vez nombrado, Sánchez faltó frecuentemente al trabajo.

En efecto, la convocatoria huele mal. Pero, aunque se creara pensando en él y se le adjudicara a dedo, eso no implica necesariamente un delito de prevaricación, que consiste en dictar una resolución injusta a sabiendas. Ni siempre que se crea un puesto pensando en dárselo a alguien es ilegal, ni toda ilegalidad —aunque podamos denominarla corrupción—es delito.

El tribunal es consciente. Por eso añade lo que le parece el argumento de peso: que la plaza de coordinador de actividades de conservatorio era innecesaria y carente de contenido. Ahí es donde la sentencia empieza a flaquear. La tarea de coordinar las actividades de los conservatorios extremeños la desempeñaba hasta 2010 un funcionario. Una vez que este se jubiló, pasaron a asumirla los propios directores de conservatorios. Evidentemente, no corresponde a tres jueces penales decidir si un puesto de la administración es necesario o no. Eso es una decisión política, que deben tomar los responsables políticos elegidos para ello. Podría llegar a ser corregida por arbitraria si fuera del todo disparatada o una mera apariencia, pero no es el caso, puesto que existió ya antes.

Democráticamente, a la ciudadanía nos importa un pepino lo que opinen los jueces de la sección penal sobre si es conveniente o necesario que vuelva a haber un coordinador de actividades de conservatorios en Extremadura. Desde esa confusión entre lo judicial y lo político es desde donde la sentencia pergeña una condena tan injustificada como irrazonable.

Sostiene que el nombramiento fue innecesario y que también fue caprichoso modificar después las tareas asignadas a la plaza para cumplir con los deseos del director de orquesta contratado. Creen que si la administración contrata para coordinar actividades a un señor que sabe mucho de ópera, después no puede intentar aprovechar esos conocimientos poniéndolo a montar un programa de ópera. Uno puede estar de acuerdo en esa crítica. Cualquiera desde la barra de un bar puede opinar cuál sería la mejor manera de gestionar lo público, pero es un razonamiento insuficiente para justificar una condena penal.

Si una actuación administrativa es irregular, está la jurisdicción contencioso-administrativa para corregirla. Eso no significa que sea prevaricación. Nuestros egregios jueces nos machacan cada día con que las sentencias disparatadas que dictan algunos de sus compañeros, especialmente las que tienen una base ideológica, no son prevaricación. Dicen que lo suyo es recurrirla y que se corrija. Pero cuando lo mismo sucede en la administración extremeña, les basta un puñado de indicios interpretables para ver el delito.

Al menos, en este caso. En nuestro país no es raro que ayuntamientos, universidades, ministerios o entes públicos convoquen plazas de las que de antemano se sabe quién será el beneficiario. A menudo las convocatorias son incluso anuladas por la jurisdicción contencioso-administrativa porque son chanchullos descarados. Pero nunca hay nadie condenado por prevaricar. Solo en esta ocasión. No es una locura pensar que tiene que ver con la cercanía al presidente del Gobierno.

Un indicio de ello es que la sentencia está radicalmente huérfana de justificación en dos de sus elementos esenciales. En primer lugar, la Audiencia no explica por qué descarta que los condenados pensaran que lo que hacían entraba dentro de las facultades discrecionales que les permite la ley. O sea, que no sabemos ni se nos aclara si eran todos ellos conscientes de estar aprobando algo ilegal.

En segundo lugar, peor aún, no hay la más mínima explicación de la condena a David Sánchez. La prevaricación la cometen los que convocan una plaza para beneficiarlo. De él se dice que era colaborador necesario… ¡porque se presentó a la plaza! Se le acusa de haber rellenado la solicitud, de haber aportado documentación y de haber asumido las nuevas tareas encomendadas, sin explicar de dónde sacan que hizo todo eso sabiendo que era un chanchullo ilegal. Ese salto lógico no es baladí: se trata del invento que permite condenar al hermano del presidente. Es muy burdo, pero imagínense montar todo este lío —convertir en delito excepcionalmente una corruptela administrativa, someter a los jueces a desgaste público, llamar a declarar a numerosos testigos, redactar una sentencia de cuatrocientas páginas— si al final no se consigue un titular que haga daño al presidente del Gobierno. No tendría sentido.

Por si quedara alguna duda, los magistrados que redactan la sentencia no dudan en saltarse su apariencia de neutralidad técnica para incluir unas insinuaciones dañinas de las que reconocen no tener la mínima prueba: dejan caer que quizás la plaza se creo por presión de Pedro Sánchez o para congraciarse con él. Afirman que es una mera impresión carente de toda base fáctica, pero ahí lo ponen.

En fin. No es ningún disparate pensar que los que crearon la plaza de coordinador musical lo hicieron para dársela a David Sánchez. Seguramente estamos ante una de tantas corruptelas que son el mal endémico de este país. Pero sí que es un disparate jurídico concluir que estamos ante un delito de prevaricación y, sobre todo, carece de todo sustento condenar por ello al hermano del presidente. El que pueda hacer, que haga."

( Joaquín Urías , eldiario.es, 14/07/26)

15.7.26

Todos los sospechosos eran culpables. Todos tenían motivos para asesinar. Esa fue la conclusión a la que llegó Hércules Poirot en la novela Asesinato en el Orient Express, de Agatha Christie... el tribunal de la Audiencia de Badajoz ha llegado a una conclusión no tan diferente. Todos los acusados son culpables del delito de prevaricación administrativa aunque no del delito de tráfico de influencias. No hay pruebas de que nadie les presionara para tomar esas decisiones. Es algo que simplemente ocurrió... Los magistrados que condenan a David Sánchez por prevaricación no tienen problemas en confesar que también lo creían culpable por tráfico de influencias, pero que no encontraron las pruebas... Otro juicio en que las deducciones del jefe de la unidad de delitos económicos de la UCO acaban incorporadas a la sentencia, como sucedió en el del fiscal general... no se atreven a condenar al acusado por tráfico de influencias e imponerle una pena de prisión, por el pequeño detalle de que no tienen pruebas para dictar ese castigo. Así lo dice la sentencia: “No ha quedado probado, por tanto, que persona o personas determinadas ejercieran presión o influencia sobre los acusados primeramente filiados, prevaliéndose del ejercicio de las facultades de un cargo o de cualquier otra situación derivada de una relación personal o jerárquica con aquellos”... Si había un plan ideado desde arriba con el que se ordenó a tantos funcionarios que cumplieran órdenes, es difícil explicar por qué no se condena a Gallardo por tráfico de influencias... “No sabemos, en suma, quién o quiénes ejercieron presión o ascendencia sobre los responsables de realizar la tarea de torcimiento del Derecho, ni en qué concretos actos se materializó el influjo”, dicen... No lo saben, por eso no condenan por tráfico de influencias, pero dan por hecho que esa presión existió. Algún catedrático de Derecho Penal podría animarse a explicar a este tribunal que todo lo que no son hechos en una sentencia, no pasan de ser simples especulaciones... Desgraciadamente para sus convicciones, no encontraron pruebas con las que condenarle por esa conspiración, es decir, por tráfico de influencias. No fue porque no lo intentaran ((Iñigo Sáenz de Ugarte)

"Claves de una condena extraña a David Sánchez: inhabilitado por prevaricación sin pruebas sólidas de tráfico de influencias

Todos los sospechosos eran culpables. Todos tenían motivos para asesinar a Ratchett. Esa fue la conclusión a la que llegó Hércules Poirot en la novela Asesinato en el Orient Express, de Agatha Christie. No es probable que la sentencia contra David Sánchez alcance tal nivel de notoriedad. Lo que sí es cierto es que el tribunal de la Audiencia de Badajoz ha llegado a una conclusión no tan diferente. Todos los acusados son culpables del delito de prevaricación administrativa, con una pena de nueve años de inhabilitación, en el caso del puesto de Sánchez, aunque no del delito de tráfico de influencias. No hay pruebas de que nadie les presionara para tomar esas decisiones. Es algo que simplemente ocurrió.

En la novela, los responsables tenían un móvil que explicaba sus actos, la venganza contra Ratchett. La sentencia sostiene que el móvil consistía en favorecer al principal acusado. Los jueces llegan a esa conclusión citando a los agentes de la UCO que declararon en el juicio, encabezados por el teniente coronel Antonio Balas: “De todo lo anterior, deducen inequívocamente que la plaza fue creada para una persona determinada: Don David Sánchez Pérez-Castejón”. Otro juicio en que las deducciones del jefe de la unidad de delitos económicos de la UCO acaban incorporadas a la sentencia, como sucedió en el del fiscal general. El tribunal quiso remarcarlo escribiendo que la aportación de Balas fue “sumamente ilustrativa”.

Los jueces de Badajoz optaron por una decisión que quiere ser vista como salomónica. En su relato de los hechos que considera probados, prácticamente suscriben la versión de las acusaciones populares y la que ha mantenido el Partido Popular en los últimos dos años al utilizar la investigación en sus discursos en el Parlamento y en mítines. Incluso en detalles que son escasamente relevantes, pero que aparecieron en muchos titulares, como el hecho de que Sánchez tuviera su residencia en Portugal desde 2021, y que no son delito. Pero no se atreven a condenar al acusado por tráfico de influencias e imponerle una pena de prisión. Por el pequeño detalle de que no tienen pruebas para dictar ese castigo. Nunca las hubo ni en la instrucción ni en la vista.

“No ha quedado probado, por tanto, que persona o personas determinadas ejercieran presión o influencia sobre los acusados primeramente filiados, prevaliéndose del ejercicio de las facultades de un cargo o de cualquier otra situación derivada de una relación personal o jerárquica con aquellos”, dice la sentencia. A la vista de la sentencia, es un misterio por qué nueve de los acusados –dejando a un lado a Sánchez y el presidente de la Diputación, Miguel Ángel Gallardo– tomaron unas decisiones que ahora les han costado una pena de nueve años de inhabilitación. Si fracasan sus recursos, perderán sus empleos en la institución.

Para los jueces, no hay dudas de que todos los funcionarios son culpables. Son múltiples los indicios, afirma la sentencia, que muestran “con arreglo a las reglas de la lógica y de la razón, que ninguno de los acusados era ajeno al plan delictivo ideado por las más altas instancias de la Diputación de Badajoz y que actuaron de consuno, en connivencia, en ejecución de un plan preconcebido”. Su objetivo era crear “en expresión castiza, un traje a medida al beneficiario de la plaza”.

Si había un plan ideado desde arriba con el que se ordenó a tantos funcionarios que cumplieran órdenes, es difícil explicar por qué no se condena a Gallardo por tráfico de influencias. Parece que “la lógica y la razón” permiten trazar el retrato de un grupo dispuesto a delinquir, pero no condenar sin pruebas a su responsable. Una cosa es la literatura de una sentencia y otra, el Código Penal.

La sentencia dice que los condenados pusieron en marcha “una plaza de empleo público innecesaria y vacía de contenido”. Para justificar esta valoración, se basan por ejemplo en la opinión de un director de conservatorio que no creía necesario que se creara un puesto de coordinador que se ocupara de los dos conservatorios de Badajoz. Pocos funcionarios aceptan de buena gana que les pongan un jefe más por encima, al menos cuando reciben la primera comunicación. Sin embargo, y para afirmar que Sánchez no realizó las funciones por las que le pagaban, los magistrados no dan ningún valor a las declaraciones como testigos de los tres directores en la primera jornada de la vista en las que defendieron la capacidad y el trabajo del músico.

“La ayuda del coordinador vino muy bien”, dijo Yolanda Sánchez (sin parentesco con el hermano del presidente). “Estaba muy bien formado y capacitado para la plaza”, continuó. En su momento, parecía que ese primer día del juicio había sido muy malo para los intereses de las acusaciones. No es así si el tribunal decide ignorar esos testimonios, porque no sirven para condenar al acusado.

Los jueces admiten que hay un margen para la duda sobre si alguien presionó para que David Sánchez consiguiera ese puesto, si fue él mismo, alguien de su entorno “o si tal decisión se realizó 'motu proprio' con el designio de favorecer al Sr. Sánchez Pérez-Castejón por su relación de parentesco con quien era una figura política señera y futuro Secretario General del PSOE, por reelección en el cargo, a la sazón D. Pedro Sánchez Pérez-Castejón”.

Resulta gracioso, quizá hasta revelador, que los magistrados coloquen al presidente del Gobierno en este contexto. Las fechas no cuadran del todo. Cuando se creó la plaza, noviembre de 2016, Pedro Sánchez ya no era secretario general del PSOE por su dimisión el 1 de octubre anterior. No presentó su candidatura hasta el 28 de enero de 2017, cuando no era precisamente el favorito, tampoco para el PSOE extremeño que apoyaba a Susana Díaz. Las primarias no se celebraron hasta mayo de 2017. El tribunal viaja al pasado porque sabe quién ganó esas primarias, lo que es una información que no tenían en 2016 los responsables de convocar la plaza que finalmente cayó en manos del hermano del presidente.

Puestos a lanzar hipótesis o “contrahipótesis”, como dice el texto –una decisión insólita en una sentencia que debe mostrar hechos probados y asignar penas en función de ellos–, los jueces plantean que los acusados pudieron haber intentado “congraciarse” con Pedro Sánchez con el nombramiento de su hermano al haber apoyado antes a Susana Díaz en las primarias. Y con esa sugerencia dan argumentos a los que quieran utiizar la sentencia para atacar al Gobierno.

“No sabemos, en suma, quién o quiénes ejercieron presión o ascendencia sobre los responsables de realizar la tarea de torcimiento del Derecho, ni en qué concretos actos se materializó el influjo”, dice la sentencia en el párrafo anterior a esa referencia a la contrahipótesis. No lo saben, por eso no condenan por tráfico de influencias, pero dan por hecho que esa presión existió. Algún catedrático de Derecho Penal podría animarse a explicar a este tribunal que todo lo que no son hechos en una sentencia, no pasan de ser simples especulaciones.

Todo esto no dejan de ser elementos secundarios en la mente de los jueces. No tienen problemas en señalar que existe “la convicción de este Tribunal de que la prevaricación cometida obedecía al designio de favorecer por razones espurias a don David y don Luis María”. Estaban seguros de que David Sánchez era culpable, quizá incluso desde antes de que comenzara el juicio, de que existía un “designio”, un plan, destinado a beneficiarle. Desgraciadamente para sus convicciones, no encontraron pruebas con las que condenarle por esa conspiración, es decir, por tráfico de influencias. No fue porque no lo intentaran."

(Iñigo Sáenz de Ugarte, eldiario.es, 14/07/26)