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11.5.22

Subidas de tipos de interés: bienvenidos a la próxima recesión... la Reserva Federal, y luego los demás grandes bancos centrales, ha optado por comenzar a subir los tipos de interés, a pesar de que los estudios que se están haciendo señalan que, aunque los subieran hasta el 3% a finales de este año, los precios solo bajarían 0,4 puntos, ¡nada!... Lo que hay que hacer es acabar con las burbujas especulativas que están provocando subidas de precios que se trasladan al resto de la economía

 "La Reserva Federal es la autoridad monetaria de Estados Unidos y a ella se le encomienda que controle y supervise el sistema financiero y que ejecute la política monetaria con un doble objetivo: la estabilidad de los precios y alcanzar el pleno empleo.

Otros bancos centrales, como el europeo, solo tienen como objetivo controlar la subida de precios.

Sin embargo, estamos viviendo la inflación más alta de los últimos cuarenta años y, hasta ahora, prácticamente no han tomado ninguna medida.

Primero dijeron que ere muy pasajera y cuando comenzó a alargarse, no hicieron nada.

¿Cómo es posible que, teniendo todo el poder y estando siempre tan seguros de lo que dicen, no han evitado esta subida de precios tan grande?

Muy sencillo.

Su comprensión de la inflación está equivocada. Se sostiene sobre presupuestos falsos.

Creen que los precios suben porque hay demasiado dinero en circulación y que, por tanto, lo que hay que hacer para frenarla es retirar dinero. Algo que básicamente se supone que pueden conseguir subiendo su precio, es decir, los tipos de interés.

¿Por qué no los han subido ahora?

Pues justamente porque saben perfectamente, sin ningún lugar a dudas, que la inflación se debe a otras causas y no a las que ellos han defendido siempre.

Concretamente, los precios están subiendo debido a la escasez en la oferta de bienes después de la pandemia, a problemas de suministro tras la invasión de Ucrania y al gran poder de grandes empresas que suben injustificadamente sus márgenes.

Los bancos centrales saben perfectamente que, si suben los tipos de interés, no van a resolver esas causas de la subida de precios.

Lo único que se conseguiría subiéndolos sería encarecer la inversión y el consumo a crédito, es decir, frenar las ventas, el empleo y la actividad económica en general: hundir a las economías.

Lo saben y por eso no han hecho nada.

Ahora bien. Lo malo es que, si no hacen nada, los sujetos económicos pensarán que, sin medidas contra la inflación, la inflación va a ser inevitable. Y eso hará, curiosamente, que efectivamente haya inflación.

¿Qué podrían hacer los bancos centrales y el resto de las autoridades económicas?

Reconocer que están equivocados.

Que tienen una idea sobre la inflación equivocada y que, en estos momentos, no sirve de nada subir los tipos de interés porque el roto que van a provocar será peor que el descosido que quieren arreglar.

Lo que hay que hacer es llevar a cabo inversiones urgentes para ampliar la oferta, intervenir sobre los mercados energéticos y de materias primas en donde la concentración de capitales está aumentando los márgenes y haciendo que suban los precios innecesariamente, acabar con las burbujas especulativas que están provocando subidas de precios que se trasladan al resto de la economía.

En lugar de eso, la Reserva Federal, y luego vendrán los demás grandes bancos centrales, ha optado por comenzar a subir los tipos de interés, a pesar de que los estudios que se están haciendo señalan (aquí) que, aunque los subieran hasta el 3% a finales de este año, los precios solo bajarían 0,4 puntos: ¡nada!

Han puesto en marcha el brazo tonto de la política monetaria. La Reserva Federal va a provocar una recesión en Estados Unidos y detrás de ella irá la del resto de los países.

Tiempo al tiempo."                   (Juan Torres López, Ganas de escribir, 05/05/22)

26.9.19

Ante la catástrofe, el martes 17 de septiembre de 2019 la Reserva Federal de Estados Unidos inyectó 53.200 millones de dólares en los bancos, ya que sufrían una escasez de financiación diaria en el mercado interbancario... Y lo volvió a hacer el miércoles 18 y el jueves 19 de septiembre. Otra señal del estado de la economía capitalista mundial. Este tipo de intervención hace pensar en el mes de septiembre de 2008...

"Ante la catástrofe, el martes 17 de septiembre de 2019 la Reserva Federal de Estados Unidos inyectó 53.200 millones de dólares en los bancos, ya que sufrían una escasez de financiación diaria en el mercado interbancario y también en los Money market funds. Y lo volvió a hacer el miércoles 18 y el jueves 19 de septiembre.

Este tipo de intervención nos hace pensar en el mes de septiembre de 2008 cuando los grandes bancos, en pleno colapso, interrumpieron los préstamos interbancarios (cuestión que provocó, especialmente, la quiebra de Lehman Brothers) y tuvieron que acudir a los bancos centrales. Los grandes bancos privados habían dejado de confiar los unos en los otros. (...)

El martes 17 de septiembre de 2019, los bancos deberían haber estado preparados a pagar el 10 % de interés para tener acceso al crédito en el mercado interbancario y en el mercado de los MMF, mientras que el tipo de interés con el que la Fed prestaba a los bancos se establecía entre 2% y 2,25%. 

Así que, debido a la presión del gran capital y a la de Trump, la Fed prestó a los bancos privados 53.200 millones de dólares en la tarde del 17 de septiembre de 2019. 

Y al día siguiente, bajo la continua presión de Trump, de los grandes bancos y de las grandes empresas, la Fed redujo su tipo director por segunda vez en tres meses. Desde el 18 de septiembre, el tipo de la Fed se estableció entre 1,75% y 2%, o sea una rebaja de 0,25%.  (...)

Lo que acaba de pasar constituye otra señal del estado de la economía capitalista mundial. El crecimiento es extremadamente débil en los países más industrializados. La economía de Estados Unidos, a la que Trump había dopado con sus medidas fiscales a favor del Gran capital en 2017-2018, está entrando progresivamente en una desaceleración que inquieta a los patrones. La economía alemana va mal, la del reino Unido también, así como la de Italia. El mercado del automóvil se encuentra en fuerte descenso en Alemania, China, India…(...)

 Los beneficios realizados por las empresas no son reinvertidos en la producción, o en todo caso lo son muy poco, puesto que van directamente al bolsillo de los accionistas y a la especulación con títulos financieros diversos, o sea, con el capital ficticio.  (...)

La economía capitalista mundial se mantiene a flote sobre un mar de deudas, y las inyecciones masivas de liquidez operadas por los principales bancos centrales (el BCE, y los de Estados Unidos, Japón, Reino Unido y China) refuerzan esa tendencia.  (...)

Debido a las políticas llevadas a cabo por los bancos centrales y los gobiernos, la economía de los países más industrializados cayó en lo que el economista británico J. M. Keynes (1883-1946) llamaba la trampa de la liquidez. Mientras que los bancos centrales inyectan liquidez y bajan los tipos de interés, los bancos y las grandes empresas privadas prefieren tener a mano ese dinero o lo utilizan para especular.  (...)

En la situación presente, la economía capitalista ha entrado en una nueva fase de crisis con una desaceleración acentuada de la producción, una sobre-producción con respecto a la demanda solvente y una especulación con una serie de activos principalmente financieros (véase más adelante). A todo ello se agregan una guerra comercial intensificada por la política de Trump, un relanzamiento de la carrera armamentística  y una guerra entre divisas.

 Y durante este tiempo, la crisis ecológica aumenta y el gran capital, guiado por la búsqueda del beneficio inmediato, lleva a cabo una política que la profundiza. Es el momento de emprender un giro radical a favor de la Naturaleza de la que la Humanidad forma parte.

Es necesario adoptar una estrategia internacionalista.   (...)

Hay que emprender luchas para recuperar el control de los bancos centrales por los poderes públicos con el fin de ponerlos al servicio del pueblo, para la socialización de los bancos, de las aseguradoras y del sector de la energía, para la reapropiación de los comunes, para la anulación de las deudas ilegítimas, para el cierre de las centrales nucleares, para la reducción radical del recurso a la energía fósil, para la prohibición del dumping fiscal y de los paraísos fiscales (...)"                   (Eric Toussaint, Público, 23/09/19)

1.10.18

La Reserva Federal concedió unos 29 billones de dólares de dinero fabricado con una especie de éter electrónico, a los bancos americanos, de acuerdo a los investigadores de la Universidad de Missouri... Se podrían haber garantizado la sanidad universal, rehabilitado infraestructuras, realizar la transición a las energías limpias, aumentado los salarios, rescatados a los hogares endeudados, promovido programas de empleo masivo para los desempleados. Los sin-techo y enfermos mentales no estarían abandonados en las calles o apilados en las prisiones. La economía reviviría. Pero en su lugar, 29 billones de dólares fabricados se concedieron a mafiosos de las finanzas... para acabar con el hambre en el mundo la ONU calcula que se necesitan 160 dólares anuales por cada persona que vive en la pobreza

"(...)  “Antes de la crisis, estaban totalmente distraídos, especialmente la Reserva Federal, supuestamente el principal regulador de los bancos de mayor tamaño en Estados Unidos”, me dijo cuando nos vimos en Nueva York. “La Fed causó un daño terrible comportándose así porque posibilitó la crisis financiera. 

 Se convirtió en un desregulador, en lugar de en un regulador. Al inicio de la crisis financiera, la solución que podía corregir y salvar a la economía de la Gran Recesión -o como quiera que se le llamara por aquel entonces-, fue fabricar billones y billones de dólares en una especie de éter electrónico”.

La Reserva Federal concedió unos 29 billones de dólares de esta clase de dinero fabricado a los bancos americanos, de acuerdo a los investigadores de la Universidad de Missouri. ¡29 billones de dólares! Se podrían haber garantizado matrículas gratis a cada estudiante, la sanidad universal, rehabilitado infraestructuras, realizar la transición a las energías limpias, amortizado la deuda estudiantil, aumentado los salarios, rescatados a los hogares endeudados, haber creado bancos públicos para que invirtieran a bajos tipos de interés en las comunidades, haber provisto de un ingreso mínimo garantizado a todo el mundo y promovido programas de empleo masivo para los desempleados. 16 millones de niños no se hubieran ido a la cama hambrientos. Los sin-techo y enfermos mentales -actualmente se estiman 553.742 en todo Estados Unidos- no estarían abandonados en las calles o apilados en las prisiones. 

La economía reviviría. Pero en su lugar, 29 billones de dólares fabricados se concedieron a mafiosos de las finanzas para que en estos mismos momentos estemos a punto de caer una depresión que competirá en dureza con la de 1929.

Kevin Zeese y Margaret Flowers escriben la página web ‘Resistencia Popular’ que “un sexto de todo esto podría proporcionar una renta básica anual de 12.000 dólares, que costaría unos 3,8 billones de dólares al año, podría doblar los pagos a la Seguridad Social hasta los 22.000 dólares anuales -con un coste de 662 mil millones al año-, podría suponer un bonus de 10.000 dólares al año para los profesores públicos -11 mil millones de coste anual- y así sucesivamente”.

Una cláusula de emergencia en la Ley de la Reserva Federal de 1919 le permite proveer de liquidez a cualquier banco en apuros. Pero en su actuación de 2008 no se limitó a crear unos pocos cientos de miles de millones de dólares. Inundó los mercados financieros con niveles absurdos de “dinero falso”. Esto hizo que pareciera que la economía se recuperaba. Y para los oligarcas, que tuvieron acceso a todo ese dinero mientras que el resto de los mortales no lo tuvo, efectivamente supuso una recuperación.

La Fed redujo los intereses a prácticamente cero. En Europa incluso se llegaron a tipos negativos, lo que venía a significar que pagaban por conceder dinero. La Fed, en una buena jugada de contabilidad, incluso permitió a los bancos colapsados usar los préstamos sin intereses para que compraran bonos públicos. Luego se los devolvían a la Fed y recibían un 15% de intereses.

 En conclusión, a los bancos se les concedió dinero, por así decir, gratis, del que luego recibían pagos a través de la propia Fed por la inversión en bonos. Por no hablar de la limpieza de activos e hipotecas tóxicas que la Fed realizó en los mismos bancos. Mientras la Fed pudiera crear tanto dinero como quisiese, no importaba en qué los gastaba.

“Es como ir a un viejo garaje con cosas a la venta y decir: ‘Quiero esa bicicleta sin ruedas. Te pago 100 por ella. ¿Por qué? Porque no es mi dinero’.”, Prins decía. “Han manipulado el sistema”, decía de los bancos. “Han fabricado dinero a lo bestia. Los han usado para hinchar los activos. Incluso las acciones. 

No se sabe de dónde ha venido. Como el dinero es barato, hay más préstamos ofrecidos por empresas. Hay más dinero tomado prestado por la administración. ¿Y luego dónde vas a recuperarlo? Al estado, a la economía social. Extraes dinero de los programas sociales. Impones la austeridad.”  (...)"                               (El Captor, 23/09/18Artículo de Chris Hedges publicado originalmente en inglés en Truthdig)


"¿Cuánto dinero se necesita para erradicar el hambre en el mundo?en el 2030"   (ABC, 13/07/15)

13.6.18

Algo huele en los mercados que recuerda a 2007. El FMI alerta a gobiernos y directivos de bancos de que la próxima crisis podría estar a la vuelta de la esquina... vuelta a empezar

"Mariano Rajoy puede dormir tranquilo. Su salida del Ejecutivo español no ha contribuido a generar la aversión que se ha instalado en los mercados financieros en su semana de calvario político.  (...)

La última vez que empezaron a sonar esos apelativos –sobre todo en la prensa financiera internacional– fue en 2007, preludio del tsunami del año siguiente. Aunque sin demasiada consistencia. Ahora vuelven a salir a relucir. Pero poco (o casi nada) ha tenido que ver con la moción en España. Sino más bien porque el consenso del mercado comienza a inclinarse por augurar nubarrones de crisis. 

Un ambiente que ya admiten responsables de los grandes bancos de inversión de Wall Street. Sin duda, la auténtica voz de los mercados. Por antonomasia. Está en su ADN. Y, quizás, espoleados porque los mensajes de entonces no fueron lo suficientemente intensos y efectivos como para resguardarse del estallido del credit crunch de 2008. Fueron, más bien, fuegos de artificio para tratar de interpretar la alta volatilidad de los mercados. Como ocurre en la actualidad.  (...)

Aquel lunes negro 15 de septiembre de 2008, jornada tan cargada de pánico como de paradojas aún no del todo descifradas, EEUU, paradigma del libre mercado, nacionalizaba Lehman Brothers mientras la Bolsa de Moscú cancelaba su sesión ante el drástico hundimiento de las cotizaciones de sus índices. Ahora, casi diez años después “algo huele en el aire” que recuerda a 2007.
El comentario lo ha deslizado esta semana Bill Derrough a Business Insider. Derrough es corresponsable de recapitalización y reestructuración en Moelis & Co, firma que participa y vigila la solvencia y el pago del sector privado. Es decir, la capacidad de las empresas para acometer los vencimientos de sus compromisos en tiempo y forma.

 “Entonces –dice– había una atmósfera similar a la actual, de pactos de fusiones temerarios y adquisiciones entre empresas, en los que se asumían cuotas de endeudamiento desorbitadas” con tal de formalizar estas alianzas, y que propulsaron a los Estados a poner en marcha los multimillonarios rescates bancarios y los programas de estímulo económico y monetarios para capear el temporal desatado en los mercados.
Derrough recoge el sentir inversor de Wall Street. Pese a que aún, según reconoce, las economías industrializadas están en tasas dinámicas y las de impagos de empresas siguen siendo reducidas. Pero algo está cambiando. 

Porque las condiciones financieras se han encarecido al calor del alza de los tipos de interés de la Reserva Federal, sin que todavía hayan aparecido en escenas las esperadas tensiones inflacionistas de la doble rebaja tributaria de Donald Trump, que podrían catapultar el precio del dinero en la mayor economía del mundo. 

O sin que se atisbe hasta dónde puede llegar la revalorización constante del dólar que se ha iniciado esta primavera, la moneda en la que se pagan los compromisos de deuda, fenómeno que eleva de un plumazo las dificultades de pago de las compañías por todo el planeta. 

Ni tampoco las consecuencias impredecibles de la guerra comercial desatada por Washington contra Europa y China, pero que también colisiona contra los intereses de otros aliados de la Casa Blanca, del espacio anglosajón, como Canadá, Australia o Reino Unido, o de suministradores de productos vecinos, como México. Ni siquiera por la súbita fragilidad manifestada en las últimas semanas en los mercados emergentes. En 2007, enfatiza Derrough, “se sabía que algo iba ocurrir, que era cuestión de tiempo”. Y ahora vuelve a fluir ese recuerdo.
Índices de endeudamientos desorbitados

La sensación de preocupación de Wall Street también la comparte el FMI. El diagnóstico de la institución multilateral en sus dos últimas reuniones, la del otoño pasado, y la más reciente, de primavera, alertan a gobiernos y directivos de empresas y bancos de que la próxima crisis podría estar a la vuelta de la esquinay que el acopio de arsenal financiero para afrontarla es minúsculo.  (...)

Pero, sobre todo, porque la montaña de endeudamiento sigue en cotas del todo punto infranqueables.
El Fondo Monetario calcula que el endeudamiento soberano, de países y empresas no financieras, se eleva hasta la astronómica cantidad de 164,4 billones de dólares, más del doble de los 79,8 billones en los que se cifra la totalidad de la economía mundial. Y sigue al alza, con repuntes del 3,9% este año y el siguiente, inciden en el FMI.

Casi toda ella, en latitudes industrializadas: 119,2 billones. Este montante resulta aún más peligroso cuando se incluye la deuda financiera. A finales de 2016, esta losa suponía ya el 225% del PIB global. 

De ahí que el directivo de Moelis alerte de que los procesos de reestructuración de las deudas corporativas se hayan ralentizado y reducido el ritmo de las recapitalizaciones empresariales. Tal y como admiten los bancos de inversión en sus notas a clientes, en las que aseguran que los riesgos de suspensiones de pagos crecen sin remedio.

 La fiesta financiera y crediticia reciente, que se propagó hasta el ejercicio 2017, con volúmenes de préstamos para acometer estas operaciones, en EEUU, que rebasaron los 1,4 billones de dólares, un 25% más que en 2013, según datos de Thomson Reuters, parece tocar a su fin. Entre otras cuestiones, por deseo expreso de la Fed y su abandono de la política de tipos de Interés próximos a cero. (...)

Pero si los impagos y los riesgos de defaultsempresariales puede considerarse el mayor de los retos del ciclo de negocios en vigor, no resultan menos preocupante las señales de alarma que emiten los mercados emergentes: Argentina, a punto de consensuar con el FMI las condiciones de su rescate, de 30.000 millones de dólares; Turquía, asolada por la pérdida de valor de la lira, e Indonesia, Filipinas o India, con sus divisas en estados de shock por el músculo financiero exhibido en las últimas semanas por el billete verde americano.(...)

 Si los mercados ya husmean el aire de 2008, la crisis política italiana puede devolver a Europa a 2012. A su crisis de la deuda. Y esta crisis política italiana sí es estructural, con dos partidos antagónicos, como son Liga Norte y Movimiento Cinco Estrellas, tratando de sellar un consenso de gobierno contrarreloj y en un clima de creciente desafección hacia la UE y de un Brexit a la italiana impulsado por dos formaciones euroescépticas. (...)

Pero también porque los bancos continúan emitiendo señales de falta de solvencia. Después del rescate del Popular en España, a coste de un euro, por el Santander y del salvavidas sobre buena parte de las entidades financieras italianas, junto a las francesas, las más vulnerables del euro. 

Sin contar, claro está, con el Deutsche Bank, entre los que más pérdidas han registrado en estas recientes jornadas de descenso de los mercados. Sin duda, por el largo lustro bajo la amenaza de quiebra, que ha llevado al FMI a identificar al banco por antonomasia de Alemania como el mayor riesgo sistémico de la economía europea.

 Hasta ocho grandes bancos del euro se vieron afectados, de forma notable, por la vibración bursátil de las últimas fechas. El BBVA, además, por su exposición a Turquía. En un año en el que habrá valoración de sus cuentas, los estrés tests a los que les someterá la nueva autoridad bancaria europea. Sobre los que el mercado ha dado ya algunas claves, encriptadas, como que tendrán un resultado negativo once bancos italianos, seis españoles, cinco alemanes y dos griegos. (...)"               (Diego Herranz, Público, 03/06/18)

18.5.18

Los principales bancos centrales se dieron a sí mismos un cheque en blanco con el cual resucitar a bancos quebrados sin posible arreglo y han creado burbujas de activos que podrían estallar en una crisis aún más grande. Así que hoy estamos cerca del filo de un peligroso precipicio financiero

"(...) Como banco central de los Estados Unidos, la Reserva configura la política financiera de la economía global manipulando el nivel de los tipos de interés. Aunque esto afecta a todo el mundo, muy pocos entienden el alcance de su influencia.  (...)

Hemos llegado a un punto crucial: ningún presidente desde Woodrow Wilson (durante cuya administración fue creada la Reserva Federal) habrá nombrado a tantos consejeros de la Reserva como Donald Trump.  (...)

No sorprende que Wall Street haya recibido con los brazos abiertos a la nueva plantilla de Trump para la Reserva, ya que sus miembros están predispuestos a relajar las restricciones a entidades financieras de toda clase.  (...)

Mientras Trump pone las cosas a su favor, den por hecho un impacto económico que se sentirá en los próximos años y podrá dejar el mundo devastado. Pero pueden estar seguros: si la Reserva puede ayudar a Trump a mantener la bolsa alta durante un tiempo con dinero fácil para la especulación de Wall Street y el dólar competitivo para una guerra comercial, lo hará. (...)

Después de casi triplicarse con respecto a la crisis post-financiera de la primavera de 2009, el año pasado el Promedio Industrial Dow Jones ascendió mágicamente de nuevo a casi el 24%. ¿Por qué? Porque a pesar de toda su campaña sobre “drenar el pantano” [frase que Trump usó en campaña como promesa de que atacaría a la élite de Washington], Trump adoptó exactamente la misma actitud de mimar a los bancos que el Presidente Obama.

 Defendió la política de dinero fácil de la Reserva y contrató a Steve Mnuchin, un antiguo compañero de Goldman Sachs y amigo especial de Wall Street, como secretario del Tesoro. Apostó por incentivar la malversación y el fraude que había al fomentar la desregulación de los bancos, como si la codicia y tendencia al riesgo de Wall Street se hubieran desvanecido.

Señales inminentes de crisis

Entrados en 2018, las sombras de 2008 ya comienzan a aparecer.

(...) el país cuyos bancos causaron la última crisis se enfrenta a niveles récord de deudas de los consumidores y las empresas, y un paisaje geopolítico global vulnerable. Es cierto que la tasa de desempleo es notablemente más baja que en el punto más alto de la crisis, pero para la gente de a pie este crecimiento no ha sido tan claro. 
En Estados Unidos, cerca de uno de cada cinco empleos suponen ingresos menores al umbral de pobreza federal.  (...)

Igual que antes de la crisis financiera de 2008, hay un terrible nivel de confianza entre los políticos y los supervisores en que ni la economía ni el sector bancario tienen posibilidad de hundirse. Incluso el nuevo presidente de la Reserva Federal ve la posible necesidad de rescates como una reliquia de tiempos pasados. (...)

A medida que aparecen señales de crisis, pocos en Washington han indagado cómo podemos asegurarnos de que no vuelve a haber otra crisis sistémica.  (...)

Lo que la investigación de mi nuevo libro —“Colusión: cómo los banqueros centrales amañaron el mundo” [sin traducción publicada]— reveló fue cómo los bancos centrales y las entidades financieras han trabajado juntas para manipular los mercados globales durante la década anterior. 

Los principales bancos centrales se dieron a sí mismos un cheque en blanco con el cual resucitar a bancos sin solución, comprar bonos del Estado, hipotecarios y corporativos, y en algunos casos —como en Japón o en Suiza— acciones. No han tenido que explicar al público a dónde iban esos fondos o por qué. En vez de eso, sus políticas han inflado burbujas de activos, mientras miman a bancos privados y empresas bajo el disfraz de ayudar a la economía real.

Las políticas de bancos centrales de tipos cero y de compra de bonos, que se imponen en EE UU, Europa y Japón, han sido parte de un esfuerzo coordinado que ha cubierto la potencial inestabilidad financiera en los países más grandes y en los bancos privados. A su vez, ha creado burbujas de activos que podrían estallar en una crisis aún más grande la próxima vez.

Así que hoy estamos cerca —cómo de cerca es algo que aún no sabemos— del filo de un peligroso precipicio financiero. Los riesgos planteados por los mayores bancos privados aún están ahí, sólo que ahora son todavía más grandes de lo que eran en 2008, y en un escenario de mayor deuda. En los EE UU de Donald Trump, esto significa que hoy se están fomentando las mismas políticas arriesgadas. La diferencia es que el presidente está nombrando miembros de la Reserva que sólo aumentarán el peligro de estos riesgos en los próximos años.

La peor herencia que deje el residente Trump podría ser una crisis económica. Trump —y la Reserva que está ayudando a crear— no sólo no está prestando atención a las alarmas que suenan (ignoradas también por la última reiteración de la Reserva), sino que se ha asegurado de que ninguno de sus designados tampoco lo hará. (...)

Cuando los políticos y los supervisores se duermen al volante, seremos el resto de nosotros quien lo sufra tarde o temprano. Porque la complicidad que ha seguido y sigue entre los principales bancos centrales del mundo es ahora un problema internacional."                     (Nomi Prins ,  TomDispatch.com  , en El Salto, 13/05/18)

26.9.17

La Reserva Federal norteamericana deja de 'imprimir' dinero. Durante la Gran Depresión de 1930, la Fed hizo algo similar en 1937, invirtiendo su política de crédito barato. Eso llevó a una nueva caída. El riesgo de que vuelva a suceder ahora algo parecido sigue ahí...

"Es un día histórico para la política monetaria de los bancos centrales mundiales desde el final de la Gran Recesión. El Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos se siente suficientemente seguro sobre el estado de la economía de Estados Unidos y, por lo demás del resto de las grandes economías, que ha anunciado que no sólo ha puesto fin a la flexibilización cuantitativa (QE), sino que ahora va a revertir el proceso y comenzar un ajuste cuantitativo. (...)

QE fue la clave de la política monetaria de las autoridades financieras en las principales economías, particularmente a la luz de poco gasto fiscal o público como una segunda alternativa o arma. Se aplicó la austeridad fiscal (con diferentes grados de éxito), mientras se “flexibilizaba” la política monetaria.

Pero la QE fue en realidad un fracaso. No condujo a una reactivación del crecimiento económico o la inversión de las empresas. El crecimiento del PIB per cápita y la inversión en las principales economías continúan languideciendo muy por debajo de las tasas anteriores a la crisis. 


La QE lo que hizo fue impulsar una nueva burbuja especulativa en activos financieros, haciendo que los mercados de acciones y bonos batiesen una y otra vez nuevas barreras. Como resultado, los muy ricos -que son dueños de la mayor parte de estos activos- se convirtieron en mucho más ricos (y la desigualdad del ingreso y la riqueza ha aumentado aún más ).

 Y las empresas muy grandes, FANG (Facebook, Amazon, Netflix y Google) en los EEUU, se han llenado de  dinero en efectivo y han duplicado su endeudamiento con préstamos con tasas de interés cercanas a cero para que pudieran recomprar sus propias acciones y aumentar el precio de sus acciones en bolsa, repartir grandes dividendos a los accionistas y el usar los fondos para comprar incluso más empresas.  (...)

A los mercados financieros no les va a gustar. La droga del dinero barato (prácticamente sin intereses) está siendo retirada lentamente. El plan es evitar el 'mono’, pero aún así los mercados de acciones y bonos son propensos a vender en cuanto empiece a reducirse el suministro de dinero casi gratuito. Lo más importante es lo que sucederá a los sectores productivos de la economía de Estados Unidos y, para el caso, en la economía mundial, ha medida que este dinero barato se reduzca lentamente.  (...)

Y sin embargo, las previsiones a largo plazo de los responsables de las políticas de la Fed para el crecimiento económico y la inflación siguen siendo bajas. De hecho, hay algunas dudas importantes que cuestionan esta aparente confianza. En primer lugar, hay pocos signos de recuperación de la inversión empresarial. (...)

En segundo lugar, lejos de crecer las ganancias en los sectores productivos, los beneficios empresariales no financieros totales en los EE.UU. están cayendo. (...)

E igualmente importante, como ha subrayado el reciente informe del Banco de Pagos Internacionales en su revisión trimestral , la deuda empresarial es muy alta y crece, mientras que el número de empresas 'Zombie' (que apenas son capaces de cumplir con sus pagos de la deuda) están en niveles récord (16% en los Estados Unidos). Con $ 8.6 billones de dólares, los niveles de deuda de las empresas estadounidenses son hoy en día un 30% más altos que en su pico anterior, en septiembre de 2008.   (...)

Como sintetiza el BPI, “Incluso teniendo en cuenta las grandes saldos de efectivo en circulación, las condiciones de apalancamiento en los Estados Unidos son las más altas desde el inicio del milenio y similares a las de la década de 1990, cuando los coeficientes de deuda corporativos reflejaban el legado del boom de compra apalancada de finales de 1980. 

En conjunto, esto sugiere que, en el caso de una desaceleración o un ajuste al alza en las tasas de interés, los elevados pagos de servicio de la deuda y el riesgo de incumplimiento podrían plantear desafíos a las empresas, y de ese modo crear vientos en contra del crecimiento del PIB”.

 Y esto en un momento en el que la Reserva Federal de Estados Unidos ha decidido aumentar progresivamente su tasa de interés política a corto plazo y cortar la transfusión de dinero barato a los bancos. 

Como ya he señalado antes, durante la Gran Depresión de la década de 1930, la Fed hizo algo similar en 1937, invirtiendo su política de crédito barato cuando pensó que la depresión había terminado. Eso llevó a una nueva caída de la producción en 1938 que sólo terminó con la Segunda Guerra Mundial.  El riesgo de que vuelva a suceder sigue ahí."           (Michael Roberts , Sin Permiso, 24/09/2017

20.10.16

2,5 Billones de dólares a Citigropu, 2 Billones a Morgan Stanley, 1, 3 Billones para Bank of America... los ganadores de la Gran Recesión

"(...) En 2001 se inició también una multiplicación de escándalos de manipulación contable de las corporaciones -para inflar las cotizaciones de las acciones- con la complicidad de las compañías auditoras y de los bancos de negocios. Esto es demostrativo de que las burbujas de capital ficticio siempre transportan en su seno el fraude y la estafa especulativa. Y significó, en aquel momento, la pérdida del trabajo para medio millón de estadounidenses. 


A mediano plazo la segunda burbuja de Greenspan desembocaría en el colapso económico mundial de 2007-2008. La mundialización y predominio del capital financiero se expandió antes y continuó con más intensidad luego de esa crisis. En esos años la Europa socialdemócrata se transformó en un sirviente de la financiarización económica.


En 2008 para enfrentar la crisis financiera que se había expandido a todo el mundo, la Reserva Federal lanzó su Quantitative Easing (Flexibilización Cuantitativa) comenzando con una emisión de U$A 600 mil millones sin respaldo en la economía real -emisión que a la Fed le cuesta los costos de impresión de los billetes- por ser el dólar aún la moneda internacional por excelencia-.

 La emisión se realizó para comprar títulos públicos y poner dinero a disposición de las grandes corporaciones sin interés o con interés negativo, para que especulen sin control en los mercados financieros del mundo.


Pero esto fue la mínima parte de la denominada con el eufemismo “flexibilización cuantitativa”. Al mismo tiempo que cubría las necesidades más acuciantes de los fondos y corporaciones financieras especulativas, la Fed en total secreto imprimía 16 billones de dólares (millones de millones o trillones en inglés y portugués) para repartir entre los grandes bancos estadounidenses y europeos en pleno apogeo de la crisis.


En total, los préstamos más grandes fueron hechos a una pequeña cantidad de instituciones. Durante esos tres años, Citigroup pidió prestados un total de 2,5 billones de dólares, Morgan Stanley, pidió 2 billones; Merrill Lynch, que fue adquirido por el Bank of America, recibió préstamos por 1,9 billones y el Bank of America pidió 1,3 billones. 

 También recibieron dinero de la FED bancos extranjeros, como el Barclays del Reino Unido, Grupo Royal Bank de Escocia (Reino Unido), Deutsche Bank (Alemania), UBS (Suiza), Credit Suisse Group (Suiza), Bank of Scotland (Reino Unido), BNP Paribas (Francia), Dexia (Bélgica), Dresdner Bank (Alemania) y Societe General (Francia). 

A pesar de estas operaciones estar prohibidas sin autorización del Congreso y el presidente. 

Y entre otras cosas ayudó a rescatar empresas quebradas como Bear Stearns y American International Group (AIG) y compró hipotecas basura sub-prime sin ningún valor. Al mismo tiempo que se impulsaron grandes ajustes fiscales en Europa para que cayeran sobre la población todos los costos de la crisis.  (...)"             (Juan Luis Berterretche , Rebelión, 17/10/16)

23.9.15

¿Por qué se equivocan tanto la FED y los bancos centrales, y sin embargo, conservan su prestigio? Porque han actuado contra la mayoría de la ciudadanía, protegiendo la riqueza del 1%

"Estados Unidos a lo largo de 2015 está creciendo menos de la mitad de lo estimado por bancos de inversión e instituciones públicas y privadas de distinto pelaje, entre ellas la Reserva Federal (FED). Pero eso ya no es novedoso. 

Uno de los aspectos más surrealistas de las últimas décadas es observar como la élite política, económica y mediática de Washington tiende a otorgar una infalibilidad a la FED que no se ajusta a los datos.

 La Reserva Federal había pronosticado que la economía estadounidense crecería alrededor del 4 por ciento, cerca del inicio de cada año durante los últimos cinco años. Pero durante cada año, la Reserva Federal se vio obligada a reducir su pronóstico hasta que llegó al número real de aproximadamente el 2 por ciento. 

Estos errores gigantescos muestran claramente que los modelos de pronóstico que los organismos oficiales utilizan tienen problemas de especificación y contienen suposiciones incorrectas.

 Surgen varias preguntas inmediatas, ¿qué ocurre?, ¿por qué fallan tanto las previsiones? La razón es muy sencilla, incompetencia estructural. La Reserva Federal, como la mayoría de los economistas, tiende a asociar las inestabilidades cíclicas a factores exógenos, y por lo tanto “naturales” e inevitables. 

Engloba a neoclásicos (teoría del Real Business Cycle) que dan papel predominante a los shocks tecnológicos, como a neokeynesianos, para los cuales el papel clave son los shocks de demanda. Frente a ellos otro grupo de economistas, minoritarios, pensamos que la inestabilidad es intrínseca a la dinámica del sistema capitalista.  (...)

De nuevo, como ya hemos afirmado hasta la saciedad, las bases teóricas de la ortodoxia dominante deben ser al menos revisadas, sino obviadas. La Reserva Federal, dentro de esta disquisición, utiliza lo que se denominan modelos de equilibrio general dinámicos estocásticos

Son modelos dinámicos y aleatorios que solucionan algunas de las críticas a los modelos de equilibrio general walrasiano, pero siguen siendo modelos de equilibrio general y como tales modelos meramente normativos exentos de de toda refutación. Por lo tanto, los resultados obtenidos son de escasa utilidad. A los hechos nos remitimos.
Defensa de los intereses de clase

Entonces, ¿por qué siguen las élites políticas, económicas y mediáticas con sus continuas loas y alabanzas a la labor de la Reserva Federal u otros Bancos Centrales? Simplemente porque es uno de los instrumentos utilizados por la “superclase” para reconstituir el sistema existente, con el objetivo último de favorecer de manera permanente a la clase dominante, los más ricos, y a los intereses corporativos.

Los Bancos Centrales, en primer lugar, ejercieron de bomberos pirómanos. Detrás del origen, expansión, y estallido de todas y cada una de las burbujas o inflaciones de activos globales que se produjeron desde 1998 se encuentran los bancos centrales, con el agravante de que a cada inflación de activos, cuando estallaba, le seguía otra todavía más perniciosa, de manera que cuando ésta nueva explotaba el impacto macroeconómico negativo se acrecentaba.

El segundo aspecto donde la actuación de los Bancos Centrales fue deplorable es en su labor de supervisión y guardián del sistema bancario. La razón es evidente: al frente de la inmensa mayoría de los bancos centrales se encuentran economista educados en principios neoclásicos. 

 Por lo tanto, parten de un prejuicio favorable respecto a los mecanismos de mercado, la libre empresa, y el “laissez-faire”. Cuánto menos regulación y supervisión mejor. Ya conocemos sus terribles consecuencias, un sistema bancario apalancado e insolvente, más sistémico.

No contentos con todo ello, los Bancos Centrales más relevantes propugnaron rescates bancarios con dinero público, es decir, a costa de los contribuyentes. En su labor de “independencia” siempre han defendido a los acreedores, cuando las experiencias más exitosas, especialmente el rescate bancario sueco de 1992 o islandés del 2008, quienes lo pagaron básicamente fueron los acreedores. Eso sí constantemente nos bombardean sobre la necesidad de “reformas estructurales”, línea en la que destaca proactivamente Luis de Linde.

Detrás del actual “pensamiento único” o “consenso de Washington” una de “sus verdades indiscutibles”, pero que en realidad reflejan meros juicios de valor, es la necesidad de Bancos Centrales independientes. Pero la pregunta es ¿para qué? La realidad nos muestra que con sus actuaciones, los bancos centrales han sido incompetentes y han actuado contra la mayoría de la ciudadanía. Sin embargo, han acabado protegiendo siempre la riqueza de la “superclase”, de ahí que sigan manteniendo “su buen nombre”.                 (Juan Laborda, Vox Populi, 22/08/2015)

9.6.15

Alan Greenspan será recordado en los próximos años por haber empujado a la economía mundial al precipicio, por sus políticas laxas y superfluas

"Hemos repetido en varias ocasiones la frase de William McChesney "Hay que quitar el alcohol de la fiesta antes que ésta se anime demasiado". McChesney ha sido tal vez el mejor presidente que ha tenido la Reserva Federal de Estados Unidos. Supo imponer autoridad y dar fuerza al mito de que los bancos centrales son los que crean la oferta monetaria

 Le bastaba conocer la base monetaria y mantener a raya a los banqueros, quitándoles el alcohol de la fiesta cada vez que se excedían y abusaban con los créditos. La frase alude a la perspicacia de la autoridad monetaria para actuar antes que el sistema se emborrache y colapse.

Lejos de la impecabilidad de McChesney, Alan Greenspan siempre funcionó al revés. Dio riendo suelta a la exuberancia irracional convencido de que su rol de prestamista de última instancia le permitiría apagar cualquier incendio que se desatara en el sistema financiero. Así hizo funcionar a la economía durante los años 90. 

Asi neutralizó la crisis mexicana de 1994 (salvando a los empresarios estadounidenses establecidos en México que se habían quedado sin liquidez). Así enfrentó la crisis asiática de 1997 y la quiebra de Long Term Capital Mangement de 1998. Darle a la imprenta era lo que único que sabía Greenspan, convencido de su rol de "prestamista de última instancia". Por eso lo llamaban "El Maestro"

Lo que El Maestro al parecer no sabía era que en su rol de "bombero" estaba apagando el incendio con gasolina. Desde Greenspan, los bancos centrales perdieron todo el control de la oferta monetaria dado que fueron incapaces de imponer la autoridad y quitar el alcohol de la fiesta cuando era necesario. 

Aplicar la política de McChesney era para Greenspan "atentar contra las libertades democráticas". Bajo este pretexto, Greenspan permitió la gran borrachera de los mercados y así llegamos a la situación actual del sistema financiero: un coma alcohólico agudo.

Greenspan, El Maestro será recordado en los próximos años por haber empujado a la economía mundial al mismo precipicio, por sus políticas laxas y superfluas. Nunca supo establecer el precio del dinero y determinar el nivel de anclaje para las tasas de interés que cortarían las riendas a los especuladores

Se dejó llevar por el analfabetismo de los políticos y la complacencia y el populismo del dinero fácil. Hizo adicto al sistema financiero al dinero fácil y éste aprendió que ante una crisis se contaba con la generosa imprenta de la Fed que funcionaba, por cierto, con cargo a los contribuyentes. 

Greenspan hizo que se le perdiera el respeto al dinero, y que a su vez todo fuera transformado a dinero. La inflación estaba controlada más por los salarios y empleos precarios que por la existencia de un control monetario. 

En el sistema financiero bullían las burbujas y cada estallido era apagado con más dinero. Cuando el incendio es en pequeña escala no se desata una pandemia, pero en las escalas actuales se vive una conflagración. La huella de Greenspan ha resultado fatal. 

Ahora que la crisis está fuera de control, y que el colapso se puede producir en cualquier momento (un mes o un año), comienza a surgir el pánico en la élite del sistema que ha descubierto que la economía se encuentra al borde del abismo. Cualquier movimiento de piezas puede desatar el caos  (...)

Como expresa la segunda ley de la termodinámica, los sistemas tienden al caos, al desorden, y el sistema capitalista no está exento de esta tendencia. Por eso que para mantener su precario equilibrio, debe ser cuidadosamente vigilado. Al dejarlo solo es capaz de liberar a todos los demonios que lleva dentro. 

Y pese a que esto fue advertido tras la Gran Depresión, Greenspan dejó al mercado a su libre arbitrio, soltando todas las amarras que le habían dado al sistema cierta estabilidad. Ahora no hay como echar pie atrás. Cualquier movimiento puede desatar el nuevo tsunami. Todo por no quitar a tiempo el alcohol de la fiesta."                ( , El blog salmón, 15/05/2015)

18.3.14

Podrían haber hecho mucho más... pero no lo hicieron. Y les aplauden

"El expresidente de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke, recordaba a Oskar Schindler cuando la semana pasada, en su primera intervención pública tras haber dejado el banco central americano, dijo en Abu Dhabi: “Podríamos haber hecho mucho más, haber hecho algunas cosas, al margen, para mitigar un poco la crisis; si bien hemos sido muy agresivos, creo que en el frente de la política monetaria podríamos haber sido aún más agresivos”.
Bernanke, que cobró por su conferencia de 40 minutos 250.000 dólares, cifra que supera con creces su sueldo de un año en la Fed (alrededor de 200.000 dólares), se alineaba así con las tesis de economistas como Paul Krugman que, en los años más recientes, habían pedido sistemáticamente mayor implicación aun de la Fed en la solución de los problemas de la gente, más allá de las ayudas a los bancos. (...)

En sus ocho años al frente de la Fed, Bernanke ha activado créditos para salvar a la banca por valor de 3,3 millones de dólares (monto equivalente, por ejemplo, a todo lo que produce un país como España durante tres años), ha hecho varias rondas de estímulos monetarios comprando activos por valor de 85.000 millones de dólares mensuales, ha intercambiado deuda a corto plazo por deuda a largo; y ha mantenido los tipos de interés próximos a cero, prometiendo que no los subiría mientras el paro no descendiese en EE UU hasta el 6,5% de la población activa.
Aunque no haya sido todo lo agresivo que demandaban otros economistas, contrasta el activismo de la Fed con la timidez y tardanza en actuar del Banco Central Europeo, que ejerce su actividad sobre la zona del mundo que más retrasada está en la recuperación económica mundial. Bernanke, especialista académico en la Gran Depresión, tuvo siempre presente las responsabilidades de la Fed en esa crisis mayor del capitalismo, por actuar poco y mal, dominada por el principio ideológico del laissez-faire. Aprendió de ello."             ( , El Pais, 9 MAR 2014 )

27.10.13

Los mercados acabarán colapsando... entonces se producirá una huída de los activos financieros de riesgo que hará del estallido de la burbuja inmobiliaria un juego de niños

"La Reserva Federal (FED) no se atrevió finalmente a anunciar una retirada paulatina del programa de expansión de su balance, vía compra de bonos soberanos y/o privados, tal como esperaba la mayoría de los analistas del mercado. (...)

Los estímulos monetarios no han tenido ningún impacto en la economía real, únicamente en los precios de los activos que a fecha de hoy se encuentran claramente sobrevalorados. (...)

Y eh aquí la paradoja. La FED sabe que si retira esa droga o respiración asistida en que se ha convertido la expansión cuantitativa, los mercados financieros colapsarán. (...)

La FED está atrapada en su propia trampa. Sin embargo, los mercados acabarán colapsando al margen de lo que haga la propia FED. (...)

Hace un año el tipo de interés del bono soberano estadounidense a 10 años era del 1,43%. Desde entonces más que se ha duplicado. La FED, en definitiva, ha perdido el control del mercado de bonos. Ahora hay que ver cuando pierde el control del resto de activos de riesgo. Yo lo tengo claro, cuando el mercado entienda que no hay tal recuperación económica, y entonces asuma que los mercados de riesgo globales están sobrevalorados. 

Entonces se producirá una estampida y huida de la mayoría de activos financieros de riesgo -materias primas; bolsas, especialmente las occidentales; bonos corporativos; bonos soberanos periféricos…- que hará del estallido de la burbuja inmobiliaria un juego de niños. (...)

El fracaso de la política monetaria se une así a la del resto de políticas económicas promovidas desde la ortodoxia, básicamente las políticas restrictivas fiscales y salariales. (...)

El padre intelectual de esta nueva forma de implementar la política monetaria es la Reserva Federal de los Estados Unidos. La FED, desde el estallido de la burbuja tecnológica, viene aplicando la hoja de ruta de su actual presidente, Ben Bernanke, recogida en su discurso ante el Club Nacional de Economistas, el 21 de noviembre de 2002: “Deflation: making sure it doesn’t happen here”. 

 Se trata de la percepción errónea de que inundando de dinero al sistema se reactivará el ciclo económico.

 Lo único que hacen es ir de burbuja en burbuja, de la tecnológica a la inmobiliaria, y de ésta a la actual, donde la inmensa mayoría de activos de riesgo están sobrevalorados. Esta política irresponsable se basa en la Teoría Monetaria de Milton Friedman, cuyas hipótesis de partida son falsas. (...)

  Parafraseando al filósofo y sociólogo francés Edgar Morin, "La economía, que es la ciencia social matemáticamente más avanzada, es la ciencia social y humanamente más retrasada, pues ha abstraído las condiciones sociales, históricas, políticas, psicológicas y ecológicas inseparables de las actividades económicas… Quizá la incompetencia económica haya pasado a ser el problema social más importante“.

¿Cuándo se enterarán Rajoy y compañía que la mejora de nuestra prima de riesgo forma parte de esta dinámica de mercados, a punto de estallar? Me imagino que, como siempre, tarde."                   (Juan Laborda, Vox Pópuli, 27/09/2013)

28.1.13

La Reserva Federal no vio venir la crisis

"Lo evidente está por escrito. Los responsables de la Reserva Federal no vieron la gravedad de la crisis que se fraguaba en el sector financiero, como revela, cinco años después, la transcripción de las reuniones que la autoridad monetaria celebró en 2007. O al menos no reconocieron la amplitud del seísmo global que provocó el derrumbe de Lehman Brothers en otoño de 2008 y una crisis financiera y económica de enormes proporciones.

Ben Bernanke, su presidente, ya se encargó de restar dramatismo en sus intervenciones públicas de la época a los problemas que empezaron a aflorar en Bear Stearns, la entidad que meses después tuvo que ser rescatada por JP Morgan Chase con su asistencia. No era un intento por calmar los ánimos. El documento muestra que estuvieron más que lentos al ver lo que pasaba.
 
Es más, se hablaba en las reuniones de crecimiento moderado y de que lo peor se estaba dejando atrás cuando se referían a la marcha del mercado inmobiliario, donde la corrección de precios ya había comenzado en el verano de 2006. Lo que no fueron capaces de ver a tiempo es que las hipotecas basura habían intoxicado los balances de los grandes bancos del mundo.

“Básicamente, lo que creo que está sucediendo en cierta forma es algo muy bueno: nos preocupaba que los mercados eran demasiado optimistas, que había demasiada opacidad y que la gente no se preocupaba por ello. Ahora, de hecho, están preocupados, y creo que es fundamentalmente una situación saludable”, señalaba el consejero Frederic Mishkin en la reunión de agosto de 2007 en relación con las hipotecas basura.

En agosto, los mercado ya habían pedido un recorte del precio del dinero, en el 5,25%, para que no se viniera abajo el crédito. Los documentos hechos públicos muestran, a partir de las discusiones mantenidas por los miembros de la Fed, que la inflación preocupaba más que un crecimiento más lento. (...)

En septiembre, la Fed ya operaba en modo de crisis con una primera inyección de liquidez. De acuerdo con las transcripciones, empezaba a estar claro que sí había riesgos para el crecimiento y que si no se procedía pronto a un cambio de política, habría un deterioro rápido de la economía real. Así lo expuso, por ejemplo, Sandra Pianalto, presidenta de la Fed de Cleveland. 

En diciembre, Janet Yellen, de la de Fed de San Francisco, señaló que veía riesgo de un colapso del crédito y una caída en recesión. Con todo, el propio Bernanke aún seguía despistado: “No espero problemas de solvencia entre las grandes entidades financieras”, decía. Al año siguiente quebró Lehman y el Tesoro rescató a buena parte de los grandes bancos.

De no tocar tipos a principios de agosto a rebajarlos al 4,25% en tres saltos para final de 2007. Era solo el comienzo de una acción monetaria que aún perdura y que llevó a una Fed completamente dividida al comienzo de la crisis a movilizar todas su armas convencionales y no convencionales para salvar el sector financiero, estabilizarlo y evitar que la economía cayera por el precipicio."          (El País, 19/01/2013)

4.11.10

Culpables de la crisis económica... ¡Todos!

"P. A partir de su libro, parece que usted se anticipó al desastre sin esa miopía tan general...

R. Desde el colapso de 1987, hemos tenido un periodo de prosperidad hasta 2007. Hubo recesiones, pero fueron relativamente pequeñas y el mercado se recuperó pronto. Por eso se creyó que el capitalismo tenía los instrumentos para resolver los problemas. Pero no era así. Los que cuestionaron esas reglas [entre los que estuvo Cassidy] fueron lentamente apartados.

P. Carga especialmente contra Alan Greenspan por dejar que la bestia se desbocara desde la Reserva Federal...

R. La de Greenspan es una especie de tragedia griega. Personificó el triunfalismo estadounidense. Era intocable, a pesar de ser en parte responsable del estallido de la burbuja tecnológica. Actuaba para proteger los intereses del mercado y eso creó incentivos para que se asumiera riesgos excesivos. Cuando estalló la crisis, se convirtió en la figura a la que echar las culpas.

P. ¿Es el único responsable?

R. Greenspan personificó muchas de las ideas que llevaron a la crisis, por eso es de los principales culpables. Aunque es cierto que aquí es responsable todo el mundo. Desde los propietarios que se hicieron con préstamos que no podían pagar, los bancos que dieron las hipotecas, los que las empaquetaron, los reguladores, las agencias de calificación, los economistas y los periodistas que lo ignoraron. Todos actuaban en el propio interés. (...)

R. En el ámbito individual, todo era lógico. Si eres una persona con pocos recursos y un banco te ofrece un préstamo asequible, es racional firmarlo. También lo era para el que emitía la hipoteca, porque pasaba la deuda a otra entidad. El problema surge cuando se combinan acciones individuales. Ahí empieza la locura.

P. Todo está conectado.

R. Sí. Y hay algo a lo que no se le da importancia. El aumento de la brecha social en EE UU y la congelación de los salarios durante las tres últimas décadas, hizo que las familias se endeudaran para mantener su estilo de vida.

P. Si la riqueza era una ilusión, ¿por qué nadie dijo basta?

R. Cuando las cosas van bien, y la gente piensa que se enriquece, los Gobiernos son populares. Y de la forma en la que está estructurado el sistema, la economía es muy dependiente de los bancos centrales. Son los que deben poner el fin a la fiesta antes de que las cosas se pongan feas. El problema es que la especulación es un incentivo para que la burbuja siga creciendo si se hace dinero.

P. Otro de los problemas fue la desregulación ejecutada por Bill Clinton en los noventa...

R. Lo que hay que ver son las ideas que llevaron a ambos partidos a adoptarla. Pudo ser consecuencia de que estaban comprados por Wall Street. No soy tan cínico. Pienso que creían que la desregulación es casi siempre buena. Eso se acabó en 2007." (JOHN CASSIDY: "Los que criticaron al sistema fueron apartados". El País, economía, 04/10/2010, p. 20)

18.1.10

El Fondo de Garantía de EE UU cree que la Reserva Federal es culpable de la crisis

"Sheila Bair no se anda por las ramas. La presidenta del Fondo de Garantía de Depósitos, la mujer más poderosa de la economía de EE UU por el papel que está jugando en el rescate de las entidades en apuros, señaló ayer a la Reserva Federal (Fed) como culpable en gran parte de la crisis, por no haber supervisado el mercado hipotecario.

No es la primera vez que Bair señala a la Fed, a la que acusó como regulador de haber esperado demasiado tiempo para movilizar sus poderes y contener la burbuja de las subprime. La funcionaria compareció ayer ante la comisión que examina los factores que llevaron a la crisis.

"Si la ley que regula las hipotecas se hubiera modificado en 2001, en lugar de en 2008, un importante número de hipotecas tóxicas podrían no haberse originado y eso habría prevenido buena parte de la crisis", espetó en la comisión. Con esta frase echaba la patata caliente a Alan Greenspan, anterior jefe de la Fed." (El País, ed. Galicia, economía, 15/01/2010, p. 21)