Mostrando entradas con la etiqueta b. Política del PP: traicion. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta b. Política del PP: traicion. Mostrar todas las entradas

5.5.25

¿Sabotaje en el AVE? Es necesario un conocimiento técnico importante. Saber la zona donde no hay vigilancia... Tener conocimiento de los cables que no son peligrosos. La catenaria tiene 26.000 voltios... Saber cuál es la utilidad de los cables robados (Son los cables que aportan información al centro de control y el tren para saber que la vía está despejada)... Se han robado 200 m de cable en cinco puntos distintos. Unos 40 metros de cables por punto... El valor del cable robado oscila entre los 300 euros y los 500 euros. Un valor escasísimo para la operativa necesaria para robarlo y los estragos producidos... El coste penal del robo es muy superior a la ganancia económica (Antonio Maestre)

AntonioMaestre @AntonioMaestre

¿Sabotaje en el AVE? 

Los hechos que hacen sospechar que puede ser un sabotaje y no un simple robo. 

-Es necesario un conocimiento técnico importante. Saber la zona donde no hay vigilancia. 

-Han accedido por pistas forestales entre olivares. 

-Han elegido un día de impacto muy importante. Vuelta del puente de mayo y comienzo de la feria de Abril en Sevilla. 

-Tener conocimiento de los cables que no son peligrosos. La catenaria tiene 26.000 voltios. 

-Saber cuál es la utilidad de los cables robados (Son los cables que aportan información al centro de control y el tren para saber que la vía está despejada) 

-Se han robado 200 m de cable en cinco puntos distintos. Unos 40 metros de cables por punto. 

-Los cables robados apenas tienen cobre. 

-El valor del cable robado oscila entre los 300 euros y los 500 euros. Un valor escasísimo para la operativa necesaria para robarlo y los estragos producidos. 

-El coste penal del robo es muy superior a la ganancia económica. 

¿Puede ser un robo? Sí, el robo más absurdo y con menos beneficio de alguien con unos conocimientos técnicos y una operativa muy elevada y con unos costes penales elevadísimos. 

Más en mi canal de Telegram https://t.me/AntonioMaestre/2015

12:12 p. m. · 5 may. 2025 244,9 mil Visualizaciones

27.1.25

La amenaza arancelaria de Trump a España, y la traición de Vox y del Partido Popular... Santiago Abascal se pliega ante el líder republicano pese al impacto económico que pueda tener su segunda presidencia en algunos sectores del país... ¿Qué clase de nacionalista compadrea con quien se propone hundir la industria de tu país? Los trumpistas españoles: patriotas contra su propia patria... Que se arruinen los aceituneros de Jaén y los bodegueros riojanos cuyos productos desaparecerán de los supermercados de Estados Unidos: para Vox y sus comparsas, el sacrificio nacional bien lo merece, si a cambio se castiga a los transexuales y a los profesorcillos de Harvard que escriben con lenguaje inclusivo... ¿Se imaginan, cuando los agricultores franceses asaltaban los camiones españoles, a unos políticos patriotas ibéricos ayudando a los franceses a tirar la fruta a la carretera? Pues no es muy distinto a lo de Abascal aplaudiendo a su nuevo señor oscuro... un incremento de aranceles afectaría sobre todo al sector agroalimentario... Para VOX, un partido que ha agitado a agricultores y ganaderos y exprimido el descontento del campo electoralmente, un terremoto económico en este sector impulsado por su principal referente político podría ser demoledor (Sergio del Molino, Amanda García)

 "Se comprende que los trumpistas estadounidenses anden tan contentos, pero se me escapa qué carajos festejan los trumpistas españoles. ¿Qué aplauden? ¿A qué mesías extranjero se han puesto a adorar? Entre Santiago Abascal, que se ha marcado un Bienvenido, Mister Marshall, y los coros y danzas patrióticos que celebran la muerte del wokismo, la cosa suena al vivan las caenas de Fernando VII. Ni siquiera en Los santos inocentes se humillaban tanto ante el señorito (y al final lo ahorcan, perdón por el espóiler). Dice Trump que va a freír al mundo a aranceles, que va a ampliar el territorio y que se va a desentender de todas sus obligaciones internacionales, y una recua de nacionalistas españoles (pero también italianos y argentinos y de otros sitios) lo vitorean. ¿Qué clase de nacionalista compadrea con quien se propone hundir la industria de tu país? Que se arruinen los aceituneros de Jaén y los bodegueros riojanos cuyos productos desaparecerán de los supermercados de Estados Unidos: para Vox y sus comparsas, el sacrificio nacional bien lo merece, si a cambio se castiga a los transexuales y a los profesorcillos de Harvard que escriben con lenguaje inclusivo.

No son mejores los del no es para tanto, que llevan más tiempo con su matraca. El noesparatantismo se burla de los que asistimos con espeluzne y repeluco al discurso de Trump. Apoyados en una columna o en un locutorio de radio, sonríen con suficiencia: no es para tanto, dicen, y nos acusan de hiperreacción histérica propia de wokes progres. ¡Hiperreacción! Ellos, que llevan desde 2018 tronando contra el apocalipsis sanchista con tanta hiperventilación y griterío que han desvirtuado y ensordecido cualquier crítica razonada al Gobierno.

El primer anuncio de Trump ha sido mandar tropas para detener la “invasión” que, según sus delirios, sufre Estados Unidos por una cohorte de desgraciados sin armas ni dinero que tan solo busca lo que buscaron los abuelos y los padres de la mayoría de los ciudadanos estadounidenses de hoy. Pero no es para tanto. Nos soliviantamos por cualquier chorrada.

Es de todo punto incomprensible que un ciudadano europeo celebre la era que acaba de comenzar, pero el noesparatantismo y el trumpismo de algunos patriotas españoles da la medida de su cinismo. ¿Se imaginan, cuando los agricultores franceses asaltaban los camiones españoles, a unos políticos patriotas ibéricos ayudando a los franceses a tirar la fruta a la carretera? Pues no es muy distinto a lo de Abascal aplaudiendo a su nuevo señor oscuro. Mejor ahogarnos con los nuestros que nadar con los otros, pensarán. Si es que a eso se le puede llamar pensamiento."

(Sergio del Molino , El País, 22/01/25)

 "Vox está decidido a convertir el nuevo mandato de Donald Trump en un trampolín.

 Santiago Abascal peleó su invitación como presidente de Patriots al acto de investidura en Washington y, aunque regresó a España sin un encuentro personal con el nuevo presidente de Estados Unidos, en la formación ultraderechista tienen la sensación de haber logrado un hito político. Su alineación con el líder republicano es total; son los orgullosos representantes del trumpismo en España. Sin embargo, sus primeras declaraciones desde el Despacho Oval les han puesto contra las cuerdas.

25.3.24

Aquel marzo de 2004... el silencio se ha apoderado de aquellos Cercanías que estaban siempre llenos de bullicio y conversaciones. Siempre he pensado que aquel silencio, que quizá sólo volví a escuchar en las calles al principio de la pandemia, no se debía tanto al miedo como al respeto. Una especie de homenaje anónimo de todos los que cogíamos los trenes a aquellos desconocidos que quizá compartieron trayecto con nosotros. Gente a la que se le quedó congelada la existencia en aquellas vías, en aquel marzo de 2004... A pesar de lo que diga Gardel, veinte años es mucho tiempo para una persona. Dos décadas en las que la juventud se transforma en adultez, las ilusiones en recuerdos y las expectativas en realismo. No puedo dejar de pensar lo injusto que es que alguien te robe algo así (Daniel Bernabé)

"La noticia

El inicio de la mañana fue como todas. Acabar la jornada cuando el sol empezaba a salir, pasarle las incidencias a la compañera del siguiente turno y dirigirse a la parada de Ríos Rosas para emprender el viaje a casa. Primero el metro, luego el tren. Los que somos de periferia, algo que fue una identidad antes de que la gilipollez aspiracional viniera a quedarse con todo, tenemos una relación casi íntima con ese mundo de estaciones, vagones y mapas de líneas férreas, arterias por las que la marea proletaria se mueve cada día sin que se ponga de relieve, casi nunca, que nuestro mundo sigue siendo una realidad que depende del trabajo asalariado.

Trabajar de noche era ir al revés de casi todo. Dormir de día, con un mercado enfrente de casa, una tarea difícil. Un programa de misterio descargado en el mp3, dejarse llevar por la voz del locutor hasta que el cansancio hacía el resto. Al poco, en ese instante donde se mezclan la vigilia y el sueño, alguien te toca el hombro y con voz quebrada te advierte: “despierta, han puesto una bomba en Atocha”. El sitio por el que habías pasado hacía poco más de una hora, ese lugar por el que irremisiblemente siempre ha circulado tu vida y las de tantos otros, convertido en un emplazamiento de muerte.
Las llamadas

La televisión estaría encendida todo el día. Las imágenes eran de una cotidianidad rota. Aquellos Cercanías detenidos, reventados desde adentro, anticiparon lo peor. En la pantalla aparecían ambulancias, bomberos, heridos andando con esa expresión de quien ha sido asaltado por lo terrible. No les conocías pero podrían ser los tuyos. Lo primero fue tirar de teléfono e intentar contactar con quien sabías que también había pasado por allí aquella mañana, con la esperanza de encontrarle a salvo en su oficina.

“En la embajada de Estados Unidos había una tanqueta de la policía”. Es lo segundo o tercero que te dice, después de asegurar que está bien, de contarte que estuvo en el mismo andén de la explosión, antes de dirigirse a Recoletos. El dato no te cuadra porque, según informan en todas partes, ha sido la ETA. Hace poco más de un año había comenzado la guerra en Irak. Preparaste las manifestaciones contra aquella carnicería repartiendo panfletos en la estación de Zarzaquemada. “No más sangre por petróleo” podía leerse en grandes letras sobre la imagen de un bombardero.

“La culpa es vuestra por haber pactado con el Carod”. A alguien sin mayor relación con la política que acercarse al colegio el día de las elecciones le espetaron aquella frase también en una llamada. El veneno que Jiménez Losantos lanzaba desde su micrófono había empezado a hacer efecto, no respetando ni los vínculos familiares. En su universo de inmundicia moral, cualquier persona de izquierdas era responsable del atentado por el pacto del Tinell, aquel acuerdo para un gobierno progresista en Cataluña. No había redes sociales y todo era mucho más lento. Pero las intoxicaciones se producían igual.
El miedo

Al día siguiente hay reunión del sindicato en Getafe. Te piden, por favor, que no vayas, porque hay que coger el metro. También porque cualquier cosa que huela a política se siente sospechosa. Pero la cuestión es que si tus compañeros van, tú también tienes que ir. “Pero al menos quítate las chapas de la cazadora”. El miedo que se transmite entre generaciones, uno con base cierta en que en este país determinadas sombras nunca acabaron de irse, incluso en democracia. En aquel entonces era difícil de entender. Hoy se percibe todo mucho mejor.

En el intercambiador hay policía con subfusiles y chalecos antibalas. Esa tarde de viernes millones de personas salieron a las calles de España para mostrar su repulsa al atentado terrorista. Tú no acudes porque sientes que el Gobierno de Aznar va a instrumentalizar la protesta. Bajo la lluvia y al paso de la pancarta de las autoridades algunos asistentes gritan “quién ha sido”. Te lo cuentan en la radio. En La 1 de Urdaci no hay rastro de aquella pregunta. Cualquier persona medianamente informada empieza a cuestionarse la narración con la que se ha intentado engañar a todo un país horas antes de unas elecciones.

La mayoría de asistentes a la manifestación había estado en las protestas contra la LOU, la huelga general del 20J, en las marchas por el desastre del Prestige. Muchos no llegaban a los 25 años pero ya entendían los conceptos de militancia y organización 

La indignación

Ángel Berrueta es panadero en Pamplona. Discute con una clienta que quiere obligarle a poner un cartel condenando el supuesto atentado de ETA. La mujer sale del establecimiento gritando “voy a matar a ese hijo de puta”. Es sábado 13 de marzo sobre la una de la tarde. A la panadería acuden el marido de la iracunda clienta, Valeriano de la Peña, de profesión policía nacional, y su hijo de 19 años. El joven porta un cuchillo con el que apuñala a Ángel, el padre le mete cuatro tiros.

El final de la tarde te coge leyendo la prensa extranjera en internet donde ya se habla con claridad de un atentado islamista. No estás en tu casa porque en aquellos años no todos contábamos con una conexión. Te llega un SMS de un amigo: “Hay gente yendo a Génova”. Le llamas. Te dice que en CNN+ están conectando con la calle donde el PP tiene su sede y que ya hay mucha gente. “¿Vamos, no?”, le dices. Por el chat del Messenger avisáis al resto y conseguís un coche.

Unas cuantas miles de personas caminan por el centro de Madrid. “No estamos todos, faltan doscientos” se corea con rabia y con lágrimas en los ojos. Meses después nos explican que aquello ha sido un flashmob, una concentración espontánea gracias al poder de difusión de los teléfonos móviles. A los expertos en tecnología se les olvida lo que es la concentración de fuerzas. La gran mayoría de asistentes a aquella manifestación había estado en las protestas contra la LOU, la huelga general del 20J, en las marchas provocadas por el desastre del Prestige. Muchos no llegaban a los 25 años pero ya entendían los conceptos de militancia y organización.

La marcha se dirige al Congreso de los Diputados pero algunas personas te advierten de que es ilegal. Llevas el transistor a pilas pegado al oído. Carlos Llamas está al frente de Hora 25 y pide a los tertulianos serenidad frente a los rumores de que el Gobierno ha llegado a pensar suspender las elecciones del día siguiente. Acabáis de madrugada en la plaza de Carlos V, la glorieta frente a la estación de Atocha. La fuente está sin agua. La ciudad, el país, sumida en una calma tensa hasta que se abran los colegios electorales. 
 
El silencio

Supongo que han pasado unos días desde aquello. Es por la tarde y vuelves al trabajo, a aquel servicio de teleasistencia donde charlas por teléfono con algunas abuelas para recordarles su medicación y donde ellas te cuentan, una vez que han tomado confianza, lo antipática que es su nuera. No sabes si el vagón va más vacío que de costumbre, lo que sí puedes afirmar es que el silencio se ha apoderado de aquellos Cercanías que estaban siempre llenos de bullicio y conversaciones.

Siempre he pensado que aquel silencio, que quizá sólo volví a escuchar en las calles al principio de la pandemia, no se debía tanto al miedo como al respeto. Una especie de homenaje anónimo de todos los que cogíamos los trenes a aquellos desconocidos que quizá compartieron trayecto con nosotros. Gente a la que se le quedó congelada la existencia en aquellas vías, en aquel marzo de 2004. A pesar de lo que diga Gardel, veinte años es mucho tiempo para una persona. Dos décadas en las que la juventud se transforma en adultez, las ilusiones en recuerdos y las expectativas en realismo. No puedo dejar de pensar lo injusto que es que alguien te robe algo así."               (Daniel Bernabé, InfoLibre, 05/03/24)

19.3.24

Hace ahora cuatro años… se declaraba en España el estado de alerta y se cerraba una gran parte de la actividad económica por la expansión de un coronavirus... desde el primer momento de la pandemia, el Partido Popular aventuró que Pedro Sánchez dejaría a España en la ruina cuando abandonara el gobierno, y el economista Daniel Lacalle decía que a este paso, el paro llegará al 35% y 900.000 empresas no llegarán a 2021... Cuatro años después, hay 2,4 millones más de empleos que cuando Rajoy dejó de gobernar, y nuestra economía es la que más crece de la Unión Europea... Cuatro años después, sabemos que esos augurios no tenían otro fundamento que el de tratar de acabar con el gobierno legítimo de España destruyendo de cualquier modo al adversario político (Juan Torres López)

 "Hace ahora cuatro años se declaraba en España, como en casi todo el mundo, el estado de alerta y se cerraba una gran parte de la actividad económica por la expansión de un coronavirus que comenzaba a provocar docenas de miles de muertos.

Hace ahora cuatro años, la oposición de derechas decía que en España gobernaba “el peor gobierno de la historia democrática”.

Hace ahora cuatro años, desde el primer momento de la pandemia, el Partido Popular calificó al gobierno progresista de “negligente”, lo acusó de “hundir a España” por su gestión y aventuró que Pedro Sánchez dejaría a España en la ruina cuando abandonara el gobierno.

Hace ahora cuatro años, el entonces secretario general del PP, Pablo Casado, acusaba al Gobierno de improvisar e ir detrás de los acontecimientos y, al final de 2020, de provocar una crisis económica marcada por sietes letras D: “depresión, déficit, deuda, desempleo, despilfarro, desigualdad, y disparando los impuestos a todos los españoles”.

Hace ahora cuatro años, los ideólogos al servicio de la derecha azuzaban esa ofensiva y el economista Daniel Lacalle decía:

– “Va a ser muy difícil que se recupere al menos un 40% del Producto Interior Bruto de España a los niveles previos de la crisis.”

– “El crecimiento será cero o de hasta el 2% en 2021”.

– “El déficit público puede alcanzar el 20%”

– “España va a aumentar el desempleo mucho más que en otros países”.

– “A este paso, el paro llegará al 35% y 900.000 empresas no llegarán a 2021″.

Ahora, cuatro años después de todo eso, sabemos lo que de verdad ocurrió y que esos augurios no tenían otro fundamento que el de tratar de acabar con el gobierno legítimo de España destruyendo de cualquier modo al adversario político:

– El PIB previo a la pandemia se recuperó en 2022.

– En 2021, el PIB español ya creció el 6,4%. Ahora, nuestra economía es la que más crece de la Unión Europea.

– Nuestro déficit público fue del 10,12% en 2021 y, cuando se publiquen los datos oficiales, sabremos que el de 2023 habrá sido de alrededor del 4%. La deuda pública que subió al 120% en 2020 para salvar la economía ya ha bajado casi 13 puntos desde entonces.

– En 2020 no se perdieron 900.000 empresas en España, sino unas 200.000 y la actividad de 323.000 autónomos, aunque sólo en la primera mitad de 2021 ya había aumentado un 51% la creación de otras nuevas. En junio de 2023 ya se había recuperado el número que había antes de la pandemia.

– La tasa de paro más alta por la pandemia fue del 16,2 y no ha dejado de bajar hasta el 11,7 de final del año pasado, 3,6 puntos más baja que la de Rajoy cuando dejó el gobierno o la de hace cuatro años.

– España crea más empleo que Alemania, Francia e Italia juntas. Ahora hay 1,6 millones más de empleos que hace cuatro años y 2,4 millones más que cuando Rajoy dejó de gobernar

– El Comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni, declaraba ayer mismo que «España está en mejor forma que el resto de la UE».

¿Todo lo que ha hecho el gobierno de Pedro Sánchez en materia económica en estos cuatro años tan difíciles está bien? ¿Todas las medidas que ha adoptado han mejorado la vida de las empresas y el bienestar de todas las personas? Por supuesto que no, y yo mismo he criticado muchas de ellas. Pero hay algo que es obvio e indiscutible: la derecha se ha equivocado en todas y cada una de las predicciones catastróficas que ha hecho sobre la evolución de la economía dirigida por el gobierno de Pedro Sánchez. En todas.

Es más, lo que habría que preguntarse es si los resultados económicos que hemos obtenido, mucho mejores que los que hasta la persona más optimista podía esperar hace ahora cuatro años, no habrían sido incluso mucho más favorables para todos los españoles si el Partido Popular y Vox hubieran actuado de otra forma. Si no hubieran generado tanta desconfianza y hubieran aceptado con lealtad y patriotismo los resultados electorales, entendiendo que los españoles nos necesitamos todos unos a otros para salir adelante y, sobre todo, que no es sólo la derecha quien tiene derecho a gobernar en nuestro país y a imponer sus preferencias o los intereses que defiende al resto de los españoles. Aunque, por lo que se puede ver día a día, eso es como pedir peras al olmo."                (Juan Torres López, blog, 19/03/24)

13.3.24

El PP y el 11M... ¡Cómo es posible tanta vileza! Pilar Manjón tuvo que soportar un acoso canalla... "Me pusieron escolta en 2005, cuando empezaron las amenazas de muerte. Entre quienes me agredieron había un miembro de la juventudes del PP. Sus improperios no bajaban de 'protoetarra, terrorista. ¡Qué bien te vino que reventaran a tu hijo!"... A Laura de Vega, herida en los atentados, murió tras diez años en coma, los de El Mundo fueron capaces de meterse en su habitación a hacerle fotos... Rodolfo Ruiz, comisario de Vallecas, vivió un calvario, “Nos impusieron un tormento a toda la familia a nivel psicológico, personal y profesional. Aquello tuvo consecuencias horribles, incluido el suicidio de mi primera mujer, Magdalena (...). Los dos o tres primeros años tras los atentados del 11-M fueron tiempos de acoso, ensañamiento y odio"

"Coordinación para mentir. Beneficio político y económico. Graves daños a funcionarios policiales. Acoso durante años a familiares de víctimas mortales en los atentados. Llamaron periodismo (y aún lo hacen) a lo que fue una vergonzosa campaña de intoxicación. Y no pagaron ningún precio por ello. Siguen en el oficio, presumen de rigor e independencia, son invitados a participar en programas de televisiones públicas y, quizá lo más sorprendente, han sido de alguna manera legitimados por la mayor parte de sus compañeros.

Si una breve noticia perdida en una esquina de un periódico puede arruinar la vida de una persona, ya sabemos el efecto que tuvo la campaña sistemática de mentiras reproducida con contumacia principalmente en un periódico importante (El Mundo), la segunda cadena de radio más escuchada (Cope) y una potente televisión autonómica (Telemadrid). Machacaron, durante años, a las mismas personas, extendiendo sombras sobre su trabajo, su vida y su pasado.

Los principales nombres que alentaron y sostuvieron las mentiras los conocemos todos: Pedro J. Ramírez, Casimiro García-Abadillo, Federico Jiménez Losantos, Esperanza Aguirre. Pero no son los únicos. Esto solo se pudo sostener tanto tiempo porque algo falla en nuestro periodismo. Ni las asociaciones profesionales, ni los comités de ética, ni la mayor parte de las redacciones reaccionaron ante la mayor campaña de noticias falsas de la historia del periodismo español desde la recuperación de la democracia.

Veinte años después de los atentados seguimos preguntándonos por qué tanta vileza. Por qué Pilar Manjón tuvo que soportar un acoso tan canalla. Conviene recordar que su hijo Daniel, de 20 años, fue asesinado en los atentados; conviene recordar que El Mundo utilizó su militancia en CCOO para desacreditarla, conviene no olvidar lo que pasó en el Congreso de los Diputados el día que, en su calidad de presidenta de la Asociación de Afectados, intervino en la comisión de investigación.

Les dejo el testimonio de la propia Pilar sobre lo que ocurrió mientras leía su intervención: “Una chica del PSOE y Labordeta estaban llorando. Y por parte del PP, Vicente Martínez Pujalte, Eduardo Zaplana y no sé quién más, estaban leyendo prensa económica y riéndose”. Sí. Riéndose ante la representante de cientos de muertos y miles de heridos. Por eso no puede extrañar que hoy diga que se arrepintió muchas veces de ir al Congreso: “Si ya éramos víctimas de segunda, a mí me convirtieron en víctima de tercera (...). Creo que me pusieron escolta en 2005, cuando empezaron las amenazas de muerte. Entre quienes me agredieron había un miembro de la juventudes del PP. Sus improperios no bajaban de 'protoetarra, terrorista. ¡Qué bien te vino que reventaran a tu hijo!'”.

La constancia en la persecución a las víctimas organizada por El Mundo no tuvo límites, quizá el caso más vergonzoso y poco conocido sea el de Laura de Vega. Herida en los atentados, murió tras diez años en coma, y Pilar Manjón cuenta con desgarro: “Los de El Mundo fueron capaces de meterse en su habitación a hacerle fotos con una falta total de escrúpulos. La familia llevó el caso a juicio, porque rayaba lo inhumano, y lo ganaron”. ¿Se puede ser más canalla? Sí, se puede, sigan leyendo.

Rodolfo Ruiz fue el comisario de Vallecas que custodió la bolsa que contenía una bomba que no llegó a explotar el 11-M. Gracias a su contenido se pudo identificar con rapidez a los autores del atentado. También vivió un calvario: “Se me acusó de haber cometido delitos muy graves. Me había tocado custodiar la bomba que no estalló en la estación de El Pozo y se me culpó de manipularla para encubrir la autoría de ETA”. La campaña contra él no acabó ahí. Por qué conformarse con eso. Tiempo después, cuando dirigía la Brigada Provincial de Información, a raíz de una agresión que sufrió José Bono, ministro de Defensa del primer Gobierno de Zapatero, por parte de unos militantes del PP en una manifestación de la AVT, se le acusó de acosar a los agresores. Fue procesado y condenado por la Audiencia Provincial. Y aunque el Tribunal Supremo le absolvió de todos los cargos, su carrera en la Policía terminó. Él solo había cumplido con su deber y los conspiranoicos lograron su objetivo, destrozaron la vida de un funcionario policial y la de su familia. Rodolfo lo resume así: “Nos impusieron un tormento a toda la familia a nivel psicológico, personal y profesional. Aquello tuvo consecuencias horribles, incluido el suicidio de mi primera mujer, Magdalena (...). Los dos o tres primeros años tras los atentados del 11-M fueron tiempos de acoso, ensañamiento y odio. Hasta el punto de que me dio un infarto”.

Juan Jesús Sánchez Manzano era Comisario Jefe de los Tedax en el momento de los atentados. Era por lo tanto el principal responsable de identificar el tipo de explosivo empleado. Su testimonio no deja lugar a dudas y pone en evidencia a Aznar, Acebes y Zaplana en su estrategia de la mentira, obsesionados con el resultado de las elecciones del 14 de marzo: “Los indicios con los que contábamos ya a las 09:00 horas del día 11 no apuntaban al banda criminal ETA. Los Tédax que trataron de neutralizar las dos bombas que no habían explosionado, habían observado una sustancia explosiva de color blanco; el Titadyn [el explosivo usado por ETA] es de color rojo”. Quizá la contundencia de este testimonio es lo que convirtió a Sánchez Manzano en objetivo de los creadores de los bulos. Había que destruir a un testigo tan cualificado. “Los conspiranoicos como Losantos, Casimiro García-Abadillo o Pedro J. Ramírez (...) publicaron de forma consciente bulos y mentiras sobre el mayor atentado cometido en suelo europeo (...). Pudieron haber contrastado datos, testimonios y evidencias. figuraban en el sumario y, después, en las sentencias. Ninguno de los periodistas conspiranoicos me llamó nunca para confirmar rumores o cotejar información antes de publicarla (...) Tenían como objetivo que en el imaginario popular quedase el infundio de que la banda criminal ETA había tenido algo que ver con el 11-M”.

Los testimonios recogidos en este artículo están sacados del libro 'Voces del 11-M, víctimas de la mentira', escrito por Víctor Sampedro Blanco, catedrático de Comunicación Política que lleva años estudiando cómo y desde dónde se lanzaron los bulos sobre el atentado y sus consecuencias sobre las víctimas, los policías y el periodismo. Les aconsejo que se acerquen a comprarlo, además de ser un documento demoledor, los ingresos generados por los derechos de autor se destinarán a la Asociación 11-M de Afectados por el Terrorismo."           (Gumersindo Lafuente  , eldiario.es, 10/03/24)

12.3.24

Los del 11M, dónde están los conspiranoicos 20 años después... Aznar, Esperanza Aguirre, Pedro J., Losantos, Urdaci, Saénz de Buruaga, Luis del Pino...

"El intento de manipular los hechos relacionados con los atentados yihadistas del 11 de marzo de 2004 se produjo en dos fases. La primera, impulsada por la necesidad del Gobierno del PP de adaptar la narrativa a los contenidos que creía que mejor servían a sus intereses electorales, trató de atribuir a ETA los atentados. La segunda, mucho más compleja, intentó de manera sistemática poner en duda la investigación policial y judicial e incluso la sentencia en un intento de desacreditar la legitimidad del resultado de las elecciones generales. Por el camino perdieron la vida 192 personas —a las que hubo que sumar posteriormente la de un policía— y casi 2.000 resultaron heridas.

Aquella tergiversación intencionada de las causas y las circunstancias en las que tuvieron lugar los peores atentados de la historia de España, la que tuvo lugar entre el 11 y el 14 de marzo y la que se desarrolló a lo largo de los años siguientes, tiene protagonistas. Fueron personas, políticos y periodistas, con nombres y apellidos. Muchos de ellos siguen en activo y conservan cuotas de influencia social, politiva y económica elevadas y no han pagado precio alguno por lo ocurrido. Estos son los principales.

José María Aznar

Como presidente lideró el intento del Gobierno de atribuir a ETA los atentados desafiando no sólo los indicios sino también las informaciones que le suministraban, desde bien temprano, las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia de España y de otros países. Su excusa, que mantiene a día de hoy, es que tenía sentido pensar en la banda terrorista vasca porque durante décadas había sido el principal grupo violento en nuestro país.

A pesar de las evidencias, nunca ha admitido que su Gobierno mintiese a los españoles en aquellos días. Tampoco se ha disculpado. Desde su posición de expresidente, contribuyó a la teoría de la conspiración insinuando que el origen del atrentado, atribuido a Al Qaeda, había que buscarlo en España y no en el yihadismo: “Los que idearon estos atentados yo creo que no están ni en desiertos remotos ni en montañas lejanas”, declaró ante la comisión de investigación del Congreso sobre los atentados en el año 2007. El objetivo del 11M era “cambiar el curso histórico de España”, dijo. Preguntado por si consideraba que detrás de las bombas podía haber algo más que el terrorismo islamista, respondió alentando la teoría de la conspiración: “Sus conexiones tarde o temprano se sabrán, si es que las hay”.

Aznar preside en la actualidad la Fundación FAES, desde la que impulsa una intensa actividad contra el Gobierno de Pedro Sánchez y contribuye a la formación de la agenda política del Partido Popular, pero también de Vox. A él se le atribuye le origen de la extrema movilización de la derecha política, judicial, mediática y económica después de que Alberto Núñez Feijóo fuese incapaz de formar una mayoría en el Congreso: “El que pueda hacer, que haga, el que pueda aportar, que aporte, el que se pueda mover, que se mueva”, exhortó el pasado noviembre. 

Ángel Acebes

Era el ministro del Interior cuando se cometieron los atentados. Hasta el último momento defendió, antes de las elecciones, la autoría de ETA. Primero sin ningún género de dudas, y al final, cuando las evidencias de que se trataba de un atentado yihadista se acumulaban, como la línea de investigación principal. Años después declaró que “el PP nunca ha sido responsable ni ha mantenido la teoría de la conspiración”.

Aquel intento de manipulación, desafiando la información que le suministraban las fuerzas de seguridad, no le supuso ningún coste político. Después de aquello fue secretario general del Partido Popular con Mariano Rajoy entre los años 2004 y 2008 (el numero dos del partido) y diputado en el Congreso hasta 2011, siete años después del 11M.

Desde entonces, ha desarrollado una próspera carrera en el sector privado, primero de la mano de Rodrigo Rato en la matriz de Bankia y después en Iberdrola. En 2011 fundó, con el también exministro José María Michavila, el bufete MA Abogados, especializado en el asesoramiento jurídico de medianas y grandes empresas. A través de esta firma ha ayudado a compañías del sector energético, tecnológico, logístico, industrial y de seguros utilizando para ello al amplio conocimiento acumulado durante sus años en las instituciones públicas. Es además patrono de la Fundación FAES. 

Eduardo Zaplana

Era el ministro de Trabajo y el portavoz del Gobierno de Aznar cuando tuvieron lugar los atentados. Desde esa responsabilidad, asumió enteramente la decisión de atribuirlos, sin ninguna evidencia, a ETA: “Todo apunta a la misma dirección”. Lo hizo hasta el último momento antes de las elecciones. Fue de los primeros en sugerir connivencia por parte del PSOE, a quien el PP siempre ha considerado el principal beneficiario de lo ocurrido: “Alguien está jugando con nosotros. No sé quién, pero alguien está jugando con nosotros, porque no es posible que todas las circunstancias fueran casuales”, señaló.

Después de eso, ya como portavoz del PP en el Congreso, contribuyó a dar crédito a las teorías de la conspiración poniendo en duda las actuaciones de la justicia y las fuerzas de seguridad tanto en la Cámara como fuera de ella. En 2006 secundó la información fabricada por El Mundo que aseguraba que “la furgoneta del 11M tenía una tarjeta del Grupo Mondragón en el salpicadero”. “La tarjeta existe con toda seguridad”, llegó decir Zaplana para tratar de convencer a la opinión pública, contra todos evidencia, de la participación de ETA en los atentados. La tarjeta nunca existió.

En 2008 dejó su escaño para poner en marcha una consultora privada y empezar a trabajar como alto directivo de Telefónica. Diez años después fue detenido por blanqueo de capitales, cohecho, prevaricación, malversación de fondos públicos, tráfico de influencias, fraude en la contratación, delito fiscal, falsedad documental, asociación ilícita para delinquir y grupo criminal. Permaneció en prisión preventiva casi un año, después de lo cual fue puesto en libertad condicional por motivos de salud.

Zaplana nunca se desdijo de la teoría de la conspiración. En 2018, dejó por escrito que “siempre quedará la duda sobre los atentados”. En 2023 declaró: “Sigo pensando que hay espacio y oscuridad en el 11M”, aunque, precisó, no apoya la tesis que defienden algunos partidarios de la teoría de la conspiración de que el PSOE estuvo detrás de los atentados. 

Esperanza Aguirre

Era la presidenta de la Comunidad de Madrid el día de los atentados. Siempre ha dado alas a las dudas sobre la investigación oficial y la sentencia asegurando que seguimos sin conocer a los autores intelectuales.

En 2011, después de que Javier Arenas, que hoy se sienta en el Comité de Dirección del PP de Feijóo, insistiese en vincular a ETA con los atentados, Aguirre mostró apoyo “total” a cualquier investigación que lleven a cabo los jueces, los fiscales o las Fuerzas de Seguridad del Estado para aclarar la autoría de los atentados, que sigue creyendo sin resolver. Una vez más, respaldó las informaciones periodísticas y a cualquier iniciativa que sirva para “indagar en algunas de las cuestiones que se han dado por zanjadas”. En el 11º aniversario de los atentados, mantenía la misma tesis: “La verdad tiene que saberse”.

En la actualidad, aunque está jubilada, sigue teniendo presencia en tertulias y programas de entrevistas de medios de comunicaición que le sirven de plataforma y promueve una firme campaña contra el Gobierno de Pedro Sánchez que la llevó incluso a liderar el corte de la calle Ferraz junto a manifestantes de extrema derecha para protestar contra la ley de amnistía. 

Pedro J. Ramírez

Era entonces el director del diario El Mundo, desde el que se puso a la cabeza de la difusión de informaciones falsas dirigidas a cuestionar los hechos y tratar de dirigir la atención de la opinión pública hacia ETA. Todavía hoy cuestiona la versión de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y la sentencia judicial.

La estrategia concertada entre su diario, la COPE, emisora de radio De la Iglesia, y el PP no se limitó a difundir deliberadamente bulos sino a aprovecharse comercialmente de la teoría de la conspiración dañando a su principal rival en el espacio mediático de la derecha, el diario Abc, que bajo la dirección de José Antonio Zarzalejos se negó a difundir noticias falsas sobre los atentados.

Ramírez fue cesado como director de El Mundo en enero de 2014 y al año siguiente lanzó el diario digital El Español, desde el que sigue alentando dudas sobre la investigación y la sentencia con afirmaciones como estas: “Es como si se hubiese pretendido, y logrado finalmente, alejar la investigación de los verdaderos autores materiales e intelectuales para llevarla hacia los que finalmente resultaron señalados en la sentencia”.

El periodista siempre se ha mostrado “muy orgulloso de cómo el diario El Mundo enfocó la investigación” y nunca ha pedido disculpas por las noticias falsas que difundió. 

Federico J. Losantos

Era el presentador del programa estrella de la COPE, la emisora de los obispos, desde el que no sólo asumió y defendió la versión del Gobierno de la autoría de ETA sino que protagonizó una encendida defensa de la teoría de la conspiración cuestionando la investigación y la sentencia del 11M.

La actuación coordinada entre su emisora y El Mundo, donde todavía conserva una columna de opinión, fue decisiva para causar un grave quebranto económico al diario Abc por no haberse sumado a la teoría de la conspiración. Casi cada día, el locutor pedía a su audiencia que anulase sus suscripciones con este periódico.

En 2009 dejó la COPE para presentar otro programa matinal en una emisora de su propiedad, Estadio, del Grupo Libertad Digital, que el mismo año de los atentados, según Luis Bárcenas, recibió más de 400.000 euros en dinero negro del PP. En esa emisora, que frecuentan los líderes de la derecha, con Alberto Núñez Feijóo e Isabel Díaz Ayuso a la cabeza, continúa haciendo su programa a pesar haber sido condenado en numerosas ocasiones por intromisión ilegítima en el honor, daños morales e injurias graves.

Losantos sigue defendiendo, a día de hoy, la teoría de la conspiración. Según él ha habido una estrategia deliberada para “enterrar la verdad” por “por parte de jueces, de partidos políticos y, sobre todo, de medios de comunicación, que decidieron que, una vez logrado el cambio de gobierno, que según las encuestas no se iba a producir, lo único importante era que nadie discutiera su legitimidad”. 

Casimiro García-Abadillo

Era adjunto al director en el diario El Mundo cuando tuvieron lugar los atentados, pero poco después, en octubre de 2004, Pedro J. Ramírez le promocionó a vicedirector, además de responsable de información. Como parte del equipo al mando del periódico participó de forma destacada de la estrategia que puso en duda la autoría de los atentados, la investigación y la sentencia posterior, posiciones que siguió defendiendo después cuando, tras la salida de Ramírez del diario, fue designado director. en mayo de 2014. Estuvo sólo un año en el cargo, aunque siguió siendo columnista hasta 2016.

Durante años fue uno de los más firmes defensores de las teorías de la conspiración, hasta el punto de llegar a aquerellarse contra la policía científica. Intentó, sin éxito, hacer creer que una sustancia hallada en la vivienda de los yihadistas —ácido bórico— guardaba relación con ETA y que en el lugar de los hechos habían sido hallados restos de un explosivo habitual de la banda terrorista.

En la actualidad dirige el digital El Independiente, fundado por él mismo hace ocho años. A diferencia de la mayoría de sus colegas, admite haber dado “crédito a algunas informaciones faltas de rigor”. Según destaca, parte de la culpa fue de “los servicios secretos”, ya que confundieron a los partidarios de la conspiración hasta hacerles parecer “una pandilla de iluminados”. 

Ernesto Sáenz de Buruaga

El 11M era consejero delegado de la cadena privada de televisión Antena 3, a la que había llegado procedente de TVE para dirigir los informativos y conducir un telediario. Años después de la sentencia seguía sembrando dudas sobre los autores (“Un atentado que todavía no sabemos quién planificó”, escribió en un articulo publicado en 2012).

Desde el programa Madrid Opina, que dirigió y presentó en Telemadrid entre los años 2006 y 2010, dio espacio a distintas interpretaciones y teorías sobre los atentados, que cuestionaban la versión de los hechos probados proporcionada por las investigaciones policiales y judiciales y sugerían la existencia de tramas o implicaciones no reveladas públicamente. En algunos casos, se llegó a insinuar que había elementos dentro del Estado o vinculados a otros grupos terroristas, distintos a los islamistas que fueron identificados como responsables, que podrían haber tenido algún grado de participación o conocimiento previo de los atentados.

Alfredo Urdaci

Era el director de Informativos de TVE y presentaba el Telediario 2 cuando estallaron las bombas. Utilizó su cargo para apuntalar la versión oficial, que apuntaba exclusivamente a ETA, para censurar las informaciones que apuntaban a los yihadistas.

Después del 11M dejó RTVE e intentó poner en marcha una productora de eventos especiales. Participó en programas de diferentes medios, la mayoría de ellos como tertuliano. Entre enero de 2009 hasta octubre de 2013, ejerció como jefe de prensa del promotor inmobiliario Francisco Hernando, conocido como El Pocero. Después reinició las colaboraciones en televisión.

Estuvo años intentando ser readmitido en RTVE, a la que llegó e exigir una indemnización de 300.000 euros por salarios dejados de percibir desde 2014, cuando finalizó la excedencia de 10 años que había pedido. Hace aproximadamente tres meses logró la readmisión y TVE lo destinó al programa La aventura del Saber (La 2), que se emite los fines de semana por la mañana.

Esta misma semana Urdaci negó haber recibido “ninguna presión externa” entre el 11 y el 14 de marzo de 2014, “salvo para evitar que Rubalcaba saliera en directo en la noche de la jornada de reflexión”. Según el periodista, las presiones venían “del director general” de RTVE, José Antonio Sánchez. Numerosos periodistas que trabajan en TVE en aquellos días sostienen que las presiones surtían efecto. 

José Antonio Sánchez

Era el director general de RTVE cuando tuvieron lugar los atentados. A él se atribuye la responsabilidad última de a manipulación de los informativos durante aquellos días, de la que Urdaci era el brazo ejecutor, así como la decisión de emitir, en plena jornada de reflexión y en horario de máxima audiencia, una película documental sobre un doble asesinato cometido por ETA.

La salida de RTVE tras la derrota electoral del PP no le privó de una larga y fructífera carrera profesional siempre vinculada a la derecha. Primero pasó por Telefónica como director general de la División Latinoamericana de Telefónica Internacional (2004-2011) y después se hizo cargo de la dirección general de Telemadrid.

De ahí retornó tres años después a RTVE en calidad de presidente de la corporación hasta que en 2018, tras la moción de censura que aupó a Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno, el Congreso le destituyó para situar en su lugar, de forma provisional, a Rosa María Mateo.

Volvió a la actividad en julio de 2021, de nuevo al frente de Telemadrid, esta vez como administrador provisional de la compañía, cargo que continúa ostentando, y como director general. Siempre ha presumido de votar al PP. 

Luis del Pino

Ingeniero de telecomunicaciones de formación, fue el suministrador de muchos de los bulos que después publicaba el diario El Mundo y a los que daba eco la cadena COPE, propiedad de los obispos españoles. Se le considera el gran ideólogo de la teoría de la conspiración, que siguió impulsando durante años desde EsRadio, la emisora propiedad de Federico Jiménez Losantos. El pasado mes de febrero anunció su incorporación al Grupo Intereconomia, propietario de El Toro TV.

Dio apoyo a una plataforma autgodenominada Los Peones Negros, presentada como un movimiento de investigación ciudadana, que agrupaba los bulos fabricados con hipótesis alternativas a los hechos probados. Las más relevantes insitían en la participación de ETA y denunciaban la supuesta connivencia del PSOE e incluso de Marruecos.

Del Pino sigue insistiendo con vehemencia en sus tesis. Hace pocos dias calificó de “mierda” la “versión oficial del 11M”."              (Fernando Varela, InfoLibre, 09/03/24)

11.3.24

Veinte años después del 11-M, ¿de qué se ríe el expresidente Aznar? Mañana, como cada 11 de marzo, José María Aznar habrá perdido la oportunidad, y ya van 20, de corregir la mentira que fabricó al atribuir a ETA la autoría del mayor atentado de nuestra historia, con el propósito de conseguir una ventaja en las elecciones que iban a celebrarse tres días después... Fue la suya una mentira que sigue envenenando la convivencia en nuestro país y que solo podría superarse mediante rectificación pública de su autor... la estrella de la teoría de la conspiración fue el artículo que Pedro J. Ramírez publicó en El Mundo en junio de 2009, bajo el pretencioso título de Yo acuso. En él incluyó una relación nominal de 18 funcionarios relacionados con la investigación criminal que a su juicio impidieron determinar la autoría real: el juez instructor, los miembros del tribunal, los fiscales del caso, los mandos policiales… Todo el escalafón, salvo los magistrados del Supremo... El falso relato que Aznar contenía casi todos los ingredientes que han hecho suyos los populismos de última generación. Esa condición pionera satisface su narcisismo... Debe de ser por eso que ante cualquier pregunta incómoda responda con una risotada de sonido equino. A la luz de algunas de sus herencias más pesadas cabría decirle, como haría Pilar Manjón, presidenta entonces de la asociación de víctimas del 11-M: ¿de qué se ríe, señor Aznar? (Jesús Ceberio, ex-director de El País)

 "Mañana, como cada 11 de marzo, el prócer madrileño José María Aznar habrá perdido la oportunidad, y ya van 20, de corregir la mentira que fabricó al atribuir a ETA la autoría del mayor atentado de nuestra historia, con el propósito de conseguir una supuesta ventaja en las elecciones que iban a celebrarse tres días después.

Fue la suya una mentira no biodegradable, que sigue envenenando la convivencia en nuestro país y que solo podría superarse mediante rectificación pública de su autor. Lejos de eso, un expresidente cada vez más narcisista reitera, contra la evidencia de las sentencias judiciales y las investigaciones parlamentarias, que siempre dijo la verdad y que son otros los que lo acusaron injustamente.

La mentira es un artefacto de muy variada tipología. Algunas son capaces de navegar durante largo tiempo bajo el radar para explotar años después. Como aquella enfática afirmación de Aznar a comienzos de los noventa de que el Partido Popular era “incompatible con la corrupción” (frase que repite estos días algún dirigente del PSOE a propósito del caso Koldo). Ese misil estalló 20 años más tarde cuando salieron a la luz los papeles de Bárcenas. El rosario de escándalos que ha llevado a la cárcel a algunos dirigentes populares, incluidos varios miembros de su Consejo de Ministros, no ha impedido al prócer alegar su total desconocimiento de los hechos.

La mentira del 11-M exigía una detonación inmediata para su aprovechamiento electoral tres días más tarde. Hay una teoría no contrastable que afirma que la acusación fraudulenta de la autoría estuvo en la base de la derrota del PP. El periódico francés Le Monde tituló al día siguiente de los comicios que España había castigado la mentira de Estado. La versión alemana del Financial Times puso en boca de los servicios secretos alemanes que Aznar había puesto en peligro la seguridad europea al mantener la autoría de ETA cuando había pruebas materiales que apuntaban al terrorismo islamista. También consignó que su prestigio había quedado hecho trizas.

Pero más allá del impacto electoral inmediato, el narcisismo del prócer no le permitiría reconocer que había mentido, y en comandita con Pedro J. Ramírez y Federico Jiménez Losantos, junto a una nutrida banda de francotiradores, fabricó la teoría de la conspiración, según la cual el 11-M fue resultado de un complot ideado por ETA y ejecutado por una banda de yihadistas auxiliados por cómplices policiales, todo con el propósito de desbancar del poder al Partido Popular. Una insólita narración capaz de convertir en prueba irrefutable cualquier coincidencia casual y que nunca pudo superar el escrutinio de la Fiscalía o el tribunal.

Aunque algunos de los más enfebrecidos defensores de la conspiración terminaron por abandonar ese tren hacia el abismo, el prócer madrileño atinó a enunciar en su comparecencia parlamentaria del 29 de noviembre de 2004 una frase milagro que ha quedado enganchada como la bandera de Iwo Jima: “Los que idearon el 11-M no están ni en desiertos remotos ni en montañas lejanas”. Y a ese enunciado, sin necesidad de pruebas fácticas, se ha enganchado Aznar en todas sus comparecencias posteriores. Su frase más repetida ha sido que no cambiaría una coma. Ni siquiera necesita recordar con detalle los términos de su mentira, le basta con citar su mensaje insignia.

De esta manera ha construido un relato que sobrevive 20 años después, y que ha enfangado nuestra vida política y arruinado de paso la credibilidad de los medios. En 2004, el PP introdujo por primera vez en el debate público la duda sobre la legitimidad de la victoria electoral de José Luis Rodríguez Zapatero, algo que no había ocurrido en medio de la confrontación entre González y Aznar en los años noventa.

El muy recordado “váyase, señor González”, del que tanto se ufana Aznar, fue fruto del fragor de la batalla política, pero no discutía la legitimidad del oponente. Esta barrera fue derribada en 2004 y ha entrado en el debate público cada vez que el PSOE ha llegado al poder, bien por una moción de censura constitucionalmente reconocida o por una victoria electoral. En el argumentario popular vigente, Sánchez se ha convertido así en un usurpador de La Moncloa, lo que sitúa al PP en la senda de los populismos expansivos, que niegan toda legitimidad al contrincante.

Conviene recordar que Trump entró en la política acusando a Obama de no ser un nativo estadounidense, lo que le convertía en un okupa de la Casa Blanca. Reconforta escucharle a José María Aznar decir que él no hubiera votado a Trump, ni contra Hillary Clinton ni contra Biden. Por el contrario, resulta desconcertante oírle decir que los países se destruyen por la deslegitimación de sus instituciones, como si nada tuviera que ver con la batería de dudas que su partido ha sembrado desde 2004 sobre la legitimidad de la victoria electoral obtenida por los socialistas tras el atentado de Atocha.

La deslegitimación de las instituciones no tiene límites concretos, puede incluir a la justicia si ésta dicta una sentencia sobre el 11-M que consagra la autoría solitaria del yihadismo, algo que no es del agrado de Aznar. O al Tribunal Constitucional en ejercicio, al entender que sus sentencias tienen un inequívoco sesgo político.

En una reciente intervención pública de la agenda FAES, Aznar hacía un llamamiento a ser especialmente precavidos en unos tiempos en los que la desinformación se ha apoderado del espacio público. Una vez más, el expresidente se expresa como si nada tuviera que ver con la difusión de las más disparatadas teorías que sus aliados mediáticos fabricaron para apuntalar la participación de ETA en el 11-M. Quizá el caso estrella sea el artículo que Pedro J. Ramírez publicó en El Mundo en junio de 2009 bajo el pretencioso título de Yo acuso. En él incluyó una relación nominal de 18 funcionarios relacionados con la investigación criminal que a su juicio impidieron determinar la autoría real: el juez instructor, los miembros del tribunal, los fiscales del caso, los mandos policiales… Todo el escalafón, salvo los magistrados del Supremo que un año antes habían ratificado la sentencia con mínimos retoques.

El falso relato que Aznar potenció entre sus seguidores, entre los que cuenta con un indiscutido caudal de liderazgo, contenía casi todos los ingredientes que han hecho suyos los populismos de última generación. Esa condición pionera satisface su narcisismo, convencido definitivamente de haber sido el mejor presidente desde la Transición. Debe de ser por eso que ante cualquier pregunta incómoda responda con una risotada de sonido equino. A la luz de algunas de sus herencias más pesadas, cabría decirle, como haría Pilar Manjón, presidenta entonces de la asociación de víctimas del 11-M: ¿de qué se ríe, señor Aznar?"

(Jesús Ceberio, director de EL PAÍS entre 1993 y 2006, El País, 10/03/24)

El 11M cambió la historia reciente de este país... Instaló en la política española la idea de que mentir ya no acarrea un coste público en términos de descrédito... “La conclusión que establecieron desde el primer momento los estrategas políticos del PP es que un atentado de ETA les favorecía frente a la hipótesis de un atentado islamista"... Los dirigentes del PP temían que los votantes establecieran una conexión entre el atentado y el apoyo de Aznar a la invasión de Irak... los dirigentes del PP sí son conscientes de las consecuencias que pueden producirse... “Es un hecho serio. No es corriente en otros países ni en una democracia normal. Personalmente, no tengo palabras. Fue un intento de manipular nuestro trabajo y resulta inadmisible”, opina un corresponsal holandés... La teoría de la conspiración del 11M comienza el domingo 18 de abril, en El Mundo, con el objetivo de exculpar a Aznar de su responsabilidad por los mensajes falsos que puso en circulación pocas horas después del atentado... para vender una gran conspiración de policías cercanos al PSOE... Pedro J. y Losantos tienen la misión de cuestionar las principales pruebas que aparecen en la instrucción del caso... para montar sin pruebas una nueva versión sobre el atentado que incluye la colaboración de ETA y los yihadistas... Rajoy no tarda mucho tiempo en unirse a la conspiración... El PP apuesta por completo por esa trama etarra-yihadista, la única manera de defender a Aznar... El objetivo final es crear confusión, desprestigiar la investigación judicial y sugerir que la llegada del PSOE al poder en 2004 no es legítima al haberse conseguido gracias a un baño de sangre... El acoso a los mandos policiales que intervienen en la investigación se hace durísimo... Rodolfo Ruiz, el comisario de Vallecas, se ocupó de cumplir las órdenes de la jueza de guardia sobre la mochila que no explotó... Es difícil imaginarse lo que llega a sufrir este policía. Su hija y su esposa se hunden en la depresión. Su mujer acaba suicidándose. En la policía, le retiran el arma reglamentaria por temor a lo que pueda hacer con ella... En septiembre de 2006, El Mundo entrevista a Suárez Trashorras: “Soy la víctima de un golpe de Estado encubierto... La Policía me ofreció dinero y un piso para que incriminara a Zougam y El Tunecino... Jamal (Zougam) tenía contactos con ETA”... Una encuesta de 2006 revela que el 23% de los españoles está en desacuerdo con la afirmación de que los atentados fueron exclusivamente obra de yihadistas. El porcentaje se eleva al 53% entre los votantes del PP. Es un fenómeno que ahora se repite en EEUU (Iñigo Sáenz de Ugarte)

 "No han pasado seis horas desde el peor atentado terrorista en la historia de España con 192 muertos y cerca de 2.000 heridos cuando el ministro de Interior concede su primera rueda de prensa. El rostro de Ángel Acebes no refleja ninguna emoción. El gesto imperturbable es habitual en él, lo que es aun más entendible en las dramáticas circunstancias que se están viviendo. Es la una y media de la tarde del 11 de marzo de 2004. Aún se está trabajando en el interior de los trenes que han saltado por los aires. Las fuerzas de seguridad acaban de iniciar una investigación que se presume larga, aunque luego se acelerará de forma inesperada.

Acebes tiene muy claro cuál debe ser su mensaje desde el primer momento. No va a esperar a las preguntas de los periodistas. Los reporteros querrán saber sobre pistas, indicios o hipótesis. Probablemente van a querer saber más de lo que un ministro puede revelar en esos instantes. Acebes no tiene ninguna intención de refugiarse en la necesidad del secreto, en la idea de dejar trabajar a la policía. La primera palabra que pronuncia es “ETA”. La frase completa: “ETA buscaba una masacre en España”.

Acaba de comenzar una de las operaciones de desinformación más evidentes realizadas desde la cúpula del poder en España después del regreso de la democracia. El objetivo es convertir una hipótesis discutible sobre la autoría del atentado en una certeza que beneficie al Partido Popular tres días después en las elecciones del 14 de marzo. Es imprescindible que los votantes no relacionen la matanza con las decisiones de política exterior del Gobierno de José María Aznar y su apoyo a la invasión de Irak. Algunos dirigentes del PP son conscientes de que lo que hagan en las primeras 24 horas será decisivo.

Acebes cita precedentes de operaciones policiales que han conseguido frustrar atentados de ETA en los que se iban a emplear grandes cantidades de explosivos. Para reforzar su versión, empieza a mentir: “En estos momentos, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y el Ministerio de Interior no tienen ninguna duda de que el responsable de este atentado es la banda terrorista ETA”.

Mandos policiales saben que existe como mínimo la posibilidad de que se trate de un atentado de origen yihadista. Antes de la rueda de prensa, se ha encontrado una furgoneta robada en Alcalá de Henares que contiene indicios que no apuntan a ETA.

El ministro se apresura a estrechar al máximo los límites de la crítica con el aviso de que sólo los partidarios de la organización terrorista se atreverán a cuestionar su versión. “También estamos asistiendo a un proceso de intoxicación que ha iniciado el señor Otegi de manera miserable para desviar la atención”. Arnaldo Otegi ha dicho que “la izquierda abertzale no contempla ni como mera hipótesis que ETA esté detrás” de la explosión. La advertencia de Acebes condiciona los términos del debate. Nadie querrá ponerse en público del lado del líder de Batasuna frente al Gobierno de España.

Aznar no ha esperado a que su ministro hable a los medios antes de ponerse en marcha. Dos horas antes, ha reunido a un gabinete de crisis en el que sorprendentemente no está el director del CNI. A efectos del mensaje, es más importante lo que hace poco antes de la rueda de prensa. Comienza a llamar a directores de periódicos para decirles que no hay ninguna duda. Ha sido ETA y conviene que así aparezca en sus diarios, que están a punto de sacar ediciones especiales.

Unos días más tarde, Antonio Franco, director de El Periódico, describe la conversación a este periodista: “Y lo que me dijo textualmente fue: no te equivoques, Antonio, no hay la menor duda, es ETA. Me dijo: por lo que ya sabemos, por los antecedentes, por la información previa que tenemos de ETA, sabemos que no hay la menor duda”.

Otro de los interlocutores de Aznar –José Antonio Zarzalejos, director de ABC– describe la llamada en términos más fríos sin dar a entender que le hiciera cambiar de opinión: “Mi experiencia en ese sentido es que yo no me sentí ni presionado ni no presionado. Me sentí depositario de la comunicación de un criterio, que lógicamente tiene que ser solvente a mi juicio, del presidente del Gobierno”.

Aznar también llama al director de El País, medio con el que no mantiene buenas relaciones. Ahí existe la constancia de que la presión surte efecto. El titular previsto “Matanza terrorista en Madrid” pasa a ser “Matanza de ETA en Madrid”. Jesús Ceberio no ha dejado de lamentarlo desde entonces. “El Gobierno de Aznar miente desde el primer minuto”, ha dicho en una entrevista en elDiario.es. “La conclusión que establecieron desde el primer momento los estrategas políticos del PP es que un atentado de ETA les favorecía frente a la hipótesis contraria”.

Lo que Ceberio comenta veinte años más tarde –que temían que los votantes establecieran una conexión entre el atentado y el apoyo de Aznar a la invasión de Irak– es exactamente lo que está pasando por la cabeza de los dirigentes del PP. José Manuel García Margallo lo confirma en un libro de memorias publicado en 2020. “Cuando al rato entraron Pedro Arriola y Paco Villar, les pregunté: 'Pero, ¿sabemos quién ha sido?'. 'Todavía no –me respondieron–. Si ha sido ETA nos salimos del mapa, pero si han sido los yihadistas, nos vamos a casa'”.

Arriola es el principal asesor electoral del PP. A esa hora, todos los que hacen o encargan encuestas saben que pueden tirar a la papelera las que ya conocen. El impacto emocional de la matanza hace que la reacción del electorado sea imprevisible. De todas formas, los dirigentes del PP sí son conscientes de las consecuencias que pueden producirse.

En otro libro, el periodista de El Mundo Casimiro García Abadillo cita otra conversación en la que participa el sociólogo, esta con Eduardo Zaplana, al que traslada un mensaje similar: “Pues mira: yo creo que si se confirma la autoría de ETA, el PP va a barrer, pero si al final los atentados los han cometido los terroristas islámicos, entonces gana el PSOE”.

Es obvio que Arriola comparte sus impresiones con Aznar. El presidente también interviene en una rueda de prensa el mismo día del atentado a las 14.00. No menciona directamente a ETA, pero algunas de sus frases sólo pueden referirse a ese grupo: “Han matado a muchas personas por el mero hecho de ser españoles. Todos sabemos que este asesinato masivo no es la primera vez que se intenta”.

La primera pista que desmiente al Gobierno

La furgoneta descubierta en Alcalá por la mañana contiene siete detonadores que no son los habituales en ETA y una cinta casete con versículos coránicos. La policía encuentra un pequeño resto de explosivos que no es Titadine, el tipo empleado por ETA desde hace muchos años. El tipo de detonador permite identificar al fabricante, que cuenta a la policía que se ha vendido en varias minas de Asturias.

Es el primer giro de los acontecimientos que no espera el Gobierno. A media tarde, los policías expertos en ETA en la Brigada de Información reciben una orden, según Informativos Telecinco. Dejen lo que están haciendo y ayuden a los policías expertos en terrorismo yihadista. La cúpula policial ya está volcada sobre la pista yihadista en la tarde del día 11 y así se lo comunica al Gobierno.

A las 17.28, la ministra de Exteriores, Ana Palacio, envía una orden a todos los embajadores españoles. Comunica a cada uno de ellos que debe “aprovechar aquellas ocasiones que se le presenten para confirmar la autoría de ETA de estos brutales atentados, ayudando así a disipar cualquier tipo de duda que ciertas partes interesadas puedan querer hacer surgir”. 

Una funcionaria de Moncloa llama a decenas de corresponsales extranjeros para insistir en la misma autoría. “Nos dio tres razones”, dice ese mismo día uno de los periodistas. “La primera, que nadie había reivindicado y ETA tarda varios días en hacerlo. La segunda, que el explosivo era el habitualmente utilizado por ETA. Era falso. La tercera, que ETA no avisa nunca antes de los atentados”. Varios de esos corresponsales lo consideran un intento tosco de manipulación: “Es un hecho serio. No es corriente en otros países ni en una democracia normal. Personalmente, no tengo palabras. Fue un intento de manipular nuestro trabajo y resulta inadmisible”, opina el corresponsal de la radio pública holandesa.

Ante cualquier hipótesis sobre el atentado, la intervención del CNI debería haber sido esencial. El Gobierno decide mantenerlo al margen. Su director, Jorge Dezcallar, lo cuenta en 2015 en un libro de memorias: “Yo hablé esos días tres veces con el presidente: el primer día, le dije que con los datos que tenía pensaba que había sido ETA, como todo el mundo pensó aquella mañana. El día 12, le dije que no me preguntara a mí porque estaba fuera de juego, que toda la investigación la estaba llevando Interior en torno a las pistas de la mochila y la furgoneta, y que a mí no me dejaban meter baza. Y el tercer día le dije: 'Mira, presidente, esto huele a islamista que apesta'”.

Acebes habla de la furgoneta en otra rueda de prensa después de las ocho de la tarde. A pesar de que la policía ya le ha informado de sus primeros pasos, el ministro insiste en la versión que él cree que puede beneficiar al PP. “La principal línea de investigación es la de la banda terrorista ETA, y cuando aparecen estos datos (por lo hallado en la furgoneta), lo único que tenemos que hacer de manera responsable y seria es iniciar otra línea de investigación”. Es algo que la policía hará sin necesidad de esperar el permiso del ministro. Sobre el resto de explosivo, dice que “es dinamita, pero la habitual en los atentados de ETA”. Otro dato falso.

Aznar realiza una segunda ronda de llamadas a directores de periódicos. Antonio Franco desconfía más del presidente que por la mañana y así lo cuenta a sus periodistas. “La verdad es que la palabra que yo utilicé aquella noche a las doce y media o una de la madrugada en mi redacción, cuando lo comenté con mis compañeros, es que me sentía desinformado por parte del Gobierno”, explica.

Una prueba de un valor incalculable

De madrugada, en torno a las dos de la mañana, se producirá el hecho que lo alterará todo, el que realmente cambiará la historia de España. En la comisaría de Vallecas a la que se han llevado los objetos hallados en los trenes para su investigación aparece una mochila que contiene un explosivo que no ha estallado. En vez de provocar su detonación en un lugar seguro, un policía desactiva la bomba para poder acceder a todos sus componentes. Quien lo hace no es un agente cualquiera, sino uno de los mejores tedax de España, con doce años de experiencia en desactivación de explosivos.

En una entrevista en 2006, explica que era muy consciente del riesgo que estaba asumiendo –“no todas las bombas se pueden desactivar, no es una ciencia exacta”–, pero también de algo más: “Sabía de la importancia capital de lo que contenía esa bolsa, de lo que nos podía aportar conocer los componentes del artefacto. Sabía que nos iba a dar mucha información. Por eso arriesgué mi vida”.

Los policías saben que tienen delante una prueba de un valor incalculable. Los españoles lo descubrirán el sábado. Pero el Ministerio del Interior ya sabe desde esa madrugada qué tipo de explosivo se utilizó en los trenes. Como cuenta el tedax en esa entrevista, las dos partidas de dinamita marca Titadine que ETA había robado en Francia eran de color rojo y naranja. El explosivo que contiene la mochila es de color beige, el que será identificado como tipo goma, marca Goma 2 Eco.

El viernes 12 de marzo, la oposición y varios medios de comunicación tienen algo más que dudas razonables. José Luis Rodríguez Zapatero y el lehendakari Juan José Ibarretxe habían apuntado a ETA a primera hora del jueves sin tener ninguna información. Al día siguiente, todo empieza a ser distinto. “Yo sé que muchos ciudadanos quieren tener acceso a los datos cuanto antes”, dice ahora Zapatero.

Tras el último Consejo de Ministros antes de las elecciones, Aznar dice a los periodistas que no quiere jugar “a las quinielas” sobre la autoría del atentado, pero justifica la conducta de su ministro de Interior: “¿Es que alguien piensa que un Gobierno con dos dedos de frente en España después de treinta años de terrorismo ante un atentado como el de ayer no tiene que pensar que razonablemente puede ser esa banda la autora?”.

Las informaciones sobre el contenido de la mochila suponen el viernes otro fuerte revés para la versión del Gobierno. Diez kilos de explosivo Goma 2 con un detonador de cobre de origen español. Los detonadores que usa ETA suelen ser de aluminio. No utiliza Goma 2 desde hace quince años. La detonación debería haberse producido al activarse la alarma del móvil, otro método que no es habitual en ETA.

Acebes vuelve a comparecer a las 18.20 y ni se inmuta al dar la noticia que conoce desde muchas horas antes. Ya está totalmente encadenado a su discurso. De forma robótica, repite lo mismo. A preguntas de un periodista que inquiere si continúan centrados en ETA, responde: “Sí, sigue siendo la primera línea de investigación”. Es como si todo el escenario que se ha levantado se viniera abajo en el instante en que Acebes admitiera la realidad.

El día se cierra con manifestaciones en toda España contra la masacre terrorista. Los medios informan de que once millones de personas han salido a la calle. En Madrid, el príncipe Felipe acompaña en la cabecera a los líderes del Gobierno y de la oposición. Zapatero había llamado el día anterior a Rajoy para pedir que se convocara el pacto antiterrorista. Rajoy lo consulta con Aznar y el presidente se niega.

El lema lo ha escogido el Gobierno sin dejar intervenir a la oposición: “Con las víctimas, con la Constitución, por la derrota del terrorismo”. La inclusión de la Constitución es otro recurso para enfocar la acusación en ETA. En varias concentraciones, se escucha una proclama: “¡Quién ha sido!”.

El sábado 13 de marzo, jornada de reflexión, se publica en El Mundo una entrevista con el candidato del PP a la Presidencia del Gobierno. Hay tantas cosas sin precedentes esos días que una más tampoco resulta tan llamativa. Lo que sí es inaudito es el titular: “Mariano Rajoy: 'Tengo la convicción moral de que fue ETA'”. Al menos, es un argumento que no podía rebatir ningún policía. Cuando todas las pruebas se te vienen encima, siempre queda el recurso de apelar a los sentimientos, como si eso pudiera borrar lo sucedido en las 48 horas anteriores. En realidad, fuentes del PP contaron días después que Rajoy sabía a primera hora de la tarde del sábado que estaba a punto de perder las elecciones.

Acebes aún tiene tiempo de hundirse aún más. A las 14.30, insiste con su credibilidad desmoronándose en todas las redacciones. “A ningún español le puede sorprender que la primera pista sea ETA”. Otra manera de afirmar que todos los españoles deben pensar como él. Al final, siempre vuelve a salir la mentira: “Ningún miembro de las fuerzas de seguridad me ha dicho que la alternativa no sea ETA”. Los periodistas con fuentes policiales están recibiendo mensajes muy diferentes. También los dirigentes del PSOE a los que informan en secreto mandos policiales.

Poco antes de las ocho de la tarde, todas las esperanzas del PP se derrumban con estrépito. La tarjeta del móvil conectado a la bomba lleva a la policía a una tienda del barrio madrileño de Lavapiés. A esa hora se anuncian cinco detenciones, las de tres marroquíes y dos indios, en una noticia adelantada por la Cadena SER. Acebes está condenado a seguir apareciendo ante los medios. “Esto abre una importante linea de investigación”, acierta a decir sin fuerzas para negar la evidencia.

En ese momento del sábado, Moncloa aún intenta que el CNI colabore en la desinformación y ordena a Jorge Dezcallar que desmienta en público una información de la Cadena SER. “Esto sí fue intolerable e indecente. Timermans (secretario de Estado de Comunicación) me llamó seis veces de parte del presidente para que saliera en televisión y dijera que seguíamos trabajando en la pista de ETA, cuando ellos ya sabían que se había detenido a esta gente”, dice el director del servicio de inteligencia. Termina publicando un comunicado que no es el que demanda Aznar, porque, según él, “no gustó a nadie, ni a Gobierno ni a oposición”.

Miles de personas se concentran ante las sedes del PP en protesta por la actitud del Gobierno. A los teléfonos móviles de muchísimas personas, llegan mensajes sin firmar llamando a concentrarse frente a las sedes del PP con el texto: “¿Aznar de rositas? ¿Lo llaman jornada de reflexión y Urdaci (director de informativos de TVE) trabajando? Hoy 13M, a las 18h. Sede PP, C/ Génova 13. Sin partidos. Silencio por la verdad. ¡Pásalo!”.

Desde Telefónica Móviles, se envían ese día un millón más de mensajes SMS de lo habitual, casi todos entre las siete de la tarde y las nueve de la noche.

Su número crece cuando aparece la noticia de las detenciones hasta que se cuentan por miles frente a la sede de la calle Génova. Rajoy comparece ante los medios para denunciar “estas presiones intolerables”, porque se hacen “con el objetivo de influir y coaccionar al electorado”. Moncloa realiza llamadas a las televisiones a las que quiere convencer de que retransmitan en directo sus palabras.

Su intervención da al PSOE la oportunidad de anunciar en público lo que está diciendo en privado. Es entonces cuando Alfredo Pérez Rubalcaba pronuncia la frase que será recordada durante mucho tiempo: “Los españoles se merecen un Gobierno que no les mienta”.

Esa noche hay una última oportunidad para el juego sucio. TVE emite el documental 'Asesinato en febrero', estrenado tres años antes, sobre el asesinato de Fernando Buesa y su escolta Jorge Díaz por una bomba de ETA. Telemadrid lo había dado la noche anterior. La Fundación Fernando Buesa protesta al día siguiente con un comunicado contra la manipulación de la figura del vicelehendakari: “No podemos callar cuando se pretende de forma artera que la verdad se convierta en otra víctima más de esta barbarie y, menos aún, cuando se trata de utilizar la memoria de dos víctimas del terrorismo con fines electorales”.

Antes de que muchos españoles se vayan a dormir, a las doce y media de la noche, Acebes vuelve a comparecer para informar de la reivindicación del atentado por Al Qaeda en forma de una cinta de vídeo depositada en Madrid entre la mezquita de la M-30 y el tanatorio cercano. La policía ha recibido la notificación cinco horas antes a través de una llamada telefónica hecha a Telemadrid sobre el lugar en que se ha dejado la cinta. Quien aparece en el mensaje es un varón que habla en árabe con acento marroquí, dice Acebes.

El día de las elecciones, los medios ofrecen testimonios de votantes que no olvidan lo que ha ocurrido desde el jueves. Algunos dicen incluso que el atentado ha hecho que sea aún más importante acudir a las urnas. La participación aumenta hasta el 75,6%, casi siete puntos más que en las anteriores elecciones. El PSOE obtiene el 42,5% de los votos y 164 escaños. El PP cae hasta el 37,7% y 148 escaños, 35 menos que cuatro años atrás.

“Han hablado los españoles y han dicho que quieren un Gobierno de cambio”, dice esa noche el futuro presidente, José Luis Rodríguez Zapatero. Rajoy admite su derrota con Aznar al lado: “La participación del pueblo español ha sido democráticamente elocuente”.

A las 23.30, el escrutinio no deja lugar a dudas y TVE pone fin a su programa especial sobre las elecciones para ofrecer la película 'Un mundo perfecto'.

No es el final de la historia. Sólo pasan unas semanas desde la fecha de las elecciones para que algunos medios de comunicación de la derecha empiecen a cuestionar lo que ocurrió esos días. No para preguntarse por qué el Gobierno de Aznar mantuvo hasta el final la hipótesis de ETA, sino para dudar de la investigación policial.

Antes, el 3 de abril, la policía ha encontrado a los miembros del comando en un piso de Leganés. Los terroristas activan los explosivos en su poder y matan al policía de los GEO Francisco Javier Torronteras. Siete de ellos perecen en la explosión, entre ellos Serhane Ben Abdelmajid Fakhet, alias 'El Tunecino', y Jamal Ahmidan, alias 'El Chino', a los que pronto se considerará los jefes del comando.

El comienzo del bulo de los agujeros negros

La teoría de la conspiración del 11M comienza el domingo 18 de abril con un largo artículo de cinco páginas en El Mundo y el titular 'Los agujeros negros del 11-M'. Es una vuelta al comienzo con el objetivo de dar coherencia a la pista de ETA y exculpar a Aznar de su responsabilidad por los mensajes falsos que pusieron en circulación pocas horas después del atentado.

Se inicia con la invención de que la policía preparaba una redada para detener a toda la cúpula de ETA en Francia en la noche del 12 de marzo, justo antes de la jornada de reflexión. Se presenta literalmente como un regalo a Aznar: “Al presidente le tienen preparado un regalo de fin de curso”. Le servirá como “última catapulta electoral para arrasar en los comicios”.

Pero la intención última no es esa, sino vender una gran conspiración en la que policías cercanos al PSOE tendieron una trampa al Gobierno precisamente para hacerle creer que había sido ETA. Son descritos como “un grupo de mandos policiales y algunos agentes del CNI, de la cuerda más dura y leal al partido socialista”, que serán los que supuestamente “controlarán” la investigación, y no la cúpula policial nombrada por el PP durante sus ocho años de Gobierno. No se explica cómo pudieron subvertir el funcionamiento de la cadena de mando policial.

Un ejemplo obvio de las falsedades del artículo tiene que ver con la identificación del explosivo. La tesis que se pone en circulación es que se trata de Titadine para confundir al Gobierno. “El error al transmitir el informe sólo puede ser intencionado”, dice el artículo. “Ningún experto policial, y menos los especialistas en desactivación de explosivos, podrían confundir Titadine con Goma 2. Los olores que provocan ambas sustancias son tan diferentes como un plátano y una pera”.

Tanto Titadine como Goma 2 son tipos de dinamita. Como explicó tiempo después el tedax que desactivó la bomba que no explotó, no hay diferencias en su olor. Le preguntan si el Titadine y la Goma 2 tienen un olor parecido. “Sí, sin duda, es el mismo. Distinguir entre Titadine, Goma 2 o la Gelamonit portuguesa es imposible hasta que no se analiza”, responde. “Porque los componentes son los mismos. Lo que da la analítica son datos específicos de sustancias que componen el explosivo”.

El artículo del 18 de abril carece de coherencia interna en muchos aspectos. Se presenta como una trampa al Gobierno para que pique en el anzuelo de ETA, pero luego se duda de la pista islámica. Es muy revelador que desde el primer momento El Mundo intente exculpar a Jamal Zougam, detenido el 13 de marzo, y a José Emilio Suárez Trashorras, el exminero que será condenado por vender la dinamita a los terroristas. Ambos tendrán una presencia relevante en futuras portadas de El Mundo.

A partir de ahí, El Mundo y la COPE insisten en que se debe investigar hasta el final, que es precisamente lo que está haciendo en esos momentos la Audiencia Nacional. Quienes llevan la iniciativa son Pedro J. Ramírez, director del periódico, y Federico Jiménez Losantos, presentador estrella de la COPE. Su misión es cuestionar las principales pruebas que aparecen en la instrucción del caso.

La mecánica se repite. El Mundo publica un artículo que es comentado hasta la saciedad en las tertulias de la COPE, donde Ramírez juega un papel protagonista. El Partido Popular toma nota de todo lo que lee y escucha para montar sin pruebas una nueva versión sobre el atentado que incluye la colaboración de ETA y los yihadistas.

Mariano Rajoy no tarda mucho tiempo en unirse a la conspiración. En octubre en el Foro de El Mundo, afirma que no se cree que los detenidos del 11M organizaran el atentado: “Lo que me dice tanto el sentido común como mi experiencia como exministro del Interior es que es metafísicamente imposible que los señores a los que se detuvo hubieran podido cometer el atentado sin que hubiera alguien detrás”. Metafísicamente imposible. El Mundo cierra el círculo abriendo su portada del día siguiente con el titular de la intervención de Rajoy.

El momento culminante es la aparición de José María Aznar en noviembre en la comisión de investigación del Congreso. No se espera autocrítica del expresidente, pero llama la atención que se reafirme en las mismas ideas que hicieron que su partido perdiera las elecciones: “No soy el único que piensa que ETA tuvo algo que ver”. Su frase más recordada sobre los responsables del atentado, los que eligieron el día de la matanza, es: “No creo que anden en desiertos muy remotos ni en montañas muy lejanas”.

El PP apuesta por completo por esa trama etarra-yihadista, la única manera de defender a Aznar sin negar que los autores podrían ser marroquíes. El objetivo final es crear confusión, desprestigiar la investigación judicial y sugerir que la llegada del PSOE al poder en 2004 no es legítima al haberse conseguido gracias a un baño de sangre.

Pedro J. Ramírez es su socio más fiable. Siempre con la intención de defender la reputación de Aznar, todavía escribe en 2007 que “cada día cobra más cuerpo la idea de que ETA aportó asistencia logística a los autores de la masacre”.

El PP respalda la campaña desde el Congreso

Es el inicio de la etapa de la crispación que dominará toda la legislatura y culminará en las elecciones de 2008, presentadas por el PP como una revancha por lo ocurrido cuatro años atrás. Pero antes se trata de aprovechar cada artículo de El Mundo como munición contra el Gobierno de Zapatero. El PP presenta en el Congreso más de 400 preguntas parlamentarias para interrogar al Gobierno sobre asuntos de la investigación, en muchos casos con la intención velada de vincular a ETA con el atentado.

Hay artículos hilarantes, aunque el tema no sea nada divertido. Se publica que dentro la furgoneta Kangoo descubierta el mismo 11 de marzo hay una tarjeta de la Corporación Mondragón, el grupo vasco de cooperativas. “Alrededor de 40 agentes escucharon esa información que apuntaba a ETA”, dijo El Mundo. En realidad, es un trozo de papel con el membrete de la imprenta madrileña Gráficas Bilbainas que el dueño de la furgoneta robada utilizaba para dejarla en el salpicadero cuando aparcaba en doble fila. Sí había una casete con un disco de la Orquesta Mondragón, un objeto de escaso valor probatorio.

Una muestra de ácido bórico utilizada como matacucarachas y encontrada en el piso de un yihadista pasa a ser otro elemento de la conexión con ETA con el argumento de que Interior falsificó un documento con el fin de ocultar al juez “lazos entre el 11-M y ETA”, según un titular del periódico en su primera página. Una jueza que dio credibilidad a esa pista absurda consiguió sentar en el banquillo a la cúpula de la policía científica. Fue premiada por el PP con el puesto de vocal del Consejo General del Poder Judicial años después y más tarde con el de jueza de enlace en Londres.

Sin embargo, la clave siempre será la mochila con la bomba que no explotó. La mayor parte de los esfuerzos de El Mundo se dedican a descalificar el valor como prueba de ese explosivo y por tanto de las detenciones conseguidas gracias al examen del artefacto y el móvil. Al periódico se une un grupo llamado Peones Negros que aumenta en internet la difusión de los bulos y en el que se da a conocer Juan Carlos Girauta, años después diputado de Ciudadanos y hoy columnista de ABC.

Los bulos se multiplican en varias direcciones. La bomba estaba preparada para no explotar. La mochila fue “un señuelo colocado”, en expresión de Jiménez Losantos. La tarjeta telefónica se empleó para apuntar a los sospechosos que debían ser detenidos. La policía no respetó la cadena de custodia de la mochila como prueba.

Hasta la explosión de Leganés se presenta como un montaje para borrar pruebas y eliminar a los que pueden contar la verdad. Jiménez Losantos insiste en que no se cree que “unos moritos” sean capaces de montar un atentado de esas dimensiones.

En marzo de 2006, Rajoy destaca que un artículo de El Mundo puede ser un elemento esencial, porque “toda la investigación y todo el sumario que está hoy en día en la Audiencia Nacional parte de la existencia de una mochila que estaba en el tren o en la estación de Atocha. Ahora se nos dice que esa mochila no estaba en el tren o en la estación de Atocha”. El líder del PP llega al extremo de afirmar que “si esto se confirma puede anular toda la investigación y podría anular el sumario”.

El sumario nunca se anuló y el juicio se celebró. Todas las invenciones fueron desmentidas por la sentencia de la Audiencia Nacional, confirmada después por el Tribunal Supremo con la única salvedad de que los 21 condenados inicialmente pasaron a ser 18.

El acoso a los mandos policiales que intervienen en la investigación se hace durísimo en algunos casos, así como al juez de instrucción Juan del Olmo, frecuentemente insultado por Jiménez Losantos, y la fiscal del caso. Rodolfo Ruiz era el comisario del barrio madrileño de Vallecas el día de la explosión y se ocupó de cumplir las órdenes de la jueza de guardia sobre los objetos hallados en los trenes, incluida la mochila que no explotó.

Sufre un linchamiento mediático. “Hasta de asesino llegaron a tacharme en la radio”, cuenta años después a El País. “Decían que yo había manipulado la mochila. Todo un disparate. Los llevé a los tribunales por injurias y calumnias, pero nunca los condenaron”.

Es difícil imaginarse lo que llega a sufrir este policía. Su hija y su esposa se hunden en la depresión. Su mujer acaba suicidándose. En la policía, le retiran el arma reglamentaria por temor a lo que pueda hacer con ella. “Llegué a pensar en pegarme un tiro”. Afortunadamente, logra superar un trato inhumano.

En septiembre de 2006, El Mundo entrevista a Suárez Trashorras para presentarlo en tres portadas consecutivas como un inocente injustamente perseguido. El procesado recita todos los temas que han aparecido antes en el periódico. “Soy la víctima de un golpe de Estado encubierto”. “La Policía me ofreció dinero y un piso para que incriminara a Zougam y El Tunecino”. “Jamal (Zougam) tenía contactos con ETA”. El PP utiliza estas declaraciones para presentar una interpelación al Gobierno a través de Eduardo Zaplana, que fue portavoz del Gobierno de Aznar y que dice en el Congreso que los testimonios publicados “confirman más sombras que luces” sobre el 11M.

Un año antes, en una conversación con sus padres en la prisión, grabada por estar acusado de terrorismo, Trashorras les deja claras sus motivaciones: “Mientras el periódico El Mundo pague, si yo estoy fuera, les cuento la Guerra Civil española. Desde que nací. Desde la Guerra Civil hasta ahora”. Su madre no entiende cómo la justicia permite publicar esas cosas a El Mundo, como una entrevista a otro delincuente que acusa a Trashorras de colaborar con ETA. “Porque tienen más dinero que todos ellos juntos, no te jode. Son unos mercenarios. Te pagan a ti para que cuentes cuentos”, responde Trashorras.

La sentencia de la Audiencia Nacional no le sirve a Rajoy. Afirma que el caso no está cerrado, porque no se ha condenado a los “inductores o autores intelectuales”. Asegura que su partido apoyará “cualquier otra (investigación) que permita avanzar sin límites en la acción de la justicia”.

La lógica indica que al PP no le interesa que se siga hablando del 11M en años posteriores para que los votantes no recuerden la conducta de Gobierno en esos días. Pero lo que hace es mantener viva la teoría de la conspiración con acusaciones directas e insinuaciones, lo que tiene consecuencias en la opinión pública.

Una encuesta de 2006 revela que el 23% de los españoles está en desacuerdo con la afirmación de que los atentados fueron exclusivamente obra de yihadistas. El porcentaje se eleva al 53% entre los votantes del PP. Es un fenómeno que ahora se repite en EEUU. Hay porcentajes similares o incluso superiores de votantes republicanos de EEUU que afirman que sólo un fraude electoral pudo impedir la victoria de Donald Trump en las elecciones de 2020.

El Partido Popular pagó un alto precio por los acontecimientos de esos cuatro días de marzo. Perdió unas elecciones que creía tener ganadas y hay pocas cosas peores en política que eso. Lo que ocurre es que nadie asumió ninguna responsabilidad. Acebes fue el secretario general del PP de 2004 a 2008. Siguió como diputado hasta 2011 y luego abandonó la política.

Aznar había hundido a su partido en las urnas, pero continuó siendo su referente. Fueron sus críticas a Rajoy las que hicieron que la dirección del PP marcara distancias con él y su fundación, la FAES. Luego, ha vuelto a contar con un papel estelar al amparo de Pablo Casado, Isabel Díaz Ayuso y Alberto Núñez Feijóo. Utilizar sin rubor los bulos mediáticos, como hizo Rajoy, pudo tener una influencia en su derrota en las urnas en 2008. No le supuso ningún problema en los comicios de 2011.

Pedro J. Ramírez recuerda periódicamente que no se sabe la verdad sobre el 11M y nunca ha reconocido que difundiera bulos en forma de hechos falsos o manipulados. Más bien al contrario, se ha pasado años acusando de graves delitos a los jueces, fiscales y policías que participaron en la investigación. Fue destituido por la empresa que edita El Mundo en 2014, aunque fundamentalmente por la publicación de los SMS de Rajoy a Bárcenas. Le sustituye su director adjunto, Casimiro García Abadillo, autor de muchos de los artículos de la teoría de la conspiración.

Jiménez Losantos continúa siendo uno de los grandes representantes de la derecha en la radio ante el que se inclinan los dirigentes del PP por temor a su influencia. Sigue afirmando que el 11M fue una gran conspiración contra el PP tapada por la investigación judicial.

El 11M cambió la historia reciente de este país, y no sólo por sus efectos en las elecciones del 14 de marzo. Instaló en la política española la idea de que mentir ya no acarrea un coste público en términos de descrédito. Siempre habrá un medio de comunicación que respalde los infundios. El líder siempre podrá decir que todo se debe a una campaña injusta promovida por los adversarios políticos.

Mucho antes de que Trump llegara a la presidencia de Estados Unidos, España fue testigo de cómo la mentira y la manipulación son armas legítimas en la carrera por alcanzar o mantener el poder."           (Iñigo Sáenz de Ugarte ,eldiariio.es, 09/03/24)