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2.12.25

La Teoría Monetaria Moderna es importante, no porque sea perfecta, ya que ninguna teoría lo es, sino porque explica algo que casi nadie en la economía convencional ha abordado adecuadamente: qué es realmente el dinero. Y una vez que se entiende el dinero, se entiende el poder... mientras que la economía convencional pretende que el dinero es algo de lo que el gobierno carece, lo que significa que, en su opinión, un gobierno debe luchar constantemente para obtener dinero a través de los impuestos y los préstamos de los mercados. Esa afirmación es una tontería. La verdad es que el gobierno emite la moneda del Estado. La realidad es que el gobierno crea dinero todos los días gastándolo... los impuestos no financian los servicios públicos. El gasto público es el que financia los servicios públicos. En ese caso, los impuestos existen para prevenir la inflación... por tanto: El dinero creado por el gobierno es una herramienta pública. No es un bien privado. En ese caso, podemos tener lo que necesitamos si contamos con los recursos y las habilidades reales para proporcionarlo... La TMT rompe el poder de las finanzas y el neoliberalismo... Si el gobierno no tiene restricciones financieras, lo que significa que podemos construir viviendas, dotar de personal a los hospitales y descarbonizar sin tener que mendigar a «los mercados», entonces la City pierde su arma favorita, que es el miedo (Richard Murphy)

 "Creo que la Teoría Monetaria Moderna (TMM) es importante. No porque sea perfecta, ya que ninguna teoría lo es, sino porque explica algo que casi nadie en la economía convencional ha abordado adecuadamente: qué es realmente el dinero. Y una vez que se entiende el dinero, se entiende el poder. Y una vez que se entiende el poder, se empiezan a plantear preguntas que se consideran peligrosas.

En ese caso, necesito resumir lo que considero que son las tres fuentes del poder de la MMT.

La TMM explica el dinero

En primer lugar, y lo más importante, la TMM explica realmente la realidad del dinero, mientras que la economía convencional pretende que el dinero es algo de lo que el gobierno carece, lo que significa que, en su opinión, un gobierno debe luchar constantemente para obtener dinero a través de los impuestos y los préstamos de los mercados.

Esa afirmación es una tontería. La verdad es que el gobierno emite la moneda del Estado. La realidad es que el gobierno crea dinero todos los días gastándolo para que exista.

 Por lo tanto, los impuestos no financian los servicios públicos. El gasto público es el que financia los servicios públicos. En ese caso, los impuestos existen para prevenir la inflación y moldear el comportamiento.

La corriente dominante de la economía ha invertido deliberadamente esta relación de causa y efecto para adaptarla a su agenda política. La TMM corrige eso de forma consciente y deliberada. Vuelve a poner los hechos sobre la mesa:

- El dinero creado por el gobierno es una herramienta pública.

- No es un bien privado.

- En ese caso, podemos tener lo que necesitamos si contamos con los recursos y las habilidades reales para proporcionarlo.

Una vez que se comprende esto, se rompe el hechizo del cuento de la escasez de dinero del gobierno.

La TMT rompe el poder de las finanzas y el neoliberalismo

En segundo lugar, la TMM rompe el poder de las finanzas y la economía neoliberal antisocial. Si el gobierno no tiene restricciones financieras, lo que significa que podemos construir viviendas, dotar de personal a los hospitales y descarbonizar sin tener que mendigar a «los mercados», entonces la City pierde su arma favorita, que es el miedo:

- Miedo a «los vigilantes de los bonos».
- Miedo a las agencias de calificación crediticia.
- Miedo a los especuladores de divisas extranjeras.

La MMT expone estos miedos como construcciones políticas. Existen para garantizar que:

Los servicios públicos se racionen.

Los salarios se mantengan bajos.

La riqueza se acumule en la cima.

Los únicos beneficiarios son los mercados financieros y la clase rentista que se ha apoderado de nuestra democracia desde la década de 1980. Lo que dice la TMM es que ellos no son soberanos: nosotros lo somos. Imaginen lo que pasaría si la gente creyera eso.

La TMM nos permite plantear las preguntas reales

En tercer lugar, y lo que es más importante, la TMM nos permite plantear las preguntas reales. Una vez que se sabe que el dinero no es escaso, se ponen de relieve otros límites:

    ¿Cuál es nuestra capacidad ecológica?

    ¿Qué habilidades tenemos y cómo podemos desarrollar más?

    ¿Qué valoramos lo suficiente como para darle prioridad?

    ¿Quién tiene el poder sobre los recursos y por qué?

La TMM elimina la falsa restricción («no podemos permitírnoslo»). Solo deja la restricción real, que es la necesidad de decidir qué tipo de sociedad queremos construir.

 Precisamente por eso tantos miembros de la clase dirigente odian la TMM. No es porque sea errónea. Eso no puede explicar el rencor. Es porque invita a la democracia a volver a la política y la economía.

Lo que queda claro entonces es que:

- Si se puede financiar el NHS, entonces negarse a financiarlo se convierte en una decisión política.
- Si se puede acabar con la falta de vivienda, entonces no hacerlo se convierte en una decisión moral.
- Si podemos descarbonizar, entonces elegir no hacerlo es un crimen planetario.
Si el pleno empleo es posible, ¿por qué no elegimos lograrlo?

La TMM obliga a plantear estas preguntas y la posibilidad de que puedan responderse. Ese es el poder de la TMM.

 En resumen

La TMM es, en realidad:

    Una teoría que explica cómo funciona realmente el dinero.

    Un desafío a la ideología que ha entregado el poder a la City de Londres.

    Una lente que nos permite plantear las preguntas que el neoliberalismo y sus economistas se han esforzado tanto por silenciar.

La TMM no promete una utopía. Hace algo más importante. Elimina las excusas que sostienen la distopía en la que vivimos. Y por eso la TMM es ahora más importante que nunca.

(Richard Murphy, blog, 30/11/25, traducción DEEPL, enlaces en el original) 

18.8.25

Nos cuentan que el problema es “financiero”. Que la hucha de las pensiones se vacía, que el sistema se hunde… Nos mienten y entretienen con falsos dilemas financieros y presupuestarios: el verdadero reto está en lo productivo, no en lo contable... sin producir un excedente real de bienes y servicios, no hay pensiones... el problema es: ¿cómo garantizar excedente productivo para una población creciente de jubilados? La retórica del déficit y el colapso sirve para vender planes privados. Negocio redondo: asustar para privatizar... El ratio afiliados/pensionistas está estancado. La demografía no ayuda. Sí, hay retos. Pero convertirlos en excusa para recortar y precarizar es trampa... el debate real es cómo producir y repartir excedente. Esto lleva a un debate más amplio sobre políticas de Pleno Empleo y sus aspectos políticos... ¿Queremos pensiones seguras? Entonces necesitamos pleno empleo, políticas de cuidados, mejor trato a la juventud y, sí, soberanía monetaria... El problema NO es “no hay dinero” El problema es: ¿hay recursos reales suficientes? Ese es el debate, todo lo demás es ruido interesado. Las pensiones se pagan con excedente productivo y voluntad política. El resto es propaganda (Esteban Cruz)

Esteban Cruz @Evanshm

1/ Hilo sobre pensiones. Nos cuentan que el problema es “financiero”. Que la hucha se vacía, que el sistema se hunde… Nos mienten y entretienen con falsos dilemas financieros y presupuestarios: el verdadero reto está en lo productivo, no en lo contable. #Pensiones

 2/ Sin Estado no hay capital. Sin gasto público no hay impuestos. Sin inversión no hay ahorro. Y sin producir un excedente real de bienes y servicios, no hay pensiones. ¿Dinero? Siempre hay, es una convención social, una tecnología creada para movilizar recursos reales.

 3/ ¿Quiero decir que no hay límites o problemas a su emisión? NO, pero entender esto ayuda a centrar la atención en los verdaderos problemas. En cuanto a las pensiones, el problema es: ¿cómo garantizar excedente productivo para una población creciente de jubilados?

 4/ El BCE podría pagar pensiones con nuevas emisiones. Pero los recursos reales no se "imprimen". La sostenibilidad de las pensiones NO se mide en euros, sino en pan, energía, cuidados, viviendas. Los pensionistas no comen papel ni depósitos bancarios.  #LearnMMT

 5/ Entonces, ¿por qué tanto miedo a la “hucha vacía”?  Porque la retórica del déficit y el colapso sirve para vender planes privados. Negocio redondo: asustar para privatizar . Los falsos dilemas presupuestarios sirven además para hacer hueco a sanidad y educación privadas

6/ El ratio afiliados/pensionistas está estancado. La demografía no ayuda. Sí, hay retos. Pero convertirlos en excusa para recortar y precarizar es trampa.  #Pensiones Los economistas neoclásicos, guardianes del "sentido común", solo ofrecen soluciones en este sentido.
 
 7/ Parchear con subidas de impuestos o bajar cotizaciones es como mover dinero de un bolsillo a otro. No soluciona nada: el debate real es cómo producir y repartir excedente.  Esto lleva a un debate más amplio sobre políticas de Pleno Empleo y sus aspectos políticos
 
 8/ ¿Y la inflación?  Si hubiera exceso de poder adquisitivo, los Estados siempre pueden ajustar vía impuestos. El límite no es financiero, sino la capacidad real de la economía. El gasto siempre va antes. Los impuestos no financian nada: destruyen dinero antes introducido

 9/ La famosa “hucha de las pensiones” es un invento neoliberal para encadenar al Estado con reglas absurdas.  ¿Queremos pensiones seguras? Entonces necesitamos pleno empleo, políticas de cuidados, mejor trato a la juventud y, sí, soberanía monetaria #TrabajoGarantizado

 10/ En resumen:  El problema NO es “no hay dinero”  El problema es: ¿hay recursos reales suficientes? Ese es el debate, todo lo demás es ruido interesado.  Las pensiones se pagan con excedente productivo y voluntad política. El resto es propaganda.  #Pensiones #LearnMMT

2:46 p. m. · 18 ago. 2025 150 Visualizaciones  

26.6.25

La Teoría Monetaria Moderna (MMT) ofrece un marco sólido para desafiar las limitaciones existentes e inspirar acciones climáticas más ambiciosas... el gobierno tiene “recursos reales disponibles que pueden ser reintroducidos en uso productivo”... Una extensión del espacio fiscal permitiría la implementación de grandes obras públicas, un Nuevo Acuerdo Verde, una Garantía de Empleo y el apoyo a una economía del cuidado. También permitiría un enfoque muy diferente para la financiación climática, que generalmente está gobernada por un marco neoliberal que prioriza al sector privado... Si el acceso a la financiación no es la principal restricción para las naciones del Norte Global, y el Sur Global está mucho menos restringido financieramente, esto empoderaría al movimiento climático para exigir una acción gubernamental más rápida y sustancial en todo el mundo (William Thomson)

 "MMT y el Movimiento Climático

La Teoría Monetaria Moderna (TMM) discute el espacio fiscal—la capacidad de los gobiernos para crear moneda y gastar en el propósito público—no en términos monetarios sino en términos funcionales: la pregunta no es dónde encontrar el dinero sino si el gobierno tiene “recursos reales disponibles que pueden ser reintroducidos en uso productivo” (Mitchell 2020: 3). Este es el conocimiento fundamental de la Teoría Monetaria Moderna (MMT) y destaca que el espacio fiscal es mucho mayor de lo que creen los economistas convencionales, los responsables de políticas, los comentaristas y el público.

La sabiduría convencional instruida por la economía neoclásica o neoliberal sugiere que los gobiernos deben mantener un presupuesto equilibrado a mediano plazo, endeudarse con los 'mercados' si los compromisos de gasto superan los ingresos fiscales y reducir los altos pagos de deuda, lo que puede llevar a la insolvencia. En esencia, la corriente principal trata a un gobierno emisor de moneda de manera muy similar a un hogar.

La MMT rechaza esta posición. Con la MMT proporcionando un marco para un mayor espacio fiscal, surge la pregunta: ¿Por qué el movimiento climático no está exigiendo una respuesta de mayor gasto del gobierno central ante la crisis ecológica? Parte de la respuesta es seguramente que muchas personas dentro del movimiento climático no están al tanto de la MMT o solo han estado expuestas al argumento simplista de la corriente principal, por lo que una explicación más completa y detallada no ha estado disponible. Cualquiera que sea la razón, el movimiento climático aún no está aprovechando el trabajo de los académicos de la MMT para exigir la asignación de fondos rápidos y sustanciales para la adaptación y mitigación del clima y la naturaleza.

La conexión entre la Teoría Monetaria Moderna (MMT) y la financiación climática gubernamental es clara. 

Si el acceso a la financiación no es la principal restricción para las naciones del Norte Global, y el Sur Global está mucho menos restringido financieramente, esto empoderaría al movimiento climático para exigir una acción gubernamental más rápida y sustancial en todo el mundo.

Una extensión del espacio fiscal permitiría la implementación de grandes obras públicas, un Nuevo Acuerdo Verde, una Garantía de Empleo y el apoyo a una economía del cuidado. También permitiría un enfoque muy diferente para la financiación climática, que generalmente está gobernada por un marco neoliberal que prioriza al sector privado. El movimiento climático encuentra un aliado económico natural en la MMT.

Ver  "Rethinking Fiscal Power for a Prosperous Future" en PDF

 (WILLIAM THOMSON, Scotonomics)

9.9.24

Stuart Medina Miltimore: La financiación autonómica desde la Teoría Monetaria Moderna

 "Propuestas de hacienda funcional frente al desconcierto fiscal

 No hay notica política procedente de Cataluña que no despierte pasiones nacionales. Ha ocurrido de nuevo con el preacuerdo entre Esquerra Republicana de Catalunya y el Partit del Socialistes de Catalunya para investir a Salvador Illa como nuevo presidente de la Generalitat. En el preacuerdo de gobierno se prevé un sistema tributario, muy parecido al concierto de País Vasco y Navarra, donde la “Generalitat gestione, recaude, liquide e inspeccione todos los impuestos soportados por Cataluña y aumente sustancialmente la capacidad normativa”. La “aportación catalana a las finanzas del Estado integra la aportación por el coste de los servicios que el Estado presta a Cataluña y la aportación a la solidaridad… a través un porcentaje de participación en los tributos”, una especie de “cupo” catalán como el que se calcula de forma un tanto opaca para País Vasco y Navarra.

Las reacciones sobre la ruptura de la solidaridad no se han hecho esperar. El PP ha hablado de un “golpe de Estado fiscal”. Los barones socialistas se han opuesto al acuerdo denunciándolo como un atentado a la igualdad. Estas reacciones viscerales sólo tienen sentido desde el punto de vista neoclásico de los impuestos, donde estos son necesarios para financiar el gobierno. Pero esta perspectiva de los impuestos procede de la época del patrón oro, sistema monetario superado hace ya décadas, y está obsoleta.

Analizar el preacuerdo desde la perspectiva de la teoría monetaria moderna (TMM) puede ayudar a serenar el debate. También contribuye a mitigar los históricos sentimientos de agravio comparativo que tanto han envenenado los debates sobre la financiación autonómica y que llegaron al paroxismo con la desafortunada expresión «Espanya ens roba».

Revisando la función de los impuestos desde la perspectiva de la TMM

Empecemos por una comprensión sobre la función de los tributos en un sistema de moneda fiduciaria. Primera sorpresa: estos no financian el gasto público. El Estado tiene necesidad de aprovisionarse y lo hace entregando, su moneda, es decir, créditos fiscales a sus proveedores y trabajadores. El Estado emite una moneda que aceptamos porque la necesitamos para pagar nuestra deuda tributaria. Por tanto la TMM invierte la secuencia tributaria: el Estado tiene que entregar a los ciudadanos aquello que sirve para pagar los impuestos antes de que podamos hacerlo. Los impuestos también sirven para mejorar la distribución al cancelar poder adquisitivo entre los más adinerados aunque nuestro escasamente progresivo sistema tributario apenas consigue tal efecto.

Esta perspectiva nos permite entender el enfoque de la hacienda funcional. Frente a la visión de que un Estado debe equilibrar sus cuentas públicas, que inspira tanto los tratados de la UE como la reforma del artículo 135 de la Constitución, se impone la alternativa de que debemos equilibrar la economía. En otras palabras, el gobierno debe reducir los impuestos o aumentar el gasto público cuando el desempleo es alto. El gobierno debe aumentar los impuestos o bajar el gasto público en la situación —hogaño casi milagrosa por infrecuente— de que un alto nivel de empleo pueda desencadenar un episodio de inflación. Desde esta perspectiva, el déficit fiscal es una variable residual que resulta de las políticas que equilibran la economía.

Identidad de saldos sectoriales

Otro concepto relevante es la ‘identidad de saldos sectoriales’. Todo pasivo financiero es necesariamente el activo financiero de otra persona. Por tanto, la suma de todos los activos financieros de la economía es idéntica a la de todos los pasivos financieros. Si dividimos la economía entre el sector público y el sector privado entonces la deuda pública es, por identidad contable, el ahorro financiero neto del sector privado. Si seccionamos la economía en tres sectores, público, privado doméstico y resto del mundo, encontraremos que la suma de sus posiciones financieras netas es exactamente igual a cero. Esta identidad se refleja en la ilustración facilitada a continuación cuya simetría se deriva de esta identidad. Ergo, si un territorio tiene un superávit comercial con el resto del mundo, entonces está adquiriendo activos financieros que son un pasivo financiero para el resto del mundo. Estos activos normalmente serán devengados por el sector privado doméstico.

En cambio, si un territorio tiene un déficit comercial entonces está generando pasivos financieros para el resto del mundo. Si pretendemos que su gobierno tenga un superávit fiscal, esto resultará en un creciente endeudamiento del sector privado doméstico tanto con el gobierno como con el resto del mundo. Es una posición financiera peligrosa, como la que vivió la España de Zapatero con el celebrado superávit fiscal que precedió al estallido de la burbuja inmobiliaria. Es crucial advertir que la posición financiera normal del gobierno es deficitaria porque el sector privado desea acumular moneda del Estado.

Soberanía monetaria

Por último, hay que mencionar el concepto de no convertibilidad. El emisor de una divisa que no incorpora la promesa de convertirla a oro o a otra divisa a un precio determinado ni emite deuda denominada en la divisa de otra potencia jamás será insolvente. En cambio, una administración local no emite su propia moneda divisa y por tanto tiene que conseguirla vía impuestos o deuda para financiar su gasto público.

La no convertibilidad de una divisa bajo régimen flotante es una situación envidiable. Desafortunadamente, la situación de España, desde su entrada en el Sistema Monetario Europeo primero y en el euro después, es ambigua. Por una parte es uno de los 18 estados emisores del euro, una divisa no convertible. Por otra parte el Estado español ha aceptado someterse a reglas de déficit y deuda completamente disfuncionales que limitan su capacidad de aplicar políticas fiscales discrecionales de carácter anticíclico. Esta situación complicará el análisis del “concierto” propuesto para Cataluña pero es crucial para entender la posición que desarrollaré a continuación.

¿Solidarios o insolidarios?

El concierto —llámame mentiroso, Montero—, que ahora se pretende trasladar a Cataluña ¿equivale a menos solidaridad de los catalanes con el resto de España? Desde el punto de vista de los ciudadanos de Cataluña la situación apenas cambia: los impuestos seguirán destruyendo su poder de compra y no irán destinados a financiar nada. Ignoramos si los catalanes se beneficiarán de alguna reducción impositiva por vivir bajo un régimen de concierto fiscal pero pensemos que algunas comunidades autónomas sometidas al régimen común, como Madrid, han eliminado de facto el impuesto sobre el patrimonio, una medida tributaria regresiva que beneficia a las grandes fortunas, mientras que el País Vasco no lo ha hecho. Así pues, nada garantiza que los catalanes vayan a pagar menos impuestos. En cualquier caso ningún ciudadano es más solidario que otro por pagar los tributos que la ley les exige. Los catalanes y madrileños en promedio pagan más que los extremeños o castellano manchegos simplemente porque tienen en promedio mayor nivel de renta.

Tampoco el pago de un “cupo” al Estado nos dice nada acerca de la supuesta solidaridad o insolidaridad de los vascos y navarros ya que esas transferencias al Estado suponen la cancelación de esos créditos fiscales. El cupo no financia nada.

Desde el punto de vista del gasto, ¿mejorará el nivel de prestaciones que reciban los ciudadanos de Cataluña? Hay una queja histórica de infracinanciación de la Comunidad Autónoma. Si examinamos  la ejecución del gasto público por las comunidades autónomas existe evidencia de que los ciudadanos que viven en los territorios forales se han beneficiado de mayores niveles de gasto. Esto puede deberse a preferencias ideológicas en la composición del gasto público de las administraciones autonómicas. Pero también puede deberse a que la financiación per cápita que han conseguido el País Vasco y Navarra es muy superior a la que el Estado ha facilitado a los territorios de régimen común. Pero Cataluña, Castilla-La Mancha y Extremadura, comunidades autónomas dentro del régimen común, han podido ejecutar un nivel de gasto público per cápita muy superior al de Madrid. Estos datos cuestionan el relato victimista de los nacionalistas catalanes. El contraste entra Navarra y Madrid es sonrojante, casi el doble de gasto per cápita para la primera.

Sin embargo, considero que este es el resultado inevitable de las políticas impuestas por nuestra pertenencia a una unión monetaria con un fuerte sesgo hacia la austeridad fiscal. El Estado podría haber transferido mayores cantidades a todas las comunidades autónomas para asegurar mayores niveles de bienestar y equilibrio territorial si su actuación fiscal no hubiese estado sometido a reglas fiscales absurdas. Los altísimos niveles de desempleo que padecemos indican que contamos con un amplísimo espacio fiscal para hacerlo.

Uniones monetarias sin uniones fiscales

El preacuerdo propone  un cambio metodológico en la financiación de Cataluña. Bajo un “concierto” la financiación de la administración pública catalana ya no dependería de una transferencia desde el Estado sino de la cesión de créditos fiscales que hasta ahora los ciudadanos catalanes entregaban a la AEAT. El presupuesto disponible para la Generalitat podría resultar en mayores recursos bajo un régimen de concierto aunque los cálculos dependerán del ciclo económico, del importe del “cupo” catalán acordado y de las competencias que retenga el Estado que impliquen ejecución de gasto público en Cataluña.

Conviene advertir que el modelo no está exento de riesgos para los territorios que operan bajo un régimen de concierto en caso de crisis económica. Para entender esto pensemos que el régimen de concierto, llevado al extremo, es un antecedente de unión monetaria sin unión fiscal, como el euro. De hecho, al igual que en la zona euro, se imponen reglas de gasto, déficit y deuda que una comisión integrada por el Estado y los gobiernos vasco y navarro acuerdan de forma opaca y sin debate democrático.

En la zona euro no existe ninguna instancia federal capaz de ejecutar gasto público que pueda dirigirse de forma discrecional hacia una región que sufre un shock asimétrico. Hasta que el BCE se mostró dispuesto a comprar deuda emitida por los estados, eso suponía que solo había una salida posible a una crisis asimétrica como la que sufrió el Sur de Europa a partir de 2009: austeridad y devaluación interna.

En el caso de País Vasco y Navarra, y, en el futuro, Cataluña, una crisis económica podría provocar una caída de la recaudación. Como son regiones sin capacidad de emitir moneda, una caída de la recaudación implica riesgo de insolvencia e impago de su deuda pública y por consiguiente una fuerte presión para reducir el déficit público recortando prestaciones y gasto público. Tal fue la experiencia de Puerto Rico o de los países del Sur de Europa en la UE entre 2010 y 2012. Durante la reciente epidemia de COVID-19 País Vasco y Navarra fueron las comunidades autónomas que sufrieron las mayores caídas en sus ingresos. Como explica el Informe de la AIReF sobre Ejecución presupuestaria, deuda pública y regla de gasto 2020 la

“caída de ingresos por la crisis, que podría suponer entre 3 décimas y cerca de 1,5 puntos en las CC.AA. de régimen común, y se espera muy superior en las de régimen foral.”

En los territorios de régimen común el Estado no podía dejar de realizar las transferencias comprometidas en los presupuestos generales del Estado. Afortunadamente para el País Vasco y Navarra, el Estado “toleró” mayores niveles de déficit en estos territorios gracias a la suspensión de las reglas de gasto y déficit decretada en la zona euro. Pero, ante una grave epidemia, los incrementos de gasto público de esas administraciones fueron demasiado tímidos, sin duda lastrados por un excesivo conservadurismo fiscal de las administraciones públicas vascas y la caída en los ingresos corrientes que podrían comprometer la calificación de la deuda pública vasca. Por tanto la extensión del sistema de concierto conlleva un fuerte riesgo de imprimir un sesgo procíclido al gasto público si no modificamos el actual marco institucional de hacienda “responsable”.

Afortunadamente sí existen políticas de gasto público ejercidas desde el Estado y una instancia fiscal “federal”, la Seguridad Social. En caso de una crisis económica en esos territorios las transferencias del resto del Estado en forma de pensiones de jubilación y otras prestaciones como las del desempleo pueden ejercer un efecto anticíclico. Los nacionalistas, imprudentemente salvo que quisieran establecer su propia divisa, llevan años pidiendo la transferencia de la Seguridad Social. Además el concierto hasta ahora ha sido sostenible para las administraciones locales vascas y navarra porque el gasto territorializado, incluyendo las transferencias de la Seguridad Social, ha sido favorable al País Vasco.

Esta función fiscal anticíclica que puede ejercer el Estado central sigue existiendo pese a que ha estado reiteradamente en riesgo porque la zona euro carece de un banco central que actúe como debe. Si el BCE se niega a comprar nuestra deuda la capacidad del Estado de acudir con una política discrecional en apoyo de las administraciones que operan bajo el régimen del concierto la función anticíclica está periclitada. En 2024, por ejemplo, el BCE ha dejado de actuar como comprador de último recurso de nuestra deuda pública y eso limita la capacidad de nuestro estado en caso de que se produzca una crisis económica.

Mercantilismo autonómico

Existe otra razón que explica la sostenibilidad de las haciendas vascas y navarra. Se deriva del análisis de saldos sectoriales y su relación con el comercio internacional e interregional. Estas regiones cuentan con un fuerte tejido industrial lo cual implica que seguramente han mantenido un superávit por cuenta corriente positivo durante años. Es decir, el empresario y el ahorrador vasco han conseguido acceder a activos financieros creados por otras administraciones públicas. Las administraciones forales, con su reducido nivel de déficit público, no habrían podido hacerlo en igual medida. El modelo del concierto, como el euro para Alemania, es favorable para economías netamente exportadores: el resto del mundo les suministramos los activos financieros en las que sus clases pudientes quieren mantener sus ahorros. Más les vale a Euskadi y Navarra evitar un déficit comercial porque entonces la capacidad del sector privado para acumular ahorro financiero empezará a disiparse con celeridad. Cataluña tiene también un fuerte tejido industrial que seguramente haga posible al sector privado catalán acceder a ahorro financiero neto a través de las exportaciones al resto de EspañaEsto puede parecer positivo para catalanes, vascos y navarros pero en realidad es un infortunio: sus ciudadanos están entregando el fruto de su esfuerzo a los ciudadanos de otros territorios a cambio de que sus capitalistas puedan acumular mayores beneficios.

 En conclusión

Así pues, una comprensión de la teoría monetaria moderna nos permite varias cosas.

  • No podemos afirmar nada acerca de la supuesta insolidaridad de los ciudadanos del País Vasco, Cataluña y Navarra con los del resto del Estado. Estas valoraciones carecen totalmente de sentido.
  • Existen discriminaciones por el lado de las prestaciones que reciben los ciudadanos de sus gobiernos autonómicos pero esto tiene poco que ver con el régimen tributario. El Estado podría haber implantado un sistema de financiación autonómica más generoso y equilibrado de no haber primado los criterios arbitrarios sobre reglas de gasto y déficit que nos impone la pertenencia a la zona euro. Las altísimas tasas de desempleo españolas nos informan de que el Estado disponía de un amplísimo espacio fiscal para hacerlo.
  • Nos obliga a hacer preguntas acerca de la sostenibilidad de ese modelo e identifica algunos riesgos para el caso de una crisis asimétrica. Permitir que cada vez más comunidades autónomas —recordemos que sin capacidad de emisión monetaria— asuman toda la recaudación puede imprimir una mayor volatilidad de carácter procíclico a la ejecución del gasto público.
  • Todo lo anterior nos plantea la necesidad de que una instancia federal o central tenga las herramientas para asegurarle a la ciudadanía el máximo nivel de bienestar y garantizar la estabilidad macroeconómica.

Algunas propuestas modestas

En base a mi comprensión de la TMM me permito hacer las siguientes propuestas para salir del desconcierto fiscal en el que nos ha metido la perspectiva neoclásica sobre los impuestos.

  1. Establecer unas reglas tributarias con tipos impositivos mínimos que impidan la competencia fiscal a la baja. En la UE tal acuerdo existe sobre el papel pero no en la práctica. Países como Irlanda, Luxemburgo y Países Bajos, de facto o de iure, aplican tipos impositivos reducidos a las grandes sociedades mercantiles. Parece justo exigir un mínimo de lealtad en un territorio en el que se protege el derecho a mover capitales libremente.
  2. Garantizar un mínimo nivel de bienestar en todo el Estado mediante un paquete de prestaciones para los ciudadanos con independencia del territorio en el que vivan. Podría incluir un plan de empleo garantizado o de transición, un estándar mínimo de prestaciones de salud, un sistema educativo bien financiado y un parque público de vivienda de alquiler social.
  3. Necesitamos alguna instancia “federal” capaz de aumentar los impuestos si fuera menester para ampliar el espacio fiscal del Estado. Por ejemplo podría ser necesario liberar recursos reales para dedicarlos a un plan ambicioso de transición energética. Aunque soy muy crítico con el carácter profundamente regresivo de las cotizaciones, mantendría la Seguridad Social como competencia del Estado. Mi propuesta sería que el Estado tuviera capacidad de implantar un tributo sobre el patrimonio en todos los territorios.
  4. Exigir un marco institucional que no limite la capacidad de gasto público del Estado para poder aplicar políticas de gasto discrecionales dirigidas en caso de crisis económica. Personalmente prefiero la salida del euro y recuperar la peseta pero un acuerdo con los otros estados miembros de la UE que obligara al BCE a actuar como comprador de último recurso de nuestra deuda pública también valdría (les deseo suerte negociando con nuestros socios del Norte).
  5. Un programa de inversiones públicas para revitalizar la España que se está quedando atrás —las dos Castillas, Asturias, Canarias partes de Aragón, Galicia y Extremadura—, que podría incluir, entre otras ideas, la recuperación de las cajas de ahorro o la creación de otra tipología de entidades de crédito local, el fortalecimiento de la red ferroviaria de media distancia, la revitalización de las oficinas de Correos y un acuerdo para el impulso del sistema nacional de ciencia con centros ubicados por todo el territorio.

Desde la perspectiva de la TMM y con un programa que garantizase estos mínimos no habría ningún obstáculo a extender el sistema del concierto a todas las comunidades autónomas. Además el rencor sobre agravios comparativos y comunidades infrafinanciadas desaparecería. De hecho la publicación de saldos fiscales territorializados dejaría de tener interés. Sería mejor olvidarse de ellos y dejar de publicarlos.

Por último, recordemos que esta sensación de agravio de los catalanes y de otras regiones de España no habría surgido sin la política de austeridad permanente que nos ha impuesto nuestra pertenencia a la zona euro."      (Stuart Medina Miltimore, blog, 05/09/24)

2.6.24

Resolver el nudo gordiano: afrontar la crisis del desempleo en España con un programa de trabajo garantizado (Agustín Mario , Stuart Medina Miltimore , Esteban Cruz Hidalgo)

 "Resumen

España ha experimentado una historia de desempleo crónico elevado e intratable. La Garantía de Empleo se ha teorizado como una propuesta de política que pretende producir el pleno empleo ajustado y mejora la estabilidad macroeconómica y de precios. Este documento ofrece una visión general de algunas de las explicaciones a las causas del desempleo y el rendimiento de las políticas activas de gestión laboral tradicionales. 

Se ofrece una simulación de un programa de garantía de empleo para el periodo histórico 1999-2019 utilizando un modelo econométrico de la economía española. Además de erradicar el desempleo, encontramos que el programa de garantía de empleo atenúa el ciclo económico, sostiene rentas reales más altas y no compromete la estabilidad de precios.

https://doi.org/10.1080/01603477.2024.2304854"

21.5.24

Es desalentador ver como cada vez que se habla de incrementar el gasto social o garantizar derechos, se hace alusión seguidamente a su financiación con impuestos como elemento inseparables. El circuito de gastos-impuestos funciona justamente al revés. Comprender esta lógica y la naturaleza del dinero importa... entendido esto realicemos todo el gasto que sea necesario, y luego "destruyamos" todo el dinero que se requiera mediante impuestos a las rentas altas, para mantener la estabilidad de precios o alcanzar los objetivos de igualdad e inversiones sociales decididas democráticamente (Esteban Cruz)

Esteban Cruz @Evanshm

1) Es desalentador ver como cada vez que se habla de incrementar el gasto social o garantizar derechos se hace alusión seguidamente a su financiación con impuestos como elemento inseparables. El circuito de gastos-impuestos funciona justamente al revés. Comprender esta lógica...

2) y la naturaleza del dinero importa. Es esencial para no poner obstáculos imaginarios que trampean la puesta en marcha de políticas de gasto y que ofrece un poder de negociación a las grandes rentas que no tienen para ejercer presión. Y entendido esto...

 3) realicemos todo el gasto que sea necesario y luego "destruyamos" todo el dinero que se requiera mediante impuestos a las rentas altas para mantener la estabilidad de precios o alcanzar los objetivos de igualdad e inversiones sociales decididas democráticamente.

11:24 a. m. · 17 may. 2024 137 Reproducciones

 
Francisco Borja @BrReZoCe

¿Como funciona esto en un contexto como el del euro en el que un estado no tiene control sobre su moneda? Con los EEUU lo puedo ver y de hecho con la boca pequeña trabajan así ya, pero en nuestro caso la aplicación la veo difícil si no imposible en el marco del euro.

12:01 p. m. · 17 may. 2024 23 Reproducciones


Esteban Cruz @Evanshm

No se pueden detraer € (impuestos) si no sé introducen antes en la economía (gasto), al igual que ocurre con los $. Las deficiencias institucionales no eliminan esta lógica. Sí crean problemas derivados de la necesidad endógena de dinero que debe satisfacerse de algún modo

Francisco Borja @BrReZoCe

Si lo entiendo, la lógica permanece, la cuestión es, ¿como escapa un estado dentro del euro la lógica monetarista de restricción fiscal? Creo que no puede, o muy difícilmente, y esto vacía de utilidad política en buena parte las lecciones de la MMT para España.

Esteban Cruz @Evanshm

Todo lo contrario. Sienta las bases para dejar de vender humo y ofrecer una alternativa política real, no lo mismo de siempre. No entiendo cómo exponer como funciona el sistema REALMENTE y tratar de ajustar las instituciones y políticas a ello es vaciar la utilidad de algo

Francisco Borja @BrReZoCe

Para el discurso y la pedagogía está bien, pero controlando solo la palanca fiscal sin tener acceso a la monetaria el margen de maniobra es muy reducido. Tú hablas de como funciona realmente pero para España realmente no hay escapatoria factible a la lógica de restricción fiscal.

2.2.24

Por una verdadera soberanía monetaria

 "«El dinero es confianza inscrita. No parece importar mucho donde esté inscrito: en plata, en arcilla, en papel, en una pantalla de cristal líquido» [Niall Ferguson, sobre el dinero fiat actual].

Esta definición del historiador noruego caracteriza muy bien la naturaleza del actual «dinero fiat» sin valor intrínseco tras el abandono del patrón oro en 1971. En el actual sistema fiduciario el dinero fiat moderno es una relación social de crédito-deuda, basada sólo en la confianza de la comunidad. No tiene valor intrínseco ni está respaldado como antaño por su convertibilidad en una mercancía patrón. Es sólo convertible en sí mismo. Si vamos al Banco de España a cambiar un billete de 50€, lo único que nos puede dar a cambio es otros 50€ en billetes o monedas.

Podemos afirmar por tanto que actualmente «cualquier tipo de dinero es básica y solamente deuda» en forma de pagaré, que implica un derecho o activo para quien lo recibe y una obligación o pasivo para quien lo emite. Pero, siendo la deuda «dinero en diferido», no se puede decir que dicha afirmación se cumpla en sentido inverso: «cualquier tipo de deuda no puede considerarse dinero», porque la deuda conlleva una cierta posibilidad de impago, dependiendo de la fiabilidad y solvencia que ofrezca el emisor. En función de este grado de confianza, el documento que acredita dicha relación crédito-deuda será más o menos aceptado como medio de pago para liquidar otras obligaciones contractuales.

Siendo por tanto un simple pagaré de reconocimiento de deuda, cualquiera podría estar en principio habilitado para emitirlo. Un billete o moneda emitido por el Banco Central de un país, un cheque bancario, un vale descuento de un comercio para la próxima compra que haga el cliente… son en cierta medida formas distintas de dinero. Pero no todas ellas son igualmente aceptadas por otros como medio de pago. Como decía Hyman Minsky: «Cualquiera puede crear dinero; el problema es conseguir que sea aceptado».

Siendo el dinero fiat actual un pagaré, cuya solvencia y liquidez depende de quién sea el emisor, no admite una definición unívoca, sino que es un «continuo» entre el dinero en efectivo o de «curso legal» emitido por el Banco Central de un país que sea soberano y solvente y el «cuasi dinero» emitido por entidades financieras y no financieras. Lo importante no es su soporte físico, que puede ser moneda, papel o informático (digital). Lo importante es la fiabilidad de quien lo respalda, es decir de quien lo emite. No tiene la misma fiabilidad un cheque bancario emitido por un banco privado que un billete del Banco Central, aunque ambos los aceptemos sin distinción como forma de pago en la vida diaria.

En la actualidad se estima que sólo el 3% del dinero en circulación, por ejemplo en UK, es dinero físico (monedas o billetes). El restante 97% son apuntes contables informáticos de la banca privada. Pero, según una encuesta de Positive Money, el 85% de los parlamentarios de la Cámara de los Comunes no saben explicar de dónde viene el dinero. Nada hace pensar que una encuesta similar en el Parlamento español fuera a arrojar resultados diferentes. Y lo que puede resultar más increíble es la constatación de que este desconocimiento se extiende también a muchos economistas, a los que se ha hurtado esta información en las universidades donde se han graduado, seguidoras de la visión neoliberal que considera a los bancos meros intermediarios entre ahorradores y demandantes de crédito.

Además del dinero en efectivo, el Banco Central emite también dinero digital. Las reservas que los bancos tienen depositadas en el Banco Central no son billetes, son apuntes contables de ordenador. Pero a ese dinero digital de máxima garantía no tiene acceso actualmente la ciudadanía, ni tampoco circula en la economía. Es una prerrogativa que sólo tiene la banca privada, a la que los estados otorgan así una especie de franquicia que le supone poder crear «cuasi dinero» de la nada a cambio de un control regulatorio tan complejo como ineficaz. Mientras tanto, el ciudadano sólo tiene la posibilidad de colocar sus ahorros en una cuenta bancaria y confiar en que la entidad no quiebre.

Generalmente se piensa en un modelo de creación de dinero exógeno, según el cual el dinero lo crearía el BC desde fuera del sistema y los bancos serían meros intermediarios entre ahorradores y demandantes de crédito sin control real sobre la oferta monetaria, de forma que la secuencia causa-efecto sería:

CREACION DE DINERO del BC –> CREACIÓN DE CRÉDITO de los Bancos –> OFERTA MONETARIA

Pero, en realidad, el modelo del dinero es endógeno, porque mayoritariamente los bancos «crean dinero de la nada» dando créditos o adquiriendo activos en la proporción que consideran suficiente para tener liquidez y poder atender a sus requerimientos diarios de pagos. Ese dinero digital que, desde dentro del propio sistema crean los bancos, es frágil por no estar depositado ni respaldado por suficiente capital propio, que en algunos casos es inferior a un 5% de los créditos que otorgan. De esta forma, son los bancos quienes finalmente deciden cuánto dinero crean, a quién lo prestan, para qué fin lo prestan y, en cierta medida también, a qué precio lo prestan. Son ellos por tanto quienes tienen el control real sobre la oferta monetaria, condicionando así la política monetaria de los Bancos Centrales y las políticas económicas de los gobiernos, lo que supone de facto una importante cesión de soberanía monetaria por parte del estado.

En base al Art.123 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, los estados se ven privados de la posible financiación directa por parte del BCE, de la que sí disponen los bancos y ciertas empresas elegibles. Los ciudadanos, por su parte, están obligados a tener sus ahorros depositados en unos bancos privados, que en determinadas circunstancias pueden verse imposibilitados de devolverlo. Y al final, ambos, estados y ciudadanos, son los que corren con los gastos del rescate de las entidades financieras cuando se producen las crisis bancarias.

Son varias las circunstancias que propician la actual fragilidad del sistema financiero, desde el alto grado de endeudamiento y exiguo capital propio de los bancos, en comparación con las empresas de cualquier otro sector, hasta las subvenciones explícitas e implícitas que reciben del estado (mínimas reservas obligatorias, inyecciones de capital en caso de crisis, tipos de interés más favorables por su mejor calificación crediticia, etc.)

Pero la mayor prebenda de la que goza el sector bancario es su capacidad de crear de la nada un «dinero frágil», que la gran mayoría del público no distingue del «dinero seguro» que sólo puede y debe crear el Banco Central. Como dice en su libro Miguel Ángel Fernández Ordóñez («Adiós a los bancos» ed. Taurus, 2020), retirar esa prerrogativa a los bancos, que podrían seguir dedicados a la prestación de otros servicios bancarios, y permitir al mismo tiempo a la ciudadanía y resto de empresas la apertura de una cuenta de «dinero seguro» en el Banco Central, disminuiría drásticamente el riesgo de nuevas crisis bancarias con las funestas consecuencias que todos conocemos, haciendo innecesaria también toda la compleja e ineficaz regulación actual del sistema bancario. Y algo muy importante, permitiría la restitución de una verdadera soberanía monetaria a los estados, para poner en práctica las políticas económicas que en cada momento considerasen más oportunas."                

(José Bernaola, Attac España, 23/01/24; Artículo original publicado en publico.es)

31.7.23

Desde Europa, burócratas que no han sido elegidos por la ciudadanía, están proponiendo una mezcla de política económica que hará implosionar el crecimiento económico de Europa, y, en menor medida, de España... Los actuales irresponsables del Banco Central Europeo, en un diagnóstico erróneo de la inflación actual, han emprendido una loca carrera por subir los tipos de interés. Sus efectos ya empiezan a notarse en nuestra economía... si además en 2024, a los burócratas de Bruselas se les ocurre implementar consolidación fiscal, de esas que le gusta a la muchachada de Feijóo, da igual lo que propongamos, en la segunda mitad de 2024, esa policy-mix, unida a una inexorable crisis de deuda privada en los países anglosajones nos haría entrar en recesión. Y eso sí que daría alas al fascismo... Los gobiernos que emiten sus propias monedas ya no tienen que financiar su gasto, ya que los gobiernos emisores de moneda nunca pueden quedarse sin dinero. El culto a la austeridad se deriva de la lógica del patrón oro y no son aplicables a los sistemas monetarios “fiat” modernos (Juan Laborda)

 "(...) Desde un análisis meramente político, el 23J ha sido el fracaso de un trumpismo madrileño regado económicamente por unas élites rentistas que, desde el famoso Tamayazo, hacen y deshacen a su antojo, sin ningún tipo de rubor. La visión de una España grande y libre, que siempre ha servido como coartada para que aquellas amasaran pingues beneficios, ha fracasado este 23J. La ciudadanía, con su voto, ha vuelto a demostrar que España es un país con una rica diversidad cultural, lingüística y de gentes, pero con un denominador común: tratar de vivir dignamente.

Sin embargo, permítanme centrarme en otra óptica distinta. Cómo la formulación de políticas económicas puede acabar favoreciendo finalmente el ascenso del fascismo, que, hasta ahora, en nuestro país hemos sido capaces de frenar. Los datos económicos de España de los últimos dos años, a pesar de los augurios de ciertos economistas adscritos ideológicamente a la derecha, han sido mucho más positivos de lo esperado. España crecerá alrededor del 3% este año, tras un 5,5% en 2022, y su tasa de inflación interanual se moverá alrededor del 2% al cierre de 2023. Se crece más del doble que nuestros socios europeos y, además, con la inflación más baja. 

 Pero ahora que todos los economistas y organismos internacionales rehacen sus predicciones al alza, porque no entendieron el ciclo actual, es cuando yo empiezo a detectar los primeros síntomas de desaceleración. Desde Europa, burócratas que no han sido elegidos por la ciudadanía, están proponiendo una mezcla de política económica que hará implosionar el crecimiento económico de Europa, y, en menor medida, de España. Los actuales irresponsables del Banco Central Europeo, en un diagnóstico erróneo de la inflación actual, han emprendido una loca carrera por subir los tipos de interés. Sus efectos ya empiezan a notarse en nuestra economía. 

El MIPred de la Airef ha corregido a la baja el PIB del segundo trimestre de tasas intertrimestrales próximas al 1% a cifras alrededor del 0,4%. Pero si además en 2024, a los burócratas de Bruselas se les ocurre implementar consolidación fiscal, de esas que le gusta a la muchachada de Feijóo, da igual lo que propongamos, en la segunda mitad de 2024, esa policy-mix, unida a una inexorable crisis de deuda privada en los países anglosajones nos haría entrar en recesión. Y eso sí que daría alas al fascismo, como en la Gran Depresión. Parece que no hemos aprendido nada.

Lecciones de la Gran Depresión

Permítanme desempolvar un libro que ya tiene sus años, y que siempre me gusta recordar, Lecciones de la Gran Depresión (Alianza Editorial, 1995), escrito por el economista Peter Temin. En él, Temin busca explorar las causas, consecuencias y lecciones extraídas de la Gran Depresión, la peor crisis económica del siglo XX. Temin aborda el origen y desarrollo de la crisis, señalando cómo factores como la especulación desenfrenada en el mercado de valores y la falta de regulación financiera contribuyeron a la debacle económica de la década de 1930. La financiarización actual nos ha aboca, si nadie lo remedia, a que la historia se repita. Pero, bajo este contexto, sobre todo, son las políticas contractivas bajo el patrón oro las que llevaron forzosamente a una Gran Depresión debido a la naturaleza rígida del sistema monetario basado en este estándar.

 Bajo el patrón oro, la cantidad de dinero en circulación estaba vinculada a las reservas de oro del país, lo que limitaba la capacidad de los gobiernos para expandir la oferta monetaria según las necesidades económicas. Durante la Gran Depresión, varios países seguían este sistema, lo que implicaba que las autoridades tenían que mantener una política monetaria restrictiva para mantener la paridad del oro y evitar la depreciación de la moneda.

Esto significaba que cuando la economía estaba en recesión, los gobiernos tenían poca flexibilidad para estimular la actividad económica mediante la expansión monetaria. La incapacidad para inyectar suficiente liquidez en la economía exacerbó la contracción económica y condujo a una espiral descendente de deflación, desempleo y crisis financiera.

 Además, la rigidez del patrón oro también limitaba la capacidad de los gobiernos para llevar a cabo políticas fiscales expansivas. Los esfuerzos para reducir los déficits presupuestarios y mantener una disciplina fiscal rigurosa empeoraron la situación, ya que se reducía la inversión pública y la demanda agregada.

En resumen, el patrón oro llevaba a políticas contractivas que restringían la capacidad de los gobiernos para responder adecuadamente a la depresión económica, lo que agravó la crisis y prolongó su duración. Estas lecciones históricas resaltan la importancia de contar con sistemas monetarios y políticas económicas más flexibles y adaptables para hacer frente a los desafíos económicos y evitar caer en situaciones similares en el futuro.

El consenso sobre la consolidación fiscal es erróneo

En la actualidad, el consenso sobre la austeridad o consolidación fiscal no se basa en ninguna comprensión lógica del sistema monetario moderno e ignora deliberadamente muchas de las opciones reales que están a disposición de los gobiernos emisores de moneda “fiat”. El pensamiento gregario dominante tiene un carácter destructivo al imponer recetas cuyos supuestos macroeconómicos fundamentales no se basan en la realidad.

 Tras la ruptura de Bretton Woods en 1971, la mayoría de los gobiernos empezaron a emitir sus monedas mediante decretos legislativos bajo un tipo de cambio flotante. Un tipo de cambio flexible libera a la política monetaria de tener que defender una paridad fija. Por lo tanto, las políticas fiscal y monetaria pueden concentrarse en garantizar que el gasto doméstico sea el suficiente para mantener altos niveles de empleo. Los gobiernos que emiten sus propias monedas ya no tienen que financiar su gasto, ya que los gobiernos emisores de moneda nunca pueden quedarse sin dinero. El culto a la austeridad se deriva de la lógica del patrón oro y no son aplicables a los sistemas monetarios “fiat” modernos. Pero erre que erre. Se trata de aprender de la historia para evitar cometer los mismos errores y construir una economía más sólida y resistente a las crisis futuras, y que de paso no de alas al fascismo en sus diversas versiones."                     (Juan Laborda, El Salto, 29/07/23)

28.6.23

Ahí va mi previsión, si a la restricción monetaria absurda del BCE le añadimos una vuelta a la consolidación fiscal, y lo aderezamos con una crisis de deuda privada en los países anglosajones, nuestra economía entrará en recesión entre la segunda mitad de 2024 y 2025... y es que hay dos países anglosajones candidatos a sufrir en el período 2024-2025 una Gran Recesión similar, porque los motivos son idénticos, a la registrada en nuestro país en 2008-2011: Australia y Canadá... por otra burbuja inmobiliaria, la australiana. Pero ello se puede extender, en menor medida, a Canadá y Reino Unido

 "(...) Uno de los chascarrillos que más me preocupan del señor Feijóo y su equipo económico, en lo que ya podemos definir como una 'feijooada' más, es aquel que dice que el Estado debe comportarse como las familias porque está sujeto a las mismas restricciones. Este tipo de análisis empieza a ser muy preocupante. Sin duda el desconocimiento de las balanzas sectoriales de Wynne Godley, una identidad contable que todo economista debería conocer, está detrás de ello. Denota, sinceramente, una ignorancia difícil de entender. En cualquier economía, el desapalancamiento o ahorro del sector privado tiene como contrapartida un mayor endeudamiento público, y/o un desahorro adicional del resto del mundo.  

 En nuestra querida España, el ahorro del sector privado siempre va a acompañado con un repunte del endeudamiento público, y, viceversa, el apalancamiento del sector privado conlleva una reducción del déficit público o un superávit público. Veamos un ejemplo. La infame burbuja inmobiliaria cebada por los gobiernos de Aznar, y continuada por el primer gobierno de Zapatero, conllevó una reducción importante de los déficits públicos, como ocurrió bajo la batuta de Aznar, o, incluso, superávits fiscales como sucedió en el primer gobierno de ZP. Dicho de otra manera, el hecho de que el Estado tuviera un ínfimo déficit presupuestario e incluso superávits, como en los primeros años de ZP, no era un síntoma de buen hacer. Todo lo contrario, 'escondía' el peor de los males posibles desde un punto de vista económico: un apalancamiento (desahorro) récord del sector privado (familias y empresas) alrededor de la mayor burbuja inmobiliaria de la historia, la nuestra. Una vez que el colateral de esa deuda privada cae en precio (vivienda), boom, se produce una recesión de balances privados que suele acabar en una Gran Depresión o en una Gran Recesión. 

El PIB de España, desde segundo semestre de 2020, se revisará al alza

Estaba aún en shock ante tanta charlatanería económica de Feijóo y sus muchachos cuando el INE anunció una revisión alza del PIB del primer trimestre del 0,5% intertrimestral al 0,6%. Además, se revisó también la tasa interanual del 3,8% al 4,2%, es decir, el PIB creció más de lo esperado en 2022, cuyo perfil desde el segundo trimestre fue más robusto de lo inicialmente estimado. Ahí mi primera previsión. Todos estos datos, especialmente desde el segundo trimestre de 2020, se deberán revisar aun más al alza. Para ello me baso en modelos econométricos denominados, utilizando su terminología en inglés, “Dynamic Factor Models”, donde las propuestas realizadas por económetras españoles -entre otros Gabriel Pérez Quirós y Manuel Camacho, que han cristalizado en el modelo Ñ-STING, disponible por Banco de España; el Euro-Sting, disponible por el comité del Banco Central Europeo, y el MIPred de la Airef- son las mejores del mundo. 

 Los datos económicos de España de los últimos dos años, y a pesar de los augurios de ciertos economistas adscritos ideológicamente a la derecha, están siendo mucho más positivos de lo esperado. España crecerá alrededor del 3% este año, tras un 5,5% en 2022, y su tasa de inflación interanual se aproximará al 2% al cierre de 2023. Se crece más del doble que nuestros socios europeos y con la inflación más baja. Las claves hay que buscarlas en la relajación presupuestaria; el papel del Banco Central Europeo en lo que supone la aplicación de algunos de los principios de la Teoría Monetaria Moderna; y la subida salarial, que no está afectando a la productividad de las empresas. Desde el lado de la inflación, el tope al gas, decisión que no apoyó el PP, ha sido la clave. Falta por analizar si los márgenes de beneficios están detrás de la segunda ola de la espiral inflacionista que, aparentemente se está diluyendo.

Pero se detectan primeros síntomas de desaceleración

Curioso, cuando ahora todos los economistas rehacen sus predicciones al alza, porque no entendieron el ciclo actual, es cuando yo empiezo a detectar los primeros síntomas de desaceleración.

 Desde Europa, burócratas que no han sido elegidos por la ciudadanía están proponiendo una mezcla de política económica que hará implosionar el crecimiento económico de Europa, y, en menor medida, de España. Los actuales irresponsables del Banco Central Europeo, en un diagnóstico erróneo de la inflación actual, han emprendido una loca carrera por subir los tipos de interés. Sus efectos ya empiezan a notarse en nuestra economía. El MIPred de la Airef ha corregido a la baja el PIB del segundo trimestre de tasas intertrimestrales próximas al 1% a cifras alrededor del 0,6%. Pero si, además, a los burócratas de Bruselas se les ocurre implementar en 2024 consolidación fiscal, de esas que le gusta a la muchachada de Feijóo, da igual lo que propongamos, en la segunda mitad de 2024, esa 'policy-mix', unida a una inexorable crisis de deuda privada en los países anglosajones, nos haría entrar en recesión. 

 Hay dos países anglosajones candidatos a sufrir en el período 2024-2025 una Gran Recesión similar, porque los motivos son idénticos, a la registrada en nuestro país en 2008-2011: Australia y Canadá. Resulta irónico que hace relativamente poco el ministro de economía laborista de Australia fardara de aquello que les gustaría a los asesores de Feijóo, tener una maravilloso superávit fiscal. De nuevo, desconocimiento de las balanzas sectoriales. ¡Elemental querido Godley! Ese superávit esconde un desahorro privado alrededor de otra burbuja inmobiliaria, la australiana. Pero ello se puede extender, en menor medida, a Canadá y Reino Unido. En el caso de Estados Unidos, será el pinchazo de la deuda corporativa estadounidense, en su mayoría bonos emitidos en mercados de capitales, y cuya calidad crediticia promedio es de las peores de la historia.

Ahí va mi segunda previsión, si a la restricción monetaria absurda del BCE le añadimos una vuelta a la consolidación fiscal, y lo aderezamos con una crisis de deuda privada en los países anglosajones, nuestra economía entrará en recesión entre la segunda mitad de 2024 y 2025."                  (Juan Laborda , eldiario.es, 26/06/23)

12.4.23

España será, otra vez, la sorpresa económica positiva de 2023... los datos en materia económica son mucho mejor de lo esperado... El aumento del salario mínimo y la reforma del mercado laboral han generado la mayor creación de empleo en la historia reciente de España, así como una reducción de la desigualdad y un impulso al consumo privado ¡Es el aplastante dominio del principio de demanda efectiva! El Gobierno de coalición español ha optado por políticas económicas distintas a aquellas que proponían abaratar el salario y desproteger el factor trabajo (Juan Laborda)

 "Vamos conociendo los distintos datos económicos del primer trimestre de la economía española, y, a pesar de los augurios de ciertos economistas adscritos ideológicamente a la derecha, están siendo mucho más positivos de lo esperado. ¿Qué está pasando? ¿Por qué los medios de comunicación dan tanto altavoz a aquellos que pronostican el desastre mayor del mundo mundial bajo lo que ellos denominan gobierno social-comunista? La respuesta a todo ello, ya la sabemos, la defensa de los intereses de clase, de la superclase. Lo aprendí de Euclides Tsakalotos, otrora ministro de economía de Syriza, educado en Oxford, con ese inglés tan exquisito, y que, pacientemente, en una deliciosa conferencia, detallaba que no solo era un tema de ineptitud académica, que también, sino sobre todo de defensa de los intereses de las élites. El sufrió bajo sus carnes, como ministro, las consecuencias de todo ello.

Un botón de muestra. Durante estas últimas semanas hay una campaña orquestada contra la reforma de las pensiones, que, teniendo aspectos mejorables, sin duda va en una mejor línea de la aprobada por el Gobierno Rajoy, y que simplemente empobrecía a la mayoría de nuestros pensionistas. Lo curioso es que son los mismos que se oponían a la subida del SMI, que criticaban la reforma laboral del actual ejecutivo, o que nos daban, y nos dan, la tabarra diaria de lo malo malísimo que es la deuda pública, sin que entiendan a fecha de hoy las balanzas sectoriales de Wynne Godley. Casi todos ellos siguen sin comprender aún el papel pernicioso de la deuda privada alimentada por una burbuja. ¡Elemental querido Minsky!

Todos y cada uno de los problemas por los que atravesaba el actual sistema de reparto, antes de la contrarreforma del Gobierno Rajoy -número de ocupados, devaluación salarial, distribución de la renta, productividad, demografía…- eran consecuencia de la aplicación de recetas neoclásicas de quienes nos desgobernaban por aquellas fechas, convergiendo en un modelo productivo basado en la extracción de rentas. Pero, a su vez, quienes nos desgobernaban acudían a economistas ortodoxos, cuyas recetas eran el origen del problema, para buscar soluciones a algo que, bajo el paradigma neoclásico, era de muy difícil solución.

Ciertas propuestas que aquellos días, y de ahora, que se pueden leer en los medios patrios, no dejar de ser cantos de sirena. La hipótesis de partida de la ortodoxia neoclásica, incluida la neokeynesiana, es que la transición desde un sistema público de reparto a otro completamente financiado, público o privado, tendría un efecto positivo real de dotar a las generaciones futuras de un mayor capital y un producto per cápita más alto, ya que debería producir un aumento del ahorro agregado y del stock de capital, lo que permitiría preparar a la economía para afrontar desarrollos demográficos futuros. En el corazón de este razonamiento se encuentra la causalidad neoclásica de que “el ahorro genera inversión”, frente al punto de vista postkeynesiano donde “es la inversión la que genera ahorro”. Obviamente los postkeynesianos ganan, de nuevo, por goleada. De todo ello hablaremos en otro artículo.

Los “sorprendentes” datos de la economía española

La realidad, volviendo a lo nuestro, es que los datos del actual ejecutivo en materia económica son mucho mejor de lo esperado. El crecimiento del PIB en el primer trimestre roza el 0,7% intertrimestral, es decir, un 3,4% interanual. La inflación, 3,3% interanual, es la mitad de nuestro entorno. Los datos de afiliación de marzo también han sido excepcionales: mejor trimestre de la serie histórica, con el máximo histórico de afiliados, 20,4 millones de trabajadores… Malos tiempos para la “tecnocracia”. ¡Es el aplastante dominio del principio de demanda efectiva! ¡Elemental, querido Keynes! Por eso, sería una pena que los personalismos a la izquierda del PSOE cristalicen en un pésimo resultado electoral para Sumar y Podemos, si al final van por separado. Ello sí que podría descarrilar al actual ejecutivo en las generales de finales de año.

 Los economistas conservadores patrios predijeron plagas bíblicas debido a ciertas políticas económicas implementadas por el actual Gobierno de coalición “social-comunista, bolivariano y filoetarra” en España. Sin embargo, estos pronósticos apocalípticos no se han cumplido, sino que se han obtenido resultados diametralmente opuestos a lo que se había previsto. El aumento del salario mínimo y la reforma del mercado laboral han generado la mayor creación de empleo en la historia reciente de España, así como una reducción de la desigualdad y un impulso al consumo privado. La fijación de un tope al precio del gas también ha reducido drásticamente la inflación. Esta realidad ha demostrado que los mitos económicos difundidos por algunos son solo chascarrillos sin fundamento.

El Gobierno de coalición español ha optado por políticas económicas distintas a aquellas que proponían abaratar el salario y desproteger el factor trabajo. En lugar de eso, han subido continuamente el salario mínimo y han reformado las relaciones laborales para revertir la pérdida de participación del factor trabajo en la renta nacional. La verdad universal es que un bajo salario no significa un bajo costo de producción, y los países con salarios más altos suelen tener economías de escala más grandes y trabajadores más capacitados y eficientes.

 Los videntes que pronosticaron el fracaso de las políticas económicas del actual gobierno seguramente volverán a la carga, sin duda, con nuevos argumentos. Ahora nos hablarán de la deuda pública. Pero es importante recordarles que el Estado no se comporta como una familia, y que los superávits presupuestarios no son necesariamente buenos indicadores de una política económica adecuada. Recuerden el ejemplo que suelo poner. El menor déficit público, incluso superávit, bajo los gobiernos de Aznar y el primer gobierno de Zapatero, simplemente reflejaban el mayor endeudamiento privado de nuestra historia, alrededor de la mayor burbuja inmobiliaria.

En definitiva, ese buen comportamiento de la deuda pública escondía el peor de los males de una economía moderna, ese que llevó a la Gran Depresión y a la Gran Recesión. ¡Elemental, querido Godley! Es necesario armarse de paciencia y ser didácticos a la hora de explicar las distintas políticas económicas a implementar. Pero será necesario, sobre todo, no jugar con ciertos experimentos demoscópicos en base a ciertos cantos de sirena."                  (Juan Laborda, El Salto, 06/04/23)

15.10.21

Pablo Casado ya ha cogido la costumbre de traicionar a los españoles... cuando aseguró que España está quebrada, y que solo la asistencia del Banco Central Europeo evita tan desolador desenlace, debiera tener en cuenta que si el BCE actúa de manera permanente como hasta ahora, nunca jamás quebraría un Estado europeo, ¿es con eso con lo que realmente estaba soñando el señor Casado, con que el BCE deje de financiar en el mercado secundario a los tesoros europeos? Señor Casado, patriota de hojalata, ¿está diciendo a los españoles que lo que nos merecemos es un nuevo feudalismo? Exactamente ese que el Gobierno de Rajoy nos impuso en el único rescate de nuestra democracia, el rescate bancario patrio... permítame recordarle que el principal acreedor de nuestro Tesoro es el Banco de España... y que el Estado español es el propietario del Banco de España, ya que posee el 100% de las acciones, es decir, es dinero que el Estado se debe a sí mismo... La cancelación tendría algunas repercusiones en los balances del Tesoro y del Banco de España, pero nada más... debiera alegrarse por ello... pero permítame recordarle que lo que sí puede quebrar es la deuda privada. Lo digo porque la principal herencia económica de ustedes, el PP

 "Pablo Casado lo ha vuelto a hacer. Su incontinencia verbal, jadeada por una jauría sedienta de licores distópicos, le ha vuelto a traicionar. (...)

Ayuso y Casado compiten por ver quién de los dos suelta el ex abrupto más disparatado. Obviamente ello parece contentar a cierta parte alienada de su electorado.

 La última del señor Casado, en una entrevista concedida a uno de sus medios afines, es el enésimo ejemplo del juego al doble o nada que suele verse en ciertos tugurios poco recomendables. Aseguró, sin despeinarse, que España está quebrada, y que solo la asistencia del Banco Central Europeo evita tan desolador desenlace. Quizás con lo que realmente estaba soñando el señor Casado era con algo distinto. “Por favor, por favor, que el BCE deje ya de una vez por todas de financiar en el mercado secundario a los tesoros europeos”. 

Si usted, señor Casado, es tan patriota de hojalata que desea que el BCE no haga lo que están haciendo los bancos centrales de aquellos países con soberanía monetaria -Reserva Federal de Estados Unidos, Bank of England, Bank of Japan, Bank of Sweden, etc.- dígalo abiertamente. 

Diga a los españoles que no merecemos un futuro digno, y que lo que ansía es un nuevo feudalismo a costa de sus ciudadanos. Exactamente ese que el Gobierno de Rajoy nos impuso en el único rescate de nuestra democracia, el rescate bancario patrio. Le recuerdo que en se rescate la defensa de ciertos intereses espurios, acreedores de nuestra banca, se hizo a costa de la ciudadanía española, a la que usted debe lealtad.

Bajo soberanía monetaria, un Estado nunca quiebra

Usted, señor Casado, como quienes le asesoran económicamente, no comprenden cómo funciona un sistema monetario moderno. Peor aún, tienen asumido el esquema thatcheriano sobre la austeridad que es completamente falso. Thatcher promovió la idea de que el gobierno no tenía dinero propio con el único objetivo de hacer que el gasto público dependiera en última instancia del consentimiento de los ricos. Si el gobierno depende de los impuestos sobre la renta, entonces debe asegurarse de que los que pagan los impuestos más altos no se asusten por las exigencias que se les imponen. Esto crea entonces una restricción política en el gasto, que la izquierda socialdemócrata repetidamente tampoco logra superar.

 Los países que disponen de soberanía monetaria, tipo de cambio flotante, y emiten deuda soberana en su moneda –Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Suecia, Dinamarca,..- pueden dedicar las políticas fiscal y monetaria a garantizar que el gasto doméstico sea el suficiente para mantener altos niveles de empleo. Los gobiernos que emiten sus propias monedas ya no tienen que financiar su gasto, ya que los gobiernos emisores de moneda nunca pueden quedarse sin dinero. 

Me temo que sus economistas aún no se han enterado, lo cual es muy grave. Usted me puede replicar que España no tiene soberanía monetaria, que se la hemos cedido al Banco Central Europeo. Es cierto. Sin embargo si el BCE actúa de manera permanente, como hasta ahora, nunca jamás quebraría un Estado europeo. Se asemeja (sólo se asemeja) a la soberanía monetaria de los países que antes he citado. Y me temo que es eso lo que le corroe. 

 Obviamente el principal acreedor de nuestro Tesoro es el Banco de España. Permítame recordarle de dónde procede la deuda del Tesoro español en Banco de España. Es muy sencillo. El Banco de España posee deuda del Estado español en su balance como consecuencia de los programas de compras de activos que diseñó el BCE hace unos años, con Mario Draghi, y que fue refrendado bajo la batuta de Christine Lagarde, durante la Covid-19. Los bancos centrales que participan en el Eurosistema han estado comprando títulos de deuda pública de sus respectivos estados. 

Sin embargo, debemos recordar que el Estado español es el propietario del Banco de España, ya que posee el 100% de las acciones, es decir, es dinero que el Estado se debe a sí mismo. La cancelación tendría algunas repercusiones en los balances del Tesoro y del Banco de España, siendo la más importante el registro de una pérdida patrimonial en el banco central y una ganancia patrimonial en el Tesoro, compensada por un deterioro en el valor contable de su participación en el Banco de España. Pero nada más.

 Por eso, señor Casado, no entiendo sus palabras. Parece que pretende obviar que bajo soberanía monetaria, o asumiendo que el actual programa de compras del BCE fuera permanente, el Tesoro español jamás quebrará. Debería alegrarse porque de ello se benefició Rajoy, se beneficia Sánchez y se beneficiará usted si algún día llega a la Moncloa. Pero por encima de todo se benefician los españoles. Pero si quiere seguir la estela y visión thacheriana, allá usted, pero dígalo en voz alta, diga lo que piensa: “No quiero que mi país pueda dedicar la política monetaria y fiscal a alcanzar el pleno empleo, y ansío una sociedad feudal al uso”.

Finalmente, permítame recordarle que lo que sí puede quebrar es la deuda privada. Lo digo porque la principal herencia económica de ustedes, el PP, a modo de carga pesada, fue activar la mayor burbuja inmobiliaria de la historia, financiada por un ciclo de endeudamiento privado récord, que posteriormente el PSOE infló todavía más. Y de esos barros aquel lodo, el único rescate que sufrió España, el bancario bajo el señor Rajoy. Tanto los gobiernos de Zapatero como el de Rajoy, con la complicidad o la batuta de Banco de España, no tuvieron las agallas de exigir a los acreedores de nuestro sector bancario que apechugaran con sus errores en la asunción de riesgos, de manera que se sometieran a una quita, tal como les ocurre a los acreedores de las empresas privadas que acaban quebrando. 

Se hizo en el pasado y funcionó, vea a modo de ejemplo el recate bancario de Suecia en 1992, o el realizado bajo la administración Roosevelt en plena Gran Depresión. Aquí, en su Españistan, gobernando Rajoy, se diseñó la mayor chapuza de la historia de rescates bancarios, la SAREB, que nos ha costado al menos 60.000 millones de euros."                (Juan Laborda, El Salto, 14/10/21)

29.7.21

Inventarse el trabajo con ayuda del Estado argentino... historias de cooperativas que surgieron en pandemia...

 "Cuidadores Domiciliarios de Mar del Plata nació de una capacitación del ministerio de Desarrollo Social. Sus fundadoras fueron 8 mujeres que la cursaron en 2010. Motivadas por dos coordinadoras, armaron un grupo de trabajo. En 2012 inscribieron su cooperativa, que hoy tiene 140 trabajadoras y trabajadores. 

Se dedican a la atención de personas de la tercera edad o con discapacidad. “120 mujeres y 20 varones. Todos llegamos a la cooperativa sin trabajo y todos estamos trabajando, y hemos podido elevar, un poquito, nuestro nivel de vida”, dice Elsa Miori, presidenta de la asociación. Insiste en el término, “un poquito”. Pero apunta: “no creo que como empleados de una empresa privada lo hubiéramos podido lograr”.

Experiencias como ésta son hoy el sueño de muchos. En lo que va de este año, el INAES matriculó a 795 cooperativas. El 96 por ciento son de trabajo.

--¿Por qué?-- pregunta PáginaI12 a Alex Roig, el titular del organismo.

--Porque es muy difícil para un colectivo de trabajadores constituir una sociedad anónima; la cooperativa de trabajo es su forma más adecuada. Y porque hay todo un proceso de cooperativismo de trabajo en curso.

Roig dirige el INAES, el área de gobierno que tiene como función controlar y promover el asociativismo. Antes fue uno de los encargados de armar el Registro de los Trabajadores de la Economía Popular. El Renatep es la primera herramienta con que el Estado empieza a conocer, con algún grado de detalle, al precarizado mundo del trabajo informal. Es mirando esos datos que habla de procesos en curso.

--En el Renatep hay cerca de tres millones de trabajadores inscriptos. El registro tiene una pregunta sobre cómo trabajan y la mitad dice que en procesos asociativos. Son un millón y medio de personas. Nosotros venimos promoviendo su formalización porque hay una necesidad de organizar el trabajo bajo forma cooperativa.

Facilitar los trámites de matriculación es una de las políticas del organismo en relación a los trabajadores de la economía popular. Otra, destinada a las cooperativas ya existentes, se ha centrado en darles financiamiento. El INAES fue reforzado con mil millones de pesos, según puede observarse en el Presupuesto vigente de 2021; de un gasto inicial estimado en 2400 millones de pesos pasó a 3400 millones La ampliación tuvo que ver con poder otorgar mayor financiamiento a la producción. Con el mismo criterio, pero a más escala, el organismo está por lanzar un sistema de créditos no bancarios para cooperativas y mutuales, con fondos independientes de su presupuesto. La intención es arrancar con 10 mil millones de pesos.

Crédito

Hablar de créditos para la economía popular provoca --hay que decirlo-- cierto escozor. En un sector nacido del desempleo, sobreendeudado y en gran medida con una economía de subsistencia, ¿por qué el Estado se enfoca en su acceso al crédito?

El tema se inscribe en un debate más amplio, sobre qué deben hacer las políticas sociales, que con la pandemia viene dando un viraje. Días atrás, Pablo Chena, director de Economía Social --y militante, como Roig, del Movimiento Evita-- publicó datos de la CEPAL que indican que en la Argentina, del total de trabajadores ocupados un 41,3 por ciento (7,27 millones de personas) realiza sus actividades en la economía informal.

En la mirada de este movimiento social hay tres caminos posibles para la política social: uno, limitarse a transferir ingresos (al modo de la tarjeta Alimentar), necesario para paliar la emergencia pero que deja pendiente el problema laboral. Dos, crear trabajo garantizado por Estado (al modo de los planes de urbanización de barrios populares) o, como tercera opción, reconocer la actividad económica informal que existe en los sectores populares y darle condiciones para su crecimiento.

De hecho desde el Estado hoy se están impulsando iniciativas en estos tres sentidos, y lo que viene en disputa es la escala. Está en tensión qué peso deben tener las políticas que apuntan a fortalecer a la economía popular versus las políticas de asistencia.

Volviendo a los créditos: Roig sostiene que hay una fuerte demanda de fondos para la producción, ya que los trabajadores del sector no tienen acceso al sistema bancario. Viene de visitar una empresa recuperada que produce pinturas, en Tres de Febrero (Cintoplom, quebrada en 2002 y recuperada por sus trabajadores) y la pone como ejemplo. “Necesitan un crédito para adelantar el pago de insumos, que tienen precios en dólares. Pagando anticipadamente podrían bajar sus costos, es el caso de un crédito para insumos. Tenemos, además, muchos pedidos para comprar maquinarias”.

Los rubros mas elegidos

Ramiro Martínez se formó en una cooperativa de reciclado de la basura, en Tigre, y es el actual presidente de Conarcoop, una confederación de cooperativas de trabajo. Habla de cuatro rubros a hacer crecer: los trabajos de cuidado, el reciclado de la basura, la producción de alimentos (sobre todo en la agricultura familiar) y la construcción. “Nosotros estamos promoviendo la economía del cuidado porque la longevidad de los adultos mayores hace que sea un servicio necesario. También en el cuidado de la primera infancia hay mucho para hacer”, indica.

Sobre los recicladores, recuerda que la política de disposición de residuos en el país "fue ‘hacemos un agujero y lo enterramos’, un modelo que evidentemente no va más. La gestión de residuos, su separación en origen, la disposición a cargo del sistema cooperativo y el tratamiento de los residuos orgánicos mediante el compostaje tienen enormes posibilidades de trabajo. Acá y en todo el mundo”.

Su cooperativa de base, Creando Conciencia, hace recolección diferenciada de residuos, pero lo más interesante es que está usando el reciclado para fabricar listones de madera plástica, muebles de jardín, composteras, macetas para huerta y útiles escolares.

Un bien social escaso

Entre 2015 y 2019, el macrismo redujo el sector cooperativo. En el país había 21 mil cooperativas cuando asumió el gobierno de Juntos por el Cambio y al término de la gestión quedaba la mitad, 10.400. El último informe del INAES macrista, de julio de 2019 y contabiliza incluso menos: 8600.

Hoy las cooperativas registradas llegan 12.284, es decir que hubo una recomposición. En la gestión de Alberto Fernández, el INAES pasó por otra parte desde el ministerio de Desarrollo Social al de Desarrollo Productivo. En esa recomposición, una de sus líneas de trabajo es articular políticas con los estados municipales. La intendencia es el primer lugar al que recurre una organización barrial o los trabajadores de una empresa que cierra. En la pandemia, se fue ampliando el número de municipios que impulsan el compre estatal a los productores populares. O que han habilitado el uso de terrenos improductivos a cooperativas de la agricultura familiar.

Elsa Miori, la presidenta Cuidadores de Domiciliarios de Mar del Plata, cuenta que el año y medio de covid les impuso graves dificultades. “Nunca nos priorizaron en la vacunación, a pesar de que somos personal de salud, y perdimos dos compañeras que se contagiaron. Mar del Plata es una ciudad donde falta el empleo; de las cien familias que atendíamos, unas veinte tuvieron problemas económicos y no pudieron seguir pagándonos, pero la cooperativa se mantuvo. Y en los últimos meses empezamos a recuperar los antiguos niveles de actividad”. Este es un rasgo característico de las cooperativas; en momentos de crisis, aunque deban achicar los ingresos de sus integrantes, sostienen los lugares de trabajo. El trabajo es preservado como un bien social, valioso, pero además un bien social escaso."                                            (Laura Vales, Página12, 25/07/21)