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18.6.21

¡Será de nuevo la deuda privada! A fecha de hoy, el problema sigue siendo una descomunal deuda privada esparcida por todo el planeta, desde Australia, China, Corea, Nueva Zelanda u Hong-Kong, pasando por los Estados Unidos, hasta llegar a Irlanda, España, Holanda, Bélgica, o Finlandia... Todo lo demás, humo

 "Es curioso como no hemos aprendido casi nada de lo que nos llevó a la Gran Recesión. Digámoslo claramente, fue la consecuencia lógica de un experimento fallido ¡que surgió con Margaret Thatcher

 Sus “reformas” en vez de liberar las fuerzas creativas del capitalismo, en realidad despertaron del baúl de los recuerdos a aquellos demonios que burlescamente tenían una capacidad ilimitada para crear crédito en las distintas plazas financieras del planeta, desde la City de Londres, expandiéndose por la Castellana de Madrid hasta reposar en Wall Street. 

Obviamente todo ello aderezado con la puesta en funcionamiento de distintas burbujas que llevaban el precio de los activos hasta el infinito y más allá, mientras se privaba a las industrias de occidente del capital necesario para su desarrollo. La obra culmen previa de estos demonios fue la Gran Depresión. Vamos que venían precedidos de un pedigrí de categoría.

 El caso español, con la inefable frase del otrora presidente del Gobierno, José María Aznar, “España va bien” era otro ejemplo palmario. Su “España va bien” no era más que una burbuja inmobiliaria que le acabó estallando al gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, cuyos economistas fueron incapaces, también, de anticipar las dinámicas del crédito y la deuda privada. Este planteamiento se puede extender a otros gobernantes, como George W. Bush que simplemente tuvo la desgracia de ser presidente cuando el castillo del crédito generado durante la era Clinton se desplomó.

 Sin embargo, lo más alucinante, fruto de la ignorancia o del cinismo, no sé que es peor, es que unos listillos políticos, muy extendidos por estos lares, intentaban, e intentan, hacer pasar al déficit público como el causante de la crisis, cuando en realidad fue una consecuencia de ella, que sirvió para atenuar la crisis. Lejos de causar la recesión de 2008, amortiguó el golpe provocado por el colapso de la demanda financiada con crédito.

 Cuando estalla la crisis, el incremento del gasto público estaba implícito en el sistema fiscal de la mayoría de los países desarrollados: el descenso de los ingresos fiscales, unido al aumento del desempleo, llevó al déficit en las cuentas públicas. Como consecuencia del colapso de la demanda basada en crédito, la deuda pública no dejó de aumentar.

 Sin el gasto público el desempleo habría sido mucho mayor, como ocurrió en la Gran Depresión. Lo triste es que el austericidio fiscal se aplicó en España durante el período 2010-2014, agravando el problema del desempleo y aumentado la pobreza patria.  (...)

Cuarenta años de neoliberalismo transformaron la economía real aproximándola al mundo ideal que recogen los libros de texto que, aún a fecha de hoy, se siguen estudiando en las facultades y escuelas de negocio de medio mundo.

 La ortodoxia nos vendió, y sigue vendiéndonos, un mundo que según ellos debía funcionar: los mercados financieros fueron desregulados, los sindicatos cuasi destruidos, la competencia se introdujo en todo, incluidos los servicios públicos… Sin embargo, sucedió todo lo contrario. Pobreza, paro, desigualdad, aumento de los rentistas, descenso de la productividad, y la Gran Recesión. El daño provocado ha sido inmenso y requerirá de varias décadas para ser revertido. Esperemos que la administración Biden y sus muchachos, acordémonos de la entrevista que detallamos a Zach Carter, sean el preludio del cambio de paradigma.

 Sin duda, solo desde un análisis minskyano, bajo la hipótesis de inestabilidad financiera de Hyman Minsky, o mediante un análisis de balances sectoriales a la Wynne Godley, uno de los economistas más elegantes de nuestra profesión, se podía prever lo sucedido y se puede prever lo que sucederá. Todo lo demás, humo."                    (Juan Laborda, Vox Populi, 17/06/21)

10.7.20

Las empresas alemanas aumentaron su rentabilidad a expensas de los empleados, al reducir los salarios y la inversión de capital en los hogares, y trasladar operaciones al extranjero... la desigualdad ha aumentado hasta el punto de que el hogar alemán medio es más pobre que el hogar español medio, a la altura de los griegos o de los polacos... los alemanes con ingresos más bajos tienen menos riqueza neta, en términos absolutos, que los estonios y húngaros de bajos ingresos

"La polémica más dura de la temporada económica la ha desatado un libro.

El libro más polémico de la temporada económica, que ha suscitado numerosas controversias fuera de nuestras fronteras y que ha sido alabado por figuras anglosajonas como Martin Wolff o Adam Tooze, ha sido publicado por Yale University Press y lleva el título de ‘Trade wars are class wars’. Lo coescribe Michael Pettis, un maño de nacimiento (Zaragoza, 1958), que pasó buena parte de su vida en el sector financiero (JP Morgan, Bear Sterns) y que actualmente trabaja en Pekín, en la Guanghua School of Management, ciudad en la que fundó un club de punk rock. El otro autor es Matthew C. Klein, ex de Bridgewater, el fondo de Ray Dalio, que trabaja como periodista financiero para Barron’s y antes firmó en Bloomberg, ‘The Economist’ o ‘Financial Times’.

Los autores afirman que el libro es fruto de la colaboración entre dos personas separadas por un océano (residen en Pekín y San Francisco respectivamente) y que eso les permite analizar de una forma más global y más precisa los fenómenos económicos. Sus tesis son provocadoras porque cambian completamente la perspectiva desde la que se entiende el comercio internacional o la deuda. Su mismo título, ‘Trade wars are class wars’ (Las guerras comerciales son guerras de clase), con sus reminiscencias marxistas, demuestra que la intención no es complaciente, aunque sus análisis carezcan de sesgo ideológico. Tampoco mantienen tesis nuevas, pero sí especialmente interesantes en estos momentos. El texto, en todo caso, es muy recomendable, en especial si se pretende tener un mapa más completo de la realidad económica y financiera.


1. Las tesis

La obra arranca con una cita del economista británico John Hobson y de su libro ‘Imperialism, a study’, publicado en 1902, que resume bastante bien el espíritu del libro: “Cuando la distribución de los ingresos es tal que permite que todas las clases de la nación conviertan sus necesidades en una demanda efectiva de productos básicos, no puede haber sobreproducción, no hay subempleo de capital y trabajo y no hay necesidad de luchar por mercados extranjeros... La lucha por los mercados, el mayor afán de los productores por vender que el de los consumidores por comprar, es la prueba de una falsa economía. El imperialismo es el fruto de esta falsa economía”.

Básicamente, lo que apunta en la cita, y lo que subraya el libro, es que estamos pensando al revés. Se señala a la globalización como la responsable de que las clases medias y las trabajadoras occidentales hayan caído en la escala social y cuenten cada vez con menos recursos, pero la realidad es la inversa: es precisamente la desestructuración interna la que ha conducido a que la globalización se dispare.

Esa es la clave de bóveda del texto: los desequilibrios internos en los países, que han provocado transferencias de riqueza hacia las clases con más recursos y que han deteriorado el nivel de vida de los trabajadores y las clases medias, han generado profundos efectos negativos en el ámbito internacional. Puesto que la mayoría de los ciudadanos, al no contar con recursos suficientes, no pueden consumir los bienes que necesitan, las clases acomodadas, que tienen capitales excedentes, no los reinvierten en su país, ya que no encontrarán rentabilidad, por lo que optan por buscar otros mercados. Esto es lo que decía Hobson hace un siglo: los superávits de capital que no pueden encontrar inversiones sólidas en su Estado son la explicación central del imperialismo europeo y estadounidense. Y esto es lo que está ocurriendo ahora, según los autores.

Hay otras épocas en las que ocurrió lo mismo. En la feudal, los señores se apropiaban de los excedentes agrícolas de los campesinos y los gastaban en guerras y monumentos. En otros instantes de la historia, ese exceso se gastó en inversión productiva, en infraestructuras y bienes de producción, lo que terminó aumentando el nivel de vida de las poblaciones, aun cuando disminuyese inicialmente su participación en la producción económica. En este instante no es ni lo uno ni lo otro.

2. China

Las grandes cantidades liberadas hacia arriba producen efectos negativos en todas partes, pero los autores centran sus análisis en tres países, EEUU, Alemania y China, los que mejor ilustran estos movimientos. En el país asiático, estas transferencias desde el ciudadano común al Estado tuvieron un efecto muy beneficioso, ya que generaron un crecimiento extraordinario hasta hace más o menos una década, cuando las inversiones productivas en el interior de China comenzaron a escasear. Especialmente desde entonces, como afirman Klein y Pettis en el libro, “las transferencias sistemáticas de riqueza de los trabajadores a las élites distorsionan la economía china al estrangular el poder adquisitivo y subsidiar la producción a expensas del consumo. Eso, a su vez, distorsiona la economía global al crear demasiados productos manufacturados y al aumentar los precios de acciones, bonos y bienes raíces. El bajo consumo chino destruye empleos en otros lugares, mientras que los valores de los activos inflados conducen a ciclos devastadores de auges, crisis y deudas”.

3. Estados Unidos

El caso estadounidense es también llamativo. Su desarrollo económico en las últimas décadas tiene muchos puntos en común con el de Alemania, ya que en ambos países aumentó la desigualdad, hubo cambios en la distribución de los ingresos desde el trabajo hacia el capital y se buscó mano de obra barata fuera de sus fronteras, en un caso en Europa Central y del Este, en el otro en México y China. Los dos pusieron en marcha una rebaja notable de impuestos y cambiaron su normativa laboral. Sin embargo, Alemania, se convirtió en el país con el mayor superávit del mundo, mientras que EEUU es el Estado con mayor déficit.

La respuesta a esta paradoja, según los autores, reside en las características específicas del sistema financiero de EEUU. Su flexibilidad, su tamaño y su atención a los derechos de los inversores extranjeros lo convierten en un lugar muy atractivo para los capitales. Además, y esto es muy relevante, “Estados Unidos es el emisor del principal activo seguro del mundo. La deuda soberana estadounidense es abundante, fácil de negociar y sin riesgo de incumplimiento”. Y como la economía de EEUU es grande, diversificada y abierta, y el dólar puede convertirse en cualquier otra moneda y es siempre aceptado como pago, EEUU se ha convertido en el gran depositario del exceso de ahorros del mundo.

Pero esto no es bueno para EEUU, porque tiende a profundizar en el mal que le aqueja. Dado que toda esa cantidad de dinero no puede ser absorbida por su economía, se ve obligado a buscar oportunidades de inversión fuera, con las consecuencias negativas explicadas, en términos de deuda ajena y de deterioro de sus clases trabajadoras

4. Alemania

El tercer caso que abordan es el alemán, que compete a España de manera más directa aún. El proceso es muy similar, ya que, afirman, las empresas germanas aumentaron su rentabilidad a expensas de los empleados, al reducir los salarios y la inversión de capital en los hogares, y subcontratar el trabajo y trasladar operaciones al extranjero. Al mismo tiempo, la inversión del Estado en su economía interior disminuyó, y las diferencias entre clases sociales y territorios se ampliaron. El resultado es que la riqueza se concentró. El alemán promedio es el más rico de Europa, “un 50 por ciento más rico que el italiano medio y el doble de rico que el español”. Al mismo tiempo, la desigualdad ha aumentado hasta el punto de que el hogar alemán medio es más pobre que el hogar español medio, a la altura de los griegos o de los polacos. Klein y Pettis citan “una encuesta exhaustiva realizada por el Banco Central Europeo, según la cual los alemanes con ingresos más bajos tienen menos riqueza neta, en términos absolutos, que los estonios y húngaros de bajos ingresos”.

Fruto de esa desestructuración social, las empresas alemanas tuvieron que mirar al exterior para evitar el estancamiento de su mercado, ya que sus ciudadanos no podían consumir lo que producían, y antes de 2008 eran ya una economía en la que la cuarta parte del valor generado por el trabajo y el capital germano había sido enviado al extranjero. “Las ganancias aumentaron a medida que los costes (salarios) se mantuvieron estables, y los ingresos por exportaciones aumentaron en correspondencia con el crecimiento global. El menor gasto alemán generó ingresos excedentes que se utilizaron para acumular activos financieros extranjeros, lo que a su vez apoyó la demanda extranjera de exportaciones alemanas y aumentó la rentabilidad corporativa. La distribución cada vez más desigual de los ingresos de Alemania transfirió efectivamente el poder adquisitivo de los trabajadores alemanes a los consumidores del resto del mundo”.

Esto ocurrió con las mercancías germanas y con todo el capital que iban acumulando, de modo que los déficits en otros lugares fueron la contrapartida necesaria del superávit de Alemania. Antes de la crisis financiera, esto significaba que “los alemanes ricos, y las compañías que controlaban, financiaron el gasto de sus vecinos europeos al acumular billones de euros de activos financieros extranjeros”.

5. España

Esa acción tuvo mucho que ver con nuestra crisis, ya que la mayor parte de los préstamos bancarios alemanes a Europa fueron a parar a tres países, Irlanda, Italia y España. “Los bancos alemanes estaban lejos de estar solos en esto (los holandeses, franceses y suizos también fueron significativos), pero los bancos alemanes fueron los mayores prestamistas de los que se convertirían en los países en crisis de Europa, especialmente España”. Los bancos españoles, por ejemplo, “pasaron de deber unos 300.000 millones de euros al resto del mundo en 2002 a adeudar unos 800.000 millones de euros a mediados de 2008. Las empresas y los hogares españoles también acumularon deudas extranjeras. Los españoles pasaron de deber 160.000 millones de euros al resto del mundo a principios de 2002 a los 650.000 millones a mediados de 2008”.

Y lo peor es que, si bien algunos de esos préstamos se utilizaron para financiar “proyectos que merecían la pena, como la red ferroviaria de alta velocidad de España y las mejoras de Grecia en el sistema de metro ateniense”, gran parte de ellos se desperdiciaron en inversiones previsiblemente fallidas, “como el aeropuerto Don Quijote de Ciudad Real”.

Pero eso no cambió tras la crisis, y los excedentes en Alemania y los Países Bajos han seguido siendo compensados por déficits en España y Grecia. Los vecinos de Alemania, subrayan los autores, “se vieron obligados a copiar sus supuestos éxitos. Desafortunadamente para ellos, y para el resto del mundo, adoptaron las patologías de Alemania: consumo deprimido, austeridad del gobierno, inseguridad laboral, subinversión y aumento de la desigualdad”.

6. La otra perspectiva

En definitiva, todos estos problemas parten del mismo punto. No se trata de que existan conflictos geopolíticos profundos o nacionalismos exacerbados que conduzcan a un enfrentamiento inevitable: “La guerra comercial a menudo se presenta como un conflicto entre países. No lo es. Se trata de un conflicto principalmente entre banqueros y propietarios de activos financieros, por un lado, y los hogares comunes, por el otro; entre los muy ricos y todos los demás. El aumento de la desigualdad ha producido pérdida de empleos, un exceso de productos manufacturados y aumento del endeudamiento. Es una perversión económica y financiera de lo que se suponía que lograría la integración global. Durante décadas, Estados Unidos ha sido la mayor víctima individual de esta perversión. Absorber el exceso de producción y ahorro del resto del mundo, a costa de la desindustrialización y las crisis financieras, ha sido la carga exorbitante de EEUU. Pero los estadounidenses no son las únicas víctimas. Todos los pueblos del mundo sufren a causa de este acuerdo”.

El resultado perverso es que la profundización de la globalización y la creciente desigualdad se han reforzado mutuamente: “Las empresas de todo el mundo utilizan la competencia internacional como una excusa para conseguir salarios más bajos, regulaciones ambientales y de seguridad más débiles, regímenes fiscales preferenciales y transferencias regresivas. Aparentemente, exprimir a los hogares comunes ha sido mucho más fácil que aumentar la productividad, invertir en infraestructuras y mejorar la salud y la educación. Sin embargo, esto es insostenible porque los salarios deprimidos deben conducir a una combinación de menor consumo, lo que reduce el gasto total en la economía global, y mayor endeudamiento, que en última instancia es autolimitante y contraproducente. No es una coincidencia que, a lo largo de la historia moderna, los altos niveles de desigualdad hayan coincidido con altos niveles de deuda".

El libro de Pettis y Klein supone una invitación a releer la interrelación entre lo interior y lo exterior, entre los efectos de las políticas económicas que efectúan los principales países y sus consecuencias para el conjunto del mundo. Hasta ahora, esa dependencia solía analizarse desde factores que sobrevolaban las acciones locales, como una suerte de máquina general que producía efectos particulares. El mérito de ‘Trade wars are class wars’ es cambiar la perspectiva y poner el acento en el desequilibrio interno como origen de los desequilibrios globales." (Esteban Hernández, El Confidencial, 06/07/20)


  Para luchar contra las epidemias y como alternativa a la salida del euro de los países del Sur, o como salida de emergencia ante la (más probable) ruptura de la UE por parte de los países del Norte... hay que conseguir la soberanía financiera... implantando una moneda digital paralela de circulación interna, en paridad 1:1 con el euro (¿europeseta electrónica?), en España: 

La propuesta de Garzón, basada en el Trabajo Garantizado:

Cómo aplicar el Trabajo Garantizado en ayuntamientos y autonomías... financiándolo con créditos fiscales municipales

Para Ecuador:

Hacia una "moneda electrónica paralela" para afrontar la crisis... en Ecuador (o en España) ¿Por qué y cómo hacerlo?

Para conseguir un monopolio financiero mundial, Facebook propone su propia moneda digital... LIBRA

Otras propuestas: 


Susana Martín Belmonte propone una 'coronamoneda' digital para potenciar la renta de cuarentena... una renta vehiculada a través de una moneda ciudadana digital descargable de una app y con respaldo del Banco de España.
Enlace: http://ojeandoelestadodelpais.blogspot.com/2020/04/coronamoneda-digital-para-potenciar-la.html 

El prometedor dinero fiscal

Emitir 'GREUROS'. Entre la salida del Euro, y la aceptación de la austeridad de la Troika, existe una tercera vía que se basa en la recuperación parcial de la soberanía monetaria

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (la sitúa en el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.


Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:

- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html


- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html

- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:

-Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html

- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm

Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

29.5.19

Rajam: las autoridades facilitaron el endeudamiento durante la burbuja para tapar los problemas de competitividad que generaban la globalización y las nuevas tecnologías

"(...) Prestigiosos académicos como el execonomista jefe del FMI Raghuram Rajam han argumentado que las autoridades facilitaron el endeudamiento durante la burbuja para tapar los problemas de competitividad que generaban la globalización y las nuevas tecnologías, sobre todo en el empleo de los menos cualificados.

En España, el motor que impulsó este proceso fue la construcción, favorecida por la tendencia de los españoles a tener vivienda en propiedad, las desgravaciones fiscales y una excesiva relajación de las condiciones financieras y del acceso a los créditos. La pujanza del ladrillo brindaba además mayores sueldos a trabajadores que estaban poco formados, ocultando unos problemas de desigualdad que luego con la crisis afloraron en toda su crudeza.

Tras la recesión, según destaca el informe de estabilidad del Banco de España, se produjo un considerable endurecimiento del acceso a la financiación hipotecaria. Sin embargo, no ha sucedido así con el crédito al consumo, que se ha llegado disparar en tres años a tasas del 40%, si bien sus crecimientos se han moderado en los últimos meses y en total solo representa un 13,7% del conjunto del crédito concedido.

 En un entorno de tipos bajos, las entidades han buscado en este nicho rentabilidades extra. Y aunque en dimensiones mucho menores que la hipotecaria, las familias pobres han vuelto a entrar con suma facilidad en estas deudas.


“La deuda de las familias se distribuye de manera desigual, y algunos hogares sobreendeudados —a menudo de bajos ingresos o cuyos miembros están desempleados— son particularmente vulnerables a cambios del entorno económico”, afirma la Comisión, que añade que las rentas bajas “pueden haber experimentado un aumento de su vulnerabilidad en los últimos años”. (...)"            (Antonio Maqueda, El País, 13/05/19)

21.6.18

Michael Roberts: la depresión española es el resultado del colapso de la inversión capitalista. Hasta que la inversión se recupere, la depresión no terminará. Y existe la posibilidad de una nueva recesión económica en Europa. Además, registró el crecimiento salarial real más bajo de todos los países de la UE en 2017: ¡cero!

"(...) Él (Pedro Sánchez) toma el puesto de primer ministro en un gobierno socialista minoritario dependiendo de los votos de Podemos y los nacionalistas. Y se enfrenta a muchos desafíos económicos que el PP no pudo resolver.  

Como argumenté en el momento de las elecciones generales de 2016 (que dejaron a Rajoy sin una mayoría en el parlamento), antes de la Gran Recesión, el crecimiento económico en España se había debido en gran medida a la inversión en propiedades, improductivas en términos capitalistas.El muy anunciado auge económico de España vio un crecimiento real del 3,5% anual durante la década de 1990, pero dejó de basarse en inversiones productivas para la industria y las exportaciones en la década de 2000 y se convirtió en una burbuja crediticia inmobiliaria y de vivienda, como lo hizo el boom Celtic Tiger de Irlanda.  

Como resumió el FMI: "El período previo a la crisis se caracterizó por una productividad decreciente del capital, medida como producción por unidades de stock de capital, tanto en términos absolutos como en relación con el promedio de la zona del euro. 
 Esto se debe a que el capital voló a sectores no transables, en particular la construcción y el sector inmobiliario, que se caracteriza por una mayor rentabilidad pero menores rendimientos marginales.  
Por el contrario, la inversión en tecnologías de la información y la comunicación o la propiedad intelectual se mantuvo por debajo de la de otros países de la zona del euro ".Desde el final de la Gran Recesión, las cosas sólo han mejorado para el capital español al reducir los salarios reales y emplear mano de obra barata en lugar de invertir en nuevas tecnologías para aumentar la productividad.

 La formación bruta de capital fijo se encuentra todavía muy por debajo de los niveles previos a la crisis. Y esto incluye todas las inversiones, privadas y gubernamentales; la inversión productiva se ha recuperado aún menos.

 ¿Por qué es esto? Como dije en mi libro, The Long Depression, el talón de Aquiles del capitalismo español es la disminución a largo plazo de su rentabilidad. Cada medida de la rentabilidad del capital español revela el mismo declive a largo plazo. 

 Esta es la medida de AMECO que calculé, pero en nuestro próximo libro, World in Crisis (Carchedi, Roberts), Juan Pablo Mateo tiene medidas más exhaustivas que confirman la versión de AMECO. Y Maito, Esteban - La fugacidad histórica del capital. El descenso en la tasa de ganancia desde el siglo XIX también está de acuerdo.

 La recuperación de la rentabilidad desde el final de la Gran Recesión ha sido modesta. La tasa de ganancia sigue siendo un 7% inferior a la que tenía en 2007. Y eso a pesar de los enormes recortes en el gasto público, las reducciones en el empleo y los salarios.

Cito del último informe del FMI sobre España: "Desde 2009, el desempleo ha disminuido para todos los grupos de edad, pero sigue siendo más alto que antes de la crisis que afecta desproporcionadamente a los trabajadores poco calificados. Aquellos sin trabajo más de un año representan aproximadamente la mitad de los desempleados.
 
El empleo involuntario a tiempo parcial sigue siendo elevado, muy por encima de la media de la UE. Más de una cuarta parte de los trabajadores tienen contratos temporales.

 Además, España registró el crecimiento salarial real más bajo de todos los países de la UE en 2017: ¡cero! Y este año, el crecimiento del salario real será negativo, solo los trabajadores italianos y británicos sufrirán una mayor caída.

Aunque la 'austeridad' bajo la forma de recortes en el gasto gubernamental, impuestos más altos y superávit presupuestarios corrientes (antes de los costos de los intereses) se detuvo en 2015, el estado todavía está muy cargado de deudas acumuladas por rescatar el sistema bancario imprudente y corrupto de España. Según el FMI, las necesidades brutas anuales de financiación son las más altas en la zona del euro ... incluso más que la deuda de Italia.

 No es de extrañar que el FMI considere que "el crecimiento potencial posterior a la crisis se mantendrá bajo control con una tasa de inversión más baja".Esta larga depresión también ha comenzado a romper el estado español, como quedó al descubierto con la crisis separatista catalana sin resolver del año pasado. Los gobiernos regionales de España están profundamente endeudados y, sin embargo, se les pide que hagan enormes recortes de gastos.  

Es por eso que las áreas regionales más ricas con sus propios intereses nacionalistas, como en Cataluña y el País Vasco, han estado haciendo ruidos sobre la separación de Madrid. El gobierno de Sánchez ahora dependerá de sus votos.No necesito cambiar lo que dije en mi publicación de 2016. "La depresión española es el resultado del colapso de la inversión capitalista. Para revertir eso requiere un fuerte aumento en la rentabilidad. Hasta que la inversión se recupere, la depresión no terminará. Y existe la posibilidad de una nueva recesión económica en Europa, mientras que el liderazgo político del capital español está dividido e inseguro sobre qué hacer ".           (Michael Roberts, 01/06/18 , trad. google)

15.5.18

Debido a la magnitud de lo que los inversionistas europeos habían invertido en nuestro país, la quiebra del sistema financiero español les hubiese arrastrado hacia su propio hundimiento. Quizá este fue el motivo por el que las instituciones internacionales presionaron para que el Estado asumiese la deuda bancaria. De esta manera, la sociedad española ha asumido el coste de salvar el sistema financiero francés, alemán u holandés...

"(...) El origen: la crisis de 2007

Tras la introducción del euro en el año 2002, la banca europea apostó por el crecimiento infinito del sector residencial y turístico del Sur de Europa. Sin embargo, el estallido de la burbuja en 2007 provocó que la banca mediterránea se fuese desmoronando como un castillo de naipes. Debido a la magnitud de lo que los inversionistas europeos habían invertido en nuestro país, la quiebra del sistema financiero español les hubiese arrastrado hacia su propio hundimiento.

Quizá este fue el motivo por el que las instituciones internacionales presionaron para que el Estado asumiese la deuda bancaria. De esta manera, la sociedad española ha asumido el coste de salvar el sistema financiero francés, alemán u holandés. Este salvamento se ha hecho mediante la subida de impuestos, los recortes en el gasto social y el incremento desmesurado de la deuda pública. 

Tras la quiebra de Grecia, los mercados comenzaron a sembrar dudas sobre la capacidad del Estado español para devolver la deuda que este había ido acumulando por haber asumido una quiebra bancaria tras otra. Esta política de despilfarro, que todavía no ha tocado a su fin, generó los ataques especulativos del año 2012, en el que se hizo famosa la prima de riesgo, concepto usado como medida de presión política.

Los países más expuestos a los ataques especulativos, entre los que comenzaba a asomarse Francia, forzaron la bajada de los tipos de interés del Banco Central Europeo a prácticamente el 0% y otro tipo de medidas. Entre ellas, el rescate financiero y la intervención de la Unión Europea en el estado español que tuvieron lugar durante 2012.

Aunque tales medidas fueron efectivas para terminar con los ataques especulativos, no fueron eficaces para la sociedad en su conjunto: la economía seguía instalada en la deflación y las cifras de paro eran superiores al 20% en España o en Grecia. La inestabilidad política llegó a su punto álgido en la primavera de 2015 con el referéndum promovido por Syriza y con la victoria de las candidaturas populares en las principales ciudades españolas.

Se manifestó así una tendencia política capaz de acceder al gobierno del estado español si no se aliviaba la virulencia de la crisis. Por lo tanto, algo tenían que hacer los poderes de la Unión Europea para preservar el orden político. Con este fin la Unión intervino a través de una de sus principales instituciones: el Banco Central Europeo. 

Así la Unión Europea optó por una medida que beneficiase a las élites como la expansión cuantitativa o quantitative easing, en su traducción inglesa (QE), que es el motivo de la calma chicha actual. (...)"               (Manuel Gabarre, El Salto, 03/05/18)

25.1.18

La estructura que provocó la crisis en España prácticamente no ha cambiado nada. El problema está en el propio diseño del sistema monetario internacional que es el que fomenta estos excesos

"El economista y estadístico José Manuel Naredo (Madrid, 1942) se ha convertido en uno de los más acerados críticos de los gobiernos que gestionaron la expansión y explosión de la burbuja inmobiliaria en España. 

Su intervención en la comisión parlamentaria sobre la crisis el pasado mes de septiembre abrió ampollas en el Congreso de los Diputados, no sólo por la ferocidad de sus críticas hacia “un modelo agotado y corrupto como el español” sino porque utilizó cifras y manejó pruebas que los aludidos no pudieron rebatir. 

Algunos expertos le han llegado a calificar de radical, por los dardos directos que lanza al corazón “del peor ejemplo económico que ha tenido Europa en las últimas décadas”.  (...) 

Ha participado en la comisión parlamentaria que investiga la crisis financiera, el rescate bancario y la quiebra de las cajas de ahorros. ¿Cuál era su objetivo?

Fui citado para explicar la ingeniería de la crisis e identificar las peculiaridades que tuvo porque una cosa fue la recesión internacional, con las hipotecas subprime y todos sus derivados tóxicos, y otra muy distinta lo que sucedió en España. 

A nuestro sistema financiero no le atrapó la tormenta como, por ejemplo, a Alemania, porque nuestros bancos no compraban productos de alto riesgo en el mercado internacional sino que pedían dinero para seguir financiando la burbuja inmobiliaria existente y para emitir sus propias hipotecas subprime. 

Así que en el momento en el que las entidades de crédito centroeuropeas entraron en barrera dejaron de prestar dinero a los bancos españoles y empezaron a exigirles que se lo devolvieran. 

A partir de entonces dejamos de ser un país atractorde capital, y rico, para convertirnos en un país pobre. La peculiaridad española es que vivimos la crisis de un sistema inmobiliario-financiero construido con el andamiaje de la corrupción, el caciquismo y la administración desleal.   (...)

Es que los intereses principales de este país siguen siendo las grandes inmobiliarias y la banca. Ese es nuestro modelo financiero vigente, algo muy sui generis y simple por cierto, pero que se antepone a las leyes del suelo y a las iniciativas autonómicas.

Y así han conformado una oligarquía económica surgida del llamado “pelotazo inmobiliario”, un término sin traducción a otras lenguas de nuestro entorno, que se ha enriquecido gracias a las plusvalías obtenidas de las recalificaciones de suelos y de volúmenes de construcción inmensos.  (...)

Parece un país gobernado por el despotismo económico, ¿no?

La especulación fue un virus que se extendió por todo el cuerpo social de este país. A los ahorradores no les quedaban muchas más opciones. Bueno sí, también podían invertir en Fórum Filatélico o en las preferentes, verdaderas estafas. Ese era el oscuro panorama.


¿Qué reformas paliativas se han acometido para que no vuelva a ocurrir?

La verdad es que no se puede hacer mucho. El Banco Internacional de Pagos de Basilea trata ahora de templar gaitas generando una serie de normativas pero la ingeniería financiera empresarial ya ha ideado cómo sortearlas. Y en esas seguimos. El problema está en el propio diseño del sistema monetario internacional que es el que fomenta estos excesos. 

La estructura que provocó la crisis en España prácticamente no ha cambiado nada. Aún peor, se está sobrealimentado con la liquidez creada para salir rápido del agujero que lo único que ha logrado es volver a engordar el sistema de activos financieros e inmobiliarios. (...)

A menudo se refiere al caciquismo como uno de los grandes males nacionales. ¿Es España un país de caciques?

Es la peculiaridad de este país. Tal y como lo describió el escritor Macías Picavea hace más de un siglo, nuestro caciquismo tiene dos aspiraciones particulares: Una es dominar, no gobernar; la otra es expoliar, no gestionar. 

Todos los casos que están apareciendo en los tribunales, los saqueos a las cajas de ahorro y a otras entidades como el Banco Popular, cuyo presidente lidera el ránking de jubilaciones a pesar de dejar en quiebra a la institución, se ajusta al patrón de comportamiento que dibujó Picavea para referirse a la situación que se vivía en el campo a finales del siglo XIX.  (...)

¿Observa alguna alternativa política capacitada para modificar esta situación?

De momento no veo que la cosa pinte muy bien porque todo el enfoque encubridor que han fabricado sigue funcionando a pleno rendimiento. Parece elemental que para que se produzca un cambio en ese paradigma, casi sociocultural, dominante en España se debería empezar por transformar la ideología económica y política del “pelotazo”, que es la que se encarga de justificar el statu quo.

 La democracia española no intenta igualar y homogeneizar las diferencias económicas. Y es la desigualdad quien preside las decisiones políticas que, previamente, han pasado por el aro de unas empresas donde la democracia brilla por su ausencia. Por eso decía que el caciquismo español no ha desaparecido pero es que tampoco se le combate. 

El ejemplo está en la justificación de las puertas giratorias que realizó Solbes ante el Congreso. Ni siquiera existe transparencia empresarial. Existen infinidad de casos que lo demuestra. Rato, por ejemplo, que quebró una entidad bancaria, acaba de fichar como asesor del Banco Santander. Y, ¿qué opina la junta de accionistas de este fichaje? En fin. (...)

¿Qué le falta a España para admitir sus problemas con la corrupción?

Pues una cultura más democrática, especialmente en el ámbito local y municipal. No puede ser que un alcalde de luz verde a un megaproyecto sin encomendarse a dios ni al diablo. Y, desde luego, deberíamos cambiar el modelo inmobiliario y financiero para que el desastre vivido no se vuelva a repetir. 

El problema es que nadie habla de cambiarlo, pese a que todos saben que es el nudo de la corrupción. El tema es tan grave que para modificarlo tendría que hacerse un pacto de Estado. (...)

Para empezar, aceptando que la culpa ha sido colectiva y, sobre todo, sistémica. El modelo español no puede volver a reproducirse. En Francia, Alemania o Suiza sería imposible que sucediera algo parecido porque tienen otros modelos inmobiliarios mucho más equilibrados. 

En su vocabulario no existe la palabra “pelotazo urbanístico”. Tampoco hace falta hacer una revolución para cambiar un modelo tan cutre como el nuestro. Sólo haría falta mirar qué hacen al otro lado de los Pirineos.  (...)

¿Quién es José Manuel Naredo?

Profesionalmente soy un economista y estadístico. Por vocación me considero un libre pensador. Disfruto con los análisis que aporten conciencia de nuestros males y no puedo contenerme a la hora de proponer alternativas que, aunque no tengan el efecto deseado, tampoco me desmoraliza. "                    (Entrevista a José Manuel Naredo, Gorka Castillo, CTXT, 16/01/18)

18.12.17

Una breve descripción del rescate bancario español

"Desde 2007 hasta 2013 la economía española tuvo viento huracanado de frente sin el cual no sería posible explicar la profunda crisis sufrida. En 2008 España tuvo que ajustar sus desequilibrios en la peor crisis económica y financiera global desde la Gran Depresión. El pinchazo de la burbuja inmobiliaria se hizo en el peor momento y destruyó 1,5 millones de empleos entre 2008 y 2010.

En 2010 estalló la crisis griega. El incendio en Grecia no se apagó rápidamente y se contagió inmediatamente al resto de países altamente endeudados con el exterior. Meses después cayó Irlanda y luego Portugal. Entre 2010 y 2012 España estuvo en riesgo de ser rescatada en varias ocasiones. Pero el rescate llegó en 2012.

 Rajoy dijo que el agujero de la banca era de 50.000 millones, pero que no metería dinero público. Luego retrasó el envio del presupuesto a Bruselas hasta después de las elecciones andaluzas en la primavera, y cuando lo hizo, dijo en una rueda de prensa que “el objetivo de déficit en España es una cuestión de soberanía española”. Es lo mismo que dijo Alexis Tsipras en enero de 2015 y también fue rescatado. 

La fuga de capitales del 25% del PIB y el rescate posterior provocó otra vuelta de tuerca a la crisis bancaria y a la restricción de crédito que se llevó a miles de empresas por delante. En 2012 y 2013 se destruyeron otro millón de empleos, la misma cantidad que en la crisis de 1992.

 El BCE fue siempre por detrás de la curva y permitió el brusco aumento de la prima de riesgo por lo que la política monetaria para España fue extremadamente restrictiva hasta 2013. Los tipos oficiales del BCE estaban próximos al 0% pero las empresas que obtenían financiación lo hacían a tipos próximos al 10%. 

Y para las que no recibían crédito la política monetaria les abandonó a su suerte. La Reserva Federal inundó el mercado de dólares y la inacción del BCE llevó al euro a máximos históricos y se mantuvo en promedio próximo a 1,3

 El FMI recomendó en 2009 una estrategia gradual de retirada del estímulo fiscal de un punto de PIB anual. En 2012 la Troika forzó un ajuste brutal en España de cuatro puntos del PIB. Rajoy, Montoro y Guindos que habían sido junto con Angela Merkel apóstoles de la austeridad expansiva sufrieron sus efectos abrasadores y pasaron a pedir más tiempo para hacer el ajuste fiscal, como habría recomendado el mismo Keynes.

 Y para complicar aún más el ajuste el precio del petróleo se disparó por encima de 100 dólares por barril desde 2011 hasta 2014.

En 2013 Bruselas acabó reconociendo el fracaso de la austeridad y le concedió a España dos años más para alcanzar el 3% de déficit público. En 2014 el precio del petróleo se desplomó y se mantuvo próximo a 30 dólares barril hasta 2016. El BCE anunció un ambicioso programa de compras de deuda, la prima de riesgo española bajó a niveles próximos a 100 puntos básicos y el euro se depreció con fuerza hasta la paridad favoreciendo las exportaciones.

España con fuerte viento de cola volvió a demostrar que es una economía muy agradecida con alto potencial de crecimiento, algo que ha sucedido desde 1960. No obstante esta es una recuperación extraña con los salarios estancados y la inflación subyacente significativamente por debajo del 2% objetivo del BCE de estabilidad de precios.  (...)"               (José Carlos Díez, Cinco Días, 28/11/17)

14.12.17

140.000 millones de euros de sociedades españolas, 12% del PIB, en paraísos fiscales. España encabeza el ranking del fraude fiscal

"140.000 millones de capital de sociedades españolas, el 12% del PIB, está en paraísos fiscales, donde estas empresas tienen entre el 30 y 40% de su dinero”, según datos manejados este miércoles en las Jornadas #NoMásCorrupción, organizada por Corruptil, ELPLURAL.COM y la Universidad Complutense.

Datos manejados por Susana Ruiz Rodríguez, responsable de Justicia social de Oxfam Intermón, y por el presidente del Sindicato de Técnicos de Hacienda (Gestha), Carlos Cruzado.
Susana Ruiz Rodríguez ha denunciado que "no hay voluntad política” para que los países elaboren “un registro público compartido de empresas con presencia en paraísos fiscales, que impida el funcionamiento de sociedades opacas".

"Hay acuerdos entre los distintos organismos internacionales que podrían facilitar ese registro", ha asegurado la representante de Oxfam.

Más del 60% de empresas es offshore

Susana Ruiz Rodríguez ofrece cifras demoledoras de lo que es un problema creciente para la fiscalidad de los países, que incide directamente en la pobreza de sectores de las sociedades cada vez más amplios. "Más del 60% de las empresas registradas lo están bajo el paraguas de sociedades offshore", dice.

El 10% del PIB mundial
 
"El 45% de los beneficios que las empresas declaran lo hacen en paraísos fiscales", añade la responsable de Oxfam, y puntualiza que "al menos un 10% del PIB mundial está en esos oasis de fiscalidad.

"500.000 millones de pérdidas fiscales, que no llegan a las arcas públicas de ningún país, por la forma societaria de estas empresas, según datos de Naciones Unidas", subraya Ruiz Rodríguez.
Los bancos más importantes

Según los datos de Oxfam, "la cuarta parte de los 20 bancos más importantes declara en paraísos fiscales”, que se han multiplicado por cuatro, según el FMI.

Carlos Cruzado, presidente del sindicato de técnicos de Hacienda (Gestha), critica que la Agencia Tributaria se pone de perfil ante este asunto. Ni si quiera “se enteró de lo de Pujol”, afirma.

La otra 'amnistía' de Montoro
 
Cruzado ha criticado las declaraciones del ministro, Cristóbal Montoro, sobre los papeles de Panamá. "Dijo que de los más de 100 millones recaudados por la acción de Hacienda, la mayor parte, 90 millones, fueron declaraciones reglamentarias. 

Esto –que pasó desapercibido para la mayoría- quiere decir que estas personas regularizaron porque se le dio un plazo para hacerlo, se les dio una segunda oportunidad. Pagan un pequeño recargo, sin ninguna sanción tributaria ni penal". 

"Le dijimos al ministro que no diera plazo, pero lo dio", añade el representante de Gestha, que recuerda que "la Agencia Tributaria hizo lo mismo con la lista de Falciani. No abrió inspecciones, les dio una segunda oportunidad a los evasores”.
España: el 12% del PIB

Los paraísos fiscales crecen el doble que la economía mundial, por esto el presidente de Gestha defiende la necesidad de que se cree una lista de paraísos fiscales en la OCDE. "Después del desastre financiero se dijo que se haría, pero ahora vemos que se va en la dirección contraria", señala.

"140.000 millones de capital de empresas españolas, el 12% del PIB, está en paraísos fiscales. Estas sociedades tienen entre el 30 y 40% de su capital en estos paraísos", subraya el presidente de Gestha, que cita informes internacionales.

Cruzado destaca que “España encabeza el ranking del fraude fiscal, a pesar de que otros países tienen más control y presión fiscal”.

"La corrupción está relacionada con la falta de transparencia”, y, también, con otros aspectos, como, por ejemplo, que “en España la gente no se preocupa por el debate presupuestario, a diferencia de otros países, donde los ciudadanos se preocupan por el destino que se da al dinero público", refexiona el presidente de Gestha, que critica la falta de ejemplo de los políticos, y medidas como la amnistía fiscal, “que lleva a los ciudadanos a la desconfianza”.

La "puerta girtatoria' de Montoro"

El presidente de Gestha) denuncia las "puertas giratorias" en la Agencia Tributaria, que afectan, en particular, al ministro, Cristóbal Montoro.

Carlos Cruzado desvela que las auditorías fiscales las han hecho cargos de Hacienda que están, por otra parte, en los consejos de administración de empresas. Una "barbaridad" que ha funcionado hasta hace un par de meses.

Son personas que reciben un jugoso sobresueldo, directores generales, subdirectorees generales a los que se paga un plus por estar en esos consejos, denuncia el representante de Gestha."                (Cecilia Guzmán, El Plural, 29/11/17)

18.9.17

España está sumergida en una profunda decadencia... un mercado laboral que reparte miseria; unos jóvenes desarraigados, desesperanzados; un país sin futuro. La democracia ha sido secuestrada por y para unos pocos

"Frente a la propaganda oficial, un mercado laboral que reparte miseria; unos jóvenes desarraigados, desesperanzados; un país sin futuro. Pero el problema se encuentra en las entrañas de nuestro país. España está sumergida en una profunda decadencia que afecta a casi todas las áreas de nuestra sociedad. Es un declive político, económico, social y moral. 

La democracia ha sido secuestrada por y para unos pocos. Las élites, bajo su instinto de clase, no han renunciado ni un ápice a su posición de poder y riqueza, especialmente durante la Gran Recesión. Por eso, volvamos a 2008 y al transcurso de La Gran Recesión en España. Qué pasó realmente en términos de dinámica de poder y que implicaciones tuvo. El origen de la crisis sistémica española fue el endeudamiento privado insostenible de la economía española. 

Como consecuencia de ello, cuando se hundió el colateral que alimentaba esa deuda, en su mayoría activos inmobiliarios, los diferentes sectores privados (hogares y empresas no financieras) se vieron obligados a reducir su deuda y entramos en recesión. En este escenario, los activos tóxicos del sector bancario español lo eran no por un problema de liquidez o porque no se entendiera lo que valían. Valían, y valen, mucho menos de lo que dicen los bancos en su balance.

 El problema era otro. Los bancos no querían asumir esas pérdidas a expensas de sus consejos de administración y sus acreedores -incluida la deuda senior- y obligaron al contribuyente a subvencionarlos.

 Los acreedores alemanes que financiaron el sector bancario español no querían asumir las pérdidas derivadas de la mala gestión de lo que en realidad eran empresas privadas, obligando al gobierno español a implementar una política fiscal de austeridad para garantizar el reembolso de sus créditos. Bajo el principio de demanda efectiva significó una profunda recesión.

 En España durante el período 2010-2013 la política fiscal fue tremendamente contractiva. El déficit estructural se redujo de más del 7% del PIB a cerca del 2%. En un contexto de desapalancamiento del sector privado, esto significó una recesión económica gravísima.  Pero desde finales de 2013, con el consentimiento de Bruselas, la austeridad se ha relajado. El déficit estructural ha crecido en el período 2014-2016.

 La razón no es que realmente se dieran cuenta de la necesidad de recurrir a una política fiscal expansiva en una recesión de balances como la única herramienta realmente eficaz. El objetivo era otro, evitar un resultado electoral que en ese momento era nefasto para sus intereses. 

No cabe duda de que si otras fuerzas políticas llegaran al poder, Bruselas volvería  a acelerar la austeridad presupuestaria, con la contracción adicional que esto implicaría, usando como amenaza el cierre del "grifo" de la Unión Europea Banco Central.

 En la primera fase de la Gran Recesión, por lo tanto, el problema fue la deuda privada y la fragilidad bancaria. Nuestra situación se asimilaba a la de Irlanda. Si hubiéramos hecho lo correcto para hacer frente a una recesión del balance -reestructuración del sector bancario a expensas de los tenedores de bonos senior,  alivio de la deuda privada, controles de capital, expansión fiscal, aumentos salariales ...- el problema generado en el últimas décadas, bajo el predominio del pensamiento único, se habría resuelto. Ese problema se llamaba deuda privada. Pero no fue  así. 

Como consecuencia, en la actualidad, y derivado de todo ello,  se incrementó la deuda soberana. A pesar de ello la fragilidad bancaria no se ha reducido. Pero no sólo ha habido una flexibilización presupuestaria programada con Bruselas. La ayuda del Banco Central Europeo ha sido bien conocida. En el último año, casi 110.000 millones de euros han llegado a nuestro país debido a la política de flexibilización cuantitativa del BCE.

 La contraparte es más deuda total y externa. Sin embargo, no se canaliza hacia nuevas inversiones productivas, lo que nos permitiría garantizar un mayor crecimiento nominal futuro, y de esta manera garantizar el reembolso de la deuda. En realidad, los flujos de inversión extranjera se utilizan para financiar al Tesoro español (España no tiene soberanía monetaria ) y la compra de bonos corporativos de las grandes multinacionales, bajo el paraguas de la "seguridad" proporcionada por los bancos centrales.

 Esto no es específico de España, es en realidad una tendencia mundial. En una economía financiarizada, las inversiones especulativas son dominantes, y aquellas destinadas a mejorar el capital productivo no son tan necesarias.

 Si los tipos de interés a corto y largo plazo aumentan, la deuda soberana de España estaría sujeta a una carga financiera que nos haría inviables como país (España no tiene soberanía monetaria como Reino Unido). Seguiríamos los pasos de la malograda Grecia 

Para que esto suceda, sería suficiente que el Banco Central Europeo dejara de comprar deuda soberana secundaria española, especialmente si las primas de riesgo aumentan. El efecto sería explosivo. Y eso puede suceder, como le sucedió a Grecia. Estamos bajo la espada de Damocles.

 Permítanme una última observación sobre la estructura del poder en España. En nuestro país, el ejecutivo democrático está sometido a un conjunto de poderes de origen diferente, muchos de ellos no electorales, como las grandes empresas o algunos órganos de la Unión Europea. Esta agregación de poderes contrasta con la separación teórica de poderes en cualquier democracia avanzada.

 El problema es que estos poderes siguen diseñando cambios radicales que les permitan mantener su statu quo. Su objetivo último es proteger su riqueza y su poder, y no duden que si fuera necesario promoverían un radical desmantelamiento político de lo que queda de nuestra democracia. Intentarán conservar y consolidar su control sobre el sistema de deuda. 

Saben que si pierden este control, automáticamente se arruinan y perderán el control del poder. Aquí es donde debemos ser proactivos y empujar hasta que surja una nueva clase política que rompa de una vez por todas con esta dinámica. Además, esta superclase tratará definitivamente de que el poder de regular los diferentes oligopolios no corresponda a los gobiernos y esté efectivamente controlado por las corporaciones. 

El principio rector de las élites gobernantes fue, es y seguirá siendo trivial: cuando el cambio amenaza con imponerse, entonces las reglas cambian. No ignoramos esta regla elemental porque mientras dure, España será un país sin futuro."               ( Juan Laborda  , Vox Populi, 09/07/17)    

15.9.17

La élite política y económica española, con una formación inferior a la de sus empleados y electores, decidió hace mucho tiempo, que los jóvenes españoles bien formados acabarían en el exilio, y el resto ocuparían puestos precarios, camareros, crupieres etc. Ya lo han conseguido

"Los datos de afiliación a la Seguridad Social del pasado mes de agosto reflejan de manera cruda y precisa lo que es nuestra querida España, por obra y gracias de nuestras élites políticas y económicas. Es un país donde predominan los empleos temporales, precarios, estacionales, ligados básicamente al sector servicios, especialmente turismo.

 Lo que eufemísticamente, y de manera incorrecta, denominamos país de camareros y crupieres. Eso sí, “son los camareros mejor preparados del mundo”, tal como afirmó en una reciente entrevista radiofónica, quiero pensar que de manera inconsciente, la inefable Vicepresidenta del gobierno patrio, Soraya Saenz de Santamaría. Cínicos salva patrias. 

Sin embargo, los datos ponen de manifiesto algo todavía más preocupante, y que hemos defendido desde estas líneas: se están agotando las razones exógenas que hay detrás de la mejora económica patria. (...)

Porque nuestro modelo productivo, salvo un tejido espectacular de mediana y pequeña empresa exportadora, surgido allá por los 90, y que empieza a ser asaltado por capital especulativo foráneo, sigue siendo el mismo: burbujas, camareros y crupieres. Y los datos de agosto reflejan una vez más esta idea.

 Si nos fijamos en la evolución de los datos diarios, oh sorpresa, el último día de agosto la afiliación disminuyó en 266.362 trabajadores. Nada nuevo en el horizonte. No se genera empleo, se reparte miseria  (...)

La élite política y económica, con una formación académica y un bagaje intelectual en muchos casos inferior a la de sus empleados y electores, en vez de promover el talento, la innovación y el emprendimiento, decidió hace mucho tiempo, para el futuro de nuestros hijos, otra cosa bien distinta. La propuesta del actual ejecutivo para nuestra querida España era muy clara. 

Con ella, los jóvenes españoles bien formados acabarían en el exilio, y el resto ocuparían puestos precarios, temporales, estacionales, entre ellos los de camareros y crupieres de los millones de turistas que vengan a España a tomar sol y playa. Y debo reconocer que lo han conseguido.

 El mercado laboral español recoge los frutos sembrados durante décadas por las élites económicas patrias, básicamente rentistas, dominadas por la interacción de una serie de oligopolios dañinos para nuestra salud. El binomio bancario-inmobiliario, aderezado con distintos monopolios naturales privatizados, ha subyugado, y sigue subyugando, la vida económica de este país. 

Pero para ello contaron con la colaboración, incluso con el diseño, de una parte de nuestra clase política que, en plena ola burbujil, alentó un endeudamiento masivo que hundió definitivamente las esperanzas de futuro de este país. 

Este proceso se agudizó cuando esas mismas élites, durante la Gran Recesión, implementaron un rescate bancario que protegió a los bonistas extranjeros, concediendo además “regalos” varios a diferentes oligopolios, todo ello a costa de los contribuyentes, especialmente los más jóvenes, lo que incremento la deuda pública patria más allá de los estabilizadores automáticos. Sin soberanía monetaria, dicha deuda es insostenible.

 Los factores transitorios que explican la evolución reciente de la economía española se están desvaneciendo. Los efectos positivos tanto de la muy tímida relajación presupuestaria como de la compra de deuda pública por parte de Banco de España se están diluyendo. Si además el euro continúa apreciándose, el panorama se vuelve sombrío.

 Pero la situación se agravaría todavía más si aumentara, como así prevemos, la aversión al riesgo global, ya que en ese caso se desataría, desde un punto de vista estrictamente económico, la tormenta perfecta, con una combinación de crisis de deuda soberana y crisis bancaria. Ello pondría de manifiesto que nuestra economía tiene pies de barro. Entraríamos en la Segunda Fase de la Gran Recesión. 

Y si eso ocurre, (...) las élites volverán a exigir nuevas devaluaciones salariales en nombre de palabra huecas como competitividad y productividad. Y de nuevo tratarán de idear y diseñar la enésima reforma laboral. La pregunta es la de siempre, ¿hasta cuándo los trabajadores, especialmente los  más jóvenes, lo van a permitir?"                         (Juan Laborda, Vox Populi, 07/09/17)

17.5.17

90.000 millones de euros al año es lo que le cuesta a España la corrupción de los 'amiguetes'... según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia

"Decía el poeta colombiano Jorge González Moore en su libro ‘Un día particular’ que la corrupción es causa directa de la pobreza de los pueblos y suele ser la razón principal de sus desgracias sociales. Y así es. 

En España, en concreto, son casi 90.000 millones de euros anuales de desgracias sociales, los casi 90.000 millones que cuestan los delitos de corrupción según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). 

Por eso, al hablar de corrupción, no podemos quedarnos sólo en las causas de la misma, es decir, en la Trama y en el Gobierno del PP como su producto más genuino. Hablar de corrupción exige otro ejercicio de reflexión: el análisis de unas crudas consecuencias que paga la gente.

La corrupción es parte de una lógica de saqueo llevada a cabo por la Trama que se traduce, a nivel social, en la aplicación sistemática de políticas de recortes. Saqueo y recortes no pueden entenderse de forma independiente, son las dos caras de las monedas que enriquecen los bolsillos de la Trama.(...)

Para valorar el impacto en la vida de las personas de esos casi 90.000 millones de euros anuales que cuesta la corrupción, conviene realizar un análisis comparativo. Por ejemplo, con esa cifra se podrían cubrir las partidas destinadas a nivel estatal en los PGE de este año a la dependencia (1.355 millones), a la inversión en I+D+i (6.029 millones) y los gastos en infraestructuras (7.480 millones). Y aún quedarían fondos para cubrir la inversión pública estatal (12.867 millones), la partida destinada a las políticas activas de empleo (5.499 millones) y los gastos de personal del Estado (16.371 millones).

 Cubiertas estas partidas, sobrarían unos 40.000 millones de euros, suficientes para solventar el incremento de gasto público de 19.500 millones que contempla la alternativa a los presupuestos del PP presentados por el GP Confederal Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea. De ellos: 3.500 millones irían destinados al Plan de Renta Garantizada, 1.617 a revalorizar las pensiones contributivas, 1.500 al Plan de Transición Energética y 1.225 millones a un plan de empleo para personas en situación de desempleo de larga duración. 

Con todo y con eso, aún restarían unos 21.000 millones de euros anuales con los que se podría haber evitado la aplicación sistemática de recortes en educación (7.000 millones entre 2009 y 2015) y en sanidad (12.000 millones desde 2009, según estima un informe de la Comisión Europea).  

El coste de la corrupción también se puede valorar a nivel individual, lo que nos cuesta anualmente a cada uno esta lacra: 1.000 euros en impuestos según Gestha.  (...)

La Trama, con la connivencia del Gobierno, va a seguir adelante con su estrategia de saqueo y recortes, haciendo uso para ello de las instituciones y robando a la gente la soberanía popular. Ante esta situación, consideramos una responsabilidad ética presentar una moción de censura en el Parlamento y que la sociedad apoye en la calle, el próximo 20 de mayo, un proceso de rescate de la democracia.

 Porque, en definitiva, ¿qué compraría usted con 90.000 millones de euros anuales? No compraríamos nada, simplemente preservaríamos la dignidad y los derechos de la gente."              (Rafael Mayoral, Público, 11/05/17)