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12.8.25

Las guerras contra las drogas y la CIA, ahora y entonces... es la CIA, con su tráfico de drogas, la que mueve muchos hilos en los Estados Unidos y en otros lugares (Mark Wigg)

 "Las guerras contra las drogas comenzaron hace más de un siglo, cuando Gran Bretaña y Estados Unidos contrabandeaban opio a China. Los chinos perdieron dos guerras intentando acabar con las importaciones de opio. Varias de las mayores fortunas de Estados Unidos se iniciaron o se incrementaron gracias al contrabando de opio a China. Las familias Delano, Astor, Russel, Perkins y Forbes hicieron fortunas creando adicción al opio entre los chinos.

Saltando a la guerra de Vietnam, encontramos que Air America, de la CIA, contrabandeaba opio a los Estados Unidos. Esto permitió a la CIA disponer de millones de dólares para gastar sin tener que pedir dinero o aprobación al Congreso. A esto le siguieron las guerras en Centroamérica, donde la CIA introdujo cocaína en Estados Unidos. Muchas atrocidades fueron consecuencia de estas operaciones en Centroamérica, como el apoyo de Hillary Clinton al golpe de Estado en Honduras. El último presidente de Honduras fue finalmente arrestado y encarcelado por tráfico de drogas; él y Noriega probablemente no querían compartir suficientes ganancias del narcotráfico con la CIA, así que tuvieron que irse.

Más recientemente, la guerra de Afganistán fue una oportunidad que la CIA no podía dejar pasar. En 1999, bajo el régimen talibán, Afganistán prácticamente no produjo opio. Tras la toma de control por parte de Estados Unidos, Afganistán se convirtió en el principal proveedor mundial de opio. Miles de millones de dólares acabaron en manos de la CIA sin que se investigara cómo Estados Unidos permitió que eso sucediera. Esto le dio a la CIA dinero para desestabilizar y derrocar a cualquier país que quisieran.      

Creo que los chinos vieron lo que estaba pasando y decidieron socavar el tráfico de heroína impulsando el fentanilo. El fentanilo se abarató y se hizo tan accesible que la CIA decidió abandonar el comercio de opio afgano. Observe las estadísticas de muertes por sobredosis para ver cómo disminuyeron las muertes por heroína y aumentaron las muertes por fentanilo antes de que nos fuéramos de Afganistán. Un año después de la retirada de Estados Unidos de Afganistán, el país dejó de producir opio/heroína.

 Cuando comprendes que la CIA paga a las empresas de noticias para que publiquen o no publiquen ciertas historias, puedes entender por qué esto no es de conocimiento común. Cuando la gente intenta revelar esta información, sus aviones se estrellan (el senador Wellstone) o se suicidan con dos disparos en la cabeza (Gary Webb). Cuando nos referimos al Estado Profundo, debemos reconocer que es la CIA, con su tráfico de drogas, la que mueve muchos hilos en los Estados Unidos y en otros lugares."

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14.7.25

La «netflixificación» del narco no hace más que edulcorar un fenómeno que avanza a pasos agigantados y que como dijo el presidente colombiano Gustavo Petro, amenaza las democracias latinoamericanas... pero ¿sólo en América latina hay Estados fallidos, gobernantes corruptos, funcionarios corrompidos y malvados ciudadanos sin escrúpulos? Estados Unidos es, por mucho, el mayor consumidor de drogas del mundo, con 12.146.954 personas con trastornos por consumo de drogas en 2021. Le siguen China e India con 7.680.059 y 6.366.010 de personas... De esta manera se puede ver la magnitud del problema, pero en las películas los villanos son mexicanos o colombianos con bigotes, piel tostada y un filtro sepia en medio del desierto... Hoy las mafias apuntan, desean o se concentran en Dubai... Dubai es el “mayor centro global” del comercio ilegal de oro y uno de los principales núcleos del mundo para el tráfico de drogas, el contrabando y la trata de personas... América Latina y el Caribe registran las tasas de homicidios más altas a nivel mundial... Estados Unidos sigue siendo el principal proveedor. Sin embargo, en las últimas décadas surgieron otros focos relevantes como Israel, Turquía y varios países europeos... La corrupción dentro de las unidades militares o fuerzas policiales es una de las principales fuentes de desvío de armas hacia bandas criminales... La tristemente célebre “Guerra contra las drogas” no fue una política fallida ni un error de implementación, fue una apuesta geopolítica para hacer de las drogas un gran negocio global que permitió y permite aceitar los engranajes de este capitalismo tardío donde bancos, financieras, contadores, abogados, empresarios y otros tantos forman parte de un esquema que se quieren desentender cuando las balas pican cerca (Nicolás Centurión)

 "Mucho encandilan y obnubilan los nombres del Chapo Guzmán, Pablo Escobar, Sebastián Marset, Griselda Blanco “La reina de la cocaína”,  porque sus historias épicas, dramáticas, harto propagandeadas y dulcificadas por ciertos actores de la comunicación, son bien recibidas por un sector del público que ve de lejos lo que pasa con el narcotráfico y por el otro sector que lo vive, lo padece y lo sufre día a día, que lo tiene naturalizado y anestesiado para poder llegar a final de mes.        

Sin embargo, no se trata de nombres propios, apellidos con marca ni apodos llamativos, sino de estructuras criminales que parecen estar al margen de la legalidad, pero que aunque usted no lo crea, conviven muy bien con lo legal y con el sistema en el que vivimos. La netflixificación de las vidas narco en cualquier plataforma -o en el noticiero del mediodía- no hace más que edulcorar un fenómeno que avanza a pasos agigantados y que como dijo el presidente colombiano Gustavo Petro, amenaza las democracias latinoamericanas.

Podemos generar un consenso -hasta cierto nivel- que el narco genera desgracias, asesina a mucha gente, provoca violencia, corrompe funcionarios y más. A todos nos impresiona y nos abruman las matanzas, lo espectacular y lo morboso muchas veces de toda esta maquinaria. Pero de las más desastrosas masacres todos nos conmovemos; ahora, no puede ser solamente que estos crímenes rompan con la convivencia y desgarren una comunidad que vivía pacíficamente como si de fenómenos extraños, ajenos e importados se tratase. Como si una invasión de extraterrestres emergiera de una narrativa totalmente distinta al diario vivir.

Si no se comprende que el fenómeno del narco brota del compost bien macerado de nuestra sociedad, que crece al borde de las alcantarillas, que se desarrolla a la vera de ríos contaminados por multinacionales y que se multiplica por el despojo de la desigualdad, vamos a seguir viendo a la exponencial ebullición del narco como algo que no nos pertenece, no nos toca y que una solución tan ajena como su aparición es la única que nos puede salvar: un milagro, un mesías o una ley mágica.

Estados diligentes

La carta del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset con sus amenazas, avisos y peticiones, recorrió los medios de Latinoamérica. El video del atentado contra el candidato de la derecha colombiana Miguel Tubay Uribe fue viral en redes.

Asimismo, los homicidios de fiscales y la creciente violencia en Ecuador, las toneladas de cocaína que pasan por los puertos de Montevideo -en Uruguay- provenientes de Paraguay, los cárteles mexicanos y el fentanilo, el Primer Comando de la Capital de Brasil dominando el mercado sudamericano y sirviéndose de la coca boliviana, el Tren de Aragua desde Venezuela esparciendo su organización hacia el sur pasando por Perú y bajando hasta Chile. Argentina y los Monos en Rosario, el Tigre y su frontera fluvial con Uruguay. Hasta Haití, centenariamente vilipendiada, es usada como plataforma por y para los narcos.

Estos son apenas titulares recientes del cotidiano acontecer de los países de la región, pero ¿sólo En América latina hay Estados fallidos, gobernantes corruptos, funcionarios corrompidos y malvados ciudadanos sin escrúpulos?

Destino

Estados Unidos es, por mucho, el mayor consumidor de drogas del mundo, con millones de adictos más que sus competidores más cercanos, India y China. El Informe Mundial sobre la Cocaína de la ONU muestra las zonas de carga de cocaína en Sudamérica y las rutas que siguen hacia Estados Unidos y Europa.

Si vemos las cifras, Estados Unidos lidera ampliamente el ranking mundial con 12.146.954 personas con trastornos por consumo de drogas en 2021. Le siguen China e India con 7.680.059 y 6.366.010 de personas respectivamente. Si desgranamos un poco más y observamos estas cifras, pero por trastorno de consumo de drogas, cada 100.000 habitantes, las cifras quedarían así: Estados Unidos primero 3500, China con 542 e India con 435. De esta manera se puede ver la magnitud del problema, pero en las películas los villanos son mexicanos o colombianos con bigotes, piel tostada y un filtro sepia en medio del desierto.

Hoy los enfrentamientos en Estados Unidos por el hostigamiento a los inmigrantes y sus deportaciones son noticia en todo el mundo. Los latinoamericanos son los malos, hay que expulsarlos del país de la libertad y siempre el hegemón de turno tendrá un bufón de corte que haga de verdugo y depósito a la vez. En este caso es Nayib Bukele, presidente de facto de El Salvador; donde casualmente  parece ser uno de los buenos a los ojos de Estados Unidos y recibe amablemente a los deportados.

Parece que el problema del narco en El Salvador está desterrado y hemos llegado a leer titulares como este: “El Salvador es el país más seguro del hemisferio occidental.” Por otro lado, una investigación de El Faro develó la connivencia de líderes narcos con Bukele para maquillar las cifras de homicidios y mitigar la violencia en las calles.

Todo esto transversalizado y conectado con mafias europeas y sus cargamentos bien recibidos por los gringos del norte, que DEA mediante organizan, distribuyen y cada tanto condenan a algún latino con cara de malo en alguna lista con recompensa para que parezca que combaten al narco.

En el medio del mundo narco

Pero nos falta medio globo terráqueo. Hoy las mafias apuntan, desean o se concentran en Dubai. Medio Oriente, tan nombrado en estos días y hace décadas por sus conflictos bélicos, parece que en ciertas coordenadas geográficas las bombas y los misiles pasan de lejos. Aunque el dinero abunda, parece que los controles de su origen no. Lo ampuloso y la obscenidad de la abundancia se dan la mano con la impunidad en un rascacielo de algún emirato.

Elizabeth Dickinson, analista de Crisis Group, explica que esa presencia de narcos es relativamente reciente, en los últimos cinco años, o menos. “Allá hay un mundo del crimen organizado de cuello blanco. Muchos financieros, inversionistas o personas tienen influencia y pueden organizar cargamentos, pero que no necesariamente hacen parte de una estructura única que les permita trabajar en conjunto”, señala.

“Los asesinos buscan que nos matemos entre nosotros, debilitar el Estado y avanzar sobre sus controles a la economía ilícita. Dentro de la junta del narcotráfico con asiento en Dubái y Colombia, están las personas que yo mostré con nombre propio al país”, sentenció el presidente de Colombia Gustavo Petro.

El presidente ha insistido en que se trata de capos que controlan el crimen en Colombia bajo las órdenes de Julio Lozano Pirateque, alias Patricia, un esmeraldero que reside en el país árabe y es rival del fallecido zar Víctor Carranza. También ha señalado a la Junta de estar detrás del asesinato del fiscal paraguayo Marcelo Pecci en Cartagena de Indias, en 2022, y de los homicidios calcados en Bogotá de dos esmeralderos, Juan Sebastián Aguilar, Pedro Pechuga, y Hernando Sánchez.

En los últimos cinco años, se han registrado varias capturas en Dubái de personas relacionadas con una red de organizaciones de tráfico de drogas, conocida por la policía europea como un “supercartel”.

La primera fue en 2019, cuando las autoridades arrestaron al traficante neerlandés-marroquí Ridouan Taghi, implicado en seis asesinatos en Países Bajos. Luego, capturaron a un traficante italiano vinculado a la mafia Camorra, a un presunto traficante panameño que organizaba envíos desde los puertos de Panamá hacia Europa, y a dos hombres ligados al clan irlandés Kinahan, uno de los cuales, Sean McGovern, era supuestamente el número dos de la organización, según un informe de Insight Crime.

En 2021 las autoridades de Emiratos Árabes Unidos (EAU) arrestaron a Sebastián Marset, cuando ingresó a dicho país con un pasaporte paraguayo apócrifo. Contactó a las autoridades uruguayas (del gobierno de Luis Lacalle  Pou) y obtuvo rápidamente un nuevo pasaporte, lo que permitió su liberación. Desde entonces se encuentra prófugo. En 2023, su pareja, Gianina García Troche, fue arrestada en Madrid tras llegar desde los Emiratos y hoy se encuentra recluida en Paraguay.

Dubai es el “mayor centro global” del comercio ilegal de oro y uno de los principales núcleos del mundo para el tráfico de drogas, el contrabando y la trata de personas, según un informe de 2023 del Centro de Terrorismo, Crimen Transnacional y Corrupción de la Universidad George Mason, que también indica que Dubai cumple un “papel significativo” en el negocio global de las empresas offshore, lo que la convierte en un centro importante para el lavado de dinero. El escaso control sobre el sector inmobiliario proporciona a los criminales amplias oportunidades para blanquear capitales.

En abril de 2024 Vanda Felbab-Brown escribió un artículo en el Foreign Affairs titulado “Oriente Medio está inundado de drogas” y señala a Captagon como la nueva droga de moda de las élites.

“Durante la última década, Oriente Medio se ha visto inundado de captagon. Esta droga, una mezcla de anfetaminas y cafeína, se ha vuelto especialmente popular en Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, donde trabajadores y fiesteros la consumen para combatir el hambre y el sueño. Ha conquistado a ambos países, así como a toda la región. Hace veinte años, casi nadie en Oriente Medio consumía captagon. Hoy en día, es más barata y está más disponible en la región que el alcohol.” destaca Felbab-Brown.

Pero para que estos señores de cuello blanco disfruten, en otro rincón del mundo llamado Latinoamérica y el Caribe se apilan los cadáveres.

Las armas las carga el diablo y se fabrican en EEUU

Fiscales, candidatos, políticos, periodistas, enfrentamientos entre bandas y civiles. Todas estas muertes tienen un denominador común, las balas y armas con las que son ajusticiados. ¿De dónde vienen esas armas?  El informe del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) revela que Estados Unidos sigue siendo el mayor exportador de armas del mundo, con entregas a un total de 107 países entre 2020 y 2024.

«Estados Unidos ocupa una posición privilegiada en materia de exportación de armas. Con un 43 %, su participación en las exportaciones mundiales de armas es más de cuatro veces superior a la del siguiente mayor exportador, Francia», afirma el informe.

América Latina y el Caribe registran las tasas de homicidios más altas a nivel mundial. Las armas de fuego han sido protagonistas en la expansión de este fenómeno. Según datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), estuvieron presentes en casi el 70 % de los casos.

Estados Unidos sigue siendo el principal proveedor. Sin embargo, en las últimas décadas surgieron otros focos relevantes como Israel, Turquía y varios países europeos. Estos actores han ganado peso en el comercio de armamento hacia América Latina, señala Lucas Paulvinoch, alumno del Máster Profesional de Analista Criminal y Criminología Aplicada de LISA Institute.

La operación Trigger IX, celebrada del 12 de marzo al 2 de abril de 2023 por Interpol, sirvió para poner de manifiesto los vínculos entre las armas de fuego ilícitas y la fabricación y el tráfico de drogas, y se saldó con la incautación de 203 toneladas de cocaína y otras drogas por un valor total aproximado de 5.700 millones de dólares estadounidenses, y de 372 toneladas de sustancias precursoras de drogas.

Sobre el terreno, las operaciones coordinadas permitieron desmantelar 20 grupos de delincuencia organizada, y detener a miembros del Primeiro Comando da Capital, Mara Salvatrucha y del cártel de los Balcanes, todos ellos implicados en delitos de tráfico de armas de fuego.  En Uruguay, las autoridades incautaron más de 100.000 piezas de munición que dos europeos traficaban a escala internacional, en la que fue la incautación de mayor envergadura del país hasta la fecha.

Uruguay con 34,66 armas por cada 100 habitantes, es el país que encabeza por lejos el ranking de los países latinoamericanos (casi duplicando al segundo país de la región con más armas, Venezuela) y empatando con Canadá. Está muy lejos, eso sí, de EEUU, donde hay más de 120 armas por cada 100 habitantes.

A excepción de Brasil, los países de la región aprovisionan a sus fuerzas armadas y de seguridad por vía de la importación. La corrupción dentro de las unidades militares o fuerzas policiales es una de las principales fuentes de desvío de armas hacia bandas criminales.

Las armas las carga el diablo, se fabrican en Estados Unidos, las trafica alguna banda criminal europea, las distribuye alguna fuerza de seguridad local, las dispara un pequeño ladrón que saldrá en todas las noticias y los casquillos rebotarán en la vereda de algún barrio periférico de alguna ciudad de Latinoamérica. El pecho lo puso algún laburante y la rueda sigue girando.

La tristemente célebre “Guerra contra las drogas” no fue una política fallida ni un error de implementación, fue una apuesta geopolítica para hacer de las drogas un gran negocio global que permitió y permite aceitar los engranajes de este capitalismo tardío donde bancos, financieras, contadores, abogados, empresarios y otros tantos forman parte de un esquema que se quieren desentender cuando las balas pican cerca." 

(Nicolás Centurión – Centro Latinoaméricano de Análisis Estratégico (CLAE), Estrategia.la, 16/06/25

21.1.24

A cocaína, allea á inflación: de custar máis de 30.000 euros o quilo fai un par de anos a estar por debaixo dos 20.000 agora

 "Neste comezo de ano todos os galegos e galegas estamos mirando de reollo aos nosos salarios, que permanecen conxelados mentres todos os produtos básicos para vivir ascender de prezo. Comprar no supermercado todas as semanas xa é un artículo de luxo para moitos petos, igual que poder usar as autopistas ou darse o capricho de ir de vacacións, así como poñer o radiador durante todo o inverno ou ter as luces de Nadal acesas toda a noite. O custe da vida, innegablemente, subiu sobremaneira. Pero hai unha cousa que se mantén allea aos incrementos do IPC: a cocaína. Unha substancia perxudicial para a saúde das persoas e para todo o noso sistema social é cada vez máis accesible e, nun mundo agobiado por chegar a fin de mes onde a ansiedade e a depresión están cada vez máis presentes nos fogares, que nos fai pensar que non haberá cada vez máis xente que busque nesta droga unha forma de evasión? A preocupación é real e actuar xa é o único que pode frear esta lacra.

 Dende a Fundación Galega contra o Narcotráfico, o seu xerente, Fernando Alonso, explica que "a devaluación do prezo da cocaína é un indicador moi claro da sobreoferta que estamos a sufrir". "O prezo da cocaína baixou case ao 50 %, ou xa está moi preto deses rexistros", asegura, apuntando que "un quilo de cocaína fai un par de anos custaba uns 32.000 ou 34.000 euros, e agora está polos 19.000 ou 20.000, unha baixada tremenda que evidencia que hai moitísima oferta". Para Alonso, "non deixa de ser algo paradóxico nestes tempos onde a inflación está tan presente, pois a todos nos custa un diñeiral ir ao supermercado, mentres que a cocaína, pola contra, é a única substancia que baixou o seu prezo". E isto foi posible grazas ao supertráfico da substancia, que abaratou a droga ao haber máis oferta para satisfacer, polo momento, á mesma demanda.

O temor, dado estes baixos prezos, é que "esa redución de prezos do mercado se traslade ás rúas, a pesares de que polo momento non se trasladou en toda a medida". E é que, como evidencia Alonso, "se hai máis droga e esta está máis barata, a reacción directa é que, evidentemente, haberá máis consumidores e máis adiccións". E este maior consumo non só provocará a destrución de vidas de persoas e das súas familias, senón tamén un aumento no número de accidentes de tráfico, no fracaso escolar e baixo rendemento dos menores e mesmo nos casos de violencia de xénero, pois "cantos salvaxes que agreden e chegan a matar ás súas mulleres consumiron droga antes de facelo?", pregúntase o xerente da Fundación Galega contra o Narcotráfico. Con todo isto enriba da mesa, a conclusión está clara: "Hai que traballar contra a oferta de forma decidida e poñer as bases para fomentar a prevención, crear outro modelo de ocio e outra forma de usar o tempo libre que non nos leve a estes consumos ou situacións que estamos a sufrir". 

"COLABORACIÓN INTERNACIONAL, OS CÁRTELES NON COÑECEN DE FRONTEIRAS"

A día de hoxe a oferta de droga é tal que todas as bandas están interesadas en introducila en Galicia en grandes cantidades e de todos os xeitos, por terra, mar e aire. A cousa adquire tal dimensión que para as autoridades resulta moi complicado, cos efectivos existentes, detectar os novos métodos e artimañas empregados polos narcotraficantes. Alonso apunta, por exemplo, aos narcosubmarinos, tamén coñecidos como semisumerxibles, porque "dende logo son algo novo aquí e non estamos preparados para combatilos, polo que debemos dotarnos tecnoloxicamente para poder facelo". Ademais, asegura que para facer fronte a esta lacra "hai que fortalecer a colaboración internacional", pois "gran parte dos alixos que coñecemos o pasado 2023 derivan da labor de investigación da Policía, a Garda Civil, Aduanas e axencias internacionais como a DEA ou os servizos de intelixencia colombianos".

Hai que ser conscientes de que este tipo de transportes, xa sexan pesqueiros ou semisumerxibles, saen de Sudamérica e cruzan o océano para chegar a Europa. Os sistemas legais dos países de Sudamérica son moi diferentes aos nosos e ás veces atópanse liñas vermellas, pero "a colaboración entre administracións é necesaria", porque, como recorda Alonso, "os cárteles da droga non coñecen de ningún tipo de fronteiras nin limitación nin barreiras". "Os cárteles organizan o transporte e póñense de acordo entre participantes de diferentes países dunha forma moitísimo máis áxil da que o fai a policía e a xustiza de cada país e os propios gobernos", afirma o xerente da Fundación Galega contra o Narcotráfico. Así que, agora que é tempo de eleccións en Galicia, e a pesares de que a modificación da lexislación debería darse máis a nivel estatal, o certo é que dende a comunidade tamén se poden facer cousas e os políticos deben implicarse na cuestión.

O 20 % DA HEROÍNA QUE CHEGA A GALICIA, QUÉDASE PARA CONSUMIR EN GALICIA

Fronte á baixada de prezo da cocaína, está a suba do da heroína. Os narcotraficantes que operan en Galicia teñen menor inventario desta droga, aínda que cada vez chega tamén en maiores cantidades á comunidade, sendo o seu destino final a propia Galicia ou ben o norte de Portugal. En concreto, é o país veciño o que ten un maior problema neste senso, pola alta demanda deste produto que procuran desesperadamente os toxicómanos. E é que o problema dos adictos á heroína que sacudiu a España na década dos 80 trasladouse ao territorio luso. Así o confirman dende as Unidades de Droga e Crimen Organizado (UDYCO), do Corpo Nacional de Policia. Un dos grupos máis activos na loita contra o narcotráfico atópase na provincia de Pontevedra. No último ano realizáronse ata catro grandes operacións co obxectivo de sacar quilos e máis quilos de heroína da circulación. E é que Pontevedra leva anos no foco das organizacións criminais. É unha zona de entrada da droga tanto para a Península como para Europa.

A heroína chega por carretera dende Países Baixos principalmente. Tamén ten chegado dende Turquía, Irán e Afganistán. Grazas á labor das forzas e corpos de seguridade do Estado, as operacións de incautación lograron deixar moi desabastecido ao mercado da heroína en España. Tal é a situación que ante a escaseza de oferta, o prezo dispárase, superando por moito ao doutras substancias como a propia cocaína. Se fai uns anos o prezo da heroína era menor ao da cocaína, na actualidade a tendencia é a inversa: o quilo de heroína pasou de custa uns 19.000 euros hai un par de anos a chegar agora aos 26.000. E aínda que a metade da substancia que chega a Galicia remata en territorio portugués, unha cantidade importante, ao redor do 30 %, acaba en Madrid e, aproximadamente, o 20 % quédase en Galicia.

COCAÍNA: DOS 263 EUROS POR GRAMO DE AUSTRALIA AOS 3 DE BOLIVIA

En Estados Unidos, segundo os datos do último Informe Mundial sobre Drogas da ONU (2022), o prezo medio da cocaína é de 120 dólares por gramo. En Bolivia, de 3 dólares por gramo; en Costa Rica e México, 14 dólares. Sen embargo, en Rusia o prezo medio da cocaína é de 95 euros por gramo. En Xapón, custa uns 130 euros; na China, 128 dólares; e en Australia, de 263. En Europa o prezo medio é duns 74 euros: en Alemaña é de 89 dólares; en Francia, de 77; nos Países Baixos, de 62; e en Reino Unido, de 95. En España, está aínda máis barata que na media da UE, a uns 60 euros por gramo.

HEROÍNA: DOS 390 DÓLARES POR GRAMO DE EE.UU. AOS 20 DE PORTUGAL

En Estados Unidos, tamén segundo os datos reflectidos no último Informe Mundial sobre Drogas da ONU (2022), o prezo medio da heroína é de 390 dólares por gramo e en Irlanda de 212 euros por gramo. En Brunei chega á frioleira de 1.330 dólares o gramo. Sen embargo, en Portugal o prezo medio da heroína é de 20 euros por gramo, moi semellante ao custe de Israel. En Nova Zelanda supera os 650 dólares. En Xapón, un gramo de heroína custa en torno a 200 euros o gramo. En Europa o prezo medio ronda os 50 euros por gramo na zona euro. En España o custe é algo maior, duns 60 euros por gramo."           (Galicia Confidencial, 18/01/24)

23.10.23

Camino del narcoestado... El negocio de la droga alcanza niveles históricos en España con más de 8.000 millones de euros al año

 "El consumo de narcóticos se ha disparado en España hasta niveles históricos y netamente superiores a los de etapas recientes de abundancia de sustancias, como la de la irrupción de las drogas de diseño y la popularización de la cocaína en los bakaladeros 90, o de dinero, como la de la burbuja inmobiliaria del cambio de siglo.

Según la clasificación del gasto en consumo final de los hogares por finalidad que elabora el INE (Instituto Nacional de Estadística) dentro de las Cuentas anuales no financieras de los sectores institucionales, el volumen de negocio de los traficantes se disparó el año pasado hasta los 8.222 millones de euros

 Esa cifra, que el INE da como "avance" a falta de acabar de hilar más fino, supone un aumento de más de diez puntos sobre los 7.434 millones estimados para el año anterior, en el que el gasto en ese tipo de sustancias superaba los 7.000 millones de euros por segunda vez en la historia.

 Ese registro supera en casi 1.900 millones al que se daba hace una década, en plena gran recesión y del proceso de empobrecimiento de los hogares que conllevó, especialmente intenso en el caso de España por la devaluación salarial que acometieron los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, y se mantiene en horquillas de hasta 3.500 y 2.500 frente a, respectivamente, los del último lustro del siglo anterior y los de la burbuja.

Ese volumen de gasto supone la estimación más aproximada al del negocio de los traficantes, ya que refleja las compras finales, las del menudeo. Se acerca, según los datos del propio INE, al de las empresas farmacéuticas, que un año antes se situaba en 8.836, y prácticamente duplica el de las industrias extractivas, que era de 4.120.

Por la parte del consumo, esa factura de 8.222 millones de euros se queda en la mitad del gasto en telefonía (16.306 en el servicio, 18.659 si se incluye la compra de terminales) y se sitúa casi cuarenta puntos por debajo del que genera el tabaco (13.404) y a algo menos de veinticinco del que ocasionan las bebidas alcohólicas (10.601) o las vacaciones (10.473).

Sin embargo, al mismo tiempo, resulta netamente superior al de los aparatos y programas informáticos y audiovisuales (6.002 millones anuales), al de los electrodomésticos (5.541) o al que genera cualquiera de las etapas de la enseñanza por separado.

El mortífero año de los confinamientos

¿Y a qué puede deberse un aumento del gasto en drogas de semejante magnitud tras la pandemia?

Los registros de fallecimientos en 2021 y 2022 fueron de 959 y 878 respectivamente

En realidad, los confinamientos y las restricciones en las actividades de ocio, por una parte, y por otro la menor disponibilidad de dinero por el parón de la actividad económica redujeron el gasto en narcóticos, aunque tampoco tanto: la cifra fue prácticamente similar a la de 2019 (6.691 millones por 6.702), mientras lo que crecía de manera notable eran las consecuencias de su consumo.

El récord de muertes contabilizadas por "envenenamiento accidental por psicofármacos y drogas de abuso", con 974 casos, no ha sido superado en los dos años posteriores, en los que, con un gasto en narcóticos netamente superior, los registros de fallecimientos fueron de 959 en 2021 y de 878 en 2022.

Lo que sí se mantienen son algunas de las tendencias que comenzaron a registrarse en vísperas de la pandemia, como el aumento del tráfico y el consumo de opiáceos, especialmente la heroína; la inundación de cocaína, a menudo de bajo precio como consecuencia de la superproducción en Latinoamérica y la necesidad de los cárteles de colocar el género, y la llegada de nuevas sustancias, frecuentemente de precios más elevados y con cierto sello elitista.

Ese sería, junto con la incipiente entrada del mortífero fentanilo pese a la existencia de controles mucho más estrictos que en EEUU para su manejo, el cuadro general del mercado interior de la droga en España.

Más de 600.000 consumidores habituales de cocaína

En torno a 620.000 personas serían consumidores habituales de cocaína

"En los últimos años ha habido un aumento del tráfico de opiáceos, como la heroína, y este año está habiendo envíos muy potentes de cocaína hacia el mercado europeo, tanto por España como por los puertos de Amberes y Roterdam", señalan fuentes policiales, que apuntan a "un aumento de la producción" en sus zonas de origen, básicamente en Latinoamérica.

La superproducción de cocaína, a la que también se refieren los informes de la ONU, está llevando a aumentos "incluso forzados" de las remesas. También a una bajada de los precios en los escalones previos al menudeo y a la habilitación por parte de las organizaciones de almacenes en África ante la desmesura que la oferta está adquiriendo frente a una demanda que crece, pero no tanto.

La última edición del Informe EDADES del Ministerio de Sanidad refleja, con datos de 2022, tendencias crecientes o sostenidas tras haber crecido en los últimos cinco años para el consumo de anfetaminas, éxtasis, heroína, alucinógenos y cocaína y solo líneas bajistas en el éxtasis líquido o GHB y en el speed.

Un 2% de la población de 15 a 64 años, es decir, en torno a 620.000 personas, serían consumidores relativamente habituales de cocaína, dos tercios de ellos con frecuencias inferiores al mes, mientras otros 6,4 millones (21%) lo serían de carácter esporádico.

Nuevas drogas para ricos y para pobres

Junto con esos narcóticos clásicos, comienza a menudear en España el consumo de nuevos estupefacientes, frecuentemente de mayor precio al llegar precedidos de denominaciones mercadotécnicas reforzadas con leyendas sobre su uso por parte de las elites de algunos países.

Ocurre con las latinoamericanas en el caso del tusi (estimulante) o cocaína rosa, que en realidad es una disparatada mezcla de ketamina -un sedante de uso veterinario que llega a provocar disociación mental-, con estimulantes como la metanfetamina y la cafeína. Y con las magrebíes en el del karkubi, una mezcla de harina de hachís con clorazepam (una benzodiacepina sedante) de efectos alucinógenos a la que en ocasiones se añade pegamento.

La primera, a cien euros el gramo para esnifar, está calando en ambientes potentados. La segunda, a entre tres y cinco euros la pastilla, entre los de menor poder adquisitivo, especialmente a partir de los confinamientos, que llevaron a reorganizar sus hábitos tanto a traficantes como a consumidores ."                (Eduardo Bayona, Público, 15/10/23)

28.8.23

La industria alemana del cannabis puede reportar al Estado hasta 4.700 millones anuales y generará 26.000 empleos en el sector

 "Fumando porros y una cachimba, sonrientemente, sentados en un banco. Así presentaba hace unos días el semanario Der Spiegel, de línea editorial más bien progresista, al canciller alemán Olaf Scholz, su vicecanciller y ministro de Hacienda, el político liberal Christian Lindner, y la jefa de la diplomacia germana y lideresa de Los Verdes, Annalena Baerbock. 

 En las páginas de la revista, un nutrido reportaje sobre la legalización del cannabis para uso recreativo en Alemania, daba una excusa perfecta para presentar así a ese trío de políticos clave del Ejecutivo alemán. La legalización es algo que se da por hecho, a corto plazo, en la primera economía europea, en un movimiento que emularía lo que ya está vigente en California (Estados Unidos), Uruguay o Canadá, y que algunos creen que puede crear un efecto dominó en todo el continente

 La medida es un compromiso del gobierno de coalición. En el contrato que firmaron tras las elecciones generales de 2021 el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), la formación de Scholz, Los Verdes y el partido liberal (FDP) figura que el Gobierno tripartito que lidera el canciller iba a legalizar la marihuana para uso recreativo. En dicho texto, los tres partidos se comprometían a introducir la “venta controlada de cannabis a adultos para su consumo en tiendas autorizadas”.

Ese anuncio supuso, para muchos, el acicate definitivo para imaginar nuevos negocios con la marihuana en suelo germano. El cannabis para uso médico se autorizó en Alemania en 2017, en tiempos de la canciller conservadora Angela Merkel. A finales de junio de 2022 terminó el proceso de consulta de cinco sesiones con expertos en salud, economistas y productores de cannabis. Esto supuso el pistoletazo de salida de una carrera de obstáculos legales y regulatorios que dio un paso trascendental el pasado 16 de agosto, cuando el Ejecutivo germano aprobó un proyecto de ley para legalizar el cannabis con uso recreativo.

 La propuesta estipula que los ciudadanos podrán adquirir un máximo de 50 gramos de la droga al mes a través de asociaciones creadas para este fin, en cuyas instalaciones estará prohibido el consumo. Está previsto que la norma llegue al Parlamento en septiembre, con vistas a su entrada en vigor antes de 2024.

Los expertos ya han echado cuentas sobre el impacto económico que puede tener esta medida en la compleja maquinaria económica teutona. Un economista como Justus Haucap, de la Universidad de Düsseldorf, ha calculado que la legalización del cannabis recreativo en Alemania generará 26.000 empleos en el sector.

Además, para el Estado germano, la actividad regulada de la marihuana recreativa generará unos ingresos de hasta 3.400 millones de euros, según recogía el Der Spiegel en su gran reportaje sobre el empeño del Gobierno alemán en producir una ley que suponga la legalización de esta sustancia más allá del área médica.

En el portal de estadística alemán Statista señalan que los ingresos anuales para el Estado germano podrían ser incluso mayores. Hablan de una cifra que también ha manejado Haucap, de 4.700 millones anuales, que incluye, entre otras cosas, los impuestos al cannabis legal, los impuestos a la comercialización de esa marihuana y el valor económico generado por los salarios del sector y las empresas de esta nueva industria, que aún está por surgir.

Las tiendas autorizadas, por lo que ha trascendido del proyecto de ley que tiene el Ejecutivo de Scholz, serán clubes o asociaciones de consumidores que tendrán que conseguir licencias de las autoridades para poder hacer sus adquisiciones de marihuana, pudiendo así ponerla a disposición de sus miembros.

 El mercado al que ofrecer esta droga en Alemania, el país más poblado de Europa y considerado el motor económico del 'viejo continente', es más que considerable. Hay estimaciones según las cuales hasta cuatro millones y medio de alemanes han fumado marihuana una vez al año, como mínimo.

“Miles de millones”

En el lado de la oferta, hay que tener en cuenta que en Alemania ya se contaban el año pasado 889 explotaciones agrícolas con cultivo comercial de cáñamo, según las cuentas de la Asociación de Empresas del Cannabis (BvCW, por sus siglas alemanas). Desde este sector se viene señalando a Scholz y compañía que la legalización para usos recreativos será un negocio de “miles de millones de euros”. Así lo ha dejado dicho al diario Bild, por ejemplo, Lars Müller, CEO de Synbiotic SE. Esta firma del sector del cannabis teutón es una de las más destacadas a nivel europeo.

 No sólo hay que tener en cuenta la producción de cannabis. Hay toda una industria de productos asociados al cuidado de las plantas que puede acabar generando muchos beneficios. Sobre todo, teniendo en cuenta que en los planes del Ejecutivo germano figura la posibilidad de que toda persona que quiera podrá tener hasta tres plantas de marihuana para el autoconsumo en su casa. Con la legalización del uso recreativo del cannabis de Scholz, toda persona en Alemania podrá llevar encima hasta 25 gramos de marihuana.

De acuerdo con el proyecto de ley de la coalición que lidera Scholz, aunque los haya que puedan pensar en “días dorados” para la industria del cannabis tras su legalización para uso recreativo, lo cierto es que el negocio también tendrá sus límites.

No toda la marihuana será legal. A diferencia de la situación actual, donde se puede adquirir en tiendas especializadas sin receta médica un cannabis con 0,2% o menos de THC – principal psicoactivo que contiene el cannabis –, la legalización de Scholz y compañía establece un límite a ese porcentaje. Lo sitúa en un 10%. Esto significa que los usuarios que quieran tener acceso a cannabis con más de un 10% de THC tendrán que recurrir al ilegal mercado de la droga donde hoy por hoy se vende este tipo de marihuana. 

 Otros límites están relacionados con la propia legalización de una sustancia que, como toda droga, puede resultar peligrosa. De ahí que Scholz y compañía estén pensando en emplear, para 2024 – año en que se supone será efectiva la legalización – hasta 6.000 millones de euros en programas de prevención, campañas de comunicación y sesiones informativas sobre los peligros asociados al cannabis, según recoge Der Spiegel.

En dicha revista se presenta, además, un sondeo según el cual un 45% de la población alemana está en contra de la legalización. Un 40% está a favor, mientras que un 15% no sabe cómo posicionarse. El también socialdemócrata Karl Lauterbach, ministro de Sanidad de Scholz, parece estar en el primero de esos grupos. En la portada que pintaba bien colocados a Scholz y sus socios de Gobierno, Lauterbach le da fuego al canciller. Parece hacerlo de mala gana."                  (Aldo Mas, eldiarioes, 26/08/23)

25.6.21

Así han conquistado los narcos el corazón logístico de Europa: "Es peor de lo que crees"... Holanda en el centro europeo de distribución de drogas... En Róterdam, los narcos controlan todas las etapas del proceso logístico... lo peor es la la “corrupción”, los sobornos a los funcionarios de aduanas que se encargan de decidir qué contenedores deben pasar por el escáner

 "El tráfico de cocaína a través del puerto de Róterdam venía creciendo en los últimos años, pero la pandemia de coronavirus no hizo más que disparar el negocio. (...)

Estos datos convierten a Holanda en el centro europeo de distribución de drogas, una posición reforzada por ese atracadero, el más grande y moderno de Europa, por donde también llegaron el año pasado 22 kilos de metanfetamina, 54 de heroína y 748 de marihuana. 

 En Róterdam, los narcos están infiltrados en todas las etapas del proceso logístico, según admite el jefe policial del puerto, Jan Janse, quien desde 2014 tiene la responsabilidad de perseguir los delitos que se cometen en el embarcadero. “Antes hacían un agujero en la cerca o entraban a la zona del puerto escondidos en una caja, sacaban las bolsas de cocaína de un contenedor y se marchaban. Ahora los narcotraficantes controlan todo el proceso logístico”, reconoce. La situación “es mucho peor de lo que la mayoría de la gente cree” porque sus agentes están “casi a diario” resolviendo casos relacionados con drogas. (...)

Pero más allá de quienes se cuelan en las dependencias del puerto, una de las principales preocupaciones de las autoridades holandesas es la “corrupción”, los sobornos a los funcionarios de aduanas que se encargan de decidir qué contenedores deben pasar por el escáner. Los narcos también se infiltran dentro de las empresas propietarias de los barcos, consiguiendo incluso el “código PIN”, una combinación de letras que sirve como prueba de propiedad de un contenedor y da derecho a recibirlo en el puerto. Con ese código, un conductor cualquiera puede cargar el contenedor en un camión y sacarlo del embarcadero. La ayuda desde dentro es primordial y ocurre con frecuencia, dice Janse al diario 'NRC'.

 En los últimos dos años, los narcos robaron 220 códigos como mínimo, y es solo el dato detectado por la policía portuaria. Además, en otras ocasiones, tienen la legislación de su parte: debido a las leyes internacionales, los barcos saben que pasarán por el escáner cuando aún están en el mar de camino al puerto, lo que permite a las bandas de narcotraficantes vaciar el contenedor a tiempo. Tienen cinco días para pasar por seguridad desde que llegan a puerto, suficiente para dejar vacío el contenedor. (...)

El Gobierno holandés acaba de prometer casi siete millones de euros adicionales para combatir la delincuencia organizada subversiva en este puerto y en el aeropuerto Schiphol de Ámsterdam. Se invertirán en tecnología y en formación del personal para estar más alerta porque la pandemia no ha hecho más que sacar a la luz un problema que siempre han intentado denunciar las autoridades locales.

Y la preocupación no se limita a Róterdam o a Schiphol, porque las mafias buscarán alternativas para que la mercancía que cruza el Atlántico pueda entrar en la Unión Europea. Una investigación encargada por la policía holandesa ha lanzado esta semana una advertencia sin precedentes: ahora que los controles en Róterdam se están intensificando cada vez más, toda la zona del Canal del Mar del Norte, desde el área de IJmuiden hasta el puerto de Ámsterdam, amenaza con convertirse en una ruta de contrabando extremadamente atractiva para los delincuentes. (...)

El puerto de Róterdam está mucho más protegido que la zona de Holanda Septentrional, donde la seguridad está mucho más fragmentada e involucra varios municipios, fuerzas policiales y autoridades, lo que hace menos efectiva la lucha por aislar a los criminales. El propio ministro Grapperhaus ha admitido que los delincuentes “intentan traficar con drogas con ayuda interna” de los funcionarios y se necesita “unidad” contra el narcotráfico.

La pandemia de las drogas

Europol ya ha confirmado que el narcotráfico sigue siendo el “negocio delictivo más importante” para las mafias durante esta pandemia, y Eurojust ha recordado que este negocio está “creciendo con fuerza de forma general” y tiene un valor estimado de mercado de unos 30.000 millones de euros. Ambas organizaciones europeas están en alerta y cargadas de casos relacionados con el narcotráfico. (...)

“La división de los turnos se hará a partir de ahora por sorteo, para que ningún miembro del personal sepa de antemano dónde va a trabajar ese día. La selección de candidatos a empleados debe ser mucho mejor para que las bandas criminales no puedan colocar a sus hombres en puestos importantes”, subrayó Grapperhaus. (...)"                 (Lucía R. A., El Confidencial, 24/06/21)

4.10.19

España se droga como nunca: el gasto en narcóticos supera los 20 millones diarios

"Los españoles no habían gastado nunca tanto dinero en droga como ahora: 7.436 millones de euros al año, 143 por semana, algo más de veinte cada día, según recoge la Clasificación del Gasto en Consumo Final de los Hogares del INE (Instituto Nacional de Estadística), que complementa y detalla las Cuentas de los Sectores Institucionales que acaba de publicar.

El registro, correspondiente a 2018, supera en un algo más de un 2% los 7.283 del año anterior, los dos únicos ejercicios en casi un cuarto de siglo (desde 1995) en los que el valor de las drogas consumidas en España rebasa la barrera de los 7.000 millones de euros anuales.

Resulta llamativa la velocidad a la que ha progresado este registro en los tres últimos años, tras el retroceso de algo más de mil millones de euros que se dio en los cinco primeros años de la crisis (2009-2013) y en los dos primeros de la recuperación.

A partir de entonces, y tras un vertiginoso aumento del gasto en drogas de 1.114 millones en 2016, la progresión se ralentizó al caer a 467 al año siguiente y a 153 el pasado.

Cuando oferta y demanda crecen juntas

Según explicaron fuentes policiales, la recuperación económica, el aumento de la ocupación y la ligera mejora de las rentas no han sido los únicos elementos que han intervenido en esa evolución al alza.

No obstante, sí han sido los principales por el lado de la demanda, coincidiendo, según esas fuentes, por el de la oferta con una superproducción de cocaína en Latinoamérica que ha llevado a las organizaciones que operan desde allí a tirar los precios y a inundar de estupefaciente el mercado y, al mismo tiempo, con una situación similar en países europeos como Holanda con la fabricación de derivados de la anfetamina como el ‘éxtasis’, el MDMD y el ‘speed’. En ambos casos, con una mejora de la riqueza simultánea al abaratamiento.

 Esta situación, que no se da con la heroína por los problemas de abastecimiento que la conflictividad bélica de Asia y Oriente Medio provoca a los clanes que trafican con ella, ha sido constatada por el laboratorio de la Delegación de Sanidad de Aragón, cuyos datos revelan que casi dos tercios de los alijos de cocaína intervenidos en la comunidad superan el 50% de pureza (y la mitad de estos, el 75%) mientras las dosis de pega prácticamente han desaparecido de las calles con una tasa del 1,4%. (...)"                       (Eduardo Bayona, Público, 02/10/19)

26.3.19

La legalización de la marihuana en España crearía un mercado de 5.000 millones...

"(...) Hoy, paradójicamente, algunos de los equipos más punteros del estudio del cannabis en el mundo se encuentran en España, donde, por contra, su uso medicinal y lúdico está prohibido. Y ni el Gobierno saliente ni los anteriores han dado nunca la menor muestra de pretender regularlo. Jamás ha habido una masa crítica de presión política. Ni movilizaciones en la calle. Ni consenso social. Ni liderazgo. 

Una subcomisión parlamentaria propiciada por Ciudadanos y Podemos para promover su regulación ha agonizado en el Congreso antes de nacer. Y mientras, las cosas han comenzado a moverse a nivel mundial. La marihuana está saliendo del armario.  

Sigue siendo una desconocida. Apenas desde los sesenta (gracias al químico israelí Raphael Mechoulam) sabemos que en su estructura dominan dos principios activos: el THC (responsable del colocón) y el CBD (que no es psicoactivo, no sube, pero atesora multitud de aplicaciones terapéuticas).

 “El equilibrio entre ambos es clave para el bienestar del consumidor. Por ejemplo, para no padecer brotes psicóticos, que pueden ser el mayor peligro de esta planta, que, sin embargo, no mata por sobredosis, como la morfina”, explica Manuel Guzmán, catedrático de Bioquímica en la Universidad Complutense de Madrid y un número uno global del cannabis.

 “Cuando lo consumes, es importante saber qué estás tomando, de qué variedad, en qué cantidad y conocer su trazabilidad. Y qué efectos secundarios e interacciones tiene. Y eso se logra con una regulación estricta; con un producto estándar, seguro, controlado y bien envasado y etiquetado. Y de calidad farmacéutica. En España existe un mercado normalizado en torno al cannabis. Pero está desregulado porque es ilegal

 Es la ley más infringida de nuestro país. Y eso es muy peligroso para el que lo adquiere en el mercado negro. Y no sabe lo que toma. Yo hablo, por ejemplo, de los pacientes. De 120.000 personas en España con esclerosis múltiple, epilepsia, cáncer o dolor crónico que se lo autoadministran. Y de los miles que aspiran a hacerlo. Necesitan lo mejor. Y se les está negando. Pero se les recetan opioides. Que matan”.

Lo que tampoco conocía este periodista es que en torno a la imparable legalización de su uso medicinal y recreativo (principalmente en Canadá y Estados Unidos, pero con un creciente uso terapéutico en la UE, desde Italia a Portugal y Alemania) ha surgido un suculento negocio global que prevé mover en 2025 unos 50.000 millones de euros en todo el mundo. Y 5.000 millones en España. 

Alrededor de ese cuerno de la abundancia se está creando una industria que en cinco años ha pasado de la ilegalidad y las rastas a cotizar en Bolsa con capitalizaciones superiores a las de muchos valores del Ibex 35. Y donde las grandes corporaciones de la distribución, alimentación, bebidas, tabaco, fármacos, software, biotecnología y fertilizantes, desde Coca-Cola hasta Philip Morris o Pernod, están tomando posiciones.

Nadie se quiere perder la fiebre del oro verde. Ya no hablamos de camellos trapicheando maría casera o chocolate culero, sino de un nuevo sector económico, entre la industria médica, la del ocio y la del bienestar, que ya cuenta con 75 millones de consumidores legales (la ONU calcula el número de consumidores habituales en algo más de 200 millones) y empieza a disponer de genetistas, químicos, logísticos, contables, abogados, comunicadores, lobbies y fondos de inversión. Olvídense de los fumetas; desembarcan las corbatas.

Puro business. Todo está por hacer. Para empezar, satisfacer la demanda. El punto más débil del nuevo negocio. Al igual que la carencia de equipos de gestión. Y de profesionales con habilidades en cada escalón del proceso, agrícola, industrial y comercial. Las proyecciones de beneficio asimilan los ingresos del negocio de la marihuana cuando alcance su madurez al de la industria cervecera. Los financieros dicen que es la mayor disrupción en el mercado desde el nacimiento de Amazon.

En el redescubrimiento científico de esta planta, el cambio de percepción de la sociedad hacia su uso y su boom económico, ha sido clave la autorización hace tan solo cinco meses de su consumo en Canadá. Es el primer Estado en regularlo en su conjunto (medicinal y recreacionalmente) tras Uruguay (que lo hizo en 2013). Con una diferencia: Canadá, icono de progresismo y modernidad, tiene uno de los mayores PIB del mundo, forma parte del G 8, cuenta con una población de 37 millones de habitantes (de los que 5 millones consumen cannabis) y una cifra de negocio en torno a la marihuana que ya supera los 6.000 millones de euros.

 Su modelo de regulación es más liberal, más enfocado al negocio y la captación de impuestos (que representan la mitad de la facturación) que el estatista uruguayo. El modelo capitalista también domina en EE UU, donde en 33 Estados ya es legal su uso medicinal, y en 10, además de en Washington DC, el lúdico (también denominado adulto). Hoy, el cannabis emplea a 160.000 personas en EE UU.

Canadá no ha perdido el tiempo. Siguiendo el modelo de Noruega en el sector del petróleo. Ya no se trata de bombear crudo o cultivar millones de plantas, sino de crear una industria. “Tener el conocimiento y las patentes (ya hay más de 600 en este negocio)”, como afirma Eduardo Muñoz, catedrático de Inmunología y fundador de VivaCell, una pequeña empresa cordobesa de biotecnología que investiga las capacidades farmacológicas del cannabis en dolencias neurodegenerativas. Esta compañía ha sido adquirida por Emerald, una multinacional canadiense de la marihuana.

Canadá se ha hecho con el control del negocio. Ha alumbrado en un lustro una veintena de corporaciones con una estructura vertical que cubre todo el proceso del negocio del cannabis, desde el científico hasta el agrícola, industrial y logístico: desde el cultivo hasta la recogida, extracción, purificación, manufactura en las distintas presentaciones (flores secas, aceites y cápsulas de gel) y su distribución a través de los dispensarios, farmacias, clubes o páginas web (también de su propiedad).

Todo en manos de un puñado de multinacionales. Nuevos oligopolios. Que crean nuevas variedades botánicas rigurosamente registradas (y que son víctimas incluso del espionaje industrial), adquieren y promueven cultivos desde Colombia hasta Malta y Grecia, y desde Siria hasta Portugal, Andalucía o Murcia (sin olvidar China, con plantaciones del tamaño de 10.000 campos de fútbol), y engrasan su maquinaria para el día en que se legalice el consumo recreacional en todo el mundo y no solo el medicinal (que únicamente representa un tercio de los ingresos).

Será el gran pelotazo. En simbiosis con la industria del tabaco y el alcohol, que cuenta con los canales de distribución; las herramientas de marketing, publicidad y diseño, y los lobbies para cabildear entre los políticos. Y sobrevivir. Como han hecho hasta ahora. Juntos pueden convertir el cannabis en el negocio de la historia.

España se está quedando fuera de juego. “Podríamos ser la gran plantación de Europa, la California del sur”, sentencia Pedro Pérez, presidente de la asociación cannábica La Santa, en Madrid, fundada en 2011, una de las más veteranas y más machacadas por la policía. 

Especialmente a partir de las sentencias del Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional entre 2015 y 2018 contra este tipo de clubes de consumidores de cannabis, que han provocado el cierre de centenares de ellos. “Sabemos cómo hacerlo; tenemos el sol y la tradición y los mejores bancos de semillas, y dimos una lección con nuestras asociaciones, que suponían una apuesta por la regulación responsable, pero seguimos estancados en la prohibición. Puede ser una ocasión perdida”.

La empresa más poderosa del cannabis mundial es Canopy, creada en Canadá en 2014 y con una capitalización bursátil superior a los 15.000 millones de euros. Tiene como principal accionista a la estadounidense Constellation, una de las mayores compañías de bebidas del mundo. Canopy tiene una presencia monopolística en la UE a través de un abanico de pactos y adquisiciones en España, Alemania, Dinamarca y República Checa.

 A continuación, por valor en Bolsa, Tilray, con relaciones con la farmacéutica Novartis y participada por la primera cervecera mundial, Anheuser-Busch InBev. Y detrás, Aurora (la primera productora de marihuana, con 500 toneladas al año), Cronos (en cuyo accionariado está Altria, la propietaria de la tabaquera Marlboro) y otra docena de firmas cuyo valor no baja de la cota de los 1.000 millones. (...)

Ha entrado en juego una nueva raza de profesionales, los breeders, los criadores, los magos de la alquimia cannábica. Son los más anhelados por los oligarcas de la industria, que pagan por ellos fichajes millonarios. Los breeders responden a cada demanda del mercado. A la del gran público, que busca un producto básico, barato, de hipermercado, y a la de un consumidor selecto, los sibaritas de la marihuana, un nicho al que ya se compara con el exquisito sector de las cervezas artesanales.

“Yo pretendo hacer el Vega Sicilia de la marihuana”, explica Sergio González, breeder y responsable de la asociación cannábica Nuestra Señora del Agua, de Zaragoza, y presidente de la plataforma Regulación Responsable, el lobby por la legalización del cannabis, cuyo inspirador es el abogado madrileño Bernardo Soriano.

Sergio González tiene 35 años y una barba de Rasputín; estudió teleco, trabajó en Google y cultiva desde los 17. Mientras hablamos, rodeados de macetas con esquejes de nuevas variedades, fuma rosin, uno de los extractos más puros del cannabis, con una concentración de THC del 80%. Capaz de tumbar a un elefante. Lo produce él mismo. “Yo tengo un perfil comercial. Y trabajo para que esto sea profesional. De cara a la regulación, tenemos en España los conocimientos que nadie posee. Procedemos de la ilegalidad, pero somos necesarios”.

—¿Por qué?

—Porque las corporaciones del cannabis necesitan cubrir una demanda que se les está yendo de las manos. Y no saben cómo hacerlo. Aquí va a pasar como con las tecnológicas y los hackers, que no contaban con formación académica, pero tenían interés, pasión, conocimientos prácticos y se sabían todos los trucos. 

Y al final Telefónica y las otras multinacionales han tenido que contratar a sus viejos enemigos por una pasta. Eso está ocurriendo con nuestros bancos de semillas de Barcelona o Málaga, una veintena de firmas (como Positronics Seeds o CBD Crew) que han pasado de la alegalidad a facturar entre 10 y 20 millones y representar un tercio del negocio mundial de semillas. España se puede convertir en el vivero del mundo.

—¿Tanto?

—El 90% de lo que se vende en los coffee shop de Holanda ya llega de Granada, Almería, Murcia o Cataluña. Y lo de Uruguay se ha desarrollado aquí. Y en Alemania, que no tiene capacidad de producción, están esperando nuestra marihuana. Hay inmensos cultivos ilegales en España. De una docena de hectáreas en Teruel. 

Y de 25.000 o 30.000 plantas en laderas de montes y naves abandonadas. Y parejas a las que les pagan el alquiler y la luz para que cultiven. El negocio está ahí. Hay que darse prisa. El problema es que se lo queden las farmacéuticas. Tenemos que crear en España un modelo de economía social que beneficie a todos y no solo a Wall Street.

¿Cómo debe ser el modelo de regulación del cannabis en España? ¿Debe basarse en los derechos civiles, o en el negocio puro y duro? Con el foco puesto en los ingresos fiscales de la industria, un informe de David Pere Martínez Oró, coordinador de la Unidad de Políticas de Drogas de la Universidad Autónoma de Barcelona, concluye que el Estado español ingresaría hoy más de 3.300 millones de euros anuales en concepto de impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social. Esa cifra supera el presupuesto en sanidad de Castilla-La Mancha.

Pablo Iglesias, líder de Podemos, la única formación política que apuesta por la regulación integral, no accede a retratarse con un porro en los labios, pero reconoce que se los fumó en sus años universitarios: “Pero no me sentaba bien. Prefiero unas cervezas. Y no me siento orgulloso. Los del alcohol no les podemos dar lecciones a los de la marihuana. Fumarse un canuto es como entrar en un bar y tomarse una copa. Ni más, ni menos”.

Curiosamente, en los razonamientos de Iglesias para apoyar la legalización en España prevalecen los motivos económicos a los derechos fundamentales. “Tengo claro que va a haber regulación, especialmente si logramos un cogobierno con Pedro Sánchez tras las elecciones. Es un tema trasversal en el que también podría estar Ciudadanos. La legalización médica es de justicia.

 El problema ya no es ese, sino que tenemos que hacerlo antes que otros países. ¡Hacerlo ya! Si somos listos, España podría tener unos grandes ingresos de explotación y fiscales. Se lo arrebataría a los narcos. Y permitiría a la policía dedicarse a otra cosa. España podría ser como Canadá pero en Europa: una referencia. Y lograr que eso favorezca a todos y no a cuatro millonarios farmacéuticos”.

El Gobierno saliente, presidido por Pedro Sánchez, al parecer no ha tenido tan clara la certeza de Iglesias. La legalización no ha estado en su hoja de ruta. Ni de lejos. Ante una reciente pregunta parlamentaria de Ciudadanos al Gobierno a propósito de la posible regulación del uso medicinal del cannabis, el Ejecutivo contestaba que la evidencia científica para la legalización medicinal “es insuficiente y se está esperando a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) se pronuncie sobre la cuestión”.

De regulación lúdica, ni una palabra. Y en cuanto a la medicinal, se limitaba a ceñirse a los dictámenes negativos de la Agencia Española de Medicamentos, uno de los organismos más opacos de la Administración, refractario al uso medicinal del cannabis; es decir, a la utilización terapéutica de la planta, en forma de flores o extractos, con receta médica.

 Que no es lo mismo que los medicamentos a base de cannabis, apenas media docena en todo el mundo, de los que solo uno está aprobado en España, el Sativex (para personas con esclerosis múltiple, de la multinacional británica GW Pharma, cuyo tratamiento puede alcanzar los 30.000 euros al año y solo se suministra con receta de estupefacientes).

Situada en un edificio anónimo a las afueras de Madrid y con una plantilla de 600 personas, la Agencia de Medicamentos, que dirige la doctora en Farmacia María Jesús Lamas, está encargada de autorizar todos los medicamentos y vigilar el sector en España. Incluidos los estupefacientes. 

“Nuestro trabajo consiste en determinar la ratio beneficio/riesgo de cada nuevo medicamento que se nos presenta a examen, es decir, que sus beneficios superen a sus efectos secundarios. Y ninguno de los principios activos del cannabis ha demostrado en un ensayo clínico (que puede durar 10 años y costar 1.000 millones) ser superior que su alternativa farmacológica. Hacen falta ensayos. El cannabis carece de evidencia científica. Y no tiene la necesaria calidad, seguridad y eficacia”.

—Pero otros países de nuestro entorno han legalizado su uso, como en Alemania hace un año…

—Que otros hagan lo que quieran. Pero su eficacia no se ha valorado de forma objetivable, medible, reproducible y cuantificable. Algo que sienta bien no tiene que ser necesariamente un medicamento.

—Luego no van a legalizar su uso medicinal…

—No hay evidencia científica que justifique que el cannabis sea un medicamento. Somos un organismo técnico. Y que el Gobierno de turno decida.

Cerrojazo. Se acabó el encuentro. Lo paradójico es que, al tiempo que la Agencia rechazaba de plano el uso medicinal del cannabis, autorizó en octubre de 2016 la plantación de cannabis para su uso terapéutico destinado a la exportación a una compañía española con una larga tradición en la producción de opioides de uso farmacéutico. Es la empresa más importante del mundo en cultivo de adormidera y su transformación en derivados del opio.

 Y su entrada en el sector del cannabis es, de lejos, la operación más importante realizada en España en el negocio de la marihuana. Nació en 1934 importando y transformando opio y en 1973 se convirtió en una industria integral: desde el campo hasta las farmacéuticas. Hoy produce un tercio de la morfina que se consume en todo el planeta. Se llama Alcaliber. Detrás está el millonario Juan Abelló.

Abelló, de 78 años, no concede entrevistas. Pero el ceo de Alcaliber, José Antonio de la Puente, accede. Es la mejor muestra de los nuevos tiempos del negocio del cannabis. No va en camiseta. Se trata de un abogado especializado en finanzas, impecable en su traje gris a medida y con un discurso profesional. 

Desde el verano de 2018 Alcaliber ya no es propiedad de Abelló, sino del fondo británico GHO Capital, domiciliado en las islas Caimán y especializado en las inversiones en el sector sanitario. Sin embargo, en una fulgurante operación paralela, el mismo día que vendió Alcaliber, Abelló fundó Linneo Health, que atesora esa única y preciada licencia otorgada por la Agencia de los Medicamentos para cultivar y producir cannabis en España. Una mina de oro.

En septiembre de 2017 ya había cerrado un acuerdo con la canadiense Canopy, la primera multinacional de la marihuana, para suministrarle durante tres años materia prima y el principio activo purificado del cannabis para usos farmacéuticos. “Es la evolución natural de nuestra empresa; otra línea de negocio”, explica De la Puente. 

“Siempre hemos suministrado a grandes laboratorios. Exportábamos más de un 90%. Somos los más importantes del mundo en opiáceos y ahora queremos serlo del cannabis. Nuestro reto es convertir esa planta con propiedades farmacéuticas en algo estándar para la industria, con destino a Alemania, Canadá y EE UU. Y en el futuro, poner nosotros mismos esos extractos en un espray o una cápsula de gelatina, desarrollar nuestras variedades y hacer el proceso completo”.

—¿Cómo han conseguido el permiso para cultivar cannabis en España por parte de la Agencia, cuando ha denegado más de un centenar de licencias desde 2016 y algunas, como Phytoplant, se encuentra a la espera?

—Somos una compañía industrial farmacéutica, no agrícola, que es lo que abunda en este sector que está naciendo. Somos industria y tenemos plantaciones. Ya contamos con un invernadero del tamaño de ocho campos de fútbol. Pero jugar en este negocio exige una calidad muy grande. Nosotros la tenemos. Es un negocio muy regulado, muy discreto, porque trabajas con un producto atípico. 

Nosotros tenemos experiencia y equipos. Y sabemos hacerlo bajo criterios farmacéuticos de máxima calidad, bajo la certificación GMP (Good Manufacturing Practices). Vamos cinco años por delante de nuestra competencia del cannabis. Jugamos en otra liga.

En marzo de 2018, Linneo Health recibió 1.500 clones cedidos por la canadiense Canopy. Llegaban en unos discretos contenedores con luz y temperatura regulada. La compañía ya ha realizado su primera cosecha, que se encuentra en proceso de extracción y purificación en su planta de Toledo. “A finales de este año nos encontraremos en disposición de entregar a nuestro cliente un producto válido y homologado. El mejor cannabis”.

Su cliente no es exactamente Canopy, sino la filial alemana de esta, la distribuidora de cannabis medicinal Spektrum. En estos tres años de acuerdo con Canopy, Linneo Health aprenderá el negocio y Alemania, que en 2017 legalizó el uso medicinal del cannabis, logrará cubrir una gran demanda, financiada por su seguridad social, que las proyecciones sitúan en un millón de consumidores al año. 

Alemania (con un modelo de regulación medicinal en el que se podría basar España) ha creado una Agencia del Cannabis que no cultiva, sino que selecciona empresas que lo hagan bajo estrictos estándares “y monitoriza el cultivo, producción, cosecha, procesamiento, calidad, empaquetado y distribución del cannabis a los mayoristas, las farmacias y los fabricantes. 

Solo el cannabis de calidad farmacéutica está autorizado para suministrarse a las farmacias”, según el director de la agencia alemana, Werner Knöss.

Carola Pérez tiene 40 años y un enorme triángulo equilátero de cicatrices en su espalda. Es el resultado de 13 operaciones. Desde niña ha convivido con el dolor. Estuvo enganchada a la morfina. Hoy es presidenta del Observatorio Español de Cannabis Medicinal y dirige la Asociación Dosemociones, de usuarios terapéuticos de la marihuana. Cultiva sus plantas y duerme gracias al THC.

 Es el icono de la regulación medicinal en España y la comparan con el papel que tuvo Pedro Zerolo en la legalización de los matrimonios entre personas del mismo sexo. A su lado en la lucha, otra mujer, Araceli Manjón-Cabeza, profesora de Derecho Penal y directora de la cátedra Drogas Siglo XXI de la Universidad Complutense de Madrid. Carola Pérez concluye: “El pastel se lo van a repartir las grandes corporaciones. 

Y los que lo han cultivado en la ilegalidad y creado nuevas variedades, y han estado en la cárcel, se pueden quedar fuera en la hora del éxito. El lobby farmacéutico tiene mucho poder. Y la lucha del cannabis no ha sido profesional ni política. Ahora estamos organizados en torno a Regulación Responsable. Y la próxima legislatura se nos tiene que escuchar. No es un capricho. No es cuestión de colocarme. Es mera cuestión de supervivencia”.                 (Jesús Rodríguez, El País Semanal, 25/03/19)

1.10.18

El multimillonario Juan Abelló se alía con un fondo británico para cultivar cannabis medicinal en España

"Torreal, la firma de inversiones del multimillonario Juan Abelló, y el fondo británico GHO, nuevo propietario de Alcaliber (dueña del monopolio del opio en España y controlada por Abelló hasta hace unos meses), han unido fuerzas para cultivar y comercializar cannabis en España y poner en valor la licencia que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) concedió en octubre de 2016 a Alcaliber para llevar a cabo esta actividad.

Torreal y GHO han constituido Linneo Health, SL, una sociedad con domicilio en el número 27 de la calle Génova de Madrid (donde está la sede de Alcaliber), que comenzó sus operaciones el pasado 27 de julio y tiene como objeto social "la realización, tanto en España como en el Extranjero, de las actividades de cultivo, producción, fabricación, importación, exportación, distribución y comercio de cannabis y sus productos para fines médicos y científicos, así como la investigación ligada al desarrollo de estas actividades", según el Registro Mercantil.


La nueva firma, según fuentes de Torreal, tiene como accionistas a la firma de Abelló (40%) y a GHO, accionista mayoritario con el 60%. Este fondo londinense, especializado en inversiones en el sector sanitario, ocupa tres de los cinco puestos del consejo de administración de Linneo Health, incluyendo la presidencia. Torreal ha nombrado a los otros dos consejeros: David García-Ganuza de Mier, su director de Asesoría Fiscal, y Francisco de Borja Pinedo de Zúñiga y de Noriega, del área de Inversiones.  (...)

Para vehicular su participación en Alcaliber, GHO ha recurrido, como es habitual en el mundo del capital riesgo, a una sociedad ubicada en el paraíso fiscal de Islas Caimán. Aunque la propietaria de Alcaliber es la española Alfa Topco (Spain) SA, su socio único es la luxemburguesa Alfa Luxco, que a su vez tiene como socio mayoritario a Healthcare Capital Luxco

. El dueño de esta última es GHO Capital Fund I L.P., domiciliado en George Town, Islas Caimán, que hace unas semanas dio entrada en el capital de Alfa Luxco (con pequeñas participaciones) a algunos directivos de Alcaliber, encabezados por el director general, José Antonio de la Puente.

La creación de Linneo refleja que las incipientes actividades de Alcaliber en el negocio del cannabis quedaron fuera de la operación de venta de la compañía, lo que ilustra el interés de Abelló por participar en un mercado que  en España es actualmente cosa de dos operadores y que a escala mundial  está en plena ebullición, por las posibilidades que ofrecen los usos medicinales de esta droga y tras la decisión de grandes potencias como Canadá de legalizar el uso recreativo de la marihuana, también en vigor en nueve estados de EEUU (Alaska, California, Colorado, Maine, Massachusetts, Nevada, Oregon, Vermont, Washington) y en Washington DC.

Mientras, en España, el líder de Podemos, Pablo Iglesias,  reclamó en junio pasado la legalización de la marihuana con usos recreativos y "que nuestro país sea una referencia en exportación de marihuana y que eso revierta, no en el beneficio privado de cuatro señores, sino de la sanidad o los servicios públicos", en una velada amenaza a los planes de Abelló y Alcaliber.

Alcaliber fue la primera empresa española que, en octubre de 2016, logró licencia de la Agencia del Medicamento para el cultivo, producción, fabricación, importación, exportación, distribución y comercialización de cannabis. Un año después, firmó un acuerdo de suministro con la canadiense Canopy Growth (la mayor compañía del sector en el mundo) para cultivar sus semillas en España. 

En Portugal, otra firma canadiense del sector, Tilray (que desde que salió a Bolsa en julio pasado ha llegado a multiplicar por nueve su valor), va a invertir 20 millones en la macroplantación que pondrá en marcha cerca de Coimbra, al norte del país, según publicó el pasado fin de semana Jornal de Negòcios."                   (Antonio M. Vélez, eldiario.es, 24/09/18)

12.2.18

Las sustancias ilegales se venden a precios muy elevados porque se suelen consumir en los países más ricos. El precio del kilo de cocaína se puede multiplicar desde 1.300 dólares en la selva de Colombia hasta 27.000 en Estados Unidos, 53.000 en Europa y 200.000 en Australia.

"Un informe especial del expresidente Barack Obama de 2016 muestra que el negocio del narcotráfico comienza en los países que no cumplen con sus obligaciones internacionales de lucha contra este crimen en el continente americano. 

La lista incluye a Bahamas, Belice, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela. Asimismo, existe otra lista de los países de origen de las sustancias para producir narcóticos que son, por orden alfabético, los siguientes: Afganistán, Argentina, Bangladés, Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, Egipto, El Salvador, Guatemala, Honduras, India, Indonesia, México, Myanmar, Nigeria, Pakistán, Perú, República Dominicana, Singapur, ­Sudáfrica, Taiwán y Venezuela.

Un informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (­UNODC) de 2015 muestra que hay sembradas 96.000 hectáreas de hojas de coca en Colombia, lo que implica una producción de 646 toneladas métricas, seguida de Perú y de Bolivia. 

Sólo en el puerto de Tumaco, sobre el Pacífico colombiano, se acumulan entre el 17% y el 18% de las siembras totales del país. Asimismo, según informa el diario La Nación de Buenos Aires, Susana Malcorra, la exministra de Exteriores argentina, confirmó al Senado que el país se había convertido en el tercer exportador de coca del mundo, y según la oficina de la UNODC le siguen Brasil, República Dominicana y Colombia. 

Lógicamente, existe también la lista de los países consumidores, que son todos los más desarrollados, empezando por Estados Unidos y Canadá, y seguidos por los países de Europa, además de Japón, Corea, China, buena parte de Asia Meridional y Australia.

La  producción de heroína, de cocaína, de opio y de otros derivados es la que más preocupa en todo el mundo, al ser las sustancias que generan los peores efectos negativos para la salud y para la esperanza de vida de todas aquellas personas que las consumen. 

Los ciudadanos de Estados Unidos son los que consumen una mayor cantidad de drogas, según la DEA (Drug Enforcement Administration), que en su informe de 2017 muestra que el número de muertes por envenenamiento con drogas pasó de 16.849 en 1999 a 52.404 en 2015, siendo el número más elevado del total de muertes por otras causas como los suicidios, accidentes de automóvil, armas de fuego y homicidios.

 Es decir, la drogas son la primera causa de muerte en EE UU, un país de 326,7 millones de habitantes. El National Institute on Drug Abuse (NIH) estadounidense, en una encuesta sobre su uso, abuso y dependencia entre ciudadanos de más de 12 años, a la que contestaron 67.800 personas, muestra que hay 24,6 millones de estadounidenses que abusan de las drogas, de los que 19,8 millones fuman marihuana, 6,7 millones abusan de drogas de prescripción, 1,5 millones de cocaína, 1,3 millones de alucinógenos, 0,5 millones inhalan drogas diversas y 0,3 millones consumen heroína. Su número total ha aumentado un 8,3% frente a la encuesta de 2002. 

Asimismo, EE UU está muy preocupado por el cultivo de la amapola de opio en México, que es el principal distribuidor de derivados ilegales de opiáceos en EE UU, según estima la DEA.
 Logicamente, todas estas sustancias ilegales se venden a precios muy elevados porque se suelen consumir en los países más ricos, que son los que pueden pagar costes tan altos por ellas. 

El precio del kilo de cocaína se puede multiplicar desde 1.300 dólares en la selva de Colombia hasta 27.000 en Estados Unidos, 53.000 en Europa y 200.000 en Australia. De ahí que aquellos que transportan la cocaína desde Sudamérica hasta EE UU sobornan a muchos policías, militares y políticos que se encuentran a su paso, incluso a gobernadores de algunos Estados como en México, hasta llegar a su destino final en EE UU.

El informe de la UNODC calcula que uno de cada 20 adultos, es decir, 255 millones de personas en el mundo de entre 15 y 64 años, consumió drogas en 2015 y, sin embargo, sólo una de cada seis personas recibe algún tipo de tratamiento. 

Además, hay 29 millones de aquellas personas que consumen drogas que sufren trastornos muy serios relacionados con ellas y otros 12 millones son consumidores de drogas por inyección, de los cuales el 14% tienen el sida (VIH). El índice de predominio del uso de drogas ha variado poco: entre 2006 y 2015 se mantiene en el 5,3% de la población mundial, habiendo subido cuatro décimas desde el 4,9% en 2006.

 2015, el número de muertes relacionadas por sobredosis de drogas ha sido de 207.400, es decir, 43 muertes por cada millón de personas entre 15 y 64 años de edad. Asimismo, se calcula que el porcentaje de personas que han consumido drogas entre 2008 y 2014 ha pasado del 4,6%, en 2008 al 5,2% en 2011 y se ha mantenido en esa misma proporción hasta 2014.

La UNODC calcula que se han perdido 28 millones de años de vida sana como resultado del consumo de drogas, otros 17 millones de años de vida sana perdidos por los trastornos relacionados con el consumo de drogas y 18 millones de años de vida a consecuencia de una muerte prematura causada por el consumo de drogas.

El reparto por consumidores de estas sustancias en los 12 meses anteriores a 2015 es el siguiente: 183 millones de consumidores de cannabis, 35 millones de consumidores de opioides, 37 millones de consumidores de anfetaminas y estimulantes de venta con receta, 22 millones de consumidores de éxtasis, 18 millones de consumidores de opiáceos y 17 millones de consumidores de cocaína. Asimismo, la UNODC calcula las incautaciones de drogas entre 1998 y 2014. Muestra que, partiendo de una base 100, en 1998 las sustancias que más han crecido han sido los estimulantes basados en anfetaminas (ATS).

 Existen mercados nuevos de estas sustancias, cuyos datos se consiguen a través de sus capturas en toneladas, que han pasado de 95 toneladas en 2010 a 190 en 2015. Lo mismo ocurre con otros mercados de nuevas sustancias psicoactivas (NPS), de marihuana y de opiáceos sintéticos.

Las corrientes del tráfico de heroína van desde Pakistán hasta Canadá por el océano Pacífico, desde Colombia hasta México y Estados Unidos, desde Afganistán y Pakistán hasta Europa a través de Turquía, y desde Afganistán al golfo Pérsico y Oriente Próximo. 

Parte de la distribución desde Afganistán se realiza asimismo dando la vuelta a África y llegando a Europa Central y Suroriental, y entrando a través del norte de África a España, Francia e Italia. Myanmar y Laos distribuyen heroína a China, a Asia Suroriental y a Oceanía, que son zonas de rentas muy altas. 

Asimismo, la UNODC muestra que otra gran parte del tráfico de la cocaína desde toda América del Sur, no sólo desde Colombia, se dirige a Europa Occidental y Central, entra por Galicia y por el norte de Portugal y penetra en el resto de Europa. Finalmente, la agencia de la ONU estima que el tráfico de drogas no se encuentra solamente en la esfera de los grandes grupos delictivos."                      (Guillermo de la Dehesa, El País, 09/02/18)