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23.2.26

La repentina aparición en España de numerosas universidades privadas está directamente vinculada con los esfuerzos de la Fundación Heritage en todo el mundo y muy especialmente en algunos países europeos como España para atraer a jóvenes a circuitos cerrados de conocimiento, en los que se combate, como en una auténtica guerra, el pensamiento liberal. Las universidades privadas a las que prestan ayuda pueden estar vinculadas a otros centros, como Colegios de Abogados, o think tanks antiliberales, y procuran ofrecer rápidas salidas profesionales a sus estudiantes. Es frecuente que esas universidades tengan acuerdos con empresas para facilitar las prácticas. Por ejemplo, compañías como Deloitte, Atresmedia, Repsol o Cuatrecasas suelen participar en este tipo de acuerdos... Su objetivo es acabar con el Estado liberal, algo que creen a su alcance si establecen tres o cuatro objetivos inmediatos. Opinan que los grupos liberales están siendo incapaces de defender su ideología, paralizados por la virulencia del ataque que reciben (Soledad Gallego-Díaz)

 "El próximo 11 de marzo la Fundación Heritage, uno de los principales centros estadounidenses de difusión y apoyo a las teorías y prácticas ultraconservadoras, organizará un debate sobre inmigración con tres invitados estadounidenses, un senador y dos especialistas en seguridad fronteriza, dirigido especialmente a España. Es solo una de las actividades que organiza la fundación, especialmente en América Latina y Europa. Hace pocos días, por ejemplo, la Red Política por los Valores (PNfV, por sus siglas inglesas) celebró en Bruselas una reunión a la que asistieron, entre otros, el presidente electo de Chile. Su objetivo es expandir la agenda de extrema derecha del movimiento Make America Great Again (MAGA) y para ello cuenta con fuertes apoyos económicos y una decidida y pública voluntad de acción.

La PNfV se define como “una plataforma global de representantes y líderes políticos de todo el mundo que promueven y defienden activamente los valores de la familia, la vida y la libertad”. En la práctica, la red despliega, sobre todo, una política de miedo al feminismo, que creen esencial para avanzar en un ataque más amplio contra los principios básicos de las democracias liberales en todo el mundo, explica la web Politico.

En la reunión de Bruselas habló Alvino-Mario Fantini, director de la revista European Conservative, una publicación húngara con oficinas en Bruselas, Viena y Roma y muy relacionada con la Fundación Heritage. Fantini dejó claro en qué consiste su trabajo: desafiar a las élites progresistas y construir instituciones paralelas. Escuelas. Sí, universidades privadas. “Necesitamos universidades alternativas”. Fantini pidió “hacer el trabajo necesario para salvar la cultura del Occidente judeocristiano”. Y por “trabajo necesario” se refería a una actividad incesante en América y Europa para desautorizar el pensamiento liberal. A la Fundación Heritage y a PNfV no les preocupan los pequeños grupos de extrema izquierda. Su objetivo es acabar con el Estado liberal, algo que creen a su alcance si establecen tres o cuatro objetivos inmediatos. Opinan que los grupos liberales están siendo incapaces de defender su ideología, paralizados por la virulencia del ataque que reciben. Por eso, piensan, hay que aprovechar el momento y actuar con todas las armas a su alcance. Por ejemplo, están decididos a aplicar los blockchain (mecanismos de registro digital que se usan para las criptomonedas) para crear sistemas de almacenamiento anónimos, transacciones privadas y para compartir información. “Necesitamos mecanismos de votación basados en blockchain, que también puede usarse para hacer movilización política sin ser vigilados”, explicó Fantini.

La repentina aparición en España de numerosas universidades privadas está directamente vinculada con los esfuerzos de la Fundación Heritage en todo el mundo y muy especialmente en algunos países europeos como España para atraer a jóvenes a circuitos cerrados de conocimiento, en los que se combate, como en una auténtica guerra, el pensamiento liberal. Las universidades privadas a las que prestan ayuda pueden estar vinculadas a otros centros, como Colegios de Abogados, o think tanks antiliberales, y procuran ofrecer rápidas salidas profesionales a sus estudiantes. Es frecuente que esas universidades tengan acuerdos con empresas para facilitar las prácticas. Por ejemplo, compañías como Deloitte, Atresmedia, Repsol o Cuatrecasas suelen participar en este tipo de acuerdos.

En octubre de 2025 había en España 50 universidades públicas y 46 privadas, pero el número de las privadas puede aumentar, sobre todo en comunidades autónomas como la madrileña, donde cuentan con la mirada favorable de las autoridades. Algunas de esas universidades privadas, tanto en España como en otros países europeos, están relacionadas con think tanks ultraconservadores. En Francia, por ejemplo, ha aparecido uno nuevo, denominado Western Arc, parecido a la Unión Británica por la Libertad de Expresión, y ambos recomendados por la Fundación Heritage para que reciban el respaldo del Departamento de Estado de EE UU. Western Arc no oculta sus objetivos inmediatos: “No somos un simple think tank. Somos una institución transatlántica dedicada al renacimiento civilizatorio, cultural y espiritual de Occidente: una identidad profundamente arraigada, la transmisión de lo sagrado y la belleza, y la verdadera soberanía de los individuos, las familias y las naciones. Inspirada en la profundidad europea (de Dante a Scruton) y la eficiencia estratégica estadounidense (Heritage, Claremont), la misión de Western Arc es resucitar el alma de Occidente frente al desarraigo tecnocrático y globalista”. Lo preside Nicolas Conquer, portavoz del Partido Republicano en Francia." 

(Soledad Gallego-Díaz , El País, 22/02/26) 

3.12.25

El CEO del grupo Ribera, que gestiona el hospital privatizado de Torrejón, ordena rechazar pacientes para ganar más: “Hacemos actividad que nos perjudica”... y ha ordenado subir las listas de espera a costa de realizar menos intervenciones y rechazar pacientes o procesos no rentables para aumentar el beneficio. "Por ejemplo, actividad que lleva pareja temas de farmacia es posible que no nos interese. No sé, hay muchísimas teclas que podemos tocar”... como pacientes que requieran diálisis peritoneal en el hospital, por su baja rentabilidad... si acumulan demoras, gastarán menos en intervenciones porque necesitarán menos personal y medios... esta empresa gestiona un hospital que es público a todos los efectos para los más de 150.000 habitantes de la zona del Corredor del Henares a los que da servicio, pide a sus mandos ajustes para lograr un beneficio de “cuatro o cinco millones (Pablo Linde)

 "En los hospitales públicos de gestión privada, cada euro que no se gasta en los pacientes es un euro más para la empresa. El grupo sanitario Ribera quiere exprimir esta idea en el Hospital de Torrejón de Ardoz, centro público madrileño gestionado por la compañía. El CEO del grupo, Pablo Gallart, ha ordenado subir las listas de espera a costa de realizar menos intervenciones y rechazar pacientes o procesos no rentables para aumentar el beneficio.

Lo hizo en una reunión con una veintena de mandos del grupo y del hospital el 25 de septiembre, a cuya grabación ha tenido acceso EL PAÍS, que ha confirmado su contenido con una de las personas presentes. “En Torrejón en el año 22 y 23 decidimos como organización hacer un esfuerzo para bajar la lista de espera. Lo único que pido es: desandemos el camino”, dice Gallart, quien reclama “hacer iteraciones”, es decir, ajustes, para “alcanzar un EBITDA [beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones] de cuatro o cinco millones”.

El empresario ha rechazado atender a este periódico a través de un portavoz de la empresa, que asegura que fuera de “contexto” el contenido de esos audios “puede verse alterado o malinterpretado y perder el sentido”.

En aquella reunión, lo que solicitó Gallart a sus mandos es dejar de hacer intervenciones que no sean rentables para la empresa que gestiona un hospital que es público a todos los efectos para los más de 150.000 habitantes de la zona del Corredor del Henares a los que da servicio, así como los pacientes del resto de Madrid que decidan acudir al centro, en virtud de la libre elección sanitaria de la comunidad.

“¿Cuál es nuestra capacidad de gestión?”, se pregunta Gallart. Y se responde: “Pues entiendo que somos capaces de determinar la actividad que podemos proveer. O dicho de otra forma, estableciendo la lista de espera quirúrgica, al final nos va a determinar la actividad y, determinando la actividad [...], determinaréis cuáles [son] los gastos y qué nivel de EBITDA tendremos. Todos sabéis que la elasticidad de la cuenta de resultados a la lista de espera es directa”.

El empresario señala que si acumulan demoras, gastarán menos en intervenciones porque necesitarán menos personal y medios. El consejero delegado justifica esto ante su audiencia alegando que el Hospital de Torrejón es deficitario, que nunca va a dar beneficios hasta el final de la concesión, ya que cada año pierden nueve millones de euros en amortizaciones y gastos financieros. Asegura que lo que aporta la administración no es suficiente para cubrir los gastos que tiene el hospital.

Gallart era hasta mayo director financiero de Ribera. Ascendió a consejero delegado interino después de que Vivalto Santé, el grupo francés propietario de un 75% de la compañía, destituyera al que era alma mater de Ribera, Alberto de Rosa, y a su mano derecha, Elisa Tarazona. Después de proponer estas políticas en Torrejón, Gallart ha sido confirmado como CEO del grupo, a las órdenes de Emmanuel de Geuser, consejero delegado de Vivalto, que asumió en mayo de forma interina la presidencia de Ribera.

Ribera ha enviado una contestación por escrito de Santiago Orio, que es desde hace un mes el director gerente del Hospital de Torrejón: “Las reuniones empresariales internas son de carácter privado y su contenido está dirigido a personas con responsabilidad que conocen su área de trabajo y son capaces de entender el contexto. Fuera de este entorno, el contenido puede verse alterado o malinterpretado y perder el sentido”.

Orio asegura que “Ribera tiene único plan: ofrecer una atención de la máxima calidad a los pacientes de Torrejón y de toda la Comunidad de Madrid que eligen ser atendidos en nuestro hospital, tal y como muestran los resultados de las auditorias de diferentes organismos independientes y los registros de la propia Consejería de Sanidad”.

Un portavoz de la Consejería asegura a este diario que la Comunidad de Madrid no tiene conocimiento de estas órdenes y que, si los tuviera, actuaría de inmediato. “El Servicio Madrileño de Salud (SERMAS) vela por el cumplimiento riguroso de los indicadores y criterios de gestión requeridos y realiza un control y seguimiento continuo de su actividad para garantizar que la prestación de sus servicios es correcta”, ha agregado.

“El camino contrario” a bajar las listas de espera

Durante la reunión de septiembre, Gallart dice: “Estoy convencido de que vamos a llegar. Igual de fácil que ha sido en el pasado aumentar cuatro o cinco millones los gastos de personal para aumentar o reducir la lista de espera, no me cabría en la cabeza que no es igual de fácil hacer el camino contrario, de verdad. La elasticidad siempre va en las dos direcciones”.

Gallart se refiere a la reducción de las listas de espera que logró el hospital tras la covid, cuando se dispararon, y que regresaron en 2023 a niveles prepandemia. El CEO continúa: “Y no solo estoy hablando de listas de espera, seguro que tenéis mucha imaginación, seguro que sois capaces de identificar qué procesos no son contributivos para el EBITDA de la sociedad [rentables] y que procesos sí lo son, y qué actividad nos interesa más hacer”.

El directivo se centra en seleccionar estos procesos en la actividad denominada “cápita”, es decir, la población a la que le corresponde el hospital: la de Torrejón de Ardoz y algunas localidades cercanas. Pero también habla de la “no cápita”: aquellos pacientes que eligen el hospital sin que sea su zona. Todos los residentes en Madrid tienen ese derecho desde la ley que el gobierno de Aguirre aprobó en 2009.

“Seguro que estamos haciendo mucha actividad no cápita que no nos es contributiva, es decir, que nos está perjudicando. No sé si hay posibilidad de captar o no actividad que más nos interese. Por ejemplo, actividad que lleva pareja temas de farmacia es posible que no nos interese. No sé, hay muchísimas teclas que podemos tocar”, añade Gallart.

Fuentes del hospital aseguran a este diario que en posteriores reuniones los directivos están estudiando qué intervenciones no son rentables, para tratar de derivar a esos pacientes a otros centros de la comunidad. En documentos a los que ha tenido acceso EL PAÍS queda reflejada la orden expresa de no atender a pacientes “no cápita” que requieran diálisis peritoneal en el hospital, por ejemplo, por su baja rentabilidad.

Un sistema inventado por Ribera

Fue justamente Ribera el grupo que inventó este modelo de gestión privada de hospitales públicos en la Comunidad Valenciana a finales de los años noventa: el entonces famoso modelo Alzira. El Gobierno de Esperanza Aguirre lo importó a principios de los 2000. En la Comunidad de Madrid, además del Hospital Universitario de Torrejón, hay otros tres con este modelo: el General de Villalba, el Infanta Elena y el Rey Juan Carlos, gestionados por Quirón. Esta empresa también es propietaria de la Fundación Jiménez Díaz en Madrid, pero opera por medio de un “concierto singular”, distinto de los anteriores.

La gestión por concesión consiste en que la empresa construye la infraestructura y la gestiona durante un plazo de tiempo a cambio de prestar el servicio público, dando asistencia sanitaria a una población protegida. En el caso de Torrejón, se abrió en 2011 y contará con una gestión de 30 años. La Administración paga un canon per cápita ―por la población asignada, independientemente de la actividad que realice― que obliga al concesionario a prestar todos los servicios que daría cualquier otro hospital de la red pública. Esto diferencia el modelo de otro tipo de concesiones a centros privados, a los que se les paga en función de la actividad.

El último acuerdo de Ribera con la Comunidad de Madrid fue una inyección adicional de 32,7 millones de euros al Hospital de Torrejón en julio para reestructurar la deuda que arrastra desde su apertura. Se suman a los 88 millones que el gobierno madrileño ha pagado al grupo desde que Isabel Díaz Ayuso es presidenta. Según Gallart, esto es insuficiente para mantener la actividad que desarrollaban hasta ahora.

En julio, un portavoz de la comunidad explicó a EL PAÍS que el contrato se tuvo que “reequilibrar” por desembolsos no contemplados, “como el gran incremento del gasto farmacéutico de medicamentos innovadores y de alto impacto que no estaban previstos al inicio, junto a otros de medicina nuclear o dispositivos de glucosa”.

Críticas al modelo Alzira

Los partidos de izquierdas en las comunidades donde se ha implantado este modelo siempre lo han criticado, alegando que poner a empresas a gestionar la salud de los ciudadanos era como poner al zorro a cuidar al gallinero; que harían negocio a costa de la salud. En 2018, el gobierno del socialista Ximo Puig desprivatizó el hospital de La Ribera y solo quedó con este modelo el del Vinalopó, gestionado por el grupo Ribera, que también se encarga de Povisa, en Vigo.

Desde que comenzaron a funcionar, se han sucedido acusaciones a los hospitales que operan bajo este modelo por primar el beneficio sobre la salud en Galicia, Madrid y Valencia, todas gobernadas por el PP. Pero las estrategias para mejorar los resultados nunca habían quedado patentes como en estos audios. Fuentes de Ribera que llevan años en el grupo se muestran escandalizadas ante este tipo de actuaciones que “ponen en peligro la salud de los pacientes”, que “van contra la deontología médica” y que, afirman, jamás se habían puesto en marcha.

El pasado octubre, Almudena Quintana Morgado, directora general asistencial del SERMAS, defendió la gestión del Hospital de Torrejón ante una pregunta de Más Madrid sobre los planes de mejora: “Cuenta con un funcionamiento asistencial sólido, resultados contrastados y con una clara orientación a la mejora continua”. 

Pablo Linde , El País, 03/12/25)

28.11.25

El Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM) ha conseguido convertirse en centro universitario adcrito a la Universidad Complutense de Madrid (UCM)... supone "la entrada de la privatización de los estudios de esta universidad"... habrá una nueva universidad dentro de la Complutense que ofrecerá la misma titulación pero a precios privados. "Habrá titulados en Derecho de primera y segunda categoría"... la alfombra roja se la ha puesto el gobierno de Isabel Díaz Ayuso en pleno proceso contra el ex fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, en el que el ICAM ha ejercido como acusación popular... Pocos días antes de conocer la la condena del Tribunal Supremo a García Ortiz, el pasado 11 de noviembre, el gobierno madrileño aprobó la orden por la que se autoriza el Centro Universitario ICAM... La UCM solicitó en diciembre de 2023 la adscripción de este centro, las gestiones se han acelerado estos últimos meses, este acelerón coincide en el tiempo con la personación del ICAM en el proceso contra el ex Fiscal General del Estado por la filtración de datos personales del novio de la presidenta madrileña... Y ha sido ahora, en pleno noviembre, mientras se celebraba el juicio contra García Ortiz, cuando la Comunidad de Madrid ha aprobado la creación de este nuevo centro universitario con carácter privado, con precios que pueden cuadruplicar las tasas de estos estudios en la propia Complutense (Laura Gutiérrez)

 "El Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM) ha conseguido un hito en el mundo universitario español. Se ha convertido en el primer colegio profesional de nuestro país en conseguir la luz verde de una administración autonómica para poder convertirse en centro universitario. En este caso, la alfombra roja se la ha puesto el gobierno de Isabel Díaz Ayuso en pleno proceso contra el ex fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, en el que el ICAM ha ejercido como acusación popular. Pocos días antes de conocer la la condena del Tribunal Supremo a García Ortiz, el pasado 11 de noviembre, el gobierno madrileño aprobó la orden por la que se autoriza la adscripción del Centro Universitario ICAM a la Universidad Complutense de Madrid (UCM). "Un hito histórico", según el propio Colegio de Abogados madrileño, y todo un negocio ya que este nuevo centro universitario podrá impartir el grado de Derecho y tres másteres vinculados a la profesión con precios que pueden cuadruplicar las tasas de estos estudios en la propia Complutense.

La UCM solicitó en diciembre de 2023 la adscripción de este centro tras pasar por su consejo de gobierno un mes antes. Es decir, el procedimiento se inicia bajo el Real Decreto de 2021 de creación, reconocimiento y autorización de universidades, que se ha modificado recientemente para endurecer los requisitos para la puesta en marcha de este tipo de centros. Bajo esta normativa, la Comunidad de Madrid es la única administración capacitada para poder aprobar este centro. Las gestiones se han acelerado estos últimos meses hasta su aprobación definitiva a mediados de noviembre. Este acelerón coincide en el tiempo con los movimientos que el ICAM ha dado en el proceso contra el ex Fiscal General del Estado por la filtración de datos personales del novio de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, Alberto González Amador. En abril de 2024, el ICAM anunció su personación como acusación popular en el proceso que se ha seguido en el Tribunal Supremo. Y ha sido ahora, en pleno noviembre, mientras se celebraba el juicio contra García Ortiz, cuando la Comunidad de Madrid ha aprobado la creación de este nuevo centro universitario con carácter privado. El juicio se celebró entre el 3 y el 13 de noviembre. El gobierno de Ayuso autorizó la adscripción el día 11 y se publicó en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid el 14, con el juicio ya terminado y solo 6 días antes de conocer el fallo del Alto Tribunal. El Colegio de Abogados de Madrid pidió que se condenara a García Ortiz a cuatro años de cárcel, tres años de inhabilitación y una multa de 81.000 euros.

Fuentes de la UCM consultadas por la SER aseguran que la Universidad no ha informado de manera oficial a la comunidad educativa de esta nueva adscripción, que supone, según estas mismas fuentes, "la entrada de la privatización de los estudios de esta universidad", inmersa estos días en una movilización masiva de profesores y estudiantes por la situación financiera de la que es la mayor universidad de España por número de alumnos. El impulso de un nuevo centro universitario adscrito a la UCM supondrá que habrá una nueva universidad dentro de la Complutense que ofrecerá la misma titulación pero a precios privados. "Habrá titulados en Derecho de primera y segunda categoría", apuntan estas fuentes. La oferta académica de ICAM Universidad la componen el Grado en Derecho y el Máster Universitario en Acceso a la Abogacía y la Procura, enseñanzas que están verificadas e implantadas en la universidad, y los planes de estudios del Máster Universitario en Derecho de la Construcción y el Máster Universitario en Reestructuraciones e Insolvencias, enseñanzas que actualmente no están verificadas. Una vez que el nuevo centro se inscriba en el Registro de Universidades, Centros y Títulos, la Fundación Madrimasd, deberá evaluar estos planes. El nuevo centro necesitará una autorización de la Comunidad de Madrid para poder iniciar sus actividades. La previsión del ICAM es que los primeros títulos oficiales puedan empezar a ofrecerse en 2026.

Además, al frente del proyecto se encuentra Ricardo Alonso, catedrático de Derecho Administrativo y de la UE y exdecano de la Facultad de Derecho de la UCM."

(Laura Gutiérrez , SER, 27/11/25)

18.11.25

¿Qué significa el Estado de bienestar? Es el núcleo básico de las democracias europeas, el gran salto civilizatorio que las derechas quieren por todos los medios clausurar... así en las comunidades gobernadas por las derechas se está produciendo una escasez de medios dedicados a lo público, que trae causa en una insuficiente inversión en estos servicios sociales... pues los sectores sociales y económicos que son hegemónicos en los partidos de derechas no quieren asumir los tributos que son necesarios para mantener unos servicios públicos de alto nivel... así, nuestra presión tributaria está varios puntos por debajo de la media europea... cuando para disfrutar de unos servicios públicos como Dios manda el nivel de recaudación del Estado debe de rondar el 40% del producto interior bruto... Para qué les sirve a los trabajadores y trabajadoras que les suban los sueldos un 2% o 3% —que sin duda debe lograrse— si luego tienen que suscribir un seguro privado, que les cuesta más, con el fin de evitar una lista de espera insoportable, o tener que asumir gastos “extras” en la educación de sus hijos y no digamos ante la renta de los alquileres... aunque el Gobierno ha ha transferido a las comunidades autónomas la friolera cifra de 300.000 millones de euros más que en el pasado y sería interesante conocer a qué se han dedicado tan suculentos fondos... no hay nada más urgente que garantizar algunos de los que componen el Estado de bienestar, mutándolos de derechos meramente declarativos en fundamentales como pueden ser la sanidad, la vivienda o las pensiones, como ya ocurre con parte de la educación. Sería una contribución memorable a que nuestro Estado social no sea desguazado por aquellos que no creen en él... sin olvidar que el deterioro de los servicios sociales, al mismo tiempo que empuja el voto hacia la extrema derecha —pues esta lo liga con los supuestos abusos de los emigrantes—, acaba impulsando el sistema político hacia crecientes formas de autoritarismo Ahora que se habla tanto de blindar derechos no hay nada más urgente que garantizar algunos de los que componen el Estado de bienestar (Nicolás Sartorius)

 "1. No hay un hecho más grave hoy en España y Europa que el deterioro provocado y progresivo que se está produciendo en el Estado de bienestar o modelo social europeo. El escándalo en la sanidad andaluza por la falta de cribados ante los posibles cánceres de mama de miles de mujeres; las excesivas listas de espera por carencia de medios materiales y humanos en el conjunto de la sanidad pública; la falta de personal sanitario y la precariedad en sus condiciones de trabajo; el fenómeno acreditado de que en ciertas comunidades autónomas —en especial Madrid— avanza la privatización de la enseñanza, ahogando las finanzas de las universidades públicas, mientras surgen como setas los centros particulares, son algunos ejemplos de cómo se están deteriorando los derechos sociales recogidos en nuestra Constitución.

De otra parte, leemos y oímos las inquietantes declaraciones de políticos de la derecha poniendo en cuestión el derecho esencial de las mujeres a la interrupción voluntaria del embarazo, o el no menos fundamental a una vivienda digna, al oponerse a una intervención y/o regulación estatal en la materia. Todo lo anterior con la finalidad de propiciar el avance de la privatización y abrir camino al suculento negocio que se viene haciendo con las “derivaciones” y “concertaciones” a intereses particulares a costa del erario público. Este fenómeno empieza a estar presente en el conjunto de la UE cuando gobernantes de Alemania, Francia y otros países declaran abiertamente que el modelo social europeo es insostenible, mientras aceptan dedicar el 5% del PIB al rearme. Cuando en realidad lo insoportable es el grado de desigualdad al que hemos llegado y cómo las multinacionales y los multimillonarios no pagan conforme a su riqueza y renta.

2. Porque ¿qué significa el Estado de bienestar o social? En mi opinión, es el núcleo básico de las democracias europeas, el gran salto civilizatorio que se dio a partir de la Segunda Guerra Mundial y que las derechas quieren por todos los medios clausurar. Este contenido de derechos sociales, inexistente en otras latitudes, fue asumido por nuestra Constitución de 1978, una vez conquistada la democracia, cuando en el art. 1 dice que “España se constituye en un Estado social y democrático de derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político”. Es decir, que además de garantizarse libertades civiles, se reconocen unos derechos sociales que si son erosionados se está corroyendo la propia democracia. Ahora bien, como consecuencia de la construcción de la España de las Autonomías, los elementos esenciales de este Estado de bienestar son competencia de las comunidades autónomas —la sanidad, la educación, etc.—.

Se trata de un modelo autonómico, que ha venido funcionando más o menos razonablemente hasta hace pocos años. Los problemas han surgido como consecuencia de un doble fenómeno que ha puesto en crisis el referido modelo. De un lado, las grandes calamidades que se han abatido sobre la sufrida España —crisis económicas, epidemias, inundaciones, erupciones volcánicas, incendios— han desvelado que las CC AA no están en condiciones de hacerles frente, sobre todo ante la incompetencia, negligencia, falta de previsión y desfachatez demostrada en algunos casos y, muy especialmente por la Generalitat valenciana ante la dana que asoló dicho territorio. Catástrofes que me temo se repetirán en el futuro y que exigirán la intervención de un Estado más potente —¡qué habría pasado sin la Unidad Militar de Emergencias!— y una mejor cooperación, claramente federal, entre las instituciones involucradas. No obstante, lo más nefasto es la evolución de unas derechas que gobiernan en la mayoría de las CC AA y que no creen en el Estado de bienestar, en unos términos que garantice unos servicios públicos de excelencia y no una especie de “beneficencia” para menesterosos.

Lo cierto es que en las comunidades gobernadas por las derechas se está produciendo una escasez de medios dedicados a lo público, que trae causa en una insuficiente inversión en estos servicios sociales debido a la obsesión de los partidos conservadores por bajar los impuestos. Y es bastante evidente que, si los servicios públicos no son excelentes, la tendencia hacia lo privado irá en aumento, sobre todo para quien pueda pagárselo. ¿Y cuál es la raíz de esta cuestión? La respuesta es bastante sencilla, los sectores sociales y económicos que son hegemónicos en los partidos de derechas no quieren asumir los tributos que son necesarios para mantener unos servicios públicos de alto nivel. La prueba es que la única propuesta clara y sostenida del programa de la derecha es bajar impuestos, porque por lo visto vivimos en un “infierno fiscal”, cuando nuestra presión tributaria está varios puntos por debajo de la media europea. No sé si el personal sabe que para disfrutar de unos servicios públicos como Dios manda el nivel de recaudación del Estado debe de rondar el 40% del producto interior bruto, al tiempo que se administre, obviamente, con probidad y eficacia.

Lo penoso del caso no es solo que se perjudique a la mayoría ciudadana cuando se deterioran los servicios sociales, sino que además es una manera aviesa de reducir los salarios reales del conjunto de los trabajadores. Porque, como es conocido, el nivel de vida no depende sólo del sueldo o salario directo que se percibe, sino también del indirecto, en forma de prestaciones y servicios que se utilizan gratuitamente —la sanidad, la educación y otros—. Para qué les sirve a los trabajadores y trabajadoras que les suban los sueldos un 2% o 3% —que sin duda debe lograrse— si luego tienen que suscribir un seguro privado, que les cuesta más, con el fin de evitar una lista de espera insoportable, o tener que asumir gastos “extras” en la educación de sus hijos y no digamos ante la renta de los alquileres. Lo enigmático del asunto es que el Gobierno afirma que ha transferido a las comunidades autónomas la friolera cifra de 300.000 millones de euros más que en el pasado y sería interesante conocer a qué se han dedicado tan suculentos fondos, o es que se los han regalado a las CC AA para que hagan con ellos lo que les salga de los telenguendengues.

3. Ahora que se habla tanto de blindar derechos no habría nada más urgente que garantizar algunos de los que componen el Estado de bienestar, mutándolos de derechos meramente declarativos en fundamentales como pueden ser la sanidad, la vivienda o las pensiones, como ya ocurre con parte de la educación. Sería una contribución memorable a que nuestro Estado social no sea desguazado por aquellos que no creen en él, pues da la impresión de que el Gobierno no tiene instrumentos para evitar tal estropicio democrático. Sin olvidar, un efecto “colateral”, altamente nocivo, que consiste en que este deterioro de los servicios sociales, al mismo tiempo que empuja el voto hacia la extrema derecha —pues esta lo liga con los supuestos abusos de los emigrantes—, acaba impulsando el sistema político hacia crecientes formas de autoritarismo. Unas veces los llaman “iliberales”, otras “democracias autoritarias”, es decir Estados mínimos en la prestación de servicios públicos y máximos en las intervenciones represivas, en el fondo formas dictatoriales. Posible remedio: expandir la democracia en todas direcciones." 

(Nicolás Sartorius , El País, 13/11/25)

16.11.25

Hablemos claro: privatizar la sanidad mata. Lo dicen los datos... sé perfectamente que en la sanidad privada hay facultativos y todo tipo de personal empeñado en salvar vidas y que las salvan haciendo lo mejor que pueden su trabajo. Pero mi análisis no evalúa su desempeño particular, sino el del sistema sanitario de propiedad privada, que actúa como un negocio más... la afirmación que hago no es una opinión subjetiva, sino la conclusión a la que han llegado estudios científicos que han evaluado el rendimiento y los efectos de los sistemas sanitarios en todo tipo de países... En Inglaterra, el aumento del gasto externalizado a proveedores privados entre 2013 y 2020 (lo que viene ocurriendo en muchas comunidades autónomas españolas desde hace tiempo) se asoció con incrementos significativos de muertes que no deberían ocurrir con atención oportuna y eficaz... Los estudios comparativos internacionales muestran que los sistemas sanitarios con mayor fragmentación y peso privado tienen peores resultados... Las tasas de mortalidad de pacientes atendidos en los servicios de emergencia de los hospitales de Estados Unidos aumentaron con posterioridad a sus adquisiciones por empresas privadas... La OCDE ha mostrado que la “mortalidad evitable” (suma de la que se puede evitar con salud pública y primaria fuertes y con la evitable con asistencia clínica eficaz y a tiempo) aumenta donde se debilitan la prevención y la atención primaria por lógicas de mercado... privatizar los servicios sanitarios y alejarse del modelo de asistencia universal garantizada es una forma más de matar a la gente... el 53% de los hospitales en Andalucía ya son de propiedad privada, lo que se está traduciendo ya, y esto irá en aumento, en desatención y en muertes evitables. La forma más inhumana y cruel de hacer que se muera la gente inocente (Juan Torres López)

 "Soy consciente de que el titular de este artículo es duro y quiero advertir de entrada de dos cosas importantes. En primer lugar, sé perfectamente que en la sanidad privada hay facultativos y todo tipo de personal empeñado en salvar vidas y que las salvan haciendo lo mejor que pueden su trabajo. Pero mi análisis no evalúa su desempeño particular, sino el del sistema sanitario de propiedad privada en general, que actúa como un negocio más en el ámbito de la salud.

En segundo lugar, quiero señalar que la afirmación que hago en el título no es una opinión subjetiva, sino la conclusión a la que han llegado estudios científicos que han evaluado el rendimiento y los efectos de los sistemas sanitarios en todo tipo de países.

Se puede decir taxativamente que la privatización de los sistemas sanitarios mata por razones de diverso tipo, aunque todas tienen que ver con una fundamental: la sanidad privada es un negocio y, por tanto, sólo puede proporcionar los servicios sanitarios que le proporcionen rentabilidad. No puede ser de otro modo porque, en caso contrario, desparecería como tal. En consecuencia, deja que enfermen o incluso que mueran sin darles atención las personas que no dispongan del dinero suficiente para pagar los servicios que pudieran necesitar. No hay otra posibilidad. Ningún negocio privado vende algo a quien no le pague por ello.

Sabiendo que esto último es un hecho innegable, quienes defienden la sanidad privada argumentan que tal problema se soluciona por medio de las pólizas de seguros privados que la población suscriba para que, llegado el momento, sus respectivas compañías se hagan cargo de las facturas correspondientes a los tratamientos que necesitaran.

Sin embargo, quien responde de esta manera se olvida de algo igualmente esencial: los seguros son también un negocio privado. Un negocio que quebraría sin remedio si asegurase a personas que le supusieran un gasto sanitario mayor que la cuota que pagaran por él. Recurren a estudios de probabilidades para hacer que su negocio resulte, en promedio, beneficioso, pero no pueden sobrepasar un determinado umbral de riesgo a la hora de proporcionar las coberturas particulares. O se las cobran muy caras, o dejan directamente fuera a las personas con patologías que necesiten tratamientos muy costosos. En ambos casos, excluyen a una parte importante de la población que termina enfermando o muriendo sin atención. Si se quiere tener pruebas de ello y ver cómo funciona el negocio de los seguros de salud privados, recomiendo ver aquí la película documental Sicko, de Michael Moore.

Hay que decirlo claro y conviene que nadie se deje engañar: el objetivo del sistema de sanidad privada, de sus empresas sanitarias, no es curar o prevenir enfermedades, sino maximizar su beneficio económico. Es legítimo. No lo critico, simplemente expreso un hecho. Si no lo hicieran así, como he dicho, tendrían que cerrar y perder el dinero que sus propietarios han invertido.

Eso significa que, para obtener beneficios y maximizarlos, un sistema sanitario privado no puede tener como objetivo reducir el número de enfermos, sino tener clientes recurrentes. Lo cual lleva, como está ampliamente demostrado, a incentivar la sobreprescripción de tratamientos rentables y, como he dicho, a descuidar o no atender a los menos lucrativos (los que necesitan prevención, atención o salud mental o cuidados crónicos). Esto es lo que produce daños médicos y mortalidad por mala praxis o por ausencia de seguimiento adecuado que son perfectamente evitables, tal y como confirman investigaciones de cuyos resultados doy cuenta resumida más abajo.

Puesto que un sistema sanitario privatizado no atiende a quien no tiene dinero o seguros, copagos o ayudas para medicamentos, la consecuencia inevitable es la desatención, el retraso de la consulta o sencillamente la renuncia al tratamiento. Eso agrava dolencias que serían perfectamente curables y multiplica muertes evitables por cáncer, diabetes, hipertensión o infecciones, por ejemplo. Un estudio de hace diez años mostró que, en Estados Unidos, un aumento de 10 dólares en los copagos mensuales por consultas médicas y medicamentos recetados provocaba una reducción del 8,6% en el gasto por esos servicios.

Puesto que la sanidad privada sólo puede funcionar bien allí donde hay dinero, produce además un agrandamiento de las brechas de salud. Los recursos (personal, tecnología, camas UCI) se concentran donde son más rentables, no donde hay más necesidad, y las zonas rurales o empobrecidas quedan desatendidas. El resultado también es el aumento de las tasas de mortalidad evitable y el descenso de la esperanza de vida en los grupos de población con menores ingresos.

Cuando la sanidad pública se privatiza se producen más enfermedades y muertes por otra razón adicional: los servicios sanitarios públicos, de cobertura universal actúan como una infraestructura de prevención, y cuando se privatiza se pierden capacidades de vigilancia epidemiológica, de vacunación masiva o de respuesta ante pandemias. Sin olvidar, además, que cuando eso sucede la información sanitaria se fragmenta y los datos clínicos se tratan como propiedad privada, por no decir que como una mercancía más con la que se puede ganar dinero adicional.

Por otro lado, está ampliamente demostrado que el personal sanitario, facultativos, personal de enfermería, auxiliares, etc. está sometido a mucha mayor presión para aumentar su productividad en los centros sanitarios de propiedad privada. Es lógico que ocurra eso pues, como he dicho, allí hay que recuperar la inversión realizada y obtener el mayor beneficio posible. La consecuencia es el menor tiempo dedicado a los pacientes, contratos precarios y una presión constante que aumenta los errores y el agotamiento, lo que empeora la atención y termina produciendo más muertes evitables.

Hay otra razón más que hace que los sistemas sanitarios privados produzcan muertes. Aunque pueda parecer mentira, la lógica del mercado es la de curar cuando ya hay enfermedad (en eso justamente consiste el negocio) y no evitar que la haya (pues entonces no lo hay). Dicho muy claramente: la prevención de la enfermedad no es negocio y, por tanto, no es lo que puede ponerse como objetivo la sanidad privada. Y, sin embargo, es bien sabido que la prevención es la mejor vía para evitar muchas enfermedades y millones de muertes.

Este hecho es el que provoca que los programas de vacunación, educación nutricional, detección temprana o salud comunitaria, sin los cuales se producen más muertes evitables, sean más débiles y mucho menos efectivos en países, como Estados Unidos, en donde la sanidad privada está generalizada.

A todo lo anterior hay que añadir que el negocio sanitario es muy poderoso y que las grandes empresas hospitalarias y farmacéuticas tiene capacidad suficiente para actuar como grupos de presión que imponen precios inflados y políticas que le sean favorables, normas que permitan tratamientos marginalmente eficaces pero carísimos y el abandono de los baratos y efectivos. Lo cual afecta también a la salud y llega a producir la muerte de muchas personas. Una de las consecuencias de esto último son las trabas de todo tipo que se ponen a la realización de estudios científicos que permitan mostrar mucho más ampliamente que, como se dijo en la revista The Lancet, «la privatización de la atención sanitaria casi nunca ha tenido un efecto positivo en la calidad de la atención» y que «el respaldo científico para una mayor privatización de los servicios sanitarios es débil». Los escándalos que rodean la actuación del Grupo Quirón en Madrid son buena prueba de ellos, aunque no la única ni la más onerosa para las arcas públicas.

Por último, hay una razón más por la que se puede afirmar que privatizar la salud mata. El negocio sanitario privado obtiene beneficios (de carácter extraordinario generalmente, al no haber perfecta competencia en ese mercado) no sólo como exclusivo resultado de poner en valor los capitales y recursos que proporcionan sus propietarios. Se nutre muy ventajosamente del valor producido durante decenios por el capital público (investigación básica, infraestructuras, formación del personal…) por el que no paga, puesto que no se cuantifica en sus balances contables. Además, obliga a que el Estado tenga que asumir el coste derivado de sus déficits de gestión a los que he hecho referencia. Y, por si todo esto fuese poco, se nutre de una constante aportación privilegiada de fondos procedentes del sector público. Dicho de otro modo: el sector sanitario privado, al menos en países como España no podría ser rentable sin recibir fondos multimillonarios del Estado o sin excluir de sus servicios a la mayor parte de la población. Su negocio es parasitario y oportunista: gana dinero con los servicios sanitarios rentables y deja los que no lo son al Estado. Eso mina los recursos públicos y, al final, el servicio público se deteriora e incluso allí aumenta el número de muertes evitables.

Como dije al principio, las afirmaciones que acabo de hacer no son opiniones subjetivas, sino que está avaladas por investigaciones y estudios empíricos realizados en los centros científicos más prestigiosos del mundo. Afirmar, por tanto, que la privatización de la sanidad mata es sostener un hecho objetivo y cierto que la experiencia real demuestra día a día.

Expongo a continuación sólo algunos datos que lo demuestran:

En Estados Unidos, la falta de seguro sanitario se asocia con 45.000 muertes anuales y un 40% más de riesgo de morir respecto a personas aseguradas, en general, e incluso con un 50% mayor que los asegurados en algunos grupos de población de menor ingreso.

– En Inglaterra, el aumento del gasto externalizado a proveedores privados entre 2013 y 2020 (lo que viene ocurriendo en muchas comunidades autónomas españolas desde hace tiempo) se asoció con incrementos significativos de muertes que no deberían ocurrir con atención oportuna y eficaz.

La OCDE ha mostrado que la “mortalidad evitable” (suma de la que se puede evitar con salud pública y primaria fuertes y con la evitable con asistencia clínica eficaz y a tiempo) aumenta donde se debilitan la prevención y la atención primaria por lógicas de mercado. Por el contrario, señala que fortalecer la atención primaria, la salud pública y el acceso universal reduce esas muertes.

– Los estudios comparativos internacionales muestran que los sistemas sanitarios con mayor fragmentación y peso privado tienen peores resultados. Según un estudio comparativo entre diez países de 70 indicadores de desempeño del sistema de salud relativos al acceso a la atención sanitaria, proceso de atención, eficiencia administrativa, equidad y resultados de salud, Estados Unidos destaca «por el bajo rendimiento de su sistema de salud». Y, sobre todo, por no «mantener a su población sana».

– Estados Unidos es el país que más gasta en sanidad (más del doble que los de la OCDE de media) pero al ser privatizada, obtiene peores resultados que los demás: tiene menos camas hospitalarias por 1.000 habitantes, menos esperanza de vida, mucha más mortalidad evitable, mortalidad infantil y materna, menos vacunación infantil y mayor extensión de las epidemias… El exceso de mortalidad acumulado durante la pandemia de la Covid-19 fue sustancialmente mayor en Estados Unidos que en los demás países de la OCDE.

Estados Unidos es la primera potencia económica mundial, la que más gasta en salud, pero la que en mayor medida lo hace en un sistema de salud y seguros privados. La consecuencia es que ocupa el lugar 54 en el ranking que ordena a todos los países por eficiencia del gasto sanitario atendiendo a todos sus resultados, y -como acabo de decir- es el último de entre todos los más adelantados atendiendo al acceso, eficiencia, equidad, resultados y atención preventiva.

Tras analizar casi 700.000 hospitalizaciones en Estados Unidos se descubrió que las llevadas a cabo en centros adquiridos por fondos de inversión de capital privado registraban un 24 % más de infecciones provocadas en el hospital que en el resto, y son más costosas para la sociedad.

Las tasas de mortalidad de pacientes atendidos en los servicios de emergencia de los hospitales de Estados Unidos aumentaron con posterioridad a sus adquisiciones por empresas privadas.

Estas son las razones y los hechos que permiten afirmar sin duda ninguna que privatizar los servicios sanitarios y alejarse del modelo de asistencia universal garantizada es una forma más de matar a la gente.

Ningún político va a reconocer nunca que está dando ese paso. Como no lo hace el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, que acaba de decir que su partido, el PP, es «que más hace por los servicios públicos en esta comunidad», cuando el 26% de las camas y el 53% de los hospitales en Andalucía ya son de propiedad privada y el 51,7% de los hospitales públicos tiene conciertos con el privado.

Esos porcentajes, en aumento constante, no son cifras frías. No tenga ninguna duda quien lea estas páginas: se están traduciendo ya, y esto irá en aumento, en desatención y en muertes evitables. La forma más inhumana y cruel de hacer que se muera la gente inocente. La que van a tener docenas de miles de personas, quizá millones, en Andalucía en donde vivo, en España y en todo el mundo, si siguen votando y dejando hacer a los políticos y partidos que actúan, por muy callada y vergonzantemente que lo hagan, al servicio del capital sanitario privado que hace negocio con la salud y la vida de la gente.

  1. Me ahorro calificar a los responsables políticos y dirigentes sociales, económicos, empresariales o mediáticos que, sabiendo perfectamente lo que supone privatizar la sanidad para la vida de la gran mayoría de la gente, siguen privatizándola con el único objetivo de ganar más dinero." 

(Juan Torres López, blog, 15/11/25

29.10.25

La privatización sale cara y empeora la vida de los trabajadores en España... Un ejemplo paradigmático es el de la sanidad pública. El gasto sanitario por habitante apenas ha mejorado en los últimos 15 años, mientras que los indicadores de atención al paciente han ido empeorando de forma paulatina en las últimas dos décadas... el coste para las arcas públicas de financiar el mismo tratamiento médico es hasta seis veces mayor en la concertada que en la pública. Por ejemplo, actuar sobre una hernia cuesta menos de 700 euros en la pública y casi 3.400 euros en la concertada. “Se trata de una ineficiencia del gasto público que conlleva un elevado coste de oportunidad porque ese exceso de dinero utilizado de manera ineficiente se detrae de prioridades sociales”... Las mayores listas de espera en la sanidad son una consecuencia de la privatización... por lo que se produce una clara exclusión de parte de la población del uso de servicios públicos... “Puede darse al demorar plazos en citas o pruebas -como ha quedado latente en el cribado del cáncer de mama en Andalucía- o excluir directamente a grupos sociales, con dramáticas consecuencias”... La ausencia o reducción de oferta pública en determinadas especialidades médicas, al tiempo que se impulsa la oferta privada en dichas especialidades, supone la exclusión de parte de la población del acceso a dichos servicios... ¿Todo ello redunda en el bolsillo de la ciudadanía? Sin duda alguna, se extiende el uso de seguros privados de salud entre la población ante el deterioro de lo público... la escasez de oferta pública de FP o de másteres universitarios excluye a muchas familias de estos servicios y les obliga a pagar más de su bolsillo o a endeudarse para acceder a la educación superior (CC. OO)

 "La privatización de los servicios sale cara a toda la sociedad, pero en especial a la clase trabajadora, porque incrementa incluso los gastos a los que se enfrentan hogares y familias. Así lo concluye un informe técnico de CCOO, centrado en las privatizaciones de bienes y servicios. La deriva privatizadora siempre conlleva un mayor coste público, deterioro en la calidad de los servicios, y aboca a la exclusión de parte de la población y un mayor coste para la ciudadanía.   

Carlos Gutiérrez, secretario confederal de Estudios y Discurso asegura, al respecto, que las privatizaciones “siempre salen caras, social y económicamente, como individuos y como sociedad: encarecen el servicio para las arcas públicas, porque empeoran la calidad de los servicios para los ciudadanos o porque excluyen a muchos ciudadanos de acceder a ellos”. En su opinión, “no son pocos los factores que empobrecen al común, perjudican la convivencia y empeorando la calidad de vida de todos y todas”.

Un ejemplo paradigmático de estas conclusiones es el de la sanidad pública. El gasto sanitario por habitante apenas ha mejorado en los últimos 15 años, mientras que los indicadores de atención al paciente han ido empeorando de forma paulatina en las últimas dos décadas.

Mayor coste para el erario público y para los hogares

El primer factor que se puede analizar es cómo se incrementa el coste público a la hora de proveer un servicio. Y es que el coste para las arcas públicas de financiar el mismo tratamiento médico es hasta seis veces mayor en la concertada que en la pública. Por ejemplo, actuar sobre una hernia cuesta menos de 700 euros en la pública y casi 3.400 euros en la concertada. “Se trata de una ineficiencia del gasto público que conlleva un elevado coste de oportunidad porque ese exceso de dinero utilizado de manera ineficiente se detrae de prioridades sociales”, explica Gutiérrez.

La acción privatizadora y enajenadora del común no ofrece mayor calidad del servicio. Las mayores listas de espera en la sanidad, en las que en la actualidad hay más gente y tienen que esperar casi el doble en el caso de las primeras consultas especializadas o de las intervenciones quirúrgicas no urgentes que hace dos décadas, son una consecuencia de la privatización.

Unido a lo anterior, se produce una clara exclusión de parte de la población del uso de servicios públicos. “Puede darse al demorar plazos en citas o pruebas -como ha quedado latente en el cribado del cáncer de mama en Andalucía- o excluir directamente a grupos sociales, con dramáticas consecuencias”, ejemplifica el responsable sindical. La ausencia o reducción de oferta pública en determinadas especialidades médicas o educativas, al tiempo que se impulsa la oferta privada en dichas especialidades, supone la exclusión de parte de la población del acceso a dichos servicios.

¿Todo ello redunda en el bolsillo de la ciudadanía? “Sin duda alguna”, responde Carlos Gutiérrez, “por ejemplo, la escasez de oferta pública de FP o de másteres universitarios excluye a muchas familias de estos servicios y les obliga a pagar más de su bolsillo o a endeudarse para acceder a la educación superior”.

Así, el gasto nominal por hogar afectado en FP superior se ha duplicado entre 2016 y 2023, pasando de 1.069 € a 2.085 €, a la vez que se ha incrementado el número de hogares que cursan a este tipo de formación. “Igualmente, la privatización de los másteres incrementa el coste para cada hogar afectado en casi 1.600 €”, apunta. Además, se extiende el uso de seguros privados de salud entre la población ante el deterioro de lo público. Hoy en día uno de cada cuatro hogares tiene un seguro privado."                (CC. OO. 27/10/25) 

16.10.25

Hola, Clientes de Adeslas, ¿cómo es que no le autorizáis a mi padre un TAC coronario con contraste porque es caro a pesar de que cumple con los requisitos y su cardiólogo lo considera fundamental, y lleva 18 años con vosotros sin dar un problema? ¿Queréis que nos demos de baja de 8 seguros privados que tenemos en la familia y espero que de muchos más cuando la gente lea esto y vea cómo funcionáis? (María Durán)

María Durán @mariaduran1987

Hola, @ClientesAdeslas, ¿cómo es que no le autorizáis a mi padre un TAC coronario con contraste porque es caro a pesar de que cumple con los requisitos y su cardiólogo lo considera fundamental, y lleva 18 años con vosotros sin dar un problema? ¿Queréis que nos demos de baja de 8 seguros privados que tenemos en la familia y espero que de muchos más cuando la gente lea esto y vea cómo funcionáis?

6:09 p. m. · 15 oct. 2025 503,3 mil Visualizaciones



Isabel @LizRihz

Dale fuerte, yo he conseguido irme por algo similar y peor. Si necesitas algo te paso contacto que me arregló todo , cancelación de póliza , devolución de cuotas, pago de prueba e indemnización del Bco de España .

9:39 p. m. · 15 oct. 2025 44,9 mil Visualizaciones

El escándalo de las mamografías en Andalucía ha destapado una realidad. Los errores no son accidentales sino sistémicos. Y ello se produce a causa de un deterioro crónico del Sistema Nacional de Salud (SNS). Un proceso premeditado y conducido en una única dirección: engordar el negocio de las empresas grandes y pequeñas que parasitan sobre el sistema público sanitario desde hace más de treinta años... todo esto surge después que el PP de Moreno Bonilla derivase unas 311.000 pruebas diagnósticas de mama a la sanidad privada, concretamente al Centro de Diagnóstico de Granada S.A. Con ellos, firmaron un contrato por valor de 5,4 millones de euros para que durante cuatro años se encargaran del cribado del cáncer de mama a las mujeres entre los 49 y 71 años. Estos cribados desarrollan una labor sociosanitaria indispensable, cada año se logra salvar la vida de unas 1.800 mujeres aproximadamente que, de carecer de un diagnóstico temprano, desarrollarían un cáncer maligno... Es mucho más difícil transferir recursos públicos para la explotación y beneficio de las empresas, cuando el sistema funciona que cuando está inmerso en un caos de listas de espera y urgencias colapsadas... Si la Administración manda una carta ofreciéndole un adelanto en la cita (radiodiagnóstica o cualquier exploración clínica), lo normal es que la paciente o el paciente acepte... Son pruebas derivadas a las clínicas privadas que éstas facturan a las administraciones públicas... No se nota, pero se está privatizando la sanidad pública mediante un recurso invisible. Es justamente lo que hizo Moreno Bonilla con el cribado del cáncer de mama para las mujeres... Pero para que esa contraprestación se lleve a cabo, las empresas privadas, deben obtener X beneficios o si no, no lo harían... En resumen: se está pagando más de lo que costaría si estos servicios fueran exclusivamente públicos... La supuesta superioridad productiva de estos hospitales es provocada por una perversa gestión pública y ese trato de favor a las privadas. Este es el nuevo mecanismo político de privatizar (Jesús Jaén Urueña)

 “Non ante dominium quam ius civium”  (Antes que la propiedad está el derecho ciudadano)

El escándalo de las mamografías en Andalucía ha destapado una realidad. Los errores no son accidentales sino sistémicos. Y ello se produce a causa de un deterioro crónico del Sistema Nacional de Salud (SNS). Un proceso premeditado y conducido en una única dirección: engordar el negocio de las empresas grandes y pequeñas que parasitan sobre el sistema público sanitario desde hace más de treinta años.

Los hechos se pueden resumir muy brevemente. El retraso en la comunicación del resultado de cientos de mamografías realizadas para la detección precoz del cáncer de mama. Un retraso durante meses y años en donde 2.000 mujeres no fueron informadas de que sus pruebas fueron dudosas, es decir, que tenían un 2% de posibilidades de tener un tumor maligno. La asociación de afectadas, Amama, ha informado que conoce ya casos donde algunas mujeres fallecieron y otras han desarrollado metástasis.

Y todo esto surge después que el PP de Moreno Bonilla derivase unas 311.000 pruebas diagnósticas de mama a la sanidad privada, concretamente al Centro de Diagnóstico de Granada S.A. Con ellos, firmaron un contrato por valor de 5,4 millones de euros para que durante cuatro años se encargaran del cribado del cáncer de mama a las mujeres entre los 49 y 71 años.  Estos cribados desarrollan una labor sociosanitaria indispensable, cada año se logra salvar la vida de unas 1.800 mujeres aproximadamente que, de carecer de un diagnóstico temprano, desarrollarían un cáncer maligno.

El papel fundamental que juega el Sistema Nacional de Salud (SNS)

La sanidad pública española cuenta, todavía, con un SNS robusto y de prestigio internacional. La compañía financiera norteamericana Bloomberg la ha situado entre las tres mejores del mundo junto a los de Singapur y Hong Kong. Un sistema basado en un modelo público y que, junto al sistema público de pensiones, es un baluarte del Estado Social. Gracias a su carácter universal y público contribuye a una redistribución de la riqueza en favor de las clases más desfavorecidas de la sociedad y de aquellos grupos que, por razones de edad, sexo u otras circunstancias, tienen que afrontar enfermedades crónicas, intervenciones quirurgicas o tratamientos que ningún trabajador o trabajadora podrían costearse.

El éxito social del sistema sanitario público reside en la combinación de cuatro conceptos claves: financiación, inversión, dotación y gestión. A los que habría que agregar un quinto concepto: la participación. Si esos conceptos se mantienen estables, el sistema público no sufrirá estrés, salvo en situaciones muy excepcionales como por ejemplo ocurrió durante la pandemia de la Covid 19 en la que todo el sistema acabó tensionado hasta límites nunca vistos. Pero una pandemia es una situación excepcional (a la que tenemos que estar preparados), pero si ésta, se combina con una gestión perversa -como la que hizo Isabel Diaz Ayuso en Madrid- se convierte en una catástrofe sanitaria como lo ocurrido en las Residencias de mayores.

Nuestro modelo público sanitario está basado en la Ley 14/1986 aprobada el 25 de abril y aunque contiene vacíos y defectos, se trata de un modelo público de los más avanzados del mundo. A diferencia, por ejemplo, de EEUU, nuestro sistema está financiado a través de los impuestos y representa un 7,2% del PIB, aproximadamente unos 100.000 millones de euros al año.  Es un sistema relativamente barato y en comparación con países como EEUU, es infinitamente más seguro. Allí, el sistema de salud es una mezcla entre lo público y lo privado con un gasto per cápita muy elevado (15% del PIB) y una deuda que está colapsando el sistema.  Los dos organismos públicos (Medicare para mayores de 65 años y Medicaid para colectivos de bajos ingresos) están desbordados. La mayoría de las trabajadoras y trabajadores tienen un seguro privado o de empresa. No es de extrañar que mientras en el Estado español la expectativa de vida es de 83 años, en los EEUU sea de 77 ¿Cuántas personas fallecen en los EEUU por no poderse pagar un tratamiento contra el cáncer o una operación de corazón?

Sin embargo, en el Estado español, desde hace más de treinta años, hemos vivido un ciclo que ha intentando hacer retroceder las conquistas y derechos alcanzados en los años ochenta. En lo que respecta a la sanidad pública, el PP, VOX, PNV, Junts, representan las fracciones políticas alineadas regularmente con el capital (incluso el PSOE dió su aprobación a leyes como la 15/97 y otras de ámbito autonómico que abren la puerta a la privatización de los servicios públicos de salud). Desde los años 90 esta alianza entre la patronal y las derechas han intentado cambiar el modelo sanitario. Es lo que de forma eufemística se conoce como “la colaboración público y privada”. Un modelo que busca alejarse de la Ley 14/1986 y acercarse a otros modelos “mixtos”como el que rige en los EEUU.

Pero para avanzar en esa dirección es necesaria la colaboración política de las derechas (a veces también del PSOE) y transmitir a las usuarias y usuarios de los servicios públicos de salud que el sistema ya no funciona y que necesita el “refuerzo” de las empresas privadas.

De la venta directa a la política del estrangulamiento y las transferencias

La guerra del capital privado para apropiarse del sistema público de salud español, se lleva adelante en tres campos: en el ideológico, político institucional y económico. Pedro Nieto, presidente de la comisión de sanidad del Círculo de Empresarios, argumentaba en el diario Expansión que “el sistema sanitario público está sobrecargado, la media de tiempo de una cita en atención primaria es de 10.8 días”. Esto, aunque sea cierto, refleja dos cosas. La primera, la patronal prepara el terreno ideológico para entrar en el sistema público. La segunda, para que eso suceda, antes, los partidos de derechas, socavan y desmantelan los servicios sanitarios públicos para dar la imagen de que el sistema está colapsado.

En la Comunidad Autónoma de Madrid, unas veces con éxito y otras sin él, se han puesto en marcha varias estrategias para que los recursos públicos pasen a manos de las empresas a un coste mínimo. El 1 de noviembre del año 2012, el gobierno de Ignacio González, aprobó un plan de privatización de seis hospitales públicos de gestión privada y 27 centros de salud. Sin embargo, dicho plan fue derrotado por la Marea Blanca (con sentencia judicial incluida) provocando su retirada y la dimisión del consejero de Sanidad Fernández Lasquetty).  El PP comprobó en Madrid, que la vía de la venta directa del patrimonio y de los recursos públicos era peligrosa e impopular en la sociedad (incluso entre muchísimos votantes de derechas).

La segunda vía, por la que se está intentando desmantelar la sanidad pública, es a través de empresas y aseguradoras como Adeslas, Asisa, Mapfre, Mutua Madrileña, Catalana Occidente, etc. Estas empresas ofrecen servicios en general a clientes sanos o con patologías leves, para introducirse en el mercado sanitario. Ayudadas por la gestión política del PP y VOX han ido ganando terreno al sector público en comunidades como Madrid, en donde Ayuso impide el aumento de recursos humanos en un sector tan vital como la Atención Primaria. Sin embargo, el grueso de la población y de las funciones sanitarias se siguen desarrollando en los hospitales públicos que son los que cuentan con medios y capacidad para sostener patologías complejas y costosas.

A pesar de todo, las aseguradoras, han logrado avances cuantitativos. En la Comunidad Autónoma de Madrid hay 2.656.772 personas con seguros médicos privados, lo que representa un 38.7% (cifras del año 2023). Y desde 2018 hasta 2023, el porcentaje de aumento anual es de 4.8%. A nivel de todo el Estado español la cifra bajaría en torno al 25%. Sin embargo, algunas voces patronales, dicen que esta estrategia podría estar tocando techo debido a las condiciones socioeconómicas de la mayoría de la población que no pueden pagar una póliza.

Así las cosas, entre la dificultad de llevar a cabo unas privatizaciones directas y los límites de los seguros privados, los partidos que defienden la liberalización del sistema sanitario fueron cambiando de estrategias.

Las derivaciones de pruebas o intervenciones de lo público a lo privado: un modelo invisible para los usuarios, perjudicial para las finanzas públicas y beneficioso para la formación de capital

Es mucho más difícil transferir recursos públicos para la explotación y beneficio de las empresas, cuando el sistema funciona que cuando está inmerso en un caos de listas de espera, urgencias colapsadas, nuevas tecnologías desconocidas para un segmento de la población y gestiones burocráticas interminables. Cualquier persona enferma de cierta gravedad o que sospecha que tiene un cáncer o una cardiopatía, está deseando que los especialistas le vean, le hagan una radiografía, un TAC o una biopsia, por poner algunos ejemplos.

Si la Administración manda una carta ofreciéndole un adelanto en la cita (radiodiagnóstica o cualquier exploración clínica), lo normal es que la paciente o el paciente acepte. Esto mismo ocurre con las intervenciones quirúrgicas (normalmente menores como oftalmológicas o traumatológicas). Son pruebas derivadas a las clínicas privadas que éstas facturan a las administraciones públicas y en las que el paciente sale beneficiado. No se nota, pero se está privatizando la sanidad pública mediante un recurso invisible. Es justamente lo que hizo Moreno Bonilla con el cribado del cáncer de mama para las mujeres.

Sin embargo, este método es un goteo constante en donde lo que pierden unos (lo público), lo ganan otros (lo privado). La patronal del sector y el PP lo llaman “eficacia y productividad”. Nada más falso. En realidad es formación de capital. Una contraprestación de servicios es pagada con dinero público. Pero para que esa contraprestación se lleve a cabo, las empresas privadas, deben obtener X beneficios o si no, no lo harían. Los beneficios los consiguen a través del trabajo de los profesionales del sector privado. Ellos producen el servicio (la radiografía) y a la vez un plusvalor (para los empresarios). En el dinero transferido por el sector público al privado están incluidas las ganancias empresariales.  El sector público sanitario está plagado de ejemplos como ese: las contratas de limpieza, la vigilancia, las cafeterías, mantenimiento de instalaciones… Todos ellos privatizados. En resumen: se está pagando más de lo que costaría si estos servicios fueran exclusivamente públicos.

La batalla sobre la mayor eficacia o productividad de lo privado sobre lo público ha ido ganando terreno todos estos años. Algunos datos resultan ilustrativos. En los cuatro hospitales del grupo Quirón Salud aumentaron el número de mamografías en un 15%. En el grupo empresarial Ribera Salud en un 29%; mientras que en el conjunto de hospitales de gestión pública cayeron un -15% (DEPRECAM: detección precoz del cáncer de mama). La explicación es muy simple, mientras la lista de espera en los hospitales públicos es de 183 (Hospital de Móstoles) o 106 (La Paz); en la Fundación Jiménez Diaz o en el Hospital Rey Juan Carlos (adscritos al grupo Quirón) es de 6 o 14 días.

La evolución de las consultas hospitalarias es aún más llamativa. Mientras el Hospital de La Paz ha perdido (entre 2014 y 2023) -273.733 consultas; la Fundación Jiménez Diaz ha ganado +508.992 (según fuentes del SERMAS). Hay que hacer notar, además, que por cada paciente o servicio que “recupera” la Fundación Jiménez Diaz; Quirón Salud, incrementa sus ingresos de forma adicional al convenio con la Comunidad de Madrid.

El llamado “éxito” de la Fundación Jiménez Diaz o del Hospital Rey Juan Carlos de Móstoles (también adscrito al grupo Quirón) se basa en un trato de favor (según informó el diario El País en junio de este año, el gobierno de Diaz Ayuso le facturó a Quirón 5.000 millones de euros en los últimos seis años). La supuesta superioridad productiva de estos hospitales es provocada por una perversa gestión pública y ese trato de favor a las privadas. Este es el nuevo mecanismo político de privatizar. Unos corren dopados y otros llevan las manos atadas a la espalda.

Antes de que lleven a un colapso al sistema sanitario público debemos movilizarnos y echar a las derechas del gobierno

En los últimos años la sanidad pública madrileña ha pasado por diferentes momentos. Hemos frenado la venta de seis hospitales y 27 centros de salud; la transformación del Hospital de La Princesa en un geriátrico; sin embargo, la mayoría de las políticas no se han parado: los recortes de plantillas; la disminución de camas un 7% en diez años ; la crisis en la Atención Primaria en donde se necesitan 3.812 profesionales de medicina de familia y 983 pediatras; las listas de espera en donde 767.000 personas aguardan una primer cita con el especialista de turno (el 12% de la población madrileña).

Las probabilidades de que sucedan desgracias como con el cribado de las mamografías en Andalucía no son una mera probabilidad. Y, sin embargo, aún se mantiene en pie el Sistema Nacional de Salud. No sabemos cuánto podrá aguantar. Las derechas tanto españolas como nacionalistas y, por supuesto VOX, alientan que se camine hacia un modelo mixto en donde la sanidad pública haga las veces de Medicaid y Medicare, mientras otro sector podrá pagarse costosas operaciones, tratamientos o, incluso, cirugías estéticas. La diferencia entre la esperanza de vida de un barrio rico (83.4 años) de uno pobre (78) aumentará.

Por ello urge adoptar medidas que vayan contra la desigualdad social:

1.- Defensa del modelo único de salud basado en su carácter 100×100 público y universal. Un modelo financiado a través de una política fiscal que permita su sostenibilidad a largo plazo.

2.- Es necesaria una mayor inversión en Atención Primaria hasta llegar a un 25% sobre el total del gasto sanitario.

3.- No se puede separar la propiedad pública de la gestión sanitaria. Ningún centro hospitalario puede quedar en manos de las empresas. Es necesario revertir las privatizaciones y derogar las leyes como la 15/97. El PSOE no puede ni debe actuar a dos bandas.

4.- Dotar a todos los centros y servicios de personal y medios suficientes para que se lleven a cabo todas las pruebas e intervenciones dentro del sistema público de salud.

5.- La izquierda y todas las organizaciones progresistas deberían llegar a un acuerdo para blindar la sanidad pública en la Constitución haciendo valer el artículo 43 que garantiza el derecho a la salud.

En cualquier caso, lo más importante es desarrollar nuevamente la movilización social. En Madrid, hemos vivido dos ciclos: uno, entre 2012-2014, donde la Marea Blanca logró un triunfo histórico; y otro, entre 2020-2023, a raíz de la pandemia y que volvimos a salir a las calles de forma masiva en defensa de la Atención Primaria. Es necesario volver a conectar las plataformas y asociaciones que, como Vecinas y Vecinos de pueblos y barrios de Madrid, han jugado un papel tan importante en la recuperación de las luchas por una sanidad 100×100 pública, universal y de calidad. Es hora de dar un paso adelante." 

(Jesús Jaén Urueña , Rebelión, 16/10/25)

14.10.25

No respetan nuestras tetas... A veces sexualizadas; otras, la libertad guiando al pueblo; fuente nutricia para bebés o abanderadas del placer erótico, perturban cuando se transforman en reivindicación política... Que el escándalo se haya desatado en nuestros bustos añade una dimensión simbólica de género a un fenómeno relacionado con dinámicas universales: el hecho de que el tratamiento de la vida haya descendido a niveles que no se corresponden con los derechos humanos... esta crisis andaluza evoca un fuerte componente machista que han señalado explícitamente las pancartas de las manifestaciones recientes, en las cuales podía leerse el mensaje: “Las vidas de las mujeres importan”... Pero, ¿importan? Esa minorización de la población femenina obedece a un cambio de paradigma global basado en la ruptura de consensos sobre el significado de lo humano... apunta al desmantelamiento del Estado del bienestar y la priorización del beneficio económico sobre todas las cosas... En las protestas de esas mujeres andaluzas exigiendo dignidad para sus pechos habita el clamor de quien pretende parar el desmoronamiento de todo lo que un día fuimos capaces de construir y ahora está siendo malvendido. Que la capacidad colectiva de escucha las acompañe, porque hay veces que en una teta puede caber el mundo... Me palpo ambos pechos con estupor y rabia... (Azahara Palomeque)

 "Cualquiera que viva en Andalucía sabe que la sanidad pública aquí está sufriendo un enorme deterioro. Para ver a mi médico de cabecera, normalmente tengo que esperar entre siete y diez días, con lo cual, cuando la situación es grave ―una infección, por ejemplo― me veo obligada a acudir a las urgencias de un hospital donde el tiempo se eterniza hasta que llega la receta del antibiótico. Las listas de espera para operaciones son insostenibles, las derivaciones al especialista demoran meses que el cuerpo enfermo no soporta, y todavía tenemos suerte quienes residimos en ciudades: este verano, la Junta cerró el 75% de los centros de salud por la tarde. Yo me acordaba entonces de mi pueblo ―Castro del Río, Córdoba―, con una población tan envejecida que precisa cuidados constantes, y que en su mayoría no conduce ni cuenta con otra alternativa médica en las inmediaciones. La crisis de los cribados por el cáncer de mama que, según ha informado este periódico, afecta al menos a 2.000 mujeres actúa así como la demolición parcial de un edificio cuyas grietas ya sufríamos todos los andaluces, fracturas que atestiguan otras piezas del puzle: el trasvase de varios cientos de millones de euros a la privada, o la rotación frecuente en la Consejería de Sanidad. Faltan profesionales; sobran leyes como la 15/1997 ―que permitió los conciertos y abrió la puerta a esta debacle―; falta, sobre todo, una voluntad política que anteponga la vida al lucro y respete a la ciudadanía.

Me palpo ambos pechos con estupor y rabia. Hace un año, un dolor punzante en el seno izquierdo desató mis sospechas y fui corriendo a hacerme pruebas, con la fortuna de que al final los culpables resultaron ser dos quistes benignos que se inflan o encogen según el momento de ciclo menstrual. Pero estos días me he quedado pensando si no habría podido ser yo una de esas señoras damnificadas por la ineptitud de algunos, y qué valor se atribuye a nuestras tetas. A veces sexualizadas; otras, la libertad guiando al pueblo; fuente nutricia para bebés o abanderadas del placer erótico, perturban cuando se transforman en reivindicación política, como nos ha demostrado durante décadas el feminismo. Que el escándalo se haya desatado en nuestros bustos añade una dimensión simbólica de género a un fenómeno relacionado con dinámicas universales: el hecho de que el tratamiento de la vida haya descendido a niveles que no se corresponden con los derechos humanos. Así, esta crisis andaluza evoca un fuerte componente machista que han señalado explícitamente las pancartas de las manifestaciones recientes, en las cuales podía leerse el mensaje: “Las vidas de las mujeres importan”. El Blacklivesmatter nos ha prestado un lema que apunta a la discriminación de las minorías, con la excepción de que nosotras somos el 50%.

Pero, ¿importan?, ¿importamos más allá de como fuerza laboral, agentes reproductores, estadística a la que rogarle el voto cuando hay elecciones para después utilizar la soberanía transferida en nuestro detrimento? A simple vista, no parece que nuestra relevancia se extienda más allá de un lacito rosa, pero debe quedar claro que esa minorización de la población femenina obedece a un cambio de paradigma global basado en la ruptura de consensos sobre el significado de lo humano, por el cual la producción de víctimas alberga un efecto multiplicador. Este apunta, entre otras cosas, al desmantelamiento del Estado del bienestar y la priorización del beneficio económico sobre todas las cosas. La sanidad pública, eje crucial de dicho Estado, cumple el papel de garantizar una igualdad constitucional, contribuye a mantener los precios de la privada a raya y, en su gratuidad reside la justicia de considerar al enfermo como paciente en lugar de cliente. Representa justo lo contrario al sistema estadounidense, donde el elevado e ineficiente gasto público no impide que cada año se declaren en bancarrota medio millón aproximado de ciudadanos ―incapaces de pagar las facturas médicas―; se cronifican dolencias curables para fidelizar los pagos (cuando no se fabrican epidemias como la de los opiáceos); y eso produce una desconfianza tal que muchas personas directamente evitan ponerse en manos de un facultativo cuando lo necesitan. Allí, podría argumentarse, tampoco se respetan nuestras tetas, ni nuestros úteros, dada la derogación del derecho al aborto a nivel federal en 2022.

Pues bien, si ese es el modelo que la mayoría del electorado desea, entonces quizá deberíamos replantearnos nuestra percepción de la condición humana; reavivar los debates sobre sadomasoquismo ―que el pensador Erich Fromm identificó como el germen del nazismo―; e incluso asomarnos a la realidad de una potencia que, a pesar de su hegemonía, nunca logró desarrollar una estructura social tan equitativa, tan eficaz como la que nos están robando. En las protestas de esas mujeres andaluzas exigiendo dignidad para sus pechos habita el clamor de quien pretende parar el desmoronamiento de todo lo que un día fuimos capaces de construir y ahora está siendo malvendido. Que la capacidad colectiva de escucha las acompañe, porque hay veces que en una teta puede caber el mundo."

Azahara Palomeque , El País, 13/10/25)

8.10.25

ABC publica hoy que “María Jesús Montero eliminó la obligación de informar a las pacientes con resultados dudosos en las mamografías”. Vamos a comprobarlo con el documento oficial del propio Servicio Andaluz de Salud: en éste no sólo no se elimina la obligación de informar a las pacientes. De hecho, en el Anexo 1 (“Hoja de Ruta del Paciente”) se establece literalmente: “Se iniciará así el proceso de información continua entre el paciente y/o su familia y los profesionales que intervienen en el PAI”... sino que el mismo anexo indica: “Le informarán del resultado del estudio, el diagnóstico y las alternativas de tratamiento.” Es decir, el manual refuerza la información al paciente. No la suprime... En ningún punto del documento oficial se dice que deba ocultarse un resultado dudoso ni que solo se informe en el alta. Esa frase que cita ABC no existe en el protocolo... Otra cosa distinta es lo que ocurrió en la práctica: la Junta ha reconocido fallos de comunicación en miles de casos y ha anunciado cambios para reforzar la información. Pero esos errores no se deben a que el protocolo prohibiera informar, evidentemente... La información sanitaria es demasiado importante para convertirla en un titular político (Ángel Romero)

Ángel Romero @angelrd

ABC publica hoy que “María Jesús Montero eliminó la obligación de informar a las pacientes con resultados dudosos en las mamografías”. Vamos a comprobarlo con el documento oficial del propio Servicio Andaluz de Salud (SAS). 

El protocolo al que se refiere ABC es el Proceso Asistencial Integrado (PAI) Cáncer de Mama, 3ª edición, 2011, aprobado por la Junta de Andalucía. Es un manual de gestión. Está disponible públicamente en la web del SAS.

 Ahí, no se elimina la obligación de informar a las pacientes. De hecho, en el Anexo 1 (“Hoja de Ruta del Paciente”) se establece literalmente: “Se iniciará así el proceso de información continua entre el paciente y/o su familia y los profesionales que intervienen en el PAI.”

 Además, el mismo anexo indica: “Le informarán del resultado del estudio, el diagnóstico y las alternativas de tratamiento.” Es decir, el manual refuerza la información al paciente. No la suprime.

 Sobre los BI-RADS 3 (hallazgos probablemente benignos), es claro: “Si procede la realización de biopsia percutánea (…) se informará de forma clara y precisa del estudio a realizar, riesgos, beneficios y alternativas…”  Es decir: obliga a informar y pedir consentimiento.

 En ningún punto del documento oficial se dice que deba ocultarse un resultado dudoso ni que solo se informe en el alta. Esa frase que cita ABC no existe en el protocolo.

 Otra cosa distinta es lo que ocurrió en la práctica: la Junta ha reconocido fallos de comunicación en miles de casos y ha anunciado cambios para reforzar la información. Pero esos errores no se deben a que el protocolo prohibiera informar, evidentemente.

 En resumen:  El PAI 2011 mantiene la obligación de informar a las pacientes.  No existe ningún artículo que diga lo contrario.  Por tanto, la afirmación de ABC es falsa según el propio texto oficial.

  Puedes consultar tú mismo el documento original aquí   [Enlace al PAI Cáncer de Mama 2011 – Junta de Andalucía]

 https://www.juntadeandalucia.es/export/drupaljda/salud_5af1956e6a064_mama_deteccion_3e_nuevo.pdf

Por cierto, cuando se habla de "ansiedad", se hace para abordarla en la enfermedad, no para ocultar resultados, como contó Moreno Bonilla. El PAI se usa desde hace 14 años, la mitad con Bonilla. El problema vino cuando se derivó dinero a la privada, no cuando se usó el PAI.

Con titulares así, ABC parece más preocupado por hacer un favor político que por contrastar información. Construir una fake para que la pueda divulgar Canal Sur y que la derecha se agarre a eso. Llevan 7 años gobernando, aunque quieran esconderse.

 La información sanitaria es demasiado importante para convertirla en un titular político. Verifica antes de compartir.  #FactCheck #Andalucía #Salud #CáncerDeMama

 https://www.juntadeandalucia.es/export/drupaljda/salud_5af1956e6a064_mama_deteccion_3e_nuevo.pdf

8:26 a. m. · 8 oct. 2025 190,1 mil Visualizaciones

6.10.25

El Partido Popular de Andalucía puede estar gastando más, pero si estás gastando más en sanidad o en educación privada, estás desmantelando el servicio público por una sencilla razón, y es que un hospital privado es una empresa, y una empresa legítimamente lo que busca es maximizar el beneficio, no proporcionar el mejor servicio, o dar un servicio que alcance de la mejor manera al mayor volumen de población, sino ganar más dinero. Por eso el Estado le da dinero a un hospital privado, y lo que hace el hospital privado con ese dinero es ponerlo en las áreas, en los servicios, en los grupos de población que le proporcionan beneficio. Ese dinero que pone la Junta de Andalucía tiene un doble efecto negativo. En primer lugar desmantela el servicio público, y en segundo lugar hace que el servicio público tenga que sobrecargarse con las actividades más costosas que el servicio privado, al que le da el dinero, no va a asumir. Eso es lo que está ocurriendo, y lo que da lugar a casos bochornosos como el del cribado del cáncer de mama, que además tiene otro añadido que a mí me parece importante, y es la falta de humanidad, la falta de sensibilidad, la falta de afecto, la falta de empatía con que los gobernantes han abordado ese asunto (Juan Torres López)

 "(...) P. En los pasados días, Juanma Moreno ha anunciado varias deducciones fiscales. En paralelo, se enfrenta a una de sus peores crisis de servicio público, el desastre en la comunicación de resultados de las mamografías. La Junta defiende que nunca se ha invertido tanto en sanidad pública, lo cual es cierto. El pago de impuestos es cara de la misma moneda de los servicios. ¿Cómo valora ambas cuestiones?

R. En primer lugar, esas deducciones, que tampoco son especialmente cuantiosas, son deducciones de escaparate y además profundamente reaccionarias y demagógicas, porque tienen esa connotación de ayuda a las personas menos necesitadas. Parece mentira que quienes están permanentemente diciendo que el ingreso mínimo vital y los subsidios a las personas que carecen de ingresos lo que hacen es crear vagos, pues se gastan dinero en ayudar a que la gente lleve al perro al veterinario, con todo respeto a la raza canina. Creo que desde ese punto de vista es demagógico, reaccionario, y creo que además fiscalmente contraproducente por lo que tienen de mala educación, de mala pedagogía, digamos, tributaria. Pero eso son señuelos, porque es la manera de distraer sobre las cuestiones fundamentales que el Gobierno del Partido Popular está haciendo en Andalucía, que es desmantelar los servicios públicos.

Puede estar gastando más, pero si estás gastando más en sanidad o en educación privada, estás desmantelando el servicio público por una sencilla razón, y es que un hospital privado es una empresa, y una empresa legítimamente lo que busca es maximizar el beneficio, no proporcionar el mejor servicio, o dar un servicio que alcance de la mejor manera al mayor volumen de población, sino ganar más dinero. Por eso el Estado le da dinero a un hospital privado, y lo que hace el hospital privado con ese dinero es ponerlo en las áreas, en los servicios, en los grupos de población que le proporcionan beneficio.

Ese dinero que pone la Junta de Andalucía tiene un doble efecto negativo. En primer lugar desmantela el servicio público, y en segundo lugar hace que el servicio público tenga que sobrecargarse con las actividades más costosas que el servicio privado, al que le da el dinero, no va a asumir. Eso es lo que está ocurriendo, y lo que da lugar a casos bochornosos como el del cribado del cáncer de mama, que además tiene otro añadido que a mí me parece importante, y es la falta de humanidad, la falta de sensibilidad, la falta de afecto, la falta de empatía con que los gobernantes han abordado ese asunto. Porque en lugar de haber hecho frente a ese daño con comprensión, con cariño, con humanidad, pues lo que han hecho ha sido tratar de escurrir el bulto y encima decir a la gente que no se fije en lo que está mal. Yo creo que es preciso que la ciudadanía se dé cuenta, y tengo la esperanza de que sea así. 

Tengo esa esperanza, pero luego tengo la profunda decepción que supone el hecho de que quien podría estar enfrentándose a eso esté en la situación que está un partido socialista con una candidata que vive en Madrid y que se ocupa de Andalucía los fines de semana, y una izquierda del PSOE desunida y que no termina de construir un relato, una organización y un liderazgo que diga a la sociedad que hay que enfrentarse a esto con fuerza, con información, con decisión y, como acabo de decir, con humanidad y con empatía hacia la gente que sufre. (...)"

(Entrevista a Juan Torres López, Pablo Fdez. Quintanilla , SUR, 04/10/25)