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26.1.26

Comunicado del grupo cristiano de reflexión-acción de la bahía de Cádiz, ante la muerte, en el plazo de 16 días, de tres personas que vivían y dormían en la calle: "Nos parece gravísimo y no podemos permanecer en silencio que en el plazo de 16 días tres personas que viven y duermen en las calles y plazas de Cádiz hayan muerto, coincidiendo con la ola de frío polar que estos días venimos padeciendo en toda España. Es muy lamentable que los servicios sociales no tengan previsto refugios de 24 horas para situaciones climatológicamente tan adversas de frío o calor como suele pasar a lo largo de todo un año... ¿De verdad que no es posible habilitar unos espacios de uso prolongado y estable para estas personas en nuestra ciudad? No nos lo podemos creer. Sabemos que el Ayuntamiento dispone de medios para ello, sólo hay que tener la determinación política de querer solucionar este problema que sin duda es el mas prioritario que debe tener la acción del gobierno... Somos conscientes de que la problemática de las personas sin hogar es compleja y necesitan medidas a corto, medio y largo plazo para darle una solución integral a su problemática. Pero lo más urgente e inmediato que debe hacer Asuntos Sociales es habilitar con urgencia unos espacios para que las personas dejen de vivir y morir en las calles. Esto es lo más urgente y no se está haciendo... Lamentamos que tampoco el obispado de Cádiz colabore con las instituciones para ofrecer algunos de sus muchos inmuebles para estas personas, como reiteradamente le hemos venido diciendo al anterior obispo de Cádiz Rafael Zornoza y como vienen haciendo otros obispados en España como recientemente ha hecho la Conferencia episcopal Tarraconense que negocia con la Generalitat para ceder bienes de la Iglesia a personas necesitadas de una vivienda social. También el obispado debería abrir alguna iglesia en el casco histórico y otra en Extramuros las 24 horas para que estas personas puedan refugiarse de las inclemencias del tiempo. Confiemos que el nuevo Administrador apostólico pueda hacerlo... Desde aquí un llamamiento al alcalde de Cádiz y al Concejal de Asuntos Sociales para que pongan medios con urgencia para que no sigamos lamentando más muertes de personas sin hogar en nuestras calles... Si se quiere, se puede

"Nos parece gravísimo y no podemos permanecer en silencio que en el plazo de 16 días tres personas que viven y duermen en las calles y plazas de Cádiz hayan muerto, coincidiendo con la ola de frío polar que estos días venimos padeciendo en toda España.

Es muy lamentable que los servicios sociales no tengan previsto refugios de 24 horas para situaciones climatológicamente tan adversas de frío o calor como suele pasar a lo largo de todo un año. Para colmo, parece ser que no ha llegado todo el material necesario para la campaña de frío que estaba prevista: sacos, mantas, chaquetones y ropa de abrigo….

Reconocemos lo que estos últimos años, antes con el gobierno de Kichi y ahora también con el de Bruno, se está haciendo para prestar una mejor atención a las personas sin hogar. Pero no se está atendiendo lo que es más urgente y prioritario: que nadie tenga que dormir en las calles y mucho menos cuando llega una ola de frío tan intensa y prolongada como la que estamos viviendo.

¿De verdad que no es posible habilitar unos espacios de uso prolongado y estable para estas personas en nuestra ciudad? No nos lo podemos creer. Sabemos que el Ayuntamiento dispone de medios para ello, sólo hay que tener la determinación política de querer solucionar este problema que sin duda es el mas prioritario que debe tener la acción del gobierno. Se gasta dinero en otros asuntos mucho menos urgentes que éste, porque son las vidas humanas las que están en juego.

Somos conscientes de que la problemática de las personas sin hogar es compleja y necesitan medidas a corto, medio y largo plazo para darle una solución integral a su problemática.

Pero lo más urgente e inmediato que debe hacer Asuntos Sociales es habilitar con urgencia unos espacios para que las personas dejen de vivir y morir en las calles. Esto es lo más urgente y no se está haciendo.

Somos creyentes y para nosotros Jesús de Nazaret es nuestra referencia. Él estaba siempre con los más empobrecidos y les aliviaba en su sufrimiento.

Lamentamos que tampoco el obispado de Cádiz colabore con las instituciones para ofrecer algunos de sus muchos inmuebles para estas personas, como reiteradamente le hemos venido diciendo al anterior obispo de Cádiz Rafael Zornoza y como vienen haciendo otros obispados en España como recientemente ha hecho la Conferencia episcopal Tarraconense que negocia con la Generalitat para ceder bienes de la Iglesia a personas necesitadas de una vivienda social. También el obispado debería abrir alguna iglesia en el casco histórico y otra en Extramuros las 24 horas para que estas personas puedan refugiarse de las inclemencias del tiempo. Confiemos que el nuevo Administrador apostólico pueda hacerlo.

Desde aquí un llamamiento al alcalde de Cádiz y al Concejal de Asuntos Sociales para que pongan medios con urgencia para que no sigamos lamentando más muertes de personas sin hogar en nuestras calles.

Si se quiere, se puede.

Cádiz 23 de Enero de 2026"

(Salvador López Arnal, blog, 25/01/26)

7.5.25

Ian Buruma: El Deplorable Ascenso del Catolicismo MAGA... ¿Será el sucesor del Papa Francisco una figura reaccionaria que coincida con el estado de ánimo populista de nuestra era Trumpiana? Muchos de estos cabilderos ultraconservadores son estadounidenses que han abrazado el movimiento "Make America Great Again" de Trump... Bannon, exasesor de Trump, denunció a Francisco como un marxista antiestadounidense que "ardería en el infierno", y lo reprendió por su respuesta compasiva a la migración... ¿Qué pasó con los católicos estadounidenses, que alguna vez fueron considerados como una comunidad cristiana relativamente liberal? Casi el 85% de los sacerdotes recién ordenados afirman que son "conservadores" o incluso "muy conservadores.”... llama la atención la creciente influencia de figuras públicas católicas que quieren revertir los cambios sociales y culturales del siglo pasado... Los católicos se preocupan profundamente por el aborto. A los evangélicos les importaba menos esto, antes de unir fuerzas con los católicos sobre la cuestión del apoyo gubernamental a las escuelas religiosas. El antiaborto era la causa ideológica, pero la política giraba en torno al uso de fondos federales... los estadounidenses provinciales y rurales menos educados creen en la iglesia, una definición biológica de género y el derecho a portar armas... En 2020, Trump, que está lejos de ser un cristiano devoto, afirmó que Biden estaba" en contra de Dios " y "en contra de las armas."Para un guerrero cultural ultraconservador, la conexión es clara: amamos las armas, así que Dios también debe hacerlo. Que tales guerreros ahora incluyan a muchos católicos es, bueno, deplorable

 "A medida que los cardenales se reúnen para elegir un nuevo Papa, quizás la mayor pregunta es si seleccionarán una figura reaccionaria que coincida con el estado de ánimo populista de nuestra era. Aunque los católicos estadounidenses alguna vez fueron considerados como una comunidad relativamente liberal, muchos ahora han abrazado el movimiento "Make America Great Again" de Donald Trump. 

 NUEVA YORK- Algunos papas se adaptan perfectamente a su época. El Papa progresista Juan XXIII inició las reformas del Vaticano II, un intento de modernizar la iglesiajusto cuando los Beatles incendiaban el mundo. El Papa Juan Pablo II era el hombre adecuado para acelerar la desaparición del desmoronado imperio soviético. ¿Será el sucesor del Papa Francisco una figura reaccionaria que coincida con el estado de ánimo populista de nuestra era Trumpiana? 

Esto parece poco probable, dado que Francisco seleccionó a muchos de los cardenales que decidirán el asunto. Pero algunos católicos influyentes de derecha harán todo lo posible para rechazar las posturas más progresistas del difunto pontífice: su tolerancia a la homosexualidad, su cuidado de los pobres, sus preocupaciones sobre el cambio climático y, no menos importante, su oposición a las duras políticas de inmigración del presidente estadounidense Donald Trump. 

 Muchos de estos cabilderos ultraconservadores son estadounidenses que han abrazado el movimiento "Make America Great Again" de Trump. Estos católicos MAGA bien conectados y bien financiados incluyen a Steve Bannon, exasesor de Trump y una poderosa figura mediática de extrema derecha. Bannon denunció a Francisco como un marxista antiestadounidense que "ardería en el infierno" por permitir que el gobernante Partido Comunista tuviera cierto control sobre la iglesia en China, y lo reprendió por su respuesta compasiva a la migración. Roger Stone, otro católico radical en la órbita de Trump (y, como Bannon, un delincuente convicto), declaró en X que el papado de Francisco "nunca fue legítimo.  

Él también cree que " hace calor donde [Francisco] está en este momento."¿Qué pasó con los católicos estadounidenses, que alguna vez fueron considerados como una comunidad cristiana relativamente liberal? En 1960, casi el 80% de los católicos votaron por John F. Kennedy no solo porque sería el primer presidente católico de los Estados Unidos, sino también porque les gustaba su política. Algunos protestantes evangélicos, por otro lado, lo consideraban el Anticristo. En 2020, solo el 49% de los católicos votaron por Joe Biden, un católico mucho más devoto que JFK.

 Por supuesto, no existe tal cosa como un "voto católico", más de lo que existe un "voto judío"."Los seguidores de cualquier religión tienden a dividirse en campos conservadores y liberales. Pero ha habido un cambio notable hacia políticas de derecha más radicales entre muchos católicos estadounidenses.

 Esta tendencia es en parte una respuesta a un declive de décadas en la religión organizada en los EE.UU. Menos jóvenes están interesados en convertirse en sacerdotes católicos, y los que lo hacen son más conservadores. Según un informe de investigadores de la Universidad Católica de América, el 68% de los sacerdotes ordenados entre 1965 y 1969 se consideraban algo o muy "teológicamente progresistas"."Hoy en día, casi el 85% de los sacerdotes recién ordenados afirman que son "conservadores" o incluso "muy conservadores.”  Pero también hay otras razones, principalmente relacionadas con la raza y la clase. Los demócratas solían depender de los votos de cristianos blancos con menos educación, especialmente en los estados del sur. A pesar de ser culturalmente conservadores, apoyaban políticas económicas socialmente progresistas que favorecían sus intereses.

 Luego vino la década de 1960, con el Vaticano II, el sexo, las drogas y, quizás lo más importante, los derechos civiles de los afroamericanos. Muchos católicos, así como cristianos evangélicos, desertaron a los republicanos, quienes prometieron una contrarrevolución cultural y social: ley y orden, valores familiares y, en términos velados, el mantenimiento de la supremacía blanca. Esto los atrajo a la "mayoría silenciosa" de Richard Nixon hacia fines de esa década, y en un número aún mayor al movimiento MAGA de Trump aproximadamente medio siglo después

 Los católicos que votaron por Trump en 2024 eran en su mayoría blancos, mientras que los que votaron en su contra eran negros o hispanos. Nuevamente, estas divisiones no son absolutas. Todavía hay católicos estadounidenses progresistas, incluidos cardenales y obispos prominentes. Pero llama la atención la creciente influencia de figuras públicas católicas que quieren revertir los cambios sociales y culturales del siglo pasado. Bannon y Stone son solo los ejemplos más vulgares. Cinco jueces de la Corte Suprema de Estados Unidos también son católicos conservadores, al igual que el Vicepresidente J. D. Vance, quien se convirtió en 2019. 

 Otro católico prominente, William Barr, fiscal general de Trump en su primer mandato, describió el secularismo como una "patología social" que tenía como objetivo "destruir el orden moral tradicional." La contrarrevolución cristiana está impulsada en parte por la teología. Los católicos se preocupan profundamente por el aborto debido a su creencia de que la vida humana comienza en la concepción. A los evangélicos les importaba menos esto, antes de unir fuerzas con los católicos sobre la cuestión del apoyo gubernamental a las escuelas religiosas. El antiaborto era la causa ideológica, pero la política giraba en torno al uso de fondos federales. 

 Igualmente importante, los evangélicos y los conservadores católicos han encontrado cada vez más puntos en común en las guerras culturales que se han desatado desde que Nixon apeló en 1969 a la mayoría silenciosa. Por un lado, están los liberales urbanos, en su mayoría bien educados, a menudo seculares, que están abiertos a puntos de vista heterodoxos sobre las costumbres sexuales, la inmigración y las preferencias de género, pero vigilantes sobre el racismo, el sexismo, la homofobia y la xenofobia. Por otro lado, están los estadounidenses provinciales y rurales menos educados que creen en la iglesia, una definición biológica de género y el derecho a portar armas.  

Ven el antirracismo como una amenaza para su posición social y, en general, no les molestan los problemas que irritan a los liberales. Esta división es en gran medida una cuestión de clase, como sugirió Barack Obama durante su campaña presidencial de 2008, cuando menospreció a los votantes de la clase trabajadora en las antiguas áreas industriales como personas que "se aferran a sus armas o religión. Hillary Clinton empeoró las cosas en 2016 cuando clasificó a la mitad de los partidarios de Trump como una "canasta de deplorables.

 "Las conexiones hechas entre diferentes causas en las guerras culturales no siempre son lógicas, pero eso no las hace menos poderosas. En 2020, Trump, que está lejos de ser un cristiano devoto, afirmó que Biden estaba" en contra de Dios " y "en contra de las armas."Para un guerrero cultural ultraconservador, la conexión es clara: amamos las armas, así que Dios también debe hacerlo. Que tales guerreros ahora incluyan a muchos católicos es, bueno, deplorable."

25.4.25

El problema más grave, el obstáculo que realmente impide que todas las mujeres sean reconocidas y escuchadas en la Iglesia, es el rechazo de la jerarquía, y del Papa, a afrontar el candente problema de los abusos sobre religiosas por parte de religiosos y sacerdotes... Un problema gravísimo, muy difundido no solo en los países del tercer mundo, que induce no pocas veces a obispos y sacerdotes a pagar el aborto de las mujeres abusadas, obviamente obligadas a renunciar al embarazo para evitar el escándalo... La situación de muchas hermanas, que se encuentran en evidentes y graves dificultades para encontrar trabajo fuera de su congregación, que viven en un mundo muy restringido y que no sabrían cómo afrontar el fin de su vida comunitaria, hace que a muchas les haya resultado difícil, si no imposible, denunciar. Las que lo hicieron, a menudo con el apoyo de la superiora, no han tenido la posibilidad de ser escuchadas: ninguna investigación, ningún juicio, ninguna pena para el culpable. Si la voz de las monjas que denuncian no cuenta nada, se comprende bien cómo luego es difícil que, en general, la voz de las mujeres sea respetada y escuchada en serio (Lucetta Scaraffia, Osservatore Romano)

 "Una de las últimas frases pronunciadas, con fatiga, por el papa Francisco delante del personal del policlínico Gemelli donde estaba ingresado fue un elogio para la rectora: “Donde mandan las mujeres todo funciona mejor”. El Pontífice dijo muchas frases de este tipo, pero en el Vaticano las mujeres no mandan, no son escuchadas.

Es cierto que Francisco nombró a algunas en puestos que deberían ser directivos. Pero se trataba siempre de una mujer, casi siempre religiosa, en una institución integrada solo por hombres, que además eran curas, que por estatus tienen más peso que ella. Además, eran religiosas elegidas en las jerarquías eclesiásticas, por tanto, obedientes.

El nivel más alto de ambigüedad se alcanzó respecto al cargo más importante, el de Prefecto del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada, es decir, de todos los religiosos del mundo, confiado a Sor Simona Brambilla, pero con la adición inédita de un proprefecto, cardenal. Es evidente que una monja debe obedecer a un cardenal…

Se trata de cargos que, según el ordenamiento de Estado vaticano, deberían ser ocupados por cardenales. Pero Bergoglio transgredió las reglas, establecidas por él mismo, nombrando a veces mujeres. Fue, aparentemente, un acto valiente, revolucionario, en realidad ligado solo a su voluntad: desde el punto de vista normativo no cambió nada, ninguna otra mujer podrá aspirar a esos cargos reservados a los cardenales.

No ha demostrado nunca interés ni escuchado a las asociaciones religiosas dirigidas por mujeres elegidas democráticamente, que tendrían mil experiencias del mundo y de la fe de hoy para compartir. La única petición aparentemente aceptada —la presentada por las hermanas de la UISG (Unión Internacional de Superioras Generales) de consagrar mujeres diácono, una función que de hecho ya desempeñan desde hace décadas, sobre todo en zonas de misión— ha tenido un resultado nulo. Una primera comisión creada para estudiar el problema ha producido un documento secreto, después se ha formado otra comisión que se reúne muy raramente y hasta ahora no ha dado resultados. Un modo para evitar de afrontar el problema.

Pero el problema más grave, el obstáculo que realmente impide que todas las mujeres sean reconocidas y escuchadas en la Iglesia, es el rechazo de la jerarquía, y del Papa, a afrontar el candente problema de los abusos sobre religiosas por parte de religiosos y sacerdotes. Un problema gravísimo, muy difundido no solo en los países del tercer mundo, que induce no pocas veces a obispos y sacerdotes a pagar el aborto de las mujeres abusadas, obviamente obligadas a renunciar al embarazo para evitar el escándalo. La situación de muchas hermanas, que se encuentran en evidentes y graves dificultades para encontrar trabajo fuera de su congregación, que viven en un mundo muy restringido y que no sabrían cómo afrontar el fin de su vida comunitaria, hace que a muchas les haya resultado difícil, si no imposible, denunciar. Las que lo hicieron, a menudo con el apoyo de la superiora, no han tenido la posibilidad de ser escuchadas: ninguna investigación, ningún juicio, ninguna pena para el culpable. Si la voz de las monjas que denuncian no cuenta nada, se comprende bien cómo luego es difícil que, en general, la voz de las mujeres sea respetada y escuchada en serio.

Podemos afirmar que la revolución de las mujeres en la Iglesia está todavía muy lejos de haber comenzado seriamente. Pero hay que recordar que quienes tienen el poder nunca lo abandonan y que, por tanto, es inútil esperar a un “Papa bueno” que haga una verdadera apertura: solo las mujeres pueden pedir y luchar por una posición respetada y digna en el mundo católico y conseguir algo.

Hay que reconocer al papa Francisco dos decisiones positivas a favor de las mujeres: el nombramiento de María Magdalena como apóstol entre los apóstoles, reconociéndole así un papel igual al de los 12, y la eliminación de la calificación de reservado al pecado de aborto. Como pecado reservado, el aborto solo podía ser absuelto por un obispo o por un sacerdote especialmente designado por el obispo: esto significaba que, mientras un asesino podía entrar en una iglesia y pedir la absolución a cualquier sacerdote, una mujer tenía que buscar a un obispo o al sacerdote adecuado, sintiéndose así doblemente pecadora. Hoy, afortunadamente, esta horrible discriminación ha sido cancelada por Francisco."

(Lucetta Scaraffia ,  dirigió el suplemento dedicado a la mujer del Osservatore Romano , El País, 24/04/25)

23.4.25

Cristina Moreira será la primera mujer obispa católica y podrá ordenar mujeres presbíteras... reclama la presencia activa de la mujer en la eucaristía, un celibato opcional... todo esto no supone ninguna ruptura con el Evangelio... en la presbítera vemos a alguien elegido por la comunidad para ser su guía y en el caso de la catolicidad, presidir las celebraciones y encargarse de las tareas espirituales... lo que Jesús les pidió a sus discípulos: “Haced esto en mi memoria”... "Quién está rompiendo a la Iglesia y la está manchando son los curas machos que violan menores y mujeres. Esos son los que dañan a la Iglesia pero nos apuntan a nosotras" (Ramón Mariño)

 "-¿Cómo se realizó su ordenación sacerdotal, que obispo se ofreció a realizar el sacramento?

En realidad lo que encontré fue una asociación de mujeres curas que nace en el 2002. Realizamos la ordenación en el río Danubio donde dos obispos hombres de la Iglesia Católica aceptaron ordenar a siete mujeres. La asociación fue prosperando y más adelante estos obispos consagraron mujeres obispas y se retiraron del movimiento para dejar que ellas continuasen la labor. La asociación es la ARCWP (Association of Roman Catholic Women Priests) y existe otra, la RCWP, que son asociaciones hermanas. En la primera me ordené como presbítera.

 -¿Qué diferencia existe entre un presbítero y un sacerdote o cura?

Ninguna, la diferencia está en la palabra y la comprensión de su papel. En el sacerdocio vemos un estamento de clase, vemos clericalismo, vemos algo que no tiene nada que ver con el Evangelio ni con lo que predicaba Jesús. En el presbítero o en la presbítera vemos a alguien elegido por la comunidad para ser su guía y en el caso de la catolicidad, presidir las celebraciones y encargarse de las tareas espirituales. 

 -¿Cómo nace en usted la vocación presbítera para administrar la ecuaristía?

Yo era una católica de a pie, muy devota, catequista, trabajé en barrios, parroquias, etc. Digamos que me sentí llamada espiritualmente a continuar la labor de Jesús, lo que él pedía a sus discípulos en la última cena.

 -¿Cuáles fueron los pasos de formación antes de ordenarse presbítera?

Tuve que certificar años de Teología reglada, ahora mismo estoy realizando la investigación porque ya tengo la licenciatura. En aquel momento me pidieron una cantidad de créditos y además tenemos un seminario online donde personas más preparadas (teólogos y teólogas) nos forman y nos dan otro tipo de teología, otra forma de entender la Iglesia y comprensión de los sacramentos más acordes con la teología actual que denominan Teología del Pueblo de Dios, muy en contacto con la Teología de la Liberación, teología feminista, ecoteología y abarca otros muchos espectros que la gente necesita.

 En el presbítero o en la presbítera vemos a alguien elegido por la comunidad para ser su guía y en el caso de la catolicidad, presidir las celebraciones y encargarse de las tareas espirituales

  -¿Cómo evolucionó su fe hasta llegar al punto de querer ser administradora de la eucaristía?

Lo que es para mí, no hubo una evolución notable, era algo lógico no el ser sacerdote sino lo que Jesús les pidió a sus discípulos: “Haced esto en mi memoria”. El “haced” me impactó y entonces me dije a mí misma “tengo que hacerlo”. Estuve muchos años sin hacerlo y no fue una evolución de mi fe sino una evolución dentro de la Iglesia y comprender que para hacerlo tenía que desobedecer una norma de esa Iglesia en la que me encontraba. Necesité muchos años de discernimiento, de comprensión sobre mí misma, de lo que quería, de lo que significaba para mí esa llamada y decir: “si se rompe una ley, se rompe, porque es una ley injusta”.

-Una vez que se da el paso las reacciones habrán sido de lo más diverso. ¿Qué reacciones ha ido recogiendo y quién le ha apoyado con más decisión?

Los que más me ha apoyado han sido mi marido, Victorino, las comunidades en las que he estado y sobre todo la comunidad dónde yo participaba como miembro, 'Comunidade do Home Novo' aquí en A Coruña. Acogieron con mucho entusiasmo el que les anunciase “tengo esta vocación y os la voy a contar, surge la posibilidad de responder y de acceder a la ordenación. ¿Qué os parece?” Fue un proceso de la comunidad que estuvieron pensando si les parecía bien mi ordenación. Yo me remití por completo a ese proceso porque quería servir a esa comunidad realmente y que fuese un servicio para la comunidad. Después, cuando ya se hizo público tuve que hacer frente a las críticas de que esto les parecía un despropósito, que hago daño a la figura del Papa y perjudico la unidad de la Iglesia y que esto es poco más que un sacrilegio. También dentro de la progresía hay reacciones y cuesta mucho hacerles comprender que esto no es clericalismo: “hacéis lo mismo que los hombres, clericalismo”. Realmente, somos disidentes, rebeldes y por tanto, no somos clericales porque no tenemos ningún poder. Ningún obispo nos ha impuesto una diócesis, no tenemos ese marco institucional y legal de los curas habituales. Estamos al servicio de nuestra comunidad y no salimos de ahí, por tanto, tenemos el poder que nos da la comunidad el cuál es poco y, gracias a Dios, no saldremos de ese círculo. Por tanto, no estamos afectadas por el clericalismo. ¿Alguien puede decir que hago clericalismo? Es decir, ¿ejercer poder o sentirme privilegiada? Soy una mujer casada, además en segundas nupcias, soy madre y trabajadora, por tanto me gano la vida. ¿En algún momento se ve que hay clericalismo? Pues como yo, la mayoría de las compañeras que tengo, aunque alguna sí puede ejercer clericalismo. 

 Para mí no hubo una evolución notable, era algo lógico no el ser sacerdote, sino lo que Jesús les pidió a sus discípulos: “Haced esto en mi memoria”

 -Aún así, habrá quién se sienta sorprendido por ver a una presbítera oficiando.

Sí, porque rompes con esa imagen tradicional del cura hombre, se les hace pedazos. Hay personas que dicen: “me gusta más así”. Suelo poner la estola para hacer misa y el alba en algunas ocasiones, como en una misa priscilianista que celebramos en Ourense hace unos meses, un miembro de la comunidad dijo: “me gusta que vistas así”.
 

-¿Y esta postura de no ejercer el clericalismo qué significado tiene para las comunidades que aceptan presbíteras?

Estamos creando una nueva forma de servir a nuestras comunidades desde la fe, desde lo espiritual, desde los sacramentos sin imponernos, sin ejercer poderes opresores y, definitivamente, se trata de una experiencia muy hermosa en ese sentido. Aún así, las feministas y otros colectivos por la igualdad me señalan la ropa que visto y debo contestarles: “es la ropa para que se vea que estamos llegando a la igualdad”. Y es que si no ha llegado la igualdad, nosotras la haremos llegar. Por tanto, la ropa es la que se usa en estas funciones, lo mismo que ir a trabajar a un taller debo vestir ropa específica para ese trabajo. Por tanto, se debe ver quién soy y qué hago pero no significa que mis actitudes sean de opresión o de abuso de poder. Quién está rompiendo a la Iglesia y la está manchando son los curas machos que violan menores y mujeres. Esos son los que dañan a la Iglesia pero nos apuntan a nosotros. ¿Cuál es nuestra culpa, qué hemos hecho mal?

 -¿Qué gente acude a sus oficios religiosos?

En Galicia gente de la comunidad 'Home Novo'. De vez en cuando recibimos a gente que viene de fuera para saber cómo oficiamos en esta comunidad y ha venido gente desde América Latina o de otros lugares de España. Nosotros también visitamos a otras comunidades como 'Home Novo'. Existe una red de pequeñas comunidades libres que comparten ideas y liturgias. También he participado en comunidades francesas y en una de ellas enviamos el CV al obispado para pedir trabajo en puestos masculinizados. Este fuera un caso bastante mediatizado.

 Estamos creando una nueva forma de servir a nuestras comunidades desde la fe, desde lo espiritual, desde los sacramentos sin imponernos, sin ejercer poderes opresores

-Hace un tiempo un teólogo decía que no hay razones de peso para que las mujeres no puedan ser sacerdotes en la Iglesia. Aún así, siguen sin poder serlo.

Se recurre al “siempre se ha hecho así”. Los Papas alegan que nosotras debemos ser como María y ellos como Jesús, por eso los curas deben ser hombres. Al final vemos que esos hombres obtuvieron privilegios durante dos milenios, también poder temporal, psicológico y sociológico y que todo esto les ha costado el celibato y no tener familia, o tener que esconderla. Como ha sido un sacrificio afectivo y psicológico inmenso que pagan con todos esos privilegios, pues no ven con buenos ojos que una mujer haga lo mismo que ellos. En la catolicidad, el presbiterado, no me gusta la palabra sacerdocio, ellos se ordenan curas con la idea de quedarse solteros sin tener vida afectiva ni sexual. Muchos hombres se ordenaron curas tirándose a una piscina enorme falta de afectividad. Algunos lo ven como un gran precio que los sitúa por encima del resto de los hombres, algo que no tiene relación con el Evangelio ni con Jesús.

 El miedo lo dan ellos por ser tan endógamos, por quedarse solos y estén neurótico, porque no deja de ser una neuricidad privar a una persona de su vida afectiva y sexual
 

-El que entren mujeres y oficien misa, por tanto, parece ser el gran miedo.

Dentro de dos meses me consagrarán como obispa, la primera de Galicia, y diré más, hacen falta obispas pues estamos ordenando mujeres en España y Francia y muchas no pueden viajar a Estados Unidos para ordenarse presbíteras. Hay miedo a lo nuevo, en la Iglesia se ha sacralizado la separación entre hombre y mujer. El miedo lo dan ellos por ser tan endógamos, por quedarse solos y estén neurótico, porque no deja de ser una neuricidad privar a una persona de su vida afectiva y sexual. El peligro para ellos está en cambiar las cosas y hacer circular el aire y nuevas ideas para ver el mundo y que haya amor y afecto entre hombres y mujeres en la Iglesia y puedan tener hijos e hijas. Si decrece la fe no es porque haya hombre y mujeres, son otras las causas."

( , Galicia Press, 20/04/25)

15.1.25

El papa Francisco revela una caja con documentos sobre los “negocios oscuros” de la Iglesia... El pontífice escribe sobre “el mal cometido por ciertos sacerdotes” en un libro publicado el martes

 "El Papa Francisco recibió una «gran caja blanca» llena de documentos sobre «abusos» y «manejos oscuros» en la Iglesia católica hace más de una década, cuando tomó el relevo de su predecesor.

El Papa publicó el martes su autobiografía, Spera (Esperanza), escrita con el autor italiano Carlo Musso. Según la editorial Mondadori, es la primera vez que un Papa en ejercicio escribe una crónica tan personal.

La renuncia de Benedicto XVI en 2013, un hecho sin precedentes, le permitió dar el relevo a Francisco en persona. En el libro, Francisco relata su visita a Benedicto XVI en Castel Gandolfo, el palacio papal de verano.  

«Me dio una gran caja blanca», escribe Francisco. «Documentos relativos a las situaciones más difíciles y dolorosas. Casos de abusos, corrupción, negocios oscuros, malas acciones».

«Aquí está todo», recuerda Francisco que le dijeron; “ahora te toca a ti” ocuparte de ello.

En el libro, el Papa escribe que se ha sentido «llamado a asumir la responsabilidad de todo el mal cometido por algunos sacerdotes», informó la CNN.

Una fotografía de la pareja sentada con una caja blanca entre ambos alimentó las especulaciones en su momento.

 Francisco, antes conocido como Jorge Bergoglio, aprovecha el nuevo libro para contar la historia de su juventud en Buenos Aires (Argentina), donde creció en una familia numerosa y era un apasionado del fútbol y el tango.  Admite haberse peleado de joven con un compañero de estudios, que «llegó a perder el juicio» tras golpearse la cabeza al ser arrojado al suelo, e insiste en que incluso como líder de la Iglesia sigue cometiendo «errores y pecados.»

«Siento que tengo una reputación que no merezco, una estima pública de la que no soy digno», escribe Francisco. «Este, sin duda, es mi sentimiento más fuerte».

Las memorias relatan momentos clave de su papado, incluidos los dos intentos de asesinato a los que se enfrentó durante una visita a Irak en 2021, según reveló el mes pasado un extracto publicado en el diario italiano Corriere delle Sera. "         (Hannah Roberts , POLITICO, 14/01/25, traducción DEEPL)

 

" Una de las reformas más duraderas del Papa Francisco será su remodelación del papado para abrazar la sencillez y la humildad, como se ve en sus decisiones de vivir en una casa de huéspedes del Vaticano y llevar su propio maletín en el avión papal.

Con la publicación el martes de su nueva autobiografía, titulada «Esperanza», Francisco subraya este cambio con una notable franqueza sobre sus errores y equivocaciones pasadas. Entre ellos, cuando era joven se peleó con un compañero de estudios con el que «incluso perdió el juicio» tras golpearse la cabeza al ser arrojado al suelo, e insiste en que todavía hoy comete «errores y pecados».

Para un Papa, que según la teología católica es «infalible» cuando enseña sobre fe y moral, es aún más llamativo.

«Siento que tengo una reputación que no merezco, una estima pública de la que no soy digno», escribe Francisco, a quien el presidente Joe Biden concedió recientemente el más alto honor civil de Estados Unidos. «Este, sin duda, es mi sentimiento más fuerte».

Aunque las memorias cubren los principales acontecimientos del papado de Francisco, incluida la revelación de que se enfrentó a dos intentos de asesinato durante su visita de 2021 a Irak, no ofrecen muchos detalles nuevos sobre los escándalos y controversias que ha tenido que abordar durante su pontificado y la importante oposición que ha encontrado en algunos sectores de la Iglesia.

Sobre el escándalo de abusos sexuales de la Iglesia católica, el Papa dice que se ha sentido «llamado a asumir la responsabilidad de todo el mal cometido por algunos sacerdotes.» Francisco explica que al comenzar su pontificado en 2013, el papa emérito Benedicto XVI le entregó una gran caja blanca llena de documentos «relativos a las situaciones más difíciles y dolorosas: casos de abusos, corrupción, manejos oscuros, malas acciones.» El Papa recuerda que, cuando le entregaron la caja, su predecesor le dijo que «aquí está todo» y que «ahora te toca a ti» afrontar los problemas.

El Pontífice, de 88 años, también utiliza las memorias para abordar las crisis a las que se enfrenta el mundo actual. Describiéndose a sí mismo como una persona «políticamente inquieta», condena repetidamente los males de la guerra y relaciona el auge del populismo actual con el de los años treinta y la Alemania de Hitler. (Francis nació en 1936 y recuerda a su abuela plantando cara a los camisas negras de Mussolini).

Los jóvenes, escribe, necesitan saber «cómo nace y crece un populismo distorsionado», recordando las «elecciones federales alemanas de 1932-33 y a Adolf Hitler, el ex soldado de infantería obsesionado por la derrota de la Primera Guerra Mundial y por la “pureza racial”, que había prometido el crecimiento de Alemania tras un gobierno que había fracasado».

La difícil situación de los refugiados, por los que Francisco ha abogado incansablemente, es también personal. Sus abuelos paternos y su padre habían planeado navegar en 1927 en el Principessa Mafalda de Italia a Argentina, que naufragó con la pérdida de muchas vidas, pero acabaron haciendo una travesía posterior. Esto ha hecho que Francisco sea sensible a los peligros a los que se enfrentan los migrantes de hoy, y critica a los países que producen armas pero luego «rechazan y rechazan a los refugiados que han sido generados por esas armas y por esos conflictos.»

La humildad terrenal de Francisco se remonta a su educación. En sus memorias, el primer pontífice latinoamericano recuerda cómo creció en el barrio de Flores, en Buenos Aires, y describe una comunidad alegre, variada y muy unida, con personas de diferentes credos, pero un lugar donde también vio el «lado más oscuro y difícil de la existencia», como el «mundo carcelario» y la prostitución.

Más tarde, como obispo en la capital argentina, atendió a prostitutas y recuerda cómo dio la extremaunción a una trabajadora sexual del barrio de su infancia, La Porota, diciendo que «incluso ahora, no me olvido de rezar por ella el día de su muerte». La conciencia de Francisco de las luchas humanas, y de sus propios fallos, le ha hecho insistir una y otra vez en la importancia de la misericordia de Dios. Y a lo largo de su pontificado, se ha esforzado por acoger a las personas LGBTQ+, reiterando en sus memorias que Dios «los ama (a los homosexuales) tal como son» y describiendo a un grupo de mujeres transexuales que se reunieron con él en el Vaticano como «¡hijas de Dios!»

La nueva autobiografía subraya que Francisco sigue siendo un Papa que tiene una voz capaz de conectar con la gente más allá de la institución de la Iglesia católica. Las memorias fueron escritas a lo largo de seis años en colaboración con Carlo Musso, de la editorial italiana Mondadori, y se publican en los principales idiomas en más de 80 países.

Sigue a la publicación de otras memorias de Francisco, «Vida», el año pasado. En un principio, «Esperanza» iba a publicarse tras la muerte del Pontífice, pero su lanzamiento se ha adelantado para coincidir con el año jubilar de la Iglesia Católica.

En cuanto al futuro, el Papa dice que no se ha planteado dimitir, aunque es una «posibilidad», y aborda algunas de sus dificultades de salud en los últimos años. Francisco dice que actualmente goza de buena salud y recibe fisioterapia dos veces por semana, pero la «realidad es, sencillamente, que soy viejo». Nunca esperó ser elegido Papa, dice, pero desde ese momento ha revelado su determinación de permanecer con los pies en la tierra.

Explica cómo evitó los apartamentos papales en el aislado palacio apostólico del Vaticano para instalarse en la Casa de Huéspedes Santa Marta porque «no puede vivir sin gente a mi alrededor» e insiste en la importancia de mantener el sentido del humor. Eso también se hace evidente en las memorias, por ejemplo, cuando el Papa explica cómo le dijeron que se pusiera pantalones blancos, en lugar de negros, para ir debajo de su nueva sotana papal blanca.

«Me hicieron reír. No quiero ser vendedor de helados, dije. Y me quedé con los míos», escribe el Papa. "               

(, CNN, 14/01/25, traducción DEEPL, enlaces en el original)

12.1.25

El Vaticano permite que hombres homosexuales asistan al seminario en Italia... Los aspirantes al sacerdocio no deberán ser descalificados en virtud de su orientación sexual, según las directrices aprobadas esta semana... “Es la primera vez que veo en un documento aprobado por el Vaticano la insinuación de que el discernimiento sobre si un homosexual puede ingresar al seminario no puede determinarse simplemente por su orientación sexual” (Elisabetta Povoledo)

 "El Vaticano ha aprobado nuevas directrices para Italia, según las cuales no se puede rechazar a un aspirante al seminario por el mero hecho de ser homosexual, siempre que permanezca célibe.

Las directrices dicen que los directores de los seminarios deben considerar la orientación sexual solo como un aspecto de la personalidad del candidato.

 Los lineamientos no modifican la doctrina de la Iglesia católica de que las “tendencias homosexuales” son “intrínsecamente desordenadas” y de que los hombres con tendencias homosexuales “profundamente arraigadas” no deben ser sacerdotes. Pero aclaran que si un candidato mantiene su castidad, la orientación sexual no debería descalificarlo para acceder al sacerdocio.

La Iglesia católica ha tenido dificultades durante años con la contradicción de que el sacerdocio ha sido durante mucho tiempo un refugio para los homosexuales, mientras que la doctrina de la Iglesia rechaza las relaciones entre personas del mismo sexo.

Es poco probable que los obispos de otros países donde se condena habitualmente la homosexualidad consideren lineamientos similares a los de los obispos italianos.

Las directrices —adoptadas por la Conferencia Episcopal Italiana en noviembre y aprobadas por la oficina del clero del Vaticano— entraron en vigor el jueves por un periodo de prueba de tres años. Abarcan diversos aspectos de los años que un candidato se forma en los seminarios, las escuelas que preparan a los hombres para el sacerdocio.

“Es la primera vez que veo en un documento aprobado por el Vaticano la insinuación de que el discernimiento sobre si un homosexual puede ingresar al seminario no puede determinarse simplemente por su orientación sexual”, dijo el sacerdote James Martin, un destacado partidario de que la Iglesia acoja mejor a los católicos homosexuales.

“Mi lectura de esto, y es solo mi lectura”, añadió el padre Martin, que reside en Nueva York, “es que si un hombre homosexual es capaz de llevar una vida emocionalmente sana, casta y célibe, puede ser considerado para su admisión en el seminario”.

La delicadeza de la cuestión quedó patente el año pasado, cuando surgieron informes de que el papa Francisco había utilizado un insulto antigay al responder a los obispos italianos en una conferencia celebrada en mayo sobre la admisión de homosexuales en los seminarios.

En sus comentarios, Francisco dijo que ya había demasiada homosexualidad en los seminarios católicos, utilizando un término peyorativo para describirla, según los obispos que asistieron a la conferencia. El Vaticano se disculpó posteriormente.

En junio, el Papa fue acusado de nuevo de repetir un insulto antigay durante una reunión con sacerdotes en Roma.

El uso repetido del insulto escandalizó a muchos católicos que habían aceptado el mensaje en su mayoría inclusivo de Francisco, que instaba a la Iglesia a ser más acogedora con los miembros de la comunidad LGBTQ. El pontífice se ha reunido a menudo con activistas de los derechos de los homosexuales, y en 2023 decidió permitir a los sacerdotes bendecir a las parejas del mismo sexo, pero no bendecir sus uniones.

Martin, que se reunió con Francisco tras los episodios del año pasado, compartió posteriormente una publicación en las redes sociales que decía: “Con su permiso para compartir esto, el Santo Padre dijo que ha conocido a muchos seminaristas y sacerdotes buenos, santos y célibes con tendencias homosexuales”.

Sin embargo, Francisco ha expresado repetidamente su preocupación por el hecho de que los candidatos homosexuales al sacerdocio puedan acabar teniendo relaciones y viviendo lo que describió como una doble vida.

En 2016, dio luz verde a un documento sobre las vocaciones sacerdotales en el que se afirmaba que no debía permitirse el ingreso en los seminarios a los hombres con tendencias homosexuales “profundamente arraigadas”, retomando un documento de 2005 aprobado por Benedicto XVI.

Los directores de seminarios han interpretado estas instrucciones de distintas maneras, pero las nuevas directrices ofrecen cierta claridad.

Las directrices, publicadas el jueves en el sitio web de la Conferencia Episcopal Italiana, mencionan la prohibición incluida en el documento de 2016 que deja fuera a los hombres con tendencias homosexuales profundamente arraigadas, pero también afirman: “Al referirse a las tendencias homosexuales en el proceso de formación, conviene también no reducir el discernimiento solo a este aspecto, sino, como con cualquier candidato, comprender su significado dentro del cuadro global de la personalidad del joven”.

Las directrices también dicen que “el objetivo de la formación del candidato al sacerdocio en la esfera afectivo-sexual es la capacidad de acoger como un don el elegir libremente y vivir responsablemente la castidad en el celibato”. Las secciones de las directrices sobre la importancia del celibato no difieren en función de la orientación sexual.

“Es un paso adelante”, dijo Francis DeBernardo, director ejecutivo de New Ways Ministry, un grupo con sede en Maryland que apoya a los católicos homosexuales.

“Aclara declaraciones previas ambiguas sobre los candidatos homosexuales al seminario, que causaban mucho temor y discriminación. Y esta aclaración trata a los candidatos gays del mismo modo que se trata a los candidatos heterosexuales. Ese tipo de trato igualitario es lo que la Iglesia debería establecer en relación con todas las cuestiones LGBTQ+”.

( , The New York Times, 11/01/25)

13.10.24

En primera persona: el testimonio de las mujeres que han sentado al Opus Dei en el banquillo... Beatriz Delgado logró escaparse después de servir 16 años sin salario y en condiciones de encierro, pero la encontraron y la obligaron a regresar contra su voluntad por nueve años más... A Alicia Torancio la sobremedicaron con pastillas psiquiátricas y la dejaron en una habitación para que ninguna de sus compañeras pudiera verla... a Alicia, la depresión la llevó a pesar 45 kilos y terminó internada en un neuropsiquiátrico tras un intento de suicidio. No le dijeron nada a su hermana, que estaba también dentro del Opus Dei. Tampoco a otra hermana que estaba afuera y que iba a golpear la puerta para saber cómo estaba y no la recibían. Alicia explica por qué aun con esa depresión no logró irse hasta los 30 años. “No me iba porque me dijeron que ese sufrimiento era mi cruz, que tenía que ofrecerlo” (Paula Bistagnino)

 "Susana Lencina era la criada adolescente de una familia en Rosario cuando su patrona la subió a un coche para que la llevaran a la escuela de mucamas del Opus Dei en Buenos Aires.

A Tita Villamayor la fueron a buscar con su prima en un pueblo rural de Paraguay a los 15 años con la promesa de una escuela en la capital, Asunción, y pronto la llevaron a la Argentina y la pusieron a trabajar.

Beatriz Delgado logró escaparse después de servir 16 años sin salario y en condiciones de encierro, pero la encontraron y la obligaron a regresar contra su voluntad por nueve años más.

A Alicia Torancio la sobremedicaron con pastillas psiquiátricas y la dejaron en una habitación para que ninguna de sus compañeras pudiera verla.

Cuando falleció su padre, Norma Martínez no tenía dinero para el entierro y no la ayudaron; le dijeron lo mismo que cuando pedía ver a su familia: que practicara el desprendimiento y que su familia era la Obra. 

Las de Susana, Tita, Beatriz, Alicia y Norma son sólo cinco de las 44 historias que la justicia argentina escuchó en los últimos dos años antes de presentar una histórica acusación por trata de personas y explotación laboral contra las autoridades regionales de la Prelatura de la Santa Cruz y el Opus Dei, que pone a las máximas autoridades de la organización en la región Río de la Plata en el banquillo. 

Reclutamiento y captación

Algunos de los casos han prescrito, pero los testimonios dibujan un modus operandi de reclutamiento que comenzaba con la promesa de una escuela de formación en hotelería o tareas domésticas en la que las adolescentes, de entre 13 y 17 años, ingresaban como internadas y se las aislaba de su familia. Para algunas, en especial para las que enviaban desde países limítrofes, la promesa de la escuela desaparecía en el camino y directamente llegaban a “centros” –casas donde viven los miembros célibes, varones y mujeres por separado– a trabajar.

Eso le pasó a Tita, que dejó su casa y a sus nueve hermanos con la ilusión de estudiar y sin hablar castellano. “Todos los días yo esperaba que empezara la escuela, pero nunca empezó. Lo único era trabajar, trabajar y trabajar”. Estuvo así casi una década. Nunca recibió un salario. Apenas vio a su familia en años. 

Dentro del Instituto de Capacitación en Estudios Domésticos (ICIED), la justicia describe un sistema de captación basado en el control espiritual y el aislamiento. Alicia lo describe así: “Cuando llegás ahí te empiezan a lavar la cabeza. Te dicen que tenés vocación para ser santa, que podés aportar al mundo a través de tu trabajo. Yo era muy idealista”. A las que se resistían, las convencían con amenazas: “Cuando no veías tu vocación te decían que no podías ir en contra de la voluntad de Dios”, agrega Susana, que se resistía a aceptar convertirse en numeraria auxiliar del Opus Dei, la categoría creada por la organización específicamente para esas mujeres pobres que, dice la justicia ahora, “estaban destinadas a ser mucamas toda su vida”.

“¿En qué condiciones una mujer pobre, inmigrante y menor de edad consiente ‘dedicar su vida’ a servir a los demás fieles? ¿Cuál es el valor jurídico de esa supuesta ‘voluntariedad’?”, se preguntan los fiscales Eduardo Taiano, titular de la Fiscalía Nacional Nº3, y los fiscales de la Procuraduría contra la Trata y Explotación (PROTEX), Alejandra Mángano y Marcelo Colombo en el escrito de 116 páginas que desde hace un mes está en manos del juez Daniel Rafecas.

Trata y explotación

Delgado estuvo 24 años dentro del Opus Dei como numeraria auxiliar. “Te iban rotando de trabajos: una temporada en el planchero, después al lavadero, al comedor a servir la mesa, otro tiempo en la cocina y siempre en la limpieza, porque apenas te levantabas, sin desayunar ni nada, había que ir a limpiar. Fregué baños sucios de los numerarios hasta que me dañé las rodillas y también me arruiné la columna levantando cajones de verduras: salí de la Obra con una hernia de disco en la zona lumbar”.

El relato de la mujer, que nació en Paraguay pero desde muy chica vivió con su madre en Argentina, tiene una etapa aún peor: “Te decían que tenías que trabajar hasta terminar exprimida como un limón, o nos daban el ejemplo del burrito de Noria, que nunca se detiene. Tenía tan metido eso en la cabeza que una vez tuve tuberculosis y seguía trabajando, tosiendo todo el día y la noche, débil. Porque me obligaban y porque yo sentía que fallaba a Dios si dejaba mi puesto”.

Alicia tenía 16 años cuando la convencieron de irse de su casa en el campo, en la provincia argentina de Corrientes, a Buenos Aires. Pasó por la escuela y luego fue a trabajar. A los 22, ya estaba a cargo de una cocina que alimentaba a alrededor de 100 hombres del Opus Dei. La exigencia la enfermó, dice. La depresión la llevó a pesar 45 kilos y terminó internada en un neuropsiquiátrico tras un intento de suicidio.

No le dijeron nada a su hermana, que estaba también dentro del Opus Dei. Tampoco a otra hermana que estaba afuera y que iba a golpear la puerta para saber cómo estaba y no la recibían. Alicia explica por qué aun con esa depresión no logró irse hasta los 30 años. “No me iba porque me dijeron que ese sufrimiento era mi cruz, que tenía que ofrecerlo”. 

Norma también salió con una gran depresión y muy medicada. Cuando no pudo más logró, con mucha insistencia, que la dejaran ir a casa de su madre y desde allí avisó que no volvería. Entonces le dijeron que ya no le pagarían la medicación y que se las arreglara sola. Tenía 38 años, había entrado a los 17. Jamás le habían pagado un salario. Consiguió un médico que de a poco le fue sacando las drogas. “No podía creer lo que me hacían tomar”. Después consiguió una psicóloga que la ayudó a salir adelante.

Lencina se escapó en 1999, después de siete años, desde la sede central del Opus Dei en la Argentina, en el barrio de la Recoleta. Ahí funciona, detrás de la principal residencia de varones numerarios y sacerdotes, la residencia de mucamas más grande del país y por allí pasaron en algún momento de sus vidas todas las mujeres denunciantes. Según los relatos, era uno de los lugares donde más trabajaban, sin descanso, para sostener un servicio de 24 horas siete días a la semana.

El despertador sonaba antes de las 6 de la mañana y debían saltar de la cama para ponerse en actividad. Después de arrodillarse, besar el suelo y decir “Te serviré”, comenzaba una rutina de trabajo y oración que sólo les dejaba media hora de tertulia entre ellas como todo descanso, pero ni siquiera entonces podían hacer algo fuera del “Plan de Vida”. En la tertulia sólo se podía hablar de “cosas de la Obra y de nada personal”, cuenta otra de las 44. 

Lo que más recuerdan todas las mujeres de ese lugar era “el planchero”, un salón en el subsuelo con grandes rodillos para planchar decenas de sábanas que era una especie de sauna irrespirable y donde pasaban horas de pie, a veces hasta descomponerse. Otra cosa que no olvidan es la lámina color caramelo que cubría las ventanas de la torre de seis pisos y que no les dejaba ver siquiera el cementerio de la Recoleta, ubicado en diagonal al edificio. “No podíamos ver hacia afuera ni nadie nos podía ver a nosotras”, recuerdan.

“No te daban a elegir las tareas que hacías ni el lugar en el que vivías”, dice Villamayor, y coinciden las demás. Todas rotaron por distintas residencias del Opus Dei del país. Entre las 44 mujeres, hay algunas que fueron enviadas a otros países sin consulta: varias estuvieron en Paraguay, Bolivia, Italia y hasta Kazajistán. “La rotación” es justamente el aspecto central de la acusación de la justicia por trata de personas: “Las razones de los traslados eran variadas: cubrir funciones específicas, garantizar buena convivencia, motivos de salud, evitar vínculos afectivos y adaptarse a las necesidades institucionales”. El comunicado publicado por el Ministerio Público Fiscal agrega: “Una de las consecuencias más nocivas de esta lógica de traslados era que reforzaba la dependencia hacia el Opus Dei, al mantener a las numerarias auxiliares en constante movilidad y aislamiento”.

Para la fiscalía, es importante “abordar el caso desde un enfoque de género y de derechos humanos, ya que todas las víctimas son mujeres, pobres y en algunos casos inmigrantes, y según la investigación, fueron explotadas a través de actividades típicas del hogar como limpieza, mantenimiento y asistencia, entre otras”.

Taiano, Mángano y Colombo también señalan que “su identidad se constituía a partir de tareas serviles que realizaban para los estratos más altos de la estructura del Opus Dei, especialmente en beneficio del desarrollo espiritual, profesional y personal de los varones de la Prelatura”. Y, por último, agregan la perspectiva de los derechos de la niñez.

“Yo quiero justicia por la adolescencia y juventud que nos arrebataron, la relación familiar que dañaron y el engaño que mis padres y yo pasamos por querer estudiar”, dice Tita a elDiario.es. Y agrega un pedido al papa Francisco: “Le pido que nos dé una mano para poder avanzar y que así todas podamos gozar de una vida digna como merecemos, por todo lo que les hemos servido, como máquinas, y por cómo jugaron con nuestra conciencia. Eso dejó secuelas en cada una de nosotras”, dice la mujer, que se fue “antes de la locura”.

Susana, en cambio, dice que su deseo es que “el Opus Dei pague por lo que hizo y que deje de existir”. Alicia se suma con un pedido más: “Quisiera que se nos incluya a todas en esta causa, más allá de los tiempos legales, y que realmente se investigue, que los responsables respondan y que no se le permita al Opus que con el poder que tiene obstaculice la causa”.             (Paula Bistagnino , eldiario.es, 11/10/24)