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27.7.26

Laudatio par Pedro Sánchez, de Alastair Campbell, el estratega de Tony Blair: Pedro Sánchez "ha cambiado la posición internacional de España"... La inmigración, la energía, la inteligencia artificial, la guerra de Ucrania, la seguridad alimentaria, el comercio o la rivalidad tecnológica con China no son más que política doméstica por otros medios... Y ahí Sánchez parece sentirse especialmente cómodo. Desde fuera resulta llamativo comprobar hasta qué punto muchas de las posiciones que resultaban extravagantes hace apenas dieciocho meses han terminado desplazándose hacia el centro del debate europeo. Campbell menciona dos ejemplos evidentes: la actitud frente a Donald Trump y la posición española sobre Gaza... "A veces el liderazgo consiste en llegar antes que los demás"... observadores extranjeros ven a un dirigente que ha construido un discurso relativamente coherente sobre el lugar que quiere para Europa en un mundo menos estable y más competitivo. La autonomía estratégica, la integración europea, la inmigración como necesidad económica, la transición energética y la inteligencia artificial aparecen en ese discurso como partes de un mismo proyecto político. Se comparta o no, el proyecto tiene contornos reconocibles, más visibles cuando se observa desde fuera... muchos españoles aún no han reconocido el tipo de dirigente que tienen delante... Sánchez es hijo de una generación distinta, formada por líderes que gobiernan asumiendo que la política nacional ya no puede separarse de la geopolítica, la tecnología o la competencia entre grandes potencias... en buena parte de Europa, se discute qué dice su liderazgo internacional sobre la Europa que empieza a tomar forma

"Alastair Campbell, el estratega que durante una década ayudó a construir el proyecto político de Tony Blair, me ha recibido en Londres pocos meses después de haber conversado durante una hora con Pedro Sánchez en su pódcast The Rest Is Politics. Ante unos entrevistadores españoles, la entrevista a Sánchez habría girado en torno a asuntos como la amnistía, las investigaciones judiciales, la polarización, etc.

Sin embargo, no fue eso lo que le llamó la atención a Campbell. Percibió al presidente español como "Very clear. Very coherent. Very composed" (muy claro, muy coherente, muy sereno), me resumió. Es decir, que lo que más le impresionó no fue una respuesta concreta, sino el control absoluto del ritmo de la conversación. Incluso cuando la entrevista abordó las investigaciones que afectan a miembros de su entorno, Campbell recuerda que el gesto del presidente apenas cambió. Ni perdió la calma ni dio la sensación de sentirse incómodo. Y yo creo que esta es una diferencia enorme entre la conversación política española y la internacional sobre la que merece la pena reflexionar.

Está claro que España sigue analizando a Pedro Sánchez como un fenómeno doméstico —el dirigente que divide al país, que sobrevive contra pronóstico y que gobierna sin una mayoría parlamentaria clara—, pero fuera de nuestras fronteras empieza a consolidarse otra lectura, a mi juicio, mucho más interesante.

Puede que sea más interesante una conversación distinta, no sobre por qué Sánchez logra mantenerse en La Moncloa y hasta cuándo lo hará, sino sobre cómo un país que durante décadas apenas aparecía entre las grandes capitales políticas europeas ha comenzado a ocupar un lugar central en algunas de las principales discusiones del continente.

"Ha cambiado la posición internacional de España", afirma Campbell con mucha naturalidad. Durante años, explica, Europa estuvo dominada por un pequeño grupo de capitales —París, Berlín y Londres, con Roma o Varsovia incorporándose ocasionalmente a la conversación—, mientras España permanecía en un discreto segundo plano. Hoy, sostiene, se espera que Madrid tenga una posición sobre las grandes cuestiones estratégicas del mundo. Porque quizá el rasgo más llamativo de la España contemporánea no sea la intensidad de su polarización, sino el contraste creciente entre cómo se percibe el país desde dentro y cómo empieza a ser observado desde fuera.

Madrid continúa consumiendo política nacional, como no puede ser de otra manera. Pero mientras Bruselas observa capacidad de influencia y comienza a pensar en liderazgos, España sigue centrada en hablar de alianzas parlamentarias. En este contexto no existe una conversación "correcta" y otra "equivocada". Lo que sí puede decirse es que hay una diferencia importante, la cual responde a una transformación del propio poder político.

Antes del auge de la globalización, y también durante buena parte de ella, existía una frontera relativamente clara entre política interior y política exterior. Los primeros ministros podían delegar buena parte de los asuntos internacionales mientras concentraban su capital político en la economía, los impuestos o el estado del bienestar.

Ahora parece que ese orden se ha agotado. Por ello, Campbell insiste varias veces durante la conversación en que gobernar hoy significa hacer ambas cosas al mismo tiempo. La inmigración, la energía, la inteligencia artificial, la guerra de Ucrania, la seguridad alimentaria, el comercio o la rivalidad tecnológica con China no son más que política doméstica por otros medios.

Y ahí, a su juicio, Sánchez parece sentirse especialmente cómodo. Desde fuera resulta llamativo comprobar hasta qué punto muchas de las posiciones que resultaban extravagantes hace apenas dieciocho meses han terminado desplazándose hacia el centro del debate europeo. Campbell menciona dos ejemplos evidentes: la actitud frente a Donald Trump y la posición española sobre Gaza. Cuando Sánchez comenzó a desafiar públicamente determinadas posiciones estadounidenses o fue uno de los primeros dirigentes europeos en endurecer el tono respecto a la ofensiva israelí en Gaza, una parte importante de la conversación española interpretó aquellos movimientos como señales de aislamiento internacional.

Sin embargo, el exasesor laborista lo ve exactamente al revés. "A veces el liderazgo consiste en llegar antes que los demás", resume. En ese contraste hay algunas claves muy valiosas para entender por qué la política española resulta, en ocasiones, tan difícil de explicar fuera del país. Aquí lo más común ha sido ver una discusión enmarcada en cada caso en particular; fuera, quizá porque España es uno entre tantos otros temas, se detectó una estrategia más lineal.

Es probablemente la parte más sugerente de mi conversación con Campbell. Él rechaza la crítica más repetida contra Sánchez —la de cambiar continuamente de posición— mediante esa diferencia entre estrategia y táctica tan clásica de los británicos. "Ha cambiado posiciones concretas. Sin duda. ¿Ha cambiado fundamentalmente su proyecto político? Yo no lo creo", responde. "Lo que veo es a alguien que adapta tácticamente sus posiciones para perseguir una visión estratégica extraordinariamente consistente".

Hay una idea de Alastair Campbell que funciona casi como una crítica al periodismo político contemporáneo. En Reino Unido existe incluso una expresión para ello: humiliating U-turn. Es el titular automático que acompaña cualquier cambio de posición de un primer ministro. Campbell rechaza esa lógica. Confundir cualquier adaptación táctica con una renuncia estratégica —sostiene— es uno de los grandes errores de la cobertura política actual. Gobernar en un mundo cambiante exige modificar decisiones; lo que define a un dirigente no es la ausencia de giros, sino la coherencia del rumbo que persigue. 

La reflexión que hace Campbell rebasa el caso español. Las democracias occidentales conviven con una fragmentación política que obliga a los gobiernos a sostener coaliciones cambiantes, mientras las crisis internacionales alteran con frecuencia las prioridades nacionales. En esas condiciones, gobernar durante diez años sin revisar ninguna posición concreta sería incompatible con la realidad.

Campbell sostiene que un cambio de opinión no debería juzgarse al margen de los hechos. Hay una frase atribuida a Keynes que lo resume perfectamente: "Cuando cambian los hechos, cambio de opinión. ¿Qué hace usted?".
 
La distancia entre la percepción española y la internacional de Sánchez quizá tenga que ver, en parte, con esa forma de entender el liderazgo. Muchos observadores extranjeros no siguen cada episodio de la política nacional. Ven, sobre todo, a un dirigente que ha construido un discurso relativamente coherente sobre el lugar que quiere para Europa en un mundo menos estable y más competitivo. La autonomía estratégica, la integración europea, la inmigración como necesidad económica, la transición energética y la inteligencia artificial aparecen en ese discurso como partes de un mismo proyecto político. Se comparta o no, el proyecto tiene contornos reconocibles, más visibles cuando se observa desde fuera.

Campbell lleva el razonamiento más lejos y se pregunta si muchos españoles aún no han reconocido el tipo de dirigente que tienen delante. En vez de intentar situarlo como mejor o peor que sus homólogos europeos, sitúa a Sánchez en una generación distinta, formada por líderes que gobiernan asumiendo que la política nacional ya no puede separarse de la geopolítica, la tecnología o la competencia entre grandes potencias.

¿Hay alguna garantía de que esa interpretación sobreviva al paso del tiempo? Realmente no. Sin embargo, ahora mismo el contraste es muy visible: en España, la conversación vuelve cada semana a cuánto tiempo podrá mantenerse Sánchez en el poder; en buena parte de Europa, se discute qué dice su liderazgo internacional sobre la Europa que empieza a tomar forma." 

(Entrevista a Alastair Campbell, Marc López Plana, Agenda Pública, 27/07/26)

6.9.25

Nic Lawley (Chatham House): Sánchez es un consumado superviviente... en cada crisis, ha sacado un as de la manga para mantenerse en el poder... podría ser el presidente Donald Trump quien le ayude a lograrlo... Sánchez enfureció al presidente Trump al negarse a adherirse al nuevo objetivo de gasto en defensa del 5% del PIB acordado por todos... Sánchez debería haber seguido la corriente y prometer un 5% "mañana". ¿Por qué Sánchez decidió romper filas? Porque en casa no tiene margen de maniobra... una vez más, hizo lo que tenía que hacer para sobrevivir. Pero este enfoque podría no solo permitirle sobrevivir. De hecho, podría prosperar, ya que desafiar a Trump le sienta bien en su país, dónde Trump es visto de forma desfavorable por un asombroso 81 por ciento de la población... Desde la reelección de Trump, Sánchez ha redoblado la apuesta, presentándose como un baluarte contra el auge del "extremismo de extrema derecha global". A veces parece como si estuviera provocando abiertamente al presidente de los Estados Unidos, afirmando, por ejemplo, que en lugar de "Perfora, nene, perfora", va a ser "Verde, nene, verde"... No es solo retórica. Sánchez fue el primer líder mundial en visitar China desde que estalló la guerra arancelaria, ignorando la advertencia del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Beasant, de que alinearse con Pekín sería "cortarse el cuello", en un intento por impulsar el comercio y consolidar a España como el principal interlocutor de la UE con China. Desde entonces, Sánchez ha profundizado la brecha al negarse a comprar los aviones de combate F-35 de Estados Unidos. También ha recalcado que gran parte del aumento del gasto en defensa se destinará a combatir el cambio climático... Sánchez es ahora uno de los pocos líderes europeos que aún defienden los beneficios económicos de la inmigración. También ha redoblado la apuesta de España por las energías renovables... En cuanto a Palestina, Sánchez ha sido inequívoco en sus críticas a Israel, acusando a Israel de genocidio en Gaza... Sánchez ha optado por enfrentarse a Trump y defender su propia visión del mundo. Eso es extraordinario en una época en la que pocos más han encontrado ese valor. Es una estrategia que podría serle útil, ayudándole a aferrarse al cargo hasta 2027, y quizás incluso más allá

 "Sánchez se aferra al poder" se ha convertido en un titular recurrente para la prensa anglosajona que sigue la política española. El alto, fotogénico y (por primera vez en la historia del país) angloparlante primer ministro de España es un consumado superviviente. Sus memorias, acertadamente tituladas Manual de resistencia, relatan su accidentado recorrido desde paria político hasta jefe del gobierno de izquierdas español.

Llegó al poder en 2018 mediante una audaz moción de censura, derrocando al primer ministro conservador Mariano Rajoy, salpicado por escándalos. Desde entonces, los siete años de Sánchez como primer ministro han sido otra etapa muy accidentada. Pero en cada crisis, ha sacado un as de la manga para mantenerse en el poder.

En 2023, tras una dura derrota en las elecciones regionales, sorprendió a España convocando elecciones generales anticipadas al día siguiente. Contra todo pronóstico, logró aferrarse al poder por el margen más estrecho posible.

Ahora, el hombre que prometió acabar con la corrupción se encuentra envuelto en ella. Su aliado político más cercano, Santos Cerdán, e incluso su propia esposa y hermano están acusados de prácticas corruptas; todos niegan las acusaciones. Sin amilanarse, Sánchez sigue insistiendo en que cumplirá su mandato, ya que las elecciones no están previstas hasta agosto de 2027.

Por extraño que parezca, podría ser el presidente Donald Trump quien le ayude a lograrlo.

 Lo que se necesita para sobrevivir.

En la cumbre de la OTAN de junio en La Haya, Sánchez enfureció al presidente Trump al negarse a adherirse al nuevo objetivo de gasto en defensa del 5% del PIB acordado por todos los demás líderes de la OTAN. En cambio, Sánchez anunció que un 2,1 por ciento sería más que suficiente.

Trump amenazó inmediatamente con aranceles punitivos "para hacer que [España] pague el doble" (aunque, de hecho, todavía no ha ocurrido nada). Otros líderes de la OTAN también expresaron su irritación con Sánchez. Muchos reconocen en privado que sus propias promesas de gasto en defensa no son realistas, pero creen que, en lugar de desafiar abiertamente a Trump, Sánchez debería haber seguido la corriente y prometer un 5% "mañana".

¿Por qué Sánchez decidió romper filas? Porque en casa no tiene margen de maniobra. Apenas dos meses antes, incluso un plan de gasto en defensa del 2 por ciento fue recibido con gritos de protesta por parte de los numerosos partidos pequeños de extrema izquierda y separatistas de cuyo apoyo depende su gobierno de coalición.

Exigir a esas partes, apenas dos meses después, que aceptaran un salto al 5 por ciento bien podría haber derrocado a su gobierno. Sánchez, una vez más, hizo lo que tenía que hacer para sobrevivir.

Pero este enfoque podría no solo permitirle sobrevivir. De hecho, podría prosperar, ya que desafiar a Trump le sienta bien en su país. Según una encuesta de YouGov, el presidente Trump es visto de forma desfavorable por un asombroso 81 por ciento de la población española.

Durante la campaña electoral de 2023, Sánchez caracterizó la contienda como una elección entre el "sanchismo" (la continuidad) o la barbarie de la extrema derecha.

La táctica funcionó, aprovechando el miedo a un gobierno de derechas que casi con toda seguridad incluiría al partido de extrema derecha VOX, que defiende políticas al estilo MAGA, incluso adoptando el lema "Make Spain Great Again". Resultó que Sánchez solo necesitaba mencionar Mar-a-Lago para movilizar el voto en Málaga.

Sánchez también habrá notado que enfrentarse a Trump ha funcionado bien para otros dos líderes socialdemócratas: el canadiense Mark Carney y el australiano Anthony Albonese.

Adquiriendo la costumbre de provocar a Trump. 

 Desde la reelección de Trump, Sánchez ha redoblado la apuesta, presentándose como un baluarte contra el auge del "extremismo de extrema derecha global". A veces parece como si estuviera provocando abiertamente al presidente de los Estados Unidos, afirmando, por ejemplo, que en lugar de "Perfora, nena, perfora", va a ser "Verde, nena, verde".

No es solo retórica. Sánchez fue el primer líder mundial en visitar China desde que estalló la guerra arancelaria, ignorando la advertencia del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Beasant, de que alinearse con Pekín sería "cortarse el cuello". Era la tercera visita de Sánchez en poco más de dos años, en un intento por impulsar el comercio y consolidar a España como el principal interlocutor de la UE con China.

Desde entonces, Sánchez ha profundizado la brecha al negarse a comprar los aviones de combate F-35 de Estados Unidos. También ha recalcado que gran parte del aumento del gasto en defensa se destinará a combatir el cambio climático. Esa afirmación en particular parece calculada para provocar la ira de Washington. De hecho, Sánchez y Trump se encuentran en esquinas opuestas en una gran cantidad de temas, que van desde la ayuda internacional hasta Palestina.

Mientras que Trump ha recortado la USAID y se ha retirado del multilateralismo, Sánchez ha organizado una cumbre de la ONU para debatir cómo financiar el desarrollo y ha propuesto aumentar el gasto en ayuda al 0,7 por ciento del PIB.

El primer ministro, firme defensor del multilateralismo, escribió un artículo de opinión en Al Jazeera titulado "El multilateralismo puede y debe dar resultados", en coautoría con Luiz Inácio da Silva de Brasil y Cyril Ramaphosa de Sudáfrica, dos líderes de los BRICS que han estado en abierto desacuerdo con el presidente de Estados Unidos en algunos momentos de este año.

De manera similar, Sánchez es ahora uno de los pocos líderes europeos que aún defienden los beneficios económicos de la inmigración.

También ha redoblado la apuesta de España por las energías renovables. Su gobierno se ha comprometido a generar el 81% de su electricidad a partir de energías renovables para finales de la década. Esto a pesar del pánico que provocó el apagón nacional de abril, que muchos achacan al compromiso de España con la energía solar.

En cuanto a Palestina, Sánchez ha sido inequívoco en sus críticas a Israel, acusando a Israel de genocidio en Gaza en junio de 2025 y reconociendo el Estado palestino junto con Noruega e Irlanda en mayo de 2024.

El primer ministro Sánchez, por tanto, está trazando un camino diferente al seguido por otros ministerios de Asuntos Exteriores europeos: es decir, hacer lo que sea necesario para mantener contento al presidente Trump y presentarlo como un "realismo pragmático". En cambio, Sánchez ha optado por enfrentarse a Trump y defender su propia visión del mundo.

Eso es extraordinario en una época en la que pocos más han encontrado ese valor. Es una estrategia que podría serle útil, ayudándole a aferrarse al cargo hasta 2027, y quizás incluso más allá.

Por supuesto, siempre existe el riesgo de que consiga exactamente lo que quiere y atraiga toda la atención del presidente Trump..."

(fuente: Chatham House )

7.1.24

El derecho a saber debería ser un vector fundamental en la acción pública y política de nuestros gobernantes... debería abarcar desde la la publicación —actualizada— de las cifras de las listas de espera sanitarias... la publicación de los 30 indicadores básicos de sanidad y salud... conocer el número de empleados interinos, y cargos de confianza... el libre conocimiento de los artículos científicos e investigaciones... publicar cada seis meses el nivel de cumplimiento de los programas electorales por los partidos gobernantes... publicar las retribuciones (sin datos personales) de los directivos y consejeros de las grandes empresas, públicas y privadas (Jesús Lizcano, expresidente de Transparencia Internacional España)

 "El siglo en el que estamos está llamado a ser el siglo de la información y el conocimiento, y es por ello que el derecho a saber y la transparencia social deben ser vectores fundamentales en la acción pública y política de nuestros gobernantes.

Entre otras muchas necesidades y carencias en cuanto a transparencia en nuestro país, hemos seleccionado un conjunto de diez déficits o asignaturas pendientes en esta materia que necesitarían afrontarse de forma clara y urgente a través de un acuerdo de los partidos políticos, al menos de los partidos mayoritarios, de cara a lograr un espacio común de consenso que respetase en mayor medida los derechos y la voluntad mayoritaria de los ciudadanos:

1) En el área de la sanidad se necesitaría establecer por ley la publicación —actualizada— de las cifras de las listas de espera existentes en todos y cada uno de los niveles de servicios, especialidades y centros sanitarios de nuestro país (y con un sistema de control independiente de dichas listas).

2) También en dicho ámbito los ciudadanos tienen derecho a saber el número de personal sanitario interino, eventual y temporal existente en los distintos centros sanitarios y categorías profesionales; igualmente sería necesario el establecimiento por ley del cumplimiento de unos ratios mínimos de personal y de recursos materiales en los centros sanitarios, tanto los de atención primaria como los hospitalarios.

3) Se debería acordar, además, la publicación y actualización trimestral de un panel o cuadro de mando con los 30 indicadores básicos de sanidad y salud, fijados por un comité de expertos sanitarios, tanto a nivel estatal como autonómico.

4) En el ámbito de la educación sería necesario acordar y publicar un conjunto básico de materias educativas mínimamente asumibles por el conjunto mayoritario de los representantes parlamentarios, así como potenciar la enseñanza en colegios e institutos del conjunto de los derechos humanos fundamentales, aprobados hace justo ahora 75 años (1948) por la ONU en su Declaración Universal, y tan inherentes a la condición de ciudadano como desconocidos por la mayor parte de la ciudadanía.

5) En lo relativo al sector público, cada una de las entidades públicas debería publicar anualmente al menos dos informaciones: a) número y características básicas de los empleados interinos que tienen, y b) cargos de confianza o libre designación —y sus características básicas— que incluyen en sus plantillas.

6) Igualmente en el ámbito de la esfera pública, y de cara a la eficiencia socioeconómica y el derecho a saber ciudadano, sería necesaria la creación de una web pública, integral y holística, con el detalle individualizado de los diversos datos básicos: objeto, sujetos, cuantía, nivel de ejecución, etc., de todos los proyectos que se vienen desarrollando en nuestro país a través de los fondos Next Generation (140.000 millones entre 2021 y 2026), y ello a distintos niveles, de forma que los ciudadanos pudieran consultar de una forma simple y rápida los datos de cualquier proyecto de un determinado ámbito territorial, sector empresarial, institucional, etc.

7) En cuanto a transparencia en el ámbito de la ciencia y la investigación, se deberían adoptar medidas que faciliten al máximo la ciencia abierta y el libre conocimiento de los artículos científicos e investigaciones, propiciando así el impulso y la difusión de los repositorios de artículos y trabajos científicos a nivel nacional e internacional.

8) En lo relativo a los procesos electorales, los partidos políticos deberían publicar, entre otras muchas cosas, un breve currículum (de al menos cinco o seis líneas) de cada uno de los candidatos que proponen en sus listas electorales (dado que los ciudadanos no pueden cambiar o tachar ninguno de dichos candidatos, que al menos puedan conocer algo de su trayectoria profesional y/o política). También sería conveniente que los partidos publicasen una declaración expresa de la inexistencia en sus listas electorales de investigados judicialmente o procesados por corrupción.

9) Se debería publicar cada seis meses, además, el nivel de cumplimiento de los programas electorales por los partidos gobernantes, al menos a nivel estatal y en las comunidades autónomas, estableciéndose un sistema de responsabilidad económica, jurídica, o política para aquellos casos de claros incumplimientos de esos programas.

10) En el ámbito empresarial, finalmente, sería necesaria la publicación transparente de las retribuciones (sin datos personales) de los directivos y consejeros de las grandes empresas (públicas y privadas), así como de las Entidades de interés público.

En resumen, las anteriores propuestas de mejora de la transparencia política y social no reflejan sino una parte de los muchos déficits y asignaturas pendientes en nuestro país en materia de transparencia y rendición de cuentas, y son por tanto unos objetivos prioritarios que deberían tratar de cumplir y consensuar en este próximo año los partidos y formaciones políticas, para que de esta forma nuestro país pueda llegar a estar mínimamente a la altura de lo que demandan y merecen sus ciudadanos."             

(Jesús Lizcano Álvarez , cofundador y expresidente de Transparencia Internacional España ; El País, 04/01/24)

16.4.21

Seis grandes planes estratégicos para la economía: coche eléctrico, hidrógeno verde, aeronáutica, salud, industria agroalimentaria y la inteligencia artificial

 "El Gobierno tiene ya perfilados seis proyectos estratégicos en los que participará inyectando fondos europeos

Además del anuncio del coche eléctrico, que todavía tiene que aprobarse en el Consejo de Ministros, el Plan de Recuperación y Resiliencia —el documento que recoge todas las inversiones y reformas que se harán con las ayudas europeas— menciona otros cinco que tilda de preliminares: el hidrógeno de origen verde, la industria aeroespacial, la agricultura sostenible y eficiente, el uso del español en la inteligencia artificial y un sistema nacional de salud puntero. 

El Estado pondrá recursos y colaborará con el sector privado para lanzar proyectos que aseguren que España se convierta en un país líder en estas áreas calificadas como tractoras.

Los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) son aquellos “de carácter estratégico con gran capacidad de arrastre para el crecimiento económico, el empleo y la competitividad”, según recoge el real decreto-ley que regula los fondos europeos y que crea esta figura. Básicamente, el PERTE es una autopista administrativa que permite agilizar todos los procesos; debe contar además con financiación privada, que se estima en el rango de unos cuatro euros privados por cada uno público, y se puede articular mediante contratos, subvenciones, consorcios o agrupaciones. 

Entre los criterios que se valoran para declarar un PERTE, este debe contribuir al crecimiento, remediar importantes deficiencias de mercado y tener un elevado carácter innovador o aportar un considerable valor añadido. Y pueden ser una acción concreta o un conjunto. Su aprobación se realiza en el Consejo de Ministros a propuesta del ministerio pertinente.

Por ejemplo, en el caso del coche eléctrico se considera que este será un campo de crecimiento futuro que permitiría mantener una industria muy importante y con mucho empleo de calidad. Pero para ello hace falta que haya, entre otras cosas, una fábrica de baterías que suministre y permita tener todos los elementos de la cadena de valor. Así se ha anunciado un consorcio con Seat, Volkswagen e Iberdrola para producir las pilas en España. 

El grupo Volkswagen ya había apuntado que estaba dispuesto a invertir 5.000 millones de euros en la fabricación de vehículos eléctricos. Pero pedía que el Estado acompañase. Con este PERTE se intenta crear un ecosistema que incluya todos los pasos, desde la batería hasta las electrolineras y el apoyo a la demanda. Ahí entra también el plan Moves, con hasta 7.000 euros de subvención por la compra de un vehículo eléctrico."                   (Antonio Maqueda, El País, 15/04/21)

31.3.21

Los ERTE evitaron la destrucción de tres millones de empleos durante el ‘gran confinamiento’ y ha permitido la creación de empleo incluso sin crecimiento económico, una situación totalmente novedosa para la economía española... Se trata de la primera vez en toda la serie histórica del INE que la economía española crea empleo con estancamiento... La fórmula de los ERTE ha modificado la correlación histórica entre variación de la actividad y del empleo

 "La crisis del coronavirus es diferente a las demás (...). Pero en el caso de España también es diferente por la forma de afrontar la recesión. 

  Por primera vez se han utilizado de forma masiva los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), ya que se han concedido unas ayudas extraordinarias para salvar el empleo similares a las existentes en otros países europeos. 

La protección del empleo evitó la destrucción de más de tres millones de empleos durante el ‘gran confinamiento’ y también ha permitido la creación de empleo incluso sin crecimiento económico, una situación totalmente novedosa para la economía española.

 Según los datos de contabilidad nacional del INE, el PIB de España se estancó en el último trimestre del año 2020, de modo que la recuperación se quedó congelada como consecuencia de los rebrotes del virus. Sin embargo, el empleo sí mantuvo la recuperación, aunque evidentemente a un ritmo inferior al de la reapertura (tercer trimestre). Se trata de la primera vez en toda la serie histórica del INE (desde 1980) que la economía española crea empleo con estancamiento económico.

 En concreto, el número de personas ocupadas aumentó un 1,2% a lo largo del cuarto trimestre respecto al tercero; el empleo en términos de puestos de trabajo creció un 1,3% y el empleo en términos de puestos equivalentes a tiempo completo, creció un 1,2%. Se trata de la primera vez que crece el empleo (medido con diferentes indicadores) con la economía estancada.(...)

 Se trata de un hito histórico para la economía española, que tradicionalmente ha necesitado un ritmo de crecimiento importante para crear empleo. La fórmula de los ERTE ha modificado la correlación histórica entre variación de la actividad y del empleo, de modo que minimiza la volatilidad del mercado laboral ante las oscilaciones cíclicas de la actividad. (...)

 Pero la variación del empleo no es solo consecuencia de las crisis, sino que también es causa. La destrucción de empleo genera un duro impacto sobre la confianza de los consumidores, lo que amplía las crisis económicas, haciéndolas más largas y profundas. Fue lo que ocurrió, por ejemplo, tras la crisis de Lehman Brothers: en España se perdió tanto empleo que disparó el ahorro preventivo de los hogares, generando una espiral negativa sobre la economía.

 En esta ocasión el ahorro preventivo ha sido muy escaso, lo que se refleja en el rápido ritmo de recuperación de la demanda de los hogares cada vez que se levantan las restricciones. Además, una empresa tiene más incentivos para recuperar un trabajador del ERTE que para realizar nuevos contratos, lo que significa que estar en ERTE facilita la reincorporación al empleo.

De esta forma, aunque algunos sectores siguieran afectados por las restricciones en el último trimestre de 2020, la mayoría de las actividades estaban ya en una situación de relativa normalidad. Esto explica que se siguiera creando empleo en el cierre del año pese al estancamiento del PIB. Desde el pasado otoño se han producido dos situaciones en paralelo: una recaída de los sectores afectados por las restricciones (hostelería, ocio o transportes) con una recuperación del resto de actividades. 

 El crecimiento del empleo con el PIB estancado significa una caída de la productividad aparente del factor trabajo. La productividad por hora de trabajo efectiva cayó un 3% y la productividad por cada puesto de trabajo cayó casi un 4%, en ambos casos el mayor descenso de la serie histórica. Sin embargo, este descenso es el resultado de la reducción de la volatilidad del empleo ante las variaciones del PIB, de modo que es posible anticipar que cuando comience la recuperación, el empleo crecerá con más lentitud, en buena medida porque una parte de la mano de obra adicional serán trabajadores que ahora están en ERTE. Eso permitirá recuperar la productividad perdida.

En esta crisis hay otro factor diferencial que explica el buen comportamiento del empleo a pesar de la caída del PIB: la buena situación financiera de las empresas al inicio de la pandemia. Después de una década ajustando sus balances, las empresas entraron en la crisis con un balance más saneado, lo que les ha permitido evitar los despidos incluso acumulando pérdidas. El esfuerzo realizado por las empresas también está siendo clave para minimizar el impacto de la crisis y confiar en la recuperación.

 En el último trimestre del año el PIB de España cerró un 8,9% por debajo del PIB del mismo trimestre antes de la crisis. Sin embargo, la destrucción de empleo en este periodo ha sido de la mitad: un 4,5%. El sostenimiento del empleo se ha convertido en un factor clave para contener la crisis. Y eso a pesar de que los avances conseguidos en España siguen siendo insuficientes si se comparan con el resto de Europa.(...)"                    (Javier G. Jorrín, Cotizalia, 29/03/21)

2.11.20

Un presupuesto que empieza a revertir el austericidio. Por fin hubo subida de impuestos. No es la primera vez que esto ocurre, pero sí que esta sea exclusivamente a los que más tienen y a las grandes empresas... pero la insuficiencia de estos Presupuestos para ser completamente efectivos radica en que estamos fracasando en la lucha contra la covid-19

"La presentación del nuevo proyecto de Presupuestos Generales del Estado es una buena noticia.

(...) Los Presupuestos que se acaban de presentar son una solución de compromiso de muy difícil factura que obligan -y van a seguir obligando- a que la Ministra de Hacienda haga auténticos encajes de bolillos para poder cuadrar las cuentas.(...)

El proyecto de Presupuestos es destacable, e incluso me atrevería a decir que histórico, por diversas razones positivas, pero también merece algunas observaciones sobre los problemas que pueden acompañarlos.

Lo más destacable que quizá cabe señalar es que suponen una inyección de gasto extraordinario que es imprescindible para aliviar en la medida de lo posible los efectos de la pandemia cuando se han detenido los motores del gasto privado. Y no menos importante es el profundo calado social que impregna la política de gasto. Como decía antes, el Gobierno ha hecho un esfuerzo ímprobo, teniendo en cuenta la coyuntura y la escasez del momento, para hacer unos presupuestos con derechos cuando no sólo no hay crecimiento, sino que sufrimos la caída más fuerte del PIB de los últimos 150 años, si se exceptúan los años de guerra civil.

Sin embargo, diversas razones deben mantenernos alerta y nos impiden tirar las campanas al vuelo.

En primer lugar, yo creo que sólo un milagro permitirá que se cumpla el escenario macroeconómico previsto a la hora de elaborar estos Presupuestos. Por tanto, no van a tener el efecto sanador que se les supone y darán problemas a la hora de financiar y ejecutar el gasto previsto.

En segundo lugar, hay que tener presente que estos Presupuestos serían históricos por su ambición en tiempos de normalidad pero, en la situación en la que estamos y en la peor a la que vamos a llegar en los próximos meses, van a resultar completamente insuficientes.(...)

Por último, me temo que el incremento de gasto social no basta por sí mismo para impulsar las transformaciones estructurales urgentes que habría que comenzar a poner en marcha para salir medio indemnes de esta crisis de la covid-19. A mi juicio, la clave de la insuficiencia de estos Presupuestos para ser completamente efectivos radica justamente en que estamos fracasando en la lucha contra la covid-19. (...)

La explicación de este fracaso sanitario (determinante del económico que nos amenaza) es, sin duda, plural, pero me atrevo a establecer una hipótesis principal. (...)

España está fallando en la contención de la pandemia porque tenemos una derecha ruin que ha antepuesto sus intereses electorales y su dependencia de los grandes poderes a los del conjunto de la población, pero también porque la falta de liderazgo ha impedido que la emergencia y el peligro (como ha ocurrido en otros lugares) sirva para fortalecer la cohesión y el apoyo a las instituciones.

Es más, los grandes poderes económicos, financieros y mediáticos utilizan el desconcierto que produce la crisis y las debilitan aún más, haciéndola aún menos confiables, cuando entran por la puerta de atrás del Estado para obtener ventajas, aprovechando precisamente la vulnerabilidad que supone disponer de una administración pública sin recursos suficientes y atrasada, una de Justicia tan sesgada política e ideológicamente, un Estado de las autonomías muy imperfecto o instituciones de representación política poco transparentes, cesaristas y demasiado alejadas de la población representada.

Contratar a despachos de abogados vinculados a las grandes empresas para gestionar el reparto de los fondos europeos, aprovechar la crisis para facilitar el desembarco de los fondos de ahorro privado en el sistema público de pensiones, regalar Bankia al capital bancario, que el Tribunal Supremo se salte a la torera al Constitucional para darle dinero a la banca cuando más lo necesita el Estado, o que el ministro de Sanidad y la clase política en general pidan a los jóvenes que no vayan a las fiestas o a realizar botellones y al mismo tiempo se vayan ellos de bares o a saraos multitudinarios... son algunos ejemplos de lo que no se puede hacer si se quiere que la población se cohesione, confíe y arrope a las instituciones. Así, lo que se produce es hastío, indignación y alejamiento. (...)

Bienvenidos, pues, los nuevos Presupuestos pero si no aumenta la eficacia de la lucha contra la pandemia no servirán de mucho. Hay que reclamar al Gobierno que emprenda con más ahínco la búsqueda de la confianza y complicidad explicando mejor y con la máxima transparencia, rindiendo cuentas, exigiendo responsabilidades, buscando acuerdos amplios con la sociedad civil y no haciéndose fuerte contra los débiles sino frente a quienes no paran de maniobrar para quedarse con todo.

Pero también hay que reclamar coherencia a la ciudadanía: si no se apoya al Gobierno en un trance como este, en medio de la emergencia, tampoco se le puede pedir que defienda con eficacia y acierto, como se supone que todos queremos, los intereses nacionales." (Juan Torres López, Público,30/10/20)


"Por fin hubo subida de impuestos. No es la primera vez que esto ocurre, pero sí que esta sea exclusivamente a los que más tienen y a las grandes empresas.


Ese es el rasgo que más se ha destacado del proyecto de Presupuestos Generales del Estado de 2021, presentado por el Gobierno de coalición del PSOE y Unidas Podemos. No por la cuantía de la subida, sino por el gesto. De cualquier manera, el Ejecutivo de izquierdas se ha quedado lejos de lo que podía esperarse a la vista del programa de gobierno. Pedro Sánchez ha prometido que se completará con una reforma fiscal completa, en la que, se supone, llegarán otras subidas.

Veamos lo que ahora se ha decidido. En el IRPF, los que ganan más de 300.000 euros al año tendrán un tipo impositivo dos puntos más alto en el tramo general, del 45 por ciento al 47. Y a los que ganan más de 200.000 euros se les sube tres puntos del tipo impositivo que se aplica para los dividendos o los intereses, del 23 al 26. Son muy pocos los afectados, tan solo 36.000 contribuyentes, ni el 0,2 por ciento de todos los que pagan el IRPF. El acuerdo entre PSOE y Podemos para formar gobierno era más ambicioso. Establecía que la subida de dos puntos alcanzaría a los que ganasen más de 130.000 euros y cuatro puntos a los que obtuviesen más de 300.000 euros.

En la tributación a las grandes empresas, el Gobierno tampoco ha aplicado lo que proponía hace tiempo: que nunca tributasen menos del 15 por ciento de sus ganancias. Se pretende conseguirlo por otro procedimiento. Las grandes compañías multinacionales españolas apenas pagan impuestos, no más del 6 por ciento. Lo consiguen gracias a que pueden descontarse, al declararlo a Hacienda, todos los beneficios obtenidos fuera de España. El argumento es que ya tributan en cada lugar. Ahora se podrán descontar fuera un poco menos, el 95 por ciento. Parece una subida insignificante, pero con ello se recauda más que con la del IRPF: 1.520 millones de euros frente a los 490 del impuesto sobre la renta.

La subida en el impuesto de patrimonio apenas es significativa: dos puntos para los que declaran tener más de 10.000 millones. Lo recaudan las comunidades y pueden dejarlo sin efecto, como el caso de Madrid, donde no se paga. El Gobierno se ha comprometido a que se tribute en todas.

Hay otros incrementos tributarios de menor repercusión. Todos los aprobados suponen 1.862 millones en 2021 y 2.135 en 2022. A ellos hay que añadir los nuevos impuestos aprobados o por aprobar fuera de los presupuestos, que suponen 4.200 millones. Visto así, la cuantía no es tan baja, supera los 6.000 millones de euros.

Otro rasgo de este presupuesto. Tanto Pedro Sánchez como Pablo Iglesias se han pasado el tiempo asegurando que acabarían con la austeridad. Y llegado el momento se lo han encontrado hecho. No tuvieron que pelear con Bruselas. Un bicho mortífero, la covid-19, obligó a la Eurozona a dejar sin efecto el pacto de Estabilidad, que es como se llama ese cilicio que ha impedido el protagonismo del gasto público y el crecimiento inclusivo como corrector de las desigualdades.

Los Presupuestos Generales del Estado para 2021 son raros. Cualquiera que haya tenido la insana costumbre de mirarse las cuentas públicas de años anteriores verá que no se parecen mucho a estas. El gasto total del Estado y la Seguridad Social alcanzan los 456.000 millones de euros, un 20 por ciento más que el año anterior. Y un 28 por ciento más que el último presupuesto del PP. Pulveriza la austeridad con un gasto nunca visto.

Es raro también cuando se mira qué es lo que más sube, cuál es la apuesta de gasto del Gobierno. Para empezar el gasto social es un 10 por ciento más que este año y un 21 por ciento mayor que el último del PP (Montoro decía que era el presupuesto más social de la historia). 

Y si de ahí se descuenta el gasto en pensiones, el más elevado del presupuesto, pero que apenas depende de la voluntad del Gobierno, sino de pagar a los jubilados, el resto del gasto social aumenta un 47 por ciento más que en 2018 y un 29 respecto a este año. Pero hay un baremo más para determinar en dinero el nivel del gasto social: el porcentaje del mismo en relación a toda la actividad económica del país, el PIB. El presupuesto del año que viene cuenta con un gasto social que representa el 19,6 por ciento del PIB. Es el más alto, al menos, desde 2009.

Los otros capítulos donde se dispara el dinero son los dedicados a apoyar un cambio de modelo económico, como la industria o la digitalización. Una parte importante del dinero llega de la Unión Europea: 26.600 millones de euros. Es la primera entrega del Programa de Recuperación para hacer frente a la pandemia. El fomento de la industria, la investigación y la digitalización y la protección social son las áreas que más dinero reciben de ese llamado Plan Marshall europeo. (...)

Las áreas que suben menos


Pero hay áreas que no ven incrementar sus dotaciones de esta manera, y suben de forma modesta. ¿Cuáles? Pues varias de las que en presupuestos anteriores salían muy bien paradas. La Seguridad Ciudadana, es decir, la policía, es la que menos aumenta, el 3,5 por ciento. En el último presupuesto de Rajoy subió el doble. En Defensa, el expresidente popular se despidió con una subida del 10 por ciento; ahora sube la mitad, que no es poco."   
  (Emilio de la Peña, CTXT, 29/10/20)

15.1.20

Gobierno de coalición: enterrar el ‘síndrome Mitterrand’

"El próximo gobierno de coalición PSOE-Podemos se enfrentará al sentido común dominante, ese conjunto de premisas, creencias y supuestos aparentemente incuestionables pero que, en realidad, se construyen –y se destruyen– socialmente. 

Conocer con detalle la experiencia del Gobierno presidido por François Mitterrand en 1981 permite entender las limitaciones estructurales para que un ejecutivo con propuestas rupturistas e imaginativas propicie un cambio económico exportable al resto de los países de una Europa en peligroso estancamiento.   (...)

En 1981, François Mitterrand se hizo con un enorme poder político en coalición con el Partido Comunista francés, gracias a un programa de 110 reformas con el que se quería hacer frente a una larga crisis del capitalismo, que en aquellos momentos se arrastraba confuso, con un elevado nivel de inflación y de desempleo. (...)

Mitterrand puso en marcha un plan de nacionalizaciones que afectaba a parte de la banca y a empresas que se encontraban en situaciones de máxima dificultad; las políticas fiscales se dirigieron a incrementar la protección social mediante una expansión del Estado del Bienestar; se potenciaron los salarios, los derechos sindicales y las formas de representación en el lugar de trabajo. 

Se logró evitar una contracción de la economía francesa en medio de la recesión mundial de principios de los años ochenta, lo que permitió crecer al 1.5% y que el nivel de desempleo apenas llegara al 1.9%; por el contrario, en Alemania, el paro se había disparado al 5%.  

Pero los brotes verdes franceses terminaron por quedar aplastados por tres factores que se retroalimentaban. En primer lugar, las políticas deflacionistas aplicadas en otras naciones que, como Estados Unidos, Alemania y Reino Unido, operaban con medidas diametralmente opuestas. 

Condicionados por el miedo a la inflación, estos gobiernos incrementaron los tipos de interés de los bancos centrales para secar la economía real, con lo que la inflación se moderaría y, además, el incremento del desempleo serviría para “desarmar al mundo del trabajo”, como un asesor de Margaret Thatcher declararía unos años después.


El crecimiento económico francés acabó embarrado por los efectos secundarios de dichas políticas: el incremento del valor del dólar y del marco aumentó cuantiosamente el precio de las importaciones para la economía francesa. Los problemas de inflación se agravaron; los desequilibrios comerciales, persistentes en Francia, adquirieron un cariz cada vez más preocupante. 


En segundo lugar, por una política monetaria condicionada. En otras circunstancias, Francia podía haber respondido a la adversidad devaluando el franco o dejando flotar libremente la moneda nacional para que sus productos se volvieran más competitivos en el mercado internacional y, también, para que los encarecidos productos alemanes y estadounidenses encontraran competidores en la propia Francia. Pero, tras la muerte del acuerdo de Bretton Woods (1973), algunas naciones habían decidido fijar su tipo de cambio al de otras para garantizarse una estabilidad monetaria. Francia, en el seno del Sistema Monetario Europeo, estaba obligada a priorizar el control de la inflación y la competitividad de los costes.

El tercer pilar no era precisamente menor. Como había ocurrido también en Estados Unidos, la organización de los grandes empresarios del país, íntimamente conectada, llevaba ya varios años conteniendo la inversión como respuesta a la renuente tasa de ganancia. La entrada de Mitterrand y los avances en derechos laborales y sindicales dispararon una desconfianza que se materializó en una menor inversión y en mayores fugas de capitales.


Mitterrand, derrotado por la derecha en las elecciones legislativas de 1983, renunció a utilizar su potente base social para tomar el control de la inversión y terminó cediendo al nuevo sentido común, consistente en garantizar una estabilidad monetaria para atraer inversiones.

¿Se repetirá la pesadilla en España? Un modelo fracasado y un nuevo contexto de oportunidades

 (...) El próximo gobierno debe acometer una ambiciosa expansión fiscal –con el soporte del Banco Central Europeo– dirigida prioritariamente a detener la sangría de empleo y pobreza que experimenta España, con una bien diseñada combinación de las medidas que ya han superado la etapa marginal del debate y que consisten, en definitiva, en garantizar mínimos vitales universales, trabajo de calidad o una combinación de ambas condiciones. 

Los desafíos del presente, como el envejecimiento y el cambio climático, representan oportunidades para canalizar de manera productiva estos programas de protección social, dignidad personal y aprovechamiento del talento y el capital humano. No debe nunca olvidarse que no hay mayor derroche para un país que una tasa de desempleo de dos dígitos.
 
El cambio en España debe, además, aspirar a ser modelo en Europa. El incremento salarial y la demanda harían saltar algunas alarmas propias de un modelo de naciones orientadas a la exportación. Pero el crecimiento puede dedicarse también a expandir, mejorar y optimizar una capacidad productiva bastante descuidada, incrementando una productividad lastrada por la etapa neoliberal. (...)

Enterrar el ‘síndrome Mitterrand’, y el subsiguiente ‘no hay alternativas’, entraña tantos riesgos como oportunidades, además de un enriquecedor debate sobre política económica que muchos ciudadanos llevan tiempo queriendo presenciar y comprender. La oportunidad de un gobierno de coalición como el propuesto, más allá de sus resultados, estriba en la posibilidad de demostrar que la política sigue teniendo sentido en las democracias europeas."                (Juan Laborda, Andrés Villena, CTXT, 07/01/20)

13.1.20

¿Qué puede hacer el nuevo Gobierno con el Banco Malo? Antes de que explote el aval de 40.000 millones que le otorgó a la SAREB el estado... esa losa que podría machacarnos

"(...) la realidad es que el futuro de esa lucha entre el sector inmobiliario/financiero y el nuevo Ejecutivo acaba de empezar. (...)

La Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (SAREB), más conocida como el Banco Malo, participado en un 45% por el Estado y el resto por inversores privados —principalmente grandes bancos nacionales— puede ser ese arma, pero también puede estallarle en los morros a Iglesias y Sánchez. 

Continuas pérdidas, opacidad, pérdida de su control por parte de los poderes públicos y un préstamo avalado por el Estado y que no tiene pinta de poder devolverse, convierte al Banco Malo en un cuchillo de doble filo. (...)

“Lo primero que el Gobierno debe hacer es investigar exhaustivamente qué ha sucedido en ella”, explica a El Salto Manuel Gabarre, autor de Tocar fondo: la mano invisible detrás de la subida del alquiler (Traficantes de Sueños, 2019), apelando a la realización de una auditoría de la SAREB para conocer “qué obligaciones ha asumido y de qué bienes dispone ahora mismo”, además de publicar qué se ha vendido hasta el momento, por cuánto y a quién. (...)

El listado de bienes que, según Gabarre, debería realizar el nuevo Gobierno sobre los activos para conocer “qué pisos con sus direcciones, qué solares o que préstamos a promotores” tiene la entidad, sería el punto de partida para el principal uso que le darían tanto Sánchez Mato como la abogada de la PAH: “Hacer política de vivienda y convertirla en herramienta de provisión de vivienda social”.  (...)

Porque, afirma el exconcejal, continuar con la senda actual “que no es otra que regalar suelo, créditos y vivienda a fondos buitre oportunistas”, solo ahonda las pérdidas mientras que, según él, el Gobierno hace dejación de funciones en materia de Vivienda. (...)

El camino no es de rosas y el PP lo dejó todo “atado y bien atado” con la SAREB. Los beneficiarios de la marcha de la entidad en los últimos años son “personas muy bien relacionadas con el poder”, declara Gabarre, “que se opondrán a cualquier acción que vaya en contra de sus intereses”, pero remarca que los grandes beneficiarios son los fondos buitre y la gran banca, que ha funcionado como músculo financiero gracias en parte a las enormes cantidades de dinero que han conseguido a tipos de interés cercanos al 0% y que han prestado a dichos fondos. Por lo tanto, añade, “cualquier acción en materia de vivienda que perjudique a los fondos de inversión va a ser rechazada por la banca, que es un enemigo muy poderoso”.
Para Liliana Pineda, abogada y activista de ATTAC, todas las limitaciones son de carácter político. Pineda explica que “con base a la garantía de no repetición de riesgo, principio jurídico que debiera aplicarse con toda normalidad en el ámbito de lo económico, debe acometer una reestructuración a fondo de la Sareb y, valorando el riesgo y el peligro asumido, transformarla en un instrumento útil a la sociedad”.  (...)

 En cambio, para Jacinto sí que puede haber complicaciones de carácter económico para este nuevo Gobierno en caso de que, como ella recomienda, se nacionalice la SAREB y se utilice para realizar políticas de vivienda social, ya que “supondría que el Estado tendría que asumir la deuda de la entidad e incumplir los objetivos del déficit”. Pero coincide con Pineda en que “no se puede ni se debe mantener la entidad así, como una espada de Damocles que pende sobre nuestras cabezas y que en cualquier momento caerá sobre nosotros”.  (...)

La espada de Damocles a la que se refiere la activista de ATTAC tiene forma de aval, uno de 40.000 millones de euros. Cuando se conformó la entidad, 45% pública y 55% privada para evitar contabilizar sus deudas y pérdidas como públicas, tuvo que pedir un préstamo de 50.000 millones, concedido por la Unión Europea en el marco de los acuerdos para el rescate a la banca española en 2012, usados para comprar las viviendas, solares y préstamos a los bancos. Pero el Banco Malo no ha arrojado más que pérdidas.  (...)

Todo ello lleva a ese escenario donde la bomba puede estallarle en la cara al nuevo Gobierno: el día que venza el préstamo, el Banco Malo no tendrá dinero para pagarlo y el Estado es el único garante. Quedan 40.000 millones por pagar, ya que se han devuelto unos 10.000 hasta el momento, y, según Gabarre, “el aval que concedió el Estado a Sareb, es decir, la obligación del Estado de pagar todo lo que la Sareb no pueda devolver, es por tanto una obligación legal que contrajo España con la Unión Europea”.  (...)

El precio de la vivienda está subiendo, pero la SAREB ya ha vendido los lotes más apetitosos para los mercados y sus intentos de crear herramientas para su venta, SOCIMI principalmente, tampoco parecen que vayan a llenar las arcas del Banco Malo como para poder devolver los 40.000 millones. (...)

En resumen, PSOE y Unidas Podemos tienen por delante la difícil tarea de afrontar una legislatura donde el mismo arma les puede servir para materializar una verdadera política de vivienda social y calmar los precios del alquiler en muchas zonas del Estado español, pero que, en caso de estallar, puede provocarles un quebranto que desfigure los Presupuestos Generales y el déficit exigido por Bruselas, provocando unos recortes que dejarían a los que sufrimos en la época de crisis como un chiste."                 (Yago Álvarez, El Salto, 11/01/20)