Mostrando entradas con la etiqueta n. Salvador Paniker. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta n. Salvador Paniker. Mostrar todas las entradas

19.9.08

El derecho a que el límite de dolor que aguantes te lo fijas tú, y no un lunático que piensa que el sufrimiento es bueno (porque no tiene cáncer)

"La vida puede ser maravillosa y puede ser espantosa. Depende. Y la única manera de conseguir que, al menos, sea digna es reservándose uno el derecho a abandonar el mundo cuando comience el horror. El derecho a dimitir. (...)

En rigor, como lo tengo expuesto repetidamente, cuidados paliativos y eutanasia no sólo no se oponen sino que son complementarios. No debe haber eutanasia sin previos cuidados paliativos, ni cuidados paliativos sin posibilidad de eutanasia. Más aún, si el enfermo supiese que tiene siempre abierta la posibilidad de salirse voluntariamente de la vida, las peticiones de eutanasia disminuirían. Porque esta "puerta abierta" produciría un paradójico efecto tranquilizador: uno sabría que, al llegar a ciertos extremos, el horror puede detenerse. (...)

Debo añadir que en este tema es crucial la actitud de la clase médica. Porque la cuestión no puede, ni debe, desmedicalizarse. Precisamente, los médicos han de ser la garantía de que no se produzcan abusos. No es recomendable legislar sin contar con el asentimiento de los sanitarios. En Suiza y Oregón los médicos suministran la prescripción de fármacos para morir, es decir, intervienen indirectamente (suicidio asistido); en Holanda y Bélgica actúan directamente (eutanasia), si bien existe una cláusula de conciencia. (...)

En eso estaríamos de acuerdo: no deseamos que haya peticiones de eutanasia. Pero tampoco es ético -ni decente- oponerse a quienes, razonable e insistentemente, reclamen el respeto al derecho humano de salirse de la vida. Todo el mundo dice querer respetar la dignidad del paciente. Pero ¿cómo puede obligarse a un paciente a vivir en contra de su voluntad? ¿Qué hacen con la dignidad esos mandatarios de la lucha ideológica contra la eutanasia? Suelen ser, esos mandatarios, gente de la Iglesia o del Estado, herederos de quienes, durante siglos, han sofocado la libertad individual en nombre de alguna coartada colectiva. Claman demagógicamente que la eutanasia es un asesinato. Pero, díganme: ¿es lo mismo un acto de amor que una violación? Puede que biológicamente tengan un factor común, pero nadie discutirá la diferencia. En el asesinato, el que muere lo hace en contra de su voluntad; en la eutanasia y el suicidio asistido, el que es ayudado a morir recibe la ayuda como un acto de amor." (SALVADOR PÁNIKER: El derecho a 'dimitir' de la vida. El País, ed. Galicia, Opinión, 17/09/2008)

1.12.07

La cuestión es pensar la complejidad... ¿Desde la izquierda?

“El caso es que hay ya muchas maneras de ser de izquierdas. La izquierda es una ideología que, felizmente, se ha desmigajado. Así, por ejemplo, para remediar los males sociales, la nueva izquierda ya no cree en totalitarias utopías sino en una praxis hecha de actitudes individuales libres. (Y dicho sea de paso, para los que tendemos a la moderación política nos es mucho más fácil ser de izquierdas hoy que hace unos años).

Nada tiene de extraño, pues, que en la era de la complejidad encontremos inesperadas convergencias. Al fin y al cabo -pongo por caso- la "mano invisible" de Adam Smith y la interacción entre tesis y antítesis en la dialéctica de Hegel y de Marx son ejemplos de una misma autorregulación cibernética. Así, ya digo, no nos sorprenden algunas nuevas e inesperadas afinidades. Por ejemplo, existe un cierto denominador común entre el "enfoque sistémico" de Edgar Morin, el "orden social espontáneo" de Von Hayek, los "sistemas autopoiéticos" de Varela y Maturana, las "estructuras disipativas" del ya citado Prigogine, el "orden a partir del ruido" del también mencionado Von Foerster, el "constructivismo" de Paul Watzlawick. ¿Qué tendrían en común, políticamente hablando, todos estos autores? Poca cosa. Digamos que su lugar de encuentro no es político sino epistemológico: todos ellos -de "derechas" o de "izquierdas"- han participado en un esfuerzo compartido por pensar la complejidad. Y ésa es la cuestión prioritaria.” (SALVADOR PANIKER: Pensar la complejidad; El País, ed. Galicia, Opinión, 18/11/2007, pp. 37)