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6.8.26

"Miraron hacia otro lado": el demoledor informe del senador demócrata Ron Wyden, que destapa cómo los bancos de Wall Street blindaron a Epstein... la pregunta central en torno a sus actividades no sólo ha sido quiénes formaban parte de su red de contactos y quién abusó gracias a él de chicas menores de edad, sino cómo logró sostener una compleja estructura económica global para financiar sus delitos... ahora una exhaustiva investigación del Senado de los Estados Unidos, liderado por el senador demócrata Ron Wyden, sostiene que altos ejecutivos bancarios ignoraron o encubrieron las maniobras de Epstein... los bancos más grandes de Wall Street (Bank of America, Deutsche Bank, JPMorgan Chase), eligieron ignorar pruebas claras de tráfico sexual y blanqueo de capitales solo para mantener a un cliente rico en sus libros (HuffPost)

 "Durante años, la pregunta central en torno a las actividades ilícitas del financiero estadounidense Jeffrey Epstein no sólo ha sido quiénes formaban parte de su red de contactos y quién abusó gracias a él de chicas menores de edad, sino cómo logró sostener una compleja estructura económica global para financiar sus delitos. Ahora, una exhaustiva investigación del Senado de los Estados Unidos publicada esta semana ofrece respuestas contundentes sobre el papel jugado por varias de las mayores instituciones financieras de Wall Street.

El dossier, titulado reveladoramente Looking the Other Way ("Mirar hacia otro lado") y liderado por el senador demócrata Ron Wyden -el miembro de mayor rango en el Comité de Finanzas del Senado-, sostiene que altos ejecutivos bancarios ignoraron o encubrieron las maniobras de Epstein. Según el documento, las entidades prefirieron mantener los depósitos del magnate y conservar el acceso a su red de clientes multimillonarios antes que cumplir con sus obligaciones legales de prevención del lavado de dinero.

"Dijimos desde el principio que para llegar al fondo del encubrimiento de Jeffrey Epstein había que seguir la pista del dinero. Los registros bancarios detallan un patrón impactante: los bancos más grandes de Wall Street eligieron ignorar pruebas claras de tráfico sexual y blanqueo de capitales solo para mantener a un cliente rico en sus libros", afirmó el senador Wyden al presentar las conclusiones.

Cientos de millones bajo sospecha

El reporte da cierre a un proceso de indagación iniciado en 2022 que incluyó la revisión de miles de páginas de Reportes de Actividad Sospechosa (SAR, por sus siglas en inglés), archivos de demandas judiciales e información interna facilitada por el Departamento del Tesoro.

Entre los hallazgos principales destaca la actuación de Bank of America, entidad a la que el informe acusa de haber "violado probablemente" las leyes federales contra el blanqueo de capitales al omitir notificar a tiempo transferencias por un valor acumulado de 170 millones de dólares procedentes del magnate inversor Leon Black hacia cuentas vinculadas a Epstein.

Respecto a JPMorgan Chase, la investigación revela cómo algunos de sus ejecutivos presuntamente asesoraron a Epstein sobre cómo retirar elevadas sumas de dinero en efectivo a través de empresas pantalla. Esta táctica habría permitido al magnate ocultar el destino del capital tanto a los departamentos de cumplimiento normativo del propio banco como a los reguladores federales.

Por su parte, Deutsche Bank es señalado por haber presentado avisos de actividad sospechosa únicamente después de la muerte de Epstein en una prisión de Nueva York en 2019, omitiendo las alertas durante los años en que el financista canalizaba fondos de forma activa.

Principales infracciones

Entre los principales movimientos sospechosos que ha detectado el Comité de Finanzas del Senado está el retraso en los avisos obligatorios: los bancos tardaron meses o años en notificar las operaciones irregulares al gobierno federal, en presunta violación de las normas antiblanqueo.

Además, queda acreditada la financiación de la red de abusos, porque la disponibilidad constante de dinero en efectivo facilito la captación, traslado y permanencia de las víctimas de la red de tráfico sexual. También se ve a las claras la priorización de clientes VIP, toda vez que las entidades antepusieron sus relaciones comerciales con multimillonarios asociados a Epstein por encima de las alertas de cumplimiento interno.

No sólo facilitaron las cosas, sino que bloquearon la supervisión de lo que estaba pasando. Wyden criticó a agencias federales y a previas administraciones (sin hacer sangre en colores políticos porque a todos salpica) por entorpecer el acceso completo a los expedientes del caso.

El informe presentado por el demócrata no se limita a detallar las irregularidades, sino que se plantea como una "hoja de ruta" dirigida a fiscales e investigadores federales para exigir responsabilidades judiciales a las élites financieras involucradas.

Asimismo, el senador Wyden ha planteado un paquete de reformas legislativas para endurecer la supervisión sobre el sector bancario. La primera sería la firma personal de ejecutivos, esto es, la exigencia de que los banqueros certifiquen individualmente haber realizado la debida diligencia sobre cuentas pertenecientes a clientes de muy alto patrimonio.

Además, reclama sanciones más severas, como incrementar las penas civiles y penales para entidades y directivos que incurran en negligencia continuada ante operaciones sospechosas, y requerir que los bancos informen de inmediato al Departamento del Tesoro cuando decidan cancelar la cuenta de un cliente por sospechas de tráfico de personas o blanqueo de capitales.

Las reacciones

Tras la publicación del documento, las entidades bancarias señaladas emitieron comunicados reafirmando su compromiso normativo o recordando los acuerdos alcanzados anteriormente. No ha habido grandes peticiones de perdón o disculpa, como era de esperar, pero alguna ha dejado entrever su vergüenza por lo ocurrido, aunque no haya más consecuencias por ahora. 

Un portavoz de Bank of America aseguró que la institución toma con "total seriedad" sus obligaciones legales y reglamentarias, señalando que "como se ha dicho anteriormente, el banco no facilitó ninguna actividad ilícita".

Por su parte, un representante de Deutsche Bank expresó el pesar de la entidad por su vínculo pasado con el financista: "Lamentamos nuestra conexión histórica con Jeffrey Epstein. Hemos cooperado plenamente con las agencias reguladoras y policiales en sus investigaciones y hemos realizado inversiones significativas para reforzar nuestros sistemas de control interno".

JPMorgan Chase, entidad que en 2023 alcanzó un acuerdo extrajudicial multimillonario con víctimas de Epstein sin admitir responsabilidad legal, no hizo comentarios inmediatos tras la difusión de este nuevo reporte. 

Su divulgación se produce en un ambiente de elevada tensión política en Washington, a pocos meses de las elecciones legislativas de medio término (midterms) fijadas para noviembre de 2026, en las que los demócratas podrían arrebatar a los republicanos el control de la Cámara de Representantes o del Senado, ambas en manos conservadoras y facilitadoras, pues, de las políticas del presidente, Donald Trump, cuyo papel en el caso Epstein, del que fue un gran amigo, sigue sin aclararse." 

( Huffpost, 05/08/26)

3.8.26

Giorgio Agamben: Asistimos al advenimiento del ánomos, de un poder sin ley que produce ruina y proclama ser Dios (por eso los Padres lo identificaban con el Anticristo)... Esto es evidente en Estados Unidos, donde las instituciones ya no parecen funcionar y todo el poder está en manos de un hombre que habla y actúa sin ley alguna (lo mismo puede decirse de Israel) y se disfraza de Dios. Conviene reflexionar sobre esta situación epocal, que involucra a todo Occidente... el ánomos, el sin ley, no es un principio externo, sino la figura que la propia institución asume en su descomposición. Trump y Netanyahu no vienen de fuera: es el propio Estado, el poder que debería retener y retrasar el fin, el que se convierte en el agente que lo acelera y precipita en sus formas más ruinosas

"Si nos referimos a la doctrina contenida en la segunda carta de Pablo a los Tesalonicenses, podemos entonces decir, como ya hemos hecho en esta sección, que el catechón, el poder que retiene y retrasa el fin, que los Padres identificaban con las instituciones (el Imperio romano y la propia Iglesia), está hoy en crisis por doquier y asistimos, por tanto, al advenimiento del ánomos, de un poder sin ley que produce ruina y proclama ser Dios (por eso los Padres lo identificaban con el Anticristo).

Esto es evidente en Estados Unidos, donde las instituciones ya no parecen funcionar y todo el poder está en manos de un hombre que habla y actúa sin ley alguna (lo mismo puede decirse de Israel) y se disfraza de Dios. Conviene reflexionar sobre esta situación epocal, que involucra a todo Occidente. Dado que las instituciones (el Estado y sus articulaciones históricas) han perdido toda credibilidad, es vano fundar en ellas el poder que retiene el evento escatológico. 

Y esto es tanto más cierto cuanto que el ánomos, el sin ley, no es un principio externo, sino la figura que la propia institución asume en su descomposición. Trump y Netanyahu no vienen de fuera: es el propio Estado, el poder que debería retener y retrasar el fin, el que se convierte en el agente que lo acelera y precipita en sus formas más ruinosas."

 (Giorgio Abamben, blog, 27/07/26, traducción Ficción de la Razón) 

20.4.26

Trump y Netanyahu: Dos locos que juegan a ser Dios... Donald Trump y su cómplice en crímenes de guerra, Benjamin Netanyahu, libran conjuntamente una guerra de agresión asesina contra Irán, una nación de 90 millones de habitantes. Ambos están dominados por tres patologías interrelacionadas. La primera es la personalidad: ambos son narcisistas malignos. La segunda es la arrogancia del poder: hombres que poseen la capacidad de ordenar la aniquilación nuclear y, en consecuencia, no sienten ningún límite... Para estos narcisistas malignos, la disponibilidad de armas nucleares no representa una carga de responsabilidad, sino una extensión de su grandiosidad: «Puedo hacer cualquier cosa. Puedo arrasar con todo. Ya verán»... La tercera, y la más peligrosa de todas, es el delirio religioso: dos hombres que creen, y que quienes los rodean les repiten a diario, que son mesías que realizan la obra de Dios... Se autoproclaman agentes de Dios. Para ellos, detener la guerra contra Irán significaría que Dios se equivocó... El narcisista maligno no es simplemente vanidoso. Es estructuralmente incapaz de empatía genuina, constitucionalmente inmune a la culpa y movido por la convicción paranoica de que los enemigos lo rodean y deben ser destruidos... Cada patología exacerba a las demás, de modo que juntas ponen al mundo en un gran peligro... El resultado es una glorificación de la violencia sin precedentes desde la época de los líderes nazis... Cada uno de estos hombres está rodeado de una corte de aduladores y fanáticos cuya función es mantener el engaño e impedir que la realidad penetre en su conciencia... las leyes de los conflictos armados, están siendo activamente socavados por Estados Unidos... Sin embargo, los líderes mundiales deben intentar frenar esta locura. A este esfuerzo deberían sumarse todos los países BRICS, la Asamblea General de la ONU y todos los Estados que deseen vivir en un mundo regido por normas y no por las fantasías de dos narcisistas malintencionados (Jeffrey D. Sachs)

 "Este es el mensaje de Pascua de Donald Trump para el mundo:

El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno, en Irán. ¡No habrá nada igual! ¡Abran el maldito estrecho, malditos locos, o vivirán en el infierno! ¡Ya verán! Alabado sea Alá. Presidente DONALD J. TRUMP
Donald Trump y su cómplice en crímenes de guerra, Benjamin Netanyahu, libran conjuntamente una guerra de agresión asesina contra Irán, una nación de 90 millones de habitantes. Ambos están dominados por tres patologías interrelacionadas. La primera es la personalidad: ambos son narcisistas malignos. La segunda es la arrogancia del poder: hombres que poseen la capacidad de ordenar la aniquilación nuclear y, en consecuencia, no sienten ningún límite. La tercera, y la más peligrosa de todas, es el delirio religioso: dos hombres que creen, y que quienes los rodean les repiten a diario, que son mesías que realizan la obra de Dios. Cada patología exacerba a las demás, de modo que juntas ponen al mundo en un peligro sin precedentes.

El resultado es una glorificación de la violencia sin precedentes desde la época de los líderes nazis. La cuestión es si los pocos adultos responsables del mundo —líderes nacionales comprometidos con el derecho internacional y dispuestos a manifestarlo— podrán contenerlos. No será fácil, pero deben intentarlo.

Comencemos con el trastorno psicológico subyacente. El narcisismo maligno es un término clínico, no un insulto. El psicólogo social Erich Fromm acuñó la frase en 1964 para describir a Adolf Hitler, como una fusión de grandiosidad patológica, psicopatía, paranoia y personalidad antisocial en una sola estructura de carácter. El narcisista maligno no es simplemente vanidoso. Es estructuralmente incapaz de empatía genuina, constitucionalmente inmune a la culpa y movido por la convicción paranoica de que los enemigos lo rodean y deben ser destruidos. Ya en 2017, el psicólogo John Garnter y muchos otros profesionales advertían sobre el narcisismo maligno de Trump.

Cuando el poder no conoce límites, el único control interno que queda es la conciencia. Y el psicópata no tiene conciencia.

Varios psicólogos y psiquiatras de renombre han evaluado a Trump para detectar psicopatía utilizando la Escala Hare estandarizada, obteniendo puntuaciones muy superiores al umbral diagnóstico. Véase, por ejemplo, aquí. La psicopatía se caracteriza principalmente por la falta de conciencia o compasión hacia los demás.

Tanto Trump como Netanyahu encajan a la perfección en este perfil. La psicopatía de Trump quedó patente cuando las fuerzas estadounidenses destruyeron un puente civil en Teherán , sin importancia militar, causando la muerte de al menos ocho civiles y dejando 95 heridos o más. Trump no mostró ningún pesar. Se regodeó y prometió más destrucción. De manera similar, el discurso de Netanyahu en Pésaj no contuvo ni una sola palabra para los muertos. Ni una pausa. Ni rastro de duda. Solo el triunfante catálogo de enemigos que ha aniquilado.

La paranoia alimenta la amenaza que Trump y Netanyahu han fabricado. La propia directora de Inteligencia Nacional de Trump, Tulsi Gabbard , testificó por escrito que el programa nuclear de Irán había sido "aniquilado" y que la comunidad de inteligencia "sigue evaluando que Irán no está construyendo un arma nuclear". El OIEA declaró categóricamente que no había pruebas de la existencia de una bomba. El propio funcionario antiterrorista de Trump dimitió en protesta, escribiendo que "comenzamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby sionista". El paranoico no necesita una amenaza real. La inventará si es necesario, para que coincida con sus sentimientos de miedo exagerado.

El maquiavelismo opera sin pudor alguno. Trump le dijo al mundo que la diplomacia siempre había sido su "primera opción", mientras se jactaba, al mismo tiempo, de haber roto el acuerdo nuclear con Irán: "Fue un gran honor para mí. Fue un gran orgullo para mí". Destruyó el marco diplomático con sus propias manos y luego culpó a Irán por el desastre. Después admitió, con total naturalidad, que la guerra no tiene justificación de autodefensa: "No tenemos que estar allí. No necesitamos su petróleo. No necesitamos nada de lo que tienen. Pero estamos allí para ayudar a nuestros aliados". Según la Carta de las Naciones Unidas, la autodefensa es la única base legal para el uso de la fuerza. Trump ha confesado que tal base no existe.

Existe una particular deformación que el poder inflige a ciertas personalidades, y se agudiza especialmente cuando el poder en cuestión es ilimitado o lo parece. Con el control de arsenales nucleares, Trump y Netanyahu no perciben el mundo como los demás. Para estos narcisistas malignos, la disponibilidad de armas nucleares no representa una carga de responsabilidad, sino una extensión de su grandiosidad: «Puedo hacer cualquier cosa. Puedo arrasar con todo. Ya verán». Netanyahu y Trump no tendrán límites en esta grandiosidad delirante.

Trump y Netanyahu no experimentan el mundo como los demás

Trump ha interiorizado por completo esta sensación de impunidad. El 1 de abril, se presentó ante las cámaras y prometió bombardear Irán hasta reducirlo a la Edad de Piedra, donde pertenece. La frase «donde pertenece» es el veredicto de un hombre que se siente con la potestad divina de juzgar el valor de 90 millones de personas y las deshumaniza sin dudarlo. Ha amenazado repetidamente con destruir la infraestructura eléctrica civil de Irán —un crimen de guerra según las leyes de los conflictos armados—, anunciado abiertamente como una postura de negociación ante una audiencia global que, en su mayoría, cambió de canal.

Netanyahu dirige un Estado con aproximadamente 200 ojivas nucleares, nunca ha firmado el Tratado de No Proliferación Nuclear y opera sin ningún régimen de inspección internacional. Ha visto a Trump ejercer el poder militar estadounidense con una agresividad desmedida y coincide en que no hay consecuencias. Esta segunda locura alimenta la tercera: cuando el poder no conoce límites, el único freno interno que queda es la conciencia. Y el psicópata carece de conciencia.

La falta de conciencia es la patología más peligrosa de las tres, pues elimina el último freno interno posible. El estratega que libra una guerra injusta puede llegar a calcular que los costos superan las ganancias y detenerse. El narcisista maligno que libra una guerra por el ego puede llegar a agotar las exigencias de este y detenerse. El psicópata intensifica su comportamiento porque no conoce límites.

Y, por increíble que parezca, la cosa empeora aún más. Tanto Trump como Netanyahu son aspirantes a mesías. Se autoproclaman agentes de Dios. Para ellos, detener la guerra contra Irán significaría que Dios se equivocó. Y el autoproclamado mesías tampoco puede estar equivocado, porque el mesías y Dios se han convertido, en su grandilocuente mentalidad, prácticamente en lo mismo.

Tanto Trump como Netanyahu han reivindicado explícitamente esta identidad mesiánica. Trump se ha autodenominado “el elegido”. Respecto al intento de asesinato contra Trump en 2024, declaró: “Sentí entonces, y creo aún más ahora, que mi vida fue salvada por una razón. Fui salvado por Dios para hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande”. Netanyahu, en su discurso en la víspera de la Pascua judía, no se limitó a invocar a Dios. Se apropió del papel de Dios en la narrativa del Éxodo, enumerando diez “logros” de lo que él llama la “Guerra de la Redención” y denominando a cada uno una plaga. Al asesinato del ayatolá Jamenei lo llamó la “Plaga de los Primogénitos”. Luego advirtió al mundo:
Tras las diez plagas de Egipto, les recuerdo que el faraón siguió intentando perjudicar al pueblo de Israel, y todos sabemos cómo acabó aquello.
En el Libro del Éxodo, ese final es el ahogamiento de todo el ejército del faraón. Netanyahu amenazaba con la aniquilación de Irán, en televisión, utilizando el lenguaje de las sagradas escrituras.

Cada uno de estos hombres está rodeado de una corte de aduladores y fanáticos cuya función es mantener el engaño e impedir que la realidad penetre en su conciencia.

La corte de Trump: Hegseth, Huckabee y los nacionalistas cristianos.

Pete Hegseth, el Secretario de Defensa, ha convertido el Pentágono en un escenario de guerra santa. Luce un tatuaje de la Cruz de Jerusalén en el pecho y las palabras «Deus Vult», «Dios lo quiere», el grito de guerra de las Cruzadas medievales, en el brazo. Celebra servicios religiosos cristianos mensuales en el auditorio del Pentágono. Ha pedido al pueblo estadounidense que ore «todos los días, de rodillas» por la victoria militar en Oriente Medio «en el nombre de Jesucristo». En uno de estos servicios, oró en voz alta para que las tropas estadounidenses infligieran:
Violencia desmedida en las acciones contra aquellos que no merecen misericordia… Pedimos estas cosas con audaz confianza en el poderoso y majestuoso nombre de Jesucristo.
En una rueda de prensa sobre la guerra de Irán, Hegseth afirmó que Estados Unidos«negocia con bombas». Describió a los líderes iraníes como «fanáticos religiosos» que buscan la capacidad nuclear para «un apocalipsis religioso», mientras presidía servicios religiosos mensuales en el Pentágono y declaraba que «la providencia de nuestro Dios todopoderoso está allí protegiendo a esas tropas». Parece no ser consciente del espejo que está mostrando. Un secretario de Defensa que reza por «violencia abrumadora» en nombre de Jesús, mientras llama fanáticos religiosos a sus enemigos, ha definido la palabra «proyección».

Mike Huckabee, embajador de Estados Unidos en Israel, proporciona el marco teológico. Pastor bautista y ferviente sionista cristiano, Huckabee cree que el conflicto entre Israel e Irán es el cumplimiento de una profecía bíblica: un paso necesario hacia el Rapto y la segunda venida de Cristo. Le envió un mensaje a Trump —que este luego publicó en redes sociales— comparando la situación con la de Truman en 1945 y el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Japón, instándolo a escuchar «SU voz», es decir, la de Dios.

En una entrevista, se le preguntó a Huckabee sobre la concesión bíblica de tierras que se extiende desde el Nilo hasta el Éufrates —que abarca Líbano , Siria , Jordania y partes de Arabia Saudita e Irak— y si Israel tenía un derecho divino sobre todo ese territorio. Su respuesta fue directa: «No me importaría que se lo quedaran todo».

Por su parte, el ministro de Finanzas israelí de extrema derecha, Smotrich, publicó en redes sociales : «Amo a Huckabee». El pastor sionista cristiano John Hagee, cuya organización Cristianos Unidos por Israel ha sido un importante impulsor del apoyo evangélico estadounidense a las guerras de Israel, analizó la guerra de Irán y simplemente dijo: «Proféticamente, estamos en el momento justo». Franklin Graham, en un servicio de oración de Pascua en la Casa Blanca, alimentó las delirantes fantasías mesiánicas de Trump: «Hoy los iraníes, el malvado régimen de este gobierno, quieren matar a todos los judíos y destruirlos con fuego atómico. Pero tú has levantado al presidente Trump. Lo has levantado para un momento como este. Y Padre, oramos para que le des la victoria».

La corte de Netanyahu: Ben-Gvir, Smotrich y los colonos mesiánicos

Por parte israelí, el círculo íntimo está compuesto por dos figuras cuyo radicalismo es tan extremo que fueron considerados parias políticos hasta que Netanyahu utilizó sus votos para mantenerse en el poder. Itamar Ben-Gvir, ministro de Seguridad Nacional, es admirador del difunto rabino Meir Kahane, cuyo partido Kach fue catalogado como organización terrorista. Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas, basa su ideología en la del rabino Zvi Yehuda Kook, quien enseñaba que la victoria militar de Israel en 1967 fue un mandato divino y que la colonización del territorio palestino es la voluntad de Dios. Juntos, suman 20 escaños en la coalición de 67 miembros de Netanyahu. No solo asesoran al primer ministro, sino que comparten sus creencias y visión mesiánicas.

Ben-Gvir ha utilizado su control de la policía israelí para facilitar las operaciones de grupos paramilitares colonos contra los palestinos en Cisjordania . Ha bloqueado sistemáticamente las negociaciones de alto el fuego y se ha atribuido abiertamente el mérito de retrasarlas. Impulsó los derechos rituales judíos en el Monte del Templo, desafiando el statu quo mantenido durante décadas, una medida que, según advirtieron los funcionarios de seguridad israelíes, conduciría directamente a un derramamiento de sangre. En agosto de 2023 declaró: «Mi derecho, y el de mi esposa y mis hijos, a circular libremente por las carreteras de Judea y Samaria, es más importante que el derecho a la libre circulación de los árabes». El Reino Unido , Canadá, Australia, Nueva Zelanda , Noruega, Eslovenia, los Países Bajos y España lo han sancionado por incitar a la violencia; sin embargo, Estados Unidos, bajo el mandato de Marco Rubio , defendió a Ben-Gvir y criticó dichas sanciones .

Smotrich es el más metódico de los dos: menos teatral y más peligroso. Ha transferido sistemáticamente la gobernanza civil de Cisjordania del ejército israelí a su propio ministerio, canalizando cientos de millones de séqueles a la infraestructura de los colonos mientras los presupuestos de la Autoridad Palestina se ven deliberadamente estrangulados. Ha ordenado a su oficina que formule un plan operativo para la aplicación de la soberanía sobre Cisjordania. Durante la guerra de Irán, pidió a Israel que anexara el sur del Líbano hasta el río Litani, declarando que la guerra debía terminar con una realidad completamente diferente. La ideología de Smotrich se basa en la enseñanza de Kook de que la empresa de los asentamientos no es política, sino sagrada: una obligación divina que debe cumplirse independientemente del derecho internacional, los derechos palestinos o la opinión mundial. Las fronteras de 1967, según esta teología, no son una realidad militar temporal, sino la obra inconclusa de Dios.

Los adultos del mundo deben intentar detener esta locura

Ni Ben-Gvir ni Smotrich eran más que extremistas marginales antes de que Netanyahu los legitimara incorporándolos al gobierno y a su círculo íntimo. Les otorgó poder sobre la sociedad israelí, y ellos le proporcionaron la fuerza militar nacionalista religiosa necesaria para justificar sus guerras como una misión divina.

En este panorama de guerra santa, una voz se ha alzado con gracia y claridad que salvan al mundo. El Papa León XIV ha pedido constantemente el fin de la violencia. Durante la Misa del Jueves Santo en Roma, abordó la arrogancia del poder:
Solemos considerarnos poderosos cuando dominamos, victoriosos cuando destruimos a nuestros iguales, grandiosos cuando nos temen. Dios nos ha dado un ejemplo, no de cómo dominar, sino de cómo liberar; no de cómo destruir la vida, sino de cómo darla.
. El Domingo de Ramos, el Papa fue nuevamente directo, diciendo que Jesús “no escucha las oraciones de los que hacen la guerra, sino que las rechaza”. Hegseth continuó con otro servicio religioso en el Pentágono, donde nuevamente oró por una “violencia abrumadora” en nombre de Cristo.

El profesor John Mearsheimer ha afirmado precisamente que los crímenes que ahora cometen Trump y Netanyahu son los mismos por los que la cúpula nazi fue ahorcada en Núremberg: guerra de agresión, anexión de territorio extranjero, ataques deliberados contra infraestructura civil y castigo colectivo. Esto no es mera retórica. Son categorías jurídicas. El Tribunal de Núremberg denominó al crimen de agresión el «crimen internacional supremo», aquel que «contiene en sí mismo la maldad acumulada de todo», porque es el crimen que posibilita todos los demás.

Los mecanismos institucionales que existen para prevenir precisamente este tipo de catástrofe, incluidos el Consejo de Seguridad de la ONU, la Corte Penal Internacional , el régimen de no proliferación y las leyes de los conflictos armados, están siendo activamente socavados por Estados Unidos.

Sin embargo, los líderes mundiales deben intentar frenar esta locura. El esfuerzo multilateral en Islamabad, que incluye a los ministros de Asuntos Exteriores de Pakistán , Turquía , Egipto y Arabia Saudita, en colaboración con la iniciativa de paz de cinco puntos entre China y Pakistán, es un comienzo importante. A este esfuerzo deberían sumarse todos los países BRICS, la Asamblea General de la ONU y todos los Estados que deseen vivir en un mundo regido por normas y no por las fantasías de dos narcisistas malintencionados.

Cuando líderes desquiciados invocan la catástrofe divina como instrumento político, no solo sus enemigos son los perjudicados. Todos seremos víctimas de las plagas de Netanyahu y del bombardeo de Irán por parte de Trump, a menos que otros líderes pongan límites a estos dos dementes." 

(Jeffrey D. Sachs, Jaque al neoliberalismo, 17/04/26,  fuente Common Dreams

18.4.26

Jeffrey D. Sachs, et al: Advertencia urgente a los líderes del Congreso: Trump es psicológicamente inestable y peligroso... El presidente Trump exhibe lo que los expertos en salud mental forense han identificado como la "Tríada Oscura" de rasgos de personalidad: narcisismo, maquiavelismo y psicopatía... La literatura clínica es clara: las personas con perfiles de la Tríada Oscura, cuando se enfrentan a situaciones que no pueden controlar o de las que no pueden escapar, no se recalibran. Escalan. La necesidad psicológica de aliviar el colapso narcisista supera el cálculo estratégico, la preocupación por las consecuencias y el autocontrol ordinario. La ira pasa a dominar... Estamos observando esta dinámica desarrollarse en tiempo real... Lo presentamos como el juicio ponderado de un amplio cuerpo de opinión profesional, basado en evidencia bien investigada, consistente, acumulativa e imposible de ignorar... Un Presidente que amenaza públicamente con destruir una civilización extranjera, que inicia una campaña de bombardeo y luego impone un bloqueo naval sin autorización del Congreso, y que muestra todas las señales de comportamiento de una personalidad en crisis aguda no es solo un problema político. Es una emergencia constitucional. Los mecanismos para enfrentar una situación así existen. Fueron establecidos en la Constitución y sus enmiendas para momentos como este.

 "Carta enviada 13 de abril 2026 al liderazgo bipartidista del Congreso con respecto retórica y acciones del presidente de Estados Unidos Donald J. Trump. 

 "Estimado líder de la mayoría del Senado, Thune; líder de la minoría del Senado, Schumer; presidente de la Cámara, Johnson; y líder de la minoría de la Cámara, Jeffries:

Les escribimos hoy con un sentido de urgencia que no usamos a la ligera. El comportamiento y la retórica del presidente Donald Trump han cruzado un umbral que exige la atención inmediata y bipartidista del Congreso. Esta no es una evaluación partidista. Es un juicio basado en hechos observables, en evaluaciones profesionales consistentes y en las responsabilidades constitucionales que conllevan sus cargos.

El presidente Trump presenta lo que expertos en salud mental forense han identificado, a través de decenas de evaluaciones independientes, como la “Tríada Oscura” de rasgos de personalidad: narcisismo, maquiavelismo y psicopatía. Más que constituir un diagnóstico clínico, esta evaluación basada en rasgos se fundamenta en la observación del comportamiento y resulta particularmente útil para evaluar el nivel de peligro que una persona representa en una posición de liderazgo político. No ofrecemos esto como un veredicto clínico. Lo presentamos como el juicio ponderado de un amplio cuerpo de opinión profesional, basado en evidencia bien investigada, consistente, acumulativa e imposible de ignorar.

Lo que hace que esto sea más que un asunto académico es lo que ocurre de manera predecible cuando esta estructura de personalidad choca con obstáculos inamovibles. La literatura clínica es clara: las personas con perfiles de la Tríada Oscura, cuando se enfrentan a situaciones que no pueden controlar o de las que no pueden escapar, no se recalibran. Escalan. La necesidad psicológica de aliviar el colapso narcisista supera el cálculo estratégico, la preocupación por las consecuencias y el autocontrol ordinario. La ira pasa a dominar. La impulsividad supera a la cautela. La urgencia de extinguir el dolor psicológico eclipsa cualquier otra consideración.

Estamos observando esta dinámica desarrollarse en tiempo real.

Las comunicaciones públicas recientes del Presidente han sido, bajo cualquier estándar normal del discurso político, alarmantes. Sus publicaciones exigiendo que Irán “abra el maldito estrecho, malditos locos” y su amenaza de bombardear a Irán “hasta la edad de piedra”, añadiendo que “toda una civilización morirá esta noche, para no volver jamás”, no son la retórica de una presión geopolítica calculada. Son expresiones de un hombre en un profundo estado de angustia psicológica que recurre a las amenazas de represalia más extremas a su alcance. Que estas declaraciones hayan sido dirigidas a un adversario en el contexto de una confrontación militar activa las convierte no solo en impactantes, sino profundamente peligrosas.

El presidente Trump ha ordenado ahora un bloqueo naval de Estados Unidos contra Irán, una acción que ha hecho que los precios mundiales del petróleo se disparen y ha colocado a Estados Unidos en oposición directa con la comunidad internacional. Sus acciones actuales tienen el potencial de desencadenar una catástrofe económica global, involucrar a potencias regionales y mundiales, e iniciar un conflicto más amplio con consecuencias imposibles de limitar. Estas órdenes se están emitiendo sin la deliberación adecuada, sin autorización del Congreso y en un contexto en el que el juicio del Presidente está, por todas las señales visibles, gravemente comprometido.

Instamos a tres acciones específicas.

Primero, el Congreso debe retomar de inmediato su autoridad constitucional sobre la guerra. El bombardeo de Irán y el inicio de un bloqueo naval —actos de guerra según el derecho estadounidense e internacional— no pueden ser autorizados por decisión unilateral del Presidente. El Artículo I de la Constitución otorga al Congreso el poder exclusivo de declarar la guerra y regular el comercio con naciones extranjeras. Los redactores de la Constitución pretendían que el Congreso deliberara y asumiera responsabilidad por acciones de tal magnitud. El Congreso debe asumir ahora su autoridad constitucional, antes de que una mayor escalada haga irrelevante la cuestión.

Segundo, el liderazgo del Congreso —de manera bipartidista— debe convocar consultas urgentes con altos funcionarios de la administración, incluidos el Secretario de Defensa, el Presidente del Estado Mayor Conjunto, el Secretario de Estado y el Director de Inteligencia Nacional. El propósito no es la supervisión rutinaria. Es crear un mecanismo de contención capaz de evitar una escalada hacia una catástrofe, incluido el posible uso de armas nucleares. Esos funcionarios tienen sus propias obligaciones constitucionales y legales. El Congreso debe insistir en el cumplimiento de esas obligaciones y proporcionar un espacio donde puedan ejercerse.

Tercero, el Congreso debe iniciar formalmente consultas con el Vicepresidente y el Gabinete sobre la idoneidad del Presidente para ejercer el cargo, conforme a la Sección 4 de la Vigésima Quinta Enmienda. No prejuzgamos el resultado. No estamos pidiendo la destitución inmediata del Presidente. Estamos pidiendo que se active el proceso que la propia Constitución establece para esta contingencia: cuando la capacidad del Presidente para desempeñar sus funciones está en duda y representa un posible peligro inminente para la nación. La Enmienda existe porque quienes la redactaron reconocieron que la cuestión de la incapacidad presidencial surgiría en ocasiones y que requería una respuesta constitucional, no una improvisación política.

Se trata de una emergencia constitucional. Los mecanismos para abordarla existen. Fueron establecidos en la Constitución y sus enmiendas para momentos precisamente como este.

Reconocemos la gravedad de lo que estamos solicitando. Lo pedimos porque la gravedad de la situación así lo exige.

Un Presidente que amenaza públicamente con destruir una civilización extranjera, que inicia una campaña de bombardeo y luego impone un bloqueo naval sin autorización del Congreso, y que muestra todas las señales de comportamiento de una personalidad en crisis aguda no es solo un problema político. Es una emergencia constitucional. Los mecanismos para enfrentar una situación así existen. Fueron establecidos en la Constitución y sus enmiendas para momentos como este.

La guerra con Irán no va a esperar. La dinámica de escalada de esta confrontación militar activa no va a esperar. Las condiciones psicológicas que impulsan las decisiones del Presidente no mejorarán bajo presión: empeorarán.

Les instamos a actuar sin demora. La Constitución les da las herramientas. Su juramento de cargo les asigna la responsabilidad.

Atentamente,

James Gilligan, M.D.
Profesor Clínico de Psiquiatría, Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York
Profesor Adjunto de Derecho, Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York
Ex profesor de Psiquiatría, Facultad de Medicina de Harvard
Ex presidente, Asociación Internacional de Psicoterapia Forense

Prudence L. Gourguechon, M.D.
Ex presidenta, Asociación Psicoanalítica Americana
Ex vicepresidenta, Coalición Mundial de Salud Mental

Bandy X. Lee, M.D., M.Div.
Presidenta, Coalición Mundial de Salud Mental
Co-fundadora, Preventing Violence Now
Ex profesora de Medicina Social, Facultad de Medicina de Harvard
Ex profesora de Derecho y Psiquiatría, Facultad de Medicina de Yale

James R. Merikangas, M.D.
Profesor Clínico de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento, Universidad George Washington
Consultor de investigación, Instituto Nacional de Salud Mental
Co-fundador, Asociación Neuropsiquiátrica Americana
Ex presidente, Academia Americana de Psiquiatras Clínicos

Jeffrey D. Sachs, Ph.D.
Profesor Universitario, Universidad de Columbia"

( James Gilligan, M.D. y otros, Trinchera, 15/04/26)

26.2.26

Los archivos de Epstein relacionados con Trump se están ocultando al público... Algunos de estos archivos están relacionados con acusaciones de que Trump abusó sexualmente de una menor. Incluyen más de 50 páginas de una entrevista del FBI con una mujer que acusó a Trump de abusar sexualmente de ella, hace décadas, cuando era menor de edad... Según el congresista Jamie Raskin (demócrata por Maryland), que tuvo acceso a los archivos sin censurar a principios de este mes, el nombre de Trump aparece “más de un millón de veces”. Esa afirmación, junto con el hecho de que el Departamento de Justicia ha dificultado a los legisladores la búsqueda de los archivos, es “lo que se conoce como un encubrimiento” (Chris Walker)

 "Los archivos relacionados con las acusaciones de abuso sexual contra el presidente Donald Trump están siendo retenidos o eliminados de la base de datos publicada por el Departamento de Justicia estadounidense en relación con Jeffrey Epstein y su red de explotación sexual de niñas y mujeres.

Algunos de estos archivos están relacionados con acusaciones de que Trump abusó sexualmente de una menor. Incluyen más de 50 páginas de una entrevista del FBI con una mujer que acusó a Trump de abusar sexualmente de ella, hace décadas, cuando era menor de edad. Según una investigación de NPR, la radio pública de Estados Unidos, el Departamento de Justicia está ocultando esos archivos, y otros que incluyen el nombre de Trump, de la base de datos consultable de los archivos de Epstein.

Algunos de estos archivos están relacionados con acusaciones de que Trump abusó sexualmente de una menor

Algunos archivos fueron eliminados de la base de datos y volvieron a ponerse en línea durante el mes de febrero. Sin embargo, otros fueron retirados y aún no han sido devueltos. Muchos otros nunca se compartieron con el público, según el análisis de NPR de los números de serie de los archivos.

Entre los archivos que se eliminaron de la base de datos pública se encuentra una entrevista separada a una mujer que testificó en el juicio penal contra Ghislaine Maxwell, pareja y cómplice de Epstein. Maxwell ha solicitado un indulto a Trump.

Cuando NPR preguntó a la portavoz de la Casa Blanca, Abigail Jackson, por qué el Departamento de Justicia había eliminado archivos de la base de datos, mientras que otros parecen haber desaparecido por completo, esta ignoró la pregunta y afirmó que “Trump ha hecho más por las víctimas de Epstein que nadie antes que él”.

Jackson también alegó que Trump, que fue amigo íntimo de Epstein, ha sido “totalmente exonerado de cualquier cosa relacionada con Epstein”. Sin embargo, Trump no se ha enfrentado a ningún cargo penal o civil derivado del caso Epstein, lo que significa que, por el momento, no tiene nada de lo que reclamar exoneración.

Trump se ha beneficiado políticamente de los archivos de Epstein. Durante su campaña presidencial, aprovechó las teorías conspirativas relacionadas con Epstein, populares entre sus bases, y dijo a sus seguidores que estaba dispuesto a hacer públicos los archivos.

Sin embargo, desde que volvió al cargo, el presidente ha incumplido esa promesa. De hecho, ha afirmado en varias ocasiones que los archivos son un “bulo” político contra él y ha tratado de minimizar su importancia para las víctimas y el pueblo estadounidense en general.

El presidente solo cedió a la publicación de los archivos cuando quedó claro que en diciembre se aprobaría un proyecto de ley que exigía su divulgación. Incluso después de publicar los archivos, de los que la Administración solo ha divulgado una parte, ha tratado de dejar de lado el tema y ha atacado a quienes apuestan por seguir debatiéndolo.

“Creo que ya es hora de que el país pase a otra cosa”, dijo Trump a los periodistas a principios de este mes. También la fiscal general, Pam Bondi, y el fiscal general adjunto, Todd Blanche, ambos antiguos abogados personales de Trump, afirmaron que no se estaba ocultando ni censurando ningún documento “por motivos de vergüenza, daño a la reputación o sensibilidad política, ni siquiera en el caso de ningún funcionario del Gobierno, figura pública o dignatario extranjero”. Esta afirmación se hizo en una carta dirigida al Congreso el 14 de febrero.

La censura, eliminación u ocultación de archivos con el fin de arruinar la reputación de una persona está expresamente prohibida en la Ley de Transparencia de los Archivos de Epstein, firmada por Trump.

Es probable que haya más archivos ocultos al público que incluyan el nombre de Trump. Según el congresista Jamie Raskin (demócrata por Maryland), que tuvo acceso a los archivos sin censurar a principios de este mes, el nombre de Trump aparece “más de un millón de veces”. Esa afirmación, junto con el hecho de que el Departamento de Justicia ha dificultado a los legisladores la búsqueda de los archivos, es “lo que se conoce como un encubrimiento”, dijo también Raskin.

Este informe de NPR salió a la luz mientras Trump se preparaba para el discurso sobre el estado de la Unión. Varias encuestas ya muestran que Trump se enfrenta a algunos de los peores índices de aprobación que ha tenido nunca, incluido un índice de desaprobación del 63 % en una encuesta de SSRS recientemente publicada por CNN.

Una encuesta de Data for Progress recientemente publicada también revela que la mayoría de los votantes, el 55 %, cree que Trump está siendo deshonesto en lo que respecta a los archivos de Epstein. Esa encuesta también reveló que uno de cada dos votantes cree que Trump debería ser sometido a un juicio político por sus pasadas relaciones con Epstein y su gestión actual de los archivos." 

(Chris Walker (Truthout) , CTXT, 26/02/2026)

25.2.26

Expertos de la ONU: Los "Archivos Epstein" sugieren la existencia de una empresa criminal global... "Tan grave es la escala, la naturaleza, el carácter sistemático y el alcance transnacional de estas atrocidades contra mujeres y niñas, que varias de ellas podrían razonablemente cumplir el umbral legal de crímenes contra la humanidad"... Los expertos advirtieron que los componentes reportados pueden cumplir con este umbral y que estos crímenes deben ser procesados en todos los tribunales nacionales e internacionales competentes... "Estos crímenes se cometieron en un contexto de creencias supremacistas, racismo, corrupción, misoginia extrema y la mercantilización y deshumanización de mujeres y niñas de diferentes partes del mundo"... "Todas las acusaciones contenidas en los 'Archivos Epstein' son atroces por naturaleza y requieren una investigación independiente, exhaustiva e imparcial, así como indagaciones para determinar cómo tales crímenes pudieron haber ocurrido durante tanto tiempo"... La rendición de cuentas ha sido limitada, con solo un asociado cercano bajo investigación. Según el derecho internacional de los derechos humanos, los Estados están obligados a prevenir, investigar y castigar la violencia contra las mujeres y las niñas, incluidos los actos cometidos por actores privados... Los expertos instaron a las autoridades estadounidenses a remediar urgentemente estas deficiencias, garantizar la divulgación completa para comprender los métodos de la empresa criminal, la reparación y compensación total para las víctimas por todos los daños sufridos, y poner fin a la impunidad de los perpetradores. Deben levantarse los estatutos de limitaciones que impiden el procesamiento de crímenes graves atribuidos a la empresa criminal de Epstein... "Las dimisiones de las personas implicadas por sí solas no son un sustituto adecuado de la responsabilidad penal"... "La falta de investigación y enjuiciamiento efectivos por parte de los gobiernos de los responsables de estos crímenes, incluida la complicidad o aquiescencia, donde exista jurisdicción, corre el riesgo de socavar los marcos legales destinados a prevenir y responder a la violencia contra las mujeres y las niñas"

 "GINEBRA – Los llamados "Archivos Epstein" contienen pruebas inquietantes y creíbles de abuso sexual sistemático y a gran escala, trata y explotación de mujeres y niñas, dijeron hoy expertos de la ONU*.

Según los expertos, estos actos podrían constituir esclavitud sexual, violencia reproductiva, desaparición forzada, tortura, trato inhumano y degradante, y feminicidio.

"Estos crímenes se cometieron en un contexto de creencias supremacistas, racismo, corrupción, misoginia extrema y la mercantilización y deshumanización de mujeres y niñas de diferentes partes del mundo", dijeron los expertos.

Los "Archivos Epstein", que sugieren la existencia de una empresa criminal global, han conmocionado la conciencia de la humanidad y planteado implicaciones aterradoras sobre el nivel de impunidad para tales crímenes.

"Tan grave es la escala, la naturaleza, el carácter sistemático y el alcance transnacional de estas atrocidades contra mujeres y niñas, que varias de ellas podrían razonablemente cumplir el umbral legal de crímenes contra la humanidad", dijeron.

Según el derecho penal internacional, los crímenes de lesa humanidad se producen cuando actos como la esclavitud sexual, la violación, la prostitución forzada, la trata de personas, la persecución, la tortura o el asesinato se cometen como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil, con conocimiento del ataque. Los expertos advirtieron que los componentes reportados pueden cumplir con este umbral y que estos crímenes deben ser procesados en todos los tribunales nacionales e internacionales competentes.

"Todas las acusaciones contenidas en los 'Archivos Epstein' son atroces por naturaleza y requieren una investigación independiente, exhaustiva e imparcial, así como indagaciones para determinar cómo tales crímenes pudieron haber ocurrido durante tanto tiempo", dijeron.

El proceso de divulgación se está llevando a cabo bajo la Ley de Transparencia de los Archivos de Epstein, promulgada el 19 de noviembre de 2025. El 30 de enero de 2026, después de retrasos, el Departamento de Justicia publicó una gran cantidad de material, incluyendo más de 3 millones de páginas, 2.000 videos y 180.000 imágenes.

A pesar de la magnitud de las divulgaciones, los expertos advirtieron sobre graves fallas de cumplimiento y redacciones defectuosas que expusieron información sensible de las víctimas, y los daños a menudo ocurrieron antes de que se retiraran los registros. La rendición de cuentas ha sido limitada, con solo un asociado cercano bajo investigación. Según el derecho internacional de los derechos humanos, los Estados están obligados a prevenir, investigar y castigar la violencia contra las mujeres y las niñas, incluidos los actos cometidos por actores privados.

"Los graves errores en el proceso de divulgación subrayan la urgente necesidad de procedimientos operativos estándar centrados en las víctimas para la divulgación y la redacción, de modo que ninguna víctima sufra más daños", dijeron.

Los expertos elogiaron el coraje y la resiliencia de las víctimas al buscar rendición de cuentas a un costo personal significativo. Un grupo de estos supervivientes se reunió recientemente con la Relatora Especial de la ONU sobre la violencia contra las mujeres y las niñas.

La falta de protección de su privacidad los expone al riesgo de represalias y estigmatización. La reticencia a revelar información por completo o a ampliar las investigaciones ha dejado a muchos supervivientes sintiéndose retraumatizados y sometidos a lo que describen como "gaslighting institucional".

Los expertos instaron a las autoridades estadounidenses a remediar urgentemente estas deficiencias, garantizar la divulgación completa para comprender los métodos de la empresa criminal, la reparación y compensación total para las víctimas por todos los daños sufridos, y poner fin a la impunidad de los perpetradores. Deben levantarse los estatutos de limitaciones que impiden el procesamiento de crímenes graves atribuidos a la empresa criminal de Epstein.

Cualquier sugerencia de que es hora de dejar atrás los "archivos de Epstein" es inaceptable. "Representa un fracaso de responsabilidad hacia las víctimas", dijeron.

"Las dimisiones de las personas implicadas por sí solas no son un sustituto adecuado de la responsabilidad penal", dijeron los expertos. Saludaron las medidas adoptadas por algunos gobiernos para investigar a funcionarios actuales y anteriores, así como a particulares nombrados en los archivos. Llamaron a otros estados a hacer lo mismo.

"La falta de investigación y enjuiciamiento efectivos por parte de los gobiernos de los responsables de estos crímenes, incluida la complicidad o aquiescencia, donde exista jurisdicción, corre el riesgo de socavar los marcos legales destinados a prevenir y responder a la violencia contra las mujeres y las niñas", advirtieron.

"Es imperativo que los gobiernos actúen con decisión para responsabilizar a los perpetradores", dijeron los expertos. Nadie es demasiado rico o poderoso para estar por encima de la ley.

 *The experts:

(ONU, 16/02/26, traducción Quillbot)

17.2.26

Reducir el caso Epstein a una mera distracción sería subestimar grotescamente la ingeniería en juego. Los hilos no conectan solo a políticos en apuros; tejen una red que une la perversión privada con el complejo militar-industrial, la banca de alto nivel y los servicios de inteligencia. Los documentos desclasificados han realizado un trabajo crucial. Han elevado la vaga teoría conspirativa de «Epstein trabajaba para el Mossad-CIA- MI6» al estatus de hipótesis de trabajo documentada, con nodos, flujos de dinero y contratos específicos. El contrato de 25 millones de dólares firmado el 5 de octubre de 2015 entre Jeffrey Epstein (en su rol como presidente de Southern Trust Company Inc.) y el grupo Rothschild es la piedra de este sistema. No se trataba de una asesoría financiera convencional, era la llave maestra de un esquema de «doble uso». Los fondos Rothschild, canalizados a través de Epstein, sirvieron para inyectar capital en empresas israelíes de ciberinteligencia y vigilancias fundadas por exmiembros de la Unidad 8200, la célebre unidad de inteligencia de señales del ejército israelí. ¿Y si los algoritmos de «análisis de riesgo» por los que Rothschild pagó 25 millones a Epstein no eran para predecir fluctuaciones de mercado, sino vulnerabilidades humanas? La hipótesis cobra fuerza cuando se introduce a un tercer actor fundamental: Peter Thiel y su empresa Palantir... la tecnología de Palantir pudo haber sido la plataforma donde se integraron esos «algoritmos de análisis de riesgo» de Epstein. El resultado no sería un modelo financiero, sino un perfilador de extorsión predictiva. Cruzar datos financieros ocultos, historiales médicos secretos, preferencias sexuales recopiladas de darknets y comportamientos en línea para identificar, antes de siquiera conocerlos personalmente, los puntos de presión de un magnate, un político o un heredero real. La isla privada y las propiedades de Epstein no serían entonces solo lugares de depravación, sino laboratorios de campo para validar y refinar estos modelos, obteniendo la confirmación empírica última del perfil creado... Son servicios subcontratados a redes privadas, financiadas por capital opaco, que operan en la intersección entre la alta finanza, el espionaje y el crimen organizado de lujo... El horror no es que estas personas existan; es que son ellas, cuyos nombres pueblan las páginas de los expedientes, las que toman decisiones sobre sanciones económicas que matan de hambre a poblaciones enteras, sobre intervenciones militares que destrozan países, sobre políticas migratorias que condenan a millones a la desesperación... Y lo hacen, aparentemente, después de participar en lo que cualquier marco moral ordinario calificaría como los actos más viles imaginables (Alejandro Marcó del Pont)

 " (...) Sin embargo, reducir esto a una mera distracción sería subestimar grotescamente la ingeniería en juego. Los hilos no conectan solo a políticos en apuros; tejen una red que une la perversión privada con el complejo militar-industrial, la banca de alto nivel y los servicios de inteligencia. Los documentos desclasificados han realizado un trabajo crucial. Han elevado la vaga teoría conspirativa de «Epstein trabajaba para el Mossad-CIA- MI6» al estatus de hipótesis de trabajo documentada, con nodos, flujos de dinero y contratos específicos.     

El contrato de 25 millones de dólares firmado el 5 de octubre de 2015 entre Jeffrey Epstein (en su rol como presidente de Southern Trust Company Inc.) y el grupo Rothschild es la piedra de este sistema. No se trataba de una asesoría financiera convencional, era la llave maestra de un esquema de «doble uso». Los fondos Rothschild, canalizados a través de Epstein, sirvieron para inyectar capital en empresas israelíes de ciberinteligencia y vigilancias fundadas por exmiembros de la Unidad 8200, la célebre unidad de inteligencia de señales del ejército israelí.

El dinero no se quedó en abstracto. Los correos electrónicos muestran su rastro concreto. Epstein utilizó estos canales para financiar a Ehud Barak, el ex primer ministro y ministro de defensa israelí, en la creación de Carbyne. La empresa se vende como una plataforma de servicios de emergencia de última generación, pero su tecnología tiene una capacidad intrínseca y aterradora. Puede acceder de forma remota a la cámara, el micrófono y los datos de localización de cualquier smartphone que tenga instalada su aplicación, a menudo integrada a nivel de sistema operativo por acuerdos con gobiernos. Aquí es donde la especulación de los analistas se funde con la lógica revelada por los documentos: ¿y si los algoritmos de «análisis de riesgo» por los que Rothschild pagó 25 millones a Epstein no eran para predecir fluctuaciones de mercado, sino vulnerabilidades humanas? La hipótesis cobra fuerza cuando se introduce a un tercer actor fundamental: Peter Thiel y su empresa Palantir.

Thiel es el filósofo-rey del capitalismo de vigilancia aplicado a la seguridad nacional. Palantir, su criatura, no es una empresa de software cualquiera; es el sistema nervioso central de la vigilancia digital moderna. Proporciona la infraestructura de inteligencia artificial que el Ministerio de Defensa israelí utiliza, por ejemplo, en Gaza, con sistemas como «Lavender» para la identificación masiva de blancos. La especulación, basada en la convergencia de intereses y capacidades, es que la tecnología de Palantir pudo haber sido la plataforma donde se integraron esos «algoritmos de análisis de riesgo» de Epstein.

El resultado no sería un modelo financiero, sino un perfilador de extorsión predictiva. Cruzar datos financieros ocultos, historiales médicos secretos, preferencias sexuales recopiladas de darknets y comportamientos en línea para identificar, antes de siquiera conocerlos personalmente, los puntos de presión de un magnate, un político o un heredero real. La isla privada y las propiedades de Epstein no serían entonces solo lugares de depravación, sino laboratorios de campo para validar y refinar estos modelos, obteniendo la confirmación empírica última del perfil creado. El cliente—ya sea una agencia de inteligencia, un primer ministro, un actor privado o un conglomerado financiero—recibiría un dossier no solo con los pecados cometidos, sino con una predicción de los que el sujeto estaría dispuesto a cometer. Es la extorsión elevada a ciencia.

Esta convergencia explica por qué un conflicto con Irán no es solo una distracción conveniente, sino un objetivo estratégico y económico para esta red. Para Peter Thiel y Palantir, una guerra a gran escala con Irán es el killer app, la aplicación final que justificaría inversiones billonarias. Sería la prueba de concepto definitiva para una guerra gestionada por IA, donde los «blancos generados por algoritmos» sustituyen la deliberación humana, acelerando los ciclos de decisión hasta hacer irrelevantes las consideraciones éticas o políticas.

Los contratos se multiplicarían, los beneficios –ya triplicados en 2025 gracias a la colaboración con Israel– se dispararían. Para las empresas de defensa israelíes como Elbit Systems o Israel Aerospace Industries (IAI), implicadas en la producción de sistemas de misiles como el Arrow, sería un boom económico sin precedentes. Para los servicios de inteligencia, un conflicto de esta magnitud permite justificar presupuestos negros astronómicos, reorganizar prioridades y, crucialmente, silenciar cualquier investigación interna o externa sobre su posible participación en la red de Epstein bajo el argumento incuestionable de la «prioridad bélica». La guerra, en este cálculo deshumanizado, es el negocio perfecto y la cortina de humo definitiva.

Por debajo de toda esta maquinaria fría –los algoritmos, los contratos, las estrategias geopolíticas– late una patología humana que los analistas de la psicología del poder han comenzado a diseccionar a la luz de estos archivos. No se trata de unos pocos «malos manzanas». Los estudios, como los citados en los círculos especializados en psicopatología política desde 2026, indican una sobrerrepresentación significativa de rasgos narcisistas, maquiavélicos y psicopáticos en las élites del poder global, particularmente en finanzas y política de alto vuelo. Para estos individuos, la teoría del «objeto de uso» no es una metáfora; es un manual operativo. Los demás seres humanos son piezas en un tablero, fuentes de placer, de utilidad o de explotación.

Los testimonios más extremos que emergen de los archivos –las referencias a rituales, a tortura, a un «goce perverso» que va más allá del mero abuso– encajan en la estructura clínica de la perversión en su sentido más estricto, la negación total de la subjetividad del otro, su reducción a un objeto para la gratificación de una fantasía de omnipotencia.

El horror no es que estas personas existan; es que son ellas, cuyos nombres pueblan las páginas de los expedientes, las que toman decisiones sobre sanciones económicas que matan de hambre a poblaciones enteras, sobre intervenciones militares que destrozan países, sobre políticas migratorias que condenan a millones a la desesperación. Deciden qué es un gobierno «democrático» y qué es un «régimen canalla». Y lo hacen, aparentemente, después de participar en lo que cualquier marco moral ordinario calificaría como los actos más viles imaginables. La disociación no es un síntoma de su patología; es su herramienta de trabajo principal.

Al final, esta no es una historia sobre un pederasta rico. Es la historia del instrumento que construyó y que le sobrevivió. Los Archivos Epstein son el símbolo más tangible de una mutación en el ejercicio del poder: la privatización y externalización de las funciones más oscuras del Estado profundo (Deep State). La recolección de material comprometedor, la extorsión, la coerción psicológica, ya no son operaciones clandestinas llevadas a cabo únicamente por agencias estatales con sellos oficiales. Son servicios subcontratados a redes privadas, financiadas por capital opaco, que operan en la intersección entre la alta finanza, el espionaje y el crimen organizado de lujo.

La película de bajo presupuesto con la que comenzamos este relato se revela, así, como el documental más caro y peligroso jamás producido. Sus productores son anónimos, su presupuesto es incalculable, y sus ganancias no se miden en dólares, sino en grados de control sobre el futuro de las naciones. El sheriff, el pederasta y la bomba iraní no son elementos inconexos; son engranajes de la misma máquina. Una máquina que convierte la vergüenza en poder, el sexo en arma y la guerra en espectáculo redentor. Nosotros, el público, hemos sido reducidos a espectadores aturdidos, incapaces de distinguir si lo que vemos es ficción o la nueva y aterradora normalidad." 

 (Alejandro Marcó del Pont, blog,  04/02/26)

16.2.26

Un sheriff estadounidense acorralado por acusaciones de pederastia, un financiero muerto cuyos archivos siguen hablando, y una nación, Irán, en la mira de una guerra que muchos temen pero que a unos pocos podría salvarles el pellejo. Es el thriller geopolítico de bajo presupuesto que define nuestro presente... El núcleo de este universo paralelo lo constituyen, irrevocablemente, los Archivos Epstein... Lo que hemos visto – los correos electrónicos crudos, las agendas, los vuelos – es la carnada, la narrativa permitida. El verdadero poder, la esencia del chantaje puro, permanece bajo custodia... son los vídeos, la pornografía explícita, el registro visual del abuso físico. Esta es la mecánica del control en el siglo XXI... Se libera información textual, para «quemar» objetivos políticos, pero se retiene la evidencia multimedia incontrovertible, la que no admite interpretación ni giros mediático... Quien posee esos videos, y los analistas con mayor credibilidad, apuntan a que son «sectores de inteligencia con una agenda transadministrativa», no posee meramente un secreto, posee un interruptor de obediencia perpetua... Puede, con una filtración calculada, decapitar una carrera, derrocar a un primer ministro o inclinar la balanza en una votación crítica en el Congreso. Los archivos no son un registro del pasado; son un arma cargada y activa, que apunta al futuro... Donald Trump se erige como el personaje trágico y a la vez emblemático de esta dinámica. El cazador convertido en presa. El hombre que, durante su ascenso y presidencia, instrumentalizó el espectro de Epstein y Clinton como un arma retórica, se encuentra ahora encadenado a las mismas páginas que una vez agitó. Los correos de 2019, confirmado por los últimos documentos, son inequívocos. Epstein, en su jerga cifrada pero elocuente, afirmaba que Trump «sabía de las chicas»... Un conflicto con Irán representa, en este cálculo cínico, el cortafuegos definitivo. Un bombardeo, justificado bajo la bandera de una «emergencia nuclear existencial», tiene el poder alquímico de transmutar un escándalo de pederastia y espionaje en un asunto de «seguridad nacional» (Alejandro Marcó del Pont)

"Si la realidad pierde su densidad humana, el sufrimiento ajeno se convierte en contenido, un producto más en el flujo infinito de las redes sociales. Gaza no fue solo un conflicto; fue la bisagra que dobló para siempre el concepto de compasión global, transformando la dignidad humana en un metraje descargable, su valor medido en likes. Esta desensibilización digital no es un fenómeno accidental, sino el caldo de cultivo necesario para que las atrocidades más sórdidas, cuando ocurren en los salones del poder, sean percibidas como meros giros argumentales de una trama demasiado extravagante para ser cierta.

La tecnología, en esta ecuación, abandona su promesa de progreso para convertirse en el instrumento perfecto de una barbarie limpia, abstracta y, sobre todo, rentable. Es en este mundo disociado donde la historia que estamos a punto de desentrañar deja de ser una conspiración y se revela como el manual de operaciones no escrito de nuestra época, un entramado donde la pederastia, el chantaje institucionalizado y la ingeniería geopolítica se fusionan, utilizando a los servicios de inteligencia no como vigilantes, sino como arquitectos y beneficiarios finales.

Umberto Eco, como recuerda Antonio De Almeida Castro, nos advirtió, el fascismo del siglo XXI no vendrá con botas y discursos grandilocuentes. Vendrá disfrazado de libertad. Y quizás, también, como una película de serie B cuyo guion, inverosímil y sórdido, estamos obligados a creer porque sus actores son demasiado poderosos para ser ficticios. Imagine el reparto: un sheriff estadounidense acorralado por acusaciones de pederastia, un financiero muerto cuyos archivos siguen hablando, y una nación, Irán, en la mira de una guerra que muchos temen pero que a unos pocos podría salvarles el pellejo. Es el thriller geopolítico de bajo presupuesto que define nuestro presente

El núcleo de este universo paralelo lo constituyen, irrevocablemente, los Archivos Epstein. La segunda liberación de documentos, aquella de finales de 2025 y enero de 2026, no fue una mera filtración, fue un evento tectónico que arrojó tres millones de páginas, 2.000 videos y 180.000 fotografías a la conciencia pública. Pero su poder, hay que entenderlo con claridad, no radica en el volumen, sino en la asimetría. Lo que hemos visto – los correos electrónicos crudos, las agendas, los vuelos – es la carnada, la narrativa permitida. El verdadero poder, la esencia del chantaje puro, permanece bajo custodia en las bóvedas del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

Los vídeos, la pornografía explícita, el registro visual del abuso físico. Esta es la mecánica del control en el siglo XXI. Se libera información textual, para «quemar» objetivos políticos, pero se retiene la evidencia multimedia incontrovertible, la que no admite interpretación ni giros mediático. Quien posee esos videos, y los analistas con mayor credibilidad, apuntan a que son «sectores de inteligencia con una agenda transadministrativa», no posee meramente un secreto, posee un interruptor de obediencia perpetua. Puede, con una filtración calculada, decapitar una carrera, derrocar a un primer ministro o inclinar la balanza en una votación crítica en el Congreso. Los archivos no son un registro del pasado; son un arma cargada y activa, que apunta al futuro.

Donald Trump se erige como el personaje trágico y a la vez emblemático de esta dinámica. El cazador convertido en presa. El hombre que, durante su ascenso y presidencia, instrumentalizó el espectro de Epstein y Clinton como un arma retórica, se encuentra ahora encadenado a las mismas páginas que una vez agitó. Los correos de 2019, confirmado por los últimos documentos, son inequívocos. Epstein, en su jerga cifrada pero elocuente, afirmaba que Trump «sabía de las chicas». La metáfora que emplea es la de un «perro que no ha ladrado».

Es aquí donde el guion da su giro más peligroso y lógico, transitando de los dormitorios privados a los campos de batalla globales. La teoría de la «cortina de humo» – crear una guerra para distraer la atención doméstica – deja de ser una metáfora cinematográfica para convertirse en un manual de supervivencia política de alto riesgo. Un conflicto con Irán representa, en este cálculo cínico, el cortafuegos definitivo. Un bombardeo, justificado bajo la bandera de una «emergencia nuclear existencial», tiene el poder alquímico de transmutar un escándalo de pederastia y espionaje en un asunto de «seguridad nacional».

La prensa se alinea, la oposición se acalla, el ciclo de noticias se monopoliza. Para Trump, sería la salvación: enterrar las revelaciones de Epstein bajo el manto sagrado del patriotismo en tiempos de guerra. Para Benjamin Netanyahu, otro líder atenazado por procesos judiciales masivos y una protesta social feroz, un conflicto abierto con la República Islámica es el elixir que lo transforma de acusado en un imprescindible «líder de guerra». La crisis, así, se convierte en la oportunidad perfecta para dos figuras cuyas fortunas políticas parecían en declive terminal. La lógica es perversa, pero impecable, cuando tu casa arde por un escándalo de corrupción, prendes fuego al continente entero para que todos miren hacia otro lado. (...)" 

(Alejandro Marcó del Pont, blog,  04/02/26)

12.2.26

En defensa de Noam Chomsky... Si dejamos de lado la carga emocional del nombre «Epstein», lo que queda es un académico que mantuvo una amistad con alguien que resultó ser un depredador. Eso es todo... Epstein se declaró culpable en 2008. ¿Cómo es posible que Chomsky no lo supiera? El acuerdo de 2008 se diseñó para ser invisible... se estaba enterrando la justicia. Lo que Epstein había hecho no eran de dominio público... Chomsky y Valeria afirman que les presentaron a Epstein en 2015 y que no sabían nada de su condena de 2008. ¿Es eso plausible? Le presentan a alguien en un evento profesional, que se presenta como «filántropo de la ciencia y experto financiero», sí, es plausible... Chomsky aconsejó a Epstein, a principios de 2019, que ignorara las críticas de la prensa, descartándolas como «histeria sobre el abuso de mujeres»... Chomsky había sido objeto de ataques mediáticos. Lo habían tildado de negacionista del genocidio, antisemita, y de simpatizante de los terroristas. Tenía experiencia vivida de cómo el discurso público fabrica la indignación, y su escepticismo hacia las campañas de los medios había sido fundamental en su trabajo intelectual. Así que Epstein le dice a Chomsky que está siendo injustamente atacado por la prensa. Chomsky compara esto con su propia experiencia. Le da el mismo consejo que le daría a cualquiera, el que él mismo ha seguido muchas veces: ignóralo, los buitres quieren una reacción... Chomsky estaba advirtiendo a un amigo sobre cómo funcionan las dinámicas de los medios de comunicación. El hecho de que el amigo fuera realmente culpable no convierte el consejo en algo siniestro. Convierte a Chomsky en alguien a quien le mintieron y creyó la mentira... La calidez de los correos electrónicos se interpreta como complicidad... Pero, ¿y si se acepta, como sugieren las pruebas, que no lo sabían? Se interpretaría como una expresión de gratitud a alguien que les ayudó durante un periodo difícil de sus vidas... Epstein era un profesional en esto. Todo el sistema estaba diseñado para producir exactamente este tipo de asociaciones comprometedoras, de modo que todo el que se le acercara quedara mancillado... Epstein mantenía relaciones con presidentes en ejercicio, funcionarios de inteligencia, multimillonarios del sector tecnológico y titanes de Wall Street, que tenían muchos más recursos que un académico. Muchos mantuvieron sus relaciones con Epstein con pleno conocimiento de sus actividades... La energía que se dirige hacia Chomsky es energía que no se dirige hacia el sistema que permitió a Epstein operar durante décadas, los fiscales que le concedieron un acuerdo favorable, las instituciones que siguieron aceptando su dinero, los servicios de inteligencia que le protegieron... Estamos tratando al objetivo de la manipulación como si fuera un colaborador... Chomsky no era un cómplice. Era un objetivo. Uno especialmente valioso para Epstein, precisamente por su autoridad moral... El verdadero escándalo de los archivos de Epstein no es que un profesor fuera ingenuo. Es que los sistemas que debían detener a Epstein —las fuerzas del orden, los fiscales, los organismos reguladores— fallaron durante décadas (Justin Brown)

 "Sé lo que estás pensando. Has visto los titulares. Has leído los correos electrónicos. Noam Chomsky, el lingüista de 97 años, el hombre que pasó seis décadas exigiendo responsabilidades a los poderosos, era amigo de Jeffrey Epstein. Amigos íntimos. Amigos «profundos, sinceros y eternos», según un correo electrónico publicado en la última entrega del Departamento de Justicia. Su esposa Valeria llamaba a Epstein «nuestro mejor amigo. Me refiero a "el" mejor».

Y luego está ese correo electrónico de 2019. En él, Chomsky aconsejaba a Epstein sobre cómo manejar el escrutinio de la prensa, escribiendo: «Eso es especialmente cierto ahora con la histeria que se ha generado en torno al abuso de las mujeres, que ha llegado al punto de que incluso cuestionar una acusación es un delito peor que el asesinato».

Parece condenatorio. Yo pensaba que era condenatorio. Pero me equivoqué, y creo que tú también podrías estar equivocado.

 Empecemos por lo que nadie está alegando realmente.

Nadie —ni el Departamento de Justicia, ni los periodistas que cubren los expedientes, ni siquiera los comentaristas más hostiles— está sugiriendo que Chomsky estuviera involucrado o fuera consciente de los delitos de Epstein. No hay acusaciones de participación, ni pruebas de conocimiento, ni nada. La declaración de Valeria Chomsky, publicada el 7 de febrero, dice que «nunca fueron a su isla ni supieron nada de lo que ocurría allí» y que «nunca presenciaron ningún comportamiento inapropiado, delictivo o reprochable por parte de Epstein u otras personas».

Si dejamos de lado la carga emocional del nombre «Epstein», lo que queda es un académico de edad avanzada que mantuvo una amistad con alguien que resultó ser un depredador. Eso es todo. Eso es todo lo que hay.

«Pero era un delincuente sexual condenado»

Aquí es donde comienza la indignación de la mayoría de la gente. Epstein se declaró culpable en 2008. ¿Cómo es posible que Chomsky no lo supiera?

Esta es la realidad: el acuerdo de 2008 se diseñó específicamente para ser invisible. Los fiscales federales bajo el mando de Alexander Acosta tenían preparada una acusación de 53 páginas en la que se identificaba a 36 víctimas. En lugar de seguir adelante con ella, negociaron un acuerdo secreto que reducía los cargos a un delito estatal —«solicitud de prostitución»— con 13 meses de cárcel en un centro penitenciario del condado y privilegios de trabajo que permitían a Epstein salir de las instalaciones seis días a la semana. El acuerdo de no enjuiciamiento se selló. No se informó a las víctimas.

 No se estaba haciendo justicia. Se estaba enterrando la justicia. Y funcionó. Antes de la investigación de Julie K. Brown en el Miami Herald en noviembre de 2018, los detalles de lo que Epstein había hecho y cómo había sido protegido no eran de dominio público. Sus colegas de Harvard y del MIT seguían reuniéndose con él. Las instituciones seguían aceptando su dinero. La información existía, pero permanecía en la oscuridad.

Chomsky y Valeria afirman que les presentaron a Epstein en 2015 y que no sabían nada de su condena de 2008. ¿Es eso plausible? Para un profesor de 87 años al que le presentan a alguien en un evento profesional, que se presenta como «filántropo de la ciencia y experto financiero», sí, es totalmente plausible. Chomsky habría tenido que buscar por su cuenta en Google los antecedentes penales de alguien a quien conocía en un entorno académico. Esa es una norma que no aplicamos a nadie más.

El correo electrónico de 2019 no es lo que crees

Esta es la prueba que parece cerrar el caso. Chomsky aconsejó a Epstein, a principios de 2019, que ignorara las críticas de la prensa, descartándolas como «histeria sobre el abuso de mujeres». Leído de forma aislada, con pleno conocimiento de lo que hizo Epstein, es espantoso.

Pero Chomsky no tenía pleno conocimiento de lo que hizo Epstein. Y el correo electrónico no se escribió en el vacío.

 Chomsky había pasado décadas siendo objeto de ataques mediáticos. Lo habían tildado de negacionista del genocidio por sus posiciones sobre Camboya y los Balcanes. Lo habían llamado antisemita por sus críticas a Israel. Se le había tildado de simpatizante de los terroristas. Tenía una profunda experiencia vivida de cómo el discurso público fabrica la indignación, y su escepticismo hacia las campañas impulsadas por los medios de comunicación no era una racionalización ad hoc, sino que había sido fundamental en su trabajo intelectual durante medio siglo.

Así que Epstein le dice a Chomsky que está siendo injustamente atacado por la prensa. Chomsky compara esto con su propia experiencia. Le da el mismo consejo que le daría a cualquiera en esa situación, un consejo que él mismo ha seguido muchas veces: ignóralo, no alimentes el ciclo, los buitres quieren una reacción.

¿La frase «histeria sobre el abuso de las mujeres»? Chomsky se refería a lo que ahora se conoce comúnmente como «cultura de la cancelación», un fenómeno que había criticado pública y constantemente. No estaba menospreciando a las víctimas de abuso. En su opinión, estaba advirtiendo a un amigo sobre cómo funcionan las dinámicas de los medios de comunicación. El hecho de que el amigo fuera realmente culpable no convierte retroactivamente el consejo en algo siniestro. Convierte a Chomsky en alguien a quien le mintieron y creyó la mentira.

Como dijo Valeria: «Epstein creó una narrativa manipuladora sobre su caso, en la que Noam, de buena fe, creyó».

 Si un amigo te dijera que lo están acusando injustamente de algo y tú le dijeras «hoy en día, la gente queda destruida por las acusaciones, mantén un perfil bajo», sería un consejo normal y decente. El hecho de que tu amigo fuera realmente culpable sería una falta moral de tu amigo, no tuya.

La verdadera historia es la manipulación

Lo que realmente revelan los archivos, una vez que se deja de lado la indignación, es un caso típico de manipulación depredadora dirigida a una persona vulnerable.

En 2018, Chomsky se enfrentaba a lo que describió a Epstein como «lo peor que me ha pasado nunca»: una dolorosa disputa familiar por dinero y herencia, relacionada con los fideicomisos creados con su primera esposa, Carol, que había fallecido de cáncer cerebral en 2008. Como detalla The Nation, Epstein se involucró directamente en esta crisis, ofreciendo su experiencia financiera y apoyo emocional.

Epstein también ofreció a la pareja el uso de sus apartamentos, organizó cenas intelectualmente estimulantes con académicos y figuras públicas, pagó a Chomsky 20 000 dólares por desarrollar un desafío lingüístico y ayudó a recuperar 270 000 dólares de los fondos de jubilación del propio Chomsky.

Esto es lo que hacen los manipuladores profesionales. Identifican la vulnerabilidad. Ofrecen ayuda. Crean dependencia. Normalizan la relación. Y luego, cuando sale a la luz la verdad, todo el mundo mira a la persona que fue el blanco y le pregunta: ¿cómo has podido?

 La calidez de los correos electrónicos —«estamos contigo hasta el final», «estás constantemente con nosotros en espíritu»— se interpreta como complicidad si se supone que Chomsky sabía quién era realmente Epstein. Pero, ¿y si se acepta, como sugieren las pruebas, que no lo sabía? Se interpreta como una pareja de ancianos que expresa su sincera gratitud a alguien que les ayudó durante un periodo extremadamente difícil de sus vidas.

Epstein era un profesional en esto. Cultivó relaciones con cientos de personas poderosas y prominentes. Todo el sistema estaba diseñado para producir exactamente este tipo de asociaciones comprometedoras, de modo que cualquiera que se acercara quedara mancillado por su proximidad después de los hechos.

El doble rasero

Esto es lo que más me molesta de la campaña contra Chomsky. Epstein mantenía relaciones con presidentes en ejercicio, funcionarios de inteligencia, multimillonarios del sector tecnológico y titanes de Wall Street. Muchas de estas personas tenían muchos más recursos y acceso a la información que un académico de 90 años. Muchos mantuvieron sus relaciones con Epstein mucho después de su condena en 2008, con pleno conocimiento de ello.

 La energía que se dirige hacia Chomsky —un hombre que no puede hablar ni defenderse tras sufrir un devastador derrame cerebral en 2023— es energía que no se dirige hacia el sistema que permitió a Epstein operar durante décadas. Los fiscales que le concedieron un acuerdo favorable. Las instituciones que siguieron aceptando su dinero. Las conexiones con los servicios de inteligencia que pueden haberle protegido. Las figuras poderosas cuya implicación fue mucho más allá de asistir a cenas.

En cambio, estamos condenando a un anciano por haber sido amigo de mala fe de alguien que era muy bueno haciendo amigos de mala fe. Estamos tratando al objetivo de la manipulación como si fuera un colaborador.

Dónde acabo realmente

Empecé donde muchos de ustedes se encuentran ahora mismo: convencido de que los correos electrónicos hablaban por sí mismos. Pero cuanto más analizaba lo que Chomsky sabía realmente, cuándo lo supo y las circunstancias en las que se desarrolló esta relación, menos sentido tenía la indignación.

Chomsky no era un cómplice. Era un objetivo. Uno especialmente valioso para Epstein, precisamente por su autoridad moral. Y lo trágico es que las cualidades que hacían a Chomsky valioso para Epstein —su disposición a relacionarse con cualquiera, su instinto para ver la buena fe en las personas, su escepticismo hacia las narrativas de los medios de comunicación— eran las cualidades que Epstein explotó.

 El verdadero escándalo de los archivos de Epstein no es que un profesor de 90 años fuera ingenuo. Es que los sistemas que se suponía que debían detener a Epstein —las fuerzas del orden, los fiscales, los organismos reguladores— fallaron durante décadas. Y ahora, en lugar de reconocer ese fracaso, estamos discutiendo si Noam Chomsky debería haber buscado en Google a su compañero de cena.

Chomsky se pasó la vida diciéndonos que miráramos los sistemas, no a los individuos. Sería irónico que, al final, hiciéramos lo contrario que él." 

 (VegOut )

10.2.26

Caso Epstein: Cuando los oligarcas ya no te necesitan... no sé qué más se necesitará como prueba de que nuestro gobierno y nuestra sociedad están dirigidos por hombres que nos consideran a los demás como mercancías de mala calidad... Se trata de una clase de individuos que no se consideran parte de nosotros. El concepto de empatía, solidaridad y trabajar por un futuro mejor no es algo que tengan en cuenta personas tan profundamente heridas en lo más profundo de su ser... La pedofilia es muy reveladora, no solo por el morboso placer que les produce torturar a inocentes, sino también por cómo ven nuestro mundo en su conjunto. Se apropian vorazmente de todo de la forma más destructiva y dejan el daño a su paso. No hay por qué compadecerse de las víctimas o del planeta si uno se considera una especie de semidiós... Tenemos al maldito Donald Trump diciendo una y otra vez a lo largo de los años tonterías relacionadas con la pedofilia y el incesto... Estas jerarquías son antinaturales y, para evitar que se derrumben, se necesitan grandes cantidades de pegamento, cinta adhesiva y violencia... No hay razón para que la tecnología se haya utilizado para someternos aún más... Es la explotación industrial de los seres humanos. En un entorno así, hay poco tiempo para nada más que la mera existencia. ¿Es de extrañar que pueda haber una necesidad masiva de antidepresivos, estimulantes y cualquier otra cosa que pueda adormecer el dolor? Nada de esto es necesario; es simplemente para sostener a una clase de individuos que llegaron allí gracias a una profunda capacidad para pisotear a los demás de una manera que la mayoría de nosotros encontraríamos repulsiva e imposible... Estos fanáticos tecnológicos también tienen fantasías repugnantes sobre la inmortalidad de la IA. Ven un futuro sin seres humanos biológicos, salvo su propia conciencia subida a la red. Se han alineado con narcisistas malignos y enfermos de la clase política que actúan como sus cómplices en este camino distópico... Estos hombres están tan profundamente perturbados y tienen una peligrosa mezcla de certeza de que son una especie completamente diferente al 99,99999 % del resto, que parece un poco peligroso darles tanto poder sobre nosotros... Un aspecto importante de esto es darse cuenta de que, al igual que se ha tratado a los palestinos, a usted y a los suyos se les tratará de la misma manera. Este es el caso de las chicas «desechables» de la clase de Epstein. Nuestras vidas no significan nada para ellos... nada de esta depravación es accidental, ya sean las cancelaciones de Medicaid o la pedofilia. Es una ética que comparten estos hombres poderosos y no hay nada para el resto de nosotros más que miseria, subyugación y muerte si permitimos que continúe (Kathleen Wallace)

"No estoy seguro de qué más se necesitará como prueba de que nuestro gobierno y nuestra sociedad están dirigidos por hombres que nos consideran a los demás como mercancías de mala calidad. Lo dicen claramente en sus tonterías sobre la «Ilustración Oscura», en los documentos del Proyecto 2025 Temu Ayn Rand y, por supuesto, con sus propias acciones. Ese es el mejor indicador de todos. El uso de niños como peones para abusar de ellos con el fin de comprometer a personas con riqueza y poder es evidente para cualquiera que no tenga los ojos vendados. En este momento no hay necesidad de «revelar» nada. Es muy evidente y seguir ignorándolo sin duda provocará más muertes y miseria para la gran mayoría de la población.

Tenemos un grupo de hombres que se están preparando activamente para un colapso social. De hecho, según sus propios escritos, lo invitan. Construyen búnkeres para protegerse apresuradamente de las consecuencias de sus propias acciones. Parece que solo quieren suficientes humanos a su alrededor para servirles de formas que la IA no puede, e incluso eso parece ser un número infinitesimalmente pequeño. ¿Quizás necesitan suficientes para criar niños a los que abusar? No hay planes para sustituir los ingresos por una renta básica universal cuando se pierdan puestos de trabajo a causa de la IA, y por supuesto eso ya está ocurriendo. En una nación repleta de dinero, pero no para ti, millones de personas son abandonadas a su suerte con Medicaid, en lo que solo puede considerarse un asesinato premeditado de las masas.

 Pero, verás, a ellos no les importa. No se trata de un efecto secundario desafortunado ni de una medida de austeridad necesaria en tiempos de crisis. Se trata de una clase de individuos que no se consideran parte de nosotros. El concepto de empatía, solidaridad y trabajar por un futuro mejor no es algo que tengan en cuenta personas tan profundamente heridas en lo más profundo de su ser. En todo caso, esta es la razón por la que el Imperio se muestra tan duro con aquellos que sí muestran empatía, como Alex Pretti, que ayudó a la mujer que fue empujada al suelo por el escuadrón de matones. No son capaces de sentir esa profunda calidez que proviene de pertenecer a algo y de que otros se preocupen por ellos de una manera que no sea transaccional. Y por eso, quieren erradicar a otros que muestran esta preocupación por el bienestar de sus propios vecinos.

 La propaganda es implacable, pero, por supuesto, tiene que serlo. Si estos trastornos sociales se produjeran fácilmente, no sería necesario mantener un control tan firme sobre el discurso. Una vez leí que, si las mujeres fueran realmente sumisas y ese fuera el orden natural de las cosas, no sería tan imperativo recordarles constantemente esta idea mediante el dogmatismo religioso. Estas jerarquías son antinaturales y, para evitar que se derrumben, se necesitan grandes cantidades de pegamento, cinta adhesiva y violencia. En cada paso del camino, ya sea quitando los bienes comunes o obligando a la mano de obra a trabajar en las fábricas, siempre ha sido lo mismo. Se necesita violencia y coacción antinatural para sumir a la gran mayoría de la población en vidas que no tienen sentido, en vidas menos libres que las de los animales en la naturaleza.

 No hay razón para que la tecnología se haya utilizado para someternos aún más. En una sociedad justa, estos avances se utilizarían para cosas como mitigar los desastres naturales y permitir que las vidas de los ciudadanos fueran significativas y estuvieran conectadas. ¿Te imaginas lo que sería posible si la mayoría de la población no tuviera miedo de arruinarse por un solo paso en falso? ¿Qué grandes inventos nos hemos perdido? ¿Qué obras de arte? Dicen que el campesino medieval medio tenía más días libres que los trabajadores actuales. Piensa en la crueldad inherente a una sociedad que le quita a una mujer el derecho a elegir ser madre y luego ni siquiera le da un solo día libre remunerado antes de tener que volver al trabajo. Eso no es permitir una vida significativa. Es la explotación industrial de los seres humanos. En un entorno así, hay poco tiempo para nada más que la mera existencia. ¿Es de extrañar que pueda haber una necesidad masiva de antidepresivos, estimulantes y cualquier otra cosa que pueda adormecer el dolor? Nada de esto es necesario; es simplemente para sostener a una clase de individuos que llegaron allí gracias a una profunda capacidad para pisotear a los demás de una manera que la mayoría de nosotros encontraríamos repulsiva e imposible.

 Estos fanáticos tecnológicos también tienen fantasías repugnantes sobre la inmortalidad de la IA. Ven un futuro sin seres humanos biológicos, salvo su propia conciencia subida a la red. Se han alineado con narcisistas malignos y enfermos de la clase política que actúan como sus cómplices en este camino distópico.

Hasta que puedan hackear la inmortalidad, parecen tener una especie de fetiche reproductivo, como hemos visto con Elon Musk. ¿Padre de qué... unos 14 hijos a los que no ve ni cuida? Me pregunto si siquiera recuerda sus nombres. ¿Y a este hombre lleno de ketamina le dan las claves de DOGE? ¿En qué universo esto no es más que un intento de destrucción?

Hemos podido comprobar en los repugnantes archivos de Epstein que ese tipo también tenía un fetiche reproductivo. Se solicitaron tantas pruebas de ADN que la empresa fabricante dijo: «¿Qué coño pasa aquí?». Estos hombres están tan profundamente perturbados y tienen una peligrosa mezcla de certeza de que son una especie completamente diferente al 99,99999 % del resto, que parece un poco peligroso darles tanto poder sobre nosotros. Una vez más, ven a la población como meras mercancías y la mayoría de nosotros hemos superado la edad que ellos consideran útil.

 La pedofilia es muy reveladora, no solo por el morboso placer que les produce torturar a inocentes, sino también por cómo ven nuestro mundo en su conjunto. Se apropian vorazmente de todo de la forma más destructiva y dejan el daño a su paso. No hay por qué compadecerse de las víctimas o del planeta si uno se considera una especie de semidiós. Es preocupante que tantos no se den cuenta del objetivo final de los oligarcas. Es bastante aterrador darse cuenta de que estás rodeado de monstruos, pero mantener los ojos cerrados no servirá de nada, salvo para permitir que te atrapen sin oponer resistencia.

Muchos están poniendo sus esperanzas en que los demócratas se levanten y detengan la hemorragia. Si esperas que alguien como Chuck Schumer haga algo más allá de su papel de mantener a Israel en la situación a la que está acostumbrada, te llevarás una gran decepción.

Los archivos de Epstein y su extraña publicación/no publicación han revelado un poco el sórdido mundo en el que se movían los cómplices de nivel medio. Estaban encantados de formar parte de ese mundo y dispuestos a traicionar a su clase por cualquier motivo con tal de estar cerca del poder y no tener que rendir cuentas. Me refiero a ti, Chomsky, y a los demás.

 Hemos tenido docenas de mujeres que se han presentado para contar lo que les hicieron estos hombres cuando eran niñas. Algunas incluso acudieron al FBI, parece que ya en los años 90. Estoy segura de que hombres repugnantes como Michael Cohen han amenazado a muchas de ellas. Supongo que algunas incluso habrán muerto, ya sea por su propia mano o no.

Es ridículo que parezcamos necesitar un gobierno corrupto que nos entregue los expedientes en un paquete con un lazo para tomarnos esto en serio. Tenemos al maldito Donald Trump diciendo una y otra vez a lo largo de los años tonterías relacionadas con la pedofilia y el incesto. Gorra roja de MAGA tras gorra roja de MAGA (estoy sustituyendo la bandera roja por eso). Ya sabes, quizá cuando la gente te dice quiénes son, hay que creerles, como dicen.

Creí a las mujeres que se atrevieron a hablar entonces, y les creo ahora. En lugar de jugar al juego de Bondi con filtraciones de archivos y preguntarnos quién está detrás de las líneas negras, creo que deberíamos creer a la masa crítica de víctimas. 

 Un aspecto importante de esto es darse cuenta de que, al igual que se ha tratado a los palestinos, a usted y a los suyos se les tratará de la misma manera. Este es el caso de las chicas «desechables» de la clase de Epstein. Nuestras vidas no significan nada para ellos. Es interseccional en todos los sentidos terribles. Un hombre mayor que ya no tiene trabajo debido a la IA no será tratado con más deferencia que la mujer palestina o el niño víctima de la trata. Esta es nuestra gran dificultad, porque la mayoría de los estadounidenses ciertamente no se dan cuenta de esto, pero lo intuyen cuando ven a madres blancas recibir un disparo en la cara después de decir «no estoy enfadada contigo».

No es necesario esperar a que un gobierno que vive de mentiras te diga la verdad. ¿Te parece correcto que un hombre como Epstein desapareciera en esa buena noche? ¿En una noche en la que las cámaras no funcionaban y los guardias dormían? Cuando un funerario de prestigio dice... hmmm, esas fotos del «Epstein muerto» no parecen tan muertas. No tienes que sentirte como un fanático de Q-Anon Wayfair para hacer algunas preguntas sobre lo que los ricos harán unos por otros y lo que harán contra ti.

Pero la conclusión más importante es saber que nada de esta depravación es accidental, ya sean las cancelaciones de Medicaid o la pedofilia. Es una ética que comparten estos hombres poderosos y no hay nada para el resto de nosotros más que miseria, subyugación y muerte si permitimos que continúe."    

Kathleen Wallace, blog, 09/02/26, traducción DEEPL)  

9.2.26

Caso Epstein: El lento terremoto de Epstein, la ruptura entre el pueblo y las élites... las instituciones corruptas y las perversiones que los dossiers Epstein han demostrado ser endémicas entre algunas élites occidentales... Las élites habían entendido que una vez que la total amoralidad de los gobernantes fuera conocida por la plebe, Occidente habría perdido la arquitectura de las historias morales que anclan precisamente una vida ordenada. Si el establishment es conocido por rehuir la moralidad, ¿por qué alguien más debería comportarse de manera diferente? El cinismo se difundiría en cascada. ¿Qué mantendría entonces unida a una nación? Muy probablemente solo el totalitarismo... No existe pedofilia ritual, ni trata de seres humanos a escala transnacional, ni producción sistemática de material extremo, sin cobertura política, policial, judicial y mediática. Esta es la lógica del poder”... Epstein emerge de la miríada de correos electrónicos como un pedófilo y ciertamente un inmoral, pero también como un personaje extremadamente inteligente y un serio protagonista geopolítico, cuyas intuiciones políticas eran apreciadas por personajes de alto nivel en todo el mundo... nada puede continuar como antes... "La gente dice que la Corte Suprema no nos protegerá;" el Congreso no nos protegerá; el Presidente es el enemigo; está desplegando su ejército en nuestras ciudades. Las únicas personas que pueden protegernos somos nosotros mismos”... Si la protesta no tiene ningún efecto en cambiar el status quo y las elecciones siguen siendo entre los partidos del orden existente, los jóvenes concluirán que "nadie vendrá a salvarnos" y podrían concluir, en su desesperación, que el futuro solo puede ser decidido en las calles (Alastair Crooke)

 "Después de "Epstein", nada puede continuar como antes: ni los valores del "nunca más" de la posguerra, que reflejan el sentimiento al final de guerras sangrientas, ni el deseo generalizado de una sociedad "más justa"; ni la economía bipolar de las extremas disparidades de riqueza; ni la confianza, después de la venalidad desenmascarada, las instituciones corruptas y las perversiones que los dossiers Epstein han demostrado ser endémicas entre algunas élites occidentales.

¿Cómo hablar de "valores" en este contexto?

En Davos, Mark Carney aclaró que el "orden de las reglas" no era más que una fachada ostentosa, al estilo Potemkin, que todos sabían que era falsa, pero que de todos modos se mantenía. ¿Por qué? Simplemente porque el engaño era útil. La "urgencia" era la necesidad de ocultar el colapso del sistema en un nihilismo radical y anti-valores. Esconder la realidad de que los círculos de la élite – alrededor de Epstein – operaban más allá de los límites morales, legales o humanos, para decidir entre paz y guerra, basándose en sus mezquinos apetitos.

Las élites habían entendido que una vez que la total amoralidad de los gobernantes fuera conocida por los hoi polloi [la plebe], Occidente habría perdido la arquitectura de las historias morales que anclan precisamente una vida ordenada. Si el establishment es conocido por rehuir la moralidad, ¿por qué alguien más debería comportarse de manera diferente? El cinismo se difundiría en cascada. ¿Qué mantendría entonces unida a una nación?

Beh, muy probablemente solo el totalitarismo.

La "caída" posmoderna en el nihilismo se ha estrellado finalmente en su inevitable "callejón sin salida" (como previó Nietzsche en 1888). El paradigma "Iluminista" se ha transformado finalmente en su opuesto: un mundo sin valores, significado o propósito (más allá del ávido enriquecimiento personal). Esto implica también el fin del concepto mismo de Verdad que estaba en el centro de la civilización occidental, desde Platón.

El colapso subraya también los fracasos de la razón mecánica occidental: "Este tipo de razonamiento a priori, en círculo cerrado, ha tenido un efecto mucho mayor en la cultura occidental de lo que podríamos imaginar..." Ha llevado a la imposición de reglas que se consideran incontrovertibles, no porque hayan sido reveladas, sino porque han sido científicamente probadas, y por lo tanto no hay recurso contra ellas”, observa Aurelien.

Este modo de pensar mecanicista ha tenido un papel importante en el tercer nivel de la "ruptura de Davos" (después del declive intelectual y el colapso de la confianza en el liderazgo). El pensamiento mecanicista, basado en una visión del mundo pseudocientífica y determinista, ha llevado a contradicciones económicas que han impedido a los economistas occidentales ver lo que tenían bajo la nariz: un sistema económico hiperfinanciarizado, enteramente al servicio de los oligarcas y de los que están en el negocio.

Ningún fracaso de nuestros modelos económicos, por grave que sea, “ha debilitado el férreo control de los economistas matemáticos sobre las políticas de los gobiernos.” El problema es que la ciencia, en esa modalidad binaria causa-efecto, no ha logrado hacer frente ni al caos ni a la complejidad de la vida” (Aurelien). Otras teorías – diferentes de la física newtoniana – como la teoría cuántica o la del caos han sido en gran parte excluidas de nuestra forma de pensar.

El significado de "Davos" (seguido de las revelaciones sobre Epstein) es que el Humpty Dumpty de la confianza ha caído del muro y ya no puede ser reconstruido.

Lo que es igualmente evidente es que los círculos de Epstein no estaban compuestos solo por individuos perversos; "Lo que se ha descubierto indica prácticas sistemáticas, organizadas y ritualizadas". Y esto lo cambia todo, como observa el comentarista Lucas Leiroz:

"Redes de este tipo existen solo cuando están respaldadas por una profunda protección institucional." No existe pedofilia ritual, ni trata de seres humanos a escala transnacional, ni producción sistemática de material extremo, sin cobertura política, policial, judicial y mediática. Esta es la lógica del poder”.

Epstein emerge de la miríada de correos electrónicos como un pedófilo y ciertamente un inmoral, pero también como un personaje extremadamente inteligente y un serio protagonista geopolítico, cuyas intuiciones políticas eran apreciadas por personajes de alto nivel en todo el mundo. Era un maestro de la geopolítica, como lo describió Michael Wolff (ya en 2018, así como en una correspondencia por correo electrónico publicada recientemente) también en la guerra entre el poder judío y los gentiles.

Esto sugiere que Epstein era menos un instrumento de los Servicios Secretos, y más bien un "igual" para ellos. No es de extrañar que los líderes buscaran su compañía (y también por razones gravemente inmorales, que no podemos ignorar). Y está claro que el Estado Profundo (monopartidista) maniobraba a través de él. Y al final, Epstein sabía demasiado.

David Rothkopf, ex asesor de asuntos políticos del partido demócrata, reflexiona sobre lo que Epstein significa para América:

"[Los jóvenes estadounidenses] se dan cuenta de que sus instituciones los están abandonando y que tendrán que [salvarse]... hay decenas de miles de personas en Minneapolis que dicen que ya no se trata de cuestiones constitucionales, o del estado de derecho o de la democracia – lo cual puede parecer una buena idea – pero es algo lejano para la persona promedio sentada en la mesa de la cocina".

"La gente dice que la Corte Suprema no nos protegerá;" el Congreso no nos protegerá; el Presidente es el enemigo; está desplegando su ejército en nuestras ciudades. Las únicas personas que pueden protegernos somos nosotros mismos”.

"Son 'los milmillonarios estúpidos'" [referencia al viejo aforismo: 'Es la economía, estúpido'] Rothkopf explica:

“El punto que estoy tratando de subrayar es que si no se dan cuenta de que la igualdad y la impunidad de las élites son cuestiones centrales para todos, que la gente piensa que el sistema está amañado y no funciona para ellos… no creen más que el sueño americano sea real y que el control del país ha sido robado por un puñado de superricos, que no pagan impuestos y se vuelven cada vez más ricos, mientras el resto de nosotros se queda cada vez más atrás, [entonces no pueden entender la desesperación actual entre los menores de 35 años]”.

Rothkopf sostiene que el episodio de Davos/Epstein marca la fractura entre el pueblo y las capas dominantes.

"Las sociedades occidentales se encuentran ahora ante un dilema que no puede ser resuelto a través de elecciones, comisiones parlamentarias o discursos." ¿Cómo se puede seguir aceptando la autoridad de instituciones que han protegido este nivel de horror? ¿Cómo se puede mantener el respeto por las leyes aplicadas selectivamente por personas que viven por encima de ellas?”, afirma Leiroz.

La pérdida de respeto, sin embargo, no resuelve el problema. Ningún partido político convencional tiene una respuesta al fracaso de la economía "de mesa": la falta de empleos razonablemente bien remunerados, el acceso a los servicios de salud, la educación y la vivienda costosa.

Ningún partido tradicional puede proporcionar una respuesta creíble a estas problemáticas existenciales porque, durante décadas, la economía ha sido exactamente "amañada", es decir, estructuralmente reorientada hacia una economía financiarizada basada en la deuda, en detrimento de la economía real.

Esto requeriría que la actual estructura de mercado liberal anglosajona fuera completamente desmantelada y reemplazada por otra. Pero se necesitaría una década de reformas, y los oligarcas se opondrían abiertamente.

Lo ideal sería que emergieran nuevos partidos políticos. En Europa, sin embargo, los "puentes" que potencialmente podrían ayudarnos a salir de nuestras profundas contradicciones estructurales han sido deliberadamente destruidos en nombre del cordón sanitario diseñado para impedir la aparición de cualquier pensamiento político no "centrista".

Si la protesta no tiene ningún efecto en cambiar el status quo y las elecciones siguen siendo entre los partidos Tweedle Dee y Dum del orden existente, los jóvenes concluirán que "nadie vendrá a salvarnos" y podrían concluir, en su desesperación, que el futuro solo puede ser decidido en las calles." 

(Alastair Crooke, blog, 05/02/26, traducción Quillbot, enlaces en el original)