Mostrando entradas con la etiqueta b. Partidos politicos: Vox. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta b. Partidos politicos: Vox. Mostrar todas las entradas

2.9.26

"No está hecho aún, Sánchez está subiendo en las encuestas"... las encuestas internas que Vox ha realizado a mediados del mes de agosto señalan que “el PSOE está subiendo a costa de Sumar, pero sube. Los socialistas tienen un suelo hipersólido”. Vox se mantiene en un 17%... "Lo que importa es que no bajemos 3 puntos. Si caemos al 14 o 15%, Sánchez podrá repetir gobierno”... el hecho de que, en el bloque progresista, el PSOE se haya comido a Sumar es una señal de que la campaña del miedo está haciendo efecto. Ante la posibilidad cada vez más real de que gobiernen las derechas, el votante de izquierdas se está refugiando en la opción que parece más sólida, la de Sánchez. Con una derivada: “Si esa campaña continúa funcionando, puede movilizar a ese millón de votantes de izquierda que está ahora mismo en la abstención”... El voto que decide las elecciones es el de millones de personas despolitizadas "y esas irán a votar cuando Sánchez diga" (Esteban Hernández)

 "Vox y las consecuencias de Ceuta: "No está hecho aún, Sánchez está subiendo en las encuestas"

Los acontecimientos de Ceuta han sido tan provechosos políticamente para Vox como negativos para Pedro Sánchez. Han contribuido a poner sobre la mesa un marco, claro y definido, en el que los de Abascal llevan años trabajando.

En cuanto a los socialistas, viven un momento de debilidad que quedó expresado con nitidez en la entrevista de ayer a Sánchez en la Ser: prefirió aparecer como el líder del progresismo internacional antes que como el presidente del Gobierno español.

En esta crisis, al gobierno se le ha exigido que proteja las fronteras, que defienda al país de las agresiones externas y que provea de seguridad a los ciudadanos españoles, en especial a los ceutíes. En su intervención, Sánchez disculpó a Marruecos, insistió en que se deben respetar los trámites para la devolución, en su caso, de los inmigrantes que se han asentado en Ceuta, y se amparó en las normas internacionales que señalan como prioridad el interés del menor. Ninguno de estos argumentos responde a demandas principales de los votantes, y en muchos puntos las contradice. Sánchez, que acabó la temporada pidiendo tiempo, a la espera de que las vacaciones derivaran la atención de los españoles hacia asuntos no políticos, ha tenido un mal mes de agosto. El desgaste que está sufriendo es notable, que se suma al que había sufrido. La reelección queda, 31 días después, bastante más lejos.

Las encuestas internas que Vox ha realizado en agosto señalan que "el PSOE sube. A costa de Sumar, pero sube"

O quizá no. “Esa es la percepción generalizada del votante politizado”, aseguran en Vox, pero la realidad es otra. Las encuestas internas que Vox ha realizado a mediados del mes de agosto señalan que “el PSOE está subiendo. A costa de Sumar, pero sube. Los socialistas tienen un suelo hipersólido”. Vox se mantiene en el nivel esperado. Sus números les otorgan un 17%. “Hay encuestas de fuera que nos conceden un 19%”, señalan desde Bambú, “pero es irrelevante. Lo que importa es que no bajemos 3 puntos. Si caemos al 14 o 15%, Sánchez podrá repetir gobierno”. Se refieren a que, dadas las peculiaridades del sistema electoral español, un descenso en el porcentaje del tercer partido, llevaría a un reparto de escaños diferente en cada provincia, del que los socialistas podrían obtener mucho rédito: “La diferencia entre que gobierne la derecha o que siga Sánchez está en esos tres puntos que aporta Vox. Hay ya mucha euforia, pero esto no está hecho, ni mucho menos”.

Las preguntas que deben contestarse

Según Bambú, el hecho de que, en el bloque progresista, el PSOE se haya comido a Sumar es una señal de que la campaña del miedo está haciendo efecto. Ante la posibilidad cada vez más real de que gobiernen las derechas, el votante de izquierdas se está refugiando en la opción que parece más sólida, la de Sánchez. Con una derivada: “Si esa campaña continúa funcionando, puede movilizar a ese millón de votantes de izquierda que está ahora mismo en la abstención”.

El voto que decide las elecciones es el de millones de personas despolitizadas "y esas irán a votar cuando Sánchez diga"

Insisten en que el voto politizado puede estar decidido, pero el que dictamina los resultados electorales es el de millones de personas despolitizadas, “y esas irán a votar en la fecha que Sánchez diga”. Bambú, además de recordar la importancia del voto CERA, entiende que la potestad de fijar el momento de las elecciones le permite elegir cuáles serán las preguntas que se contestarán con las urnas. Lo que hoy parece crucial quizá sea sustituido en poco tiempo por otros asuntos.

La única bala del progresismo internacional

Resulta innegable, sin embargo, que la invasión de Ceuta ha contribuido a fijar la actualidad política en un marco favorable a Vox, el relacionado con el sentimiento nacional y con la inmigración. Si antes del verano estaba calando en votantes habituales del PSOE la prioridad nacional, con más razón tras lo de Ceuta. En el plano internacional, los países de la UE desautorizaron la política migratoria de Sánchez. Francia adoptó una actitud conciliadora, pero Le Pen emerge en el horizonte y el clima social está alejándose de cualquier posición favorable a la continuidad de las políticas migratorias actuales. Parece un asunto en el que, con independencia de quién obtenga réditos electorales, el humor de los ciudadanos europeos ha girado significativamente hacia las políticas de derechas. Sin embargo, este declive de las izquierdas, aseguran desde Vox, hará más peligroso a Sánchez en las próximas elecciones: “La progresía internacional solo tiene una bala para mover el eje político del sur de Europa y esa es Pedro Sánchez. Dispondrá de mucho apoyo”.

Vox está satisfecho de la respuesta de las autonomías en las que cogobierna respecto del intento de Sánchez de repartir los menores por la península. Entiende que se ha acordado lo firmado, incluso en Andalucía (“donde se ha respetado la letra del pacto, aunque quizá no el espíritu”), y celebran que en la entrevista de ayer Sánchez no aludiera a ese reparto, sino que afirmase que los menores se quedarían en Ceuta: “Los consejeros autonómicos de Vox han hecho un notable trabajo jurídico. Hay que leer las cartas que han enviado al Gobierno para entender cómo, si persiste en el reparto, Sánchez estará incumpliendo la ley”.

Vox celebró ayer en San Lorenzo de El Escorial la reunión de su Comité Ejecutivo Nacional. A su finalización, Santiago Abascal declaró ante los medios que ha propuesto al Partido Popular la activación del artículo 102 de la Constitución Española, de forma que se pueda iniciar una causa por traición contra Sánchez ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo. Facilita esa posibilidad, aseguran desde Bambú, que el voto sea secreto. “Se trata de analizar las pruebas, de saber qué conocía y qué no conocía el presidente, y que todo eso sea investigado por el Supremo”. Más allá de que esta opción se lleve a efecto, que es improbable, dada la recepción que ha tenido en el Partido Popular, se trata de continuar avanzando en un marco político que, desde el verano, beneficia aún más a Vox."

(Esteban Hernández , El Confidencial, 01/09/26)   

4.7.26

El ciclo electoral ha acabado con una derrota del PP... El ciclo se tejió desde Génova con la intención de aprovechar la debilidad socialista... unos malos resultados del PSOE en las autonomías no solo reforzarían al PP, sino que contribuirían a que los cuadros socialistas manifestasen su malestar... con riesgos, que en Génova se entendieron asumibles, de que Vox mejorase sus resultados y se convirtiera en una fuerza indispensable... Vox se había planteado el ciclo electoral como una lucha para hacer comprender, no ya que el PP tenía que contar con ellos en las autonomías, sino que eran imprescindibles para gobernar España. Génova debía ir olvidándose de combatirlos... tras las andaluzas, el cambio quedó asentado... Andalucía dejaría de ser un bastión del PP contra Vox... Vox había doblado el brazo al PP. Cuando Feijóo insinuó en Cataluña que un entendimiento con Puigdemont sería posible, desde Bambú no salieron a atacarlo. Era más el momento de la clemencia que el de la confrontación. Aznar afirmó rápido que el gobierno sería nacional... pero Díaz Ayuso necesita una campaña agresiva contra Vox, de confrontación evidente, que deje claro quién representa a las derechas en Madrid. Esa línea encaja mal con la etapa de amistad competidora entre ambas fuerzas... Queda la pieza más importante, la decisiva, el centro de España, el espacio que representa también el centro de las derechas (Esteban Hernández)

La verdadera derrota del PP a manos de Vox (y qué viene ahora)

El ciclo electoral ha acabado con una derrota del PP. Pero no tanto por el hecho de que se hayan concedido cesiones a Vox, o porque los de Abascal estén representados en los gobiernos, sino porque Bambú ha logrado el objetivo que se había fijado desde que se anunciaron varias elecciones autonómicas consecutivas.

El ciclo se tejió desde Génova con la intención de aprovechar la debilidad socialista, que percibían muy evidente. Era el momento de presionar más a Sánchez, y unos malos resultados del PSOE en las autonomías no solo reforzarían al PP, sino que contribuirían a que los cuadros socialistas manifestasen su malestar por los perjuicios electorales que el presidente estaba causando en sus territorios. Era una operación con riesgos, que en Génova se entendieron asumibles. No estribaban tanto en que los progresistas se recuperasen en las urnas, sino en que Vox mejorase sus resultados y que se convirtiera en una fuerza indispensable para gobernar. Había muchas probabilidades de que así ocurriera, pero se consideró que, o no sucedería, o que el premio compensaba el atrevimiento.

El momento de mayor tensión estuvo en Extremadura. Guardiola había manifestado repetidamente que no quería gobernar con Vox y no fue complaciente con ellos durante la campaña. Alguien había dicho a la presidenta extremeña que la mayoría absoluta estaba al alcance de la mano. Si se lograba, se conseguirían dos objetivos a la vez: debilitar a un PSOE en horas bajas y arrinconar a Vox.

Vox lo había apostado todo al gobierno conjunto de España y el ciclo electoral tenía que demostrar su determinación

Las elecciones fueron favorables al PP solo en un aspecto y los de Abascal no soltaron la presa. En las semanas de negociación circularon varias versiones acerca de los propósitos de Vox y se hizo especial hincapié en que lo lógico es que se quedaran fuera del gobierno: así aprovecharían el descontento social y jugarían solos por el ala derecha. Una posición antisistema sin presencia institucional les dejaba las manos libres. Sin embargo, en Bambú habían decidido tiempo atrás que estarían en los gobiernos si los resultados electorales lo permitían. Esta posición fue mal comprendida, quizá porque faltaba visión de conjunto: Vox había planteado el ciclo electoral como una lucha para hacer comprender, por la vía de los hechos, no ya que el PP tenía que contar con ellos en las autonomías, sino que eran imprescindibles para gobernar España. Génova debía ir olvidándose de combatirlos y de sus tentaciones de alcanzar el número suficiente de diputados para gobernar España en solitario, en compañía del PNV o con el respaldo para la investidura de un PSOE derrotado. Vox lo había apostado todo al gobierno conjunto de España, y el ciclo electoral tenía que demostrar su determinación para conseguirlo.

El principio de la pelea

Desde la noche electoral en Extremadura existieron pocas opciones para que los populares escapasen del abrazo de Vox. Ellos querían estar en el gobierno, el PP lo necesitaba, no cabía otra opción. Repetir las elecciones podría ser todavía peor para los populares. Extremadura era la primera pieza del ciclo electoral, y lo que allí se acordase marcaría la pauta. Los acuerdos con Azcón o con Mañueco eran más fáciles de alcanzar, porque ambos partidos ya habían gobernado juntos, de modo que si Extremadura caía, lo demás vendría por sí mismo.

Si las negociaciones se rompían, no sería por Vox, sino por las dificultades de los populares para entenderse entre sí

Hubo mucha tensión durante las negociaciones con Guardiola, pero el riesgo de ruptura no provino, y así lo expresaban en Vox, de la falta de entendimiento, sino de las luchas de poder en el seno del PP. Era improbable que el acuerdo saltase por los aires, pero si ocurría no iba a ser por voluntad de Vox ni por exigencias inasumibles, sino por las dificultades de los populares a la hora de entenderse entre sí. Finalmente, el pacto de gobierno se acabó suscribiendo, y a partir de ahí todo lo demás iba a ser su continuación.

Una vez que se cerró Extremadura, en Castilla y León y Aragón los acuerdos fueron más sencillos. Los resultados de las elecciones aunaron voluntades. Las dificultades de las negociaciones estuvieron causadas por posiciones lógicamente distintas, o por la habilidad de algunos barones, como Azcón, a la hora de negociar, pero no tanto por las interferencias externas.

La pieza andaluza

Faltaba, no obstante, la pieza final, la de mayor tamaño y la más influyente, Andalucía. Los problemas allí eran de otra índole, porque Juanma Moreno venía de la mayoría absoluta y se veía con opciones reales de repetirla y porque, de resistir a Vox, la tesis de que los de Abascal no eran imprescindibles para gobernar regresaría. La competición tenía algo curioso: en el fondo, un líder del PP nacional como Moreno Bonilla convenía a Vox, porque atraería a los votantes de centro derecha y les dejaría la banda derecha libre para que corrieran por ella. En Bambú pensaban que esa era la fórmula idónea, porque la suma de ambos garantizaría la victoria sobre los progresistas, pero en Génova no estaban de acuerdo con ese planteamiento. Sin embargo, Juanma Moreno como líder andaluz era otra cosa, porque había conseguido captar una parte importante de antiguos votantes socialistas y su actitud moderada gustaba a los electores, lo que cerraba puertas a un Vox al que se describía como excesivo. Lo que le venía bien a nivel nacional le perjudicaba en Andalucía.

Antes de las andaluzas, la relación se había transformado pero, tras ellas, el cambio quedó asentado

La campaña arrancó con un PP crecido, y se desarrolló mal para los intereses populares. Además de algún error de Moreno, hicieron un mal movimiento con Adelante Andalucía, una formación a la que decidieron dar más cariño que a IU. Entre el auge de los de José Ignacio García y un Vox que mejoró ligeramente sus resultados, la mayoría absoluta cayó. Eran solo dos diputados, pero resultaban suficientes. El acuerdo PP-Vox volvería a tener lugar, ambos lo sabían, y Andalucía dejaría de ser un bastión del PP contra Vox.

Antes de las elecciones andaluzas, la relación entre Génova y Bambú se había transformado, pero tras ellas el cambio quedó ratificado. Llegó el armisticio, Feijóo reconoció en público que se apoyaría en Vox para gobernar España si las elecciones así lo dictaban y se abrieron nuevas formas de colaboración. Las hostilidades se rebajaron significativamente. Vox había doblado el brazo al PP. Cuando Feijóo insinuó en Cataluña que un entendimiento con Puigdemont sería posible, desde Bambú no salieron a atacarlo. Era más el momento de la clemencia que el de la confrontación. Aznar afirmó rápido que el gobierno sería nacional.

El nuevo escenario: los dos cambios

Se ha inaugurado una nueva etapa, que cuenta con dos puntos de fricción. Dado que el PP ha aceptado que gobernará con Vox si es necesario, la manera de competir tiene que ser otra; no cabe la confrontación directa. El camino más rápido es el de acoger las propuestas que ponen sobre la mesa los de Abascal y, cuando sea posible, encabezarlas. Vox afirmó en el Congreso que Sánchez pretendía manipular las elecciones con la ley de nietos, algo que llevaba meses señalando, aunque no lo anunciara en público de manera tan expresa como hizo Abascal el miércoles de la semana pasada. La afirmación pasó relativamente desapercibida hasta que días después el PP, con Feijóo a la cabeza, decidió dar la batalla con ese asunto. Díaz Ayuso lo retomó con mayor ímpetu aún. Alguna declaración del PP, a través de Semper, trató de rebajar la gravedad de las afirmaciones, pero el partido insistió en utilizar esa bandera. El viernes, Feijóo insistió en Valencia en la “ingeniería social” de Sánchez para añadir millones de nuevos españoles con derecho a voto. Génova tiene que demostrar que el liderazgo de la derecha continúa en sus manos, y arrinconar a Vox mediante la asunción de algunas de sus propuestas es un modo de hacerlo. Habrá nuevos términos en la competición electoral entre PP y Vox, antes mediante oposición, ahora mediante una absorción controlada. Arraigo como sinónimo de prioridad nacional. Se puede decir de otra manera: si en el inicio del ciclo autonómico la prioridad era acabar con Sánchez, ahora se percibe a las izquierdas lo suficientemente dañadas como para que no sean un peligro electoral, y toca concentrarse en que Vox no crezca, o al menos que no lo haga de manera significativa.

El ciclo electoral autonómico no ha terminado. Queda la pieza más decisiva, el centro de España

El segundo punto de fricción es territorial y se centra en la capital. Para Sánchez es muy difícil gobernar teniendo al Madrid D.F. en contra, pero también es complicado para Feijóo controlar el partido si Madrid no está de su lado. Y aunque los populares insisten en que las piezas están alineadas y que no hay contradicción entre Díaz Ayuso y Núñez Feijóo, lo cierto es que hay intereses diferentes. La batalla por la mayoría absoluta en Madrid, sin ir más lejos, marca distancias. En la Puerta del Sol consideran que ni Óscar López ni Más Madrid pueden sumar el caudal electoral preciso para perturbar el dominio de Ayuso en la Comunidad. Vox sí puede conseguirlo, lo cual incluye cierta novedad, ya que hasta ahora era una fuerza arrinconada. No solo por la composición sociológica de la sociedad madrileña, sino porque la hostilidad hacia Sánchez había sido liderada muy mayoritariamente por la presidenta de la Comunidad. Pero ahora estamos en otro contexto, el de la prioridad nacional. Vox posee un elemento ideológico diferencial que puede tener recorrido en grandes ciudades que han visto cómo ha aumentado significativamente el número de inmigrantes, de los que carecen de recursos y de los que gozan de gran cantidad de ellos. El Madrid de todos los acentos se enfrentará al Madrid de acento nacional. Y ahí puede aparecer un roto. Díaz Ayuso necesita una campaña agresiva contra Vox, de confrontación evidente, que deje claro quién representa a las derechas en Madrid. Esa línea encaja mal con la etapa de amistad competidora entre ambas fuerzas.

La pelea por la comunidad será importante. Tanto Juanma Moreno como Díaz Ayuso podían exhibir un elemento diferencial respecto de la dirección nacional: su capacidad para arrinconar a Vox y para eliminar su influencia. Caído Moreno, solo queda Ayuso. Dicho de otra manera, el ciclo electoral autonómico no ha terminado. Queda la pieza más importante, la decisiva, el centro de España, el espacio que representa también el centro de las derechas."

(Esteban Hernández, El Confidencial, 04/07/26)  

1.6.26

POLITICO: AfD y Vox se reúnen con el exjefe de la Patrulla Fronteriza de EE. UU. y un líder nacionalista blanco en una "cumbre de remigración". Gregory Bovino y Jared Taylor viajaron para apoyar a activistas que en su momento fueron considerados demasiado radicales incluso por los partidos de extrema derecha europeos... «Si el modelo y el método de la Patrulla Fronteriza de EE. UU. sirven de inspiración, entonces fantástico», añadió el exjefe de la Patrulla Fronteriza, Gregory Bovino, destituido de su cargo después de que agentes bajo su mando asesinaran a una enfermera de 37 años en Minneapolis... Los diputados de Vox, Rocío de Meer y Carlos Quero, figuraron en la lista de oradores de la cumbre... ¡Quién verá a los ancianos españoles luchando contra la 'migra' de PP/Vox, para que no les secuestren a sus cuidadoras, en los paseos de media mañana!

"Activistas de extrema derecha europeos que abogan por la deportación masiva de inmigrantes y sus descendientes están recibiendo un impulso gracias a que la administración Trump ha adoptado su lema clave: la remigración.

Unos 500 activistas e influyentes se reunieron el sábado al sur de Oporto para debatir sobre este concepto, antes marginal y solo mencionado en susurros en círculos de extrema derecha. El exjefe de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, Gregory Bovino, y el nacionalista blanco estadounidense Jared Taylor fueron invitados VIP en este evento, que contó con estrictas medidas de seguridad y al que también asistieron representantes electos de los partidos Vox (España) y Alternativa para Alemania (AfD).

Otros partidos de extrema derecha europeos importantes, sobre todo la Agrupación Nacional francesa, han evitado el término o rechazado la política por considerarla demasiado extrema, ya que discrimina a los migrantes por su etnia o religión. Sin embargo, el uso del término por parte del presidente estadounidense Donald Trump y la promesa del Departamento de Estado de crear una oficina para la remigración han dado un nuevo impulso a los defensores de esta política en Europa.

“Cuando el presidente de una gran potencia reconoce la palabra… ya no se puede decir que sea marginal”, declaró Jean-Yves Le Gallou, ex eurodiputado de la ultraderecha francesa bajo el mandato de Jean-Marie Le Pen, en la cumbre del sábado.

La reunión tuvo lugar en la ciudad costera de Figueira da Foz, a 135 kilómetros al sur de Oporto, y contó con la presencia de activistas de toda Europa, Estados Unidos y Canadá.

“Me complace mucho venir y aportar mi experiencia a los europeos” para abordar el problema de los “inmigrantes ilegales que destruyen la cultura europea”, afirmó Bovino en una rueda de prensa improvisada a la entrada.

En una entrevista concedida a un sitio web de ultraderecha antes de la cumbre, Bovino —quien no llevaba su polémico abrigo— citó al general Erwin Rommel, líder de la Alemania nazi, como una figura inspiradora y ofreció su ayuda para acabar con lo que describió como un “horror creciente”, haciéndose eco de los términos racistas utilizados por los extremistas de ultraderecha para referirse a los inmigrantes.

«Si el modelo y el método de la Patrulla Fronteriza de EE. UU. sirven de inspiración, entonces fantástico», añadió el exjefe de la Patrulla Fronteriza, destituido de su cargo después de que agentes bajo su mando asesinaran a una enfermera de 37 años en Minneapolis.

El momento de Sellner

La cumbre de Oporto fue coorganizada por el activista austriaco de extrema derecha Martin Sellner, quien saltó a la fama en 2024 tras celebrar una reunión secreta en Potsdam, Alemania, donde debatió el concepto de remigración con políticos de la AfD. La noticia de la reunión de Potsdam provocó protestas masivas en Alemania en aquel momento, y muchos señalaron paralelismos con los primeros planes para la deportación masiva de judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

Dos años después, un Sellner seguro de sí mismo se puso a disposición de los periodistas para entrevistas en la cumbre sobre remigración, profundizando en conceptos que, según él, ahora se están popularizando.

“Tenemos una relación muy neurótica con nuestra propia etnia, con nuestra propia identidad etnocultural, y creo que debemos superarla”, declaró Sellner a los periodistas en la cumbre, haciendo un llamamiento a los europeos para que superen su “complejo de culpa” y su “autodesprecio” derivados del “consenso de posguerra”.

Al menos tres políticos de AfD asistieron al evento, entre ellos Kay Gottschalk, miembro del Bundestag y uno de los cofundadores del partido. Gottschalk afirmó que estaba allí “para escuchar” como “un visitante”. Lena Kotré, miembro de AfD y representante en la legislatura estatal de Brandeburgo, intervino en el escenario. Sven Tritschler, miembro del Parlamento de Renania del Norte-Westfalia, también estuvo presente.

Los diputados de Vox, Rocío de Meer y Carlos Quero, figuraron en la lista de oradores de la cumbre. El activista Sammy Woodhouse, simpatizante del partido de derecha británico Restore Britain, también estuvo entre los ponentes.

Surgieron tensiones cuando a los reporteros acreditados para cubrir el evento no se les permitió el acceso y se les confinó al estacionamiento. En un momento dado, un dron sobrevoló al grupo de prensa realizando repetidos movimientos agresivos hacia una periodista.

Haciendo cola para hacerse selfies

Por el contrario, varios influencers de derecha equipados con tecnología de punta fueron recibidos con los brazos abiertos, y los canales de redes sociales de la cumbre registraron un interés "enorme", en parte gracias a la presencia de Bovino.

Entre los oradores se encontraban Dries Van Langenhove, exdiputado belga con dos condenas por incitación al odio, y la activista neerlandesa de extrema derecha Eva Vlaardingerbroek, promotora de la llamada teoría de la gran sustitución, según la cual las élites políticas y de la sociedad en general conspiran para traer un gran número de inmigrantes no blancos y reemplazar a la población blanca. Esta teoría se mencionó en el material promocional del evento.

Los asistentes también hicieron fila para tomarse selfies con Taylor, la nacionalista blanca estadounidense que es una destacada promotora de la ideología racista. 

“Estados Unidos «Influye más en Europa que al revés», dijo Taylor a la salida del evento. «Pero entre los disidentes e identitarios, al menos, hay mucho interés en Europa».

Los organizadores y ponentes con los que POLITICO habló en el evento negaron las acusaciones de racismo que pesan sobre el movimiento.

«No me considero una persona que odie», dijo el activista canadiense Daniel Tyrie, quien participó en uno de los paneles. «No ando por ahí escupiendo a la gente de color solo porque está en mi país».


«Simplemente creo que no pertenecen aquí»." 

(Marion Solletty  , POLITICO, 31/05/26, traducción google)  

10.5.26

Vox presenta la «prioridad nacional» como criterio de reparto cuando no hay suficiente para todos... Frente al discurso del «no hay recursos para todos», la izquierda no puede caer en la trampa de responder que todos tienen los mismos derechos a la hora de repartir lo escaso. Debe mostrar que esa escasez es artificialmente provocada generando una deliberada falta de financiación de aquello que se necesita... Cuando una persona no tiene vivienda, empleo digno o cita con el médico y le ofrecen ser la primera a la hora de acceder, es inútil decirle que sea ejemplar y no piense egoístamente, ni sea racista... Es un error discutir quién accede antes a lo escaso. Hay que mostrar por qué lo escaso sigue siéndolo en sociedades cada vez más ricas.... Hay recursos de sobra para que todos los seres humanos vivamos con suficiencia y dignidad. Lo que no hay es voluntad política de distribuirlos, y eso no es una desgracia colectiva que nos obligue a poner a unas personas por delante de otras, como propone la derecha, sino una elección de clase. La izquierda debería decirlo con esa claridad... Hay que señalar por qué la escasez de vivienda, de plazas sanitarias o de empleos dignos es el resultado deliberado de décadas de decisiones políticas concretas. De presión fiscal insuficiente sobre las rentas más altas y el capital; de transferencias masivas de riqueza hacia arriba, consentidas o promovidas por los mismos que hoy proponen racionar lo que queda... No es un problema de origen moral (aunque también tenga esa connotación), sino de sistema económico... Estos serían los argumentos que la derecha no puede rebatir (Juan Torres López)

"La izquierda que responde con argumentos morales a un problema material está situando a la extrema derecha en el terreno del sentido común

La derecha española no ha tardado mucho en hacerse con uno de los grandes lemas del extremismo mundial, la «prioridad nacional» como criterio de reparto cuando no hay suficiente para todos

El francés Jean-Marie Le Pen utilizó el mismo término (préférence nationale) en los años ochenta del siglo pasado. La ultraderecha alemana popularizó el Deutschland zuerst (Alemania primero), lo mismo que dice Trump en Estados Unidos (America First).

Ahora lo utiliza Vox para indicar lo mismo: los recursos son limitados e insuficientes y alguien debe ir primero a la hora de disfrutarlos.

Al presentarlo así, la derecha no sólo propone sólo una medida, impone un marco: el de la escasez inevitable y la competencia entre iguales. Un terreno de juego en el que siempre lleva las de ganar, puesto que deja a un lado el problema de por qué hay escasez para poner en primer plano un aspecto moral o emocional: quién debe estar primero en la fila, quién tiene derecho prioritario de acceso a lo que está racionado.

Lo sorprendente no es que la derecha ponga esa trampa, sino que la izquierda caiga en ella y pique el anzuelo, como está ocurriendo en España.

Desde que Vox comenzó a hablar de prioridad nacional, la respuesta de los dirigentes de los diferentes partidos de izquierdas, e incluso de periodistas progresistas líderes de opinión ha sido mayoritariamente la misma.

El presidente Sánchez dijo en el Parlamento que esa propuesta «no es sino racismo, xenofobia, segregación, confrontación». Prácticamente repitió lo mismo la ministra Mónica García: Lo que hay detrás de la “prioridad nacional” del PP y VOX no es otra cosa que el mismo racismo, la misma xenofobia y la misma exclusión sanitaria que atenta contra los mismos derechos humanos que desprecian».

Y en la misma dirección se han pronunciado la dirigente de Podemos, Ione Belarra, («Es una proclama abiertamente racista»), el lider independentista Gabriel Rufián, o periodistas como Julia Otero (“¿Por qué lo llamamos prioridad nacional cuando en realidad es racismo?”) o Ignacio Escolar («El racismo de la prioridad nacional»).

Otros dirigentes, como Rodríguez Zapatero, han respondido al criterio de reparto que propone Vox como algo «ignominioso» por establecer «preferencia, superioridad, discriminación» y ser, además, anticonstitucional. En el debate electoral reciente, Montero (PSOE) recriminó al candidato de Vox porque su propuesta «criminaliza a los niños», Maíllo (Por Andalucía) reclamó empatía a quienes la defienden y García (Adelante Andalucía) le reprochó que implica mirar «a nuestros vecinos como culpables».

La respuesta generalizada de la izquierda responde a un patrón reiterado en las últimas décadas: responder con argumentos y juicios morales al problema material de reparto que plantea la derecha.

De ese modo, la izquierda fracasa necesariamente porque, ante la falta de vivienda, de servicios de salud, de plazas educativas, o de trabajos que permitan vivir dignamente, la gente corriente no piensa con categorías morales, principios éticos o reglas constitucionales.

Vox establece un hecho (no hay recursos) y la izquierda responde con un criterio moral de acceso. Un criterio sin duda loable, pero una respuesta equivocada.

La persona que carece de recursos no se pregunta si la prioridad nacional es constitucional, si encaja con el derecho europeo, si es o no discriminatoria, éticamente aceptable o moralmente inclusiva. Se plantea si con ella conseguirá más fácilmente una vivienda, bajará la lista de espera, o tendrá más oportunidades de empleo y más ayudas. Y lo que entonces le dice la izquierda es que, pensado así, es racista.

Al responder como lo está haciendo la izquierda, está aceptando el marco-trampa que le plantea la derecha (hay una lucha por los recursos limitados) y sólo se diferencia de ella donde va a perder, en el criterio de reparto. La derecha dirá que los españoles primero, y la izquierda que todos merecen disfrutarlos, pero ambas coinciden en lo fundamental, quedando entonces encerradas en un mismo marco mental: “No hay suficiente para todos”.

La derecha le señala un terreno de debate, el del mayor o menor derecho de cada persona, y la izquierda cae en la trampa al no salirse de él. Se subordina al relato (tramposo, por falso) de la derecha.

Las izquierdas lograron defender con éxito los intereses más amplios de los pueblos cuando impedían que se fragmentaran entre sí por razones de sexo, nación, etnia o religión, manteniendo a las élites fuera de foco.

Frente al discurso del «no hay recursos para todos», la izquierda no puede caer en la trampa de responder que todos tienen los mismos derechos a la hora de repartir lo escaso. Debe mostrar que esa escasez es artificialmente provocada generando una deliberada falta de financiación de aquello que se necesita.

Si no lo hace, como viene ocurriendo, está perdida porque, nos guste o no, la moral universalista moviliza menos que la promesa de protección preferente a quienes, sobre todo entre las clases precarizadas, se encuentran en situación de ansiedad y carencia material.

Cuando una persona no tiene vivienda, empleo digno o cita con el médico y le ofrecen ser la primera a la hora de acceder, es inútil decirle que sea ejemplar y no piense egoístamente, ni sea racista.

Cuesta decirlo, pero lo cierto es que la izquierda que responde con argumentos morales a un problema material está situando a la extrema derecha en el terreno del sentido común. Deja a Vox el papel de padre o madre de familia que organiza el reparto de lo escaso mientras que presenta a la sociedad como la guardiana de principios de legalidad y moral con los que, la gente desposeída, sabe que no le basta para vivir con dignidad.

El discurso moralizante en el que la izquierda lleva décadas instalada es más fácil y da un aura de superioridad ética indiscutible, pero políticamente es letal y lleva l deja en una posición subalterna, secundaria. En la que está en casi todo el mundo, incluso cuando gobierna.

Es más. A veces, la respuesta moral incluso refuerza el discurso de la extrema derecha. Por ejemplo, cuando se quiere insistir en que los inmigrantes tienen derecho porque «también aportan», «nos proporcionan ingreso», «están empleados en donde los nacionales no queremos trabajar» o «gastan menos que nosotros en servicios públicos». Es el propio discurso «progresista», cuando se fórmula en esos términos, el que pone en cuestión su aspiración universalista e igualitaria, al practicar una especie de “contabilidad identitaria” que convierte los derechos en el resultado de un balance entre costes y beneficios, entre lo que se “aporta” y lo que se “cuesta”.

Es un error discutir quién accede antes a lo escaso. Hay que mostrar por qué lo escaso sigue siéndolo en sociedades cada vez más ricas. Hay que señalar por qué la escasez de vivienda, de plazas sanitarias o de empleos dignos es el resultado deliberado de décadas de decisiones políticas concretas. De presión fiscal insuficiente sobre las rentas más altas y el capital; de infrafinanciación de los servicios públicos para que, al funcionar cada día peor, los privados parezcan inevitables y salvadores; de transferencias masivas de riqueza hacia arriba, consentidas o promovidas por los mismos que hoy proponen racionar lo que queda.

Hay recursos de sobra para que todos los seres humanos vivamos con suficiencia y dignidad. Lo que no hay es voluntad política de distribuirlos, y eso no es una desgracia colectiva que nos obligue a poner a unas personas por delante de otras, como propone la derecha, sino una elección de clase. La izquierda debería decirlo con esa claridad.

A la propuesta trampa de Vox no se puede responder con argumentos morales superiores, sino desplazando el foco. No se trata de decir a la gente «todos tenemos los mismos derechos para acceder a lo que escasea», sino que nos han arrebatado lo que nos pertenece y que tenemos delante de nosotros a los responsables.

La izquierda no se debe arrogar el papel de árbitro entre las víctimas que compiten por las migajas.

Aceptar que el problema es repartir lo escaso, lo insuficiente, obliga a seguir jugando en el campo de la derecha. El terreno que libera es otro: el que explica por qué se produce artificialmente la escasez, el que muestra los intereses de quienes la generan y la sostienen, y el que señala los instrumentos políticos y fiscales que han de utilizarse para revertirla. No es un problema de origen moral (aunque también tenga esa connotación), sino de sistema económico.

Estos serían los argumentos que la derecha no puede rebatir, pero es en ese terreno en donde la izquierda lleva demasiado tiempo sin aparecer.

Publicado en La voz del Sur el 8 de mayo de 2026."

 (Juan Torres López , Rebelión, 09/05/2026)

29.4.26

Carlos Hernández Quero, diputado de Vox, explica que ha votado que a su hermana le suban el alquiler junto al PP y los antiguos criminales de Junts, hoy socios respetables... A la mierda mi hermana y que se joda Sánchez... Su hermana, que lo estaría viendo por la tele mientras buscaba empresa de mudanzas, no sabría si aplaudir la lista de merecidas hostias sociales al Gobierno más progresista de la historia o recordarle al diputado de barrio –le gusta presentarse así– que su partido Vox ha votado sistemáticamente en contra de todas esas medidas sociales... No quiero ni imaginarme la próxima comida familiar, pero es fácil hacerlo... resulta que en España, patriotas de derecha españolista y catalanista han encontrado un punto de entendimiento a la hora de joder a la gente. Vía salarios, gasolina o alquileres. Escuché hace años decir a un tipo muy sabio que no entendía a los patriotas. Pues yo creo que cada vez se les entiende mejor (Gerardo Tecé)

 "Los más jóvenes quizá no lo recuerden, pero hubo un tiempo, hace un par de años, en el que votar junto a Junts te convertía en enemigo de España. En cómplice de cosas horribles. El Gobierno pacta con delincuentes prófugos, decían los titulares y en las sobremesas españolas se hablaba más de Puigdemont que de Mbappé. ¿Qué habrá sido de él? De Puigdemont, digo. Le perdimos la pista cuando Junts decidió que sus socios parlamentarios habituales fuesen PP y Vox. Entonces dejó de ser noticia Junts. En las bodas más pijas hace tiempo que ya no se canta durante la barra libre aquello de “Puigdemont, te vamos a meter en prisión”. Y es cuestión de tiempo y aritmética electoral que, tras sonar el himno nacional, novio y novia coreen “Puigdemont, hazme presidente a Feijóo”. Se llaman valores sólidos y abundan en la España fetén.

Miro perplejo la intervención en el Congreso del chaval de Vox que no es pijo. Sí, hay uno. La empresa de Abascal, aunque presume de antiwoke, apuesta por hacerle contrato a gente que representa a minorías. Hay algunas mujeres, un negro e incluso este diputado llamado Carlos Hernández Quero en lugar de Carlos Javier De Hernández y Quero-Quero, que hubiese sido lo normal. Escucho al working class hero de la cuota inclusiva de Vox y no doy crédito. Dice que ha votado junto al PP y los antiguos criminales de Junts –hoy conocidos como socios respetables– que a su hermana le suban el alquiler de su piso. Que esta decisión va en contra de su familiar hasta el punto de que la pobre tendrá que cambiar de barrio, no llegará a fin de mes e incluso tendrá dificultades para formar una familia y tener hijos, explica el hermano del año. Pero que se joda Pedro Sánchez, concluye. Soy ateo, pero juraría que hay algo en la Biblia que hablaba de lo frito que tienes que tener el cerebro para sacrificar a un familiar porque tu dios –una ideología enferma en este caso– así te lo pide.

Continuaba el diputado Carlos Sinape –lo llaman así en el Grupo Parlamentario de Vox porque no tiene apellidos– explicando que, en España, además del precio de la vivienda, tenemos otros graves problemas como que los salarios no den para vivir o que estén por las nubes los alimentos, la luz o la gasolina. Su hermana, que lo estaría viendo por la tele mientras buscaba empresa de mudanzas, no sabría si aplaudir la lista de merecidas hostias sociales al Gobierno más progresista de la historia o recordarle al diputado de barrio –le gusta presentarse así– que su partido Vox ha votado sistemáticamente en contra de todas esas medidas sociales. En contra de subir los salarios, en contra de topar precios de la energía, en contra de subir las pensiones y a favor del genocida israelí y el millonario norteamericano que han provocado que en la gasolinera del barrio la gasolina esté a dos euros. No quiero ni imaginarme la próxima comida familiar, pero es fácil hacerlo.

“Quiero que este país se convierta en un agujero de mierda. Quiero que este país se hunda en una puta pesadilla”, decía Paul Golding, joven líder del ultraderechista partido Britain First (Británicos Primero) pillado en una grabación en la que hablaba de estrategias para llegar al poder. Que el líder de Britain First tenga como objetivo primero joder a los británicos encaja bien con que en España, patriotas de derecha españolista y catalanista hayan encontrado un punto de entendimiento a la hora de joder a la gente. Vía salarios, gasolina o alquileres. Si para construir un agujero de mierda hay que empezar por la familia, pues se empieza. Escuché hace años decir a un tipo muy sabio que no entendía a los patriotas. Pues yo creo que cada vez se les entiende mejor." 

(Gerardo Tecé , CTXT, 29/04/26) 

17.3.26

Elecciones en Castilla y León: la pequeña burguesía empresarial, un bloque terrateniente propietario y una capa social urbana más o menos acomodada netamente dependiente del rentismo y funcionariado, dan forma a un armazón granítico capaz de levantar tras décadas una visión para entender, ser y ordenar el mundo tanto en Castilla como en León. Un entramado clientelar donde los antiguos regímenes caciquiles operan, pero que para ser entendida debemos observarla esencialmente como un engranaje político e ideológico. Donde lo institucional, lo empresarial y lo religioso se entremezclan infiltrándose por los intersticios sociales de la región... Se identifica ya un claro patrón en el interior peninsular que puede reconocerse recientemente en las elecciones de Extremadura y Aragón. Vox se afirma como el partido de los pequeños terratenientes de las pequeñas ciudades marcadas por la agroindustria. Grandes superficies de cultivo intensivo tan dependientes de mano de obra migrante como de las ayudas europeas y los mercados internacionales, en los que la descomposición de las comunidades tradicionales avanza ( Víctor de la Fuente)

"León y especialmente Castilla han vuelto a hacer lo que mejor saben, como remarcaba Azorín en sus versos sobre esta tierra, busca frenar el tiempo, perpetuar lo momentáneo. “Del pasado dichoso sólo podemos conservar el recuerdo; es decir, la fragancia del vaso”. El bipartidismo sale reforzado en todas sus expresiones, zonas rurales y urbanas, renta y edad apenas permiten distinguir entre los dos grandes partidos que dominan en todas las franjas. Tras estas elecciones el Partido Popular cumplirá más de cuarenta años gobernando ininterrumpidamente.

Es una demostración vigente de eso que llamamos hegemonía. Que no es sino la capacidad de una clase social para generar consenso en torno a sus propias ideas e intereses. Haciendo de sus intereses particulares un marco común para gran parte de la sociedad que los asume como propios. La conjugación armada entre la pequeña burguesía empresarial, un bloque terrateniente propietario y una capa social urbana más o menos acomodada netamente dependiente del rentismo y funcionariado, dan forma a un armazón granítico capaz de levantar tras décadas una visión para entender, ser y ordenar el mundo tanto en Castilla como en León. Un entramado clientelar donde los antiguos regímenes caciquiles operan, pero que para ser entendida debemos observarla esencialmente como un engranaje político e ideológico. Donde lo institucional, lo empresarial y lo religioso se entremezclan infiltrándose por los intersticios sociales de la región más extensa de todo el Estado español y la tercera de Europa.

Sobre estos pilares sociales se levantará un nuevo gobierno del Partido Popular y Vox. Un terreno en disputa donde Vox ha encontrado un anclaje fuerte. Se identifica ya un claro patrón en el interior peninsular que puede reconocerse recientemente en las elecciones de Extremadura y Aragón. Vox se afirma como el partido de los pequeños terratenientes de las pequeñas ciudades marcadas por la agroindustria. Grandes superficies de cultivo intensivo tan dependientes de mano de obra migrante como de las ayudas europeas y los mercados internacionales, en los que la descomposición de las comunidades tradicionales avanza. Municipios que concentran una parte importante de población y donde la disputa con el PP es más abierta que en los municipios muy pequeños, los de menos de 500 habitantes que son la mayoría (1.800 de 2.246) en toda la comunidad.
El alcalde de Soria sale triunfante

A pesar de la victoria de la derecha, uno de los grandes triunfadores de la noche ha sido el cuatro veces alcalde de Soria, Carlos Martínez. Este ha conseguido romper la tendencia de caída abrupta que venía sufriendo el PSOE. Acercándose a uno de los mejores resultados de los socialistas en Castilla y León. Si bien la diferencia de votos del PSOE respecto al PP se amplía comparado con las anteriores elecciones de 2022, la buena campaña de los socialistas, el papel de su candidato y la absorción de las candidaturas de IU y de Podemos a su izquierda, le han permitido alcanzar un buen resultado.

Posiblemente el “No a la guerra” de Sánchez y la ayuda siempre inestimable del leonés José Luis Rodríguez Zapatero, han ayudado a los socialistas. Pero haríamos mal en exagerar y sacar conclusiones apresuradas de los efectos de estos movimientos, más aún en una región profundamente viciada por la dinámica social y política propia, una tierra obsesionada con que los tiempos no corran demasiado rápido.

El leonesismo sigue vivo, sin embargo no se cumplieron las expectativas marcadas por las encuestas. Unión del Pueblo Leonés (UPL) se asienta como tercera fuerza en la provincia de León tras un empate casi perfecto del PSOE y el PP. Reafirma así una realidad que a pesar de los esfuerzos propagandísticos de la Junta no deja de salir a la luz, la inoperancia de una identidad autonómica artificial que no es reconocida por una parte importante de la sociedad.
No basta con que todo arda

Una de las paradojas de esta jornada electoral la reflejan las cenizas de los incendios del pasado verano. Una oleada de llamas histórica que arrasó parajes naturales únicos, bosques y pueblos reducidos a cenizas tras días de llamas como expresión más visible del cambio climático. Sin embargo, este desastre que arrasa en horas lo que tardó décadas e incluso siglos en levantarse, no es suficiente para remover la hegemonía conservadora que entierra sus raíces a gran profundidad. La realidad es mucho más compleja que esperar a que cuando se posen las cenizas es suficiente con llegar y esperar recoger los restos del desastre bajo los cabreos y la indignación del vecindario.

Zamora es posiblemente el mejor ejemplo de ello. Es la provincia más afectada por los incendios en los últimos años y una de las regiones que más sufre la despoblación y la pobreza estructural en toda Europa. Sin embargo, el Partido Popular continúa siendo la fuerza política dominante en la provincia. Mañueco no es querido, pero garantiza un mínimo suficiente como para no arriesgarse a cualquier tipo de cambio. El PSOE no recoge en la mayor parte de estas comarcas el impacto de los incendios. Mucho menos se benefician las opciones a su izquierda, quienes han insistido en el desmantelamiento de unos servicios públicos casi inexistentes en las zonas rurales, quienes vienen denunciando la destrucción de los servicios de extinción de incendios y hablando de ecologismo y cambio climático, desaparecen completamente de Castilla y León.

Para una tierra como esta diez años no son nada. Un tiempo demasiado corto para un lugar donde el tiempo pasa tan despacio. Sin embargo, esta década ha sido suficiente para que Podemos pierda 150.000 votos, que son la diferencia entre su resultado en 2015 y los recientes comicios. Lo mínimo exigible sería una reflexión profunda sobre el principal hito de la izquierda parlamentaria en esta franja de tiempo. ¿Qué ha mejorado la presencia de Podemos e Izquierda Unida en un gobierno supeditado al PSOE? Lo cierto es que la respuesta a las dos grandes disyuntivas de esta pregunta tienen un mismo resultado: en nada.


Ni los grandes problemas que asolan a la clase trabajadora han vivido algún viso de mejora, principalmente en el terreno de la asequibilidad (el aumento de la pobreza, la escalada especulativa de la vivienda y la degradación de los servicios públicos). Ni la izquierda se ha visto reforzada política y socialmente por su participación en el cogobierno. Los resultados electorales son una prueba nítida de ello. El desastre electoral sólo refleja la descomposición política de un proyecto cuya única propuesta es replicar el cogobierno estatal, asentado sobre el miedo a la extrema derecha e incapaz de afrontar al menos las consecuencias, no digamos ya las causas, de los grandes conflictos estructurales que atravesamos.

El problema central no es de simple aritmética electoral, ni lo resolverá la demoscopia, sino de claridad política. Es necesario abrir un debate entre todas aquellas personas, colectivos sociales, sindicales y políticos que se sitúen a este lado de la necesidad de una ruptura con el capitalismo. Romper con la vorágine de derrota y descomposición provincia a provincia, comarca a comarca, tanto en León como en Castilla para superar la tendencia al folclorismo y la resignación. Una vía que nacerá inevitablemente como pequeña pero que sitúe al menos la necesidad y posibilidad de una alternativa política a un progresismo en descomposición. Un debate que debemos alimentar, que sitúe la iniciativa como una posibilidad real en el marco de la lucha de clases que se desarrolla cotidianamente tanto en Castilla, como en León y que reconozca el derecho democrático a articularse. Será sin prisa, no hay otra forma, pero marcando un horizonte claro en esta tierra tan ancha."

24.1.26

La instrumentalización política en las tragedias en España... en la de Ardamuz llama la atención la desaparición de los periodos de luto institucional indica que las tragedias son vistas ahora como oportunidades estratégicas inmediatas... y marca un nuevo estándar de agresividad política. También el uso de IA y bulos financieros (como el de Marruecos) demuestra que la ultraderecha ha integrado herramientas de manipulación psicológica en su arsenal ordinario para desestabilizar la confianza en las instituciones... la consecuencia más duradera de esta instrumentalización no es solo el daño a la imagen del Gobierno, sino el debilitamiento de la confianza ciudadana en la alta velocidad española, uno de los pilares de la modernización del país en las últimas décadas... el exceso de información contradictoria y la difusión de bulos generan un estado de "zozobra", por lo que cuando el miedo es instrumentalizado políticamente, se produce un bloqueo en la capacidad de análisis racional de la población, lo que facilita que propuestas autoritarias o populistas ganen terreno al presentarse como las únicas capaces de garantizar el orden y la seguridad

 "Para comprender el uso espurio del accidente de Adamuz es necesario situarlo en una trayectoria histórica de tragedias en España que han sido gestionadas con criterios de cálculo político. Eventos como el hundimiento del Prestige (2002), el accidente del Yak-42 (2003), los atentados del 11-M (2004), el descarrilamiento del Metro de Valencia (2006) y la gestión de la DANA en Valencia (2024) ofrecen lecciones sobre cómo el poder político y la oposición reaccionan ante el desastre.

En el caso del Yak-42, la gestión del entonces ministro Federico Trillo se caracterizó por la minimización del riesgo previo y la posterior negligencia en la identificación de los cadáveres, lo que llevó a un largo proceso de dolor para las familias y a una pérdida de credibilidad institucional para el Gobierno del PP. Por el contrario, en el accidente del Metro de Valencia, la estrategia fue la invisibilización de la tragedia a través de la manipulación de la televisión pública regional (Canal 9), intentando que el suceso no empañara la visita del Papa a la ciudad.

El caso del 11-M representa quizás el ejemplo más extremo de instrumentalización, donde el Gobierno de José María Aznar insistió en la autoría de ETA a pesar de las evidencias que apuntaban al yihadismo, temiendo que la relación con la guerra de Irak le pasara factura electoral. Y especialmente dramático resultó el tratamiento informativo y la asunción de responsabilidades en la tragedia de la DANA, donde el gobierno regional valenciano del PP ha manifestado no saber lo que estaba ocurriendo, o no actuar por no recibir ayuda del gobierno. 

En el caso de Adamuz en 2026, se observa una inversión de los roles tradicionales: mientras que históricamente era el Gobierno quien solía mentir u ocultar para protegerse, en esta ocasión la desinformación fluye principalmente desde la oposición (especialmente la ultraderecha) para atacar a un Ejecutivo que, mediante comparecencias exhaustivas, ha intentado saturar de datos el espacio público para evitar el vacío informativo. Así, el ministro de Transportes, Óscar Puente, adoptó lo que él mismo denominó "modo crisis", una estrategia de comunicación agresiva basada en la transparencia técnica y el rechazo frontal a las especulaciones. Puente compareció en una rueda de prensa de más de dos horas junto a los responsables técnicos de Adif y Renfe, aportando cronologías detalladas minuto a minuto y datos de inversión que buscaban neutralizar la tesis del abandono de la red.

El argumento principal del Gobierno ha sido que el sistema ferroviario español es extremadamente robusto y que las inversiones actuales superan con creces las de la década anterior. Según los datos facilitados, en 2025 se ejecutaron inversiones por valor de más de 6.000 millones de euros, cifras que equiparan el esfuerzo inversor al pico histórico de 2011. Esta defensa estadística buscaba contrarrestar la percepción de "deterioro" que la oposición intentaba instalar en el imaginario colectivo.

El uso político del accidente de Adamuz ha profundizado la fractura social en España, un país que ya se situaba entre los más divididos de Europa según el 'Atlas de la polarización 2025'. La tragedia ha servido para reforzar los sesgos cognitivos de la ciudadanía: los votantes de la derecha tienden a aceptar la narrativa del colapso de los servicios públicos, mientras que los de la izquierda perciben la crítica de la oposición como un acto de "carroñerismo" político.

Desde un punto de vista psicológico, el exceso de información contradictoria y la difusión de bulos generan un estado de "zozobra" que debilita la confianza en el transporte público. Los expertos señalan que cuando el miedo es instrumentalizado políticamente, se produce un bloqueo en la capacidad de análisis racional de la población, lo que facilita que propuestas autoritarias o populistas ganen terreno al presentarse como las únicas capaces de garantizar el orden y la seguridad.

La huelga de maquinistas y el sentimiento de inseguridad laboral de los trabajadores del sector ferroviario son consecuencias directas de este clima. Al sentirse desprotegidos por un sistema que es cuestionado diariamente en las sedes parlamentarias, los profesionales optan por la protesta como mecanismo de autodefensa, lo que a su vez es utilizado por la oposición como prueba de que "nada funciona". Se crea así un círculo vicioso donde la tragedia alimenta la política y la política erosiona la operatividad de los servicios esenciales.

El análisis del accidente de Adamuz y su posterior instrumentalización permite extraer conclusiones fundamentales sobre el estado de la comunicación política y la salud democrática en el Estado español. Lo primero que nos llama la atención es que la desaparición de los periodos de luto institucional indica que las tragedias son vistas ahora como oportunidades estratégicas inmediatas. La ruptura de la tregua por parte del PP y Vox en menos de 48 horas marca un nuevo estándar de agresividad política. También el uso de IA y bulos financieros (como el de Marruecos) demuestra que la ultraderecha ha integrado herramientas de manipulación psicológica en su arsenal ordinario para desestabilizar la confianza en las instituciones. Ante todo este ataque desaforado, la respuesta del Gobierno mediante la exposición masiva de datos técnicos representa un intento de combatir la desinformación con saturación informativa. No obstante, en un entorno polarizado, los datos técnicos son a menudo insuficientes para desactivar narrativas emocionales potentes. Así pues, la consecuencia más duradera de esta instrumentalización no es solo el daño a la imagen del Gobierno, sino el debilitamiento de la confianza ciudadana en la alta velocidad española, uno de los pilares de la modernización del país en las últimas décadas. Aunque claro está, a estos patriotas de banderita y cuentas en el extranjero lo único que les importa es recuperar el poder central cuanto antes para poder explotar a los trabajadores (en especial a los inmigrantes) para que trabajen por sueldos de miseria apoyándose para ello en la coerción, el odio y la violencia. Un saludo a todo el mundo." 

(Julián Molina Illán, Nueva Tribuna, 24/01/26)  

9.1.26

Lo que ha cambiado es EEUU, como lo han hecho sus élites... Estamos ante un nuevo momento de la historia. La globalización y el orden basado en reglas caen, viene algo nuevo, que se parece mucho al imperialismo... Sánchez sí es consciente de lo que ha cambiado el mundo, y también de lo que eso significa para los socialistas españoles... Una prueba es la carta que envió a la militancia con motivo del año nuevo, escribió en ello dos mensajes importantes: que no renunciaría a su mandato democrático, ganado limpiamente en las urnas y que por tanto no renunciaría a culminar esta legislatura; y, en segundo lugar, que había que hacer frente, más que nunca, a una “internacional ultraderechista que seguirá tratando de arrastrar a Europa a los recortes y la privatización del estado del bienestar, a la militarización y el debilitamiento del orden internacional basado en reglas, al fin de la paz y la implantación de la ley del más fuerte”. Dos motivos para la resistencia, dos motivos para la esperanza... hay que defender la democracia y la soberanía de Europa frente a una fuerza que aboga por el autoritarismo en la política interna y por el imperialismo en la exterior. Europa como resistencia... Europa como potencia que defiende el derecho internacional y que encabece una alianza con otros países, incluidos los del Sur Global, que apuesten por el respeto al orden internacional y al multilateralismo... es absurdo pensar que los Pirineos servirán para aislarnos. Habrá muchos ojos extranjeros observando las próximas elecciones generales en España (Esteban Hernández)

 "La posición del establishment español respecto de Trump, como la del europeo, fue mayoritariamente de desprecio. Nunca pensaron que fuera a ganar y nunca pensaron que fuera a regresar. Su visión sobre el presidente estadounidense se resumía en dos creencias: Trump era un personaje disfuncional y todo lo que hiciera iba a salir mal. Incluso ahora, cuando nadie le ha puesto freno, confían en que pueda derrapar y las cosas regresen a la normalidad: las elecciones estadounidenses de mitad de mandato es el momento en el que han puesto su esperanza. Es un mal sueño que dura demasiado, agitado por poblaciones ignorantes que se dejan llevar por el odio.

Personalizar es útil. La mayoría de las interpretaciones sobre la época se hacen mediante relatos, y los relatos necesitan protagonistas. Putin, Xi Jinping, Trump, Maduro. Las estructuras son más difíciles de utilizar como personajes principales de las historias, los individuos se prestan mucho más a la narración y a la explicación de las acciones en términos privados. Es otra de las trampas de este tiempo. Lo que ha cambiado es EEUU, como lo han hecho sus élites. Esto va más allá de Trump. Las diferencias personales entre el actual presidente estadounidense y el anterior son notables, pero lo que transformó Trump en su primer mandato lo mantuvo básicamente Biden en el segundo. Esto supera a los actores, aunque los actores tengan su importancia.

Estamos ante un nuevo momento de la historia. La globalización y el orden basado en reglas caen, viene algo nuevo, que se parece mucho al imperialismo, y los efectos no se pueden limitar a una zona geográfica del globo. El establishment español cree que, a pesar de todo, los Pirineos nos protegen y que, por tanto, toda esta agitación internacional tendrá pocos efectos a nivel nacional, y menos aún en su política.

Tenemos un ciclo de elecciones autonómicas cerca en el que la política exterior no tendrá apenas relevancia, la agenda judicial volverá a estar en breve sobre la mesa y el desgaste de Sánchez es ya imparable, con lo que la dinámica nacional volverá a tomar el centro de la escena y Trump quedará como una anécdota a la hora de ir a votar. Trump, sin embargo, ya ha dicho que Europa está en su punto de mira y que hay partidos continentales a los que ve con buenos ojos.

Los dos mensajes de Sánchez

Sánchez sí es consciente de lo que ha cambiado el mundo, y también de lo que eso significa para los socialistas españoles. Una prueba es la carta que envió a la militancia con motivo del año nuevo, cuyo propósito era elevar los ánimos de cuadros y simpatizantes abatidos por los malos resultados de Extremadura (y los que se esperan en las siguientes convocatorias electorales), por la presión judicial y por la sensación de que la resistencia ya no bastaba.

Sánchez escribió dos mensajes importantes en la carta: que no renunciaría a su mandato democrático, ganado limpiamente en las urnas y que por tanto no renunciaría a culminar esta legislatura; y, en segundo lugar, que había que hacer frente, más que nunca, a una “internacional ultraderechista que seguirá tratando de arrastrar a Europa a los recortes y la privatización del estado del bienestar, a la militarización y el debilitamiento del orden internacional basado en reglas, al fin de la paz y la implantación de la ley del más fuerte”. Dos motivos para la resistencia, dos motivos para la esperanza.

Quien mejor ha enunciado públicamente la oferta de Sánchez ha sido Albares. El titular de Exteriores fue entrevistado en RNE y habló en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Dijo varias cosas interesantes. Entre ellas, que hay una conexión directa entre lo nacional y lo internacional, que las decisiones que marcan la vida cotidiana de los ciudadanos se dictan en Bruselas, Nueva York o Ginebra, y que, por lo tanto, es importante tener un Gobierno con interlocución internacional.

En segundo lugar, subrayó que la soberanía es el gran asunto de esta época, algo en lo que habían insistido las derechas trumpistas europeas, que se definen como soberanistas. Sin embargo, se trata de conceptos distintos. Albares apunta hacia la necesidad, y más con Groenlandia como siguiente paso, de que Europa sea una fuerza por sí misma y que haga respetar sus fronteras. Europa como potencia que defiende el derecho internacional y que encabece una alianza con otros países, incluidos los del Sur Global, que apuesten por el respeto al orden internacional y al multilateralismo.

Frente a este momento imperial, una alianza de los dispuestos que le ponga freno. Lo malo es que la UE no es un Estado. Habría que dar un salto en la construcción europea, hacia estructuras federales que hicieran esa soberanía posible. Albares, como Sánchez, apuestan por ello. Sin embargo, pocas potencias europeas están en esa tesitura ahora. Están moviéndose, comenzando por Alemania, para su refuerzo territorial, no para tejer una UE más sólida. El plan de Draghi está en un cajón

La apuesta de Vox, como la de otras derechas trumpistas europeas, contiene una versión diferente de la soberanía. No desean la existencia de la UE, sino una Europa de los Estados, una nueva Paz de Westfalia. Quieren estados que se unan por intereses y no por una estructura común. Quieren tener conexión directa con Washington y no con Bruselas.

El lugar intermedio del PP

Son dos ideas sobre la soberanía que definirán los próximos tiempos europeos. EEUU y Rusia empujan hacia la toma de decisiones. Sánchez tiene una postura definida: hay que defender la democracia y la soberanía de Europa frente a una fuerza que aboga por el autoritarismo en la política interna y por el imperialismo en la exterior. Europa como resistencia. Vox tiene otra, la ruptura de la UE y su conversión en una Europa de naciones. El PP está a medio camino.

Esa indefinición persiste en muchos ámbitos de la derecha española, empeorado por el shock venezolano. Trump era visto cada vez con mayor simpatía por sectores de la derecha española, justo esos que perciben a Milei como un faro. Con Milei ocurre lo mismo que con Trump: les gusta lo que promueven, no les gustan sus formas estrambóticas. Pero el mensaje que ha dejado Trump para las derechas europeas es nítido: no contáis

Aznar y la FAES hablaron contra Trump, ese mismo Aznar que se puso del lado estadounidense y contra la UE en Irak. Algo ha cambiado en la derecha española. De momento, el PP está atrapado entre la soberanía europea y el impulso federal que propone Sánchez y la concepción de la soberanía de Vox. “Trump, echa a Sánchez como echaste a Maduro”; “Trump es un dictador”: las dos posturas caben en el PP.

Trump acaba de decir a la derecha española que tiene que elegir bando, porque Venezuela no es el clavo en el ataúd del orden internacional, sino la constatación de la ruptura de la alianza occidental: un EEUU dirigido por conservadores está expulsando a los conservadores europeos de su ámbito de influencia. América Primero. Hay fuerzas políticas que han anotado esto en España y otras que no.

Con estas bases, es absurdo pensar que los Pirineos servirán para aislarnos. Habrá muchos ojos extranjeros observando las próximas elecciones generales en España."

(Esteban Hernández , El Confidencial, 08/01/26) 

23.12.25

Pedro Sánchez y las enseñanzas extremeñas: el desgaste de Sánchez no beneficia fundamentalmente al PP, cuanto más se combate al sanchismo, más crece Vox... Vox puede recoger el descontento porque no encabeza ningún gobierno y porque su ideología favorece el desafío. Los de Abascal están ensanchando el campo porque trasladan la sensación de que son algo diferente... Los distintos partidos de la izquierda entienden que alejarse de los socialistas es una necesidad política y que, además, permitirá captar votantes de un PSOE agotado... Queda por saber cómo se articulará el espacio de la izquierda, todavía en el aire, y quién lo liderará... Sánchez debe afrontar un problema, que es cada vez más serio: la pérdida de la esperanza. Su posición político-electoral se fundamenta en la capacidad de resistencia al bloque de las derechas. Necesita llegar a las generales transmitiendo la idea de que es posible ganar, aunque sea en el último minuto... Sánchez intentará cambiar el paso en enero con el anuncio de nuevas medidas, con las que tratará de retomar la iniciativa, pero es probable que necesite algo más. Estos son tiempos en los que la política importa, y las medidas deben tener bastante altura si quiere cambiar el humor social (Esteban Hernández)

 "Las elecciones extremeñas han dejado un retrato inequívoco de las tendencias del momento. El PP se mantiene firme como primer partido de la oposición, pero no logra dar un salto que le despegue de Abascal; el PSOE siente el desgaste de manera nítida; Vox es la fuerza en auge; las izquierdas se benefician del deterioro de Sánchez, pero no lo suficiente. Sin embargo, los comicios del pasado domingo también han servido para constatar unas cuantas realidades de la política española.

1. Acertar a medias

El PP hizo un buen diagnóstico de la situación, pero solo acertó en la mitad. La convocatoria de Extremadura tenía un propósito principal, sin el cual no se habrían convocado elecciones: golpear al PSOE. La lectura de Génova concluía que los socialistas estaban muy débiles después de una época en la que los escándalos judiciales y las investigaciones abiertas habían minado su credibilidad de manera muy profunda. Y además estaba el hermanísimo.

Era evidente que el desgaste les pasaría factura en las urnas. Dado que Extremadura es una región en la que, tradicionalmente, el trasvase de voto iba a parar sobre todo al principal partido opositor, con el adelanto se podían matar dos pájaros de un tiro: hacer visible que el sanchismo estaba herido de muerte y conseguir la mayoría absoluta. Además, si se lograba el segundo objetivo, el PP quedaría reafirmado como el partido confiable de la derecha. Hay quienes todavía tienen esperanza en que un buen resultado en las generales permita a los de Feijóo no depender de Vox.

El problema del PP es que cuanto más insiste en los ataques a la figura del presidente, más reforzado sale Abascal

Los estrategas del PP acertaron en que el PSOE estaba muy débil y el candidato extremeño distaba mucho de ser el mejor. Pero se equivocaron en la otra parte del razonamiento: el desgaste de Sánchez no beneficia fundamentalmente al PP. Ni en Extremadura ni en el resto de España. El problema para Génova consiste en que, cuanto más se combate al sanchismo, más crece Vox; cuanto más se insisten en el descrédito del presidente, más se alimenta a Abascal. Tiene su lógica. Si se utilizan términos y actitudes que aceleran el pulso, se favorece a las opciones más frontales. Cuando la animadversión personal es el centro del asunto, hay quien la puede canalizar mejor porque eleva más el tono. La excepción, la que mejor resiste a Vox, es Díaz Ayuso, pero eso es también eventual. Depende, en buena medida, del acierto del programa de Vox para Madrid. Carlos H. Quero emerge por el horizonte.

En segundo lugar, el PP tiene la ventaja de ser el partido mayoritario de la oposición, pero también es, de los dos de la derecha, el que representa al establishment. Vox puede recoger el descontento porque no encabeza ningún gobierno y porque su ideología favorece el desafío. Los de Abascal están ensanchando el campo porque trasladan la sensación de que son algo diferente.

Ambos elementos ayudan a que el desgaste de Sánchez no vaya a parar principalmente al PP, sino a Vox. Más confrontación, más Vox, algo que deberá ratificarse en el resto del ciclo electoral autonómico.

2. Los dos cambios en las izquierdas

Extremadura tiene consecuencias para las izquierdas. Algo se ha roto en su articulación táctica, y lo ha hecho en dos sentidos, los dos relevantes. Por una parte, ha existido un choque en la campaña, no muy violento, pero choque al fin y al cabo, entre Unidas por Extremadura y el PSOE. Irene de Miguel adoptó una postura bastante crítica con Gallardo. Hasta ahora, los partidos de la izquierda, salvo Podemos, mantenían un equilibrio entre el apoyo a Sánchez y la distancia con él. Dado que el programa común era la lucha contra la extrema derecha, había que dar sensación de bloque, aunque se insistiera en que las deficiencias del programa socialistas debían ser solucionadas con una mayor presencia de las izquierdas.

Esa posición se había acabado antes de las elecciones extremeñas, porque todos intuían que era el instante de confrontar con Sánchez al que perciben sin iniciativa, pero se ha ratificado en los comicios del domingo. Los distintos partidos del espacio entienden que alejarse de los socialistas es una necesidad política y que, además, permitirá captar votantes de un PSOE agotado.

Las izquierdas necesitan alejarse del PSOE. Díaz no parece la figura idónea para ello. Y más cuando flaquean los apoyos internos

El segundo aspecto en el que se producen cambios es en el liderazgo. Yolanda Díaz sufrió un gran desgaste después de las elecciones generales, y en el espacio existía la conciencia de que no podía encabezar unas listas futuras. Díaz es una de las valedoras de ese equilibrio entre defensa del Gobierno y distancia del PSOE que fue habitual en los últimos tiempos. Una vez que esa visión ya no es la dominante, resulta complicado que sea ella quien encabece la rebelión contra el PSOE. La pérdida de apoyos internos y de reconocimiento social harán el resto. Queda por saber cómo se articulará el espacio de la izquierda, todavía en el aire, y quién lo liderará. Josep Martí ofrece hoy alguna visión al respecto.

3. El momento clave para el PSOE

El foco principal tras Extremadura está puesto en el PSOE. No solo por lo que estas elecciones suponen de aumento de la autoestima de los rivales, sino por el mensaje que trasladan al interior del partido socialista.

Sánchez debe afrontar un problema, que es cada vez más serio: la pérdida de la esperanza. Su posición político-electoral se fundamenta en la capacidad de resistencia al bloque de las derechas. Necesita llegar a las generales transmitiendo la idea de que es posible ganar, aunque sea en el último minuto y por un golpe de azar. Si esa creencia se desvanece, todo el mundo comenzará a mirar por sí mismo: los partidos de la izquierda golpearán al PSOE, los dirigentes locales socialistas tratarán de alejarse de Sánchez, su equipo cercano comenzará a pensar en el futuro personal y en Ferraz se moverán piezas de cara a la sucesión.

Incluso él mismo comenzará a pensar en su legado más que en una posible repetición de la victoria del 23-J. Eso está ocurriendo ya, y si el presidente no logra pararlo, el PSOE vivirá en un declive incesante. Sánchez necesita una reacción para recuperar impulso, y más aún cuando lo que viene en los próximos meses no parece muy positivo. Las únicas noticias que le pueden favorecer son el juicio de la Kitchen y el caso Montoro, pero hay que cruzar varios puentes para llegar ahí y, lo más importante, serán más un instrumento para minar al PP que para hacer crecer al PSOE.

La posición electoral de Sánchez es clavada a la de Biden/Kamala. Es una opción que ha demostrado su ineficacia para ganar elecciones

La elección de Elma Saiz como portavoz es un síntoma de que Sánchez quiere persistir en su hoja de ruta. Nombrar a una persona oscurecida por la sombra de la duda en el caso Cerdán señala que el presidente no tiene miedo al enfrentamiento, pero también deja mensajes de otro orden: transmite que habrá continuidad y que se perseverará en la línea fijada hasta ahora. Sin embargo, esta perseverancia no soluciona su problema electoral. Sánchez ha apostado por una posición definida, en la que, además de intentar hacer valer la gestión realizada y confiar en las mujeres y los jóvenes como fuerza electoral, se apoya sobre un mensaje central, la defensa de la democracia frente a la extrema derecha y su desinformación.

Además, Sánchez apuesta por la inmigración y por una visión plurinacional de España. En este último punto, Sánchez coincide con un Trump que quiere menos atribuciones para el gobierno federal y más competencias para cada estado, pero en todo lo demás su programa es clavado al de Biden/Kamala. Y es una opción que ha demostrado ya su ineficacia para ganar elecciones en estos tiempos occidentales. Persistir en él como única baza no es buena señal.

Sánchez intentará cambiar el paso en enero con el anuncio de nuevas medidas, con las que tratará de retomar la iniciativa, pero es probable que necesite algo más. Estos son tiempos en los que la política importa, y las medidas deben tener bastante altura si quiere cambiar el humor social."                 

(Esteban Hernández , El Confidencial, 23/12/25)

15.12.25

Vox conocía la corrupción de Revuelta meses atrás, e intentó tapar el desvío de dinero procedente de las donaciones obtenidas por la asociación juvenil para ayudar a las víctimas de la DANA, inventando fórmulas imaginativas como “hacerse un Alvise” o decir que la organización “había estado comprando lavadoras o limpiando casas”... Víctimas de la DANA, desgarradas por la "estafa" de Revuelta, declaran que : "Esas donaciones podrían haber aliviado a familias... y pedimos a la gente que donó el dinero, si se siente estafada, porque es una estafa, que ponga una denuncia" (El Plural)

 "Cronología de los audios secretos: Vox conocía la corrupción de Revuelta meses atrás e intentó taparla antes de denunciar.

Las grabaciones muestran que la dirección de Vox conocía el caso y buscó apagarlo internamente antes de hacerlo público.

 ElPlural.com ha publicado a lo largo de la semana audios secretos de Vox en los que dirigentes cercanos a Santiago Abascal y Jorge Buxadé, como el diputado Manuel Mariscal o el asesor en el Parlamento Europeo Arturo Villa (hijo de ‘el albondiguilla’, exalcalde del PP condenado en Gürtel), negocian con los líderes de Revuelta cómo tapar el presunto desvío de dinero procedente de las donaciones obtenidas por la asociación juvenil para ayudar a las víctimas de la DANA. 

En estos audios, obtenidos en exclusiva por este medio, se percibe claramente cómo desde hace al menos dos meses la formación de ultraderecha buscó atajar un problema que les afectaba internamente liquidando y cerrando Revuelta -algo que el propio Abascal había reclamado personalmente, según se desprende de las palabras de Mariscal, dos meses atrás-. Para ello, los representantes del partido en las negociaciones con los líderes de Revuelta inventan fórmulas imaginativas como “contratar a un abogado”, “dárselo a los viejos de Paiporta” y “hacerse una puta foto”, “hacerse un Alvise” o decir que la organización “había estado comprando lavadoras o limpiando casas”. 

Tras estas informaciones, que nacen de una guerra total entre Vox y Revuelta, ambos bandos contraponen versiones: la extrema derecha española defiende que ellos han denunciado la presunta corrupción de Revuelta (meses más tarde de conocerla, como demuestra ElPlural.com); mientras, la organización juvenil asegura que sus cuentas están limpias, que están a la espera de una auditoría y que esto sencillamente bebe de la voluntad de Abascal de adueñarse de la marca y controlarla de forma total desde la sede de Bambú.

Pero, ¿qué tenemos realmente? La línea temporal de estos audios, así como los testimonios que se recogen, son cristalinos: los fragmentos publicados por ElPlural.com datan de finales de septiembre y de octubre, meses antes de que Vox haya decidido denunciar a la organización juvenil -este mismo 5 de diciembre- que se presentó como una suerte de juventudes oficiales del partido. Lo que también se evidencia es una confrontación abierta entre las almas que convergen en Vox. Y, en medio, al menos 105.000 euros recaudados por Revuelta a través de donaciones para las víctimas de la DANA que no se habían gastado un año después de la tragedia. Y había que liquidar. Rápido. Sin hacer ruido. Como fuese. 

La voluntad era cerrar el círculo: “Hacer un Alvise”

Las grabaciones forman parte de un conjunto de audios en los que se muestra cómo la dirección del partido trató de neutralizar la crisis generada por los miles de euros recaudados tras la DANA y que, según explican los interlocutores, “no se habían gastado en la DANA”. Las conversaciones, protagonizadas en gran parte por Arturo Villa —asesor del eurodiputado Jorge Buxadé y vinculado a Revuelta hasta hace pocos meses— se centran en cómo cerrar el asunto, no en cómo esclarecerlo.

En ese contexto aparece una frase que resume el enfoque adoptado: “Nos marcamos la de Alvise”, en referencia a la estrategia de donaciones millonarias y opacas asociada al eurodiputado Alvise Pérez. La preocupación no se limitaba al fondo recaudado, sino a la posibilidad de que la historia derivara en un escándalo que acabase involucrando directamente a la cúpula.

 Durante esas reuniones, Mariscal es tajante al describir la situación interna: “Lo que yo estoy viendo con todo esto (…) es que esta situación nos está arrastrando a todos nosotros a situaciones muy dispares. A todos nos está llevando a algo malo”. Su mensaje final siempre converge en la misma conclusión: “Hay que acabar con esto por la tranquilidad de todos”.

Las grabaciones incluyen una conversación especialmente delicada entre Manuel Mariscal y Arturo Villa, en la que ambos enumeran posibles irregularidades cometidas por la organización juvenil. Villa es explícito: “Somos una asociación de mayores haciendo cosas para jóvenes. Pedimos dinero para la DANA pero lo gastamos en cosas para etarras. Hemos pagado cero euros de impuestos. Cero”. En la misma línea, advierte de las consecuencias de que el caso saliera a la luz: “Si sale algo, lo que no puede permitirse el partido es que esto salga sin que el partido actué. (…) Revuelta pagó cero euros de impuestos. Es heavy”, además de mencionar que la organización “pidió dinero a los valencianos y no se los gastó en…”. Mariscal, lejos de desmentirlo, suma su propia hipótesis: “O Revuelta estafó a Hacienda diciendo que tal…”.

Vox lo sabía y denunció a toro pasado

Los nuevos audios tan solo manchan un poco más a Vox, implicando a diputados nacionales y ubicando directamente el nombre del líder en la conversación. Sin embargo, más allá de lo rocambolesco de las palabras, con llamados a marcarse un “Alvise” y denigrando a “los viejos de Paiporta”, y el posible impago de impuestos, lo verdaderamente importante es que la formación de Abascal, que ha fingido escandalizarse con la explosión del caso, tras el comunicado de Arturo Villa, era conocedora de todo.

Toda la comitiva de Vox, según acusan sus propios compañeros, sabían del desvío de las donaciones de la DANA y de su situación tributaria, pero no lo denunciaron ni depuraron responsabilidades. Buscaron ocultarlo porque “muerto el perro se acabó la rabia”. Y acudir esta semana a la Autoridad Independiente de Protección del Informante a denunciar la situación no va a borrar que lo sabían desde hace, por lo menos, dos meses. Si ese proceder ocultista, priorizando no tener responsabilidades políticas a denunciar un posible delito, tiene responsabilidades judiciales de complicidad, deberán decidirlos los tribunales."

(JAVIER PARDO / ROBERTO UGENA / SUREN GASPARYAN , El Plural, 12/12/25) 

 

"Casi 14 meses después del paso de la DANA, cientos de familias de Valencia siguen sin haber recuperado su normalidad vital. 

En la memoria pesan las 230 víctimas y en las calles los restos de barro todavía recuerdan el fatídico día. Muchos comercios permanecen cerrados y personas inmersas en la vulnerabilidad más absoluta. Con este contexto, los afectados han recibido la noticia del desvío de las donaciones recaudadas por Revuelta, expuesto con los audios publicados en exclusiva por ElPlural.com, como una puñalada en el pecho.           

Estamos tristes de escuchar estos audios porque mucha gente donó, se rascó el bolsillo, para ayudar a la gente de la zona cero en una situación muy complica y esas donaciones no han llegado”, ha expuesto este jueves Mariló Gradolí, asociación Víctimas de la DANA 29-O. Al borde de la lágrima, la damnificada ha sido capaz incluso de sentirse mal por aquellas personas que no dudaron en arrimar el hombro. “Es muy triste y nos sentimos muy mal por la gente que donó ese dinero y que no ha llegado”, ha relatado en ‘Mañaneros 360’ (TVE).

Nos marcamos la de Alvise. Teníamos un dinero retenido por si acaso teníamos que pagar impuestos y como ya hemos aclarado lo que hacía falta, todo lo demás va a los viejos de Paiporta… A la gente mayor de Paiporta. Revuelta deja de existir porque nos inventamos alguna pollada… y ya está”. Las duras declaraciones de Arturo González Villaroya (Arturo Villa en Twitter), asesor del grupo parlamentario de Vox en el Parlamento Europeo y ex vicepresidente de Revuelta, se han sentido como un puñetazo en la cara de cientos de víctimas.

Todavía hay comercios cerrados, familias que están en una situación vulnerable, y esas ayudas podrían haber aliviado una situación en un momento dado”, ha relatado con dolor Gradolí. “Y no han llegado esas ayudas a sus destinatarios”, ha incidido. Sin embargo, desde las asociaciones no puede actuar al respecto, pero hacen un llamado a la ciudadanía. “Pedimos a la gente que donó el dinero, si se siente estafada, porque es una estafa, que ponga una denuncia. Las asociaciones de víctimas no podemos hacer mucho más, simplemente lamentar que, a día de hoy, no han llegado las ayudas”, ha expuesto.

El exdirigente de revuelta y asesor de Vox, Arturo Villa, y el diputado nacional y vicesecretario de Comunicación de Vox, Manuel Mariscal, estaban ocupados intentado ocultar el desvío de fondos, pero una de sus declaraciones, concretamente del primero, nunca se borrará de la memoria de las víctimas. “El dinero que se han rascado las personas del bolsillo no ha llegado a donde tenía que llegar, que era aliviar la situación de familias y personas mayores de Paiporta, no viejos”, se ha despedido la representante de la asociación Víctimas de la DANA 29-O."    ( , El Plural, 11/12/25)

27.10.25

Enric Juliana: España, encerrada en El Ventorro... La fatídica semana del 29 de octubre del 2024 presentaba un puente de tres días... Creo que vamos entendiendo porque los gobernantes valencianos no tenían mucha prisa en enviar una alerta general que podía tener efectos disuasorios para los posibles visitantes foráneos, que podían ser miles y miles. Mucho dinero... El día de la dana, la administración regional valenciana ya llevaba semanas trabajando en la modificación de la legislación urbanística para autorizar la construcción de hoteles a doscientos metros de la playa... Había una atmósfera. Había una óptica. Había una campaña contra las alertas meteorológicas. Había unos prejuicios y unos intereses. Y después se supo lo del Ventorro... El Ventorro, el ámbito en el que los políticos se comportan de manera manifiestamente irresponsable sin que pase nada. Mazón no ha dimitido porque le falta coraje cívico, cualidad que probablemente desconoce, y porque Alberto Núñez Feijóo, escuela Romay Beccaría, no quiere líos en el PP valenciano, y confía en que el tiempo vaya diluyendo poco a poco el malestar de la gente, a la espera de que la magistratura acabe liquidando a Pedro Sánchez... Ha pasado un año y el ganador es Vox, capitaliza el malestar y ha hecho prisionero al PP valenciano, puesto que Mazón les debe su supervivencia... La Comunidad Valenciana es hoy el escaparate de la captura estratégica del PP por parte de su nuevo rival. Vox estaba hace un año en el 9% y ahora ya galopa hacia el 20% en toda España... Algo está pasando desde que España se quedó encerrada en El Ventorro

 "Al principio fue la burla, la intolerancia ante las alertas meteorológicas. Cuando ocurrió la tragedia de Valencia, los insultos y amenazas en las redes sociales contra los profesionales de la Agencia Estatal de la Meteorología ya eran costumbre. Los meteorólogos deben ser difamados porque se han convertido en los pedagogos del cambio climático. Los hombres y las mujeres del tiempo no deben estropear el negocio hotelero en el país de los magníficos fines de semana.

Pelea doméstica que conectaba con una corriente mucho más amplia: la ofensiva contra los estudios del clima y la constante denigración de la ciencia. La confianza en la ciencia debe ser laminada porque contribuye a crear un orden social basado en la razonabilidad, lo cual refuerza el universalismo, el globalismo. “¿Lo dice la ciencia? No me lo creeré hasta que no lo lea en mi red social de confianza. ¡Arriba la subjetividad!”. Esa estrategia no se diseñó en Valencia, por supuesto. Esa estrategia forma parte de la gran batalla mundial en curso, pero fue determinante en la tragedia de Valencia.

A la onda difamatoria contra la meteorología y a la consigna de no lastimar los intereses de la hostelería, se le sumó el liberalismo castizo. 4 de noviembre del 2023. Un año antes de la dana valenciana, la Comunidad de Madrid ensayó el envío de una alerta a los teléfonos móviles ante el riesgo de lluvias torrenciales. Era la primera vez que se experimentaba ese tipo de comunicación en España. Llovió mucho, pero no hubo que lamentar graves daños en la capital. Un mes antes, otra fuerte borrasca había causado inundaciones y dos muertos en la periferia de Madrid. Aquella sonora  alerta en los móviles no gustó al liberalismo castizo: ¡Intolerable intromisión del Estado en la vida de los ciudadanos! ¡Pitido orwelliano! Buena bronca se armó en Madrid contra la Aemed en noviembre del 2023. Incluso el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, se metió en la pelea: “Si un organismo público alerta de ‘peligro extremo’ debe estar muy seguro, porque eso tiene consecuencias sociales y económicas”. El Partido de la Hostelería manda mucho en España. Al final, herida en su amor propio, Isabel Díaz Ayuso tuvo que salir en defensa del mensaje de alerta, propiciado por el pronóstico de los meteorólogos, pero enviado a los teléfonos móviles por su gobierno. “Con lo que tenemos que quedarnos es con lo que se ha evitado gracias a esa alerta”, dijo, con notable lucidez.

Todas las batallas culturales que se hornean en Madrid tienen su repercusión en ‘provincias’. Los altavoces del Madrid DF son potentes. Se abrió un surco: hay que desconfiar de los meteorólogos, cuidado con alarmar demasiado a la gente, tengamos muy en cuenta que hay otros intereses que defender.

La fatídica semana del 29 de octubre del 2024 presentaba un puente de tres días, puesto que la festividad de Todos los Santos caía en viernes. Viernes, sábado y domingo, una magnifico finde para salir de casa antes que el otoño se enfríe. Creo que vamos entendiendo porque los gobernantes valencianos no tenían mucha prisa en enviar una alerta general que podía tener  efectos disuasorios para los posibles visitantes foráneos, que podían ser miles y miles. Mucho dinero.

La hostilidad contra las alertas meteorológicas en un país turístico contribuyó al desastre

No era una orden, no era una consigna. Era una actitud. Era una óptica. Era la línea de fondo. Carlos Mazón había nombrado consejera de Turismo e Industria a la abogada Nuria Montes, presidenta de Hosbec, la asociación hotelera más grande de España, entidad surgida en Benidorm. El día de la dana, la administración regional valenciana ya llevaba semanas trabajando en la modificación de la legislación urbanística para autorizar la construcción de hoteles a doscientos metros de la playa. Pacto PP-Vox que ha invalidado los quinientos metros establecidos por el anterior gobierno presidido por Ximo Puig .

(La señora Montes fue destituida días después de la dana por haberse encarado con familiares de las víctimas que intentaban localizar a sus parientes desaparecidos en la morgue instalada en la Fira de València).

Había una atmósfera. Había una óptica. Había una campaña contra las alertas meteorológicas. Había unos prejuicios y unos intereses. Y después se supo lo del Ventorro. Y desde entonces España está encerrada en El Ventorro, el ámbito en el que los políticos se comportan de manera manifiestamente irresponsable sin que pase nada. Mazón no ha dimitido porque le falta coraje cívico, cualidad que probablemente desconoce, y porque Alberto Núñez Feijóo, escuela Romay Beccaría, no quiere líos en el PP valenciano, no quiere líos en general, y confía en que el tiempo vaya diluyendo poco a poco el malestar de la gente, a la espera de que la magistratura acabe liquidando a Pedro Sánchez, si no lo hace antes Carles Puidgmont, aterrorizado por el crecimiento de Aliança Catalana en las encuestas.

Ha pasado un año y el ganador es Vox, sin duda alguna. Vox capitaliza el malestar y ha hecho prisionero al PP valenciano, puesto que Mazón les debe su supervivencia. Mazón hace todo lo que le dicta Vox. La Comunidad Valenciana es hoy el escaparate de la captura estratégica del PP por parte de su nuevo rival. Vox estaba hace un año en el 9% y ahora ya galopa hacia el 20% en toda España.

Gana Vox, el partido de la desconfianza; ha capturado a Mazón y sube en toda España

La dana valenciana inauguró un extraño periodo de desplomes: el gran apagón del 28 de abril del 2025, que ha abierto una descomunal batalla de intereses en el mercado eléctrico; los terribles incendios forestales de este pasado verano en Castilla y León, Extremadura y Galicia, con evidentes actitudes negligentes en instancias políticas, y ahora, el escándalo de las mamografías en Andalucía.

Algo está pasando desde que España se quedó encerrada en El Ventorro.