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10.3.25

Carta a una mujer de clase obrera... Nuestras madres no son nuestras madres, son el sostén de la vida de la clase obrera... Una de las mujeres que hacen posible que el capitalismo sea eficiente porque son las encargadas de que el mundo funcione con una masa ingente de trabajo no remunerado imprescindible para que el sistema tenga la más mínima oportunidad de ser efectivo. No se llama trabajo esclavo, pero se le parece... Nadie en mi familia podría haber sido lo que es sin el trabajo de mi madre, de cualquier mujer de clase obrera de cualquier familia española, de cualquier mujer de clase obrera que tuvo como apellido ser madre, pero que ha sido más que ese apellido, que son mucho más y cuya identidad es más valiosa que la que se les reconoce socialmente por haber parido y criado a unos hijos... Somos lo que somos, hemos estudiado lo que hemos estudiado, hemos trabajado lo que hemos trabajado, porque teníamos a una trabajadora a tiempo completo esperando en casa haciendo todo aquello que creíamos que no llevaba tiempo, que no era un trabajo, que era simplemente su obligación como madre, esposa y mujer... nunca nos paramos a reflexionar sobre el enorme esfuerzo que supone el trabajo doméstico... No nos hemos disculpado por no haber sabido ver, hasta que ha sido muy tarde, el enorme sacrificio que han hecho para hacernos a los demás la vida más fácil... El esfuerzo y carga mental que ha tenido que soportar durante toda su vida le ha provocado un desgaste en salud psicológica que nunca pudo aliviar con terapias porque ni había dinero, ni se consideraba que esa tristeza y pesadumbre de la monotonía, de la falta de motivación y de que nadie valorara el ingente trabajo que hacía era consustancial a su condición de madre... Esta es una carta de agradecimiento a mi madre por el trabajo de toda una vida. Pero también al trabajo de todas las mujeres de clase trabajadora, que, madres o no, han cuidado de cualquier persona a su cargo (o al de sus vecinas o al de sus compañeras de trabajo) y han posibilitado que si este sistema funciona un poco, por poco que sea, es gracias a haberlas explotado de manera inmisericorde (Antonio Maestre)

 "Mi madre no es mi madre, mi madre, y la tuya, son las mujeres sobre las que hemos levantado nuestro futuro, la economía y la prosperidad. Su identidad no se define por haber parido. Nuestras madres no son nuestras madres, son el sostén de la vida de la clase obrera

Mi madre tiene las palmas suaves con los pliegues ajados. Las huellas dactilares se le han borrado. Siempre he creído que se le han quedado lijadas por la abrasión de la lejía y el salfumán que usó toda su vida como trabajadora del hogar, a veces, pocas, remuneradas en casas ajenas, las más, casi todas, como cuidadora de sus hijos y de su marido en la casa propia. Ahora la cuida él a ella, con mucho cariño y abnegación, porque la abrasión que le ha dejado las palmas sin fricción le ha quemado también un pulmón y lleva dentro de sí una enfermedad laboral que jamás será reconocida. Ella no ha fumado en la vida, su nódulo le brotó de aspirar durante cincuenta años productos de limpieza y mierda ajena. Ha trabajado toda la vida sin siquiera tener derecho a una pensión no contributiva y encima ese trabajo no remunerado la ha enfermado con severa gravedad. La pensión es de mi padre, pero sin el trabajo de mi madre nunca hubiera tenido la posibilidad de ganar esa pensión. Mi madre, antes que mi madre, es una mujer de clase obrera, una mujer trabajadora. Una de las mujeres que hacen posible que el capitalismo sea eficiente porque son las encargadas de que el mundo funcione con una masa ingente de trabajo no remunerado imprescindible para que el sistema tenga la más mínima oportunidad de ser efectivo. No se llama trabajo esclavo, pero se le parece.

Nadie en mi familia podría haber sido lo que es sin el trabajo de mi madre, de cualquier mujer de clase obrera de cualquier familia española, de cualquier mujer de clase obrera que tuvo como apellido ser madre, pero que ha sido más que ese apellido, que son mucho más y cuya identidad es más valiosa que la que se les reconoce socialmente por haber parido y criado a unos hijos. El bienestar de la sociedad descansa sobre los hombros de millones de mujeres de clase obrera que habiendo sido madres o no han dedicado su existencia al cuidado del prójimo. Somos lo que somos, hemos estudiado lo que hemos estudiado, hemos trabajado lo que hemos trabajado, porque teníamos a una trabajadora a tiempo completo esperando en casa haciendo todo aquello que creíamos que no llevaba tiempo, que no era un trabajo, que era simplemente su obligación como madre, esposa y mujer. O un regalo, porque nos querían mucho. Puede que ahora no pienses así, algunos todavía lo hacen, pero todos hemos pasado por esos momentos en que nunca nos paramos a reflexionar sobre el enorme esfuerzo que supone el trabajo doméstico. Seguramente porque no lo hacemos nunca.

Las mujeres de clase obrera que han desempeñado su trabajo como cuidadoras no solo han tenido que soportar el desdén y la invisibilización, sino que se han visto sometidas a la violencia patriarcal, a la sexual y a la simbólica. Pregunten a sus madres, a sus hermanas, a sus abuelas, a sus parejas o a sus compañeras de trabajo o militancia, todas ellas tienen una historia de violencia que narrar de mayor o menor intensidad, todas han tenido que cuidar, ninguna ha tenido el reconocimiento social, personal o familiar que merecen. No nos hemos disculpado por no haber sabido ver, hasta que ha sido muy tarde, el enorme sacrificio que han hecho para hacernos a los demás la vida más fácil.

Mi madre es la mía, pero la tuya no es diferente. Las madres de clase obrera son el pilar fundamental de la clase trabajadora y el sistema de producción capitalista hasta el punto de sostener nuestro bienestar emocional y psicológico. Su vinculación con nuestro cuidado es de tal dimensión que he llegado a subrogar mis recuerdos de infancia a sus relatos, todo lo que creo recordar de cuando era niño está basado en lo que mi madre me contaba que hacía. Se sabe mejor mi vida que yo mismo, de manera literal. El esfuerzo y carga mental que ha tenido que soportar durante toda su vida le ha provocado un desgaste en salud psicológica que nunca pudo aliviar con terapias porque ni había dinero, ni se consideraba que esa tristeza y pesadumbre de la monotonía, de la falta de motivación y de que nadie valorara el ingente trabajo que hacía era consustancial a su condición de madre. Ese “indefinible malestar”, del que hablaba Martín Gaite en Desde la ventana recogiendo las palabras de Betty Friedan. Que ser ama de casa era una suerte, que estar siempre en el hogar era cómodo, que cuidar, limpiar y cocinar era su papel y desde luego no un trabajo digno de tal consideración. Ahora tampoco hay dinero para terapia para las mujeres trabajadoras que cuidan y trabajan en casa. Ahora tampoco hay dinero ni tiempo para las obreras que cuidan y trabajan fuera de casa y dentro de ella. La terapia se sustituye por ansiolíticos y antidepresivos cuando hay cita en el centro de salud. Es la manera de tener a ese ejército laboral anestesiado y callado.

Esta es una carta de agradecimiento a mi madre por el trabajo de toda una vida. Pero también al trabajo de todas las mujeres de clase trabajadora, que, madres o no, han cuidado de cualquier persona a su cargo (o al de sus vecinas o al de sus compañeras de trabajo) y han posibilitado que si este sistema funciona un poco, por poco que sea, es gracias a haberlas explotado de manera inmisericorde. Nunca jamás se podrá devolver todo lo que las mujeres de clase obrera que se han matado, a veces de manera literal, haciendo su trabajo no remunerado han hecho. Lo mínimo es el reconocimiento, pero eso no basta. El trabajo se paga. Mi madre no es mi madre, mi madre, y la tuya, son las mujeres sobre las que hemos levantado nuestro futuro, la economía y la prosperidad. Su identidad no se define por haber parido. Nuestras madres no son nuestras madres, son el sostén de la vida de la clase obrera."           (Antonio Maestre, eldiario.es, 09/03/25)

5.6.24

Tenía ganas de leer algo así... La temporalidad, el factor crucial que ha reducido la brecha de género en el mercado laboral... la reforma laboral ha beneficiado notablemente a un grupo de población especialmente vulnerabilizado: las mujeres, quienes superaron por primera vez los 10 millones de ocupadas el pasado mes de abril

 "El contexto laboral en España ha experimentado algunos cambios significativos tras la reforma impulsada por Yolanda Díaz desde el Gobierno de coalición y aprobada en diciembre de 2021. Los principales avances que introdujo la nueva legislación están relacionados con la limitación de la temporalidad, el fomento de contratos indefinidos y la restricción de la subcontratación.

Una serie de medidas contra la precariedad que han beneficiado notablemente a un grupo de población especialmente vulnerabilizado: las mujeres, quienes superaron por primera vez los 10 millones de ocupadas el pasado mes de abril. Lo que no quita que persistan desafíos importantes que requieren todavía una atención continua.

Las diferencias de género han ido reduciéndose gradualmente desde que se aprobó la tan ansiada reforma por parte de las izquierdas. Esta tendencia se consolida a medida que la población joven se va incorporando al mercado de trabajo y los trabajadores de edades más avanzadas −con una desigualdad de género más marcada− se van retirando.

Emma Rodríguez: "Al reducirse la temporalidad, las mujeres, uno de los colectivos más afectados, han visto una mejora significativa en su situación"

Los últimos datos publicados por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones indican que la tasa de desempleo de las mujeres ha descendido al 14,5% en mayo de 2024, comparado con el 18,5% en 2021. Mientras que la tasa de participación laboral se ha incrementado al 58,0%, desde el 55,2% que reflejaban los registros antes de que entrara en vigor la reforma. Cifras que reflejan esta mejora sustancial en su inclusión y estabilidad laboral.

Emma Rodríguez, profesora de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad de Vigo, destaca que la reducción de la temporalidad ha sido un factor crucial. "Al reducirse la temporalidad, las mujeres, uno de los grupos más afectados por el empleo temporal, han visto una mejora significativa en su situación laboral," señala la especialista. Además, apunta que la reforma ha fortalecido los convenios colectivos sectoriales sobre los de empresa, "beneficiando a las trabajadoras con mejores condiciones laborales y salariales".

Por su parte, Carolina Vidal, secretaria confederal de Mujeres, Igualdad y Condiciones de Trabajo en CCOO, subraya que "tenemos más mujeres trabajando que nunca y más mujeres con contratos indefinidos que nunca". A su juicio, la subida del salario mínimo interprofesional también ha jugado un papel crucial, ya que muchas mujeres ocupan puestos de trabajo donde pagan esta cuantía, lo que ha redundado en una mejora de sus condiciones económicas.

 Cristina Antoñanzas: "Tres de cada cuatro contratos a tiempo parcial lo tiene una mujer y ahí es donde se profundiza en la brecha de género"

Si comparamos la situación actual con la del pasado 2023, se puede observar cómo el paro masculino se ha reducido en 47.117 (un 4,35%) y el femenino ha caído en 84.143 (un 5,08%) desde entonces. Sin embargo, el número de paradas (1.570.884) sigue siendo bastante superior al de parados (1.036.966), pese a que esta brecha se ha reducido un 14,1% desde 2021, cuando el número de mujeres en situación de desempleo era 2.201.471 y el de hombres 1.579.779.

"Aunque mejoramos poco a poco, todavía nuestra posición no es igual que la de nuestros compañeros. Es importante también poner el foco en el tipo de contrato, según sean a jornada completa o parcial. Si miramos esto, vemos que tres de cada cuatro contratos a tiempo parcial lo tiene una mujer y ahí es donde se profundiza en la brecha de género", explica Cristina Antoñanzas, vicesecretaria general de UGT UGT.

El lastre de la división sexual del trabajo

Con todo, la discriminación sigue siendo un problema que persiste, especialmente en lo relativo a la segregación ocupacional (la asignación de las tareas laborales estereotipadas según el género). Esta diferenciación, tal y como argumentan las expertas, termina "limitando sus oportunidades de empleo y de promoción profesional". En este sentido, Rodríguez señala que dicha segregación "viene definida fundamentalmente por el tema de los cuidados y quién se ocupa de las tareas reproductivas". Por lo tanto, "si neutralizamos esa esa diferencia, estaremos avanzando hacia la igualdad", opina.

Para continuar avanzando en la igualdad laboral, la profesora considera esencial implementar políticas que promuevan la conciliación laboral y familiar. "Al final, somos nosotras las que cuidamos y eso indirectamente nos termina discriminando. Si no podemos viajar porque somos las que nos hacemos cargo de nuestras familias, difícilmente podremos acceder a cargos de responsabilidad. Por eso, incluso en sectores ampliamente feminizados, seguimos encontrando que los cargos directivos son mayoritariamente hombres", argumenta en sintonía Añoranzas."               (María Martínez Collado, Público, 04/06/24)

15.2.23

Aprobada la subida del salario mínimo a 1.080 euros... estos son los efectos colaterales inesperados: Casi una de cada cinco mujeres ve como subirá su salario... La subida del SMI impacta sobre los trabajadores más precarios y en España eso es decir trabajadoras... la brecha de salarios entre hombres y mujeres se está cerrando... y se reduce la precariedad juvenil

 "El Consejo de Ministros ha aprobado este martes la subida del salario mínimo interprofesional hasta los 1.080 euros al mes en 14 pagas. Es una subida acumulada del 46,7% que no ha producido ni los efectos ni las plagas que se auguraron. Aunque sí han tenido efectos colaterales que no esperábamos: el primero, sobre la brecha de salarios entre hombres y mujeres.

 La subida del SMI impacta sobre los trabajadores más precarios y en España eso es decir trabajadoras. De los 1,9 millones de trabajadores beneficiados de esta subida, más de 1,1 millones son mujeres (casi el 60% del total). Casi una de cada cinco mujeres ve como subirá su salario con efectos retroactivos desde el 1 de enero. "La mejor herramienta, la más feminista, para igualar en derechos a las mujeres se llama salario mínimo", ha defendido la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros.

 Díaz ha destacado la importancia de esta subida: "No es un dato más, es una variable que permite cambiar la vida de la gente, que permite, por ejemplo, que una madre trabajadora pueda dar de cenar a sus hijos fruta o pescado de temporada o que un trabajador tenga un poquito más de esperanza de vida. En definitiva, estamos hablando de la vida de la gente", ha sentenciado.

La ministra también ha recordado que el gobierno de España está cumpliendo con lo comprometido con los ciudadanos —"no es habitual que los gobiernos cumplan con su programa"— y ha incidido una vez más en que "hay distintas forma de afrontar las crisis en España" y que la del actual gobierno es "radicalmente diferente a la del PP" tras la crisis del 2008, que condujo al "empobrecimiento y el sufrimiento de las clases trabajadoras y mayoría social de nuestro país".

"Les pido encarecidamente a los agentes sociales, en concreto a la CEOE, que se sienten a negociar. Necesitamos negociar los convenios colectivos. Nosotros hemos cumplido subiendo el SMI pero creo que los agentes tienen que estar a la altura de los acontecimientos", ha exigido Yolanda Díaz.

La brecha se cierra

El resultado es que se está cerrando la diferencia entre lo que cobran ellas y ellos. Si en 2019 la diferencia de ingresos entre hombres y mujeres era del 22,6%, dos años después ha bajado hasta al 20,9%. La explicación sin eufemismos es la precariedad y la explicación con tecnicismos es esta:

  • Las mujeres trabajan más a tiempo parcial (el 75% de la población asalariada con jornadas parciales son mujeres) y menos a tiempo completo (apenas representan el 41% de los contratos a tiempo completo).
  • Las mujeres tienen una tasa de temporalidad cinco puntos más alta que los hombres (del 23,6% frente al 18,8% de los hombres).

Así que análisis como el del gabinete económico de CCOO concluyen que la diferencia entre hombres y mujeres se cierra gracias al SMI, aunque las mujeres todavía deberían cobrar 4.721 euros más al año para empatar con los 27.322 euros que cobran los hombres.

Efecto entre los jóvenes

Hay un segundo efecto colateral y es el efecto entre los jóvenes, porque por grupos de edad el impacto es muy fuerte entre los más jóvenes:

  • Casi uno de cada tres jóvenes va a ver cómo sube su salario porque también los más jóvenes trabajan con contratos más precarios. El 31,7% de los chicos entre 16 y 24 años ven como aumenta su nómina.
  • Y el 19,2% de los no tan chicos, porque hay más de medio millón de personas con edades comprendidas entre los 25 y 34 años. Uno de cada 5 ve subir su sueldo. (...)

 Así que la realidad que tenemos hoy es que con lo ya hecho tenemos dos grandes grupos de beneficiados y dos efectos inesperados: se reduce la brecha de género entre hombres y mujeres y se reduce la precariedad salarial juvenil. Pero ni mucho menos se termina."               (Javier Ruiz, SER, 14/02/23)

6.9.22

"Seremos un poco menos esclavas": hasta 600.000 trabajadoras del hogar tendrán derecho a paro

 "España es el segundo mayor empleador de trabajo doméstico de Europa y Asia Central, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Y aun así, todavía prevalecen en el trabajo del hogar unas condiciones laborales discriminatorias para las cerca de 600.000 empleadas que sostienen el sector. Desde este martes, la situación comenzará a cambiar gracias al real decreto que aterriza en el Consejo de Ministros. Entre las medidas que ha trazado el Ministerio de Trabajo, destaca una: el derecho a paro

Rafaela Pimentel, fundadora de Territorio Doméstico, defiende la importancia de “celebrar cada conquista”, aunque los logros dejen un amplio margen de mejora. “Estamos más que contentas y celebramos este gran avance, por fin tendremos derecho a paro y a cotizar a Fogasa [Fondo de Garantía Salarial]”, clama Carolina Elías, presidenta de la asociación Servicio Doméstico Activo (Sedoac). Hasta el año 2012 ni siquiera era obligatorio en España que las trabajadoras domésticas estuvieran dadas de alta en la Seguridad Social si no superaban un número concreto de horas trabajadas, pero una reforma efectuada en el año 2011 obliga a los empleadores a pagar las cotizaciones desde la primera hora contratada. Fue quizá el primer gran hito para cientos de miles de trabajadoras, pero aquel decreto ley se quedó corto: ignora el subsidio por desempleo, mantiene el contrato verbal e introduce el derecho a desistimiento unilateral sin ninguna justificación. Esta última figura es una de las formas más flagrantes de atentado contra los derechos laborales, pues permite la extinción del contrato sin alegar causas justificadas y con una indemnización mucho más barata que el resto. El desestimiento será cosa del pasado a partir de este martes, gracias al nuevo decreto. 

 El trabajo doméstico forma parte de un Régimen Especial, que según los últimos datos de afiliación registró una caída del 0,75%, con 2.811 bajas. Pero la estadística es incapaz de proyectar la realidad del sector, colmado de trabajo informal. Se calcula que entre 500.000 y 700.000 mujeres se dedican al trabajo doméstico, pero un tercio de ellas lo hace sin contrato, según la propia OIT. Son ellas quienes han peleado los avances para el sector, gracias a su tenacidad y movilización en las calles. Pero en el camino también se han dado pasos, por ejemplo, en el terreno jurídico. Una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, emitida en febrero de este año, califica la normativa española en materia de Seguridad Social como discriminatoria al excluir a las trabajadoras del hogar de recibir la prestación por desempleo. El dictamen que llegó de suelo europeo pone negro sobre blanco al afirmar que existe una discriminación indirecta por razón de género en el acceso a las prestaciones.

Estrechamente ligado al nuevo decreto y a la sentencia europea está un movimiento clave: la ratificación del Convenio 189 de la OIT, un acuerdo internacional impulsado en 2011 y firmado ya por 35 países para regular el empleo doméstico. El objetivo con el que nació es sencillo: equiparar el trabajo del hogar al resto de empleos a nivel de derechos. El Gobierno ya ha iniciado los trámites su ratificación y el nuevo decreto que se aprueba este martes es de hecho consecuencia directa de ese compromiso. (...)

 Elías cree fundamental la regularización de “las trabajadoras sin papeles”, quienes componen una parte inestimable del trabajo doméstico. Son sus manos las que sostienen el sistema de cuidados, pero son a su vez las más precarizadas. “Una vez resuelto eso, podrían empezar a cotizar”, razona la activista. 

Otras muchas, continúa, “no cotizan porque sus empleadores quieren ahorrarse dinero”. En este punto entran en juego dos estrategias clave: la sensibilización y las garantías para los empleadores. Es fundamental un “trabajo de concienciación con los empleadores, hacerles entender que todo esto es para que su esclava sea un poco menos esclava”, expresa Elías. Pero también es prioritario “ver cómo van a quedar las bonificaciones a la Seguridad Social para que el impacto en los bolsillos de las familias sea el menor posible, es la manera de garantizar el derecho al cuidado y el trabajo en condiciones dignas”, expone.

Las páginas del decreto que llega este martes al Consejo de Ministros concentran los derechos más básicos para las trabajadoras, pero son solo el motor hacia otras muchas reivindicaciones históricas. En su agenda, dos mandatos: la mejora de las condiciones de las trabajadoras internas y la transición definitiva hacia el Régimen General."                         (Sabela Rodríguez, InfoLibre, 05/09/22)

5.7.22

Es frustrante que cada vez que faltan trabajadores para tener suficientes contribuyentes a la Seguridad Social y/o para llenar los puestos de trabajo que están vacíos, se piensa en la necesidad de aumentar la inmigración... hay medidas alternativas o complementarias a la inmigración para resolver los problemas derivados de la falta de trabajadores... como la necesaria y urgente integración de la mujer española en el mercado del trabajo... esta liberación de la mujer significaría un enriquecimiento económico que beneficiaría también a toda la población, porque aumentan el numero de contribuyentes a la Seguridad Social y también los recursos humanos en la sociedad... una de las medidas más eficaces para facilitar la integración de la mujer al mercado de trabajo es, entre otras, los servicios de ayuda a las familias tales como escuelas de infancia desde los 0 años y los servicios de atención a la dependencia, ya sea domiciliaria o institucional... si España tuviera el porcentaje de mujeres en el mercado de trabajo que tiene Suecia, hubiéramos tenido antes de la pandemia 2.7 millones de personas más trabajando y cotizando a la Seguridad Social, aportando 16,650 millones de Euros adicionales, que casi cubrirían el déficit que existía en tal institución

 "Es frustrante que cada vez que faltan trabajadoras y trabajadores para tener suficientes contribuyentes a la Seguridad Social (para pagar las pensiones) y/o para llenar los puestos de trabajo que están vacíos, se piensa en la necesidad de aumentar la inmigración. Es tan frecuente que esto pase, que uno tiene que asumir que los que siempre defienden esta postura no conocen (o no quieren conocer) que hay medidas alternativas o complementarias a la inmigración para resolver los problemas derivados de la falta de trabajadores.

 Y esto último casi nunca ocurre. Un ejemplo es la propuesta del Ministro de I­­­­­­nclusión Social y Seguridad Social, el Sr. José Luis Escrivá, quien ha indicado que para resolver el problema del déficit de la Seguridad Social se necesitan 270.000 inmigrantes al año hasta el 2050 para garantizar la sostenibilidad del sistema de pensiones, puesto que estas personas se convertirían en contribuyentes a la Seguridad Social. En principio, esta propuesta parece lógica, pero habría que añadir que es también necesario continuar el aumento de los salarios aprobado por el gobierno este año, para todos los próximos años también, que habían estado bajando durante la época de dominio neoliberal en los gobiernos anteriores.

Estas propuestas son distintas y opuestas a las medidas neoliberales aplicadas por aquellos gobiernos, que llevaron a cabo la misma receta de siempre, la de reducir las pensiones y retrasar la edad de jubilación, lo cual empeoró notablemente la situación de los pensionistas. Ahora bien, tales propuestas del Ministro Escrivá, aunque significan un paso adelante, son insuficientes, pues la experiencia muestra que hay otras alternativas incluso mejores que también deberían proponerse y aplicarse. 

 Y me estoy refiriendo a la necesaria y urgente integración de la mujer española en el mercado del trabajo, lo cual es necesario no solo para la liberación de la mujer, sino también para la mayor eficiencia económica del país. (...) 

  Pero lo que no se reconoce es que esta liberación de la mujer significaría un enriquecimiento económico que beneficiaría también a toda la población.

 La evidencia existente de ello es abrumadora pero constantemente ignorada. Aquellos países que facilitan la integración de la mujer al mercado de trabajo al igual que el hombre han visto mejorar el bienestar de toda la población, pues aumentan el numero de contribuyentes a la Seguridad Social y también los recursos humanos en la sociedad. 

 Los datos están ahí para los que quieran verlos. Y una de las medidas más eficaces para facilitar la integración de la mujer al mercado de trabajo es, entre otras, los servicios de ayuda a las familias tales como escuelas de infancia desde los 0 años y los servicios de atención a la dependencia, ya sea domiciliaria o institucional. En España hay un gran déficit en estos servicios, que deberían llamarse El Cuarto Pilar del Estado de Bienestar para resaltar su importancia complementando el Primer Pilar (el derecho de acceso a la sanidad), el Segundo Pilar (el derecho a la educación), y el Tercer Pilar (el derecho a la jubilación). Este Cuarto Pilar sería el derecho individual y universal a los servicios de atención a las familias incluyendo los cuidados a la infancia y la adolescencia, así como a las personas ancianas y con dependencias.

Los países nórdicos de Europa que han estado gobernados durante la mayoría del periodo después de la II Guerra Mundial por coalicionas de gobiernos progresistas y de izquierda tienen porcentajes muchos más altos de mujeres en el mercado de trabajo en comparación a España. Suecia 80.2 %, Noruega 76.56 %, Finlandia 74.5 % y Dinamarca 64 %. Para darnos cuenta del retraso de España tenemos que reconocer que si España tuviera el porcentaje de mujeres en el mercado de trabajo que tiene Suecia, hubiéramos tenido antes de la pandemia 2.7 millones de personas más trabajando y cotizando a la Seguridad Social, aportando 16,650 millones de Euros adicionales, que casi cubrirían el déficit que existía en tal institución el año antes de la pandemia (18,286 millones de Euros). Suecia tenía entonces el Cuarto Pilar de Bienestar más desarrollado del mundo. En aquel país las familias tienen mayor calidad de vida y la fertilidad, por cierto, es mucha más alta que la española que es de las más bajas del mundo.

¿POR QUÉ NO HA EXISTIDO ESTE CUARTO PILAR DEL ESTADO DEL BIENESTAR EN ESPAÑA?

 La respuesta a esta pregunta es fácil de responder. Se debe a la enorme influencia que las fuerzas conservadoras han tenido y continúan teniendo sobre el Estado Español, responsables de la falta del escaso poder de la mujer y de la desatención que las familias tienen en las políticas públicas del Estado. En España a la familia se la pone retóricamente en un altar para luego crucificarla .Y cuando en España decimos "familia", lo que queremos decir es "mujer", y la única fórmula familiar promovida, es el tipo de familia patriarcal que es la que limita más a la mujer, que es quien cuida a los infantes, a los adolescentes, a los jóvenes que viven en casa como promedio hasta los 29 años, al esposo o equivalente y además el 61 % de ellas están también trabajando en el mercado laboral. No es de extrañar que la mujer española tenga tres veces más enfermedades debidas el estrés que el hombre y que la fertilidad (el número de infantes por mujer fértil) sea de las más bajas del mundo. Este país es también uno de los países Europeos con menor desarrollo de los servicios del Cuarto Pilar del Estado del Bienestar. La causa de todo ello es el escaso poder de la mujer y de las fuerzas progresistas del Estado Español además de la escasa sensibilidad feminista en los establecimientos económicos, mediáticos y políticos del país.  (...)

¿POR QUÉ EL MODELO PROGRESISTA NÓRDICO ES MUCHO MEJOR PARA LAS MUJERES, PARA LAS FAMILIAS Y PARA LA SOCIEDAD QUE EL MODELO LIBERAL ESTADOUNIDENSE?

 En los países nórdicos la mujer tiene mucho más poder que en el sur de Europa y su fortaleza no deriva de tener un partido feminista que canalice las demandas de la mujer (pues no existe), sino de la fortaleza de la sensibilidad feminista en todos los partidos progresistas, lo cual no ocurre en los países de sensibilidad liberal como son los Estados Unidos. En tal modelo liberal, cada grupo de liberación va por su cuenta y hay movimientos sociales de todo tipo, que compiten entre ellos para recibir la atención del Estado. Y como tal, el movimiento feminista es muy débil, como se muestra ahora con la abolición del derecho constitucional del aborto en aquel país.  

En los países nórdicos, sin embargo, que han estado gobernados durante largos periodos de tiempo por coaliciones progresistas y de izquierda, la sensibilidad feminista es fuerte en la mayoría de tales partidos, que al gobernar conjuntamente ofrecen espacios comunes para todos los movimientos de liberación. El punto clave es encontrar elementos comunes entre tales movimientos de liberación. Y es ahí la causa del enorme problema de los Estados Unidos: la falta de un espacio político de izquierdas en el panorama estatal estadounidense que haga suyo todas las demandas de los movimientos de liberación como parte de su proyecto de transformación profunda de la sociedad.

 Las mujeres de Estados Unidos tienen muy poco poder, pero los ancianos también tienen muy poco poder, los trabajadores también tienen muy poco poder, los negros y latinos tienen también muy poco poder, los ecologistas también tienen muy poco poder, y el sistema democrático liberal estadounidense es muy poco representativo y muy poco democrático. Y la causa de esta situación es la ausencia de partidos políticos de izquierda en EEUU que tengan representación parlamentaria para promover un modelo de sociedad distinta que elimine las distintas formas de explotación (...)

LA ACEPTACIÓN DEL CUARTO PILAR DEL ESTADO DEL BIENESTAR EN ESPAÑA

El Cuarto Pilar del Estado de Bienestar se introdujo tímidamente en España por el gobierno de Zapatero con la introducción de los servicios domiciliarios de dependencia que ya desde su origen estuvieron muy poco financiados, manteniendo la mayoría de los servicios de dependencia institucional en el sector privado, gestionadas incluso por empresas comerciales que antepusieron sus objetivos de acumulación de beneficios económicos privados sobre las necesidades colectivas.

Las medidas aplicadas por el Gobierno Español actual significan un cambio cualitativo de gran calado y significado. Gran número de protestas encajan dentro del modelo del Cuarto Pilar del Bienestar de manera tal que puede decirse que el modelo de este pilar ya existe en la cultura política del País. Las recientes declaraciones de la Vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Diaz  y del Secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, así lo atestiguan (ver tweet de Nacho Álvarez: https://twitter.com/nachoalvarez_/status/1530193707965853696). Existe hoy en España una exigencia popular para que se establezca este Cuarto Pilar del Estado de Bienestar. (...)

No hay duda de que hay una enorme resistencia al desarrollo del Cuarto Pilar del Bienestar por parte de grupos económicos que se benefician de la situación actual deficitaria de tales servicios públicos, así como una hostilidad debida al cambio cultural que implica una nueva concepción de lo que es la familia, crítica de la tradicional familia patriarcal promovida por las fuerzas conservadoras del país, que tienen gran poder sobre el Estado Español. Y también hay que reconocer que hay cierta resistencia, incluso dentro el Gobierno, de enfrentarse con los poderos fácticos de siempre y del rol de la mujer en la sociedad

De ahí que aplauda estos cambios citados  introducidos por partidos progresistas. Pero también aconsejo su profundización dando mayor protagonismo a la responsabilidad pública, pues ya tenemos evidencia que la privatización de tales servicios con fines comerciales ha sido un error, no solo en España si no también en los países nórdicos, incluyendo Suecia. En este país, el Gobierno liberal conservador que antecedió al Gobierno de coalición progresista actual, privatizó las residencias de ancianos, incluyendo criterios de gestión que favorecieron intereses comerciales sobre los colectivos deteriorando su calidad. 

Por otra parte, favoreció la inmigración creando tensiones dentro la clase trabajadora que ha dado pie al crecimiento de un partido ultraderechista que ha alcanzado unas dimensiones alarmantes en el Parlamento Sueco. Sectores de la clase trabajadora se sintieron amenazados por el crecimiento de tal inmigración, pues el mundo empresarial aprovecho esta disponibilidad de inmigrantes para disminuir los salarios y empeorar las condiciones de trabajo. De esta manera la composición laboral del personal en los servicios de dependencia cambio también notablemente. De ahí la importancia de utilizar la experiencia de otros países, tanto las positivas como las negativas para mejorar el nuestro.

La importancia del Cuarto Pilar del Estadio de Bienestar es posicionar a la familia dentro de los temas centrales de la España social, cuestionando el control que han hecho las derechas y ultraderechas del concepto de familia, presentándose como los grandes defensores de ella, lo cual ha contribuido a su atractivo en grandes sectores, incluida la clase trabajadora. 

Hay que señalar claramente que las políticas promovidas por ellos han perjudicado a las familias, a las mujeres, a los infantes y jóvenes, a los ancianos y a los trabajadores, siendo las fuerzas progresistas enraizadas históricamente en el movimiento obrero las que han sido más pro-familia. Tal énfasis también es necesario dentro de las izquierdas donde frecuentemente la familia no entra en el diseño de sus propuestas. 

Por ejemplo, la bienvenida propuesta de reducción del tiempo de trabajo por semana no ha considerado que un punto clave de tal propuesta debería ser el impacto en la familia, pues no es lo mismo disminuir el tiempo de trabajo convirtiendo el fin de semana en tres días en lugar de dos, que disminuir el número de horas por día que se trabaje, para dar más tiempo a que las trabajadoras y los trabajadores pasen más tiempo con sus familias. Los datos muestran que las trabajadoras con infantes y adolescentes prefieren más lo segundo que no lo primero. Otra intervención es en la repartición de las responsabilidades familiares. (...)"                (Vicenç Navarro , Público, 04/07/22)

15.6.22

Una victoria histórica para las trabajadoras del hogar. El Congreso vota la ratificación del Convenio 189 de la OIT, un compromiso por la igualdad de derechos con el resto de trabajadores

 "El Congreso de los Diputados vota hoy, 9 de junio, la ratificación del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo, un compromiso por la igualdad de derechos laborales para las trabajadoras de hogar y cuidados, que hasta ahora no han tenido prestación por desempleo, entre otras cosas.

Las organizaciones del sector en España han luchado por ello desde que la OIT adoptó este convenio en 2011. Hasta ahora lo han ratificado 35 países, entre ellos seis de la Unión Europea: Italia y Alemania en 2013, Irlanda en 2014, Portugal y Bélgica en 2015, y Suecia en 2019.

 “Desde que salió el Convenio en 2011, hemos solicitado reuniones con diputados, hemos enviado cartas a los presidentes, a los ministros… Todos los gobiernos nos han dicho que sí, que lo iban a revisar”, cuenta Constanza Cisneros, que forma parte de Territorio Doméstico y el Observatorio Jeanette Beltrán. “Estamos orgullosas de que por fin se nos tome en cuenta, gracias a todo el trabajo que hemos hecho”. Cisneros no olvida el apoyo de las asambleas del 8M y otros grupos feministas porque “muchas trabajadoras del hogar somos internas o no tenemos tiempo para estas cosas, necesitamos a nuestras amigas y a las amigas de nuestras amigas”.

El 7 de junio, representantes de las principales asociaciones del sector se reunieron con la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, para hablar sobre la implementación del convenio y presentarle sus demandas. Las impresiones han sido positivas. “Es la primera vez que las trabajadoras de hogar y cuidados somos escuchadas en el Ministerio de Trabajo”, subraya Cisneros, que advertía antes de la reunión de que la lucha está lejos de terminar: “No queremos que se queden solo en el voto, en la ratificación del convenio, y que dejen la carpeta guardada en algún lado como se ha hecho en otros países, y aquí también, con otros acuerdos firmados”. Ellas quieren ser parte activa del proceso, “si no, no pueden saber lo que necesitamos”. Según el Ministerio, Díaz se ha comprometido a mantener una línea de comunicación abierta.

España es el segundo país de la Unión Europea con más empleadas de hogar, solo por detrás de Italia. Suponen cerca del 3% de la fuerza laboral. La media europea es inferior al 1%. Nuestro país concentra una cuarta parte del empleo doméstico en la UE, según datos de Eurostat.

 Los derechos de estas trabajadoras están regulados por el Sistema Especial para Empleados del Hogar, que no incluye el paro. “En la práctica, esto nos impide acceder a ayudas sociales, porque generalmente se conceden estas ayudas cuando se acaba el paro”, explica Cisneros. “Y cuando perdemos el empleo, tenemos que coger cualquier cosa que encontremos, para no quedarnos sin nada”.

No es su única desventaja. El sistema especial tampoco cubre las lagunas en la vida laboral para la pensión, y las cotizaciones son muy bajas. Existe la figura del desistimiento, que permite despedir a una empleada de un día para otro, sin necesidad de justificarlo. “Es una figura que compartimos con los altos ejecutivos”, comenta con ironía Constanza Cisneros. Además, la Inspección de Trabajo no puede actuar como en el resto de sectores debido a la inviolabilidad del domicilio.

 En febrero, una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que respondía a la denuncia de una trabajadora doméstica gallega, dictaminó que el hecho de que estas no tuvieran prestación por desempleo era contrario a la directiva europea de igualdad de trato entre hombres y mujeres en materia de seguridad social. La sentencia obliga a España a implementar el derecho a la prestación, aunque no establece una fecha para ello. Las medidas legislativas en las que trabaja el Ministerio incluyen el reconocimiento de este derecho, protección contra el despido y acceso a la prevención de riesgos laborales, tal y como ha comunicado la ministra a las representantes de las trabajadoras.

 La incorporación plena de las trabajadoras de hogar y cuidados al régimen general de la Seguridad Social es la principal demanda de las organizaciones. El Gobierno de Rajoy se comprometió a llevarla a cabo, pero en 2018 la enmienda 6777 a los Presupuestos Generales del Estado, votada por el PP, Ciudadanos y el PNV, entre otros, retrasó esta incorporación de 2019 a 2024. “Perdimos toda la esperanza con ellos”, dice Cisneros. Esta decepción, sin embargo, llevó a un aumento de la colaboración entre las distintas asociaciones de trabajadoras, que ahora forman una “red” en todo el Estado. El primer Gobierno de Pedro Sánchez se comprometió de nuevo a adelantar la incorporación al régimen general, pero en 2020 un decreto la retrasó otra vez a 2023. “Ahora veremos, pero por lo menos nos han escuchado”, comenta Cisneros.

 De las casi 378.000 personas afiliadas al Sistema Especial para Empleados del Hogar, más del 95% son mujeres y el 43% son extranjeras. Estas 378.000 personas son las que cotizan, pero la Encuesta de Población Activa del INE contabiliza más de 500.000 trabajadoras en el sector y diferentes estimaciones apuntan a una cifra real cercana a 600.000, ya que muchas de ellas son migrantes en situación irregular. Un informe de Eurostat señala que el número de empleadas de hogar y cuidados de nacionalidad española se ha mantenido estable en torno a 200.000 desde 1996, mientras que las de nacionalidad extranjera han ido aumentando considerablemente.

El empleo de hogar y cuidados en condiciones de precariedad es una de las pocas opciones laborales que encuentran las mujeres migrantes, a las que la ley de extranjería obliga a pasar tres años empadronadas en España hasta que puedan solicitar el permiso de residencia con una oferta de trabajo. Esta situación facilita abusos de todo tipo. “Yo tengo compañeras a las que les han ofrecido hacerles la documentación y hasta ocho o diez años después no lo han hecho, y si lo exigen les echan, y ya está”, cuenta Constanza Cisneros, que recuerda que la regularización de la situación de sus compañeras es otra de las demandas que han presentado al Ministerio. 

Las organizaciones reivindican un trabajo que, según Cisneros, todavía se sigue viendo como una ayudita, pese a su importancia y la dureza de sus condiciones, “casi esclavizantes” en el caso de las trabajadoras internas.

A Constanza Cisneros le da la risa antes de decir: “Es un poco manido eso de que nosotras sostenemos la vida, pero nos lo tenemos que creer, lo estamos viendo”. Por ello, entre sus demandas también está el fortalecimiento de las políticas públicas de cuidados, de manera que estos queden garantizados “para todas las personas, no solo para la gente adinerada”."                    (Elena de Sus, CTXT, 09/06/22)

23.7.21

"Ayer planché la ropa / del que ahora sacan a cuestas entre cuatro. Lavé sus sábanas, doblé su pijama, le apañé una almohada. / Esto somos. / Corre el viento de levante y una lluvia fina / repiquetea sobre su ataúd... La poeta que vivió la pandemia en la lavandería de un hospital"

 "En la primavera de 2020, mientras España entera estaba confinada por la crisis sanitaria, la premiada poeta Begoña M. Rueda (Jaén, 1992) trabajaba en la lavandería del hospital Punta Europa de Algeciras, ubicada frente al tanatorio. Era el centro sanitario en el que lleva contratada dos años y medio.   

 Rueda ha contado poéticamente, de manera crítica y cruda, cómo se sufrió la pandemia del coronavirus desde su entorno laboral y ha recogido todo lo vivido en el libro Servicio de lavandería (Hiperión, 2021). Con ese poemario ha ganado el XXXVI Premio de Poesía Hiperión. "Estaba intentando reflejar mi realidad y el poemario me ayudó a visibilizar el trabajo y el sacrificio que nos ha supuesto a las de mi gremio sacar adelante nuestro trabajo", cuenta Rueda. 

 "A mí con los premios no me da para vivir. De los siete libros que tengo publicados no he recibido ni siquiera cinco euros de las ventas, ¿cómo me voy a mantener yo de eso? Dotación económica de ganar un premio sí he recibido, pero de las ventas no. Yo no vivo de la literatura", espeta Begoña M. Rueda en una videollamada con elDiario.es.

Poesía de clase trabajadora

 "Ayer planché la ropa / del que ahora sacan a cuestas entre cuatro. Lavé sus sábanas, doblé su pijama, le apañé una almohada. / Esto somos. / Corre el viento de levante y una lluvia fina / repiquetea sobre su ataúd.", escribe en su poema titulado ‘A 27 de marzo de 2020’.

En Servicio de lavandería los poemas se organizan como un diario, titulados según la fecha, y se dividen en el libro en dos partes: ‘Aclarado’ y ‘Lavado’. ‘Aclarado’ recoge versos que describen cómo se trabajaba en el hospital justo un año antes de la crisis de la Covid-19, en la primavera de 2019. ‘Lavado’ comienza el 21 de marzo de 2020, el inicio del estado de alarma decretado por el Gobierno.

Las crónicas de la pandemia descritas por M. Rueda son duras. Su poesía es de clase trabajadora, una mirada necesaria, que baja los poemas del Olimpo literario donde, en ocasiones, anidan. El resultado son versos que traspasan y documentan lo sufrido: "Dos lavadoras industriales / bastan para blanquear la ropa de las heces / y de la sangre que podría ser mi sangre, mi miseria / podría ser, algún día, un camisón / cubierto de vómito". Poemas que construyen un libro que refleja la vida personal y profesional de una poeta que no (solo) vive de la literatura.

 Servicio de lavandería testifica la precariedad de sector, la falta de guantes y mascarillas –la primera la recibió cuatro semanas después del inicio de la cuarentena–, y la invisibilización que sentía la autora a las ocho de la tarde cuando se aplaudía "la labor de los médicos y de los enfermeros / pero pocos son los que aplauden / la labor de la mujer que barre y friega el hospital / o la de las que lavamos la ropa de los contagiados", cuenta la autora.

En un pasaje del poemario, Begoña M. Rueda recuerda el día en el que el Ejército fue a su hospital a fumigar todo el recinto. Todo, excepto la lavandería donde ella trabajaba, frente a la que aparcaron el camión militar. "Armados, recios” / como si pudieran abatir la pandemia a tiros", describe. 

Antes de la nueva normalidad

El premiado poemario también habla del mundo antes de la nueva normalidad y de la crisis del coronavirus. Estos poemas de la cotidianeidad laboral están en el apartado ‘Aclarado’. Jornadas de ocho horas con 24 cargas de ruidosas lavadoras industriales. Compañeras que apenas tienen tiempo ni fuerzas para la conciliación y trabajadoras como Trini. Mujer de 63 años de edad que lleva, según la autora, siendo explotada laboralmente desde los 13. Trini espera la jubilación mientras practica pasos de bachata entre lavadoras que emiten un ruido de 135 decibelios. 

 Rueda también comparte en sus versos su momento personal, lo que significó para ella dejar su Jaén de panaceite [sic] y su familia para conseguir un trabajo en Algeciras y aparcar, por motivos personales, el Grado de Filología Hispánica a nueve asignaturas de graduarse. La autora habla del momento sentimental que está transitando y de la dificultad de "que te gusten las mujeres / siendo mujer / e ir a trabajar con el miedo / a que lo descubran / las compañeras", escribe M. Rueda.

 "Hay en la poesía una especie de actitud mindfulness que te ayuda a tener un estado de atención plena. No solo en la lavandería, creo que voy así por la vida y no me doy cuenta", comparte la poeta.

El jurado del XXXVI Premio de Poesía Hiperión reseñó que Servicio de lavandería es "cohesionado, crítico, lírico sin excesos, poderosamente plástico, con marcados contrastes y finales rotundos". Jurado que estuvo formado por Francisco Castaño, Ben Clark, Ariadna G. García, Jesús Munárriz, y Benjamín Prado. Este destacado galardón nacional, dedicado a poetas menores de 35 años, no está dotado de prestación económica.

"Renunciando al adorno y al artificio, construye una poética humana de la enfermedad y sus secuelas en general y de la pandemia en particular, focalizada en unas coordenadas subjetivas inéditas, intrahistóricas: la de los y las protagonistas anónimos de la Historia desde un lugar invisible: el personal que se encarga de limpiar la ropa en los hospitales", señaló el jurado.

Begoña M. Rueda ha sido premiada por cada uno de los siete libros que ha escrito. A parte del Hiperión, cuenta con el Premio Luis Cernuda de la Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla, Primer Premio de Poesía de la Universidad Complutense de Madrid, VIII Certamen Internacional de Poesía Joven Martín García Ramos de Albox, entre otros galardones.

"El dinero no es algo que me construye como persona, es algo que yo asumo desde que empecé a escribir", opina la autora jienense. "Escribir y que la gente me lea a mí me hace feliz. No lo cambio por nada. Aunque no me den un duro llevo muchos años escribiendo y si no he dejado de escribir es porque realmente es una vocación. Yo quiero morirme escribiendo. A mí me nace de dentro y yo lo tengo que sacar", añade."                     (Guillermo Jiménez Carazo  , eldiario.es, 19 de julio de 2021)

11.2.21

El País borra de una noticia sobre la muerte de 28 trabajadores en un taller clandestino el párrafo que lo vincula a Inditex

 "Este lunes saltaba la noticia del fallecimiento de 28 trabajadores en un taller textil clandestino. Lo publicaba inicialmente El País, principal medio de comunicación de prensa escrita de PRISA.

En el artículo, se informaba sobre que el grupo Inditex era el principal socio comercial de Marruecos en producción textil. “Marruecos es el principal proveedor de Inditex, la empresa matriz de marcas como Zara, Stradivarius, Pull&Bear y Bershka”, rezaba la literalidad del texto. Sin embargo, momentos después de su publicación, el diario lo eliminaba.

 Múltiples lectores comenzaron a preguntarse por qué el medio de PRISA habría procedido a borrar una información que, en una simple búsqueda, puede hallarse con facilidad en la red. Sin ir más lejos, Google engloba más de 47.000 resultados bajo esa matriz, enlazando a noticias que informan, entre otras, sobre la cantidad de talleres y trabajadores con los que Amancio Ortega cuenta en el país árabe, que se cifran en torno a 250 fábricas y más de 64.000 empleados.

 (...)  Existen vínculos entre Inditex y PRISA. Ignacio de Polanco, hijo del fundador Jesús de Polanco y actual Presidente de Honor de PRISA, se sienta en el patronato de la Fundación Carolina junto a Pablo Isla, presidente de Inditex. A ambas familias les une una trayectoria histórica. Compañeros en diferentes patronatos, Jesús de Polanco y Pablo Isla también formaron parte del Real Instituto Elcano."    (Alba González, La Última Hora, 09/02/21)

11.5.20

La limpiadora del Hospital de Fuenlabrada "no estará en la lista de sanitarios fallecidos por coronavirus"

"Una limpiadora del Hospital Universitario de Fuenlabrada ha fallecido en las últimas horas por Covid-19, según ha informado en redes sociales el Movimiento Asambleario de Trabajadores de Sanidad (MATS) y ha confirmado el portavoz de Unidas Podemos en la localidad, Pedro Vigil.


El sindicato ha cuestionado que "su trabajo de 'baja cualificación', como algunos lo han denominado, le impedirá formar parte de la lista de la vergüenza de los sanitarios fallecidos en esta pandemia".

Por su lado, Pedro Vigil ha agradecido la labor de "las personas que exponen su vida para garantizar" la de los demás. "Gracias Margarita --ha opinado en redes--, estarás siempre en nuestro recuerdo. Garanticemos en primer lugar la lucha contra el virus y que nadie se nos quede atrás", ha manifestado. (...)"               (El Plural, 10/05/20)

29.4.20

Una trabajadora de la dependencia: “Me duele tanto la espalda que lloro”. Son solo dos gerocultoras en la planta para atender a 17 ancianos en situación de gran dependencia... gran parte de las empleadas termina medicándose para paliar el dolor. Los usuarios de esta residencia privada pagan "de 2.600 a 3.400 euros al mes". "Por ese dinero a veces pienso que estarían mejor en su casa"

"Comienzan a despertarlos a las siete de la mañana para que dé tiempo a asearlos y que a las diez estén listos para el desayuno. Son solo dos gerocultoras en la planta para atender a 17 ancianos en situación de gran dependencia, la más grave. "Tuve incluso una lesión en el hombro por los movimientos repetitivos y por trasladar a los usuarios. 

Cuando llegas a casa, te duele todo y lo único que haces es tomarte un ibuprofeno para poder seguir con las tareas domésticas", cuenta Juani Peñafiel, que lleva 17 años trabajando en el sector, ahora en una residencia privada en Madrid. "Hay rachas en las que me duele tanto la espalda que me estiro en el suelo y lloro", dice esta mujer de 50 años. Los sindicatos se quejan de la sobrecarga. Un estudio de CC OO pone de manifiesto que gran parte de las empleadas termina medicándose para paliar el dolor.

Ella es una de las 250.000 personas que trabajan vinculadas a la Ley de Dependencia en España, según una estimación de la Asociación de Directoras y Gerentes en Servicios Sociales, experta en la materia. La gran mayoría (casi un 90%) son mujeres, según cálculos de CC OO, que eleva la cifra de empleados solo en el sector residencial a más de 290.000. 

Los sindicatos lamentan la "precariedad" —las gerocultoras y auxiliares de ayuda a domicilio no llegan a los 1.000 euros al mes, según el convenio— y las condiciones laborales, que repercuten en la calidad del servicio que prestan a unos usuarios en situación tan vulnerable.(...)

  los trabajadores de los servicios sociales. "Es el tercer sector en que más creció el consumo de hipnosedantes en estos cinco años [el primero fue el de las actividades domésticas]", señala.
 
"Esto nos llevó a realizar un estudio entre más de 80 trabajadoras de residencias, a través de grupos de discusión y de una veintena de entrevistas en profundidad con empleadas y con delegados sindicales, responsables de recursos humanos, médicos...", añade. Ellas refieren una sobrecarga de trabajo física y psicológica.

 "Casi el 80% manifiesta dolor de forma habitual y tres de cada cuatro asegura que toma medicación para paliarlo. Los resultados no se pueden extrapolar a toda la población, pero dan una idea de la gravedad de la situación", sostiene Rodríguez Valdés. "Cuentan que sienten presión, cansancio, bajo reconocimiento profesional", sostiene. "Antes de llegar a medicarse para calmar la ansiedad o conciliar el sueño, toman antiinflamatorios o calmantes", continúa.

"Tienen altas cargas de trabajo, al que además se ven abocadas en situaciones de estrés, porque ven que no llegan y por las personas a las que atienden, muy vulnerables", sostiene Gracia Álvarez, responsable de dependencia en UGT. "Sus condiciones repercuten directamente en la calidad del servicio", añade.

 Más de un millón de personas recibe una prestación o servicio a través de esta ley. Más de 257.000 personas están en lista de espera. Más de 146.000 aguardan a ser valoradas para saber si tienen derecho. "Las trabajadoras tienen bajos salarios y muchas tienen problemas físicos a consecuencia del mismo", dice Álvarez.

 Juani Peñafiel corrobora que los dolores son comunes entre las compañeras. Ella cobra 700 euros al mes por trabajar "tres o cuatro días a la semana" de siete a tres de la tarde. "El sector ha ido empeorando con los años. 

En mi planta hace 15 años éramos cuatro trabajadoras para atender a las mismas personas que ahora, que somos dos". Los usuarios de esta residencia privada pagan "de 2.600 a 3.400 euros al mes". "Por ese dinero a veces pienso que estarían mejor en su casa", continúa esta trabajadora, que afirma que, aun sin parar en toda la jornada, no les están dando un servicio adecuado. (...)

Estrella López de la Rosa, sevillana de 45 años, atiende a cinco ancianos en diferentes zonas de Huelva. "Me encargo del aseo, pero también de tareas como hacer la compra, limpiar la casa o ayudarles a pasear". Asegura que se ha gastado "mucho en fisioterapeutas". Cobra 982 euros al mes por una jornada completa en la que realiza "gran esfuerzo" físico.

 "La mayoría de las casas no tienen ni camas articuladas ni grúas", explica. Ella no se medica a diario, pero conoce a compañeras que "toman antiinflamatorios o relajantes musculares antes de ir al trabajo". Para soportar la nueva jornada. Y al día siguiente, vuelta a empezar."                   ( , , El País, 07/11/19) 

28.4.20

Desprotegidas, invisibles y precarias: las trabajadoras de las residencias batallan contra la COVID-19 por mil euros al mes... "Hacemos cada una el trabajo de tres por una miseria y sin medios"

"Son uno de los focos más golpeados por el coronavirus. Las residencias de mayores acumulan miles de fallecidos y de contagios aún hoy imposibles de cuantificar sin datos oficiales, pero además batallan día a día con la precariedad que lastra al sector desde hace años. 

Lo saben bien las trabajadoras que están en primera línea y que, sobrepasadas y, en muchos casos desprotegidas, cuidan a los más vulnerables al virus por salarios de mileuristas. "Hacemos cada una el trabajo de tres por una miseria y sin medios", resume Carmen, gerocultora en una residencia privada de Madrid. (...)

Carmen lleva 16 de los 62 años que tiene trabajando en la misma residencia privada de Madrid, una que acumula decenas de muertos desde el inicio de la pandemia. Ahora está de baja porque se ha contagiado de coronavirus, aunque aún no le han hecho ninguna prueba diagnóstica que lo confirme. Con el plus de fin de semana y festivos sobrepasa "por muy poco" los mil euros al mes por jornadas "agotadoras" de siete días seguidos y un descanso de dos.

 El Convenio actual indica para su categoría, la de gerocultora, un salario base de 997,16 euros. "Intentamos hacer el trabajo lo mejor que podemos, pero se hace muy difícil. Si yo debería estar cuidando a ocho mayores y me tocan 20, imagínate...Trabajamos en condiciones de semiesclavitud. Ya es hora de que se nos valore", protesta Carmen.

Las ratios dependen de cada comunidad autónoma, pero el panorama general responde a una sobrecarga habitual de las trabajadoras pero que estos días se une a un trabajo más intenso, a las carencias de material de protección y a las bajas de otras compañeras, denuncian. "Están trabajando con población de riesgo y que ahora necesita más cuidados. Lo hacen como pueden, con mucha voluntad y mucho sacrificio y cero medios. Esa es la realidad", dice Gracia Álvarez, secretaria de Salud, Sociosanitario y Dependencia de UGT.

"El tiempo nos ha dado la razón", lamenta Antonio Cabrera, secretario general de Sanidad de CCOO: "Denunciábamos las carencias y falta de personal, intentamos convencer a la patronal, movilizarnos… y en medio del proceso, surge esto. Y así, ellas han estado en primera línea, sin protección. El sistema de residencias no estaba preparado para atender una emergencia sanitaria. 

Lo estaba para atender a los abuelos de la mejor manera que pudieran. Se retrasó todo lo que había que hacer", señala. Ahora piden, además de "reconocimiento por su esfuerzo y dedicación", que se "recompense" la labor de las que llaman las "grandes olvidadas" durante la crisis de la COVID-19. (...)

"Al final se ha convertido en un negocio y casi sin importar qué calidad asistencial estamos dando", denuncia Ana Sastre, Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) en una residencia de Donosti. (...)

En la de Ángeles ha habido unas 100 bajas de profesionales, con un total de 300 enfermeras y auxiliares. "Pero no es extraño: hemos estado trabajando hasta la semana pasada con bolsas de basura como protección". Ana también pone el foco en la escasez de material: "El discurso es uno pero la realidad es otra. Lo que vivimos nosotras es que no se nos está protegiendo. Es gravísimo"

En la residencia de Ángeles, por el momento, han fallecido entre marzo y abril 64 usuarios y hay unos 75 aislados. A ellos se les hicieron el sábado pasado los tests rápidos que repartió el ministerio. Entre trabajadoras, "a las que están de baja la dirección les ha llamado para decirles que se la harán. A las que estamos trabajando, que somos más y podemos estar llevando el virus de un lado a otro, no nos han dicho nada". La dimensión real de la pandemia en los geriátricos en número de muertes y contagios es todavía una incógnita a la espera de que el Gobierno haga públicos los datos de las comunidades autónomas. Solo en Madrid han sido hasta ahora casi 5.300.(...)
En cuanto a las cifras de las trabajadoras, Sanidad da regularmente los sanitarios infectados –33.153 este miércoles–, pero ahí no están incluidas la mayoría de las empleadas de las residencias. "Tenemos también un vacío informativo importante", denuncian desde CCOO. Los fallecimientos, entre ellos, el de una delegada sindical de la Comunidad Valenciana, cuenta Cabrera, tampoco se registran. El sindicato lleva sus propias cuentas, a partir de las comunidades que se las proporcionan desde que hay acceso a tests rápidos, que priorizaban hospitales y residencias.

Solo le consta que en Navarra –donde con datos del 14 de abril registran que el 25,52% de los infectados son trabajadores de residencias– "se están haciendo pruebas diagnósticas a trabajadoras de manera sistemática, en el resto se está empezando". De alguna otra región, como Madrid, no hay ningún dato.(...)"                  (Marta Borraz, Belén Remacha, eldiario.es, 22/04/20)

12.12.19

La esclavitud de las aparadoras: cobran 0,60 por un par de sandalias que se venden por 800 euros en el mercado




"Las aparadoras surgieron en la época de los 60 para poder trabajar desde casa y poder cuidar a sus hijos, lo que trajo consigo deplorables condiciones laborales: sin contratos ni medidas de seguridad, no pueden cobrar ningún tipo de jubilación.

Andrea Ropero se ha trasladado hasta Elche, cuna del negocio del calzado, para conocer de primera mano las condiciones de estas trabajadoras. Las aparadoras dedican hasta 14 horas al día al calzado, no tienen derecho al paro, nadie responde por ellas en caso de accidente laboral y parecen tener la sensación de que si hablan nadie las va a escuchar.

En la localidad de La Romana, Ropero contacta con María Jesús, una aparadora cuyo taller de trabajo es un local debajo de su casa. Por cada par de calzado recibe 60 céntimos, mientras que las empresas lo pueden llegar a cobrar a 800 euros: "Todo son marcas muy conocidas".

María Jesús lleva 35 años trabajando sin contrato a pesar de haberlo pedido: "Me dijeron que no, que no se gana suficiente para hacer contrato", ha asegurado, incidiendo en que, en caso de conseguirlos, son contratos basura: "Ponen que cobras 600 y cobras 400. Todo es un engaño a lo bestia". 

María Jesús ha reconocido no saber para quién trabaja: "No conozco a los empresarios, no los he visto en mi vida. Son todo intermediarios; yo creo que no saben ni que la faena está aquí".

 Cada día entra por su puerta un intermediario a dejarle los materiales para, al final del día, recoger la faena. Después, al llegar la quincena, cobra. Al mes, si llega, puede ganar 600 euros. "Si te pones enferma no cobras, no tienes paro, no tienes paga, no tienes nada. Esto es así", ha asegurado la trabajadora, que ha insistido en que sólo pide "un salario normal con el que se pueda defender" y no hacer tantas horas para "poder estar con sus hijos". "Que se reconozca que estamos aquí, que nos den lo que nos pertenece, más no", ha espetado.

 Andrea Ropero recoge el testimonio de muchas más aparadoras, y la denuncia se repite: trabajar en casa, sin contrato, "por una miseria", y sin derecho a paga o pensión."               (La Sexta, 10/12/19)

10.12.19

Las kellys impulsan una organización internacional contra la cesión ilegal de trabajadores

"Un grupo de kellys españolas junto a sindicalistas de Reino Unido y Francia han creado una plataforma internacional contra las subcontratas abusivas. Así lo acordaron Las Kellys Barcelona, el sindicato Voces Unidas del Mundo y el francés CNT Marsella en un encuentro en Bruselas, donde estuvieron los días 5 y 6 de noviembre invitadas por el grupo de Unidas Podemos para presentar una propuesta de directiva contra las subcontratas a iniciativa de la organización de camareras de piso.

Allí, tras explicar a eurodiputados y a funcionarios de la Comisión Europea las consecuencias de la subcontratación de fuerza de trabajo, el grupo decidió impulsar una organización a la que han llamado We end outsourcing para denunciar la precarización y la sustracción de derechos laborales que supone para trabajadores y trabajadoras ser subcontratados.


Vania Arana, integrante de Las Kellys Barcelona, ha explicado a El Salto que We end outsourcing sería una plataforma para frenar la externalización a la que se han sumado un grupo de camareras de piso italianas, así como trabajadores del Wombat’s Hostel de Berlín, un hostal de la capital alemana que cerró este verano pese a tener beneficios después de que su plantilla se organizara para pedir una mejora de sus condiciones.

Arana explica que estos colectivos mantendrán una reunión en enero en Reino Unido, y que en febrero varias de las integrantes de la plataforma se encontrarán en Alemania. Además, desde noviembre existe ya contacto permanente entre las diferentes organizaciones.


Alejandro García, asesor legal de las kellys y miembro de Laie Advocats —quien asesoró a las kellys en la redacción de la directiva—, cree que la internacionalización del problema de la externalización está más que justificada. “Hay una sintonía total en las problemáticas que tenemos en los diferentes territorios”, ha explicado a El Salto.

García explica que, pese a tener nombre diferentes en cada país —“prestamismo laboral” en España, “cesión ilegal” en España, “outsourcing” en Inglaterra—, la situación es exactamente la misma: “que una tercera empresa cede plantilla a otra sin aportar nada y quedándose con una parte del trabajo haciendo que la empresa principal evada responsabilidades empresariales con su plantilla y apretando plantilla para que tenga menos derechos y menos salario”.

Como explicaron las kellys en Bruselas a principios de noviembre, el problema no es exclusivo del sector, ni de las camareras de piso, aunque su caso es paradigmático del problema que “se extiende como una plaga”, en palabras de la abogada de CNT Marsella Lara Schaffer.

“Los síntomas ciertamente están muy extendidos, y de hecho por eso tenemos la posibilidad de unirnos a nivel internacional, pero que estén extendidos no significa que no lo podamos cambiar”, asegura García." (Patricia Reguero, El Salto, 07/12/19)

13.3.19

Por primera vez en 2018 se concedieron, en España, más permisos de paternidad que de maternidad... este dato se interpretó como una victoria social, pero, ¿en realidad lo es? ¿Es razonable que quien sufre las repercusiones físicas y biológicas del nacimiento de un hijo esté disfrutando en menor cantidad del permiso asociado a dicha contingencia? ¿Qué será lo siguiente para ser feminista en el sistema capitalista, trabajar durante el parto? ¿Alguien se ha percatado del ahorro que el sector público está logrando mientras los permisos de maternidad disminuyen y los permisos de paternidad siguen siendo de una duración considerablemente menor?

"En las fiestas todo el mundo se lo pasa muy bien. La mayoría de la gente se suma a la diversión y al que se le ocurra realizar la más mínima objeción le cae encima un adjetivo muy serio: “cenizo”. Si eres de esos a los que les cae encima un cenizo como otro cualquiera de vez en cuando te conviene informarte de todo cuanto sucede en las fiestas españolas en el telediario Antena 3.

Una de las noticias que ayer daba esta cadena, conocida ya desde principios de año, es que por primera vez en 2018 se concedieron en España más permisos de paternidad que de maternidad.
En el contexto de celebración que todos disfrutábamos ayer un dato como este se interpretó como una victoria social, pero, ¿en realidad lo es?

La opinión editorial de este blog de economía es nuestra, como dicen los ridículos. Y, ¿por qué es nuestra? Mejor que cada uno saque sus propias conclusiones.

¿Es razonable que quien sufre las repercusiones físicas y biológicas del nacimiento de un hijo esté disfrutando en  menor cantidad del permiso asociado a dicha contingencia? ¿Qué será lo siguiente para ser feminista en el sistema capitalista, trabajar durante el parto?

¿Es un avance que quien en la actualidad posee un permiso de mayor duración esté rechazándolo en mayor medida que quien lo tiene de menor duración? ¿Cuál será la siguiente contradicción lógica? ¿Pasar a realizar una jornada laboral de mayor duración en el momento en que nace tu hija?

¿Alguien se ha percatado del ahorro que el sector público está logrando mientras los permisos de maternidad disminuyen y los permisos de paternidad siguen siendo de una duración considerablemente menor: 4 semanas frente a 16? (Las prestaciones de maternidad en 2018, aun siendo menores en número con respecto a las de los hombres, supusieron un gasto tres veces mayor para las arcas públicas: 1.500 millones de euros frente a 400 millones.) ¿Cuál será el resultado final si seguimos celebrando este recorte de derechos y prestaciones?

En fin, calma, ya nos lo irán respondiendo a su debido momento los telediarios. El capitalismo será feminista o no será."                   (El Captor, 09/03/19)