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8.9.26

El alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, ha firmado un decreto por el que se crea el primer organismo municipal del país dedicado expresamente a ayudar a los trabajadores a organizarse... se inspira en el éxito de la Oficina del Alcalde para la Protección de los Inquilinos y en cómo ha ayudado a los inquilinos de toda la ciudad. Ahora tenemos la oportunidad de hacer lo mismo por los trabajadores... informamos a los inquilinos de los derechos que tienen, pero también les ayudamos cuando expresan interés en crear un sindicato de inquilinos... sus testimonios nos han servido de base para nuevas políticas. Un ejemplo derivado de las audiencias sobre la «estafa de los alquileres», es que por primera vez vamos a investigar todas y cada una de las quejas relacionadas con la calefacción registradas en el ayuntamiento... Para mí, ese es un claro ejemplo de lo que puede lograrse al crear por fin un órgano del gobierno municipal cuya función no sea solo colaborar con los trabajadores, sino también ayudarles a organizarse por sí mismos... esta oficina va a celebrar audiencias públicas y llevar a cabo investigaciones, con el fin de sacar a la luz muchas de las dificultades a las que se enfrentan los trabajadores en privado... vamos a ayudar a los trabajadores dondequiera que deseen organizarse y de la forma que elijan, y de hacerlo en más idiomas además del inglés... Alguien podría acudir a esta oficina porque es un trabajador y desea mejorar sus propias condiciones, o las de los demás, y no está seguro de a dónde acudir a continuación... Espero que ayude a los trabajadores no solo a comprender el poder que tienen, sino también a reforzarlo. Hemos visto que, cuando los trabajadores se unen, es algo que beneficia a toda la ciudad y a todo el país

"El alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, ha firmado un decreto por el que se crea el primer organismo municipal del país dedicado expresamente a ayudar a los trabajadores a organizarse. Ha hablado con Jacobin sobre cómo la nueva oficina impulsará su programa de medidas para la asequibilidad.

El jueves, el alcalde Zohran Mamdani firmó un decreto por el que se crea la Oficina del Alcalde para el Poder de los Trabajadores (MOWP), el primer organismo municipal del país creado para ayudar a los trabajadores a organizarse.

Tony Perlstein dirigirá la MOWP y dependerá de la teniente de alcalde para la Justicia Económica, Julie Su. Perlstein, antiguo estibador y organizador sindical nacido y criado en Nueva York, ocupó el cargo de director de organización del sindicato United Auto Workers, donde ayudó a liderar una campaña nacional para aumentar los salarios y proteger los puestos de trabajo frente a la automatización.

Como parte de su mandato, la MOWP reunirá periódicamente a líderes sindicales y a miembros de base para debatir cuestiones laborales y campañas de organización. También tiene como objetivo llegar a los trabajadores no sindicados, como los inmigrantes y los conductores de plataformas de transporte, y ponerlos en contacto con centros de trabajadores y otros recursos. La oficina tiene previsto celebrar audiencias públicas, informar a los trabajadores de las protecciones de las que ya disponen y orientarlos hacia organizaciones que puedan ayudarles.

Mamdani habló sobre la nueva oficina con Spencer Snyder, de Jacobin.

Spencer Snyder: Cuénteme un poco sobre la Oficina del Poder de los Trabajadores.
Zohran Mamdani: Se trata de una oficina pionera en el país, y la estamos creando para ayudar a los trabajadores a organizarse en una economía en la que cada vez hay más factores que juegan en contra de ellos. Es una forma de ayudar a los trabajadores a luchar por el tipo de protecciones que se ganaron en el pasado y que ahora celebramos como algo natural de la vida. Como el fin de semana.
Spencer Snyder: ¿Cómo surgió la idea? ¿Es algo en lo que ya pensaba durante la campaña electoral?
Zohran Mamdani: Durante la campaña, hablamos de la crisis del coste de la vida en esta ciudad y de la necesidad de un programa de asequibilidad. Los trabajadores lo sienten cada día. Esta oficina nace de nuestra convicción de que podemos hacer que la ciudad más cara del país sea asequible. También se inspira en el éxito de la Oficina del Alcalde para la Protección de los Inquilinos y en cómo ha ayudado a los inquilinos de toda la ciudad. Ahora tenemos la oportunidad de hacer lo mismo por los trabajadores.
Spencer Snyder: ¿Qué tipo de problemas pretende abordar esta oficina?
Zohran Mamdani: En el fondo, se trata de que lo que antes permitía llevar una vida de clase media ya no lo hace. Muchos trabajadores se enfrentan al vacío de la promesa de que trabajar de nueve a cinco puede ser suficiente para vivir en esta ciudad. Se ven obligados a tener dos o tres empleos. Se ven obligados a participar en una economía de trabajos esporádicos que crece a un ritmo vertiginoso, pero que, al mismo tiempo, no logra proporcionar una vida digna a gran parte de las personas que forman parte de ella. Lo que vamos a ofrecer desde esta oficina es el compromiso de ayudar a los trabajadores dondequiera que deseen organizarse y de la forma que elijan, y de hacerlo en más idiomas además del inglés.
Spencer Snyder: ¿Cómo espera que esta oficina influya en el panorama laboral de la ciudad en general?
Zohran Mamdani: Espero que ayude a los trabajadores no solo a comprender el poder que tienen, sino también a reforzarlo. Hemos visto que, cuando los trabajadores se unen, es algo que beneficia a toda la ciudad y a todo el país. Queremos asegurarnos de que, desde el Ayuntamiento, utilicemos todas las herramientas a nuestro alcance para ayudar a los trabajadores a hacer precisamente eso.
Spencer Snyder: ¿Podría hablarme de las audiencias públicas?
Zohran Mamdani: Una de las muchas cosas que va a hacer esta oficina es celebrar audiencias públicas y llevar a cabo investigaciones, con el fin de sacar a la luz muchas de las dificultades a las que se enfrentan los trabajadores en privado. El objetivo es iniciar un diálogo que no solo sea público, sino que también proporcione la información que los trabajadores necesitan para organizarse.
Spencer Snyder: ¿Por qué acudiría alguien a esta oficina?
Zohran Mamdani: Alguien podría acudir a esta oficina porque es un trabajador y desea mejorar sus propias condiciones, o las de los demás, y no está seguro de a dónde acudir a continuación. En la ciudad de Nueva York, resulta muy difícil saber a quién debe llamar para tratar cualquiera de estos asuntos. Ahora le informamos de que pronto podrá visitar nyc.gov/workerpower y obtener por fin el tipo de información que necesita, de modo que sepa qué derechos ya le corresponden y cuáles puede conseguir. Lo hemos comprobado con los inquilinos cuando hemos celebrado las audiencias sobre «estafas en los alquileres». Los inquilinos dispusieron por fin de una vía, independientemente del distrito en el que vivan, para dar un paso al frente y decir: «Estas son las dificultades a las que me enfrento hoy en día en el mercado inmobiliario». Esto, a su vez, sirvió de base para las políticas que hemos venido proponiendo en los últimos meses.
  • Spencer Snyder: ¿Cuál sería el resultado ideal para un trabajador que acude a la oficina y dice que quiere empezar a organizarse?
Zohran Mamdani: Para mí, sería que un trabajador saliera de la oficina con una mejor comprensión de los derechos de los que ya dispone y de las formas en que puede conseguir los derechos que se merece. Ya es bastante difícil sobrevivir en esta ciudad sin la responsabilidad añadida de tener que entender lo que a menudo es un panorama enrevesado de leyes y normativas. Ahora, el Ayuntamiento estará ahí para decir: «Este es el panorama tal y como existe hoy en día, y estas son las herramientas de las que dispone para labrarse el panorama del mañana».
  • Spencer Snyder: ¿Hasta qué punto va más allá esta oficina de ser un mero recurso educativo?
Zohran Mamdani: Volveré a la Oficina del Alcalde para la Protección de los Inquilinos. En esa oficina, informamos a los inquilinos de los derechos que tienen, pero también les ayudamos cuando expresan interés en crear un sindicato de inquilinos. Además, hemos hablado con los inquilinos y sus testimonios nos han servido de base para nuevas políticas. Un ejemplo derivado de las audiencias sobre la «estafa de los alquileres»: el 1 de octubre, por primera vez en la historia de la ciudad de Nueva York, vamos a investigar todas y cada una de las quejas relacionadas con la calefacción registradas en el ayuntamiento. Ese es un resultado directo de que los inquilinos hayan dado un paso al frente y hayan hablado sobre los efectos perniciosos de la falta de rendición de cuentas ante este tipo específico de infracción en materia de vivienda. Para mí, ese es un claro ejemplo de lo que puede lograrse al crear por fin un órgano del gobierno municipal cuya función no sea solo colaborar con los trabajadores, sino también ayudarles a organizarse por sí mismos." 

(Entrevista a Mandani, Spencer Snyder, JACOBIN, traducción Salvador L. Arnal)

30.6.26

Dos huelgas generales derrocan el paquete de medidas laborales del gobierno portugués... el paquete laboral solo fue rechazado porque quienes se declararon en huelga y quienes se manifestaron lograron situar la cuestión laboral en el centro de la vida política nacional, creando así una conciencia generalizada sobre la naturaleza de la contrarreforma prevista... El protagonismo que adquirió el tema laboral restó protagonismo a las guerras culturales promovidas por la extrema derecha, totalmente artificiales (como la prohibición del uso del burka, por ejemplo) e, incluso, a la agenda antiinmigrante que venía cobrando fuerza de la mano del Gobierno... la convergencia sindical en el rechazo de la propuesta -que alcanzó su punto álgido en la huelga general conjunta de diciembre- infundió confianza a los sectores sociales susceptibles de movilizarse en estos tiempos difíciles. Así fue como el paquete laboral, además de antipopular, se volvió impopular: aprobarlo pasó a tener un coste electoral más elevado... La izquierda que se enfrenta al neofascismo y al Gobierno no debe morder el anzuelo de las guerras culturales: es hora de tomar la iniciativa junto al pueblo que ganó el viernes, la mayoría social que rechaza la precariedad (Jorge Costa)

"El 19 de junio, el Parlamento portugués rechazó la propuesta de Reforma de la Legislación Laboral presentada por el Gobierno. Los 100 diputados que apoyaron al Gobierno (PSD, CDS e IL) quedaron en minoría cuando a los votos del PS (58) y de los demás partidos de izquierda (12) se sumaron –en contra de las previsiones de periodistas y comentaristas– los 60 votos de Chega (extrema derecha).

Los lectores de Viento Sur pudieron seguir la lucha contra este paquete de medidas brutales contra los trabajadores, incluidas las dos huelgas generales, en diciembre y en junio, la primera convocada por las dos centrales sindicales, CGTP y UGT. De hecho, el paquete laboral solo fue rechazado porque quienes se declararon en huelga y quienes se manifestaron lograron situar la cuestión laboral en el centro de la vida política nacional, creando así una conciencia generalizada sobre la naturaleza de la contrarreforma prevista.

El protagonismo que adquirió el tema laboral restó protagonismo a las guerras culturales promovidas por la extrema derecha, totalmente artificiales (como la prohibición del uso del burka, por ejemplo) e, incluso, a la agenda antiinmigrante que venía cobrando fuerza de la mano del Gobierno.

Al mismo tiempo, la convergencia sindical en el rechazo de la propuesta -que alcanzó su punto álgido en la huelga general conjunta de diciembre- infundió confianza a los sectores sociales susceptibles de movilizarse en estos tiempos difíciles. Así fue como el paquete laboral, además de antipopular, se volvió impopular: aprobarlo pasó a tener un coste electoral más elevado.

A pesar de que el Presupuesto del Estado se aprobó con los votos de los diputados del Partido Socialista, la derecha tradicional ha aprobado junto con Chega importantes leyes regresivas en ámbitos como la inmigración, la nacionalidad y la identidad de género. Esto llevó a mucha gente a creer que, tras frustrarse los persistentes intentos de someter a la UGT para arrastrar al PS, la presión patronal (y de las finanzas) sobre Chega llevaría al partido a salvar la ley del Gobierno. La sucesión de reuniones de negociación entre Montenegro y Ventura dio credibilidad a esa expectativa. El viernes, el voto en contra de Chega fue recibido con sorpresa.

La victoria de las huelgas y el poder de la lucha, incluso en un contexto tan adverso, no son la única lección que se puede extraer de este episodio. También queda patente la especificidad de Chega dentro del espectro de la derecha, su perfil típicamente neofascista. Al igual que el fascismo histórico, el neofascismo, antes de llegar al poder, evita aprobar las medidas impopulares de los liberales (sobre todo aquellas que aplicará con mayor rapidez si llega al Gobierno). Al igual que el Frente Nacional francés ante la reforma de las pensiones, Chega ha antepuesto la acumulación de fuerza electoral a la obediencia orgánica al plan patronal, distinguiéndose así del resto de la derecha. Por eso también ha ocultado su primer programa, de 2019, el más sinceramente ultraliberal. 

En resumen: ya se ha demostrado que la suma de los votos de la derecha tradicional y de los neofascistas es peligrosa, pero, por el momento, la táctica de Chega hace que esa mayoría sea demasiado inconsistente como para lanzarse a enfrentamientos frontales contra las mayorías sociales.

Aplicar el paquete de medidas laborales implicaría un enfrentamiento con la mayoría de los trabajadores y trabajadoras, incluido el proletariado industrial que trabaja por turnos, cuyo componente salarial por horas extras se veía afectado por la nueva ley. Al perder la hegemonía en el tema laboral, la derecha huyó de él tan pronto como pudo. Una vez descartada la posibilidad de un acuerdo con la UGT, Chega eligió como “exigencia negociadora” la reducción de la edad de jubilación, un anatema para Montenegro. Derrotado, el Gobierno tiró la toalla: con el apoyo de Chega, adelantó la votación parlamentaria y ni siquiera intentó remitir la ley, sin votación, a la comisión especializada (lo que habría prolongado la centralidad del tema en la agenda política). 

Ahora, el PSD y Chega intentarán devolver al país a la agenda conservadora y antiinmigración, el terreno de juego preferido de la disputa entre las derechas. En cuanto al PS, se prepara para, «en nombre de la estabilidad», volver a dar luz verde al presupuesto del PSD. La izquierda que se enfrenta al neofascismo y al Gobierno no debe morder el anzuelo de las guerras culturales: es hora de tomar la iniciativa junto al pueblo que, de hecho, ganó el viernes, la mayoría social que rechaza la precariedad." 

(Jorge Costa , Viento Sur, 23/06/26)

26.3.26

El programa piloto de semana laboral de cuatro días en Suecia demuestra que los empleados están más felices y son más productivos... el cambio también ha demostrado ser económicamente viable: 10 de las 11 organizaciones ahora tienen la intención de mantener las horas de trabajo más cortas... Ninguna empresa participante reportó peores resultados económicos... Además de reducir la jornada laboral, las empresas han cambiado fundamentalmente sus organizaciones... Bloquear tiempo en el calendario permitió un trabajo concentrado. En algunos casos, las empresas mejoraron su programación y logística. Lo que más me sorprendió fue lo fácil que resultó ser la implementación y lo poderoso que resultó ser el efecto. "Vimos resultados de inmediato, tanto en cifras como en el ambiente de trabajo" (Kontrast.at)

 "Cada vez más países están experimentando con jornadas laborales más cortas por el mismo salario. En Suecia, once organizaciones también han introducido una semana laboral de cuatro días a modo de prueba, incluyendo residencias de ancianos, servicios sociales, proveedores de energía y ONG. El resultado: tanto la salud como el bienestar de los empleados mejoraron notablemente, y el cambio también ha demostrado ser económicamente viable: 10 de las 11 organizaciones ahora tienen la intención de mantener las horas de trabajo más cortas.

En diciembre de 2023, once organizaciones de Malmö, Gotemburgo, Jönköping y Bålsta lanzaron un proyecto piloto monitoreado científicamente sobre la semana laboral de cuatro días. El estudio involucró a organizaciones públicas, privadas y sin fines de lucro. Estos incluían residencias de ancianos, proveedores de energía, servicios sociales, empresas de consultoría y ONG. Todas las organizaciones probaron el modelo 100:80:100 durante seis meses: los empleados trabajaron alrededor de un 20 por ciento menos pero recibieron el 100 por ciento de su salario, manteniendo la misma productividad.
https://youtube.com/watch?v=MyVfUaXyyqo%3Ffeature%3Doembed
Más sueño, menos estrés y menos ansiedad gracias a las horas de trabajo más cortas.

Los resultados del proyecto piloto son claros. La reducción de la jornada laboral mejoró notablemente las condiciones de vida de muchos empleados. Los efectos en la salud y el bienestar son particularmente significativos:

Los niveles de estrés medidos cayeron un 19 por ciento.
Los participantes durmieron un promedio de 24 minutos más por noche.
Los problemas de sueño se redujeron a la mitad.
Los síntomas de ansiedad disminuyeron. La proporción de quienes no sentían ansiedad aumentó del 46,5 al 64,6 por ciento.
Tanto la salud mental como la física mejoraron significativamente.

Estos efectos afectan principalmente a los empleados en trabajos de alta presión. En los sectores de cuidados y social, en particular, el aumento de la carga de trabajo (es decir, más trabajo en el mismo o menos tiempo) y el agotamiento resultante se consideran problemas clave. Los efectos positivos logrados a través de la reducción de la jornada laboral también están relacionados con un mejor ambiente de trabajo y un equilibrio más equilibrado entre la vida laboral y personal. Según los hallazgos del estudio, la interacción social dentro del equipo aumentó en un 10 por ciento y la satisfacción laboral en un 8 por ciento. La satisfacción general con la vida incluso aumentó en un 25 por ciento, mientras que el tiempo para actividades de ocio se incrementó en un 44 por ciento. Los niveles de energía para familiares y amigos aumentaron en un 22 por ciento.

Alta productividad gracias a la reducción de las horas de trabajo

Los indicadores económicos también pintan un panorama positivo para la semana laboral de cuatro días en Suecia. A pesar de la reducción de las horas de trabajo, el rendimiento empresarial –incluida la facturación– se mantuvo estable o incluso mejoró:

La productividad percibida aumentó en un 13 por ciento.
La capacidad de trabajo aumentó en un 10 por ciento.
La intensidad del trabajo se mantuvo sin cambios.
La creatividad y la innovación aumentaron en todas las áreas medidas.
Ninguna empresa participante reportó peores resultados económicos. Cinco empresas registraron cifras estables, y otras cinco incluso vieron mejoras. Solo falta información de una pequeña empresa.

Menos reuniones, mejor programación y logística mejorada

Además de reducir la jornada laboral, las empresas han cambiado fundamentalmente sus organizaciones. Muchos introdujeron períodos de enfoque fijo. Las reuniones se redujeron o acortaron. Bloquear tiempo en el calendario permitió un trabajo concentrado. En algunos casos, las empresas mejoraron su programación y logística.

Lo que más me sorprendió fue lo fácil que resultó ser la implementación y lo poderoso que resultó ser el efecto. "Vimos resultados de inmediato, tanto en cifras como en el ambiente de trabajo", dice la directora gerente Erica Wärmé Ekblom de Evolve Redovisning AB, una de las empresas participantes.

Según la directora del proyecto, Sarah Uldal, es importante que cada empresa encuentre sus propias soluciones:

El estudio confirma que no existe una solución única para todos, sino que las semanas laborales más cortas deben adaptarse a cada organización individual. Fue increíblemente emocionante apoyar a las empresas durante la fase piloto y ver cómo probaron, ajustaron y llegaron a soluciones que son realistas para ellas.

Reino Unido, Alemania, Austria: Cada vez más países están probando la semana laboral de cuatro días

Los hallazgos confirman estudios internacionales de países como el Reino Unido, Alemania y Australia. Los resultados de los ensayos son casi siempre los mismos: los empleados están más motivados, son más productivos y felices, y también es beneficioso para las empresas."

27.1.26

Sigo teniendo ganas de leer cosas así: El mercado laboral español despide el año 2025 superando la barrera histórica de los 22 millones, situándose en los 22.463.300, mientras el paro logra otro hito histórico al caer por debajo de las dos cifras por primera vez desde 2008, concretamente hasta el 9,93%... Cifras que han sido posible gracias al incremento de más de 600.000 trabajadores durante el año, acompañada de una mejora continuada en la estabilidad del empleo... "cuando ponemos los derechos en el centro y protegemos a la gente trabajadora, la economía y la vida de la gente son mejores” ha dicho Yolanda Díaz

 "El mercado laboral despide definitivamente un año 2025 muy positivo en materia estadística. El número de personas ocupadas cerró el último trimestre del año superando la barrera histórica de los 22 millones, situándose en los 22.463.300, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada este martes. Además, la cifra de paro logra otro hito histórico al caer por debajo de las dos cifras por primera vez desde 2008, concretamente hasta el 9,93%, tal y como ha presentado el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Cifras que han sido posible gracias al incremento de más de 600.000 trabajadores durante el año, 76.200 de ellas entre octubre y diciembre. Simultáneamente, la población activa se sitúa cerca de los 25 millones de personas, tras incrementarse en casi medio millón en el último año, lo que evidencia una mayor confianza en el acceso al mercado laboral. “Unos datos que llegan acompañados de una mejora continuada en la estabilidad del empleo, dado que los contratos indefinidos se han aumentado en casi 550.000”, exponen desde el Gobierno.

En detalle, los indefinidos suman 547.500 contratos más y ya son 16,26 millones, dejando la tasa de temporalidad en apenas un 12,4%. Una realidad laboral que se ha traspasado las puertas de las casas. Los hogares con todos sus miembros ocupados aumentaron en 263.000 durante el pasado curso, alcanzado los 12.166.300. En contraposición, aquellos con todos sus miembros activos en paro se redujeron en más de 61.200, cayendo hasta los 772.300. “La fortaleza del mercado laboral se refleja también en los hogares”, celebran desde el ministerio de Economía, Comercio y Empresa.

Los datos muestran un mercado laboral más fuerte y estable, con empleo de mayor calidad y que sienta una base sólida para seguir ampliando el bienestar de todos los ciudadanos”, ahondan el líder de la cartera económica, Carlos Cuerpo. Asimismo, Economía destaca el tirón del sector privado, que representa un 92% del empleo creado, y la mejora de estratos poblacionales históricamente perjudicados por las dinámicas laborales. Este es el caso de los jóvenes, cuya tasa de paro se ubica en el 23% a cierre de 2025, la menor en 17 años.

Además, en línea con el discurso sostenido de un tiempo a esta parte, el Gobierno celebra el aumento de empleos en sectores cualificados. “En los últimos años la estructura sectorial del empleo en España ha visto ganar peso en ciertos servicios, como información y comunicación, profesionales y técnicos y sanidad, así como en la construcción”, destacan desde Economía, aunque reconocen que aún no se han alcanzado los máximos históricos. Por su parte, el peso del sector público sobre el total se sitúa en línea con los niveles de 2016-2019, periodo previo a la pandemia.

Las reformas que no destruyeron el país: CEOE y PP, expuestos

“En el año 2008 algunos no habías nacido y otros alquilabais películas en videoclubs porque no había streaming, no existían las redes sociales y Obama todavía no era presidente de los Estados Unidos. También fue la última vez que España tuvo un paro por debajo del 10%, hasta hoy. Tras 18 años, el paro cae por debajo de las dos cifras”, ha introducido la ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, su valoración positiva de los datos. También se ha acordado de los empresarios y políticos neoliberales agoreros.

Ni el SMI (Salario Mínimo Interprofesional) ha destruido el país ni nuestra reforma laboral ha traído más paro. Fue todo mentira, ha sido todo lo contrario. Rajoy soñaba con una España de 20 millones de ocupados y ahora tenemos más de 22 millones y con contratos de mucha mayor calidad”, ha expuesto la también vicepresidenta segunda del Gobierno a aquellos que, como Antonio GaramendiAlberto Núñez Feijóo, han pronosticado en decenas de ocasiones el apocalipsis como consecuencia de la ganancia de derechos de los trabajadores.

“Durante demasiado tiempo, se nos dijo que para crear empleo había que destruir derechos y eso fue lo que hicieron a lo largo de toda la democracia”, ha echado la vista atrás la principal representante de Sumar en el Gobierno de coalición. “Hoy, los datos dicen exactamente lo contrario: cuando ponemos los derechos en el centro y protegemos a la gente trabajadora, la economía y la vida de la gente son mejores”, ha contrapuesto. “Al final, de eso se trata. Que el progreso se note en la vida de la gente”, se ha despedido. " 

( , El Plural, 27/01/26)  

17.12.25

Huelgas generales en Europa, el aire está cambiando... las inició Grecia a primeros de octubre, contra una reforma laboral que permite jornadas de hasta 13 horas diarias... Siguió Bélgica, con un crescendo de huelgas de tres días... Ya en el mes de diciembre, se anunció una huelga general en Portugal para el pasado 11 de diciembre y otra en Italia para el viernes 12 de diciembre. Vuelve el conflicto en cascada al sur de Europa... en varios países europeos se están adoptando iniciativas de reforma que reducen y restringen derechos individuales y colectivos de los trabajadores –como sucede emblemáticamente con los proyectos legislativos en Grecia o Portugal– o políticas fiscales y sociales que no solo debilitan los servicios públicos, sino que reducen el gasto social y utilizan el instrumento impositivo en una dirección contraria a cualquier objetivo redistributivo junto con un presupuesto claramente restrictivo y antisocial... Se acercan negras tormentas y agitan los aires. El conflicto laboral y social comienza a plasmarse en las convocatorias de huelga de forma cada vez más frecuente (Antonio Baylos)

 "Aunque en todos los medios de comunicación se anuncia que llegan las fiestas navideñas, lo que parece que está alumbrando esta temporada son huelgas generales. Las inició Grecia a primeros de octubre, en dos jornadas de huelga el 1 y el 15 de octubre contra una reforma laboral que permite jornadas de hasta 13 horas diarias y semanas de 6 días, y que paralizó transportes y servicios esenciales. Siguió Bélgica, con un crescendo de huelgas de tres días de final de noviembre: el lunes 24 en el transporte público (trenes, autobuses, tranvías, metros), el martes 25 en todos los servicios públicos (incluida la educación y los hospitales) y el miércoles 26 de noviembre, con la suma del sector privado, un día de huelga general interprofesional muy seguido en Flandes, Valonia y Bruselas. Ya en el mes de diciembre, se anunció una huelga general en Portugal para el pasado 11 de diciembre y otra en Italia para el viernes 12 de diciembre. Vuelve el conflicto en cascada al sur de Europa.

Las inició Grecia a primeros de octubre, en dos jornadas de huelga el 1 y el 15 de octubre contra una reforma laboral que permite jornadas de hasta 13 horas diarias y semanas de 6 días

En lo que respecta a la huelga de finales de noviembre en Bélgica, es evidente el éxito del frente común sindical (Federación General del Trabajo de Bélgica FGTB, Confederación de Sindicatos Cristianos CSC y Confederación General de Sindicatos Liberales de Bélgica CGSLB) tanto más significativo cuanto que se produce tras 11 meses de movilizaciones sin que la determinación del movimiento disminuya. Esta huelga ha sido más seguida y larga que la del 31 de marzo y es continuación de la gran manifestación nacional que había reunido en Bruselas el 24 de septiembre a unos 140.000 trabajadores.

En Portugal, la huelga general convocada por CGTP-IN y UGT-Portugal, las dos centrales sindicales más representativas tiene como motivo la resistencia a la reforma laboral impulsada por el gobierno conservador, con el apoyo de la extrema derecha. El anteproyecto de ley -llamado Trabajo XXI-, constituye un gravísimo retroceso para los derechos sociales y laborales y ataca los pilares fundamentales de la democracia y del Estado social.

Las medidas incluidas en este paquete legislativo -más de un centenar de modificaciones que suponen un ataque directo a la clase trabajadora portuguesa- incluyen el debilitamiento de la negociación colectiva y un incremento del poder para las empresas, facilitar los despidos, nuevas fórmulas sancionadoras para las y los trabajadores y un aumento generalizado de la inseguridad laboral, la ampliación de la subcontratación de cara a beneficiar a empresas intermediarias en detrimento de las y los trabajadores, el aumento de los contratos temporales y la promoción de bancos de tiempo individuales, medidas que aumentan la precariedad, especialmente entre los jóvenes, la reducción de derechos de maternidad y paternidad y finalmente, como no podía ser menos, el ataque al derecho de huelga, la acción sindical y la representación colectiva.

Siguió Bélgica, con un crescendo de huelgas de tres días de final de noviembre: el lunes 24 en el transporte público, el martes 25 en todos los servicios públicos y el miércoles 26 con la suma del sector privado

Este paquete laboral supone una de las mayores agresiones contra la clase trabajadora lusa desde que se conquistó la democracia con la Revolución de los Claveles que derrocó el régimen del fascista Salazar. La huelga ha tenido un amplísimo nivel de adhesión popular, según han afirmado en la noche del jueves 11 los sindicatos convocantes. Más de tres millones de personas en huelga ha sido las últimas noticias por parte de los sindicatos respecto del éxito de la acción colectiva.

En Italia, la CGIL y la UIL convocaron una huelga general para el pasado viernes 12 de diciembre, que ha sido precedida de una convocatoria previa a finales de noviembre por parte de sindicatos autónomos y comités de base. La huelga del día 12 respondió a una situación conjunta que afecta a todo el mundo del trabajo. Es necesario -afirma la CGIL, la mayor y más representativa confederación sindical italiana- un cambio de rumbo en el plano económico, social e industrial. Es necesario devolver la dignidad a los salarios, a las pensiones y al contenido de la negociación colectiva. Es necesario detener las derivas que amplían las diferencias y empobrecen a quienes viven con ingresos fijos.

La primera gran razón de la movilización tiene que ver con los salarios y las pensiones. En los últimos tres años, los trabajadores, las trabajadoras, los jubilados y jubiladas han pagado 25.000 millones de euros adicionales en impuestos sin recibir nada a cambio. Los servicios públicos sufren una crisis estructural. La sanidad pública se encuentra en su nivel más bajo desde hace décadas, con una financiación que descenderá por debajo del seis por ciento del PIB. Casi seis millones de personas renuncian a recibir tratamiento médico. También la educación, la vivienda, el transporte, la asistencia a las personas mayores y la seguridad en el trabajo sufren recortes continuos, mientras que el dinero para el rearme se encuentra con sorprendente rapidez. En materia de Seguridad Social, la edad de jubilación se elevaría aún más, lo que afectaría al noventa y nueve por ciento de las personas, y se eliminaría toda flexibilidad en la edad pensionable. Lo que se perfila es una vida laboral más larga y pesada, mientras que para los jóvenes se reducen los espacios de autonomía.

Ya en diciembre, se anunció una huelga general en Portugal para el pasado 11 de diciembre y otra en Italia para el viernes 12. Vuelve el conflicto en cascada al sur de Europa

El objetivo de la huelga italiana es el de cambiar esta trayectoria. Se pide la renovación de los convenios colectivos vencidos. Se solicita una decimocuarta mensualidad reforzada, más equidad fiscal y una pensión contributiva garantizada para quienes tienen carreras discontinuas. Reclama políticas industriales reales para gestionar la transición y crear empleo de calidad. Pide garantías en materia de seguridad, un plan extraordinario de contratación en la administración pública, más servicios para el estudio, la vivienda, la discapacidad y la paternidad, y medidas concretas contra la precariedad y el trabajo irregular. Los recursos están ahí. Deben recuperarse de los beneficios, los beneficios extraordinarios, las grandes fortunas y la evasión fiscal, con una contribución solidaria del 1 % más rico que generaría 26.000 millones al año. Por último, es necesario detener la carrera armamentística, que restaría casi mil millones a las prioridades sociales.

Esperemos a la valoración que de esta huelga general efectúen los sindicatos convocantes.

En resumen, hay señales preocupantes de que en varios países europeos se están adoptando iniciativas de reforma que reducen y restringen derechos individuales y colectivos de los trabajadores –como sucede emblemáticamente con los proyectos legislativos en Grecia o Portugal– o políticas fiscales y sociales que no solo debilitan los servicios públicos, sino que reducen el gasto social y utilizan el instrumento impositivo en una dirección contraria a cualquier objetivo redistributivo junto con un presupuesto claramente restrictivo y antisocial.

De momento la situación en España, pese al tremendismo con el que se adornan las relaciones políticas y parlamentarias, las acusaciones de corrupción y los impúdicos intentos de socavar la actuación democrática del gobierno mediante la entrada directa en el juego político de la mayoría de la sala de lo Penal del Tribunal Supremo, no ha entrado en este cambio de sentido de la normación laboral. El gobierno y en especial el Ministerio de trabajo y de Economía Social mantienen una adecuada actividad en el marco del proyecto reformista que llevan adelante desde inicios del año 2020.

Hay señales preocupantes de que en varios países europeos se están adoptando iniciativas de reforma que reducen y restringen derechos individuales y colectivos de los trabajadores

Hay, sin embargo, indicaciones críticas en Comunidades Autónomas como la de Madrid, donde la degradación de los servicios públicos y la predilección del gobierno por derivar a los espacios mercantilizados la satisfacción de intereses y necesidades comunes de los ciudadanos está asumiendo ya caracteres insoportables. La movilización de las universidades públicas madrileñas y la huelga llevada a cabo masivamente los días 26 y 27 de noviembre en estos centros universitarios por profesores, PTGAS y estudiantes han sido una llamada de atención, pero todavía no hay una reacción generalizada ante este ataque decidido a los servicios públicos en oros sectores clave como el de la sanidad.

Por si fuera poco, el líder de la derecha política que aspira a gobernar en el próximo ciclo electoral, ha visitado al empresariado catalán, invitado por el presidente de Foment del Treball, Sánchez Llibre, lo que aprovechó para concretar su plan de “rebajar las cargas administrativas y burocráticas para las empresas que tienen entre 50 y 250 trabajadores”, para evitar burocracia y trámites para las empresas que superen el umbral de los 50 trabajadores. Entre estas medidas, se incluiría “la derogación de la norma que obliga a constituir comités de empresa de representación laboral en las empresas que tienen 50 o más trabajadores y solo se aplicaría a partir de los 250”, una propuesta que, a juicio de los asistentes, fue acogida “con expreso entusiasmo”. 

Es obvio que las promesas pre-electorales son siempre dudosas, pero permiten entrever cual es el propósito de cambio que las fuerzas políticas de oposición tienen en mente. El sindicato de CCOO ha respondido en las redes sociales que esta propuesta desmantela la estructura de representación de los trabajadores en empresas medianas, dejando a miles de trabajadores sin voz, y que no podrá llevarse a cabo ante la respuesta colectiva del conjunto de las personas que trabajan. Pero para ello es lo cierto que la movilización y la huelga sean tan potentes y continuadas como para que generar realmente una presión irresistible, más aún teniendo en cuenta que en las previsiones de la derecha contaría con una mayoría parlamentaria holgada para proceder a la misma. La reciente derrota sindical -y política- del sindicalismo español en el tema de la reducción de jornada, en donde la movilización sindical no fue capaz de generalizar el conflicto frente a la potencia de la patronal y sus voceros políticos, es una llamada de atención frente a estos indicios de profunda antisindicalidad y destrucción de la capacidad organizativa del sindicato del trabajo asalariado de este país.

Se acercan negras tormentas y agitan los aires. El conflicto laboral y social comienza a plasmarse en las convocatorias de huelga de forma cada vez más frecuente. Estaremos atentos." 

Antonio Baylos , Nueva Tribuna, 17/12/25)

20.10.25

Diego Fusaro: El Parlamento griego aprobó recientemente una ley que introduce la jornada laboral de 13 horas. Una vez más, por lo tanto, Grecia figura como el laboratorio de las políticas neoliberales más infames, y también como el conejillo de indias elegido para los experimentos de la nueva razón del mundo turbocapitalista... Debe quedar claro: Grecia no es una excepción ni una anomalía; Es solo en el laboratorio donde se produce la puesta en forma del nuevo paradigma socioeconómico funcional a la dominación del sanedrín liberal-financiero... No debe entonces pasarse por alto el hecho de que "La Repubblica", semanario turbomundialista y voz del empresariado cosmopolita, en lugar de condenar incondicionalmente el caso griego, tituló así: ¿Trabajar 13 horas al día? Por eso la receta griega ya es posible en Italia

 "El Parlamento griego aprobó recientemente una ley que introduce la jornada laboral de 13 horas. Una vez más, por lo tanto, Grecia figura como el laboratorio de las políticas neoliberales más infames, y también como el conejillo de indias elegido para los experimentos de la nueva razón del mundo turbocapitalista. Lo fue ya en la época de la impactante crisis de 2007, cuando fue sometida a una verdadera masacre económica planificada por los euroinmaníacos de las brumas de Bruselas. 

Y ahora vuelve a serlo, dictando una vez más las líneas de tendencia para las políticas neoliberales que pronto podrían extenderse a otros países europeos. No debe entonces pasarse por alto el hecho de que "La Repubblica", semanario turbomundialista y voz del empresariado cosmopolita, en lugar de condenar incondicionalmente el caso griego, tituló así: ¿Trabajar 13 horas al día? Por eso la receta griega ya es posible en Italia. 

Como siempre, se introduce por decreto lo que originalmente parecía inimaginable, para luego transformarlo gradualmente en inevitable, abriendo todas las posibles ventanas de Overton. Lo hemos destacado infinitas veces: Estamos en medio de una majestuosa contrarrevolución capitalista (Badiou habló de una Segunda Restauración), iniciada en 1989 y caracterizada por la reconfiguración del conflicto de clases como una masacre de clase unilateral gestionada de arriba abajo, por el bloque oligárquico neoliberal contra las masas precarizadas. 

Poco a poco, los amos del mundo recuperan todo lo que había sido conquistado mediante el conflicto de clases: derechos sociales y conquistas laborales, protecciones sociales y dignidad social. Al hacerlo, justifican su nefando proceder explicando que estábamos indebidamente acostumbrados a "vivir por encima de nuestras posibilidades": Es la fórmula predilecta de los dueños del discurso, con la cual transforman los derechos en privilegios y, de esta manera, presentan su infame lucha contra los derechos como si fuera una justa lucha contra inaceptables privilegios. 

Debe quedar claro: Grecia no es una excepción ni una anomalía; Es solo en el laboratorio donde se produce la puesta en forma del nuevo paradigma socioeconómico funcional a la dominación del sanedrín liberal-financiero. También a nivel simbólico, la cuestión no debe ser descuidada: la Grecia – de Sócrates a Aristóteles, de Esquilo a Tucídides – representa la cuna de la civilización europea y su destrucción planificada contemporánea se convierte en la imagen perfecta de la Unión Europea como aniquilación de nuestra propia civilización."

(Diego Fusaro, blog, 19/10/25, traducción Quillbot) 

20.9.25

La negativa de la derecha a reducir la jornada laboral genera paro y estancamiento económico... También votó en contra en 1983, cuando el gobierno socialista de Felipe González la redujo hasta las 40 horas actuales... estamos viviendo una revolución tecnológica... la historia del capitalismo es la historia de un cambio tecnológico prácticamente continuado y lo que ha podido evitar que ese proceso no se haya traducido en un desempleo masivo ha sido o bien la disminución de la jornada laboral o la aplicación de políticas económicas que impulsaran el gasto (no digo que eso sea bueno, digo que es así como funciona el capitalismo). Cuando las políticas económicas han sido restrictivas, como las neoliberales, y la jornada se ha mantenido, el paro ha sido mucho mayor. Cuando se está produciendo un cambio tecnológico tan acelerado como el actual, proponer políticas restrictivas del gasto y al mismo tiempo no disminuir la jornada laboral, como hace la derecha, es hacer una apuesta sobre seguro por el paro y el estancamiento económico... ¿por qué la derecha iba a querer algo tan negativo para todos? Defiende los intereses de las empresas que innovan y sólo buscan aumentar sus ganancias a toda costa: con más paro, los trabajadores serán más dóciles y lo salarios más bajos, de modo que el beneficio que lleve consigo el incremento de productividad se lo podrán apropiar más fácilmente los propietarios del capital. Por otro lado, defiende los intereses de las empresas que, en lugar de invertir e innovar, hacen negocio usando mano de obra más barata y durante más horas, intensificando la explotación del trabajo... la derecha defiende una economía que produce más desigualdad y que terminará frenándose por deterioro del mercado interno, en el primer caso; o atrasada y sin capacidad de generar el valor añadido que proporciona la innovación tecnológica, en el segundo. Como dije, paro y estancamiento a medio y largo plazo (Juan Torres López)

 "Los partidos de derechas españoles (PP, Vox y Junts) han impedido con su voto mayoritario en el Congreso la tramitación del proyecto de ley para reducir la jornada máxima de trabajo a 37 horas y media a la semana.

También votaron en contra en 1983, cuando el gobierno socialista de Felipe González la redujo hasta las 40 horas actuales, y en ambos casos diciendo que provocaría desempleo, disminuiría la productividad y, en general, que perjudicaría a las empresas.

Es sabido que la derecha española mantiene constantemente una estrategia de desgaste que le lleva a votar en contra de cualquier cosa que proponga el gobierno y siempre con argumentos apocalípticos. En este caso, sin embargo, hay más: ignorancia de cuestiones económicas básicas y una servidumbre extrema hacia el empresariado más rentista y menos competitivo que hace mucho daño al resto de la economía y a la inmensa mayoría de los españoles.

En concreto, oponerse hoy día a reducir la jornada laboral es apostar por el paro y el estancamiento económico a medio y largo plazo. Te lo voy a demostrar del modo más claro posible recurriendo a un modelo sencillo que utilizó el inolvidable David Anisi, catedrático de Economía de la Universidad de Salamanca, y que me permito simplificar para explicarlo en pocas palabras.

El rechazo a reducir la jornada laboral se produce cuando estamos viviendo una revolución tecnológica. Quizá, la más grandiosa de la historia de la humanidad por la introducción cada vez más intensa y en todos los campos de la vida económica de la digitalización y, sobre todo, de la inteligencia artificial.

Todo el mundo sabe que la introducción de nuevas tecnologías produce aumentos en la productividad, es decir, en la cantidad de producto que se puede obtener por cada unidad de trabajo o de capital empleados.

Por tanto, en términos algebraicos muy sencillos se puede establecer que la productividad del trabajo (la llamaremos z) es el resultado de dividir el producto obtenido (llamémosle Y) entre el tiempo dedicado a producir (lo denominamos L). Es decir:

      Y
z = —
       L

Por otro lado, el tiempo efectivo destinado a obtener el producto (L) depende del número de individuos contratados para el trabajo (lo denominaremos N) y de la jornada laboral (j). El profesor Anisi también incluía la eficiencia en el trabajo, pero aquí podemos dejarla de lado para hacer más fácil la explicación. Por tanto, la expresión anterior sería:

        Y
z = ——
      N * j

Para explicar el efecto de no reducir la jornada de trabajo, David Anisi hacía una operación sencilla: introducía en el denominador (N*j) la población activa (la vamos a llamarla A) sin que cambiara la expresión, es decir, multiplicando y al mismo tiempo dividiendo. Entonces, tendríamos una nueva expresión que quedaría así:

             Y
z = —————
      (N/A)*j*A

En esta última expresión, (N/A) es el número de personas empleadas dividido por todas aquellas que están en condiciones de trabajar, están empleadas o buscan trabajo (población activa). Es decir,  la tasa de empleo de la economía.

A partir de este cambio sencillo, se puede deducir la clave de todo lo que queríamos plantear, siguiendo el razonamiento de David Anisi. Veamos.

Como hemos dicho, el cambio tecnológico hace que aumente la productividad. Naturalmente, en mayor medida en las empresas o economías más innovadoras y avanzadas, y con menor intensidad en las que se basan en modelos productivos viejos o en la mera explotación de la mano de obra, y no en el uso de nuevas tecnologías o procedimientos más avanzados.

En España, por supuesto, la productividad aumenta. Aunque no lo haga en todos los sectores o empresas por igual, y aunque sea más lentamente que en otras economías que nos superan en innovación y diversidad, en todo caso, la productividad en la economía española está creciendo.

Pues bien, si ahora volvemos a la última expresión que utilizamos, es fácil comprobar que si se produce un aumento de la productividad (z) como consecuencia del cambio técnico, esa igualdad sólo se mantiene si se da alguna de las siguientes condiciones o las dos al mismo tiempo:

– Aumento del numerador, es decir, del producto Y.

– Disminución del denominador, es decir, de la tasa de empleo o de la jornada laboral

Por tanto, si la jornada laboral se mantiene constante, para que esté aumentando la productividad o aumenta el producto (numerador) o disminuye el empleo (denominador)

Y el problema es que la derecha, además de oponerse a que se reduzca la jornada, viene proponiendo desde hace años medidas de recorte del gasto público, moderación salarial o disminución de ayudas sociales que limitan mucho el crecimiento del producto porque frenan sus motores: directamente, el de los dos más potentes (el consumo familiar, y el consumo e inversión de las administraciones públicas), e indirectamente la inversión de las empresas (cuanto menos gasto en consumo privado y público haya, menos demanda tendrán de sus productos e invertirán menos).

Como es bien sabido, la historia del capitalismo es la historia de un cambio tecnológico prácticamente continuado y lo que ha podido evitar que ese proceso no se haya traducido en un desempleo masivo ha sido o bien la disminución de la jornada laboral o la aplicación de políticas económicas que impulsaran el gasto (no digo que eso sea bueno, digo que es así como funciona el capitalismo). Cuando las políticas económicas han sido restrictivas, como las neoliberales, y la jornada se ha mantenido, el paro ha sido mucho mayor.

Cuando se está produciendo un cambio tecnológico tan acelerado como el actual, proponer políticas restrictivas del gasto y al mismo tiempo no disminuir la jornada laboral, como hace la derecha, es hacer una apuesta sobre seguro por el paro y el estancamiento económico.

La pregunta que se harán muchas personas de buena voluntad es ¿por qué la derecha iba a querer algo tan negativo para todos? La respuesta también es fácil de entender: esa negativa no es mala para todos.

Por un lado, defiende los intereses de las empresas que innovan y sólo buscan aumentar sus ganancias a toda costa: con más paro, los trabajadores serán más dóciles y lo salarios más bajos, de modo que el beneficio que lleve consigo el incremento de productividad se lo podrán apropiar más fácilmente los propietarios del capital. Por otro lado, defiende los intereses de las empresas que, en lugar de invertir e innovar, hacen negocio usando mano de obra más barata y durante más horas, intensificando la explotación del trabajo. En ambos casos, a costa de la mayoría de la población y del conjunto de la economía. El resultado de esa doble defensa es evidente: la derecha defiende una economía que produce más desigualdad y que terminará frenándose por deterioro del mercado interno, en el primer caso; o atrasada y sin capacidad de generar el valor añadido que proporciona la innovación tecnológica, en el segundo. Como dije, paro y estancamiento a medio y largo plazo. "

(Juan Torres López, blog, 19/09/25) 

11.7.25

La huelga del metal de Cádiz: la decisión de detener los paros no responde a haber logrado lo que las plantillas merecen, sino al agotamiento físico y psicológico tras semanas de presión, amenazas, expedientes disciplinarios y detenciones. “Sabemos que hay un límite humano que se ha sobrepasado"... Más de 16 días, un acuerdo firmado a espaldas de los trabajadores por parte del sindicato UGT con la patronal, una campaña de desprestigio en medios de comunicación e intervenciones públicas y 23 detenidos han desembocado en que los miles de trabajadores del metal en Cádiz que seguían con la huelga empujada por los sindicatos CGT y CTM hayan finalizado con los parones y vuelto a las fábricas... La huelga ha concluido con 23 detenciones, muchas de ellas cuando los trabajadores ya habían vuelto a sus puestos. “Cuando han empezado a trabajar a la gente es cuando están empezando a detener a compañeros algunos que solo han participado el 18 de junio; es una clara represión. Esta vez no nos han enviado tanquetas, pero están reprimiendo más que en la huelga de 2021" ( Aurora Báez Boza)

"Más de 16 días, un acuerdo firmado a espaldas de los trabajadores por parte del sindicato UGT con la patronal, una campaña de desprestigio en medios de comunicación e intervenciones públicas y 23 detenidos han desembocado en que los miles de trabajadores del metal en Cádiz que seguían con la huelga empujada por los sindicatos CGT y CTM hayan finalizado con los parones y vuelto a las fábricas. La decisión la tomaban el martes 8 de julio durante una de las asambleas diarias que desde hace tres semanas han realidado los huelguistas. Hoy miércoles los empleados han vuelto a sus puestos de trabajo con total normalidad. Desde el sindicato CGT, una de las organizaciones que junto con CTM ha liderado la huelga, explican que la decisión de detener los paros no responde a haber logrado lo que las plantillas merecen, sino al agotamiento físico y psicológico tras semanas de presión, amenazas, expedientes disciplinarios y detenciones. “Sabemos que hay un límite humano que se ha sobrepasado”, afirman.

Desde ambas agrupaciones de trabajadores han denunciado en los últimos días medidas ejemplarizantes y presiones por parte de las empresas a los trabajadores en huelga: “Es ilegal y denunciable decirle a los trabajadores cosas como que la huelga es ilegal”, explican desde la Coordinadora de Trabajadores del Metal Bahía de Cádiz. “No es fácil resistir cuando sobre la mesa empiezan a colocarse medidas ejemplarizantes, cuando la estrategia de la patronal, de las fuerzas represoras y sus adláteres sindicales es quemar a compañeros en la plaza del pueblo como medidas ejemplarizantes para que nadie más se atreva”, añaden desde CGT.

La huelga ha concluido con 23 detenciones, muchas de ellas cuando los trabajadores ya habían vuelto a sus puestos. “Cuando han empezado a trabajar a la gente es cuando están empezando a detener a compañeros algunos que solo han participado el 18 de junio; es una clara represión. Esta vez no nos han enviado tanquetas, pero están reprimiendo más que en la huelga de 2021”, comenta a El Salto una fuente de la Coordinadora de Trabajadores. El martes, la Policía Nacional detuvo a un trabajador gaditano mientras se disponía a coger un vuelo en el Aeropuerto de Madrid. Ese mismo día se produjeron otras tres detenciones en Cádiz. Con anterioridad y desde el pasado 1 de julio, se habían puesto en disposición judicial seis huelguistas. El resto de detenciones se realizaron a finales de junio tras las primeras jornadas de acciones sindicales. Las acusaciones a los trabajadores son desórdenes públicos y atentado contra la autoridad.

La vuelta a la normalidad en las más de 5.000 empresas que componen el sector del metal en Cádiz se ha hecho para miles de trabajadores con un sentimiento de “traición” por la firma el pasado 27 de junio de un preacuerdo entre UGT y la patronal del metal, FEMCA, considerado como “el peor convenio de la historia” por gran parte del gremio. El texto, que aún no se ha redactado de forma oficial, recoge la creación de nuevos contratos “formativos” con salarios menores a los estipulados, así como la obligatoriedad de que dure al menos ocho años sin cambios. Una de las grandes justificaciones al acuerdo que hacen desde UGT es la recuperación del plus tóxico penoso, que los trabajadores perdieron en 2012, pero su recuperación no se hará efectiva hasta 2030. CCOO se ha negado a firmar el acuerdo alegando que “será un convenio con el que malvivir ocho años”.

Desde CGT y CTM han denunciado el preacuerdo y consideran que no soluciona, sino que agrava los problemas que atraviesan los trabajadores del sector. “La traición no se olvida; los sindicatos que firmaron un preacuerdo de ocho años de miseria y sumisión han elegido su trinchera, no habrá olvido ni perdón para quienes se alinean con la patronal y venden a las plantillas por prebendas particulares y a saber qué más”, anuncian desde la agrupación sindical CGT. Ambos colectivos de trabajadores han insistido en que estarán atentos a la ratificación del nuevo convenio y que están dispuestos a volver a salir a la calle hasta alcanzar la dignidad para más de 25.000 trabajadores."

7.5.25

Tenía ganas de leer algo así... La protección por desempleo, en máximos desde 2010, con 3 de cada 4 parados protegidos

 "La protección ante el desempleo ha mejorado seis puntos en el último año, hasta situarse en el 76,3 %, la tasa más alta desde 2010, que representa que tres de cada cuatro parados perciben una prestación o subsidio.

El secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, ha explicado este martes en la rueda de prensa para comentar los datos de paro y afiliación que esta mejora responde a los cambios introducidos, que han aumentado el nivel «de protección, con más colectivos protegidos y prestaciones más elevadas».

1,62 millones de beneficiarios

Según los datos proporcionados por Trabajo, el número de beneficiarios de prestaciones por desempleo se situó en 1,62 millones de personas, lo que representa un 9,4 % menos que hace un año.

De ellos, 850.518 recibieron la prestación contributiva, 654.291 el subsidio por desempleo, 48.861 el de eventuales agrarios y 72.222 la renta activa de inserción.

Gasto medio mensual por beneficiario

El gasto medio mensual por beneficiario, sin incluir el subsidio agrario de Andalucía y Extremadura, en marzo de 2025 ha sido de 1.315 euros lo que supone un aumento sobre el mismo mes del año anterior de 210,10 euros (19 %).

Así, el gasto total en prestaciones en marzo ascendió a 2.085 millones de euros, el 7,3 % más que un año antes.

Preguntado por la denuncia de CCOO de que el SEPE acumula miles de solicitudes pendientes de tramitar debido a la falta de plantilla y medios materiales y técnicos, el secretario de Estado ha considerado que los datos no son tan alarmistas y ha atribuido la situación a los últimos cambios en materia de desempleo.

«Un cambio de esta naturaleza requiere de la adaptación de los equipos informáticos de los servicios públicos de empleo. Estamos haciendo un esfuerzo en ello. Es algo imprescindible porque las aplicaciones informáticas del SEPE datan de los años 80», ha explicado Pérez Rey.

A su juicio, cualquier actualización «conlleva costes y sacrificios», al tiempo que ha restado importancia a los datos, ya que el SEPE «ha reconocido más de medio millón de solicitudes y quedan 7.000 por resolver, con un tiempo medio de espera de 2 días»."  

 (El Obrero, 06/05/25)

17.2.25

Slavoj Žižek: La nueva cara de la protesta... Cada vez más, los chinos más jóvenes muestran una actitud de resignación pasiva, plasmada en la nueva palabra de moda bai lan (“que se pudra”)... el término bai lan insta a hacer lo mínimo en materia de trabajo... Las protestas masivas que se están produciendo en Serbia sugieren otras posibilidades. Los manifestantes no sólo reconocen que hay algo podrido en el estado serbio; también insisten en no dejar que las cosas sigan pudriéndose... los manifestantes serbios no amenazan con violencia, pero también han rechazado el diálogo. Esa simplicidad causa confusión, al igual que la aparente ausencia de líderes obvios... En este sentido, las protestas tienen algunas similitudes con el bai lan... la postura “apolítica” de los manifestantes crea las condiciones para una nueva política... un llamamiento simple y directo a la ley y al orden puede ser más subversivo que la violencia anárquica. Los serbios quieren el estado de derecho sin todas las reglas no escritas que dejan la puerta abierta a la corrupción y al autoritarismo... Después de bloquear durante 24 horas un puente sobre el Danubio en Novi Sad, los jóvenes manifestantes decidieron prolongar su concentración tres horas más para poder limpiar la zona. ¿Se imaginan a los parisinos de 1968 haciendo lo mismo después de lanzar piedras? Aspiran a cambios fundamentales en el funcionamiento de las instituciones básicas, y se niegan a hacer política según las reglas existentes

 "Algo importante está ocurriendo en China, y debería preocupar a los dirigentes políticos del país. Cada vez más, los chinos más jóvenes muestran una actitud de resignación pasiva, plasmada en la nueva palabra de moda bai lan (“que se pudra”). Nacido de la desilusión económica y la frustración generalizada ante unas normas culturales asfixiantes, el término bai lan rechaza la carrera de la rata e insta a hacer lo mínimo en materia de trabajo. El bienestar personal tiene prioridad sobre la carrera profesional.

La misma tendencia se refleja en otra palabra de moda reciente: tang ping (“tumbado”), un neologismo de la jerga que denota una sensación de resignación ante la incesante competencia social y profesional. Ambos términos manifiestan un rechazo de las presiones de la sociedad para que se superen las expectativas, y de la participación social como un juego de tontos cada vez con menos beneficios.

El pasado mes de julio, la CNN informó que muchos trabajadores chinos estaban cambiando los trabajos de oficina de alta presión por trabajos manuales flexibles. Una joven de 27 años de Wuhan explicaba: “Me gusta limpiar. A medida que mejora el nivel de vida (en todo el país), también aumenta la demanda de servicios de limpieza… El cambio que me representa es que ya no me siento mareada. Siento menos presión mental. Y estoy llena de energía todos los días”.

Estas actitudes se presentan como apolíticas, y manifiestan un rechazo tanto de la resistencia violenta al poder como de cualquier tipo de diálogo con quienes lo detentan. Ahora bien, ¿estas son las únicas opciones para los alienados?

Las protestas masivas que se están produciendo en Serbia sugieren otras posibilidades. Los manifestantes no sólo reconocen que hay algo podrido en el estado serbio; también insisten en no dejar que las cosas sigan pudriéndose.

Las protestas comenzaron el pasado noviembre en Novi Sad, tras el derrumbe de un techo que causó 15 muertos y dos heridos graves en una estación de ferrocarril recientemente renovada. Las manifestaciones se han extendido desde entonces a 200 ciudades y pueblos serbios, atrayendo a cientos de miles de personas y convirtiendo este activismo en el mayor movimiento liderado por estudiantes en Europa desde 1968.

Obviamente, el derrumbe del techo no fue más que la chispa que encendió la mecha del descontento reprimido. Las preocupaciones de los manifestantes abarcan muchos temas, desde la corrupción desenfrenada y la destrucción ecológica (el gobierno planea dedicarse de lleno a la extracción de litio) hasta el desprecio general que el presidente serbio, Aleksandar Vučić, ha mostrado hacia la población. Lo que el gobierno presenta como un plan para acceder a los mercados mundiales, los jóvenes serbios lo ven como una artimaña para encubrir la corrupción, vender los recursos nacionales a inversores extranjeros en condiciones turbias y eliminar gradualmente a los medios de comunicación opositores al gobierno.

¿Pero qué hace únicas a estas manifestaciones? La consigna de los manifestantes es: “No tenemos exigencias políticas y mantenemos distancia de los partidos de la oposición. Simplemente pedimos que las instituciones serbias trabajen en interés de los ciudadanos”. Con ese fin, insisten, en sentido estricto, en la transparencia sobre la renovación de la estación de tren de Novi Sad, el acceso a todos los documentos sobre el accidente, la desestimación de los cargos contra los detenidos durante la primera protesta de noviembre contra el gobierno y el procesamiento penal de quienes atacaron a los manifestantes estudiantiles en Belgrado.

Así, los manifestantes quieren provocar un cortocircuito en el proceso que ha permitido al partido gobernante mantener al estado como rehén controlando todas las instituciones. Por su parte, el gobierno de Vučić ha reaccionado de manera violenta, pero también con una técnica conocida en boxeo como “clinching”: cuando un boxeador rodea con los brazos a un oponente para impedirle golpear libremente.

Cuanto mayor es el pánico de Vučić, más desesperado está por intentar llegar a algún acuerdo con los manifestantes. Pero los manifestantes rechazan cualquier diálogo. Han especificado sus demandas e insisten en ellas de manera incondicional.

Tradicionalmente, las protestas masivas se basan, al menos implícitamente, en la amenaza de violencia, combinada con una apertura a la negociación. Sin embargo, en este caso ocurre lo contrario: los manifestantes serbios no amenazan con violencia, pero también han rechazado el diálogo. Esa simplicidad causa confusión, al igual que la aparente ausencia de líderes obvios. En este sentido, las protestas tienen algunas similitudes con el bai lan.

En algún momento, por supuesto, la política organizada tendrá que entrar en juego. Pero, por ahora, la postura “apolítica” de los manifestantes crea las condiciones para una nueva política, en lugar de otra versión del mismo juego de siempre. Para lograr la ley y el orden, hay que despejar la mesa.

Esta es razón suficiente para que el resto del mundo apoye incondicionalmente las protestas. Demuestran que un llamamiento simple y directo a la ley y al orden puede ser más subversivo que la violencia anárquica. Los serbios quieren el estado de derecho sin todas las reglas no escritas que dejan la puerta abierta a la corrupción y al autoritarismo.

Los manifestantes están muy lejos de la vieja izquierda anárquica que dominó las manifestaciones de 1968 en París y en todo Occidente. Después de bloquear durante 24 horas un puente sobre el Danubio en Novi Sad, los jóvenes manifestantes decidieron prolongar su concentración tres horas más para poder limpiar la zona. ¿Se imaginan a los parisinos de 1968 haciendo lo mismo después de lanzar piedras?

Aunque algunos podrían considerar como hipócrita el apoliticismo político de los manifestantes serbios, se entiende mejor como un signo de su radicalismo. Se niegan a hacer política según las reglas existentes (en su mayoría no escritas). Aspiran a cambios fundamentales en el funcionamiento de las instituciones básicas.

El mayor hipócrita de esta historia es la Unión Europea, que se abstiene de presionar a Vučić por miedo a que gravite hacia Rusia. Mientras que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha expresado su apoyo al pueblo de Georgia “que lucha por la democracia”, ha guardado un notable silencio sobre el levantamiento en Serbia -un país que oficialmente es candidato a la adhesión a la UE desde 2012-. La UE deja que Vučić se salga con la suya porque prometió estabilidad y exportaciones de litio, un insumo clave para los vehículos eléctricos.

La falta de críticas de la UE, incluso ante las acusaciones de fraude electoral, ha dejado en la estacada, en repetidas ocasiones, a la sociedad civil serbia. ¿Debería sorprendernos que los manifestantes agiten tan pocas banderas de la UE? La idea de una “revolución de colores” como la que se inició en Ucrania hace 20 años para “unirse al Occidente democrático” ya no cuela. La UE ha vuelto a caer políticamente bajo."              

 ( ,  Revista de prensa, 15/02/25, fuente Project Syndicate)

29.1.25

Los datos de la EPA muestran avances muy importantes en el mercado laboral español... el crecimiento del empleo (medido por la tasa desestacionalizada trimestral) se ha acelerado considerablemente... El empleo creció alcanzado un nuevo máximo muy próximo a los 21,9 millones... la población activa ha crecido hasta el máximo alcanzado cercano a los 24,5 millones... prácticamente la totalidad de la creación de empleo se ha producido en las actividades del sector privado... El paro, por su parte, se ha reducido en todos los grupos de edad y tanto en los que buscan su primer empleo, como en los de larga duración... pero el desempleo de larga duración sigue siendo muy elevado, un millón de personas siguen siendo paradas de larga duración. Esta situación de marginación crónica y estructural del empleo es también una causa fundamental de pobreza, y el elevado y persistente nivel de paro de larga duración (uno de los más altos de la UE) indica que las políticas activas de empleo siguen sin funcionar correctamente (Economistas frente a la crisis)

 "1/ Se mantienen las favorables tendencias del mercado laboral un trimestre más

Los datos trimestrales muestran, una vez más, que se mantiene la creación de empleo, así como el descenso del desempleo.

El número de personas ocupadas ha aumentado en prácticamente 35.000 en este trimestre, que normalmente es el más débil del año. De hecho, en 2022 y 2023 se registraron pérdidas de empleo (así como en muchos años anteriores, entre ellos el trienio 2015-2017).

Dejando a un lado los aspectos estacionales, el crecimiento del empleo (medido por la tasa desestacionalizada trimestral) se ha acelerado considerablemente, alcanzando un 0,88 por ciento. Una cifra que mejora las registradas en los últimos seis trimestres. Con ello, la tasa interanual se ha recuperado hasta alcanzar prácticamente un 2,2%.

Por otro lado, el crecimiento de empleo se ha concentrado en el trimestre en las mujeres, en la ocupación por cuenta propia, a tiempo parcial y en el empleo asalariado indefinido, dibujando con estas cifras un juego de luces y sombras, que no en todos los casos responden a tendencias consolidadas de la evolución del mercado de trabajo sino solamente a movimientos trimestrales o coyunturales.

La reducción de la población activa, concentrada en su totalidad en la disminución de 150.000 personas en el trimestre (todas ellas de nacionalidad española), sumada a la creación de empleo, ha ocasionado una considerable caída trimestral del desempleo, cercana a las 160.000 personas, lo que se ha traducido en una reducción de más de medio punto (seis décimas) de la tasa de paro respecto al trimestre anterior. Cerrando el año en un nivel del 10,6%.

  1. En 2024 se han registrado importantes avances en el cambio estructural del mercado de trabajo español

El empleo creció en cerca de 470.000 personas, alcanzado un nuevo máximo muy próximo a los 21,9 millones de personas.

Asimismo, la población activa también ha crecido en doscientas mil personas, elevando su registro hasta el máximo alcanzado cercano a los 24,5 millones de personas.

Y el volumen de desempleo se ha reducido en 265.000 personas, lo que ha permitido que el paro caiga por debajo de los 2,6 millones y que la tasa de paro se haya aminorado durante el año en 1,2 puntos porcentuales, hasta cerrar el ejercicio en el nivel del 10,6%, como ya se ha mencionado.

La ocupación ha crecido en el año con fuerza tanto en el caso de los hombres (+260 mil) como, algo menos, en el caso de las mujeres (+207 mil).

Lo que ha permitido reducir el desempleo masculino hasta una tasa ya inferior al diez por ciento (9,5%), contabilizando una caída de nueve décimas. Y en el caso de las mujeres, la tasa de paro se ha reducido en 1,5 puntos hasta quedar en el 11,8%.

Las diferencias en la reducción de las tasa de paro en cada uno de estos grupos se deben a los diferentes comportamientos de la población activa, en la que se han registrado crecimientos mayores en el caso de los hombres que en el de las mujeres.

El empleo ha crecido en prácticamente todos los grupos de edad, aunque con una intensidad superior entre los más jóvenes (menores de 25 años), y entre los de mayor edad (55 años y más).

También es importante señalar que desde el punto de vista sectorial en 2024 creció el empleo industrial y en la construcción, aunque el mayor incremento se ha producido como es habitual en los servicios.

Desde el punto de vista de la situación profesional, en este pasado año ha crecido tanto el empleo de las personas con trabajo autónomo (un 2,75%) como las de empleo asalariado (un 2,5%).

Y respecto a la estabilidad de este último, hay que destacar que en 2024  la población activa también ha crecido en doscientas mil personas, elevando su registro hasta el máximo alcanzado cercano a los 24,5 millones de personas (cerca de 590.000 personas, un 3,9% de crecimiento interanual), y un descenso del empleo temporal (-134.000, una reducción del 4,5% interanual).

Además, prácticamente la totalidad de la creación de empleo se ha producido en las actividades del sector privado de la economía: más de 450.000 empleos, frente a menos de quince mil en las del sector público.

El paro, por su parte, se ha reducido en todos los grupos de edad y tanto en los que buscan su primer empleo (que registran una caída del 18 por ciento), como en los de larga duración, más de un año de búsqueda (que se reducen en un diez por ciento).

  1. No obstante todos esos buenos datos, persisten algunos graves problemas

Por un lado, la fuerte dualidad territorial y por sexos del desempleo. Que constituye un aspecto característico y muy poco destacado del desempleo en España:

  • Mientras que once CCAA registran ya tasas de paro inferiores al nueve por ciento (y tres de ellas inferiores al ocho por ciento), las otras seis que presentan tasas superiores al promedio nacional están próximas o superan por mucho cifras de doce puntos. Destacando en este aspecto negativo las de Andalucía (15,8%) y de Extremadura (15,3%).
  • Cuando se analizan los datos diferenciados por géneros y territorios, esas realidades duales y diferenciadas se agudizan. De las doce CCAA en las que la tasa de paro de los hombres está por debajo del promedio nacional (9,5%), cinco de ellas están por debajo del siete por ciento, rozando ya niveles de pleno empleo masculino. Mientras que otras cinco superan ese nivel del siete por ciento en casi siete o más puntos, prácticamente duplicándolo.
  • En el caso de las tasas de paro de las mujeres, esa dualidad es asimismo muy fuerte. En diez CCAA esas tasas de paro ya son inferiores al diez por ciento (en dos de ellas, inferiores al ocho por ciento). En tanto que en otras cinco CCAA, las tasa de paro de las mujeres alcanzan y superan el 14% (nuevamente en Andalucía y Extremadura superan el 18%).

Por otro lado, persisten los elevados niveles de pobreza laboral, porque, aunque se han ido reduciendo los ocasionados por la inestabilidad y la rotación laboral, se mantienen muy altos los relacionados con la baja intensidad laboral, en los que se expresa otra dualidad en el mercado de trabajo español:

  • El empleo a tiempo completo ha continuado creciendo más que el empleo a tiempo parcial, pero este no ha dejado de crecer. En 2024 ha aumentado en 177.000 personas (siete de cada diez son mujeres), alcanzando una cifra total que supera ya los tres millones de personas, cerca del 74%, mujeres. Además, la tasa de “indeseabilidad” y de rechazo de este tipo de empleos es en España de las más altas de Europa.
  • El empleo discontinuo (estacional, de temporada, intermitente o de ETTs), que también se caracteriza por su baja intensidad laboral, aunque tras la reforma laboral ha incrementado su estabilidad y reducido su rotación, no parece haber mejorado de forma significativa los bajos ingresos anuales que lo caracterizan. Pero sí ha aumentado su extensión en el mercado de trabajo español, al haberse prácticamente duplicado en ese periodo, superando las setecientas mil personas, afectando también más a las mujeres (el 4,4% del empleo asalariado de estas), frente al de los hombres (el 3,2%).

Y finalmente, el desempleo de larga duración sigue siendo muy elevado. Pese a que el impulso continuado del empleo, y con ello la reducción del paro, ha aminorado progresivamente su nivel y proporción, un millón de personas siguen siendo paradas de larga duración. Y seis de cada diez de ellas son paradas de muy larga duración porque llevan dos años o más buscando activamente empleo, sin poder disponer de un solo contrato de trabajo (bueno o malo), y disponibles para trabajar.

Esta situación de marginación crónica y estructural del empleo es también una causa fundamental de pobreza, y el elevado y persistente nivel de paro de larga duración (uno de los más altos de la UE) indica que las políticas activas de empleo siguen sin funcionar correctamente."                    (Economistas frente a la crisis, 28/01/25)

18.1.25

La participación de los sindicatos en los órganos de gobierno de las empresas incluida en el acuerdo PSOE-Sumar se sustenta en la Constitución... lo que es una realidad en Alemania, Holanda y los países escandinavos en donde después de la segunda guerra mundial se instituyeron formas de cogestión que aunque no han proporcionado todos los resultados esperados han logrado elevados niveles de productividad... La idea de Yolanda Díaz se sustenta en el artículo 129.2 de la Constitución Española: “Los poderes públicos promoverán eficazmente las diversas formas de participación en la empresa y fomentarán, mediante una legislación adecuada, las cooperativas. También establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción”

 "La norma más revolucionaria

Comprender la democracia en todas sus dimensiones es el propósito de Luigi Ferrajoli, profesor de Filosofía del Derecho de la universidad pública de Roma Tres, en su reciente y fundamental libro La construcción de la democracia (Editorial Trotta). La obra dedica especial atención a la democracia económica y aboga por “la democratización de las empresas y, más en general, de los lugares de trabajo”.

El eminente jurista recoge el llamamiento global Democratizing work firmado por más de 3.000 estudiosos de más de 650 universidades, publicado en mayo de 2020 en el que se “llama a los trabajadores ‘inversores de trabajo’, dado que invierten su trabajo -su mente y su cuerpo– para asegurar la supervivencia de todos, y por eso se les concibe como la clave del éxito de los empleadores, es decir, de los ‘inversores de capital’ y como el núcleo constituyente de las empresas”. De aquí la necesidad de implicar a los trabajadores “en las decisiones relativas a sus vidas y a su futuro en el puesto de trabajo”.

Un espíritu que es una realidad en Alemania, Holanda y los países escandinavos en donde después de la segunda guerra mundial se instituyeron formas de cogestión que aunque no han proporcionado todos los resultados esperados han logrado elevados niveles de productividad. Las últimas estadísticas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) revelan la elevada productividad del trabajo en Suecia y Alemania, con 61,7 y 58,3 dólares producidos por hora trabajada, respectivamente. Resultados muy superiores a los de países que carecen de estas instituciones como Reino Unido y España, con 51,3 y 48,8 dólares generados por hora trabajada, respectivamente.

En el marco de estas experiencias de los países europeos más democráticos y eficientes hay que situar la propuesta de la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Trabajo en funciones, Yolanda Díaz, incluida en el acuerdo de Gobierno entre PSOE y Sumar, que propugna regular la participación de los sindicatos en los órganos de gobierno de las empresas. La idea de Díaz se sustenta en el artículo 129.2 de la Constitución Española: “Los poderes públicos promoverán eficazmente las diversas formas de participación en la empresa y fomentarán, mediante una legislación adecuada, las cooperativas. También establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción”.

En Crónica secreta de la Constitución, (Tecnos 1989 y 2018), Soledad Gallego–Díaz y el añorado Bonifacio de la Cuadra, consideraron que “ateniéndonos estrictamente al texto del precepto nos encontramos quizá ante la norma más revolucionaria de la Constitución”. Los periodistas recordaron que se trataba de una enmienda de un diputado de Alianza Popular (AP) -Licinio de la Fuente-, que se aprobó gracias al voto favorable de cuatro ponentes: el de AP, el socialista, el comunista y el de Minoría Catalana. La ignorada Constitución Española de 1978 tiene 169 artículos, cuatro disposiciones adicionales, nueve transitorias, una derogatoria y una final. Todos importantes, aunque algunos solo invoquen los que les interesan. Con el clima actual hoy no sería posible."               (Andreu Misse, Plataforma por la Democracia Económica)

3.1.25

Tenía ganas de leer algo así: Un año para recordar... España rompe récords laborales: medio millón de nuevos empleos y el paro más bajo desde 2007 El mercado laboral se consolida con 21,3 millones de afiliados y un descenso histórico del desempleo... España llega a los 21,3 millones de personas cotizantes en 2024, y el paro marca la menor cifra desde diciembre de 2007, con un 5,4 % menos de personas desempleadas respecto al ejercicio anterior... el paro juvenil y la temporalidad caen a mínimos históricos

"El año 2024 cierra con una mejora de los indicadores tanto de afiliación a la Seguridad Social como de desempleo. El número de personas cotizantes ha aumentado en 501.952 respecto a 2023 hasta alcanzar más de 21,3 millones de personas trabajando a fecha de 31 de diciembre del año pasado. En ese mismo momento, el paro marcaba su mínimo en 17 años (antes del estallido de la burbuja inmobiliaria de 2008) con 146.738 personas desempleadas menos que en el ejercicio anterior; una diferencia porcentual del 5,4 %. Así se desprende de los datos publicados este viernes por los ministerios de Trabajo y de Seguridad Social.

El paro suma así cuatro años a la baja y desciende este último año más que al cierre de 2023, aunque no tanto como en 2022 y 2021. Entonces se produjo una recuperación muy rápida tras el paro disparado por la pandemia, que en 2020 aumentó en casi tres cuartos de millón de personas.

El año se despide con 2,56 millones de personas desempleadas después de que el paro bajara en un 1% respecto a noviembre. El paro entre las mujeres ha marcado su cifra más baja desde diciembre de 2008 con 25.238 paradas menos que en noviembre y el desempleo de sus compañeros varones se mantiene estable: hay 62 parados menos que hace un mes.

Además de las diferencias por género, diciembre ha sido un mes de contrastes generacionales. El paro juvenil se redujo en un 5,5 % respecto a noviembre mientras que la cifra de la población general bajó un 1%. Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, ha culpado al edadismo de que la cifra de paro no baje tanto conforme aumente la edad de la persona demandante de empleo la mañana de este viernes en una entrevista en RNE.

Por sectores, el paro desciende en los sectores de servicios un 1,15 % y un 2,36 % en agricultura, pero aumenta un 2,26 % en la construcción y un 0,44 % en la industria.

Yolanda Díaz ha calificado los datos de “muy positivos” y ha destacado la buena noticia de la caída del paro juvenil a mínimos históricos. Elma Saiz, titular de Seguridad Social, ha valorado los “56 meses creando empleo ininterrumpidamente”, la caída de la temporalidad al 12,8 % —otro mínimo histórico— y los buenos datos de empleo que ofrece España en comparación con otros países del entorno europeo."                      (El Salto, 03/01/25)

16.12.24

El primer estudio global sobre la reducción de la semana laboral confirma un aumento del bienestar en los trabajadores Mejor rendimiento, menos fatiga y mejor salud son algunos de los impactos positivos de la jornada de cuatro días

 "En 2022, un grupo de científicos empezó a elaborar el primer estudio transnacional a gran escala del sector privado sobre la reducción de la semana laboral sin quita salarial, una política que dejó de ser tabú y que tras la pandemia empezó a expandirse por la agenda política de muchos países. A finales de noviembre, los investigadores publicaron la última actualización del trabajo con una muestra de casi 3.000 trabajadores de 141 empresas ubicadas en distintos puntos del mapa. La conclusión es que la medida “conduce a mejoras en múltiples medidas de bienestar”, incluido el menor agotamiento, la satisfacción laboral, la salud mental y la salud física.

Los resultados coinciden con los obtenidos en las pruebas pilotos realizadas en Reino Unido, Islandia, Portugal o España, donde el Gobierno, a través de su vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, quiere que la semana laboral de cuatro días sea una realidad a partir de 2025. 

La fortaleza de esta investigación, titulada ¿La reducción del tiempo de trabajo mejora el bienestar de los trabajadores? Evidencias de ensayos globales de semanas laborales de cuatro días, es su escala mundial, con datos recopilados en Canadá y Estados Unidos, Europa continental, Irlanda y el Reino Unido, Australia y Sudáfrica. 

La investigadora principal es Juliet Schor, economista y profesora de Sociología en el Boston College, quien ha dedicado toda su carrera a estudiar las tendencias del tiempo de trabajo, el consumismo, la relación entre el trabajo y la familia, los problemas de las mujeres y la desigualdad económica, entre otras tantas aristas vinculadas a este campo de estudio. “El punto clave es que estamos ante hallazgos reales y duraderos. Entierran la idea de moda pasajera que se quiere instalar”, sentencia sobre la trascendencia del estudio.

Schor y su equipo han tomado como base el trabajo de la ONG 4 Day Week Global, fundada después de la pandemia por el empresario neozelandés Andrew Barnes y su esposa Charlotte Lockhart, tras aplicar con éxito, de forma voluntaria, una semana de cuatro días sin reducción de salario en su empresa. 

En 2021, la organización comenzó a reclutar empresas para pruebas piloto a través del boca a boca y mediante formularios online. Las compañías que aceptaron el reto habilitaron que los empleados trabajasen el 80% de su jornada laboral por el 100% del salario

Sin embargo, en estos experimentos, las empresas no estaban obligadas a implementar una semana laboral de cuatro días. La premisa consistía en mantener el salario constante y ofrecer una reducción “significativa” del tiempo de trabajo. 

En la muestra de esta nueva investigación, el 82% de las firmas sí ofreció una semana laboral de cuatro días con procesos de reorganización del trabajo –eliminación de «reuniones innecesarias», por ejemplo– para no afectar a la productividad

“Las pruebas de la semana laboral de cuatro días ofrecen una oportunidad única para desarrollar un modelo estructural, un enfoque para comprender cómo se relacionan las horas de trabajo con la salud mental y la calidad de vida”, explican los autores. 

Una de las claves es el “proceso de reorganización de trabajo”. Por lo general, según los datos obtenidos, “mejora tanto el sentido colectivo como el individual sobre cómo los empleados desempeñan su trabajo”, optimizando tareas, logrando mayor eficiencia y limitando la improductividad. 

Tras este primer paso –la reorganización-, las empresas se sometieron a un ensayo de semana laboral de cuatro días de entre seis y doce meses. “Se identificaron tres factores que contribuyen significativamente a la relación entre la reducción de horas y el aumento del bienestar: mejoras en la capacidad laboral autodeclarada, reducciones en los problemas de sueño y disminución de los niveles de fatiga”, revelan los resultados.

El trabajo: determinante social fundamental de la salud

La investigación explica que un componente primordial de las exigencias laborales es la duración de las horas de trabajo. Un periodo extenso “puede activar un proceso de deterioro del bienestar que agota la capacidad física, emocional y recursos cognitivos, lo que conduce a una mayor tensión laboral, agotamiento y angustia”. 

Por el contrario, se aclara, “la reducción de horas a través de cambios organizacionales puede verse como un tipo de recurso laboral que, a su vez, fomenta el bienestar de los empleados”.

Schor explica que la pandemia de COVID-19 provocó “cambios profundos en los mercados laborales de todo el mundo, incluyendo mayores tasas de estrés y agotamiento entre los empleados”. No obstante, también fomentó “una nueva comprensión de los desafíos de los trabajadores en la gestión de la interfaz entre el trabajo, la familia y la vida personal”.

Por tanto, tras la “vuelta a la normalidad”, una respuesta innovadora de algunos empleadores ha sido ofrecer un día libre adicional sin reducción de salario. Los autores se propusieron medir el cambio en el “bienestar subjetivo” (agotamiento, satisfacción laboral, salud mental y salud física) de los trabajadores con encuestas realizadas antes y después del ensayo.

El agotamiento se redujo de 2,83 a 2,38 en una escala de 1 a 5, mientras que la salud mental y física aumentó de 2,93 a 3,32 y de 3,01 a 3,29, respectivamente. En tanto, la satisfacción laboral se incrementó de 7,07 a 7,59 en una escala de 0 a 10.

Los resultados arrojan “una evidencia más sólida” para las dos medidas relacionadas con el trabajo: el agotamiento y la satisfacción laboral. La salud física es la que muestra los “efectos más débiles”, un “patrón comprensible”, ya que los estos cambios pueden manifestarse más tarde, explican los investigadores.

También permiten concluir que la semana de cuatro días no consiste únicamente en reducir el tiempo de trabajo, sino que “conlleva cambios profundos en el trabajo mismo, mejorando la calidad de vida de los trabajadores”.

Productividad

Respecto a la productividad de las empresas tras reducir la semana laboral de 40 a 32 horas, la investigación no aporta evidencias concluyentes. Se aclara que la mayoría de las empresas que participaron del ensayo “carecen de una productividad sólida”, lo que no permite medir los “efectos” de la reorganización de tareas. 

De las encuestas realizadas, se desprende que las “empresas de cuello blanco” (de oficina) tienen más probabilidades de reducir las ineficiencias, mientras que los sectores de atención de salud y de servicios tradicionales reducen costes debido a la reducción de la deserción, “una tendencia prevalente” en toda la muestra. Los resultados sí permiten “desafiar” el imaginario colectivo del “trabajador productivo” que combina largas horas de trabajo e “intensidad y dureza” en todas sus labores.  

Otra limitación del estudio, reconocen los investigadores, es la geográfica. La mayoría de las compañías que han participado del ensayo pertenecen a países de altos ingresos. El tamaño, organizaciones pequeñas, es otro factor que impide una contundente generalización. “Representa oportunidades para futuras investigaciones”, se aclara.

“A pesar de sus limitaciones, este estudio tiene implicaciones importantes para comprender el futuro del trabajo, siendo la semana laboral de cuatro días un componente clave”, resume Schor. 

“En definitiva, todos los resultados de bienestar han mejorado: estrés, ansiedad, agotamiento, salud física, salud mental, cansancio, más ejercicios, menores problemas de sueño, más satisfacción con el tiempo y con la vida, menos conflicto con las familias. Hemos medido muchos aspectos y todos han mejorado. En paralelo, el ritmo de trabajo no ha aumentado, lo que demuestra que la reorganización laboral funciona”, asevera."

(Andrés Actis , Climática, 11/11/24)

25.11.24

Hace más de un año que los trabajadores suecos se declararon en huelga contra Tesla... Es la primera y única huelga contra Tesla en todo el mundo. Y se ha convertido en la huelga más prolongada en Suecia desde hace un siglo... El año pasado se produjo una oleada de huelgas de solidaridad de otros sindicatos para bloquear el envío de coches Tesla a los puertos suecos, detener la limpieza de las instalaciones de Tesla, retener los envíos postales, incluidas las nuevas matrículas, a todas las oficinas de Tesla e impedir que las estaciones de carga de Tesla se conectaran a la red eléctrica. Tesla ha perdido repetidamente batallas legales contra estas huelgas de solidaridad... Participan doce sindicatos suecos y tres nórdicos, entre ellos el noruego Fellesforbundet y el danés 3F Transport. Mientras tanto, Tesla ha traído rompehuelgas del Reino Unido, Francia, Italia, España, Finlandia, Dinamarca y muchos otros países europeos para cubrir a los 52 trabajadores en huelga, casi la mitad de los mecánicos de Tesla en el país... El sindicato United Auto Workers quiere organizarse en las fábricas de Tesla en los Estados Unidos y el poderoso sindicato alemán IG Metall trata de hacer lo mismo en Grünheide, donde se encuentra la única fábrica europea de Tesla. Tal como ha declarado Johan Järvklo, secretario internacional de IF Metall: «Se trata realmente de una lucha mundial y Suecia está actualmente en primera línea»... Tal como afirmó Esther Lynch, secretaria general de la Confederación Europea de Sindicatos: «Musk puede inventarse sus propias reglas cuando llegue a Marte, pero si quieres hacer negocios en Europa tienes que moverte de acuerdo con las reglas de Europa y eso significa respetar nuestra tradición de negociación colectiva» (German Bender)

 "Las elecciones presidenciales norteamericanas no han sido para Elon Musk la única cita de alto riesgo en perspectiva. Hace más de un año que los trabajadores suecos se declararon en huelga contra Tesla, su gigante del automóvil eléctrico. El sindicato sueco IF Metall ha exigido mejores salarios, prestaciones y condiciones para los mecánicos de los talleres de reparación de Tesla en todo el país, pero lo que fundamentalmente está en juego es el modelo de negociación colectiva del mercado laboral sueco, que Musk se niega a reconocer.

Es la primera y única huelga contra Tesla en todo el mundo. Y se ha convertido en la huelga más prolongada en Suecia desde hace un siglo. En abril, tras seis meses de conflicto, declaró Musk: «En realidad, creo que la tormenta ha pasado ya en ese frente, creo que las cosas van razonablemente bien en Suecia». Ni era cierto eso entonces, ni lo es ahora.

El año pasado se produjo una oleada de huelgas de solidaridad de otros sindicatos para bloquear el envío de coches Tesla a los puertos suecos, detener la limpieza de las instalaciones de Tesla, retener los envíos postales, incluidas las nuevas matrículas, a todas las oficinas de Tesla e impedir que las estaciones de carga de Tesla se conectaran a la red eléctrica. Tesla ha perdido repetidamente batallas legales contra estas huelgas de solidaridad, y recientemente se vio obligada a pagar 6,5 millones de coronas suecas (468.000 libras) en costas legales al servicio postal sueco, PostNord.

Participan doce sindicatos suecos y tres nórdicos, entre ellos el noruego Fellesforbundet y el danés 3F Transport. Mientras tanto, Tesla ha traído rompehuelgas del Reino Unido, Francia, Italia, España, Finlandia, Dinamarca y muchos otros países europeos para cubrir a los 52 trabajadores en huelga, casi la mitad de los mecánicos de Tesla en el país.

Aunque es legal según la legislación sueca, el uso de rompehuelgas es anatema tanto para los sindicatos como para los empresarios de los países nórdicos, donde las reglas y normas no escritas son esenciales para su modelo de protección de los trabajadores, que se basa en convenios colectivos entre empresa y empleados negociados a través de un sindicato. En Suecia, casi el 90% de la mano de obra está cubierta por convenios colectivos en todos los sectores. En lo que respecta a Tesla, esto parece preocupar poco a su director general, notoriamente antisindical.

Sin embargo, la batalla tiene implicaciones mucho más allá de este rincón más septentrional de Europa. El sindicato United Auto Workers quiere organizarse en las fábricas de Tesla en los Estados Unidos y el poderoso sindicato alemán IG Metall trata de hacer lo mismo en Grünheide, donde se encuentra la única fábrica europea de Tesla. Tal como ha declarado Johan Järvklo, secretario internacional de IF Metall: «Se trata realmente de una lucha mundial y Suecia está actualmente en primera línea».

Desde el punto de vista sindical, permitir que Tesla se salga con la suya sin firmar un convenio podría animar a otros empresarios de Suecia y Europa a hacer lo propio. Y desde el punto de vista de Tesla, existe la preocupación de que decir sí a la negociación colectiva en Suecia pueda ser utilizado como palanca por los sindicatos de otros países donde Tesla tiene fábricas y muchos más empleados. En Suecia, Tesla sólo tiene concesionarios, oficinas, talleres de reparación y estaciones de carga.

Aunque pueda ser comprensible la aprensión de Tesla, se deriva de una comprensión limitada de los sistemas europeos de relaciones laborales. Afiliarse a un sindicato es un derecho fundamental de todos los trabajadores suecos, y casi la mitad de los mecánicos de la empresa en Suecia están sindicados. Esto significa que, por ley, Tesla tiene que negociar con el sindicato muchas cuestiones, aunque no se haya firmado ningún convenio colectivo. IF Metall presentó recientemente una demanda contra Tesla por no informar ni negociar con los miembros del sindicato los cambios en el lugar de trabajo, de acuerdo con la legislación laboral sueca.

Además, en algunas partes de Europa, los convenios colectivos con una empresa de un sector o región se extienden por ley a la mayoría de las demás empresas de ese sector o región. Es el caso de Austria, España, Países Bajos, Finlandia y Francia, donde las empresas deben cumplir los convenios colectivos ampliados, los hayan firmado o no.

Y resulta que Tesla ya tiene convenios colectivos en Europa. Aunque representantes de la empresa declarasen el año pasado que Tesla «no tiene ningún convenio colectivo en ninguna parte del mundo», mi investigación ha descubierto tres convenios locales entre Tesla Francia y el mayor sindicato de Francia, la CFDT (están registrados en Légifrance, la página digital oficial del gobierno francés para la publicación de documentos legales como los convenios colectivos). Creo que este nuevo hallazgo podría ayudar a resolver el estancamiento sueco y evitar conflictos en otros países.

¿Por qué? Bueno, como Tesla ya tiene que cumplir convenios colectivos sectoriales en muchos países, y hasta tiene convenios locales en Francia, no sentaría precedente alguno si hiciera lo mismo en Suecia. Así que debería empezar a ver a los sindicatos como un socio con el que negociar, en lugar de verlos como un enemigo.

Hasta la misma política global de Tesla en materia de derechos humanos afirma que «de conformidad con la legislación local, Tesla respeta el derecho de los trabajadores a formar y afiliarse a sindicatos de su propia elección... o a formar y afiliarse a otros órganos representativos de los empleados... para negociar colectivamente». Si la empresa se atuviera al espíritu de esta política, lo más seguro es que fuera perfectamente capaz de adaptarse a los reglamentos y normas de los distintos países y evitar que esta huelga innecesaria en Suecia se prolongara más allá de su segundo año.

Tal como afirmó Esther Lynch, secretaria general de la Confederación Europea de Sindicatos: «Musk puede inventarse sus propias reglas cuando llegue a Marte, pero si quieres hacer negocios en Europa tienes que moverte de acuerdo con las reglas de Europa y eso significa respetar nuestra tradición de negociación colectiva»."

(German Bender , es analista jefe de Arena, un centro sueco de expertos y orientación progresistas, SinPermiso, 14/11/24,  fuente The Guardian, 1 de noviembre de 2024)