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9.11.10

La deuda ¿es una humillación? ... el paro ¿es una humillación?

"A finales de 2008, cuando la crisis financiera estalló con toda su fuerza, los países del mundo se dividieron en dos grupos: aquellos cuyos líderes decidieron arreglárselas a duras penas y China. Solo los chinos se tomaron en serio el argumento de Milton Friedman y de John Maynard Keynes de que cuando uno se enfrenta a la posibilidad de una depresión, lo primero que tiene que hacer es lograr que el Gobierno intervenga estratégicamente en los mercados financieros y de productos para mantener el flujo de demanda agregada.

Luego, a comienzos del actual ejercicio 2010, los países que habían decidido arreglárselas a duras penas se dividieron a su vez en dos grupos: aquellos donde el crédito del Gobierno estaba intacto siguieron saliendo del paso, mientras que países como Grecia e Irlanda, donde el crédito del Gobierno estaba deteriorado, no tuvieron otra opción que aplicar la austeridad e intentar restablecer la confianza fiscal.

Hoy se está produciendo otra división, esta vez entre aquellos países que siguen arreglándoselas a duras penas y Reino Unido. Aunque el crédito del Gobierno británico sigue siendo oro sólido, la Administración del primer ministro David Cameron está por embarcarse en lo que puede ser la mayor contracción fiscal sostenida de la historia: un plan para achicar el déficit presupuestario del Gobierno en un 9% del producto interior bruto (PIB) en los próximos cuatro años.

Hasta ahora, China es el país que mejor está haciendo frente a la crisis financiera. Los países que se las arreglaron a duras penas se rezagaron. Y a aquellos donde la confianza en los pasivos del Gobierno se resquebrajó, obligando al Ejecutivo a tomar medidas de austeridad, les está yendo peor.

Ahora el interrogante es el siguiente: ¿Reino Unido -donde la confianza en el Gobierno no se ha resquebrajado y donde la austeridad no es una obligación sino una opción- se sumará a los otros países que están en el fondo y servirá como una horrible advertencia? (...)

¿Qué tiene de malo seguir teniendo grandes déficits presupuestarios hasta que esté bien restablecida la recuperación económica? Sí, la deuda será mayor y habrá que pagar el interés sobre esa deuda, pero el Gobierno británico hoy puede pedir dinero prestado en unos términos extraordinariamente favorables.

Cuando las tasas de interés están bajas y podemos endeudarnos en términos favorables, el mercado nos está diciendo que debemos traer el gasto público al presente y patear y desplazar los incrementos de impuestos hacia el futuro. (...)

Endeudarse con el Fondo Monetario Internacional puede resultar humillante para los funcionarios del Gobierno británico. Pero las empresas establecen líneas de crédito para contingencias futuras todo el tiempo y no le ven nada humillante a recurrir a ellas cuando las contingencias se producen. ¿Y qué tiene de tan humillante pedirles dinero a sus propios ciudadanos?

Los británicos, como bien sabe George Osborne, están dispuestos a prestarle a su Gobierno en gran escala -y en términos que son más generosos que los de cualquier oferta del FMI. (...)

Lo que sí es humillante es tener un Gobierno que recorta medio millón de empleos del sector público y causa la pérdida de otro medio millón de empleos en el sector privado. En una economía de 30 millones de empleos, eso se traduce en un aumento de la tasa de desempleo de 3,5 puntos porcentuales -en un momento en el que no existen fuentes de expansión de la demanda del sector privado como para mejorar la situación-. No es este el mejor momento de Reino Unido." (J. BRADFORD DELONG: La humillación del Reino Unido. El País, Negocios, 07/11/2010, p. 20)

28.10.10

Oferta y demanda... en la crisis

"Adivinen cuál es el problema de EE UU y de muchos otros países. Para un loro es una obviedad: el problema de la deuda pública no es que los Gobiernos hayan emitido tanta deuda que los inversores perdieron la confianza, sino que los Gobiernos han emitido demasiada poca deuda dada la enorme demanda del sector privado de lugares seguros donde depositar la riqueza.

El problema, diría el loro, es que los hogares y las empresas todavía están intentando acrecentar sus tenencias de activos seguros y de alta calidad, y están pasando de gastar en comprar bienes y servicios producidos actualmente a incrementar sus participaciones en una oferta inadecuada de pasivos del Gobierno.

Cuando los historiadores económicos examinen la Gran Recesión, probablemente el consenso abrumador al que lleguen sea que su gravedad y duración reflejaron la negativa por parte de los Gobiernos a intentar hacer algo más, y no que intentaron hacer demasiado.

Coincidirán con los loros en que la caída de la inflación demostró que el problema macroeconómico fue una demanda insuficiente de bienes y servicios producidos actualmente, y que el bajo nivel de las tasas de interés sobre pasivos del Gobierno seguros y de alta calidad demostró que la oferta de activos seguros -ya sea dinero proporcionado por el banco central, garantías ofrecidas por la política bancaria o deuda gubernamental proporcionada a través de gastos deficitarios- fue demasiado baja.

El interrogante que les resultará un misterio es por qué tantos economistas de nuestros días no sabían cómo decir: "Oferta y demanda, oferta y demanda". (J. BRADFORD DELONG. Economía para loros.el País, Negocios, 24/10/2010, p. 22)

11.9.08

Pronósticos en crisis...

"Llevo desde 2003 diciendo que la economía mundial está terriblemente desequilibrada y se expone a una catástrofe macroeconómica que tendría como resultado uno de los peores episodios de dificultades económicas de los tiempos modernos. Llevo desde 2004 diciendo que la situación, una vez iniciada, probablemente empezaría a verse con claridad transcurrido un año: sabríamos si la economía mundial se corregiría por sí sola o iniciaría una espiral descendente. (...)

Sin embargo, hace un año, cuando se hundieron las hipotecas basura en agosto de 2007, lo tenía claro. La situación tenía que resolverse en el plazo de un año, o si no... (...)

Pero estaba equivocado. Aquí estamos, transcurrido un año entero, y las cosas siguen columpiándose en el filo de la navaja. (...)

Pero si el sistema de la intermediación financiera se hunde en una quiebra universal, los productores de mercancías comerciables serán incapaces de conseguir financiación para expandirse. Y si la vivienda y los precios de los títulos con garantía hipotecaria no sólo caen sino que se desploman, todos deberían recordar que el empleo en la construcción cae con más rapidez de lo que el empleo en mercancías comerciables puede crecer. (...)

Y todo bien hasta el momento, al menos en lo que respecta a la economía real estadounidense... Sin embargo, desde el punto de vista financiero, la magnitud del caos es escandalosa: tremendos fallos de gestión del riesgo por parte de instituciones financieras altamente endeudadas que han de ser gestores de riesgo de primera si quieren sobrevivir.

Si hace un año me hubieran preguntado si este grado de caos financiero era compatible con una economía interna estadounidense que no estuviese claramente en recesión, habría dicho que no. Si me hubieran preguntado hace un año si pasaría un año sin que o bien se restaurase la confianza en las instituciones financieras o bien se produjesen nacionalizaciones y liquidaciones generalizadas, habría dicho que no. Las configuraciones inestables e insostenibles deben acabar.

Rudi Dornbusch tenía razón: los desequilibrios pueden durar más de lo que los economistas creen posible. Pero eso no significa que al final el agua no corra monte abajo." (J. BRADFORD DELONG: En el filo de la navaja. El País, Negocios, 24/08/2008, p. 12)