Mostrando entradas con la etiqueta f. Paces: Premio Nobel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta f. Paces: Premio Nobel. Mostrar todas las entradas

12.10.25

Solo le pido a este tiempo un Nobel de la paz que no pida baños de sangre... El premio Nobel de la Paz está manchado de sangre desde que tuvo la ocurrencia de dárselo a Henry Kissinger, el muñidor de golpes de estado que trajo la violación sistemática de los derechos humanos en Chile, Argentina o Nicaragua... María Corina Machado pidió a las potencias extranjeras (EEUU) que usaran la fuerza en Venezuela para derrocar a Nicolás Maduro. Esto no es un hecho interpretable, es algo que ella dijo en 2018 ante unos micrófonos... le han dado el premio Nobel de la Paz a quien ha pedido un baño de sangre en su propia tierra... Estaba claro que Noruega buscaba no molestar demasiado a Donald Trump y tenía que dárselo a alguien que no estuviera inmerso en la masacre palestina y han encontrado a una aliada cercana de Marco Rubio, pero si juegan a hacer política uniéndose a las hordas golpistas de extrema derecha que no busquen honor y prestigio... existen multitud de personas que merecerían con creces el premio y no hacían llamados a la violencia... no tienen los poderosos apoyos de María Corina Machado ni forman parte de la ola reaccionaria y ultra que el Nobel Institute acaba de validar con su premio. Pero igual lo merecen más porque sí creen en la paz... En la misma semana en la que llaman paz a un plan colonial en Gaza le otorgan el premio a una golpista declarada con ganas de violencia, sangre y represión. No les escondo que me genera ansiedad este mundo en el que ha perdido significado simbólico hasta la palabra paz

 "El premio Nobel de la Paz está manchado de sangre desde que tuvo la ocurrencia de dárselo a Henry Kissinger, el muñidor de golpes de la doctrina Monroe que trajo la violación sistemática de los derechos humanos a todo lo que oliera a izquierda en Chile, Argentina o Nicaragua

Un hecho probado es que María Corina Machado pidió a las potencias extranjeras (EEUU) que usaran la fuerza en Venezuela para derrocar a Nicolás Maduro. Esto no es un hecho interpretable, es algo que ella dijo en 2018 ante unos micrófonos. De viva voz. Con la frente alta y el verbo claro. Por alguna razón este evento ha desaparecido de las hagiografías y las crónicas del mismo modo que su participación en el golpe de Estado de 2002. Tengo claro que Nicolás Maduro y su régimen ya dejó de ser democrático y tras las últimas elecciones no hay nada que concierna a la izquierda en su defensa, no voy a entrar a debatir sobre la conveniencia del uso de la fuerza para aquellos que creen que se están enfrentando a un régimen tiránico, pero eso es un debate de la filosofía política que no me incumbe en este texto porque en lo único que quiero centrarme es que le han dado el premio Nobel de la Paz a quien ha pedido un baño de sangre en su propia tierra para derrocar el poder actual y ha participado de golpes desde hace más de 20 años. 

El mundo líquido del que hablaba Zygmunt Bauman se ha esclerotizado en un cuerpo oleaginoso y viscoso en el que se quedan pringados los peores males de todos los tiempos y que simboliza de manera grotesca el hecho de dar el mayor reconocimiento para quien trabaja por la paz a quien pide una guerra. Ya no me voy a sorprender pero a este mundo ya solo le pido un Nobel de la Paz que busque la paz con métodos pacíficos. Estoy seguro de que incluso si quieren hacer política contra Venezuela en el país caribeño encontrarán opositores y activistas que lo merezcan más por el simple hecho de trabajar contra Nicolás Maduro sin pedir violencia y muerte. 

No soy un necio. Sé que hay conflictos que se dirimen con la violencia, pero al menos que se tapen y no los premien con el máximo premio por la paz. Puedo entender a quien no encuentra otra manera de resolver conflictos enquistados, en algunos casos está hasta reconocido por el derecho internacional, pero estaría bien que no validaran a quienes abogan por la violencia para que no parezca que son tan cínicos como parecen. El legado de María Corina Machado que han premiado es la deslegitimación de quienes piensan distinto a ella y erradicarlos mediante cualquier medio. Es como lleva años procediendo desde que creó su plataforma activista Súmate forjada con el dinero de su procedencia de la oligarquía venezolana de la peor condición.  

Los argumentos que esgrimen que su actuación en estos momentos está justificada porque Nicolás Maduro perdió las elecciones y no quiere entregar las actas que demuestran su derrota se desnudan al mostrar con hechos que ella ya pedía una intervención militar en 2018 cuando el Centro Carter sí había validado las elecciones o apareciendo como firmante del Carmonazo en el año 2002 con Hugo Chávez como presidente cuando se le derrocó con un golpe de Estado que duró solo unos días. En El País, que ahora ha hecho un editorial donde lo oculta, se puede leer.

El premio Nobel de la Paz está manchado de sangre desde que tuvo la ocurrencia de dárselo a Henry Kissinger, el muñidor de golpes de la doctrina Monroe que trajo la violación sistemática de los derechos humanos a todo lo que oliera a izquierda en Chile, Argentina o Nicaragua. Estaba claro que Noruega buscaba no molestar demasiado a Donald Trump y tenía que dárselo a alguien que no estuviera inmerso en la masacre palestina y han encontrado a una aliada cercana de Marco Rubio, pero si juegan a hacer política uniéndose a las hordas golpistas de extrema derecha que no busquen honor y prestigio. Machado es aliada cercana de quien quiso asesinar a Lula, de quien quiere hundir el Open Arms. De las peores excrecencias políticas de nuestro tiempo. 

No hacía falta meterse en los conflictos que más foco tienen si no querían parecer cobardes y enseñarlo al mundo, vale que podían obviar a Médicos Sin Fronteras, la UNRWA, o a los más de 210 periodistas asesinados en Gaza, a algunos de los médicos palestinos que llevan dos años haciendo su trabajo entre bombardeos y siendo objetivos de las IDF, pero existen multitud de personas fuera de la opinión publicada mayoritaria de Occidente que merecerían con creces el premio y no hacían llamados a la violencia. Mahrang Baloch, una activista por los derechos de las mujeres en Pakistán que lleva años denunciando las desapariciones forzosas en Baluchistán y que en la actualidad se encuentra presa acusada de terrorismo tras un juicio sin pruebas ni garantías. Emtithal Mahmoud, una poeta y activista sudanesa que lleva desde 2015 luchando para visibilizar la crisis de violencia y guerra en Darfur que genera cada año miles de refugiados. Fawzia al Otaibi, luchadora por los derechos civiles en Arabia Saudí, la activista por los derechos de la mujer en Irán Zhina Modares Gorji o las israelies Danielle Cantor y Alma Beck que luchan por derechos de todas las minorías y contra el genocidio en Gaza desde dentro del monstruo israelí en Tel Aviv. 

Entiendo que no tienen los poderosos apoyos de María Corina Machado ni forman parte de la ola reaccionaria y ultra que el Nobel Institute acaba de validar con su premio. Pero igual lo merecen más porque sí creen en la paz. No es que el Nobel de la Paz tenga mucho prestigio desde que se convirtió en una herramienta de los poderosos reaccionarios al mismo nivel que el Premio Sájarov, pero podrían haber disimulado en vez de hacer política de la peor condición dándole el galardón a quien quiere el poder aunque sea a costa de la sangre de sus compatriotas. En la misma semana en la que llaman paz a un plan colonial en Gaza le otorgan el premio a una golpista declarada con ganas de violencia, sangre y represión. No les escondo que me genera ansiedad este mundo en el que ha perdido significado simbólico hasta la palabra paz."                 ( Antonio Maestre, blog, 11/10/25)

10.10.25

El Premio Nobel como arma híbrida de guerra... El Premio Nobel de la Paz estaba destinado a honrar a "la persona que más o mejor haya hecho por promover la fraternidad entre las naciones, y por la abolición o reducción de los ejércitos permanentes"... Con el tiempo, sin embargo, el prestigio del premio se ha visto empañado en repetidas ocasiones por decisiones políticamente motivadas... Pero la concesión del Premio Nobel de la Paz 2025 a María Corina Machado, extremista y golpista venezolana, promotora de sanciones punitivas contra su propio pueblo, partidaria de intervenciones militares extranjeras y abierta admiradora de las políticas de aniquilación israelíes en Gaza, representa quizá el punto más bajo en la historia del premio... Concederle el Nobel no es un simple error, es un acto político deliberado, un arma ideológica esgrimida contra un país soberano, Venezuela... Machado fue uno de los principales artífices del bloqueo económico contra Venezuela. Exigió y obtuvo sanciones unilaterales de EE.UU. y la UE, que han paralizado la industria petrolera, han impedido la importación de medicamentos vitales -incluidos los destinados a 60.000 pacientes con VIH- y han generado hiperinflación, hambruna y migración forzosa... Fue una de las principales promotoras del plan golpista 'La Salida', junto a Leopoldo López, una operación de desestabilización que se saldó con 43 muertos... En 2018, Machado dirigió una carta al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y al presidente argentino, Mauricio Macri, pidiéndoles que "apliquen su fuerza e influencia para desmantelar el régimen criminal venezolano"... La concesión del Nobel de la Paz a Machado se produce en un momento de máxima tensión geopolítica. EEUU ha intensificado su presencia militar en el Caribe, con ejercicios navales y despliegues aéreos a pocas millas de la costa venezolana. El Pentágono habla abiertamente de "amenazas iraníes" en la base aérea de Maracay, un bulo propagandístico retomado por la propia Machado, que pidió explícitamente a los medios estadounidenses que bombardearan las bases militares venezolanas... En este contexto, el Premio Nobel no es un galardón: es una señal política... Peor aún: es una invitación implícita a la intervención... Venezuela es el país con las mayores reservas de petróleo del mundo, así como yacimientos de oro, diamantes, coltán y tierras raras. Para Washington, no es una cuestión de "democracia": es una cuestión de control de los recursos. Y Machado está dispuesto a entregárselos en bandeja de plata (Michelle Ellner, Fabrizio Verde)

 "El Premio Nobel de la Paz, creado en 1895 por voluntad de Alfred Nobel, estaba destinado a honrar a "la persona que más o mejor haya hecho por promover la fraternidad entre las naciones, por la abolición o reducción de los ejércitos permanentes y por el fomento de los congresos de paz". 

Con el tiempo, sin embargo, el prestigio del premio se ha visto empañado en repetidas ocasiones por decisiones políticamente motivadas y alineadas con los intereses geopolíticos de las potencias occidentales. 

Pero la concesión del Premio Nobel de la Paz 2025 a María Corina Machado, extremista y golpista venezolana, promotora de sanciones punitivas contra su propio pueblo, partidaria de intervenciones militares extranjeras y abierta admiradora de las políticas de aniquilación israelíes en Gaza, representa quizá el punto más bajo en la historia del premio. 

No sólo porque Machado es la antítesis misma de la paz, sino porque su figura encarna un proyecto de guerra, desestabilización y subordinación neocolonial. 

Concederle el Nobel no es un simple error: es un acto político deliberado, un arma ideológica esgrimida contra un país soberano, la Venezuela bolivariana, que se atreve a resistir la hegemonía estadounidense y a avanzar con su propio proyecto de desarrollo a pesar de la guerra multifacética a la que se ve obligado a enfrentarse. 

 Una "paz" construida con bombas y sanciones 

Maria Corina Machado no es pacifista ni demócrata. Es una golpista, una belicista, una "vendipatria". Su currículum es un catálogo de crímenes contra la democracia y la soberanía nacional. Ya en 2002, durante el breve golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez, Machado firmó el llamado "Decreto Carmona", un documento que abolía la Constitución bolivariana y disolvía el poder legislativo. En aquella ocasión, no defendió la democracia: fue una entusiasta impulsora de la misma. 

En los años siguientes, su organización, Súmate, financiada por la agencia estadounidense NED (National Endowment for Democracy), considerada por muchos una tapadera de la CIA, trabajó no por la "transparencia electoral", como ella declaraba, sino para ahogar el proceso democrático venezolano mediante campañas de deslegitimación, fraude y presión internacional. En 2005, Machado fue recibida en la Casa Blanca por George W. Bush, en una reunión que, según las autoridades venezolanas, tenía por objeto pedirle "más dinero y directrices para continuar con su agenda oculta". 

 Pero fue a partir de 2014 cuando quedó clara su vocación por la violencia. Fue una de las principales promotoras del plan golpista 'La Salida', junto a Leopoldo López, una operación de desestabilización que se saldó con 43 muertos, entre civiles y agentes del orden, a menudo asesinados a golpes en la cabeza cuando intentaban retirar las barricadas de los 'guarimberos' -grupos violentos de extrema derecha-. A pesar de ser diputada de la Asamblea Nacional, Machado no dudó en violar la Constitución al aceptar en 2014 el nombramiento como "embajadora alternativa" de Panamá ante la Organización de Estados Americanos (OEA), perdiendo automáticamente su cargo parlamentario. 

 La llamada a la guerra y al genocidio 

En 2018, Machado dirigió una carta al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y al presidente argentino, Mauricio Macri, pidiéndoles que "apliquen su fuerza e influencia para desmantelar el régimen criminal venezolano", vinculado -según sus palabras- al "narcotráfico y el terrorismo". Invocó explícitamente la doctrina de la "responsabilidad de proteger", una herramienta imperialista utilizada en el pasado para justificar intervenciones militares en Libia, Irak y otros países. Traducido: pidió una intervención armada extranjera contra Venezuela. 

Mientras tanto, mientras se producía (y sigue produciéndose) un genocidio en Gaza ante los ojos del mundo, Machado guardaba silencio, o más bien lo apoyaba. Ni una palabra de condena por los miles de niños asesinados, los hospitales bombardeados, la limpieza étnica que está teniendo lugar. Su silencio no es casual: es coherente con su visión del mundo, donde la violencia es legítima si sirve a los intereses del imperio. Y el imperio, hoy, es tanto Israel como Estados Unidos. 

El bloqueo económico como arma de destrucción masiva 

Machado fue uno de los principales artífices del bloqueo económico contra Venezuela. Exigió y obtuvo sanciones unilaterales de EE.UU. y la UE que, según estimaciones del gobierno venezolano, causaron daños por valor de 642.000 millones de dólares entre 2015 y 2022. Estas medidas han paralizado la industria petrolera, han impedido la importación de medicamentos vitales -incluidos los destinados a 60.000 pacientes con VIH- y han generado hiperinflación, hambruna y migración forzosa. 

Apoyó la incautación de CITGO, la refinería venezolana en Estados Unidos, causando daños por valor de 32.500 millones de dólares. Apoyó la congelación de 31 toneladas de oro en el Banco de Inglaterra y el bloqueo de 4.000 millones de dólares en los circuitos financieros internacionales. Celebró el saqueo de la empresa colombo-venezolana Monómeros, que fue devuelta a Venezuela en quiebra. 

Todo esto no es "oposición democrática". Es colaboracionismo con el enemigo. Es traición a la patria. 

El Nobel como arma de guerra híbrida 

La concesión del Nobel de la Paz a Machado se produce en un momento de máxima tensión geopolítica. EEUU ha intensificado su presencia militar en el Caribe, con ejercicios navales y despliegues aéreos a pocas millas de la costa venezolana. El Pentágono habla abiertamente de "amenazas iraníes" en la base aérea de Maracay, un bulo propagandístico retomado por la propia Machado, que pidió explícitamente a los medios estadounidenses que bombardearan las bases militares venezolanas. 

En este contexto, el Premio Nobel no es un galardón: es una señal política. Es un intento de legitimar a una figura derrotada -Machado nunca ha ganado unas elecciones, ni goza de apoyo popular en su país- y de rehabilitar a la oposición golpista tras la aplastante victoria electoral del presidente Nicolás Maduro en 2024. Es un mensaje claro a Caracas: 'No importa lo demócrata que seas, no importa cuánto te resistas. Nosotros decidiremos quién debe gobernaros". 

Peor aún: es una invitación implícita a la intervención. Si el comité noruego llama "valiente" a una mujer que pide bombardeos, sanciones y golpes de Estado, entonces el Premio Nobel ya no es un instrumento para la paz, sino un certificado de guerra. 

La venta de Venezuela 

La verdadera naturaleza de Machado queda clara cuando se trata de recursos naturales. En una reunión con Donald Trump Jr. propuso convertir la isla de Margarita en un casino propiedad de la familia Trump, ofreciendo a cambio "todo el territorio insular del estado Nueva Esparta". Esto no es una locura: es el plan concreto de una élite que no ve a Venezuela como una nación, sino como un botín a repartir con sus amos extranjeros. 

Venezuela es el país con las mayores reservas de petróleo del mundo, así como yacimientos de oro, diamantes, coltán y tierras raras. Para Washington, no es una cuestión de "democracia": es una cuestión de control de los recursos. Y Machado está dispuesto a entregárselos en bandeja de plata. 

Un premio contra la paz 

El Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado no es sólo una afrenta al pueblo venezolano. Es una afrenta a todos aquellos que siguen creyendo que la paz es algo más que una etiqueta que poner a las guerras justas de Occidente. Es la confirmación definitiva de que el Premio Nobel se ha convertido en un instrumento de guerra híbrida, utilizado para criminalizar a gobiernos soberanos, legitimar golpes de Estado y allanar el camino para intervenciones militares. 

Mientras el pueblo venezolano resiste con fuerza y dignidad más de dos décadas de agresión económica, política y mediática, el comité noruego opta por premiar a quienes han pedido su destrucción. En un momento en que Gaza está ardiendo y Venezuela está amenazada por misiles estadounidenses, conceder el Premio Nobel a un partidario del genocidio y el bloqueo económico es traicionar a la propia paz. 

María Corina Machado no merece un premio. Merece un tribunal. Y el Premio Nobel, después de esta elección, merece ser borrado de la historia. " 

 , L'Antidiplomatico, 10/10/25, traducción DEEPL)

 

" Cuando María Corina Machado gana el Premio Nobel de la Paz, la "paz" ha perdido su significado

La opositora venezolana María Corina Machado ha sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz, pero su política no tiene nada de pacífica.

En 2002, el ex presidente de EE.UU. George W. Bush se reúne con María Corina Machado, entonces directora de Súmate, un "grupo de sociedad civil democrática independiente" financiado por el gobierno de EE.UU. para "supervisar el proceso electoral en Venezuela". Fuente: Casa Blanca/Eric Draper

Cuando vi el titular "María Corina Machado gana el Premio de la Paz", casi me reí de la absurdidad. Pero no lo hice, porque no hay nada gracioso en recompensar a alguien cuya política ha causado tanto sufrimiento. Cualquiera que sepa lo que ella representa sabe que no hay nada remotamente pacífico en su política.

Si esto es lo que cuenta como "paz" en 2025, entonces el premio en sí ha perdido toda credibilidad. Soy venezolano-estadounidense, y sé exactamente lo que representa Machado. Ella es la cara sonriente de la máquina de cambio de régimen de Washington, la portavoz pulida de las sanciones, la privatización y la intervención extranjera disfrazada de democracia.

La política de Machado está impregnada de violencia. Ha pedido la intervención extranjera, incluso apelando directamente a Benjamin Netanyahu, el arquitecto de la aniquilación de Gaza, para ayudar a "liberar" a Venezuela con bombas bajo la bandera de la "libertad." Ha exigido sanciones, esa forma silenciosa de guerra cuyos efectos – como han demostrado estudios en The Lancet y otras revistas – han matado a más personas que la guerra, cortando el suministro de medicina, comida y energía a poblaciones enteras.

- Machado ha pasado toda su vida política promoviendo la división, erosionando la soberanía de Venezuela y negando a su pueblo el derecho a vivir con dignidad.

- Esto es quién es realmente María Corina Machado:

- Ayudó a liderar el golpe de estado de 2002 que derrocó brevemente a un presidente democráticamente elegido, y firmó el Decreto Carmona que borró la Constitución y disolvió todas las instituciones públicas de la noche a la mañana.

- Trabajó codo a codo con Washington para justificar el cambio de régimen, utilizando su plataforma para exigir una intervención militar extranjera para "liberar" a Venezuela por la fuerza.

- Ella aplaudió las amenazas de invasión de Donald Trump y sus despliegues navales en el Caribe, una demostración de fuerza que arriesga encender una guerra regional bajo el pretexto de "combatir el narcotráfico." Mientras Trump enviaba buques de guerra y congelaba activos, Machado estaba lista para servir como su representante local, prometiendo entregar la soberanía de Venezuela en bandeja de plata.

- Ella impulsó las sanciones de EE. UU. que estrangularon la economía, sabiendo exactamente quién pagaría el precio: los pobres, los enfermos, la clase trabajadora.

- Ella ayudó a construir el llamado "gobierno interino", un espectáculo de marionetas respaldado por Washington dirigido por un "presidente" autoproclamado que saqueó los recursos de Venezuela en el extranjero mientras los niños en casa pasaban hambre.

- Promete reabrir la embajada de Venezuela en Jerusalén, alineándose abiertamente con el mismo estado de apartheid que bombardea hospitales y lo llama defensa propia.

- Ahora quiere entregar el petróleo, el agua y la infraestructura del país a corporaciones privadas. Esta es la misma receta que convirtió a América Latina en el laboratorio de la miseria neoliberal en la década de 1990.

Machado también fue uno de los arquitectos políticos de "La Salida," la campaña de oposición de 2014 que convocó a protestas escaladas, incluyendo tácticas de guarimba. Esas no eran "protestas pacíficas" como afirmaba la prensa extranjera; eran barricadas organizadas destinadas a paralizar el país y forzar la caída del gobierno. Las calles estaban bloqueadas con basura en llamas y alambre de púa, los autobuses que transportaban trabajadores fueron incendiados, y las personas sospechosas de ser chavistas fueron golpeadas o asesinadas. Incluso las ambulancias y los médicos fueron atacados. Algunas brigadas médicas cubanas estuvieron a punto de ser quemadas vivas. Los edificios públicos, los camiones de comida y las escuelas fueron destruidos. Barrrios enteros fueron mantenidos como rehenes por el miedo mientras líderes de la oposición como Machado vitoreaban desde la línea de banda y lo llamaban "resistencia".

Ella elogia la "acción decisiva" de Trump contra lo que ella llama una "empresa criminal", alineándose con el mismo hombre que encierra a niños migrantes en jaulas y separa a las familias bajo la vigilancia del ICE, mientras las madres venezolanas buscan a sus hijos desaparecidos por las políticas migratorias de EE. UU.

Machado no es un símbolo de paz o progreso. Ella es parte de una alianza global entre el fascismo, el sionismo y el neoliberalismo, un eje que justifica la dominación en el lenguaje de la democracia y la paz. En Venezuela, esa alianza ha significado golpes de estado, sanciones y privatización. En Gaza, significa genocidio y la eliminación de un pueblo. La ideología es la misma: una creencia de que algunas vidas son desechables, que la soberanía es negociable y que la violencia puede venderse como orden.

Si Henry Kissinger pudo ganar un Premio Nobel de la Paz, ¿por qué no María Corina Machado? Tal vez el próximo año le den uno a la Fundación Humanitaria de Gaza por "compasión bajo ocupación".

Cada vez que este premio se entrega a un arquitecto de la violencia disfrazada de diplomacia, escupe en la cara de aquellos que realmente luchan por la paz: los médicos palestinos sacando cuerpos de los escombros, los periodistas arriesgando sus vidas en Gaza para documentar la verdad y los trabajadores humanitarios de la Flotilla navegando para romper el asedio y entregar ayuda a los niños hambrientos en Gaza, con nada más que coraje y convicción.

Pero la verdadera paz no se negocia en salas de juntas ni se otorga en escenarios. La verdadera paz se construye por mujeres que organizan redes de alimentos durante los bloqueos, por comunidades indígenas que defienden los ríos de la extracción, por trabajadores que se niegan a ser sometidos por el hambre, por madres venezolanas que se movilizan para exigir el regreso de los niños secuestrados bajo las políticas de ICE y migración de EE. UU., y por naciones que eligen la soberanía sobre la servidumbre. Esa es la paz que Venezuela, Cuba, Palestina y cada nación del Sur Global merecen."

(Michelle Ellner , peoples dispach, 10/10/25, traducción Quillbot)

Francesca Albanese gana el premio "Bajad las armas"... En vísperas del anuncio del Premio Nobel de la Paz, la organización escandinava Lay Down Your Arms concedió el galardón a la relatora especial de la ONU sobre la Palestina ocupada, para destacar a una defensora de la paz que trabaja en consonancia con la voluntad de Alfred Nobel... Francesca Albanese [quien es nominada al Premio Nobel de la Paz] ha trabajado con fuerza e inquebrantablemente contra la guerra a gran escala de Israel en los territorios palestinos ocupados, en particular el genocidio en curso de Israel contra el pueblo palestino. Ella ha confrontado los crímenes de guerra sistemáticos y los crímenes de lesa humanidad de Israel en un alcance verdaderamente global... Francesca Albanese ha demostrado ser una campeona excepcionalmente digna y verdadera de la paz

 "Francesca Albanese gana el premio "Bajad las armas

En vísperas del anuncio del Premio Nobel de la Paz, la organización escandinava Lay Down Your Arms concedió el galardón a la relatora especial de la ONU sobre la Palestina ocupada para destacar a una defensora de la paz que trabaja en consonancia con la voluntad de Alfred Nobel.

 Lay Down Your Arms otorga su premio anual al relator especial de las Naciones Unidas sobre los territorios palestinos ocupados, como la persona que, de acuerdo con la voluntad de Alfred Nobel, ha "hecho el mayor o el mejor trabajo por la fraternidad entre las naciones y por la abolición o reducción de los ejércitos permanentes, así como por la celebración y promoción de congresos de paz."

Francesca Albanese [quien es nominada al Premio Nobel de la Paz] ha trabajado con fuerza e inquebrantablemente contra la guerra a gran escala de Israel en los territorios palestinos ocupados, en particular el genocidio en curso de Israel contra el pueblo palestino.

Ella ha confrontado los crímenes de guerra sistemáticos y los crímenes de lesa humanidad de Israel en un alcance verdaderamente global.

Además, ha reunido a gobiernos, organizaciones internacionales y grupos de personas para subrayar la responsabilidad del mundo en general de actuar y de dejar de armar, habilitar y beneficiarse de las continuas acciones criminales de Israel.

Pero, ante todo, Albanese ha elevado el núcleo mismo de la Convención de las Naciones Unidas sobre la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio para que todos los estados miembros actúen para prevenir y castigar a quienes perpetran, son cómplices y se benefician de estos atroces crímenes, y no simplemente para esperar pasivamente un posible veredicto futuro en los tribunales internacionales.

Francesca Albanese ha demostrado ser una campeona excepcionalmente digna y verdadera de la paz.

El premio consiste en un diploma con una impresión de Mai-Bente Bonnevie, titulada "Gaza", y un cheque por 10,000 euros. La ceremonia de premiación se llevará a cabo en una fecha posterior. La Sra. Albanese ha informado a Lay Down Your Arms que donará el premio a una organización benéfica que anunciará en una fecha posterior.

 'Deja tus armas'

Lay Down Your Arms es una organización de paz escandinava establecida por el fallecido activista por la paz y abogado Fredrik Heffermehl, quien dedicó su vida a fomentar el trabajo contra la guerra y el armamento. Lay Down Your Arms está activa en la organización de conferencias de paz y destaca formas de hacer la paz mediante el establecimiento del Premio de Paz Lay Down Your Arms, un galardón anual para honrar a un "campeón de la paz".

Nuestro objetivo es llamar la atención de las personas sobre una candidata o un candidato que se destaca en su búsqueda de la paz, en línea con la voluntad de Alfred Nobel, el fundador del Premio Nobel de la Paz.

Bertha von Suttner, galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 1905. (Wikimedia Commons/Dominio Público)

Al igual que Alfred Nobel, hemos sido inspirados por la activista por la paz más prominente de su tiempo, la condesa Bertha von Suttner, quien inspiró a Nobel con su libro seminal "Lay Down Your Arms". Nos mostraron que una creciente militarización es un ominoso signo de un mundo mal gestionado.

Sostenemos que la mejora de la transparencia política global, la cooperación y la diplomacia internacionales, el desarme y la abolición de las armas nucleares y las soluciones militares a los conflictos son las únicas formas aceptables de avanzar para nuestro mundo.


La Junta de 'Deja las Armas'

Erni Friholt
Ola Friholt
Tomas Magnusson, Copresidente
John Y. Jones, Co-Presidente
Jan Oberg

Contactar a Suecia

+46 708293197
tomas.magnusson1984@gmail.com

Contactar a Noruega

+47 93039520
jones@networkers.org

Más información en Laydownyourarms.today 

(Consortium News, 09/10/25, traducción Quillbot)