Mostrando entradas con la etiqueta c. Crisis económica mundial: causas: endeudamiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta c. Crisis económica mundial: causas: endeudamiento. Mostrar todas las entradas

26.4.18

FMI: la escalada de la deuda pone en riesgos a toda la economía

 "El Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó que la deuda global se encuentra en máximos históricos, al alcanzar el 225% del PIB mundial, superando incluso el pico registrado en 2009, por culpa en gran parte del creciente endeudamiento de China.

“La mayoría de la deuda pertenece a economías avanzadas, pero China por sí sola ha contribuido al 43% del incremento desde 2007”, apuntó el director de Asuntos Fiscales del Fondo, el portugués Vitor Gaspar, en la presentación del informe fiscal en el marco del encuentro de primavera del organismo. China, Japón y Estados Unidos son responsables de más de la mitad de la deuda global, un dato significativamente mayor que su participación en la productividad global, según el informe divulgado este miércoles.

Comparado con el pico anterior en 2009, el mundo está ahora un 12% del PIB más endeudado, hasta los 164 billones de dólares, un incremento ocasionado por culpa de un repunte de la deuda pública y de la del sector privado no financiero. En este sentido, el FMI destacó en su análisis que la deuda pública se encuentra en máximos en economías avanzadas y emergentes, a un nivel “no visto desde la Segunda Guerra Mundial”, dijo Gaspar para poner en contexto el dato.

La deuda pública juega un papel importante en este aumento global, lo que refleja el colapso económico durante la crisis financiera mundial y la respuesta política, así como los efectos de la caída de 2014 en los precios de las materias primas y el rápido crecimiento del gasto en el caso de los mercados emergentes y los países en desarrollo de bajos ingresos. La media de deuda respecto al PIB de los países avanzados se sitúa en el 105%, mientras que en las economías emergentes, el pasivo está al 50% de su producto.

“En el pasado, estos datos se han asociado con crisis fiscales. El endeudamiento de los emergentes sólo era superior en la década de los ochenta, un periodo que se ganó el apodo de década perdida en Latinoamérica”, agregó el funcionario del Fondo. (...)"        (Jaque al neoliberalismo, 19/04/18)


"(...) Como señala el FMI, se da la circunstancia de que hay economías muy endeudadas que encima tienen un perfil de crecimiento menor que antes de la pasada crisis.

“Se está perfilando una dinámica más propia del fin del ciclo crediticio”, reconocen los técnicos del organismo, “reminiscente del periodo de gestación de la crisis”. Tobias Adrian, principal consejero financiero del FMI, advierte que en el escenario más adverso es posible que se produzca “un crecimiento negativo” en un plazo de tres años. Es una posibilidad aún remota, señala.

La deuda global asciende a 164 billones de dólares, según datos de 2016. Eso equivale al 225% del producto interior bruto mundial. El planeta está un 12% del PIB más endeudado que en el anterior máximo en 2009. China es una fuerza mayor, con el 43% del incremento desde 2007. La deuda pública también desempeñó un papel importante en esta escalada, por las medidas de respuesta a la recesión.

El informe de estabilidad financiera advierte que la persistencia de la laxitud monetaria está provocando que crezcan las vulnerabilidades a medio plazo, por la acumulación de activos de deuda vincula a las empresas. El FMI señala que la volatilidad observa desde febrero en los mercados es reflejo de que los riesgos se agudizaron ligeramente a corto plazo. A medio, añade, “son elevados”.  (...)

El hecho de que la tensión reciente en Wall Street y otros parqués no provocara trastornos mayores, según Adrian, “no debería servir de gran consuelo”. “Los inversores y las autoridades deben estar atentas a los riesgos vinculados al alza de los tipos de interés y al aumento de la volatilidad”, insiste. Las tensiones comerciales y un incremento del proteccionismo crean una incertidumbre adicional.

Las economías emergentes y en desarrollo están especialmente expuestas a este riesgo derivado de un eventual endurecimiento repentino de las condiciones financieras. China es un punto principal de preocupación, por su tamaño. Aunque aplaude que las autoridades estén adoptando medidas para hacer frente a este riesgo, califica las vulnerabilidades de su sector financiero de “agudas”.

Estas vulnerabilidades, alerta, “podrían poner en peligro el crecimiento”. “Conforme los bancos centrales continúen normalizando la política monetaria”, insiste, “las vulnerabilidades financieras presagian un camino lleno de baches por delante”. Este apalancamiento, explica, no hará más que amplificar el impacto de los choques en el sistema financiero y en el conjunto de la economía.  (...)

El FMI insiste por tanto que la economía global se enfrenta “a un momento de transición crítico” conforme se normaliza la política monetaria. El reto es que esa transición se haga de la manera más suave posible. Para disipar los riesgos al máximo, el Fondo recomienda a los bancos centrales que el avance en el proceso se haga de una forma gradual y se comunique la estrategia con claridad.

En paralelo, pide a las autoridades aborden los riesgos en el sector no bancario y que sigan adelante con las reformas en marcha tras la crisis, refuercen los balances de los bancos más débiles y resuelvan los problemas de liquidez de algunas instituciones que operan a escala internacional. “Una turbulencia repentina podría dejar expuestos esos desajustes y cristalizar problemas de financiamiento”, advierte."                   (Sandro Pozzi, El País, 18/04/18)

31.3.17

¿Cómo terminará esta Larga Depresión? La Gran Depresión sólo terminó cuando Estados Unidos se preparó para entrar en la guerra mundial... y el gobierno asumió el control del sector privado para dirigir la inversión y el empleo

"Recientemente, el editor de economía del periódico británico The Guardian, Larry Elliott, hizo una comparación entre la Gran Depresión de los años 1930 y la actual.  (...)

La Larga Depresión, como me gusta llamar a la actual, comenzó con una crisis del mercado inmobiliario en los EEUU, seguida por una crisis bancaria que se extendió globalmente y que fue seguida por una enorme caída en la producción, la inversión y el empleo. 

Las secuelas en ambas depresiones fueron una recuperación económica larga, lenta y débil, y muchas economías nacionales aún no han recuperado los niveles previos al colapso de la producción, la inversión o la rentabilidad. (...)

Elliott señala que muy pocos economistas o expertos predijeron la crisis de 1929 en el momento de auge de los mercados bursátiles y de expansión económica. Del mismo modo, muy pocos pronosticaron la crisis del mercado inmobiliario de EEUU y la posterior crisis financiera mundial. Pero algunos lo hicieron.

La parte más interesante del relato de Elliott son las causas alegadas de la Gran Depresión de los años treinta y si son las mismas de la actual Larga Depresión. Elliott cita al biógrafo de Keynes, Lord Skidelsky, en el sentido de que la causa principal fue y es la deuda excesiva.

 “La Gran Depresión fue provocada por las mismas causas que la crisis de 2008: una enorme montaña de deuda, la especulación en el mercado de valores, una inflación excesiva de activos y unas tasas de interés demasiado altas como para mantener unos niveles de inversión capaces de mantener el pleno empleo”.

 Esta explicación es casi la convencional entre los economistas izquierdistas y heterodoxos. Skidelsky combina los puntos de vista de los economistas post-keynesianos (Steve KeenAnn Pettifor) y de otros economistas convencionales (Mian y Sufi) que destacan los niveles -la gran montaña- de la deuda del sector privado (en particular la deuda de los hogares), siguiendo a Keynes, en el sentido de que “las tasas de interés eran demasiado elevadas para sostener el pleno empleo”.  (...)

Hay mucho de verdad en el argumento de que la deuda excesiva (o el crédito, que es simplemente la otra cara del balance) es un indicador primordial de una crisis financiera inminenteLa deuda fue alta en la década de 1920 antes de la crisis. Esto ha sido documentado por muchos estudios, incluyendo el trabajo pionero de Rogoff y Reinhart. 

Y Claudio Borio, del Banco de Pagos Internacionales también ha acumulado muchas pruebas para demostrar que es el nivel y la tasa de aumento o disminución del crédito (de hecho, el ciclo de la deuda) es mucho mejor indicador de posibles crisis financieras que la idea neo-keynesiana de un cierto estancamiento secular del crecimiento y un colapso de la “demanda agregada” (como Paul Krugman o Larry Summers).  (...)

El otro argumento que está vinculado a la causalidad de la deuda excesiva es el aumento de la desigualdad como causa de las crisis de 1929 y 2008. 

Como Elliott dice: “mientras que los asalariados vieron su trozo de la tarta económica reducirse, para los ricos y los poderosos, los “alegres veinte” fueron estupendos. En los EEUU, la reducción a la mitad de la tasa máxima del impuesto sobre la renta al 32% significó más dinero para la especulación en los mercados de acciones y bienes raíces. Los precios de las acciones subieron seis veces en Wall Street en la década anterior al colapso de Wall Street. La desigualdad fue alta y creciente, y la demanda sólo se mantuvo gracias a una burbuja de crédito”. Sí, parecido al período previo a la crisis de 2008.

Ahora bien, no creo que la creciente desigualdad haya sido la causa de la crisis de los años treinta o de 2008 y he expuesto mis argumentos en contra de esta opinión en varios lugares. La evidencia empírica no apoya una conexión causal entre desigualdad y crisis. De hecho, un nuevo estudio de JW Masonpresentado en Assa 2017 en Chicago añade más peso al argumento de que el aumento de la desigualdad y el consecuente (?) aumento de la deuda de los hogares no fue la causa del colapso financiero de 1929 o 2008.  (...)

La esencia de mi punto de vista es que la desigualdad es siempre parte del capitalismo (y, por lo tanto, de las sociedades de clase, por definición) y la creciente desigualdad de la década de 1980 en el período neoliberal se prolongó durante décadas antes de que se produjera la crisis. 

Pero es más convincente como explicación que el aumento de la rentabilidad y la creciente apropiación por el capital de los beneficios del trabajo en el proceso de acumulación fue la causa del aumento de la desigualdad, no al revés. Así que la causa subyacente de la crisis debe buscarse en el propio proceso de acumulación capitalista y algún cambio en el mecanismo de la rentabilidad. 

La tercera causa o razón ofrecida por Elliott para la Gran Depresión de los años 30 y la Larga Depresión actual es que no existe un poder hegemónico capaz de actuar como”prestamista de último recurso” para rescatar a los bancos y las economías nacionales con crédito y al mismo tiempo establecer las reglas para la recuperación económica mundial.  (...)

Pero, ¿la crisis del 2008 es el resultado de la debilidad del poder imperial estadounidense o de un excesivo poder estadounidense? De cualquier manera, dudo que la teoría hegemónica de la estabilidad sea una explicación suficiente de la Gran Depresión o de la Larga Depresión.

 Claramente, Estados Unidos ha sufrido un declive (relativo) como principal poder imperialista económico, aunque sigue siendo la principal potencia financiero y la potencia militar predominantemente– de manera similar al Imperio romano en su período de declive.

No cabe duda de que esto ha tenido algún efecto en la capacidad de todas las grandes economías capitalistas para salir de esta depresión y la creciente tendencia hacia el nacionalismo, el proteccionismo y el aislacionismo que ahora vemos en muchos países y en la propia América de Trump. 

Pero el fin de la “globalización” no ha sido provocado por el debilitamiento del poder estadounidense sino el resultado de la desaceleración de la inversión mundial, del comercio y, sobre todo, de la rentabilidad del capital que la evidencia empírica ha revelado desde finales de los años noventa. La “muerte” de la globalización fue acelerada por la crisis financiera mundial y el estancamiento del comercio mundial y los flujos de deuda desde 2008.  

La Larga Depresión ha continuado no debido a la alta desigualdad o el debilitamiento de la hegemonía estadounidense o por el giro proteccionista (que apenas ha comenzado). Sigue, sostengo, por la incapacidad de una rentabilidad insuficiente a la hora de reactivar la inversión productiva y el crecimiento de la productividad; y la continua resaca del capital ficticio y de la deuda. De hecho, he demostrado que éstas son las mismas razones que prolongaron la Gran Depresión de los años treinta: baja rentabilidad, altos niveles de deuda y comercio débil. (...)

 El proteccionismo y las devaluaciones son cada vez más probables en este período post-Trump, post-Brexit de la Larga Depresión. De hecho, el últimodocumento de política económica para la próxima cumbre del G20 en Alemania la semana que viene ha eliminado su condena de las políticas proteccionistas.  (...)

La Gran Depresión sólo terminó cuando Estados Unidos se preparó para entrar en la guerra mundial en 1941. Entonces el gobierno asumió el control del sector privado para dirigir la inversión y el empleo y utilizar el ahorro y el consumo de la gente para el esfuerzo de guerra. La rentabilidad del capital se disparó y continuó después del final de la guerra. 

Mirando hacia atrás, la depresión de las décadas de 1880 y 1890 en las principales economías sólo terminó después de una serie de crisis que finalmente lograron elevar la rentabilidad del capital en los sectores y economías nacionales más eficientes y así asegurar una inversión más sostenida. Aunque al final agravó las rivalidades imperialistas sobre la explotación del planeta y acabó estallando la primera guerra mundial.

¿Cómo terminará esta Larga Depresión?"                (Publicado originalmente en el blog de Michael RobertsMichael Roberts , El Viejo Topo, 22/03/17)

23.1.17

No basta con simples condonaciones o renegociaciones de la deuda global, su resolución definitiva exige una norma como el Acuerdo de Londres de 1953 con el que se solucionó la deuda de Alemania

"(...) Ya en la actualidad, cada vez más países del capitalismo subdesarrollado están en una espiral económica descendente que augura una nueva crisis de la deuda. Muchos han recurrido al FMI y el Banco Mundial, e incluso a la contratación de costosos créditos en el mercado financiero internacional (p.ej. Ecuador desde el año 2014 |5|). (...)

Esta realidad, tan conocida en el mundo pobre altamente endeudado, también golpea a Europa, como en los años treinta del siglo pasado. Grecia no supera su profunda crisis de deuda |7|. Cosa similar pasa en otros países europeos, como España o Italia.

 Todo esto posterior a la crisis de 2008-2009 que, recordemos, tuvo entre sus orígenes el auge de créditos especulativos hipotecarios en Estados Unidos (involucrando nuevamente a actores “clásicos” de las finanzas internacionales como Goldman Sachs). 

Luego, gracias a las interconexiones del capitalismo global, llegó a ser quizá la segunda mayor crisis del sistema después de los años 30. Y hasta hoy los coletazos de esa crisis se sienten, e incluso podrían ser la semilla de una nueva crisis internacional.

Así las cosas, el endeudamiento ha crecido a niveles sin precedentes en medio de un contexto que augura nuevas crisis. La señal de alarma la prendió el propio Fondo Monetario Internacional (FMI) en su reunión anual celebrada en Washington del 7 al 9 de octubre de 2016.

 El FMI informó que la deuda mundial había alcanzado el nivel -sin parangón- de 152 billones de dólares y se elevó del 200% del valor del PIB mundial en 2002, al 225% en 2015. Dos tercios del total corresponden a deuda privada, pero la deuda pública también aumentó rápidamente. Si el propio FMI está consciente del riesgo de otra crisis financiera, ya podemos imaginar cuán grave es la situación.

Según el Instituto Internacional de Finanzas (IIF), con sede en Washington, en los nueve primeros meses de 2016, la deuda global sumó 11 billones de dólares y alcanzó los 217 billones. Como resultado, el endeudamiento global habría alcanzado alrededor del 325% del PIB mundial. El grueso de este acelerado endeudamiento proviene de los “mercados emergentes”, que tienen a China como uno de sus principales prestamistas |8|.

Volviendo a la información del FMI, la deuda externa de los países subdesarrollados aumentó de 2,1 a 6,8 billones de dólares entre 2000-2015. El total de la deuda (externa e interna) escaló más de 31 billones de dólares y las proporciones totales con respecto al PIB alcanzaron en varios países más del 120% y en algunos incluso más de 200%. 

Por otro lado, enormes cantidades de capital abandonaron dichos países en el cuarto trimestre de 2015: una salida neta conjunta de 656.000 millones de dólares, equivalente al 2,7% de su PIB, según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

Bien anota Martin Kohr, “ahora se vislumbra un escenario de pesadilla”. |9|

En medio de esa vorágine del crédito, sería muy ilustrativo pensar en quiénes son los mayores acreedores y beneficiarios especialmente del pago del servicio de la deuda.

Sin negar las condiciones concretas en cada caso, reiteremos que la explicación central de esta evolución radica en la inherente voracidad e inestabilidad del capitalismo internacional y su proceso de acumulación, que es cíclico (pasa por alzas y bajas). Por cierto, en este contexto los cambios tecnológicos casi siempre han acompañado las soluciones para recuperar al capitalismo mundial, favoreciendo a los centros de poder en desmedro del mundo periférico. |10|

Además, el actual sistema no controla adecuadamente a las economías centrales en donde emergen las grandes recesiones, que terminan afectando sobre todo a los países más débiles. Incluso varios gobiernos, en vez de evitar las euforias financieras, las “incentivan” especialmente de forma indirecta a través de salvatajes de sus bancos sobre todo.

 Y esa fragilidad de la situación internacional eleva el riesgo de crisis en las economías empobrecidas -incluso crisis de no pago-, que viven permanentemente angustiadas por las presiones financieras.

Esto apunta a un grave problema estructural del sistema financiero internacional: la falta de un mecanismo de solución de la deuda ordenado, justo, transparente, humano, al que puedan recurrir los países que se enfrentan a una crisis de endeudamiento.

Preocupa que, a pesar de tanta experiencia acumulada, no se den pasos concretos para enfrentar dicho problema, y que la receta para enfrentar la crisis sea similar en todo tiempo y lugar. Se apuesta por ajustar las economías del capitalismo subdesarrollado especialmente usando el recetario neoliberal. 

Todo con el fin de atender las demandas del mercado financiero, sin considerar sus realidades domésticas, las condiciones que conllevaron a estas críticas situaciones, el contexto internacional y mucho menos la corresponsabilidad de los acreedores. (...)

El meollo de los problemas de sobreendeudamiento todavía no se ha entendido adecuadamente, y por eso no se los ha resuelto. Superarlo debería ser una prioridad en la agenda política global, tanto en beneficio de los deudores, como de los acreedores de buena fe (si es que aún quedan).

La tarea, hoy más que nunca, no se agota en advertencias oportunas o simples reclamos. Precisamos construir una institucionalidad global de derecho. Aquí resaltamos el potencial político de propuestas que buscan establecer dicha institucionalidad para procesar, con transparencia y justicia, los problemas de sobreendeudamiento o situaciones abiertamente dolosas en la contratación de créditos internacionales.

Los problemas no desaparecen con simples condonaciones o renegociaciones de la deuda, pues no van a la raíz del asunto y a veces hasta lo complican. En las ocasiones cuando los problemas se resolvieron definitivamente medió una solución política como, por ejemplo, con el Acuerdo de Londres del 27 de febrero de 1953, con el que se solucionaron de forma definitiva e integral las deudas de Alemania de las post-guerras de la guerra misma. 

Hasta ahora, salvo en casos contados y explicables por el interés de los acreedores, se ha avanzado muy poco en soluciones de este tipo.
Hay otros esfuerzos destacables, pero aún insuficientes. 

Las auditorias ciudadanas son una herramienta potente para transparentar la deuda, pero no son efectivas si falta una institucionalidad que realmente procese sus recomendaciones y conclusiones |12|. Falta constituir un marco jurídico estructurado alrededor de las ideas de lo que podría ser un Tribunal Internacional de Arbitraje de la Deuda Soberana, propuestas por Oscar Ugarteche y el autor de estas líneas  |13| (...)

Se consiguió incluso una resolución de Naciones Unidas, impulsada por Argentina, en sept.-2014, con 124 votos positivos, solo 11 negativos y 41 abstenciones. Esta propuesta, si hubiera voluntad política, podría empezar a hacerse realidad inmediatamente con arbitrajes ad hoc, como sugiere Kunnibert Raffer |14|, como un primer paso mientras se institucionaliza el Tribunal.

Lo que interesa, en definitiva, es que los créditos externos se transformen en palancas que ayuden a resolver los problemas de financiamiento en las economías que los necesitan, y dejen de servir como herramientas de dominación. Desde esa perspectiva, los créditos externos podrían ser un mecanismo que canaliza adecuada e inclusive rentablemente los excedentes financieros de algunas economías. Incluso podrían resultar útiles para asegurar el comercio mundial. 

Lo fundamental es que la deuda deje de ser un mecanismo de exacción de recursos desde la periferia hacia los centros capitalistas y de imposición de políticas desde los países ricos, lo que demanda desarmar la práctica de la deuda externa como herramienta de especulación y dominación. (...)

 El reto de la solución de los conflictos sobre deuda externa impagable exige un redoblado esfuerzo político global. Quizá la propia superación del subdesarrollo capitalista -y hasta la superación mundial del capitalismo- requiere la resolución urgente del problema de la deuda. 

No se trata simplemente de resolver los momentos críticos producidos por el sobre endeudamiento, sino de construir otro marco internacional que subordine las finanzas a las demandas de sociedades equitativas conminadas a vivir en armonía con la Naturaleza |16|."                 (Alberto Acosta
CADTM (Comité por la abolición de las deudas ilegítimas), en Rebelión, 20/01/17)

18.1.17

Donald Trump en la Casa Blanca ¿Que va a pasar? Una vuelta al liberalismo económico clásico, eso sí, ahora con nacionalismo comercial.

"(...) -¿Según tú las presidenciales de Estados Unidos fueron un circo?

 -La composición, aún en marcha de lo que será la administración Trump marca el camino de lo que va a ser la nueva agenda económica estadounidense: bajada de impuestos a la clase media, desmontar la ley Dodd-Frank que buscaba articular cierta regulación sobre los grandes emporios financieros tras la crisis subprime y una nueva etapa proteccionismo que conllevará algunas guerras comerciales con otros países y bloques regionales. 

Dentro del patio de comedias en que se ha convertido la política gringa podemos ver en la actualidad como Goldman Sachs, uno de los bancos más importante del planeta, ha pasado de ser el más odioso aliado de Hillary Clinton a convertirse en una de las canteras de lo que será el nuevo gobierno de Trump. 

En resumen, mientras durante la campaña electoral Trump acusaba a la candidata del Partido Demócrata de favorecer a las grandes empresas y a las mafias de Wall Street en detrimento de las medianas y pequeñas compañías, a la hora de la verdad vemos como la nueva administración no significará más que una vuelta al liberalismo económico clásico, nada nuevo en Estados Unidos, aunque eso sí, ahora con cierto énfasis en el nacionalismo comercial.

-¿No generará un caos económico mundial una nueva era de aislacionismo comercial estadounidense?

 -La teoría del caos tiene un carácter multidisciplinar y genera conductas complejas e impredecibles pero que derivan en ecuaciones o algoritmos bien definidos matemáticamente. Estados Unidos ha aplicado políticas proteccionistas desde los orígenes de su historia y para el subconsciente colectivo de sus ciudadanos, fueron los altos aranceles establecidos durante el siglo XIX los que permitieron su revolución industrial y eje motriz que les convirtió en potencia mundial. 

En este sentido el discurso de Donald Trump ha sido de corte clásico y eso de hacer a “América grande otra vez” se resumen en un imaginario de protección de industrias consideradas estratégicas, desarrollo de industrias emergentes, fomento de la reindustrialización y vuelta de las empresas en el exterior con el consiguiente crecimiento del empleo nacional. 

En definitiva y siguiendo las simplistas tesis trumpianas, bastaría con repetir esa política para conseguir los mismos efectos en el actual momento de globalización económica.

El caos al que haces referencia no creo que vaya a derivar de las políticas de Trump, sino que más bien serán el fruto del desequilibrio económico actualmente existente en el sistema mundo. Desde la crisis del 2008 estamos asistiendo a un aumento imparable de la deuda global, hablamos de un monto aproximado a 200 billones de dólares, tres veces el tamaño de la economía global. 

Sin embargo, la capacidad de endeudamiento en las economías capitalistas están vinculadas a sus niveles de competitividad y crecimiento, ambos indicadores en cuestión en la economía global en su momento actual.

¿-Y China?

-Pues China más de lo mismo. Su economía representa el 17% de la economía global y su deuda total china, la pública más la privada, alcanza ya cuotas del 270% de su PIB. 

El endeudamiento privado chino, sostenido en muchos casos por más de seis mil bancos subterráneos cuyos préstamos ocultos no forman parte de los balances de préstamos del sistema financiero convencional, se eleva a unos dos billones de dólares, es decir, cinco veces más que el volumen de préstamos de alto riesgo que tenía Estados Unidos al comienzo de la crisis subprime.

-¿Cambiarán las tendencias en la geopolítica estratégica mundial tras la elección de Trump?

-Eso ya es un hecho ¿no te parece una novedad que un presidente estadounidense haya sido elegido con el apoyo indirecto de Rusia o de WikiLeaks? (...)"

(Entrevista a Decio Machado, coautor junto a Raúl Zibechi del libro “Cambiar el mundo desde arriba. Los límites del progresismo”, Aldhea, en Rebelión, 16/01/17)

9.1.17

La deuda mundial supera ya el 325% del PIB mundial y alcanza los 217 billones de dólares

"El apalancamiento de la economía mundial sigue en ascenso. Según las últimas cifras publicadas por el Instituto Internacional de Finanzas (IIF, por sus siglas en inglés), una asociación de la industria financiera con sede en Washington, en los nueve primeros meses de 2016, la deuda global sumó 11 billones de dólares hasta alcanzar un total de 217 billones de dólares. 

Como resultado, el endeudamiento del globo alcanzaba el año pasado alrededor del 325% del PIB mundial.

La deuda creció sustancialmente en los mercados emergentes, donde la emisión de deuda pública llegó a triplicarse en 2016 con respecto a los niveles registrados un año antes. China acaparó buena parte de esta nueva emisión de deuda entre los países emergentes, con cerca de 710.000 millones de dólares de los 855.000 millones de dólares totales, indicó el IIF. 

La emisión de deuda emergente en divisa local supuso el 85% del total sin embargo la emisión de moneda extranjera se duplicó en 2016, alcanzando los 130.000 millones de dólares desde los 50.000 millones de dólares registrados un 2015. 

Al mismo tiempo, el IIF alertó que la solvencia de los prestatarios corporativos en los mercados emergentes "es probable que siga siendo una fuente importante de preocupación en 2017". La organización justificó su pesimismo citando las 240 rebajas de deuda corporativa no financiera registradas el año pasado, incluyendo más de 100 en Brasil y 40 en China.

En general, a nivel global, la emisión de deuda pública creció en los tres primeros trimestres de 2016 en alrededor de 5,3 billones de dólares hasta alcanzar un total de 60 billones de dólares. La deuda empresarial sumó otros 2,6 billones de dólares hasta un total de 63 billones de dólares. 

Desde la organización advirtieron que los riesgos sobre los niveles de apalancamiento global son considerables. No sólo los costes han subido desde que conocimos que Donald Trump será el próximo presidente de EEUU sino que otros factores como el lento crecimiento económico, la todavía baja rentabilidad de las empresas, el repunte del dólar, el incremento en la rentabilidad de los bonos soberanos y el deterioro en la calidad de la deuda corporativa, suponen un reto tanto para los deudores como para sus acreedores. 

Adicionalmente, "un cambio hacia políticas más proteccionistas podrían pesar sobre los flujos financieros globales, una situación que se sumaría a las vulnerabilidades ya descritas", avisaron desde el IIF. Por otro lado, también se advirtió que dada la importancia de la ciudad de Londres en la emisión de deuda y derivados (en particular para las empresas europeas y de países emergentes) "la persistente incertidumbre sobre el Brexit representa un riesgo adicional", que incluye un posible encarecimiento del endeudamiento."                  (El Economista, 05/01/17)

17.11.16

Si tienes que pagar un 40% de tus ingresos para la vivienda, un 15% de tu sueldo es retenido por la Seguridad Social, etc... te queda sólo un 25% o un 30% de tu salario para comprar bienes y servicios. Eso es todo

"(...) Michael, ¿actualmente estamos todavía en una recesión o estamos firmemente en una recuperación?

HUDSON: No estamos en una recuperación y no estamos realmente en una recesión tradicional. La gente piensa en un ciclo económico, que es un auge seguido de una recesión y luego los estabilizadores automáticos reactivan la economía. Pero esta vez no la podemos reactivar. 

La razón es que cada recuperación desde 1945 se ha iniciado con un nivel de deuda cada vez mayor. La deuda es tan alta ahora, que desde 2008 hemos estado en lo que yo llamo la deflación de la deuda. La gente tiene que pagar tanto dinero a los bancos que no tienen suficiente dinero para comprar los bienes y servicios que producen. 

Así que no hay demasiada inversión nueva, no hay nuevos puestos de trabajo (excepto los empleos de « servicios » de salario mínimo) los mercados se están reduciendo y la gente no puede pagar sus deudas. Así que muchas empresas no pueden pagar a sus bancos.

El producto de los bancos es la deuda. Tratan de decir a los clientes que "las deudas son buenas para usted", pero los clientes no pueden permitirse más deuda, así que no hay forma de que los bancos puedan continuar con su plan de negocios corriente. De hecho, no hay manera de que los bancos puedan cobrar todo lo que se les debe.

 Eso es lo que el FMI no sigue a través de su análisis diciendo: "Mira, los bancos están en la ruina porque el sistema financiero está en quiebra; y el sistema financiero está en quiebra porque la idea de intentar enriquecerse mediante el endeudamiento no funciona ".

Era un modelo falso. Así que, en realidad, estamos al final de un ciclo largo que se inició en 1945 alimentando a la economía con la deuda. No podremos salirnos de ello hasta que eliminemos las deudas.

 Pero eso es impensable para el FMI. No puede decir eso, porque se supone que representa los intereses de los bancos. Así pues, todo lo que el FMI puede hacer es retorcerse las manos por el hecho de que los bancos no van a ganar dinero, incluso si hay una recuperación.

Pero en realidad no hay una recuperación y no hay indicios de ella en el horizonte, porqué la gente tiene que pagar a los bancos. Es un círculo vicioso –o mas bien, una espiral descendente. Básicamente, los economistas del FMI se limitan a alzar los brazos admitiendo que no saben qué hacer, dados los límites de su visión restringida.

BROWN: Bueno, Michael, ayúdanos a entender por qué el crecimiento ha sido tan débil durante estos últimos ocho o seis años más o menos.

HUDSON: Si se toma el presupuesto medio familiar - lo he dicho muchas veces en tu programa - podemos ir a los números. Si tienes que pagar del cuarenta al cuarenta y tres por ciento de tus ingresos para la vivienda ; además, el quince por ciento de tu sueldo es retenido por la Seguridad Social ; tienes que pagar la atención médica ; tienes que pagar a los bancos tu deuda de la tarjeta de crédito ; préstamos estudiantiles. 

Después de esto te queda sólo un veinticinco o un treintaicinco por ciento, tal vez una tercera parte de tu salario para comprar bienes y servicios. Eso es todo.

El problema es que la manera de conseguir un trabajo es con una empresa que vende bienes y servicios. Las empresas no contratan porque los consumidores no tienen suficiente dinero para comprar los bienes y servicios.

Estamos en una deuda-deflación crónica. No hay manera de recuperarse a menos que se perdonen las deudas. Eso es básicamente lo que el FMI está dando a entender (de forma explicita en el caso de Grecia), pero no lo dice claramente porque eso no se puede decir, porque no se considera correcto. (...)"                   (Entrevista a Michael Hudson: "La Gran Recesión en realidad no ha terminado",Kim Brown , Sinpermiso, en Rebelión, 24/10/16)

15.7.16

Las causas de la crisis... españolas y mundiales

"(...) Las rentas de un país pueden derivar del trabajo o pueden derivar de la propiedad del capital (es decir, de la propiedad que genera rentas). (...)

Las reformas neoliberales iniciadas a principios de la década de los años ochenta por el Presidente Reagan en EEUU y antes, a finales de los años setenta, por la Sra. Thatcher en el Reino Unido, y que fueron reproducidas más tarde por la Tercera Vía (el Sr. Blair en el Reino Unido y el Sr. Schröder en Alemania) dentro de la socialdemocracia, redujeron significativamente las rentas del trabajo, a costa de que subieran las rentas del capital.  (...)

Este descenso de las rentas del trabajo tuvo un efecto devastador en la demanda doméstica en cada uno de estos países, puesto que tal demanda procede en su mayoría de las rentas del trabajo, de manera que al bajar estas rentas, bajaron también el consumo y la demanda doméstica, disminuyendo el estímulo económico y, con ello, generándose un decrecimiento económico y una destrucción de empleo (con el consiguiente aumento de la tasa de desempleo y el descenso de la tasa de ocupación). Y, repito, ahí está la raíz del problema.

 En los países donde estas rentas del trabajo bajaron más, como en España (en 2015, las rentas del trabajo llegaron a ser tan bajas como un 51,2% de todas las rentas), la crisis fue mayor. (...)


Es importante señalar que este descenso de la demanda doméstica fue ocurriendo paulatinamente, y su efecto negativo no apareció tan rápidamente como hubiera ocurrido si no hubiera sido por dos eventos que retrasaron la aparición de la crisis. 

Uno fue en Europa, y fue la unión de Alemania, la cual generó un enorme aumento del gasto público en aquel país (pasando el país de estar en superávit –un 0,1% del PIB- a un déficit de un 3,4%) en su intento de estimular la economía de la Alemania del este (cuyo PIB per cápita era mucho menor que el existente en la Alemania occidental), estímulo que afectó la demanda no solo en toda Alemania, sino en toda Europa, como consecuencia de la centralidad de la economía alemana dentro de la economía europea.

Y el otro hecho que aminoró el impacto negativo del descenso de las rentas del trabajo (como porcentaje de las rentas totales del país) sobre la demanda doméstica fue el endeudamiento. Las familias se tuvieron que endeudar para mantener su nivel de vida. 

Este endeudamiento explica el gran crecimiento de la banca, que fue mayor en aquellos países donde las rentas del trabajo habían bajado más y donde la población tenía mayor necesidad de endeudarse, como fue el caso de España. En realidad, nuestro país tiene un sector bancario hipertrofiado, tres veces mayor (proporcionalmente) que en EEUU.

Este crecimiento del endeudamiento disminuyó y retrasó el impacto negativo que la disminución de las rentas del trabajo hubiera tenido en el consumo y, por lo tanto, en la demanda doméstica. Retrasarlo, sin embargo, no es lo mismo que eliminarlo.(...)

En realidad, el descenso del crecimiento económico continuó, pero no tanto como hubiera descendido si el endeudamiento no hubiera permitido continuar el consumo, aunque este fuera a menos año tras año. Consecuencia de ello es que las inversiones financieras bajaron su rentabilidad en el sector de la economía productiva, es decir, donde se producen los bienes y servicios que la población consume.

 De ahí que el capital financiero (predominantemente la banca) invirtiera, en lugar de en la economía productiva (en donde se producen los bienes de consumo) en la economía especulativa, en la cual el sector inmobiliario era particularmente beneficioso. Estas inversiones especulativas fueron responsables de las burbujas. 

Y entre ellas, en España, hubo la burbuja inmobiliaria que consumió una enorme cantidad de recursos y que cuando explotó creó la enorme crisis financiera. De ahí que cuando estas burbujas inmobiliarias explotaron (haciéndolo primero en EEUU, pero expandiéndose a Europa enseguida) crearon un gravísimo problema al sistema bancario europeo, y muy en particular al español. 

Y así comenzó la crisis financiera que estaba basada en la crisis económica, resultado del enorme crecimiento de las desigualdades sociales, con el descenso de las rentas del trabajo, a costa del aumento de las rentas del capital.  (...)"         

 (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 22 de junio de 2016, en vnavarro.org, 22/06/16)

22.4.16

La acumulación de deuda de las familias para mantener los niveles de consumo era absolutamente insostenible

"(...) Stockhammer define la financialización como "el término utilizado para resumir un conjunto de cambios en la relación entre el sector financiero y real que da un mayor peso que antes a los motivos y actores financieros. 

El termino recoge a la vez fenómenos tan diversos como la orientación de las empresas hacia la maximización del valor de la acción, el incremento de la deuda de las familias, cambios en las actitudes de los individuos, incremento de las rentas derivadas de actividades financieras, aumento de las frecuencias de las crisis financieras, e incremento en la movilidad del capital internacional".

 Pero analicemos específicamente los cambios que la financialización ha producido en las empresas no financieras y en las familias.

La financialización de las empresas no financieras se ha traducido en una reafirmación del papel del accionista en la forma de inversores institucionales que cada día tienen un mayor peso, y una oleada masiva de fusiones y adquisiciones, muchas de ellas hostiles. 

Bajo el objetivo último de maximizar la tasa de retorno del capital, se han incrementado los flujos destinados a dividendos y a la recompra de acciones, disminuyendo de manera significativa la tasa de inversión en capital y desarrollo empresarial. 

Los costes sociales de tales estrategias han sido un aumento del desempleo y una presión a la baja de los salarios. Existe una literatura empírica creciente que demuestra que el incremento de la actividad financiera de las empresas no financieras ha tenido un impacto negativo en la inversión real de tales empresas.

No hay efecto riqueza, solo efecto de acceso al crédito

La financialización de las familias ha sido más profunda incluso que en el caso de las empresas no financieras. Y ha descansado en el fuerte incremento del crédito desde principios de los 80. 

La deuda de las familias ha crecido de manera exponencial, especialmente las hipotecarias. Se trataría de ver si el aumento de la deuda de las familias es consecuencia de un proceso racional o el resultado de procesos culturales y sociales más amplios.

 Desde un punto de vista de la Economía Política el aumento de la deuda de las familias es el resultado del incremento de las pautas de consumo en un escenario de estancamiento secular de los salarios.

 Por lo tanto, la acumulación de deuda de las familias para mantener los niveles de consumo era absolutamente insostenible, es decir, no era un proceso racional, sino más bien todo lo contrario.  (...)

Acuérdense de la política monetaria y los supuestos que hay detrás. Y ahora Mario Draghi y sus muchachos ¡pidiendo inversión pública! A buenas horas mangas verdes, pero al menos más vale tarde que nunca."                 (Juan laborda, Vox Populi, 23/03/16)

7.1.16

Entre 1976 y 2007 de cada dólar que creció la renta en EE UU, 58 centavos fueron a parar al 1% de las familias más ricas

"(...) Cuál fue la génesis de la Gran Recesión, con todos los sufrimientos que el mundo ha padecido desde hace ya ocho años y medio. 

Hay muchas teorías sobre ello, pero una de las más agudas es la que plantea el origen de la crisis económica en un factor político como la gigantesca desigualdad. Si ello hubiera sido así, hoy, tanto tiempo después, la situación es peor porque las diferencias sociales se han multiplicado por la gestión de esa crisis.

El hoy gobernador del Banco de la India, Raghuram G. Rajan, que vio pasar los problemas por delante cuando fue economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI) en el periodo justo anterior a la crisis (2003-2007), cuando las burbujas todavía no habían estallado, contó en un libro luminoso (Grietas del sistema, Deusto) cómo entre 1976 y 2007 —los años de esplendor de la revolución conservadora—, de cada dólar que creció la renta en EE UU, 58 centavos fueron a parar al 1% de las familias más ricas, mientras el mapa cotidiano de las clases medias y bajas fue un salario prácticamente estancado, amén de una creciente inseguridad laboral.

Rajam, como también hicieron Nouriel Roubini y otros economistas, complementa esa desigualdad con el crédito fácil: las diferencias en renta y riqueza se trataron de compensar con el acceso masivo al crédito, que fue la respuesta política a las grandes distancias entre los emolumentos del trabajo y las ganancias de las rentas del capital.

 Los beneficios de esa política (aumento del consumo, mayor empleo) son inmediatos en tanto que el pago de la inevitable factura se aplaza para el futuro. “Por cínico que parezca, el crédito fácil ha sido utilizado como paliativo a lo largo de toda la historia por parte de los gobiernos incapaces de resolver la profunda angustia de la clase media”, escribió Rajan.

Brecha entre ingresos y gastos

Los provechos son inmediatos, los costes pertenecen al futuro. Todo es seguro hasta que irremediablemente estalla la burbuja. El doctor catástrofe, como fue apelado Roubini por haber pronosticado la que se venía encima antes de que fuese de dominio público, remachó la idea anterior: los salarios de la mayor parte de la gente crecían muy poco, lo que generó una brecha entre los ingresos y las expectativas de gastar (no ser menos que el vecino).

La respuesta fue el endeudamiento. La gente obtenía créditos que los bancos concedían con mucha facilidad para compensar la distancia entre los gastos y los ingresos. 

Ello sirvió también para el sector público: los gobiernos multiplicaron los gastos que no eran financiados totalmente con impuestos (que se pagan proporcionalmente y no son devueltos) sino con deuda pública (que pagan todos los ciudadanos y que hay que devolver a los bancos). 

En ambos casos, la deuda privada y la pública se hicieron insostenibles y desembocaron en la crisis financiera (Cómo salimos de ésta, Destino).

Roubini llegaba a una conclusión que no podrá desmentir Luís de Guindos: todo modelo económico que no aborde adecuadamente la desigualdad a través de la provisión de bienes públicos y la igualdad de oportunidades acabará enfrentándose a una crisis de legitimidad.(...)"                 (   , El País 4 ENE 2016)

29.10.15

Nuestra deuda ha vuelto a aumentar. El empleo se ha parado en seco. La producción industrial está cayendo de nuevo... Rajoy sigue silbando presupuestos

"Buena parte del crecimiento previo a la Gran Recesión lo explicaba el proceso de endeudamiento global, muy centrado en países desarrollados y concentrado en las familias, y la burbuja de crédito. 

Desde 2008 el desapalancamiento en los países más endeudados coincidió con una llegada masiva de flujos financieros a países emergentes que crecieron también por aumentar su endeudamiento y con el viento de cola de los precios de las materias primas. Pero ahora también hay una crisis de deuda en varios países emergentes, sobre todo de endeudamiento privado, como pasó en España.

Al reducir la deuda el crecimiento se debilita, ya que parte del PIB generado se destina a reducir deuda y no a nuevas inversiones o gasto. Es lo que los economistas llamamos estancamiento secular. 

El impacto sobre el comercio mundial ha sido muy intenso y China y su modelo con sobrepeso de exportaciones empieza a estar en cuestión. El de Alemania también y el caso Volkswagen lo acelera. Las tasas de inversión son inferiores a las de 2007 y eso afecta negativamente al crecimiento potencial. (...)

Para España, el Fondo mantiene su previsión de crecimiento para 2015, pero acabará 2016 creciendo cerca del 2%. Esa cifra está muy lejos del 3% que el Gobierno estimó en el programa de estabilidad. En 2015 la bajada del petróleo y de la prima de riesgo por las compras del BCE explica dos terceras partes del crecimiento pero en 2016 no se repetirá. Por eso el Fondo estima que vamos a incumplir el déficit, igual que la Comisión, la Airef, BBVA, Funcas, etc.

España es el país desarrollado, junto con Italia, que necesita emitir más deuda pública en términos de PIB: el 21,5%. Y nuestra deuda externa ha vuelto a aumentar. Esta es nuestra principal vulnerabilidad. El empleo se ha parado en seco este verano y la producción industrial está cayendo de nuevo. Pero el Gobierno y Bruselas van mirando al retrovisor y sólo hablan de la tasa interanual."              (   , El País 9 OCT 2015)

14.1.15

La solución: crear un banco malo de hipotecas donde reestructurar los impagos, y acabar con los casas vacías y la gente sin casa

"El título de este artículo es el de uno de los libros de economía más vendidos en Estados Unidos en el año 2014. La tesis es que la causa de la crisis fue la burbuja inmobiliaria y el endeudamiento familiar y que el problema aún no se ha resuelto. Los autores proponen reestructurar parte de esa deuda. (...)

 En España la causa de la crisis también fue el endeudamiento privado para financiar la burbuja inmobiliaria y la deuda familiar es el 80% del PIB similar a la de EE UU. Pero el resto de indicadores de sostenibilidad de deuda son peores en nuestro país.

 La cuota anual de las hipotecas supone el 13% de la renta disponible de las familias españolas versus el 10% de las de EE UU. El tipo de interés medio es similar pero EE UU ya ha recuperado la destrucción de empleo provocada por la Gran Recesión y en España hay un 15% menos ocupados que en 2007.

 La tasa de ahorro neta de las familias, descontado el pago de las cuotas de la hipoteca, es del 0%, mientras en EE UU es del 5%. Al no cerrar la brecha de empleo y con errores sistemáticos del BCE, España ha entrado en deflación salarial. Y junto a la destrucción de empleo ha provocado una intensa caída de la renta disponible, empeorando la capacidad de pago. (...)

Por lo tanto, las familias españolas han agotado su granero de ahorro, que en 2009, con bajadas de impuestos, alcanzó el 4% de renta disponible.

Pero en España hay problema adicional. El endeudamiento durante la burbuja se concentró en un tercio de las familias la mayoría de la generación del baby boom. Y la destrucción de empleo y la deflación salarial ha sido muy asimétrica, cebándose en sector construcción, trabajadores de baja cualificación y percentiles salariales más bajos. 

La deuda está generando una crisis social y política ya que la mayor parte de los desahucios se concentran en ese segmento de familias que agrava su situación pobreza severa y desborda la red asistencial, la mayoría de organizaciones no gubernamentales.
A diferencia de Estados Unidos, en España el Gobierno, Bruselas y Fráncfort ignoran este gran problema.  (...)

La solución pasa por crear un banco malo de hipotecas donde reestructurar deudas en riesgo de impago, frenar el drama de casas vacías y gente sin casas, financiar las pérdidas contra el dinero no utilizado del rescate europeo y cerrar la brecha de empleo, sacando a la economía de la deflación con un plan de inversiones europeo financiado con eurobonos que sean monetizado en parte por el Banco Central Europeo (BCE).
De momento, el plan ni está, ni se le espera."             ( El País 27 DIC 2014)

11.4.14

La restructuración de la deuda privada debe pasar por una moratorias de las ejecuciones de juicios hipotecarios (lanzamientos)

"(...) El endeudamiento privado tiene implicaciones graves a nivel macroeconómico. Si no se resuelve, la salida de la crisis se hará más lenta y costosa por varias razones. Para empezar, si todos los agentes privados se dedican a descargar deudas se desata lo que ha denominado una crisis de hojas de balance. 

Esta crisis no tiene ningún mecanismo de ajuste que permita corregirla y es 100 por ciento pro-cíclica. En parte, esto explica por qué la política monetaria y fiscal es incapaz de revertir la crisis.

En esta crisis de hojas de balance, el desapalancamiento es la clave. Las empresas dejan de invertir y prefieren quitar presión a sus hojas de balance. Los hogares reprimen el consumo porque prefieren reducir endeudamiento corriente en todos los renglones: tarjetas de crédito, autos, bienes de consumo, etcétera.

El renglón clave es el crédito hipotecario: pero aquí el poder de negociación está del lado de los bancos y es difícil encontrar el mecanismo de desapalancamiento. Es más, con la llegada de la crisis, el valor de los activos inmobiliarios tiende a bajar y eso hace que el consumo se recorte todavía más.

 Si antes de la crisis la apreciación de los bienes raíces era un catalizador del consumo, al estallar la burbuja todo el proceso se revierte. Lo que era una caja de ahorro se convierte en un pesado lastre.

El circuito se cierra al llegar a los bancos. El crecimiento de la cartera vencida les envía una clara señal: deben limpiar sus hojas de balance. De este modo, el sector bancario endurece las condiciones para otorgar créditos y con ello se frena todavía más el ritmo de actividad a nivel macroeconómico.

La conclusión es clara: restructurar la deuda privada es importante desde el punto de vista macroeconómico. ¿Cómo deben compartirse los costos de este proceso? Es evidente que los costos deben ser soportados de manera equitativa entre deudores y acreedores, porque aquí tenemos un caso de responsabilidad compartida. 

Si ahora se dice desde el poder que los deudores no debieron aceptar endrogarse con los bancos, hay que responder que los bancos tampoco debieron ofrecer el río de crédito que descargaron sobre las economías europeas. 

No hay que olvidar que los bancos tenían interés en que aumentara el endeudamiento privado y su modus operandi les permite jugar un papel clave en los orígenes y evolución de la burbuja. Ellos son, como diría Minsky, protagonistas centrales en la inestabilidad financiera. (...)

La restructuración de la deuda privada debe pasar por una reducción en el monto del principal, recalendarización de los esquemas de pago y reducciones en las tasas de interés. Esto debe acompañarse de moratorias de pagos y, desde luego, en moratorias de las ejecuciones de juicios hipotecarios (lanzamientos).

La banca tiene que asumir una parte del costo de la restructuración. Poco importa que sean bancos nacionales o internacionales. (...)"             (Alejandro Nadal, La Jornada, en Jaque al neoliberalismo,02/04/2014)

10.4.14

El uso de tarjetas para pagar hipotecas, prestamos estudiantiles y deuda medica, garantizaba un flujo constante de dinero a Visa y MasterCard

"(...) Las urbanizaciones en sprawl (expansión) permanente de Las Vegas Norte se  hicieron notorias  por las agresivas estrategias depredadoras de los bancos que vendían hipotecas  basura a a los llamados “ninjas” (no income, no job, sin renta, sin trabajo).

 “Yo vine de Florida con veinticinco años con  mi marido y compramos una casa”,dijo Miranda que ahora trabaja por salario minima de 8 dolares la hora en el hotel casino Venetia del magnate Sheldon Adelson , impulsor del proyecto de euro Vegas. Pero  “no pudimos pagar la deuda hipotecaria  y nos separamos”.

 En general, en EE.UU, dice Ross, “se  institucionalizo una idea de que hacerte ciudadano de primera clase  pasaba por  endeudarse”. En la creditocracia, “solo nos damos cuenta de que tenemos deuda permanente cuando ya no podemos pagarlo”, añade..

Para mantener en marcha la máquina, los bancos ofrecían créditos avaladas por la vivienda que se usaban para pagar el servicio de la tarjeta de crédito .”El uso de tarjetas  de crédito para pagar hipotecas, prestamos estudiantiles y deuda medica, garantizaba un flujo constante de dinero a empresas como Visa, o  MasterCard que cobraban el  15% sobre tarjeta as de crédito, explica Ross en su libro .

 El deudor medio pagaba 2.277 dolares al ano a esas acreedores en el ultimo año del boom. . Según datos de la Reserva Federal, en el 2007 la deuda de las familias estadounidenses había alcanzado el 130%del PIB frente al 43% en 1980. Uno de cada cinco dólares de la renta neta de la familia media iba a parar a  Wall Street para el servicio de la deuda.

  Y, al igual  que los casinos en el Strip de Vegas que otorgan lineas de crédito para fidelidad a los jugadores mas empedernidos,  más adictos quizás,  el mejor negocio bancario es conceder crédito a ciudadanos de renta estancada  que jamas podría reembolsarlo,  es lo que impulsa el crecimiento en la economía casino. Hasta se empieza a usar el termino “deuda existencial”, necesaria simplemente para no morir.

En el 2007, el 60% de las quiebras personales en EE.UU. se debían a costes médicos y la deuda contraída para pagar por servicio de salud no bajó en los años de la crisis.  “Jamás reembolsaremos toda la deuda porque la renta de la clase  acreedora  depende de mantenernos cogidos por el anzuelo de manera permanente”, advierte Ross.. .

El lema de la era de la creditocracia – resumen- es una pegatina que se veía en algunos coches en EE.UU. durante los años de la burbuja “I use MasterCard to pay back Visa” (Yo uso Mastercard para pagar a Visa)

En la post crisis, muchos se han visto forzados  a recurrir a los prestamistas tiburones que aparecen como setas en las urbanizaciones pobres de Las  Vegas Norte. “Nosotros prestaremos hasta 10.000 dolares siempre  que dejes el coche como aval” , dijo la representante en cash One, uno de los llamados payday lenders (prestamistas el día de cobrar el salario) en Las Vegas.. 

Un payday lender cobra  un interés anual de entre el 390% al 550%, según los cálculos de Ross.. “En los anos ochenta estos prestamistas tiburones no existían apenas”, explica . “Ahora, hay mas Payday lenders que McDonalds”.

La crisis de deuda impagable pasa en estos momentos desde los  propietarios de vivienda embarrados,  a los estudiantes. El estudiante medio  en EE.UU. debe 29.000 dólares (22.000 euros) y una  tercera parte  de los préstamos  ya son morosos. La  deuda de estudiantes asciende ya a a  la cifra astronómica  de 1,2 billones de dólares, el 80% en el balance del acreedor estatal Sallie Mae.

 El endeudamiento estudiantil es el sine qua non de la porvatzación de al enseñanza universitaria en EE.UU.  la Universidad de Nueva York (NYU),  por  ejemplo, un año de  estudios cuesta más de  60.000 dólares y no es casualidad  que NYU sea una de los puntos negros de la crisis de morosidad estudiantil . 

Según un informe elaborado por una comisión en el Senado,  el 96% de sus estudiantes en universidades privadas están endeudados. . Uno de cada cinco acabará en suspensión de pagos y  el 63% de estos estudiantes , arrastrando una enorme lastre de deuda, acaban terminando sus estudios sin licenciarse.

¿Cómo luchar contra la creditocracia? Una de las iniciativas  mas interesantes de todas las campañas contra la creditocracia que han salido de los movimientos contestatarios como el 15-M español o Occupy Wall Street en EE.UU., es la compra de deuda en el mercado secundario llevado a cabo por la campaña Strike Debt (Huelga a la deuda) en EE.UU. (...)

Strike debt intentó darle la vuelta a  este proceso mediante una intervención “Robin Hood” en los mercados financieros. Recaudó mas de 600.000 dólares mediante “crowd financing” en el internet y usó los fondos para comprar deuda  y, luego, condonarla. Casi 15 millones de dólares de deuda -principalmente relacionada con los costes de tratamiento medico-, fue condonada. “15 millones es una gota en el oceano pero ha sido una campaña didáctica y hemos envalentonado a gente en apuros; cuando sabes que una empresa ha comprado tu deuda por dos duros,  hablas de forma distinta cuando un cobrador te llama por teléfono  amenazándote”, dijo Ross en una conferencia en Nueva York."       (Andy Robinson, La Vanguardia, en Rebelión, 08/04/2014)

2.4.14

La otra cara del “éxito” alemán (sus superávits por cuenta corriente) son precisamente los déficits del resto de países.

"Nuestra interpretación de la crisis de la eurozona se basa en la articulación de cuatros planos: una reducción de la participación de los salarios en la renta y una distribución más desigual de los ingresos, la financiarización creciente de las economías, la existencia de importantes diferencias en las especializaciones productivas en el interior de la Unión Europea, y la formación de la unión monetaria. 

En este artículo ofrecemos una primera visión general de nuestra argumentación que, sin detenerse en los detalles, permita al lector conocer desde el principio sus líneas principales.

Una idea fuerza de esta explicación es que la crisis actual hunde sus raíces en los cambios que se han venido produciendo en las tres últimas décadas, periodo en el que han tenido gran influencia las teorías y políticas inspiradas en el neoliberalismo. 

 Como consecuencia de estos cambios se ha desarrollado un modelo de crecimiento que ha promovido una gran acumulación de deuda (fundamentalmente privada) y, a la vez, ha dependido de este endeudamiento para su continuidad.

 En este sentido, podríamos decir que las décadas de predominio neoliberal coinciden con la “economía del endeudamiento”. Otra característica importante es que la acumulación de deuda no se ha distribuido de forma simétrica entre países, sino que ha dado lugar también a la aparición de dos bloques, el de los países deudores y acreedores.

Estas características hacen que el modelo tenga una fragilidad creciente, y la crisis actual es el resultado de esta dinámica insostenible. Cuando cualquier cambio hace que los agentes que se encuentran en una situación de sobreendeudamiento no puedan seguir refinanciando su gasto con nuevas deudas, la economía colapsa. En este caso, el factor que precipitó la crisis fue el impago de las hipotecas subprime, pero pudo haber sido otro.

También está claro que, una vez que se precipita, no se trata de una crisis cualquiera, ya que los años transcurridos dejan tras de sí un importante stock de deudas que hay que eliminar. El intento simultáneo de todos los agentes por lograrlo –reduciendo para ello su gasto– se retroalimenta, generando el círculo vicioso de la recesión.

 La respuesta de las autoridades, y en especial las políticas de recortes de gasto público y de los salarios, agudizan aún más esta situación depresiva, haciendo que ni siquiera sea posible eliminar la deuda. (...)

Algunas economías contrarrestaron esta tendencia mediante al recurso a la demanda externa, promoviendo las exportaciones, para lo cual aplicaron deliberadamente políticas aún más intensas de restricción salarial (como dijimos más arriba, en Europa el ejemplo más claro es Alemania).

 Obsérvese, sin embargo, que esta alternativa depende de que en otras economías la demanda interna (el origen de sus importaciones) sea suficientemente fuerte. Y en estas economías, en un contexto de restricción salarial, esto sólo es posible mediante el recurso a la deuda. Ésta fue la verdadera palanca del crecimiento en el modelo neoliberal… mientras duró.

El proceso de financiarización se relaciona con la creación de deuda en un doble sentido. Por un lado, como hemos visto, contribuye a reforzar la tendencia al estancamiento del sistema, y por tanto la necesidad de la deuda.

 Por otro lado, su propio desarrollo permite la aparición de instrumentos y mercados que facilitan el acceso al crédito: es parte del negocio. En cierto sentido, por tanto, crea el problema y a la vez genera la solución; pero una solución que sólo puede ser temporal.

También es importante destacar otra idea: la financiarización de la economía incrementa lo que se denomina como “fragilidad sistémica”. Una de las características de este proceso es que es cada vez más frecuente la existencia de agentes que se endeudan para financiar operaciones especulativas: adquisiciones a crédito de activos para revenderlos una vez que su precio se eleve, siendo posible con esta ganancia de capital devolver el crédito y obtener un beneficio.

 Esto lleva a asumir riesgos crecientes por parte de los agentes endeudados, pero también por parte de las entidades financieras, que obtienen importantes beneficios. Éstas no son en absoluto un agente pasivo del proceso, sino muy activo.  (...)

Como hemos señalado antes, el crecimiento pudo mantenerse dentro de este modelo por el recurso bien a las exportaciones bien a la deuda.  (...)

La constitución de la zona euro ha reforzado, finalmente, todas estas tendencias. En primer lugar, su diseño ha asumido de forma nítida los fundamentos y la agenda neoliberal, que ha contribuido a consolidar e impulsar.  (...)

Más aún, podríamos decir que el euro creó las condiciones ideales para la aplicación de las estrategias mercantilistas de países como Alemania; recordemos, no obstante, que la otra cara del “éxito” alemán (sus superávits por cuenta corriente) son precisamente los déficits del resto de países. (...)

Concluimos este apartado con dos breves observaciones finales. El análisis convencional de la crisis de la zona euro suele identificar ésta como una crisis de competitividad de los países periféricos y una crisis de deuda soberana, recomendándose como terapia la devaluación salarial y los recortes fiscales.

 La exposición que hemos hecho hasta aquí muestra claramente: que no compartimos en absoluto ese diagnóstico. Centrar la atención en la crisis de deuda soberana nos parece completamente inadecuado, al ser una consecuencia de la propia crisis estructural. 

En consecuencia, las políticas que se recomiendan nos parecen desacertadas. De hecho, podríamos decir que estas políticas son hoy uno de los factores principales para la prolongación de la crisis. (...)"        (Nacho Álvarez Peralta, Fernando Luengo y Jorge Uxo, Economía Crítica y crítica de la Economía, 25/03/2014)

17.2.14

Lo que no se dice sobre las causas de la Gran Recesión

"(...) Tres son las causas de la Gran Recesión. 

Una, sobre la que sí se ha escrito bastante, es el crecimiento del capital financiero, es decir, de las instituciones como la banca, las compañías de seguros y otras cuyo negocio se basa en manejar dinero.

 La otra causa, relacionada con la anterior, es la desregulación de este capital financiero, y muy en especial del sector bancario, que ha creado lo que correctamente se ha definido como “capitalismo de casino” (es decir, basado en la especulación). (...)

 Ahora bien, de lo que no se ha hablado es precisamente de lo que hay detrás del aumento del crecimiento del capital financiero (o lo que se llama financiarización de la economía) y de su deriva especulativa. 

Esta ignorada o desconocida (o incluso ocultada) causa es ni más ni menos que el enorme crecimiento de las desigualdades de renta en la mayoría de países a los que se define como países avanzados económicamente (básicamente los de la OCDE, el club de países más ricos del mundo).

Y aquí el lector me va a permitir que elabore qué quiere decir “el incremento de las desigualdades en la distribución de las rentas en un país”. Comencemos primero con el concepto de “distribución de las rentas”.

 Las rentas (el dinero que la gente recibe) pueden proceder del trabajo (predominantemente a través de los salarios) o de la propiedad de capital (es decir, propiedad, como por ejemplo, acciones, que generan rentas). Pues bien, la distribución de las rentas es el factor determinante para entender la evolución económica (y también política) de un país.

 La mayoría de la población obtiene sus rentas del trabajo. De ahí que cuando estas rentas bajan (y pueden bajar debido a varias circunstancias, como la bajada de salarios, y/o el descenso del número de gente que trabaja, y/o el aumento del desempleo), la demanda de productos y servicios, y con ello la producción de estos productos y servicios, también baja, con lo cual la economía sufre un descenso, que es lo que se llama recesión.
 
¿Por qué la financiarización de la economía?

Ahora bien, cuando la gente no tiene dinero, lo pide prestado. Y de ahí se explica el gran crecimiento de la banca. El endeudamiento tan tremendo de las familias españolas, así como de las medianas y pequeñas empresas (que son las que crean más empleo en España), se debe precisamente a la disminución de las rentas del trabajo. 

Hay una relación inversa desde los años ochenta entre la disminución de las rentas del trabajo en un país y el crecimiento de la banca. A mayor disminución de las primeras, mayor crecimiento de la segunda (ni que decir tiene que otros factores intervienen también, como la mayor o menor disponibilidad de crédito. Pero esto último no explica por sí solo el enorme crecimiento del endeudamiento). 

Y los datos hablan por sí mismos. Las rentas del trabajo como porcentaje del PIB bajaron en España desde el 68% en la década de los ochenta a un 62% en la primera década del siglo XXI. En EEUU, durante el mismo periodo bajaron de un 68% a un 65%. Un tanto parecido ocurrió en la mayoría de países de la OCDE, aunque el grado de descenso y el porcentaje variaron considerablemente.

 Pero, incluso en los países nórdicos, como Suecia, el descenso, aun cuando mucho menor, fue del 71% al 69%. España, junto con Grecia (que pasó del 67% al 60%), Italia (del 68% al 65%) e Irlanda (del 70% al 55%), fueron de los países en los que el porcentaje de las rentas del trabajo sobre el PIB era más bajo y en los que más bajó (Eckhard Hein, “Finance-dominated Capitalism and Income Distribution. Implications for an ‘Agenda of Shared Prosperity’”).

 En todos ellos, las rentas del trabajo bajaron rápidamente a costa del incremento de las rentas del capital. Esta es la realidad, ignorada, desconocida u ocultada. Y no es casualidad, por cierto, que Grecia, Irlanda, Italia y España sean los países donde la Gran Recesión ha sido más acentuada (ver mi artículo “Capital-Trabajo: el origen de la crisis actual”, Le Monde Diplomatique, julio de 2013). Es en estos países donde el problema de la demanda es mayor y, por lo tanto, la recesión es también mayor.

 Este descenso del peso de las rentas del trabajo puede no traducirse en descenso de la demanda si la capacidad adquisitiva de la población no desciende como consecuencia de conseguir prestado dinero para continuar comprando los productos y servicios que necesita.

 Es decir, el crédito (que le proporciona la banca) puede mantener la demanda. Pero hasta cierto punto. Y ahí está la raíz del problema. La demanda persiste pero va cayendo, y con ello la actividad económica. Y ello puede representar un problema, incluso para el mundo del capital, pues si no hay suficiente demanda, las fábricas producen menos y los propietarios pueden conseguir menos beneficios.

 Lo que se llama la “rentabilidad del capital” queda afectada cuando la demanda baja. De ahí que la gente que tiene mucho dinero no vaya a invertir en lo que se llama economía productiva (es decir, en producir productos y servicios), sino en áreas donde la rentabilidad sea mayor, tales como las actividades especulativas en, por ejemplo, el sector inmobiliario. 

Y es así como se produce la enorme explosión de burbujas especulativas, facilitada por la desregulación de la banca. Ahora bien, toda burbuja, por definición, explota. Y cuando explota, la banca colapsa o se paraliza, el crédito desaparece y la economía se colapsa, pues sin crédito, la demanda también colapsa, ya que los salarios, cada vez más bajos, sin crédito, no pueden mantenerla.

 Y ahí surge la Gran Recesión. La enorme concentración de la riqueza ha creado la Gran Recesión, de la misma manera que antes, a principios del siglo XX, creó la Gran Depresión. (...)"                  

(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 24 de enero de 2014, y en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 28 de enero de 2014, en www.vnavarro.org, 24/01/2014)