Artículo 129 de la Constitución española: Los poderes públicos... establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción - Implantar la democracia económica en España es constitucional
"O mercado eléctrico ten varios problemas de fondo. De entrada non é
un mercado competitivo porque a oferta (xeneradores) e a demanda
(comercializadores) son uns poucos, e os mesmos, grupos oligopólicos. En
segundo lugar, ten unha dimensión xigantesca (por caso o reino de
España) que impide facer unha xestión resiliente fronte aos riscos de
colapso. O terceiro, é que os mesmos que veñen dominando o complexo
fósil-nuclear están a dominar as fontes renovables
(hidráulica, eólica e solar). Para conxugar estes problemas existe un
xestor da rede (Rede Eléctrica Española-Redeia, público nun 20% e
privado no 80% restante) que debe encaixar oferta e demanda para uns
prezos marxinalistas pero subordinado a lóxica do beneficio. Só con
estes tres problemas a suposta “man invisible” destes axentes pode
favorecer situacións de alto risco social, ambiental e económico. E é
por iso que só un xestor cento por cento público con operadores públicos
e a unha escala de menor tamaño pode evitar eses riscos.
Con este precedentes paso a relacionar algúns feitos -recentes ou
inmediatos- vencellados ao shock eléctrico total do pasado luns na
península ibérica.
No pasado mes de febreiro REE-Redeia
advertía aos inversores do risco de que a retirada de xeración firme
como carbón, ciclo combinado e nuclear (por regulacións de
descarbonización e calendario de peche nuclear) supuña unha maior ameaza
de apagón eléctrico, textualmente “implica una reducción de la potencia firme y las capacidades de balance del sistema eléctrico, así como su fortaleza e inercia”.
Compre sinalar que coincidindo con estes diagnósticos o tandem Feijoo/Abascal vén reclamando que o aporte fósil-nuclear se reconsidere e se axuste a parámetros trumpistas. O ministro francés da enerxía tamén se gaba de que un sistema forte no nuclear é máis resiliente.
O día do colapso sabemos que “as nucleares non entraron no mercado para non perder diñeiro e tampouco o fixeron as hidroeléctricas para non perder auga” co que o sistema pasou a depender
no 56% da fotovoltaica. Nada sabemos que se fixo da eólica (10%) que
cabe supor que tamén se manexou ao gusto dos seus propietarios, co que
REE-Redeia colocou o sistema no punto crítico dunha treboada perfecta, a
nada que a man invisible (sobre a que quere o presidente Sánchez que se
investigue) deixase fora do sistema unha parte da fotovoltaica (en
pleno medio día!) activando así –algoritmo
de IA do sistema por medio- unha caída do sistema a cero en cinco
segundos: colapso total sen marxe de manobra. Unha profecía, a de
febreiro, autocumplida.
Os
medios informativos sistémicos tiran unha lección do colapso sinxela: é
preciso non depender “en exceso” das renovables (solar, eólica e
hidráulica) e manter a nuclear e os ciclos de gas a todo trapo. De feito
as 8 da mañá a nuclear, a eólica, a hidráulica e os ciclos combinados
estaban a toda marcha porque eran as “horas rendibles” do día. A man
invisible pastorea así os seus intereses.
Mesmo reivindican en pleno colapso que fronte ao transporte colectivo
electrificado (metro, tren) é preferible o privado con fósiles (atascos
masivos disculpados, e colapso climático tamén). Menos se chega a
discutir o xigantismo da rede eléctrica ou as megaconcentracións urbanas
como Madrid e Barcelona asociadas a centrais nucleares.
E aos que, como en Galicia, podíamos ter todo o consumo doméstico
cuberto con hidráulica nun subsistema propio, quédanos cara de parvos.
Porque quen nos goberna é a man invisible dos Naturgy, Iberdrola ou
Endesa pastoreados por REE-Redeia."
"Kyoto Fusioneering está recaudando grandes sumas de dinero de fondos nacionales de capital riesgo, bancos y empresas de energía, ingeniería y comercio, el último indicio de que las empresas de energía de fusión nuclear son cada vez más susceptibles de inversión en Japón.
El 17 de mayo, Kyoto Fusioneering anunció que su ronda de financiación de serie C de 10.500 millones de yenes (75 millones de dólares) había sido sobresuscrita, lo que supone una repetición de su recaudación de fondos de serie B de febrero de 2022.
El desarrollador de tecnología de fusión nuclear más prominente del país ya ha recaudado 12.200 millones de yenes (87 millones de dólares) desde que se escindió de la Universidad de Kioto en octubre de 2019.
La dirección de Kyoto Fusioneering dice que planea utilizar el nuevo capital para contratar a más ingenieros, acelerar el desarrollo de materiales para reactores de fusión y componentes clave, desarrollar su capacidad de ingeniería de centrales eléctricas y continuar su expansión en el Reino Unido y Estados Unidos.
Incluso antes de la nueva inyección de capital, la empresa ya se ha beneficiado de la experiencia de sus inversores corporativos y del desarrollo de nuevas tecnologías que podrían darle una ventaja inicial en lo que se espera que se convierta en un mercado mundial de la fusión muy amplio y altamente competitivo.
INPEX, la mayor empresa japonesa de exploración y producción de petróleo y gas, dijo que invirtió en Kyoto Fusioneering porque era "la primera iniciativa considerada con potencial comercial" en el marco del INPEX Challenge Program, un programa interno de capital riesgo creado en 2021.
"A través de esta inversión, INPEX explorará las posibilidades de suministro de energía de fusión apoyando el desarrollo tecnológico y operativo de Kyoto Fusioneering, al tiempo que utiliza los conocimientos cultivados a través de su propio negocio de desarrollo energético."
En la transición hacia el abandono de los combustibles fósiles, INPEX está llevando a cabo actividades de I+D en captura, almacenamiento y reciclaje de carbono, hidrógeno y amoníaco, energía eólica y geotérmica, y ahora fusión nuclear.
La estructura de propiedad de la empresa refleja el estrecho nexo entre el Japón corporativo y el oficial. INPEX pertenece en un 21,2% al Ministerio de Economía, Comercio e Industria (METI) y en un 4,1% a Japan Petroleum Exploration (JAPEX), que a su vez pertenece en un 34,9% al METI y en un 5,1% a INPEX.
Helical Fusion, otra start-up local que pretende construir un reactor de fusión helicoidal comercial, ha obtenido capital del Fondo Green Partners de la operadora de telecomunicaciones KDDI, del Fondo de Innovación Nikon-SBI y de SBI Investment, que también pretende construir un reactor de fusión helicoidal.
Helical Fusion utilizará los fondos recaudados en abril de este año y noviembre del año pasado para financiar el desarrollo en curso de un reactor de fusión helicoidal, imanes superconductores y otras tecnologías relacionadas.
Los reactores helicoidales tienen forma de espiral y son un tipo de estelarizador que confina el plasma mediante campos magnéticos. Esta tecnología se considera especialmente adecuada para reactores comerciales por su funcionamiento estable.
Con sede en Tokio, Helical Fusion se fundó en 2021 con tecnología desarrollada por el Instituto Nacional de Ciencias de la Fusión de Japón. Hasta ahora ha recibido unos 6 millones de dólares en financiación inicial de inversores japoneses de capital riesgo y empresas.
La I+D de Helical Fusion está dirigida por el codirector ejecutivo Junichi Miyazawa, físico nuclear de la Escuela de Postgrado de Ingeniería de la Universidad de Nagoya; el miembro del consejo Takaya Goto, especialista en diseño de sistemas de reactores de fusión y profesor del Instituto Nacional de Ciencias de la Fusión; y el asesor científico Akio Sagara, ingeniero nuclear y profesor emérito del Instituto Nacional de Ciencias de la Fusión de Japón.
EX-Fusion, otra empresa emergente de fusión fundada en 2021 y con sede en Osaka, se está aventurando a comercializar la fusión nuclear basada en láser. Dice haber recaudado 261 millones de yenes (1,9 millones de dólares) en 2022 de una empresa de capital riesgo con sede en Tokio y de Osaka University Venture Capital.
La empresa fue fundada por Shinsuke Fujioka, del Instituto de Ingeniería Láser de la Universidad de Osaka; Kazuki Matsuo, especialista en fusión por láser y plasma de alta densidad energética de la Escuela Superior de Ciencias de la Universidad de Osaka; y Yoshitaka Mori, profesor asociado de la Escuela Superior para la Creación de Nuevas Industrias Fotónicas (GSCNPI) de la ciudad japonesa de Hamamatsu.
A través de la GSCNPI, EX-Fusion ha introducido la tecnología láser de Hamamatsu Photonics, una empresa local que fabrica actualmente los láseres semiconductores más potentes del mundo. Hamamatsu Photonics trabaja para desarrollar un láser pulsado con la energía y la tasa de repetición necesarias para la fusión nuclear.
En abril, el ministro del METI, Yasutoshi Nishimura, visitó el GSCNPI, las instalaciones de I+D de EX-Fusion que allí se encuentran y Hamamatsu Photonics, que fue la impulsora de la creación del centro.
EX-Fusion también se ha unido al Instituto de Ingeniería Láser, la Universidad de Adelaida, la empresa australiana de fusión láser HB11 y otras empresas en un proyecto de láser de alta intensidad en Australia. Un experimento de fusión láser. Foto: Departamento de Energía de EE.UU.
La financiación de serie C de Kyoto Fusioneering atrajo a un amplio y profundo abanico de inversores japoneses, entre los que se incluyen:
JIC Venture Growth Investments Co, Ltd; Coral Capital; DBJ Capital Co, Ltd (Banco de Desarrollo de Japón); Electric Power Development Co, Ltd(J-POWER); Corporación INPEX JAFCO Group Co, Ltd; Japan Co-Invest IV Sociedad Limitada; Sumitomo Mitsui Trust Investment Co Ltd; JGC MIRAI Innovation Fund / socio general Global Brain Corporation; K4 Ventures GK(Kansai Electric Power Group; Corporación Mitsubishi; Mitsubishi UFJ Capital Co, Ltd; Mitsui & Co, Ltd; MOL PLUS Co Ltd; MUFG Bank, Ltd; SMBC Venture Capital
Entre ellas, JGC es la principal empresa japonesa de ingeniería, adquisición y construcción de plantas. Mitsubishi Corporation es su mayor empresa de comercio general. MOL PLUS es el fondo de capital riesgo corporativo de la naviera Mitsui OSK Lines." (Scott Foster , Asia Times, 30/05/23; traducción DEEPL)
"El sistema energético actual tiene próxima su fecha de caducidad.
Las
reservas de fuentes fósiles no renovables son insuficientes para las
crecientes demandas, las políticas de descarbonización lo hacen obsoleto
y las crisis sucesivas lo tensionan hasta límites inéditos. El futuro
pasa por una mezcla de fuentes renovables y la fusión nuclear, la
generación de energía a partir de la unión de dos núcleos de átomos
ligeros para formar otro núcleo. Es imitar al Sol para disponer de una
fuente inagotable, no contaminante y segura.
“Con un vaso de agua se abastecerá de energía a una familia durante 80 años”,
asegura Eleonora Viezzer, integrante del departamento de Física
Atómica, Molecular y Nuclear de la Universidad de Sevilla (US) y
fundadora del grupo Ciencias de Plasma y Tecnologías de Fusión
junto con el profesor Manuel García Muñoz. Ambos han participado hoy en
la presentación del tokamak, un reactor para la fusión de partículas de
plasma, instalado en el puerto de la capital andaluza para conectarse a
la red eléctrica tras tres fases que se ejecutarán a lo largo de 10
años. La inversión inicial supera los cinco millones de euros.
El proyecto que ha incorporado Sevilla a esta carrera
energética se denomina Fusion2Grid y en él participan la Universidad de
Princeton, el Instituto de Física del Plasma de esta, General Atomics
(California, EEUU), el Centro para Energía de Fusión de Culham (Reino
Unido), el consorcio europeo de fusión EUROfusion, la Universidad de
Seúl y Skylife, una empresa surgida de la US y responsable de las
bobinas. Este equipo ha desarrollado el tokamak de confinamiento
magnético SMART (acrónimo en inglés de Small Aspect Ratio Tokamak).
Este
reactor confina el plasma de fusión (combustible) a temperaturas de
hasta 100 millones de grados Celsius y altas presiones. Se utiliza
deuterio y tritio, isótopos del hidrógeno más pesados y que se pueden
extraer del agua del mar (deuterio) o de la corteza terrestre (tritio).
Al fusionarse, se crea una nueva partícula (Alfa) que es helio y libera
una energía de 17,6 mega-electrón voltios [MeV]. Según explica Viezzer,
premio Princesa de Girona de Investigación, una cantidad de deuterio y
tritio similar a la que cabe en una cucharilla de café (2,5 gramos), por
ejemplo, puede generar una cantidad similar de energía a la que
produciría un campo de fútbol lleno de carbón en combustión.
El
tokamak funciona a partir de la inyección de un haz de partículas
neutras a alta energía para acceder al modo-H, de alto confinamiento,
que se caracteriza por la formación de una barrera muy fina donde el
transporte de energía y de partículas es más reducido que en el modo-L
utilizado en otros reactores. Este modo-H produce altos gradientes de
presión necesarios para la fusión y, consecuentemente, para aumentar la
potencia del reactor.
Pero este proceso de alto
confinamiento, al registrar gradientes de presión en el borde tan altos,
genera perturbaciones magnetohidrodinámicas que producen altas cargas
térmicas intermitentes en las paredes del reactor, conocidas como Edge Localized Modes
(ELMs). Para afrontarlas y conseguir el equilibrio de fuerzas
(compensación de la presión del plasma con los campos producidos por las
bobinas y el propio combustible), el dispositivo de la US se ha
diseñado como un tokamak esférico compacto, diferente al diseño
tradicional en forma de rosquilla, con electroimanes superconductores de
alta temperatura y que opera con triangularidad negativa del plasma
(forma de D invertida). Estas características se traducen en la
capacidad de obtener el mismo confinamiento de plasma con la mitad de
potencia externa, algo fundamental para la eficiencia del sistema. “Más
electricidad con menor coste”, resume García Muñoz. El inconveniente es
que aún no se ha estudiado la estabilidad del plasma con este modelo.
El
resultado es un reactor que, por primera vez en el mundo, utilizará
esta triangularidad negativa, más compacto, eficiente y robusto, capaz
de alcanzar mayor presión y temperaturas de fusión con las que generar
hasta diez millones más de energía por gramo que en la combustión de
combustibles fósiles.
Con este reactor, Sevilla se incorpora a una carrera por la
fusión nuclear que ya ha alcanzado el hito necesario para hacerla
eficiente: generar más energía que la que necesita para el proceso, lo
que se conoce como ganancia neta. Lo consiguió el pasado diciembre un
equipo científico estadounidense en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore,
donde 192 haces de láser se concentraron en un plasma de hidrógeno del
tamaño de un “grano de pimienta” para generar tres megajulios de energía
empleando solo dos.
En este maratón científico hay
muchos corredores. El Reino Unido espera disponer del primer prototipo
de reactor en 2032 y el ITER (el consorcio de tres continentes que
construye el mayor complejo en Francia) lucha por mantener los plazos
dentro de esta década. El grupo energético italiano Eni, en colaboración
con el Massachusetts Institute of Technology (MIT), asegura que
“dispondrá de una primera planta en Estados Unidos en 2025″, según
Mónica Spada, jefa de Investigación e Innovación Tecnológica de la
compañía italiana. Madrid cuenta con un reactor de tecnología diferente
(TJ II Stellarator) al de Sevilla en el Laboratorio Nacional de Fusión
del CIEMAT.
La Universidad sevillana también ha
participado en un reciente récord de generación de energía por fusión:
59 megajulios durante cinco segundos. El experimento, del consorcio
EUROFusion, se llevó a cabo en el dispositivo europeo Joint European
Torus (JET), ubicado en Oxford y que supone la mayor instalación de
fusión por confinamiento magnético actualmente en operación a nivel
mundial. Pero el resultado arrojó una energía que suponía un 70% de la
empleada para generarla." (Raúl Limón , El País, 22/02/23)
"Tanto la OMS como la Agencia Europea del Medioambiente coinciden:
tenemos problemas con la escasez de agua y la cosa va a peor.
El
organismo internacional advierte
que de aquí a 2025 la mitad de la población mundial vivirá en zonas con
escasez de agua, lo que dicen los segundos nos toca todavía más de
cerca: el estrés hídrico de España es insostenible. Si se confirman algunos de los pronósticos, en el año 2030 el 65% de la población española tendrá problemas con el abastecimiento de agua.
Ante este panorama muchos
investigadores se están poniendo las pilas para ofrecer soluciones.
Además de buscar maneras más eficientes de purificar el agua que desechamos necesitamos encontrar un método eficiente y barato para conseguir desalinizar la del mar.
Entre todos los métodos con los que contamos hoy en día la desalinización por membrana es uno de los sistemas más eficientes para eliminar la sal y
otros minerales del agua de mar. Se trata de un proceso en el que hay
agua salada caliente a un lado y agua dulce fría en el otro. Los dos
líquidos están separados por una membrana hidrofóbica que repele el agua
líquida mientras que permite el paso del vapor de agua del lado
caliente. La diferencia de presión del vapor hace que se desplace hacia
el lado frío, donde se recondensa como agua dulce.
El problema que ha habido hasta ahora con esta tecnología está en la propia membrana. Las
que se utilizan en la actualidad se saturan tras unas 50 horas de uso y
hay que cambiarlas si no se quiere que el agua salada acabe
contaminando a la dulce. La nueva membrana
que han presentado los científicos del Instituto de Ingeniería Civil y
Tecnología de la Construcción de Corea (KICT), pretende ser una
solución.
Los investigadores aseguran que mientras las membranas actuales se
fabrican mediante un proceso llamado electrospinning –que utiliza una
fuerza eléctrica para extraer nanofibras cargadas de unas boquillas—
ellos han utilizado una versión llamada electrospinning coaxial. Con
este método se consigue que se mezclen un polímero llamado PVDF-HFP y un
aerogel de sílice para obtener una superficie de la membrana
superhidrofóbica que a la vez permite el paso del vapor.
En sus experimentos, cuyos resultados han sido publicados por la revista Journal of Membrane Science, el equipo comprobó como la nueva membrana fue capaz de mantener una eficacia del 99,99% durante un mes, 15 veces más que las membranas estándar que tienen que ser cambiadas cada 50 horas porque empiezan a gotear.
El método de destilación por membrana es uno de los más eficientes y a la vez de los más baratos al no requerir demasiada energía. La
membrana que propone el grupo de investigadores coreano hace que ese
coste se reduzca todavía más gracias a su durabilidad y a
características como su baja conductividad térmica que reduce los
problemas de humedad y suciedad, al tiempo que mantiene un alto alto
flujo de vapor de agua.
El problema que ha habido hasta ahora con esta tecnología está en la propia membrana. Las que se utilizan en la actualidad se saturan tras unas 50 horas de uso y hay que cambiarlas si no se quiere que el agua salada acabe contaminando a la dulce. La nueva membrana que han presentado los científicos del Instituto de Ingeniería Civil y Tecnología de la Construcción de Corea (KICT), pretende ser una solución.
Los investigadores aseguran que mientras las membranas actuales se fabrican mediante un proceso llamado electrospinning –que utiliza una fuerza eléctrica para extraer nanofibras cargadas de unas boquillas— ellos han utilizado una versión llamada electrospinning coaxial. Con este método se consigue que se mezclen un polímero llamado PVDF-HFP y un aerogel de sílice para obtener una superficie de la membrana superhidrofóbica que a la vez permite el paso del vapor. Foto: Un revolucionario sistema de purificación de agua. (Unsplash/@kimdonkey)
En sus experimentos, cuyos resultados han sido publicados por la revista Journal of Membrane Science, el equipo comprobó como la nueva membrana fue capaz de mantener una eficacia del 99,99% durante un mes, 15 veces más que las membranas estándar que tienen que ser cambiadas cada 50 horas porque empiezan a gotear.
El método de destilación por membrana es uno de los más eficientes y a la vez de los más baratos al no requerir demasiada energía. La membrana que propone el grupo de investigadores coreano hace que ese coste se reduzca todavía más gracias a su durabilidad y a características como su baja conductividad térmica que reduce los problemas de humedad y suciedad, al tiempo que mantiene un alto alto flujo de vapor de agua. Foto: El nuevo material bajo el microscopio electrónico (MIT/Caltech/ETH Zürich)
El equipo de investigadores señala que en este tipo de destilación por membrana es más importante tener un proceso estable que una alta tasa de flujo de vapor de agua disponible.
"La membrana coaxial de nanofibras electrospun tiene un gran potencial para el tratamiento de soluciones de agua de mar sin sufrir problemas de humectación y puede ser la membrana adecuada para aplicaciones de destilación por membrana a escala piloto y real", ha comentado el Dr. Yunchul Woo, investigador principal del estudio.
Los investigadores no han dado pistas del posible desarrollo comercial de esta tecnología, pero un ahorro así en el coste de producción de agua nos vendría al pelo teniendo en cuenta los problemas que hay en España con este tipo de tecnologías. Llevamos años viendo como nuestras plantas desaladoras están paradas o infrautilizadas por distintas razones que van de las políticas a las económicas. Una de esas plantas está en Torrevieja, Alicante, y es la más grande de toda la Union Europea con capacidad de generar hasta 80 hectómetros cúbicos de agua al año y que se puede ampliar hasta los 120.
Tanto la OMS como la Agencia Europea del Medioambiente coinciden: tenemos problemas con la escasez de agua y la cosa va a peor. El organismo internacional advierte que de aquí a 2025 la mitad de la población mundial vivirá en zonas con escasez de agua, lo que dicen los segundos nos toca todavía más de cerca: el estrés hídrico de España es insostenible. Si se confirman algunos de los pronósticos, en el año 2030 el 65% de la población española tendrá problemas con el abastecimiento de agua.
El equipo de investigadores señala que en este tipo de destilación por membrana es más importante tener un proceso estable que una alta tasa de flujo de vapor de agua disponible.
"La membrana coaxial de nanofibras electrospun tiene un gran potencial
para el tratamiento de soluciones de agua de mar sin sufrir problemas de
humectación y puede ser la membrana adecuada para aplicaciones de
destilación por membrana a escala piloto y real", ha comentado el Dr.
Yunchul Woo, investigador principal del estudio.
Los investigadores no han dado pistas del posible desarrollo comercial
de esta tecnología, pero un ahorro así en el coste de producción de agua
nos vendría al pelo teniendo en cuenta los problemas que hay en España
con este tipo de tecnologías. Llevamos años viendo como nuestras plantas desaladoras están paradas o infrautilizadas por distintas razones que van de las políticas a las económicas. Una
de esas plantas está en Torrevieja, Alicante, y es la más grande de
toda la Union Europea con capacidad de generar hasta 80 hectómetros
cúbicos de agua al año y que se puede ampliar hasta los 120.
Tanto la OMS como la Agencia Europea del Medioambiente coinciden:
tenemos problemas con la escasez de agua y la cosa va a peor. El
organismo internacional advierte
que de aquí a 2025 la mitad de la población mundial vivirá en zonas con
escasez de agua, lo que dicen los segundos nos toca todavía más de
cerca: el estrés hídrico de España es insostenible. Si se confirman algunos de los pronósticos, en el año 2030 el 65% de la población española tendrá problemas con el abastecimiento de agua." (Omar Kardoudi , El Confidencial, 07/07/21)
1/ Este hilo de @revenergetica contiene una gran cantidad de trabajo y una visión global y temporal q es necesaria para entender el recurrente debate nuclear. La realidad es q la energía nuclear tuvo su etapa de apogeo entre mediados de los 60 y finales de los 70. En los propios..
2/ EEUU en los 60 se llegó a hablar de que para el año 2000 habría 1.000 reactores nucleares en el país. Llegaron escasamente a 100, de hecho, ni siquiera ha llegado a haber 500 conectados en todo el mundo. Y eso pasó pq a finales de los 70 se acabó la etapa dorada de la energía..
3/ nuclear. El accidente de Three Mile Island y factores económicos derivados de las crisis del petróleo de esa década produjeron una importante ralentización de proyectos a principios de los 80,y el accidente de Chernobyl prácticamente los paralizó. Después de la caída del bloque
4/ soviético se observa un primer importante cierre de reactores (Alemania cerró los reactores de la antigua RDA, por ejemplo) y después le sigue un estancamiento permanente de la potencia nuclear en el mundo, con algunos reactores que se conectan, muchas veces iniciados en la..
5/ década anterior, y otros q se cierran. A principios de la década del 2000, ya lejos de los influjos de Chernobyl, se volvió a hablar de "renacimiento nuclear". Se iniciaron proyectos puntuales en algunos países occidentales después de dos décadas, e incluso algún país como..
6/ Rusia llegó a proponer 42GW nucleares adicionales en 2020. Pero nada de eso pasó como podéis intuir en las gráficas. El accidente de Fukushima produjo otra gran catarsis q acabó con esas aspiraciones y vimos la mayor desconexión de reactores en un solo año. Los proyectos de..
7/ centrales en Occidente fueron todos un desastre, con sobrecostes enormes y retrasos, tantos que sólo está acabado uno. De los 42GW planificados por Rusia no se conectaron ni la cuarta parte. Tan sólo China, con sus enormes necesidades de desplazar el carbón por cuestiones de..
8/ incremento de consumo eléctrico, contaminación atmosfèrica y más tarde de descarbonización, ha conseguido mantener el estancamiento de esta energía y que no entrase en franca decadencia. Y ahora nos encontramos con el último intento de vender un nuevo renacimiento nuclear..
9/ después de casi medio siglo desde su apogeo, justo cuando existen alternativas renovables infinitamente más baratas, rápidas de instalar y que, de hecho, se instalan en cantidades enormemente mayores q la nuclear. La energía nuclear, el haber sabido utilizar la energía de la..
10/ fisión y conocer la radiación es un gran logro técnico y ha tenido derivadas positivas para nuestras vidas como la medicina nuclear o la propia generación electrica en determinado momento de la historia, pero desde hace décadas es una energía prescindible. Su historia reciente
11/ es la de las grandes promesas y proyectos q nunca se cumplen, los objetivos q siempre se quedan a años luz de la realidad, las continuas eventualidades paralizantes, los proyectos abandonados, los retrasos continuos, etc. Cuando se conoce la historia, no hay q ser demasiado..
y 12/ perspicaz ni especialmente malpensado para ver que es una muy mala carta a la que apostar. Y en tiempos de emergencia climática, tenemos que acertar, no nos podemos permitir fallar.
1/ Por favor, hagamos los números: Flamanville 3, reactor nuclear francés en construcción de 1.650MW, va a costar mínimo 19.000 millones de euros. Este reactor va a generar unos 12,5 TWh/año. Con ese mismo dinero, se pueden construir 31.500 MW de solar fotovoltaica,q en España..
2/ podrían generar del orden de 60TWh de electricidad ¡5 veces más! Y, además, se pueden instalar mucho más rápido, en la cuarta parte del tiempo. Esta misma comparativa podríamos hacerla con la eólica, q nos permitiria instalar unos 20.000 MW y generar 55TWh,también en la tercera
3/ o cuarta parte de tiempo. Si no os gustan los ejemplos podemos hacer otro: Con 19.000 millones de euros se pueden instalar 10.000MW de fotovoltaica,7.000MW de eòlica y 3MW de almacenamiento en bombeo. Generariamos unos 30 TWh anuales, con muchas horas de almacenamiento y más..
Para ampliar: La 3a opción q doy (10GW fotovoltaicos,7GW eólicos y 3GW bombeo) garantizaría los 1.650MW de base de Flamanville 3 durante el 100% de las horas, cosa q ni la nuclear puede hacer. Y,además, generaría más del doble de energía. Gracias @anunezjimenez por los cálculos.
4/ potencia de respuesta. Eso sí, el bombeo tardaría más años en esta funcionando q la solar y la eólica, pero menos en todo caso que una central nuclear. Cada una de estas opciones ofrece cosas distintas y energía en horas diferentes, con capacidades y potencias de salida..
5/ diferentes, y cada sistema eléctrico o país tendría una opción óptima distinta para invertir esos 19.000 M€, pero la q no tiene sentido en ningún caso como estrategia d descarbonización es destinarlos a energía nuclear: es puro desperdicio d recursos y de tiempo. Y sus números
6/ están tan alejados de cualquier opción alternativa q se nos ocurra q incluso con costes o tiempos bastante menores a los de Flamanville (q ha sido un desastre) los números siguen sin salir. Y esto podría cambiar en el futuro, pero tendría q cambiar tanto q plantearse ahora..
y 7/ hacer una inversión en nuclear en un país como el nuestro es tan disparatado q a ningún inversor o responsable público se le puede ocurrir si cualquiera del resto d alternativas tiene cabida en el mix o se adecuan a los recursos del país,y en nuestro caso tendrían todas ellas
"La serie Chernobyl del estadounidense Craig Mazin y los canales
HBO y Sky ha fascinado a mucha gente. Aquel terrible accidente y la
URSS quedan lo suficientemente lejos como para resultar desconocidos a
toda una generación. Los escenarios están muy bien recreados, las
psicologías no tanto. Algunas escenas y detalles son vulgares
concesiones a la denigración del enemigo histórico.(...)
Pero todo eso son detalles sin importancia, al lado de su
peor defecto: la serie ignora por completo el carácter universal de
aquel accidente.
Chernóbil no es un caso aislado. Tampoco la estupidez del sistema
soviético, ni la mentira, ni el secretismo, ni la irresponsabilidad
técnica. (...)
Aunque la propaganda de la guerra fría se encargó de ventilarla con
particular ahínco, la serie nuclear soviética tenía claros paralelismos
con las pruebas nucleares estadounidenses en Nevada o las islas
Marshall, o con las francesas en África, porque el problema no es el
régimen político sino la tecnología nuclear.
70 años de radiación sin fronteras
En 1998, un estudio encargado por el Congreso de Estados Unidos (accesible aquí)
reveló el precio humano que los propios americanos han tenido que pagar
por las pruebas nucleares. Se trata de 33.000 casos de cáncer, 11.000
de ellos mortales, que, según el Center for Disease Control and
Prevention (CDC), se produjeron en Estados Unidos como consecuencia de
once años de pruebas nucleares, entre 1951 y 1962.
Según Robert Álvarez,
un funcionario del Departamento de Energía de la administración
Clinton, 19 pruebas nucleares estadounidenses lanzaron cada una de ellas
a la atmósfera niveles de radiación de una escala comparable al
accidente registrado en abril de 1986 en Chernóbil.
El estudio del CDC
no es completo –las pruebas continuaron hasta mucho más allá de 1962–
pero demuestra que los efectos de la lluvia nuclear y los casos de
cáncer se registraron por toda la geografía de Estados Unidos.
“Desde 1951, cualquier persona que vivió en Estados Unidos estuvo
expuesta a lluvia radiactiva y todos sus órganos recibieron alguna
exposición a la radiación”, señala el informe oficial. El estudio no
contabiliza las pruebas atmosféricas chinas realizadas en Lob Nohr
(provincia de Xinjiang) desde 1964 hasta 1980, ni las francesas, de 1963
a 1974, ni las explosiones anteriores a 1951 (estadounidenses en las
islas Marshall, y soviéticas en Kazajstán), ni las tres explosiones
pioneras de 1945 en Nuevo Méjico, Hiroshima y Nagasaki, ni la
contaminación de Hawai por las pruebas americanas del Pacífico, ni la de
Alaska por las soviéticas en Nóvaya Zemlya.
La radiación no conoce
fronteras y si un país realiza pruebas nucleares o registra un accidente
en una central nuclear, toda la humanidad paga por ello.
En 2011, poco después del accidente de Fukushima, entrevisté en Viena
a Yuli Andreyev, el ex vicedirector del Spetsatom, el organismo
soviético de lucha contra accidentes nucleares. Andreyev fue asesor del
ministerio de Medio Ambiente austriaco y de la Agencia Internacional de
la Energía Atómica (AIEA), un organismo del sistema de la ONU que es la
principal agencia de cooperación internacional en materia de energía
nuclear.
Me dijo que Chernóbil continuaba rodeado de mentiras, que el
accidente no fue responsabilidad de los operadores de la central, como
se dijo, sino de un claro defecto de diseño de los reactores RMBK
resultado de la economía de costes. Un diseño apropiado de aquellos
reactores soviéticos exigía una gran cantidad de circonio, un metal
raro, así como todo un laberinto de tubos, técnicas especiales para la
soldadura de circonio.
Acero inoxidable y enormes cantidades de
hormigón. Era un dineral, así que se decidió economizar, explicaba
Andreyev, que me puso a caldo al académico Legásov, el héroe de la serie
de marras. “Responsabilizó a los operadores de la central, que fueron
encarcelados, mientras él continuó libre y aún pretendía que le
condecoraran”.
Sin control independiente
Hoy, en el mundo hay unos 570 reactores –sin contar los construidos
por los chinos en los últimos años–, de los que cinco (Harrisburg,
Chernóbil y los tres de Fukushima) se fundieron accidentalmente. Eso
arroja una probabilidad de accidente nuclear grave cercana al 1%. Además
está el problema de los residuos y muchos imponderables sanitarios.
Sin KGB y siendo una superpotencia tecnológica, Japón se comportó de
forma semejante a los soviéticos con Chernóbil, o a los estadounidenses
con sus pruebas. Cinco años antes de Chernóbil, entre el 10 de enero y
el 8 de marzo de 1981, hubo un grave accidente en la central nipona de
Tsuruga.
Se vertieron 40.000 litros de material radiactivo desde los
depósitos de residuos de la central a las cloacas de la ciudad de
Tsuruga, donde vivían 100.000 personas. La empresa silenció lo ocurrido y
el público no se enteró hasta el 20 de abril.
La mítica “seguridad” se sacrifica a cuestiones egoístas, decía
Andreyev. “En la URSS por razones de prestigio y por el coste del
enriquecimiento del uranio, en Japón pura y simplemente por dinero. La
localización de las centrales de Japón junto al mar es la más barata.
Los generadores de emergencia no los enterraron en Fukushima y, claro,
se inundaron enseguida.
Detrás de todo esto hay corrupción: ¿cómo puede
diseñarse una central nuclear en una zona de alto riesgo sísmico, al
lado del océano, con los generadores de emergencia en superficie? Llegó
la ola y todo quedó fuera de servicio. Fukushima no fue un error, fue un
delito”.
En la URSS, el abaratamiento de costes y el diseño de los reactores
RMBK incrementaron los riesgos. “Todo eso era contrario a las normas de
seguridad, pero la supervisión nuclear en la URSS formaba parte del
ministerio de Energía Atómica. Algo parecido ocurre hoy con la AIEA”,
decía Andreyev, pues la agencia de la ONU depende de la industria
nuclear. La ausencia de instancias de control independientes es un
problema añadido a una tecnología peligrosa e inhumana por su escala.
La historia sugiere que la humanidad solo aprende a fuerza de batacazos.
El problema de la energía nuclear, y de las tecnologías y armas de
destrucción masiva, es que su escala temporal y destructiva es
definitiva.
Apenas hay margen para un batacazo didáctico-instructivo.
Por eso Einstein ya dijo en los años cincuenta que lo nuclear lo había
cambiado todo, “menos la mentalidad del hombre”. En ese retraso temporal
entre la mentalidad y la tecnología reside el peligro. Con su
fundamental defecto de ignorar la perspectiva universal del asunto, la
serie Chernobyl, tan bien realizada, confirma modestamente el problema." (Rafael Poch, CTXT, 12/06/19)
"Garoña como central es muy poca cosa. Sus 466 megavatios representan
menos del 0,5% de la potencia instalada dentro de un sistema que cubre
sobradamente las necesidades eléctricas propias y hasta las francesas,
cuyas importaciones de electricidad nos vienen costando un ojo de la
cara por eso de que los portes los pagan esos españoles tan generosos.
Su eventual reapertura, que cuenta con el visto bueno con condiciones
del Consejo de Seguridad Nuclear y que es muy posible que nunca llegue a
concretarse porque saldría por un pico a sus propietarias, sirve
exclusivamente para crear el precedente necesario para prolongar la vida
útil del resto de los reactores, que han de renovar sus licencias a
partir del 2020.
Se conecte o no a la red, la agrietada antigualla
burgalesa vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la energía
nuclear y si la perentoria necesidad de reducir las emisiones de CO2
para detener el cambio climático ha de contar con el uranio entre sus
opciones. Pero vayamos por partes. ¿Podría la industria nuclear ofrecer
al mundo su presunta energía limpia en un plazo razonable y a un coste
asumible? Rotundamente, no.
Las últimas experiencias son
reveladoras. El plazo de construcción de una central no baja de 10 años y
el desembolso necesario se estima en cerca de 10.000 millones de euros,
una inversión inasumible sin ayudas estatales. La energía nuclear es
cara, lenta, contaminante ya en sus fases iniciales –el uranio es escaso
y su extracción en yacimientos en los que está presente en cantidades
más bajas requiere muchísima energía convencional- y singularmente
peligrosa, como vino a recordarnos el incidente de Fukushima. Y eso sin
contar con sus residuos que, de momento, no pueden llevarse a Marte en
alguna sonda de la NASA.
En resumen, ni la industria nuclear está
capacitada para cubrir la demanda (según datos de su propio lobby, el
Foro Nuclear, las 441 centrales operativas a 1 de enero de 2016
producían el 11,5% de la electricidad mundial) ni tampoco la auxiliar
estaría preparada para el hipotético boom, hasta el punto de que sólo
dos empresas en el mundo estaban homologadas para construir las vasijas
metálicas de una sola pieza que requiere cada reactor.
La llamada IV
Generación de nucleares, abastecidas de torio y plutonio, sigue sin ver
la luz y si lo hiciera representaría un problema de seguridad añadido al
que ya existe. ¿Dónde se guardaría ese combustible, que es el
componente básico de las bombas atómicas? Más aún, ¿no son las propias
centrales objetivos potenciales de ataques terroristas?
El ya
citado Foro Nuclear habla del resurgir de la energía nuclear aunque sus
propios datos reducen este auge a China y algunos países emergentes. (...)
No son pocos los estudios que consideran factible contar
en 2050 con un parque eléctrico completamente desnuclearizado formado
exclusivamente por energías no contaminantes, que además darían trabajo a
cientos de miles de personas entre empleos directos e indirectos.
De
hecho, sería perfectamente factible seguir el ejemplo alemán y proceder
al cierre programado de las centrales con un despliegue planificado de
renovables. Las carencias, si las hubiere, podrían completarse con gas
natural.
En 2016 las nucleares abastecieron el 22% de la demanda y más
del 40% se cubrió con renovables. Lo insólito es que sólo un 5% procedió
de la energía solar, fotovoltaica o térmica, en un país empeñado en
ponerle impuestos al sol.
Ocurre que las nucleares son una
bendición para las compañías eléctricas, cuyas instalaciones amortizadas
son las que determinan esos beneficios caídos del cielo que alimentan
sus balances. Los números no salen para la construcción de nuevos
reactores pero sí para mantener los antiguos. De ahí que Garoña sea el
santo grial." (Juan Carlos Escudier, Público, 10/02/17)
" Quien después de Chernóbil y Fukushima siga afirmando que las nucleares -francesas, británicas, estadounidenses, chinas, etcétera- son seguras, ignora que, empíricamente, hay que extraer la consecuencia exactamente opuesta: solo una cosa es segura, el próximo accidente nuclear a gran escala. (...)
¿Y qué decir de los seguros? Curiosamente, en el imperio de la libre economía de mercado, es decir, precisamente en Estados Unidos, la energía nuclear fue la primera industria de socialismo estatal... al menos en lo tocante a los costes de los errores.
Los beneficios acaban en bolsillos privados, los riesgos se socializan, es decir, se derivan a las generaciones futuras y a los contribuyentes.
Sin embargo, si la legislación obligara a que las empresas de energía nuclear suscribieran pólizas por el riesgo que generan, eso supondría el fin del cuento de la electricidad nuclear barata.
El concepto de riesgo del siglo XIX aplicado a la energía nuclear de comienzos del XXI es una categoría zombi, una categoría que nos hace ciegos a la realidad en la que vivimos. (...)
Ninguna otra nación industrial se ha embarcado en un abandono tan rápido de la energía nuclear como Alemania. ¿Estamos ante un acceso de pánico exagerado? No. No es el "miedo alemán". ¡Es la economía, estúpido! La energía nuclear se hará más onerosa a la larga; la renovable, más barata.
A los alemanes lo que les impulsa es un miedo astuto. Olfatean las oportunidades económicas del mercado mundial del futuro. En alemán, el vuelco energético es sinónimo de empleo. Un cínico podría decir: dejemos que los demás sigan en su orgullosa falta de miedo; eso termina resultando en estancamiento económico e inversiones fallidas. (...)
A comienzos del siglo XXI, la situación es comparable a la de otras rupturas históricas en materia de abastecimiento de energía. (...)
La energía nuclear es jerárquica y antidemocrática. Exactamente lo contrario puede decirse de las energías renovables, como la eólica o la solar. A quien obtenga su energía de una central nuclear se le cortará el suministro eléctrico si no paga la factura.
Nada semejante puede ocurrirle a quien obtenga su energía de placas solares instaladas en su casa. La energía solar hace a la gente independiente. Está claro que esta libertad de la energía solar pone en cuestión el monopolio energético de la energía nuclear.
¿Por qué los estadounidenses, británicos y franceses, que tanto valor atribuyen a la libertad, son ciegos a estas consecuencias emancipatorias del vuelco energético? (...)
Las estrategias de actuación que abre el potencial catastrófico de la energía nuclear frente a las alternativas realistas de las energías renovables subvierten el orden que se ha originado en la alianza neoliberal de capital y Estado.
Ante la amenaza de catástrofe nuclear, adquieren poder Estados y movimientos surgidos de la sociedad civil. Simultáneamente pierde poder la industria nuclear, puesto que las consecuencias de las decisiones de inversión ponen en peligro la vida de todos.
"Cuando las compañías de seguros niegan su cobertura -como ocurre con la energía nuclear y los nuevos desarrollos de la ingeniería genética- se traspasa la frontera entre los riesgos calculables y los peligros incalculables.
Estos potenciales de peligro son generados industrialmente, externalizados económicamente, jurídicamente individualizados, técnicamente legitimados y políticamente minimizados.
Dicho de otro modo: entre el sistema normativo de control "racional" y los potenciales de autodestrucción desencadenados existe la misma relación que entre los frenos de una bicicleta y un avión intercontinental. (...)
La conmoción que embarga a la humanidad, vistas las imágenes del horror que nos llegan de Japón, se debe a otra idea que se va abriendo paso: no hay institución alguna, ni real ni concebible, que esté preparada para la catástrofe nuclear máxima y que sea capaz de garantizar el orden social, cultural y político incluso en ese momento decisivo.
Sí que hay, por el contrario, numerosos agentes que se especializan en la negación de los peligros. (...)
Solo los reactores nucleares "comunistas" podían explotar; así intentó Franz-Josef Strauss (1986) delimitar los sucesos de Chernóbil, dando a entender que el Occidente desarrollado capitalista disponía de centrales nucleares seguras.
Pero ahora este desastre se ha producido en Japón, el país del mundo que pasa por ser el que tiene la más avanzada tecnología, el mejor equipamiento y el que tiene más en cuenta la seguridad. Se ha acabado la ficción de que en Occidente podemos mecernos en nuestra seguridad.
Los dramáticos acontecimientos de Fukushima echan por tierra ese mito de la seguridad de la racionalidad técnica.
Lo que también nos lleva a plantear la pregunta por el valor de un sistema jurídico que regula hasta el ínfimo detalle de los pequeños riesgos técnicamente manejables, pero que, en virtud de su autoridad, legaliza, y nos hace asumir a todos, en tanto que "riesgos residuales" aceptables, los grandes peligros que amenazan la vida de todos, en la medida en que no sean susceptibles de una minimización técnica. (...)
Hiroshima fue el horror por antonomasia. Pero aquí fue el enemigo el que golpeó. ¿Qué pasa cuando el horror surge del meollo productivo de la sociedad, no del Ejército? En este caso, quienes ponen en peligro a la nación son los propios garantes del derecho, del orden, de la racionalidad, de la democracia. (...)
El mito de la seguridad reverbera en las imágenes de esas catástrofes que hay que excluir categóricamente, según los gestores de la energía nuclear.
"El relato de estos hechos viene a cuento de un problema que se evidencia, una y otra vez, cuando se producen accidentes nucleares, sean de extremo peligro como el de Japón o de importancia menor como Ascó I.
Se trata de la falta de transparencia con que actúan muchas empresas propietarias de centrales nucleares, hasta el extremo de que parece legítimo pensar que esa ocultación corresponde a políticas diseñadas y organizadas intencionadamente, extendidas en todo el mundo. (...)
El miedo de los ciudadanos no se debe solo a la posibilidad de que existan errores humanos, sino a que existan políticas deliberadas de "reducción de márgenes de seguridad" a cambio de beneficios económicos. ¿Cómo es posible que los generadores de emergencia destinados a enfriar los reactores de Fukushima no estuvieran enterrados, sino al alcance del mar?
¿Cómo es posible que el Organismo Internacional de Energía Atómica tuviera tan poca información real sobre las centrales japonesas?El pánico no lo produce solo la posibilidad de un error humano.
Lo peor no es la corrosión de una tubería, sino de un método de trabajo y de un modelo de negocio en el que la soberbia de algunos expertos se une a la codicia de algunos empresarios dispuestos a oír siempre a quien menos gasto reclama. Una fórmula letal cuando se une a la benevolencia de otros muchos, dispuestos a mantener actitudes "comprensivas". (Soledad Gallego Díaz: No es un tema de tuberías. El País, Domingo, 27/03/2011, p. 17)
"En el momento en que, tras la inquietud suscitada por el accidente nuclear de Fukushima, el Gobierno italiano parece dudar sobre su regreso anunciado a la energía nuclear (abandonada por referéndum en 1987), L'Espresso publica una serie de cables diplomáticos estadounidenses que revelan “un escenario en el que los sobornos han decidido el futuro energético del país”.
Estos documentos, obtenidos por WikiLeaks, parecen certificar que entre 2005 y 2009, Estados Unidos pensaba presionar a Italia para que volviese a la energía nuclear con el fin de reducir su dependencia energética de Rusia y la influencia de la asociación entre el grupo italiano ENI y el ruso Gazprom.
Para ello, se presume Washington mantuvo un fuerte pulso con los competidores franceses EDF-Areva, favorecidos por informes privilegiados con muchas empresas italianas.
Al final, escribe L'Espresso, los lobbistas estadounidenses consiguieron convencer a Roma para que abandonase los criterios de seguridad establecidos por la UE para las nuevas centrales en favor de los de la OCDE, más flexibles. Una victoria para sus empresas “obtenida en detrimento de la seguridad de los italianos”. (PressEurop, 18/03/2011)
"Chernóbil continúa rodeado de mentiras, explica. El accidente no fue responsabilidad de los operadores de la central, como se dijo, sino un claro defecto de diseño de los reactores RMBK resultado de la economía de costes.
Un diseño apropiado de aquellos reactores soviéticos exigía una gran cantidad de circonio, un metal raro, así como todo un laberinto de tubos, técnicas especiales para la soldadura de circonio, acero inoxidable y enormes cantidades de hormigón. Era un dineral, así que se decidió economizar, explica Andreyev.
Uno de los recursos del ahorro fue el de alimentar los reactores con uranio relativamente poco enriquecido, pues el enriquecimiento del uranio es un proceso complicado y costoso. Todo ello incrementó los riesgos y era contrario a las normas de seguridad, pero la supervisión nuclear en la URSS formaba parte del Ministerio de Energía Atómica.
Algo parecido pasa hoy con la AIEA, pues la agencia de la ONU “depende de la industria nuclear”, dice Andreyev, según el cual las mentiras y secretos de Chernobyl son hoy plenamente actuales en Fukushima. (...)
“Quienes diseñan centrales nucleares están pendientes de dos cosas: seguridad y coste. El problema es que la seguridad cuesta dinero. Si gastas demasiado en ella la central nuclear no es competitiva. El accidente de Three Mile Island es el ejemplo perfecto.
Después del accidente se vio que mejorar la seguridad de forma convincente para evitar repeticiones de aquel accidente encarecía tanto las centrales, que perdían todo sentido. Durante treinta años en Estados Unidos no se construyó ni un solo reactor.
En Chernobyl todo fue muy complicado pero también tenía que ver con la economía. El académico Rumiantsev demostró que había que cerrar todos los reactores RMBK. Simplemente lo ignoraron. Siempre hay gente interesada en ocultar algo...” (...)
Que se prestan a ceder en seguridad a cambio de consideraciones egoístas. En la URSS por razones de prestigio y el coste del enriquecimiento del uranio, en Japón pura y simplemente por dinero.
La localización de las centrales de Japón, junto al mar es la más barata. Los generadores de emergencia no los enterraron y, claro, se inundaron en seguida.... Detrás de todo esto hay corrupción. No tengo pruebas, pero no tardarán mucho en aparecer.
¿Cómo puede diseñarse una central nuclear en una zona de alto riesgo sísmico, al lado del Océano, con los generadores de emergencia en superficie?. Llegó la ola y todo quedó fuera de servicio. No es un error, es un delito. (...)
¿Que problemas ve con las piscinas de combustible caduco? Los diseñadores intentaron hacer economías con ellas. Las llenaron en exceso, lo que aumenta la posibilidad de accidentes.
¿Es el problema central? No, hay muchos más. Cuando un conductor tiene un accidente él es el único responsable por haber bebido en exceso. En la industria nuclear no hay nada que obedezca a un solo motivo. La sobrecarga de las piscinas es un aspecto. Otro es que el terremoto las vació de agua. Debían contar con tal posibilidad... (...)
Un problema común del capitalismo y el comunismo, ¿no? Se trata de la ausencia de instancias de control independientes. Es un pilar del derecho romano: no se puede ser juez y parte. Es así de básico. En la industria nuclear todo va en la misma cesta. El juez de Chernobyl fue Legasov.
Responsabilizó a los operadores de la central, que fueron encarcelados, mientras él continuó libre y aun pretendía que le condecoraran. Un año después del accidente se suicidó, ahorcándose... En la industria nuclear no hay organismos independientes.
La misión de la AIEA es contribuir a la extensión de la energía nuclear y todo lo que vaya en contra de ella no lo va a divulgar. No es una conjura, sino la conducta estándar que cabe esperar cuando se pone a la cabra de hortelano. (...)
¿Qué pasará en Fukushima? ¿Podríamos llegar a un escenario de radiación seria que alcance a Tokio? En ausencia de información, debemos manejar hipótesis. Yo tengo cuatro.
Primera, si se enfría el reactor: entonces la radiación cesaría pronto.
Segunda, si no se logra enfriar debidamente el reactor y sigue como hasta ahora: entonces las emisiones, aunque no sean muy potentes, seguirán durante semanas.
Tercera, si se funde el combustible nuclear y daña la carcasa del reactor: se producirían emisiones en serie, lo cual es bastante grave pero no sería lo peor.
Eso nos lleva a la Cuarta, y más catastrófica, es decir, si el combustible se precipita hasta el fondo y adquiere masa critica: entonces se iniciaría una reacción en cadena incontrolada, es decir una explosión. En ese caso la contaminación sería muy grave.
Desde este punto de vista, el peor reactor es el tercero, porque emplea MOX, combustible de uranio más plutonio, que Francia está usando experimentalmente en dos centrales nucleares de Japón. " (La Vanguardia, 18/03/2011)
"Sin embargo, las nucleares existentes tienen altos beneficios, al vender toda su producción a un elevado precio.
Éste viene establecido por el precio de mercado que la Ley Eléctrica de 1997 establece como el coste que tienen que satisfacer los consumidores, pero esto no significa que ése sea el coste en el que incurre la empresa que produce la electricidad. En el caso de las centrales hidráulicas y nucleares existentes, que generan un 40% de la electricidad total, dicho coste es muy inferior al de la central más cara de gas o carbón que determina el precio de mercado, como ha puesto de manifiesto la Comisión Nacional de la Energía.
El precio de mercado es un indicador relevante para decidir hacer nuevas inversiones en centrales, pero no tendría que aplicarse como precio de venta de la energía producida por las centrales que ya existían al aprobarse la ley de 1997, cuya decisión de inversión se tomó en base a la ley anterior, que les reconocía la recuperación de los costes, que les fueron luego asegurados por los CTC (Costes de Transición a la Competencia) que cobraron íntegramente. (...)
Por otro lado, el sistema regulatorio vigente es intrínsecamente amenazante para los consumidores, porque incentiva a que las empresas traten de equilibrar la demanda con la oferta de la central más cara, que marcará el precio al que les tendrán que remunerar toda su producción, incluida la de las centraleshidráulicas y nucleares. Este incentivo hace que también puedan tratar de aumentar sus beneficios incrementando puntualmente la demanda con exportaciones o con bombeo, para casarla con una oferta marginal más cara que determinará un precio más alto para toda su producción.
"El tiempo pasa y resurge la polémica, con raíces en los mismos sentimientos de entonces y se plantea el cierre eventual de la central de Garoña, aún con el informe favorable sobre su seguridad por parte del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).
Lamentablemente, uno tiene la impresión de que el dictamen del Consejo no será relevante, sino los sentimientos declarados del presidente del Gobierno y los fundamentos de un estudio de la Fundación Ideas, del PSOE, que ha sido hecho público hace pocas semanas y que está redactada con toda evidencia por Greenpeace y por un conocido militante antinuclear.
Ante este informe, se me ocurren algunas cosas que me parecen razonables. (...)
2. El problema es, primero, de seguridad, y sólo es responsable al respecto el Consejo de Seguridad Nuclear, del que fui presidente durante siete años y de cuya competencia no duda nadie en el mundo nuclear. Desde luego me parece audaz que Greenpeace o el señor Coderch se erijan en vigilantes oficiales de la seguridad. (...)
5. Pero cualquiera que sea el coste del kilovatio nuclear en una central nueva, en una amortizada sería realmente bajo: en la prolongación de su producción se obtendrían miles de millones de euros extra. (...)
Es inadmisible que una política de izquierdas pueda despreciar la enorme cantidad de dinero que representa, en condiciones de seguridad, la prolongación de la vida de las centrales existentes. Esa suma es incierta pues depende del precio futuro del petróleo pero podrá llegar a cifras de más del 50.000 millones de euros, que no deberían ser un beneficio extra de las empresas, sino, por ejemplo, ayudar a financiar el desarrollo de las energías renovables. Éstas no llegarán a avanzar sin grandes recursos de I+D, aunque no creo que pueda conseguirse en 2050 el 100% de renovables en la generación eléctrica, como pretende el informe de Ideas, recogiendo un viejo eslogan de Greenpeace. No parece de recibo y desde luego no es progresista, en la triste coyuntura económica actual, que se quemen, como papel de fumar, miles de millones, por la presión de unos pocos creyentes que pretenden satisfacer sus prejuicios. Pero tampoco lo sería que se les proporcionase a las eléctricas unos enormes beneficios regulatorios sobrevenidos, prolongando la vida de las nucleares, sin imponer a cambio condicionantes que redunden en el interés general.
Este egipcio no es optimista cuando se refiere al entendimiento entre civilizaciones: "Estamos peor que en la Edad Media porque entonces por lo menos no tenían armas nucleares. Ahora podemos eliminar por completo nuestra civilización". (...)
Respuesta. España tiene un Consejo de Seguridad Nuclear muy fuerte y unas leyes de regulación muy buenas. Todos los progresos en este campo son bienvenidos, pero jamás se puede decir que se ha llegado a la seguridad al 100%.
P. ¿La asignatura pendiente es el almacenaje de los residuos?
R. Para los residuos de nivel medio y bajo existe ya una instalación muy moderna, El Cabril. El problema podría estar en el almacenaje del combustible utilizado en las centrales de alto nivel, que se suele hacer en piscinas o en seco.
P. ¿El almacenaje es el principal problema de las centrales?
R. Está claro. No se trata de un problema técnico. Casi todos los expertos dicen que se pueden almacenar estos residuos en zonas subterráneas profundas. El problema es que todavía no se ha producido ni una sola operación de almacenaje en un depósito así. Hay dos países que están muy avanzados en esta materia: Finlandia y EE UU. Pero la opinión pública nunca se sentirá segura hasta que vea una instalación de este tipo y cómo se gestiona de forma adecuada. Esto tardará otra década más. (...)
P. ¿La energía nuclear es un freno al cambio climático?
R. La energía nuclear es parte de la solución al cambio climático. Pero no deberíamos arrinconarnos en una sola opción.
P. ¿Cuál es el reto más importante de la OIEA ahora?
“Como han explicado los académicos del MIT en su informe The Future of Nuclear Power (web.mit.edu/nuclear), para que la energía nuclear pueda formar parte del mix energético futuro hay que resolver antes cuatro problemas fundamentales: coste, seguridad, residuos y proliferación; a los cuales cabe añadir el de la percepción social. Pero para resolverlos, el esfuerzo que hay que realizar es de tal magnitud que "sólo se justificaría si la energía nuclear pudiera contribuir significativamente a reducir el calentamiento global, lo cual implica una importante expansión del parque nuclear". Y concluyen que sólo hay dos escenarios que merecen ser considerados, un despliegue a gran escala, o el cierre planificado de todas las centrales en 50 años.
Si fuera cierto, como dicen sus defensores, que los problemas de la energía nuclear están resueltos o en vías de solución, y que no genera emisiones, entonces, ¿por qué no resolverlos de una vez y desplegarla a toda marcha, como en Francia? Y si no es cierto que están resueltos, y no vemos el modo de resolverlos, ¿por qué construir unas pocas centrales, que no serán suficientes para mitigar el cambio climático ni la crisis energética y, en cambio, sí incrementarían los riesgos y la dimensión de unos problemas que llevan décadas sin resolverse? Los autores del estudio del MIT, realizado en el 2003, creen plausible superar los problemas si se destinan suficientes recursos. Sin embargo, los cinco años transcurridos no van en esa dirección. (…)
Pero es en el terreno económico donde se libra la verdadera batalla porque, como dice el informe, "sólo habrá inversiones privadas si pueden esperarse costes de producción de electricidad inferiores a los de otras alternativas menos arriesgadas", o si el sector público garantiza la rentabilidad de estas inversiones. Y en este ámbito, los cinco años transcurridos han desmentido con rotundidad muchas de las hipótesis de los autores. El coste del kWh nuclear es en un 70% un coste financiero, y la inversión total, el plazo de construcción y la tasa de interés son las variables fundamentales. Pues bien, las estimaciones actuales hablan de incrementos de más del 300% en las inversiones, y la única central europea en construcción (Olkiluoto, en Finlandia) lleva ya dos años de retraso, por los que tendría que pagar 2.200 millones de euros de penalización.(…)
El declive nuclear no fue consecuencia del accidente de Three Mile Island de 1979 ni del movimiento ecologista que desencadenó. La primera crisis del petróleo hirió de muerte el programa nuclear mundial. En EE UU los pedidos de centrales nucleares cayeron desde las 35 unidades en 1973 hasta las cero unidades en 1978, sin que hasta el día de hoy se haya cursado un solo pedido más.
La subida de precios del petróleo de 1973 provocó una recesión mundial que redujo el crecimiento de la demanda de electricidad e incrementó los costes de construcción y las tasas de interés, hundiendo la rentabilidad de estas inversiones. Ésta y no otra es la verdadera historia de la moratoria nuclear: el pago durante 25 años de unas inversiones fallidas que se hicieron siguiendo una planificación indicativa estatal promovida por las eléctricas pero de la que tuvimos que responder todos.
En los últimos cuatro años, los precios del petróleo y otras materias primas se han cuadruplicado y están induciendo un repunte de las tasas de interés, lo cual incide directamente en los costes de construcción de las nucleares. Nos enfrentamos quizás a una época de menor crecimiento, con un repunte inflacionista, y eso nos coloca en una situación análoga a la que provocó el primer declive nuclear. Si añadimos la frágil situación del sistema financiero internacional, no parece el mejor escenario para un renacimiento nuclear que requeriría centenares de miles de millones de euros de nuevas inversiones durante décadas.(…)
Quizás sea ésta la razón por la cual John Rowe, presidente de Exelon, el principal operador nuclear de EE UU, y presidente del Nuclear Energy Institute (NEI), decía el pasado 6 de mayo que "no podemos dejarnos llevar por el entusiasmo de las notas de prensa"… "Nada enfriará más el renacimiento nuclear que encontrarnos, después de 18 meses de haber iniciado una construcción con 18 meses de retraso", añadió, en clara referencia a lo que ha ocurrido en Finlandia. "Los costes asustan. Hemos de encontrar nuevas formas de compartir el riesgo".