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18.6.19

La próxima ‘tasa Tobin’ No se trata de un nuevo impuesto a la banca. El gravamen lo soportará el comprador de acciones o activos financieros... al igual que cualquier persona paga, por ejemplo, el IVA u otro impuesto al comprar un libro o una barra de pan, el comprador de acciones pagaría igualmente un impuesto al comprar esos títulos....

"Dado que parece probable que se va a implantar próximamente en España un impuesto sobre las transacciones financieras, esto es, la popularmente llamada tasa Tobin, dado que el PSOE la contemplaba en el anterior proyecto de Presupuestos Generales del Estado, así como en el programa electoral con el que ha ganado las elecciones, es preciso realizar algunas puntualizaciones, con un claro carácter divulgativo, sobre este nuevo gravamen fiscal.

Haciendo un poco de historia, recordemos que se trata de una tasa ya preconizada por Keynes, en 1936, después de la Gran Depresión, aunque fue una propuesta más concreta lanzada en 1971 por el economista norteamericano James Tobin, de la Universidad de Yale (premio Nobel de Economía), la cual consistía básicamente en fijar una pequeña tasa impositiva, el uno por mil, sobre las transacciones financieras especulativas realizadas en los mercados internacionales de divisas.

Esta propuesta perseguía con ello dos objetivos fundamentales: el primero, el logro de un mayor nivel de estabilidad en dichos mercados de divisas, con el ánimo de combatir los efectos desestabilizadores de la especulación en estos mercados, y el segundo, proporcionar un importante nivel de apoyo económico a los países del Tercer Mundo. Se perseguía así introducir un palo en las ruedas de los ingentes y muy especulativos mercados especulativos de divisas.

Por otra parte, bastantes años después, en 2010, un grupo de 60 países, entre los que figuraban Francia, el Reino Unido, España y Japón, propusieron en la Asamblea de la ONU la fijación de una tasa similar sobre transacciones financieras para contribuir al logro de los Objetivos del Milenio.

Es importante señalar que los gravámenes sobre los mercados internacionales de divisas, al ser mercados globales y tan abiertos como volátiles, encierran mayores problemas operativos para el control y la recaudación que los mercados de capitales, por lo que resulta más sencillo establecer una tasa en estos mercados. En los últimos años las propuestas se han venido reorientando en países como Francia, Italia o el Reino Unido, hacia una tasa sobre los mercados bursátiles y las compras de acciones, en lugar de los mercados de divisas, tal como se va a hacer en España.

En lo que se refiere a su naturaleza tributaria, hay que recordar que el impuesto sobre las transacciones financieras no es un impuesto a la banca, esto es, no es un impuesto directo sobre un sujeto o una persona jurídica concreta, sino que es un impuesto indirecto, esto es, sobre un objeto o hecho económico (compra, consumo, etcétera) y que, por tanto, lo soportará el inversor o comprador de las correspondientes acciones o activos financieros.

De esta forma, y en cuanto a la operatoria del impuesto, los bancos liquidarán el impuesto a Hacienda, siendo simplemente sujetos pasivos, es decir, y como ocurre en otros impuestos, como el IVA, las empresas son las encargadas de suplir en los pagos a los compradores o inversores en este caso, que serán realmente los contribuyentes del impuesto.

En definitiva, al igual que cualquier persona paga, por ejemplo, el IVA u otro impuesto al comprar un libro o una barra de pan, el comprador de acciones pagaría igualmente un impuesto al comprar esos títulos. 

Se trataría de un gravamen que homogeneizaría de alguna forma la imposición sobre los distintos bienes comprados, ya que no es comprensible que cualquier ciudadano, por escaso poder adquisitivo que tenga, deba pagar impuestos por comprar un libro y no se paguen impuestos en las compras de cualquier tipo de activos financieros.

El hecho de establecer un impuesto de este tipo conllevaría un registro de inversores (los bancos tendrán que hacer una declaración anual), generando una mayor transparencia social y fiscal. Ello estaría acorde con el amplio consenso existente sobre la necesidad de una arquitectura financiera tanto a escala nacional como internacional, sólida y basada en un mayor control y transparencia de las operaciones financieras.

En cuanto al gravamen y recaudación por este impuesto, en el Plan de Estabilidad Financiera 2019-2020 que el Gobierno acaba de enviar a la Comisión Europea, se establece un gravamen del 0,2% sobre las operaciones de compra de acciones españolas, independientemente del lugar de residencia de quien las realice, y que sean títulos de empresas con un valor bursátil superior a 1.000 millones (casi todas las del Ibex). Según los cálculos del Gobierno se recaudarían con esta tasa 850 millones de euros anuales.

Este próximo impuesto se orienta así a homogeneizar la carga tributaria indirecta, a una cierta redistribución de los recursos fiscales desde la economía financiera hasta la real, a una mayor transparencia en las operaciones financieras, y cuyos resultados recaudatorios iniciales dependerán en buena medida del nivel de concienciación social y de la colaboración del sector financiero."

(Jesús Lizcano Álvarez es catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid y académico de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras. El País, 12/06/19)

2.1.19

Impuesto a las transacciones financieras ya... No es un impuesto directo a las entidades financieras ni a los inversores, sino a las operaciones realizadas, al igual que el IVA grava las operaciones de compra y venta de bienes y servicios. Es, en suma, un impuesto que pretende sobre todo penalizar el vértigo especulativo...

"ATTAC propone establecer un Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF), una de esas medidas necesarias y muy beneficiosas para la mayoría social, que no termina de abrirse paso, tal vez, porque la economía se «complejiza» para que resulte ininteligible.

Para comprender qué es el ITF lo primero que tenemos que tener en cuenta es que el sistema financiero, la economía «especulativa» (la que se mueve en las Bolsas, en los mercados financieros, la que especula y mueve el dinero de una manera cada vez más rápida), ha ido imponiéndose a la economía productiva (la industria, la agricultura, la economía que genera empleo, que produce bienes y servicios). 

Y lo ha hecho hasta tal punto que se calcula que en la actualidad el volumen de operaciones financieras representa casi 70 veces el PIB mundial, y que la economía especulativa significa 125 veces el dinero en metálico en circulación.

A esto hay que añadir la falta de regulación y de control, y la opacidad con la que se mueven las operaciones financieras. Se prima la «ingeniería financiera» y se exaltan a aquellas personas que han amasado grandes fortunas sin otro esfuerzo que el de especular en los mercados financieros.
Estas operaciones financieras afectan a todo tipo de bienes, también a las materias primas, con las que se especula en los mercados de futuros provocando hambrunas y graves crisis económicas. 

Y la riqueza se ha concentrado cada vez más en menos manos y, de esta forma, un reducidísimo grupo de personas, grandes bancos y entidades financieras poseen la mayoría de la riqueza del mundo, estimándose que el 82% de la riqueza mundial está en manos del 1% más rico.

Lo han conseguido porque desde la década de 1970 se ha permitido que los capitales se muevan con total opacidad, sin ningún tipo de control ni de regulación y porque los grandes grupos financieros gozan de total libertad de acción, eludiendo impuestos en las guaridas (llamadas paraísos) fiscales y porque las políticas fiscales recaen especialmente sobre la ciudadanía, pero no sobre las finanzas ni sus grandes fortunas.

 Así, se paga el IVA cada vez que se compra un bien o servicio, mientras que en la especulación financiera esas compras y ventas de productos financieros no se gravan con ningún impuesto. (...)

Cada día se realizan en el mundo billones de transacciones financieras, tráfico que vive un vertiginoso incremento gracias a las nuevas tecnologías, a nuevos algoritmos y a las plataformas de alta velocidad (High Frequency Trading o HFT). Si a cada operación se le aplicara un impuesto, por pequeño que sea, se conseguirían dos cosas muy importantes:

1) poner un freno y un mayor control a la especulación financiera, y
2) recaudar fondos para invertir en lo que necesita la población.

 

Esto es el ITF


Es un impuesto, por lo que tiene que ser implementado por los poderes públicos; y grava las operaciones (transacciones) financieras. No es un impuesto directo a las entidades financieras ni a los inversores, sino a las operaciones realizadas, al igual que el IVA grava las operaciones de compra y venta de bienes y servicios. (...)

Más adelante, en septiembre de 2011, el ITF tuvo la oportunidad de ser implantado en Europa tras las graves consecuencias que había dejado la crisis financiera, aunque no llegó a establecerse. En 2016, 125 millones de ciudadanos europeos exigieron a sus líderes que cumplieran su promesa de establecer el ITF, pero lo cierto es que hasta la fecha solo ha habido tímidas implantaciones en algunos, muy pocos, países. 

Quienes más se oponen a esta medida son los bancos y las grandes entidades financieras. También sus portavoces en los medios de comunicación y en las instituciones políticas. Y quienes la defienden son movimientos sociales como ATTAC, los gobiernos progresistas y los movimientos, sindicatos y organizaciones ciudadanas.

Las cantidades que se podrían recaudar varían si se aplican en un solo país o en varios y del tipo impositivo que se establezca. También es difícil hacer este cálculo debido a la opacidad que existe en el mundo del sistema financiero.

 Los porcentajes van desde el 0,01% para los derivados propuesto en su día por el Consejo de Europa hasta el 0,5% de la propuesta inicial de ATTAC. En cualquier caso, serían cantidades nada desdeñables de miles de millones de euros. 

Recientemente, el Gobierno de España y Unidos Podemos han llegado a un acuerdo para implantar un impuesto a la compra de acciones españolas con un gravamen del 0,2%. Esto es un ITF demasiado restringido. Pero desde ATTAC se ha valorado como un paso muy pequeño aunque positivo. Hay que saludarlo, pero sin perder la ambición de ir más allá."                 (Attac Madrid, 09/12/18)

7.4.14

La tasa Tobin, la europea de 30.000 millones... o la de Rajoy, de 4.000 millones

"45 años después de que James Tobin propusiera la tasa que lleva su nombre, un grupo de países europeos, incluido España, está muy cerca de aplicar conjuntamente un Impuesto sobre las Transacciones Financieras (ITF) inspirado parcialmente en las ideas del economista americano. (...)

La ITF es también una cuestión de justicia. Las entidades financieras, aparte de tener una tributación más baja que el resto de sectores, se han beneficiado enormemente, de forma directa o indirecta, de las operaciones de rescate financiadas por los contribuyentes europeos.  (...)

Dado el enorme volumen de transacciones financieras, muy superior a las de la economía real, el impuesto tiene un altísimo potencial recaudatorio, incluso si se redujeran las operaciones como consecuencia del gravamen. La Comisión Europea estima que dependiendo de las transacciones gravadas se podría recaudar entre 30.000 y 35.000 millones de euros.

Además, se trata de un impuesto progresivo y redistributivo; el grueso de la recaudación será soportado por un grupo pequeño de personas de altos ingresos, e instituciones como fondos de inversión. (...)

Un aspecto fundamental de la ITF es el destino de los recursos recaudados. Desde sus inicios, sus promotores (Gobiernos, instituciones multilaterales, ONGs, economistas prestigiosos), han defendido su carácter finalista: que los fondos sean destinados a paliar las consecuencias de la crisis financiera, en programas sociales en los países que lo implementen o para la lucha contra la pobreza en el mundo.

 La tentación de los gobiernos será probablemente dedicar esos recursos a reducir el déficit público o al saneamiento de los bancos. Es por ello fundamental movilizar a la sociedad civil europea para impedir que eso ocurra.  (...)

Tras la imposibilidad de llegar a un acuerdo con el Reino Unido y otros países, el 22 de enero de 2013 el Consejo Europeo aprobó que la ITF se llevara adelante como una Cooperación Reforzada por 11 países miembros de la UE, siguiendo la propuesta de la Comisión ampliamente argumentada y validada legalmente.

 Sencillamente, consiste en la imposición de una mínima tasa de entre 0,05 y 0,1% sobre todas las transacciones financieras internacionales que se realicen en estos países o con valores generados en ellos. Esto último es lo que se conoce como una base amplia, que incluye no solo las acciones, sino también los bonos, los derivados, e incluso las divisas. (...)

España ha sido uno de los países líderes en promover la ITF a nivel mundial en los foros internacionales y uno de los primeros que comprometió su apoyo a nivel europeo. Sin embargo, recientemente el Gobierno se ha desmarcado de manera desafortunada de su postura inicial, en favor de una versión “desvirtuada” del gravamen.

 Así, en lugar de una base imponible amplia de aplicación, como desean Alemania y Austria, defiende ahora limitarla a la compraventa de acciones de grandes compañías, excluyendo otros productos como los bonos o los derivados.

El cambio en la posición española, bastante similar a la de Francia por cierto, altera radicalmente los beneficios esperados del impuesto hasta dejarlos en menos de 4 mil millones de euros, reflejando a las claras la rendición del gobierno ante los lobbies financieros.  (...)

Evidentemente el Impuesto sobre las Transacciones Financieras no evitará todos los desmanes del sistema financiero, pero no por ello deja de ser un instrumento útil para la regulación financiera. En último término, el ITF constituye una fuente importante de recursos para la lucha contra la pobreza y un acto de justicia con los ciudadanos, a un mínimo coste sobre el sistema económico."               ( / , El País, 4 ABR 2014)

2.5.13

La tasa a la banca beneficiaría a más de un millón de personas sin ingresos

"La tasa a las transacciones financieras recaudaría en España 5.000 millones de euros al año que beneficiarían a más de un millón de personas que no tienen ningún ingreso, a un número similar de niños a través de becas de comedor y libros, y a la lucha contra la pobreza y la exclusión fuera de España.

Intermón Oxfam ha hecho los cálculos de los beneficios de imponer esa tasa, acordada por 11 países europeos —entre ellos España— a finales de 2014, que grabaría la compra-venta de acciones, bonos y otros productos derivados más especulativos, pero no las operaciones bancarias habituales que realizan los ciudadanos.

"Nos parece bien, tal y como ha anunciado Rajoy, que no vaya a haber impuestos regresivos para las personas, pero sí esta tasa, que sería la más clara demostración de la voluntad política para frenar la especulación financiera y para beneficiar a los que más sufren los efectos de la crisis", aseguró el director general de Intermón Oxfam, José María Vera.

Intermón reclama al Gobierno que resista a "las presiones de los bancos" y adopte una actitud "proactiva" respecto al resto de los países europeos para impulsar que se adelante su aplicación al próximo 1 de enero.

La organización, pionera en la movilización social para la aprobación de esta iniciativa, propone destinar la recaudación de la tasa a la lucha contra la pobreza y la desigualdad en España y en los países más pobres.

De los 5.000 millones de euros, la mitad se distribuirían en España; 1.800 millones podrían garantizar una renta mínima a 1.170.000 personas que hoy no cuentan con ningún ingreso, 400 millones para becas de comedor y libros para 1.140.000 niños, 200 millones a ONG que atienden a colectivos que sufren exclusión social y 100 millones a políticas de integración de inmigrantes.  (...)

Los otros 2.500 millones de euros servirían "para compensar el brutal recorte a la cooperación internacional de un 70% en los últimos tres años", señaló el responsable de Intermón.

"Ahora existen en España 12 millones y medio de personas que viven en la pobreza y el número podría incrementarse hasta los 18 millones en 2022 si no se ponen medidas urgentes.  (...)

El informe destaca también que la tasa, conocida como "Robin Hood", tendrá beneficios más allá de su capacidad recaudatoria, ya que al registrar todas las operaciones permitirá frenar la especulación y evitar la fuga de capitales y la evasión fiscal.

 "Intuimos, hasta ahora, que la posición sería de no aplicarla pronto", ha dicho Vera, quien opina que las mayores resistencias del sector financiero no son "tanto por pagar la tasa, sino por la transparencia que supone" sobre estas operaciones. (...)

La Comisión Europea estima que cuando los once países de la UE apliquen la tasa se recaudaría entre 30.000 y 35.000 millones de euros al año.
Aunque se acordó su puesta en marcha para finales del próximo año, cada país puede adelantar su aplicación, como Francia que ya lo hace.

La tasa graba un 0,1% la compra-venta de acciones y bonos y un 0,01%los productos derivados en el país donde se realiza la operación financiera."             (Público, 24/04/2013)  

1.5.13

La Tasa Tobin hará que los movimientos a paraísos fiscales dejen huella

"La conocida como Tasa Tobin -una tasa sobre las transacciones financieras transfronterizas- podría poner el cascabel al gato de la evasión fiscal. Entre las múltiples cualidades que sus defensores esgrimen para su aplicación, aprobada ya por once países europeos para 2014, entre ellos España, está la de facilitar el rastreo de los fondos que se pueden mover hacia los paraísos fiscales. 

Esta "trazabilidad" de las operaciones financieras más comprometidas es uno de los principales alicientes para dinamizar la economía, en opinión del director de Intermón Oxfam España, José María Vera.

Oxfam presentó la semana pasada sus principales conclusiones sobre la futura aplicación de esta tasa en la UE. Según sus cálculos, si se desplegara con todas sus posiblidades en España, podría suponer una recaudación de 5.000 millones de euros.

 En principio, lo pactado entre los once países que la aplicarán es un tipo mínimo del 0,1% sobre la compraventa de acciones y bonos y un 0,01% sobre productos derivados. La ONG, que ha aglutinado a los movimientos a favor de este impuesto, está convencida de que la distorsión en el mercado financiera será "mínima" por la cuantía de la tasa.

Es poco probable que fuera una feliz coincidencia que la noche antes de que Oxfam presentara este estudio, se filtrara un documento interno de trabajo de los países que han suscrito la tasa ( Francia, Alemania, Bélgica, Austria, Eslovenia, Portugal, Grecia, Eslovaquia, Italia, España y Estonia,) en la que exponían sus dudas sobre su aplicación y los temores a que perjudique el mercado de deuda secundaria donde muchos estados se refinancian.

Según el documento, publicado inicialmente por el laboratorio de ideas británico OpenEurope (Reino Unido no se ha adherido a la tasa, ni tampoco Irlanda), pero difundido rápidamente por muchos medios, la aplicación de un impuesto sobre el mercado de deuda secundaria o lo que también se conoce como repos, supondría una especie de microquita para los inversores lo que desincentivaría su inversión.

En un momento en el que los costes de financiación de las arcas públicas son una de las principales preocupaciones en Europa, este razonamiento esgrimido por los países es un arma amenazante en toda regla. Desde la ONG reconocen que la presión de los lobbies contra este impuesto está en su momento más alto y piden a los Gobiernos que sean fuertes ante estas iniciativas."          (eldiario.es, 28/04/2013)

13.2.13

Tasa Tobin: las entidades pagarán 31.000 millones de euros al año

"Una gran mayoría de los bancos, compañías de seguros y fondos de inversión europeos participará en la resolución de la crisis financiera originada por ellos con el pago anual de impuestos a sus operaciones por valor de entre 31.000 y 35.000 millones de euros.

Ello se desprende del proyecto de ley para la creación del impuesto a las transacciones financieras que la Comisión Europea presentará este jueves y es adelantado hoy por el rotativo alemán Süddetsche Zeitung, que ha tenido acceso al documento.(...)

La tasa será introducida inicialmente en 11 países, entre ellos Alemania, Francia, Italia y España, mientras los 16 restantes miembros de la Unión Europea podrán sumarse voluntaria y posteriormente a la iniciativa. 

El diario señala que la Comisión propone la introducción de un impuesto mínimo por la venta de distintos productos financieros como acciones, activos financieros con derecho de crédito o derivados y que la tasa será efectiva en el momento en el que el comprador o vendedor del producto financiero actúe directa o indirectamente en uno de los once países. 

Asimismo señala como ejemplo que en el caso de que un banco británico comercie con acciones en nombre de Volkswagen se activaría el impuesto a las transacciones financieras desde Alemania. 

Para cerrar posible agujeros, el proyecto de ley contempla que serán gravados todos aquellos productos que sean creados en uno de los once países participantes. 

En este caso el ejemplo que cita el Süddeutsche Zeitung es del pago a París de la tasa por parte de un banco chino que vende en Singapur a un instituto estadounidense deuda pública francesa. 

No se pagará la tasa, sin embargo, cuando se emita nueva deuda pública, cuando se produzcan compras en casos de crisis de este tipo de títulos por parte de un banco central, el Banco Central Europeo (BCE) y el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE).
Igualmente quedarán excluidos del pago de la tasa a las transacciones financieras los negocios de pequeños inversores o los pagos con tarjetas de crédito, así como todas las operaciones del BCE.(...)

 Aunque Gran Bretaña no puede impedir la introducción de esa tasa, fuentes diplomáticas de ese país señalan en el mismo diario que Londres no se sumará de ninguna manera a la iniciativa y estudiará si esta atenta contra las reglas del mercado interior para, en su caso, exigir modificaciones."           (El Economista, 13/02/2013)

26.3.12

Brasil, Corea del Sur e India usan el Impuesto sobre las Transacciones Financieras (ITF o Tasa Tobin). El año pasado se recaudaron aproximadamente 38.000 millones de dólares con los ITF en los 40 países que cuentan con ellos

"Hoy en día, los ITF ya no se ridiculizan. ¿Cómo podrían ridiculizarse? Las economías más dinámicas del mundo, Brasil, Corea del Sur e India los usan, la economía europea más importante junto con otros ocho Estados miembros quieren adoptarlos, y el año pasado se recaudaron aproximadamente 38.000 millones de dólares con los ITF en los 40 países que cuentan con ellos.

Desde 1986 (y antes en otras formas), el Gobierno de Reino Unido ha gravado unilateralmente, sin esperar a que otros le siguieran, las transacciones de valores de Reino Unido con un Impuesto sobre la Transmisión de Valores No Documentada del 0,50%. A pesar de no haber actualizado este impuesto para tener en cuenta los derivados y otras innovaciones, sigue recaudando 5.000 millones de dólares al año.

La razón por la cual funcionan estos ITF es que son impuestos sobre actos jurídicos documentados sobre la transferencia de la titularidad y no están basados en la residencia fiscal. Si la transferencia no se ha “sellado” y no se han pagado los impuestos, no tiene fuerza jurídica.

 Los inversores institucionales que poseen la mayoría de los bienes en el mundo no se arriesgan con la fuerza jurídica. El 40% de la recaudación del Impuesto sobre la Transmisión de Valores No Documentada británico se obtiene de residentes extranjeros. Lejos de hacer que los contribuyentes se apresuren a salir del país, este impuesto es el que más pagan los extranjeros. (...)

Es necesario añadir que el impuesto recaería con más fuerza en los tenedores de títulos a corto plazo como los operadores de alta frecuencia, los fondos de cobertura y las oficinas de contratación de los bancos y con menos fuerza en los tenedores a largo plazo como los fondos de pensiones, las empresas de seguros de vida y las compañías de capital riesgo.

 Esto posiblemente provocaría el abandono de las operaciones bursátiles a corto plazo en favor de una tenencia a largo plazo que reduciría los desajustes en los mercados y las subsiguientes crisis o ajustes bruscos. Por tanto, los ITF reducirían un tanto la probabilidad de que se produzcan futuras crisis. De hecho, entre los países que resultaron menos afectados por la crisis había una representación desproporcionada de países con ITF.

Si calculamos de forma conservadora que la probabilidad de una crisis disminuiría solo un 5% como consecuencia de los ITF, lo cual es muy poco, y tenemos en cuenta que las crisis financieras, de media, reducen el PIB aproximadamente en un 7%, tendríamos un impacto positivo de +0,35% del PIB debido a la menor probabilidad de que se produzcan futuras crisis.

 El efecto neto total de un ITF sería un aumento estimado del PIB europeo de +0,25%, no una disminución. Pueden encontrar una versión más detallada de este análisis en nuestro reciente informe al Parlamento Europeo."             (Attac Madrid, 15/03/2012)

6.2.12

Francia impone la 'Tasa Tobin'... para que Sarkozy gane las elecciones

"Francia ha anunciado que espera aplicar desde agosto su propia tasa que gravará las acciones negociadas en la Bolsa de París, los seguros contra impago de deuda soberana (CDS) y las órdenes automáticas lanzadas por ordenadores (High Frequency Trading).

El primer ministro francés, François Fillon, ha reiterado que quiere ponerlo en práctica antes de lograr un acuerdo con otros socios europeos, porque “el proceso es lento y hay resistencias”. Esta postura desafía el argumento de que esta tasa solo podría imponerse a escala global. (...)


La compraventa de acciones y bonos tributaría a un tipo del 0,1% sobre el volumen negociado, mientras que la tasa para los productos derivados sería del 0,01%. Es decir, que si un banco vendiese acciones de un hedge fund por 100.000 euros cada uno debería pagar 100 euros en impuestos por la operación, mientras que si una empresa productora de bienes de equipo adquiriese un futuro valorado en 100.000 euros para cubrirse ante los vaivenes de las divisas el coste sería de 10 euros.

Los cálculos de la Comisión señalan que así se recaudarían 57.000 millones anuales. El Ejecutivo que preside Durão Barroso destacó en su momento que una tasa de este tipo tiene el apoyo del 65% de los ciudadanos, según el Eurobarómetro, y que el dinero obtenido se repartiría entre la UE y los países miembros. “La decisión de proponer este impuesto se basa en dos razones.

En primer lugar, asegurar que el sector financiero contribuye en un momento de consolidación fiscal. En segundo término, crear un entorno más coordinado en materia impositiva dentro de la UE que reforzaría el mercado único comunitario”, según Bruselas.

Frente a las previsiones de recaudación de la Comisión, otros estudios señalan que imponer un impuesto a las operaciones bursátiles tendría un impacto negativo en la economía mucho mayor. A principios de enero, por ejemplo, Ernst & Young (E&Y) señaló que podría dejar un agujero de 116.000 millones de euros.

Sus expertos creen que las previsiones de Bruselas son demasiado optimistas y no tienen en cuenta la previsible caída en el volumen de negociación bursátil que tendría un tributo de este tipo, además de la caída en la recaudación de otros impuestos por la menor actividad financiera en la zona.

“La iniciativa liderada por Sarkozy es humo de pajas, una manera de desviar la atención sobre la mala gestión de la crisis en Europa y un señuelo electoral para los próximos comicios presidenciales”, reflexiona Antón Costas, catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona. (...)

 La Fundación Ideas, próxima al Partido Socialista, publicó en mayo de 2010 el estudio Impuestos para frenar la especulación financiera, en el que apoya la creación de impuestos sobre las instituciones y los mercados financieros.

La potencial capacidad recaudatoria en España, según el informe sería de entre 180 y 1.980 millones en impuestos sobre las plusvalías financieras a corto plazo, entre 2.820 y 5.120 millones en tasas sobre activos bancarios, y entre 1.600 y 6.300 millones en el caso de las transacciones financieras."   (El País, 01/02/2012)




5.2.12

Se estima que la Tasa Tobin recaudaría para España 9.000 millones sin aplicarla a las divisas, cifra que podría llegar a los 16.000 millones, si se aplica a éstas, al 0’1%.

"Ignacio Ramonet en 1997 y ATTAC recuperan la propuesta de Tobin para acabar con los padecimientos sociales que se originan con la especulación en los mercados asiáticos de monedas y otros.

Propone el impuesto a las transacciones cambiarias (ITC). El primer objetivo de este impuesto es disuadir los movimientos de capital especulativos con monedas en el corto plazo, pero sin afectar los dirigidos a la inversión productiva en el largo plazo. El segundo objetivo es recaudar un fondo por financiar necesidades más urgentes y desarrollo de los países del sur. (...)


El que el ITF ayude a desincentivar la especulación financiera dependerá de los tipos impositivos que se apliquen y las bases a las que se apliquen. Si se aplican sobre unos productos de especulación y sobre otros no, los inversores simplemente trasladarán sus operaciones de los mercados más regulados a los menos, todos los mercados posibles de especulación han de ser gravados.

Por otra parte muy pequeños tipos, como los que se plantea la Comisión pueden servir para recaudar fondos con los que enjuagar deudas, pero no para disuadir a los especuladores.

Añadimos en ATTAC un requerimiento totalmente necesario para combatir la especulación. Para que el ITF sea eficaz, se han de promover medidas legales y administrativas para lelamente contra los Paraísos Fiscales.

El secreto bancario de los paraísos fiscales o Centros financieros extraterritoriales, puede atraer fácilmente capitales que actúen desde allí aprovechando el secretismo, en diversas plazas y mercados financieros evitando el control, especialmente en los mercados de derivados extrabursátiles. (...)

Los estudios del Instituto Austriaco de Economía o el propio de la Comisión Europea para la elaboración de la propuesta de directiva sobre el ITF, hablan de la viabilidad del ITF en Europa. En ATTAC consideramos que Europa tiene mercado más que suficiente para afianzar el comercio y que los capitales no se desvíen, en todo caso el ITF disuadiría de invertir en Europa a aquellos agentes de carácter más especulativo, que constituyen las termitas de la economía que realmente importa, la productiva. En realidad Europa saldría reforzada en cuanto daría mayor confianza a los capitales productivos y autonomía a los Estados. (...)


La Comisión Europea propone que cada Estado miembro fije los tipos de imposición, estableciéndose un tipo mínimo armonizado del 0,1% de la base imponible, aplicable a todas las transacciones financieras excepto las de divisas que se exoneran y salvo las transacciones relacionadas con contratos de derivados, para las que el tipo sería del 0,01 %.

El impuesto sería aplicable a partir del 1 de enero de 2014. La Comisión estima que, dependiendo de las reacciones del mercado, esta propuesta podría producir unos ingresos fiscales anuales de hasta 57 000 millones de euros.

Se puede estimar que si se incluyen las transacciones en divisas como defiende ATTAC (también al 0,1%) probablemente se llegaría a los 100.000 millones de euros anuales.

Para España las estimaciones están en 9.000 millones sin divisas, cifra que podría llegar a los 16.000 millones con ITF sobre divisas, al 0’1%. Esta cifra serviría para cubrir los 16.500 millones que Rajoy anunció recortaría en 2012 en el debate de investidura. Pero también contribuiría perseguir el fraude fiscal que es de 44.000 millones."            (AttacEspaña, 20/01/2012)

25.4.11

La defensa de un impuesto financiero global abandona la utopía, pero se queda estancada en los discursos de líderes políticos

"La mano invisible, esa que Adam Smith creía capaz de mover con diligencia al mercado, no debería convertirse en "un puño".

El antiguo modelo de globalización, que sacó de la pobreza a millones de personas, tenía, al cabo, una cara oculta: un creciente abismo entre ricos y pobres. La mundialización financiera ha aumentado las desigualdades. Es hora de una globalización más justa. (...)

Strauss-Kahn, claves políticas al margen, defendió la implantación de un impuesto a las actividades financieras para obligar a la banca a absorber parte de los costes sociales de su comportamiento de vértigo, germen de la tormenta financiera.

Reclamó la mejora de la supervisión mundial y un marco macroeconómico para un "nuevo mundo". Y con este, dijo, "el péndulo se desplazará -por lo menos un poco- del mercado hacia el Estado". Más Estado y menos mercado, binomio sacrílego antes de esta crisis.

El patrón del FMI dando por amortizado el consenso de Washington y, con él, sus grandes mantras. A saber: que desregulación y privatización generan prosperidad per se, que nada como el propio mercado se supervisa y corrige mejor a sí mismo...

Adiós al tabú. Hablar de un impuesto global a los bancos ya no es mentar la bicha. Un millar de economistas de 53 países distintos enviaron hace dos semanas una carta al G-20 (el grupo formado por las grandes potencias económicas y las emergentes) para reclamar la implantación de lo que se ha rebautizado por las ONG como una tasa Robin Hood, una nueva versión de la tasa Tobin que grava las transacciones financieras no minoristas cuyos ingresos se destinasen a combatir la pobreza, el cambio climático y la población castigada por la crisis. (...)

¿Una tasa Tobin verá la luz? Cuando le hicieron una pregunta similar al propio Nobel, fallecido en 2002, respondió: "En absoluto, se oponen a ella los que deciden".

Al menos tres giros en el guion del capitalismo reciente explican su oportunidad: la tecnología hace posible registrar los millones de transacciones financieras diarias que hace 40 años no se podían controlar; políticos de alto nivel y académicos de prestigio la han adoptado sin complejos como bandera; y tercero, los estragos que el capitalismo de casino -o de bingo- han provocado han resultado la mejor campaña para ganarse el respaldo social.

Pero lagunas como la falta de definición y de consenso internacional, la mantiene de momento en el limbo de las buenas intenciones. (...)

En España es Intermón Oxfam quien defiende esta campaña por el gravamen, que se aplicaría a las operaciones financieras de instituciones y profesionales, como el intercambio de acciones, bonos y otros en mercados organizados y operaciones extrabursátiles (OTC). Un tipo del 0,05% permitiría recaudar unos 400.000 millones de dólares en el mundo, y del 0,005%, 40.000 millones, según sus estimaciones.

"El retorno sería recaudado a nivel nacional para destinarlo a las prioridades decididas por cada uno, aunque pedimos a cada Estado rico que done la mitad para luchar contra la pobreza", apunta Lawson.

El FMI, en concreto, propone una tasa fija sobre activos bancarios, sobre todo los de mayor riesgo, y una tasa sobre los beneficios que contribuiría a reducir el tamaño de las entidades: la Financial Activities Tax (FAT), cuyas siglas forman la palabra gordo en inglés. (...)

Pero ¿seguro que la Tobin es la solución? "La tasa es potencialmente una buena forma de hacerlo, aunque la implementación es complicada y requiere un acuerdo internacional", muy difícil. Pero, en cualquier caso, "hay que entender que tal tasa no hubiera afectado a las burbujas inmobiliarias, y a la crisis del euro que estamos sufriendo", advierte Garicano. (...)

Los defensores de la tasa coinciden en poner el mismo ejemplo: Reino Unido grava con un 0,5% las transacciones de acciones y Londres permanece como una de las mayores plazas financieras del mundo.

También Brasil aplica desde 2009 un impuesto sobre operaciones financieras (IOF) del 2% con el fin de frenar la apreciación del su moneda, debido al fenomenal crecimiento económico y la entrada de capital caliente.

Desde Alemania, Spahn sí reconoce, no obstante, que este tipo de transacción está muy descentralizado, de modo que propone "comenzar con impuestos de transacciones monetarias para lograr cierta experiencia".

El catedrático alemán plantea actuar sobre las transacciones que están altamente concentradas (y que es necesario resolver con el Banco Central Europeo (BCE), de forma que la parte en euros fuese gravada (a una tasa muy baja) en el cierre. En este caso, el BCE podría ser el recaudador y distribuidor de esos nuevos ingresos fiscales generados. (...)

El estudio de IDEAS defiende tres tipos de impuestos (ver cuadro), uno que incremente el IRPF sobre las plusvalías financieras, otro sobre los activos y el que defiende como idóneo, el de las transacciones financieras.

Para este último plantean un tipo de entre el 0,01% y el 0,05% del importe negociado que restase atractivo a las operaciones especulativas cuyo beneficio depende de oscilaciones de precios muy pequeñas y de corto plazo (pero sobre grandes volúmenes, de ahí lo jugoso del negocio).

La medida podría reducir este tipo de contrataciones hasta un 65%, tras el cual se prevé una recaudación de 2.200 millones de euros en España y de 467.000 millones en todo el mundo, según los expertos (ver cuadro)." (El País, 25/04/2011)

1.3.11

Brasil controla a los especuladores con el Impuesto a las Operaciones Financieras (IOF)... al 6%,... con el que Lula saneó las finanzas públicas

"Las Corporaciones Locales deben apoyar el Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) y la supresión de los Paraísos Fiscales porque es de justicia social y fiscal (...)

En la lucha entre los dos modelos se han posicionado los diferentes países. Por un lado, aquellos en los que la actividad financiera tiene gran relevancia en su PIB como EE.UU. y Gran Bretaña que se oponen al establecimiento del ITF y al control de los Paraísos Fiscales, ya que la propia City de Londres y Wall Street son Centros Offshores (Paraísos fiscales dentro de los Estados) y el objetivo directo de este impuesto es obtener información de los tráficos financieros especulativos, trasparencia financiera para atacar el fraude fiscal, y perjudicar la actividad especulativa.

Por otro, los que su economía se basan sobre todo en la producción de bienes y servicios para su consumo interno o para la exportación a favor del ITF y de la regulación y control de los Paraísos Fiscales, ya que su actividad se ve perjudicada por los especuladores institucionales e internacionales y donde se han posicionado claramente países como Alemania, Francia, Austria, etc.

Grupo en el que por interés propio le corresponde estar a España. (...)

El establecimiento del ITF y la supresión de los Paraísos Fiscales estabilizaría las economías, fomentaría la inversión en la actividad productividad al cerrar los “mercados alternativos”, dotaría de los fondos necesarios para financiar y alcanzar los Objetivos del Milenio en 2015, con sólo el 15% de la recaudación, y queda el resto para financiar e impulsar programas sociales, déficit de las Administraciones Públicas y proyectos comunitarios y de interés general. (...)

Brasil tiene controlado a los especuladores con el Impuesto a las Operaciones Financieras (IOF) establecido en 2003, actualmente al 6% de interés, y con el que Lula saneó las finanzas públicas y sus programas sociales.

China, India y Rusia someten a los especuladores con el control de movimientos de capital, control político de su Banco Central y con Banca Pública (los dos mayores bancos mundiales actuales y cuatro de los diez mayores son chinos y dos brasileños)

Es la zona euro quién tiene el gran problema y quién tiene que defenderse estableciendo un ITF verdaderamente disuasorio." (Attac Madrid, 01/03/2011. Fernando Moreno Bernal: Por qué las Corporaciones Locales deben apoyar el Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) y la supresión de los Paraísos Fiscales)

25.10.10

Vuelve la 'tasa Tobin', en versión 2.0

"Una tasa sobre transacciones financieras internacionales sería una medida sencilla para recaudar recursos para la lucha contra la pobreza y el cambio climático. Y sin afectar a los ciudadanos de a pie y a la sociedad.

El sector financiero ha sido sin duda el gran beneficiado del proceso de globalización. La liberalización acelerada de los mercados de capitales se ha traducido en un crecimiento exponencial de los intercambios financieros. Su volumen supera ya el 70% del PIB mundial, y sigue creciendo.

El Banco Internacional de Pagos de Basilea aportaba un dato revelador: el mercado de divisas en abril de 2010 movía un volumen un 20% superior al de 2007, antes de la crisis. Esto significa que cada día se realizan operaciones cambiarias por valor de cuatro billones de dólares, pero solo un 2% llevaban asociados intercambios comerciales. (...)

Según la consultora Mckinsey, el sector financiero duplicará sus resultados de aquí a 2016 y la identifica como la actividad más rentable del mundo, incluso por delante de la industria extractiva. El FMI ha señalado recientemente que está "insuficientemente gravado y es quizás demasiado grande", por lo que propone medidas correctoras sobre "el exceso de beneficios" de la actividad financiera.

Hoy son necesarias propuestas que aborden su deficiente regulación y su excesivo tamaño, pero que tengan también un claro potencial recaudatorio. (...)

Tan solo en Estados Unidos, el rescate del sector financiero costó a los contribuyentes más de 700.000 millones de dólares. Sin embargo, los beneficios anunciados por la banca durante el primer semestre de este año rondan el billón de dólares a nivel global, sin que ello haya resultado en un aumento, cuando menos equivalente, en el acceso al crédito para las familias y las empresas.

En los países más pobres la crisis se traduce en hambre y en una mayor dificultad para cubrir las necesidades básicas como la educación o la salud. Oxfam ha calculado que la crisis económica ha creado un agujero fiscal de 65.000 millones de dólares en los países más pobres y todavía hoy una de cada seis personas en el mundo no sabe si podrá comer al día siguiente.

El comportamiento irresponsable de determinados componentes del sector financiero ha estado en el origen de la crisis. Las medidas que se adopten han de ser progresivas y recaer de manera especial sobre quienes nos han conducido a este desequilibrio económico, contribuyendo al coste de la recuperación al mismo tiempo que se aborda una reordenación de fondo contra la especulación excesiva.

Después de un período de impasse, hoy por fin tenemos una batería de propuestas a debate. Una de las alternativas con mayor capacidad, por su potencial impacto recaudatorio, y por su efecto corrector, es la aplicación a nivel global de una tasa sobre las transacciones financieras internacionales (TTF).

Una idea muy simple, pero muy efectiva: aplicando un impuesto muy pequeño (de solo el 0,05%) sobre todas las transacciones financieras internacionales podrían recaudarse más de 300.000 millones de euros anuales. Trasladado al escenario español, podrían recaudarse hasta 6.300 millones de euros anuales según la Fundación Ideas.

Esta medida se aplicaría sobre las transacciones financieras internacionales entre operadores profesionales, con un amplio perímetro de cobertura, incluyendo las que se realicen fuera de los mercados organizados y sobre los derivados financieros. El 80% de estas operaciones son esencialmente especulativas o de muy corto plazo, totalmente al margen de la economía real.

La fuerza recaudatoria se acompañaría de una capacidad de reducción de la volatilidad del mercado al penalizar los movimientos rápidos y sucesivos. Su peso es insignificante para la inversión real, incentivando entonces sí las actividades productivas. (...)

Es ahí, sobre los agentes profesionales, sobre los que recae el efecto de recaudación y regulación de la TTF y no sobre la ciudadanía en general.

Los recursos obtenidos se destinarán a reducir las desigualdades sociales a nivel internacional y contribuir a combatir la pobreza y los efectos del cambio climático.

Este "dinero nuevo" debe ser complementario a los compromisos ya adquiridos de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) y no deberán ser nunca una excusa para sustituir la meta de alcanzar el 0,7% del PIB nacional para cooperación, algo esencial para que se cumplan los Objetivos de Desarrollo del Milenio hoy seriamente amenazados tras los limitados acuerdos de la reciente cumbre de Nueva York. (...)

Es ahí, sobre los agentes profesionales, sobre los que recae el efecto de recaudación y regulación de la TTF y no sobre la ciudadanía en general.

Los recursos obtenidos se destinarán a reducir las desigualdades sociales a nivel internacional y contribuir a combatir la pobreza y los efectos del cambio climático. Este "dinero nuevo" debe ser complementario a los compromisos ya adquiridos de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) y no deberán ser nunca una excusa para sustituir la meta de alcanzar el 0,7% del PIB nacional para cooperación, algo esencial para que se cumplan los Objetivos de Desarrollo del Milenio hoy seriamente amenazados tras los limitados acuerdos de la reciente cumbre de Nueva York." (El País, opinión, 21/10/2010, p. 37)

18.2.10

Una posible hoja de ruta para la puesta en marcha de la tasa Tobin

"- La excesiva exuberancia financiera: la tasa Tobin constituye realmente un impuesto sobre la especulación financiera, y puede constituir, además, un importante instrumento para transferir recursos desde la economía financiera (esencialmente volátil y especulativa en la mayor parte de sus mercados) hasta la economía real; asomándonos al escenario económico mundial, se puede apreciar que el soufflé de la economía financiera es descomunalmente mayor que el pastel de la economía real; las transacciones financieras a nivel mundial tienen un importe 75 veces superior al de las transacciones reales (bienes y servicios), y dentro de los mercados financieros, el de divisas es, con diferencia, el mayor mercado del mundo, ya que alcanza un volumen de negocio 15 veces superior al PIB mundial y 60 veces superior al comercio mundial, siendo además un mercado esencialmente volátil y especulativo, basado en las expectativas de ganancias derivadas de los continuamente cambiantes tipos de cambio.

- La crisis como oportunidad: hay un amplio consenso sobre la necesidad de una nueva arquitectura financiera internacional, sólida y basada en un mayor control y una verdadera transparencia de las operaciones financieras. (...9

- Actuales apoyos internacionales a la tasa: el punto de inicio de la reciente eclosión de apoyos a la tasa Tobin acaeció el pasado mes de agosto, cuando el británico lord Turner, máximo responsable de la regulación financiera en el Reino Unido, sorprendió a todos relanzando la idea de esta tasa como una buena herramienta para reducir y racionalizar el tamaño de los mercados financieros, disminuir su nivel de riesgos, y como elemento disuasorio para un alto número de actividades socialmente inútiles; además propuso que la tasa se aplicara a todas las transacciones financieras, y no sólo a las de divisas. Seguidamente asumió esta propuesta Gordon Brown (...)

- Viabilidad de la tasa: aunque es cierto que no podemos ignorar los importantes obstáculos técnicos y políticos de la implantación de esta tasa financiera global, también es cierto que la implantación de esta tasa sería ahora bastante más sencilla que hace 32 años... por los avances tecnológicos y la actual operatoria electrónica de las operaciones de divisas (muy centralizada), y en general, la del conjunto de las operaciones financieras.

- Recaudación y su distribución: las razones del mencionado resurgir de la tasa Tobin hay que buscarlas, además del ya referido clamor social por la crisis financiera, también en la muy importante recaudación que dicha tasa generaría. Diversas estimaciones cifran que el importe recaudado podría oscilar entre el 0,6% y el 1% del PIB mundial, y en cifras absolutas, en una amplia horquilla entre los 300.000 y 700.000 millones de euros anuales, en función de que se aplicase un tipo del 0,05% o del 0,1% y según se proyectase sobre las operaciones de divisas únicamente o sobre el conjunto de las operaciones financieras. (...)

- Proceso de implantación: aunque no sería imprescindible implantar la tasa Tobin a escala planetaria, sería deseable que se hiciese con la mayor implicación posible de la comunidad internacional, y sobre todo, de los organismos supranacionales más cercanos a esta materia, como el FMI, entre otros. (...)

- Elusión de la tasa y paraísos fiscales: de cara a evitar en lo posible la deslocalización y el desvío de recursos a los paraísos fiscales, resulta imprescindible que la comunidad internacional mantenga el actual empeño de hacerlos desaparecer y defina una estrategia firme, integral y consensuada para abortar cualquier vía que les permitiese beneficiarse de la implantación de la tasa. (...)

- Implicación de la comunidad financiera internacional: sería fundamental el desarrollo de una estrategia para implicar a todos los organismos financieros internacionales, así como a los bancos y entidades financieras nacionales." (JESúS LIZCANO ÁLVAREZ: Una hoja de ruta para la tasa Tobin. El País, Negocios, 14/02/2010, p. 21)