"Francia ha anunciado que espera aplicar desde agosto su propia tasa que
gravará las acciones negociadas en la Bolsa de París, los seguros contra
impago de deuda soberana (CDS) y las órdenes automáticas lanzadas por
ordenadores (High Frequency Trading).
El primer ministro
francés, François Fillon, ha reiterado que quiere ponerlo en práctica
antes de lograr un acuerdo con otros socios europeos, porque “el proceso
es lento y hay resistencias”. Esta postura desafía el argumento de que
esta tasa solo podría imponerse a escala global. (...)
La compraventa de acciones y bonos tributaría a un tipo del 0,1%
sobre el volumen negociado, mientras que la tasa para los productos
derivados sería del 0,01%. Es decir, que si un banco vendiese acciones
de un hedge fund por 100.000 euros cada uno debería pagar 100 euros en
impuestos por la operación, mientras que si una empresa productora de
bienes de equipo adquiriese un futuro valorado en 100.000 euros para
cubrirse ante los vaivenes de las divisas el coste sería de 10 euros.
Los cálculos de la Comisión señalan que así se recaudarían 57.000
millones anuales. El Ejecutivo que preside Durão Barroso destacó en su
momento que una tasa de este tipo tiene el apoyo del 65% de los
ciudadanos, según el Eurobarómetro, y que el dinero obtenido se
repartiría entre la UE y los países miembros. “La decisión de proponer
este impuesto se basa en dos razones.
En primer lugar, asegurar que el
sector financiero contribuye en un momento de consolidación fiscal. En
segundo término, crear un entorno más coordinado en materia impositiva
dentro de la UE que reforzaría el mercado único comunitario”, según
Bruselas.
Frente a las previsiones de recaudación de la Comisión, otros
estudios señalan que imponer un impuesto a las operaciones bursátiles
tendría un impacto negativo en la economía mucho mayor. A principios de
enero, por ejemplo, Ernst & Young (E&Y) señaló que podría dejar
un agujero de 116.000 millones de euros.
Sus expertos creen que las
previsiones de Bruselas son demasiado optimistas y no tienen en cuenta
la previsible caída en el volumen de negociación bursátil que tendría un
tributo de este tipo, además de la caída en la recaudación de otros
impuestos por la menor actividad financiera en la zona.
“La iniciativa liderada por Sarkozy es humo de pajas, una manera de
desviar la atención sobre la mala gestión de la crisis en Europa y un
señuelo electoral para los próximos comicios presidenciales”, reflexiona
Antón Costas, catedrático de Política Económica de la Universidad de
Barcelona. (...)
La Fundación Ideas, próxima al Partido Socialista, publicó en mayo de
2010 el estudio Impuestos para frenar la especulación financiera, en el
que apoya la creación de impuestos sobre las instituciones y los
mercados financieros.
La potencial capacidad recaudatoria en España,
según el informe sería de entre 180 y 1.980 millones en impuestos sobre
las plusvalías financieras a corto plazo, entre 2.820 y 5.120 millones
en tasas sobre activos bancarios, y entre 1.600 y 6.300 millones en el
caso de las transacciones financieras." (El País, 01/02/2012)
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