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28.3.23

“Nos han engañado”: científicos atraídos a España por unas ayudas públicas renuncian por la falta de perspectivas

 "Tras casi diez años en el extranjero, Beatriz de Diego vio una oportunidad de retorno en la convocatoria de las ayudas Margarita Salas y María Zambrano, unas ayudas creadas por el Ministerio de Universidades en plena pandemia para recualificar a los científicos españoles y atraer talento investigador, tanto nacional como extranjero. Dada su experiencia, De Diego obtuvo una Zambrano, una ayuda que prometía un salario de 4.000 euros brutos al mes. Pero había letra pequeña, y ante la poca perspectiva de estabilización a futuro –los contratos duran tres años y por el momento no hay perspectiva de renovarlos– o que la universidad descuente de su salario los costes empresariales de la Seguridad Social —unos mil euros menos cada mes—, renunció a su plaza tras apenas medio año. 

 “Aunque ganase menos que en Estados Unidos, la Zambrano parecía un buen puente para volverme a España”, explica la científica de desarrollo del lenguaje en niños en la Universitat Autónoma de Barcelona. Pero no contaba con que iba a ganar tanto menos. “Cuando firmé el contrato mi nómina era de 1.000 euros menos de lo prometido en el BOE. Acepté porque tenía que quedarme. Lo que no imaginaba era la incertidumbre en la que te ves en España con estas ayudas; desvalorizan nuestra experiencia”. Ahora esta científica segoviana trabaja con una plaza pública de profesora ayudante doctor en la Universidad de Valladolid, un puesto “muy por debajo” de la experiencia que ella tiene, asegura. Aunque cobra “más o menos” como con la Zambrano, recibe en su cuenta hasta cinco veces menos de lo que ingresaba en Arizona.

 De Diego lo dejó, pero muchos beneficiarios de una ayuda María Zambrano o Margarita Salas se han quedado. Y están en pie de guerra. Aprovechando que el ministerio redactó una convocatoria ambigua, que daba libertad a las universidades para establecer la relación laboral que quisieran con sus investigadores, la mayoría de los centros les hicieron contratos por los que pagan las cuotas empresariales a la Seguridad Social, el dinero que habitualmente pone el empleador, con los fondos de la convocatoria. Con el dinero que Manuel Castells, el ministro que puso en marcha los programas, anunció como parte de las nóminas. Los científicos creen que es ilegal y el caso está en los juzgados. Con un resultado desigual por el momento.

La Justicia de Castilla y León y la Inspección de Trabajo en Valencia han decretado que es ilegal extraer del salario de los trabajadores los costes de la cuota patronal. Según este razonamiento, solo cuatro universidades lo hacen bien y están pagando la totalidad de las ayudas que prometió el Ministerio de Universidades. Pero los rectorados también tienen una sentencia estimatoria: el TSJ de Murcia falló en su favor. El caso apunta al Supremo, que tendrá que unificar doctrina. La CRUE, que aglutina a las universidades públicas, emitió un comunicado este jueves en el que recuerda que el ministerio permitía a las universidades detraer la cuota patronal de los fondos de los investigadores y defiende esta práctica a la vez que dice que las universidades “apuestan por el desarrollo de la carrera del personal investigador en las mejores condiciones”.

 Estos contratos para investigadores posdoctorales contaban con una inversión de la UE de 387,15 millones de euros para el período 2021-2023. Según indica el Ministerio, se repartieron en las universidades públicas españolas un total de 3.914 plazas: 1.218 de María Zambrano —las más prestigiosas, exigen más experiencia— y 2.696 plazas de Margarita Salas.

“Es un parche sin planificación de futuro”

Como Beatriz de Diego, Miguel Moreno llevaba un tiempo fuera y quería volver. Este paleontólogo acumulaba seis años en la Universidade Nova de Lisboa, en Portugal, cuando consiguió una María Zambrano en la Universidad de Zaragoza. Duró poco: en cuanto llegó una oferta con mayor proyección de futuro canceló la ayuda del ministerio. Aunque ahora cobra menos, recibe la ayuda Ramón y Cajal en el mismo centro y esta ayuda “tiene más garantías de consolidación y facilidades para obtener una plaza de profesor. Cobro unos 300 euros menos al mes, que se compensa con tener 14 pagas en vez de 12, aunque en el cómputo total sigo perdiendo dinero”.

 Con más perspectiva, este investigador, opina que “son unas ayudas parche, sin planificación de futuro”. Además de retraer de su salario los costes empresariales de la Seguridad Social, “tampoco se paga la antigüedad, no se pueden solicitar doctorandos o liderar proyectos”. Aún así, los investigadores beneficiarios de las Zambrano consultados coinciden en que los Margarita Salas, que cobran entre 1.200 y 500 euros menos según la modalidad, son los que están teniendo más problemas económicos, sobre todo en el extranjero.

Los extranjeros que vienen a España

Las ayudas María Zambrano también se usaron con el argumento de atraer talento internacional, no solo de las personas españolas emigradas en el pasado. La brasileña Amalia Pérez era catedrática e investigadora en la Universidad de Brasilia, pero tiene raíces españolas y ya había hecho una estancia internacional en Valencia. Estas ayudas le parecieron una oportunidad para trasladarse a España junto a su familia. Obtuvo una plaza en la Universidad de Zaragoza. Sin embargo, asegura que se sintió engañada cuando vio la primera nómina: “Sabía que la oferta hablaba de euros en bruto, pero no es lo mismo esperar recibir más de 3.000 euros netos que 2.300, más aún cuando vienes con hijos”. “Vine cobrando menos que en Brasil y allí ya teníamos una casa en propiedad. Que te traten así, sumado a toda la burocracia que hay, hasta duele”, lamenta la investigadora en psicología de entornos laborales.

 “Se me va casi todo el sueldo en el alquiler. De no ser porque mi marido trabaja no sé que sería de nosotros”, señala Pérez y espera que con la última sentencia judicial, favorable, “esto se arregle pronto”. En su opinión, lo peor “es que parece que no interesa que nos quedemos, solo ocurre si lo ofrecen desde el departamento”. “Me encanta lo que hago y soy consciente de la falta de financiación de las universidades, pero las instituciones deberían arreglarlo”, demanda. “Te planteas mucho si esto merece la pena. Haces un esfuerzo y mueves a tu familia y tu vida para estar con el agua al cuello en otro país. Cambias todo para no tener ninguna certeza. Tiene un coste humano y psicológico muy duro”.

Al peruano Renzo Espinosa, investigador de energías renovables en simulaciones con departamentos eléctricos, también le pareció una buena oportunidad trabajar en España con una de estas ayudas. “El proyecto de la Universidad Politécnica de Catalunya me interesaba mucho. Dejé mi trabajo y me mudé”, detalla Espinosa que, igual que Amalia Pérez, se marchó con su familia desde Brasil. Él se enteró de que iba a cobrar menos poco antes de venir a España: “Ya tenía los billetes comprados y habíamos vendido el coche. Cuando te enteras piensas: 'Podré con esto'”.

Preguntado por la convocatoria, dice no sentirse engañado, pero que “cuando uno es de fuera y planea las cosas no conoce los pormenores de la ley como para que te avisen a un mes de venir”. “En Brasil cobraba más y tenía un trabajo fijo. Duele apostar todo por venirte y acabar haciendo malabares con el dinero”, reflexiona e insiste en destacar que le encanta su trabajo y el departamento, pero que al darse cuenta de que “las convocatorias tenían negligencias y que te pagan menos uno no puede ser completamente feliz”.

 Otros científicos han encontrado diferentes ayudas para quedarse en España. Le ha sucedido al italiano Neri Marsili, investigador de filosofía de la comunicación. Explica que una vez vio estas ayudas le pareció una buena idea trasladarse a España. Él, relata, se enteró de que le descontarían la cuota patronal poco antes de llegar, por lo que decidió buscar alternativas. “Cuando me lo dijeron no me lo creía y pensé que era ridículo y que nos engañaban”, señala el investigador, que también ha trabajado en Inglaterra. 

 Marsili comenzó el contrato en la UB, pero a los pocos meses lo dejó por otra de un plan de atracción de talento de la Comunidad de Madrid en la UNED, donde cobra más y tiene una duración de cinco años. “Quitando los gastos empresariales de la Seguridad Social del salario, si se compara con con otras ayudas de otros países no es competitiva. Me parece muy hipócrita que pongan estas letras pequeñas”, lamenta.

¿Calidad o cantidad?

Una crítica generalizada de las fuentes consultadas es la falta de estabilización de estas ayudas para el científico que viene del extranjero. “Han apostado más por la cantidad de oferta de plazas y no tanto por las buenas condiciones económicas, laborales y con perspectivas de futuro”, opina Beatriz de Diego, para quien la responsabilidad “es tanto del Ministerio por no ser claro como de las universidades por no ejecutar correctamente sus pagos”.

“Las María Zambrano cobran menos de lo que se les prometió, pero más que casi todos los contratos equivalentes”, subraya por su parte Miguel Moreno. Este científico opina sobre el Ministerio que como es una inyección de dinero puntual, “probablemente no se repita y no quieren ser el Gobierno que subió los salarios un año para bajarlos al año siguiente”. “Si la idea atraer a gente que tuviese un recorrido en la investigación no lo han hecho bien. Desilusiona estar así”, añade por su parte Amalia Pérez."                         (Raúl Novoa , eldiario.es, 23/03/23)

18.10.22

Pero qué cosas... no hay médicos en España porque emigran... menudo misterio... y es que se van a dónde puedan tener condiciones de trabajo dignas... 18.000 doctores pidieron en la última década un certificado para ejercer fuera

 "En los últimos 10 años miles de médicos formados en España se han ido a probar suerte fuera del país, tentados por unos sueldos mucho mayores y unas condiciones de trabajo con las que es complicado competir: estabilidad (en España un tercio no tiene plaza fija), malabarismos para suplir las bajas y atender agendas cada vez más saturadas o jornadas laborales extenuantes. 

Un éxodo que pasa factura en especial a la atención primaria: faltan 6.000 médicos de familia, sobre todo en zonas rurales, según el Foro de Atención Primaria. Un déficit que amenaza con extenderse a otras especialidades si no se reemplazan los 80.000 profesionales que se jubilarán en la próxima década, calcula un informe del Centro de Estudios del Sindicato Médico de Granada. En este contexto, los Presupuestos Generales del Estado 2023 prevén un desembolso de 50 millones de euros para abrir 1.000 plazas en el grado de Medicina. Para decanos y estudiantes no es la solución.

En un reciente encuentro del sector sanitario, el secretario general de Universidades, José Manuel Pingarrón, reconoció un secreto a voces: “La movilidad internacional de nuestros egresados es muy alta. Eso demuestra que la formación que les damos en las universidades públicas y privadas es buena y que les permite trabajar sin problemas allá donde quieran”. Una de cal ―se prepara bien a los médicos― y una de arena: con una población cada vez más envejecida, España no puede permitirse perder a unos doctores necesarios y cuyos estudios son muy costosos. Se invierten de media 90.000 euros en la formación de un alumno, aunque en algunas facultades la cifra es mucho más alta. El problema no está en el número de egresados, sino en cuántos se quedan. La sangría, alimentada por las malas condiciones laborales, no se detiene.

En los últimos 10 años miles de médicos formados en España se han ido a probar suerte fuera del país, tentados por unos sueldos mucho mayores y unas condiciones de trabajo con las que es complicado competir: estabilidad (en España un tercio no tiene plaza fija), malabarismos para suplir las bajas y atender agendas cada vez más saturadas o jornadas laborales extenuantes. Un éxodo que pasa factura en especial a la atención primaria: faltan 6.000 médicos de familia, sobre todo en zonas rurales, según el Foro de Atención Primaria. Un déficit que amenaza con extenderse a otras especialidades si no se reemplazan los 80.000 profesionales que se jubilarán en la próxima década, calcula un informe del Centro de Estudios del Sindicato Médico de Granada. En este contexto, los Presupuestos Generales del Estado 2023 prevén un desembolso de 50 millones de euros para abrir 1.000 plazas en el grado de Medicina. Para decanos y estudiantes no es la solución.

En un reciente encuentro del sector sanitario, el secretario general de Universidades, José Manuel Pingarrón, reconoció un secreto a voces: “La movilidad internacional de nuestros egresados es muy alta. Eso demuestra que la formación que les damos en las universidades públicas y privadas es buena y que les permite trabajar sin problemas allá donde quieran”. Una de cal ―se prepara bien a los médicos― y una de arena: con una población cada vez más envejecida, España no puede permitirse perder a unos doctores necesarios y cuyos estudios son muy costosos. Se invierten de media 90.000 euros en la formación de un alumno, aunque en algunas facultades la cifra es mucho más alta. El problema no está en el número de egresados, sino en cuántos se quedan. La sangría, alimentada por las malas condiciones laborales, no se detiene.

No es posible dar una cifra exacta del éxodo de doctores. En la última década (2011-2021), el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) ha expedido certificados de idoneidad para que 18.000 facultativos españoles puedan ejercer fuera. En total, ha emitido visados para 24.763 profesionales ―se tramitan también para otras tareas fuera de España―, pero de ellos aproximadamente tres de cada cuatro (un 73% el año pasado) lo han reclamado para emigrar, calcula CGCOM. El consejo aclara que no todos los doctores que solicitan el certificado se van. Pero a esta cifra de 18.000 ―equivalente a casi tres promociones de graduados: en 2021 terminaron la carrera 6.718 alumnos― hay que añadir el número creciente de cientos de facultativos que cada año cursan la carrera en España y se van fuera a hacer la especialidad. Estos recién graduados no están contabilizados en esos 18.000 porque no necesitan el certificado.

Las cifras del CGCOM no coinciden con los de una encuesta de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que se basa en los datos de colegiación de médicos españoles ―un requisito obligatorio para ejercer como facultativo― en el mundo. La OCDE estima que en los últimos 11 años (de 2010 a 2021) se han colegiado fuera de España 4.927 doctores de esa procencia para trabajar en el extranjero.

Deborah Repullo Jennen, de 32 años, terminó la carrera en Madrid hace nueve años, en plena ola privatizadora de los hospitales de la capital y con la temporalidad disparada (un tercio de los médicos en España no tiene puesto fijo). Eso, unido a su interés en volver a vivir fuera ―su madre es holandesa― la llevaron a instalarse un año en Francia. Poco después empezó el MIR (Médico Interno Residente) en Bélgica ―concurso de méritos, currículum, motivación y entrevista, y en algunos casos examen propio― en cirugía, y de allí no se ha movido. “La formación de MIR en España es también excelente”, deja claro. Trabaja un 70% de la jornada, se mueve en bici entre las tres sedes de los Hospitales Iris Sud (Bruselas), público, en el que trabaja, y más que el sueldo ―un 50% más neto del que tendría en Madrid, calcula― valora la “seguridad laboral, eso no tiene precio”. Ahora se plantea si abre una

Alberto Diosdado, de 30 años, a veces opera con Deborah Repullo en el quirófano. Ella de cirujana y él de anestesista. En el hospital hay también, que sepan, una hematóloga, una internista, un neurólogo, además de enfermeras. Sus trayectorias son muy diferentes. Él sí hizo la residencia en España, en el Hospital del Mar de Barcelona, del que cuenta maravillas, pero al terminar decidió “vivir la aventura” en otro lugar. Hizo otra formación de seis meses en un hospital belga y lleva ocho en el Iris Sud. Para él ha supuesto un “supercambio de idioma, costumbres, formas de trabajar...”, pero ahora recoge los frutos. Gana el triple que en España, pero sabe que en algún momento le tentará volver ―”por ahora me quedo un año más”―. Sabe que en Barcelona no tardaría en encontrar trabajo porque el paro no existe para los anestesistas.

El año pasado el CGCOM expidió visados para 1.827 médicos que querían trabajar en el extranjero tras el parón de 2020 por la pandemia. Los destinos más demandados fueron Francia, el Reino Unido, Irlanda, Suiza y Alemania, dentro de Europa, y Argentina y Emiratos Árabes Unidos, fuera.

 “El 80% de los médicos a los que ayudamos vienen a hacer el MIR”, explica Alejandro Barros, presidente de la Asociación de Médicos Españoles en Europa, creada el pasado marzo. La organización tiene apenas 150 socios porque se acaba de dar a conocer, pero en Instagram les siguen 4.300 personas, la mayoría sanitarios interesados en cuestiones de burocracia e integración. Barros no lleva la cuenta ―empezó su ayuda desinteresada en 2020 desde una página de Facebook―, pero los nueve médicos implicados, entre ellos Deborah Repullo, han echado una mano a “cientos” de profesionales. Empezaron aconsejando a quien emigra a Alemania y Bélgica, aunque cada vez están presentes en más países ―Francia, Reino Unido o Italia― y aportan también su experiencia a enfermeros u odontólogos.

 “En Colonia hay operaciones en las que solo se habla español. El urólogo y el residente son españoles, por ejemplo, y los enfermeros colombianos”, prosigue Barros, que ejerce allí. En esta ciudad sobre el Rin hay una gran comunidad de médicos de Latinoamérica, el Golfo Pérsico y Europa, “sobre todo de griegos y españoles”, relata el neurólogo. En el Reino Unido se dan escenas parecidas a las de Colonia, porque en su sistema de salud los españoles son multitud: en 2021 trabajaban (contando doctores y enfermeras) 7.199 profesionales españoles, según estadísticas internas. Es la quinta colonia sanitaria tras la India (17.823), Filipinas, Irlanda y Polonia. (...)"                             (Elisa Silió, El País, 17/10/22)

1.12.21

Así es ahora la vida (fuera de España) de la científica que puso rostro a la precariedad

Irene Vázquez Domínguez, científica doctorada en Biociencias Moleculares en la Universidad Autónoma de Madrid

 "Irene Vázquez Domínguez es licenciada en Biología por la Universidad Complutense de Madrid y se especializó en genética y biología sanitaria. Su rostro se hizo popular en las redes sociales en 2018, cuando denunció las precarias condiciones de los investigadores en España. Ahora, tres años después, sigue trabajando de lo suyo. Eso sí: en el extranjero.

Tras licenciarse en Biología, Irene realizó un máster interuniveresitario en la Universidad Complutense, la Universidad Autónoma y la Universidad de Alcalá de Henares en Genética y Biología Celular. Más adelante decidió comenzar sus estudios doctorales en Biociencias Moleculares en la Universidad Autónoma de Madrid y dedicarse plenamente a la investigación; sin embargo, su tiempo y esfuerzo no fueron debidamente considerados como un trabajo pleno.

 Esta investigadora colaboró junto con otros tres compañeros en un artículo publicado en El Mundo en 2018, donde trataban de denunciar la situación de los estudiantes de doctorado y reclamar unas condiciones de trabajo dignas tanto en salario como en recursos y consideración. Su vida ha cambiado mucho desde entonces y ahora se encuentra en una situación completamente diferente.

 Irene pudo optar a un contrato FPI MINECO, una ayuda para Formación de Personal Investigador ofrecida por el Ministerio de Economía y Competitividad con la que recibía 985 euros netos al mes en 14 pagas, pero no todos pueden acceder a este tipo de salarios con contratos predoctorales.

Dedicarse a una rama de investigación supone tiempo, esfuerzo y gastos que muchos estudiantes se ven obligados a afrontar de su propio bolsillo y esos años de formación no son tan valorados en España como en otros países por lo que muchos optan finalmente por buscar oportunidades en el extranjero.

A pesar de todo, Irene actualmente sigue dedicándose a la investigación, pero ahora lo hace fuera del país. En marzo de 2019 decidió mudarse a Nijmegen en los Países Bajos y trabajar allí como investigadora postdoctoral en el departamento de Genética Humana en el Radboud University Medical Center (RadboudUMC). La diferencia con España es abismal.

“Me encuentro trabajando en un grupo competitivo y en un centro con recursos económicos para desarrollar ciencia de calidad, estando involucrada en distintas investigaciones. Ahora comienzo a independizarme como investigadora, y realmente eso es muy satisfactorio”, explica Irene.

La joven investigadora ha avanzado mucho en su carrera profesional y decidió cambiar la temática de su investigación de linfoma linfoblástico de células T a distrofias hereditarias de la retina. “Es cierto que continúo en genética y especialmente en terapias del ARN, cambiar de enfermedad me ha implicado formarme en otros enfoques o técnicas, así como ampliar mi conocimiento en algunas áreas”, expone.

En su nuevo entorno de trabajo se encuentra mucho mejor tanto a nivel personal como laboral, siente que sigue avanzando como científica y sus actuales supervisores le apoyan para poder desarrollas unas líneas de investigación propias, lo cual es muy complicado en España.

Carrera y evolución

“A la Irene de 2018 le diría que no se ha equivocado y que no desista, que todo el esfuerzo que ha hecho y que va a hacer para conseguir el doctorado va a merecer la pena. Independientemente del lugar en el que realices tu etapa predoctoral, el último año es especialmente duro y exigente a nivel emocional, a veces piensas que no vas a llegar a la meta y dan ganas de mandarlo todo a paseo”, recuerda la científica.

“Yo dejé los miedos atrás, terminé el doctorado y, aún así, tuve energías para empezar a buscar puestos de trabajo como investigador postdoctoral casi de inmediato. Mi intención sigue siendo la misma: seguir creciendo como científica”, declara.

 Cuando Irene se fue de España se dio cuenta de lo diferente que reacciona la gente cuando dices que eres investigador en otros países. “En España generalmente te dicen algo como ‘anda qué bien, haces lo que te gusta’, pero fuera es algo como ‘haces un trabajo muy necesario para que todos estemos bien, y que todos podamos hacer algo que nos gusta’”, diferencia la científica.

En otros países se tiene más en consideración la labor de los investigadores y ese reconocimiento acaba reflejándose en los salarios y las condiciones laborales. “La vida es más cara, a pesar de que los precios de alquiler en Madrid capital no difieren tanto de los de aquí”, comenta entre risas. “Pero el salario es casi tres veces más elevado, sin contar con que la inversión en I+D+i es del 2,23% del PIB frente al 1,25% en España”, destaca.

Mejores sueldos, mejores condiciones laborales y una mejor estabilización ligada a un mayor reconocimiento académico son las grandes diferencias que separan a España de otros países. A día de hoy Irene consiguió entregar su tesis doctoral en cuatro años y se siente orgullosa de su etapa postdoctoral.

“Creo que he superado las inseguridades desarrolladas con la tesis, he ampliado notablemente mi nivel de inglés, y ahora estoy trabajando en desarrollar mi propia investigación, y debo decir que, tras mucho esfuerzo, esta semana he recibido, junto a una compañera de otra universidad, un premio en un congreso que nos va a permitir iniciar el desarrollo de esa línea juntas”, explica Irene emocionada y orgullosa por sus logros.

El nacimiento de un meme

A raíz del artículo publicado en 2018, mucha gente comenzó a compartir la situación y el salario de Irene como forma de reivindicar las injustas condiciones en las que se encuentran muchos jóvenes en España. El apoyo y los comentarios a raíz de aquella publicación motivaron mucho a la investigadora y aquella entrevista llegó a muchísima gente.

Aquel artículo en conjunto con la presión que ejercían algunos colectivos predoctorales, permitió la aprobación del Estatuto Laboral del Personal Investigador en Formación (EPIF) en 2019. La gran difusión del caso de Irene y de sus compañeros fue extraña para la científica, que no se acostumbraba a ver su imagen en todas partes.

De esta manera nació un nuevo meme que utilizaba la imagen de Irene, su línea de investigación y su salario para compararlo con el de algunas celebridades, personajes famosos o de reality shows para recalcar la injusticia que supone el salario de ambos en vista a sus estudios y aportaciones.

 “Siendo honesta, a pesar de que era algo muy bueno para los fines que buscábamos, es cierto que también me sentí un poco marioneta de las redes sociales”, reconoce Irene. “Nadie me pidió permiso para usar mi imagen, de la noche a la mañana me convertí en la cara de la precariedad”, recuerda.

Algunas personas incluso comenzaron a comentar en esas publicaciones asegurando que aquellos datos no eran ciertos y que en realidad era una conocida actriz. “No recuerdo haberme dedicado a esa profesión, pero oye, soy conocida en ella”, asegura entre risas. “Era muy raro sentarme en el tren de regreso a casa y ver cómo algunas personas miraban su móvil y me miraban a mi sin decirme nada”, explica.

El meme ha vuelto a las redes con cierta recurrencia y de vez en cuando Irene se vuelve a convertir en “la cara de la precariedad”. “Por suerte en esas ocasiones ya me encontraba en el extranjero”, comenta. “Lo que de verdad me indignaba era que, a pesar del bombo que se le dio en redes, tuvo muy poca o nula repercusión social posterior”, reconoce la investigadora.

“No se hizo nada para que los sueldos se equiparasen a la responsabilidad social y/o nivel educativo que una persona tiene. Es más, ni el COVID-19 lo ha conseguido, y personal sanitario, investigadores hospitalarios e investigadores en centros de investigación/universidades siguen con bajos sueldos, condiciones precarias, pocas garantías de estabilización laboral y muy poco reconocimiento”, expone Irene indignada por la situación. (...)"               (Alba Carvajal, HuffPost, 17/11/21)

11.3.21

Más de 2 millones de jóvenes tuvimos que emigrar en la anterior crisis... pero este tema no se toca porque hemos pasado a ser ciudadanos de segunda, sin voz ni voto... el problema es el mismo hoy: la falta de oportunidades endémica, el precio de la vivienda, el paro y el empleo basura. La mayoría queremos VOLVER, pero nos lo impide la crisis actual, por falto de derechos en el país de acogida y en el que te expulsó... por sufrir un racismo y una discriminación que no existían antes de emigrar pero que se vuelven predominantes por tus rasgos físicos, hablar con acento, etc...

Azahara Palomeque @Zahr_Bloom

 Más de 2 millones de jóvenes tuvimos que emigrar en la anterior crisis. La precariedad continúa, muchos la sufrimos en los países de destino, pero este tema no se toca porque hemos pasado a ser ciudadanos de segunda, sin voz ni -literalmente- voto.

Quitando reportajes como éste de @YoSoyAleFuente y alguna rara mención, la emigración española pasa a un segundo plano sin darnos cuenta de que el problema es el mismo: la falta de oportunidades endémica, el precio de la vivienda, el paro y el empleo basura.

Pero como la agenda tiende a nacionalizarse, los emigrados -especialmente aquéllos que conseguimos trabajo, aunque se nos pague bastante menos que a los autóctonos- pasamos a engrosar el olvido o el conjunto abstracto de 'privilegiados', por subsistir.

Ahora bien, la ecuación es más compleja. Os dejo algunas de nuestras preocupaciones después de haber entrevistado a unas 40 personas: 1. La mayoría queremos VOLVER, pero nos lo impide la crisis actual. Es decir, somos víctimas aunque ya no entremos en las estadísticas.

2. Las razones para volver varían, pero destacan: estar lejos de la familia, ver a tus padres envejecer sin poder cuidarlos, dificultades de adaptación, soledad y sentimiento de que no perteneces a ningún sitio, falto de derechos en el país de acogida y en el que te expulsó.

3. Sufrir un racismo y una discriminación que no existían antes de emigrar pero que se vuelven predominantes por tus rasgos físicos, hablar con acento, etc. En familias con hijos nacidos en el país de llegada ocurre hasta con la propia prole (los niños te ve 'raro').

4. Incomprensión total por parte de los que se quedaron en España y, gracias a programas como #españolesporelmundo, te ven como el "aventurero" de éxito que está cumpliendo sus sueños. 5. Pérdida del idioma nativo, tradiciones y cultura en general.

6. Los efectos en la salud mental que todo eso genera, la distancia con el orígen pero también con la comunidad de llegada, de los que ya he hablado en alguna ocasión:

Hace poco me enteré de que tengo el 'síndrome de Ulises', una versión exacerbada del duelo migratorio (por la lengua, la cultura, la familia perdida), que se traduce en estrés crónico -según los psicólogos- pero yo, además, llevo al menos dos depresiones. sino por todos esos jóvenes que están poniendo el pasaporte a punto para marcharse adonde puedan sobrevivir, se valoren sus aptitudes, o directamente se les explote mejor, con todo lo que ello implica. Para todo lo demás, lo dejé escrito y no me arrepiento (Año 9. Crónicas catastróficas de la era Trump)

Sé que este hilo llegará a muy pocos, porque si vives en #EEUU tú qué tienes que decir de España -me lo reprochan tantas veces; de nuevo, el silenciamiento- pero recordad: la precariedad de hoy es la emigración de mañana y, si me meto en este barrizal no es sólo por mí,

 2:00 p. m. · 28 feb. 2021
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Azahara Palomeque @Zahr_Bloom

 Hace poco me enteré de que tengo el 'síndrome de Ulises', una versión exacerbada del duelo migratorio (por la lengua, la cultura, la familia perdida), que se traduce en estrés crónico -según los psicólogos- pero yo, además, llevo al menos dos depresiones.

La primera fue el infierno, acentuada por quedarme en el paro después de 5 títulos universitarios, incluido mi doctorado 'fancy' en@Princeton. La segunda la desencadenó la pandemia, puesto que todas esas pérdidas, una vez que conseguí trabajo, las intentaba compensar con viajes.

Esos oasis en casa me permitían recargar las pilas y deshacerme del racismo constante, la falta de sol y códigos culturales compartidos, el aislamiento más profundo, la explotación laboral que era, paradójicamente, lo que financiaba mis líneas de fuga.

Sin la posibilidad de escapar, el mundo se convirtió en una cárcel, hostil y decadente como lo es #EEUU con los inmigrantes. La situación política actual -con su violencia policial, su golpismo, su desigualdad- que tanto denuncio, me ha pasado factura a unos niveles inefables.

Me ha costado recomponerme y, si he podido parcialmente, ha sido gracias a que ya tenía la experiencia anterior (conocía los síntomas y remedios), la ayuda de un psicólogo teletrabajando desde Madrid y, como siempre, la escritura, que aflora cuando peor estoy como un salvavidas.

Para una escritora migrante, cuya lengua materna y literaria está siempre en peligro donde apenas se habla ni se respeta (país 'de acogida'), ésta llega a ser imprescindible: como vínculo con la identidad perdida, el origen; como huella que muestra el deseo acérrimo de volver.

Me aferro a mis artículos, a mis libros (a los de otros), porque son lo único que queda cuando lo demás se desmorona o ausenta. Ésta es mi manera de existir y también la razón por la que estoy en redes: la comunicación que establezco con vosotros es esencial como resistencia.

Podría haber hablado de 'salud mental' en general pero, como no soy experta, prefiero una vivencia personal que trace vínculos con los demás, decir que no subestiméis los daños de la migración, apelar a la solidaridad en esta crisis mundial que va mucho más allá del virus.

 3:09 p. m. · 16 ene. 2021
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10.12.20

"Definitivamente me despido de la investigación, lo dejo... Desde que volví de Roma tras doctorarme con honores en medicina molecular del cáncer no he parado de buscar Postdoc en diferentes laboratorios y todos me han respondido lo mismo: nos encantaría, pero no tenemos pasta... Lo han conseguido: abandono, tiro la toalla"

S de Siensia @sdesiensia

 Definitivamente me despido de la investigación, lo dejo. Ayer se publicó la lista de adjudicados de los contratos para jóvenes doctores de la @AndaluciaJunta. Contra todo pronóstico, no me la han concedido. (sigo)

Llevaba desde junio esperando con ilusión poder continuar mi currículum investigador, aportando mi granito de arena a la ciencia española. Pues bien, lo han conseguido: abandono, tiro la toalla.

Desde que volví de Roma tras doctorarme con honores en medicina molecular del cáncer no he parado de buscar Postdoc en diferentes laboratorios y todos me han respondido lo mismo: nos encantaría, pero no tenemos pasta.

Esto es lo que nos queda, un país de personas sobrecualificadas que no pueden desarrollarse laboralmente en aquello para lo que han estudiado. Y tú, que estás empezando ahora en el maravilloso mundo universitario, tenlo siempre presente.

Mi consejo para ti es que juegues muy bien tus cartas, porque el día de mañana nadie te va a regalar nada y tendrás que sacarte las castañas del fuego tu sol@. No quiero quitarte la ilusión por el camino que vas a emprender, quiero darte las armas con las que defenderte mañana.

Para finalizar, vaya desde aquí mi más sincera enhorabuena a aquell@s poc@s que habéis conseguido la plaza, vuestros méritos y logros dan cuenta de que lo merecéis. Intentad mantener a flote el barco porque yo me borro. 

12:24 p. m. · 14 nov. 2020 de Palomares del Río, España
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27.11.20

“Echas la solicitud y prácticamente no hay entrevista de trabajo. Estaban más pendientes de gustarme a mí que de examinarme. Es evidente la necesidad que tienen de encontrar enfermeros”. Esa fue la sensación de Juan Fernández cuando solicitó una plaza en un hospital universitario de Múnich, donde ahora trabaja en la UCI con pacientes con covid-19. Fernández llegó a Alemania hace año y medio, antes de declararse la pandemia y cuando la falta de personal sanitario ya era un problema grave en un país que necesita urgentemente trabajadores, en especial enfermeros. Patricia Vila trabaja en una UCI de cardiología en Baviera. Con la pandemia la han llamado del servicio gallego de Salud para ofrecerle un puesto durante dos meses y medio. “Yo no puedo dejar mi trabajo fijo por uno así”

 "(...) “Echas la solicitud y prácticamente no hay entrevista de trabajo. Estaban más pendientes de gustarme a mí que de examinarme. Es evidente la necesidad que tienen de encontrar enfermeros”. 

Esa fue la sensación de Juan Fernández cuando solicitó una plaza en un hospital universitario de Múnich, donde ahora trabaja en la UCI con pacientes con covid-19. Fernández llegó a Alemania hace año y medio, antes de declararse la pandemia y cuando la falta de personal sanitario ya era un problema grave en un país que necesita urgentemente trabajadores, en especial enfermeros. (...) 

“Los hospitales tienen todavía capacidad y en caso de necesidad se pueden trasladar enfermos de un Estado a otro. Nuestro mayor problema no son las camas de UCI, sino las personas que se encargan de los enfermos”, explica por teléfono Franz Wagner, director de la Asociación Alemana de Profesionales de la Enfermería (DBFK, por sus siglas en alemán). “Tenemos un problema general de falta de personal con experiencia. Cuando se va un trabajador, estamos tardando medio año en cubrir el puesto. Hay hospitales que tienen que cerrar unidades enteras por falta de personal”, añade. (...)

Los cálculos de la DBFK indican que harían falta unos 100.000 profesionales de enfermería en todo el país. La Asociación Alemana de Cuidados Intensivos y Emergencias (DIVI) calcula que en las UCI la cifra de puestos que faltan por cubrir oscila entre 3.500 y 4.000. (...)

Conoce bien la situación Borja López de Castro, director en Enfermeras Alemania, una consultora de empleo que ayuda a unos 80 enfermeros cada año a trabajar en los principales hospitales alemanes. España, América Latina e Italia son los principales países con los que trabajan. Confirma que la demanda de enfermeros de fuera es ahora mayor ―“hay más plazas de las que podemos cubrir”―, pero que no ha dejado de crecer desde que ellos empezaron en 2012.

 “La población alemana envejece y muchos profesionales se jubilan. Además, hay mucha movilidad dentro del país, donde la gente cambia de trabajo porque hay demanda”, explica López de Castro. Su empresa también ofrece primas de hasta 2.000 euros para ayudar a los candidatos extranjeros que acuden a la veintena de hospitales públicos alemanes con los que trabajan.

3.500 sanitarios españoles en Alemania

López de Castro confirma el mito de que “los enfermeros españoles están muy bien valorados en Alemania. Gusta mucho la energía y la base científica con la que vienen”. Datos de la Agencia alemana de Empleo indican que hay más de 3.500 españoles trabajando en la sanidad alemana, aunque no precisan el tipo de posición. En la consultora se encuentran con muchos casos de enfermeros que vuelven a España después de haber trabajado unos años en Alemania. Lo intentan en España y pasado el tiempo, vuelven a contactarles, incapaces de encontrar un empleo estable en España. “La estabilidad laboral en Alemania es muy atractiva para los profesionales”, asegura.

Es justo lo que le pasó a Fernández, el enfermero de Fuengirola que trabaja en Múnich en una UCI con otros tres españoles, cuatro italianos y cuatro bosnios. Cuando terminó la carrera en 2013 trató de colocarse en España, pero acabó trabajando en Decathlon y con un contrato en prácticas como técnico de laboratorio por 200 euros la media jornada. Un año después, hizo las maletas y se trasladó a Alemania a trabajar en una empresa de cuidados a domicilio, donde le pagaron un curso de alemán de seis meses.  (...)

De ahí dio el salto a un hospital, donde estuvo dos años y medio. Pero en 2016, cuando parecía que el mercado laboral español se movía, decidió intentarlo de nuevo en España. “Echas de menos a la familia, a los amigos…, pero no fue lo que esperaba”, asegura Fernández, de 30 años.

 En un hospital privado donde le cogieron trabajó con contratos mes a mes, en turno de noche cobrando unos 1.300 euros. “Echaba muchas horas con sustituciones en días libres y no podía decir que no, porque entonces no me llamaban al mes siguiente. Acabé bastante quemado”, asegura. Luego consiguió una media jornada en un centro en el que le trataban bien, pero no lograba ahorrar, y en 2019 decidió darle una segunda oportunidad a Alemania.

En el hospital le hicieron contrato fijo y le facilitan un pequeño apartamento por 260 euros al mes cerca del centro de Múnich. Cobra unos 2.500 euros netos mensuales con 13 pagas en una UCI, donde el trabajo es más parecido al de enfermería en España, aunque también es más duro, porque explica que aquí tienen que asumir también las labores de los auxiliares de enfermería. Fernández se ríe cuando se le pregunta si los españoles están bien valorados. “Sí, pero aquí la necesidad es tal que te contratarían igual si no estuviéramos bien preparados”.

Este enfermero andaluz no se plantea volver a España, como tampoco Patricia Vila, que trabaja en una UCI de cardiología también en Baviera. Con la pandemia, explica que la han llamado de la bolsa de trabajo del servicio gallego de Salud para ofrecerle un puesto durante dos meses y medio. “Yo no puedo dejar mi trabajo fijo por uno así”, comenta Vila, quien afirma que le ha pasado lo mismo a otros enfermeros españoles que conoce. En Ourense, antes de trasladarse hace año y medio, tuvo contratos por días y haciendo suplencias. Trabajó cinco años, que al final le puntuaron como dos.

Cuando llegó a Alemania, le pagaron un curso de alemán y le hicieron contrato fijo desde el principio, a pesar de que los tres primeros meses los pasó de formación, aprendiendo al lado de una enfermera. “La falta de personal aquí se nota mucho, es impresionante. No hacen más que preguntarnos si conocemos a alguien que quiera venir”, asegura Vila. Con la llegada de la covid-19, la posibilidad de regresar a ayudar a su país volvió a plantearse. “Pero es que da mucha rabia. Prácticamente nos han echado”.

 Alejandro Cisneros tiene 30 años y trabaja de enfermero rotando en distintos hospitales de Berlín, y asegura que nunca le falta trabajo. En las UCI se encuentra con muchos extranjeros, entre ellos también españoles. “El otro día me encontré incluso con una compañera de la universidad”. Él trabaja en una empresa que suministra enfermeros a los hospitales. Hace 10 turnos al mes por los que asegura que cobra lo mismo que su madre, enfermera en un hospital público español. Dice que la necesidad de personal es tal, que a él le dan un suplemento si consigue llevar a algún amigo enfermero para trabajar. Cuando se le pregunta si se plantea volver a España, responde: “No soy ningún héroe”.          (Ana Carbajosa, El País, 26/11/20)

20.2.19

Diez años de emigración española... El regreso de cerca de 2,5 millones de españoles que se fueron por la crisis es aún incierto...

"(...) Espoleados por la crisis de la banca, los diversos gobiernos europeos comenzaron políticas de recortes en los servicios públicos y liberalizaciones del mercado laboral. La consecuencia más directa ha sido un aumento de las tasas de desempleo y de la precariedad en muchos países de Europa, sobre todo en los periféricos. 

Esto ha provocado la intensificación de flujos migratorios económicos en Grecia, España, Portugal e Italia, por ejemplo, hacia otros países de la UE y, en muchas ocasiones, a destinos más lejanos. En España estas políticas han provocado la inversión de los flujos migratorios, tanto de personas extranjeras como con nacionalidad española.

 Este hecho resulta paradójico, ya que España se había convertido, a partir de la primera década del siglo XXI, en un país receptor de inmigrantes, llegando estos a representar hasta un 12% de la población total. 

(...) la pérdida de empleo masiva en sectores como la construcción primero, arrastrando a muchos otros sectores después, supone la salida de muchos inmigrantes (se estima que hasta 2,5 millones han abandonado España a día de hoy). 

Posteriormente, la política de recortes de empleo público y la precarización del mercado laboral provocaron que el fenómeno cobrara relevancia en la emigración española: a partir de 2009 comienzan a salir de manera notoria más españoles de los que retornan, hecho que se intensifica rápidamente en los años posteriores y que persiste a día de hoy. 

Se produce así una nueva ola de emigración española, con la peculiaridad de ser la primera vez que dicho fenómeno ocurre en democracia en nuestro país. (...)"                    (María Almena, Estudios de Política Exterior, Enero/Febrero, 2019)


3.1.18

Reino Unido, Francia y Alemania se benefician del talento español. Los científicos siguen emigrando en masa, no les queda otra...

"Los españoles jóvenes y con una mayor formación continúan componiendo el perfil migratorio que más crece en nuestro país. Se trata de una de las principales conclusiones del informe La inmigración en el ojo del huracán, el anuario sobre inmigración publicado por el Barcelona Centre for International Affairs (CIDOB). 

El estudio destaca cómo a pesar de la disminución de la brecha entre emigración e inmigración en España durante los tres últimos años – en los que se ha registrado incluso un saldo migratorio positivo de casi 90.000 llegadas durante 2016–, el éxodo de personas autóctonas, con estudios superiores y de menor edad continúa siendo una tendencia al alza que se mantiene desde el inicio de la crisis económica.  (...)

El estudio del CIDOB revela asimismo un importante incremento del porcentaje de personas con alto nivel formativo sobre el volumen total de emigrantes en España. Una tendencia creciente durante los primeros años de crisis económica –y mantenida en la actualidad–, que encuentra en áreas como la sanidad, la ingeniería y la arquitectura los perfiles profesionales más demandados internacionalmente. 

Particularmente significativo resulta el incremento de más del doble durante el período 2008-2014 de salidas de personas con título de doctor obtenido por universidades catalanas.  (...)

Los países de la Unión Europea, junto a Suiza y Noruega, son los destinos preferidos por estos jóvenes que no encuentran salidas profesionales acordes a sus capacidades en España. Más del 53% de ellos optaron por trasladarse a alguno de ellos.

 Reino Unido, Francia y Alemania encabezan el grupo receptor de talento español: entre 2008 y 2016, acogieron a un tercio del total, según los datos del Instituto Nacional de Estadística.


El caso de Reino Unido resulta especialmente llamativo, ya que desde el inicio de la crisis ha experimentado un incremento de la inmigración de alto nivel formativo del 143%, hasta alcanzar el 47% de los inmigrantes con estudios superiores. Datos que contrastan con el 3% de crecimiento experimentado en España en este aspecto, lo que nos sitúa en un moderado 22% de inmigración de alta cualificación. "                (Carlos H. Frutos, CTXT, 29/12/17)

18.4.17

España pierde 3.000 médicos en tres años

"Cada año hay mil médicos residentes menos en los centros de salud. Según un informe del Sindicato Médico de Granada, de los 30.364 profesionales computados en 2013 actualmente este colectivo se encuentra en 27.402 facultativos.

Esto significa una reducción de 3.000 puestos menos en los últimos tres años.  (...)"         (Economía Digital, 14/04/17)

11.1.17

"Los científicos nos hemos ido de España porque no hay una trayectoria profesional clara". Cuando se acaba un proyecto, se entrega y los encargados de su realización se van a la calle

"La revista científica Nature ha publicado la lista de los 10 científicos más relevantes del año. Entre los nombres de los investigadores estaba el del astrofísico catalán Guillem Anglada-Escudé (Terrassa, 1979), por haber liderado el descubrimiento del planeta habitable más cercano a la Tierra. Un mundo que fue bautizado como Próxima b y que podría estar cubierto de agua. (...)

Antes has hablado de financiación ¿crees que el Brexit dificultará el acceso a fondos europeos?

Sí, esto es algo que nos preocupa muchísimo. Aunque la ventaja de las ERC [becas del Consejo Europeo de Investigación] es que las puedes pedir e implementarlas en otra institución y eso es lo que tiene pensado mucha gente en Reino Unido. 

Hay muchos científicos que, si la consiguen, tal y como pintan las cosas lo más probable es que se las lleven a otros países.

Eso será un palo importante para la ciencia británica

Por supuesto, hay que tener en cuenta que el Reino Unido es uno de los grandes beneficiarios del programa ERC y el Brexit va a ser un hachazo brutal. (...)

 Además, toda la incertidumbre que se vive actualmente está haciendo que se pierda frescura. Es un poco lo que ha pasado en España desde 2008, lo que está firmado y aprobado, se saca adelante, pero el gobierno no está abierto a comprometerse a cosas nuevas.

¿Te planteas volver a España?

Sí que me lo he planteado. Mi mujer, que también es científica, y yo hemos estado buscando cosas, pero es que en los últimos tres años no ha habido nada de nada. Además, aquí tengo un grupo montado, tengo becas, dinero para proyectos… Si la oferta es ir allí para empezar de cero, sería un poco duro. Y eso si consiguiéramos algo, que tampoco está nada claro. 

¿Hay mucha competencia para volver?

Sí, la cola es muy grande ahora mismo. Hay un tapón de gente muy buena que no es fácil de solucionar. La gente se ha ido porque no hay una trayectoria profesional clara, no hay un plan a largo plazo. (...)

El Ministro de Exteriores  ha asegurado en que " irse fuera enriquece"

Sí, claro, cuando te vas te lo venden como formación, cuando en realidad es un vete porque aquí no hay nada y ya veremos si en algunos años sale algo. Pero si no sale, gracias y hasta luego. Fíjate, el otro día nos pasaron una encuesta en la que preguntaban que cómo nos iba a los españoles científicos que estábamos de "estancia" en el extranjero. 

 En España todavía se tiene esa visión paternalista de "los niños que se vayan de estancia a ver cómo les va". No estamos de estancia, estamos viviendo, trabajando y produciendo fuera de España.

¿Qué tendría que cambiar para que España sea un lugar más atractivo para los científicos?

Sobre todo que haya planes para mantener proyectos a largo plazo. No es solo mantener a un investigador, es un equipo, los técnicos, las instalaciones, todo eso que tiene que estar asegurado y no lo está. Una de las cosas en las que estoy bastante metido es en el proyecto Cármenes. 

Un espectrógrafo para buscar planetas que está funcionando en Calar Alto y que es igual de bueno o mejor que el que hemos utilizado. Es un proyecto hispano-alemán y cuando se acabó la construcción, como no había dinero para nada más, los ingenieros se quedaron en la calle. 

Alemania lo aprovechó y se llevaron a los mejores. Eso ha ocurrido varias veces en España, es algo bastante característicos del modelo español. Cuando se acaba un proyecto, se entrega y los encargados de las construcción se van a la calle."                 (eldiario.es, 28/12/16)

10.1.17

Durante esta década han emigrado unos 700.000 jóvenes, la mayoría entre 25 y 34 años

"Fue en el aeropuerto de Barajas pero podía haber sido en cualquier otro español. Terminadas las Navidades, muchos jóvenes que han tenido que emigrar para conseguir trabajo o para lograr uno más o menos relacionado con aquello que estudiaron, vuelven a los países que los han acogido, y son despedidos por los suyos.

 Son conscientes de que se trata del grupo de emigrantes más afortunados, pues han podido volver por unos días al estar en mejor situación que los que tuvieron que quedarse, o por las condiciones de su empleo o por no disponer de ahorros para ello.

Es difícil cuantificar el número de emigrados durante esta década de crisis. Lo cuentan las periodistas Noemí López Trujillo y Estefanía S. Vasconcellos, en el excelente libro Volveremos (Libros del K.O.), una memoria oral de los que se fueron, recientemente publicado. Las autoras sostienen que las estadísticas oficiales no reflejan la realidad del fenómeno de esta emigración económica.

 Uno de los estudios alternativos más solventes es el que realizó en 2013 la socióloga Amparo González-Ferrer (La nueva emigración española. Lo que sabemos y lo que no, Fundación Alternativas): en 2012, el Instituto Nacional de Estadística (INE) estimaba que desde 2008 habían emigrado 225.000 españoles; González-Ferrer calculó que la cifra real se acercaba a los 700.000. 

Los datos oficiales están basados en las bajas padronales, que se producen sólo si los emigrados se dan de alta en los consulados de España, lo que muchas veces no ocurre.

Una de las conversaciones que se escuchaba en el aeropuerto Adolfo Suárez tenía que ver con las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis en sede parlamentaria, poco antes de la Navidad. Dastis había superado a Fátima Báñez, ministra de Empleo, que hace unos años hizo una analogía hiriente entre la emigración forzada y la "movilidad exterior". 

Dastis dijo, ante el estupor de muchos diputados, que "irse fuera a vivir, a trabajar, enriquece, abre la mente y fortalece habilidades sociales (...) Actualmente, quienes se van fuera muestran una iniciativa, una inquietud, una amplitud de miras, adaptabilidad y apertura de nuevos horizontes".

Esta vez contestó al ministro la Marea Granate (por el color del pasaporte), un colectivo que se define como transnacional y apartidista, formado por ciudadanos españoles: al acto de irse lo llama iniciativa cuando es necesidad; no es inquietud sino desesperación; y no es amplitud de miras porque la decisión de partir no se toma para abrir la mente a nuevos horizontes sino que se ven forzados a hacerlo para dejar de suponer una carga para sus familias, para contribuir a mantenerse y, sobre todo, para aspirar a una vida digna.

 La Marea Granate termina con esta lección: "Decía usted que 'irse a vivir y a trabajar fuera enriquece, abre la mente y fortalece habilidades sociales´. Por supuesto, el matiz está en que esa no es la causa de nuestro viaje sino la consecuencia".  (...)"         (Joaquín Estefanía, 09/01/17)

30.3.16

2.305.030 españoles han emigrado... aumentaron un 56,6% desde 2009

"La diáspora de españoles no se frena. El pasado 1 de enero había 2.305.030 españoles inscritos en los registros consulares, lo que equivale a un aumento del 5,6% con respecto a la misma fecha de 2015, cuando eran 2.183.043, según los datos publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE). 

Si se toma como referencia el año 2009, cuando este organismo público comenzó a difundir esta información y la crisis económica ya había afectado a España, el incremento de aquellos que hicieron las maletas a otro punto del globo sin viaje de vuelta se dispara al 56,6%.

El número de españoles que han rehecho su vida en el extranjero mantiene una tendencia ascendente implacable. Uno de los principales factores que explica este incremento es la nacionalización de extranjeros. 

 Entre 2009 y 2016 el número de ciudadanos con pasaporte español que vive fuera ha aumentado en 56%  pero los nacidos en España son solo 21% más, según el Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero (PERE) que ha hecho público el INE este jueves.

 Un ejemplo de ello es que entre los 10 países con más residentes españoles a 1 de enero de este año están Argentina, con 439.236; Venezuela, con 188.025; Brasil, con 125.150; Cuba, con 128.541; o México, con 123.189.

La economía, uno de los factores que propició el éxodo de españoles por la falta de oportunidades laborales, tampoco ha logrado este año, a pesar de su crecimiento, frenar la diáspora. En Reino Unido, por ejemplo, viven 102.498 españoles, un 77% más de los que lo hacían en 2009. En Alemania, otro país que ha absorbido una parte de la emigración que ha huido buscando nuevas oportunidades de trabajo, el incremento es del 35%, con 139.555 españoles en su territorio.

Para Andreu Domingo, subdirector del Centro de Estudios Demográficos, los datos del PERE están infraregistrados y el número real de españoles en el extranjero es todavía mayor.

La inscripción en los consulados es voluntaria y muchos jóvenes que parten a otros países de Europa no se dan de alta al considerar que su estancia será temporal —aunque residan varios años en el exterior— y que no les aporta gran cosa. 

Además, la inscripción implica la baja del padrón municipal, lo que supone la pérdida de acceso normal al sistema de salud o de ventajas sociales, como el acceso a una vivienda de promoción pública, explica este demógrafo.

 Además del aumento de españoles residentes en el exterior, España registró por primera vez el año pasado más muertes que nacimientos y una cifra récord en el número de emigrados desde el inicio de la crisis. El resultado solo tiene una lectura: el país pierde población. "                  (El País, 17/03/16)

4.12.15

La emigración de españoles bate el récord desde el inicio de la crisis

"En el primer semestre del año 50.844 españoles han puesto rumbo al extranjero, según los datos divulgados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística. El número de españoles que ha hecho las maletas en sentido inverso y ha regresado al país está lejos de igualar a los que se van: en los primeros seis meses volvieron 23.078 españoles, menos de la mitad que los que buscan oportunidades fuera. 

El número de españoles que se van mantiene una tendencia ascendente imparable. Un ejemplo de ello es que el número de los que se han ido en estos primeros seis meses supera a los de todo el año 2010, en plena crisis, cuando 40.157 españoles decidieron establecer su residencia fuera. 

 El dato que ha evitado un drástico descenso de la población española es la fuerte bajada de los extranjeros que dejan el país, que se ha reducido a menos de la mitad en solo dos años al pasar de 233.320 personas en el primer semestre de 2013 a 113.762 en el mismo periodo de este año. (...)

La primera consecuencia de ello es que España sigue perdiendo población. El total de habitantes ha bajado en 26.501 personas y es a 1 de julio de 2015 de 46.423.064 personas, casi un 0,06% menos que a comienzos de año.(...)

 La evolución del número de habitantes depende principalmente de tres factores: nacimientos, fallecimientos y movimientos migratorios. El número de recién nacidos había sido en los últimos 16 años mayor al de muertes, pero este año se ha roto la tendencia y el número de fallecidos es superior, si a ello le sumamos que el número de emigrantes supera al de las personas que llegan a España, el resultado es doble: España pierde población y la que se queda tiene una edad media superior. (...)"              (   , El País, Madrid 4 DIC 2015)

5.8.15

Continúa la fuga: la población cae por tercer año tras marcharse 78.785 españoles en 2014

"Así, la población residente en el país se sitúa, a 1 de enero de 2015, en 46.439.864 habitantes, es decir un 0,16 % menos  -72.335 personas- que a comienzos de 2014. Estos datos reflejan una moderación en el descenso poblacional iniciado en 2013, primer periplo en el que se registró una caída desde 1971, fecha en la cual se comenzó a contabilizar las cifras anuales.

El descenso de habitantes es consecuencia de un saldo migratorio negativo de 102.309 personas, es decir, la diferencia entre las 409.343 que optaron por abandonar España y las 307.035 que llegaron, y de un saldo vegetativo (426.042 nacimientos menos 396.068 defunciones) positivo de 29.974 personas. (...)"           (Vox Populi, 25/06/2015)


1.6.15

Cuando 'enfermero' es sinónimo de 'español'... en Inglaterra

"Ir tirando con contratos de un día y aspirar a cubrir bajas de seis meses. A la matrona madrileña Marta Laina Moral la llamaron una tarde, de urgencia, para trabajar al día siguiente. Cuando se presentó en el hospital por la mañana, le dijeron que ya no la necesitaban. 

“La situación en España es muy descorazonadora. Hay mucha gente sin trabajo y ese ambiente se nota en la moral de mis amigos. Muchos lo están pasando mal y es complejo”, explica desde Londres.

Esta joven lleva en Reino Unido desde enero de 2009, cuando se le terminó el contrato en un centro de salud cubriendo una baja y decidió probar suerte con una agencia que ofrecía trabajo en urgencias, en un hospital pequeño. “Fui a la entrevista sin expectativas, pero resultó que me cogieron y no tenía nada que perder”, explica.

Lo que empezó siendo un apaño para un año ha terminado convirtiéndose en un plan de vida. Sus compañeras la informaron de la oportunidad formarse como matrona; un 'grado' en Reino Unido que para las tituladas en enfermería españolas se reduce a 18 meses.

Por si fuera poco, durante las semanas de estudio y aprendizaje el hospital se ofreció pagar el sueldo bruto de 25.000 libras anuales (unos 35.000 euros), lo mismo que estaba cobrando cuando decidió seguir sus estudios. No se lo pensó dos veces. "Me dieron la opción de mejorar mi formación y muchas oportunidades para aprender, pero aún así, me siento inmigrante aquí", dice la madrileña.

“No voy a volver a España, cada vez lo veo más lejano. Veo pocas posibilidades laborales. Mi pareja, después de hablar de nuestras opciones y de ver que los dos podíamos quedar de un día para otro sin trabajo, se ha venido aquí también”, cuenta Laina, quien explica que muchas parejas de su entorno se han roto porque hay que “estar hecho de una pasta especial para hacer esto”.

No es en absoluto un caso aislado. En su mismo hospital, en el centro de Londres, trabajan otros 50 enfermeros y enfermeras españoles y, si tomamos por buenos los datos del Colegio de Enfermeros y Matronas del Reino Unido, en lo que llevamos de año han dado ya de alta a 718 españoles, lo que hace que el número total ascienda 5.859, frente a los 509 que había a finales de 2012.

Hay veteranos, como la catalana Ana Esquerda, que lleva aquí ya casi 13 años. En 2003 se encontró con que solo podía acceder a suplencias y cubrir días sueltos, pero la idea de un contrato fijo resultaba impensable. “La decisión de volver creo que depende de la mentalidad con la que vengas. Para los que intentan llevar una vida española en Reino Unido es imposible quedarse, hay que tener una mente abierta”, deja claro.  (...)

 “La situación en España ahora sigue siendo complicada, no lo veo claro”, subraya Fernández, que no está dispuesta a tirar por la borda todo lo que ha hecho en Reino Unido los últimos años para pasar a “estar pendiente del teléfono y aspirar a cubrir solo contratos por horas”.  (...)

“La calidad de vida no se puede comparar, unas 1.500 libras mensuales ya se van en el coste del alquiler de un piso entero de una habitación, o unas 700 libras para los que optan por una habitación. Esta ciudad ofrece muchas cosas pero el escalón con los sueldos de la gente de Economía y Finanzas son bestiales”.             (El Confidencial, 31/05/2015)

25.5.15

Según Scientific American, España era pionera en energía renovable, medicina, nanotecnología, telecomunicaciones, biofarmacéutica, biotecnología, oceanografía , ecoindustria, infraestructuras públicas, construcción naval, automotriz, máquina herramienta, sector turístico y sector financiero. Los recortes de Rajoy acabaron con todo

"(...) En el último decenio, España habría sido pionera en los campos de energía renovable (fotovoltaica, biomasa y eólica), medicina, nanotecnología, telecomunicaciones, biofarmacéutica, biotecnología, oceanografía , ecoindustria, infraestructuras públicas, construcción naval, automotriz, máquina herramienta, sector turístico y sector financiero (según el ranking publicado por la revista Scientific American, en el 2009 España ocuparía el décimo puesto mundial tanto en publicaciones científicas como en gasto total en I+D+i,ocupando además el número nueve en cantidad de doctorados). 

Sin embargo, desde el 2009 los recortes en I+D+I ascienden al 40 % con una inversión del 1,33% del PIB y cada vez más lejos del 2% de media de la UE ,lo que tendrá como efectos colaterales la drástica reducción de becas para investigadores y la asfixia por inanición económica de múltiples proyectos científicos y tecnológicos. 

Así, la inversión en I+D en las Universidades Públicas (de donde salen dos tercios de las investigaciones científicas) vio recortado su presupuesto en el 2013 en un 80% y el Centro Superior de Investigaciones Científicas (organismo con 130 sedes y más de 13.000 trabajadores, entre investigadores y técnicos), habría sufrido en los últimos cuatro años una merma del 30% de financiación pública (un 9% menos en el 2013).

Por otra parte, según un estudio elaborado por FENAC (Federación Nacional de Asociaciones de Consultoría), desde 2.008 se habrían marchado de España más de 300.000 jóvenes (la mayoría jóvenes universitarios en busca de un primer empleo), con lo que se conjuga el fiasco inversor de un Estado que tras haber gastado en la formación de cada titulado unos 5.000 € (el alumnado sólo paga el 20% del coste real de la matrícula), asiste impotente a la sangría imparable de la fuga de cerebros. 

De seguir obviando la inversión en inteligencia, España podría convertirse en la próxima década en un país tercermundista a nivel de investigación e innovación, condenado a comprar patentes extranjeras y producir productos de bajo perfil tecnológico que requieran mano de obra de escasa o nula cualificación y fácilmente explotable, pues aunque España sigue compitiendo en gran número de sectores con las economías de referencia al tener costes laborales competitivos, tendría como Talón de Aquiles de sus exportaciones el reto de la calidad de sus productos y el no estar bien posicionada en los mercados emergentes."         (Germán Gorraiz López, Alainet, 21/05/2015)

18.5.15

El número de catalanes que vive en el extranjero crece un 9,3% en un año

"La tercera ciudad de Cataluña ya está fuera de las fronteras del Estado español. Un total de 242.070 catalanes viven en el exterior, según datos publicados ayer por el Instituto de Estadística de Cataluña (Idescat). 

La cifra es 9,3% superior que la registrada el año pasado. Francia, Argentina, Alemania, Andorra y Estados Unidos son los sitios donde hay más catalanes, de acuerdo con el Padrón de Habitantes Residentes en el Extranjero (PHRE).

Después de Barcelona, la segunda ciudad de Cataluña en número de habitantes es L'Hospitalet de Llobregat, con 253.518 vecinos registrados a 1 de enero de este año, de acuerdo con el Idescat. 

Así, si se juntara toda la población catalana que vive en el exterior en una sola ciudad, esta sería la tercera más poblada de la comunidad autónoma. Casi un tercio de los habitantes de esta hipotética población tendrían entre 30 y 39 años y las mujeres serían ligeramente mayoría. (...)

Desde 2009 se ha presentado un aumento del 40% en el número de catalanes que se han marchado al exterior, lo cual podría argumentar la relación entre la crisis y la emigración. Respecto a las nuevas inscripciones, los países con mayores registros, es decir, que serían los destinos preferidos, son Francia, Alemania y Reino Unido. También superan el millar de inscripciones Estados Unidos, México, Ecuador y Colombia. (...)

Un total de 27 comarcas tienen como destino principal de emigración Francia, encabezadas por La Val d'Aran. Otro grupo de diez comarcas, liderado por La Noguera, prefieren Argentina. Para los catalanes de Osona el principal país de residencia es Alemania y para los de L'Alt Urgell y El Pallars Sobirà, lo es Andorra. Finalmente Suiza es el principal país receptor de los habitantes residentes en el extranjero inscritos en la comarca del Baix Penedès."              (   El País, Barcelona 1 MAY 2015)

15.5.15

Emigrada española: "No me puedo poner enferma porque España me ha dejado sin atención sanitaria"... el Gobierno no nos expide la Tarjeta Sanitaria Europea

"En septiembre de 2014 Raquel (prefiere no dar su apellido) se vio con una deuda de 100 euros "por cometer el error" de ponerse enferma. Vive en Dublín desde principios de 2013, cuando se dio por vencida y decidió emigrar por la falta de oportunidades laborales que le brindaba España. Lo que no sabía es que se iba a quedar sin protección sanitaria.

 Esta salmantina es víctima de una  disposición publicada en el BOE que, en la práctica, supone la pérdida de la residencia a efectos de la Seguridad Social para aquellos españoles que estén más de 90 días fuera de nuestras fronteras. A la normativa se suma el Real Decreto 16/2012, que dejó sin tarjeta sanitaria a más de 800.000 inmigrantes y que liga el derecho a la asistencia con la situación laboral, económica y administrativa de las personas. 

El resultado: el Gobierno no expide la  Tarjeta Sanitaria Europea a los mayores de 26 años sin contrato indefinido que salgan del país más de tres meses, según denuncia el colectivo Marea Granate. (...)

 "No me puedo poner enferma y, si me pongo, tengo que asumir que una buena parte de mis ahorros los gastaré en ello porque España me ha dejado sin asistencia sanitaria", comenta. Hasta ahora, si una persona tenía la residencia española y la tarjeta sanitaria y se marchaba al extranjero, España se hacía cargo de su atención medica.

Tras recibir la factura de 100 euros que le costó su visita a urgencias, su madre intentó sin éxito desde España que ese dinero le fuera reembolsado. La Tarjeta Sanitaria Europea que Raquel presentó en la consulta estaba caducada, pero cuando solicitó la renovación, se la denegaron. "Solo se la dan a trabajadores con contrato indefinido, pensionistas o sus beneficiarios, que no son las personas que tienen que emigrar", sostiene Álvaro, portavoz de Yo Sí Sanidad Universal.

La única opción que el Gobierno les da es un Certificado Sustitutorio Provisional, que cubre la atención sanitaria durante 90 días como máximo. Un documento que "no se acepta en la mayoría de países europeos porque España no paga", asegura el colectivo Marea Granate. Raquel no tuvo opción de comprobarlo porque no ha necesitado volver al médico. Aún así, es escéptica: "Está escrito en castellano y sin ninguna certificación europea".

Transcurridos los tres meses, su certificado ha caducado y se encuentra desprotegida. "Es una medida inhumana porque busca despojar poco a poco a las personas, empezando por las que están en situación irregular en España y las emigradas, de un derecho tan básico como es la asistencia sanitaria", sostiene. (...)

A Lourdes Jiménez, que lleva seis meses viviendo en Nailswotrth, un pequeño pueblo de Inglaterra, también le ofrecieron únicamente el Certificado Sustitutorio Provisional. Antes de irse de España, había intentado gestionar por internet su Tarjeta Sanitaria Europea, pero se la denegaron. Cuando acudió a la Oficina de la Seguridad Social, cuestionándose los motivos, el funcionario que la atendió le contestó: "Eso pregúntaselo al PP".  (...)

Una vez en el país de destino y cuando le iba a caducar el certificado, se puso en contacto con Marea Granate, que le ayudó a conseguir la tarjeta allí. Lourdes, que tiene 26 años, está cubierta por el Servicio Nacional de Salud británico pues, según le informaron, "está basado en la residencia". "Si Reino Unido hubiera tenido la misma política que España yo ahora estaría desprotegida", explica.  (...)

20.3.15

Dos millones de españoles emigrados: los que se ven y los que no se ven

 Beatriz decidió irse de España porque no encontraba trabajo y lleva viviendo en Ámsterdam casi tres años

"Beatriz decidió dejar España porque no encontraba trabajo. A esta licenciada en Publicidad de 29 años solo le ofrecían prácticas sin remunerar o cobrando 150 euros mensuales. 

Después de intentarlo durante ocho meses, cogió las maletas rumbo a Amsterdam, donde lleva viviendo casi tres años. "Me era imposible aceptar esas condiciones porque además eran contratos a jornada completa, lo que me imposibilitaba poder buscar otro trabajo para pagar mis facturas", sostiene.

Al principio no le fue fácil encontrar empleo porque muchas compañías le pedían hablar holandés o eran reacias a contratar a alguien que no hubiera trabajado antes en el país. Sin embargo, al final entró a formar parte de una pequeña empresa como diseñadora visual, donde estuvo un año y medio.

Esta leonesa es uno de los 2,1 millones de españoles que, según los datos difundidos este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística, residen en el extranjero a fecha 1 de enero de 2015. Una cifra que se ha incrementado un 6,1% con respecto al año 2014 y que es un 48% más alta que los 1,4 millones que vivían fuera de nuestro país en 2009. En el último año, casi 125.000 españoles han engrosado el flujo de emigración. Sin embargo, en estos datos no están reflejados todos los que son.

Las estadísticas oficiales sobre emigración española se basan exclusivamente en las bajas padronales, que se registran si los emigrados se dan de alta en los consulados de España en el exterior. Es el caso de Beatriz, que ha decidido empadronarse en Amsterdam porque se plantea quedarse varios años más a vivir allí. 

Actualmente se encuentra desempleada, pero está haciendo los trámites necesarios para convertirse en autónoma, pues, según afirma, le facilitará encontrar más oportunidades laborales. "Aquí ser autónomo no tiene las dificultades que tiene España, las tasas que pagas dependen de lo que hayas cobrado en trabajos anteriores", comenta.

Tras estudiar un curso de Formación Profesional en diseño gráfico y la carrera de Publicidad en A Coruña, decidió especializarse y realizó un máster de Creatividad Publicitaria en Valencia. A pesar de su alto nivel de formación y de su experiencia en el sector –había realizado prácticas en reconocidos estudios de publicidad– ninguna empresa afincada en España quería apostar por ella. 

Ante la falta de horizontes decidió poner rumbo a Holanda para comenzar allí una nueva vida. "Al principio fue un poco duro", apunta, pero tuvo la suerte de coincidir con compañeros de piso que le ayudaron a abrirse un hueco en la ciudad.

Los datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística evidencian que de 2008 a 2012 225.000 españoles como Beatriz abandonaron el país para residir en el extranjero. Sin embargo, algunos expertos reconocen que estas estadísticas son muy poco precisas. Según el estudio La nueva emigración española, elaborado por la Fundación Alternativas, la cifra alcanzaría las 700.000 personas.

Una diferencia muy elevada que Amparo González-Ferrer, investigadora del Instituto de Economía Geografía y Demografía del CSIC y autora del informe, justifica por el hecho de que "no hay prácticamente nada que te impida llevar una vida normal y plena en el extranjero aunque no te inscribas en el consulado". Entre 2012 y 2015, el INE contabiliza que la emigración española se ha situado en 480.000 personas. 

A pesar de que no hay datos elaborados por organismos independientes para este periodo, cabe pensar que son muchas más. "Si no puedes o no quieres inscribirte como residente en el país de destino puedes hacerlo como no residente, con lo que evitas que te den de baja en España", comenta González-Ferrer.

Es el caso de Paloma, una de las emigrantes que no existen en las cifras oficiales difundidas por el INE. Ella, que está graduada en Periodismo, decidió dejar España en 2013 después de realizar prácticas en tres medios de comunicación diferentes.

 La falta de oportunidades laborales y también las ganas de aprender inglés empujaron a esta madrileña de 24 años a irse a vivir a Manchester aprovechando que una amiga de la universidad había emprendido el viaje unos meses antes. Al llegar comenzó a trabajar de camarera en una cadena de cafés, pero su objetivo era encontrar un empleo relacionado con su sector. 

"Durante los primeros meses tuve algunos bajones, siempre fue por echar de menos a mi familia y amigos y además porque te das cuenta que cuando te vas fuera, te vas con todo, con lo bueno y lo malo", relata.

Tras varios meses estudiando inglés en una academia y varios intentos de conseguir el nivel mínimo que le exigían para comenzar un máster, finalmente consiguió entrar en la Universidad de Cardiff para especializarse en la rama de comunicación política. Actualmente no está trabajando, pero al finalizar sus estudios comenzará a buscar: "He visto ofertas en las que puedes llegar a cobrar hasta 40.000 libras anuales en un puesto elevado, algo que es alcanzable porque aquí las empresas funcionan por méritos".