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16.11.25

Žižek: recordemos cómo los traficantes en el Sáhara extorsionan a las familias de refugiados exigiendo rescates. En el sur de Libia, existen campos donde cientos de migrantes que se dirigen desde Sudán o Eritrea a la costa libia son retenidos prisioneros y torturados sin piedad... Quizás el caso más extremo de estos horrores sean las fábricas clandestinas de órganos en la zona fronteriza entre Tailandia, Laos y Myanmar... constituyen una organización gigantesca, mueven más dinero que cualquier otro país del mundo después de Estados Unidos y China, y la mayoría de sus víctimas son de países asiáticos. Se han expandido rápidamente desde el golpe militar de 2021... estos complejos explotan a personas víctimas de trata de toda Asia y África, obligándolas a cometer estafas bajo amenazas de tortura y violencia... como el caso de Vera Kravtsova, una modelo de 26 años de Minsk, asesinada y vendida para el tráfico de órganos en Myanmar... la obligaron a trabajar en un centro de estafas: un lugar donde mujeres seducen a hombres en sitios de citas, ofreciéndoles invertir en algo, para luego transferir el dinero a estafadores. Cuando ya no pudo cumplir con su cuota, la trasladaron a otro edificio donde sus órganos fueron vendidos a personas en el extranjero que los necesitaban, y finalmente la asesinaron... Si bien se han rescatado a unas 7000 víctimas, se estima que hasta 100 000 permanecen atrapadas, soportando condiciones brutales

 "(...) Recordemos cómo los traficantes en el Sáhara extorsionan a las familias de refugiados exigiendo rescates. En el sur de Libia, existen campos donde cientos de migrantes que se dirigen desde Sudán o Eritrea a la costa libia son retenidos prisioneros y torturados sin piedad (atados, orinados, pateados y golpeados con una barra de metal). Los vídeos de estas torturas se envían a sus familiares con la amenaza de que los prisioneros serán torturados hasta la muerte si no pagan por su liberación.3 

Quizás el caso más extremo de estos horrores sean las fábricas clandestinas de órganos en la zona fronteriza entre Tailandia, Laos y Myanmar.4 

Recientemente, medios occidentales informaron sobre el caso de Vera Kravtsova, una modelo de 26 años de Minsk, asesinada y vendida para el tráfico de órganos en Myanmar. Vera había recibido una oferta de trabajo como modelo a tiempo parcial en Tailandia. Viajó a Bangkok, donde cayó en la esclavitud laboral. El 20 de septiembre, la llevaron a la ciudad de Yangon, en Myanmar, donde la obligaron a trabajar en un centro de estafas: un lugar donde mujeres seducen a hombres en sitios de citas, ofreciéndoles invertir en algo, para luego transferir el dinero a estafadores. Cuando ya no pudo cumplir con su cuota, la trasladaron a otro edificio donde sus órganos fueron vendidos a personas en el extranjero que los necesitaban, y finalmente la asesinaron. 

 Para colmo de males, la empresa estafadora exigió 500.000 dólares a sus familiares por el cuerpo, y pocos días después anunciaron que la difunta había sido incinerada. Ahora la familia negocia la repatriación de las cenizas a su país de origen… Es típico que este caso haya tenido tanta repercusión mediática por tratarse de una joven blanca secuestrada por criminales orientales. Pero los centros de estafa en Myanmar, especialmente en la frontera con Tailandia, constituyen una organización gigantesca: mueven más dinero que cualquier otro país del mundo después de Estados Unidos y China, y la mayoría de sus víctimas son de países asiáticos. Se han expandido rápidamente desde el golpe militar de 2021, con complejos como KK Park que funcionan como centros fortificados para el fraude transnacional en línea.  

Controlados por organizaciones criminales y con el apoyo tácito del ejército, estos complejos explotan a personas víctimas de trata de toda Asia y África, obligándolas a cometer estafas bajo amenazas de tortura y violencia. Las instalaciones incluyen viviendas de lujo para los administradores, hospitales, bancos y acceso a internet vía satélites como Starlink, lo que permite operar a pesar de las restricciones fronterizas tailandesas. Si bien se han rescatado a unas 7000 víctimas, se estima que hasta 100 000 permanecen atrapadas, soportando condiciones brutales, lo que convierte a estos centros en un grave foco de trata de personas y crimen organizado, intrínsecamente ligado a la economía de conflicto de Myanmar.⁵ (...)"

(Slavoj Žižek , blog, 15/11/25, traducción google) 

24.5.25

La poca ética de comprar seres humanos... Un deseo no es un derecho y el Estado debe proteger los derechos de las mujeres y de los bebés por delante de la capacidad de compraventa de los que tienen la suerte y la poca ética de considerar que con dinero todo se puede... los deseos de tener un hijo no pueden “conculcar los principios éticos básicos”... El comité de ética catalán plantea como lícito y justificable contratar a alguna mujer, pobre, para que otra mujer, rica, evite esos riesgos derivados del embarazo y pueda desarrollar su carrera profesional. La catadura moral de los “expertos en ética” me deja pasmada (Carmen Domingo)

 "Ya en el infausto 2017, la entonces consejera de Gobernación de la Generalitat, Meritxell Borràs, bajo la batuta de Puigdemont, se vanagloriaba de que Cataluña se convertiría en la primera comunidad autónoma que reconocería y regularizaría la gestación subrogada… cuando fueran independientes.

La independencia y el alquiler de vientres pasaron a mejor vida, pero en 2021 el president Pere Aragonès quien, a pesar de posicionarse en una entrevista en contra de que las mujeres alquilaran su útero, le pidió al Comité de Bioética de Cataluña que elaborara un informe que se ha hecho público hace unos días, titulado La gestación subrogada. Reflexiones y propuestas para una posible regulación.

Ya empieza a ser preocupante el título: “gestación subrogada” en lugar de “vientres de alquiler”, pero el blanqueamiento léxico ni me sorprende.

Casos mediáticos que afectan a personas con notoriedad pública hacen resurgir el debate”, dicen en el prólogo, y asumo, con tristeza, que si no hay un famoso que ponga un tema sobre la mesa ni nos preocupamos.

Sigue el informe con un glosario: “Progenitor o progenitores de intención”, o sea sí, pero no, o quizás, según el aspecto, el color o el estado del niño que entreguen, tendrán o no la intención de quedárselo.

Sigo.

Nos recuerda el informe que existe un “derecho a fundar una familia, que reconoce el art. 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos”, obviando que una familia no es tener hijos y que un derecho no es un deseo, o sea que uno puede tener el derecho a tener un hijo, pero que, obviamente, no todo vale para conseguirlo. Este pequeño detalle no es baladí. Aunque añaden: “Si este deseo es una necesidad vital tal que, en la medida en que no la puede satisfacer por otros medios”. Vaya, parece que para nuestros “expertos” en ética todo vale para satisfacer los deseo.

¿Por qué contratarías a una mujer para alquilar su vientre? Según los “expertos” hay varios motivos: enfermedades, fracaso reproductivo o componente psicosocial, entre los últimos el informe del comité de ética añade: “evitar los riesgos del embarazo y el parto” o “priorizar su carrera profesional o laboral u otros aspectos de su estilo de vida antes que gestar un hijo”. ¡Acabáramos! El comité de ética plantea como lícito y justificable contratar a alguna mujer, pobre, para que otra mujer, rica, evite esos riesgos derivados del embarazo y pueda desarrollar su carrera profesional. La catadura moral de los “expertos en ética” me deja pasmada, pero sigo leyendo.

Proponen que el “acuerdo” se lleve a cabo de forma “altruista”, aunque “hablamos de compensar a la mujer gestante por su esfuerzo y eso no puede considerarse un precio de la vida humana que será fruto de este esfuerzo”. Bueno, no le llamemos compra, llamémosle “precio que compensa el esfuerzo”.

Todo para acabar concluyendo que “habría que plantearse una regulación de esta práctica en un marco de control y supervisión pública”. Paguemos entre todos los deseos de ser padres y como guinda concluyen: “Conscientes de que una prohibición de la gestación subrogada a escala global es improbable, como también lo es su regulación uniforme en el ámbito internacional, creemos necesario optar por una regulación a escala nacional”.

Un razonamiento aplastante, si en todas partes se hace, ¿cómo no vamos a sumarnos nosotros? No sé cómo no se les ha ocurrido eso mismo para el narcotráfico o el tráfico de armas: como a escala global no se le puede poner coto, legalicémoslo aquí.

De todos los expertos del comité de bioética, solo uno, el doctor Joan Viñas Salas, vota en contra advirtiendo que los deseos de tener un hijo no pueden “conculcar los principios éticos básicos”. Gracias Joan.

Y es que es eso, amigos, no todo vale. Un deseo no es un derecho y el Estado debe proteger los derechos de las mujeres y de los bebés por delante de la capacidad de compraventa de los que tienen la suerte y la poca ética de considerar que con dinero todo se puede. Lo digo yo, que no soy experta en ética, pero la tengo."                (Carmen Domingo, El País, 21/05/25)

3.5.25

El daño que causa la gestación subrogada... Esta practica supone un riesgo para la salud de todas las personas implicadas en el proceso... Algo que tristemente recuerda a lo acontecido tras el boom de adopciones de países del Este... Con el tiempo se vio que casi la mitad de estos menores presentaban graves problemas de conducta y alteraciones del neurodesarrollo y psiquiátricas relacionadas con la exposición al alcohol en el útero, el llamado síndrome de alcohol fetal... Lo que vivimos en el útero materno, el ambiente al que estamos expuestos, el momento y la forma de nacer, los cuidados que recibimos en los primeros meses de vida, todo ello deja una huella determinante que condiciona nuestra salud física y mental de por vida. El estrés materno durante la gestación, la exposición a tóxicos o el consumo de alcohol, condicionan el desarrollo fetal... Los subrogados son embarazos de alto riesgo, con mayor número de complicaciones obstétricas graves... Cada una de esas manipulaciones neurobiológicas perinatales incrementa el riesgo de presentar a lo largo de la vida diferentes patologías... La subrogación es un escenario de daño programado a un recién nacido... En nuestro país algunos de estos menores ya están siendo atendidos por psiquiatras y psicólogos infantiles (Ibone Olza)

 "La gestación subrogada es, como se sabe, una práctica que consiste en planificar la separación definitiva de un recién nacido de su madre inmediatamente tras el parto. Según el país y la intención de los progenitores, en muchos casos además conlleva que el bebé no vuelva a ver a su madre o ni siquiera llegue a conocer su identidad. Muchas personas contemplan esta práctica como opción válida para formar una familia sin ser en absoluto conscientes de los riesgos que implica para la salud. 

Algo que tristemente recuerda a lo acontecido tras el boom de adopciones de países del Este a inicios del milenio. Con el tiempo se vio que casi la mitad de estos menores presentaban graves problemas de conducta y alteraciones del neurodesarrollo y psiquiátricas relacionadas con la exposición al alcohol en el útero, el llamado síndrome de alcohol fetal, altamente discapacitante. Un ejemplo muy ilustrativo de cómo el ambiente uterino puede condicionar la salud.        

Lo que vivimos en el útero materno, el ambiente al que estamos expuestos, el momento y la forma de nacer, los cuidados que recibimos en los primeros meses de vida, todo ello deja una huella determinante que condiciona nuestra salud física y mental de por vida. El estrés materno durante la gestación, la exposición a tóxicos o el consumo de alcohol, condicionan el desarrollo fetal, como explica la teoría DOHaD (del inglés Developmental Origins of Health and Disease) absolutamente avalada a nivel científico. 

Las aplicaciones de estas investigaciones se plasman en recomendaciones como las que expresa la OMS en sus guías de cuidados. Es muy llamativo como en el caso de la subrogación se planifica el incumplimiento de esas recomendaciones y sumamente preocupante como sus defensores sistemáticamente ocultan las posibles consecuencias, en muchos casos movidos por un claro ánimo de lucro con una práctica que ha sido calificada de trata y compraventa de seres humanos por la relatora de la ONU.

 La subrogación tiene riesgos para la salud de todas las personas implicadas: las mujeres que donan los óvulos, las madres que gestan, los bebés concebidos para subrogación, los otros hijos de estas madres, así como para las personas que van a criarlos. Los subrogados son embarazos de alto riesgo, con mayor número de complicaciones obstétricas graves. Los partos con frecuencia son prematuros o se programan por causas no médicas. Se planifica la separación madre-bebé inmediatamente tras el parto, así como la pérdida de la lactancia. 

Cada una de esas manipulaciones neurobiológicas perinatales incrementa el riesgo de presentar a lo largo de la vida diferentes patologías, desde trastornos del neurodesarrollo y trastornos del espectro autista, hasta trastornos del vínculo, ansiedad, depresión u otros trastornos que pueden aparecer incluso en la edad adulta. También aumenta el riesgo de padecer enfermedades metabólicas y trastornos como el asma, la obesidad, la diabetes y algunos tipos de cáncer. A lo que hay que añadir el difícil duelo identitario que ya están visibilizando las personas hijas de donantes, que en nuestro país ya reclaman que las donaciones de óvulos y espermatozoides dejen de ser anónimas.

Todos los seres humanos nacemos esperando encontrarnos con nuestra madre. El bebé en el útero tiene clarísimo quién es su madre, por mucho que externamente se fomente la desvinculación con el argumento de que “genéticamente no es suyo”. La subrogación es una orfandad (equivale a perder a la madre en el parto) planificada por las mismas personas que defienden su derecho a ser madres o padres a toda costa. 

En la adopción se busca quien repare el abandono materno adoptando al bebé, en la subrogación se hace todo lo contrario, quedando el bebé en la máxima desprotección al ir a parar a manos de quienes planificaron ese daño sin mayor filtro que su poder adquisitivo. La subrogación por tanto atenta contra el primum non nocere: es un escenario de daño programado a un recién nacido con consecuencias a corto, medio y largo plazo. Se interrumpe toda una transformación neurobiológica destinada a que las madres se vinculen y protejan a sus bebés. La inocuidad de la separación madre-criatura no ha sido demostrada.

 Por razones obvias, apenas hay estudios de seguimiento en subrogación. Sus defensores siempre aluden a los realizados por la profesora Susan Golombok en Reino Unido: un único estudio de seguimiento de 44 bebés hasta la adolescencia. Todos han sido atendidos en el NHS, el excelente sistema sanitario público, han podido conocer a su madre y la mayoría mantiene cierto contacto con ella y sus familias. Las conclusiones de los estudios de Golombok no son en absoluto extrapolables a la situación de los bebés gestados en países pobres, en condiciones de franca explotación reproductiva, por madres expuestas a violencias diversas, y a la que no podrán siquiera llegar a conocer.

En nuestro país algunos de estos menores ya están siendo atendidos por psiquiatras y psicólogos infantiles, lo que no parece extraño dado todo lo explicado anteriormente. Estoy tristemente convencida de que con el tiempo habrá mucha más evidencia sobre las secuelas de esta práctica, cuya abolición universal defiende la Declaración de Casablanca suscrita por expertos de todo el mundo. Los bebés no se venden, no se compran, no se regalan."

 (Ibone Olza , El País, 25/04/25)    psiquiatra infantil, consultora de la OMS y escritora.

26.3.25

Corea del Sur promovió las adopciones en el extranjero para encontrar hogares a niños huérfanos, abandonados o discapacitados en el extranjero, en lugar de crear un sistema de bienestar para ellos en el país. El gobierno dejó en manos de las agencias de adopción la tarea de encontrar y enviar niños al extranjero a cambio de pagos de las familias adoptivas... la agencia, Korea Social Service, cobró en 1988 una tarifa de adopción de 1500 dólares, así como una donación de 400 dólares, por cada niño a las familias adoptivas... Algunos de estos fondos se utilizaron a su vez para conseguir más niños, convirtiendo las adopciones internacionales en “una industria con fines de lucro”... Mia Lee Sorensen, adoptada surcoreana que fue enviada a Dinamarca en 1987, cuando encontró a sus padres biológicos en Corea del Sur en 2022, no podían creer que estuviera viva. Le dijeron que su madre se había desmayado durante el parto y que, cuando despertó, en la clínica le dijeron que el bebé había muerto. Las agencias de adopción falsificaron documentos para presentar a los bebés como huérfanos cuando tenían padres conocido (Choe Sang-Hun)

 "Corea del Sur admitió el miércoles por primera vez que, en su apuro por enviar niños a hogares estadounidenses y europeos hace décadas, sus agencias de adopción cometieron malas prácticas generalizadas, incluida la falsificación de documentos, para hacerlos más adoptables.

Las conclusiones de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Corea del Sur, un organismo gubernamental, decían que hace décadas se enviaba a los niños “como equipaje” para obtener ganancias, y supusieron una victoria ganada con esfuerzo para las personas surcoreanas adoptadas en el extranjero. Muchas han regresado a su país de nacimiento en los últimos años, haciendo campaña incansablemente para que Corea del Sur acepte uno de los legados más vergonzosos de su historia moderna.

Las agencias de adopción falsificaron documentos para presentar a los bebés como huérfanos cuando tenían padres conocidos, reconoció la comisión. Cuando algunos bebés morían antes de ser enviados al extranjero, se enviaban otros con sus nombres. Los directores de cuatro agencias privadas de adopción recibieron el poder de convertirse en tutores legales de los niños, cediéndolos para su adopción en el extranjero.

El informe de la comisión fue la primera admisión oficial por parte del gobierno de problemas con las prácticas de adopción del país, incluida la falta de supervisión, a pesar de que esas malas prácticas ya se habían hecho públicas en el pasado. El organismo recomendó que el Estado pidiera disculpas por violar los derechos de las personas surcoreanas adoptadas.

Corea del Sur es la fuente de la mayor diáspora de adoptados internacionales del mundo, con unos 200.000 niños surcoreanos enviados al extranjero desde el final de la guerra de Corea en 1953, principalmente a Estados Unidos y Europa.

En sus precarias décadas de la posguerra, Corea del Sur promovió las adopciones en el extranjero para encontrar hogares a niños huérfanos, abandonados o discapacitados en el extranjero, en lugar de crear un sistema de bienestar para ellos en el país. El gobierno dejó en manos de las agencias de adopción la tarea de encontrar y enviar niños al extranjero a cambio de pagos de las familias adoptivas.

“Surgieron numerosas deficiencias legales y políticas”, dijo Sun-young Park, presidenta de la comisión. “Estas violaciones nunca deberían haberse producido”.

Los hallazgos tienen repercusiones más allá de Corea del Sur, ya que varios países que recibieron a los niños —entre ellos Noruega y Dinamarca— han abierto investigaciones sobre sus adopciones internacionales. Estados Unidos, que ha recibido más niños de Corea del Sur que ningún otro país, no lo ha hecho.

“Este es un momento por el que hemos luchado: la decisión de la comisión reconoce lo que los adoptados hemos sabido durante tanto tiempo: que el engaño, el fraude y los problemas del proceso de adopción coreano no pueden permanecer ocultos”, dijo Peter Moller, un adoptado surcoreano de Dinamarca que dirigió una campaña internacional para que la comisión iniciara una investigación

La comisión identificó muchos casos en los que las identidades y la información familiar de los niños se “perdieron, falsificaron o fabricaron” y en los que se enviaron niños al extranjero sin consentimiento legal.

Citó el caso de una niña a la que solo identificó por su apellido, Chang, nacida en Seúl en 1974. Su agencia de adopción en Seúl conocía la identidad de su madre. Pero en los documentos que envió a su familia adoptiva en Dinamarca, la agencia dijo que la niña procedía de un orfanato.

Esa agencia, Korea Social Service, cobró en 1988 una tarifa de adopción de 1500 dólares, así como una donación de 400 dólares, por cada niño a las familias adoptivas, dijo la comisión. (El ingreso per cápita de Corea del Sur ese año era de 4571 dólares). Algunos de estos fondos se utilizaron a su vez para conseguir más niños, convirtiendo las adopciones internacionales en “una industria con fines de lucro”, dijo la comisión.

La exportación de bebés de Corea del Sur alcanzó su punto álgido en la década de 1980, y hasta 8837 niños fueron enviados al extranjero en 1985. Los niños eran “enviados al extranjero como equipaje”, dijo la comisión, presentando una foto que mostraba filas de bebés y niños pequeños asegurados en asientos de avión.

“Aunque esto no es nuevo para nosotros, los adoptados, es una victoria significativa en el sentido de que por fin se nos reconoce lo que nos ha sucedido a lo largo de los años”, dijo Anja Pedersen, que fue enviada a Dinamarca en 1976 con el nombre de otra niña, que había muerto mientras esperaba ser adoptada.

La Comisión de la Verdad no está facultada para procesar a ninguna de las agencias de adopción, pero el gobierno está obligado por ley a seguir sus recomendaciones.

Las agencias de adopción no respondieron inmediatamente a las solicitudes de comentarios.

Desde que la comisión inició su investigación a finales de 2022, unos 367 adoptados en el extranjero le han pedido que investigue sus casos, la mayoría de Dinamarca. El miércoles, la comisión reconoció a 56 de ellos como víctimas de violaciones de derechos humanos. Seguía investigando los demás casos.

Mia Lee Sorensen, adoptada surcoreana que fue enviada a Dinamarca en 1987, dijo que las conclusiones de la comisión le proporcionaban la “validación” que había estado buscando. Cuando encontró a sus padres biológicos en Corea del Sur en 2022, no podían creer que estuviera viva. Le dijeron que su madre se había desmayado durante el parto y que, cuando despertó, en la clínica le dijeron que el bebé había muerto.

Aquellos cuyos casos no fueron reconocidos el miércoles entre las víctimas expresaron su esperanza de que la comisión se ampliara para llevar a cabo más investigaciones.

Mary Bowers, quien fue adoptada por una familia de Colorado en 1982, seguía esperando respuestas a muchas contradicciones en sus documentos de adopción.

“Esto es solo el principio”, dijo Bowers."

( , The New York Times, 26/03/25)

18.3.25

El entramado transnacional de la industria de los vientres de alquiler... la industria de los vientres de alquiler ha pasado de facturar más de 13.300 millones de euros en 2022 a 17.000 en 2023, según datos de The Economist. Se prevé que supere los 132.700 millones de euros en 2032... En Georgia, el 90% de las parejas que contratan este procedimiento son de origen extranjero... «Si la Unión Europea y los países miembros prohíben a su ciudadanía recurrir a la maternidad subrogada, se acaba con esta explotación de las mujeres y de los menores. Solo el 5% de las subrogaciones son para parejas ucranianas, el resto son para extranjeros» ( Patricia Simón, La Marea)

 "En el número 51 de la calle Vasil Barnov, en Tiflis (Georgia), muy cerca de la embajada china, las empleadas del Georgian German Reproductive Center apuran la jornada. En el interior de esta clínica de reproducción médicamente asistida, una de las más prestigiosas del país, la luz blanca, a conjunto con las batas del personal sanitario que transita por sus asépticos pasillos, produce, tras un rato, dolor de cabeza.

En la sala de espera, con los patucos puestos por motivos higiénicos, esperan un par de parejas que hablan en georgiano. Entran y salen personas, con documentos en la mano que entregan en la recepción. Hay chicas jóvenes y, por los atuendos, se intuye en calidad de qué están allí. Quizás sean donantes, quizás estén a punto de someterse a un proceso de gestación subrogada, quizás estén allí solo para informarse.

El ambiente es cargado y se siente pesado: se acerca el invierno y el frío, en este pequeño país del Cáucaso sur, no perdona; la calefacción del centro va a toda marcha y a pesar de la rapidez de movimientos en esa recepción cambiante, todos los gestos se sienten especialmente espesos.

A 1.500 kilómetros de allí, en la ciudad ucraniana de Járkiv, la escena en la empresa Feskov es parecida. La diferencia es que allí los bombardeos son casi diarios y la frontera rusa está a menos de 40 kilómetros. Por ello, el equipo de esta clínica especializada en gestación subrogada ha ampliado su cartera de servicios. Sus clientes pueden enviar por mensajería su material genético para el embarazo y planificar el parto en Grecia o Georgia, ahorrándose así el viaje a un país en conflicto. Además, pueden elegir el sexo del bebé, lo que ha despertado el interés de un nuevo nicho de mercado: las familias que tienen varios hijos o hijas del mismo sexo y que desean tener uno de un sexo diferente. Y como explican sus responsables, rodeados de retratos de bebés rechonchos, muy blancos y de ojos muy azules, el negocio se está expandiendo: cada vez son contratados por más parejas chinas y árabes.

El éxodo provocado por la invasión rusa también ha modificado el perfil de las gestantes: además de mujeres pobres ucranianas, las empresas están empleando a otras procedentes de Kazajistán, Tayikistán y Uzbekistán, entre otros países. Algo que también está ocurriendo en Georgia, un mercado que se ha disparado a raíz de la guerra en el país vecino. Tanto, que el aumento de la demanda ha traído un encarecimiento de las tarifas. En un país de poco más de tres millones de habitantes, cada vez cuesta más encontrar mujeres jóvenes georgianas dispuestas a someterse a un proceso de subrogación, por eso las clínicas del país dirigen la mirada ahora hacia otros territorios.

Un negocio en expansión

La gestación subrogada es un negocio al alza en el que quien más quien menos quiere su parte del pastel. Y no es de extrañar: la industria de los vientres de alquiler ha pasado de facturar más de 13.300 millones de euros en 2022 a 17.000 en 2023, según datos de The Economist. Se prevé que supere los 132.700 millones de euros en 2032.

El 23 de abril de 2024, el Parlamento Europeo votó a favor de modificar la directiva sobre la trata de seres humanos e incluyó los procedimientos de gestación subrogada forzada como actos de trata de seres humanos. La propuesta, que supone una revisión de la normativa europea de 2011, recibió 563 votos a favor, siete en contra y 17 abstenciones.

A pesar de ello, las parejas europeas continúan viajando a países como Ucrania o Georgia para conseguir sus bebés. Al volver a sus países de origen, nada les impide registrarlos. En los países afectados por esta forma de violencia contra las mujeres –según la legislación española–, defensoras de los derechos humanos como María Dmitrieva, directora del Centro de Desarrollo de la Democracia, tienen clara la solución: «Si la Unión Europea y los países miembros prohíben a su ciudadanía recurrir a la maternidad subrogada, se acaba con esta explotación de las mujeres y de los menores. Solo el 5% de las subrogaciones son para parejas ucranianas, el resto son para extranjeros». En Georgia, el 90% de las parejas que contratan este procedimiento son de origen extranjero."

( Patricia Simón y Queralt Castillo Cerezuela , La Marea, 17/03/25)

26.1.25

Las mujeres gestantes en el entramado de la industria de los vientres de alquiler... Adelanto de un trabajo transnacional sobre el negocio de los vientres de alquiler en España, Grecia, Ucrania y Georgia, desarrollado con la financiación de Journalismfund Europe (La Marea)

 "En España, la gestación subrogada es considerada una forma de violencia contra las mujeres gestantes y los bebés gestados. En Grecia, únicamente está permitida –y para parejas heterosexuales que obtengan aprobación médica y legal– la subrogación llamada altruista. Ucrania, por su parte, es uno de los epicentros de la maternidad subrogada no sólo para las parejas heterosexuales europeas, sino cada vez más, chinas y árabes. Y la vecina Georgia ha comenzado a beneficiarse de este negocio sobre todo a raíz de la invasión rusa, debido a la falta de mujeres para poder suplir la demanda.

La industria de los vientres de alquiler ha pasado de facturar más de 14.000 millones de dólares en 2022 a 17.900 en 2023, según datos de The Economist, que prevé que supere los 139.000 millones de dólares en 2032. Se trata de uno de los negocios transnacionales más pujantes en todo el mundo, pese a no estar regulado en la mayoría de los países. 

En este contexto, y desde septiembre de 2024, las periodistas Patricia Simón, Queralt Castillo Cerezuela, Liza Torosyan y María Volkova, con el apoyo de la Journalismfund Europe, han investigado cómo trabajan, coordinadamente, las agencias, las clínicas, los bufetes de abogacía, los lobbies y algunos partidos políticos de estos cuatro países europeos con legislaciones muy diferentes al respecto, pero muy conectados entre sí. 

En Grecia, por ejemplo, sólo se permite cubrir los gastos ocasionados a la gestante, pero dos de cada tres mujeres que acceden a quedarse embarazadas por encargo son extranjeras procedentes de países más pobres que la República helena. En un estudio con los perfiles de las mujeres que se someten a estos procedimientos hay un dato revelador: el 24% de estas mujeres tiene una relación laboral preexistente con la pareja contratante. Esto, y la falta de controles y fiscalización, arroja sospechas sobre posibles pagos por vías no oficiales.

En Ucrania, varias investigaciones judiciales han encontrado indicios de supuesto tráfico de personas, falsedad documental y evasión fiscal, entre otros delitos, en empresas como Biotexcom, con la que colaboró durante años la agencia fundada en España Subrogalia. Una empresa vinculada con la clínica radicada en Kiev Interfiv, cerrada por una investigación judicial ucraniana, y en cuya sede se abriría posteriormente Intereco, que permanecía con la persiana echada en el momento de realizar esta investigación. Algunas de estas causas han sido archivadas y algunos fiscales que las llevaron a cabo apartados de sus cargos.

La invasión rusa de 2022 ralentizó inicialmente este negocio –que ya vuelve a aproximarse a las cifras de los años previos a la pandemia de COVID-19–, lo que favoreció su florecimiento en países como Georgia. Allí, las clínicas trabajan con agencias internacionales que proporcionan estas mujeres, muchas de ellas procedentes de Uzbekistán y Kazajistán. 

Como adelanto de esta investigación, y a la espera de que el Ministerio de Igualdad del Gobierno de España aclare las medidas que adoptará para prohibir el trabajo de las agencias mediadoras en este país, publicamos dos entrevistas con mujeres que han sido madres gestantes por subrogación en Ucrania y en Georgia. Pese a ser quienes asumen mayores riesgos y quienes tienen menor capacidad de negociación, comparten su convencimiento de que ser vientres de alquiler es su mejor estrategia de supervivencia para mejorar las vidas de sus familias. 

El resultado completo de la investigación será publicado en una serie de reportajes en diferentes medios europeos, entre ellos La Marea

Marina tiene 38 años y se reinvidica como una persona autónoma y decidida. Como la mayoría de las mujeres gestantes entrevistadas para esta investigación en Ucrania, denuncia al mismo tiempo malas praxis por parte de las clínicas y sostiene que volvería a hacerlo porque es la única vía que las mujeres pobres como ella tienen para mejorar sustancialmente sus condiciones de vidas y, sobre todo, la de sus hijos e hijas. Marina cobró 10.000 euros por gestar y entregar una pareja de mellizos a una pareja portuguesa.

Lo hizo a través de la empresa BioTexCom, investigada entre 2018 y 2019 por la Fiscalía ucraniana por supuesto tráfico de menores, falsedad documental y evasión fiscal, entre otros delitos. El equipo de fiscales que llevó a cabo las pesquisas fue reprobado por el Parlamento y relegado a labores de menor responsabilidad. La propia Fiscalía española abrió diligencias entonces contra esta empresa después de que el Ministerio de Justicia de España fuese advertido por la Embajada española en Kiev y por la propia fiscalía ucraniana de los presuntos delitos. Sin embargo, la Audiencia Nacional terminó archivando la causa en 2022 por no estar operando en suelo español, aunque sea una de las clínicas más contratadas por las familias españolas que recurren a la maternidad subrogada en Ucrania. 

Entrevistamos a Marina en un parque de Kiev, pocos días después de su regreso de Dinamarca, donde se refugió junto a su hija cuando comenzó la invasión rusa. 

¿Cuándo y por qué decidió ser madre de vientre de alquiler?

Fue hace siete años. Mi hija tenía entonces dos años y necesitaba dinero para sacarla adelante. 

¿Conocía a otras mujeres que lo hubiesen hecho?

No. Elegí BioTexCom porque es de las pocas empresas de maternidad subrogada que aceptan a gestantes que, como yo, tienen el grupo sanguíneo 0 negativo. Al principio, no se lo conté a casi nadie, pero cuando se hizo visible tuve que hacerlo. Mi madre estaba de acuerdo, pero mi abuela se volvió loca.

¿Cómo fue el proceso?

Fue un poco difícil porque, aunque las enfermeras eran agradables, los médicos no me miraban ni me hablaban; y cuando lo hacían, me trataban como basura. Nadie me explicó nada sobre cómo sería el proceso. 

El primer intento no funcionó. Nadie me dijo que tenía que pincharme hormonas durante los primeros meses. Así que en el segundo procedimiento, compré las inyecciones y me las puse yo misma. El dinero que me dieron no daba para pagarlas. 

No te dicen cuántos embriones te implantan ni te dan a elegir cuántos bebés vas a gestar. Todo lo decide la familia contratante. En mi caso, arraigaron cuatro embriones, por lo que a los dos meses de embarazo me hicieron una operación para quitarme dos y que gestara mellizos. 

El primer intento de embarazo fue para una familia italiana y el segundo, para una portuguesa. 

¿Qué tipo de seguimiento médico recibía?

Me hacían análisis mensuales para comprobar si bebía o fumaba. Si salía positivo, la primera vez te quitaban veinte euros del pago; la segunda, cuarenta; la tercera, sesenta. 

En una revisión, me movieron el bebé a través de la barriga y fue muy doloroso [práctica ginecológica conocida como versión externa]. A los doctores de la clínica no les importan las mujeres, solo los bebés que llevamos dentro. Para ellos, somos solo una incubadora. 

¿Qué perfil tenían las otras mujeres gestantes?

De todos los tipos. Veías a mujeres muy pobres, otras que parecían estar en una situación mejor, otras muy deportistas y bellas, y otras que no lo eran. No nos tomaban fotos a todas porque a los padres solo les muestran los retratos de las más guapas. 

¿Cómo las conoció?

Las veía en la clínica durante las revisiones. Durante el último mes, además, tienes que quedarte en un apartamento en Kiev por si te pones de parto. En cada habitación, vivíamos dos mujeres y había tres habitaciones por vivienda. Yo tuve que convivir con una mujer muy extraña que andaba todo el día desnuda por la casa. Solo te dan algo de dinero para comida y gastos durante esas semanas. 

¿Cómo era la relación con las familias?

Las hay que quieren conocer a la gestante, como la mía. Otras que dan dinero extra, que regalan cosas e, incluso, algunas que invitan a las madres a visitarles en su país. 

¿Cómo se hacen los pagos?

Por el primer intento, me pagaron los costes de los análisis y los viajes a la clínica. Unos 100 euros. 

Cuando me quedé embarazada, me daban unos 200 euros mensuales hasta el cuarto mes, cuando me entregaron 1.200 euros. Si te hacen cesárea, como me hicieron a mí, añaden entre 200 y 300 euros. Por un bebé te pagan 8.000 euros y por dos, como fue mi caso, 10.000. La mayor parte del dinero te la dan cuando pares y entregas al bebé.

¿Cómo lo vivió?

Recuerdo que el doctor fue muy maleducado conmigo. Yo me convencí de que ese bebé no era para mí así que no me sentí vinculada mentalmente. No me lo enseñaron, pero yo tampoco quería verlo. Pero claro, hay mujeres que se ponían histéricas cuando daban a luz, que se quebraban emocionalmente. Pero hasta donde yo sé, nadie les ofreció asistencia psicológica. Y eso que BioTexCom decía que ofrecía apoyo psicológico.

¿Ha pensado en volver a hacerlo?

Cuando parí, me dije que nunca más. Pero luego pasa el tiempo y pienso que podría volver a hacerlo. A veces, cuando estoy en una situación muy precaria, valoro volver a ser madre subrogada. La mayoría de las mujeres ucranianas lo hacen porque no hay otra vía para ganar ese dinero en un periodo tan corto de tiempo. 

¿Ha vuelto a ir a BioTexCom?

Sí, he donado óvulos tres veces y, en total, me pagaron 1.000 euros. Pero después he descubierto que no es bueno para mi salud, así que no lo he hecho más.

¿Se lo ha contado a su hija?

No, era muy pequeña cuando ocurrió y no necesita saberlo. 

Ahora acabo de volver de Dinamarca, donde me refugié cuando comenzó la guerra. Allí conseguí ahorrar algo de dinero, pero echaba de menos mi país. Además, tengo un novio ucraniano y estamos en una relación seria.

En Georgia, ha sido imposible conseguir una entrevista presencial con ninguna madre subrogada. Algunas de ellas pidieron dinero por ello; y otras se echaron atrás a última hora por miedo, ya que habitualmente firman contratos de confidencialidad con las clínicas.

La conversación con Ketevan (nombre ficticio) se produjo a través de WhatsApp, después de decidir, finalmente, que no quería un encuentro presencial. De origen georgiano, ha llevado a cabo un procedimiento de gestación subrogada una vez y está preparándose para hacerlo de nuevo. Tiene tres hijos y explica que fueron las circunstancias económicas las que la empujaron a tomar la decisión de ser madre gestante para una pareja contratante. 

¿Cómo encontró la agencia y la clínica para el procedimiento?

Encontré varias agencias por redes sociales. Contacté con unas diez páginas, pero solo fui a la que más preguntas exhaustivas me hizo. La agencia me envió a la clínica. Durante la primera visita tuve que rellenar un cuestionario en el que especificaba cuántas veces había dado a luz, si había pasado por cesáreas o no. Me hicieron unos análisis y una ecografía. [Me dijeron que] si todo estaba bien, me prepararían la medicación correspondiente. 

¿El embrión era de sus propios óvulos?

No, yo no era la donante. La clínica tiene sus propias pacientes que son las que necesitan una madre gestante. Las parejas escogen a la madre subrogada en base a su historial de subrogación.

¿Cuántos hijos tiene y cuántas veces ha sido madre por subrogación?

Tengo tres hijos propios e hice una vez de madre subrogada. Di a luz donde mis padres decidieron.

¿Qué la llevó a tomar la decisión de ser madre para gestación subrogada?

Tomé la decisión por los mismos motivos que la toma todo el mundo. Creo que las mujeres que se someten a la gestación subrogada están pasando por una crisis económica; y es por esto que toman esta decisión. Nadie disfruta tomando tanta medicación y recibiendo tantas inyecciones. Yo particularmente tenía apuros económicos y había perdido mi casa. Tomé la decisión hace un año. 

¿Está casada?

Tengo marido. Perdimos nuestra casa y todos nuestros ahorros. Como tenemos tres hijos y no quería quedarme sola, decidí dar este paso. Al principio, mi marido no quería, pero después de hablarlo accedió. No fue [una decisión] fácil.

¿Cómo funciona el proceso?

El proceso empieza con la toma de medicación y la preparación gradual: medicación e inyecciones. Durante el embarazo, se hacen pruebas y se sigue dando medicación o inyecciones dependiendo de si lo necesitas o no. Los embarazos de mis hijos propios fueron más complicados que este. Cada dos o tres semanas, te llaman a consulta. La consulta incluye pruebas, estudios y ecografías. Los coordinadores están siempre online, resolviendo las dudas que tenemos, y se les puede contactar siempre. En mi caso, no me pidieron vídeos tomando la medicación porque los resultados de mis pruebas siempre fueron buenos y siempre iba a la clínica, pero sé que sí que se los piden a otras chicas.

¿Tenía contacto con los padres contratantes?

Hablaba con ellos de manera online; y la última vez que los vi fue cuando di a luz. 

¿Cuánto le pagaron y cómo?

Me dieron una parte [del pago] en metálico y la otra me la ingresaron en mi cuenta bancaria. Me lo ingresaron el día después de dar a luz, y  solo después me dieron el metálico en mano. [El precio del procedimiento] depende de cómo negocies. A mi me pagaron 27.000 dólares."

(La Marea 24/01/25)

20.12.24

Ayuso dirá: «Total, ían morrer igual»; e Milei: «A xente vai morrer de fame e vai facer algo por non morrer, non necesito que ninguén interveña». Non é unha ostentación gratuíta, é unha exhibición de impunidade... por iso, execución do CEO de UnitedHealthcare, Brian Thompson, por Luigi Mangione, marca unha primeira expresión de resistencia ao necroliberalismo... Na fonda convicción dunha subsunción total da vida no mercado, o necroliberalismo non contaba con Luigi Mangione. Menos aínda coa extraordinaria viralidade e simpatía da súa persoa e causa... por iso, Elon Musk, un dos máximos expoñentes do necroliberalismo, reaccionou desde a súa rede privada, Twitter/X: «É repugnante como todo o mundo está convertendo este tipo nunha especie de heroe. As compañías de seguros, como cualquera empresa, teñen o deber para cos accionistas de maximizar as ganancias, por moi cruel que sexa»... Esta crueldade do mercado está a causar estragos nos EE.UU: desde custos inasumíbeis para milleiros ata crises farmacolóxicas como a do fentanilo... Coa execución de Brian Thompson muda o clima xeral que reverte o triunfo de Trump. De súpeto, as aseguradoras retiran os seus empresarios das súas webs, empresas como Atrium Health anuncian a condonación das débedas de 11.500 persoas, e as redes ferven en simpatía, memes e apoios a Mangione, que está a recibir unha inxente cantidade de diñeiro coa campaña para a súa defensa. Cando Leviatán morre, o estado de guerra emerxe (Raimundo Viejo)

"(...) Porén, a execución do CEO de UnitedHealthcare, Brian Thompson, por Luigi Mangione, marca neste senso unha primeira expresión de resistencia ao necroliberalismo formulada nas súas propias condicións políticas. A diferenza do neoliberalismo —que Foucault aínda apuntara como unha biopolítica—, para o necroliberalismo a vida deveu unha simple continxencia económica. É por isto que Trump puido afirmar sen reparos: «Podería disparar á xente na Quinta Avenida e non perdería votos»; Ayuso dirá: «Total, ían morrer igual»; e Milei: «A xente vai morrer de fame e vai facer algo por non morrer, non necesito que ninguén interveña». Non é unha ostentación gratuíta, é unha exhibición de impunidade.

Na fonda convicción dunha subsunción total da vida no mercado, o necroliberalismo non contaba con Luigi Mangione. Menos aínda coa extraordinaria viralidade e simpatía da súa persoa e causa. Elon Musk, un dos máximos expoñentes do necroliberalismo, reaccionou desde a súa rede privada, Twitter/X: «É repugnante como todo o mundo está convertendo este tipo nunha especie de heroe. As compañías de seguros, como cualquera empresa, teñen o deber para cos accionistas de maximizar as ganancias, por moi cruel que sexa».

Esta crueldade, no caso de UnitedHealthcare, consistía na tripla D que Mangione gravou en cada unha das tres balas que disparou: «Deny, Defend, Depose». Isto é: denegar a cobertura, defender tal decisión, e levala ata o punto de obrigar a depoñer unha demanda contra a empresa coa que se discrepa. Sabido é que o mercado está a causar estragos nos EE.UU: desde custos inasumíbeis para milleiros ata crises farmacolóxicas como a do fentanilo. Deixar a saúde en mans privadas é todo un exemplo de ineficiencia neoliberal. Pouca ou ningunha novidade acó.

Porén, coa acción de Luigi Mangione ten lugar por vez primeira un xesto de resistencia perante a ruptura unilateral do contrato social por parte das oligarquías. Coa execución de Brian Thompson muda o clima xeral que reverte o triunfo de Trump. De súpeto, as aseguradoras retiran os seus empresarios das súas webs, empresas como Atrium Health anuncian a condonación das débedas de 11.500 persoas, e as redes ferven en simpatía, memes e apoios a Mangione, que está a recibir unha inxente cantidade de diñeiro coa campaña para a súa defensa. Cando Leviatán morre, o estado de guerra emerxe.

Máis aínda, en termos de axencia política, o que está a pasar non encaixa cos casos anteriores que xa foron apuntados, sexa o célebre, e tamén solitario, «Unabomber», ou antes aínda, a singular organización armada, Weather Underground (que, por certo, excluíra atentados mortais do seu repertorio de acción). E nada encaixa, porque tampouco as condicións actuais son as de tempos anteriores.

Luigi Mangione, ao cabo, deveu de inmediato unha presenza espectral que quizais nos estea a avanzar formas de resistencia cibernética, violentas e desesperadas perante o despotismo das elites emerxentes. Os memes que se fan virais apuntan a unha liña de subxectivación que mira máis a unha guerra molecular do que a conflitos a grande escala. Como transfondo común, a continxencia da vida, aínda que agora nun senso contrario: da cidadanía que está privada dun horizonte vital contra as elites que concentran a maior ac/umulación de riqueza en menos /mans de toda a Historia."                   (Raimundo Viejo , Luzes, 18/12/24)

16.9.24

Los capitalistas quieren tu sangre y quizás también tu riñón y tu hígado... Ya existe un mercado clandestino ilegal de partes del cuerpo en Estados Unidos. Según los principios del «libre mercado» de The Economist, la gente debería poder vender las partes de su cuerpo al mejor precio

 "Malcolm X dijo célebremente: «muéstrame un capitalista y te mostraré un chupasangre». Eso es literalmente cierto para el capitalismo estadounidense.

El año pasado, Estados Unidos exportó sangre por valor de 37.000 millones de dólares, lo que la convierte en la novena mayor exportación del país. Eso es 9.000 millones de dólares más de lo que el Tío Sam obtuvo por la venta de 48 millones de toneladas métricas de soja.

The Economist -un vocero de la aristocracia financiera británica y estadounidense con 181 años de existencia- cree que eso es estupendo y quiere aumentar el consumo de sangre.

Ya en 1846, The Economist culpó a los propios irlandeses de la hambruna que mató a un millón de irlandeses, declarando que fue «provocada por su propia maldad y locura».

La misma revista señala con aprobación que desde 2020 -es decir, desde que comenzó la pandemia de COVID-19- se han abierto 400 centros más de plasma chupasangre en todo Estados Unidos.

Eso se suma a los 805 centros de plasma que ya operaban en 2019. Es otro signo de la creciente pobreza de la clase trabajadora estadounidense.

Estos cerca de 1.200 establecimientos Drácula no se instalan en Beverly Hills u otros barrios lujosos. Los pobres y los trabajadores van allí a vender su sangre porque necesitan dinero desesperadamente.

The Economist hace caso omiso de cualquier preocupación por la salud de los pobres que se ven obligados económicamente a vender su sangre:

  A algunos les incomoda que se permita a los más pobres abrirse las venas. Pero el plasma, que es principalmente agua, se repone rápidamente en el organismo. Los controles de salud excluyen a los verdaderamente enfermos y la donación frecuente parece segura (aunque podría investigarse más en ese ámbito).

Nada de qué preocuparse, aunque la revista admite que «podría investigarse más en ese ámbito». En Estados Unidos se permite a la gente vender su plasma dos veces por semana. Eso no pudo ayudar al sistema inmunitario de los donantes durante la pandemia de COVID-19, sobre todo a las personas mayores.

¿Serán las partes del cuerpo las siguientes?

Lo que The Economist ignora es que los guetos, los barrios, las comunidades indígenas y los barrios blancos más pobres están llenos de centros de plasma. En 2019, 43 de estas empresas chupasangre se encontraban cerca de la frontera con México.

Los cerdos de la Patrulla Fronteriza encierran en jaulas a niños mexicanos y de otros países inmigrantes. Pero los mexicanos pueden usar un visado B1/B2 para vender su sangre en Estados Unidos.

En muchos casos, lo hacen para comprar comida. Así es el colonialismo. El gobierno estadounidense robó medio México en 1848 para expandir la esclavitud.

La atención sanitaria requiere sangre y hemoderivados. Millones de personas donan sangre a menudo durante campañas de donación organizadas por organizaciones comunitarias, incluidos los sindicatos.

Lo que estamos discutiendo aquí es cómo las corporaciones capitalistas explotan a la gente pobre que puede estar poniendo en peligro su salud porque se ven obligados a vender su sangre.

Una de estas empresas, CSL Behring, tuvo unas ventas de más de 9.000 millones de dólares en 2023. Behring opera más de 300 centros de plasma.

Justo detrás de CSL Behring se encuentra Takeda Pharmaceuticals, que cuenta con más de 200 de estos establecimientos para chupar sangre.

No sólo se necesita sangre. Miles de pacientes están en lista de espera para riñones e hígados.

Ya existe un mercado clandestino ilegal de partes del cuerpo en Estados Unidos. Según los principios del «libre mercado» de The Economist, la gente debería poder vender las partes de su cuerpo al mejor precio.

Por supuesto, nadie lo haría a menos que necesitara desesperadamente el dinero para sí mismo o para sus seres queridos. La perspectiva de un mercado legal de partes del cuerpo recuerda a la «Modesta Propuesta» de Jonathan Swift, de 295 años de antigüedad, sobre la venta de niños irlandeses para ser devorados.

La famosa sátira de Swift se escribió para denunciar la miseria causada por el colonialismo inglés. El mercado de riñones e hígados es real. Las exportaciones de alimentos son otro signo de lo decaída que se ha vuelto la economía estadounidense y de lo oprimida que está la clase trabajadora de ese país."           

(Stephen Millies, MRonline, 16/09/24, traducción DEEPL, enlaces en el original)

1.9.24

Los Aznar o los fundadores del IVI, principales beneficiarios de la legalización del negocio de los vientres de alquiler en España... Teniendo en cuenta que España es el segundo país del mundo con más clínicas de reproducción asistida, sólo por detrás de EEUU, ¿cuánto darían esas clínicas por poder ofertar en su cartera de servicios de manera legal la mal llamada gestación subrogada? Este sector de la deshumanización de las mujeres es una industria potentísima, puro capital que crece de manera galopante... El IVI cuenta con más de 30 clínicas repartidas por la geografía española y acaba de fichar como nuevo consejero delegado a Javier Sánchez-Prieto, expresidente de Iberia... y José María Aznar Botella, hijo de Aznar y Botella, fundó en 2017 Mystral Fertility Clinics con 3000 euros y en 2018, con Aznar padre y Botella, ampliaron el capital a 2 millones de euros, compraron la clínica de infertilidad Tambre y tiene previsto abrir próximamente otra clínica en Alicante... Vistos los cimientos económicos de este sector, falta una pieza fundamental para la guinda del pastel. Se trata de que la gestación subrogada sea legalizada y normalizada socialmente... la legalización de la gestación subrogada supondría multiplicar al menos por cuatro los beneficios actuales del ingente número de clínicas de fertilidad. Y no es muy difícil deducir quién financia viajes, alojamiento, manutención, ponencias y organización de congresos, seminarios y jornadas sobre las maravillas de los vientres de alquiler y la compraventa de recién nacidos (Berta O. García)

 "Seguir el dinero hasta llegar al epicentro es la mejor manera de responder a preguntas tan sencillas como necesarias, tales como de dónde salen los fondos para sufragar el infame congreso de compra de criaturas que hace días se celebró en Bilbao, con el aplauso de representantes políticos incluido. Teniendo en cuenta que España es el segundo país del mundo con más clínicas de reproducción asistida -sólo por detrás de EEUU- y que entre públicas y privadas, según la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), en 2016 ya había 383, ¿cuánto darían esas clínicas por poder ofertar en su cartera de servicios de manera legal la mal llamada gestación subrogada?

Lo que hay en este sector de la deshumanización de las mujeres es una industria potentísima, puro capital que crece de manera galopante a pesar del éxito relativo (en torno al 22 %) de los diferentes programas legales de reproducción asistida en España. Si al 80 % del fracaso sumamos la imposibilidad de reproducirse de las parejas gais, ¿cuánto darían esas clínicas por ver legalizada la gestación subrogada y poder ofertarla en su cartera de servicios?

El mapa de la explotación reproductiva

Sólo por ceñirnos al Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI), en 2021 facturó 394 millones de euros -lo que supone un repunte interanual del 37 %- y ese mismo año el beneficio neto de la compañía se situó en 56,6 millones de euros. El IVI cuenta con más de 30 clínicas repartidas por la geografía española y acaba de fichar como nuevo consejero delegado a Javier Sánchez-Prieto, expresidente de Iberia, con el fin de consolidar y potenciar el liderazgo económico de la empresa a nivel mundial.

El IVI se convirtió en un imperio de la infertilidad y de la explotación reproductiva de las mujeres (sí, la compra de óvulos es también explotación reproductiva) desde que se fusionó en 2017 con RMANJ (Asociación de Medicina Reproductiva de Nueva Jersey), convirtiéndose en IVI-RMA Global y aumentado el número de centros a 75 clínicas repartidas en 9 países de Europa y América, a los que hay que sumar Abu Dhabi, Omán y Dubai.

Después de la fusión, el valor de la nueva compañía se estimaba en 1000 millones de dólares, con una facturación anual sin competencia ni en España ni en el mundo. Es más, el IVI dispone de 2.000 profesionales de la sanidad y centros de investigación en más de una decena de países y cuenta con la colaboración de treinta universidades en sus más de 4.000 publicaciones técnicas.

Dexeus y Quirón quedaron desbancadas por el IVI-RMA Global, así como otras empresas más «modestas», sin que esto quiera decir que no se lleven un buen trozo del pastel que genera la infertilidad.

Familia Aznar: una ampliación de capital de 2 millones de euros

Además de nombres como el del nuevo consejero delegado del IVI, Javier Sánchez-Prieto, o el de José Remohí Giménez, su cofundador, en el número 60 del ranking de las personas más ricas de España, hay otros nombres en esta industria que no pasan nada desapercibidos, como el hijo de Aznar y Botella. Y es que José María Aznar Botella, después de dedicarse a los fondos buitre y de comprar a precio de ganga miles de viviendas expropiadas por los bancos a miles y miles de personas desahuciadas por la crisis del ladrillo, se pasó a la industria sanitaria, concretamente al sector de la reproducción asistida.

A través de la empresa financiera Poniente Capital (de la que también era socio George Farha, uno de los involucrados en los “Papeles de Panamá”), el hijo de Aznar fundó en 2017 Mystral Fertility Clinics con 3000 euros y en 2018, con Aznar padre y Botella, ampliaron el capital a 2 millones de euros, compraron la clínica de infertilidad Tambre y tiene previsto abrir próximamente otra clínica en Alicante.

En 2022, la firma internacional de inversión KKR consiguió hacerse con IVI-RMA Global por 3000 millones de dólares para crear un gigante en clínicas de fertilidad. A finales de 2020, KKR manejaba 252000 millones de dólares en activos gestionados. De 1000 millones de dólares en 2017, cuando IVI se fusionó con RMA, a 3000 millones en 2022, estamos hablando de un gran “pelotazo”. Y, por supuesto, el IVI-RMA Global se dedica a la gestación subrogada en aquellos países donde tiene clínicas y esta práctica es legal.

Como este jugoso conglomerado de capital y beneficios tiene muchos nichos, nada como ir a ellos. Por eso los fundadores del IVI, Antonio Pellicer Martínez, Luis Pellicer Martinez y José Alejandro Remohí Giménez, no han dudado en invertir en un nuevo sector, el del coliving de Grupo Marjal dedicado a la rehabilitación de inmuebles antiguos para su posterior explotación. Curioso además un dato, y es que en esta aventura esté el presidente y máximo accionista de Air Nostrum, Carlos Bertomeu. Ya son dos las firmas aeronáuticas que aparecen de una u otra forma relacionadas con el sector.

Buscando clientela

Vistos los cimientos económicos de este sector, falta una pieza fundamental para la guinda del pastel. Se trata de que la gestación subrogada sea legalizada y normalizada socialmente. Dado que las dos PLs de Ciudadanos salieron muy mal, es preciso buscar otras estrategias, porque este poderosísimo lobby económico no va a regatear en medios para enriquecerse aún más.

Sin duda las universidades son una buena cantera de normalización social de esta práctica violenta disfrazada de técnica de reproducción asistida, además de crear expectativas de desarrollo profesional entre estudiantes de Derecho, Empresariales, Psicología, Medicina…

Recordemos que existe una tasa de fracaso en torno al 80 % en las técnicas reproductivas legales, es decir, aquéllas que están acreditadas clínica y científicamente, y que las parejas de hombres no pueden recurrir a ellas por motivos evidentes, por lo que la legalización de la gestación subrogada supondría multiplicar al menos por cuatro los beneficios actuales del ingente número de clínicas de fertilidad. Y no es muy difícil deducir quién financia viajes, alojamiento, manutención, ponencias y organización de congresos, seminarios y jornadas sobre las maravillas de los vientres de alquiler y la compraventa de recién nacidos."                 (Berta O. García , Crónica Libre, 30/08/24)