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21.3.24

En la crisis del coronavirus, por primera vez en cuarenta años, se puso al Estado a funcionar en beneficio de la mayoría. Y funcionó. Ampliando el gasto salimos antes de la crisis, sin perder empleo, sin recortar servicios públicos y creciendo a un buen ritmo. Las políticas de izquierdas valían para algo. Siempre se supo, por eso se nos contó que no había alternativa... Tras casi cuatro años de suspensión, se pretende reactivar el mal llamado Pacto de Estabilidad, un corsé que limita el gasto por Estado, y que no tiene mayor sentido aplicar en un momento donde la transición energética y digital requerirán de inversión pública ¿También se nos dirá esta vez que no hay alternativa? (Daniel Bernabé)

 "(...) La crisis que nuestro país sufrió a partir de 2008, una de naturaleza mundial, tuvo su origen en el gigantesco sector inmobiliario utilizado por la banca para obtener incontables beneficios especulando con el suelo, pese a que todo el mundo sabía que esta forma de crecimiento tarde o temprano provocaría un desastre que arrastraría al resto de sectores. Aunque el golpe fue duro, las medidas de intervención del Gobierno de Zapatero absorbieron parte del impacto. Hasta que en 2010 los bancos estadounidenses, afectados del mismo problema que los españoles, qué hacer con aquella cartera de activos tóxicos, decidieron recuperar su dinero apostando contra la deuda soberana de los países del sur de Europa. 

Se nos contó que recortar nuestro gasto público daría confianza a los inversores, pero la realidad es que los inversores estaban demasiado ocupados llenándose los bolsillos a costa de nuestros bonos. La situación mejoró sólo desde que intervino el Banco Central Europeo comprando parte de esa deuda, algo que se pudo haber hecho mucho antes, si el deseo no hubiera sido desmantelar unos Estados del bienestar que se juzgaban sobrantes y, de paso, disciplinar a unas poblaciones que nunca hubieran aceptado esos recortes de otra manera.

La prueba es que con la crisis del coronavirus se actuó de manera muy diferente, tanto a nivel europeo como en la propia España. En vez de utilizar como coartada aquella contingencia contándonos que no había más horizonte, se exploraron todas las posibilidades y por primera vez en cuarenta años se puso al Estado a funcionar en beneficio de la mayoría. Y funcionó. Ampliando el gasto salimos antes de la crisis, sin perder empleo, sin recortar servicios públicos y creciendo a un buen ritmo. Las políticas de izquierdas valían para algo. Siempre se supo, por eso se nos contó que no había alternativa.

La Confederación Europea de Sindicatos ha reunido este martes en Bruselas a 15.000 personas provenientes de 30 países para protestar contra los planes de austeridad que la UE pondrá de nuevo en marcha en 2024. Tras casi cuatro años de suspensión, se pretende reactivar el mal llamado Pacto de Estabilidad, un corsé que limita el gasto por Estado y que no tiene mayor sentido aplicar en un momento donde la transición energética y digital requerirán de inversión pública para evitar sus efectos adversos sobre la mayoría. Un descontento que, además, será capitalizado por el populismo de extrema derecha. ¿También se nos dirá esta vez que no hay alternativa?"               (Daniel Bernabé , InfoLibre, 12 de diciembre de 2023)

17.3.21

Daniel Bernabé: Albert Rivera, todo Ciudadanos, nunca pasaron de hacer otra cosa que playback... Ciudadanos ya no vale para nada ni representa a nadie: ¿para qué se necesitan bisagras en una batalla a cara de perro? A Pablo Casado se le empieza a poner cara de Arrimadas, mientras aplaude a Ayuso

 "(...) Los naranjas aparecieron en el momento que más falta hacían, como Los vengadores del Ibex 35. La Gran Recesión dejó muchas cicatrices pero sobre todo la sensación de que lo que había valido hasta entonces había dejado de valer. 

Podemos entendió aquello y se presentó como los nuevos portadores del descontento popular, lo que les funcionó. Los morados fueron preocupación para los poderes establecidos pero, más aún, todo ese quinquenio de la protesta donde mucha gente salió durante mucho tiempo a la calle. Los sillones de cuero de las torres acristaladas, por muy altos que estuvieran, sintieron la conmoción.

Y fabricaron a Ciudadanos como los científicos de Jurassic Park fabricaban los dinosaurios, tomando la genética de un partido nacionalista español surgido en Cataluña contra el independentismo y mezclándola con frases motivacionales, ideología de la no ideología y gente guapa. Y también les funcionó, al menos en la medida suficiente para crear la bisagra del bipartidismo. 

Rivera pudo haber formado gobierno con el PSOE en un par de ocasiones, pero el único apoyó que acabó constatándose fue al Rajoy moribundo por la Gürtel. Cuando más alto estaban en las encuestas llegó la moción de censura de la primavera de 2018, un movimiento que les dejó fuera de juego. Estar arriba no es decisivo cuando la astucia y el arrojo son de otros: Iglesias supo ver cómo podrían ser las cosas, Rivera tan sólo lo imaginó ebrio de codicia.

 En febrero de 2019 llegó Colón, donde esa genética primigenia, que se expresaba mediante pulsiones esporádicas, tomó definitivamente ventaja sobre el partido del diseño y la ginebra rosa. Ciudadanos había triunfado en las elecciones catalanas del 155 y el procés, aún descarrilado, seguía marcando la política española. 

Sánchez tenía que aprobar unos presupuestos y había que apretar, se sabía que el Gobierno era débil y se intuía que la legislatura iba a ser corta. Rivera pensó que su papel de bisagra se le quedaba pequeño y que ante un Casado torpe y agostado era el momento de intentar ser el primero, al menos en la derecha. (...)

A Ciudadanos se le sacó de una probeta, quizá sin contar con que el instinto y la codicia siempre queda por encima de la función encomendada. Y, en esa relación de doble vía que los partidos tienen con sus electores, los de Rivera se auparon sobre una capa de la población a la que dieron forma. La clase media aspiracional, aquellos a los que la crisis les arrebató lo que pensaban que era suyo: gente que caminaba impulsada entre el recuerdo del PAU floreciente y la hipoteca a cuarenta años. 

Estaban también descontentos, pero nunca se atrevieron con Podemos porque preferían antes el todoterreno del jefe que esa memez de la justicia social. Quizá ya no podían tomar el ascensor social, pero querían pensar que sí al ver a aquel Rivera posando arremangado, jugando al billar, en la portada del Vanity Fair. Si él había podido, ellos también podían. Hacer política sobre lo que ya existe es bastante más sencillo que proponer una alternativa.

 (...) el otoño rojigualdo de 2017 cambió muchas cosas, dio la posibilidad a algo que llevaba incubándose tiempo: un proceso de involución en España. Ciudadanos contribuyó a que la clase media aspiracional pasara a ser la clase media reaccionaria, junto con el PP, al dar estatus de normalidad a Vox con sus pactos municipales y autonómicos. Los ultras no sólo habían conseguido influencia institucional, sino que además tenían toda la atención de aquel segmento social. Cuando nos quisimos dar cuenta, los que aspiraban al todoterreno habían añadido una pulsera rojigualda al traje de mando intermedio.

Inés Arrimadas, que nunca fue diferente de Rivera, sino probablemente más radical en su impostura, le tocó lidiar con el derrumbe y entre cascotes vio la oportunidad de recuperar el papel de bisagra antes que el de azote: era lo único que le quedaba aunque probablemente ya nadie lo comprendiera. 

Sánchez recibió el cambio de postura con interés, para reequilibrarse, temeroso de quedar demasiado condicionado por UP. La desastrosa maniobra murciana hunde sus raíces en esta situación, pero no tuvo en cuenta no sólo que el PP sabe tanto de maletines como de componendas, sino que lo que quedaba de Ciudadanos, que se formó apresurado por gente de moral ambiciosa, estaba ya pensando en donde asentar su carrera. Un barco puede hundirse, una rata siempre sale a flote.

 Con la caída de Ciudadanos en desgracia, difícilmente reparable, ya no se trata de ver si será el PP o será Vox quien acaudille a la derecha española, sino si lo ultra es quien se hace al final con ese mando, bien a través de Vox bien a través del PP. Que ese accidente histórico llamado Ayuso obtuviera una victoria sería preocupante para la izquierda, pero aún más para Pablo Casado, al que se le empezaría a poner cara de Arrimadas mientras aplaude. Para uno, que tendría que volver a su papel de chico malo, ya son demasiados cambios de guion. Para la otra no es más que la magnificación de su papel.

Aguado, daño colateral por ser más cobarde que audaz, se quejaba de los medios a través de las redes sociales sin enterarse aún de lo sucedido. Algún dirigente naranja le ha seguido la corriente, tarde y mal. Arrimadas ya es poco más que aquellas señoras que se paseaban por París declarándose la zarina Anastasia, exigiendo el trono de Rusia, cuando sabían en el fondo de su demencia que a lo más que podían aspirar es que alguien saldara lo debido en absenta y pensión. 

Ninguno de ellos parece entender que, cuando en vez de nacer te nacen, eres mucho menos importante de lo que los cronistas dijeron de ti. Ciudadanos, al que el sistema mediático siempre trató entre algodones, ya no vale para nada ni representa a nadie: ¿para qué se necesitan bisagras en una batalla a cara de perro?

Albert Rivera, todo Ciudadanos, eran como aquellas figuras de la televisión de los ochenta: nunca pasaron de hacer otra cosa que playback. Lo peor es que, como en el caso de Milli Vanilli, fingían cantar sobre una voz que ni siquiera era la suya. Tuvieron todo de cara, al final se han quedado sin nada. (...)"          (Daniel Bernabé, Público, 15/03/21)

24.2.21

Hubo una clara intencionalidad política para destruir los avances sociales en el sur de Europa, para crear unas condiciones marcadas por Alemania... Europa llegó con una cara amable, pero con una carga de dominación política. Y nuestras elites lo aceptaron...

 "Daniel Bernabé (Madrid, 1980) provocó una gran polémica con su anterior libro, La trampa de la diversidad, (Akal), en la que recogía esa crítica a la izquierda por refugiarse en la política de la identidad dejando de lado las propuestas en el terreno económico. El periodista y escritor señala ahora en La distancia del presente, (también en Akal), cómo ha evolucionado la democracia española en diez años que han sido decisivos, entre 2010 y 2020. (...)

--Pregunta: Usted ha analizado en La distancia del presente toda la década anterior, entre 2010 y 2020, como un compendio sobre la crisis de la democracia española. ¿Todo cambia en mayo de 2010, con el plan que impone la Comisión Europea al Gobierno español? ¿Qué marca ese momento?

--Es el instante en el que Rodríguez Zapatero, que representa la soberanía, la pierde en beneficio de los mercados, que le tuercen el brazo. Se inicia un cambio de rumbo en el Gobierno. Y se debe decir que aquellos famosos ‘brotes verdes’ que el Ejecutivo destacaba eran ciertos. Se habían producido, con indicadores claros en ese sentido. Pero se produce un segundo embate por parte de los fondos de inversión, y con el poder del mercado al frente, que están al margen del control democrático, que condiciona la política.

--¿Se experimentó, entonces, con Grecia, primero, y España después?

--Los recortes en España fueron durísimos. Comenzaron en 2010, y todavía no se han corregido. Hubo una destrucción de la inversión pública. Y se reclamaron esos recortes que no sirvieron de mucho, porque se decía que si se gastaba menos la prima de riesgo bajaría, que todo se podría poner en su sitio. Pero no valió para nada, hasta que no intervino Draghi. Hubo una clara intencionalidad política para destruir los avances sociales en el sur de Europa, para crear unas condiciones marcadas por Alemania. Y que esos países regresaran a una posición secundaria.

 --El país se reajusta en ese momento. Pero, ¿cuándo España cambia su modelo? Iñaki Gabilondo ha insistido en estos últimos años en que España se había caracterizado siempre por su austeridad, por unas clases medias que no querían vivir endeudadas y que el cambio se produce con los gobiernos de Aznar.

--Las posiciones reales las marcan los poderes económicos. Y debemos recordar que había presentadores de informativos que vendían hipotecas en la televisión. Desde el punto de vista moral, no se puede decir nada, porque cada uno es responsable de un mayor o menor endeudamiento. Pero es cierto que hubo un cambio. España había sido un país que nunca había tenido demasiado de nada, con generaciones que habían vivido la Guerra Civil y la posguerra. 

Y el cambio yo lo sitúo con la llegada del euro. Pese a ser un análisis sociológico aventurado, entiendo que con el auge de una tecnología accesible, con la vivienda unifamiliar y el segundo coche se produce un cambio en la mentalidad del país, que tiene mucha ideología detrás. Y el país va en una dirección equivocada.

--Lo cierto, como se expone en el libro, es que España adopta un modelo muy anglosajón, al aparecer como uno de los países más endeudados junto a los anglosajones, a diferencia de otros países europeos, con modelos distintos.

--Es interesante, porque se produce un cambio de paradigma. España había tenido una relación diferente con la economía y el mercado. Se pensaba que era un bien social. Los negocios se consideraban como una aspiración social, pero se adopta ese paradigma que viene a ser una colonización por parte del modelo neoliberal. Y empezamos a entender todas las variables en clave anglosajona.

--Algunos economistas sostienen ahora que la entrada en la Unión Europea comportó una división de la economía clara y compartimentada en la que los países del sur se iban a encargar del sector servicios, y que la industria se frenó en países como España para cumplir con ese plan.

--Yo creo que sí, que se puede interpretar de esa manera. Se nos mintió, desde fuera y desde dentro. Y es que en el norte de Europea se ha quedado todo, con una industria enorme que abastece al resto. En España ha quedado poca cosa y el gran problema es que en muchas zonas lo único que hay es una industria de distribución. Sólo en el norte de España se aguanta con cierta potencia. Europa llegó con una cara amable, pero con una carga de dominación política. Y nuestras elites lo aceptaron, con un modelo basado en la especulación y la corrupción. Ni en ese momento pesó el espíritu nacional. (...)" 

(Entrevista a Daniel Bernabé, Manel Manchón, 21/02/21)

28.2.20

Esto afecta a todas las democracias: hay mucha menos libertad que a principios de los años 80. Hemos retrocedido décadas en justicia, libertad, e igualdad. Salvo la superclase, el resto de ciudadanos viven mucho peor que a finales de los años 90... el descenso a los infiernos de nuestras democracias se ha llevado por delante las expectativas de vida de la inmensa mayoría de la ciudadanía... nuestro nivel de vida está en declive... de eso no se habla

"Hay una decadencia y un declive notorio de las democracias occidentales. 

No se trata sólo de un descenso a los infiernos de la calidad y frescura de nuestras democracias. Es un hecho evidente que ahora hay mucha menos libertad que a principios de los años 80

Hemos retrocedido décadas en términos de libertades cívicas, de respeto a la verdad, a la justicia, a la libertad, a la igualdad. La contraposición crítica y educada de ideas brilla por su ausencia, bien por el conjunto vacío de la inmensa mayoría de quienes deberían activar la cosa pública, que la han transformado en un mero espectáculo inconexo, donde la banalidad y la frivolidad se antepone a la verdad; y/o, simplemente, porque se imponen unos intereses de clase que, a modo de censura, bloquean todo aquello que se mueva del paradigma dominante, el neoliberalismo. 

Digámoslo claramente, unos psicópatas desde sus consejos de administración, con la ayuda inestimable de una cohorte de políticos, intelectuales y periodistas mediocres, en nombre de la pasta, han mercantilizado todos los aspectos y facetas de la vida humana, prostituyendo nuestra democracia.

 Lo peor es que el descenso a los infiernos de nuestras democracias se ha llevado por delante las expectativas de vida de la inmensa mayoría de la ciudadanía. Salvo la superclase, el resto de ciudadanos viven mucho peor que a finales de los años 90. Esto afecta a todas las democracias. 

Aquí, en nuestra querida España –véase “Las Redes de Poder en España: élites e Intereses contra la Democracia” de Andrés Villena-; en Francia –véase Les luttes de classes en France au XXI Siècle de Emmanuel Todd; en Reino Unido o en los Estados Unidos –véase The future of Capitalism: Faxing the New Anxieties de Paul Collier o Democracy Incorporated: Managed Democracy and the Specter of Inverted Totalitarianism de Sheldon Wolin. Da igual. Hay tanto una falta de oportunidades para una gran mayoría, como un aumento de los costes de los bienes esenciales –sobretodo vivienda-. Como corolario, nuestro nivel de vida está en declive. El problema es que en España la ración es doble.

 Lo peor es que el descenso a los infiernos de nuestras democracias se ha llevado por delante las expectativas de vida de la inmensa mayoría de la ciudadanía. Salvo la superclase, el resto de ciudadanos viven mucho peor que a finales de los años 90. Esto afecta a todas las democracias.

 Aquí, en nuestra querida España –véase “Las Redes de Poder en España: élites e Intereses contra la Democracia” de Andrés Villena-; en Francia –véase Les luttes de classes en France au XXI Siècle de Emmanuel Todd; en Reino Unido o en los Estados Unidos –véase The future of Capitalism: Faxing the New Anxieties de Paul Collier o Democracy Incorporated: Managed Democracy and the Specter of Inverted Totalitarianism de Sheldon Wolin. Da igual. Hay tanto una falta de oportunidades para una gran mayoría, como un aumento de los costes de los bienes esenciales –sobretodo vivienda-. Como corolario, nuestro nivel de vida está en declive. El problema es que en España la ración es doble.

Patriotas de hojalata

El paradigma dominante no funciona. Ya lo sabemos. Su obra más reciente, la Gran Recesión, es un buen ejemplo de ello. Pero no cede un ápice. Ante una visión uniforme y excluyente de la sociedad; ante una legitimación de la desigualdad; frente al sarpullido que supone para estos psicópatas los mecanismos de reparto; frente a una privatización escandalosa y vergonzante de los servicios públicos; frente a la normalización de la corrupción; frente al cambio climático, estos psicópatas muestran un desenfreno desmedido. Prometen doble taza.

Para ello recurren, como siempre, a los macarras de la moral, los patriotas de hojalata. Y nos llenan hojas y hojas de problemas que ellos mismos crean, pero que son irrelevantes para la inmensa mayoría de la ciudadanía –la guerra de banderas, el enfrentamiento entre comunidades, el pin parental, las mentiras sobre la inmigración…- Pura distracción. Pan y circo.  Lo fundamental, la vivienda, el ascensor social, el salario, la educación de nuestros hijos, la dignidad de las personas y un largo etcétera pasan a un segundo plano. De ello no se habla, se oculta, o a quien osa ponerlo encima de la mesa se le arrincona, se le margina, se le persigue, y, en algunas “supuestas” democracias, se les elimina.

En nuestro país la decadencia y la degradación tienen nombres y apellidos. Tras el esfuerzo colectivo que supuso la llegada de la democracia, el papel apasionado de muchos prohombres, de distintas ideas y concepciones, que consiguieron, frente al ruido continuo de sables, su consolidación, bajamos los brazos, y empezó nuestra perdición. Las ansias de entrar en la Unión Europea, abrazar el euro y su neoliberalismo implícito, conllevaron multitud de efectos colaterales perversos. El más importante, la enorme corrupción y la extracción de rentas que supuso el proceso de privatización de los otrora monopolios naturales.

Solo ha servido para llenar los bolsillos de los miembros de sus consejos de administración, encarecer los precios de los servicios que ofrecen, con una calidad muy deficiente, por cierto, siendo en muchos casos una rémora para un cambio de modelo productivo. ¿Y qué me dicen de los programas de colaboración público-privados? Un inmenso fraude, una extracción de rentas en toda regla, y nuevos nichos de corrupción. No solo ha pasado en España. Si quieren ver lo que pasó en el Reino Unido de Margaret Thatcher, lean  “Privatization and Economic Performance Throughout the UK Business Cycle” de Stephen Martin y David Parker.

Un auténtico fracaso

Nuestro modelo productivo es resultado de esas decisiones. Se sustenta en actividades intensivas en mano de obra –turismo, burbujas, pelotazos, servicios de bajo valor añadido…-. El Ibex 35, salvo dos o tres empresas, es un auténtico desastre y drama para nuestro país. Lo conforma un sistema bancario, que como en el resto de Occidente, controla al Estado pero que depende de sus arcas para subsistir. El Ibex 35 genera muy poco valor añadido y su proceso de internalización ha sido un fracaso rotundo, épico. Y además no invierten un carajo en los españoles, es decir, en inversiones productivas patrias. Solo reparten dividendos y recompran acciones. Resultado, una caída del índice desde la entrada del siglo XXI. ¿Para cuándo un análisis crítico de todo ello?

Pero no todo fueron sombras. Junto al Ibex 35, que, salvo 2 o 3 compañías, son meros oligopolios extractores de rentas, surgió un sector manufacturero patrio exportador extraordinario de la mano de auténticos productores. Gracias a ello nuestras exportaciones no dejan de crecer desde 1994. El problema es que, ante la inacción de nuestros gobiernos, el capital foráneo ya no solo se adentró a controlar nuestro mercado inmobiliario, fijando el precio de los alquileres, sino que empezó a asaltar nuestro sector industrial exportador. Como consecuencia las decisiones de inversión, de plantilla y de salarios se empiezan a fijar allende nuestras fronteras.

La contrapartida de todo este modelo productivo ha sido un endeudamiento masivo, inicialmente privado, asociado a la burbuja inmobiliaria y al proceso de internacionalización de nuestros prohombres del Ibex 35. Tras estallar la burbuja inmobiliaria, al no reestructurarse el sector bancario a costa de acreedores foráneos y no implementar las correspondientes quitas de deuda privada, España entró en una crisis sistémica de deuda privada. La contrapartida, ya la conocen ustedes, fue un mayor endeudamiento soberano –algunos economistas y tertulianos siguen sin entender las balanzas sectoriales-. La deuda creciente primero fue privada (en 2008 de los 4 billones de euros de deuda de España, 3,5 eran privada),  y ahora mixta (de los 4,1 billones, 2,4 billones son deuda privada y 1,7 deuda soberana).

Ante ello, que los macarras de la moral, los patriotas de hojalata ¡sigan distrayéndonos con problemas inventados y superfluos! Como dice la canción, “hay que seguirles a ciegas, y serles devotos.  Creerles a pies juntillas y darles la razón, que el que no se quede quieto no sale en la foto...”. ¡Pues eso!"                        (Juan Laborda, vox populi, 20/02/20)

13.2.20

España debería mirarse de cerca en el espejo y actuar. Lo que verá no es lo que desearía la mayoría de los españoles: una pobreza generalizada y un alto nivel de desempleo, una crisis de vivienda de proporciones inquietantes, un sistema de protección social completamente inadecuado que arrastra deliberadamente a un gran número de personas a la pobreza, un sistema educativo segregado y cada vez más anacrónico, un sistema fiscal que brinda muchos más beneficios a los ricos que a los pobres y una mentalidad burocrática profundamente arraigada en muchas partes del gobierno que valora los procedimientos formalistas por encima del bienestar de las personas...

"Las frases del relator de la ONU que deberían hacernos sonrojar (...)
"He visitado lugares que sospecho que muchos españoles no reconocerían como parte de su país (…) barrios pobres con condiciones mucho peores que un campamento de refugiados, sin agua corriente, electricidad ni saneamiento, donde los trabajadores inmigrantes llevan años viviendo sin ninguna mejora en su situación”
"España debería mirarse de cerca en el espejo y actuar. Lo que verá no es lo que desearía la mayoría de los españoles, ni lo que muchos responsables de formular políticas tenían planeado: una pobreza generalizada y un alto nivel de desempleo, una crisis de vivienda de proporciones inquietantes, un sistema de protección social completamente inadecuado que arrastra deliberadamente a un gran número de personas a la pobreza, un sistema educativo segregado y cada vez más anacrónico, un sistema fiscal que brinda muchos más beneficios a los ricos que a los pobres y una mentalidad burocrática profundamente arraigada en muchas partes del gobierno que valora los procedimientos formalistas por encima del bienestar de las personas”
"La palabra que he escuchado con mayor frecuencia en las últimas dos semanas es 'abandonados'"
“España le está fallando por completo a buena parte de su sociedad, aquella que vive en la pobreza, cuya situación ahora se encuentra entre las peores de la Unión Europea”
“Los grandes beneficiados son los ricos y las empresas que, pese a los beneficios, pagan menos impuestos que antes de la recesión”
“Hay dos Españas: una próspera y otra que tiene un porcentaje elevado de personas que están en el margen, tratando de sobrevivir”
“En lo económico, el país va bien, con un alto PIB y renta per cápita. En lo social, es diferente. España está al final o cerca de los que tienen peores indicadores dentro de la Unión Europea. La tasa AROPE es más alta que la media. La tasa de abandono escolar prematuro (jóvenes que dejan los estudios después de llegar a los 16 años) es el peor de la UE. La vivienda social sólo ocupa el 2% del presupuesto, cuando llega al 20% en el resto. La tasa de desigualdad se sitúa entre las peores. Las tasas de desempleo, particularmente la juvenil y de las mujeres, son las peores de Europa”
Las rentas mínimas: “buenas en principio, pero malas en la práctica”
“España tiene una de las comunidades de gitanos más grandes de la UE, casi la mitad de los cuales viven en la extrema pobreza. Las mujeres, los habitantes en zonas rurales, los inmigrantes, las trabajadoras domésticas y las personas con discapacidad están extremadamente desatendidas por las políticas actuales y se ven injustamente afectadas por la pobreza"
“Las personas trabajadoras rurales en la España vaciada reciben poca atención gubernamental y experimentan grandes historias de miseria”
“He visitado 16 Comunidades Autónomas, he hablado con una amplia cantidad de personas en pobreza, gitanos en chabolas, inmigrantes viviendo en las peores condiciones que he visto, y también he hablado con gente corriente, que están combatiendo la pobreza. Gente que está discerniendo entre comer o pagar la calefacción”
"A pesar de que España está prosperando económicamente, demasiadas personas siguen pasando apuros"
"La recuperación después de la recesión ha dejado a muchos atrás, con políticas económicas que benefician a las empresas y a los ricos, mientras que los grupos menos privilegiados han de lidiar con servicios públicos fragmentados que sufrieron serios recortes después de 2008 y nunca se restauraron"
"Los formuladores de políticas les han fallado en gran medida a las personas que viven en la pobreza, y los derechos sociales rara vez se toman en serio”
“Los más ricos tienen casas, pero las personas jóvenes deben permanecer en casa, con sus padres, hasta edades adultas”
“Las ventajas de quienes tienen contratos fijos y la precariedad extraordinaria de los demás que no los tienen es insostenible"
“España recauda menos y tiene menos para gastar, no lo hace de forma progresiva, lo cual afecta la redistribución”
“Las clases medias reciben más beneficios que los pobres. No debería ser así”
"Los niveles de pobreza existentes se deben a decisiones políticas de las últimas décadas”
“Los formuladores de políticas les han fallado en gran medida a las personas que viven en la pobreza, y los derechos sociales rara vez se toman en serio. La vivienda de bajo coste es casi inexistente y el sistema para brindar asistencia social está quebrado, es imposible de navegar y hace que las familias acaudaladas se beneficien más de las transferencias de efectivo que las familias pobres. Mientras tanto, las empresas están pagando la mitad de los impuestos que antes de la crisis a pesar de registrar fuertes beneficios”
"La pobreza es en última instancia una decisión política, y los Gobiernos pueden, si lo desean, optar por superarla"
“El único aspecto positivo en la situación es que el nuevo Gobierno de coalición está firmemente comprometido con lograr la justicia social, pero los desafíos son grandes”    (Nueva Tribuna, 07/02/20)

12.12.19

La historia del BBVA y de su expresidente Francisco González es análoga, en líneas generales, a la del resto de las grandes multinacionales españolas. La caída en desgracia del banquero deja al descubierto las disputas actuales entre las élites político-empresariales, al tiempo que representa el declive de toda una época

"Francisco González dejó la presidencia del BBVA el último día de 2018. Salpicado por las revelaciones sobre el espionaje a políticos y empresarios encargado por el banco al comisario Villarejo, decidió embolsarse una pensión de 80 millones de euros y pasar a segundo plano como presidente de honor de la entidad. 

«Hasta donde sé, se han hecho las cosas como hay que hacerlas», afirmó entonces el banquero para tratar de desvincularse de las escuchas ilegales. La trama, sin embargo, apenas había empezado a aflorar.

La trayectoria de Francisco González al frente de la segunda gran corporación financiera del país sirve como resumen de las dos décadas y media de expansión global del capitalismo español. Nombrado por Aznar presidente de Argentaria en 1996, González dirigió la privatización de esta entidad pública y pilotó la fusión con el Banco Bilbao Vizcaya tres años después. Tras desembarazarse de la cúpula proveniente del BBV mediante la denuncia de sus cuentas secretas en paraísos fiscales, asumió la jefatura única del banco en 2001 y lideró la internacionalización de sus negocios durante toda «la década dorada». Con el crash financiero, se empleó a fondo en la tarea de impulsar las sucesivas reformas laborales y reducir oficinas y plantillas con la excusa de la transformación digital del banco. 

En los últimos años de su mandato, el BBVA emprendió un plan de desinversiones y venta de activos en América Latina, EEUU y China, además de traspasar su amplia cartera inmobiliaria a fondos de inversión transnacionales como Blackstone y Cerberus.

En marzo de 2019, coincidiendo con su junta de accionistas, el BBVA anunció que González abandonaba también su cargo honorífico. La publicación de los detalles de las relaciones del presidente con los responsables de la seguridad del banco y su papel central en todo el entramado, que incluía no solo la defensa de los intereses empresariales sino también los de su propia persona, le dejaron en una posición insostenible.

 Meses después, la Audiencia Nacional imputó por delitos de cohecho, revelación de secretos y corrupción a ocho directivos del banco, entre ellos al exconsejero delegado, el jefe de seguridad y el presidente de la filial encargada de la Operación Chamartín. Lo que comenzó siendo el caso Villarejo, con la imputación de la entidad financiera como persona jurídica, se convirtió definitivamente en el caso BBVA. Al cierre de estas líneas, se prometen nuevos capítulos con más políticos, empresarios y multinacionales implicadas en la trama.


La historia del BBVA y de su expresidente es análoga, en líneas generales, a la del resto de las grandes multinacionales españolas. La caída en desgracia del banquero deja al descubierto las disputas actuales entre las élites político-empresariales, al tiempo que representa el declive de toda una época. (...)"                 (Pedro Ramiro, Erika gonzález, CTXT, 04/12/19)

1.10.19

¿Hacia una recesión inminente? La única certeza es nuestra gran vulnerabilidad... La situación financiera de las familias es muy frágil: ingresos que no se han recuperado, empleos que son igual o más precarios, un consumo que crece más que la renta dependiendo del crédito, y deudas todavía importantes...

"Determinar con precisión la naturaleza, magnitud y cronología de una futura crisis escapa de las posibilidades del análisis económico. Pero una pregunta pertinente que sí podemos contestar es: ¿en qué condiciones se encuentra la economía española para encajar una probable crisis? (...)

Para empezar, tengamos en cuenta que el crecimiento de los últimos años, además de modesto, se debió en gran medida a la confluencia de factores que no dependen de la gestión económica interna. Bajada del precio del petróleo, tipos de interés reducidos o las condiciones que desalientan destinos turísticos que tradicionalmente compiten con España, formarían parte de esos “vientos de cola”. Pensemos ahora, por un lado, que dichos estímulos comienzan a agotarse o ven ya muy reducidas su capacidad estimulante; y por otro, que aparecen nuevos factores externos amenazantes. 

Las hostilidades entre Estados Unidos y China, o el Brexit, por citar los más importantes, permiten prever complicaciones futuras en el ámbito del comercio internacional. El hecho de que nuestros principales destinos de exportación (Alemania, Italia, Francia o Reino Unido) estén aproximándose al estancamiento económico o incluso a la recesión, es otro indicador en la misma preocupante dirección.

De hecho, desde 2016 se aprecia un progresivo debilitamiento del crecimiento español, ralentización que se hace aún más notoria desde mediados de 2018. A partir de entonces, la demanda interna que dinamizaba el crecimiento previo va perdiendo fuerza, lo que es parcialmente compensado con una mejora en el desempeño de la demanda externa. 

Pero el mejor resultado externo no supone en realidad motivo de grandes alegrías, ya que se explica sobre todo por la caída de las importaciones, resultado de esa debilidad de la demanda interna mencionada. De recesión inminente a aterrizaje suave, las interpretaciones oscilan respecto a la gravedad, pero el cambio de tendencia parece claro.  (...)

Lo cierto es que la llamada recuperación no ha colaborado en superar la precariedad de nuestra estructura productiva, porque el crecimiento ha sido más intenso precisamente en ramas que no emplean trabajo cualificado ni aportan altas productividades. (...)

Además, los (insuficientes) nuevos empleos son de peor calidad: los creados desde 2014 son en mayor proporción temporales y, en promedio, más cortos que los (ya de por sí precarios) empleos generados en el anterior ciclo expansivo. Tengamos además en cuenta que el proceso de devaluación salarial no se revirtió, sólo se suavizó, con la llegada del crecimiento económico  (...)

Volver a enfrentarnos a un cambio de ciclo, aunque no sea tan abrupto como el anterior, con un mercado laboral tan marcado por el desempleo y la precariedad tiene consecuencias sociales pero también económicas. (...)

Precisamente sobre ese 10% de hogares con menos renta alertaba recientemente el Banco de España: hogares cuyos miembros adultos siguen en desempleo o que ocupan los empleos peor remunerados, apenas han reducido sus deudas desde 2008 y dedican más del 50% de su renta a pagar la hipoteca. Pero la precariedad financiera no es exclusiva de las familias con menos ingresos. La tasa de ahorro del total de las familias fue en 2018 el 4,9% del PIB, un mínimo histórico desde que en los años sesenta el Banco de España inició la serie estadística. 

Batíamos así el récord anterior (5,8%), precisamente de 2008. La situación financiera de las familias es por tanto muy frágil: ingresos que no se han recuperado, empleos que son igual o más precarios, un consumo que crece más que la renta dependiendo crecientemente del crédito y deudas todavía importantes; todo ello agravado según desciende el nivel de renta del hogar.

En definitiva, podemos decir que se está levantando viento, y si arrecia, España volverá a hacerle frente con una precaria casita de paja. Ante un futuro incierto pero preocupante la única certeza es nuestra gran vulnerabilidad; particularmente la de aquellos grupos sociales que fueron más golpeados en la crisis anterior. Los mecanismos de protección social, que haciendo honor a su nombre tendrían que protegerlos, ya se mostraron insuficientes entonces y ahora suman el lastre de una década de austeridad. 

Cabría lamentarse, con razón, de que estos años no se hayan aprovechado para avanzar en la superación de nuestras grandes vulnerabilidades. La experiencia traumática de la crisis de 2008 hubiera debido servir para extraer algunas enseñanzas. Pero aún más lamentable resultaría si finalmente dejamos pasar la oportunidad de que lo que viene sea al menos gestionado por un gobierno comprometido con los más vulnerables."                            (Bibiana Medialdea, eldiario.es, 27/09/19)

30.7.19

Si los gobiernos europeos y el BCE aplicaran definitivamente la Teoría Monetaria Moderna, sortearíamos la crisis sistémica que se avecina...

"(...) PSOE y Podemos deberían entender donde se encuentra ahora la economía española. El modelo productivo patrio se sustenta en actividades intensivas en mano de obra –turismo, burbujas, pelotazos, servicios de bajo valor añadido…-. 

El Ibex 35 genera muy poco valor añadido. Pero, además, sorprendentemente, convive con un sector manufacturero patrio exportador extraordinario –nuestras exportaciones no dejan de crecer desde 1994- que, ante la inacción de nuestros gobiernos, empieza a ser asaltado por capital foráneo. Como consecuencia las decisiones de inversión, de plantilla y de salarios se empiezan a fijar allende nuestras fronteras.

 Este modelo productivo generó un endeudamiento masivo, inicialmente privado, en plena burbuja inmobiliaria. Tras estallar la burbuja inmobiliaria, al no reestructurarse el sector bancario a costa de acreedores foráneos y no implementar las correspondientes quitas de deuda privada, España entró en una crisis sistémica de deuda privada.

 La contrapartida, obvia, fue un mayor endeudamiento soberano –algunos economistas y tertulianos siguen sin entender las balanzas sectoriales-. La deuda creciente primero fue mayoritariamente privada (en 2008 de los 4 billones de euros de deuda de España, 3,5 eran privada), y ahora mixta (2,5 billones de deuda privada y 1,5 de deuda soberana).

 Pero, sorpresas de la vida, en una economía global en desaceleración, una Unión Europea casi en recesión, el PIB español presenta una enorme resistencia a la baja. Las claves, la relajación presupuestaria; el papel del Banco Central Europeo en lo que supone la aplicación de algunos de los principios de la Teoría Monetaria Moderna; y la subida salarial, que no está afectando a la productividad de las empresas. 

La reforma laboral implementada por el gobierno de Rajoy solo sirvió para modificar el reparto de la tarta en favor del factor capital, sin que ello se tradujera ni tan siquiera en una mejora de la productividad patria. La devaluación interna fue utilizada por el agregado de las empresas no para mejorar su teórica competitividad-precio, sino para incrementar su margen de beneficio unitario (lo que los postkeynesianos definimos como mark-up). 

Por eso la subida del salario mínimo no afecta ni afectará al empleo. Pero es que sigue siendo insuficiente para que los ciudadanos españoles lleven a cabo sus proyectos vitales (problemas vivienda). 

Pero no nos engañemos, el día que el BCE vuelva a las andadas y se re-germanice, entraremos en una recesión profunda y sistémica. Por el contrario, si los gobiernos europeos y el BCE aplicaran definitivamente la Teoría Monetaria Moderna, sortearíamos la crisis sistémica que se avecina. (...)"            (Juan Laborda, Vox Populi, 11/07/19)

12.7.19

Manifiesto: Más de diez años después de iniciada la crisis se constatan las consecuencias de las políticas adoptadas: la renta media real es hoy en España la misma que hace 10 años, pero, mientras el 1% más rico ha aumentado su renta un 21%, el 40% más pobre ha perdido lo que los demás han ganado. Es hora de las políticas de cambio. Los intereses particulares de muchos grupos económicos y políticos no pueden ni deben parar los cambios del mercado de trabajo, del sistema fiscal y la regulación del mercado de la energía y de la vivienda que necesitamos...

"Han pasado más de diez años desde el comienzo de la crisis. Una crisis dura, con enormes costes sociales y económicos. De ella y de la aplicación de unas políticas y reformas regresivas se han derivado sus efectos. Elevados niveles de desigualdad y de pobreza. 

Precariedad laboral a ultranza. Devaluación salarial concentrada en los trabajadores de la mitad inferior de la distribución. Servicios públicos al límite de sus posibilidades por los recortes realizados. Impuestos cada vez menos centrados en los más ricos, más regresivos.

Estas situaciones no desaparecen –y aun se acrecientan- con el crecimiento económico y del empleo. Mientras las rentas salariales no han recuperado todavía los niveles reales previos a la crisis, los beneficios de las empresas (no financieras y sin autónomos) son 38.000 millones de euros mayores a precios constantes que en 2008. Y 11.000 millones más, los dividendos que reparten a los accionistas.

Más de diez años después de iniciada la crisis se constatan las consecuencias de las políticas adoptadas: la renta media real es hoy en España la misma que hace 10 años, pero, mientras el 1% más rico ha aumentado su renta un 21%, el 40% más pobre ha perdido lo que los demás han ganado.
Son solo algunas muestras de la situación, pero hay datos a centenares.

Los efectos no desaparecen con el crecimiento porque se han devastado las estructuras que garantizan el reparto y la redistribución. Si se siguen haciendo las mismas cosas se obtendrán, agudizados, los mismos resultados. Esa es la cuestión.

Es hora de las políticas de cambio. Y hay que actuar en muchos órdenes, pero estratégicamente en tres:
  • el mercado de trabajo,
  • el sistema fiscal,
  • y la regulación de los mercados, en particular, del mercado de la energía y de la vivienda.
Solo políticas decididas y firmes, y necesariamente en los tres ámbitos, pueden revertir la situación y favorecer y hacer más ‘resiliente’ la economía, y recomponer la cohesión y la justicia social. Es la hora. El momento político en el que España debe decidir cómo debe ser su futuro, qué sociedad queremos.  (...)

 Los programas de los partidos evidencian amplias coincidencias que reflejan la madurez de la sociedad sobre los cambios necesarios. Los ciudadanos reclaman y esperan un acuerdo a largo plazo que aporte concreción y estabilidad al cambio. Se tienen que expresar las políticas que van a transformar nuestro país y aproximarlo a los niveles de bienestar y justicia de los países más avanzados.

Los tres ámbitos estratégicos de la política económica en este momento deben ser definidos sin ambages, con total claridad.
  • Si no se reduce drásticamente la precariedad del empleo, se estabiliza el mercado de trabajo y se restablece la vinculación de los salarios con la productividad no mejorará el reparto de la renta para los asalariados.
  • Si no se aumentan la justicia fiscal y los gastos públicos garantizando que los más favorecidos, ciudadanos y empresas, paguen más de acuerdo con sus altos ingresos, no aumentará la redistribución, no se reforzará el bienestar de la mayoría de los ciudadanos porque los recursos seguirán sin alcanzar y no se reducirá la elevadísima e indigna desigualdad social.
  • Y si no se abordan decididamente las reformas regulatorias que requieren los mercados, la transición energética y la vivienda –reforma del mercado de la electricidad; creación de parques públicos de viviendas en alquiler, entre otros- no se conseguirá el impulso económico, de inversión, de cambio de modelo productivo y de competitividad que España, y en particular su población más joven, necesita.
Al contrario, los ciudadanos y las empresas correrán con los costes y todos perderemos el tren del futuro. Los intereses particulares de muchos grupos económicos y políticos no pueden ni deben parar esta triple transformación que necesariamente debe iniciarse y progresar con claridad durante los próximos cuatro años.

Economistas Frente a la Crisis...  10 julio 2019"                   (Economistas frente a la crisis, Julio, 2019)

10.4.19

Una parte de España se muere y camina hacia la extinción; otra languidece sin esperanza de poder asegurar un proyecto vital. Solo en las grandes ciudades españolas como Madrid, Valencia y Barcelona se pueden observar algunos destellos de crecimiento económico. Allí es donde viven en sus burbujas las élites que niegan la realidad mayor porque en sus microesferas de prosperidad se carece de perspectiva... Nada se está haciendo para frenar la decadencia de la economía española. Hace algunos años había un programa científico y el Estado promovía iniciativas como el ferrocarril de alta velocidad, la biotecnología y las energías renovables. Estos programas fueron abruptamente abortados tras el giro a la austeridad impuesto por Merkel, Sarkozy, Barroso y Trichet al Gobierno de España...

"Cualquiera que hubiese recorrido la Península Ibérica hace quince años de norte a sur y volviera a realizar tal viaje hoy podría comprobarlo: nada ha cambiado desde entonces. Se pueden transitar las extensiones vacías de la meseta y atestiguar cómo se tambalean las casas cerradas en pueblos y aldeas. Se han levantado pocas fábricas desde 2012 y son más las que han echado el cierre para dejar que sus muros se conviertan en pasto de grafiti.  (...)

Bajo la maleza hay líneas férreas por las que hace años que no circula un tren, mientras otras operan con infraestructuras y máquinas de otro siglo, dejando a regiones independizadas de facto, como Extremadura.
Los jóvenes en edad de formar familias renuncian a revitalizar nuestra decrépita sociedad, obligados a emigrar o a esperar eternamente oportunidades que no llegan más que en forma de precariedad. El trabajo que realizan mayoritariamente mujeres sigue siendo invisible a los ojos de la sociedad porque no computa para el Producto Interior Bruto.

Los cuidados siguen siendo una responsabilidad doméstica que, pese al sacrificio personal, no llega a ser suficiente para el bienestar de nuestros mayores, niños y dependientes. Este es el panorama desolador al que los –a todas luces– insuficientes “presupuestos más sociales de la historia de la democracia” pretendían hacer frente.

 Una parte de España se muere y camina hacia la extinción; otra languidece sin esperanza de poder asegurar un proyecto vital. Solo en las grandes ciudades españolas como Madrid, Valencia y Barcelona se pueden observar algunos destellos de crecimiento económico. Allí es donde viven en sus burbujas las élites que niegan la realidad mayor porque en sus microesferas de prosperidad se carece de perspectiva.

 Sí, las estadísticas del INE, reflejan una cierta recuperación económica pero la fanfarria de los medios está muy lejos de estar justificada. Todavía en 2017 la economía española no había conseguido que la renta media por persona superase la del pico de la anterior burbuja inmobiliaria.

 Hay una miniburbuja inmobiliaria en marcha gracias a la expansión del crédito bancario. Así pues todo está en orden, hemos vuelto a los 2000, que era lo que las élites querían. Pero este ciclo de endeudamiento no tiene el vigor del anterior y ya sabemos cómo suelen acabar las burbujas.

 Nada se está haciendo para frenar la decadencia de la economía española. Hace algunos años había un programa científico y el Estado promovía iniciativas como el ferrocarril de alta velocidad, la biotecnología y las energías renovables. Estos programas fueron abruptamente abortados tras el giro a la austeridad impuesto por Merkel, Sarkozy, Barroso y Trichet al Gobierno de España. Desde entonces la inversión en I+D no ha cesado de decaer. Mientras, China y Corea hace años que nos tomaron la delantera.  (...)

Las autoridades, obcecadas en “no dejar deuda para las generaciones futuras”, están dejando sobre nuestros hijos una pesada hipoteca de retraso económico. 

La desigualdad

Pese a que los fuegos fatuos hayan iluminado la economía española en los tres años anteriores, la situación está lejos de ser halagüeña. La desigualdad y la pobreza han quedado tenuemente velados por el empleo precario y un vergonzante paro de larga duración. Les damos la bienvenida a la sociedad más desigual de Europa Occidental.  (...)

Precariedad, subempleo, temporalidad, pobreza y desigualdad son los sustantivos que caracterizan el legado de las cuatro décadas de neoliberalismo y tres lustros de austeridad aplicados por los sucesivos gobiernos de España para aplacar a la tecnocracia bruselense, los dioses sedientos de austeridad en cuyos altares se sacrifican los derechos sociales.

La recesión que se avecina

Mientras la economía española sigue “viento en popa a toda vela” en nuestro entorno las economías europeas, empeñadas en su loca carrera de autodestrucción gracias a la aplicación concienzuda de las políticas de ascetismo y mortificación, se desaceleran. Italia, que clamaba por un presupuesto expansivo, ha vuelto a la recesión y Francia y Alemania la han evitado “técnicamente”, es decir, la han rozado. Seguramente Europa camina hacia otra crisis mientras que nuestras autoridades sonámbulas continúan empeñadas en ejercicios de propaganda acerca del ilusionante proyecto europeo.

 En España quedará como única fuente de crecimiento, al quedarse sin combustible las locomotoras del sector exterior y el menguante déficit público, el crédito bancario que no dudará en hibernar en cuanto los balances de hogares y empresas se deterioren y repunte el desempleo. Si llega la crisis económica en 2019 no debería ser una sorpresa.

El Imperio Neoliberal

El panorama es desolador y, sin embargo, las autoridades españolas están completamente emasculadas. Se ha entregado el poder real a organismos no elegidos democráticamente o que mantiene una frágil apariencia de estar sometidos al poder popular: el Banco Central Europeo es la institución más poderosa pero no responde a una instancia parlamentaria; la Comisión Europea, bajo el mando de un probable dipsomaníaco, reparte sus competencias en 28 parcelas delegadas y no ha sido elegida por el parlamento; el Parlamento europeo es una asamblea sin iniciativa legislativa; el Consejo tiene la iniciativa legislativa pero no ha sido elegido por los ciudadanos; el Eurogrupo opera bajo un oscurantismo hermético; el Tribunal de Justicia Europeo, que interpreta los tratados europeos, responde siempre a una pasión librecambista.

La UE se ha convertido así en la dictadura perfecta al servicio de las oligarquías capitalistas. Es un gigantesco entramado donde cualquier intento de cobrarse una pieza institucional quedaría inmediatamente anulada por la acción de las restantes instituciones. Por eso iniciativas como el proyecto Diem 25 promovido por Varoufaquis están condenadas al fracaso.

Todo este entramado institucional de unos tratados europeos irreformables se adereza con acuerdos que consagran la austeridad como el Pacto por la Estabilidad y el Crecimiento, el Two-Pack y el Six-Pack. En España incluso se ha petrificado en la Constitución la extinción de la deuda pública, también conocido como ahorro del sector privado, lo cual evita toda aspiración a aplicar un presupuesto expansivo. 

Los tratados europeos garantizan que ningún cambio político a nivel nacional podrá jamás cambiar el signo general de la política económica.

El euro, ese tabú

El euro, un fallido experimento monetario, no se cuestiona por ninguna de las opciones políticas. Sin embargo, ese gigantesco, enorme, inmenso paquidermo en la habitación es la verdadera causa de todos nuestros males. Es el instrumento que nos mantiene en la deflación permanente e impide que se pueda hacer otra política económica más allá de la devaluación salarial y la consolidación fiscal.

Las elecciones entre opciones vacías

Ante este panorama la complacencia y frivolidad de los dirigentes políticos españoles da vergüenza ajena. Lejos de comprender la gravedad de nuestra situación nos distraen con conflictos identitarios que están muy lejos de resolver los problemas reales. Las derechas explotan la animosidad hacia el independentismo catalán y pugnan por ser los abanderados del españolismo. Los nacionalistas catalanes siguen culpando a Madrid de todos los males y no terminan de abandonar la alocada huida hacia adelante del Procés.

 El PSOE ofrece propinas que se presentan como política social y tapa su connivencia con la austeridad con maniobras de distracción, por ejemplo no terminando de sacar nunca el incómodo cadáver embalsamado del Valle de los Caídos. Podemos ha optado por la fragmentación y la alternancia de la pareja instalada en el liderazgo e IU no abandona su papel subalterno y rendido. Las izquierdas están beatíficamente rendidas a un idílico cosmopolitismo europeo de una consistencia onírica.

Quizá la falta de poder real explica cómo es posible que España no se hunda del todo pese al irresponsable comportamiento de una casta política infantilizada. Unos políticos que tuvieran que asumir una verdadera responsabilidad en la gestión de la política económica actuarían con mayor gravedad.  (...)

Al electorado español se le ofrecen básicamente dos opciones: austeridad brutal bajo gobiernos conservadores o austeridad brutal con leves concesiones a cuestiones sociales sin dotación presupuestaria relevante bajo gobiernos progresistas. Por tanto, cualquiera que sea el resultado electoral, toda ilusión de los ciudadanos concluirá en la enésima decepción y reconducirá sus ánimos reivindicativos a la frustración. 

El agitar de banderas y las cuestiones identitarias van a centrar los debates electorales. Éstos seguramente serán animados pero se moverán entre el fanatismo pueril y el buenismo sin consecuencias. No podemos esperar otra cosa pues eso perseguía la despolitización que ha impulsado el neoliberalismo consagrado en el proyecto imperial europeo. Por mucho que prometan, las propuestas programáticas de los partidos seguramente resultarán en frustración y melancolía cuando lleguen al poder."                     (red mmt, editorial, 15/04/19)


Para la soberanía financiera y como alternativa a la salida del euro... europeseta electrónica:

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467  )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:

- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html
- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html  
- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:  

- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm  

Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas':    http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

22.2.19

El diseño del modelo productivo patrio -aquel que más forra a ciertas élites rentistas-, unido a un creciente control foráneo de todo aquello que vale la pena, ha convertido nuestro país en una economía de bajos salarios, donde, además, la mayor parte del valor añadido se va fuera de nuestras fronteras... si un gobierno federal europeo tuviera soberanía monetaria y empleara el balance del BCE, España evitaría la recesión. La alternativa, el caos, la pobreza y el desorden...

"Nuestra querida España presenta una serie de graves problemas estructurales, estrechamente interrelacionados. El diseño del modelo productivo patrio -aquel que más forra a ciertas élites rentistas-, unido a un creciente control foráneo de todo aquello que vale la pena, ha convertido nuestro país en una economía de bajos salarios, donde, además, la mayor parte del valor añadido se va fuera de nuestras fronteras. (...)

La contrapartida ha sido una deuda creciente, primero mayoritariamente privada (en 2008 de los 4 billones de euros de deuda de España, 3,5 eran privada), y ahora mixta (2,5 billones de deuda privada y 1,5 de deuda soberana). 

Pero, sorpresas de la vida, en una economía global en desaceleración, una Unión Europea casi en recesión, el PIB español presenta una enorme resistencia a la baja. Las claves, la relajación presupuestaria y el papel del Banco Central Europeo en lo que supone la aplicación de algunos de los principios de la Teoría Monetaria Moderna. 

Pero no nos engañemos, el día que el BCE vuelva a las andadas y se re-germanice, entraremos en una recesión profunda y sistémica. Por el contrario, si los gobiernos europeos y el BCE aplicaran definitivamente la Teoría Monetaria Moderna, sortearíamos la crisis sistémica que se avecina.

El modelo productivo patrio se sustenta en actividades intensivas en mano de obra –turismo, burbujas, pelotazos, servicios de bajo valor añadido…-. Pero, además, sorprendentemente, convive con un sector manufacturero exportador extraordinario –nuestras exportaciones no dejan de crecer desde 1994- que, ante la inacción de nuestros gobiernos, empieza a ser asaltado por capital foráneo. 

Como consecuencia, las decisiones de inversión, de plantilla y de salarios se empiezan a fijar allende nuestras fronteras. Este modelo productivo generó un endeudamiento masivo, inicialmente privado, en plena burbuja inmobiliaria. 

Tras estallar la burbuja inmobiliaria, al no reestructurarse el sector bancario a costa de acreedores foráneos y no implementar las correspondientes quitas de deuda privada, España entró en una crisis sistémica de deuda privada. La contrapartida, obvia, fue un mayor endeudamiento soberano –algunos economistas y tertulianos siguen sin entender las balanzas sectoriales-.

Entre diciembre de 2007 y agosto de 2012 la prima de riesgo de la deuda soberana española, definida como el diferencial entre los tipos de interés a 10 años de la deuda soberana de España y Alemania, se incrementó en 540 puntos básicos, es decir, un 5,40%, pasando de un diferencial del 0,12% en diciembre de 2007 a 5,52% en agosto de 2012. 

 Tras el discurso del presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, en la Conferencia de Inversión Global en Londres, el 26 de julio de 2012 (“Within our mandate, the ECB is ready to do whatever it takes to preserve the euro. And believe me, it will be enough,”), la prima de riesgo de la deuda de España empezó a disminuir. Algunos economistas aprendieron entonces que el dinero es endógeno y que los tipos de interés los puede establecer donde quiera el Banco Central.

Pero, además, desde finales de 2013, con el consentimiento de Bruselas, la austeridad se relajó. El déficit estructural ha crecido desde entonces. La nueva política monetaria y la expansión fiscal permitieron la recuperación de la economía española que se vio además favorecida por la depreciación del euro y la evolución del precio de las materias primas. Y ello está detrás de la sorpresa positiva de España.

 Pero no nos engañemos, el día que el BCE abandone la expansión cuantitativa, emergerá con fuerza nuestra debilidad, el enorme montante de deuda, y nuestra dependencia exterior.

El BCE y la teoría monetaria moderna

España es uno de los países desarrollados con mayor dependencia de la financiación internacional. Nuestra deuda externa supera el billóndeeuros, correspondiendo la mitad al Estado. Pero a pesar del volumen de nuestra deuda, la actuación del Banco Central, especialmente tras la expansión cuantitativa, tanto en la compra de deuda soberana como privada, ha hecho que nuestro país no tenga problemas a la hora de refinanciarla, y que los sectores público y privado tengan acceso fácil a la financiación. 

La mayoría de los economistas aprendieron algo que ya era trivial para los economistas defensores de la Teoría Monetaria Moderna. El Banco Central puede financiar sin problemas a un Estado y favorecer el canal de transmisión de la política monetaria al sector privado. Ello no es imprimir dinero, como ha demostrado el BCE o la Reserva Federal, o el Banco de Inglaterra. Además, la inflación sigue sin aparecer. ¡Cuántas estupideces uno tiene a veces que escuchar!

 Pero demos un paso más. España tiene una tasa de paro insoportable que el sector privado es incapaz de reducir. Utilicemos las lecciones aprendidas desde 2012. Las políticas fiscal y monetaria pueden concentrarse en garantizar que el gasto doméstico sea el suficiente para mantener altos niveles de empleo.

 Los gobiernos que emiten sus propias monedas no tienen que financiar su gasto, ya que los gobiernos emisores de moneda nunca pueden quedarse sin dinero. Es cierto que España no tiene soberanía monetaria, pero si un gobierno federal europeo tuviera esa soberanía y empleara el balance del BCE, España evitaría la recesión

La alternativa, el caos, la pobreza y el desorden."                   (Juan Laborda, Vox Populi, 19/02/19)


Como gobierno federal no va a haber en Europa, la alternativa es la soberanía monetaria española, que se puede conseguir con una europeseta electrónica, utilizable solo dentro del territorio español, y con el mismo valor que el euro:

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467  )

Los artículos de Juan José R. Calaza, Juan José Santamaría y Juan Güell muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:

- Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html
- Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html  
- Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815
Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:  
- Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/ mmmm  

Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas':    http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.htm

19.2.19

¿Puede ser justa y eficiente una sociedad en la que la posición que ocupamos en el mercado de trabajo depende fundamentalmente de nuestro origen familiar? Una persona que naciera hoy en nuestro país en una familia de bajos recursos económicos necesitaría al menos cuatro generaciones para llegar al nivel medio de renta de la sociedad...

"¿Puede ser justa y eficiente una sociedad en la que la posición que ocupamos en el mercado de trabajo depende fundamentalmente de nuestro origen familiar? 

Si las perspectivas de cualquier persona de encontrar un empleo, la calidad de la ocupación, el estado de salud y otras dimensiones importantes del bienestar, están estrechamente relacionadas con cómo era la situación socioeconómica de su hogar durante su infancia, es difícil que un país progrese, tanto en términos económicos como sociales. 

La falta de movilidad social entre generaciones no sólo es una manifestación de desigualdad e injusticia social, sino que limita también la mejora de la productividad y el crecimiento económico de un país.

 Implica que el talento de un segmento amplio de la sociedad no puede dar sus frutos potenciales, anula las posibilidades asociadas de emprendimiento creativo y reduce el rendimiento de la inversión en capital humano no sólo individual sino del conjunto de la sociedad que ha financiado el acceso a servicios públicos universales. (...)

Los datos que ofrece la OCDE no invitan al optimismo. En todos los países la transmisión de la ventaja social a través de las generaciones es una realidad conocida. Tener un buen origen familiar en términos educativos y económicos sigue determinando claramente poder alcanzar un alto nivel de estudios y, sobre todo, una mejor situación laboral. 

Esta ventaja no se ciñe al ámbito ocupacional, sino que el hecho de haber crecido en familias con recursos económicos escasos es también un buen predictor de tener, por ejemplo, un peor estado de salud.  (...)

Al nivel actual de movilidad intergeneracional, una persona que naciera hoy en nuestro país en una familia de bajos recursos económicos necesitaría al menos cuatro generaciones para llegar al nivel medio de renta de la sociedad. Además, los niveles de movilidad ascendente son claramente inferiores a los de la mayoría de los países de la OCDE y han empeorado desde los años noventa. Especialmente ilustrativo es lo que sucedió durante la crisis. 

Con datos especialmente ricos de la Encuesta Europea de Ingresos y Condiciones de Vida para definir el origen familiar, encontramos que la ventaja social permitió a los hijos procedentes de familias con mayores recursos afrontar mejor los reveses económicos de esa etapa. En personas con un mismo nivel educativo, el origen social fue determinante de la calidad de su empleo y salario, lo que condena a capas amplias de la población trabajadora a empleos más inseguros, peor pagados y con peores prestaciones asociadas.

Quebrar esta inercia es un requisito imprescindible para modelar una sociedad más justa y eficiente. Necesitamos incorporar criterios amplios de equidad al conjunto del sistema económico, desde sus cimientos.  (...)

La ecuación no es compleja: los países que en décadas anteriores gastaron más y mejor en educación pública, en redes fuertes de protección social para las familias y, además, promovieron la inclusión frente a la segregación educativa, son los que más consiguieron suavizar el efecto de la ventaja por origen social."                   ( , , El País, 08/02/19)

13.2.19

Las empresas pisan el acelerador de los ERE. El fantasma de los expedientes de empleo vuelve a amedrentar a unas plantillas que aún no se han recuperado de la devastación que produjo la Gran Recesión... ¿pero no se había acabado la crisis?

"El año no ha podido empezar peor para el empleo. Grandes empresas como Vodafone, Caixabank o Cemex han anunciado que van a prescindir de casi 4.000 trabajadores en España. Unos ajustes que se suman a los ya iniciados por otras compañías como Alcoa (que acaba de firmar una tregua de seis meses para su desmantelamiento en Galicia y Asturias), Naturgy, Unicaja, Esteve, Lacoste, Douglas, Adolfo Domínguez, H&M, Havas Media, Transportes Martínez, Unipost, Europistas, Vestas... y los que están previstos en Banco Santander o en las térmicas de Endesa por poner ejemplos.

El fantasma de los expedientes de regulación de empleo (ERE) vuelve a amedrentar a unas plantillas que aún no se han recuperado de la devastación que produjo la Gran Recesión. “Vivimos tiempos convulsos, de mucha inestabilidad, en los que las empresas están descontando que la evolución de la economía no va a ser buena”, sostiene el responsable del área laboral de Baker McKenzie, David Díaz. 

Preocupan los efectos de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, del Brexit y de la subida de los tipos de interés en Europa. Y, dentro de casa, la incertidumbre política, el incremento impositivo proyectado por el Gobierno y la vuelta de tuerca que se le quiere dar a la reforma laboral del PP, a la que las empresas “se están anticipando con las reestructuraciones de personal por lo que pudiera venir desde el ámbito legislativo”, aprecia el abogado. (...)

Los despidos asustan y hay quien piensa que los buenos gestores los pueden evitar. Se refieren a Vodafone, que afronta su tercer ERE desde 2011. “Si no fuera tan barato despedir, los directivos no tomarían medidas a la ligera”, afirma el sindicalista de CC OO, Joaquín Ferreira. A su juicio, “cuando se empiezan a anunciar despidos, hay un efecto llamada que todos quieren seguir”. 

La operadora telefónica, no obstante, justifica su decisión de prescindir de 1.200 trabajadores alegando que los cambios producidos en el mercado de las telecomunicaciones, que se ha convertido en un negocio low cost, hacen imposible sostener una estructura tan grande (5.200 personas) para mantener las inversiones y poder competir. “Donde más despidos colectivos estamos viendo es en el comercio, el sector de comunicación, oficinas, transportes y finanzas”, asegura Gonzalo Pino, secretario de Política Sindical de UGT.   (...)

En algún momento tendremos que plantearnos qué beneficios aportan al bien común las nuevas empresas y servicios que están surgiendo con la digitalización de la economía, que lo único que nos proporcionan es tiempo mientras se destruye empleo. ¿Para qué vamos a querer ese tiempo cuando no tengamos trabajo?”, se cuestiona.

La digitalización está afectando de lleno al sector bancario que, desde que arrancara la crisis, no ha dejado de despedir gente y cerrar oficinas. “El sector se ha reducido en más de 85.000 personas. Han salido más de 120.000, pero han entrado cerca de 30.000, gente más joven y que responde a los nuevos perfiles que necesita la banca para su transformación”, sostiene José María Martínez, secretario general de la Federación de Sercicios de CC OO. (...)

Nadie se salva. Los fabricantes de coches no entienden que se haya puesto fecha de caducidad a los motores diésel. Las plantas españolas sufren el parón de las ventas y la producción y están inmersas en expedientes de regulación de empleo temporales mientras se adaptan a una mayor fabricación de motores de gasolina.

 Porque, según Joaquín Ferreira, responsable del sector en la Federación de Industria de CC OO, “salvo Renault, que solo ha parado un día, nadie se había preparado para el cambio”. Y tampoco para el coche eléctrico, que pasará de largo España, puede que a excepción de Opel."                   (Carmen Sánchez Silva, El País, 18/01/19)

11.2.19

En el supuesto de que la Deuda Pública y privada prosigan su vuelo por la estratosfera, que los salarios sigan congelados, que el crédito bancario siga sin fluir con normalidad a unos tipos de interés reales a pymes, autónomos y particulares y no se incremente la inversión... la economía española se verá abocada a un peligroso cóctel explosivo, el DDD (Desempleo, Deuda, Deflacion). De seguir obviando la inversión en inteligencia, España podría convertirse en la próxima década en un país tercermundista...

"(...) ¿Riesgo de una década de estancamiento en la economía española?

Hasta 2008, la economía española se basó en la conocida “dieta mediterránea”, (cuyos ingredientes principales eran el “boom” urbanístico, la exportación, el turismo y el consumo interno), fórmula que creaba excelentes platos minimalistas, de apariencia altamente sugestiva y precio desorbitado pero vacíos de contenido culinario y con fecha de caducidad impresa (2008), debido al estallido de la burbuja inmobiliaria y el hundimiento del castillo de naipes de la economía española. 

De seguir obviando la inversión en inteligencia, España podría convertirse en la próxima década en un país tercermundista a nivel de investigación e innovación, condenado a comprar patentes extranjeras y producir productos de bajo perfil tecnológico que requieran mano de obra de escasa o nula cualificación y fácilmente explotable, pues aunque España sigue compitiendo en gran número de sectores con las economías de referencia al tener costes laborales competitivos, tendría como Talón de Aquiles de sus exportaciones el reto de la calidad de sus productos y el no estar bien posicionada en los mercados emergentes. 

Por último, en el supuesto de que la Deuda Pública y privada prosigan su vuelo por la estratosfera, que los salarios sigan congelados o con incrementos inferiores al IPC,que el crédito bancario siga sin fluir con normalidad a unos tipos de interés reales a pymes, autónomos y particulares y no se aproveche la dilación en los plazos para reducir el déficit en incrementar la inversión en Obra Pública y reducir el desempleo, la economía española se verá abocada a un peligroso cóctel explosivo,(el DDD), cuyos ingredientes sería una deflación en los precios que impedirá a las empresas conseguir beneficios y a los trabajadores incrementar sus sueldos, una deuda privada imposible de asumir por las empresas y unas tasas de paro endémicas superiores al 15%, lo que podría generar una década de estancamiento en la economía española, rememorando la Década perdida de la economía japonesa."                  (Germán Gorraiz López – ATTAC España, 23/01/19)