"El año no ha podido empezar peor para el empleo. Grandes empresas como Vodafone, Caixabank o Cemex
han anunciado que van a prescindir de casi 4.000 trabajadores en
España. Unos ajustes que se suman a los ya iniciados por otras compañías
como Alcoa (que acaba de firmar una tregua de seis meses para su desmantelamiento en Galicia y Asturias),
Naturgy, Unicaja, Esteve, Lacoste, Douglas, Adolfo Domínguez, H&M,
Havas Media, Transportes Martínez, Unipost, Europistas, Vestas... y los
que están previstos en Banco Santander o en las térmicas de Endesa por
poner ejemplos.
El fantasma de los expedientes de regulación de
empleo (ERE) vuelve a amedrentar a unas plantillas que aún no se han
recuperado de la devastación que produjo la Gran Recesión. “Vivimos
tiempos convulsos, de mucha inestabilidad, en los que las empresas están
descontando que la evolución de la economía no va a ser buena”,
sostiene el responsable del área laboral de Baker McKenzie, David Díaz.
Preocupan los efectos de la guerra comercial entre Estados Unidos y
China, del Brexit y de la subida de los tipos de interés en Europa. Y,
dentro de casa, la incertidumbre política, el incremento impositivo
proyectado por el Gobierno y la vuelta de tuerca que se le quiere dar a
la reforma laboral del PP, a la que las empresas “se están anticipando
con las reestructuraciones de personal por lo que pudiera venir desde el
ámbito legislativo”, aprecia el abogado. (...)
Los despidos asustan y hay quien piensa que los
buenos gestores los pueden evitar. Se refieren a Vodafone, que afronta
su tercer ERE desde 2011. “Si no fuera tan barato despedir, los
directivos no tomarían medidas a la ligera”, afirma el sindicalista de
CC OO, Joaquín Ferreira. A su juicio, “cuando se empiezan a anunciar
despidos, hay un efecto llamada que todos quieren seguir”.
La operadora
telefónica, no obstante, justifica su decisión de prescindir de 1.200
trabajadores alegando que los cambios producidos en el mercado de las
telecomunicaciones, que se ha convertido en un negocio low cost, hacen
imposible sostener una estructura tan grande (5.200 personas) para
mantener las inversiones y poder competir.
“Donde más despidos colectivos estamos viendo es en el comercio, el sector de comunicación, oficinas, transportes y finanzas”, asegura Gonzalo Pino, secretario de Política Sindical de UGT. (...)
En algún momento tendremos que plantearnos qué
beneficios aportan al bien común las nuevas empresas y servicios que
están surgiendo con la digitalización de la economía, que lo único que
nos proporcionan es tiempo mientras se destruye empleo. ¿Para qué vamos a
querer ese tiempo cuando no tengamos trabajo?”, se cuestiona.
La digitalización está afectando de lleno al sector
bancario que, desde que arrancara la crisis, no ha dejado de despedir
gente y cerrar oficinas. “El sector se ha reducido en más de 85.000
personas. Han salido más de 120.000, pero han entrado cerca de 30.000,
gente más joven y que responde a los nuevos perfiles que necesita la
banca para su transformación”, sostiene José María Martínez, secretario
general de la Federación de Sercicios de CC OO. (...)
Nadie se salva. Los fabricantes de coches no entienden que se haya
puesto fecha de caducidad a los motores diésel. Las plantas españolas
sufren el parón de las ventas y la producción y están inmersas en
expedientes de regulación de empleo temporales mientras se adaptan a una
mayor fabricación de motores de gasolina.
Porque, según Joaquín
Ferreira, responsable del sector en la Federación de Industria de CC OO,
“salvo Renault, que solo ha parado un día, nadie se había preparado
para el cambio”. Y tampoco para el coche eléctrico, que pasará de largo
España, puede que a excepción de Opel." (Carmen Sánchez Silva, El País, 18/01/19)
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