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28.3.23

“Nos han engañado”: científicos atraídos a España por unas ayudas públicas renuncian por la falta de perspectivas

 "Tras casi diez años en el extranjero, Beatriz de Diego vio una oportunidad de retorno en la convocatoria de las ayudas Margarita Salas y María Zambrano, unas ayudas creadas por el Ministerio de Universidades en plena pandemia para recualificar a los científicos españoles y atraer talento investigador, tanto nacional como extranjero. Dada su experiencia, De Diego obtuvo una Zambrano, una ayuda que prometía un salario de 4.000 euros brutos al mes. Pero había letra pequeña, y ante la poca perspectiva de estabilización a futuro –los contratos duran tres años y por el momento no hay perspectiva de renovarlos– o que la universidad descuente de su salario los costes empresariales de la Seguridad Social —unos mil euros menos cada mes—, renunció a su plaza tras apenas medio año. 

 “Aunque ganase menos que en Estados Unidos, la Zambrano parecía un buen puente para volverme a España”, explica la científica de desarrollo del lenguaje en niños en la Universitat Autónoma de Barcelona. Pero no contaba con que iba a ganar tanto menos. “Cuando firmé el contrato mi nómina era de 1.000 euros menos de lo prometido en el BOE. Acepté porque tenía que quedarme. Lo que no imaginaba era la incertidumbre en la que te ves en España con estas ayudas; desvalorizan nuestra experiencia”. Ahora esta científica segoviana trabaja con una plaza pública de profesora ayudante doctor en la Universidad de Valladolid, un puesto “muy por debajo” de la experiencia que ella tiene, asegura. Aunque cobra “más o menos” como con la Zambrano, recibe en su cuenta hasta cinco veces menos de lo que ingresaba en Arizona.

 De Diego lo dejó, pero muchos beneficiarios de una ayuda María Zambrano o Margarita Salas se han quedado. Y están en pie de guerra. Aprovechando que el ministerio redactó una convocatoria ambigua, que daba libertad a las universidades para establecer la relación laboral que quisieran con sus investigadores, la mayoría de los centros les hicieron contratos por los que pagan las cuotas empresariales a la Seguridad Social, el dinero que habitualmente pone el empleador, con los fondos de la convocatoria. Con el dinero que Manuel Castells, el ministro que puso en marcha los programas, anunció como parte de las nóminas. Los científicos creen que es ilegal y el caso está en los juzgados. Con un resultado desigual por el momento.

La Justicia de Castilla y León y la Inspección de Trabajo en Valencia han decretado que es ilegal extraer del salario de los trabajadores los costes de la cuota patronal. Según este razonamiento, solo cuatro universidades lo hacen bien y están pagando la totalidad de las ayudas que prometió el Ministerio de Universidades. Pero los rectorados también tienen una sentencia estimatoria: el TSJ de Murcia falló en su favor. El caso apunta al Supremo, que tendrá que unificar doctrina. La CRUE, que aglutina a las universidades públicas, emitió un comunicado este jueves en el que recuerda que el ministerio permitía a las universidades detraer la cuota patronal de los fondos de los investigadores y defiende esta práctica a la vez que dice que las universidades “apuestan por el desarrollo de la carrera del personal investigador en las mejores condiciones”.

 Estos contratos para investigadores posdoctorales contaban con una inversión de la UE de 387,15 millones de euros para el período 2021-2023. Según indica el Ministerio, se repartieron en las universidades públicas españolas un total de 3.914 plazas: 1.218 de María Zambrano —las más prestigiosas, exigen más experiencia— y 2.696 plazas de Margarita Salas.

“Es un parche sin planificación de futuro”

Como Beatriz de Diego, Miguel Moreno llevaba un tiempo fuera y quería volver. Este paleontólogo acumulaba seis años en la Universidade Nova de Lisboa, en Portugal, cuando consiguió una María Zambrano en la Universidad de Zaragoza. Duró poco: en cuanto llegó una oferta con mayor proyección de futuro canceló la ayuda del ministerio. Aunque ahora cobra menos, recibe la ayuda Ramón y Cajal en el mismo centro y esta ayuda “tiene más garantías de consolidación y facilidades para obtener una plaza de profesor. Cobro unos 300 euros menos al mes, que se compensa con tener 14 pagas en vez de 12, aunque en el cómputo total sigo perdiendo dinero”.

 Con más perspectiva, este investigador, opina que “son unas ayudas parche, sin planificación de futuro”. Además de retraer de su salario los costes empresariales de la Seguridad Social, “tampoco se paga la antigüedad, no se pueden solicitar doctorandos o liderar proyectos”. Aún así, los investigadores beneficiarios de las Zambrano consultados coinciden en que los Margarita Salas, que cobran entre 1.200 y 500 euros menos según la modalidad, son los que están teniendo más problemas económicos, sobre todo en el extranjero.

Los extranjeros que vienen a España

Las ayudas María Zambrano también se usaron con el argumento de atraer talento internacional, no solo de las personas españolas emigradas en el pasado. La brasileña Amalia Pérez era catedrática e investigadora en la Universidad de Brasilia, pero tiene raíces españolas y ya había hecho una estancia internacional en Valencia. Estas ayudas le parecieron una oportunidad para trasladarse a España junto a su familia. Obtuvo una plaza en la Universidad de Zaragoza. Sin embargo, asegura que se sintió engañada cuando vio la primera nómina: “Sabía que la oferta hablaba de euros en bruto, pero no es lo mismo esperar recibir más de 3.000 euros netos que 2.300, más aún cuando vienes con hijos”. “Vine cobrando menos que en Brasil y allí ya teníamos una casa en propiedad. Que te traten así, sumado a toda la burocracia que hay, hasta duele”, lamenta la investigadora en psicología de entornos laborales.

 “Se me va casi todo el sueldo en el alquiler. De no ser porque mi marido trabaja no sé que sería de nosotros”, señala Pérez y espera que con la última sentencia judicial, favorable, “esto se arregle pronto”. En su opinión, lo peor “es que parece que no interesa que nos quedemos, solo ocurre si lo ofrecen desde el departamento”. “Me encanta lo que hago y soy consciente de la falta de financiación de las universidades, pero las instituciones deberían arreglarlo”, demanda. “Te planteas mucho si esto merece la pena. Haces un esfuerzo y mueves a tu familia y tu vida para estar con el agua al cuello en otro país. Cambias todo para no tener ninguna certeza. Tiene un coste humano y psicológico muy duro”.

Al peruano Renzo Espinosa, investigador de energías renovables en simulaciones con departamentos eléctricos, también le pareció una buena oportunidad trabajar en España con una de estas ayudas. “El proyecto de la Universidad Politécnica de Catalunya me interesaba mucho. Dejé mi trabajo y me mudé”, detalla Espinosa que, igual que Amalia Pérez, se marchó con su familia desde Brasil. Él se enteró de que iba a cobrar menos poco antes de venir a España: “Ya tenía los billetes comprados y habíamos vendido el coche. Cuando te enteras piensas: 'Podré con esto'”.

Preguntado por la convocatoria, dice no sentirse engañado, pero que “cuando uno es de fuera y planea las cosas no conoce los pormenores de la ley como para que te avisen a un mes de venir”. “En Brasil cobraba más y tenía un trabajo fijo. Duele apostar todo por venirte y acabar haciendo malabares con el dinero”, reflexiona e insiste en destacar que le encanta su trabajo y el departamento, pero que al darse cuenta de que “las convocatorias tenían negligencias y que te pagan menos uno no puede ser completamente feliz”.

 Otros científicos han encontrado diferentes ayudas para quedarse en España. Le ha sucedido al italiano Neri Marsili, investigador de filosofía de la comunicación. Explica que una vez vio estas ayudas le pareció una buena idea trasladarse a España. Él, relata, se enteró de que le descontarían la cuota patronal poco antes de llegar, por lo que decidió buscar alternativas. “Cuando me lo dijeron no me lo creía y pensé que era ridículo y que nos engañaban”, señala el investigador, que también ha trabajado en Inglaterra. 

 Marsili comenzó el contrato en la UB, pero a los pocos meses lo dejó por otra de un plan de atracción de talento de la Comunidad de Madrid en la UNED, donde cobra más y tiene una duración de cinco años. “Quitando los gastos empresariales de la Seguridad Social del salario, si se compara con con otras ayudas de otros países no es competitiva. Me parece muy hipócrita que pongan estas letras pequeñas”, lamenta.

¿Calidad o cantidad?

Una crítica generalizada de las fuentes consultadas es la falta de estabilización de estas ayudas para el científico que viene del extranjero. “Han apostado más por la cantidad de oferta de plazas y no tanto por las buenas condiciones económicas, laborales y con perspectivas de futuro”, opina Beatriz de Diego, para quien la responsabilidad “es tanto del Ministerio por no ser claro como de las universidades por no ejecutar correctamente sus pagos”.

“Las María Zambrano cobran menos de lo que se les prometió, pero más que casi todos los contratos equivalentes”, subraya por su parte Miguel Moreno. Este científico opina sobre el Ministerio que como es una inyección de dinero puntual, “probablemente no se repita y no quieren ser el Gobierno que subió los salarios un año para bajarlos al año siguiente”. “Si la idea atraer a gente que tuviese un recorrido en la investigación no lo han hecho bien. Desilusiona estar así”, añade por su parte Amalia Pérez."                         (Raúl Novoa , eldiario.es, 23/03/23)

1.12.21

Así es ahora la vida (fuera de España) de la científica que puso rostro a la precariedad

Irene Vázquez Domínguez, científica doctorada en Biociencias Moleculares en la Universidad Autónoma de Madrid

 "Irene Vázquez Domínguez es licenciada en Biología por la Universidad Complutense de Madrid y se especializó en genética y biología sanitaria. Su rostro se hizo popular en las redes sociales en 2018, cuando denunció las precarias condiciones de los investigadores en España. Ahora, tres años después, sigue trabajando de lo suyo. Eso sí: en el extranjero.

Tras licenciarse en Biología, Irene realizó un máster interuniveresitario en la Universidad Complutense, la Universidad Autónoma y la Universidad de Alcalá de Henares en Genética y Biología Celular. Más adelante decidió comenzar sus estudios doctorales en Biociencias Moleculares en la Universidad Autónoma de Madrid y dedicarse plenamente a la investigación; sin embargo, su tiempo y esfuerzo no fueron debidamente considerados como un trabajo pleno.

 Esta investigadora colaboró junto con otros tres compañeros en un artículo publicado en El Mundo en 2018, donde trataban de denunciar la situación de los estudiantes de doctorado y reclamar unas condiciones de trabajo dignas tanto en salario como en recursos y consideración. Su vida ha cambiado mucho desde entonces y ahora se encuentra en una situación completamente diferente.

 Irene pudo optar a un contrato FPI MINECO, una ayuda para Formación de Personal Investigador ofrecida por el Ministerio de Economía y Competitividad con la que recibía 985 euros netos al mes en 14 pagas, pero no todos pueden acceder a este tipo de salarios con contratos predoctorales.

Dedicarse a una rama de investigación supone tiempo, esfuerzo y gastos que muchos estudiantes se ven obligados a afrontar de su propio bolsillo y esos años de formación no son tan valorados en España como en otros países por lo que muchos optan finalmente por buscar oportunidades en el extranjero.

A pesar de todo, Irene actualmente sigue dedicándose a la investigación, pero ahora lo hace fuera del país. En marzo de 2019 decidió mudarse a Nijmegen en los Países Bajos y trabajar allí como investigadora postdoctoral en el departamento de Genética Humana en el Radboud University Medical Center (RadboudUMC). La diferencia con España es abismal.

“Me encuentro trabajando en un grupo competitivo y en un centro con recursos económicos para desarrollar ciencia de calidad, estando involucrada en distintas investigaciones. Ahora comienzo a independizarme como investigadora, y realmente eso es muy satisfactorio”, explica Irene.

La joven investigadora ha avanzado mucho en su carrera profesional y decidió cambiar la temática de su investigación de linfoma linfoblástico de células T a distrofias hereditarias de la retina. “Es cierto que continúo en genética y especialmente en terapias del ARN, cambiar de enfermedad me ha implicado formarme en otros enfoques o técnicas, así como ampliar mi conocimiento en algunas áreas”, expone.

En su nuevo entorno de trabajo se encuentra mucho mejor tanto a nivel personal como laboral, siente que sigue avanzando como científica y sus actuales supervisores le apoyan para poder desarrollas unas líneas de investigación propias, lo cual es muy complicado en España.

Carrera y evolución

“A la Irene de 2018 le diría que no se ha equivocado y que no desista, que todo el esfuerzo que ha hecho y que va a hacer para conseguir el doctorado va a merecer la pena. Independientemente del lugar en el que realices tu etapa predoctoral, el último año es especialmente duro y exigente a nivel emocional, a veces piensas que no vas a llegar a la meta y dan ganas de mandarlo todo a paseo”, recuerda la científica.

“Yo dejé los miedos atrás, terminé el doctorado y, aún así, tuve energías para empezar a buscar puestos de trabajo como investigador postdoctoral casi de inmediato. Mi intención sigue siendo la misma: seguir creciendo como científica”, declara.

 Cuando Irene se fue de España se dio cuenta de lo diferente que reacciona la gente cuando dices que eres investigador en otros países. “En España generalmente te dicen algo como ‘anda qué bien, haces lo que te gusta’, pero fuera es algo como ‘haces un trabajo muy necesario para que todos estemos bien, y que todos podamos hacer algo que nos gusta’”, diferencia la científica.

En otros países se tiene más en consideración la labor de los investigadores y ese reconocimiento acaba reflejándose en los salarios y las condiciones laborales. “La vida es más cara, a pesar de que los precios de alquiler en Madrid capital no difieren tanto de los de aquí”, comenta entre risas. “Pero el salario es casi tres veces más elevado, sin contar con que la inversión en I+D+i es del 2,23% del PIB frente al 1,25% en España”, destaca.

Mejores sueldos, mejores condiciones laborales y una mejor estabilización ligada a un mayor reconocimiento académico son las grandes diferencias que separan a España de otros países. A día de hoy Irene consiguió entregar su tesis doctoral en cuatro años y se siente orgullosa de su etapa postdoctoral.

“Creo que he superado las inseguridades desarrolladas con la tesis, he ampliado notablemente mi nivel de inglés, y ahora estoy trabajando en desarrollar mi propia investigación, y debo decir que, tras mucho esfuerzo, esta semana he recibido, junto a una compañera de otra universidad, un premio en un congreso que nos va a permitir iniciar el desarrollo de esa línea juntas”, explica Irene emocionada y orgullosa por sus logros.

El nacimiento de un meme

A raíz del artículo publicado en 2018, mucha gente comenzó a compartir la situación y el salario de Irene como forma de reivindicar las injustas condiciones en las que se encuentran muchos jóvenes en España. El apoyo y los comentarios a raíz de aquella publicación motivaron mucho a la investigadora y aquella entrevista llegó a muchísima gente.

Aquel artículo en conjunto con la presión que ejercían algunos colectivos predoctorales, permitió la aprobación del Estatuto Laboral del Personal Investigador en Formación (EPIF) en 2019. La gran difusión del caso de Irene y de sus compañeros fue extraña para la científica, que no se acostumbraba a ver su imagen en todas partes.

De esta manera nació un nuevo meme que utilizaba la imagen de Irene, su línea de investigación y su salario para compararlo con el de algunas celebridades, personajes famosos o de reality shows para recalcar la injusticia que supone el salario de ambos en vista a sus estudios y aportaciones.

 “Siendo honesta, a pesar de que era algo muy bueno para los fines que buscábamos, es cierto que también me sentí un poco marioneta de las redes sociales”, reconoce Irene. “Nadie me pidió permiso para usar mi imagen, de la noche a la mañana me convertí en la cara de la precariedad”, recuerda.

Algunas personas incluso comenzaron a comentar en esas publicaciones asegurando que aquellos datos no eran ciertos y que en realidad era una conocida actriz. “No recuerdo haberme dedicado a esa profesión, pero oye, soy conocida en ella”, asegura entre risas. “Era muy raro sentarme en el tren de regreso a casa y ver cómo algunas personas miraban su móvil y me miraban a mi sin decirme nada”, explica.

El meme ha vuelto a las redes con cierta recurrencia y de vez en cuando Irene se vuelve a convertir en “la cara de la precariedad”. “Por suerte en esas ocasiones ya me encontraba en el extranjero”, comenta. “Lo que de verdad me indignaba era que, a pesar del bombo que se le dio en redes, tuvo muy poca o nula repercusión social posterior”, reconoce la investigadora.

“No se hizo nada para que los sueldos se equiparasen a la responsabilidad social y/o nivel educativo que una persona tiene. Es más, ni el COVID-19 lo ha conseguido, y personal sanitario, investigadores hospitalarios e investigadores en centros de investigación/universidades siguen con bajos sueldos, condiciones precarias, pocas garantías de estabilización laboral y muy poco reconocimiento”, expone Irene indignada por la situación. (...)"               (Alba Carvajal, HuffPost, 17/11/21)

29.9.21

«Hay que aplaudir a los geólogos, que nos han podido advertir»... sabíamos que la lava se acercaba a la superficie. Por eso hemos podido advertir a la población y evacuarla. Aunque no supiésemos el momento preciso, que con semanas de antelación se pueda decir, es un gran logro. Si hemos aplaudido a los sanitarios porque nos han salvado de la pandemia, hay que aplaudir a los geólogos, geofísicos y científicos en general, que han estudiado estas islas, por advertir a la población con tiempo...

 "Antes de estallar, el volcán de Cumbre Vieja en la isla de La Palma dio muchos avisos, concretamente 25.000 avisos. Pero si no hubiera habido científicos interpretando que tras el enjambre de 25.000 seísmos había una alta probabilidad de erupción volcánica, las consecuencias para la población podían haber sido peores. Hoy el trabajo de los geólogos se revela en todo su valor. Hablamos con Manuel Regueiro, presidente del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos (ICOG) de España, sobre la erupción en La Palma, para comprender un fenómeno que ha conmocionado a todo el país

 ¿Por qué se ha producido la erupción de La Palma?

Son islas volcánicas en las que se producen erupciones volcánicas. La isla de La Palma, la de Tenerife… son volcánicas, que surgen del fondo del mar por sucesivas erupciones volcánicas hasta que afloran en la superficie. Es lo que ha ocurrido con estas islas en sus 600 mil años de historia. Lo que pasa es que como funcionamos con otros tiempos nos sorprendemos. Para la Tierra somos irrelevantes y cuando hayamos desaparecido, el planeta seguirá con su vida cotidiana que se basa en la tectónica de placas.

El caso de Canarias es un poco atípico, porque en lugar de ser un borde de placas, es un vulcanismo de intraplaca, como las Azores o Hawai, lo que llamamos en geología ‘punto caliente’. En la astenosfera, que es una parte superior del manto, hay una serie de masas, que por convección interior, porque el manto es un nivel de la Tierra que tiene una composición determinada, en algunos puntos se forman masas de cámaras magmáticas. Como en Canarias, donde hay una zona caliente de esa astenosfera que genera cámaras magmáticas, ¿por qué?, no está tan claro, pero sí está claro que existe la zona, porque eventualmente ascienden por densidad a la superficie y forman volcanes.

En definitiva, la erupción se ha producido porque es una zona de erupciones, y ya sabíamos que era así porque lo hemos estudiado durante muchos años. Lo singular es que se ha advertido con tiempo y que tenemos una tecnología que nos permite predecir. Se pasó a fase amarilla porque había enjambres de terremotos, como se le ha llamado en la prensa. En realidad se llama tremor sísmico, que es como si pones la mano en un tubo por el que pasa el agua y lo notas, esto es lo mismo, porque se mueve la lava y produce estos microterremotos.

 La ventaja de monitorizar el volcán es que sabíamos que la lava se acercaba a la superficie. Por eso hemos podido advertir a la población y evacuarla. Aunque no supiésemos el momento preciso, que con semanas de antelación se pueda decir, es un gran logro. Si hemos aplaudido a los sanitarios porque nos han salvado de la pandemia, hay que aplaudir a los geólogos, geofísicos y científicos en general, que han estudiado estas islas, por advertir a la población con tiempo.

¿No tiene nada que ver con los terremotos del resto de la península como el de Granada?

Nada que ver. Aunque sí tienen un nexo de unión. Es que tienen que ver con un proceso concreto dentro de las placas tectónicas. Los terremotos de Granada son de borde de placa, porque la placa africana está empujando la euroasiática, y se producen terremotos cuando se relajan las tensiones y la energía tiene que salir por algún sitio. Pero nada que ver porque es vulcanismo en intraplaca. Evidentemente tiene que haber fracturas porque si no la lava no saldría, pero es otro proceso dentro del gran proceso de tectónica de placas del planeta.

¿Qué grado de desarrollo y de precisión hemos alcanzado en la predicción?

En 1949 no se sabía nada, y la gente tubo que abandonar la isla, se volvió inhabitable por las cenizas. Han habido erupciones en 1430, 1712, 1646, 1667, 1668, la de 1949 y la de 1971. La diferencia es que se ha advertido con tiempo. ¿Por qué no se ha hecho un plano de por dónde sale la lava?, en Hawai lo tienen, y la lava salió por donde habían dicho, y habían casas construidas porque la gente no piensa que vaya a pasar mañana. De hecho, hay planos con previsiones de los puntos por donde ha salido la lava en La Palma, con variaciones.

 La Ciencia puede dar predicciones bastante acertadas y hay que felicitarse por ello. Ahora hay que observar qué va a pasar, cuánto va a estar en erupción, que nadie lo sabe. La erupción de Islandia todavía sigue, a pesar de que se dijo que había parado. Un geólogo de la universidad de Barcelona hizo un plano de predicción en Islandia, y habían marcado el sitio donde se produjo después, aunque podría luego no haberse producido.

En años anteriores han habido enjambres sísmicos en La Palma y no ha habido erupción.

¿Las erupciones no siguen ninguna pauta?

No. Las erupciones al menos avisan, pero los terremotos no, porque todavía no tenemos la Ciencia que nos lo permita. Hay geólogos trabajando en ello. Si nos dan dinero conseguiremos hacer mejores predicciones.

El PEVOLCA, que es el plan de emergencias volcánicas, ha funcionado como un reloj, no hay duda, se van a destruir casas y es una desgracia, pero qué podían esperar los que vivían en Pompeya, o los que viven actualmente en el Vesubio… y allí sí que no hay tiempo para irse.

 ¿Es comparable tener un sistema más preciso de predicción con la inversión en vacunas ahora en la pandemia?

La Ciencia española está donde está por el dinero, que no llegamos ni al 2%. Metes dinero en algo que a lo mejor no da nada, porque es así la Ciencia, hasta que lo da. Otros países meten mucho dinero y les sale a cuenta. Hay que invertir bien y en cosas que san útiles, pero si no metes dinero no vas a tener resultados.

Pero en estos momentos no se puede hace ninguna previsión, se puede acabar mañana, en un mes o en un año.

Alguien hizo una previsión de la masa de lava en función del movimiento sísmico que te está diciendo el fluido, las cotas de arriba y abajo, de donde se está moviendo la lava… puedes calcular x millones de metros cúbicos. Pero para mí eso es más una desiderata que datos científicos. Yo no soy vulcanólogo pero si dan más dinero a lo mejor en el día de mañana podemos decir por dónde sale la lava, por dónde va a ir la lengua y haces un mapa de previsiones para excluir esa zona de la construcción.

 ¿Cuáles son los retos científicos respecto a los terremotos y erupciones?

Son distintos. Los volcanes los tenemos razonablemente bien investigados como para tener certidumbre sobre cuándo se va a producir una erupción. Aunque no se estuviera seguros de si iba a pasar o no, que ya ha pasado otras veces, estamos muy avanzados. Eso no significa que Yellowstone entra en erupción, que ya han dado varios avisos, y da igual porque se lleva medio EEUU.

 Los terremotos todavía hay mucha inversión por hacer. Se está investigando si la emisión de radón previo a un terremoto permite predecir. En el terremoto de Chile tenían unos instrumentos midiendo la tensión en la roca, pero no sirvió para advertir, solo sabíamos que la roca estaba en tensión y que podía saltar en cualquier momento. Puede que algún día lo consigamos,

Todo el mundo decía que no se podían tener una vacuna contra la covid y se han tenido muchas. Este es el tema, cuánto se puede invertir. Hay que ver el ratio de gasto frente al beneficio que se obtiene haciendo Ciencia."                 (De Verdad Digital, 27/09/21)

8.6.21

Un científico de Valencia remueve conciencias al mostrar las condiciones en las que trabaja: la imagen es desoladora

 "En plena pandemia del coronavirus, el papel de los científicos y sus condiciones laborales se han convertido en un tema de interés tanto para el público como para cierta clase política que se ha dado de bruces con la realidad. 

Una realidad que ha querido mostrar Daniel Pellicer Roig, científico de Valencia especializado en biotecnología, quien ha compartido con sus seguidores en Twitter las condiciones en las que trabaja en su laboratorio. 

″¿Que la ciencia en España no tiene financiación suficiente para ser puntera? Os quejáis por vicio”, ha escrito Pellicer en un tuit en el que muestra un ordenador antiquísimo, que algunos han identificado con un NEC PowerMate 386/33i.

Un mensaje que ha provocado indignación entre muchos, que no entienden cómo los científicos españoles tienen que trabajar en estas condiciones. Pellicer ha explicado que el equipo funciona bien porque “hace lo que tiene que hacer” y porque “el espectrofotómetro conectado al ordenador sigue funcionando”. 

30.4.21

La viróloga Amelia Nieto, recién jubilada, lamenta el desmantelamiento de su laboratorio, un referente en España de cara a futuras pandemias. “Mi peor pesadilla es un virus de la gripe con una letalidad mayor del 40%: caeríamos como moscas”

 "El nuevo coronavirus ha matado a alrededor del 1% de los infectados, según los datos de la primera ola en España. Esa letalidad, que alcanzó un escalofriante 12% en los hombres mayores de 80 años, fue suficiente para paralizar el planeta y obligar a miles de millones de personas a esconderse en sus casas. 

La viróloga Amelia Nieto, nacida en Madrid hace 69 años, lleva media vida temiendo algo mucho peor: el salto desde las aves de un virus de la gripe muy contagioso y con una letalidad mayor del 40%. “Caeríamos como moscas”, advierte. No es un miedo infundado. Nieto dirigía el único laboratorio de España dedicado a la investigación básica del virus de la gripe humana, en el Centro Nacional de Biotecnología (CSIC), en Madrid.

La viróloga se jubiló el 15 de febrero de 2020 y, al ser la única de su equipo con un contrato estable, su grupo de ocho especialistas desapareció con ella. Unos años antes ocurrió lo mismo con el laboratorio de Juan Ortín, el otro gran referente de la investigación del virus de la gripe en España. 

Cuando el científico se jubiló en 2016, su grupo, también en el Centro Nacional de Biotecnología, se desmanteló. El mayor organismo público de ciencia en España, el CSIC, ha perdido los dos principales laboratorios que estudiaban el virus de la gripe, un patógeno que podría matar a 80 millones de personas si se repite una pandemia como la de 1918, según alertó hace dos años un comité de la Organización Mundial de la Salud.

Nieto ha dedicado la mayor parte de su carrera a estudiar la batalla entre los virus y las células infectadas. La última investigación de su grupo mostró que, en casos excepcionales, el virus de la gripe puede multiplicarse en las células del corazón y provocar la muerte súbita de los enfermos. La desaparición del laboratorio de Nieto es un símbolo de la situación de la ciencia española, lastrada desde hace una década por la precariedad laboral, la falta de presupuesto y una burocracia asfixiante.

Pregunta. Usted se jubiló el 15 de febrero de 2020 y su grupo murió.

Respuesta. Cuando me jubilé, como no había nadie más con una plaza estable, el grupo se deshizo. ¿Esto es razonable? Nosotros éramos prácticamente el único grupo de España que se dedicaba a la investigación básica del virus de la gripe humana, con un montón de recursos invertidos, tanto humanos como económicos. Era gente buenísima, espectacular, de cuarenta y tantos años, con experiencia. Entre el grupo de Juan Ortín y el mío hemos formado a unas 40 personas. ¿Es lógico que España se permita el lujo de cerrar estos laboratorios cuando nos jubilamos? Esto no tiene ni pies ni cabeza. España no se puede permitir eso.

P. ¿Su grupo desapareció por completo?

R. No hay nadie. Mi grupo se deshizo. En los últimos años dejé de contratar a nueva gente para hacer la tesis doctoral, porque no puedes de pronto apagar la luz y decir: “Chicos, os vais a la calle”. Les avisé con antelación de que mi previsión era jubilarme, para que se fueran buscando la vida. No consigo asimilar que no se consolide a gente buenísima, superformada. Hemos peleado, pero han tenido que buscarse la vida. Esta pandemia ha sido de coronavirus, pero podría haber sido de gripe. ¿El que era prácticamente el único laboratorio de España de investigación básica del virus de la gripe humana no habría existido ante una pandemia de gripe? Esto no tiene ni pies ni cabeza.

 P. Su caso no es una excepción.

R. Es lo mismo que le pasa a la gente del laboratorio de Mariano Esteban [líder en el CSIC de una vacuna experimental contra la covid], por ejemplo. Llevan trabajando en virus 15 años, alargando contratos. Esto no es sensato ni lógico. A los políticos se les llena la boca con los científicos, pero nos han dejado bajo mínimos. Ya se sabe lo que hay que hacer para que la ciencia prospere, está inventado: necesitas unos recursos económicos y humanos razonables. O no funciona. Los grupos en España tienen una persona o dos, que es lo máximo que se consigue gestionar a base de una beca de allí y un contratito de aquí. La ciencia no puede funcionar así. Ahora de pronto llega el coronavirus y hay un poquito más de inversión, pero ¿eso va a ser sostenido? ¿O es simplemente que estamos con el coronavirus?

P. Cuando usted ve que se va a jubilar y su grupo va a desaparecer, ¿se lo comenta a la presidenta del CSIC [Rosa Menéndez]?

R. Lo sabe perfectamente. Yo no llamé a la presidenta, pero las autoridades del CSIC y del ministerio lo saben, porque no es solo el grupo de Amelia Nieto, es una cuestión general. Todo el mundo sabe que en el grupo de Mariano Esteban no hay nadie consolidado de momento. Los grupos se mantienen gracias a que los jefes de grupo consiguen hacer contratos sucesivos. Pero no es sensato que la gente con cuarenta y tantos años, y además con una capacidad profesional increíble, tenga contratos temporales cada año o cada dos años. Así no se hace la ciencia.

P. Como usted dice, la pandemia ha sido de coronavirus, pero podría haber sido de un virus de la gripe letal. Habría llegado con usted apagando la luz de su laboratorio.

R. Efectivamente, conmigo apagando la luz y con el laboratorio de Juan Ortín apagado hace ya cuatro años. Y con otros muchos que se apagarán. ¿Qué vas a hacer si vives a cuenta de los contratos de tu jefe? Es como una pyme: si el jefe se va, la pyme se destruye. Hay un montón de grupos muy buenos en España que están en el filo de la navaja.

 P. Tres investigadores punteros escribieron en 2015 una durísima carta en la que básicamente decían que el CSIC era un dinosaurio y había que eliminarlo y construir otro organismo. ¿Usted qué opina del CSIC, ahora que está jubilada y puede hablar libremente?

R. El CSIC es un organismo que se ha quedado obsoleto y hay que renovarlo, pero si el problema fuera solo el CSIC no iríamos mal. Es el CSIC, las universidades, el Instituto de Salud Carlos III, los organismos públicos de investigación… En la ciencia española hay que entrar a cuchillo y hacer una renovación de arriba a abajo. Está todo tan burocratizado, es todo tan difícil, la contratación de personal es un problema tan grande... ¿Cómo vas a hacer buena ciencia?

P. Si el año que viene llega otro virus pandémico, más letal que el coronavirus, y es de gripe, ¿hay laboratorios especializados en España?

R. Hay muchísimos laboratorios que trabajan en epidemiología y en otros aspectos, pero en mecanismos básicos del virus de la gripe humana estaban nuestro laboratorio y el de Juan Ortín... Ahora no sé si el de María Montoya [otro laboratorio del CSIC que trabaja con virus de la gripe porcinos y humanos, pero desde el punto de vista de la respuesta inmune] y creo que nadie más, que yo conozca. (...)"                        (Entrevista a Amelia Nieto, El Pais, 10/04/21)

29.4.21

Premio Nacional de Medicina. Doctor mención cum laude. Veinticinco publicaciones indexadas. Ya son 24 los contratos firmados en menos de 6 años con “la mejor sanidad del mundo”...

david andina @daandina

 Premio extraordinario de Bachillerato. Premio extraordinario Fin de Carrera. Premio Nacional de Medicina. Doctor mención cum laude. Veinticinco publicaciones indexadas. Ya son 24 los contratos firmados en menos de 6 años con “la mejor sanidad del mundo”. #eventualesindefinidos

Las Consejerías de Sanidad se han convertido en las mayores empresas de trabajo temporal en nuestro país incumpliendo de forma sistemática la legislación laboral y acumulando múltiples resoluciones judiciales en su contra a nivel autonómico, estatal y europeo. Una vergüenza más.

Mucho se ha escrito el último año sobre el éxodo de médicos a otros países con mejores condiciones laborales. Tras 6 años de universidad y 4-5 años de residencia, los médicos que finalizan ahora su formación no tienen ningún tipo de expectativa laboral. No nos vamos. Nos echan.

Lo más duro es que a pesar de tener el triste récord de mayor tiempo encadenando contratos eventuales en mi entorno aún me siento afortunado porque trabajo en el servicio que me gusta y siento reconocido mi trabajo. Y es así como aguantamos el maltrato institucional sistemático. 

12:31 p. m. · 27 abr. 2021
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maty @nauscopio
En respuesta a @daandina

 Lo lógico es irse de España para que te valoren. Fácil si se es joven y no se tienen ataduras. A partir de cierta edad todo se complica. Las cosas se van a poner muy mal en los próximos años en España a nivel económico y la precariedad no mejorará.

22.3.21

El CSIC toma impulso tras los recortes de Rajoy: más plantilla, nueve proyectos de vacunas y tres de mascarillas

 "El CSIC, el Centro Superior de Investigaciones Científicas, una agencia estatal de 122 centros que pasa por ser una de las principales redes de su ámbito de Europa, está comenzando a remontar los duros recortes de la pasada década tras haber empezado a recuperar su plantilla de investigadores y mientras coordina una docena de proyectos sobre medios de protección ante la covid-19, tres sobre materiales para mascarillas y otros nueve sobre vacunas y plataformas para desarrollarlas.

Esta batería de proyectos relacionados con la pandemia, a la que se suman varias decenas más de otros ámbitos, llegan cuando el CSIC se está comenzando a recuperar de los duros recortes que sufrió durante la mayor parte de la pasada década y coincidiendo con los gobiernos de Mariano Rajoy, con los que, tras un desplome que alcanzó el 12%, la inversión pública en I+D+i se mantuvo por debajo de los niveles previos a la ‘gran recesión’.

 Así, según los datos que da el Gobierno en una respuesta parlamentaria al senador malagueño del PSOE Miguel Ángel Heredia, el número de investigadores del CSIC cayó de 4.255 a 3.553 entre el cierre de 2011, cuando Rajoy llegó al Gobierno, y junio de 2018, cuando lo abandonó con la moción de censura de Pedro Sánchez.

 Eran 702 menos, lo que supone una pérdida del 16,5% de la plantilla. Una de cada seis plazas de investigadores había desaparecido, con recortes como los del Instituto de Ciencias de Materiales de Aragón o el Centro de Investigación de Nanociencias y Nanotecnología, que perdieron a la mitad de sus expertos.
Esos recortes de personal investigador, que suponen algo más de la tercera parte del total de las plantillas, se han comenzado a revertir con el cambio de Gobierno, que ha recuperado 155 puestos desde el verano de 2018, y con mayor intensidad a partir de que la pasada primavera de la pandemia pusiera en evidencia las carencias del país en I+D+i, algo que afecta de manera especial al sector industrial, tal y como ha vuelto a ponerse de manifiesto en las últimas semanas con el desabastecimiento de microchips. 

"Rajoy recortó brutalmente el número de investigadores del CSIC, que con el Gobierno de Pedro Sánchez empiezan a aumentar", señala Heredia, que considera "intolerable que mientras se reducían investigadores, al mismo tiempo se aumentara el personal de gestión, en muchos casos con cargos de confianza". (...)

"El número de plazas de investigadores se fue reduciendo, y la viabilidad de algunos centros estuvo comprometida. Vivían casi en una economía de guerra, y en muchos casos se arrastra un déficit estructural por los recortes que han ido sufriendo, especialmente a partir de 2008", explica. (...)

Entre los proyectos de fármacos que está coordinando el CSIC, financiados a través del Fondo covid-19 que gestiona el Instituto Carlos III, según indica el Gobierno en su respuesta a una pregunta parlamentaria de Heredia, se incluyen tres basados en la tecnología microARN, la misma que utilizan algunas de las vacunas ya aprobadas o en vías de estarlo.

En este grupo, la Universidad Ramón Llull de Barcelona coordina bajo el título de CoviNanoVax "el diseño de una vacuna de microARN basada en nanopartículas" para "inmunizar a personas sanas pero susceptibles de contagio "frente a futuras infecciones"; la de Santiago dirige los trabajos para lograr otra que incluye "desarrollar una plataforma para cribar posibles alternativas" de "vectores peptídicos" que puedan "ser utilizados como transportes de genes" para la vacuna y, por último, el Instituto de Investigaciones Biomédicas Augusto Pi i Sunyer (IDIBAPS) lidera otro centrado en "el desarrollo preclínico de vacunas" que generen "una respuesta celular de largo alcance contra el virus que aporte inmunidad a lo largo de toda la vida".

Paralelamente, añade la respuesta, el CSIC coordina otro proyecto, que se encuentra entre los más avanzados, para "el diseño de vacunas" que "expresen antígenos" frente a la covid-19 con la técnica del MVA, que consiste en transportar una proteína de este para estimular el sistema inmunitario.

"Hay posibilidades reales de inducir una alta protección utilizando esta aproximación con una sola dosis de la vacuna", señala la referencia a este proyecto del Instituto Carlos III, que anota que, al no utilizar el virus como base "permite trabajar en condiciones de menor nivel de seguridad biológica y requiere menos complejidad experimental para su desarrollo". "Se podría administrar en todas las edades a todo tipo de población, incluyendo personas con inmunodeficiencias", añade, ya que "su alta atenuación ya demostrada" la sitúa como "segura".

Una vacuna universal y otra modificada

Mientras tanto, la Universidad de Zaragoza explora "una posible modificación" de su vacuna contra la tuberculosis para determinar si la "inmunidad inespecífica" que genera frente a la covid "puede ser lo suficientemente eficaz".

Por último, la Fundación Miguel Servet-Navarra Biomed lidera "un proyecto que incluye tres procedimientos diferentes de producción para mejorar la ingeniería de posibles vacunas" y el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria coordina otro sobre un vector vacunal que actuaría sobre "los genes seleccionados del SARS-CoV-2".

 Según indica otra respuesta a Heredia, el CSIC está financiando también varios proyectos de investigación sobre mascarillas. De ellos, el "más avanzado" es el que desarrollaron el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA) del centro y la empresa BIOINICIA, que ya han sacado al mercado un material de nanofibras para filtros con los que se han fabricado "modelos con acreditación FFP2" y otras quirúrgicas biodegradables y a las que se ha incorporado virucida.

El aumento de la generación de residuos por la generalización de medidas de prevención contra la covid-19 como el uso de mascarillas y gel, así como por el mayor consumo de plástico, generó desde el comienzo de la pandemia un debate del que siguen sin llegar respuestas claras.

Ese mismo grupo de investigación "trabaja también con asociaciones de personas sordas para lograr mascarillas translúcidas" que les permitan leer los movimientos labiales de sus interlocutores, añade el documento, mientras que otros departamentos "han propuesto también nuevos diseños de mascarillas para facilitar la realización de PCR u otro tipo de pruebas de detección del virus de forma más sencilla, pero aún están en fase de desarrollo".              (Eduardo Bayona, Público, 11/03/21)

4.2.21

Las vacunas españolas contra el coronavirus que avanzan en la sombra... son más efectivas, más estables y buscan una mayor inmunidad, pero cuentan con equipos más reducidos y menos financiación... 2 millones para su desarrollo, frente a los 2.000 millones de las europeas

"En el equipo de Isabel Sola, codirectora del laboratorio de coronavirus del Centro Nacional de Biotecnología (CNB) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), trabajan 14 personas en busca de la vacuna contra el coronavirus. De esas 14 solo cuatro cuentan con plaza fija estable.

“Tenemos a gente con 20 años de experiencia con contratos temporales”, explica. En el equipo de Vicente Larraga, profesor de investigación en el CSIC que prepara la vacuna en el Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas, son seis personas, más otros nueve apoyos externos. “Yo soy el único en plantilla, pero estoy jubilado”, advierte.

El investigador Juan García Arriaza, del equipo liderado por el virólogo Mariano Esteban, dibuja una situación parecida. “Somos 11 personas en el laboratorio, todos tenemos contratos asociados a proyectos. Y esta es la situación característica de los científicos en España, contratos inestables y temporales”.

Estos tres equipos trabajan con ahínco para conseguir la vacuna española en el CSIC. Vacunas que buscan una mayor efectividad que las que actualmente hay en el mercado —la de Pfizer presenta un 95% y la de Moderna ronda el 94%—, mayor inmunidad y más estabilidad en el transporte. Alguna lleva el mismo tiempo en estudio que las de las multinacionales. Sin embargo, cuentan con equipos más reducidos y menos financiación, especialmente tras la fase preclínica.

“Nuestros laboratorios están bien financiados para el descubrimiento, la fase preclínica. Pero las siguientes fases son muchísimo más caras. No estamos preparados en España para la fase del desarrollo. Por ejemplo, cualquier empresa que está desarrollando ya la vacuna ha recibido en torno a 2.000 millones de euros para abordar la demanda económica del proyecto. En nuestro caso, uno o dos millones. La diferencia es muy grande”, explicaba el virólogo Luis Enjuanes, que lidera el equipo de Isabel Sola, durante su intervención en el webinar ¿Hay ya vacuna? El reto de 2021, organizado por la Fundación Alternativas.

“Los candidatos a vacunas en España no tienen nada que envidiar a otros candidatos. Somos eslabones de una cadena que necesita otros elementos. Hace falta tejido productivo, no hay muchas empresas farmacéuticas nacionales. Se necesitarían más compañías que trabajaran en el sector de la salud”, explica Sola, mientras valora que la existencia de una farmacia pública podría ser algo a estudiar. “Cualquier fórmula que funcione es bienvenida. Hay un buen nivel a pequeña escala, hay que ampliarlo y desarrollarlo”.
Vacuna con replicones de ARN

En el laboratorio de Sola se trabaja con replicones de ARN, fabricando el virus del SARS-CoV-2 de manera artificial. (...)

Las vacunas de Pfizer y Moderna inoculan ARN mensajero del virus que expresa una proteína S, la de la espícula (cubierta), que es la llave que permite la entrada del coronavirus en las células humanas. Nuestro replicón lleva esa proteína S y otras más, que contribuyen a dar una respuesta más completa. Además, la nuestra tiene capacidad para replicarse, la dosis que es necesaria administrar es mucho más pequeña”, explica de manera didáctica Isabel Sola. Tanto la vacuna de Pfizer como la de Moderna requieren de dos dosis de administración y, además, han de ser conservadas con temperaturas bajas (-80 y -20 grados respectivamente).

Su laboratorio lleva trabajando 35 años en el mundo de los coronavirus. Con esta técnica consiguieron una vacuna para el síndrome respiratorio de Oriente Medio, el MERS, con un 100% de eficacia. “Conseguimos inmunidad esterilizante que impide que el virus llegue a infectar”, anuncia. “Las vacunas que ya están en el mercado son unas moléculas muy sencillas. Nuestro desarrollo es más complejo, es autorreplicativo, cuesta más generarlo mediante ingeniería genética. De ahí que nos haya llevado también más tiempo”, explica.

Sola asegura que esperan resultados igual de esperanzadores en la fase de experimentación que empezarán de manera inminente con animales. Tras esto habría que hacer el ensayo clínico en humanos, que consta de tres fases. “Y esto va a asociado a que tengas a una compañía que ya pueda producir la vacuna. Ya estamos estableciendo contactos para poder hacerlo a lo largo de 2021, esperemos que nuestra candidata se confirme como una posible vacuna durante este año”, vaticina.

Con una molécula sintética de ADN

Vicente Larraga y su equipo preparan otra vacuna basada en una molécula sintética de ADN en la que se introduce el gen de la proteína S. “La idea es que la molécula se introduzca en el ADN del núcleo celular y se exprese para que se produzca la proteína del virus, el cuerpo la reconozca como extraña y se genere una respuesta de inmunidad.

El mecanismo es el mismo que con ARN pero empezamos en un paso anterior. Usamos ADN porque, mientras el ARN es una molécula muy lábil y se rompe fácilmente, por lo que necesita temperaturas muy bajas de conservación, la nuestra es estable a temperatura ambiente, lo que facilita su transporte”, explica el integrante de este equipo. Su laboratorio lleva 30 años investigando y han conseguido ya una vacuna contra la leishmaniosis basada en la misma técnica.

Llevan desde principios de abril con este desarrollo y asegura que, tras las primeras pruebas en animales, han conseguido resultados muy prometedores, “mejores que los que hay ahora en el mercado”, adelanta. Y ya cuentan con una empresa para empezar a producir de cara al inicio de las fases de experimentación, la gallega Biofabri.

“Estamos preparando con la empresa el inicio de las fases I y II en febrero o a primeros de marzo. Para la fase III hay que ponerse de acuerdo con una organización que tenga capacidad y que la financie. Para una fase III pequeña son necesarios unos 20 millones de euros. Para esto necesitaremos a una empresa más grande, lo más probable es que Biofabri se ponga en contacto con una multinacional. En España hay muy pocas empresas que lo pueden hacer”, confirma este investigador, quien también ansía un mayor tejido productivo en este campo para poder ser independientes.

A través de otro virus atenuado

Mientras tanto, el grupo Poxvirus y Vacunas del CNB-CSIC prepara el tercer modelo de vacuna, el que camina más avanzado, según confirma el investigador Juan García Arriaza. El estudio, que ya está publicado en la revista Journal of Virology, usa una técnica basada en un vector viral, utilizando un virus atenuado de la familia de los poxvirus, conocido como Vaccinia (MVA). En este virus se introduce genoma del coronavirus con la información sobre la proteína S, para que, una vez dentro del organismo, se exprese y active la respuesta inmune.

“Es similar a lo que están haciendo en la vacuna de la Universidad de Oxford con AstraZeneca. En su caso ellos usan adenovirus. Estos virus son seguros no replican en humanos. Se utilizó en los años 70 para generar la vacuna contra la viruela. Llevamos trabajando con ellos muchos años como candidatos a vacunas frente a un gran número de enfermedades virales como VIH, hepatitis C, ébola... y han demostrado eficacia en modelos animales”, relata García. Gracias a su alta atenuación, esta vacuna se podría administrar a todo tipo de población, incluyendo a personas con inmunodeficiencias. Además, no requiere de temperaturas bajo cero para ser transportada.

“Yo llevo 14 años en el laboratorio y Mariano Esteban, el jefe de equipo, 30. Cuando se detectaron los primeros casos de covid-19 en diciembre de 2019 ya nos pusimos en alerta. El 10 de enero se publicó la primera secuencia del virus y nos pusimos a trabajar en ello. Generamos una secuencia sintética y luego nos pusimos a fabricar nuestros virus recombinantes.

En abril comenzamos los ensayos con ratones, fuimos pioneros en esto. Primero en ratones normales y luego en ratones transgénicos (humanizados). Una sola dosis de la vacuna es capaz de proteger al 100% de los ratones de la infección y es capaz de impedir la replicación del virus en los pulmones. Son resultados muy prometedores y nos ponemos en la primera línea”, explica.

Este laboratorio también ha comenzado las conversaciones con la empresa Biofabri y tantean que de manera inminente comenzarán con la fase I, pues ya se están fabricando los primeros lotes de vacuna. “Nosotros empezamos a generar los candidatos a la par que Pfizer y, sin embargo, el no haber tenido en España una red de empresas conectadas con laboratorios, una infraestructura para permitir desarrollar vacunas, ha impedido que pudiéramos obtener vacunas en tiempo más corto. En España no había empresas que produjeran este tipo de vacunas. Biofabric ha tenido que reorientar su producción empezando de cero”, manifiesta este investigador.

Un agujero en la financiación

Los tres investigadores coinciden en que conseguir una vacuna española es importante para caminar hacia una producción propia que permita desligar nuestra demanda de las multinacionales. “Es una ventaja estratégica, no dependes de nadie, no dependes de que llegue un avión. Todo gobierno debería tener la capacidad técnica de desarrollarla y fabricarla”, expresa Vicente Larraga.

“Apostemos por la tecnología propia, tenemos muchos tipos de vacunas para no depender de otros. En los próximos meses habrá problemas de abastecimiento. Una industria propia va a generar puestos de trabajo, con empresas que van a tributar en España y van a generar un beneficio a la sociedad”, añade Juan García. Es también una manera de reinvertir el dinero público que se ha utilizado en la investigación.

Sin embargo, la inversión en I+D+i del Estado cayó en picado tras la crisis y aún no se ha recuperado. De los 9.673 millones de euros que se invertían en 2009 se pasó a 6.394 en 2012, según los datos del Observatorio Español I+D+I (ICONO). En la actualidad, España dedica un 1,2% del PIB a estos menesteres, porcentaje que sitúa a nuestro país a la cola de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), superado por otros como Estonia (1,3%) o Portugal (1,32%). “Hoy padecemos esas consecuencias —lamenta Isabel Sola—.

Con motivo de la pandemia ha habido una inyección, pero siguen persistentes problemas como la precariedad de la plantilla“, insiste. “Se necesita más inversión en ciencia para que gente que está haciendo un trabajo excelente se pueda estabilizar. Mucha gente prefiere irse a trabajar a otras cosa o emigrar al extranjero. El problema es que se vaya despoblando la ciencia y que luego cuando haya que responder a problemas, como el actual, no estemos preparados. Y de esta situación debemos de aprender a futuro”, concluye.

FASES DE UNA VACUNA

1. Fases Preclínicas: Ensayos in vitro y en modelos animales (habitualmente en dos modelos de animales).
2. Fases clínicas (son obligatorias): Se emplean dos grupos, uno recibe vacuna y otro placebo.
2.1 Fase I, pequeño grupo de voluntarios (se valora toxicidad y dosis).
2.2 Fase II, un número mayor de participantes (100-200). Se siguen valorando efectos secundarios y respuesta inmunitaria.
2.3 Fase III, número alto de voluntarias (30.000-40.000). Se valoran efectos adversos y grado de eficacia. En este caso a estas personas se las va analizando cada cierto tiempo y se estudia si se infectan o no por el patógeno."        
         (Sara Plaza, El Salto, 01/02/21)

2.2.21

Las precarias del coronavirus: 9 científicas sin contrato fijo analizan el 60% de las nuevas variantes... un buen ejemplo de la situación de la ciencia en España: "La ciencia no ha importado y nadie se ha preocupado de dar estabilidad a la ciencia"

 "Nueve científicas, todas mujeres, algunas investigadoras y otras técnicos de laboratorio, son las encargadas en España de una labor fundamental: hacer más de la mitad de análisis de ADN de coronavirus para controlar la expansión de variantes como la británica o la sudafricana. Ninguna de ellas tiene contrato fijo. 

Su responsable, Llucía Martínez, cree que son un buen ejemplo de la situación de la ciencia en España: "La ciencia no ha importado, nadie se ha preocupado de dar estabilidad a este tipo de servicios, de dar estabilidad a la ciencia, de dotarla realmente con energía, con personal indefinido... No hablamos de funcionarios sino de un contrato laboral normal. Funcionamos de forma totalmente precaria".

Martínez y sus compañeras trabajan en la Fundación Fisabio que tiene sede en la Comunidad Valenciana. Allí se secuencian ahora mismo el 60% de las muestras de coronavirus que se analizan en España. Lo llevan haciendo desde el inicio de la pandemia: "Éramos conscientes de la importancia de secuenciar las muestras positivas que nos llegaban de hospitales de toda España. Era importante el saber el genoma de estos virus para ver los posibles cambios que fueran presentando. Esto ahora se ha visto que es de interés con la aparición de las nuevas variantes".

 Llucía Martínez ha lamentado en el programa Hora 14 con José Antonio Marcos que "ni siquiera" son personal funcionario, no se puede incorporar a nuevas personas indefinidas y la situación está igual que hace diez años pero ahora vivimos en plena pandemia de COVID-19. "             

(Adela Molina, SER, 01/02/21)

28.1.21

Éxito en 22 ratones: la odisea de la vacuna española más adelantada, con una eficacia del 100% en sus primeros ensayos en animales, retrasados por una multitud de obstáculos... y si el jefe de equipo, de 76 años y el único con contrato fijo, abandona, el equipo desaparece, como le ocurrió al de la gripe

Los científicos Juan García Arriaza y Carmen Zamora, en el Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA), en Valdeolmos (Madrid).CSIC

"Hace poco más de un año, el 10 de enero de 2020, el virólogo chino Yong-Zhen Zhang compartió en Internet la secuencia genética del nuevo coronavirus que aterrorizaba a los ciudadanos de Wuhan. Aquel día empezó una carrera frenética para intentar evitar millones de muertes en el mundo. 

Tres días después, los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de EE UU y la empresa estadounidense Moderna ya habían diseñado una vacuna experimental. El 16 de marzo se la inyectaron al primer voluntario. Hoy hay más de 50 millones de personas inmunizadas en el mundo con esta y otras vacunas ya autorizadas. El proyecto de tener una vacuna española, en comparación, parece una película a cámara lenta.

El Ministerio de Ciencia ha anunciado este jueves que el candidato vacunal español más adelantado ha mostrado “una eficacia del 100%” en sus primeras pruebas en animales, tras un ensayo con 22 ratones modificados genéticamente para ser susceptibles al coronavirus. Los dos responsables de esta vacuna experimental, Mariano Esteban y Juan García Arriaza, relatan la carrera de obstáculos a la que se están enfrentando: precariedad laboral extrema, un presupuesto exiguo, escasez de fábricas de vacunas humanas e incluso falta de animales de experimentación. “Tenemos que ponernos las pilas para que el día de mañana, cuando venga una nueva pandemia, tengamos todo puesto a punto y no dependamos de otros”, alerta García Arriaza, del Centro Nacional de Biotecnología (CSIC), en Madrid.

 El equipo español se sumó a la carrera por la vacuna el mismo 11 de enero del año pasado. Tres meses después, el ministro Pedro Duque anunció que España ya tenía un candidato a vacuna. “Existe la posibilidad todavía de que los laboratorios españoles encuentren la primera vacuna que fuera útil para esta pandemia”, declaró Duque el 17 de abril. Era demasiado optimista. Los investigadores del CSIC estaban por entonces a la espera de que llegasen a Madrid ratones humanizados, encargados a The Jackson Laboratory, una organización estadounidense especializada en roedores modificados genéticamente. Los animales aterrizaron en España a primeros de agosto. “Podríamos haber probado la eficacia de la vacuna mucho antes, pero nos vimos incapacitados porque no disponíamos de los ratones”, lamenta García Arriaza.

 Los investigadores han tenido que abrir el camino. “Entonces nos encontramos con otro cuello de botella: no teníamos ninguna empresa para producir la vacuna para humanos”, recuerda García Arriaza. Contactaron con Biofabri, una compañía especializada en vacunas veterinarias con sede en O Porriño (Pontevedra), y se pusieron manos a la obra, “empezando de cero”. Después se toparon con otro muro, esta vez insalvable. En España no hay monos con los que probar las vacunas antes de dar el salto a humanos. El laboratorio del CSIC ha llegado a un acuerdo con el Centro de Investigación Biomédica en Primates, en Rijswijk (los Países Bajos), para comenzar los ensayos “en las próximas semanas”, según García Arriaza. Un ensayo con 12 macacos cuesta entre medio millón y un millón de euros, según el investigador.

Mariano Esteban explica que su laboratorio ha contado con un presupuesto de unos 700.000 euros para desarrollar su vacuna experimental. “Los de la Universidad de Oxford, por ejemplo, trabajan con cientos de millones de euros, no tiene nada que ver con la financiación que tenemos aquí”, subraya.

 Esteban, de 76 años, dirige un equipo de 11 personas en el Centro Nacional de Biotecnología. Él es el único con contrato fijo, aunque técnicamente está jubilado, una figura que el CSIC denomina ad honorem. Si decidiera dejar la investigación, su laboratorio tendría que cerrar, explica. “Ya ocurrió con el laboratorio de Juan Ortín y Amelia Nieto, que era uno de los grupos líderes mundiales en la investigación de la gripe, otro de los virus que nos pueden provocar una pandemia terrible en cualquier momento”, recuerda Esteban. Cuando Juan Ortín se jubiló en 2016 y Amelia Nieto siguió sus pasos poco después, el grupo dedicado al virus de la gripe desapareció.

“Las personas que trabajaban en ese laboratorio se han tenido que reubicar. Si esta pandemia la hubiese causado un virus de la gripe en vez de un coronavirus, nos habríamos encontrado con que los laboratorios de gripe punteros en el Centro Nacional de Biotecnología están cerrados”, critica García Arriaza, que durante toda su carrera ha empalmado un contrato temporal tras otro. Tiene 46 años. “Las condiciones laborales que tenemos los científicos en España son lamentables. Y la ciencia la hacen las personas. Si tienes que estar pensando en que dentro de un mes se te acaba el contrato, esto también repercute en la producción científica”, denuncia. El propio ministro Pedro Duque reconoció en julio en una entrevista con EL PAÍS que “las condiciones de los científicos españoles son [ahora] peores que en 2010″, aunque pidió tiempo para reformar el sistema.

 La vacuna experimental de Esteban y García Arriaza, pese a todo, sigue su camino. Se basa en una versión atenuada del virus Vaccinia, ya empleada en la erradicación de la viruela en la década de 1970 y ahora modificada con información genética del nuevo coronavirus. Los ensayos en ratones sugieren que se necesitarán dos dosis para impedir por completo la multiplicación del virus en los pulmones. El plan de los investigadores españoles es realizar un primer ensayo con 112 personas “en los próximos meses”, para estudiar la seguridad y la respuesta inmune generada, y comenzar un gran ensayo con más de 20.000 voluntarios antes de que acabe 2021. En todo el mundo ya hay 64 vacunas experimentales diferentes que se están probando en humanos y otras 173 en las fases de investigación previa, según el recuento de la Organización Mundial de la Salud.

El médico Felipe García aplaude los resultados en ratones de Esteban y García Arriaza. “Es una muy buena noticia. Es una vacuna algo diferente a las vacunas más avanzadas y la demostración de su eficacia en animales para evitar la enfermedad la convierte en una buena candidata para ser desarrollada”, afirma García, un investigador del Hospital Clínic de Barcelona que encabeza un consorcio para producir otra vacuna basada en el material genético (ARN) del coronavirus, como las de Pfizer y Moderna.

 “Yo creo que tenemos que aprovechar esta situación para construir una infraestructura biotecnológica dedicada a la generación de vacunas, que nos pueda servir para futuras pandemias. Es muy importante que el día de mañana no nos vuelva a ocurrir lo mismo y podamos actuar de una forma mucho más rápida”, defiende García Arriaza. “Aunque nuestra vacuna llegue más tarde, eso no invalida que sea eficaz. Dentro de un tiempo, probablemente, las personas ya vacunadas tendrán que inmunizarse con una dosis de recuerdo. Si el día mañana disponemos de estas vacunas en España, mucho mejor”, zanja."            (Manuel Ansede, El País, 22/01/21)

10.12.20

"Definitivamente me despido de la investigación, lo dejo... Desde que volví de Roma tras doctorarme con honores en medicina molecular del cáncer no he parado de buscar Postdoc en diferentes laboratorios y todos me han respondido lo mismo: nos encantaría, pero no tenemos pasta... Lo han conseguido: abandono, tiro la toalla"

S de Siensia @sdesiensia

 Definitivamente me despido de la investigación, lo dejo. Ayer se publicó la lista de adjudicados de los contratos para jóvenes doctores de la @AndaluciaJunta. Contra todo pronóstico, no me la han concedido. (sigo)

Llevaba desde junio esperando con ilusión poder continuar mi currículum investigador, aportando mi granito de arena a la ciencia española. Pues bien, lo han conseguido: abandono, tiro la toalla.

Desde que volví de Roma tras doctorarme con honores en medicina molecular del cáncer no he parado de buscar Postdoc en diferentes laboratorios y todos me han respondido lo mismo: nos encantaría, pero no tenemos pasta.

Esto es lo que nos queda, un país de personas sobrecualificadas que no pueden desarrollarse laboralmente en aquello para lo que han estudiado. Y tú, que estás empezando ahora en el maravilloso mundo universitario, tenlo siempre presente.

Mi consejo para ti es que juegues muy bien tus cartas, porque el día de mañana nadie te va a regalar nada y tendrás que sacarte las castañas del fuego tu sol@. No quiero quitarte la ilusión por el camino que vas a emprender, quiero darte las armas con las que defenderte mañana.

Para finalizar, vaya desde aquí mi más sincera enhorabuena a aquell@s poc@s que habéis conseguido la plaza, vuestros méritos y logros dan cuenta de que lo merecéis. Intentad mantener a flote el barco porque yo me borro. 

12:24 p. m. · 14 nov. 2020 de Palomares del Río, España
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26.11.20

Lejos de los focos, las vacunas españolas contra la COVID prosiguen su avance para ser una alternativa a medio plazo. Con medios seguramente más modestos que los de Pfizer-BioNTech, AstraZeneca, Sanofi y Johnson & Johnson, los equipos de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) tendrán listas sus vacunas a finales del año 2021 o principios del 2022

 "En medio de los anuncios en cascada de grandes farmacéuticas sobre sus avances en la vacuna contra la COVID-19, varios grupos científicos españoles prosiguen sus investigaciones para conseguir un suero eficaz contra la epidemia en el que no se dependa del exterior.

Con medios seguramente más modestos que los de Pfizer-BioNTech, AstraZeneca, Sanofi y Johnson & Johnson (por citar las cuatro farmacéuticas con las que la UE tiene contratos firmados), algunos de los equipos de investigación más avanzados actúan en España bajo el paraguas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Si todo va bien, a finales del año 2021 o principios del 2022 algunas de estas vacunas podrían estar listas para su comercialización.

Es el caso del equipo del doctor Mariano Esteban, del Centro Nacional de Biotecnología (CNB–CSIC), que está elaborando el dossier para obtener autorización de la Agencia Europea del Medicamento y después de la Agencia Española del Medicamento e iniciar la fase clínica de ensayos con unos cien voluntarios en el primer trimestre de 2021, y más adelante con entre 500 y 600 para la fase II. Si no hay contratiempos, podrían iniciar la fase III en el tercer trimestre, con miles de voluntarios. Su disponibilidad comercial, matiza, dependerá en último caso de la financiación para la producción y de las empresas participantes.

Están desarrollando una vacuna basada en una variante del suero de la viruela, un virus de ADN que puede "conferir una inmunidad duradera, prácticamente de por vida", nos explica, además de ser un "agente muy potente" desde el punto de vista inmunogénico que activa todos los brazos del sistema inmune que son relevantes en protección. "Hemos insertado el gen de la espícula, hemos caracterizado su comportamiento con animales y comprobado que cumple todos los requisitos esperados para inducir protección como vacuna en humanos, porque activa niveles altos de anticuerpos neutralizantes y de la población de células linfocitos T que son los encargados de reconocer y destruir la célula infectada", remarca. 

El doctor Esteban hace hincapié en que creen que esta vacuna puede conferir respuestas inmunes duraderas, dada la experiencia con otros virus recombinantes como el chikungunya, el zika y el ébola con una sola dosis. 

Hay otra cuestión que destaca: la vacuna es muy estable y puede durar días a temperatura ambiente, meses a 4 grados y muchos años a –20 grados. Además se puede liofilizar, "con lo que se puede transportar a cualquier lugar del mundo, por muy remoto que sea". Esteban hace esta apreciación para contraponer las propiedades de esta vacuna y la de Pfizer, que debe conservarse a –80 grados de temperatura, lo que complica seriamente la logística de su almacenamiento y traslado, sobre todo a determinadas partes del mundo.

Y ¿por qué es tan importante que haya una vacuna española cuando ya se están desarrollando las extranjeras, que van a llegar antes? Para Esteban hay varios motivos: "En primer lugar porque España, como país científica y tecnológicamente avanzado, debe participar en esta búsqueda, por esta pandemia y las que vendrán en el futuro". 

Hasta ahora, el país no disponía de empresas con capacidad de generar vacunas de uso humano, pero las que generaban vacunas de uso animal están ahora también aplicando tecnologías para adaptarse. "También es importante que no dependamos siempre de fuera", considera. De este modo, se puede actuar con rapidez en caso de brotes de epidemias en lugares concretos.

Hay más motivos para seguir avanzando con las vacunas en España, como expone la doctora Isabel Sola, que dirige un equipo junto al virólogo Luis Enjuanes, también del CSIC. A su juicio, "son complementarias entre sí". "A la hora de fabricarlas, si se dispone de distintas vacunas que tienen a su vez sus procesos de fabricación en paralelo, quizá se avance más rápido para conseguir un número de dosis suficiente", reflexiona. 

Cree que el problema que plantea la COVID "es suficientemente grande para necesitar la cooperación de distintas alternativas de vacunas" y por eso se están produciendo de forma simultánea. En su caso, tienen previstos los ensayos en fase I el próximo año. Asegura que su suero sería eficaz con una sola dosis. Su candidato consiste en replicones de ARN derivados del genoma del virus SARS-CoV-2, que obtienen mediante ingeniería genética para eliminar las partes que causan daño y conservar aquellas que ayudan a inmunizarse. 

Resultados con ensayos en ratones

El equipo del doctor Vicente Larraga es otro de los que está en cabeza en España para obtener la vacuna contra el SARS-CoV-2. Esta misma semana van a conocer resultados de los experimentos con ratones genéticamente modificados, y alrededor de mediados de diciembre con hámsters. Estos resultados ya les van a dar una primera idea de la efectividad del suero, que esperan que supere el 60%.

 Y confían, antes de fin de año, en pedir los permisos a la Agencia Española del Medicamento para iniciar los ensayos en humanos. Este equipo desarrolla una vacuna frente al SARS-CoV-2 basada en ADN recombinante. Ya desarrollaron una vacuna de estas características frente a la leishmaniasis canina que está en fase IV (solicitud de permiso de fabricación y comercialización a la Agencia Europea del Medicamento). Ahora ha adaptado la tecnología a la COVID-19 en una vacuna que se puede mantener a temperatura ambiente.

Para Larraga, el objetivo de la investigación es meridianamente claro: "No puede ser que existiendo la capacidad técnica y tecnológica de que España consiga producir sus propias vacunas no las busque. No podemos estar dependiendo de otras empresas que tienen su política y harán su política. Debemos tener nuestra propia capacidad de protección de los ciudadanos y creo que ese ha sido el motivo principal para que nos pusiéramos a trabajar".                   (Marina Estévez Torreblanca, eldiario.es, 24/11/20)