Mostrando entradas con la etiqueta C. Crisis crediticia: España: Soluciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta C. Crisis crediticia: España: Soluciones. Mostrar todas las entradas

5.7.19

Alternativa a Uber desde la empresa de transporte público... en Berlín

"Desde hace seis meses las calles de Berlín se han llenado de misteriosas furgonetas negras. Llevan impreso en sus laterales el logo de la empresa pública de transportes, la BVG. Se trata de Berlkönig, un servicio de taxis compartidos que se reservan mediante una aplicación de móvil en función de la ruta deseada. Esta app indica si pasará por la zona alguna furgoneta con plazas disponibles para que la persona pueda utilizar el mismo trayecto

Los vehículos, todos de la marca alemana Mercedes Benz, con la que BVG ha hecho un acuerdo, pueden llevar hasta seis personas y están adaptados para personas que necesiten silla de ruedas. Jannes Schwentu, portavoz de prensa de BVG, explica a El Salto que “el servicio ha salido adelante porque hicimos un acuerdo con un joint venture de Mercedes y se ha contratado a 400 conductores para cubrir todas las rutas posibles. 

Nuestro objetivo, como empresa pública de transportes, es ofrecer un servicio complementario al metro, bus y tranvía, pero que haga que se utilicen lo menos posible los vehículos privados para reducir las emisiones de CO2”. 

Este tipo de transporte urbano compartido ya se usa también en otras ciudades, como Londres o Amsterdam, pero en este caso concreto ha llegado a convertirse en una alternativa a empresas como Uber y Cabify, que también operan en la ciudad, pero no mayoritariamente. Estos trabajadores cuentan con una licencia específica para transportar pasajeros y no son autónomos ni su puesto de trabajo depende de la valoración de los clientes. El trayecto cuesta 1,5 euros por kilómetro. 

“Me dieron un código promocional cuando empezó el servicio y tenías 10 euros de saldo gratis, así que lo estuve usando un tiempo. Lo único malo que veo es que no te deja justo en la puerta, sino que tiene que ser una furgoneta que pase cerca o justo por allí. Si no, empiezas tú la propia ruta y te cuesta lo mismo que un taxi”, cuenta Elia Carceller, usuaria de Berlkönig. En seis meses, la iniciativa ha sido usada 450.000 veces y 110.000 personas se han descargado la aplicación. En las evaluaciones sobre el servicio (una de las prioridades de los usuarios actualmente para elegir o comprar algo), el 97 % de quienes evalúan a Berlkönig lo hacen con 4 ó 5 estrellas, según la propia BVG. 

Sorprende que se haya implantado este servicio en una ciudad en la que el metro funciona 24 horas los fines de semana. “No pretendemos sustituir a nuestros propios metros o autobuses, sino que es una oferta complementaria. Esto también es transporte público de viajeros, aunque nuestros usuarios suelen usarlo más para trayectos en los que tienes que hacer muchos transbordos o combinar varios medios de transporte”, explica Jannes Schwentu. 

Sin embargo, Carceller lo ve más como una alternativa a BVG los días de diario, cuando el transporte público berlinés cierra de 12 y media a 4 de la madrugada. “Si, por ejemplo, lo cojo en una arteria más o menos concurrida que me pille cerca de casa, como la calle Karl Marx, hacer un trayecto hasta el barrio Friedrichshain me cuesta unos cuatro euros. Así que en ese caso sí me compensa si la furgoneta está ocupada por más gente”, apunta.

Luisa Corradi también ha utilizado este servicio en Berlín. "Lo que a mi me gusta es que conoces a gente en las propias furgonetas, porque te tratan muy bien y es un ambiente que anima a que la gente empiece conversaciones. En el metro de Berlín la gente va callada. Además te regalan chocolate como forma de cortesía y para hacer que te sientas cómoda", comenta.

Otra de las ventajas de Berlkönig es que puede usarse a través de la aplicación de la empresa pública de transportes, aunque para su utilización hay que ser mayor de 14 años. Si la persona comienza una nueva ruta, normalmente no estará sola en ese trayecto. La propia BVG advierte de que no es posible utilizar exclusivamente un vehículo porque “esto no es un servicio de taxi, sino una manera respetuosa con el medio ambiente de compartir vehículo y rutas”. Con este servicio quedan disipadas también las dudas del precio, pues la propia aplicación te marca antes de reservar cuanto te costará. 

La frecuencia de desplazamientos en la zona en la que opera (fundamentalmente los distritos de Kreuzberg, Neukölln, Friedrichshain y Prenzlauer Berg) es alta, por lo que se vanaglorian de recoger a sus pasajeros antes de diez minutos, aunque no siempre cumplen. Eso sí, su forma de funcionar es muy germánica. La propia aplicación avisa de cuánto tardará el conductor en llegar, vuelve a avisar cuando quedan dos minutos y revelan que sus chóferes “esperarán 90 segundos si la persona no está en el punto de recogida”, ni uno más. Después añaden: “No estamos capacitados para esperar más tiempo y lamentablemente tendremos que cobrarte por el trayecto aunque no te recojamos. Es la única forma que tenemos de hacer esto eficiente y asequible”. 

El punto de recogida siempre debe ser una parada de bus o de transporte público, de las que Berlín está llena. Pero si no se encuentra el vehículo, se puede llamar directamente al conductor a través de un icono.

También se pueden encontrar desventajas al elegir este servicio frente al propio transporte púbico, como que no está permitido transportar perros, salvo si son perros guía. Una de las cosas más llamativas de BVG es que la gente puede llevar todo tipo de perros en el metro o tranvía. Berlkönig advierte de que no se puede comer y beber dentro de sus furgonetas, aunque es discutible si esto se cumple, ya que tampoco está permitido beber en el transporte público y Berlín está lleno de gente consumiendo cervezas de medio litro en cualquier parte. 

Para incentivar que se use este servicio, se ofrece un 50 % de descuento en el precio del trayecto a cada viajero si una misma persona reserva varias plazas a la vez. A diferencia de Uber y Cabify, Berlkönig tampoco sube los precios en función de su demanda, sino que presenta un precio fijo a pesar de que haya desplazamientos frecuentes, como el 1 de mayo, una de las fiestas más masivas de la ciudad. Corradi asegura que "lo único malo es que no se pueda pagar directamente con tu tarjeta de crédito y que tengas que tener una cuenta Paypal o asociar la App a tu propia tarjeta". Esta característica es exactamente la misma que utilizan empresas como Uber y Cabify y que más atrae a los propios clientes de esas compañías.  (...)"               (Laura Cruz, El Salto, 04/07/19)

7.11.18

Un impuesto español a las Transacciones Financieras... No es un impuesto a los bancos sino a sus operaciones financieras. Ni es un impuesto a la inversión financiera porque no grava el patrimonio de activos financieros...

"(...) El acuerdo de Presupuestos Generales del Estado para 2019 entre el gobierno del PSOE y el grupo parlamentario Unidos Podemos incluye una novedad: ingresos por un nuevo Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF). El ITF es un tributo a las compraventas de productos financieros.

No es un impuesto a los bancos sino a sus operaciones financieras. Ni es un impuesto a la inversión financiera porque no grava el patrimonio de activos financieros. Tampoco es un impuesto por beneficios pues no grava las rentas del capital financiero. Es un impuesto indirecto que pretende hacer menos atractiva la especulación con productos financieros al hacer pagar un tributo, un porcentaje del volumen de la transacción.

En 1971, James Tobin, premio Nobel de Economía, propuso implantar un impuesto uniforme a las transacciones de divisas para reducir la frecuencia en sus compraventas y rebajar el elevado riesgo de la especulación a corto plazo. Se conoció como Tasa Tobin que, lamentablemente, no se aplicó.
Más de un cuarto de siglo después, el movimiento internacional ATTAC propuso un Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) para frenar a los mercados financieros. 

Años después, el Nobel de economía Joseph Stiglitz escribió que el ITF era viable, pues las nuevas tecnologías lo hacen muy factible. El ITF es un impuesto técnicamente posible, además de útil económica y socialmente. No hay ningún obstáculo técnico o similar por lo que implantarlo solo requiere voluntad política de los gobiernos, pero lamentablemente brilla por su ausencia.  (...)

Este ITF español muy modesto solo se aplicaría a la compra de acciones españolas. Es un ITF de mínimos que sólo grava esa compra con un tipo impositivo del 0,2%. Pero ese muy modesto ITF acordado, aún tan moderado, supone algo positivo: abre un resquicio en el intocable fiscalmente mundo de la especulación financiera y es una pequeña victoria contra el hermético dogma neoliberal.
Ese ITF español podría recaudar de 400 a 500 millones de euros anuales
Se ha calculado que ese ITF español podría recaudar de 400 a 500 millones de euros anuales. No es mucho, pero es empezar, pues, a diferencia de otras actividades económicas, las transacciones de productos financieros no pagan impuestos.

 Una injusticia flagrante, más aún cuando el volumen de esas operaciones financieras en la economía global, el casino financiero, es ya el equivalente a 70 veces el PIB mundial, la riqueza producida en el planeta en un año. Una locura especulativa y un riesgo descomunal que un ITF más ambicioso frenaría cuanto menos en parte. El modesto ITF español es un muy reducido paso hacia una mayor justicia fiscal, pero es un ITF.

No hay duda de que un ITF más ambicioso es parte de la solución, pero no es la solución. No es la purga de Benito que todo lo cura. Además de un ITF más ambicioso, que disuada de perpetrar algunas transacciones financieras, hay que prohibir la especulación con derivados en mercados de materias primas (alimentos, por ejemplo) y también de energía. 

Además urge separar la banca comercial de la de inversión, para garantizar los ahorros de la gente en riesgo por la incesante  especulación de los bancos de inversión. También debe limitarse el apalancamiento financiero, regular la banca en la sombra, suprimir las guaridas fiscales (antes, ‘paraísos fiscales’), equiparar los impuestos al capital a los del trabajo… Ciertamente, queda mucho por hacer y parece imposible. Lo es hasta empezar a trabajar y hasta que se consigue."           (Xavier Caño Tamayo, Plataforma por la Justicia Fiscal, Nueva Tribuna, 02/11/18)

29.3.17

Simplemente, si lográsemos que cada empleado español trabajase el mismo número de horas que un trabajador holandés crearíamos 3,5 millones de empleos y la tasa de paro bajaría al 3,4%

"(...) Que haya desempleo o no –y cuánto en el caso de haberlo– es una decisión política. Cualquier comunidad puede organizarse política y económicamente de forma que no quede ninguna persona sin participar en las actividades económicas que tengan lugar en su seno. (...)

Hay mil formas de lograr que no haya desempleo, y evidentemente no todas son igual de aceptables que otras desde un punto de vista de justicia social, pero lo importante es entender que si se quiere, se puede evitar el desempleo, al contrario de lo que nos intentan vender en nuestras sociedades capitalistas cuando insisten en que, aunque el paro es una lacra, es prácticamente inevitable. (...)

Pero es que a esta falsa creencia de que el paro es inevitable se le ha unido una nueva moda que ha cobrado mucha fuerza en España, y lamentablemente también desde sensibilidades de izquierda. Consiste en pensar que la robotización es en cierta medida culpable de que haya desempleo, y como se presupone que este proceso es inexorable, la conclusión es que jamás podremos conseguir el pleno empleo. Pero este planteamiento es profundamente erróneo. 

En primer lugar, los beneficios que producen los robots son exclusivamente para sus propietarios, de lo que se trata en todo caso es de socializar esos frutos del avance tecnológico y acabar con el hecho de que sólo una minoría saque tajada de ellos.

 En segundo lugar, la robotización suele destruir muchos empleos (los que engloban actividades rutinarias), pero también crea otros muchos (alguien tiene que diseñar los robots, programarlos, fabricarlos, repararlos, obtener los materiales y el suministro energético para su producción, etc). 

En tercer lugar, hay empleos que jamás van a poder ser sustituidos por robots: aquellos que son más artísticos, creativos, políticos, humanos, etc; por lo que independientemente del desarrollo tecnológico de los robots siempre quedarán actividades que tendrán que ser cubiertas por trabajo humano.

 En cuarto lugar, no hay recursos naturales ni energía suficiente en nuestro planeta para producir tantos robots como trabajadores hay en la actualidad, ergo la sustitución nunca podría darse de forma completa. 

En quinto lugar, la evidencia empírica muestra que los países con más robots por trabajadores (Corea del Sur, Taiwán, Japón y Alemania) tienen tasas de paro muy reducidas, por lo que parece que es compatible tener poco desempleo y muchos robots.

Por muchos robots que se creen cualquier comunidad puede lograr que no haya desempleo. Bastaría con hacer algo tan sencillo como repartir todo ese trabajo que hoy día se está realizando (y que nunca va a ser sustituido por las máquinas).

 Basten unos datos para ejemplificar este asunto. En España cada ocupado trabaja de media 1.691 horas al año, mientras que un empleado holandés trabaja 1.419 horas y un alemán 1.371. 

 Si repartiésemos el trabajo que hoy día se realiza y lográsemos que cada empleado español trabajase el mismo número de horas que un trabajador holandés crearíamos 3,5 millones de empleos y la tasa de paro bajaría al 3,4%. Si hiciésemos lo mismo al nivel de horas alemanas, entonces no tendríamos tantos parados para ocupar los nuevos puestos de trabajo que crearíamos. Así de sencillo y así de potente.

Pero es que además en la actualidad hay muchas necesidades sociales y ecológicas no cubiertas: cuidado a niños y niñas, a adultos dependientes, a enfermos, a ancianos y ancianas, a la fauna y la flora, al medio ambiente, servicios culturales, de ocio y recreativos, etc. 

Si decidiésemos ponernos manos a la obra y ampliar este tipo de actividades y servicios no sólo lograríamos mayor bienestar en nuestras comunidades sino que habríamos creado cientos de miles de puestos de trabajo. Pero claro, para ello no podemos confiar en el sector privado, que sólo creará los empleos cuando le sea rentable hacerlo (y ya vemos lo bien que le va); sino que tenemos que activar todas las palancas del sector público que sean necesarias para crear directamente empleos públicos y garantizar así a todo el mundo el derecho a trabajar. 

Gracias a esta política de Trabajo Garantizado el desempleo no sólo desaparecería, sino que necesitaríamos muchas más manos de las que hoy día están disponibles. (...)"            (Eduardo Garzón Espinosa, Mundo Obrero)

24.10.16

Sistema de pensiones: cómo cerrar el agujero que ha provocado Rajoy

"Sí, querido lector. El post de hoy tiene intención de arrojar cierta luz al futuro de nuestro sistema de pensiones que Rajoy y su equipo económico se han encargado de vaciar. Pero antes, para poder entender qué quiero plantearte, empecemos por un concepto clave: la balanza comercial. (...)

Las exportaciones españolas no van bien tal y como dice el gobierno y repiten la mayoría de medios de comunicación. Desde 2011 el crecimiento promedio ha sido del 4% y en 2016 crecen un raquítico 1%. En 2007, antes de la crisis, crecían 9% y en 2010 y 2011 próximas al 15%. La causa no es un problema de competitividad en nuestra querida España, es un frenazo del comercio mundial que ha entrado en estancamiento secular. (...)

En España el sector del automóvil explica el 100% del crecimiento de las exportaciones en 2016. Palencia, donde tuvo el honor de nacer este economista observador, con la fábrica de Renault explica el 100% del crecimiento de las exportaciones españolas. Sólo dos países concentran el crecimiento de nuestras exportaciones -Alemania y Reino Unido-, lo que nos hace muy dependientes de ambos.

Nuestra balanza con nuestros socios europeos tiene superávit y sigue creciendo en 2016. Por lo tanto, España no necesita una devaluación. España necesita que la demanda de nuestros socios comerciales aumente. Si no hay inversión privada, tendrá que ser con planes de inversión pública espacialmente en áreas con superávit exterior y exceso de ahorro como es el caso Europeo.

Si se aprueba un gran plan de inversión pública europeo, con eurobonos, comprados por el BCE sin presionar al alza los tipos de interés, el empleo crecerá, los salarios crecerán, los ingresos públicos crecerán, se cerrará el agujero del sistema de pensiones público que ha provocado Rajoy y su desastrosa política económica, y el estado tendrá más dinero para gastar en sanidad, en educación y en ciencia e innovación."                (José Carlos díez, 20/10/16)

12.7.16

¿Qué consecuencias tendría para España salir de la Eurozona y de la Unión Europea?

"- Vamos a empezar dibujando el contexto económico en el que nos encontramos, ¿cómo analizas la situación actual?

(...) Vemos todos los días cómo los bancos centrales de los países más importantes del mundo no saben qué hacer con respecto a la política monetaria o la política fiscal porque las medidas que están llevando a cabo, conocidas como expansión monetaria (crear dinero de la nada para dárselo a las instituciones financieras, a ver si ponen en ese dinero en circulación mediante créditos a familias y empresas), no están funcionando.

 El crédito no está reactivándose en casi ninguna parte del mundo, y por tanto, ahora se encuentran en un callejón sin salida, en el que no pueden seguir con esta estrategia, y ya no saben qué hacer.

 Hay algunas ideas alternativas que se están planteando, pero que de momento parece que no van a llevar a cabo, como podría ser, crear el dinero para dárselo directamente a las familias y a las empresas ‘puenteando’ a los bancos, ya que estos no están poniendo el dinero a su disposición mediante créditos. (...)


- En un mundo globalizado, ¿qué consecuencias tendría para España salir de la Eurozona y de la Unión Europea?

Es difícil prever los efectos o saber qué ocurriría porque no hemos tenido nunca una experiencia similar a la de la Eurozona, con una moneda única enarbolada por tantos países, y que luego se desintegre o se rompa esa unión monetaria, pero lo que está claro es que tal y como está interpretado el euro, es una barbaridad y un callejón sin salida. 

Es como querer ponerle el mismo traje a personas que tienen envergaduras de cuerpo diferentes; habrá a quienes les siente bien el traje y a quienes le siente fatal. Esto es lo que ocurre en la Eurozona, a países como Alemania, Países Bajos o Austria, le viene muy bien el euro tal y como está concebido, pero a los países del sur, como Italia, Grecia, España y Portugal, les viene profundamente mal.

 Lo ideal sería re articular el diseño, mal previsto en su origen, para que haya una compensación entre los que salen beneficiados con respecto a los que no. Esto no es nada nuevo, en países como Estados Unidos, no es igual de rico el estado de Nevada que el de California, pero hay un Estado central que, a través de compensaciones fiscales, bancarias y monetarias, intenta rehacer los desequilibrios. 

La clave sería hacerlo en la Eurozona, pero no se hace por culpa de un diseño institucional fallido. Creo que hay una idiosincrasia muy particular entre los países de la Eurozona, que impide que esto se lleve a cabo. Vemos como los dirigentes de Finlandia o Alemania no paran de llamar vagos a los griegos, incluso a los españoles e italianos, y parece que no hay una verdadera unión política, y eso impide que el proyecto europeo, que podría ser muy potente, se lleve a cabo de forma solidaria. 

Mientras no consigamos la suficiente fuerza en esa correlación en el seno de la Eurozona, será muy difícil que nuestro país salga adelante con una moneda que no está pensada para nosotros sino para otros países. Yo he planteado que si eso no se puede lograr, una solución podría ser abandonar ese proyecto pero entendiendo que es la última solución en caso de que no haya más remedio.

- Otro de los mensajes con los que se suelen justificar los recortes o la incapacidad para cambiar las políticas económicas es que todo viene atado desde Bruselas y no hay margen de maniobra. ¿Es cierto?

No todo, pero la inmensa mayoría de las medidas económicas están totalmente atadas por la Unión Europa. Esto se debe a que cedimos la soberanía monetaria y no somos capaces de crear dinero ni controlar su capacidad o su volumen, y también acatamos las medidas fiscales, como el hecho de que tengamos que respetar absurdamente un nivel de déficit del 3% del PIB, cuando eso no tiene ningún sustento científico. 

Hemos cedido nuestra soberanía en muchos ámbitos y ahora toca cumplir y respetarlo, pero la solución o la respuesta que hay que dar es que tenemos que cambiar esto. 

La idea es ir a dar la batalla en la negociación con la Unión Europea y proponer formas para mejorar la economía, no sólo de España, sino de la UE, pero siempre que nos permitan ser más laxos respetando una serie de reglas. Esto tampoco es nada nuevo, ya que Alemania y Francia han incumplido en numerosas ocasiones todas las reglas de estabilidad presupuestaria, pero España como es un país con menos poder, parece que no se lo van a permitir. 

Aquí la cuestión es que hace falta echar un pulso a la UE con la idea de demostrar que existen alternativas para mantener un proyecto diferente, pero necesitamos unas reglas diferentes para llevarlo a cabo.  (...)

- Una de las principales reivindicaciones que comparten diversos partidos políticos es la necesidad de cambiar el modelo productivo. ¿Cuál debería ser ese nuevo modelo?

En primer lugar, habría que hacer una transición del modelo energético porque nuestras empresas y familias pagan la segunda factura de electricidad más alta de la Unión Europea. Cuando se dice que nuestras empresas no son competitivas y tienen que reducir salarios, se tiene que pensar que primero hay que reducir otros costes más importantes como la luz. 

Hay que acabar con el oligopolio energético y permitir que bajen los precios de la energía, y por supuesto, realizar una transición para que la electricidad se genere de forma más eficiente, en términos ecológicos, y más barata. Hay países como Costa Rica en los que toda su energía es renovable, y España tiene un potencial importante para hacerlo.

 Además, el modelo productivo está basado pequeñas empresas que se dedican al comercio y la hostelería, y grandes empresas que se dedican o se dedicaban a la construcción. Lo que hay que hacer es re articularlo y detectar los sectores más punteros en términos económicos, como el sector químico o el de las energías renovables, que tienen mucho más impacto económico, y preocuparnos y ayudar desde el Estado para que estos sectores salgan adelante, de forma que cuando estos consigan sus frutos, se redistribuyan sus beneficios. 

En eso se basan casi todos los países desarrollados, el Estado concede facilidades a las empresas para que impulsen sus negocios, pero con la condición de que parte de sus beneficios reviertan a través de un sistema fiscal solidario. (...)"                (Entrevista a Eduardo Garzón, Attac España, 08-06-16)

Alternativa a la salida del euro: monedas digitales

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467  )

Los artículos de Juan José R. Calaza (Juan José Santamaría y Juan Güell) muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica para salir de la crisis: 

Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html

Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html  

Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815  

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:


Hay alternativas, incluso dentro del euro. Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/  

Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas':    http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

13.6.16

Podemos pondrá en marcha una potente banca pública a partir de Bankia, Banco Mare Nostrum, y del ICO... una práctica común de la socialdemocracia en Noruega, Suecia y Dinamarca

"(...) Miremos en primer lugar lo que dice el programa de Unidos Podemos sobre la banca. En la sección sobre la banca se dice lo siguiente:

 “En esta nueva política industrial cobran un mayor peso los instrumentos financieros públicos para crear sinergias entre las capacidades innovadoras y financieras del sector privado y del sector público.

 Con el fin de que España cuente también con una importante red de banca pública para llevar a cabo estas políticas, el Gobierno renegociará los términos del Memorando de entendimiento firmado con la UE para poner en marcha una potente y eficaz banca pública a partir de las entidades ya nacionalizadas Bankia y Banco Mare Nostrum, que no serán reprivatizadas, y del ICO”.

Puede verse que lo que Unidos Podemos está proponiendo es que los bancos que se han rescatado con dinero público (bancos que habían colapsado por la incompetencia, cuando no corrupción, de su gestión privada) se mantengan en el sector público para desarrollar una función pública proveyendo crédito a las familias y a las empresas (sobre todo pequeñas y medianas empresas) que lo necesiten. 

Esta propuesta es opuesta a la del PSOE, que pretende privatizar de nuevo tales bancos, poniéndolos otra vez en manos de banqueros y accionistas que consideraran su objetivo principal el optimizar sus intereses, es decir, sus beneficios, a costa de los intereses de la ciudadanía, medida que va precisamente en contra del principio socialista de anteponer el bien común sobre el beneficio privado. 

Es un indicador más del abandono del proyecto socialista por parte del PSOE que critique ahora a Unidos Podemos por hacer lo que la socialdemocracia hizo siempre. Es un indicador más de la renuncia del PSOE al ideario socialista.

Las propuestas que hace Unidos Podemos, que ahora ridiculiza el PSOE, las llevaron a cabo partidos socialistas cuando gobernaron

Otra propuesta que hace Unidos Podemos es utilizar el ICO, el Instituto de Crédito Oficial, como institución bancaria pública que expandiría sus responsabilidades crediticias, propuesta muy necesaria que ya hicimos el Profesor Juan Torres y yo cuando apuntamos las líneas generales de un programa económico progresista, que Podemos hizo suyo.

 De nuevo, es importante señalar que cuando hicimos tal propuesta, el economista del PSOE y también gurú mediático de El País (y de La Sexta), el Sr. José Carlos Díez, la ridiculizó, ignorando que lo que estábamos proponiendo era una práctica común en muchos países de Europa, incluidos países de tradición socialdemócrata, como son Noruega, Suecia y Dinamarca. 

En realidad, España es uno de los países con uno de los sectores bancarios público más pequeños, siendo ello causa de que exista en España una hipertrofia del sector bancario privado (tres veces mayor que en EEUU, en términos proporcionales). 

Este intento de ridiculizar una medida tradicionalmente socialdemócrata es un indicador más de la renuncia del PSOE a sus principios socialdemócratas, renuncia que es constante en su discurso y práctica política. (...)"            

(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 9 de junio de 2016, en www.vnavarro.org, 09/06/16)

22.3.16

Una europeseta digital para la independencia catalana

"(...) Eurocat -o el nombre que acabe recibiendo la nueva moneda- tendría paridad con el euro y serviría para que, entre los participantes adheridos al sistema, se comprasen y vendiesen bienes y servicios. El proyecto prevé que se implante mediante la generación de crédito mutuo sin intereses o con su adquisición a cambio de euros.

 Tanto las empresas como las administraciones podrían acceder al crédito. Estas últimas sólo podrían obtener una cantidad equivalente como máximo al 15% de su presupuesto y que además guarde una lógica con la economía local en general. No necesitarían garantías.

En el caso de las empresas, en cambio, el acceso a financiación se basa en un sistema de garantías auto generado. Ellas mismas tienen que generar micro avales y recibirlos. A partir de ahí, recibirían crédito en la nueva moneda. 

También se han marcado limitaciones. Las empresas no podrían obtener más financiación que el 15% de la facturación del año anterior. Además, estarían obligadas a usar el crédito en los seis meses siguientes a la fecha en la que lo recibiesen.

Martín Belmonte destaca que, con estos mecanismos se logra, por un lado, que el volumen de unidades monetarias en circulación vaya ligada a la actividad económica real. Se aleja, por tanto, la posibilidad de inflación. El otro objetivo que se persigue es que se genere la confianza necesaria para que el sistema se consolide.

El proyecto no se olvida de los particulares y prevé que puedan acceder a la moneda por dos vías: cobrado parte de su sueldo en eurocats -una decisión voluntaria y sólo posible en las empresas que participen en el sistema- o comprándolos a cambio de euros. 

Estos son los caminos que se han pensado para la primera fase de la implantación de Eurocat. Posteriormente, también podrían acceder a crédito. De hecho, según Martín Belmonte, se estudia la posibilidad de hacer alguna prueba piloto ya en las primeras fases.

Los impulsores del proyecto no se atreven a poner una fecha para el lanzamiento de la moneda, pero los planes pasan por llevar a cabo un piloto en unos ocho municipios -o incluso barrios en el caso de grandes ciudades-. Después de evaluar los resultados de esta prueba, se extendería a otros territorios. 

Tienen claro que los eurocats pueden coexistir con las otras monedas sociales que existen ya en Catalunya. Sobre el proyecto del Ayuntamiento de Barcelona de crear una moneda complementaria para la ciudad, Martín Belmonte avanza que habría la posibilidad de que el consistorio escogiese el eurocat como moneda. No obstante, dice, también puede ser que no, de modo que cada una llevase su propia trayectoria.

Beneficios

La implantación de esta nueva moneda supondría beneficios para las empresas participantes, los municipios, los ciudadanos y la economía catalana en general, según sus impulsores.

 En primer lugar, se convertiría en una herramienta de reactivación del sistema económico local. Además, serviría para luchar contra la pobreza gracias al aumento de la renta disponible en la región, que favorecería el consumo y la ocupación.

 Mejoraría la competitividad de las pymes participantes en el sistema -los ciudadanos dispondrían de una renta local adicional con la que consumirían productos locales, mientras que la renta en euros la gastarían seguramente en productos sin substitutivo local o la ahorrarían-.

Aseguran que también mejoraría la eficiencia medioambiental del sistema productivo, dado que se consumiría más producto local y se reduciría así el transporte de mercancías y la huella ecológica. También permitiría reducir el gasto público en intereses financieros de la deuda y, como esta moneda sólo se transferiría entre residentes fiscales en Catalunya, la masa monetaria creada no se podría deslocalizar y sería más difícil la evasión y la elusión fiscal.

La tecnología que hay detrás

Eurocat contempla un modelo de avales para respaldar el crédito de concepción propia. 

 Y la tecnología que le da soporte ha sido creada por D-CENT, un proyecto europeo que cuenta con apoyo económico de la Comisión Europea y que agrupa iniciativas pioneras europeas transformadoras de la democracia en los últimos años a las que ayuda a desarrollar herramientas libres, descentralizadas y respetuosas con la intimidad para la democracia en red y el empoderamiento económico.  (...)

En la jornada también participó Narcisse Niclass, uno de los promotores del WIR, una moneda complementaria que nació hace 80 años en Suiza y que utilizan cerca de 60.000 empresas locales.

 Niclass hizo hincapié en la necesidad de luchar contra la separación entre la economía financiera y la real, fruto de la cual nace la especulación. Según él, monedas como el WIR contribuyen a ello porque ponen en manos de los ciudadanos la posibilidad y el deber de elegir entre favorecer a las grandes empresas o a las locales.  (...)"           (Paula Mateu, El salmón contracorriente, 16/03/16)


Más información sobre monedas alternativas:

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. 


El objetivo se conseguiría rápidamente. Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467  )


Los artículos de Juan José R. Calaza (Juan José Santamaría y Juan Güell) muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica para salir de la crisis:


Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:



Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas':    http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

17.3.16

¿Qué debe hacer España? abandonar el euro sería el camino más rápido hacia el pleno empleo y el retorno a la mejora en nivel de vida de la mayoría

"  (...) El relato de la derecha es que el país se está recuperando gracias a las políticas del gobierno y que los votantes no deberían arruinar el progreso generando inestabilidad política (esto es, votando a una alternativa de izquierda). Un relato en cierto modo más extendido saca una lección simple de Grecia: desafiar a las autoridades europeas es contraproducente y no hay alternativas al actual programa económico y al desempleo masivo.

Estos relatos son erróneos. Aunque la economía española creció un 3,2% en 2015, la parte del crecimiento que se puede atribuir al éxito de las políticas de austeridad es pequeña o incluso nula. El gobierno ha seguido una política de 'devaluación interna': ya que España no puede devaluar directamente el euro, puedo hacerlo efectivamente más barato reduciendo los precios y salarios internos.

Esta devaluación se ha llevado a cabo a través de políticas que han generado recesión y un desempleo creciente, con la esperanza de que las exportaciones reaviven la economía. Sin embargo, la mayor parte del crecimiento reciente no viene de las exportaciones netas, sino de la relajación de la austeridad presupuestaria así como de la caída de los precios del petróleo (que permite a los consumidores contar con más dinero para gastar) y de la flexibilización cuantitativa del BCE (que reduce los tipos de interés).

España es la cuarta economía más grande de la Eurozona. No opera bajo un acuerdo de préstamo europeo o del FMI que la obligue a sabotear su propia economía. Sería significativamente más arriesgado, financiera y políticamente, para el BCE intentar bloquear el sistema bancario español, como hizo con Grecia.

 Y hay caminos hacia el pleno empleo y el progreso social en los que un gobierno español resuelto podría embarcarse manteniéndose dentro del euro. Algunos de éstos pueden verse en el programa económico de Podemos.

Por estas razones, Podemos ha dejado claro que seguirá su programa económico dentro de la Eurozona. Esto tiene sentido, dadas las graves dificultades políticas actuales para cualquier gobierno que siquiera proponga salirse del euro. 

Sin embargo, desde un punto de vista puramente económico, abandonar el euro sería el camino más rápido hacia el pleno empleo y el retorno a una creciente mejora en nivel de vida de la mayoría. (...)

 El FMI estima que el desempleo se mantendrá en el 16-17% cuando España alcance su plenitud productiva dentro de unos años. En otras palabras, este es el mejor escenario que puede alcanzar. Incluso para toda la Eurozona, el pronóstico de desempleo es de más de un 9% en 2020, cuando se prevé que la economía llegue a la plenitud de su producción potencial. 

Las autoridades europeas están intentando crear una nueva imagen del desempleo de masas, un Estado de bienestar reducido y un empeoramiento de la distribución de la renta como nueva norma para Europa, al igual que los salarios estancados y la desigualdad creciente se convirtieron en norma en la economía estadounidense desde los años 80. (...) 

 Son, precisamente, sus propias políticas y el daño que resulta de ellas lo que ha llevado, por ejemplo, a los trabajadores franceses a votar al Frente Nacional No hay ningún motivo económico para que los europeos se rindan a la agenda política que ya les ha sometido al fracaso económico prolongado.

 Pero para rechazar tal programa, necesitarán gobiernos progresistas suficientemente fuertes para implementar alternativas prácticas a nivel nacional. Será una carrera contrarreloj ver si estos esfuerzos pueden tener éxito antes de que se produzca un mayor daño estructural. "                       (Mark Weisbrot, El Economista, en Jaque al neoliberalismo, 12/03/16)

15.3.16

Así sería el documento de acuerdo entre PSOE, Ciudadanos, Podemos e IU para un gobierno de progreso y reformista

"Ya conocemos el documento de acuerdo entre PSOE y Ciudadanos “para un gobierno reformista y de progreso”.

Ahora conozcamos cómo variarían diez de los puntos incluidos en tal acuerdo si parte de las propuestas procedentes de la izquierda también fueran incluidas (con formato cursiva y negrita).

1- Impulso al ICO para transformarlo en un verdadero banco público de inversiones, de tal forma que al término de la primera legislatura su volumen crediticio pueda representar al menos el 7% del sistema financiero español.

2- Revisar la regulación de sectores donde haya una gran concentración empresarial -sectores estratégicos, como el energético, telecomunicaciones o las infraestructuras- para favorecer la entrada de nuevos competidores, algunos de los cuales podrían ser creados ex profeso con capital mayoritariamente público.

3- Revisar la normativa de cláusulas, préstamos abusivos y malas prácticas bancarias, incluida la eliminación completa de las cláusulas suelo, a fin de que quienes hayan sufrido tales perjuicios puedan ser resarcidos con carácter retroactivo por ello.

4- Promover un gran Pacto de Estado de la Energía para dotar a la política energética de estabilidad en el tiempo y facilitar la transición energética, a efectos de que en el horizonte de los próximos diez años el autoabastecimiento por medio de energías de carácter renovable pueda superar el umbral del 50% del total de las necesidades energéticas de España.

5- Reformar en profundidad el Impuesto de sociedades con un doble objetivo de acercar los tipos efectivos a los tipos nominales, y de aproximar la recaudación por este tributo en España a la media de la zona euro, imponiendo sanciones y penas que puedan incluir el cese de la actividad empresarial cuando se detecten prácticas y operativas fraudulentas vinculadas con paraísos fiscales.

6- Puesta en marcha con la mayor urgencia de un Plan de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social que luche contra la explotación y la precariedad laboral, en combinación con la aplicación del artículo 35.2 del Estatuto de los Trabajadores, según el cual el Gobierno podrá suprimir la realización de horas extraordinarias para facilitar la inserción profesional de los trabajadores en situación de paro forzoso.

7- El nuevo Gobierno aprobará en 2016 una subida del SMI de al menos el 1% con el fin de ir recuperando su pérdida de poder adquisitivo, y el propósito de que su cuantía pueda rebasar la cantidad de 1.075 euros brutos anuales en 14 pagas en el plazo máximo de los próximos cuatro años.

8- Garantizar la sostenibilidad y suficiencia del sistema público de pensiones, así como el poder adquisitivo de los pensionistas, revirtiendo ciertos preceptos de la normativa actual para que, entre otras cuestiones, la edad de jubilación pueda volver a situarse con carácter general en los 65 años de edad.

9- Mejorar la proporcionalidad del sistema electoral, pudiendo pasar a emplear un sistema de tipo proporcional, y no mayoritario como actualmente sucede, en el procedimiento de asignación de escaños en el Senado.

10- PSOE, Ciudadanos, Podemos e IU se comprometen a oponerse a todo intento de convocar un referéndum con el objetivo de impulsar la autodeterminación de cualquier territorio de España, siempre y cuando el artículo 135 de la Constitución sea reformado al inicio de la nueva legislatura a fin de que los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones no gocen de prioridad absoluta frente a cualesquiera otros."                (El Captor, 09/03/16)

17.2.16

En el euro actual, no hay ventana de oportunidad para España

"(...) En principio, la economía española es, en la zona euro, algo equivalente a una Comunidad Autónoma en el modelo español. Comparte moneda con el resto de países del euro, por lo que no tiene ninguna capacidad de plantear una política monetaria. 

Y, si es cierto que mantiene una capacidad teórica de decisión en política fiscal, no lo es menos que con una deuda pública del 100% de su PIB, ya no puede tomar decisiones de estímulo a través del gasto público.  (...)

Sin embargo, como demostró la crisis griega, el mejor modelo para comprender la situación española es el de una economía con tipos de cambio fijos y casi movilidad perfecta del capital entre fronteras. 

Cuando Grecia pretendió renegociar el pago de su deuda, el BCE privó de financiación suficiente a los bancos griegos, forzando un “corralito”. Un Estado no podría cerrar las entidades bancarias y medios de pago de una de sus regiones, comunidades o Estados federados. En la zona euro se hace.

Cualquier modelo estándar de una economía con esas características, como es ahora mismo la española, prevé que el tipo de interés real puede ser una limitación clave de las políticas. La economía se ve obligada a mantener un tipo de interés real que le permita financiarse. Ahora bien, cuanto mayor sea este tipo de interés, menor será el crecimiento, ya que un coste adicional de financiación implica menores inversión y consumo.

Los últimos datos disponibles resaltan los diferentes costes que afrontan las economías de la zona euro. Tomo el tipo de interés (la deuda pública a 10 años) y le resto la tasa de inflación última conocida, para calcular el coste efectivo, real, de pedir prestado. 

España tiene un tipo de interés real del 2'34%, Italia 1'40%, Grecia el 11%, frente a Alemania el 0'25%, la zona euro global el 0'35% (datos del The Economist). Lo que tiene que ver con el paro: España el 21'4%, Italia el 11'3%, Grecia el 24'5%, frente a Alemania 6'3% y la zona euro global el 10'5%.

El problema reside en que una economía sobreendeudada y que se expone a subidas de tipos de interés y problemas de financiación externa, difícilmente puede lanzar programas fiscales de estímulo.

 Ni puede plantear medidas coherentes que modifiquen sustancialmente la situación de derechos laborales, porque rápidamente generaría problemas de financiación y una subida de costes salariales que tendría un impacto negativo en las exportaciones netas, y, por lo tanto, en la capacidad misma de sostener el gasto público.

En definitiva, sostener una política keynesiana de aumento de la demanda efectiva y un programa sustancial de mejora de derechos laborales requiere, como condición sine qua non, poseer un tipo de cambio flotante y una moneda propia.

 La otra posibilidad es lograr una mayoría de gobiernos de izquierdas en la zona euro, que genere una política diferente y un cambio en los estatutos del BCE. Pero esta mayoría no existe. En el euro actual, no hay ventana de oportunidad. "                (Ignacio Escañuela Romana  , Rebelión, 10/02/16)

11.1.16

Un euro de déficit público es un euro que incrementa el ahorro privado

"Hace no mucho tuiteé la frase que recoge el título de este post. No pasó desapercibido: la inmensa mayoría de los que leyeron el mensaje no lo entendieron, muchos pensaron que me había equivocado, otros no dudaron en insultarme por decir “barbaridades” (todos eran seguidores de los principios económicos liberales, además de terriblemente inmaduros y maleducados), y sólo unos pocos celebraron que decidiera valientemente combatir una falsa creencia totalmente extendida. 

Y es que el establishment hace mucho tiempo que logró introducir en el imaginario la idea de que el déficit público (más gastos que ingresos en el sector público) es el demonio y que por lo tanto debe ser combatido con máximo ahínco y vehemencia.

 De hecho, lo que suele pensar la gente normal es precisamente lo contrario de lo que aquí defenderé, pues suelen creer que el déficit público reduce el ahorro privado, algo que a muchos les parecerá intuitivo, pero que si atienden con paciencia a mi inmediata explicación comprenderán que la intuición falla completamente en este tema.  (...) 

En primer lugar, si el sector público correspondiente tiene la capacidad de emitir libremente su propia moneda (como Estados Unidos, Japón, Australia, Reino Unido, etc) no necesita en absoluto pedir dinero prestado para cubrir el déficit. Le bastaría con crear tanto dinero como fuese necesario para cubrir el déficit. 

Y ese nuevo dinero creado sería utilizado para algo (pago de sueldos, pensiones, educación pública, infraestructuras, etc), por lo que acabaría en la cuenta bancaria de una empresa o una familia, ergo la creación de dinero por parte del sector público incrementaría directamente el ahorro privado en vez de reducirlo. No puede haber ninguna discusión (seria) al respecto. 

 Es pura contabilidad. Todo gasto supone un ingreso. Si el sector público gasta, es porque alguien ingresa; y ese alguien es necesariamente un agente del sector privado.

En segundo lugar, incluso aunque el sector público correspondiente no sea soberano de su moneda o aunque el sector público soberano se endeude en los mercados[1], el resultado es el mismo: el ahorro privado se incrementa. 

Cuando el sector público vende bonos públicos y se endeuda, lo que está ocurriendo es que el agente privado que compra los bonos pasa de tener ahorros en forma de dinero contante y sonante a tener ahorros en forma de bonos públicos. Pero la cuantía de su riqueza (la cuantía de su ahorro) es la misma. 

Si compra bonos públicos por 1000 euros, pasará de tener dinero líquido por valor de 1000 euros a tener bonos por valor de 1000 euros. Su ahorro no mengua, sólo su composición se ve alterada. Además, siempre que quiera, el agente privado puede vender sus bonos a otro agente y convertir el bono en dinero contante y sonante, alterando de nuevo su composición. En definitiva, el ahorro del comprador del bono público no se reduce en absoluto. 

Atendiendo al otro lado de la operación, el sector público incrementa el gasto por la misma cantidad de dinero que obtiene vendiendo el bono (para eso lo ha vendido). Si vende un bono por 1000 euros, incrementará el gasto público por 1000 euros. 

Ese dinero se utilizará para algo (pago de sueldos, pensiones, educación pública, infraestructuras, etc), por lo que acabará en la cuenta bancaria de una empresa o una familia. Recordemos que por identidad contable todo gasto supone un ingreso, de forma que ese gasto público supondrá un ingreso para el sector privado, aumentando así su ahorro.

Recapitulemos: por un lado, el ahorro privado del agente que compró los bonos no mengua, sólo cambia su composición; por otro lado, el ahorro privado de los agentes que reciben el gasto del sector público aumenta. El efecto conjunto es evidente: incremento del ahorro del sector privado. Un euro de déficit público es un euro que aumenta el ahorro privado. Es contabilidad, no hay otra.

Si el lector no se ha perdido, se habrá dado cuenta de una cosa muy importante: registrar déficit público es equivalente a crear dinero, independientemente de que el sector público pueda emitir moneda. 

Cuando se produce el déficit público, la cantidad total de activos financieros aumenta: por el lado del agente que compra los bonos públicos el volumen de activos financieros no varía, pero por el lado del gasto que realiza el sector público aumenta la cantidad de activos financieros (en forma de depósitos en cuentas bancarias de los que reciban el gasto público). 

Por lo tanto, con los déficits públicos los gobiernos crean dinero. De hecho, como la deuda pública no es ni más ni menos que déficits públicos acumulados, la deuda pública es la cantidad de dinero que se ha creado a través de esta vía.

Es probable que al lector le haya venido a la cabeza la siguiente reflexión: “Cuando el sector público tenga que devolver el dinero prestado (más los intereses correspondientes), tendrá que sacarlo de algún sitio, y ese sitio será el bolsillo de familias y empresas a través de los impuestos, de forma que aunque a corto plazo el ahorro privado no se reduzca, si que ocurrirá en el futuro”. Suena razonable, pero también es absolutamente falso.

En primer lugar, y siguiendo el hilo anterior, si el sector público tiene soberanía monetaria la citada reflexión no tiene ningún sentido, porque podría devolver los préstamos e intereses simplemente creando dinero. Un sector público que controla y emite su moneda no necesita impuestos para financiarse, se financia simplemente creando dinero[2]. Por lo tanto, los sucesivos déficit públicos jamás reducirían el ahorro privado (ni a corto ni a largo plazo), sino todo lo contrario: lo incrementarían. (...)

En segundo lugar, si el sector público no tiene soberanía monetaria, cuando se cumple el plazo para devolver el dinero prestado, lo que hace es volver a vender bonos públicos (lo que se llama refinanciar la deuda). Esto significa que vuelve a crear dinero para devolvérselo al antiguo comprador del bono (y pagarle intereses) al mismo tiempo que está vendiendo bonos a nuevos compradores. 

El ahorro privado vuelve a incrementarse, no a menguar: el antiguo comprador del bono ve de vuelta su dinero más unos intereses añadidos, mientras que el nuevo comprador del bono sólo ve alterada la composición de su ahorro (conversión de euros contantes y sonantes en bonos). No ocurre nada más; no hay detracción del ahorro privado, sino todo lo contrario.

Por supuesto, en este proceso la deuda pública aumenta, pero esto sólo significa que el sector público está creando nuevo dinero. La reflexión que suele surgir a continuación es: “la deuda pública no puede incrementarse indefinidamente, y cuando haya que ir reduciéndola entonces el sector público tendrá que aumentar impuestos y por lo tanto estará reduciendo así el ahorro privado”. Pero de nuevo esto es falso ya que no tiene por qué ser así.

Hay muchas formas de ir controlando o reduciendo la deuda pública. La ideal es incrementar el volumen del PIB, puesto que de esta forma el indicador deuda pública/ PIB se irá reduciendo. Y téngase en cuenta que incrementar el PIB no tiene nada que ver con aumentar impuestos o reducir el ahorro privado, ¡sino todo lo contrario! 

La mejor forma de estimular el PIB es impulsando la inversión pública y el gasto público (dos explicaciones más detalladas aquí y aquí), es decir, creando dinero e incrementando el ahorro privado.

 Puede resultar paradójico que para reducir la deuda pública haya que incrementar el déficit público, pero no lo es en absoluto cuando se entienden bien los vínculos que hay entre todas estas variables, y es algo que muchos economistas heterodoxos hicieron hace ya muchas décadas (para profundizar leer aquí).

Otra forma de reducir la deuda pública es provocando inflación. Cuando hay inflación el dinero pierde valor y también las deudas expresadas en ese dinero, y al mismo tiempo el PIB aumenta a mayor ritmo, de forma que el indicador deuda pública/PIB cae. No es lo mismo tener que devolver una deuda de 1000 euros cuando conseguir esos euros es difícil a tener que hacerlo cuando conseguir esos euros es más fácil porque ha aumentado la inflación. 

En el caso de Reino Unido, en torno a 14 de 18 puntos porcentuales de reducción de deuda desde el año 2008 se deben a la inflación. ¿Y cómo se genera algo de inflación? Pues una forma de hacerlo es registrando déficits públicos (que deberán ser más o menos elevados dependiendo de la capacidad utilizada en relación a la capacidad instalada de la economía). 

La generación de déficits públicos inyectará nuevo dinero en los bolsillos de empresas y familias y esto estimulará la actividad económica, ayudando a empujar al alza los precios que hoy día están prácticamente estancados o en terreno negativo. Por lo tanto, llegamos de nuevo a la conclusión de que una forma de reducir la deuda pública es incrementando el déficit público. ¡Y esto supone incrementar el ahorro privado, no reducirlo!

Por eso el mantra liberal es absolutamente falso y contrario a la realidad: el déficit público incrementa el ahorro privado, no lo reduce. Y en el futuro no hay necesidad de incrementar los impuestos (reducir el ahorro privado) para devolver la deuda, porque hay otras formas mucho más adecuadas y justas para hacerlo, incluso en una economía que no pueda emitir su propia moneda. 

El déficit público no es el demonio; es una herramienta de política que permite estimular la actividad económica y aumentar el ahorro privado, algo completamente necesario hoy día en la economía española (por ejemplo, para reducir el endeudamiento privado, como explico aquí)."                (

22.12.15

Las monedas paralelas como salida para los países en problemas de la eurozona

"(...) Economista independiente, especializada en el mundo de Internet y las nuevas tecnologías, Susana Martín Belmonte participa actualmente en los proyectos de dos monedas complementarias, el Ecosol y, fundamentalmente, el Eurocat. También es cofundadora del Instituto de la Moneda Social, que trabaja en nuevos enfoques de teoría económica respecto a la función del dinero y del crédito, y apoya iniciativas de monedas complementarias. 

Muchos de estos novedosos puntos de vista los explica en el libro “Nada está perdido. Un sistema monetario y financiero alternativo y sano” (Icaria). Susana Martín, candidata a las elecciones europeas por el Partido X (...)

P-En el libro “Nada está perdido. Un sistema monetario y financiero alternativo y sano” (Icaria)” formulas la propuesta de la “R-Economía”. ¿En qué consiste y en qué modelos y referentes teóricos se basa?

La R-economía es un sistema de dinero-crédito digital, dinero que se basa en un reconocimiento de deuda, pero que se crea con las transacciones y sin interés y con control ciudadano del crédito. Por ejemplo, pongamos que A paga a B 100 euros a cambio de un producto que B ha producido. 

Si antes de la transacción los dos están a cero, después de la transacción, A tiene un saldo de -100 y B tiene un saldo de +100, el dinero y el crédito se han creado en la transacción. El éxito del sistema se asienta en que los límites de endeudamiento estén bien asignados, o sea que quien tenga capacidad de endeudarse sea capaz también de vender, no solo de comprar. 

El modelo teórico más cercano y conocido sería el Bancor, la moneda reserva mundial que Keynes propuso en la Conferencia de Bretton Woods. Con la diferencia que el Bancor era una moneda de países y no una moneda para cualquier economía, con sus individuos, sus instituciones y sus empresas. Se trata de un sistema de compensación de pagos.

P-¿Qué son las “monedas paralelas” y las “monedas sociales”? ¿En qué contexto surgen? ¿Puedes citar ejemplos históricos y actuales?

Las monedas paralelas son monedas distintas a las convencionales, a las monedas de curso legal de cada país. En el año 2012 un grupo de economistas, entre los que estaba Thomas Mayer, execonomista jefe del Deutsche Bank, emitieron una declaración en la que proponían las monedas paralelas como salida a los países en problemas de la eurozona. Fue la primera vez que vi el término de moneda paralela. Por lo general se denominan monedas complementarias.

Las monedas sociales son aquellas monedas complementarias que, además, tienen un componente social explícito. Siempre se dice que el dinero es unidad de cuenta, medio de cambio y depósito de valor, pero eso es solo lo que el dinero hace. El dinero en sí es un vínculo social, una parte muy importante de nuestro contrato social. El sistema monetario, según sea su diseño, crea una serie de condicionantes que afectan a las reglas del mercado y de la sociedad. 

Y sin embargo, en los sistemas de moneda de curso legal, estas reglas no suelen conocerse y, por supuesto, no las hemos aceptado conscientemente. Por eso las monedas sociales son monedas en las que el concepto de vínculo está presente, en las que los participantes conocen las reglas y las aceptan y mucho más si tienen un control directo, individual o colectivo, sobre esas reglas.

Un ejemplo histórico es el WIR; es histórico y actual a la vez. WIR significa “nosotros” en alemán. Es una moneda complementaria que lleva 80 años en funcionamiento. Fue creada en plena Gran Depresión en Suiza por 19 empresarios como un sistema de compensación de pagos sin intereses. Hoy la usan más de 60.000 empresas suizas.

P-La mayoría del dinero es hoy digital. ¿Cómo se moviliza y qué implicaciones tiene el fenómeno?

La implicación más importante del dinero digital es que, como todo producto digital, su precio, como su coste marginal de producción, tiende a cero. Este coste nulo del dinero significa creación monetaria sin intereses, crédito sin intereses, pero no se materializa porque lo impiden estructuras bancarias colosales, subvencionadas, monopolísticas y abusivas. 

Esto es lo que estamos viendo: el tipo de referencia del euro es 0,25% y el sistema monetario actual no funciona con tipos tan bajos, tal como pronosticó Keynes, se produce una trampa de liquidez. 

La asignación de recursos es ridícula, se fomentan las burbujas especulativas mientras que la economía productiva no se financia. Y en lugar de buscar otros modelos, se rescata el modelo actual con dinero del contribuyente. Es necesario encontrar otras fórmulas para asignar la financiación, otras fórmulas para la gestión del dinero y del crédito.

P-¿Qué es el Bitcoin? ¿Tiene tanta relevancia como se dice?

El bitcoin es un sistema monetario digital en el que las reglas son explícitas. Los participantes las conocen, las aceptan y deciden participar. Las transacciones de bitcoins son públicas, visibles por todos los miembros de la red, y es de código abierto. 

Es un sistema muy original que puede romper el monopolio de los bancos en la emisión monetaria, pues compite en su propio terreno con las monedas de curso legal: es objeto de especulación como cualquier divisa convencional. También es bastante cara de producir, consume mucha energía. 

Pero Bitcoin es relevante en algunos aspectos: ha implantado en el subconsciente colectivo el concepto de moneda complementaria, cosa que ni un modelo tan exitoso como el WIR había conseguido, tiene una amplia aceptación sin estar respaldada por un ejército y rompe la posición dominante del cártel bancario. Sin embargo, la crisis ha sido resultado de una mala asignación del crédito y el bitcoin de por sí no resuelve la asignación de recursos mediante el crédito.

Las funciones del dinero y las del crédito son muy diferentes. El sistema de crédito es lo que hace que evolucionen los sistemas económicos porque es lo que vincula el presente con el futuro, es un aspecto esencial, profundamente político y con implicaciones públicas enormes. Tener la capacidad de decidir qué se financia es poder en estado puro.

P-En un artículo citabas al presidente del BBVA, Francisco González, quien afirmaba en el Financial Times que los bancos “necesitan incorporar a Amazon o Google, o morirán”. ¿Qué quería decir el banquero? ¿Estás de acuerdo con esta afirmación?

Lo que quiere decir es que hoy están mucho más preparados para gestionar activos digitales un Google o un Amazon que un banco tradicional. La digitalización ha cambiado el perfil del operador. Sin embargo, no estoy segura de que las tecnológicas no vayan a incorporar la sección bancaria a su negocio, en lugar de dejarse incorporar por los bancos. 

La lástima sería que toda esta transición tuviera lugar sin un cambio esencial de estructuras de poder, y que los ciudadanos pasáramos de la dominación de los bancos a la dominación de las tecnológicas. Espero que no ocurra, pero son los ciudadanos quienes tienen en su mano evitarlo, votando en las próximas elecciones europeas, por ejemplo.

P-Abogas por una economía con nuevas vías de financiación.

Creo que ya está bastante madura en la opinión pública la idea de que tenemos muchos problemas por no poder controlar los flujos de dinero: la evasión y la elusión fiscal, así como la criminalidad y el blanqueo de dinero, por nombrar sólo unos pocos. 

Si queremos controlar los flujos de dinero creados por los bancos tenemos una ardua tarea por delante y más vale que nos pongamos a ello cuanto antes con estrategias como el radar financiero que está elaborando Hervé Falciani con la Hacienda francesa, o la aplicación del ITF. Sin embargo, existen estrategias complementarias que es importante tener en cuenta para diversificar las soluciones, y en este aspecto, no hay que olvidar que los flujos de dinero actuales son, en un 97,7%, anotaciones en cuenta respaldadas por un reconocimiento de deuda. 

Si creamos esquemas de participación voluntaria en los que los flujos dinerarios nazcan ya con un contrato diferente, un contrato tal que esa renta esté ligada al territorio, obligada a pagar impuestos en el territorio y a ser gastada en el territorio, entonces esos flujos no necesitamos ir a buscarlos a los paraísos fiscales, no necesitamos gastar toda esa energía en controlarlos. En la medida en que esos flujos sustituyan a los actuales, tendremos también resuelto el problema.

P-Esas vías de financiación complementarias serían préstamos sin interés. ¿Qué implicaría la abolición de los intereses? ¿Por qué lo consideras tan importante?

La desaparición del interés es esencial. Es el verdadero cáncer del sistema económico mundial. La creación monetaria con dinero bancario, o sea, como préstamo con interés es responsable del 97,7% de la masa monetaria actual y esta forma de crear el dinero hace que siempre haya más deuda que dinero para pagarla. 

Es decir, en cualquier colectivo, si creamos una cantidad X para realizar los intercambios, al siguiente año deberemos entre todos X más el interés, pero como sólo tenemos X, por lo tanto no podemos pagar el interés. Individualmente algunos podrán, pero colectivamente no se puede, pues no hay dinero suficiente. 

Las consecuencias son brutales: crecimiento exponencial del sistema económico, crisis cada vez más frecuentes y secuestro de la sociedad a manos del sector financiero, por la dependencia del sector financiero que nos impone este modelo monetario: cada año se necesita nuevo crédito en el sistema para que funcione la economía y sólo el cártel bancario lo puede proporcionar: el poder de la banca queda perfectamente explicado y la situación de dependencia de la sociedad se traduce en la obligación de competir por el capital financiero, lo cual es una consecuencia lógica de crearlo deliberadamente escaso.

Librarnos de la creación monetaria como deuda con interés implicaría la desaparición de las crisis financieras, del imperativo de crecimiento del sistema económico y del secuestro que obliga a la sociedad a rescatar al sistema bancario en estos momentos.

P-¿Y cómo se canalizaría el crédito? ¿Cómo llegar a este escenario que planteas?

No se trata únicamente de la desaparición del interés. La mecánica del interés tiene que ser sustituida por otra mecánica de asignación del crédito. Es necesario establecer otros condicionantes para acceder al crédito. 

Por ejemplo, solo financiar la economía productiva, no la especulativa. No pagar interés a cambio de no cobrarlo: los depósitos no están remunerados. Tampoco sería necesario devolver los créditos, pero sí vender y comprar cada año por un importe mínimo proporcional a la línea de crédito usada. 

Se trataría de esquemas de participación voluntaria a los que los participantes se podrían acoger si les resulta interesante. En las que las estructura de toma de decisiones estuvieran acotadas para analizar su funcionamiento y fomentar las mejores prácticas. En mi libro describo la R-economía que es el modelo monetario que propongo. 

Es imprescindible abrir las posibilidades institucionales de nuestra economía. El dinero y el crédito son instituciones creadas por los seres humanos, no leyes de la naturaleza: Se pueden cambiar. 

En muchas ocasiones se confunde economía de mercado con lo que tenemos ahora y creo que es un error. La economía de mercado no tiene una única solución, tiene infinidad de formas posibles en función del marco institucional. Pero si hay una institución que condiciona a todas las demás, esa es el dinero.  (...)

-Por último, ¿Cómo interpretas la denominada “crisis del euro”? ¿Consideras que finalmente se producirá un estallido de la moneda única?

Mientras el modelo monetario dominante sea el actual, y considerando que ya estamos dentro y enormemente endeudados, me parece que una moneda reserva poderosa como el euro es el menor de los males para toda Europa, por ahora. Las tensiones que sufre el euro están dentro del espacio económico europeo.

 Hacia fuera, la Unión Europea es acreedora neta, tiene superávit de balanza por cuenta corriente con el resto del mundo. Esto quiere decir que, mientras haya un modo político de resolver las tensiones internas de Europa, el euro tiene posibilidades de mantenerse. 

Si no se gestionan adecuadamente las tensiones políticas, entonces habrá problemas. Dependerá de hasta qué extremos se lleva el austericidio: las mal llamadas políticas de austeridad que en realidad son una transferencia de recursos descomunal de la ciudadanía europea a la banca.

Y esto precisamente tiene que ver con el verdadero problema, que no es quedarse o salir del euro, sino qué diseño monetario hay detrás del euro y qué distribución de los recursos favorece. El euro funciona exactamente igual que cualquier otra moneda de curso legal. Ese modelo dominante es un modelo monetario quebrado, que se apuntala políticamente mientras no haya otras opciones.

 Pero de hecho ya están surgiendo opciones, es necesario fomentarlas, tanto para facilitar una transición suave hacia otro modelo monetario como para resolver las esas tensiones políticas internas de la zona euro derivadas de los costes sociales del paro y la recesión. "               (Entrevista Susana Martín Belmonte, ICEA)

Más información en:    http://ojeandoelestadodelpais.blogspot.com.es/search/label/c.%20Crisis%20econ%C3%B3mica%20mundial%3A%20soluciones%3A%20moneda%20debil