"- Vamos a empezar dibujando el contexto económico en el que nos encontramos, ¿cómo analizas la situación actual?
(...) Vemos todos los días cómo los bancos centrales de los países más
importantes del mundo no saben qué hacer con respecto a la política
monetaria o la política fiscal porque las medidas que están llevando a
cabo, conocidas como expansión monetaria (crear dinero de la nada para
dárselo a las instituciones financieras, a ver si ponen en ese dinero en
circulación mediante créditos a familias y empresas), no están
funcionando.
El crédito no está reactivándose en casi ninguna parte del
mundo, y por tanto, ahora se encuentran en un callejón sin salida, en el
que no pueden seguir con esta estrategia, y ya no saben qué hacer.
Hay
algunas ideas alternativas que se están planteando, pero que de momento
parece que no van a llevar a cabo, como podría ser, crear el dinero para
dárselo directamente a las familias y a las empresas ‘puenteando’ a los
bancos, ya que estos no están poniendo el dinero a su disposición
mediante créditos. (...)
- En un mundo globalizado, ¿qué consecuencias tendría para España salir de la Eurozona y de la Unión Europea?
Es difícil prever los efectos o saber qué ocurriría porque no hemos
tenido nunca una experiencia similar a la de la Eurozona, con una moneda
única enarbolada por tantos países, y que luego se desintegre o se
rompa esa unión monetaria, pero lo que está claro es que tal y como está
interpretado el euro, es una barbaridad y un callejón sin salida.
Es
como querer ponerle el mismo traje a personas que tienen envergaduras de
cuerpo diferentes; habrá a quienes les siente bien el traje y a quienes
le siente fatal. Esto es lo que ocurre en la Eurozona, a países como
Alemania, Países Bajos o Austria, le viene muy bien el euro tal y como
está concebido, pero a los países del sur, como Italia, Grecia, España y
Portugal, les viene profundamente mal.
Lo ideal sería re articular el
diseño, mal previsto en su origen, para que haya una compensación entre
los que salen beneficiados con respecto a los que no. Esto no es nada
nuevo, en países como Estados Unidos, no es igual de rico el estado de
Nevada que el de California, pero hay un Estado central que, a través de
compensaciones fiscales, bancarias y monetarias, intenta rehacer los
desequilibrios.
La clave sería hacerlo en la Eurozona, pero no se hace
por culpa de un diseño institucional fallido. Creo que hay una
idiosincrasia muy particular entre los países de la Eurozona, que impide
que esto se lleve a cabo. Vemos como los dirigentes de Finlandia o
Alemania no paran de llamar vagos a los griegos, incluso a los españoles
e italianos, y parece que no hay una verdadera unión política, y eso
impide que el proyecto europeo, que podría ser muy potente, se lleve a
cabo de forma solidaria.
Mientras no consigamos la suficiente fuerza en
esa correlación en el seno de la Eurozona, será muy difícil que nuestro
país salga adelante con una moneda que no está pensada para nosotros
sino para otros países. Yo he planteado que si eso no se puede lograr,
una solución podría ser abandonar ese proyecto pero entendiendo que es
la última solución en caso de que no haya más remedio.
- Otro de los mensajes con los que se suelen justificar los
recortes o la incapacidad para cambiar las políticas económicas es que
todo viene atado desde Bruselas y no hay margen de maniobra. ¿Es cierto?
No todo, pero la inmensa mayoría de las medidas económicas están
totalmente atadas por la Unión Europa. Esto se debe a que cedimos la
soberanía monetaria y no somos capaces de crear dinero ni controlar su
capacidad o su volumen, y también acatamos las medidas fiscales, como el
hecho de que tengamos que respetar absurdamente un nivel de déficit del
3% del PIB, cuando eso no tiene ningún sustento científico.
Hemos
cedido nuestra soberanía en muchos ámbitos y ahora toca cumplir y
respetarlo, pero la solución o la respuesta que hay que dar es que
tenemos que cambiar esto.
La idea es ir a dar la batalla en la
negociación con la Unión Europea y proponer formas para mejorar la
economía, no sólo de España, sino de la UE, pero siempre que nos
permitan ser más laxos respetando una serie de reglas. Esto tampoco es
nada nuevo, ya que Alemania y Francia han incumplido en numerosas
ocasiones todas las reglas de estabilidad presupuestaria, pero España
como es un país con menos poder, parece que no se lo van a permitir.
Aquí la cuestión es que hace falta echar un pulso a la UE con la idea de
demostrar que existen alternativas para mantener un proyecto diferente,
pero necesitamos unas reglas diferentes para llevarlo a cabo. (...)
- Una de las principales reivindicaciones que comparten
diversos partidos políticos es la necesidad de cambiar el modelo
productivo. ¿Cuál debería ser ese nuevo modelo?
En primer lugar, habría que hacer una transición del modelo
energético porque nuestras empresas y familias pagan la segunda factura
de electricidad más alta de la Unión Europea. Cuando se dice que
nuestras empresas no son competitivas y tienen que reducir salarios, se
tiene que pensar que primero hay que reducir otros costes más
importantes como la luz.
Hay que acabar con el oligopolio energético y
permitir que bajen los precios de la energía, y por supuesto, realizar
una transición para que la electricidad se genere de forma más
eficiente, en términos ecológicos, y más barata. Hay países como Costa
Rica en los que toda su energía es renovable, y España tiene un
potencial importante para hacerlo.
Además, el modelo productivo está
basado pequeñas empresas que se dedican al comercio y la hostelería, y
grandes empresas que se dedican o se dedicaban a la construcción. Lo que
hay que hacer es re articularlo y detectar los sectores más punteros en
términos económicos, como el sector químico o el de las energías
renovables, que tienen mucho más impacto económico, y preocuparnos y
ayudar desde el Estado para que estos sectores salgan adelante, de forma
que cuando estos consigan sus frutos, se redistribuyan sus beneficios.
En eso se basan casi todos los países desarrollados, el Estado concede
facilidades a las empresas para que impulsen sus negocios, pero con la
condición de que parte de sus beneficios reviertan a través de un
sistema fiscal solidario. (...)" (Entrevista a Eduardo Garzón, Attac España, 08-06-16)
Alternativa a la salida del euro: monedas digitales
Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción,
sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno
impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra
económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.
Los únicos perjudicados, los
especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa,
2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )
Los artículos de Juan José R. Calaza (Juan José Santamaría y Juan Güell) muestran con
gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica para salir de la crisis:
Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html
Para salir de la crisis sin salir del euro: España
debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html
Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815
Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:
Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html
Hay alternativas, incluso dentro del euro.
Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/
Más información en: 'Si Grecia, España, o
Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar
instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar
créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html
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