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3.2.24

La ‘generación Aznar’ se cita en el banquillo... coinciden los juicios a Rato, Zaplana y Álvarez-Cascos, tres exministros clave del expresidente Aznar... una era política, la de Aznar, marcada por la corrupción

 "La escena de un ministro de José María Aznar caminando hacia el banquillo de los acusados se va a volver muy habitual durante las próximas semanas. Los tribunales españoles tienen previsto celebrar tres juicios a tres miembros clave de los Gobiernos del exdirigente del PP, que ocupó La Moncloa desde 1996 a 2004. Dos exvicepresidentes (Rodrigo Rato y Francisco Álvarez-Cascos) y un exportavoz del Ejecutivo (Eduardo Zaplana) se enfrentan a las imputaciones de corrupción de la Fiscalía: fortunas ocultas a Hacienda, cuentas en Suiza, fondos desviados...

La coincidencia de estas vistas orales cuestiona una era política que el PP trató de encumbrar, y a una generación que alcanzó sus cotas de máximo poder de la mano de Aznar. El juicio contra Rato ya comenzó en Madrid el pasado 15 de diciembre; el de Zaplana iba a empezar este jueves en Valencia, pero se ha retrasado hasta marzo; y el de Álvarez-Cascos prevé iniciarse en Asturias en poco más de cuatro semanas. Todos ellos defienden su inocencia.

El PP de José María Aznar ha quedado profundamente marcado por la corrupción. Tres de sus exministros ya han dormido entre rejas. El propio Rato, condenado en firme a cuatro años y medio de prisión por el caso de las tarjetas black de Caja Madrid; y Jaume Matas, extitular de la cartera de Medio Ambiente de 2000 a 2003 y expresidente de Baleares, que acumula penas por más de ocho años de reclusión por varios sumarios, como el caso Nóos o el caso Son Espases. Eduardo Zaplana, detenido en mayo de 2018, también estuvo encarcelado de forma preventiva hasta febrero de 2019 por el caso Erial, cuando la juez lo dejó libre tras alegar que su encierro ponía en riesgo su vida, ya que su estado de salud se había deteriorado por la leucemia que sufre, diagnosticada en 2015.

El partido conservador acumula, además, tres condenas como persona jurídica por beneficiarse de Gürtel, la red de corrupción liderada por Francisco Correa que anidó en la formación desde la década de los noventa. En una de las sentencias sobre la trama encabezada por el empresario —que acudió como invitado a la boda de la hija del entonces presidente del Gobierno—, la Audiencia Nacional describe cómo “tejió una estructura de colaboración estable” con diferentes personas de la fuerza política. A su vez, gran parte de la cúpula de la era Aznar, incluido él mismo, tuvo que declarar como testigo en el juicio sobre la caja b del PP, que acabó con la condena del extesorero Luis Bárcenas, autor de la famosa contabilidad paralela de los populares bautizada como Los papeles de Bárcenas —donde se recogían presuntos sobresueldos a altos cargos—.

Otros dos exministros de Aznar estuvieron encausados en sendas grandes causas de corrupción. Por un lado, Esperanza Aguirre, responsable de Cultura de 1996 a 1999 y posterior presidenta de Madrid, fue imputada en la línea de investigación del caso Púnica sobre la financiación irregular de los populares madrileños, aunque la causa se archivó contra ella por falta de pruebas en 2022 —pese a que era la principal beneficiaria y a que se ha mandado al banquillo a su secretario general, Francisco Granados, y a su gerente, Beltrán Gutiérrez—. Por otra parte, Ángel Acebes, miembro del Gobierno de 1999 a 2004, fue absuelto en el caso Bankia, donde compartió banquillo con Rato.

Mariano Rajoy y Cristóbal Montoro, que ostentaron igualmente carteras de relevancia con Aznar, se encuentran investigados en un sumario abierto en Andorra por la llamada Operación Cataluña, las presuntas maniobras de grupos policiales urdidas en el Ministerio del Interior de Jorge Fernández Díaz para desacreditar al independentismo durante el Gobierno de Rajoy.

La fortuna de Rato. Desde el pasado diciembre, la Audiencia Provincial de Madrid acoge la vista oral contra Rato, vicepresidente de 1996 a 2004, sobre el supuesto origen ilícito de su fortuna. La Fiscalía Anticorrupción, que ha pedido cerca de 70 años de cárcel para el expolítico y ex director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), mantiene que urdió una compleja trama societaria para ocultar su patrimonio a Hacienda desde 1999 (cuando formaba parte del Gobierno de José María Aznar). El juicio lleva ya 13 sesiones y, según el calendario previsto, se prolongará hasta mayo.

Las presuntas comisiones de Zaplana. Desde este jueves, la Audiencia de Valencia debía acoger el juicio contra el exministro de Trabajo y exportavoz del Gobierno de Aznar, que se erigió en representante del ala más dura del PP durante su oposición al primer Ejecutivo socialista de José Luis Rodríguez Zapatero (cuando alentó la teoría de la conspiración sobre los atentados yihadistas del 11-M). Sin embargo, el tribunal ha acordado la suspensión de la vista oral este mismo jueves (con Zaplana ya personado en la Ciudad de la Justicia), y la ha aplazado hasta el 21 de marzo debido a que el abogado del exdirigente popular ha tenido que ser intervenido tras sufrir un infarto.

El ministerio público pide 19 años de prisión para Zaplana por encabezar una presunta trama que cobraba comisiones a cambio de la adjudicación de contratos públicos. En este sumario llamado caso Erial, Anticorrupción sostiene que la red corrupta comenzó a operar durante la etapa del popular como presidente de la Generalitat Valenciana (1995-2002), quien ocultó el dinero en el extranjero —se movió por países como Panamá, Andorra y Luxemburgo— y trató posteriormente de repatriarlo, tras su paso por el Gobierno central (2002-2004), a través de una compleja estructura societaria. El tribunal calcula que la vista oral durará unos cinco meses. José Luis Olivas, vicepresidente de Bankia y expresidente de la Generalitat Valenciana, también lo acompaña en el banquillo.

Los gastos de Cascos. La Audiencia de Asturias tiene fijado el 4 de marzo como la fecha de inicio del juicio contra Álvarez-Cascos, que prevé prolongarse hasta el día 8. La Fiscalía, que le pide tres años y medio de cárcel, le atribuye la apropiación de fondos de Foro Asturias, el partido que impulsó en 2011 tras abandonar las filas populares después de 34 años de militancia. La acusación sostiene que cargó a la formación gastos de mobiliario, ropa, videojuegos y viajes, entre otros. En total, presuntamente, “incorporó a su patrimonio” 181.648 euros. Aunque las sospechas sobre Cascos se han cernido también a su etapa como ministro de Fomento con Aznar. El ministerio público ha investigado la venta de obras de arte por parte de una empresa, vinculada a su exmujer, a grandes constructoras que recibieron adjudicaciones millonarias de Fomento; pero se consideró que esas transacciones habrían prescrito al ejecutarse entre 2004 y 2006. Las concesiones de Fomento en época de Cascos ya estuvieron bajo la lupa en el caso de los papeles de Bárcenas, ante los indicios de que se amañaron contratos para otorgárselos a donantes del partido que hacían aportaciones de dinero negro a la caja b —pesquisas que no prosperaron por falta de pruebas—."           (J. J. Gálvez , El País, 02/02/24)

13.12.23

Rodrigo Rato vuelve al banquillo para responder por la fortuna que amasó mientras estaba en el Gobierno y el FMI

 "Ocho años y medio después de aquella fotografía siendo introducido en un coche de los agentes de Aduanas que fue portada en toda la prensa, Rodrigo Rato y Figaredo se sienta (de nuevo) en el banquillo. La Audiencia de Madrid acoge desde el próximo viernes el juicio sobre el origen de la fortuna del todopoderoso vicepresidente económico de José María Aznar, que ya fue condenado por el escándalo de las tarjetas black de Caja Madrid y resultó absuelto del fiasco de la salida a bolsa de Bankia. 

 Ahora, la Fiscalía pide para él más de 70 años de cárcel por defraudar más de 8,5 millones de euros y por los supuestos sobornos que cobró cuando era presidente de esa entidad. Una actividad que se habría iniciado en 1999, cuando era ministro y vicepresidente del Gobierno, y siguió desarrollándose cuando fue presidente del Fondo Monetario Internacional (FMI), de Caja Madrid y también cuando tocó la campana que anunció la ruinosa pero legal salida a bolsa de Bankia. Anticorrupción le acusa de 11 delitos fiscales y sendos delitos de blanqueo de capitales y corrupción entre particulares.

Durante siete años de instrucción en los que se han acumulado más de 70.000 documentos, los investigadores han indagado en un alambicado entramado societario radicado en parte en paraísos fiscales como la Isla de Man, Kuwait y Curaçao y oculto a Hacienda. Según el juez de Madrid Antonio Serrano Arnal, que inició esas pesquisas en 2015, Rato habría montado una estructura empresarial en el extranjero con el objetivo de “alejar” de su “origen” fondos que ingresaba en España. Con ese “canal”, que operó hasta 2014, habría introducido en España más de 7,8 millones de euros, según acreditó un informe de la UCO que consta en el sumario. 

El grueso de la investigación se refiere al supuesto fraude fiscal que Rato habría efectuado en una doble vía. Por un lado, a través de “maniobras de ocultación de su patrimonio exterior así como en las maniobras societarias entre las sociedades bajo su control, a fin de retornar a España parte de su patrimonio de manera oculta para la Hacienda española”. Y, por otro, facturando a través de “sociedades meramente instrumentales” servicios profesionales que prestaba de manera personal, como su contratación como consejero asesor en Telefónica o la realización de conferencias tras su regreso a España tras haber dirigido el FMI, del que fue máximo responsable entre junio de 2004 y noviembre de 2007.  

 El escrito de acusación del fiscal describe la colaboración “particularmente relevante” que en tales operaciones habrían tenido su excuñado Santiago Alarcó y el asesor fiscal Domingo Plazas. El primero está señalado por supuestamente manejar sus cuentas en el extranjero y gestionar las estructuras societarias que “servían” a sus intereses. Plazas, por su parte, gestionaba la sociedad Kradonara, considerada la pieza principal de los negocios del exministro; y organizaba la “repatriación” de parte de las cantidades blanqueadas a través de cuentas ómnibus tituladas por trust en Gibraltar, según el fiscal. 

Esta investigación se inició después de conocerse que Rato se acogió a la amnistía fiscal aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy en 2012. La Fiscalía afirma que “lejos de haber regularizado [fondos] ni administrativa ni, menos aún, penalmente” utilizó esa medida “como un vehículo de blanqueamiento o limpieza de las ilícitas cuotas defraudadas que arrastraba desde hacía años por su patrimonio exterior”. De hecho, el Ministerio Público afirma que declaró únicamente ser propietario de la empresa Red Rose Finantial, pero “omitió cualquier referencia a otras sociedades” y declaró un patrimonio en el exterior de sólo 115.334 euros, por el que abonó 11.533 euros a Hacienda.

Además, la Fiscalía subraya que todas las cantidades ocultas a Hacienda habrían sido, además, objeto de “mecánicas de blanqueo” a través de “cuentas opacas” y “trust” financieros no menos opacos. Entre ellos, el llamado “crédito lombardo”, que son líneas de financiación flexibles “con la garantía de su abultada cartera de valores”, según el escrito del Ministerio Público. Otras de las vías de blanqueo habrían sido la supuesta compra, rehabilitación y puesta en marcha de un hotel en Berlín o las “millonarias ampliaciones de capital” de algunas de sus empresas. 

La publicidad de Bankia

Este caso también ha hecho aflorar supuestas irregularidades de su etapa en Bankia, a cuya presidencia llegó en 2010 en medio de una lucha de poder entre Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre, que prefería para ese puesto a Ignacio González. Rato ocupó ese cargo hasta mayo de 2012. La Fiscalía sostiene que sabiendo que los gastos de publicidad con motivo de la expansión de la marca y su salida a bolsa iban a ser elevados, Rato trató de “sacar provecho económico personal”. 

 La investigación ha revelado que, a través de la citada Kradonara, Rato se embolsó una comisión de 835.025 euros por mediar para que dos agencias, Publicis y Zenith, se hicieran con contratos publicitarios de Bankia en 2011 y 2012 valorados en unos 50 millones de euros. Para ello, siempre según el relato de la Fiscalía, se “sirvió” de personas de su confianza como su secretaria personal desde 1983, Teresa Arellano; el administrador de varias de sus empresas familiares, Miguel Ángel Montero; y el que fuera su ‘número dos’ en Caja Madrid, José Manuel Fernández Norniella. Todos ellos se sentarán ahora en el banquillo junto otra decena de personas. 

En total, la Fiscalía asegura haber identificado incrementos patrimoniales no justificados de Rato entre 2005 y 2015 por un importe total de 15,6 millones de euros, además de rendimientos de capital mobiliario en el exterior tampoco declarados a Hacienda, así como 7,4 millones de euros defraudados a la Agencia Tributaria. A esta última cifra, señala Anticorrupción, habría que añadir la tributación de servicios profesionales a través de sus sociedades, con lo que las cuotas defraudadas ascenderían a 8,5 millones. 

La condena por la 'black' 

A la espera de cómo acabe este juicio, Rato acumula ya una condena por llevarse dinero público. En su caso, 99.054 euros de Caja Madrid pasando la tarjeta con la que pagó viajes a la nieve, fiestas, alcohol y bolsos de lujo. La sentencia, confirmada por el Tribunal Supremo en octubre de 2018, atribuye a Rato y a su predecesor, Miguel Blesa, que se suicidó en julio de 2017, el mantenimiento de un sistema que permitía a la cúpula de la entidad “disponer a su antojo” del dinero de la Caja para sus gastos personales o cualquier otro que ellos decidieran. La existencia de estas tarjetas “black a efectos fiscales” fue desvelada en una investigación de elDiario.es en 2013. Fue condenado a cuatro años y medio de cárcel, de los que pasó algo más de dos entre rejas tras lograr la libertad condicional en febrero de 2021.

 El segundo de los juicios a los que se ha enfrentado sí tuvo un buen final para el expolítico del PP. En septiembre de 2020, la Audiencia Nacional lo absolvió a él y a los otros 33 gestores acusados por delitos de estafa a los inversores y falsedad contable en la salida a bolsa de Bankia. El tribunal entendió que su desplome tras una salida fallida al mercado no se le podía atribuir al equipo directivo del banco porque las decisiones que se adoptaron estaban basadas, o incluso urgidas, por los supervisores y las nuevas leyes sobre sector financiero que se iban promulgando en España y en la Unión Europea.

Esa fue la línea de defensa que siguió durante el juicio, pues Rato nunca se ha considerado responsable de las actuaciones que llevaron a la ruina a accionistas y preferentistas. En 2012, el banco necesitó una inyección de 22.000 millones de dinero público y Rato acabó saliendo por la puerta de atrás de la mano de su amigo Mariano Rajoy, que llevaba solo unos meses en la Moncloa y tuvo que hacerse cargo del desmoronamiento de una entidad sistémica en cuyos nombramientos había tenido mucho que ver. Entonces, Rato todavía mantenía abierto ese “canal” con el que supuestamente introducía en España millones de euros de sociedades opacas radicadas en paraísos fiscales que le lleva ahora de nuevo al banquillo."            (Elena Herrera , eldiario.es,11 de diciembre de 2023)

18.9.23

España acumula un déficit de 74.000 millones en sus cuentas por el rescate bancario 15 años después... La factura sigue aumentando año tras año

 "La factura para España del rescate bancario sigue aumentando año tras año cuando se van a cumplir 15 desde el estallido de la crisis financiera de 2008. Eurostat acaba de actualizar el gasto de los países europeos en los programas de apoyo al sector financiero desde entonces y hasta el cierre de 2022. El organismo ha cifrado en más de 74.000 millones de euros el déficit acumulado por España en este periodo por la diferencia entre lo que inyectó en el sector y lo que ha ingresado por ello. Es el mayor desfase absoluto registrado en Europa y el sexto si se pone en relación con el PIB del pasado año. 

 Eurostat, el organismo estadístico de la Comisión Europea, emitió hace unos días el informe anual de evolución de deuda y déficit de los países europeos que incluye un capítulo concreto para analizar la evolución de los programas de apoyo al sector financiero que se han realizado desde 2008. El informe cifra en algo más de 89.700 millones de euros el gasto que ha tenido que asumir entre 2008 y 2022 España por los programas de inyección al sector financiero, siendo el grueso, el de 2012. Aquel fue el año, entre otros, del rescate de Bankia, CatalunyaCaixa o Banco de Valencia. Esta cifra absoluta también incluye lo destinado a la Sareb, que fue registrado en 2021 como deuda pública. En este proceso, el Estado solo ha ingresado 15.475 millones. De ahí el resultado del desfase de más de 74.000 millones.

 España se mantiene así a la cabeza de los países de la UE en términos absolutos. Está por delante de los 49.000 millones de Irlanda o de los 48.000 millones de desfase en Alemania. Sin embargo, el informe de Eurostat da unos datos llamativos respecto a un pequeño grupo de países que ha logrado obtener superávit entre lo que gastó en inyecciones al sistema bancario y lo que ha recuperado por los ingresos y comisiones que ha percibido por aquellos instrumentos de ayuda a la banca. Destaca especialmente Francia, con más de 2.000 millones de saldo positivo o los 1.500 millones de Dinamarca.

España arrastra todavía los efectos de un delicado rescate bancario, cuyos efectos siguen generando gastos para el erario público. El Gobierno del PP de Mariano Rajoy puso en marcha este proceso de reestructuración bancaria asegurando que no le costaría ni un euro a los contribuyentes. La envergadura del gasto acumulado por España, los más de 89.000 millones, es difícilmente comparable con el de Francia, cuyo desembolso acumulado apenas supera los 10.000 millones, según el propio estudio de Eurostat. Fue esta agencia la que en 2021 obligó al Estado español a hacer propia la deuda de la Sareb, ya que estaba completamente avalada por las cuentas públicas.

Este año se cumplen tres lustros desde que el colapso de Lehman Brothers diera inicio a la mayor crisis financiera de las últimas décadas. Los estados realizaron fuertes desembolsos durante los años siguientes con distintas estructuras de rescate al sector bancario para evitar que se contagiara al conjunto del sistema. La caída del sector en España se produjo unos años más tarde, en 2012 y acabó con un rescate europeo con fondo de hasta 100.000 millones de euros.

El Estado, a través del FROB, inyectó miles de millones de euros en cajas de ahorros que fueron obligadas a fusionarse y a convertirse en bancos, algunas de ellas acabaron siendo absorbidas por entidades de mayor tamaño. Esto produjo un rápido proceso de concentración, que se ha cerrado recientemente con las operaciones de CaixaBank y Unicaja, y fuertes pérdidas para el Estado. Actualmente, el FROB solo cuenta con dos grandes activos para tratar de reducir su coste del rescate: el 17% de CaixaBank y algo más del 50% de la Sareb, el conocido como banco malo.

¿A qué se han destinado estos 89.000 millones de gasto en España? La parte principal del gasto se produjo en apenas cuatro ejercicios. Fueron las inyecciones de capital, las que sumaron más de 47.700 millones de euros entre 2011 y 2014. Aquí se encuadran los rescates propiamente dichos, las tomas de control en grupos como Bankia o BMN. El resto se reparte entre compras de activos, como el caso de la Sareb, que pese a que nació como entidad privada ya es considerada pública, o el pago de intereses. (...)

 Eurostat señala que España sigue aumentando su déficit, aunque este aumento se ha frenado en el último año. En concreto, el pasado ejercicio sumó 967 millones al cálculo que hace la agencia estadística sobre el desfase en las cuentas que han generado las ayudas al sistema financiero, el nivel más bajo desde que el Estado entró en tromba en entidades como Bankia o Banco de Valencia. Fue el resultado de un gasto que superó los 1.400 millones y unos ingresos de algo más de 440 millones."                 (Diego Larrouy, eldiario.es, 24/05/23)

2.10.20

Bankia, Rato, oro, mierda y 23.000 millones de hechos concretos y acreditados... “resulta que tenemos una estafa sin estafadores”. Aunque nos estallara en la cara la mayor de las estafas perpetradas en este país... de 23.000 millones aportados para su rescate. El regalito público a CaixaBank no podía ir con mochilas y una posible sentencia inculpatoria. Nos comemos la mierda, se quedan el oro...

 "Pues ya estaría cerrado el círculo, consumado el expolio. Rodrigo Rato y los otros 33 acusados, entre los que se encuentran Ángel Acebes o Deloitte, han sido absueltos por la Audiencia Nacional del delito de estafa a los inversores y falsedad documental en la salida a bolsa de Bankia. 

El regalito público a CaixaBank no podía ir con mochilas y una posible sentencia inculpatoria sobre la salida a bolsa de Bankia era una muy pesada. A Isidro Fainé se le veía muy tranquilo en la fusión. Seguramente, al plantearle el posible agujero que podría suponer una sentencia en contra de la élite financiera, a la que él pertenece, de la Audiencia Nacional le dió la risa. 

A muchos nos quedaba algo de esperanza, pero ¿iba a fallar en contra del poder financiero o el Banco de España la Audiencia Nacional? La sentencia de hoy hace esfumarse esa esperanza e inunda de rabia a miles de accionistas, a todas las acusaciones particulares, a miles de familias desahuciadas por el banco mientras veían como 23.000 millones de dinero público se perdían en un saco sin fondo.

La sentencia viene a decir que si el Banco de España (BdE) aceptó y validó aquellas cuentas, pues entonces es que los acusados no tienen culpa de nada. O sea, si la entidad que no vio venir el descalabro de las cajas de ahorro, la burbuja inmobiliaria y los riesgos que estaban corriendo las entidades bajo su supervisión o la que no vio nada malo en la venta de preferentes a ahorradores minoritarios, dijo que las cuentas estaban bien, pues entonces la Audiencia Nacional entiende que estaban bien. 

La caída y rescate de Bankia después no parece existir en las cabezas de los señores jueces de la Audiencia Nacional. También aluden a la aprobación por parte de la CNMV, el FROB y la Autoridad Bancaria Europea. De hecho, el auto explica que el folleto contenía una “amplia y certera” información financiera y no financiera. 

 Los desajustes contables, las provisiones de pérdidas no realizadas hasta después de la fusión, la desbandada de accionistas al comprobar lo que realmente escondía la salida a bolsa de la fusión de cajas… nada parece valer en la sentencia de hoy. Si nadie lo vio, es que no existía. La responsabilidad se diluye. Nadie parece tener la culpa. El perro se comió los deberes. 

O, como ha declarado Simona Levi, integrante de 15MPaRato, “resulta que tenemos una estafa sin estafadores”. Eso es lo que se desprende de la sentencia de la Audiencia Nacional. Aunque luego existiera la estafa y nos estallara en la cara, no hay estafadores.

 La sentencia dice que no hay “hechos concretos y suficientemente acreditados”. Yo no soy juez, pero a mí me vienen a la cabeza 23.000 millones de hechos concretos y suficientemente acreditados. 23.000 millones de euros que fueron necesitados para su rescate y de los que vamos a perder, casi con toda seguridad, un mínimo de 17.000, no parecen suficientes para dar la razón a las acusaciones particulares. No parecen suficientes para tachar la salida a bolsa del banco como el mayor de los despropósitos realizados durante la anterior crisis, como la mayor de las estafas perpetuadas en este país.

  Porque aquella salida a bolsa fue un despropósito desde su arranque. Fusionar cajas de ahorros con sus balances llenos de basura sin sacar a la luz con la intención de que sumar mierda con mierda fuera a dar como resultado oro. Y eso era lo que vendía el folleto de salida a Bankia. Que la mierda se había convertido en oro. Pero el BdE o la CNMV sí que vieron el resplandor del oro y no olieron la mierda, por lo que, según los jueces, si los reguladores ven oro entonces nadie tiene la culpa de que fuera mierda.

Cuando el oro resultó ser la misma basura pero con un envoltorio diferente y nos costó 23.000 millones de euros, la cúpula del BdE y de la CNMV solo tuvieron que mirar hacia otro lado como si la cosa no fuera con ellos.

Y señalo a la cúpula, porque esta sentencia deja también otros cadáveres: el inspector del BdE Jose Antonio Casaus, que señaló la fusión como el desastre que después resultó ser, o los inspectores Antonio Delgado o Pedro Sánchez, que ante la Comisión del Rescate Bancario en el Congreso alegaron que “fusionar una caja de ahorros quebrada con otra 17 veces quebrada no podía dar un buen resultado”, que es una versión algo más light del “mezclar mierda con mierda y pretender que se convierta en oro”. 

Voces ignoradas y condenadas al ostracismo dentro del propio BdE por parte de una cúpula con claros lazos con los mismos banqueros y políticos que crearon el monstruo con pies de barro y que hoy salen victoriosos de la Audiencia Nacional. El folleto vendía las maravillas de la fusión de las cajas de ahorros. Quebró poco después. Mostraba unas cuentas saneadas, que luego resultaron ser un agujero que se tapó con ingentes cantidades de dinero público. 

Era mierda y no oro, pero la Audiencia Nacional sigue viendo oro porque el BdE dijo que era oro. Los cuatro emails que escribió Casaus alertando de que las cuentas estaban falseadas y que contablemente la fusión era un enorme riesgo no han sido aceptados por los jueces porque “no fueron nunca trasladados a un documento oficial”. Qué maldita vergüenza y qué insulto a la justicia es decir que cuatro emails alertando del desastre no son una alarma válida del desastre porque no tenían el formato adecuado.

En medio de una nueva operación de concentración bancaria con Bankia como protagonista, y en medio del mayor ataque contra el sistema de pensiones público desde que se firmó el pacto de Toledo, el BdE necesitaba su limpieza de cara. Y para eso está la Audiencia Nacional.(...)

 Hoy se consuma la socialización de la mierda, mientras CaixaBank y otros fondos de inversión se frotan las manos con la nueva privatización del oro. Los banqueros saben que hoy son un poco más inmunes. Los directivos del nuevo gigante se sienten más seguros. Se deben estar riendo a sabiendas que nada de lo que hagan en la gestión de esta nueva entidad les puede perjudicar en el futuro. 

Para eso está la Audiencia Nacional, la CNMV, el BdE y el nuevo y flamante puesto de Luís de Guindos en el Banco Central Europeo. Y al resto de los mortales solo nos queda la rabia y unos Presupuestos del Estado a los que les vendría muy bien los 60.000 millones de euros del rescate al sistema financiero que hoy se dan por perdidos. (...)

La responsabilidad se diluye, se consuma el expolio. Nos comemos la mierda, se quedan el oro."          (Yago Álvarez Barba, El Salto, 29/09/20)

30.9.20

Rato y sus secuaces quedan libres: condenarlos hubiera sido abrir la puerta a entalegar a dos Gobiernos y al aparato de regulación bursátil del país.

Íñigo Errejón @ierrejon

 Sobre Bankia: estafar y falsear les sale gratis a 34 directivos pero muy caro a 47 millones de españoles. Hay que regular en serio el sector financiero.

 12:51 p. m. · 29 sept. 2020
442 Retweets 69 Tweets citados 1,3 mil Me gusta


Daniel Bernabé @diasasaigonados

 La absolución de Rato y los directivos de Bankia por su salida a bolsa asquea, pero nos recuerda que en aquella estafa fue partícipe mucha gente. En La distancia del presente explicamos como la CNMV y Deloitte colaboraron y cómo los medios tragaron. https://akal.com/libro/la-dista

En mayo de 2012 la situación ya es diferente, el FMI adelanta un informe negativo, Deloitte no firma las cuentas y el BFA se denomina en las páginas salmón como "Banco malo". El agujero de Bankia es tan grande que puede arrastrar al país.

De ahí los decretos de solvencia del recién estrenado Gobierno del PP en enero: acabar de reventar Bankia para poder tomar el control y pedir el rescate a Europa. Si la situación no hubiera sido tan desesperada nunca nos hubiéramos enterado.

A Rato, el bankero, le venden sus antiguos compañeros de partido y del FMI. Él no hizo nada diferente a lo que había hecho siempre: especular y extraer. Salvo que lo que se aplaudía en 2010, en 2012, con el ataque a la deuda, se convirtió en intolerable.

Hoy pagamos aún aquella estafa, aquella chapuza de salir a bolsa para financiar un banco podrido de ladrillazo, una joya que no era más que bisutería, el canto del cisne del artífice del milagro económico español.

Por eso Rato y sus secuaces quedan libres: condenarlos hubiera sido abrir la puerta a entalegar a dos Gobiernos y al aparato de regulación bursátil del país. Por cosas como esta escribí este libro: para poner nombre y apellidos a tanta infamia.

11:53 a. m. · 29 sept. 2020
95 Retweets 5 Tweets citados 135 Me gusta

23.4.19

Lo cloaca principal: “Rato y Aznar venían a llevarse maletas llenas de dinero”




"Publicado el 16 abr. 2015. http://iniciativadebate.net Edición con todos los cortes que se han hecho públicos de la conversación entre el "agente de Inteligencia" Francisco Nicolás y el financiero Javier de la Rosa."


"Recupero el artículo que publicamos hace un par de años, ahora que parece que hay interés en los medios por mostrar alguna de las migajas insustanciales de las ‘cloacas del Estado’. A ver si esos medios o la ‘justicia’ se atreven, aunque sea a destiempo, con esto otro que conocen tan bien.

De esto no se quiere hablar. Seleccionando las ‘perlas’ de la confesión de Javier de la Rosa

Paco Bello
En la grabación (consentida) que se ha hecho pública, y por si coge despistado a alguien, hay que señalar que el exbanquero y ex amigo íntimo de Juan Carlos I, Javier de la Rosa, creía estar haciendo una confesión a un agente de Inteligencia. No es por tanto una de esas conversaciones informales en las que con un par de copas alguien se pueda dejar llevar “demasiado”, si fuera el caso, por los excesos o la fantasía.

Y lo que se cuenta es suficiente –insisto, con la plena disposición del protagonista–, para que ahora mismo ya hubiera actuado la fiscalía y se estuviera tomando declaración a un montón de ‘personalidades’, a pesar de no ser cierto (algo que no está ni mucho menos claro en ningún sentido) que su interlocutor fuera un verdadero “agente”. Aunque (y esto es lo más grave), esta conversación ya la había tenido Javier de la Rosa con agentes (sin el “supuesto”) de la UDEF.

Algo más. Sufriendo como sufrimos en este país unos medios de comunicación tan sensacionalistas como deprimentes, de esos que convierten en noticia de alcance (con lo que rellenan páginas y horas y horas de programación) si un particular ha cometido una presunta irregularidad en su declaración de hacienda, si ha mentido en su currículo, o si otro no desarrollaba sus tareas en un lugar concreto (cuando no se trata del robo de las bragas de una tonadillera presidiaria, o lo que come la hija de una chica que mantuvo una relación con un torero), debería resultar intrigante a los que no sepan de qué va esto de la “democracia a la española”, que esos mismos medios no nos estén bombardeando con una declaración que incluye alguna de estas perlas (no estrictamente literales):

– “Me parece muy bien que se tapara lo del rey, porque es el Jefe del Estado y todo eso”.

– “Belén Suárez en el juicio tapó lo de Pujol, y lo del rey, lo de Felipe, Aznar, Rajoy …”.

– “Me dieron 200 millones de tres: Botín, Suqué y de Sumarroca, para entregárselos a Trías”.

– “De Jorge Fernández no os fiéis, aunque le tengáis cariño”, “y no olvidéis que Jorge (Fernández Díaz) ha vivido de Pujol”.

– “El que tiene que ir (por FCC), y no digáis nunca que os lo he dicho yo, es un tal Jordi Piera”.

– “Hay un “negocio” que aún no ha descubierto nadie, el de General Lab, vendido a Labco, del que los Sumarroca tienen el 30%, y al que le dieron toda la sanidad de Catalunya”.


– “La base del despacho de Roca son los contratos de toda la administración con él, a cambio de no contar lo del hijo (de Pujol)”, “un chantaje”.


– “La agencia de detectives Método 3 es de la novia del hermano de Pérez Rubalcaba”

– “Ya sabes que en esa conversación se habló de Jorge Fernández, de que golpeaba a su mujer, de sus locuras”.

– “A Josep (Pujol), lo pescaron con una pick-up llena de dinero en efectivo en la frontera entre Argentina y Chile”

– “…Y Arturo Fasana, tú y yo sabemos que tiene en su cuenta 300 millones del rey, aunque también están ahí ‘los Albertos’”

– “A Garzón se lo cargaron por esto, no por nada más, porque sin querer había tocado una tecla que no debía tocar”

– “Venían a las ocho y media de la mañana: Rato, su hermano, Aznar… a llevarse maletas llenas de dinero”, “lo tuve que grabar en vídeo porque los de KIO no se lo creían”.

– “De las ITV’s hay mucho más que sacar, yo os puedo ayudar”
… y muchas más.

Más allá de la vergüenza ajena que uno siente al escuchar este tipo de conversaciones en las que lo amoral se trata con la mayor naturalidad ante un presunto agente de la Ley (con lo que esto supone), lo que queda definitivamente claro es que en este país no hay nada que se parezca a un Estado de Derecho, y que si hay alguna justicia (aparte del paripé que se hace con los ladrones de cuello blanco), es para castigar con toda la dureza a los “robagallinas”.

 Lo más triste es que somos los que podemos acabar sufriendo esa justicia para “robagallinas” los que ponemos, manipulados o no, a este tipo de personas al frente de los gobiernos."                 (Paco Bello, Iniciativa Debate, 17/04/15)

29.10.18

Rodrigo Rato es el último de los dirigentes del PP que ha caído. Es un borrón más en el balance siniestro de la deshonra de un partido, pero es el más relevante de todos ellos. Es el titular mayúsculo de un relato plagado de graves sucesos desde que José María Aznar llegase al poder en 1996

"Uno de los políticos que más poder atesoró en la historia reciente de España ha ingresado en la cárcel por corrupción. Con Rodrigo Rato entre rejas se cierra un capítulo principal de la crónica negra del PP, el partido que durante las dos últimas décadas acumuló un inmenso poder institucional con el que fabricó un mosaico de intereses delictivos.

La formación conservadora que ha ganado cinco de las siete últimas elecciones generales en España —1996, 2000, 2011, 2015 y 2016— muestra hoy una fachada ruinosa por los arañazos mortales de la corrupción.

Rodrigo Rato es el último de los dirigentes del PP que ha caído. Es un borrón más en el balance siniestro de la deshonra de un partido, pero es el más relevante de todos ellos. Es el titular mayúsculo de un relato plagado de graves sucesos desde que José María Aznar llegase al poder en 1996. Para entonces, el partido que presidía desde 1989 ya coqueteaba entre bambalinas con la corrupción subterránea.

Manejaba una caja b desde al menos 1990 alimentada por constructores y contratistas públicos. Esas donaciones ilegales sumaron más de ocho millones de euros en negro que sirvieron para financiar actos electorales, costear obras de reforma en su sede o pagar sobresueldos opacos a algunos de sus dirigentes.

La victoria de Aznar en las elecciones generales de 1996 llegó precedida de éxitos incontestables en los comicios municipales y autonómicos de 1995. La nómina del PP se llenó de presidentes, alcaldes y cargos públicos. Era un gigantesco equipo encargado de administrar presupuestos multimillonarios sin apenas control de la competencia. Su único adversario, el PSOE, golpeado por la corrupción tras largos mandatos, apenas podía respirar entre cenizas. La ceguera del éxito y la confianza de un poder inmenso sin enemigos a la vista infectó a la formación conservadora de las peores prácticas.

Un solo empresario, Francisco Correa, colonizó el PP para explotar sus riquezas de partido gobernante. Durante casi una década, Correa sobornó a numerosos dirigentes a cambio de contratos amañados en comunidades y ayuntamientos. Con parte de sus ganancias, financió actos electorales como pago por los favores recibidos, y se lució en la boda de la hija del amo, José María Aznar, con un regalo especial (más de 30.000 euros en el montaje de la fiesta que siguió a la ceremonia).

El cabecilla de la trama Gürtel amasó una fortuna gracias a los gobiernos del PP en Madrid y la Comunidad Valenciana. Su estrategia empresarial tuvo unas consecuencias demoledoras en el partido del que se servía. 

Presidentes autonómicos, alcaldes, concejales y otros cargos menores sucumbieron a la acción de policías, fiscales y jueces; acabaron imputados por las evidencias de sumarios interminables que detallaban todas las modalidades del pillaje institucional y acreditaban el enriquecimiento ilícito de los dirigentes del PP.

Pese a esta losa de descrédito, Mariano Rajoy y su partido resucitaron en las urnas de 2011 gracias al desplome del PSOE, aniquilado por una crisis que hundió a España. Con el poder recuperado, la corrupción se convirtió en un lastre con el que la formación conservadora intentó sobrevivir.

 

Los papeles de Bárcenas


EL PAÍS publicó el 31 de enero de 2013 los papeles de Bárcenas, el tesorero que conoció y escribió en un cuaderno las miserias contables del partido. Todas las vergüenzas de 20 años de financiación ilegal en el PP quedaron al descubierto.

Rajoy intentó enterrar aquel pasado humillante con groseras maniobras, pero su plan de huida terminó con una sentencia de graves consecuencias. El presidente dejó la vida política; su partido perdió el Gobierno y se quedó sin crédito. El tesorero nacional, Luis Bárcenas, fue condenado a 33 años de cárcel.

Pese a la sentencia del caso Gürtel, otros símbolos del poder del PP cayeron en la misma tentación de enriquecerse con sus cargos públicos. En Madrid, los dos apoyos principales de Esperanza Aguirre, Ignacio González (primero vicepresidente y presidente autonómico después) y Francisco Granados (consejero, secretario general del PP-Madrid y senador), se pasaron un tiempo en la cárcel por nuevas componendas corruptas y esperan angustiados a su juicio final.

En Valencia, medio Gobierno de Francisco Camps terminó imputado, procesado o encarcelado por idénticas prácticas.

El ingreso en prisión de Rato es el último episodio de este relato amargo de un partido malherido. El preso Rodrigo Rato era el símbolo del milagro económico que su partido enarboló para cosechar votos, poder y hegemonía; fue el vicepresidente económico que todo lo pudo y que aspiró como ningún otro a la sucesión de José María Aznar; se convirtió en el primer español que dirigió el Fondo Monetario Internacional aunque dio la espantada a mitad de mandato; sucumbió como presidente de Bankia, un frankestein financiero que empujó a España al borde de la quiebra; y fracasó como empresario al intentar burlar al fisco y quedar atrapado en su propio laberinto de sociedades pantalla.

Antes de entrar en prisión, Rato se paró frente a los periodistas que han seguido sus pasos para pedir perdón a la sociedad. El partido que le consideró el hombre del milagro económico español aun no lo ha hecho."              (José Manuel Romero, El País, 26/10/18)

5.10.18

Rodrigo Rato a la cárcel por las tarjetas black, y no por el 'déficit de tarifa' eléctrica, por la Ley del Suelo que provocó la burbuja inmobiliaria, primera causa de nuestra crisis, y por el hundimiento Bankia... el detonante del rescate, del hundimiento de nuestro país

"Rodrigo Rato Figaredo (Madrid, 1949) es el español que ha ocupado un puesto de mayor rango internacional: director gerente del FMI, con tratamiento de jefe de Estado. Llegó a él en 2004, con la aureola de haber sido ministro de Economía durante la época de mayor prosperidad en la reciente historia de España. 

Hubo quien llamó a aquello “el milagro español”, aunque el tiempo demostró que en los éxitos de entonces hubo mucho gato encerrado. Ahora, tras su condena por las llamadas tarjetas black de Caja Madrid, está a un paso de entrar en prisión.

A Rato y a su presidente, José María Aznar, no les importó recurrir a cualquier ardid con tal de meter a España en el euro. Dos obstáculos se interponían en su camino: el elevado nivel de déficit público y la amenaza de la inflación. Para que las cuentas fueran aceptables por Europa, se dedicaron a hacer caja con la venta de empresas públicas boyantes (Argentaria, Tabacalera).

En el control de los precios se mostraron más creativos, e inventaron un artificio diabólico, que permitía diferir el impacto sobre la inflación de la subida de la electricidad: el “déficit de tarifa”. Pasarán años, antes de que los consumidores podamos pagar ese dislate.

Mientras en la sala de máquinas del Ministerio de Economía se empleaban toneladas de comésticos para que España saliera guapa en la foto previa a la entrada en el euro, otros departamentos gestaban planes que a la larga tendrían resultados devastadores.

Siempre bajo la supervisión de Rato, que era vicepresidente, y por supuesto de Aznar, el Ministerio de Fomento alumbró una Ley del Suelo de cariz liberalizador, de efectos inmediatos sobre la actividad inmobiliaria. El crecimiento se aceleró apoyado en la construcción, también lo hizo obviamente el empleo, y la banca contribuyó a la fiesta con una temeraria barra libre de crédito.

La consiguiente burbuja permitió al PP presentar una hoja de servicios económicos aparentemente inmejorable, que convirtió a Rato en el hombre mejor situado para suceder a Aznar, cuando llegó el momento de que éste cumpliera su promesa de no permanecer más de ocho años al frente del Gobierno. Después se ha sabido que el presidente así se lo propuso por dos veces, pero que Rato declinó la oferta otras tantas con desgana, quién sabe si porque no se la planteó con suficiente insistencia.

El caso es que a la postre el elegido fue Mariano Rajoy,y a Rato le tocó el nada desdeñable premio de consolación de acceder por la puerta grande a la dirección del FMI, gracias en buena medida a los apoyos internacionales recabados a su favor por el Gobierno de un recién llegado José Luis Rodríguez Zapatero.

Curiosamente, una vez instalado en Washington, su estrella se fue apagando, quizás porque en realidad nunca refulgió tanto como aseguraban sus muchos palmeros de la época. El “mejor ministro de Economía de la democracia”, en palabras del banquero Emilio Botín, apenas supo lucir el cargo de relumbró al que le habían encumbrado. 

De su época en el FMI (2004-2007) sólo se recuerda que no vio venir la crisis que se cernía sobre la economía mundial, aunque algunos informes internos del organismo, que aparecieron con posterioridad, sostienen que no fue por miopía sino porque hubo quien prefirió mirar para otro lado.

Para sorpresa de propios y extraños, Rato puso fin abruptamente a su presencia en el FMI tres años antes de tiempo. El político ambicioso, que no parecía pararse ante nada ni ante nadie, el único capaz de decirle a Aznar que se equivocaba al secundar la invasión de Irak, regresó a Madrid amparándose en timoratas “razones personales”.

 Mucho se especuló sobre aquella dimisión: la lejanía de sus hijos, que se habían quedado en España con su madre; las dificultades de su nueva pareja para adaptarse a la vida en la capital 
estadounidense; la falta de interés del propio Rato en una función que coartaba sus dos grandes pasiones: batirse el cobre en la política y ganar dinero… Pero, sea lo que fuere, el caso es que volvió para alegría de quienes no acababan de creer en las posibilidades de Rajoy de recuperar el poder para el PP.

Rato, sin embargo, se refugió en el mundo de los negocios, donde había dejado contactos de primer nivel tras ocho años dirigiendo la política económica. El banco de inversión Lazard, la Caixa y el Santander decidieron contratar sus servicios, a los que se dedicó hasta que en enero de 2010 le hicieron el peor favor de su vida al ofrecerle la Presidencia de Caja Madrid.

Fue en medio de una de las muchas disputas entre Rajoy y Esperanza Aguirre, entonces al frente de la Comunidad de Madrid, que quería colocar allí a su número dos y hombre de plena confianza, Ignacio González. Rajoy señaló a Rato y mató dos pájaros de un tiro: alejó aún más de la política a quien un día podía convertirse en adversario suyo y dejó con dos palmos de narices a la lideresa del PP.
Lo que pasó a continuación es de sobra conocido. 

Presos de un ataque de pánico, el Gobierno y el Banco de España promovieron un proceso de concetración, que debía culminar con la práctica desaparición de las cajas de ahorros, dramáticamente dañadas por los excesos crediticios cometidos durante el boom del ladrillo.  

A Caja Madrid le tocó emparejarse con otras seis entidades, entre ellas la valenciana Bancaja, una de las más dañadas de España. La fusión dio paso a una nueva marca, Bankia, que buscó en el mercado de valores los fondos necesarios para evitar su quiebra, mediante una salida a Bolsa que los tribunales están investigando si fue un engaño en toda regla a los 300.000 inversores que acudieron a ella.

Hubieran sido o no hinchadas las cuentas para facilitar el éxito de la operación, lo cierto es que sólo un año después el castillo de naipes se vino abajo. Bankia anunció unos beneficios de 305 millones de euros en 2011, pero Deloitte se negó a firmar el informe de auditoría al haber detectado un desfase patrimonial de 3.500 millones.

Rato presentó un plan de recapitalización, que requería una inyección del FROB de 6.000 millones de euros, pero el nuevo Gobierno del PP se lo rechazó y le pidió la dimisión por boca del titular de Economía, Luis de Guindos, antiguo subalterno suyo en el Ministerio.

La llegada de su sustituto, José Ignacio Goirigolzarri, y la nacionalización de Bankia en mayo de 2012 permitieron que afloraran la verdadera situación de la entidad y algunas prácticas abochornantes de su cúpula. Para evitar la quiebra, el Estado tuvo que pedir un rescate financiero, del que se emplearon 24.000 millones.

Pero lo que más irritó a la opinión pública fueron las tarjetas black, que Miguel Blesa estableció en Caja Madrid como forma opaca de retribución a sí mismo y a sus directivos y que Rodrigo Rato mantuvo hasta el último día. Él solo dilapidó casi 100.000 euros en ropa, perfumes, bebidas alcohólicas y restaurantes de lujo, aparte de retirar cuantiosas sumas de dinero en efectivo a través de la red de cajeros. En total, usaron esas tarjetas 86 personas, que se fundieron con ellas más de 15 millones entre 1999 y 2012.

Sin embargo, las responsabilidades juidicales de Rato no acaban en las black, sobre las que el Supremo se ha pronunciado ahora. La Audiencia Nacional tiene abierta una causa por el falseamiento de las cuentas de Bankia para la salida a Bolsa, que pudieron constituir un fraude a los inversores, porque “no reflejaban la imagen fiel de la entidad”.

Además, Rato afronta un tercer proceso por haber escamoteado al fisco 6,8 millones correspondientes al IRPF y al Impuesto de Sociedades entre 2004 y 2015, aunque en parte están prescritos. También se le culpa de haber aprovechado la aministía fiscal de 2012 para blanquear capitales procedentes de paraísos fiscales como Panamá, donde ya tenía oculto dinero cuando formaba parte del Gobierno; del cobro de comisiones por los contratos de publicidad de Bankia, y de alzamiento de bienes.

Su momento más crítico tuvo lugar el 17 de abril de 2015, cuando permaneció detenido ocho horas, mientras efectivos de la Agencia Tributaria, por orden de la Fiscalía de Madrid, procedían al registro de su domicilio y de su despacho. La imagen de Rato siendo introducido en un vehículo policial dieron la vuelta al mundo, pero no debieron de debilitar su ánimo durante mucho tiempo.

A partir de entonces, tomo la iniciativa de su defensa y se dedicó a arremeter contra todos los que, a su juicio, eran responsables de lo que le estaba pasando. El Ministerio de Economía y el Banco de España, que en tiempos de Zapatero alentaron cuanto hizo para reflotar Bankia; pero también sus antiguos compañeros del PP (él se dio de baja en el partido en 2014, después de 30 años de militancia).

Esa estrategia tocó techo en enero de 2018, cuando compareció ante la comisión de investigación sobre la crisis financiera constituida en el Congreso. Rato no dejó títere con cabeza y desplegó la arrogancia de la que tantas veces hizo gala en la misma cámara siendo diputado. Se encaró con los representantes de la oposición, atribuyó las consecuencias de la restructuración bancaria poco menos que al destino (“es el mercado, amigo”) y salió de la sala tan crecido como si allí hubieran quedado todos sus males.

La justicia, sin embargo, es harina de otros costal y de ella no se puede escapar con la misma soltura que cuando uno llega al puesto más alto que nunca pudo soñar."                  (Vicente Clavero, Público, 21/06/18)

13.2.17

Rato se concedió a sí mismo, cuando era vicepresidente con Aznar, una subvención para un hotel de lujo con el que defraudó 3,5 millones

"Rato cobró de varias empresas del Ibex mientras era vicepresidente del Gobierno de Aznar.

El informe de la Agencia Tributaria sobre los negocios de Rodrigo Rato es un retrato demoledor del otrora vicepresidente del Gobierno y director gerente del FMI.

 La ONIF (la oficina de investigación de Hacienda) ha desmenuzado en su informe de 642 páginas la forma de lucrarse y de defraudar al fisco del exdirigtente del PP, que hunde sus raíces en su llegada al Gobierno y que se extiende más allá de su imputación en el caso de las tarjetas black. Veinte años de negocios a espaldas de la opinión pública y de Hacienda.

El relato de la Agencia Tributaria comienza así: "A los meses de llegar don Rodrigo Rato a la Vicepresidencia del Gobierno, los tres hermanos Rato Figaredo (don Ramón, ya fallecido, doña Mª Ángeles y don Rodrigo) constituyen la sociedad dedicada a la publicidad COR Comunicación. 

No comparecen en el acto fundacional los tres hermanos aunque este auxilio judicial entiende acreditado que, desde su inicio, la mayor parte de su accionariado (y los beneficios que de ello derivan) ha correspondido a los tres hermanos mencionados. Don Rodrigo Rato adquiere formalmente su completo control accionarial desde finales del 2013".

Esta sociedad, COR Comunicación, tiene como objetivo principal hacer publicidad con las "empresas gordas" como los Rato califican a sus clientes. Estas empresas estaban en pleno proceso de privatización o aún tenían parte de control estatal. Es el caso de Endesa, Aldeasa, Tabacalera, Paradores de Turismo, Retevisión y Logista entre otras.

Pese a los intentos de los hermanos Rato por ocultar la propiedad de esta sociedad con testaferros, la ONIF asegura que son los propietarios últimos de COR, tal y como se refleja en documentos internos de junio de 1997.

 De la misma fecha es el plan de negocio de la compañía que centra su actividad en vender publicidad a Telefónica (que se privatizó ese mismo año), Tabacalera (privatizada completamente en 2005), Páginas Amarillas (que pertenecía a Telefónica) o Repsol (que se privatizó totalmente en 1997).

El informe también cita relaciones de ventas a clientes de la compañía en 2002. Aquel año la empresa de los Rato facturó dos millones de euros a Endesa, más de 450.000 euros a Paradores (completamente pública y en la que trabaja ahora la exesposa de Rato, Ángeles Alarcó), Logista (privatizada por completo en 2005) 195.000 euros, y Retevisión (privatizada en 1997 que pasó a llamarse Amena).

Según fuentes del sector, COR se dedicaba a hacer cuñas publicitarias de radio y era ampliamente conocido que pertenecía, al menos, a Ramón Rato, el hermano fallecido, aunque no se reconociera así en los papeles. (...)

La historia de COR se prolonga y fortalece más allá de la etapa de Rato en el Gobierno. Según el informe, Banco Santander hace pagos a esta sociedad desde 2004 hasta 2015. Cabe recordar que Rodrigo Rato ostentó el cargo de director gerente del FMI desde 2004 a 2007, y que debería haber aparcado sus negocios por incompatibilidad durante esa época.  (...)

COR firmó un nuevo contrato con el Banco de Santander en el que, además de continuar con el contrato antiguo, se añadían nuevos servicios por importe de 177.000 euros, 132.000
y 132.000 euros". (...)

Este incremento de la facturación por publicidad no se traduce en un aumento del negocio por parte de la empresa de Rato. "Pese a haber aumentado un 300% la facturación a Banco Santander, el pago a proveedores por los servicios se mantuvo constante", asegura la Agencia Tributaria.

 En los registros, los inspectores no encontraron pruebas de banners publicitarios ni de ningún trabajo realizado para el banco y aseguran que en el contrato por el que se establece un pago fijo de 200.000 euros, "no se establece qué servicios se deben prestar".

Ante todas estas evidencias el fisco concluye que "estamos ante unos servicios inexistentes (no así el contrato inicial), que supondrían el negocio simulado, para ocultar el verdadero negocio, el negocio disimulado, que no es otro que la  participación del señor Rato en el Consejo Asesor del Banco de Santander". (...)"            (Belén Carreño / Pedro Águeda / Raúl Sánchez , eldiario.es, 08/02/2017)

6.10.15

Rodrigo rato: cuatro años de caída acelerada

"Rodrigo Rato, exvicepresidente del Gobierno y ex director gerente del FMI, se enfrenta este martes a una de sus citas judiciales más cruciales y de resultado más incierto. Su encuentro con el juez de Madrid Antonio Serrano-Arnal para responder por delitos fiscales, blanqueo y corrupción entre particulares es uno de los hitos más significativos en la caída de uno de los hombres más poderosos de España; caída que se ha acelerado en las últimas semanas. Lo que sigue es una cronología de los avatares de Rato en los últimos años.

2010

28 de enero de 2010: Rodrigo Rato sustituye a Miguel Blesa al frente de Caja Madrid.

2011

20 de julio de 2011: Salida a bolsa de Bankia. El folleto de la oferta se basa en cuentas que no se corresponden con la realidad. Se manifestaron 305 millones de beneficio cuando las pérdidas eran de más de 2.979 millones por la exposición al ladrillo durante la burbuja inmobiliaria.

2012

7 de mayo de 2012: Rato dimite como presidente de Bankia y propone como sucesor al Gobierno a José Ignacio Goirigolzarri. Deloitte, el auditor del banco, encuentra un desfase patrimonial de 3.500 millones de euros en la entidad. El PP apoya a Rato y culpa de la crisis de Bankia al Banco de España.
9 de mayo de 2012: El Gobierno nacionaliza Bankia.
25 de mayo de 2012: La matriz de Bankia pide una ayuda pública, un rescate, de 23.500 millones de euros.

CASO BANKIA Y CASO TARJETAS BLACK

10 de julio de 2012: el juez Andreu admite la querella del 15-M contra Rato por la salida a bolsa de Bankia. En un año la acción ha caído un 81,6%.
26 de julio de 2012: Rato comparece en el Congreso en la comisión informativa sobre las cajas. Afirmó tener “la conciencia de haber hecho bien las cosas" y aseguró que la gestión de su equipo "no ha tenido coste alguno para el contribuyente".
25 de octubre de 2012: El juez Andreu cita a Rato como imputado para el 20 de diciembre de ese año. Bankia sufre pérdidas récord hasta septiembre de ese ejercicio: 7.053 millones.
20 de diciembre de 2012: Rato comparece ante el juez Andreu por el caso Bankia: acusa a Zapatero y a Rajoy del deterioro financiero de la entidad. Está imputado por estafa, apropiación indebida, falsedad contable, delito societario y administración desleal.

2013

4 de enero de 2013: Telefónica ficha a Rato como asesor para Latinoamérica y Europa. Cobrará en torno a 200.000 euros por su labor.
31 de enero de 2013: EL PAÍS publica los papeles de Bárcenas, la contabilidad secreta del PP. Según los apuntes del extesorero popular, Rato percibió sobresueldos en b por al menos 150.719 euros entre 1999 y 2004.
17 de septiembre de 2013: el fallecido Emilio Botín, presidente del Santander, ficha a Rato para el consejo asesor internacional de la entidad.
27 de noviembre de 2013: el juez Andreu pide a Bankia datos sobre las retribuciones de Rato y su equipo.

2014

19 de marzo de 2014: Servihabitat ficha a Rato como consejero
10 de octubre de 2014: estalla el caso de las tarjetas opacas de Caja Madrid. 86 consejeros de la entidad y de Bankia se gastaron 15,5 millones de euros en gastos personales de lujo con las tarjetas destinadas a gastos de representación.
16 de octubre de 2014: el juez Andreu impone una fianza de 16 millones de euros al expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa y de tres millones a Rato por el escándalo de las tarjetas black.
20 de octubre de 2014: Rato solicita por carta su suspensión temporal de militancia del PP.
21 de octubre de 2014: Declara como imputado por las tarjetas black: “Todo estaba mal pero yo no lo sabía”, le dice a Andreu. Deja de ser alcalde honorario de La Carolina (Jaén) y la Universidad de Alicante le retira el doctorado honoris causa. Gijón le quita el título de hijo adoptivo.
14 de noviembre de 2014: El Santander disuelve el consejo asesor internacional donde se sentaba Rato.
4 de diciembre de 2014: Los peritos del Banco de España presentan un informe al juez Andreu en el que certifican que Bankia salió a bolsa con las cuentas maquilladas. “No hubo intención ni posibilidad de engañar”, se defiende Rato, quien recuerda que que la fusión de cajas y la salida a Bolsa fue controlada por el Banco de España y la CNMV.
12 de diciembre de 2014: UPyD pide la prisión incondicional para Rato por el caso Bankia. El juez Andreu y la Audiencia lo deniegan al no apreciar riesgo de fuga.

2015

CASO RATO DE DELITOS FISCALES

17 de febrero de 2015: La Agencia Tributaria inicia la investigación de 705 contribuyentes que se acogieron a la amnistía fiscal aprobada por el Gobierno en 2012, y a la que se acogieron, entre otros, Rato y el extesorero del PP Luis Bárcenas.
16 de abril de 2015: Rato es detenido por agentes de Vigilancia Aduanera encargados de la investigación sobre su patrimonio y coordinados por la Fiscalía de Madrid. Se le atribuyen delitos de fraude fiscal, blanqueo de capitales y alzamiento de bienes. La escena de su entrada en el coche custodiado por un agente da la vuelta al mundo.
17 de abril de 2015: Ya en libertad, y mientras los líderes del PP establecen un cortafuegos con él en plena precampaña para las elecciones municipales y autonómicas del 24 de mayo, Rato se defiende: “No tengo sociedades en paraísos fiscales ni fuera de la UE”, asegura a EL PAÍS. El juez instructor del caso bloquea sus cuentas mientras la Fiscalía Anticorrupción reclama la causa.
18 de abril de 2015: Bankia reclama a Rato 133 millones de euros como parte de la fianza civil de 800 millones que le impuso el juez Andreu a la entidad por el maquillaje de sus cuentas en la salida a bolsa. La policía cree que el ex director gerente del FMI se sirvió de su entramado societario para eludir el embargo de sus bienes.
19 de abril de 2015: La fiscalía detecta 78 cuentas a nombre de Rato en 13 bancos. El expolítico rechaza tener un patrimonio de 27 millones de euros como le atribuye la Agencia Tributaria.
21 de abril de 2015: Rato renuncia a los consejos asesores de Telefónica.
30 de abril de 2015: la fiscal general del Estado, Consuelo Madrigal, afirma que no veía necesaria la detención de Rato por los delitos conocidos en abril.
21 de mayo de 2015: el juez instructor exige a Rato una fianza de 18 millones de euros si quiere liberar sus bienes del embargo decretado en abril.
28 de mayo de 2015: La investigación revela que Rato no declaró a Hacienda 2,7 millones de euros por transferencias de seis países diferentes. El fiscal acusa al expolítico de donar bienes a sus hijos para eludir la fianza del caso Bankia.
14 de julio de 2015: el juez reduce los delitos de Rato a delitos fiscales y levanta las imputaciones de blanqueo y alzamiento de bienes.
22 de julio de 2015: Primera citación de Rato ante el juez: el exministro se acoge a su derecho de no declarar hasta saber exactamente qué documentos se le han incautado en el registro de abril. Denuncia que la investigación le ha causado “graves daños reputacionales y familiares”.
3 de agosto de 2015: Un nuevo informe de la ONIF halla supuestos pagos ilícitos a Rato de dos empresas de publicidad a cambio de la adjudicación de dos grandes contratos de publicidad de Bankia.
8 de agosto de 2015: el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, reconoce que recibió a Rato en su despacho el 29 de julio. Interior dice que no realizó ninguna gestión a favor del exvicepresidente. Rato replica: “Hablé con el ministro de todo lo que me está pasando”.
17 de agosto de 2015: Detenido en el aeropuerto de Barajas Alberto Portuondo, empresario que intermedió en el pago de 835.000 euros de las empresas de publicidad Zenith y Publicis a Rato. El juez le envía a prisión ante el riesgo de que huya a México, donde reside.
1 de octubre de 2015: La Guardia Civil interroga a Rato durante cuatro horas por delitos fiscales y de corrupción.
2 de octubre. El juez deja en libertad a un supuesto testaferro del exbanquero y a su secretaria de toda la vida, Teresa Arellano, detenidos dos días antes por la Guardia Civil. Previamente el juez ha interrogado a cuatro directivos de Publicis y Zenith por la supuesta comisión a Rato. El magistrado cita a Rato para este martes."              (   , El País, Madrid 6 OCT 2015)

20.4.15

En los casi cuatro años que dura la era Rajoy no ha habido sino ineptitud... y lo de Rato es la guinda

"(...) En 2012 Rato ya se había caído con todo su paquete. Pero Rajoy no se atrevió a tocarle un pelo, aunque eso iba en contra de los intereses del partido. Seguramente porque tenía miedo a cómo éste podía reaccionar. Al igual que antes le había pasado con Bárcenas.

 Y decidió esperar. Y una vez más se equivocó.  (...)

Rajoy creía tenerlo todo bien controlado. La judicatura, tras años de sibilinas maniobras para colocar a personas obedientes al poder en sus instancias decisorias. También la fiscalía. Y la Agencia Tributaria. Y la policía. Los ministros responsables de las mismas habían hecho la limpieza oportuna para que así fuera. Y Rajoy debió de creerse que no había que preocuparse por eso.

 Pero se equivocaba otra vez. Seguía habiendo jueces que se escapaban a su control, aunque corrían el riesgo de terminar como Baltasar Garzón o Elpidio Silva. La dimisión, hace unos meses, de Eduardo Torres Dulce como fiscal general del Estado debió de provocar algo más que incomodidad a algunos de los adscritos a tal organismo. Y quién sabe si Torres Dulce se marchó porque no quería acabar hundiéndose junto con el Gobierno. 

Eso por no hablar que un día sí y otro no, policías e inspectores judiciales díscolos denuncian toda suerte de irregularidades en los medios de comunicación que aceptan escucharles. Y cabe suponer que algunos de sus colegas, o muchos, están de acuerdo con ellos.

Como remate, Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría habían hecho todo lo necesario para controlar a la prensa y a la televisión. Y creyeron que lo habían logrado. Y en buena medida así era. Pero despreciaron a los medios emergentes. Que a pesar de sus limitados medios no han dejado de sacar trapos sucios, demostrando que el periodismo de investigación no ha muerto, que solo necesita de periodistas que quieran practicarlo.

Unas y otras cosas, conjugándose de manera errática pero efectiva, han dinamitado las seguridades que se supone que tenía Rajoy. Y hoy éste y sus ministros son presa de acontecimientos que les superan, y se les ve con cara de no entender nada de lo que está pasando. Su último intento es tratar de que todas las culpas recaigan en Rato y sólo en él. Y retrasar, por lo menos hasta que pasen las municipales y autonómicas, la publicación de los 705 “blanqueadores excelentes”.  (...)