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22.5.23

Por qué gana Erdoğan... El resultado de la elección no se puede comprender sin tener en cuenta el vuelco del electorado turco hacia el nacionalismo... y que Erdoğan usa los recursos del Estado para sostener la enorme red clientelar que crearon y para beneficiar a distritos electorales clave. Los a umentos del salario mínimo y de los sueldos estatales, el crédito barato de bancos públicos para empresas aliadas y la presión sobre las compañías para que conserven puestos de trabajo, incluso en momentos difíciles, han servido para consolidar la lealtad de los votantes. Una de las razones del apoyo que recibió Erdoğan en las zonas alcanzadas por el terremoto es que respondió con la entrega (en persona) de dinero en efectivo, puestos de trabajo en el Estado y promesas de casas nuevas a los afectados... la experiencia turca durante los próximos meses revelará las consecuencias económicas de esta clase de política, quién pagará el precio y cómo responderán los capitales locales y extranjeros. El autoritarismo suele ir acompañado de mala gestión económica y lo que suceda en Turquía no quedará en Turquía (Daron Acemoglu)

 "Cuesta no sentir decepción por el resultado de la primera vuelta de la elección presidencial y parlamentaria del 14 de mayo en Turquía. En una campaña signada por las secuelas del enorme terremoto de febrero, crecientes problemas económicos y profundización de la corrupción, había muchas esperanzas de que el gobierno cada vez más autoritario (que ya lleva veinte años) del presidente Recep Tayyip Erdoğan llegara a su fin. (...)

Al final, Turquía vuelve a las urnas el 28 de mayo con Erdoğan en posición dominante, tras haber recibido el 49,5% de los votos. Kılıçdaroğlu obtuvo menos del 45%, y el resto se lo llevó un candidato ultraderechista y xenófobo, Sinan Oğan, que mañana (19 de mayo) anunciará a cuál de los dos candidatos que quedan apoyará. Pero parece probable que una proporción significativa de sus seguidores respalde a Erdoğan en la segunda vuelta.

Aquí falló algo más fundamental que unas encuestas que se equivocaron. El resultado de la elección no se puede comprender sin tener en cuenta el vuelco del electorado turco hacia el nacionalismo.

 El cambio es reflejo del prolongado conflicto con los separatistas kurdos en el sudeste del país, de los ingresos masivos de refugiados de Medio Oriente y de décadas de propaganda que llevaron adelante los principales medios de prensa y el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) de Erdoğan. En la elección parlamentaria, el AKP, su socio de coalición el Movimiento del Partido Nacionalista (MHP), el Partido del Bien (İyiP, segundo miembro de la coalición opositora) y al menos otros tres partidos presentaron plataformas nacionalistas. El MHP, por ejemplo, recibió más del 10% de los votos, a pesar de haber hecho una campaña ineficaz al mando de un líder enfermo y desconectado de la realidad.

Así pues, el nacionalismo combativo de Erdoğan despertó más resonancias en el electorado que la campaña de moderación y combate a la corrupción de Kılıçdaroğlu, en particular porque este pertenece a la minoría aleví (que es una variante del chiismo en un país mayoritariamente sunita) y tuvo el apoyo implícito del partido y los votantes kurdos.

Pero hay que evitar dos interpretaciones simplistas del resultado de la elección. La primera es que les guste o no a los urbanitas educados, el resultado refleja la voluntad democrática de la población turca. La segunda es lo opuesto: que fue una elección de mentira, orquestada por un autócrata.

 La verdad es que muchos votantes turcos apoyaron a Erdoğan, pese a reconocer que la corrupción en su partido ha alcanzado proporciones astronómicas y que la mala gestión económica ha provocado una inflación de tres dígitos y graves padecimientos. Lo apoyaron incluso en áreas muy afectadas por el terremoto, donde las prácticas corruptas del AKP fueron un factor importante del grado increíble de devastación y pérdida de vidas.

Pero tampoco puede decirse que la elección haya sido libre y justa. La televisión y los medios impresos están bajo control casi total de Erdoğan y de sus aliados. El líder del partido minoritario kurdo lleva varios años en prisión; la justicia y buena parte de la burocracia ya no son independientes y se muestran sistemáticamente obedientes a Erdoğan.

Erdoğan y el AKP también usan los recursos del Estado para sostener la enorme red clientelar que crearon y para beneficiar a distritos electorales clave. Los a umentos del salario mínimo y de los sueldos estatales, el crédito barato de bancos públicos para empresas aliadas y la presión sobre las compañías para que conserven puestos de trabajo, incluso en momentos difíciles, han servido para consolidar la lealtad de los votantes. Una de las razones del apoyo que recibió Erdoğan en las zonas alcanzadas por el terremoto es que respondió con la entrega (en persona) de dinero en efectivo, puestos de trabajo en el Estado y promesas de casas nuevas a los afectados.

 Pero más allá de que los opositores a Erdoğan hayan vuelto a subestimar el uso hábil que hace de las organizaciones locales del AKP y de las redes clientelares y su capacidad para comprender lo que piensan muchos votantes, el resultado de la elección es mala noticia para el futuro de las instituciones turcas. El control que Erdoğan ejerce sobre los medios, sobre la justicia y sobre la burocracia (incluido el banco central) se fortalecerá. La adopción de políticas para frenar la corrupción o corregir la mala gestión económica parece lejana.

Los optimistas pueden decir que la diferencia de escaños del AKP en el parlamento se redujo. Pero es posible que después de la segunda vuelta, Erdoğan tenga más control del parlamento que antes. La presidencia imperial que creó ha debilitado la función del parlamento, y la oposición allí estará más dividida. El CHP ha perdido escaños, porque la oposición se fragmentó y su líder, Kılıçdaroğlu, dio algunos escaños seguros del CHP a partidos aliados más pequeños para mantener unida a la coalición opositora detrás de su candidatura.

Además, la economía turca está en serios problemas. La productividad agregada lleva más de quince años estancada, y un deterioro general de las instituciones económicas provoca que la inflación esté prácticamente fuera de control. Tanto las corporaciones no financieras como los bancos tienen problemas de balance, presagio de una debacle mayor en un futuro cercano. Tras quedarse sin reservas de divisa extranjera en 2021, el banco central se ha vuelto dependiente de la ayuda de países amigos, y el uso electoral del gasto público por parte del AKP agotó los recursos fiscales, en un momento en que el Estado necesitará financiación a gran escala para reconstruir las regiones devastadas por el terremoto.

 Cuesta imaginar una normalización de la economía sin un ingreso masivo de recursos, que difícilmente llegará si no hay señales claras de que el gobierno adoptará políticas más convencionales.

Pero el AKP y sus aliados en la burocracia no tienen la experiencia necesaria para guiar a la economía en estos tiempos difíciles. Varios economistas y burócratas que simpatizaban con el conservadurismo del partido y estaban dispuestos a trabajar con él fueron expulsados del círculo íntimo de Erdoğan para hacerle lugar a incondicionales.

La elección en Turquía incluye enseñanzas más amplias. En primer lugar, el éxito de Erdoğan es buena noticia para otros populistas y líderes autoritarios de derecha, como Narendra Modi en la India y Donald Trump en los Estados Unidos, que probablemente seguirán usando tácticas similares y una retórica nacionalista agresiva para movilizar a sus bases de apoyo y profundizar la polarización.

En segundo lugar, la experiencia turca durante los próximos meses revelará las consecuencias económicas de esta clase de política, quién pagará el precio y cómo responderán los capitales locales y extranjeros. El autoritarismo suele ir acompañado de mala gestión económica y lo que suceda en Turquía no quedará en Turquía."

(Daron Acemoglu, catedrático de Economía en el MIT, Revista de Prensa, 20/05/23: fuente: Project Syndicate)

22.10.22

La nueva multipolaridad... en esa dirección estaría la propuesta de Putin al presidente turco Erdogan de construir un gasoducto hasta Turquía para crear un centro internacional desde el que se pueda suministrar gas ruso a Europa... dado que, después del sabotaje norteamericano del Nord Stream 2, Scholz está aterrorizado por la ira del presidente Biden... Esencialmente, Rusia planea reemplazar su centro de gas en Haidach (Austria), que los austriacos tomaron en julio... Europa no puede prescindir del gas ruso, a pesar de las actuales bravuconadas de autonegación. Sencillamente, las industrias europeas dependen de un suministro barato y fiable de ruso para que sus productos sigan siendo competitivos en el mercado mundial... El ministro de Energía de Qatar, Saad al-Kaabi, declaró la semana pasada que no puede prever un futuro en el que "no haya gas ruso" en Europa. Señaló con ironía: "Si ese es el caso, creo que el problema va a ser enorme y durante mucho tiempo. No hay suficiente volumen para reemplazar el gas (ruso) a largo plazo, a menos que se diga 'voy a construir enormes plantas nucleares, voy a permitir el carbón, voy a quemar fuel'"... Actualmente, Rusia, Qatar e Irán suman más de la mitad de todas las reservas probadas de gas del mundo. Se acerca el momento de que intensifiquen la cooperación y la coordinación siguiendo el modelo de la OPEP Plus... Moscú se siente cómodo con la pertenencia de Turquía a la OTAN. Es posible que las empresas rusas empiecen a considerar a Turquía como una base de producción en la que las tecnologías occidentales son accesibles. Turquía tiene un acuerdo de unión aduanera con la UE, que elimina por completo los derechos de aduana sobre todos los productos industriales de origen turco... Se necesita ingenio para conseguir que los aliados europeos de Estados Unidos se abastezcan de gas ruso sin coacciones ni aspavientos... Es una dramática ironía que una potencia de la OTAN se asocie con Rusia en esta dirección

 "David Brinkley, el legendario presentador de noticias estadounidense con una carrera que abarcó la asombrosa cifra de cincuenta y cuatro años desde la Segunda Guerra Mundial, dijo una vez que un hombre de éxito es aquel que puede poner unos cimientos firmes con los ladrillos que otros le han arrojado. Sigue siendo dudoso cuántos estadistas estadounidenses practicaron alguna vez este noble pensamiento heredado de Jesucristo.

La sorprendente propuesta del presidente ruso Vladimir Putin al presidente turco Recep Erdogan de construir un gasoducto hasta Turquía para crear un centro internacional desde el que se pueda suministrar gas ruso a Europa da nueva vida a este pensamiento tan "gandhiano".  

Putin discutió la idea con Erdogan en su reunión en Astana el 13 de octubre y, desde entonces, habló de ella en el foro de la Semana de la Energía de Rusia la semana pasada, donde propuso crear el mayor centro de gas de Europa en Turquía y redirigir a este centro el volumen de gas cuyo tránsito ya no es posible a través del Nord Stream.

Putin dijo que podría implicar la construcción de otro sistema de gasoductos para alimentar el hub en Turquía, a través del cual se suministrará gas a terceros países, principalmente europeos, "si están interesados".

A primera vista, Putin no espera ninguna respuesta positiva por parte de Berlín a su propuesta permanente de utilizar el ramal del Nord Stream 2, que no sufrió daños, para suministrar 27.500 millones de metros cúbicos de gas durante los meses de invierno. El silencio ensordecedor de Alemania es comprensible. El canciller Off Scholz está aterrorizado por la ira del presidente Biden.

Berlín dice que sabe quién ha saboteado los gasoductos Nord Stream, pero no lo revela porque afecta a la seguridad nacional de Alemania. También Suecia alega que el asunto es demasiado delicado como para compartir las pruebas que ha recogido con cualquier país, ¡incluida Alemania! ¡Biden ha metido el miedo de Dios en las mentes de estos tímidos "aliados" europeos a los que no les ha quedado ninguna duda de lo que les conviene! También los medios de comunicación occidentales tienen la orden de restar importancia a la saga de Nord Steam para que, con el paso del tiempo, la memoria pública se desvanezca.

Sin embargo, Rusia ha hecho los deberes de que Europa no puede prescindir del gas ruso, a pesar de las actuales bravuconadas de autonegación. Sencillamente, las industrias europeas dependen de un suministro barato y fiable de ruso para que sus productos sigan siendo competitivos en el mercado mundial.

El ministro de Energía de Qatar, Saad al-Kaabi, declaró la semana pasada que no puede prever un futuro en el que "no haya gas ruso" en Europa. Señaló con ironía: "Si ese es el caso, creo que el problema va a ser enorme y durante mucho tiempo. No hay suficiente volumen para reemplazar el gas (ruso) a largo plazo, a menos que se diga 'voy a construir enormes plantas nucleares, voy a permitir el carbón, voy a quemar fuel'". 

Esencialmente, Rusia planea reemplazar su centro de gas en Haidach (Austria), que los austriacos tomaron en julio. Pero hay más de lo que parece.

En pocas palabras, Putin ha hecho un movimiento estratégico en la geopolítica del gas. Su iniciativa echa por tierra la descabellada idea de los burócratas rusófobos de la Comisión Europea en Bruselas, encabezados por Ursula von der Leyen, de imponer un tope de precios a las compras de gas. Esto hace que los planes de EE.UU. y de la UE para reducir el perfil de Rusia como superpotencia del gas no tengan sentido.

Lógicamente, el siguiente paso para Rusia debería ser alinearse con Qatar, el segundo mayor exportador de gas del mundo. Qatar es también un estrecho aliado de Turquía. Recientemente, en Astana, al margen de la cumbre de la Conferencia sobre Interacción y Medidas de Confianza en Asia (CICA), Putin mantuvo una reunión a puerta cerrada con el emir de Qatar, el jeque Tamim bin Hamad Al Thani. Acordaron seguir con otra reunión próximamente en Rusia.

Rusia ya tiene un marco de cooperación con Irán en una serie de proyectos conjuntos en la industria del petróleo y el gas. El viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, reveló recientemente sus planes de cerrar un acuerdo de intercambio de petróleo y gas con Irán para finales de año. Dijo que "se están resolviendo los detalles técnicos: cuestiones de transporte, logística, precio y formación de tarifas".

Actualmente, Rusia, Qatar e Irán suman más de la mitad de todas las reservas probadas de gas del mundo. Se acerca el momento de que intensifiquen la cooperación y la coordinación siguiendo el modelo de la OPEP Plus. Los tres países están representados en el Foro de Países Exportadores de Gas (GECF).

La propuesta de Putin apela al viejo sueño de Turquía de convertirse en un centro energético a las puertas de Europa. Como era de esperar, Erdogan se mostró instintivamente receptivo a la propuesta de Putin. Dirigiéndose a los miembros del partido gobernante en el parlamento turco esta semana, Erdogan dijo: "En Europa se están ocupando ahora de la cuestión de cómo mantenerse calientes en el próximo invierno. Nosotros no tenemos ese problema. Hemos acordado con Vladimir Putin la creación de un centro de gas en nuestro país, a través del cual el gas natural, como él dice, puede llegar a Europa. Así, Europa pedirá gas a Turquía".

Además de reforzar su propia seguridad energética, Turquía también puede contribuir a la de Europa. Sin duda, la importancia de Turkiye dará un salto cualitativo en el cálculo de la política exterior de la UE, al tiempo que reforzará su autonomía estratégica en la política regional. Se trata de un enorme paso adelante en la geoestrategia de Erdogan, la dirección geográfica de la política exterior turca bajo su mandato.  

Desde el punto de vista ruso, por supuesto, la autonomía estratégica de Turquía y su determinación de seguir una política exterior independiente le viene de maravilla a Moscú en las actuales condiciones de sanciones occidentales. Es posible que las empresas rusas empiecen a considerar a Turquía como una base de producción en la que las tecnologías occidentales son accesibles. Turquía tiene un acuerdo de unión aduanera con la UE, que elimina por completo los derechos de aduana sobre todos los productos industriales de origen turco. (Véase mi blog Russia-Turkey reset eases regional tensions, Aug 9, 2022)

En términos geopolíticos, Moscú se siente cómodo con la pertenencia de Turquía a la OTAN. Está claro que el centro de gas propuesto aporta muchos ingresos adicionales a Turquía y dará mayor estabilidad y previsibilidad a las relaciones entre Rusia y Turquía. De hecho, los vínculos estratégicos que unen a los dos países se están alargando constantemente: el acuerdo S-400 ABM, la cooperación en Siria, la central nuclear de Akkuyu, el gasoducto Turk-stream, por nombrar algunos.

Los dos países admiten cándidamente que tienen diferencias de opinión, pero la forma en que Putin y Erdogan, a través de una diplomacia constructiva, siguen convirtiendo las circunstancias adversas en ventanas de oportunidad para una cooperación en la que todos salgan ganando es simplemente sorprendente.

Se necesita ingenio para conseguir que los aliados europeos de Estados Unidos se abastezcan de gas ruso sin coacciones ni aspavientos, incluso después de que Washington enterrara los gasoductos Nord Stream en las profundidades del mar Báltico. Es una dramática ironía que una potencia de la OTAN se asocie con Rusia en esta dirección.

La élite de la política exterior estadounidense, procedente de la Europa del Este, se ha quedado sin palabras ante la sofisticación de la ingeniosidad rusa para eludir sin ningún rastro de rencor la forma tan ruin en que Estados Unidos y sus aliados -Alemania y Suecia, en particular- cerraron la puerta a Moscú para que ni siquiera echara un vistazo a los dañados gasoductos multimillonarios que había construido de buena fe en las profundidades del Mar Báltico a instancias de dos cancilleres alemanes, Gerhard Schroeder y Angela Merkel.

La actual dirección alemana del canciller Olaf Scholz parece muy tonta y cobarde, además de provinciana. Ursula von der Leyen, de la Comisión Europea, recibe un enorme desaire en todo esto, lo que acabará definiendo su trágico legado en Bruselas como abanderada de los intereses estadounidenses.  Esto se convierte probablemente en el primer caso de estudio para los historiadores sobre cómo funcionará la multipolaridad en el orden mundial.  "  
           (Indian Punchline, 22/10/22)

8.4.21

Putin, Erdogan y las farmacéuticas humillan a la UE... Cuando termine la pandemia, deberemos afrontar el problema de nuestra propia decadencia, la pérdida de influencia y poder a nivel mundial de la antaño todopoderosa Unión Europea

 "(...)  Un videoclip de la reunión se volvió viral. 

Mostraba a Charles Michel tomando asiento junto a Erdogan, obligando a Ursula von der Leyen a sentarse en el sofá frente al ministro de Relaciones Exteriores de Turquía. Los símbolos hablan más que las palabras, especialmente en países como Turquía. 

Lo mismo es cierto para la foto oficial en la que los dos líderes de la UE sonrieron, mientras que Erdogan parecía que solo quería terminar con todo. Si la UE no sabe cómo hablar en imágenes, es mejor que celebre reuniones a puerta cerrada. 

 Puede que Erdogan no sea Sergey Lavrov, pero la disposición de sus asientos fue suficiente para mostrar la brecha entre el Consejo Europeo y la Comisión, y el dominio masculino sobre una líder femenina. La preocupación de la UE por la salida de Turquía de la Convención de Estambul sobre Discriminación y Violencia contra la Mujer de repente perdió fuerza. (...)"           (Wolfgang Münchau , Eurointelligence, 07/04/21

 

"(...) La Unión Europea, aquel sueño común, inalcanzable durante décadas para generaciones de españoles que la miraban anhelantes, como el único horizonte posible de progreso y felicidad, se ha convertido en otra víctima colateral de la covid. (...)

Los europeos hemos visto cómo, siendo la Unión más grande y poderosa, otros países nos han aventajado en todo mientras nuestras autoridades daban vueltas y más vueltas a la seguridad de AstraZeneca o a la autorización de vacunas nuevas. 

Cuando termine la pandemia, deberemos afrontar el problema de nuestra propia decadencia, la pérdida de influencia y poder a nivel mundial de la antaño todopoderosa Unión Europea."                (Almudena Grandes, El País, 05/04/21)

 

"(...) El viaje a Moscú de Josep Borrell, alto representante de la Unión para Política Exterior y de Seguridad, ha sido una bofetada para los Veintisiete. 

Humillado por Sergei Lavrov, ministro de Exteriores ruso, que incluso señaló el caso de los líderes del ‘procés’ huidos o juzgados para compararlos con Alekséi Navalny, líder opositor encarcelado tras haber sufrido un intento de asesinato, el jefe de la diplomacia europea ha certificado que las relaciones se encuentran en su punto más bajo.

El episodio puede haber generado muchas emociones en las capitales: enfado, impotencia, desesperación. Pero no sorpresa. El alto representante sabía perfectamente dónde se metía. Rusia disfruta con la ridiculización de sus rivales (...)"              (Nacho Alarcón, El Confidencial, 09/02/21)

17.11.20

Cómo Rusia y Turquía se convirtieron en los ganadores del conflicto entre Armenia y Azerbaiyán

 "Una sangrienta guerra de seis semanas en Nagorno-Karabaj ha terminado después de que los líderes de Azerbaiyán y Armenia firmaran un acuerdo de paz negociado por Moscú. Mientras el polvo se asienta, Azerbaiyán parece ser el claro ganador, mientras que Armenia ha sufrido una amarga derrota. Sin embargo, hay otras dos potencias que se han beneficiado del conflicto y del esfuerzo de resolución: Turquía y Rusia.

Para Turquía, la guerra en Karabaj fue una vitrina en la que se exhibió el creciente papel de Ankara en el estratégicamente importante Cáucaso meridional.

El ejército turco abasteció, entrenó y apoyó al victorioso ejército de Azerbaiyán. Algunos informes sugieren que oficiales turcos desempeñaron un papel clave dirigiendo ataques con drones que desempeñaron un papel decisivo en este conflicto, aunque Ankara lo ha negado.

El presidente Recep Tayyip Erdogan también expresó de forma abierta su apoyo diplomático a Azerbaiyán. La victoria muestra que Turquía ha ganado una influencia significativa en la región.

Al mismo tiempo, el resultado de esta guerra y, en particular, la forma en que se produjo el acuerdo de paz, es una victoria para Rusia.

Hace solo un par de semanas, con importantes avances azeríes y videos de drones modernos destruyendo tanques armenios de la era soviética, la posición de Moscú parecía lamentable.

Una gran potencia que alguna vez ejerció la hegemonía regional indiscutida parecía incapaz de salvar a Armenia, el único aliado con el que tiene un pacto de defensa militar en el sur del Cáucaso. Pero los cálculos rusos resultaron ser más sofisticados y sutiles.

Por qué Rusia dejó Armenia por su cuenta

Durante las últimas dos décadas, el Kremlin ha estado claro en que, con un presupuesto de defensa azerí impulsado por petrodólares tres veces mayor que el de Armenia, el equilibrio de poder se ha inclinado inexorablemente hacia Azerbaiyán.

Moscú intentó presionar a Armenia para que aceptara un acuerdo diplomático negociado por Rusia, Estados Unidos y Francia, pero las autoridades armenias se negaron a hacer concesiones.

Cuando una revolución democrática en Armenia llevó al poder al primer ministro Nikol Pashinyan en 2018, la postura pública de Ereván sobre Nagorno-Karabaj se volvió aún más dura.

Esta es la razón por la que durante años Rusia le ha dejado claro al gobierno armenio que el tratado militar entre Ereván y Moscú cubre solo el territorio internacionalmente reconocido de Armenia, y no Karabaj. Así, cuando comenzó el ataque azerí, Armenia estaba sola.

Cómo Rusia se beneficia del acuerdo de paz

Cuando el ejército azerí tomó Shusha (Shushi en armenio), la segunda ciudad más grande de Karabaj, los esfuerzos diplomáticos rusos se intensificaron.

Con una mezcla de diplomacia y presión, Moscú logró un acuerdo de paz que convierte un conflicto en el que no había buenas opciones para el Kremlin en una situación que ayudó a impulsar la influencia de Rusia.

El acuerdo ha evitado la derrota definitiva de Nagorno-Karabaj y la probable expulsión de sus habitantes armenios.

Rusia está enviando alrededor de 2.000 tropas de mantenimiento de la paz para proteger a la población armenia restante, separar a los dos adversarios y patrullar un corredor que conectará Armenia con Nagorno-Karabaj: algo que el Kremlin ha querido desde 1994, pero que antes de esta guerra no pudo obtener en la mesa de negociaciones.

Moscú también logró marginar a Ankara.

Más allá de los líderes de los dos estados en guerra, el presidente ruso, Vladimir Putin, es el único signatario del acuerdo de paz y las tropas rusas serán las únicas fuerzas que monitorearán la implementación del acuerdo, sin turcos ni otras botas en el terreno, aunque Turquía dice que enviará observadores."                (Alexander Gabuev , Rebelión,  16/11/2020)

3.4.19

Turquía: Trece motivos de la derrota y la supervivencia del ‘erdoganismo’

"Las elecciones municipales del 31 de marzo, que han sido un referéndum sobre la gestión de Tayyeb Erdogan un año después de convertirse en el todopoderoso presidente de Turquía, confirman la tendencia de los acontecimientos de los últimos años: el Fin progresivo del erdoganismo, y eso a pesar de que el nacional-islamista Partido de Justicia y Desarrollo (AKP), haya sido el más votado: “Por 15ª vez fuimos el primer partido“, presumió Erdogan. 

El mapa político se hace de lo más apasionante: AKP y sus socios del gobierno, la extremaderecha panturquista de Acción Nacionalista (MHP) han perdido nada menos que la capital Ankara, las provincias costeras mediterráneas de Adana, Esmirna, Mersin y Antalya.

 Mientras la ciudad más grande kurda, Diyarbakir ha votado al perseguido Partido Democrático de los Pueblos (HDP), formación kurda-socialista, en Estambul, la victoria está disputada entre AKP y el centrista-secular Partido Popular Republicano (CHP).

Y un dato de infarto para el corazón destrozado del Califa otomano: los comunistas, por primera vez ganan un ayuntamiento: el de Dersim. El campesino Fatih Mehmet Maçoglu, que desde el 2014 ha sido edil de la aldea de Övacik, y había implantado un sistema alternativo (de transporte público gratuito, el agua barata, cooperativas agrícolas, viviendas sociales, becas para los estudiantes, políticas feministas, asambleas populares, etc.),  ahora gana en Dersim, una histórica ciudad kurda con 6.500 habitantes.

Las razones de una agónica caída
  1. La recesión económica: la devaluación de la lira en un 25%, la inflación del 20%, el desempleo juvenil del 25%, y una deuda externa de las empresas privadas turcas de 250.000 millones de dólares que ha causado la quiebra de decenas de ellas. El gobierno y el sector privado invirtieron una importante parte de los préstamos recibidos de los bancos europeos en el sector turístico en vez de potenciar la industria y la agricultura. La demanda de los consumidores al igual que las inversiones extranjeras, de las que depende la economía turca, se han colapsado. Mientras el gobierno acusa a las potencias extranjeras de todos los males del país, ha tenido que enfrentarse a la “crisis de cebolla”, producto estrella en la cocina turco-kurda cuyo precio se ha triplicado en los últimos meses a causa de la especulación de las grandes empresas rentistas vinculadas con la burguesía comercial gobernante. Turquía, para evitar colas, ha tenido que importar tanta cebolla desde Irán que ha provocado la escasez de este producto en el país vecino obligando a sus autoridades a tomar medidas para controlar su exportación.
  2. El aumento del interés de la nación por la política exterior: Las intervenciones militares en Siria e Irak ya no hacen tanta gracia a los turcos, tampoco se sienten orgullosos de que Erdogan haya instalar bases militares en Somalia, Somalia y Qatar. El presupuesto militar del régimen aumentó de 18.000 millones de dólares en 2016 (el 2,2% de su PIB) a 19.600 millones en 2017.
  1. Convertir la prioridad del chovinismo gobernante en la política exterior: desmantelar la autonomía kurda en Siria no es la obsesión de millones de ciudadanos del país, cuya principal preocupación es llagar al fin de mes: cuestión obviamente incomprensible para la pareja presidencial que vive en un palacio de 350 millones de dólares y 1.000 habitaciones.
  2. El factor miedo de “baqá“: el presidente intentó tapar las cuestiones políticas (corrupción, crisis económica, represión, desmantelar el estado de derecho) con la bandera de identidad turco-musulmana. Habló constantemente de “baqá” «supervivencia» del estado, como si la “raza turca” estuviera a punto de ser exterminada y su idioma y sus tradiciones estuvieran amenazadas por los enemigos internos y externos: se presentó, sin éxito, como el Guardián de la Turquía mártir.
  3. Crear alianzas electorales. Por primera vez, los partidos de la oposición diseñaron una estrategia electoral: el HDP decidió no presentar candidaturas propias en las grandes ciudades como Ankara en favor de la lista del CHP, en cuyo programa está respetar los derechos de las minorías étnicas y religiosas.
 ¿Cómo Erdogan ha podido volver a ganar?
  1. Incendiar los sentimientos religiosos de su electorado: durante la campaña proyectó, por ejemplo, el video de la masacre de la mezquita de Christchurch, acusando a Occidente de “islamofobia”, como si los kurdos y los árabes que él mismo manda masacrar en Siria, patrocinando a los grupos terroristas, no fuesen “musulmanes”.
  2. Manipular los sentimientos nacionalistas de la población: quizás por la influencia de su socio MHP, Tayyeb Erdogan, al contrario de las campañas anteriores que abusaba de apelar al islam, reivindicó la identidad turca, acusando a los opositores de querer desintegrar “la amada patria turca”.
  3. Sacudir los sentimientos anti-inmigrantes, prometiendo la repatriación de los cuatro millones de refugiados sirios. Los partidos xenófobos han conseguido culpar del aumento de la pobreza a las víctimas de una guerra, en la que la propia Turquía ha sido una de sus promotoras.
  4. Control absoluto sobre los medios de comunicación, tanto los modernos como los tradicionales (incluidas las cerca de 85.000 mezquitas). El mismo Erdogan que ha hecho del cadáver de Jamal Khashoggi una bandera contra Arabia Saudí, reclamando el liderazgo del “mundo islámico-sunnita”, condenó en 2018 a cerca de 80 periodistas a penas de prisión o a pagar cuantiosas multas, por “propaganda terrorista” o “insultar al jefe de Estado”. La reportera Pelin Ünker sigue entre rejas por publicar que el ex primer ministro, Binali Yildirim, y sus hijos ocultan su patrimonio en Malta para evadir impuestos.
  5. Ausencia de una alternativa a AKP y al propio Erdogan: por ello intentaron eliminarle físicamente en 2016. En cuanto al HDP, había sido debilitado tras una dura represión por parte del régimen, a pesar de la renuncia del PKK a la independencia kurda (en 2002), les arrebató un centenar de ayuntamientos que gobernaban, acusándoles del separatismo y terrorismo. Sus dos co-presidentes, Selahattin Demirtas y Figen Yuksekdag, al igual que otros 200 miembros del partido siguen en la prisión.
  6. Ganar aunque sea haciendo trampas. En el sistema antidemocrático turco, otro “Estado de un solo hombre” de Oriente Próximo, además perseguir a los adversarios, es posible manipular los resultados electorales. 
  7. La teatral “lucha antiimperialista”, ante una población con fuertes sentimientos antiestadounidenses. Erdogan no para de acusar a la oposición de ser “vendepatrias”, poniéndose medallas por desafiar hasta al mismísimo Donald Trump, atacando a los kurdos en Afrin de Siria. Pero, en realidad se atreve a sacar al ejército turco de la OTAN, organización bajo el control del Pentágono y al servicio de los intereses de EEUU: no habrá turquexist, a pesar de que Ankara compre los sistemas antiaéreos S-400 rusos.
  8. La capacidad de Erdogan en revertir la crisis económica. Los ciudadanos tienen “fe” en él: fue el promotor de un crecimiento económico que mejoró la vida de millones de personas. Pero, lo cierto es que las leyes del capitalismo, reguladas por las élites humanas, no obedecen ni a las bondadosas fuerzas sobrenaturales.
***

Tras las elecciones, el presidente turco se enfrentará a la verdad del callejón sin salida de la crisis económica y del pantano sirio en el que se ha quedado atrapado, gracias al plan de Barak Obama.
Ahora, el superpresidente pretende hacer una nueva masacre en la zona kurda de Siria, empobrecer aún más a los ciudadanos de su país aplicando una dura política de austeridad y seguir polarizando la sociedad entre turcos y kurdos, laicos y religiosos para seguir gobernando. Los cambios que introdujo el propio Erdogan en la constitución del 2018 impide que él pierda el poder. Desde la presidencia, puede privar de presupuesto a los ayuntamientos progresistas.

No descarten que los nuevos alcaldes de la oposición acaben en la cárcel acusados de los que sea, ni que millones de ciudadanos vuelvan a desafiar su régimen en las calles."                (Nazanín Armanian, Público, 02/04/19)

3.9.18

Turquía está en primera fila para sufrir una crisis de la deuda, junto con Argentina (donde ya ha estallado), Ucrania y Sudáfrica... los mayores prestamistas de Turquía son el BBVA de España, UniCredit de Italia y el francés BNP Paribas

"(...) Los bancos y las empresas turcas están en graves problemas. Los pasivos en moneda extranjera de las empresas no financieras de Turquía ahora superan a sus activos en divisas en más de 200 mil millones de dólares.

Los bancos y las empresas del país tienen que hacer frente a miles de millones de dólares de deuda en divisas que vencen. Los bancos de Turquía deben pagar 51.000 millones de dólares el próximo año, mientras que los restantes 18.500 millones corresponden a las empresas no financieras. Estos pagos vencen en un momento en el que el endeudamiento de las empresas alcanza el 62 por ciento del PIB y la mitad de esas deudas es en moneda extranjera (dólares y euros, en su mayoría).

A los inversores extranjeros les preocupa que Turquía no sea capaz de financiar esos pagos. En relación con su deuda externa a corto plazo, las reservas de divisas de Turquía han caído a nuevos mínimos.

La preocupación esencial para el capital global es que si los bancos y las empresas de Turquía dejan de pagar el servicio de su deuda, los bancos europeos podrían sufrir pérdidas significativas en sus propios balances - lo que los mercados llaman ‘contagio': la extensión de las pérdidas y las bancarrotas a nivel internacional. Algunos de los bancos de Turquía son de propiedad extranjera y los mayores prestamistas de Turquía son el BBVA de España, UniCredit de Italia y el francés BNP Paribas. (...)

¿Cómo puede Erdogan zafarse de este desplome de la lira turca? La solución capitalista es subir los tipos de interés de forma astronómica para bloquear nuevos préstamos. El gobierno debería recortar drásticamente el gasto público y aumentar los impuestos (es decir, la austeridad fiscal) y utilizar el 'ahorro' para rescatar los bancos y cumplir con los pagos de la deuda externa. Turquía también debería recurrir al FMI para un préstamo, al estilo griego.(...)

Según las reglas del FMI, podría pedir hasta 28 mil millones de dólares para financiar futuros pagos de la deuda, pero quedaría sujeto a los dictados de las medidas de austeridad del FMI. Esta solución capitalista significaría una fuerte crisis de la economía turca, que golpearía a los ciudadanos turcos y dañaría   seriamente el apoyo de Erdogan en el país.

 El gobierno podría introducir controles de capital y bloquear cualquier salida  de capital del país. Pero esto significaría que los prestamistas extranjeros dejarían de prestar, llevando a la economía a una depresión de todos modos. O Erdogan podría tratar de obtener financiación de Rusia, China o Arabia Saudí (como Pakistán acaba de hacer). Desafortunadamente para él, no tiene las mejores relaciones con estos países. Erdogan se resiste a todas estas opciones por el momento, pidiendo a sus seguidores que “confíen en Dios” y él. 

El mayor problema es la creciente crisis de la deuda de las economías emergentes. Esto es lo que escribí en mayo después de las elecciones generales en Turquía: “El aumento de las tasas de interés mundiales y la creciente guerra comercial iniciada por el presidente de EEUU, Donald Trump, van a golpear a las llamadas economías capitalistas emergentes como Turquía.

 El coste de los préstamos en moneda extranjera va a aumentar mucho y es probable que se frene la inversión extranjera ... ..Turquía está en primera fila para sufrir una crisis de la deuda, junto con Argentina (donde ya ha estallado), Ucrania y Sudáfrica “. 

Así que la cosa ira a peor."                    (Michael Roberts , Sin Permiso, 12/08/2018)

28.5.18

La lira turca se desploma ante la incertidumbre política y económica... vuelta a empezar

"En las redacciones económicas de los diarios turcos deben tener una plantilla para redactar las noticias que comienzan, invariablemente, “Nuevo mínimo histórico de la lira frente al dólar”. Es el titular que, día tras día, se reproduce en los medios de comunicación. 

Este miércoles no ha sido una excepción, es más, el desplome ha sido el mayor en lo que va de año: la moneda turca ha llegado a caer un 5,6% frente al dólar y un 4,75% frente al euro en una sola sesión, si bien al cierre de la jornada se había recuperado de las pérdidas gracias a una intervención de urgencia del Banco Central, que elevó los intereses en 300 puntos básicos. 

La depreciación de la moneda turca, que ha acumulado pérdidas de cerca del 20 % en lo que va de mes y en torno al 30 % desde enero, preocupa dentro y fuera de Turquía. Y, sin embargo, el Gobierno ha tardado en actuar, tachando la caída de su moneda de “conjura internacional”.

Como  las divisas de otros mercados emergentes, empezando por Argentina, la moneda turca está sufriendo por el reforzamiento del dólar derivado de los sucesivos incrementos de los tipos de interés decretados por la Reserva Federal.(...)"                 (Andrés Mourenza, El País, 24/05/18)

19.10.17

Los gülenistas dirigieron el golpe militar contra Erdogan con el apoyo tácito del ejército estadounidense destinado en Turquía

"(...) Durante la primera década del siglo XXI, Erdogan se unió en alianza estratégica con una influyente organización semiclandestina, “Hizmet”, dirigida por el clérigo Fethullah Gülen, convenientemente autoexiliado en Estados Unidos y bajo la protección del aparato de inteligencia estadounidense.

 El objetivo de este matrimonio de conveniencia era debilitar a la oposición izquierdista, laica e influida por el nacionalismo de Ataturk. Armado con un tesoro oculto de documentos falsos gülenistas, Erdogan purgó al ejército de sus líderes nacionalistas seguidores del legado de Ataturk. 

Prosiguió marginando al partido republicano laico y reprimiendo a los sindicatos de izquierdas, a los movimientos sociales y a académicos de prestigio, periodistas, escritores y estudiantes activistas. Con el respaldo del movimiento de Gülen, “Hizmet” (“el servicio”), Erdogan celebró sus triunfos y revalidó su liderazgo en múltiples elecciones. 

Al inicio, Erdogan no supo reconocer que el movimiento Hizmet actuaba como una organización política subversiva, penetrando en el aparato del Estado a través de una densa red de organizaciones burocráticas, militares, judiciales, policiales y de la sociedad civil, vinculadas con la CIA y el ejército de EE.UU. y que mantenían relaciones amistosas con los estrategas israelíes. 

En 2013, Erdogan sintió una enorme presión por parte del Hizmet, que pretendía desacreditarle y derribar su régimen haciendo públicas las prácticas corruptas que le involucraban a él mismo y a su familia y llevar a cabo una “revolución de color turquesa”, una réplica de otros “cambios de régimen”. 

Al descubrir su vulnerabilidad interna, Erdogan procedió a restringir el poder y el alcance de los medios de comunicación controlados por los gülenistas. Todavía no estaba preparado para lidiar con el enorme poder de las élites relacionadas con el Hizmet. 

En julio de 2016, los gülenistas dirigieron un golpe militar con el apoyo tácito del ejército estadounidense destinado en Turquía. El golpe fue desbaratado por una gran movilización popular con el respaldo de las fuerzas armadas. 

A partir de entonces, Erdogan se dedicó a purgar concienzudamente a todos los seguidores del Hizmet del ejército, la administración pública, las escuelas, la prensa y las instituciones públicas y privadas. Amplió su purga para incluir en ella a dirigentes políticos laicos y nacionalistas que siempre se habían opuesto a los gülenistas y a su intento de golpe de Estado. 

Como resultado del fallido golpe de Estado y la subsecuente purga, Erdogan fracturó y debilitó todos los aspectos del Estado y de la sociedad civil, para acabar controlando un Estado debilitado con un mundo empresarial, educativo y cultural degradado. 

El golpe de Estado gülenista fue inspirado y dirigido por el líder supremo del movimiento, Fetullah Gülen, a resguardo en su finca privada “secreta” en Estados Unidos. Está claro que este país participó en el golpe, por lo que rechazó las demandas de extradición de Güllen por parte de Erdogan. 

La subordinación de Erdogan a la OTAN ha debilitado sus intentos de llegar hasta las raíces del golpe de Estado y su estructura de poder interna y externa. Las bases de Estados Unidos/OTAN en Turquía siguen ejerciendo su influencia sobre el ejército. 

Como secuela del golpe de Estado, el declive de la influencia gülenista en la economía contribuyó a crear un vuelco económico de las inversiones y el crecimiento. La purga de la sociedad civil y del ejército redujo la preparación militar del ejército turco y alejó al electorado demócrata. Erdogan casi perdió su candidatura a la presidencia tras su anterior purga en 2014."                (James Petras

28.9.17

¿Por qué EEUU (no) se opone al referéndum de independencia de Kurdistán?

"Washington pide al Gobierno Autónomo de Kurdistán (GAK) de Irak que en vez de suspender el referéndum previsto para el 25 de septiembre lo posponga, y eso a pesar de que los propios kurdos no han puesto ninguna fecha para la independencia a pesar de contar con una mayoría absoluta de la población a favor del ‘SÍ’.

Del mismo modo que la RAK nació por la voluntad de EEUU y como una recompensa a los dirigentes derechistas y feudales kurdos por su colaboración durante la agresión militar dirigida por George Walker Bush al resto del pueblo iraquí en 1991, su independencia también dependerá, no de su pueblo, sino de los intereses y la voluntad de la Casa Blanca.

Durante las semanas pasadas, el Secretario de Defensa de EEUU, Jim Mattis, el jefe del Comando Central de EEUU, general Joseph L. Votel, y otros militares han visitado la RAK, exigiendo al presidente Massoud Barzani aplazar el referéndum para dentro de tres años. Aunque EEUU afirma que así pretende mantener la unidad de todos los iraquíes en su guerra contra ISIS, sus propósitos reales son otras:

–Consolidar el gobierno de Bagdad dirigido por el chiita árabe Haider al-Abadi, el hombre de EEUU y de Arabia Saudi, de cara a las elecciones parlamentarias previstas para el próximo año, y neutralizar los intentos de Irán en forjar sus lazos con los diversos partidos iraquíes, incluidos los kurdos. (...)

-Ganar más tiempo para fortalecer las estructuras políticas kurdas necesarias para crear un Estado propio: Los conflictos entre los partidos kurdos (que son más de corte familiar-tribal que político) han llagado a tal punto que Barzani suspendió en 2015 el parlamento y sólo lo volvió a reunir la semana pasada para que legitimase el referéndum. 

La guerra civil de los años noventa dejaron a miles de muertos en esta región: El enemigo de la independencia kurda no sólo es la élite gobernante de Bagdad, Ankara, Teherán o de Washington, también lo es la burguesía corrupta y autoritaria.

-Buscar una solución al problema de falta de autonomía económica de Kurdistán, que carece de infraestructuras capaces de gestionar la independencia: al no tener salida al mar, sólo podrá vender su petróleo pasando los oleoductos por Irán, Turquía o Irak. 

Además, la caída del precio del petróleo, un monumental saqueo de las arcas públicas (la desaparición de 1.107 millones de dólares en 2016) y la aplicación de políticas neoliberales han provocado una profunda crisis económica en el GAK.
-Disuadir a Turquía que puede aprovechar la formación del estado kurdo, y darse el derecho de apropiarse de las tierras kurdas de Siria. (...)

-Alargar el proceso hasta que hubiese cambios en Irán y Turquía. EEUU está tomando muy en serio las insinuaciones de ambos países en intervenir militarmente en la autonomía si el GAK llega a declarar la independencia.

En general, los costos de un Estado Kurdistán son mayores para Washington que los beneficios: un estado kurdo no es viable, por lo que su prioridad es proteger las cinco bases militares que ha construido en Kurdistán (la ultima en el distrito de Zummar, a 60 kilómetros al noroeste de Mosul, con el fin de controlar desde la orilla occidental del río Tigris hasta unos kilómetros de Mosul) e impedir que choque con los países vecinos y perder la estabilidad y el estatus que tiene actualmente. (...)

En realidad, el objetivo de Barezani al convocar el referéndum (que aún puede ser desconvocado) no es la independencia a corto plazo sino:
-Forzar a Bagdad a iniciar el proceso de la independencia para un futuro indeterminado. (...)

Desviar la atención de sus ciudadanos de la incapacidad de su “familia” (en el sentido don coleonilista del término) de gobernar sobre cinco millones de personas (la mitad, jóvenes nacidos en la autonomía que no se consideran iraquíes) cuyas expectativas de una vida mejor no se han cumplido después de 26 años de gozar de semi-independencia de la región. 

Cerca de 70.000 kurdos viven en la pobreza, y el gobierno no sube los salarios según la inflación y encarcela y tortura a los detenidos. Un etnocentrismo insolidario y con aires de superioridad es incapaz de entender la lucha de clases.

Y ¿cómo no? la ambición de querer ser “cabeza de ratón, que no la cola de león”.

La lucha actual de los kurdos iraquíes no es una romántica batalla por la liberación nacional: no puede conseguirlo si su único apoyo es Israel que niega este derecho a los palestinos. Los que dirigen este escenario no buscan una solución sensata a la cuestión kurda, sino utilizarla.

Washington avanza en su Proyecto de Nuevo Oriente Próximo, que incluye romper estados poderosos de la zona y convertirlos en mini estados y si no lo consigue los dejará como “estados fallidos” para poder controlarlos y ocuparlos militarmente. Aquí, los kurdos no son jugadores de su propio destino, sino peones de los intereses de otros.

 Lamentablemente, hace décadas que el derecho de autodeterminación de los pueblos se ha convertido en el derecho exclusivo de un solo estado con derecho al veto del Consejo de Seguridad de la ONU, aunque haya sido por la mayoría absoluta de los estados del mundo: El 31 de diciembre del 2014, EEUU vetó en el Consejo de la Seguridad de la ONU el reconocimiento de Palestino como Estado, a pesar de la gran aprobación de la Asamblea general. (...)"                (Nazanín Armanian , Público, 24/09/17)

19.10.16

Brzezinski confiesa que EEUU estuvo detrás del golpe fallido en Turquía

"Zbigniew Brzezinski, ex asesor de Seguridad Nacional de Carter e íntimo de Obama, confirmó que EEUU apoyó a la oposición de Erdogan para perpetrar el golpe de estado el pasado 15 de julio. ¡Vaya confesión tan cándida y candente!

Como adelanto a su próximo artículo en The American Interest, Brzezinski sintetiza en su resumen que el papel de EEUU en el golpe en Turquía fue un grave error que “puede causar una mayúscula explosión a la reputación (sic) de EEUU (http://goo.gl/JXUezx)”.


Brzezinski, creador de los mujahidines/Al-Qaeda ahora transmutados en yihadistas posmodernos, ha escogido a la influyente revista The American Interest como la paloma mensajera para sus relevantes apreciaciones geoestratégicas, gusten o disgusten, como es el caso transcendental de su exhortación a un nuevo realineamiento con Rusia y China, una versión del inevitable nuevo orden tripolar que no se atreve a pronunciar su nombre (http://goo.gl/kcSEDO).


Resulta y resalta que Turquía se encontraba a punto de reconsiderar su política exterior después de su fracaso en Siria durante los pasados cinco años y los errores de cálculo al apoyar el golpe y al hospedar a su líder (nota: Fethullah Gulen, asilado en Pensilvania) son tan serios que no es más posible culpar al otrora aliado de EEUU, Turquía, si da su espalda a EEUU y recapacita su política.

¿Propone Brzezinski en forma subliminal entregar al aliado asilado Gulen para aplacar la ira del sultán Erdogan y operar un control de daños en su deteriorada relación con EU cuando Turquía ha iniciado un acercamiento espectacular con Rusia e Irán (http://goo.gl/2JUsoZ)?


En su asombrosa confesión pública, Brzezinski reconoce que una potencial coalición Rusia/Turquía/Irán puede crear la oportunidad (sic) para resolver la crisis siria y si Erdogan tuviese un poco de sabiduría, habría llegado al entendimiento de que no tendría una credibilidad independiente con la ayuda de algunos países árabes decadentes. ¡Qué fuerte!

 El usualmente bien informado, el alemán-estadounidense, F. William Engdahl –connotado geopolitólogo formado en la Universidad de Princeton y consultor de riesgos estratégicos–, escrudiña la confesión del golpe fallido del 15 de julio de parte de Brzezinski y expone la telaraña de intereses de Gulen apuntalado por la CIA: refleja una tremenda lucha interna de facciones en los círculos cupulares de EEUU, que “reconfigura el más extraño año electoral presidencial en la historia estadounidense (http://goo.gl/c6ksof)”.

Engdahl comenta que el golpe auspiciado por EEUU se escenificó días después de que Erdogan anunció un mayor giro estratégico para alejarse de la OTAN y acercarse a Rusia y cuya confesión vino del Olimpo geoestratégico estadounidense: ¡nada menos que de Brzezinski! (...)

Engdahl comenta que en forma notable, la persona en el Departamento de Estado directamente responsable, no solamente del desastroso (sic) golpe de febrero de 2014 en Ucrania, sino también en Turquía, es la malhadada y perpetua (sic) guerrera Victoria Nuland, esposa del neoconservador straussiano Robert Kagan. Por cierto, ambos son israelí-estadounidenses y la amazona Vicky fue quien profirió sicalípticas invectivas grabadas contra Europa (Fuck Europe!).

Según Engdahl, a partir del fallido golpe de EEUU y el viraje de Erdogan al Este, el Pentágono se vio obligado a desmantelar velozmente sus ojivas nucleares de la base aérea Incirlik, cerca de la frontera siria, para recolocarlas en Rumania. Peor: el turco insinuó que la base de Incirlik puede ser usada por Rusia.


Por sus dramáticas repercusiones, a juicio de Engdahl, el 15 de julio pasará a la historia como una de las más decisivas derrotas de la proyección del poder global de EEUU, del llamado nuevo orden mundial de David Rockefeller y amigos (sic).


Es más que justificada la inusitada furia pública de Brzezinski, quien contempla el desmoronamiento de su tablero de ajedrez euroasiático –y sus volcánicos Balcanes (http://goo.gl/Jjq8HP)– desde Ucrania, pasando por Turquía (nominal miembro de la OTAN), hasta el binomio Siria-Irak, para condensarse en el otro binomio Afganistán-Pakistán.


Se resquebraja así el asfixiante cerco continental euroasiático formulado por las “trampas de Brzezinski (http://goo.gl/EcvXBe)” contra el triángulo continental RIC (Rusia, India y China). Algunos puntuales tuits de la angustia geoestratégica de Brzezinski en el lapso de cuatro meses son ilustrativos del caos global y del choque de EEUU contra la naciente alianza de Rusia y China, los cuales han pasado a la contraofensiva, donde destaca el contencioso turco y sus reverberaciones. (...)"       ( Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada , en Jaque al neoliberalismo, 04/09/16)

5.8.16

Los golpistas han regalado una soga a Erdogan para que se ahorque solo

"Entre los países que desean ver derrocado a Tayyip Erdogan están EEUU, Alemania, Francia, Israel, Arabia Saudí, Egipto, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Siria e Irak, entre otros, aunque el único con capacidad de hacerlo es EEUU, aliado acusado por las autoridades turcas de haber organizado el motín militar del 15 de julio. (...) 

Días después de la chapuza intentona golpe de Estado del 15 de julio, tres elementos se destacan para aumentar la confusión sobre los hechos:

.Que la base militar de la OTAN de Incirlik (el almacén de armas nucleares más grande de la Alianza Atlántica fuera de EEUU) ha sido el centro de las operaciones de los golpistas. ¿Ofrecerá el Pentágono alguna explicación al respecto?

.Que los golpistas, a pesar de darse cuenta de que el plan había sido descubierto antes de empezar, decidieran seguir. Según algunos diarios de Oriente Próximo, los rusos desde su base militar en Hmeymim (Siria) interceptaron las comunicaciones de los golpistas cuatro horas antes del inicio del golpe y avisaron al Gobierno de Erdogan.

.Que el equipo de Erdogan dejó que el golpe sucediera, organizando apresuradamente el teatro de su fracaso. Ahora tendrá tres largos meses de estado de emergencia para difundir terror y pánico entre la población y vengarse de todas las voces críticas. (...)

Dichos elementos se añaden a otros datos de interés: que los golpistas no querían matar o arrestar a Erdogan, provocando una guerra civil. La situación actual parece la que podrían desear: la suicida purga que está realizando el Sultán contra decenas de miles de personas, muchas pertenecientes a los centros del poder, cumpliría con dos de los objetivos de los sublevados:

Eliminar, a mano de un Erdogan absolutamente desatado, a aquellas fuerzas que en el futuro podrán ser obstáculos al avance de los planes de los golpistas. Han sido represaliados, hasta hoy, cerca de 8.000 policías, 6.000 soldados, 103 almirantes y generales, 3.000 jueces y fiscales, 15.000 empleados del Ministerio de Educación y 8.777 del Interior, 21.000 maestros, 30 de los 81 gobernadores provinciales (arrestados) y 34 periodistas, entre otras miles de personas.

El proceso de demonización de Tayyip Erdogan iniciado por los medios de comunicación occidentales y árabes, y semejante al que sufrieron Sadam Husein, Gadafi y Asad, facilitará su cese incluso violento. (...)

La fragmentación social y la inestabilidad política de Turquía, serán explotadas por EEUU y sus aliados árabes e israelíes, para conducirla a las puertas del infierno, y acabar con Erdogan. Les costará: el líder turco ha aprendido del error de su hermano egipcio Mohamad Mursi, y está formando un ejército ideológico fiel para neutralizar al Ejercito clásico, como lo hizo el ayatolá Jomeini, creando a Pasdaran, los Guardianes Islámicos, y una docena de grupos paramilitares.

 Desde la organización juvenil del Partido de Justicia y Desarrollo y de las cerca de 80.000 mezquitas, cientos de miles de hombres han formado grupos parecidos a los camisas negras de Mussolini, haciendo sus prácticas en el escenario de la guerra de Siria. Éstos se integrarían en el Ejército, para cambiar radicalmente su naturaleza, eso sí, siempre y cuando el Pentágono se quedase mirando, cruzándose de brazos. (...)

Vladimir Putin, quien será el primer mandatario en recibir a Tayyip Erdogan después del susto a principios de agosto –y acaba de conocer la decisión tomada por la OTAN en la cumbre de Varsovia de aumentar el cerco militar alrededor de Rusia– ahora sí que podrá pedirle a Erdogan que bloquee el plan de EEUU de tener una flota permanente en el Mar Negro. 

A cambio dejará de jugar con la cuestión kurda y descongelará el proyecto del gasoducto del Corriente Turco: Turquía ganará millones de euros y rublos, y Rusia podrá prescindir de los gaseoductos de Ucrania e impedir que EEUU controlase el flujo de gas que recibe Europa desde esta región.  (...)

En 2012, Barak Obama ideó que en vez de acabar con Asad lo mejor sería convertir Siria es una trampa donde Rusia, Irán, Turquía, Hamas, Hizbolá, Arabia Saudí, incluso Israel, desgastasen sus fuerzas. 

A Turquía la castigó por “colaborar con los enemigos” y con el fin de mantenerla en la órbita del Occidente, le hundió en Siria y neutralizó su montaje de la crisis de refugiados; armó a la rama siria del Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK), respaldó a organizaciones de derecha religiosa como el Movimiento Gülen, y puede que la CIA siga alimentando las “células dormidas” de los Lobos Grises, Ergenekon, o la ‘contraguerrilla’ que es la rama turca de la red de Gladio experta en las operaciones de “bandera falsa”.

 Washington ahora fortalece sus bases militares en Irak, sobre todo en la región kurda, donde planea levantar otras cinco bases (y éste fue uno de los siete motivos de la ocupación de Irak), mientras disfruta de ver cómo el Donald Trump turco, “va calentando su casa, utilizando de combustible sus vigas y puertas”.           (Nazaním Armanian, Público, 25/07/16)

21.7.16

Erdogan empuja a Turquía hacia una guerra civil, con las fuerzas reaccionarias de protagonistas. Hacia una ‘sirización’ total.

"Aunque el régimen de Recep Tayyip Erdogan es capaz de cometer un atentado de bandera falsa (había planeado destruir el mausoleo de Sha Solimán, fundador de la dinastía otomana situado en Siria, y lanzar un misil sobre sus propios ciudadanos culpando de ambos actos al gobierno de Bashar al Assad, como se reveló el marzo del 2014), no lo haría desde el ejército. Sería demasiado arriesgada una operación con armas reales desde una institución en la que desconfía el presidente turco.

.También es dudoso que Fathola Gülen, el clérigo sunnita turco afincado felizmente en EEUU, haya podido, como señala Erdogan, movilizar a miles de militares de un ejército profundamente laico. Además, su método es tomar el poder infiltrándose en los puestos claves del poder, que no patrocinar un alzamiento de amateurs.

.¿Es posible organizar un golpe de Estado en un país de la OTAN (que no sólo está ubicado en la región más estratégica del mundo, además está en guerra) sin el conocimiento y/o la autorización del Pentágono? Los al menos 1.500 militares de EEUU presentes en las bases de Turquía deberían saber algo del plan de unos golpistas, que para más inri, actuaron como aficionados.

.EEUU pretende acabar con el régimen unipersonal de Erdogan. Esta chapuza de golpe, al igual que el atentado del aeropuerto de Ataturk dos semanas antes, suceden justo cuando Ankara pretendía corregir, a su manera, los graves errores en la política exterior que le ha enfrentado con todos sus vecinos.

 El diálogo entre EEUU y Turquía se ha roto: a las discrepancias sobre la situación de Siria, Irak y la cuestión kurda, se ha añadido la solicitud de Turquía a ingresar en la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), donde el presidente turco participó el 29 de junio en Tashkand, diciendo que “es mucho mejor que la Unión Europea”. 

¡No puedes ser miembro de la OTAN y acercarte a China y Rusia (en parte como consecuencia del Brexit y la pérdida de interés de Bruselas por integrar a Turquía) ofreciéndole a Rusia suculentas propuestas comerciales que romperán las sanciones impuestas por Occidente, o estar en la Organización de Cooperación Económica del Mar Negro (BSEC), en vez de potenciar la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP/ATCI)! 

EEUU necesita un socio obediente en la región que lleve adelante la estrategia de la contención militar y económica de Rusia, China e Irán. Algunos medios rusos apuntaron el 31 de marzo también a este deseo o plan de EEUU a un “cambio de régimen” en Turquía. (...)

.Más allá de la responsabilidad del Erdogan y su partido en la deriva del país, Turquía ha sido víctima de las estrategias equivocadas de Washington (incluso para sus propios intereses). Convirtió al peso pesado de Eurasia en ‘Pakistán 2.0’, desde donde la CIA envía grupos terroristas religiosos al país vecino, Siria, para desmantelar su gobierno semilaico, perdiendo a un aliado clave como Turquía. ¿No ve que Pakistán ha sido recogido por China?

.Aunque hoy el presidente de Turquía se presenta como el héroe nacional y parezca el principal beneficiario del motín militar, no lo es: el fin del erdoganismo empezó con su derrota en las elecciones del junio del 2015. Ahora, ni podrá controlar a tantos enemigos que se ha creado dentro y fuera del país, ni gobernar a la sociedad que ha fragmentado tan vilmente.

.Este no iba a ser un golpe contra la democracia. El golpe le asestó el gobierno del Partido de Justicia y Desarrollo, cuando bombardeó la población kurda, retiró la inmunidad de los parlamentarios opositores, cerró a decenas de diarios, encerró a un cientos de periodistas, estudiantes, alcaldes, jueces y políticos.

 Sorprende que los golpistas de un ejército de medio millón de hombres y un presupuesto anual de 18.000 millones de dólares no siguieran los más elementales pasos de tomar el poder   (...)

La principal lección de estos hechos es que Erdogan no controla la situación, y su permanencia en el poder podrá empujar a Turquía hacia una guerra civil, con las fuerzas reaccionarias de protagonistas: nadie puede garantizar que Turquía estará inmune a caer en una ‘sirización’ total."              (Nazaním Armanian, Público, 19-07-16)

20.7.16

Desde Turquía, Siria, Irak, vastas partes de la península del Sinaí en Egipto, y hasta Libia y Túnez, existe ahora un rastro de estados fallidos

"Recep Tayyip Erdogan se lo había ganado. El ejército turco no iba a mantener su obediencia mientras el hombre que iba a recrear el imperio otomano convertía a sus vecinos en enemigos y a su país en una caricatura de sí mismo.

 Pero sería un grave error dar por sentadas dos cosas: que el sofocamiento de un golpe militar es un asunto momentáneo, después del cual el ejército se mantendrá leal a su sultán, y considerar los al menos 250 muertos y más de 2 mil 839 detenidos como algo aislado del colapso de las naciones-estados de Medio Oriente.

Los sucesos del fin de semana en Estambul y Ankara tienen íntima relación con el derrumbe de las fronteras y de la credibilidad del Estado –la suposición de que las naciones de Medio Oriente cuentan con instituciones y fronteras permanentes–, que ha infligido graves heridas en Irak, Siria, Egipto y otros países del mundo árabe.

La inestabilidad es hoy tan contagiosa en la región como la corrupción, en especial entre sus potentados y dictadores, una clase de autócratas de la que Erdogan ha sido miembro desde que cambió la constitución en beneficio propio y reinició su perverso conflicto con los kurdos. (...)

Las potencias victoriosas en la Primera Guerra Mundial destruyeron el imperio otomano –que era uno de los propósitos del conflicto de 1914-18, después de que la Puerta Sublime cometió el error fatal de alinearse con Alemania– y las ruinas de ese imperio fueron desmenuzadas por los Aliados y entregadas a reyes brutales, coroneles sanguinarios y un montón de dictadores. Erdogan y el grueso del ejército que ha decidido mantenerlo en el poder –por ahora– encajan en esta misma matriz de estados desgarrados.

Los signos de alarma ya estaban a la vista de Erdogan –y de Occidente– con sólo haber recordado la experiencia de Pakistán. Utilizado sin vergüenza por los estadunidenses para enviar misiles, armas de fuego y dinero a los mujaidines que combatían a los rusos, Pakistán –otro pedazo arrancado a un imperio (el indio) se convirtió en un Estado fallido, sus ciudades fueron devastadas con bombas gigantes, su corrupto ejército y su servicio de inteligencia colaboraron con los enemigos de Rusia –incluido el talibán– y luego fueron infiltrados por islamitas que a la larga acabarían amenazando al Estado mismo.

Cuando Turquía empezó a desempeñar el mismo papel para Estados Unidos en Siria –enviar armas a los insurgentes, y su corrupto servicio de inteligencia a cooperar con los islamitas para combatir el poder del Estado en Siria–, también tomó la ruta de un Estado fallido, con sus ciudades devastadas por bombas gigantes y su territorio infiltrado por islamitas.

 La única diferencia es que Turquía también relanzó una guerra contra los kurdos del sureste del país, donde partes de Diyabakir están ahora tan devastadas como grandes zonas de Homs o Alepo.

Demasiado tarde se dio cuenta Erdogan del costo del papel que eligió para su nación. Una cosa es disculparse con Putin y remendar las relaciones con Benjamin Netanyahu, pero cuando ya no se puede confiar en el propio ejército entonces hay asuntos más serios en los cuales concentrarse.

Dos mil arrestos o más dan idea de la seriedad del golpe para Erdogan; mucho más grande, de hecho, que el golpe que planeaba el ejército. Pero deben ser apenas unos cuantos de los miles de oficiales turcos que creen que el sultán de Estambul está destruyendo su país.  (...)

En suma, este fin de semana han ocurrido sucesos más dramáticos de lo que podrían parecer a simple vista. Desde la frontera de la Unión Europea, a través de Turquía, Siria, Irak y vastas partes de la península del Sinaí en Egipto y hasta Libia y –¿nos atreveremos a mencionar esto después de Niza?– Túnez, existe ahora un rastro de anarquía y estados fallidos. Sir Mark Sykes y François Georges-Picot comenzaron el desmembramiento del imperio otomano –con ayuda de Arthur Balfour–, pero éste persiste hasta nuestros días.

En esta sombría perspectiva histórica debemos ver el golpe frustrado en Ankara. Esperen otro en los meses o años por venir."                  (Robert Fisk, La Jornada , en Jaque al neoliberalismo, 17/06/16)