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26.6.13

Los estudiantes españoles de entornos desfavorables rinden por encima de la media de la OCDE... pero se van a quedar sin becas

"Según el último informe PISA, que evalúa el rendimiento académico del alumnado de 15 años, los estudiantes españoles se hallan ocho puestos por encima de la media de los países de la OCDE en la categoría de alumnos "resilientes": adolescentes de entornos socioculturales poco favorables con mejor desempeño entre los estudiantes internacionales de un contexto similar.

El informe PISA, elaborado con datos de 2009, se centró en las habilidades de lectura entre los alumnos cercanos al final de la educación obligatoria y dedicó especial atención a la relación entre el contexto socioeconómico del que proceden los estudiantes y sus competencias educativas. 

Así, una de las conclusiones del estudio es que, aunque el bajo rendimiento en el instituto no supone la pertenencia a un entorno socioeconómico desfavorable, el contexto del estudiante sí tiene influencia sobre las competencias académicas obtenidas.

Otra de las conclusiones del informe PISA es que aunque el PIB per cápita influye en los éxitos académicos, esta variable sólo responde al 6% de las diferencias en el resultado de los estudiantes mientras el 94% restante se refiere al impacto de las políticas públicas

 Como ejemplo de esta afirmación el informe resalta los resultados de Shanghai (China), que alcanza la primera posición en todas las variables con recursos económicos moderados y un contexto social diverso. 

 Los analistas atribuyen por tanto una gran responsabilidad a las decisiones de los gobernantes y afirman que en los sistemas educativos de mayor éxito los líderes políticos y sociales han convencido a sus ciudadanos para tomar decisiones que demuestran que valoran la educación.

 Sin embargo, advierte de que priorizar la educación no es suficiente si la mayoría social cree que sólo un pequeño conjunto de estudiantes es el que debe alcanzar los estándares de primer orden. Igualmente, del informe se deduce que los sistemas educativos construidos en torno a la creencia de que los alumnos tienen destinos profesionales pre- asignados y crean expectativas diferentes tienden a generar desigualdades sociales."         (InfoLibre, 24/06/2013)

30.8.11

Los estrangulados estudiantes chilenos y sus familias arruinadas son culpables de ser pobres y no tener dinero para pagarse una universidad privada

"Como la mayoría de los estudiantes de clase trabajadora que accedieron a las universidades no podían afrontar el pago de sus cursos, Chile adoptó un sistema usado en Australia, que permite que los estudiantes empiecen a pagar por su educación una vez que se gradúen y consigan un empleo.

Teóricamente, todo sonaba espléndido, pero los planificadores no tomaron en cuenta que, a diferencia de lo que ocurre en EE UU o China, donde las familias tienen el hábito de ahorrar para la educación universitaria de sus hijos desde que estos son pequeños, en Chile nunca existió una cultura familiar de ahorro para la educación.

Con la explosión de estudiantes de los últimos años, muchos nuevos graduados se vieron incapaces de pagar sus préstamos. Y como sus padres eran garantes de los créditos, toda la familia se encontró con deudas enormes, lo que ayuda a explicar el respaldo de muchos adultos al movimiento estudiantil.

Lo que es peor, a diferencia de lo que ocurre en Australia, donde a los graduados se les exige pagar un cierto porcentaje de sus salarios cuando consiguen un empleo, en Chile tienen que pagar una suma fija, independientemente de los ingresos.

Los universitarios de hoy saben que estarán estrangulados financieramente en cuanto se gradúen. Así que decidieron salir a la calle para exigir una educación universitaria gratuita." (ANDRÉS OPPENHEIMER: Chile se apuró demasiado. El País, ed. Galicia, 29/08/2011, p. 7)

4.9.09

La verdad es que sabemos todavía poco de lo que pasó

"Han pasado dos años desde que empezó la crisis. A estas alturas, un mes después de la primera intervención del BCE, el consenso era que la crisis iba a ser muy similar a la de 1998, algo que parecía muy serio pero que, en realidad, no sería más que un susto de un par de meses que se resolvería con una intervención decisiva de las autoridades monetarias. En los corrillos de la reunión anual de Jackson Hole se comentaba que el susto de agosto del 2007 sería como una mala digestión, sin consecuencias apreciables para la economía real. (...)

Por supuesto había algunos que apuntaban que los desequilibrios globales eran insostenibles y que en algún momento habría una crisis. Pero eso es tan útil como la predicción de un reloj parado, que dos veces al día da la hora exacta. Hablar de desequilibrio global es algo muy amplio de poco valor predictivo. Y, dos años después, se puede afirmar que nadie vio venir lo que iba a pasar. (...)

Quizás no sea entonces una casualidad que estos mismos pesimistas de entonces que no entendieron los mecanismos de la crisis lleven varios meses diciendo que la recuperación económica tendrá forma de L y que el rally de las bolsas de los últimos meses -un aumento de los precios bursátiles nada despreciable, por cierto, más de un 30% en muchos mercados- es insostenible. Para predecir el qué y el cuándo hace falta entender muy bien todos los detalles, no sólo generalizar acerca de los posibles riesgos. (...)

La verdad es que sabemos todavía poco de lo que pasó. Sabemos que pensar que los precios de la vivienda nunca descenderían fue un error garrafal, y ésta debería ser la principal lección de la crisis. Sabemos que hubo intermediarios financieros que se aprovecharon legalmente de las múltiples ineficiencias del sistema de regulación financiera, pero la reforma regulatoria está avanzando muy despacio y se ha convertido ya en un proceso dominado por intereses políticos domésticos. Sabemos que el sistema de provisión de liquidez de los bancos centrales era muy anticuado y parece que las mejoras de los últimos dos años harán el sistema más estable." (ÁNGEL UBIDE: Dos años después. El País, ed. Galcia, Economía, 01/09/2009, p. 20 )