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9.6.11

Estados Unidos controla el 73% del mercado del maíz en todo el mundo

"El mundo ha pasado de 2.500 millones de habitantes en 1950 a unos 7.000 en la actualidad. Naciones Unidas echa cuentas respecto a la tasa de fertilidad y espera 9.000 millones de vecinos en 2050.

Es, como decía el economista Jeffrey Sachs, un país abarrotado.Abarrotado de futuros trabajadores, consumidores, líderes y subordinados, pero, sobre todo, en todos y cada uno de los casos, 2.000 millones más de futuras bocas que alimentar. (...)

El mundo afronta la segunda sacudida de precios de los alimentos desde la crisis alimentaria de 2007 y 2008. El repunte del petróleo (que en 2008 alcanzó su máximo histórico), los subsidios en los países más ricos, el uso de los campos para producción de biocombustible y las eventuales malas cosechas se combinan habitualmente en el repunte de lo que cuesta alimentarse. (...)

Estados Unidos, por ejemplo, controla el 73% del mercado del maíz en todo el mundo. Un problema climático en aquel país supone un tremendo revolcón para este mercado.

Un puñado de cifras dan buena cuenta del nivel de dependencia que hay respecto a algunos países, al margen de que las condiciones naturales de un territorio favorecen la producción de un tipo de producto y la especialización.

Cinco países controlan el 90% de las exportaciones de arroz (Estados Unidos, con el 68%, seguido de Corea, Japón, Tailandia y China). Además del caso del arroz y el maíz, también hay una elevada concentración en el mercado del trigo (Estados Unidos vende el 25% del total, Canadá el 13%, y Australia, Rusia y Francia otro 11% cada uno de ellos), según señala el Instituto de Investigación de Políticas Alimentarias de EE UU (IFPRI, en sus siglas en inglés).

"Hay una alta concentración de estos productos y el principal riesgo es que cualquier trastorno climático en uno de esos países tiene un efecto directo en los precios", advierte Máximo Torero desde este think tank estadounidense. (...)

"Más que una segunda crisis alimentaria en tres años, creo que esta es la misma crisis que se prolonga, porque las causas estructurales persisten, así que tenemos una crisis prolongada que tuvo una punta en 2008", reflexiona Jesús González Regidor, profesor de Economía y Política Agroalimentaria de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) que ha asesorado en esta materia a la OCDE y la Comisión Europea.

La oferta no crece con la misma velocidad que la demanda porque los avances tecnológicos se han estancado. Además, parte de los cultivos se desvían a la producción de unos biocombustibles muy subvencionados y, como telón de fondo, hay cambio radical en la demanda, pues gigantes como China e India están mejorando su nivel de renta y piden más al supermercado del mundo. La concentración, coincide el profesor, es otro factor.

"El gran mercado de commodities [materias primas] mueve grandes volúmenes con pocos inversores, los precios se marcan prácticamente en las grandes lonjas de Chicago, Nueva York, Londres...", apunta Regidor. (...)

Según un informe que acaba de presentar la ONG Intermón Oxfam, apenas 500 compañías controlan el 70% del sector alimentario en todo el mundo. Y tres empresas agrícolas -Cargill, Bunge y ADM- se reparten buena parte del comercio de cereales.

Para Gonzalo Fanjul, director del Estudios de la ONG, hay países muy eficientes, con recursos naturales y gran capacidad comercial y otros, entre los que destaca Estados Unidos y los europeos, que cuentan con una cantidad colosal de subsidios para su agricultura cuando son ya grandes exportadores.

"Eso supone una desventaja para otros países, como por ejemplo los del África subsahariana, que tienen mucha capacidad potencial, pero no logran mejorar su agricultura comercialmente por los altos aranceles que les imponen en otros mercados, como es el caso de la Unión Europea", apunta Fanjul. (...)

El número de personas hambrientas en el mundo ha crecido en los últimos años (ver gráfico). Los altos precios de los alimentos y la crisis han empujado a otros 115 millones de personas hacia la pobreza y el hambre, según la FAO (el organismo de Agricultura de Naciones Unidas).

En 2009, el número total de personas hambrientas en el mundo alcanzó los 1.000 millones y, aunque desde entonces la cifra ha descendido a 925 millones, Naciones Unidas contempla un nuevo aumento por esta última oleada inflacionista. (...)

"El encarecimiento de los alimentos tiene un efecto directo en estas cifras porque los pobres destinan gran parte del su presupuesto (del 50% al 70% frente al 10% o 20% de Estados Unidos) a los alimentos", apunta Torero. Por eso un repunte de la cesta de la compra resulta letal para esa economía familiar. (...)

"Estamos sentados sobre una bomba de relojería y no es por casualidad", alerta Fanjul. Según Oxfam, hasta 2050 la demanda de alimentos se incrementará en un 70% y, sin embargo, la capacidad para incrementar la producción de alimentos está en descenso, ya que la tasa de crecimiento en el rendimiento de las cosechas ha caído en picado.

"Si no mejoramos en nivel de reservas y de productividad, la situación será crítica. Si no se aumenta la producción mundial, y los importadores netos, y China empieza a comprar en el mundo... La situación es muy sensible", señala Máximo Torero. (...)

El IFAD cree que los pequeños propietarios de tierras de países en desarrollo pueden desempeñar un papel más importante del que tienen ahora, ayudando a alimentar a la población las próximas décadas.

Más productividad agrícola, sostenible, adaptarse y mitigar al mismo tiempo los efectos del cambio climático, mejorar la situación de las mujeres del campo, que realizan alrededor de la mitad del trabajo pero tienen poco acceso al crédito, la tecnología y los servicios...

La lista de tareas es interminable. Oxfam añade a ella un control a la inversión especulativa en los mercados y también a la adquisición y apropiación de tierras en los países menos desarrollados." (El País, 03/06/2011)

8.4.11

"Estados Unidos fijó la meta de producir 36 mil millones de galones anuales de etanol... el 40 por ciento de (su)producción de maíz... es para etanol"

"Paul Krugman ofrece dos explicaciones sobre el tema.

Primero, la reducción en la producción agrícola por el mal clima. Segundo, el crecimiento de la demanda en China.

El segundo factor lo descartamos rápidamente: China es prácticamente autosuficiente en todos los alimentos, con excepción de la soya. Pero las importaciones de este producto no pueden explicar los aumentos de precios internacionales de todos los productos alimenticios. (...)

¿Qué hay del mal clima? Es cierto que la producción mundial de granos se redujo 2.6 por ciento entre 2008/09 y 2010/11.

La sequía e incendios en Rusia (seguidos del embargo a las exportaciones de trigo) causaron el retiro de 20 millones de toneladas del mercado mundial de ese grano. ¿Cómo se compara eso con el desvío de maíz para la producción de biocombustibles?

En 2007 Estados Unidos fijó la meta de producir 36 mil Estados Unidos fijó la meta de producir 36 mil millones de galones anuales de etanoEstados Unidos fijó la meta de producir 36 mil millones de galones anuales de etanol. Por eso hoy 40 por ciento de la producción de maíz en ese país, unos 108 millones de toneladas, se destina a los digestores de etanol.

Eso explica por qué las reservas de ese grano en Estados Unidos han descendido al nivel más bajo desde 1995.

Las políticas de apoyo a los biocombustibles en Estados Unidos y la Unión Europea provocaron el retiro de 250 millones de toneladas (equivalentes) de cereales del mercado mundial en 2010. Es claro que el aumento de precios de los alimentos se debe más al desvío para producir biocombustibles, sobre todo en Estados Unidos, principal productor mundial, que al mal clima.

¿Qué hay de la especulación financiera? Se dice que la desregulación de los mercados de futuros y de productos básicos (los llamados commodities) abrió las puertas a los capitales especulativos y condujo a distorsiones en los procesos de formación de precios. Nuevamente Krugman levanta objeciones y señala que para que los precios corrientes se vean afectados por la especulación en los mercados de futuros (de granos) tiene que existir acaparamiento. Como no existe evidencia de esto en la información sobre inventarios, Krugman desecha la especulación financiera como causa de los aumentos de precios en alimentos.

Yves Smith (www.nakedcapitalism.com) señala con razón que la información sobre inventarios dista mucho de ser transparente. Pero la réplica a Krugman más sólida ha sido formulada por Timothy Wise (en www.triplecrisis.org) al recordar que hoy en día los mercados de commodities están abrumados por la actividad de los especuladores. Las transacciones de derivados en estos mercados superan los 9 mil millones de dólares anuales, de los cuales 85 por ciento corresponde a transacciones fuera del control de las agencias regulatorias. Es decir, la proporción de especuladores a operadores comerciales (con intereses que se consideran legítimos en esos mercados) es de cuatro a uno. (...)

No es necesario recurrir al acaparamiento físico para manipular los precios. Los especuladores pueden evitar las molestias del manejo físico de granos, porque lo único que hacen es acumular contratos a futuro extendiendo continuamente las fechas de vencimiento.

Wise también confirma lo señalado en el informe del relator especial de Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación (www.srfood.org): los fondos de inversión en commodities son el principal vehículo de la especulación en los mercados de futuros. Y como su composición incluye productos como el petróleo, los aumentos de precios en este último actúan como incentivo adicional para el capital especulativo, independientemente de los indicadores fundamentales en los mercados de granos. (...)

Los aumentos de precios tendrán repercusiones importantes. Los estratos de ingresos más bajos destinan hasta 70 por ciento del ingreso para adquirir alimentos. Hambre y desnutrición provocan unos 30 mil muertos cada día en todo el mundo. Diariamente un tsunami de muerte y desolación, producido por un modelo económico cruel y rapaz." (Attac España, 08/04/2011, Alejandor Nadal, artículo Publicado en La Jornada: Crisis alimentaria: debate sobre dinámica de precios; http://nadal.com.mx)

21.1.10

Las causas del hambre...

“Jean Ziegler… expresó muy rotundamente lo que es el hambre: “un crimen organizado contra la humanidad” (página 19)

“Los factores que están haciendo que mueran 30.000 personas de hambre cada día, que sólo en 2009 el número de hambrientos haya aumentado en 100 millones de personas, no son difíciles de descubrir y entender.

De hecho, no puede pensarse que el hambre sea algo que se padece exclusivamente en países radicalmente pobres, sino en los que a pesar de disponer en algún momento o ahora mismo de recursos suficientes no pueden ponerlos al servicio de sus ciudadanos. Unas veces es la tierra, otras el agua y últimamente las semillas, es decir, los recursos más básicos que poco a poco van acumulándose por los grandes propietarios o empresas multinacionales.

Los informes de las Naciones Unidas viene poniendo claramente de manifiesto que el reforzamiento de los derechos de propiedad que reclaman, con éxito, los grandes propietarios y empresas sólo sirve para que éstos aumenten su poder de mercado y para que aumenten los precios de los insumos, lo que aleja a los pequeños campesinos de la posibilidad de garantizar la mínima seguridad alimentaria a sus poblaciones. Y que la extensión continua de los derechos de propiedad a nuevas variedades de semillas están verticalizando la cadena alimentaria, de modo que los pequeños productores cada vez tienen menos autonomía y posibilidades de orientar la producción hacia la satisfacción de las necesidades de su entorno. Además de fomentar el monocultivo que proporciona altos réditos comerciales pero pocos recursos alimentarios de las poblaciones.

Los informes internacionales también denuncian sin mucho éxito como el acceso al crédito, especialmente el de las mujeres (que producen más de la mitad de la producción alimentaria mundial, y entre el 80 y el 90% de la de los países más pobres, pero que sólo reciben el 10% de la financiación dirigida a la agricultura), se restringe cada vez más, cuando eso se podría resolver con una milésima parte de lo que se ha dedicado a salvar a los bancos que han provocado la crisis financiera.

Las relatorías vienen denunciando desde hace años que la regulación en la que se mueven las grandes compañías multinacionales, por llamarla de algún modo, es extraordinariamente lesiva para el derecho a la alimentación de los seres humanos, precisamente porque en ningún caso hacen valer este derecho ante cualquier otro privilegio comercial.” (Página 20)

“ también es cada vez más evidente que, si bien es verdad que la producción agroalimentaria necesita formas de financiación específicas a nivel nacional e internacional, la vinculación hoy día existente entre los canales de financiación y los mercados financieros especulativos sólo está sirviendo para alimentar la ingeniería financiera, las burbujas y la inseguridad alimentaria” (página 22)

“El nuevo relator de las Naciones Unidas, el belga Olivier de Schutter… también ha sido bastante claro al poner de relieve el daño que la producción de biocombustibles está conduciendo a la hora de disfrutar del derecho básico a alimentarse. En su opinión, la política de Estados Unidos y de la unión europea en este campo es “irresponsable” y el despliegue nos dio combustibles “un escándalo que sólo sirve a los intereses de un pequeño grupo de poder” (página 22)

“por extensión, lo necesario a nivel global para combatir el hambre es invertir el equilibrio de poder, reconocer el derecho a la alimentación como plenamente exigible y anteponerlo a cualquier otro y evitar que su disfrute esté constantemente amenazado por una lógica comercial y financiera que, además de injusta, es completamente insostenible” (página 22)

(Juan Torres López: El hambre en su contexto. Temas para el debate, nº 181, Diciembre, 2009, p. 19/22)

15.7.08

Y Borrel dice que los biocombustibles no son culpables del hambre

“A los biocombustibles se los acusa de ser los culpables de la crisis alimentaria mundial. Es injusto y malintencionado: su influencia es pequeña. Por el contrario, pesa, y mucho, la especulación financiera.

La crisis alimentaria mundial refleja el fin de la ilusión de abundancia en la que hemos vivido desde hace 20 años. Los factores que la han originado son múltiples y complejos: un desequilibrio estructural creciente entre oferta y demanda producido por políticas equivocadas y por la demanda de los países emergentes, agravado por malas condiciones climáticas y por el precio del petróleo, que tiene un gran impacto en los costes agrícolas desde los fertilizantes al transporte, y amplificado por la especulación ante la escasez creada por las restricciones a la exportación y la debilidad de los stocks. (…)

El cereal que más ha subido de precio es el arroz, que no se utiliza en la producción de bioetanol. El trigo se utiliza muy poco pero también ha subido mucho. Y, por el contrario, el azúcar ha bajado a pesar de que la caña que lo produce es la materia prima del etanol brasileño en plena expansión. (…)

Es cierto que un 25/30% de la cosecha de maíz americano se dedica a la producción de bioetanol y ello ha influido, de forma difícil de cuantificar, en el aumento de su precio. Pero, aun así, el maíz es el cereal que menos ha subido en términos relativos.

El 99% de la producción es maíz amarillo, que no se usa para la alimentación humana. Y las exportaciones americanas de maíz no han disminuido porque la producción también ha aumentado. Si no se hubiese dedicado al bioetanol lo más probable es que no se hubiese producido y la oferta alimentaria no habría sido mayor. (…)

Por ello los biocombustibles no deberían ser el chivo expiatorio de los problemas alimentarios mundiales. Con las debidas precauciones pueden contribuir decisivamente a la descarbonificación del transporte y a generar recursos para los países en desarrollo, mientras se impulsan los de segunda generación.

En cambio, parece claro que la especulación en los mercados financieros de futuros ha actuado como acelerador de los precios. Un aumento de 400 a 1.000 dólares la tonelada de arroz en cinco semanas, no se puede atribuir a ninguna variable física y mucho menos a la producción de biocarburantes, que no lo consumen.

En plena escalada de precios, el capital de los fondos de inversión en productos agrícolas europeos se multiplicó por 5 y por 7 en los americanos. Lo mismo ocurrió con el número de contratos de futuros. (…)

En el caso de las tortillas mexicanas, producidas con maíz blanco, el propio gobernador del Banco Central reconocía que su carestía no se podía imputar a la producción de bioetanol americano a partir de maíz amarillo, sino al acaparamiento especulativo de los tres grupos agroindustriales que se reparten el mercado.

La crisis mexicana tiene mucho que ver con la disminución de su capacidad agrícola.

Desde 1994 México ha triplicado su importación de cereales mientras 2 millones de hectáreas han ido al barbecho y 2 millones de empleos agrarios perdidos emigran a EE UU. Lo mismo ha ocurrido en muchos países en desarrollo. Se impulsó la agricultura de exportación aprovechando los bajos costes laborales en detrimento de la producción de alimentos para la población, destruyendo el equilibrio territorial y provocando la dependencia alimentaria, confiando en que los precios a la importación serían siempre bajos.

Hoy el 75% de los 3.000 millones de pobres son rurales y malviven de la agricultura. Pero ésta sólo recibe el 4% de la ayuda al desarrollo. Como se dice y repite, esta crisis es una oportunidad para impulsar el desarrollo agrícola, especialmente en África. Para aprovecharla hay que aumentar su productividad aportando insumos en vez de una ayuda alimentaría que no resuelve el problema de fondo y cuya disponibilidad depende de la cuantía de nuestros excedentes. (…)

Los biocarburantes pueden contribuir a este nuevo desarrollo agrícola aumentando la inversión y generando precios rentables sin los cuales no hay desarrollo agrícola posible.

Forman parte de una respuesta a la crisis alimentaria que debe ser tan multidimensional y compleja como sus causas. Y sin olvidar que necesitamos alimentar a un 50% más de seres humanos y, a la vez, reducir un 50% las emisiones de CO2 de aquí al 2050.” (JOSÉ BORRELL FONTELLES: La especulación en la crisis alimentaria. El País, ed. Galicia, Opinión, 12/07/2008, p. 29)

14.7.08

La causa del hambre son los biocombustibles, dicen éstos

“Segundo o Banco Mundial, os biocombustíbeis son os causantes de que os prezos subisen un 75% dende 2002

O xornal británico The Guardian publica un informe confidencial

da entidade internacional que responsabiliza estes compostos da crise alimentaria mundial.

Os biocombustíbeis forzaron o prezo dos alimentos a aumentar un 75 por cento dende o ano 2002, segundo di un informe confidencial do Banco Mundial que detallou esta sexta feira o xornal británico The Guardian.

O texto, que foi redactado en abril deste ano, mais que aínda non se publicou, di que o aumento dos prezos da enerxía e dos fertilizantes foi o causante do crecemento de, apenas, un 15 por cento do prezo dos alimentos. Esta parte do documento (que foi elaborado por de Don Mitchell, economista sénior do Banco Mundial), contradí a tese norteamericana de que os biocombustíbeis só contribuíran a aumentar o prezo un 3 por cento, polo que se cre que aínda non foi divulgado para evitar amosar unha postura contraria á administración Bush, e entrar nunha guerra política.

Os biocombustíbeis terminan coa produción de cereais. Segundo o Banco Mundial, o aumento dos prezos dos alimentos fixo que 100 millóns de persoas en todo o mundo se situasen por baixo do limiar de pobreza. De feito, para a entidade, "o rápido crecemento dos rendementos nos países desenvolvidos non orixinou grandes aumentos no consumo mundial de cereais e non foi un factor responsábel da gran suba dos prezos", senón que a responsábel foi, segundo este informe, "a aposta da UE e dos EUA polos biocombustíbeis" a que tivo un maior impacto "de lonxe" na suba dos prezos dos alimentos e na "desaparición" do stock dalgúns alimentos, sobre todo os cereais.

"Sen o aumento dos biocombustíbeis, os stocks mundiais de trigo e millo non terían rexistrado un declive tan acentuado, e o aumento dos prezos, debido a outros factores, sería máis moderado", conclúe o informe, citado polo The Guardian.

No texto tamén hai un anaco de crítica á meta da UE, de empregar no 10 por cento dos transportes biocombustíbeis en 2020.” (Vieiros, 05/07/2008)

19.6.08

Suben los precios porque con los alimentos se especula

“Mundialmente nos encontramos con dos problemas diferentes aunque relacionados entre sí: solucionar el problema del hambre en el mundo, consiguiendo que el abastecimiento de alimentos alcance a todos los seres humanos, y otro evitar que el alza actual de los precios de los alimentos agrave el problema haciendo inaccesible la oferta de alimentos en aquellas zonas de la población en las que hasta ahora no existía un problema tan acuciante.

Ante el primer problema, la reacción de los diferentes países en la Cumbre no ha sido muy positiva. (…)

Quizás la postura más esperanzadora proviene de aquellos que han tomado la iniciativa de coordinar la política agraria mundial y promover inversiones para estimular la producción de alimentos con procedimientos más productivos pero respetuosos con el medio ambiente. Como en toda crisis, existe una oportunidad para reorganizar la producción y distribución de alimentos ayudando al desarrollo de los países más pobres.

En el segundo aspecto, la escalada de los precios de los alimentos, teniendo en cuenta que es un fenómeno que se ha agravado intensamente en el último año (según la FAO, 26% alimentos y 41% cereales, en 2007) no parece razonable achacarlo al aumento de la demanda de alimentos de algunos países como China e India ya que esta tendencia se ha producido en un periodo más largo de tiempo a la vez que su demanda, como consecuencia de su aumento de renta, se diversifica en otro tipo de alimentos.

Sí parece que ha tenido un efecto importante la incidencia de la demanda para los biocombustibles, a pesar de tener menos peso en el conjunto, la mayor utilización del aumento de la oferta ha impedido que se dedique a la satisfacción de la alimentación humana. Al mismo tiempo, su efecto sobre el alza de los precios ha sido importante, sobre todo en el precio del maíz. Pero lo que parece menos justificable es la utilización especulativa de los mercados de alimentos. Incluso si se considera en aras de la libertad de mercado, al menos es responsabilidad de los Gobiernos y las autoridades internacionales regularlos e impedir que tengan un efecto devastador sobre el derecho a la alimentación que debería estar por encima de los demás. Hay un dicho conocido por todos "con los alimentos no se juega". Yo añadiría: no se especula.” (CARMEN ALCAIDE: Con la comida no se juega. El País, ed. Galicia, 15/06/2008, p. 19)

22.5.08

El maíz no da ni para el mechero, pero consigue desgravaciones

“El descuento impositivo que en países, como Estados Unidos, se aplica al bioetanol está llevando al cultivo del maíz a ocupar el suelo tradicionalmente utilizado por el trigo y la soja con la consecuente disminución de la cosecha de este cereal y de la leguminosa y su correspondiente aumento de precio. (…)

Por otra parte, no se puede olvidar la acción negativa de este cambio de cultivos sobre el efecto invernadero, dada la considerable cantidad de fertilizante nitrogenado que se aplica al maíz que conduce a una emisión importante a la atmósfera de óxido nitroso con un potencial global de calentamiento más de 300 veces superior al temido CO2. Esta incidencia de la fertilización nitrogenada es más evidente en la sustitución de la soja que es un cultivo limpio al utilizar directamente el nitrógeno de la atmósfera. (…)

…de una hectárea de colza sólo se obtienen unos 600 kilos de biodiésel y de una de maíz 4.000 litros de etanol, lo que supone el consumo de unos cuantos automóviles por corto tiempo. Además, la obtención de bioetanol es en muchos casos poco eficiente, pues se produce algo más de una unidad de energía a partir del maíz por unidad consumida en el cultivo, transporte y fermentación. Esta eficiencia se incrementa al doble en el caso de la remolacha y ocho veces en la caña de azúcar, el cultivo más eficiente. (…)

…la búsqueda de especies vegetales que no compitan ni por suelo ni por clima podría tener un futuro prometedor. Plantas que crecen en suelos marginales o en condiciones climáticas inadecuadas para los cultivos de subsistencia puede ser materia prima importante para la obtención de biocarburantes. Como tal está creciendo en interés la Jatropha curcas con semillas que contienen un aceite convertible fácilmente en biodiésel. Esta planta tóxica que no requiere tratamiento con agroquímicos, originaria de América Central y extendida por África y Asia, crece en climas secos sobre suelos de baja fertilidad donde otros cultivos no son posibles. Es un arbusto que puede producir durante 50 años a razón de 4.000 kilos de aceite por hectárea sin apenas gasto de mantenimiento. Esta rentabilidad supera la de muchas cosechas alimentarias por lo que si no se ponen trabas puede acabar invadiendo suelo tradicionalmente dedicado a soportar la alimentación humana y animal. (…)

Es necesario establecer a nivel global una política ad hoc para evitar que se incremente el cultivo de estas plantas a costa de la producción de alimentos, teniendo en cuenta, además, que, sin ánimos de exagerar, se necesitaría dedicar a las plantas para biocarburantes cuatro veces la superficie cultivable del planeta para poder sustituir solamente el petróleo y el gas consumido por el transporte.” (JOSÉ OLIVARES PASCUAL: Biocarburantes, ¿solución o problema?. El País, ed. Galicia, 21/05/2008, p. 48)

13.5.08

Y parieron a los biocombustibles

Europa destina poco más del 4,5% de todos los cereales cultivados a la producción energética, unos 21,5 millones de toneladas. Pero las cifras globales son más importantes, y sobre todo la tendencia de crecimiento es abrumadora. Casi un tercio del maíz que creció el año pasado en los campos estadounidenses (cerca de 80 millones de toneladas) alimentan hoy coches, y no personas. Los fuertes subsidios y el apoyo regulatorio que ofrecen la Unión Europea y el Gobierno de EE UU al cultivo de materias primas para biofuel hacen cada vez más atractivo destinar las cosechas a llenar los depósitos y no los estómagos. Eso influye directamente en las cotizaciones. El aumento de la producción de maíz se ha obtenido a expensas de cosechas de otros cereales, con efectos sobre los precios por sus consecuencias en toda la cadena alimentaria.

Los expertos se cuestionan si el biocarburante, llamado a reducir la tiranía del petróleo, es tan rentable como parecía. Al margen de los subsidios, sólo salen a cuenta si se combinan altos precios para el crudo y bajos precios para el cereal (tal vez con la excepción del etanol de Brasil). Lo primero está servido: tanto el crudo brent europeo como el West Texas estadounidense han superado ya los 120 dólares por barril, y van camino de los 150 e incluso de los 200 dólares. Lo segundo es cada vez más complicado. El maíz vale ahora cerca de ocho dólares por bushel (24,5 kilos) en la Bolsa de Chicago, un 60% más que el año pasado. El trigo ha subido el 53% en un año. Y la soja un 40%.

El grado de responsabilidad de los biocarburantes en esta subida de las materias primas es casi un misterio. Según quién lo analice, la horquilla de impacto va del 5% al 60%. Lo que ya nadie discute es que alguna incidencia han tenido. Y lo que está por venir es más y más de lo mismo: un estudio de Naciones Unidas y la OCDE asegura que los precios de los alimentos aumentarán un 50% adicional en la próxima década por los biocombustibles." (El País, ed. Galicia, Negocios, 11/05/2008, p. 4)