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18.9.26

Soy de los que pienso que, pese a todo, Ceuta está siendo un ejemplo de aguante, paciencia, la tan repetida “resiliencia”, y hasta un modelo de convivencia en condiciones extremas, con numerosas muestras de solidaridad. Me dirán que no, que cada día está peor y se multiplican los conflictos y la violencia, solo hay que ver el parte diario de denuncias, actuaciones policiales y asistencias médicas, y que la gente ya no puede más. Aun así, insisto: pese a la desesperación, miedo y rabia de unos y otros, pese a lo insoportable de la situación, pese a la lentitud y errores del gobierno en la respuestas, pese a los palos en la rueda que algunos ponen, pese a las cerillas que una minoría arroja, y pese al alarmismo de los que parecen tener escrito desde hace semanas el titular “estalla el polvorín”, hay que reconocer y agradecer a la mayoría de ceutíes y a la mayoría de migrantes, por mantener el polvorín a salvo de los incendiarios. Gracias (Isaac Rosa)

"Miles de vecinos asustados desde hace siete semanas, desde que una multitud de desconocidos entró de golpe en su ciudad. Miles de vecinos que se sienten invadidos, amenazados, abandonados. Miles de vecinos que no pueden moverse con normalidad por su ciudad, que han perdido zonas enteras de la ciudad, calles, polígonos, playas, espacios de paseo y ocio vitales en una ciudad pequeña y aislada. Miles de vecinos que temen por sus hijos si salen a la calle o van al colegio. Miles de vecinos que ven en sus barrios a miles de desconocidos deambulando, rebuscando, haciendo sus necesidades en cualquier sitio, intentando entrar en sus comercios y bares, dejando basura. Miles de vecinos que por las noches escuchan gritos y se despiertan con la crónica de sucesos de la noche anterior: peleas, agresiones, robos, violaciones. Miles de vecinos que reciben desinformación, bulos, mensajes de odio. Miles de vecinos que ven cronificarse la situación, sin fecha de fin y sin solución clara.

Miles de personas durmiendo en la calle, en la playa o en el monte durante semanas. Miles de personas cuyo único horizonte es conseguir plaza en un campamento precario y hacinado, del que saben que probablemente saldrán camino de Marruecos. Miles de personas que no quieren volver a su país, dispuestas a todo con tal de no volver a su país. Miles de personas viviendo con lo puesto, durmiendo en el suelo, en chabolas o al raso, teniendo que hacer sus necesidades en cualquier sitio, apretados con gente igual de desesperada. Miles de personas que se saben indefensas y a merced de cualquiera. Miles de personas que presencian y a veces sufren estallidos de violencia, peleas, robos, violaciones. Miles de personas que sienten el rechazo y el miedo de vecinos, que son expulsados de comercios y bares, mirados con sospecha, insultados, acosados, apedreados, agredidos, tal vez incluso agredidos por militares.

Coge los dos párrafos anteriores y mézclalos bien apretados en un territorio pequeño, muy pequeño, durante siete semanas. ¿Cuál es el resultado? Un polvorín. El polvorín con el que llevan titulando algunos medios desde la primera semana: “Ceuta es un polvorín a punto de estallar”, repiten desde la entrada masiva a finales de julio. Algunos lo dicen como advertencia, para que no suceda, para impedirlo cuando estamos a tiempo. Otros como vaticinio, inevitable, extrañados de que no haya ocurrido aún. Pero también hay quien parece pronunciar “polvorín” con impaciencia, se diría que hasta con deseo inconfesable de que por fin todo estalle y poder exclamar “¡ya lo dijimos!”, mientras hacen lo posible porque en efecto reviente, en modo profecía autocumplida.

Soy de los que pienso que, pese a todo, Ceuta está siendo un ejemplo de aguante, paciencia, la tan repetida “resiliencia”, y hasta un modelo de convivencia en condiciones extremas, con numerosas muestras de solidaridad. Me dirán que no, que cada día está peor y se multiplican los conflictos y la violencia, solo hay que ver el parte diario de denuncias, actuaciones policiales y asistencias médicas, y que la gente ya no puede más. Aun así, insisto: pese a la desesperación, miedo y rabia de unos y otros, pese a lo insoportable de la situación, pese a la lentitud y errores del gobierno en la respuestas, pese a los palos en la rueda que algunos ponen, pese a las cerillas que una minoría arroja, y pese al alarmismo de los que parecen tener escrito desde hace semanas el titular “estalla el polvorín”, hay que reconocer y agradecer a la mayoría de ceutíes y a la mayoría de migrantes, por mantener el polvorín a salvo de los incendiarios. Gracias."

( Isaac Rosa, eldiario.es, 18 de Septiembre de 2026)

10.9.26

En 1970, Suiza votó en referéndum si expulsaba a miles de españoles e italianos bajo el lema de frenar la "extranjerización". Nos trataban de invasores que destruían su identidad. De "depredadores" que venían a por las mujeres. En Suiza se desató una auténtica paranoia social contra los jóvenes españoles. Se les acusaba de ser "hipersexuales", de acosar a las mujeres locales y de poner en peligro la "pureza" y la seguridad de las familias nativas... En la prensa centroeuropea se extendió el estereotipo de que el emigrante español era impulsivo, celoso y que resolvía cualquier discusión sacando una navaja del bolsillo... y de que "roban el trabajo y bajan los sueldos"... La rechazaron: 54% contra 46%... Muchos somos los hijos o los nietos de esas personas. Vivimos aquí. Trabajamos aquí. Pagamos impuestos aquí. Hemos construido algo en este país. Y lo hemos podido hacer porque en 1970 una mayoría de suizos decidió que los extranjeros que trabajaban aquí tenían derecho a quedarse... ¿No os suena todo esto un poco? Schwarzenback impulsó la consulta... fue un admirador del franquismo... Pensaba que el estado suizo debía garantizar la protección del grupo étnico mayoritario y la preservación de la identidad suiza, en lo moral y en lo demográfico.... era el eslabón entre los intelectuales parafascistas de los años 30 y las nuevas derechas europeas de los 70. Pensaba como el francés Renaud Camus, autor de “El Gran Reemplazo”. En los 2000, las ideas de Schwarzenbach regresaron con el Partido del Pueblo Suizo. (Luis Endera, EspañolesenSuiza, Ramon Aymerich)

Luis Endera @Luis_Endera

¿Sabías que en los años 60 y 70 nos decían exactamente lo mismo que algunos dicen hoy de los #inmigrantes? Más de 2 millones de españoles emigraron a Europa y se encontraron con una xenofobia brutal. Abro hilo con las cosas más fuertes que nos decían fuera. 

 "No se alquila a españoles" En las ventanas de París, Ginebra o Zúrich era habitual ver carteles que prohibían explícitamente la entrada a los nuestros: "Chambre à louer (pas de clients espagnols)". Nos consideraban sucios, ruidosos y decían que "olíamos demasiado a ajo".

 El mito de la navaja y la violencia. Nos acusaban de tener un "temperamento primitivo y peligroso". En la prensa centroeuropea se extendió el estereotipo de que el emigrante español era impulsivo, celoso y que resolvía cualquier discusión sacando una navaja del bolsillo.

 "Depredadores" que venían a por sus mujeres. En Suiza se desató una auténtica paranoia social contra los jóvenes españoles. Se les acusaba de ser "hipersexuales", de acosar a las mujeres locales y de poner en peligro la "pureza" y la seguridad de las familias nativas.

  "Roban el trabajo y bajan los sueldos" Aunque los españoles aceptaban los puestos más duros, insalubres y peligrosos (minería, construcción, limpieza), los partidos locales y sindicatos nos acusaban de aceptar condiciones de "semiesclavitud" y revientaprecios.

 La campaña para echarnos: la "Iniciativa Schwarzenbach" En 1970, Suiza votó en referéndum si expulsaba a miles de españoles e italianos bajo el lema de frenar la "extranjerización". Nos trataban de invasores que destruían su identidad. ¿No os suena todo esto un poco?

2:28 p. m. · 9 sept. 2026 ·46,1 mil Visualizaciones

 

 "En 1970, los suizos votaron si expulsar a los españoles e italianos que habían venido a trabajar. Lo rechazaron por 54% contra 46%. El domingo vuelven a votar sobre la inmigración.

 El 7 de junio de 1970, hace exactamente 56 años, los suizos fueron a las urnas con una participación del 74%, un récord para la época. La propuesta era limitar el número de extranjeros al 10% de la población cantonal. En ese momento había en Suiza cientos de miles de trabajadores del sur de Europa, en particular italianos y españoles, llegados con el permiso de temporada: trabajaban aquí pero no podían traer a sus familias, tenían que volver cada invierno, vivían en barracones y pensiones. La iniciativa habría obligado a expulsar a cientos de miles de ellos. La rechazaron: 54% contra 46%.

Muchos de los que estamos en este grupo somos los hijos o los nietos de esas personas. O llegamos unas décadas más tarde. Vivimos aquí. Trabajamos aquí. Pagamos impuestos aquí. Hemos construido algo en este país. Y lo hemos podido hacer, entre otras cosas, porque en 1970 una mayoría de suizos decidió que los extranjeros que trabajaban aquí tenían derecho a quedarse.

El domingo 14 de junio, Suiza vota de nuevo sobre la inmigración. Esta vez la iniciativa del UDC "Pas de Suisse à 10 millions" propone que la población residente no supere los 10 millones de habitantes. Entre las medidas previstas: restringir la reagrupación familiar y revisar los acuerdos de libre circulación con la UE. Las encuestas de abril la daban ganando con un 52%. La mayoría de nosotros no podemos votar, no tenemos el pasaporte suizo o no cumplimos los requisitos. Pero podemos saber lo que está en juego. Y podemos recordar cómo llegamos hasta aquí, y quién votó para que pudiéramos quedarnos.

Fuentes oficiales

 (Españoles en Suiza, 10/06/26)

 

Una historia de miedo en la Suiza de los 70

El político y periodista James Schwarzenbach forzó en 1970 una consulta en Suiza para limitar el número de extranjeros al 10% y deportar 300.000 personas. Un paseo por la vida de este adelantado de la xenofobia y la obsesión por la identidad.

En el vestíbulo de los almacenes Printemps hay unas cabinas en las que escuchar las últimas novedades en discos. Por los altavoces suena el Hot Love de T Rex, con esa melodía pegajosa y esos falsetes andróginos tan de la época. Las cabinas están llenas de adolescentes sobreexcitados. Calzan plataformas, visten pantalones acampanados y se ve algún que otro abrigo de borrego. Uno de los jóvenes lleva sombra de ojos y otro un corte de pelo como el de David Bowie.

A unos metros de distancia, un hombre de mediana edad, traje gris a rayas, gafas de concha y cabello engominado observa la escena. Estamos en 1971 y James Schwarzenbach se dice para sí que esos adolescentes son una prueba de la decadencia de Suiza. Está convencido que son víctimas de la degradación moral que llega del exterior y que algunos de ellos son hijos de inmigrantes.

El Printemps está en el centro de la Chaux de Fonds. La industria relojera está en plena expansión en esta ciudad suiza cercana a la frontera francesa. También el textil, que se ha ido de Francia por el temor a una victoria de la izquierda. La mano de obra escasea y la ciudad está llena de italianos, españoles y yugoslavos, algunos de ellos con familia.

Schwarzenbach no los quiere y habla de ello abiertamente. Piensa que son una amenaza para la identidad suiza. Periodista, político y escritor, este hijo de la burguesía acomodada de Zurich entró en contacto en los años 30 con los intelectuales antiliberales de la Universidad de Friburgo que simpatizaban con el fascismo. En 1961 se afilió a Acción Nacional, partido anti-inmigración y xenófobo creado como reacción a la llegada de trabajadores extranjeros (en su programa se cita específicamente a los italianos). Es también propietario de la editorial Thomas-Verlag, donde edita publicaciones antisemitas, fascistas o völkish.

Schwarzenback es conocido por haber impulsado en 1970 una consulta sobre el Überfremdung (literalmente, el exceso de extranjeros). El referéndum tuvo una participación récord del 75% del electorado. La propuesta de poner freno a la entrada de extranjeros recibió un 45% de votos. De haber ganado, habría obligado al gobierno a limitar la población extranjera al 10% y a deportar 300.000 personas. El referéndum, con banderolas en las que se leía “Antes una Suiza limpia y pobre que una Suiza sucia y rica” creó un clima enrarecido que duró hasta finales de los 70.

Los ‘treinta gloriosos’ son indisociables de los millones de europeos del Sur en las fábricas del Norte

Los treinta gloriosos europeos, el período de mayor crecimiento económico del continente, son incomprensibles sin la participación de millones de trabajadores del Sur de Europa enrolados en las fábricas de Francia, Holanda, Alemania o el Reino Unido. Eran griegos, portugueses, italianos, españoles, yugoslavos o turcos. Entre 1945 y 1970 solo de Italia partieron hacia el norte siete millones de italianos. “Los alemanes, al igual que suizos, franceses, belgas o británicos no recibieron con especial agrado esta súbita irrupción de extranjeros en su país –cuenta Tony Judt en su monumental Postguerra–. La experiencia de vivir entre tantas personas procedentes de tierras desconocidas resultaba extraña a la mayoría de europeos”.

Si las cosas acabaron razonablemente bien, añade el historiador, fue porque los recién llegados vivían a menudo segregados en las periferias, no eran vistos como una amenaza en época de pleno empleo y eran culturalmente “asimilables”. Además, se daba por hecho que un día se marcharían. Volverían a sus países de origen.

En Suiza, sin embargo, las cosas fueron algo distintas. Schwarzenbach fue un adelantado a su tiempo. Pensaba que el estado suizo debía garantizar la protección del grupo étnico mayoritario. Y estaba preocupado por la preservación de la identidad suiza, en lo moral y en lo demográfico. Schwarzenbach era el eslabón perdido entre los intelectuales parafascistas de los años 30 y las nuevas derechas europeas de los 70. Pensaba, y escribía como el francés Renaud Camus, autor de “El Gran Reemplazo” , biblia de todas las teorías conspirativas sobre la inmigración. Solo que cincuenta años antes.

Suiza era, en este aspecto, un país peculiar. Sus autoridades civiles y bancarias fueron sospechosas de haber sido cómplices del esfuerzo de guerra alemán. Tampoco fue un país muy activo en aceptar refugiados judíos procedentes de Alemania. La II Guerra Mundial le sentó bien a Suiza. Su banca se consolidó como referencia internacional. Sus empresas de maquinaria y alimentarias aprovecharon el boom de una Europa que necesitaba de todo.

Schwarzenbach es la prueba de que el rechazo a la inmigración y la angustia por la identidad tiene raíces profundas en algunos países. Gana en intensidad en momentos de crisis económicas. Pero siempre está ahí latente. En los 2000, las ideas de Schwarzenbach regresaron con el Partido del Pueblo Suizo de Christopher Blocher, que obtuvo un 20% de votos en las elecciones del 2003.

Admirador de Franco, con amigos en la dictadura, quería a los españoles, pero los quería lejos

Schwarzenbach fue un admirador del franquismo y defendió la dictadura española en momentos clave (como durante el Proceso de Burgos, cuando pidió a las autoridades helvéticas controlar las actividades de la oposición española en Suiza). Fue en 1930 en Sevilla donde se convirtió al catolicismo (nació protestante). Y cultivó relaciones con intelectuales como Ramón Serrano Súñer, Alberto Martín Artajo, Joaquín Ruiz-Giménez o Gonzalo Fernández de la Mora, entre otros. Pero esas amistades no cambiaron sus ideas.

Schwarzenbach quería a los españoles. Pero los quería lejos."

(Ramon Aymerich , La Vanguardia, 16/06/24) 

8.9.26

Esto es lo que hace un buen católico... lo que debe hacer todo buen cristiano, todo buen musulmán, todo buen ciudadano... "Cada semana, una monja de Filadelfia conduce hasta el tribunal de inmigración en Harlingen, Texas, para sentarse junto a niños no acompañados, algunos tan pequeños como de cuatro años, que se enfrentan a un juez de deportación sin abogado y sin padre ni madre"... luchar por la dignidad humana

Christopher Hale @ChristopherHale

Cada semana, una monja de Filadelfia conduce hasta el tribunal de inmigración en Harlingen, Texas, para sentarse junto a niños no acompañados, algunos tan pequeños como de cuatro años, que se enfrentan a un juez de deportación sin abogado y sin padre ni madre. Esta semana, un migrante indocumentado que enfrenta una deportación inminente llamó a la hermana Rose Kuhn su “ángel”. Esto ocurre mientras católicos de todo el país, inspirados por el Papa León XIV, se están levantando contra las políticas de inmigración de la Casa Blanca.

 vídeo: https://x.com/ChristopherHale/status/2096661607333933549/video/1

8:07 p. m. · 6 sept. 2026 ·4,6 M Visualizaciones 

8.8.26

Los demócratas tienen un 87 de 100 de probabilidades de ganar el control de la Cámara de Representantes. Necesitan 218 escaños; ahora mismo tienen 215, así que es bastante alcanzable. Puedo explicar por qué. Y que los demócratas tienen un 54 de 100 de probabilidades de ganar el control del Senado. Así que es un territorio puramente de empate técnico en el Senado. Allí necesitan ganar 51 escaños; actualmente tienen 47... si las elecciones se celebraran hoy... creo que eso califica como una gran ola azul, realmente... así pues, los demócratas son muy favoritos para tomar la Cámara, el Senado está en juego, y todavía deberíamos temer a los multimillonarios como Elon Musk (G. Elliott Morris)

"Conversación con G. Elliott Morris sobre las elecciones de mitad de mandato

**Paul Krugman:** Vuelvo para otra de las múltiples conversaciones con G. Elliott Morris, a quien considero el analista de datos políticos y de sondeos más informativo que existe. Y por un par de razones: acabo de tener las primarias en Míchigan, tenemos muchos números, y el modelo de mitad de mandato de Strength in Numbers ya está disponible. Así que tenemos nuestras primeras lecturas sobre las mejores estimaciones de lo que va a pasar. Así que hay mucho de lo que me gustaría hablar.

**G. Elliott Morris:** Hola, Paul. Sí, pongámonos muy técnicos con la predicción electoral. Me alegra volver.

**Krugman:** Sí, empecemos con el modelo. Tienes una primera predicción que es bastante alentadora para los demócratas. Pero ¿por qué no hablamos de lo que dice la predicción y luego de los posibles temas que podrían surgir al respecto?

**Morris:** Claro. La predicción, que la gente puede encontrar en fiftyplusone.news—que es una especie de publicación hermana de Strength in Numbers que dirijo con un par de amigos—es un esfuerzo de equipo, así que tenemos una dinámica diferente a la de un podcast en solitario. Esa predicción, a fecha de grabación (jueves por la tarde), dice que los demócratas tienen un 87 de 100 de probabilidades de ganar el control de la Cámara de Representantes. Necesitan 218 escaños; ahora mismo tienen 215, así que es bastante alcanzable. Puedo explicar por qué. Y que los demócratas tienen un 54 de 100 de probabilidades de ganar el control del Senado. Así que es un territorio puramente de empate técnico en el Senado. Allí necesitan ganar 51 escaños; actualmente tienen 47.

**Krugman:** Esto es, por supuesto, en un mapa de la Cámara que incluye el gerrymandering extremo, todos los intentos de inclinar la balanza. Y dices que, a pesar de eso, los demócratas no tienen asegurado, obviamente. Pero supongo que sin el gerrymandering, las ganancias en la Cámara serían aún mayores.

**Morris:** Sí. Quiero decir, sin el gerrymandering, calculo que tendrían cerca del 95 o 96% de probabilidades de tomarla. Nuestra mejor estimación es que el gerrymandering le cuesta a los demócratas 5 o 6 escaños en la Cámara. Eso combina bastante gerrymandering en Texas—que probablemente les cuesta unos tres escaños allí—y luego de 3 a 4 escaños en otros estados del sur. Tennessee es uno; Luisiana, 1 o 2; Alabama, probablemente uno allí. Florida también—un gran golpe en Florida. Y luego, por supuesto, tiene en cuenta algo de gerrymandering a favor de los demócratas en California, y un escaño con suerte que consiguieron en Utah con una redistritación ordenada por los tribunales. Los demócratas seguro que ganan un escaño en Utah. Así que, sí, creo que obtendrán 231 escaños de media hoy, pero esa cifra debería estar cerca de 237 sin las trampas a mitad de la década.

**Krugman:** Has dicho que necesitaban algo así como una ventaja de cuatro puntos porcentuales en el voto popular.

**Morris:** Sí, escribiremos más sobre eso. Creo que la cifra en la predicción ahora está cerca de tres y medio. Es un poco más optimista teniendo en cuenta cosas como que el reclutamiento de candidatos fue realmente bueno para los demócratas en algunos lugares. Sus cifras de sondeos y recaudación de fondos están muy bien en esos distritos competitivos. Así que, ya sabes, si los patrones históricos son correctos, los demócratas ganan terreno en la papeleta genérica, y los predictores son tan fiables como suelen ser en las elecciones de mitad de mandato, entonces debería ser una victoria bastante fácil para ellos. Predeciríamos una mayoría demócrata en la Cámara bastante fácil y amplia, con 230 escaños.

**Krugman:** Pero solo para hablar del Senado—eso es un objetivo mucho más difícil, ¿verdad? Creo que sé por qué, pero ¿por qué no me das tu versión de cuál es el asunto?

**Morris:** Sí, bueno, en el Senado, los demócratas controlan actualmente 47 escaños. Necesitan 51, así que tienen que encontrar cuatro escaños que voltear en algún lado. Los demócratas son muy favoritos para ganar el escaño en Carolina del Norte. El exgobernador Roy Cooper se presenta—un demócrata. Se enfrenta al actual presidente del Comité Nacional Republicano, Michael Wheatley. Y Roy Cooper es ese tipo de políticos que tiene una buena conexión con su estado y puede superar esos indicadores fundamentales en el estado. Me refiero al patrón de voto típico del estado. Así que muy probablemente ganarán ese escaño—quizás un 85% de probabilidades les dimos.

Así que necesitan tres más. Y los demócratas también están defendiendo un escaño en Míchigan, por si sirve de algo. Los otros tres escaños que los demócratas podrían conseguir son Maine, Texas, Alaska y Ohio. Los cuatro son de empate técnico, con inclinación demócrata en Maine, aunque nos faltan muchos datos en Maine con el nuevo nominado, el nuevo candidato demócrata. Así que ese es realmente el territorio. Se podría argumentar que Iowa parece potencialmente competitivo según los primeros datos, pero es algo escaso. Los demócratas de Georgia buscan desbancar al senador demócrata titular, Jon Ossoff, pero no creo que tengan muchas posibilidades allí.

**Krugman:** Sí. Y lo del Senado, hay dos cosas estructurales, ¿verdad? En primer lugar, solo un tercio de los escaños están en juego este año, así que los demócratas tienen que ganar un gran porcentaje de los escaños que realmente están sobre la mesa—donde realmente se celebran elecciones este año.

**Morris:** Correcto.

**Krugman:** Y luego el Senado da a Wyoming—cuya población es básicamente el equivalente a un barrio de Brooklyn—y a California el mismo número de senadores. Y eso juega a favor de los republicanos, ¿verdad?

**Morris:** Quiero decir, si los cuentas, hay 6 o 7 escaños competitivos del lado republicano que los republicanos controlan actualmente. Y como mencioné, los demócratas necesitan ganar cuatro de esos. Así que estás hablando de que los demócratas tienen que conseguir aproximadamente dos tercios de los escaños competitivos para obtener la mayoría si defienden ese escaño en Míchigan—que no es seguro. Creo que los sondeos quizás están subestimando a los demócratas allí, pero no apostaría por eso. Es solo una corazonada basada en los sondeos y otros escaños.

**Krugman:** De acuerdo. Pero hablemos de Míchigan. Tuvimos estas primarias extremadamente polémicas. Y, ya sabes, Charlie Cook aparece en mi feed diciendo que las posibilidades demócratas de tomar el Senado se han desvanecido. Y luego te leo a ti diciendo que realmente no importa o no importa mucho que El-Sayed haya ganado. Así que hablemos de esto. Hay diferencias metodológicas interesantes.

**Morris:** Supongo que el gran Charlie Cook habría dicho eso, sí.

Mira, creo que hay una verdadera falta de humildad epistémica en cuanto a las posibilidades de Abdul El-Sayed de ganar en Míchigan. Hay mucha sabiduría convencional que dice, digámoslo sin rodeos: que un candidato musulmán no puede ganar el Senado de EE.UU. en Míchigan, que Medicare para Todos y otras posiciones progresistas le van a perjudicar. Y francamente, gran parte de este comentario político proviene de esos demócratas de centro-izquierda que deberían estar a favor de que esos candidatos ganen. Así que también hay una dinámica de autoboicot. Pero si realmente miras los sondeos—y escribí sobre esto en Strength in Numbers—si miras esos sondeos que enfrentan a Abdul El-Sayed, el actual nominado, contra Mike Rogers, el candidato republicano, y luego los comparas con cómo le habría ido a Haley Stevens en esos mismos sondeos de enfrentamiento, la diferencia entre los dos candidatos demócratas, o posibles candidatos demócratas, es estadísticamente indistinguible de cero. Es, de media, cero. Quizás es tan grande como tres puntos en dirección a cualquiera de los candidatos. Pero si eres Charlie Cook y dices que las posibilidades demócratas se han desvanecido, te estás apoyando fuertemente en otras creencias previas o en otros comentarios políticos y no realmente en los datos.

**Krugman:** Así que hay dos aspectos en esto, uno de los cuales tomo con pruebas estadísticas bastante sólidas de tu parte y uno de los cuales es un "no sé", pero... Uno de ellos es decir que El-Sayed es demasiado de izquierdas, y básicamente has dicho que esa es una dimensión que existe en la mente de los comentaristas políticos, pero no en el mundo real o entre los votantes.

**Morris:** Sí, aquí también hay una falacia de estratega. Hay una sobreponderación de la percepción de Abdul El-Sayed como un candidato radical de izquierdas del DSA. Para que conste, ni siquiera es miembro de los Socialistas Democráticos de América que han estado ganando tantos escaños. Y hay un rechazo por defecto a la idea de que un demócrata más de izquierdas que moderado pueda ganar en Míchigan. Sin embargo, no hay un escepticismo similar sobre la probabilidad de que un republicano de extrema derecha gane Míchigan—Donald Trump en este caso, que acaba de ganarlo. Así que claramente, esta sobreponderación de la ideología por parte de la clase de comentaristas y estrategas tiene, creo, muy poca repercusión en los resultados electorales reales.

**Krugman:** Sí. Lo que aprendo mucho de ti es que la idea de "Bueno, Medicare para Todos, es una política de izquierdas, y la gente va a estar en contra"—no está claro que el público siquiera lo considere una política de izquierdas, o incluso que el público tenga una concepción de izquierda versus derecha excepto como una visión caricaturesca. Así que...

**Morris:** Sí. Una opción pública para la atención sanitaria, si quieres llamarlo así, tiene muy buenos sondeos. La idea de atención sanitaria universal del 60-65% y la expansión de Medicaid tiene sondeos del 75-80%. La gente quiere más participación del gobierno en los seguros de salud. También vi muchas entrevistas con jóvenes en Míchigan. Y, ya sabes, las anécdotas son anécdotas, pero aún así, la mayoría de los relatos de estos jóvenes sobre por qué apoyaban a Abdul El-Sayed estaban relacionados con la atención sanitaria—que querían alguna garantía de seguro médico.

Así que creo que todos llevamos muchos sesgos en la cabeza sobre lo que es posible políticamente. Y eso ha cambiado mucho en la última década con el aumento del partidismo y una demanda de cambio desde Washington. Solo una estadística más, y termino: en nuestros sondeos, el 60% de la gente dice que el sistema político necesita cambios estructurales importantes; que hay que derribarlo y reconstruirlo. Eso es similar al sentimiento del DSA sobre que la economía no funciona, ¿verdad? Así que puedes imaginar por qué el atractivo estaría ahí para los candidatos antisistema como Abdul El-Sayed.

**Krugman:** Siempre me ha sorprendido que los sondeos de organizaciones como KFF muestren un apoyo público muy, muy fuerte a Medicaid, muy comparable a Medicare. Y siempre me he preguntado cuánto de eso es porque la gente quizás no conoce la diferencia.

**Morris:** No podría decirte, pero creo que tu instinto es el correcto. Hay mucho apoyo público a que el gobierno proporcione seguro médico a quien lo necesita. Y luego hay mucha definición sobre quién lo necesita por parte de la derecha, especialmente en las campañas contra estos beneficios. Sé que has escrito mucho sobre eso.

**Krugman:** Sí, pero es interesante. Me gustaría decir "al público le encanta Medicaid", pero no estoy del todo seguro de que la gente no piense que es lo mismo que Medicare o, ya sabes, no sepa que uno de ellos tiene requisitos de ingresos. Pero lo único que me da que pensar es que me preocupa la idea de "no tendría ningún reparo si alguien tuviera las mismas posiciones que El-Sayed, pero se llamara John Smith".

**Morris:** Sí.

**Krugman:** Y nadie parece querer hablar de cómo...

**Morris:** Sí, no quieren hablar del factor Mahoma en todo esto. Y eso parece realmente relevante para nuestras creencias previas en la política estadounidense actual. Quiero decir, ¿cuántos artículos idénticos se escribieron sobre cómo Barack Obama era demasiado de izquierdas para convertirse en presidente de Estados Unidos? Y Barack Obama no era un senador de extrema izquierda. Con la perspectiva debería ser ridículo. Si gana y gana por 5 o 6 puntos, quizás digamos que todo esto fue en vano. Por otro lado, si pierde, la gente señalará su origen étnico y su nombre como una razón, y como algo que los demócratas deberían evitar en el futuro. Estoy seguro de eso.

**Krugman:** Sí. Ya sabes, Obama era, de hecho, muy centrista, muy moderado. A veces me preocupaba que por su nombre sintiera que tenía que serlo y que fue demasiado cauteloso en algunos temas políticos.

**Morris:** Bueno, no conozco al tipo.

**Krugman:** Bueno, yo sí, aunque no mucho. Pero hubo algunas reuniones con economistas que querían que adoptara una postura más dura con Wall Street, y banqueros diciéndole que no debía hacerlo. Y los banqueros ganaron todos los argumentos.

**Morris:** ¿Qué hay de nuevo?

**Krugman:** Pero sí. Y entonces realmente dijiste que Stevens contra El-Sayed no supone ninguna diferencia en tu probabilidad de que los demócratas controlen el Senado.

**Morris:** No. Y esa es la otra cosa: si realmente estás dividiendo cabellos sobre la probabilidad de ganar Míchigan, entonces hay un efecto medio de que Abdul El-Sayed gane. Es del orden de 4 o 5 puntos porcentuales. Para explicarlo: nuestra predicción actual, incluyendo a Abdul El-Sayed, es que los demócratas tienen un 64 o 65% de probabilidades de ganar el escaño en Míchigan. Mientras que si reemplazas los indicadores cuantitativos para El-Sayed, como los sondeos y otros factores, con los que tendrías en una elección hipotética con Stevens, Stevens tiene un 69% de probabilidades de ganar. Así que hay una diferencia de cinco puntos.

Si, sin embargo, lo que te importa es la probabilidad de controlar el Senado, esto es insignificante; es menos de un punto porcentual. Los demócratas en nuestra predicción tienen un 55% de probabilidades de ganar la cámara hoy. Tenían un 55% de probabilidades de ganar la cámara el lunes [antes de las primarias]. Y, francamente, según los datos cuantitativos que tenemos ahora mismo, simplemente no importa quién sea ese candidato. Pero quizás eso cambie, ¿verdad? Los demócratas se han metido en problemas recientemente nominando candidatos que no habían sido examinados antes, que no se habían presentado a cargos públicos. No sabemos qué pasará en el futuro. Pero a día de hoy, no parece importar quién sea ese candidato en Míchigan.

**Krugman:** De acuerdo. Así que el telón de fondo de todo esto es la impopularidad de Trump y sus políticas. Eso es lo que hace que esto sea una realidad. Creo que ha habido un nuevo descenso notable en la aprobación de Trump. ¿Es así?

**Morris:** Sí.

**Krugman:** ¿Es básicamente después de Irán, o hay algo más que eso?

**Morris:** Bueno, la guerra en Irán definitivamente erosionó el apoyo a Trump al principio, que supongo que fue el 1 de marzo de este año, donde en nuestra media teníamos un 37% de aprobación. Luego, durante el mes siguiente, su aprobación cayó al 36% bajo. Y en el otro lado, su desaprobación aumentó del 55-56% al 60%. Así que hubo cierta consolidación, especialmente en la oposición a Trump entre esos votantes, ya sabes, quizás escépticos con Trump o indecisos. Ha habido un mayor deterioro desde entonces. Quiero decir, la aprobación de Donald Trump estaba casi en el 35% hace un par de días, y su desaprobación se acercaba al 62%. Desde entonces ha fluctuado un poco; hay algo de ruido en los datos de los sondeos, así que la media fluctúa un poco. Pero su aprobación está en un mínimo histórico—neto de algo así como -25 o -24.

Pero lo que hacemos es comparar la aprobación de Trump en los temas con su aprobación general el día que se publican las encuestas temáticas. Y a medida que cambia la aprobación general de Trump, predecimos cuál sería la aprobación en un tema dado, ya sabes, sea cual sea su aprobación ese día en la media. Así que lo que realmente hacemos es observar la diferencia entre su aprobación en temas como los precios y su aprobación general, y predecir eso hasta que haya nuevos datos de aprobación temática. Quiero decir, en este punto, hay datos de aprobación temática cada dos días; los encuestadores han empezado a preguntar por ello. Quizás parece que les da mucha atención publicar un número realmente malo sobre la inflación, por ejemplo. Así que hay muchos datos, al menos sobre los grandes temas.

**Krugman:** De acuerdo, pero hay una especie de jerarquía de temas que son realmente malos para Trump y temas que son—en este punto, supongo que no hay ninguno realmente bueno, pero hay grados de maldad. Creo que cualquiera puede mirar tu sitio o fiftyplusone.news, pero dime cuáles son los peores y los mejores, y qué sabemos sobre ellos.

**Morris:** Sí, los "grados de maldad" es una forma divertida de decirlo. Ya sabes, me entrevistaron en WNYC hace un par de horas, así que tengo los números frescos en la cabeza. La aprobación de Trump está en algún punto entre lo que tenía Richard Nixon la semana en que renunció a la presidencia en desgracia (alrededor del 32%) y George W. Bush en 2006, en medio de la guerra de Irak—creo que justo después del escándalo de Abu Ghraib—donde estaba alrededor del 38%. Así que las calificaciones de Donald Trump hoy, incluso con la cantidad de polarización política que tenemos y la cantidad de alineamiento partidista que hemos tenido en los últimos 20 años, tiene, ya sabes, la aprobación de algunos de los períodos más oscuros de la historia estadounidense en términos de evaluaciones del presidente. Así que es muy malo. Quiero decir, a pesar de lo que quiere decir en las redes sociales sobre tener las mejores encuestas de la historia, tiene una aprobación casi de las peores para cualquier momento de una presidencia.

**Krugman:** Por cierto, lo de la polarización política no todo el mundo lo entenderá. Quiero decir, lo que estás diciendo es básicamente que cuando Richard Nixon era presidente, la gente podía ser persuadida—los republicanos podían ser persuadidos de que un presidente republicano podría ser malo. Y, bueno, pensábamos que ya no estábamos en ese tipo de mundo. Pero dices que a pesar de eso, ¿estamos llegando a eso?

**Morris:** Sí. La aprobación y el seguimiento de Gallup para el partido fuera del poder—el otro partido que no es el del presidente, en este caso para Nixon, los demócratas—solía poder llegar hasta el 50, 60%. El votante estadounidense era más flexible ideológicamente y más dispuesto a dar crédito a presidentes del otro partido, especialmente al principio de su mandato cuando hay un llamado efecto de luna de miel para ese presidente cuando empieza. En comparación hoy, nunca ves una encuesta con el partido fuera del poder aprobando más del 15%, incluso al principio. Y ahora está más cerca del cinco. Aproximadamente el 5% de los demócratas dice que aprueba cómo Donald Trump está manejando la presidencia. Imagino que gran parte de eso, por cierto, es error de medición al identificar quién es demócrata. Pero...

El punto es que eso hace muy difícil que un presidente tenga alta aprobación. El presidente tiene un suelo más alto y un techo mucho más bajo. Así que es muy difícil persuadir a miembros del otro partido para que lo aprueben. Igualmente, los miembros de su partido tienden a aprobarlo independientemente de lo que haga. Así que el hecho de que la aprobación de Trump sea tan baja como lo fue en algunos de estos momentos realmente oscuros de la historia estadounidense—para la presidencia, al menos—realmente dice algo sobre lo bajas que son esas cifras.

**Krugman:** Empezó bastante positivo, a pesar de todo esto, con inmigración, deportaciones, todo eso. Y eso se ha vuelto negativo. ¿Es solo parte del declive general, o hay algo especial en las deportaciones?

**Morris:** Ya sabes, me es imposible decir con los datos que tenemos ahora si alguien diría que desaprueba a Trump en inmigración ahora puramente por la política de inmigración. Así que no quiero exagerar el caso, pero el hecho es que Donald Trump y el Partido Republicano tenían, creo, una ventaja de 15 puntos porcentuales en confianza para manejar la inmigración y las deportaciones en las elecciones de 2024. Y ahora están empatados o por debajo. Así que, ya sabes, quizás quieras ajustar en tu cabeza el hecho de que este número está afectando también al Partido Republicano; no es solo Trump en general. Probablemente no es solo un factor, diría yo, de que la aprobación de Trump esté bajando en general, porque ha habido esta otra tendencia observada a la baja en la confianza en los republicanos. Quiero decir, has estado escribiendo mucho sobre...

**Krugman:** Trump tiene un neto negativo de -25 o así en aprobación. Y la papeleta genérica tiene una diferencia mucho menor a favor de los demócratas. ¿Y eso de qué viene?

**Morris:** Son principalmente republicanos que dicen que desaprueban el manejo de la presidencia por parte de Trump—ya sabes, su aprobación general. Pero estas personas siguen siendo republicanas, ¿verdad? La mayoría de ellos se llaman a sí mismos republicanos y conservadores. La gran mayoría de esas personas que dicen que votarán por republicanos en la papeleta genérica, pero desaprueban a Trump, votaron por Trump en 2024. En un par de columnas los he llamado "republicanos de armario". El hecho es que son realmente republicanos; puede que ni siquiera estén en el armario. Dicen que votarán por republicanos de nuevo. Así que no podemos esperar que cada persona que desaprueba al presidente cambie su voto en una elección al Congreso.

**Krugman:** También fue cierto para Biden y los demócratas en 2022.

**Morris:** Así es.

**Krugman:** En realidad, a los demócratas les fue bastante bien en las elecciones de mitad de mandato de 2022.

**Morris:** Correcto.

**Krugman:** O mejor de lo que se podría esperar, dado lo impopular que era Biden.

**Morris:** Sí, sí.

**Krugman:** Alguien—y creo que es YouGov—en realidad divide a los republicanos en MAGA y no MAGA. Es bastante llamativo. Básicamente, los republicanos no MAGA, que podrían ser algo así como el grupo del que hablas, son en muchos aspectos mucho más cercanos en opiniones a los independientes y demócratas.

**Morris:** Bueno, ya que lo has mencionado: en su último sondeo, ya sea esta semana o la pasada, en realidad han desglosado la aprobación de Trump entre los republicanos que se llaman a sí mismos MAGA—si les preguntas "¿Te identificas con el movimiento MAGA?" Creo que esa es la redacción de la pregunta—y los que no. Y la aprobación de Trump entre los republicanos no MAGA se ha deteriorado realmente. Quiero decir, eso es probablemente responsable de gran parte, si no de la mayor parte, de su deterioro en su aprobación general. Pero si miras la aprobación de Trump entre los republicanos no MAGA al principio de su mandato, es casi idéntica a su aprobación entre los republicanos que se llaman MAGA. Ahora está por debajo en, creo, 5 o 10 puntos porcentuales. Así que realmente ha perdido mucho terreno entre ese grupo que no se identifica con su movimiento.

**Krugman:** Tenías un mapa que realmente me llamó la atención, y estoy planeando hacer algunas estadísticas yo mismo sobre él, donde de nuevo, este enfoque sintético en el que intentas producir una estimación de cuál es la aprobación neta en deportaciones—creo que era específicamente deportaciones por estado. ¿Cómo se hace eso? ¿Cómo lo haces?

**Morris:** En resumen, estos mapas de opinión—aprobación a nivel estatal para este caso de deportaciones—se generan con un modelo estadístico que se llama regresión multinivel y post-estratificación. Lo que hacemos es tomar nuestros datos nacionales de sondeos—en este caso, los nuestros son de Strength in Numbers y el sitio de mi socio encuestador. Y estos datos nacionales de sondeos son de unas 20,000 personas. Y observamos sus características demográficas y a quién votaron en las últimas elecciones. Y luego predecimos cómo respondería a nuestra encuesta cada persona en un estado dado—digamos, Texas—si la hubiéramos entrevistado en su lugar. Y conocemos las características demográficas de Texas por el Censo, y conocemos las características políticas de Texas por el comportamiento de voto pasado en las últimas elecciones. Así que sabemos que estas estimaciones están arraigadas en la demografía y la política. También equilibramos por distrito del Congreso, no solo a nivel estatal. En realidad somos un poco más sofisticados que eso; tenemos conocimiento a nivel local sobre dónde vive esta gente y cuáles son las características políticas en su estado. Pero hablar de eso sería ponernos demasiado técnicos.

**Krugman:** Pero si miras el mapa, los lugares donde todavía hay aprobación positiva en deportaciones es lo que yo llamo—y estoy patentando esto—"el cinturón del ICE", que es más o menos desde Luisiana hasta Virginia Occidental. Si sabes algo sobre la geografía de la inmigración en Estados Unidos, estos resultan ser lugares donde hay muy pocos inmigrantes.

Pero supongo que por la forma en que lo construyes, no estás preguntando directamente a la gente su opinión sobre las deportaciones, así que no estoy seguro de que esto proporcione realmente una verificación independiente de la hipótesis de que la gente es realmente hostil a la inmigración si nunca ha visto a un inmigrante.

**Morris:** Te proporcionaré algunos estudios. Estuve en el Pew Research Center en 2017, y alguien allí estaba publicando un análisis sobre si, controlando por todos sus factores demográficos y políticos, eras más pro-inmigrante si habías estado rodeado de más inmigrantes. Y en este caso, estaban analizando el apoyo a la construcción del muro fronterizo. Y encontraron que la proximidad al muro fronterizo en realidad disminuía tu apoyo al muro fronterizo. Los estados más pro-muro fronterizo eran Montana, Idaho, Dakota del Norte, Dakota del Sur—los estados más alejados de la frontera entre EE.UU. y México. Así que eso podría proporcionarte alguna evidencia sugerente, Paul.

**Krugman:** Sí, porque me di cuenta de que en realidad no puedo usar tus datos para esto, pero bueno, eso sería útil. Quiero decir, tengo dos tipos favoritos de correos electrónicos que recibo. Uno es de gente, típicamente en el suroeste, no muy lejos de la frontera, que son muy anti-inmigración. Y recibo cartas que dicen: "¿Cómo te sentirías si la ciudad de Nueva York estuviera llena de inmigrantes?"

**Morris:** ¿Han estado en la ciudad de Nueva York?

**Krugman:** Supongo que un número sorprendente de personas no. Pero el otro es—y esto es un poco más esotérico, pero—"¿Cómo te sentirías si muchos puestos de profesorado fueran para inmigrantes?" Y si alguna vez has mirado el listado de un departamento de economía conocido...

**Morris:** ...y definitivamente no mires el departamento de ciencias de la computación de tu universidad pública local.

**Krugman:** Sí. Así que es algo curioso. Pero me gustaría creer que la familiaridad hace que veas a los inmigrantes como personas, pero quizás eso es demasiado romántico.

**Morris:** Sí, quizás sea demasiado optimista, Paul.

**Krugman:** De acuerdo. Lo que todo el mundo se pregunta es: si las elecciones de mitad de mandato se celebraran hoy, podemos estar razonablemente seguros de que los demócratas tomarían la Cámara. Luego el Senado es una subida mucho más difícil y también más peculiar. ¿Cuánto pueden cambiar las cosas, o cuánto afectan a la predicción las cosas que sabemos que podrían cambiar? Históricamente, ¿qué tan definidas están las elecciones de mitad de mandato en este punto? En realidad no sé la respuesta a eso.

**Morris:** Tendré que hacer una entrada de blog sobre eso, porque no sé la respuesta a la pregunta en términos de, como, con qué frecuencia el partido que va adelante termina perdiendo en términos binarios. Pero la razón por la que hacemos estas predicciones, al menos en Fifty Plus One, es para contextualizar realmente los sondeos y, junto con eso, la otra información que tenemos sobre las elecciones. Así que esos indicadores fundamentales—con lo que quiero decir, como, la forma en que un estado suele votar y si hay o no un titular en la carrera—contextualizan las calificaciones de los expertos electorales de gente como Cook Political Report y Sabato's Crystal Ball. Y la probabilidad de la predicción en nuestro sitio web tiene en cuenta la cantidad habitual de cambio en las elecciones, o más bien, los límites superiores del cambio histórico en las elecciones. Para eso es nuestro intervalo de confianza, nuestra incertidumbre. Quiero decir, toda la razón por la que realmente lo hacemos es para medir la incertidumbre en los sondeos y otros indicadores hoy para ver qué podría pasar si cambian o si se equivocan en la cantidad que los sondeos típicamente han cambiado o se han equivocado.

**Krugman:** Bien. Así que cuando dices 87%, eso no es 87% de control demócrata de la Cámara si las elecciones se celebraran hoy, ¿verdad?

**Morris:** Correcto. Pero también incluye ese tipo de movimiento normal adicional en contra del partido que ocupa la Casa Blanca, pero también la incertidumbre de los eventos. Nuestra predicción, que es diferente de otras predicciones que puedas ver, proyecta la cantidad de cambio que suele haber en la papeleta genérica. Así que la ventaja que los demócratas en este caso obtendrían durante el transcurso de la elección—generalmente el partido fuera del poder gana alrededor de uno o dos puntos en los sondeos entre ahora y noviembre. Y eso marca una gran diferencia en tu probabilidad estimada de que en este caso los demócratas ganen la Cámara y la posición que tendrían en el Senado cuando llegue noviembre. Pero esa es la forma correcta de hacerlo.

Hay un gráfico en nuestra página de metodología que muestra la tendencia de la papeleta genérica a lo largo del año electoral para cada elección de mitad de mandato desde 2006. Y es bastante claro: alrededor de la marca de los 60 días—el Día del Trabajo—siempre ha habido un aumento de 1 a 2 puntos porcentuales en los sondeos. De nuevo, los patrones se rompen con el tiempo, pero es una apuesta bastante segura que a medida que la gente se involucra en las elecciones, llega a la conclusión de que el partido que está a cargo de la Casa Blanca no merece tener el control de la Cámara. Y eso es típicamente lo que ha sucedido.

**Krugman:** De acuerdo. Y mi preocupación específica—ya sabes, ¡la gente no tiene idea de qué partido quiero que gane! Pero bueno, mi preocupación específica aquí es, vale, es posible que esencialmente EE.UU. se haya rendido y que el Estrecho de Ormuz se reabra en los términos de Irán y que los precios de la gasolina bajen y todo eso. Y la cuestión es si eso realmente puede marcar una gran diferencia en el tiempo que queda antes de las elecciones de mitad de mandato.

**Morris:** Bueno, llevaría algún tiempo que el petróleo se enviara de vuelta a América si quedara capacidad de refinación.

**Krugman:** Ese es mi terreno, así que definitivamente he analizado eso. Pero, ya sabes, imagina que de alguna manera los precios de la gasolina cayeran 0.50 dólares en los próximos dos meses, algo así—que ciertamente es posible, aunque quizás no sea la predicción más probable. ¿Cuánta diferencia podría hacer eso en las elecciones?

**Morris:** Sí, escribí sobre esto el viernes pasado. Si simulas un regreso a la gasolina nacional a 3 dólares el galón, parece que eso vale unos diez puntos en la aprobación neta de Trump sobre los precios, y alrededor de un punto, quizás dos puntos si realmente estirándolo, en su aprobación general. Y esa predicción se basa en el cambio en los precios de la gasolina que presenciamos durante gran parte de junio y el cambio en la aprobación que Trump experimentó en junio. De hecho, tuvo un pequeño repunte en junio a medida que el precio de la gasolina bajaba. No volvió completamente a donde estaba cuando la gasolina estaba a cualquier precio que fuera a finales de junio—no recuerdo el precio exacto de la gasolina a finales de junio. Perdóname, perdóname.

**Krugman:** No, está bien. Ahora te preguntaré cuánto cuesta un galón de leche y gobernaremos EE.UU. para siempre a $1.99, creo.

**Morris:** De acuerdo, ahí vamos.

**Krugman:** No, pero hemos tenido un intercambio—tanto cara a cara como en publicaciones de blog interactivas—sobre las opiniones públicas sobre la economía en general y lo que se necesita. Y miro un poco los años de Biden, obviamente. Tuvimos gasolina a $5 por un tiempo en 2022, y luego el precio de la gasolina bajó mucho. La inflación bajó mucho a finales de 2023. Podrías haber dicho: "Bueno, esta parece una situación aceptable en inflación y precios de la gasolina". Pero la aprobación de Biden sobre la economía nunca se recuperó realmente. Y eso es lo que sugiere retrasos realmente largos aquí, ¿verdad?

**Morris:** Sí, creo que ese era el segundo gráfico de mi publicación del viernes pasado también. Si miras cómo la aprobación de Joe Biden subió diez puntos de -20 a -10 desde el pico de inflación, que creo que fue julio de 2022, hasta la primavera siguiente en 2023. Y luego, por supuesto, volvió a bajar y—sí, efectivamente renunció a la presidencia, ¿verdad?

**Krugman:** Sí, quiero decir, creo que en cierto sentido la narrativa ya está establecida. La gente piensa de Trump como alguien que elevó su costo de vida.

**Morris:** Sí. No apostarías a que un presidente obtuviera crédito por el alivio de la inflación, ya sea el IPC o los precios de la gasolina. Incluso si estoy simplificando demasiado nuestras cadenas de publicaciones de blog entrelazadas... Pero parece que la gente reacciona al dolor. Y luego recuerdan el dolor, incluso si los precios dejaron de subir tanto como subían o de hecho bajan. Eso crea una impresión negativa en la mente del público sobre la persona encargada de evitar que ocurran cosas malas en primer lugar.

**Krugman:** Creo que no has dicho exactamente que esto será una elección de "ola", pero has dicho que seguro parece una elección de "ola". ¿Qué quieres decir con eso?

**Morris:** Puedes poner como título de este podcast "G. Elliott Morris dice que es una elección de ola", y lo respaldaré estadísticamente.

**Krugman:** De acuerdo.

Ya sabes, volvemos a ejecutar nuestra predicción históricamente en una prueba retrospectiva donde nuestra predicción predice, en este caso 2018, usando solo los datos que estaban disponibles en el ciclo electoral anterior—es decir, 2016—para evaluar cómo habría reaccionado históricamente nuestro modelo con datos fuera de muestra, de la manera que está reaccionando o debería estar reaccionando este año. Cuando hacemos eso, predecimos en este punto de las elecciones que los demócratas habrían tenido alrededor de un 70-75% de probabilidades de tomar la Cámara y ninguna posibilidad de tomar el Senado en 2018. El mapa estaba demasiado inclinado en su contra en ese entonces. Los demócratas terminaron perdiendo, creo, dos escaños en el Senado en 2018. En comparación, creemos que los demócratas tienen aproximadamente un 85-87% de probabilidades de tomar la Cámara, y podrían muy bien recuperar el Senado. Así que creo que eso califica como una gran ola azul, realmente.

**Krugman:** De acuerdo, pero hay un mundo de diferencia entre tomar y no tomar el Senado.

**Morris:** Bueno, y ya sabes, algo que no tenemos en cuenta, para ser justos, es que el senador de Pensilvania Fetterman cambie su identidad de partido—algo así. Un momento de cisne negro sin precedentes históricos. Simplemente tenemos que dejar eso de lado; no podemos asignar una probabilidad estadística a eso. Aunque, oye, ¡esa es una buena idea para una entrada de blog! Déjame ver cuál sería la predicción si asignas un 50% de probabilidades a que Fetterman cambie su identificación de partido si los demócratas ganan. Podemos hacer ese cálculo.

**Krugman:** Sí, de nuevo, aunque eso es algo donde la diferencia entre 51 y 52 senadores demócratas es, ya sabes—lo siento, pero mi propia obsesión por los detalles dice que esa es una variable endógena allí.

**Morris:** Sí, claro. Y hay una teoría de juegos extraña sobre si cambiaría o no su identidad de partido si eso significara decidir el control del Senado, ¿verdad? Quizás sería mucho menos probable que hiciera eso. Sigue votando mayoritariamente proyectos de ley demócratas, aunque no necesariamente vota en contra de los nominados republicanos. Por ejemplo, a veces bloquea mociones de clausura muy importantes. Pero en su mayor parte, vota en contra de Donald Trump, creo que el 90, 95% de las veces.

**Krugman:** De acuerdo, eso es algo que no sabía. Es interesante, sí.

**Morris:** No quieren perder a un senador demócrata, incluso si va a Fox News todos los días y crea titulares negativos.

**Krugman:** De acuerdo. Hay mucho más que podría preguntar. Pero en realidad, solo una última cosa—pensé que esa era la última pregunta, pero volviendo a Míchigan: había muchísimo dinero... el financiamiento de la campaña estaba muy inclinado contra El-Sayed, lo que parece que no supuso ninguna diferencia real, ¿verdad? ¿Nos está diciendo eso algo sobre este año? Quiero decir, ¿no deberíamos preocuparnos en absoluto por Elon Musk y Ken Griffin?

**Morris:** Odio ser el portador de malas noticias en este frente. El dinero realmente parece importar. Al menos en las elecciones primarias, realmente parece importar, porque en las primarias, nosotros como votantes no tenemos tantas heurísticas partidistas o ideológicas a las que recurrir. Vale, Haley Stevens y Abdul El-Sayed son ambos demócratas liberales. Quizás uno es más moderado que el otro, pero no tienes a un conservador en esa carrera para usar tu identidad ideológica como sustituto. Así que el dinero y la exposición a anuncios—y especialmente a anuncios negativos contra el otro candidato—pueden tener un impacto real.

Y me atrevería a adivinar que los—fueran los que fuesen—55 millones de dólares gastados en la campaña de Haley Stevens, especialmente en la última semana o las últimas dos semanas de la campaña, pueden haber sido incluso una razón por la que los sondeos la subestimaron tan dramáticamente, porque ya eran viejos cuando llegaron las elecciones. Cuesta unos cientos de dólares cambiar un voto en una elección al Senado, esencialmente. Así que Elon Musk está gastando 150 millones de dólares ahí fuera—puedes hacer los cálculos. Si está cambiando unos cientos de miles de votos en los lugares adecuados, eso podría importar realmente si no hay gasto compensatorio. Ahora, en una elección general, la gente tiene sus identidades partidistas a las que recurrir, y el dinero es menos importante. Pero desafortunadamente, los multimillonarios que gastan cientos de millones de dólares en campañas parecen importar, y ese es un problema que la Corte Suprema se ha negado a abordar.

**Krugman:** De acuerdo. Así que supongo que nuestra conclusión es que los demócratas son muy favoritos para tomar la Cámara, el Senado está en juego, y todavía deberíamos temer a los multimillonarios.

**Morris:** Sí. Los demócratas favoritos para tomar la Cámara. Elon Musk podría ser el rey-maker a través de su gasto en publicidad.

**Krugman:** Oh, vaya. Podría ser peor, pero está bien. Bueno saberlo. Y gracias por mantenernos actualizados." 

(Paul Krugman  , blog, 08/08/26, traducción DeepSeek)  

6.8.26

No es sólo el giro ultraconservador de las políticas europeas, detrás del discurso del control hay toda una industria de dispositivos de vigilancia fronteriza, empresas de venta de armamento, sistemas informáticos, agentes, etc: “Estas muertes están haciendo ganar mucho dinero a muchas personas”... la Eurocámara aprobó un aumento de 400 millones de euros en el presupuesto de control de fronteras y recortó en 6.000 millones de euros la partida de cohesión. “Aquí detrás hay un negocio grandísimo... Lo que quieren [los países de la UE] es que las personas intenten cruzar en condiciones cada vez de mayor vulnerabilidad, porque eso mueve el negocio de los instrumentos de control”... el discurso de las mafias de traficantes de personas que esgrimen los Estados miembros “ni siquiera les sirve ya, ese discurso está caduco”... Bruselas se escuda en él “mientras tienen en la cárcel a gente inocente acusada de dar agua en los cayucos o de llevar el timón incluso cuando la patera ha naufragado e intenta salvar las vidas de los migrantes”... y así, con la estrategia de la criminalización de los migrantes y los eslóganes de la prioridad nacional, los ultras han ignorado a los muertos y a las familias que siguen buscando a sus desaparecidas... mientras, la cifra de muertos en Ceuta continúa aumentando. Según Caminando Fronteras, ya son 141 las personas que han fallecido (Helena Maleno)

 "La cifra de muertos en Ceuta continúa aumentando. Según la ONG Caminando Fronteras, ya son 141 las personas que han fallecido desde el pasado 30 de julio, cuando decenas de miles de migrantes trataron de cruzar hacia suelo español, en lo que ya es la peor tragedia humanitaria ocurrida en las costas de nuestro país.

La organización detalla en su balance que, del total de víctimas, 78 cuerpos han sido recuperados en aguas y territorio español, mientras que otros 63 han sido localizados en la costa marroquí. Además, advierte de que esa cifra podría seguir creciendo conforme avanzan las labores de búsqueda e identificación de personas desaparecidas.

Helena Maleno es la fundadora de Caminando Fronteras, un colectivo que lleva más de veinte años documentando las vulneraciones de derechos humanos en la frontera sur española. Para ella, los sucesos de Ceuta muestran una instrumentalización de las personas migrantes en el marco de las relaciones bilaterales entre España y Marruecos basadas en la externalización de fronteras. Maleno comenta que ha habido otras ocasiones en las que el país africano “ha utilizado a los migrantes como moneda en sus intereses geopolíticos, pero ahora es un paso cualitativo puesto que, además, Marruecos tiene detrás a dos grandes socios internacionales como son Trump y Netanyahu”.

Un negocio millonario detrás del drama humano

La tragedia también ha reabierto el debate sobre la política migratoria de la Unión Europea, la cooperación con los llamados “terceros países” y las consecuencias humanitarias de un modelo que obliga a decenas de miles de personas a jugarse la vida cada año para intentar alcanzar suelo comunitario.

Sobre esto, Maleno asegura que no es sólo el giro ultraconservador de las políticas europeas, y habla de “un cambio exponencial, la capacidad de deshumanización de las personas migrantes y utilizarlas como herramienta de intereses económicos”, porque detrás del discurso del control, comenta, hay toda una industria de dispositivos de vigilancia fronteriza, empresas de venta de armamento, sistemas informáticos, agentes, etc: “Estas muertes están haciendo ganar mucho dinero a muchas personas”, señala.

El pasado noviembre, la Eurocámara aprobó un aumento de 400 millones de euros en el presupuesto de control de fronteras y recortó en 6.000 millones de euros la partida de cohesión. “Aquí detrás hay un negocio grandísimo”, puntualiza Maleno. “Lo que quieren [los países de la UE] es que las personas intenten cruzar en condiciones cada vez de mayor vulnerabilidad, porque eso mueve el negocio de los instrumentos de control”.

También incide en que el discurso de las mafias de traficantes de personas que esgrimen los Estados miembros “ni siquiera les sirve ya, ese discurso está caduco”, y enfatiza que Bruselas se escuda en él “mientras tienen en la cárcel a gente inocente acusada de dar agua en los cayucos o de llevar el timón incluso cuando la patera ha naufragado e intentar salvar las vidas de los migrantes”.

La extrema derecha utiliza la tragedia para difundir odio

A la vez, los principales líderes políticos y mediáticos de la extrema derecha española han aprovechado para instrumentalizar la crisis fronteriza para reafirmar sus discursos xenófobos, esparcir desinformación y difundir mensajes de odio. Con la estrategia de la criminalización de los migrantes y los eslóganes de la prioridad nacional, los ultras han ignorado a los muertos y a las familias que siguen buscando a sus desaparecidas para repetir términos como “invasión” o hablar de un falso colapso del Estado y de servicios públicos como la sanidad.

A ello se le ha sumado la rápida y abundante difusión de bulos y contenidos engañosos a través de las redes sociales, con imágenes descontextualizadas, cifras falsas o mensajes alarmistas. Para Maleno, la extrema derecha ha encontrado en Ceuta “la situación óptima para seguir difundiendo su xenofobia y su odio”. Con todo, destaca a los vecinos y vecinas de la ciudad “que han echado a los fascistas. También hay que creer en una ciudadanía que entiende que hay una situación terrible, que hay gente sufriendo en sus calles y que lo que no quieren es más odio y más violencia”.

La fundadora de Caminando Fronteras incide en que estos discursos contra las personas migrantes “calan porque los privilegios se basan sobre la explotación de otros, y porque estamos en un contexto global donde la geopolítica entiende que en esto hay también intereses”. Por eso pide “sentarse y revisar las narrativas, porque a veces, partidos políticos y organizaciones sociales siguen enviando unos mensajes que no están sirviendo para analizar lo que está sucediendo”, y pone el ejemplo del cuestionamiento de la libertad de circulación dentro de la UE (el espacio Schengen), donde Italia, Francia, Alemania, Polonia, Países Bajos, Suecia, Austria y Noruega han establecido controles a raíz de la crisis fronteriza de Ceuta.

Mientras los forenses trabajan para poner nombre a los cuerpos recuperados en Ceuta, a ambos lados de la frontera decenas de familias continúan pendientes de recibir noticias de sus hijos, hermanos o padres desaparecidos. Caminando Fronteras también está colaborando en ese proceso de identificación y aseguran que entre las víctimas no solo hay personas de nacionalidad marroquí, sino también procedentes de otros países de África como Sudán, Eritrea, Guinea o Costa de Marfil. La identificación de muchos cadáveres sigue siendo compleja y la organización mantiene abiertos varios canales de contacto para aquellos familiares que buscan información sobre sus seres queridos." 

(Helena Maleno, Alberto Mesas  , El Salto, 06/08/26) 

20.7.26

Human Rights Watch: Denuncian torturas nueve de cada diez presos del mayor centro de deportación de Estados Unidos... El Camp East Montana tiene capacidad para internar a 5.000 emigrantes. Es un antiguo campo de concentración para estadounidenses de origen japonés construido en la Segunda Guerra Mundial... los emigrantes viven en cinco grandes tiendas de campaña, como en cualquier otro campamento de refugiados... nueve de cada diez dijeron que habían sido golpeados ellos mismos o habían visto a otra persona agredida por los carceleros... Además de las palizas, los reclusos denuncian la negligencia médica y las represalias rutinarias. Permanecen en el interior sin aire fresco durante semanas seguidas, obligados a comer alimentos que llegan en mal estado o poco cocinados... Los carceleros siempre acechan en grupos de aproximadamente 10 a 20, enmascarados y golpean al que está más cerca, aunque nunca se hayan quejado. Los internados lo llaman “castigo colectivo”. Cuando se rompe algo, todos pagan por ello, incluidos los presos aislados durante semanas sin salir al patio; solo porque se atrevieron a preguntar el motivo... Un carcelero advirtió a uno de los presos nada más llegar al centro que las únicas dos salidas eran la expulsión del país o una bolsa de cadáveres... Dos congresistas, Verónica Escobar y Gabe Vásquez, que recorrió las instalaciones en abril, exigen que el campo se cierre (mpr21)

"Una nueva investigación sobre el mayor centro de internamiento de emigrantes de Estados Unidos, el Camp East Montana, expone que casi todos los entrevistados fueron golpeados por un carcelero o vieron a un carcelero golpear a otra persona.

El informe de 84 páginas fue publicado la semana pasada por Human Rights Watch y la ACLU, la Unión de Libertades Civiles (1). El Camp East Montana tiene capacidad para internar a 5.000 emigrantes. Es un antiguo campo de concentración para estadounidenses de origen japonés construido en la Segunda Guerra Mundial. Está en Fort Bliss, en las afueras de El Paso. Abrió sus puertas en agosto del año pasado y desde entonces los emigrantes viven en cinco grandes tiendas de campaña, como en cualquier otro campamento de refugiados.

Los investigadores pasaron aproximadamente ocho meses, desde octubre del año pasado hasta junio de este año, entrevistando a 71 personas internadas en el campamento junto con varios de sus familiares y algunos abogados especializados en emigración (2). Sesenta y cuatro de los 71 detenidos, aproximadamente nueve de cada diez, dijeron que habían sido golpeados ellos mismos o habían visto a otra persona agredida por los carceleros.

Además de las palizas, los reclusos denuncian la negligencia médica y las represalias rutinarias. Permanecen en el interior sin aire fresco durante semanas seguidas, obligados a comer alimentos que llegan en mal estado o poco cocinados (3).

O la expulsión del país o la bolsa de cadáveres

Un carcelero advirtió a uno de los presos nada más llegar al centro que las únicas dos salidas eran la expulsión del país o una bolsa de cadáveres.

Los carceleros siempre acechan en grupos de aproximadamente 10 a 20, enmascarados y golpean al que está más cerca, aunque nunca se hayan quejado. Los internados lo llaman “castigo colectivo”. Cuando se rompe algo, todos pagan por ello, incluidos los presos aislados durante semanas sin salir al patio; solo porque se atrevieron a preguntar el motivo.

No es la primera vez que estas denuncias trascienden. Cuatro detenidos, respaldados por la ACLU de Texas y otros grupos legales, demandaron a los operadores de la instalación a fines de mayo, pidiendo a un juez que cerrara el campamento hasta que cumpliera con los mínimos de detención. El informe acusaba a los carceleros de usar una fuerza innecesaria y de descuidar la atención médica.

Tres muertes

Al menos tres personas han muerto en Camp East Montana desde que se abrió, y el orden de esas muertes es importante para entender cómo ha evolucionado. El primero fue Francisco Gaspar-Andrés, un guatemalteco de 48 años que pasó aproximadamente dos meses recluido antes de ser hospitalizado y morir el 3 de diciembre del año pasado. Los carceleros del ICE atribuyeron su muerte a una insuficiencia hepática y renal, según la cadena NBC (4).

El segundo fue el de Geraldo Lunas Campos, un emigrante cubano de 55 años que murió el 3 de enero. Los reclusos escucharon que no podía respirar mientras los carceleros lo sujetaban fuera de una celda de aislamiento. El DHS (Ministerio de Seguridad Interior) dice que el fallecido estaba tratando de autolesionarse y que los carceleros trataron de salvar su vida cuando perdió el conocimiento durante el forcejeo. Finalmente el médico forense tuvo que reconocer que fue un homicidio. Un informe posterior reconoció que las prueba del caso habían desaparecido o habían sido destruidas.

La tercera muerte, el 14 de enero, fue de Víctor Manuel Díaz, un nicaragüense de 36 años detenido en Minneapolis y trasladado al centro poco más de una semana antes. Los carceleros del ICE han calificado su muerte como un suicidio, aunque su cuerpo fue enviado a un hospital militar y no al médico forense para tapar otro crimen.

Cárceles privadas, subcontrataciones y fraudes

Los centros de internamiento son un negocio privado cuyo primer objetivo es ganar dinero. Lo demás es secundario. El verano pasado el ejército subcontrató Camp East Montana a la empresa Acquisition Logistics por 1.300 millones de dólares.

Acquisition Logistics es una pequeña empresa de Virginia cuyo mayor contrato previo había reportado alrededor de 16 millones de dólares. Nunca antes había dirigido un centro de internamiento. En primavera el ICE rompió el contrato con la empresa y firmó uno nuevo con Amentum Services para hacerse cargo de la administración del centro.

El cambio de contratista fue consecuencia de las múltiples muertes y de la amenaza de el centro pudiera cerrar por completo. Fue como salir de la sartén para caer en el fuego: la nueva empresa tenía un lago historial de denuncias e ilegalidades (5).

Casi al mismo tiempo, la Oficina de Responsabilidad del Gobierno publicó una auditoría que concluye que el ejército había desperdiciado millones de dólares al pagar el precio completo de las comidas y los servicios durante un período de dos semanas en agosto del año pasado cuando no había detenidos (6). El ICE también podría haberse ahorrado decenas de millones más.

La auditoría confirmó que las pruebas del asesinato de Lunas Campos habían desaparecido y que las instalaciones se abrieron sin cámaras perimetrales, espacio de recreo al aire libre o espacio para entrevistas legales. Una inspección de cumplimiento separada por parte de la propia Oficina de Supervisión de la Detención de ICE, realizada en febrero de este año, registró 49 violaciones distintas del régimen de detención.

Dos congresistas, Verónica Escobar y Gabe Vásquez, que recorrió las instalaciones en abril, exigen que el campo se cierre.

(1) https://www.hrw.org/report/2026/07/15/youre-only-getting-out-deported-or-dead/abusive-us-immigration-detention-at-ft
(2) https://www.texastribune.org/2026/07/15/texas-camp-east-montana-el-paso-migrants-conditions-report/
(3) https://reason.com/2026/07/16/a-texas-immigrant-detention-center-is-a-human-rights-disaster-civil-rights-groups-say-in-report/
(4) https://www.nbcnews.com/news/us-news/third-immigrant-detainee-facility-el-paso-died-ice-says-rcna254783
(5) https://www.scrippsnews.com/investigations/ice-inc/new-contractor-at-troubled-ice-detention-center-has-dozens-of-past-federal-violations
(6) https://www.gao.gov/products/gao-26-108886 "                  (mpr21, 20/07/26) 

1.7.26

Mi esposo, Martin Soto, fue secuestrado por el ICE cuando salió de nuestra casa por la noche para comprar pañales para nuestro bebé... La cruel decisión de ICE me ha dejado, embarazada de nuestro tercer hijo en camino, repentinamente obligada a valerme por mí misma y cuidar sola de nuestros dos hijos pequeños... Martin no ha causado ningún daño. Está casado conmigo, una ciudadana estadounidense, y tiene un caso de asilo pendiente para 2028. ICE tiene el poder de liberar a mi esposo ahora mismo mediante "liberación discrecional" y permitirle continuar su proceso migratorio fuera de la prisión, cuidando de sus hijos. Pero ICE ha seguido destrozando nuestra familia... se les sirvió comida infestada de gusanos, y cuando se negaron a comer la comida llena de gusanos, los guardias les dijeron que comieran o que pasarían hambre hasta el día siguiente. No había privacidad en las unidades... cuando Martin se enfermaba, pasaba tres o cuatro semanas sin que lo atendieran, y mucho menos sin que lo trataran.. organicé una manifestación frente a Delaney Hall para exigir libertad para todos los que están en detención migratoria... Dos horas después de que terminara la manifestación, Martin comenzó a ser blanco de represalias en aparente respuesta a mi activismo... La represalia fue inmediata... mi esposo pesaba 168 libras. Ahora pesa 117 libras (Gabriela Soto)

"ICE Secuestró a Mi Esposo Cuando Iba a Comprar Pañales para Nuestro Bebé.

Mi esposo, Martin Soto, participó en la huelga de hambre en Delaney Hall. Yo lideré una manifestación. La represalia fue inmediata.

Martin —quien es un padre amoroso, esposo, hijo, miembro de la iglesia, trabajador y vecino en la ciudad de Kearny, Nueva Jersey, donde vivimos— fue encarcelado durante cuatro meses en Delaney Hall, la cárcel de ICE en Newark, Nueva Jersey. Administrado de forma privada por la empresa penitenciaria con fines de lucro GEO Group, Delaney Hall ha desarrollado rápidamente una reputación por negligencia médica, comida en mal estado y personal abusivo.

Luego, en aparente represalia por su participación en la huelga de hambre en Delaney Hall, y por mi decisión de hablar públicamente sobre lo que él ha experimentado, fue trasladado este mayo al Centro de Detención Elizabeth en Elizabeth, Nueva Jersey, donde continúa encarcelado.

Cuando mi esposo llegó a Delaney Hall en febrero, pesaba 168 libras. Ahora pesa 117 libras.

Durante los casi cinco meses que Martin ha estado consumiéndose bajo custodia de ICE, ha perdido el cuarto cumpleaños de nuestra hija, el primer cumpleaños de nuestro hijo, nuestro aniversario de bodas, su propio cumpleaños número 30, mi cumpleaños, el Día de la Madre y el Día del Padre. La cruel decisión de ICE me ha dejado —embarazada de nuestro tercer hijo en camino— repentinamente obligada a valerme por mí misma y cuidar sola de nuestros dos hijos pequeños.

Martin no ha causado ningún daño. Está casado conmigo, una ciudadana estadounidense, y tiene un caso de asilo pendiente para 2028. ICE tiene el poder de liberar a mi esposo ahora mismo mediante "liberación discrecional" y permitirle continuar su proceso migratorio fuera de la prisión, cuidando de sus hijos. Pero en cambio, ICE ha seguido destrozando nuestra familia.

La Historia Migratoria de Martin

Martin llegó a este país en enero de 2024 con un propósito. Vino aquí para criar a sus hijos. Vino aquí para hacer una vida conmigo, su prometida de toda la vida. Nos conocimos cuando yo tenía 19 años en nuestro país de origen, Perú —había viajado allí por una ocasión familiar. Empezamos a salir durante ese viaje, pero como ciudadana estadounidense no podía simplemente dejar mi vida en EE.UU. para ir a vivir a Perú. No obstante, me quedé varios meses en Perú para mantener una relación con Martin. Después de unos meses tuve que regresar a casa, pero mantuvimos una relación a larga distancia, y de vez en cuando viajaba a Perú para estar con él.

Una vez, después de pasar meses en Perú con Martin, cuando tuve que regresar a casa a EE.UU., descubrí que estaba embarazada. No quería arruinar los sueños de Martin, así que al principio lo mantuve en secreto. Pasé mi embarazo sola cuando lo que realmente quería era estar con mi pareja. Iba a tomar mucho tiempo para que Martin lograra venir, ya que teníamos muchos obstáculos en el camino.

Pasaron los meses, y di a luz a una hermosa niña que ahora tiene 4 años. Martin pronto descubrió la verdad y quería venir aquí para su primer cumpleaños, pero no fue posible. Perdió su primer cumpleaños, sus primeros pasos, sus primeras palabras, su primer día en la guardería y mucho más. Hacia finales del año, le sugerí a Martin que viniéramos a vivir a Perú para estar juntos como familia, pero Perú se había vuelto bastante peligroso, lo que significaba que no era la mejor idea para nuestra familia.

Entonces, para estar conmigo y nuestra hija, Martin tomó la decisión más difícil de su vida: Decidió cruzar la frontera, dejando atrás a su familia extendida y todo lo que conocía. Caminó horas y horas a través de un desierto, y cuando cruzó a EE.UU., se entregó a las autoridades de inmigración.

Pasó cuatro meses en detención y fue trasladado a siete cárceles de inmigración diferentes durante ese tiempo. No siempre podía ir todos los fines de semana a sus horas de visita, pero definitivamente lo intenté y fui a las siete ubicaciones diferentes. Cada uno de esos "centros de detención" parecía ser cada vez peor.

Cuando Martin fue liberado y se le dio la oportunidad de procesar su audiencia de asilo con su familia a su lado, estábamos extremadamente felices. Un mes después, nos casamos. Poco después descubrimos que esperábamos otro bebé, esta vez un niño. Nuestros hijos son ambos ciudadanos estadounidenses. Juntos asistíamos a una iglesia en Newark. Ambos teníamos trabajo, y juntos hacíamos todo por nuestras familias. Entonces, una noche, todo cambió.

ICE Destroza Nuestra Familia

El 1 de febrero de 2026, después de que Martin saliera a comprar pañales para nuestro hijo de 11 meses, de repente recibí una llamada de un número que aparecía como "prisión/cárcel". Se me hundió el corazón. Cuando contesté, estaba aterrorizada por lo que había ocurrido. Tan pronto como terminó la llamada, corrí a Delaney Hall para obtener respuestas. Un guardia allí me dijo que Martin estaba en "buenas manos" y que una vez procesado, podría verme durante las horas de visita. Me alivió saber que estaba a salvo, pero cuando empecé a escuchar sobre las condiciones dentro de Delaney —comida en mal estado, negligencia médica y más— comencé a dudar de las palabras del guardia.

Conocí los abusos de primera mano. Martin me contó que en mayo, a todos los detenidos de la Unidad 2 se les sirvió comida infestada de gusanos, y cuando se negaron a comer la comida llena de gusanos, los guardias les dijeron que comieran o que pasarían hambre hasta el día siguiente. No había privacidad en las unidades. Martin y los otros hombres detenidos allí se veían obligados a ducharse en un espacio abierto con otras personas. Mientras tanto, cuando Martin se enfermaba, pasaba tres o cuatro semanas sin que lo atendieran, y mucho menos sin que lo trataran.

Martin Enfrenta Represalias Después de que Organizo una Manifestación

El 22 de mayo de 2026, organicé una manifestación frente a Delaney Hall para exigir libertad para todos los que están en detención migratoria.

Dos horas después de que terminara la manifestación, Martin comenzó a ser blanco de represalias en aparente respuesta a mi activismo. Martin me contó más tarde que el personal de GEO Group y los agentes de ICE lo llamaron a la oficina de administración ese día. Su primera pregunta fue: "Si te liberamos ahora mismo, ¿le dirás a tu esposa que detenga la protesta afuera?" Preguntaron: "¿Sabías que tu esposa estaba organizando una protesta afuera?" Preguntaron: "¿Empezaste la huelga dentro?" A todas estas preguntas, Martin me dijo que respondió: "Sin comentarios", y pidió regresar a su celda. Me dijo que lo encerraron en su celda durante horas.

El 23 de mayo de 2026, cuando intenté visitar a Martin durante las horas de visita, el personal me confrontó. Bajaron a todos los detenidos con visitantes para la visita —excepto a Martin. Al no ver a mi esposo, le pregunté al guardia por qué mi esposo no había sido bajado con los demás. El guardia respondió que querían hablar conmigo primero. Pregunté de qué querían hablar. Los guardias afirmaron que estaba difundiendo mentiras sobre GEO Group y me atacaron por decirle a la prensa que están alimentando con gusanos a las personas detenidas en Delaney.

En otras palabras, porque había usado mi libertad de expresión constitucionalmente protegida para llamar la atención sobre las condiciones dentro de Delaney, mi esposo estaba sufriendo represalias por parte de los guardias.

El 24 de mayo de 2026, alrededor de las 3:30 pm (media hora antes de la visita) recibí una llamada de mi esposo. Unos minutos después de una conversación normal entre nosotros en una línea grabada y monitoreada, un guardia dijo: "Liberen a Martin Soto". Martin se alivió, pero yo estaba confundida. Sabía que había algo detrás de esto debido a los eventos de los dos días anteriores. Lo encontré sospechoso y le dije a la gente de afuera que vigilaran cualquier furgoneta que pudiera salir mientras yo entraba a Delaney con otro voluntario. El voluntario y yo entramos para la visita.

Mientras estaba parada afuera de la rampa de la capilla de visitas, presencié con mis propios ojos el secuestro forzado y el esposamiento de mi esposo por dos miembros del personal de GEO Group. Esos dos miembros del personal de GEO Group bajaban por la rampa con Martin cuando, de repente, se miraron el uno al otro y lo agarraron por los tobillos y las muñecas y lo arrojaron dentro de la furgoneta.

En ese momento intenté salir de la instalación, pero el personal de GEO Group no me dejó salir, negándose a desbloquear las puertas giratorias. Tuve que esperar más de 20 minutos antes de que me dejaran salir de la instalación. Mientras yo, que estaba embarazada en ese momento, corría hacia el frente, varios miembros del personal de GEO Group me vieron llorando, gritando y corriendo. Se rieron de mí. Cuando llegué al frente, donde la furgoneta se había detenido, supliqué desesperadamente ayuda para liberar a mi esposo. Todos estaban llamando frenéticamente a sus congresistas, senadores, al alcalde de Newark y a cualquiera que pudiéramos poner en línea para exigir que liberaran a Martin, como se había prometido. (Habían hecho esta promesa en una línea grabada y monitoreada.)

Creo que todo esto fue en represalia por mi decisión de hablar y ejercer mi libertad de expresión sobre lo que ha estado sucediendo dentro de Delaney Hall.

Más tarde ese día, cuando el representante Rob Menendez llegó a Delaney Hall, permaneció más de 18 horas, tratando de entrar para ver a Martin. Los agentes de ICE y el personal de GEO Group le negaron la entrada. Mientras el representante Menendez esperaba, ICE logró planear sacar a Martin de Delaney —para trasladarlo. A las 2:00 am, mientras todos estaban distraídos, ICE creó una distracción con tres vehículos de ICE. Dejaron que los registraran y mientras los manifestantes cerraban las barricadas, un vehículo —el último de ese grupo— salió a toda velocidad. Martin estaba siendo retenido como rehén en ese vehículo.

El vehículo que transportó a Martin Soto a las 2:00 am parecía ser un vehículo personal de un agente de ICE: Martin me dijo más tarde que podía ver que tenía un asiento para bebé en la parte trasera.

Desde ese día, el 25 de mayo de 2026, Martin ha estado recluido en el Centro de Detención Elizabeth en Nueva Jersey. Su traslado parece haber sido una represalia por su participación en la huelga de hambre de Delaney Hall, su demanda de liberarlos a todos, y su relación conmigo —una ser querida que ha estado hablando públicamente.

He estado tratando de obtener respuestas de ICE y GEO Group sobre mi esposo. Para este artículo de opinión, les preguntamos a ambos sobre su tratamiento y su traslado. No hemos recibido ninguna respuesta.

¡Traigan a Martin a Casa!

Martin tomó la difícil decisión de arriesgar su vida para cruzar un desierto peligroso solo para reunirse con su familia. Enfrentó obstáculos horribles solo para ser detenido una noche por caminar por las calles en un país donde se supone que es seguro que un padre compre pañales para su hijo.

Martin y yo creemos que fue detenido esa noche porque el oficial de ICE que encontró se frustró por su barrera idiomática, incluso después de que Martin mencionara que tiene un caso de asilo pendiente para 2028 mientras hablaba lentamente en inglés.

Como todos los demás inmigrantes que vienen a EE.UU. en busca de un futuro mejor, Martin viajó aquí con la esperanza de criar a su hija y su hijo en un país seguro y en un ambiente seguro donde sus vidas no estén en peligro. Tenía experiencia en construcción, paisajismo y preparación de alimentos. Antes de que ICE lo secuestrara, Martin vivía con su familia a su lado, trabajaba en la cocina de un restaurante, iba a la iglesia, cuidaba de sus hijos, era un buen vecino y ayudaba a la gente siempre que podía.

ICE podría liberar a Martin Soto ahora mediante liberación discrecional. Espero que todos los que lean esto se unan a mí para exigir que ICE lo libere de inmediato.

ICE podría permitir que Martin continúe su proceso migratorio fuera de una prisión y sin condiciones (sin monitor de tobillo, fianza, etc.), devolviéndolo a mí y a nuestros hijos. ¡No tiene que estar en detención! Es un padre, un modelo a seguir, un miembro de la iglesia y un buen vecino, y merece libertad." 

(Gabriela Soto,  Scheer Post, 30/06/26, traducción Deep Seek, enlaces en el original)  

6.6.26

Humor negro: La 'migra' norteamericana intentó que se declarara muertas a 2,7 millones de personas vivas para presionar a los inmigrantes a la autodeportación... funcionarios de DOGE intentaron que 2,7 millones de personas vivas, incluidos ciudadanos estadounidenses y residentes permanentes legales, se añadieran al Archivo Maestro de Defunciones de la agencia como parte de la estrategia de control migratorio de la administración Trump... Jeremiah Schofield, quien trabajó 25 años en la agencia, dijo que se negó a implementar el plan después de revisar 25 nombres de la lista y descubrir que todos estaban vivos, y que un funcionario del DOGE confirmó en una llamada telefónica que el objetivo era obligar a los inmigrantes a deportarse voluntariamente o presentarse en las oficinas del Seguro Social donde podrían ser arrestados. La Administración del Seguro Social dijo que el plan nunca se llevó a cabo, aunque el Post informó previamente que una versión más pequeña, que marcaba a 6100 inmigrantes como muertos, sí se implementó (Drop Site News)

"(...) Un informante afirma que DOGE intentó que se declarara muertas a 2,7 millones de personas vivas para presionar a los inmigrantes a la autodeportación: Un ex alto funcionario de la Administración del Seguro Social reveló en una denuncia ante los investigadores del Senado que funcionarios de DOGE intentaron que 2,7 millones de personas vivas, incluidos ciudadanos estadounidenses y residentes permanentes legales, se añadieran al Archivo Maestro de Defunciones de la agencia como parte de la estrategia de control migratorio de la administración Trump, según informó el Washington Post el jueves. Jeremiah Schofield, quien trabajó 25 años en la agencia, dijo que se negó a implementar el plan después de revisar 25 nombres de la lista y descubrir que todos estaban vivos, y que un funcionario del DOGE confirmó en una llamada telefónica que el objetivo era obligar a los inmigrantes a deportarse voluntariamente o presentarse en las oficinas del Seguro Social donde podrían ser arrestados. La Administración del Seguro Social dijo que el plan nunca se llevó a cabo, aunque el Post informó previamente que una versión más pequeña, que marcaba a 6100 inmigrantes como muertos, sí se implementó. (...)"

 (Drop Site News, 05/06/26, traducción google) 

1.6.26

POLITICO: AfD y Vox se reúnen con el exjefe de la Patrulla Fronteriza de EE. UU. y un líder nacionalista blanco en una "cumbre de remigración". Gregory Bovino y Jared Taylor viajaron para apoyar a activistas que en su momento fueron considerados demasiado radicales incluso por los partidos de extrema derecha europeos... «Si el modelo y el método de la Patrulla Fronteriza de EE. UU. sirven de inspiración, entonces fantástico», añadió el exjefe de la Patrulla Fronteriza, Gregory Bovino, destituido de su cargo después de que agentes bajo su mando asesinaran a una enfermera de 37 años en Minneapolis... Los diputados de Vox, Rocío de Meer y Carlos Quero, figuraron en la lista de oradores de la cumbre... ¡Quién verá a los ancianos españoles luchando contra la 'migra' de PP/Vox, para que no les secuestren a sus cuidadoras, en los paseos de media mañana!

"Activistas de extrema derecha europeos que abogan por la deportación masiva de inmigrantes y sus descendientes están recibiendo un impulso gracias a que la administración Trump ha adoptado su lema clave: la remigración.

Unos 500 activistas e influyentes se reunieron el sábado al sur de Oporto para debatir sobre este concepto, antes marginal y solo mencionado en susurros en círculos de extrema derecha. El exjefe de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, Gregory Bovino, y el nacionalista blanco estadounidense Jared Taylor fueron invitados VIP en este evento, que contó con estrictas medidas de seguridad y al que también asistieron representantes electos de los partidos Vox (España) y Alternativa para Alemania (AfD).

Otros partidos de extrema derecha europeos importantes, sobre todo la Agrupación Nacional francesa, han evitado el término o rechazado la política por considerarla demasiado extrema, ya que discrimina a los migrantes por su etnia o religión. Sin embargo, el uso del término por parte del presidente estadounidense Donald Trump y la promesa del Departamento de Estado de crear una oficina para la remigración han dado un nuevo impulso a los defensores de esta política en Europa.

“Cuando el presidente de una gran potencia reconoce la palabra… ya no se puede decir que sea marginal”, declaró Jean-Yves Le Gallou, ex eurodiputado de la ultraderecha francesa bajo el mandato de Jean-Marie Le Pen, en la cumbre del sábado.

La reunión tuvo lugar en la ciudad costera de Figueira da Foz, a 135 kilómetros al sur de Oporto, y contó con la presencia de activistas de toda Europa, Estados Unidos y Canadá.

“Me complace mucho venir y aportar mi experiencia a los europeos” para abordar el problema de los “inmigrantes ilegales que destruyen la cultura europea”, afirmó Bovino en una rueda de prensa improvisada a la entrada.

En una entrevista concedida a un sitio web de ultraderecha antes de la cumbre, Bovino —quien no llevaba su polémico abrigo— citó al general Erwin Rommel, líder de la Alemania nazi, como una figura inspiradora y ofreció su ayuda para acabar con lo que describió como un “horror creciente”, haciéndose eco de los términos racistas utilizados por los extremistas de ultraderecha para referirse a los inmigrantes.

«Si el modelo y el método de la Patrulla Fronteriza de EE. UU. sirven de inspiración, entonces fantástico», añadió el exjefe de la Patrulla Fronteriza, destituido de su cargo después de que agentes bajo su mando asesinaran a una enfermera de 37 años en Minneapolis.

El momento de Sellner

La cumbre de Oporto fue coorganizada por el activista austriaco de extrema derecha Martin Sellner, quien saltó a la fama en 2024 tras celebrar una reunión secreta en Potsdam, Alemania, donde debatió el concepto de remigración con políticos de la AfD. La noticia de la reunión de Potsdam provocó protestas masivas en Alemania en aquel momento, y muchos señalaron paralelismos con los primeros planes para la deportación masiva de judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

Dos años después, un Sellner seguro de sí mismo se puso a disposición de los periodistas para entrevistas en la cumbre sobre remigración, profundizando en conceptos que, según él, ahora se están popularizando.

“Tenemos una relación muy neurótica con nuestra propia etnia, con nuestra propia identidad etnocultural, y creo que debemos superarla”, declaró Sellner a los periodistas en la cumbre, haciendo un llamamiento a los europeos para que superen su “complejo de culpa” y su “autodesprecio” derivados del “consenso de posguerra”.

Al menos tres políticos de AfD asistieron al evento, entre ellos Kay Gottschalk, miembro del Bundestag y uno de los cofundadores del partido. Gottschalk afirmó que estaba allí “para escuchar” como “un visitante”. Lena Kotré, miembro de AfD y representante en la legislatura estatal de Brandeburgo, intervino en el escenario. Sven Tritschler, miembro del Parlamento de Renania del Norte-Westfalia, también estuvo presente.

Los diputados de Vox, Rocío de Meer y Carlos Quero, figuraron en la lista de oradores de la cumbre. El activista Sammy Woodhouse, simpatizante del partido de derecha británico Restore Britain, también estuvo entre los ponentes.

Surgieron tensiones cuando a los reporteros acreditados para cubrir el evento no se les permitió el acceso y se les confinó al estacionamiento. En un momento dado, un dron sobrevoló al grupo de prensa realizando repetidos movimientos agresivos hacia una periodista.

Haciendo cola para hacerse selfies

Por el contrario, varios influencers de derecha equipados con tecnología de punta fueron recibidos con los brazos abiertos, y los canales de redes sociales de la cumbre registraron un interés "enorme", en parte gracias a la presencia de Bovino.

Entre los oradores se encontraban Dries Van Langenhove, exdiputado belga con dos condenas por incitación al odio, y la activista neerlandesa de extrema derecha Eva Vlaardingerbroek, promotora de la llamada teoría de la gran sustitución, según la cual las élites políticas y de la sociedad en general conspiran para traer un gran número de inmigrantes no blancos y reemplazar a la población blanca. Esta teoría se mencionó en el material promocional del evento.

Los asistentes también hicieron fila para tomarse selfies con Taylor, la nacionalista blanca estadounidense que es una destacada promotora de la ideología racista. 

“Estados Unidos «Influye más en Europa que al revés», dijo Taylor a la salida del evento. «Pero entre los disidentes e identitarios, al menos, hay mucho interés en Europa».

Los organizadores y ponentes con los que POLITICO habló en el evento negaron las acusaciones de racismo que pesan sobre el movimiento.

«No me considero una persona que odie», dijo el activista canadiense Daniel Tyrie, quien participó en uno de los paneles. «No ando por ahí escupiendo a la gente de color solo porque está en mi país».


«Simplemente creo que no pertenecen aquí»." 

(Marion Solletty  , POLITICO, 31/05/26, traducción google)  

29.4.26

Imanol Zubero: Una respuesta más compleja y más honesta a la cuestión de la “preferencia nacional”... los nativismos contemporáneos implican exclusión, jerarquización de vidas y negación de derechos básicos, pero hay que evitar la ingenuidad de ignorar que esa lógica está inscrita en la propia arquitectura del Estado moderno... Ferrajoli y Baumann no proponen una ruptura inmediata con el Estado-nación, sino una estrategia de transformación progresiva de sus categorías... su aportación más sugerente es el desplazamiento del eje de derechos desde la ciudadanía hacia la residencia. Esta idea introduce una vía intermedia entre el universalismo abstracto y el realismo estatal: reconocer derechos efectivos a quienes viven en un territorio, independientemente de su estatus formal... reconfigurar progresivamente la titularidad de derechos en torno a la persona y a la residencia, abriendo espacios de igualdad efectiva dentro y más allá del Estado... Esto no elimina de un plumazo las tensiones, pero sí mueve el terreno del debate. Frente a la dicotomía empobrecida entre “preferencia nacional” o “fronteras abiertas” entendidas de forma caricaturesca, introduce una agenda más exigente: la de construir instituciones que hagan compatibles la garantía de derechos con la pluralidad y movilidad de las sociedades contemporáneas... (o sea, es español el que vive, trabaja y paga impuestos en España, aunque no quiera ser catalán)

"La llamada “preferencia nacional”, tal como ha sido planteada en el acuerdo entre PP y Vox en Extremadura, no es simplemente una medida técnica de política social o económica: es, en realidad, una toma de posición moral y política de gran calado. Supone establecer una jerarquía de dignidad entre seres humanos en función de su pertenencia nacional, y eso la sitúa en una tradición claramente iliberal. La idea de que los derechos, o incluso el acceso a bienes básicos, deben depender del origen o la nacionalidad rompe con uno de los pilares normativos de las democracias contemporáneas: la igualdad moral de todas las personas.

Desde este punto de vista, la propuesta de Vox, y la asunción de sus premisas por parte del PP, encierra una profunda inhumanidad. No se trata solo de que discrimine a quienes llegan desde fuera, aunque esa llegada se haya producido en muchos casos hace años; es que redefine la comunidad política como un espacio de exclusión, donde la otra y el otro son sospechosos por definición. En un contexto global marcado por las migraciones, muchas de ellas forzadas por conflictos, desigualdades estructurales o crisis climáticas, esta concepción no solo resulta éticamente problemática, sino que contribuye a erosionar los fundamentos mismos de la convivencia democrática.
Nación, ciudadanía y exclusión: los límites del marco estatonacional

Ahora bien, una crítica honesta no puede detenerse ahí. Existe un riesgo evidente en limitarse a denunciar la “preferencia nacional” como si fuera una anomalía introducida por la extrema derecha. En realidad, esa lógica, aunque sea en formas más suaves o implícitas, está profundamente arraigada en la organización estatonacional del mundo moderno. Los Estados, incluso los más liberales, operan sobre la base de una distinción entre nacionales y no nacionales, entre quienes pertenecen plenamente a la comunidad política y quienes no. La ciudadanía, con todo su valor emancipador, también es un mecanismo de delimitación.

Aquí resulta iluminadora la reflexión de R. H. S. Crossman sobre la dificultad de definir qué es una nación. Sus ejemplos son incisivos: el nazi que apela al linaje biológico mientras perpetra el genocidio; el inglés que invoca la historia y la cultura mientras convive con tensiones internas en el Reino Unido; el estadounidense que habla de voluntad política común mientras evita mirar de frente sus propias fracturas raciales y sus políticas migratorias restrictivas. La lección es clara: ya sea racial, cultural o cívica, toda definición de nación contiene elementos problemáticos, exclusiones más o menos explícitas, zonas de sombra.

Esto cuestiona también la supuesta solución ofrecida por la distinción clásica entre el nacionalismo culturalista de Johann Gottfried Herder y el nacionalismo cívico de Ernest Renan. La célebre idea de Renan de la nación como un “plebiscito cotidiano” resulta seductora porque parece desplazar el foco desde la identidad esencial hacia la voluntad compartida. Sin embargo, esta visión presupone una homogeneidad que rara vez existe. ¿De verdad todos los miembros de una comunidad nacional comparten por igual una historia de sacrificios? ¿No es más preciso afirmar que esa historia está atravesada por conflictos, desigualdades y memorias divergentes, en las que algunas personas y grupos se han sacrificado o han sido sacrificados en favor de otros? Frente al idealismo de Locke y Rawls, no hay contrato social que no sea al tiempo un contrato sexual (Pateman), racial (Mills) y clasista (Marx) y, por lo mismo, nunca igualitario.

En toda sociedad compleja hay grupos que han sido sistemáticamente marginados, explotados o silenciados, mientras otros han acumulado privilegios. Presentar la nación como una comunidad de destino homogénea implica invisibilizar esas tensiones. En ese sentido, la mirada de Renan, aunque menos abiertamente excluyente que la de Herder, también puede derivar en una forma de totalización que resulta peligrosa.

La reflexión de José Antonio de Obieta Chalbaud (jurista y teólogo vasco, uno de los principales especialistas en derecho internacional público y derechos humanos en el ámbito hispano durante la segunda mitad del siglo XX), sobre el derecho de autodeterminación introduce otra perspectiva inquietante. Su insistencia en el derecho de un pueblo a definirse a sí mismo, decidiendo quién pertenece y quién no, pone de relieve un problema central: la delimitación de la comunidad nacional nunca es neutral ni pacífica. Escribe Obieta: «Pueden llegar a ser extremadamente peligrosas para un pueblo esas expresiones de carácter demagógico expresadas a veces por algunos líderes políticos –ignorantes o malignos– que propugnan como criterio para determinar la pertenencia de ciertas personas o grupos a un pueblo el hecho de residir simplemente en él, o aun inclusive el de “vender en él su fuerza de trabajo”. Si en ningún Estado del mundo se siguen criterios tan laxos y simplistas para obtener la nacionalidad, ¿por qué habría de seguirlos cuando se trata de meros grupos étnicos, o pobres pueblos indefensos, quienes a diferencia de los Estados, no poseen poder político propio capaz de contrarrestar eficazmente las consecuencias desnacionalizadoras que la aplicación de tales principios podrían producir?» (El derecho humano de la autodeterminación de los pueblos, Tecnos, 1993).

Cuando el autor advierte contra criterios “laxos” como la residencia o la participación económica, está señalando el temor a la dilución identitaria, pero también legitima la posibilidad de exclusiones más rígidas. El argumento puede justificar políticas profundamente discriminatorias bajo la apariencia de defensa colectiva.

Lo que emerge de todo este entramado es una tensión hoy por hoy irresoluble: por un lado, la aspiración universalista de igualdad; por otro, la realidad de comunidades políticas que se definen mediante fronteras, tanto físicas como simbólicas y, sobre todo, éticas. La “preferencia nacional” de Vox no es, en ese sentido, una aberración aislada, sino una radicalización explícita de una lógica que ya está presente, aunque más disimulada, en el funcionamiento de los Estados.

Precisamente por eso resulta tan importante combatirla. No basta con señalar su crudeza; hay que cuestionar las bases que la hacen posible. Defender una sociedad decente implica no solo rechazar las formas más agresivas de exclusión, sino también interrogar críticamente los límites de nuestras propias categorías políticas. La ciudadanía, la nación, el Estado: todos ellos deben ser repensados a la luz de un principio más exigente de justicia.

En última instancia, la cuestión no es si puede existir alguna forma de preferencia hacia los propios -algo que, en cierto grado, parece inevitable en el marco estatal-, sino hasta qué punto estamos dispuestas a aceptar que esa preferencia se traduzca en desigualdad estructural, en negación de derechos, en deshumanización de la otra y el otro. La propuesta de Vox responde a esa pregunta de la peor manera posible. La tarea crítica consiste no solo en rechazarla, sino en impedir que su lógica siga filtrándose, de manera más sutil, en el sentido común de nuestras democracias.
Cuando la preferencia nacional se vuelve social

En octubre de 2007 la revista El Viejo Topo, referencia esencial del pensamiento crítico durante la transición y buena parte de los años de democracia en España, publicó un Informe sobre la inmigración firmado por Jorge Vestrynge. Su planteamiento, formulado desde posiciones que se reclamaban abiertamente críticas con el neoliberalismo, introducía una defensa de la prioridad de los nacionales en el acceso a recursos escasos -empleo, prestaciones, servicios públicos- en nombre de la protección de las clases populares. Aquí la “preferencia nacional” ya no se presentaba como una cuestión identitaria o cultural, sino como una supuesta exigencia de justicia social. El informe finalizaba planteando el siguiente decálogo, que reproduzco literalmente:

1º. Hasta poder asistir correctamente a los inmigrantes que están ya dentro de España, cerrar puertas al menos a los inmigrantes no comunitarios.

2º. Expulsión de todos los inmigrantes que hayan cometido delitos importantes y, desde luego de todos los ilegales. Primero porque no existe ningún derecho humano (ni en la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano francesa ni en la onusiana) que permita forzar la entrada a la casa del vecino (y menos aún sin aceptar cumplir con las normas básicas de convivencia de la casa huésped). Segundo, porque si la inmigración tira los salarios a la baja, la ilegal los lleva al abismo…

3º. Inmigración sólo aceptada en base a contratos previamente obtenidos y temporales (y validados, por un visado en buena y debida regla en el caso de inmigrantes no comunitarios): si la precariedad afecta al trabajador español y al inmigrante legal ya establecido, lo menos es que al mismo rasero sea sometido el “aspirante” no comunitario.

4º. Números clausus en las empresas: en tanto se cumpla dicha limitación, aportarán las empresas una cantidad a la Seguridad Social destinada a financiar los gastos de vivienda, sanidad y educación tanto del inmigrante como de su familia “reagrupada” y del coste del transporte de repatriación. En el caso de que la empresa emplee ilegales habría que duplicar esa aportación.

5º. Políticas estrictas de visados para el llamado “falso turismo”.

6º. Legalizaciones sólo caso por caso.

7º. Nacionalizaciones sólo caso por caso y tras 5 años de residencia permanente, y siempre y cuando la entrada en el país sea legal y no se haya delinquido gravemente.

8º. Reagrupación familiar sólo en el caso de familias de la Europa comunitaria.

9º. Cuatro años de vida en común demostrada para obtener la nacionalidad por matrimonio o pareja de hecho.

10º. Dichas medidas podrán ser suavizadas en el caso de los inmigrantes procedentes de la UE.

El mecanismo de fondo es inquietantemente similar. Lo que cambia es el lenguaje, no la lógica: donde la derecha radical habla de identidad, amenaza o civilización, ciertas formulaciones de izquierda apelan a la protección social, al conflicto distributivo o a la soberanía económica. Pero en ambos casos se introduce una frontera moral entre quienes “merecen primero” y quienes deben esperar o quedar fuera. Se establece, de nuevo, una jerarquía de acceso basada en la pertenencia.

Un año después, en la misma revista, Vestrynge se reafirmaba en su propuesta y respondía a quienes le habían criticado con un artículo titulado Cuando las barbas de tu vecino…, en el que, afirmando que “los trabajadores son en primer lugar los nuestros, los españoles, y los europeos. Eso primero y después lo demás”, concluía así: “Entonces: si la inmigración es un arma en manos del capital para luchar contra las reivindicaciones de nuestros trabajadores y mantener tasas altas de beneficio, ¿cómo no ver que la defensa de nuestros trabajadores pasa por una regulación estricta de la inmigración? Y que es a los comunistas a quien corresponde, por excelencia, la defensa de nuestros trabajadores. ¿O creen ustedes que las demás fuerzas políticas del sistema lo van a hacer? Porque no lo harán; entonces, el etnonacionalismo surgiría, y hará inútil, sobrante, a la izquierda real”.

Esto obliga a afinar la crítica: no basta con denunciar la crudeza discursiva de Vox, hay que identificar el patrón común que permite que esa crudeza sea políticamente inteligible e incluso, en ciertos contextos, socialmente aceptable. Y ese patrón tiene que ver con la naturalización de la comunidad nacional como sujeto prioritario de derechos.

En el caso de Vestrynge, la argumentación se apoya en una premisa que puede parecer intuitiva: en un contexto de escasez, el Estado debe proteger preferentemente a los suyos. Pero esa premisa encierra varios problemas de fondo. El primero es que desplaza el foco del conflicto: en lugar de interrogar las causas estructurales de la escasez -las desigualdades globales, las dinámicas del capital, las políticas económicas-, sitúa el problema en la competencia entre pobres, entre nacionales y migrantes. El resultado es una forma de redistribución excluyente que no cuestiona el marco general, sino que lo gestiona mediante la segmentación de derechos.

El segundo problema es más profundo: aceptar ese principio implica asumir que la igualdad moral entre seres humanos puede ser legítimamente suspendida en función de la pertenencia política. Y una vez que se acepta esa excepción, el terreno queda abonado para ampliarla, endurecerla y radicalizarla. Ahí es donde las posiciones de derecha encuentran un espacio fértil: no necesitan construir su lógica desde cero, sino llevarla a sus últimas consecuencias. En este sentido, la “preferencia nacional de izquierdas” no es un antídoto frente a la versión iliberal de Vox, sino una de sus condiciones de posibilidad. Funciona como un puente conceptual que traduce una lógica de exclusión en términos socialmente más aceptables, pero sin desactivarla.

Volvemos así al problema de fondo que atraviesa toda la reflexión: la tensión entre universalismo e inscripción estatal de los derechos. La izquierda, históricamente, ha oscilado entre ambos polos. Por un lado, una vocación internacionalista, igualitarista, que reconoce en todo ser humano un sujeto de derechos; por otro, una práctica política que se despliega dentro de marcos estatales y que, en ocasiones, asume sus límites como inevitables. El riesgo aparece cuando esos límites dejan de ser percibidos como una constricción a superar y pasan a ser reivindicados como principio normativo. Cuando la ciudadanía deja de ser un instrumento provisional de organización política para convertirse en un criterio legítimo de exclusión moral.

La lección que se desprende tanto del acuerdo PP-Vox como de las posiciones de Vestrynge es, a mi juicio, bien clara: la “preferencia nacional” no es un accidente ideológico, sino una tentación estructural de todas las sociedades enriquecidas en el marco de esta necronomía capitalista. La derecha la expresa de forma más descarnada, ciertas corrientes de izquierda la reformulan en clave social, pero ambas beben de una misma fuente: la aceptación de que la comunidad política puede y debe priorizar a los suyos frente a los otros.
Universalismo en tensión: de la crítica a las alternativas posibles

Frente a todo lo expuesto, la tarea crítica no puede limitarse a elegir la versión “menos mala”, exige cuestionar la propia premisa básica y resistirse a la comodidad de respuestas que, bajo distintas banderas, terminan por legitimar lo que en el fondo comparten: la exclusión radical de vidas que, simplemente, no importan.

Propuestas como las de Luigi Ferrajoli y Gerd Baumann permiten dar un paso decisivo en la reflexión: pasar de la crítica necesaria de la “preferencia nacional” a la exploración de alternativas normativas que no sean meramente idealistas, pero tampoco resignadas al marco existente.

En su ensayo Derechos y garantías Ferrajoli formula su diagnóstico con una claridad difícil de eludir: la ciudadanía, que en su origen moderno funcionó como un mecanismo de inclusión frente a los privilegios estamentales, se ha invertido en su función histórica. Hoy, en un mundo atravesado por desigualdades globales profundas y por movimientos migratorios masivos, la ciudadanía de los países ricos actúa como un “privilegio de estatus”, es decir, como un dispositivo de exclusión. Esta inversión es clave para entender por qué la “preferencia nacional” resulta tan fácilmente defendible desde posiciones tan distintas: porque se apoya en una estructura jurídica y política que ya discrimina de facto. La radicalidad de Ferrajoli no reside solo en la denuncia, sino en la consecuencia que extrae: si queremos tomarnos en serio la universalidad de los derechos fundamentales, debemos desvincularlos de la ciudadanía como pertenencia estatal. Y esto no en abstracto, sino en un punto muy concreto y sensible: el derecho de residencia y el derecho de circulación. Es decir, allí donde hoy se juega de manera más evidente la frontera entre inclusión y exclusión, el “derecho a tener derechos” (Hannah Arendt),

Esta propuesta tiene una virtud decisiva frente a las derivas nativistas, tanto de derechas como de izquierdas, al desactivar el presupuesto de escasez nacionalmente delimitada. Si los derechos fundamentales no dependen de la ciudadanía, la pregunta deja de ser “a quién priorizamos” dentro de una comunidad cerrada, y pasa a ser “cómo garantizamos derechos en un marco ampliado”. La lógica de la preferencia pierde así parte de su fuerza justificativa. Ahora bien, el propio planteamiento de Ferrajoli se enfrenta a una dificultad evidente: su viabilidad política en un mundo organizado en Estados soberanos. Y aquí es donde la reflexión de Baumann introduce un elemento de mediación especialmente valioso.

En El enigma multicultural, Baumann no propone una ruptura inmediata con el Estado-nación, sino una estrategia de transformación progresiva de sus categorías. Su primer movimiento es desmitificador: reconocer el Estado-nación como una construcción problemática, “pseudoétnica” y “pseudosecular”. Es decir, como una forma histórica contingente que no debe ser naturalizada. Pero su aportación más sugerente, en relación con el debate que nos ocupa, es el desplazamiento del eje de derechos desde la ciudadanía hacia la residencia. Esta idea -que converge claramente con Ferrajoli- introduce una vía intermedia entre el universalismo abstracto y el realismo estatal: reconocer derechos efectivos a quienes viven en un territorio, independientemente de su estatus formal.

Este desplazamiento tiene implicaciones profundas. En primer lugar, rompe la identificación automática entre pertenencia nacional y titularidad de derechos, sin necesidad de abolir de inmediato el marco estatal. En segundo lugar, reduce el espacio político de la “preferencia nacional”, al ampliar la comunidad de quienes tienen derecho a reclamar igualdad. Y en tercer lugar, introduce un criterio más empírico y menos identitario: la vida en común, la participación de hecho en una sociedad. A esto se suma otro elemento clave en Baumann: la necesidad de “desreificar” las identidades. Es decir, dejar de concebir las identidades nacionales, étnicas o religiosas como bloques fijos y homogéneos, y entenderlas como procesos dinámicos, atravesados por relaciones y conflictos. Esta perspectiva conecta directamente con la crítica previa a las concepciones de nación -desde Herder hasta Renan- y refuerza la idea de que toda política basada en una comunidad homogénea es, en el mejor de los casos, una simplificación, y en el peor, una mistificación peligrosa.

La convergencia entre Ferrajoli y Baumann permite, por tanto, esbozar una respuesta más compleja y más honesta a la cuestión de la “preferencia nacional”. Por un lado, mantienen una crítica firme a su formulación explícita en los nativismos contemporáneos: porque implica exclusión, jerarquización de vidas y negación de derechos básicos. Pero, por otro, evitan la ingenuidad de ignorar que esa lógica está inscrita en la propia arquitectura del Estado moderno. La salida que sugieren no es inmediata ni sencilla. Implica, en esencia, un doble movimiento: 1) desnaturalizar la ciudadanía como criterio último de distribución de derechos, reconociendo su carácter histórico y excluyente; 2) reconfigurar progresivamente la titularidad de derechos en torno a la persona y a la residencia, abriendo espacios de igualdad efectiva dentro y más allá del Estado. Por aquí va, o debería ir, el proceso de regularización extraordinaria actualmente en marcha.

Esto no elimina de un plumazo las tensiones, pero sí mueve el terreno del debate. Frente a la dicotomía empobrecida entre “preferencia nacional” o “fronteras abiertas” entendidas de forma caricaturesca, introduce una agenda más exigente: la de construir instituciones que hagan compatibles la garantía de derechos con la pluralidad y movilidad de las sociedades contemporáneas. En este sentido, las propuestas de Ferrajoli y Baumann no solo ayudan a repensar críticamente la “preferencia nacional”; permiten también desenmascarar su aparente realismo. Porque lo que hoy se presenta como sentido común -priorizar a “los nuestros”- descansa en una estructura que ellos mismos muestran como contingente, problemática y, en última instancia, reformable.

La cuestión no es si podemos prescindir completamente de toda forma de delimitación política, sino si estamos dispuestas a aceptar que esa delimitación siga funcionando como un criterio legítimo de desigualdad en derechos fundamentales. Ahí es donde nuestra crítica debe mantenerse firme: no, no estamos dispuestas a aceptarlo. Y ahí es también donde estas propuestas, aun con todas sus dificultades, abren un horizonte que va más allá de la resignación o del repliegue identitario."

( Imanol Zubero , Noticias Obreras, 26/04/26)