Mostrando entradas con la etiqueta c. Crisis de las hipotecas basura: soluciones. La de Obama. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta c. Crisis de las hipotecas basura: soluciones. La de Obama. Mostrar todas las entradas

9.3.11

"El precio de sanear las cajas de ahorros es menor que el sueldo de un año de los ejecutivos de Goldman Sachs"

"El ‘bonus’ de un año de los ejecutivos del banco que preside Lloyd Blankfein supera en más de 1.000 millones de dólares el total de las ayudas recibidas por las cajas españolas hasta la fecha. Ejecutivos que, en su gran mayoría, dirigen bancos de inversión acusados de defraudación y engaño a los inversores o de colaboración para la defraudación fiscal (ver cuadros adjuntos).

Las cifras del rescate financiero en EE UU son astronómicas: 326.000 millones de dólares se presupuestaron para el rescate de Citigroup en diciembre de 2008 o el de AIG, que ascendió a 182.000 millones.

Unas cantidades de tal magnitud y complejidad que ni siquiera el presidente de la FED, Ben Bernanke, supo precisar ante una comisión del Congreso a qué entidades se habían entregado los 553.000 millones de dólares del rescate financiero. (...)

Con respecto a Alemania, recientemente se ha hecho público3 que su Gobierno movilizó, entre 2008 y 2009, 452.000 millones de euros para ayudar a sus bancos en dificultades.

Lo que significa que cuando Deutsche Bank apostaba a la baja contra la cotización de importantes multinacionales españolas, lo hacía con el respaldo financiero indirecto del Gobierno alemán, socio del Gobierno de España en la UE." (Mercadodedinero.com, 08/03/2011)

10.3.10

La regulación bancaria... ¿?

"No cabe duda de que los consumidores necesitan una protección mucho mejor. El fallecido Edward Gramlich -un funcionario de la Reserva Federal que trató en vano de lograr que Alan Greenspan tomase medidas contra los préstamos nocivos- resumía perfectamente el razonamiento allá por 2007: "¿Por qué los productos crediticios más arriesgados se venden a los prestatarios menos sofisticados? La pregunta se responde por sí misma: los prestatarios menos sofisticados probablemente son embaucados para que acepten estos productos".

¿Es importante que esta protección la proporcione un organismo independiente? Debe de serlo, o los grupos de presión no estarían haciendo campaña con tanta insistencia para evitar la creación de dicho organismo.

Y no es difícil ver por qué. Algunos han sostenido que el trabajo de proteger a los consumidores puede y debe hacerlo la Reserva Federal, o bien -como se propone en una solución que en estos momentos parece improbable- una unidad integrada en el Departamento del Tesoro. Pero recuerden que, hace no mucho, Greenspan era el presidente de la Reserva Federal y John Snow era el secretario del Tesoro (ministro de Hacienda). Caso cerrado. El único modo de que los consumidores estén protegidos bajo los futuros Gobiernos antirregulación -y, créanme, dado el poder de los grupos de presión financieros, esos Gobiernos llegarán- es que haya un organismo cuya única razón de existir sea controlar los abusos bancarios." (Paul Krugman:El final de la reforma financiera.El País, Negocios, 07/03/2010, p. 26/7)

19.1.10

Estados Unidos propondrá al G-20 generalizar el impuesto a los bancos

"La tasa, que debe ser aprobada por el Congreso, pretende recuperar hasta "el último centavo" del dinero movilizado en el rescate financiero, pero también se diseñó como una herramienta para desincentivar el riesgo excesivo: recaerá sobre todo en los bancos que tengan un mayor endeudamiento. No están sujetos al impuesto ni los recursos propios de calidad (capital Tier 1) ni otros pasivos como los depósitos.

Esa fórmula, por tanto, beneficia a entidades como las españolas, dedicadas a la banca comercial o minorista, que no están muy apalancadas y que financian buena parte de su pasivo con depósitos de clientes. Penaliza más a la banca de inversión y a entidades que recurren en mayor grado a financiación mayorista. La tasa castiga más el riesgo que el tamaño, en línea con lo que defienden para la futura regulación banqueros españoles como Emilio Botín, presidente del Santander.

Tal vez por ello -o tal vez no- el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no tardó en declararse abierto a estudiar la idea. Sin embargo, otros países como Francia, Reino Unido y Alemania, aunque aplauden la medida de EE UU, no han tardado en marcar distancias. Como recordó el propio Juncker, cuando se trata de cuestiones de impuestos cada país decide lo suyo, en función de la situación doméstica, y avanzar en la misma dirección se hace más complicado." (El País, ed. Galicia, economía, 18/01/2010, p. 24)


"Obama redobla su cruzada contra los excesos de la banca en Wall Street. "Si estos tipos quieren pelea, la tendrán", afirma - EE UU prohibirá algunas de las operaciones financieras más lucrativas - Las Bolsas sufren fuertes caídas. (...)

Obama presentó ayer otra iniciativa con la que busca quitar el apetito que el sector financiero tiene por el riesgo, dando poderes a los reguladores para que restrinjan las operaciones especulativas y en paralelo limitar a las entidades en tamaño.

Se trata de un ataque directo a algunos de los negocios más lucrativos de la banca de inversión y así lo interpretaron los inversores. La iniciativa de Obama provocó una convulsión en los mercados, con fuertes pérdidas en las Bolsas, lastradas por los valores del sector financiero (...)

Para evitar que las firmas financieras se beneficien de "una manera injusta" de los privilegios especiales que tuvieron durante el último año, la Casa Blanca quiere prohibir que los bancos especulen en los mercados por cuenta propia (proprietary trading) o que sean propietarios, inviertan o patrocinen fondos especulativos (hedge funds) o firmas de capital riesgo (private equity). Considera que eso se aleja de la misión central de un gran banco. El anuncio llega una semana después de la propuesta que lanzó la Casa Blanca, para aplicar una tasa del 0,15% al pasivo no asegurado de las entidades financieras con activos superiores a los 50.000 millones.

La Casa Blanca pretende así levantar un cortafuegos entre los depósitos asegurados y las carteras que utilizan los bancos en sus operaciones de riesgo, como transacciones con activos respaldos por hipotecas. En la práctica, Washington quieren evitar que entidades como JP Morgan Chase, Citigroup y Bank of America traspasen el dinero de un bolsillo a otro, para que las actividades de riesgo no se beneficien de red de seguridad que le dan los depósitos.

La reforma, según algunos analistas, puede obligar incluso a alguna de las grandes firmas de banca de inversión a dividirse si quiere mantener algunos de sus negocios más rentables. Si no se escinden, tendrán que elegir entre ser un banco o hacer trading por cuenta propia. En su informe del tercer trimestre, Goldman Sachs señalaba que sus ingresos por trading superaron los 100 millones de dólares en 36 de los 65 días hábiles. Obama criticó que los bancos usen el "dinero barato" inyectado para combatir la crisis para lograr enormes beneficios.

En ese sentido, y sin llegar a ser tan drástica, la propuesta retoma el espíritu de la ley Glass- Steagall, que tras la Gran Depresión obligó a separar la banca comercial de la de inversión.

En paralelo, el presidente de EE UU propone limitar el proceso de consolidación que se vive en la industria financiera, para evitar una concentración del riesgo por el crecimiento "excesivo" de una entidad. " (El País, ed. Galicia, economía, 22/01/2010, p. 20)

"

El nuevo plan de Obama prohíbe a los bancos especular por cuenta propia y tener fondos apalancados (hedge funds) o de capital riesgo, algunas de las actividades más lucrativas de la banca de inversión. De prosperar la reforma en los términos planteados, las entidades perderán miles de millones de dólares de ingresos o incluso se verán obligadas a escindir parte de su negocio.

Los analistas de una de las entidades afectadas, JPMorgan Chase, cifraron en 13.000 millones de dólares anuales (unos 9.000 millones de euros) el impacto de tales medidas en Goldman Sachs, Morgan Stanley, Credit Suisse, UBS y Deutsche Bank. De las cinco, Goldman Sachs sería la más afectada, con un impacto de casi 4.700 millones de dólares en sus resultados, mientras que UBS, con 1.900 millones, sería la menos dañada.

Con todo, es pronto para hacer cálculos, pues la nueva propuesta carece de detalles y queda un largo camino para su aprobación." (El País, 23/01/2010)

1.12.09

Si se hubiese ayudado a las familias hipotecadas, en lugar de a los bancos, en lugar de 16 billones, el coste hubiera sido de 1,7 billones

"Es como si la debacle del último año –la que provocó el rescate de 16 billones de dólares de la industria financiera, doblando la tasa de desempleo en EEUU y la pérdida de 2 millones de puestos de trabajo en la industria manufacturera- nunca hubiese tenido lugar. Dos de los cinco mayores bancos de inversión, Bear Stearns and Lehman Brothers, han mordido el polvo, pero los supervivientes tienen la intención de seguir con la fiesta, dólares federales en mano. (...)

“Creo que ahora estamos menos estables”, explicó Prins a In These Times. “Hay menos bancos, están más concentrados y son más influyentes que antes. Es posible que no tengamos una crisis en los créditos subprime en cinco años, pero podría ser que la nueva crisis la provoque el sector financiero al no devolver completamente sus préstamos.” (...)

Un enfoque de la cuestión comenzando desde abajo hubiera resultado mucho menos caro. “Un total de unos 1,7 billones hubiese evitado la crisis subprime”, dice Prins. Con esa inversión, el gobierno hubiera podido comprar o subsidiar cada una de las casas al borde de la ejecución hipotecaria. Ese hubiese sido una solución muy barata para los préstamos subprime.

Pero tal enfoque era aparentemente impensable para Paulson. El 8 de julio de 2008, Paulson jugó la carta del libre mercado con las familias de renta moderada que se enfrentaban a la ejecución hipotecaria, muchas de la cuales habían sido victimizadas por prácticas engañosas asociadas a los préstamos subprime. Aún sabiendo que estas familias “perderán sus hogares”, Paulson dijo: “Hay poca cosa que los políticos puedan o deban hacer para compensar decisiones financieras insostenibles”.

Una idea especialmente útil que ha surgido de la Administración Obama es la de establecer una Agencia de protección financiera al consumidor. Tener una agencia encargada del cumplimiento real supondría una diferencia, pero también es cierto que ésta se encontraría con oposición clara de Wall Street”, dice Prins, “incluso si la agencia acaba surgiendo o cristalizando, le será muy difícil hacer su trabajo específico”.

"Estamos viendo recortes en las comisarías, en las estaciones de bomberos, en los parques públicos, y en las bibliotecas”, dice. “Estamos viendo una sociedad mucho más dickensiana, y esto va a durar tiempo”. (Roger Bybee: Los saqueadores. Un año después del rescate de Wall Street, la reforma real del sistema financiero es todavía un sueño, www.inthesetimes.com, 30 octubre 2009. Sin Permiso, 22/11/2009)

6.11.09

"El equipo económico de Obama ha sido bueno. Si hubiera ganado el republicano John McCain las elecciones presidenciales de 2008, el estadounidense de a pie estaría por ahora un 20% por debajo de donde está. (...)

El capitalismo desregulado ha llevado en todas partes a sus derrotas autoimpuestas. Desde la estancia de Ronald Reagan en la Casa Blanca, el gobierno corporativo en América ha sido escandaloso. El jefe de la Comisión del Mercado de Valores de Bush, Harvey Pitt, presumía de dirigir una más amable y suave SEC. Sin excepción las principales firmas contables han diseñado trucos para evitar que las malas noticias entren en las hojas de los balances corporativos.

Las tres principales agencias que pretenden advertir de los más crudos riesgos han dado calificaciones AAA a cientos de malos créditos hipotecarios, buenos también, y todo lo que hay entre ellos. Cualquier auditor inteligente que proveyera asesoría honesta perdería el patrocinio de la corporación que le contrató.

No es extraño que los ricos se hayan estado haciendo más ricos en los últimos cuarenta años, mientras que la gente normal ha estado recibiendo una fracción decreciente del pastel económico." (Paul A. Samuelson: Qué significa el fin de la recesión. El País, Negocios, 01/11/2009, p. 4/5)

24.6.09

Obama ofrece un colchón de seguridad empresarial a los ricos... y a los que pierden su casa, su seguro médico... alguna protección social...

"La reestructuración da a los bancos la oportunidad de empezar de cero: los nuevos posibles inversores (ya sean propietarios de capital o de instrumentos de deuda) tendrán más confianza, otros bancos estarán más dispuestos a concederles préstamos y ellos estarán más dispuestos a prestar dinero a otros. Los propietarios de bonos se beneficiarán de una reestructuración ordenada, y si el valor de los activos es verdaderamente más alto de lo que cree el mercado (y los analistas externos), al final cosecharán las ganancias.

Pero lo que está claro es que los costes actuales y futuros de la estrategia de Obama son muy elevados (y, por el momento, no han alcanzado su limitado objetivo de reactivar el préstamo). El contribuyente ha tenido que apoquinar miles de millones, y ha proporcionado miles de millones más en garantías, facturas que es probable que haya que pagar en el futuro.

Reescribir las normas de la economía de mercado (de un modo que ha beneficiado a aquellos que han causado tanto dolor a toda la economía mundial) no sólo es caro desde el punto de vista financiero, sino que es algo peor. La mayoría de los estadounidenses lo consideran terriblemente injusto, especialmente después de haber visto a los bancos desviar los miles de millones destinados a permitirles reactivar el préstamo hacia pagos de primas y dividendos gigantescos. Romper el pacto social es algo que no debería hacerse a la ligera.

Pero esta nueva forma de sucedáneo del capitalismo, según la cual las pérdidas se socializan y los beneficios se privatizan, está condenada al fracaso. Los incentivos están distorsionados. No hay disciplina de mercado. Los bancos "demasiado grandes para ser reestructurados" saben que pueden apostar impunemente (y, con la Reserva Federal proporcionando dinero a unos tipos de interés cercanos a cero, hay fondos de sobra para hacerlo).

Algunos han llamado a este nuevo régimen económico "socialismo con características estadounidenses". Pero el socialismo se preocupa por los individuos corrientes. En cambio, Estados Unidos ha proporcionado poca ayuda a los millones de estadounidenses que están perdiendo sus hogares. Los trabajadores que se quedan en paro sólo se benefician de ayudas limitadas por desempleo durante 39 semanas, y luego son abandonados a su suerte. Y cuando pierden su empleo, la mayoría de ellos también pierden su seguro médico.

Estados Unidos ha ampliado su colchón de seguridad empresarial de una forma que no tiene precedentes, desde los bancos comerciales hasta los de inversión, luego a los seguros y ahora a los automóviles, sin que haya un límite a la vista. En realidad, esto no es socialismo, sino una prolongación de la arraigada asistencia social a las empresas. Los ricos y poderosos acuden al Gobierno para que les ayude siempre que pueden, mientras que los individuos necesitados reciben poca protección social." (JOSEPH E. STIGLITZ: El socialismo para ricos de Estados Unidos. El País, Negocios, 21/06/2009, p. 20)

Con sueldazos, "bonus" y demás "ingeniería salarial", la "codicia", la causa del desastre... nadie se atreve a meterse

"¿Pero qué pasa con el problema más general de los excesos financieros? (...)

Desgraciadamente, el plan, de la forma en que se ha publicado, no es consecuente con el diagnóstico. Es verdad que el nuevo Organismo de Protección Financiera al Consumidor propuesto ayudaría a controlar los préstamos abusivos. Y la propuesta de que a los prestamistas se les exija quedarse con el 5% de sus préstamos, en vez de venderlo todo para su reconversión, supondría cierto incentivo para prestar de forma responsable.

Pero el 5% no es suficiente para disuadir de gran parte de los préstamos de riesgo, dadas las enormes recompensas que reciben los ejecutivos financieros que ingresan beneficios a corto plazo. Así que ¿qué debe hacerse con esas recompensas?

De manera certera, el resumen ejecutivo que la Administración hace de sus propuestas destaca las "prácticas retributivas" como motivo clave de la crisis, pero luego no es capaz de aportar nada sobre la forma de enfrentarse a esas prácticas. La versión larga dice más cosas, pero lo que dice -"los reguladores federales deben ofrecer normas y directrices para que las prácticas de compensación a los ejecutivos de las empresas financieras estén más en consonancia con el valor a largo plazo para el accionista"- es una descripción de lo que debería pasar, más que un plan para hacer que pase." (PAUL KRUGMAN. Salir de las sombras. El País, Negocios, 21/06/2009, p. 14)

1.6.09

La burbuja que falta por explotar... la de las tarjetas de crédito... la siguiente...

"Es la última cruzada de Barack Obama contra las tácticas abusivas en el sector financiero: prohibir las comisiones ocultas y las alzas retroactivas de tipos de interés, una de las principales fuentes de ingresos para los emisores de tarjetas de crédito. Las nuevas reglas atacan la capacidad de titanes como Citigroup, JP Morgan Chase y Bank of America para modificar los términos de los acuerdos con sus clientes, lo que hará este lucrativo negocio mucho más difícil. (...)

Durante años, los emisores de tarjetas expandieron sus líneas de crédito a clientes que, teniendo en cuenta sus ingresos, tenían posibilidades remotas de devolver la deuda.Pagaban a la vez que iban refinanciando sus hipotecas. Una rutina fácil y muy rentable mientras subía el precio de la vivienda. Hasta que la burbuja inmobiliaria estalló y la recesión disparó el paro. Ahora, los grandes emisores de tarjetas son víctimas de sus tácticas. (...)

Los consumidores también son cómplices. Su adicción al crédito les hace dependientes del dinero plástico para poder vivir por encima de sus posibilidades. En ciudades como Miami, el 22,6% del ingreso anual de las familias se destina al pago de deuda vinculada a las tarjetas, según la revista Forbes. En Tampa y Los Ángeles está en el 17%. Y la tasa de impago empieza a estar descontrolada.

La deuda de los hogares de EE UU ha crecido un 25% durante la última década, según la Casa Blanca, hasta los 963.000 millones de dólares en enero de 2009, a 9.820 dólares de media por familia. El 78% de las familias tiene, al menos, una tarjeta de crédito. El 44% paga regularmente cada mes. El resto acumula deuda. La mora en el pago subió un 38,3% en marzo, hasta el 4,7%. Una quinta parte de los deudores pagan intereses superiores al 20%.

Se teme que el estallido de esta nueva burbuja ahonde más las pérdidas del sector bancario." (El País, Negocios, 31/05/2009, p. 16)

13.5.09

Los "brotes verdes" de los banqueros

"Trichet, Ordóñez y la OCDE constatan los primeros signos de recuperación. Los indicadores prevén síntomas de mejora en Reino Unido, Francia, Italia y China en seis meses - "La economía está en torno a un punto de inflexión", dice Trichet" (El País, ed. Galicia, Economía, 12/05/2009, p. 17)

"Obama prevé que EE UU crezca a un ritmo del 3,5% a final de año" (El País, ed. Galicia, Economía, 12/05/2009, p. 17)

7.5.09

Obama anuncia medidas contra la fuga de empresas y los paraísos fiscales

"Barack Obama anunció ayer una reforma del sistema impositivo que pretende hacer más difícil el traslado de empresas norteamericanas a otros países con mano de obra más barata, así como perseguir el uso de paraísos fiscales por parte de los contribuyentes estadounidenses. "El propósito es restaurar la justicia y el equilibrio de nuestro sistema fiscal", manifestó el presidente al hacer pública su propuesta. (...)

Para ello, el Gobierno tiene todavía que vencer una fuerte resistencia de las grandes corporaciones, que advierten que sus beneficios pueden verse gravemente afectados por estas medidas (...)

De acuerdo con la ley actual, las empresas con inversiones en otros países no están obligadas a pagar impuestos en EE UU a menos que se traigan los beneficios obtenidos. Si no lo hacen, pueden evitar al fisco norteamericano eternamente. Actualmente se calcula que las compañías estadounidenses mantienen en esas condiciones en el exterior alrededor de 700.000 millones de dólares.

La reforma anunciada ayer, todavía carente de detalles específicos, pretende actuar sobre esas cantidades y eliminar algunas otras ventajas fiscales que obtenían dentro de un sistema que Obama calificó ayer de "roto". Gracias a esas ventajas, empresas como General-Electric, Google, Cisco o Hewlett-Packard, consiguen actualmente reducir sus impuestos en porcentajes que podían oscilar del 15% al 27%, según un cálculo de The Wall Street Journal.

Obama anunció también medidas para evitar la salida de dinero de particulares hacia los paraísos fiscales. En estos momentos, básicamente, cualquier estadounidense puede invertir en cualquier lugar del mundo si no se demuestra que está cometiendo un delito. Si esta reforma es aprobada, la carga de la prueba será al revés: el inversor tendrá que demostrar que no está trabajando con una entidad o un país opaco para el fisco norteamericano para que su inversión sea legal. En cualquier otra circunstancia, la actuación en un paraíso fiscal será tratada por las autoridades como un acto ilegal." (El País, ed. Galicia, Economía, 05/05/2009, p. 23)

2.4.09

El plan de Obama, resumido

"La economía estadounidense es un castillo de naipes. (...)

Obama se presenta como el hombre adecuado para sacar a EE UU de esta precaria situación. Y para ello está actuando por tres vías. El primer pilar es un programa de estímulo a la economía de 787.000 millones de dólares, con el que se busca convertir al Gobierno en un catalizador del crecimiento y del empleo. Las inversiones en infraestructuras, energía, salud y educación aseguran que habrá más gente ocupada. Y estos sectores, a su vez, crearán más puestos de trabajo a su alrededor.

El segundo pilar pasa por estabilizar el mercado inmobiliario, levantando un muro frente a los desahucios y frenando la caída del valor de la vivienda.

El tercero, supone estabilizar el sistema financiero, lanzando un mecanismo para limpiar los balances de los bancos, sacando hasta un billón de dólares en activos tóxicos, y abaratando el crédito a consumidores y empresas. Al tiempo, Obama se dispone a endurecer la regulación del sector y a aumentar la vigilancia para tapar los agujeros que han dado lugar a la actual crisis financiera. (...)

Todo esto tiene un coste: 1,8 billones de déficit para este año (11,9% del PIB) y una deuda pública que asciende a 11 billones (73% del PIB), lo que, repartido entre la población, tocaría a 36.000 dólares por ciudadano. La proyección es que la deuda ascienda a 16,2 billones en 2012.

Es un agujero que preocupa a los inversores extranjeros, como China, principal acreedor de EE UU, y que resta soporte al dólar como moneda de reserva." (El País, Negocios, 29/03/2009, p. 22)

Los fallos del plan de Obama... con los 700.000 millones se podrían haber dado 7 billones de préstamos en un banco nuevo

"Obama ha heredado una economía en caída libre ... Por desgracia, lo que está haciendo no basta. El plan de estímulo parece grande -más del 2% del PIB anual-, pero un tercio se va en reducciones de impuestos... Casi la mitad del estímulo se limita a compensar el efecto de contracción de los recortes estatales. (...)

Sin embargo, los verdaderos fallos del programa de recuperación de Obama no radican en el plan de estímulo, sino en sus esfuerzos por revitalizar los mercados financieros. (...)

- Socializar las pérdidas y privatizar los beneficios es más preocupante que las consecuencias de nacionalizar los bancos. El trato se vuelve cada vez peor para los contribuyentes estadounidenses. En la primera ronda de inyecciones de efectivo obtuvieron aproximadamente 0,67 dólares en activos por cada dólar que pusieron (aunque los activos estaban casi con seguridad sobrevalorados y su valor cayó enseguida). Pero con las últimas inyecciones de efectivo se calcula que los estadounidenses reciben 0,25 dólares, o menos, por cada dólar que ponen. Malas condiciones significan una gran deuda nacional en el futuro. Una de las razones por las que posiblemente estamos obteniendo malas condiciones es que si obtuviésemos un valor justo por nuestro dinero, a estas alturas seríamos el accionista mayoritario de al menos uno de los grandes bancos.

- No confundamos salvar a los banqueros y a los accionistas con salvar a los bancos. Estados Unidos podía haber salvado a los bancos, y haberse olvidado de los accionistas, por mucho menos de lo que ha gastado.

- La economía de la filtración de la riqueza casi nunca funciona. Dar dinero a los bancos no ha ayudado a los propietarios de viviendas: cada vez hay más desahucios. Permitir que AIG quebrase tal vez habría perjudicado a algunas instituciones importantes para el sistema, pero lidiar con eso habría sido mejor que apostar más de 150.000 millones de dólares y esperar que parte de ellos vayan a parar donde hacen falta. (...)

Agua pasada no mueve molino. Como punto de referencia, por cada 700.000 millones de dólares proporcionados a un banco nuevo, apalancado en una proporción de 10 a 1, se podrían haber financiado siete billones de nuevos préstamos." (JOSEPH E. STIGLITZ. La manera de no recuperarse. El País, Negocios, 29/03/2009, p. 18)

31.3.09

Obama subvenciona la compra de activos incobrables

"Obama se ha decidido por un plan financiero que, en esencia, da por sentado que los bancos están básicamente saneados y que los banqueros saben lo que hacen. (...)

Como bien pueden explicar los historiadores económicos, ésta es una vieja historia, no muy distinta de docenas de crisis similares a lo largo de los siglos. Y hay un procedimiento probado para lidiar con las repercusiones de la quiebra financiera generalizada, que es el siguiente: el Gobierno se asegura la confianza en el sistema garantizando muchas deudas bancarias (aunque no necesariamente todas). Al tiempo, asume el control provisional de los bancos verdaderamente insolventes, para limpiar sus balances. Es lo que Suecia hizo a principios de la década de 1990. Es también lo que hizo EE UU tras la catástrofe de las cajas de ahorro en los años de Reagan. Y no hay razón para que ahora no podamos hacer lo mismo. (...)

Pero el plan de Geithner propone una apuesta cuyo resultado ya se sabe de antemano: si el valor de los activos sube, los inversores se benefician, pero si baja, los inversores pueden escaquearse de su deuda. Por lo tanto, en realidad no se trata de permitir que los mercados funcionen. Es sólo una forma indirecta y encubierta de subvencionar la compra de activos incobrables. (...)

A lo mejor se preguntan por qué no probar el plan y ver qué pasa. Una respuesta es que el tiempo se está agotando: cada mes que no atacamos la crisis, desaparecen otros 600.000 puestos de trabajo." (PAUL KRUGMAN: La desesperante política económica. El País, ed. Galicia, Economía, 24/03/2009, p. 21)

EE UU limpiará la banca con otro billón de dólares. Los detergentes están por las nubes

"El Tesoro procede, en síntesis, a limpiar los activos que merman los resultados de los bancos, los mismos que están en el corazón de esta crisis. Y lo hace sin tener que tomar el control de las entidades contaminadas, huyendo así del camino de la nacionalización que se ha visto obligado a recorrer en parte. Geithner recurre a la participación de inversores privados para que se fije el precio de los activos tóxicos mediante subasta y facilita a esos inversores una generosa financiación para que participen en el programa. (...)

Geithner puso el acento en que los inversores privados perderán su dinero si las cosas van mal (si el valor de realización de los activos tóxicos que se compren es menor que el pagado) y que el Tesoro compartirá las ganancias si las cosas van bien. Pero también cabe la lectura contraria: los inversores privados arriesgarán sólo una pequeña parte de capital que, gracias al préstamo de fondos públicos, puede proporcionarles grandes ganancias si los precios se recuperan. Si las cosas van mal, los inversores podrán desentenderse de esos préstamos, mientras que el Estado asumirá el grueso de las pérdidas. (...)

El plan Geithner cuenta con dos grandes programas. Con el de préstamos heredados, los bancos podrán vender a fondos público-privados de nueva creación sus carteras de préstamos hipotecarios contaminados. (...)

El segundo programa es el de títulos heredados -léase tóxicos- y tiene a su vez dos partes. Por un lado, la Reserva Federal dará préstamos para la compra de titulizaciones de activos (préstamos hipotecarios, al consumo o comerciales) potenciando el programa TALF, anunciado hace unos meses por la Fed para reactivar el crédito y que entra en vigor mañana. Por otro, el Tesoro se asociará con cinco gestoras de activos para crear plataformas o vehículos que compren los títulos. Si el fondo pone 100 dólares, el Tesoro pondrá otros 100 como coinversor y concederá 100 dólares (o en algunos casos 200) más como préstamo." (El País, ed. Galicia, Economía, 24/03/2009, p. 20/1)

"Algunos directivos de empresas que están interesadas en el plan que ayer anunció el secretario del Tesoro, Tim Geithner, han pedido en privado, según informa el diario The New York Times, garantías de que el Congreso no actuará retroactivamente contra ellos si estas inversiones, fuertemente subvencionadas por el Estado, obtienen beneficios en el futuro." (Antonio Caño: Freno al populismo. (El País, ed. Galicia, Economía, 24/03/2009, p. 20)

26.3.09

Malas alternativas a la nacionalización, las de Obama

"¿Por qué siguen proponiendo planes que a nadie más le parecen creíbles? Porque, por alguna razón, los altos funcionarios de la Administración de Obama y de la Fed se han convencido de que los activos problemáticos, a los que últimamente se llaman "activos tóxicos", valen en realidad mucho más de lo que cualquiera está dispuesto a pagar por ellos, y de que si a estos activos se les pusiese un precio apropiado, todos nuestros problemas desaparecerían. (...)

¿Pero sería suficiente para hacer que el sistema bancario se recuperase? No. Al usar el dinero de los contribuyentes para subvencionar los precios de los activos tóxicos, la Administración repartiría los beneficios entre todo aquel que cometiese el error de comprar los activos. Algunos de esos beneficios llegarían finalmente hasta la gente que los necesita y salvaría los balances generales de instituciones financieras clave. Pero la mayor parte de los beneficios irían a parar a gente que no los necesita ni merece ser rescatada. (...)

Entonces, ¿por qué esta idea zombi -la matan una y otra vez pero regresa siempre- ha calado tan hondo? Me temo que la respuesta es que los representantes gubernamentales siguen sin querer afrontar los hechos. No quieren enfrentarse a la precaria situación de las instituciones financieras más importantes porque es muy difícil rescatar a un banco básicamente insolvente sin hacerse con su control, al menos temporal. Y por lo visto, una nacionalización temporal sigue considerándose algo impensable." (Paul Krugman: La gran vacilación. El País, Negocios, 08/03/2009, p. 29)

25.3.09

"hay razones para pensar que el conjunto del sistema está cerca de la quiebra"

"La cuantía de las pérdidas es colosal. El FMI avanzó en enero la cifra de 2,2 billones de dólares. Otras estimaciones suben esta cantidad hasta 3,6 billones. En ambos casos sólo una parte, aunque importante, de esta cifra estaría en los balances de los bancos norteamericanos.

Si se tiene en cuenta que la capitalización de los principales bancos de aquel país asciende a unos 400.000 millones de dólares, hay razones para pensar que el conjunto del sistema está cerca de la quiebra y que, por consiguiente, hay que ensayar métodos más urgentes y expeditivos que los propuestos por el secretario del Tesoro. El problema consiste en que en este último supuesto sería necesario pedir al Congreso los fondos necesarios para nacionalizar, de hecho, una buena parte del sistema financiero que, más adelante, cuando las condiciones lo permitieran, volvería al sector privado.

Esta solución tendría la ventaja de eliminar el problema de la fijación del precio de los activos a tres bandas (Administración, sector privado y gestores de los bancos) ya que la gestión sería pública hasta que los bancos saneados volvieran al sector privado. En realidad se trataría del mismo mecanismo de intervención de los Fondos de Garantía de Depósitos, sólo que a gran escala. El inconveniente es que habría que acudir al Congreso, y no a la Reserva Federal, en busca de los fondos necesarios, con el riesgo de que una parte del mismo los denegara, tanto por la cuantía necesaria como por el rechazo a la nacionalización, aunque fuera temporal, de los bancos." (JOSÉ LUIS LEAL: El plan Geithner. El País, ed. Galicia, Economía, 20/02/2009, p. 22)