1.12.09

Si se hubiese ayudado a las familias hipotecadas, en lugar de a los bancos, en lugar de 16 billones, el coste hubiera sido de 1,7 billones

"Es como si la debacle del último año –la que provocó el rescate de 16 billones de dólares de la industria financiera, doblando la tasa de desempleo en EEUU y la pérdida de 2 millones de puestos de trabajo en la industria manufacturera- nunca hubiese tenido lugar. Dos de los cinco mayores bancos de inversión, Bear Stearns and Lehman Brothers, han mordido el polvo, pero los supervivientes tienen la intención de seguir con la fiesta, dólares federales en mano. (...)

“Creo que ahora estamos menos estables”, explicó Prins a In These Times. “Hay menos bancos, están más concentrados y son más influyentes que antes. Es posible que no tengamos una crisis en los créditos subprime en cinco años, pero podría ser que la nueva crisis la provoque el sector financiero al no devolver completamente sus préstamos.” (...)

Un enfoque de la cuestión comenzando desde abajo hubiera resultado mucho menos caro. “Un total de unos 1,7 billones hubiese evitado la crisis subprime”, dice Prins. Con esa inversión, el gobierno hubiera podido comprar o subsidiar cada una de las casas al borde de la ejecución hipotecaria. Ese hubiese sido una solución muy barata para los préstamos subprime.

Pero tal enfoque era aparentemente impensable para Paulson. El 8 de julio de 2008, Paulson jugó la carta del libre mercado con las familias de renta moderada que se enfrentaban a la ejecución hipotecaria, muchas de la cuales habían sido victimizadas por prácticas engañosas asociadas a los préstamos subprime. Aún sabiendo que estas familias “perderán sus hogares”, Paulson dijo: “Hay poca cosa que los políticos puedan o deban hacer para compensar decisiones financieras insostenibles”.

Una idea especialmente útil que ha surgido de la Administración Obama es la de establecer una Agencia de protección financiera al consumidor. Tener una agencia encargada del cumplimiento real supondría una diferencia, pero también es cierto que ésta se encontraría con oposición clara de Wall Street”, dice Prins, “incluso si la agencia acaba surgiendo o cristalizando, le será muy difícil hacer su trabajo específico”.

"Estamos viendo recortes en las comisarías, en las estaciones de bomberos, en los parques públicos, y en las bibliotecas”, dice. “Estamos viendo una sociedad mucho más dickensiana, y esto va a durar tiempo”. (Roger Bybee: Los saqueadores. Un año después del rescate de Wall Street, la reforma real del sistema financiero es todavía un sueño, www.inthesetimes.com, 30 octubre 2009. Sin Permiso, 22/11/2009)

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