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24.4.26

La fachosfera se ha lanzado en tromba a decir que en España los impuestos sobre los salarios han crecido tanto últimamente que han superado a los países nórdicos... La mentira se basa en un gráfico de la OCDE sobre la tributación a las rentas del trabajo, pero es que en ese gráfico se incluyen las cotizaciones que pagan los empleadores. Se calculan sobre el salario, pero las pagan los empresarios, no los asalariados... En el mismo informe de la OCDE hay otro gráfico que no incluye las cotizaciones que pagan los empleadores, y ahí se comprueba que España está muy abajo en el ránking. Así que no: los trabajadores españoles no pagan más que los trabajadores nórdicos. Feijóo y la fachosfera mienten... Las cotizaciones que pagan los empresarios son como un impuesto a los beneficios empresariales. Lo que en otros países no se paga en cotizaciones, se paga en impuestos de sociedades. Todos los países nórdicos gravan más a sus empresarios que España. Así que es mentira igualmente (Eduardo Garzón)

Eduardo Garzón @edugaresp

La fachosfera se ha lanzado en tromba a decir que en España los impuestos sobre los salarios han crecido tanto últimamente que han superado a los países nórdicos. Cualquier persona con un mínimo de información sabe que es mentira, pero vamos a desmontarla con datos

 La mentira se basa en un gráfico de la OCDE sobre la tributación a las rentas del trabajo, pero es que en ese gráfico se incluyen las cotizaciones que pagan los empleadores, como recordó @EconoCabreado. Se calculan sobre el salario, pero las pagan los empresarios, no los asalariados.

 En el mismo informe de la OCDE hay otro gráfico que no incluye las cotizaciones que pagan los empleadores, y ahí se comprueba que España está muy abajo en el ránking. Así que no: los trabajadores españoles no pagan más que los trabajadores nórdicos. Feijóo y la fachosfera mienten.

 En cualquier caso, alguien podría decir que, aunque esas cotizaciones no las paguen los trabajadores, sí lo hacen los empresarios, por lo que España sí recaudaría más que los otros países. Pero es que eso también es mentira. Veamos por qué.

 Las cotizaciones que pagan los empresarios son como un impuesto a los beneficios empresariales. Lo que en otros países no se paga en cotizaciones, se paga en impuestos de sociedades. Todos los países nórdicos gravan más a sus empresarios que España. Así que es mentira igualmente.

 Si tenemos en cuenta todo lo recaudado (que es lo que se debería hacer, no centrarse en un impuesto solo porque hay muchas figuras tributarias), vemos que en España se pagan muchos menos impuestos que en los países nórdicos. Algo que todo el mundo sabe, pero bueno.

 Por si fuera poco con todo esto, resulta que el gráfico de marras tiene otro grave problema: muestra solamente lo que paga un trabajador soltero que tenga un salario promedio. Es un problema por dos motivos:

 1) En nuestros sistemas tributarios hay grandes diferencias en función de las características personales y familiares. Como también recordó @EconoCabreado, en España se paga muchísimo menos que en los otros países si el asalariado tiene hijos. Con datos del mismo informe.

 2) El salario promedio es un valor muy volátil y muy afectado por la dispersión salarial. Por ejemplo: el salario promedio puede aumentar mucho simplemente porque las rentas altas ganen más, aunque el resto de la población gane lo mismo.

 Que es justamente lo que pasa en España: hay mucha diferencia de salarios entre las rentas altas y las bajas. Eso empuja al alza el salario promedio, y obviamente también su tributación. Pero es un efecto estadístico: no estamos comparando situaciones equiparables por países.

 El gráfico de marras te estaría diciendo que un nórdico que cobra X euros tributa menos (contando cotizaciones de la empresa) que un español que cobra MÁS que X euros. Es lógico que así sea porque no cobran lo mismo. No es comparable.

 Y, por si fuera poco, como recuerda @ivanhayala
, en el mismo informe de la OCDE se señala que España ha reducido significativamente los impuestos a las rentas más bajas, haciendo el sistema más justo. Así que ese relato de "infierno fiscal" español se hunde por completo.

 Y es que, como recuerda @Jaume_Vinas, ahora los trabajadores con bajos salarios no pagan IRPF, cuando antes sí pagaban y cuando en otros países sí se pagan. ¡De infierno fiscal nada, que no te engañen!

 3:48 p. m. · 24 abr. 2026 ·11 mil Visualizaciones

2.12.25

¿Crecer al peso? ¿Productividad mínima? Nada de esto es cierto... según Eurostat, España es uno de los países en los que más crece la productividad por hora de trabajo... lo que "paradójicamente" coincide con una entrada de inmigrantes récord... La explicación es la modernización que se inició en 2020 hacia actividades más intensivas en tecnologías y empleos de mayor valor añadido. Eso ha elevado el valor añadido por persona y por hora, incluso con entrada grande de población nueva... Si los salarios son bajos -lo son- y no crecen tanto como la productividad, entonces hay que mirar a los beneficios empresariales... Pero ese relato es más incómodo porque con él no es tan fácil culpar al gobierno, a las pensiones ni tampoco a la inmigración... queda mucho camino por recorrer. Pero lo que es rotundamente falso es el relato de que «crecemos por la inmigración y eso es un crecimiento frágil» (Alberto Garzón)

Alberto Garzón @agarzon


¿Crecer al peso? ¿Productividad mínima? Nada de esto es cierto. 

Como se ve en el primer gráfico (Eurostat), España es uno de los países en los que más crece la productividad por hora de trabajo (muy por encima de países como Francia, Alemania, Países Bajos o Austria), lo que "paradójicamente" coincide con una entrada de inmigrantes récord. 

La explicación es la modernización que se inició en 2020 hacia actividades más intensivas en tecnologías y empleos de mayor valor añadido. Eso ha elevado el valor añadido por persona y por hora, incluso con entrada grande de población nueva, lo que se comprueba en el segundo gráfico (AMECO) para los países seleccionados -ibéricos y antiguas locomotoras de la UE-. 

Si los salarios son bajos -lo son- y no crecen tanto como la productividad, entonces hay que mirar a los beneficios empresariales.

 Pero ese relato es más incómodo porque con él no es tan fácil culpar al gobierno, a las pensiones ni tampoco a la inmigración. 

Ojo: en términos absolutos seguimos por debajo de Alemania, Francia o Italia en productividad laboral: queda mucho camino por recorrer. Pero lo que es rotundamente falso es el relato de que «crecemos por la inmigración y eso es un crecimiento frágil».

2:31 p. m. · 1 dic. 2025 17 mil Visualizaciones 

27.7.25

Los salarios reales han subido un 2,76% en los últimos 30 años (OCDE)... El dato implica un grado de corrupción legalizada y cuantitativamente superior a los latrocinios perpetrados (supuestamente) por Santos Cerdán, Koldo García y Cristóbal Montoro, por referirnos solo a los últimos de los que tenemos noticia... La noticia, prácticamente silenciada, debería haber producido un estupor infinito... se trata de un robo del que no ha dejado registro... con la complicidad de todos los poderes, claro, de ahí el sigilo incluso con el que ha saltado la noticia... de ahí que no hayamos leído editoriales capaces de agitar los cimientos del sistema... Los ricos son más ricos (mucho más), los pobres son más pobres (mucho más), con independencia de que quiénes hayan gobernado a lo largo de esos 30 años (Juan José Millás)

 "Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los salarios reales han subido un 2,76% en los últimos 30 años (evitaremos comentar los irreales para no deprimirnos demasiado). El dato implica un grado de corrupción legalizada y cuantitativamente superior a los latrocinios perpetrados (supuestamente) por Santos Cerdán, Koldo García y Cristóbal Montoro, por referirnos solo a los últimos de los que tenemos noticia

Significa que a los trabajadores españoles se les viene extrayendo desde hace tres décadas unas plusvalías muy superiores a los desfalcos cometidos por los partidos que han gobernado desde la Transición hasta ahora mismo. La noticia, prácticamente silenciada, debería haber producido un estupor infinito. Alguien debería haberse abierto las venas en la apertura de un telediario. 

Pero se trata de un robo del que no ha dejado registro cámara de seguridad alguna. Los butroneros han actuado con una limpieza alucinante, han procedido como magos, nada por aquí, nada por allá. Y con la complicidad de todos los poderes, claro, de ahí el sigilo incluso con el que ha saltado la noticia en medio del verano de nuestro descontento. De ahí que no haya intervenido la Fiscalía, ni la Judicatura, ni la Guardia Civil. De ahí que no hayamos leído editoriales capaces de agitar los cimientos del sistema.

Los ricos son más ricos (mucho más), los pobres son más pobres (mucho más), con independencia de que quiénes hayan gobernado a lo largo de esos 30 años. La vida es así, no la he inventado yo. Ustedes, sufridos conciudadanos, confórmense con el espectáculo político de los miércoles. Tienen también el fútbol para desahogarse, y el tenis, y las series de la tele, muchas cosas, en fin. 

Pero si la rabia crece, si la rabia rompe todos los diques de contención, voten a los partidos antisistema que, irónicamente, constituyen el tuétano del sistema. Todo está previsto, jajá. Jódanse, que diría Andrea Fabra." 

(Juan José Millás , El País, 25/07/25) 

17.10.24

¿Ha habido 'inflación de beneficios' en España? ¿Eso explica la inflación del periodo 2021-2023? El origen del proceso inflacionista de 2021 está en las perturbaciones de oferta posteriores a la pandemia, amplificadas por los mercados energéticos y la guerra de Ucrania. A partir de ahí, el aumento de los precios de la energía se extendió al resto de sectores... El ‘tope al gas’ consiguió que en España -a diferencia de otros países de la UE- se desvinculase el precio de la electricidad de la subida de los precios internacionales de los combustibles... Así, la inflación ha sido un fenómeno transitorio. Sin embargo, ha provocado una “crisis de poder adquisitivo”, ya que los salarios nominales han crecido menos que los precios... las empresas han trasladado el aumento de los costes a los precios finales, manteniendo (o incluso aumentando) sus márgenes. Pero los trabajadores no han tenido crecimientos salariales que compensen este efecto de la inflación... Dado el deterioro del poder negociador de los trabajadores (curva de Phillips plana), no hemos visto efectos salariales de segunda ronda. Los salarios reales no han sido una fuente de presiones inflacionistas, sino que han actuado como un amortiguador del choque inflacionista... ¿cómo pueden crecer los salarios para recuperar el poder adquisitivo perdido? ¿Hay margen para que este crecimiento se haga sin efectos inflacionistas? Un crecimiento salarial acumulado de 4,5 puntos sería un aumento salarial no inflacionista y factible en España (Nacho Álvarez)

Nacho Álvarez @nachoalvarez_

¿Ha habido 'inflación de beneficios' en España? ¿Eso explica la inflación del periodo 2021-2023? En esta nueva investigación publicada en @SCEDjournal con
@JorgeUxo y @EladioFebrero, evaluamos esta hipótesis. 

https://sciencedirect.com/science/article/pii/S0954349X24001504?via%3Dihub

 En esta investigación estudiamos además las implicaciones que los cambios distributivos observados en 2021-2023 tienen para la política económica. En particular, analizamos el margen de maniobra que hoy existe en la economía española para aumentos salariales no inflacionistas.

 El origen del proceso inflacionista de 2021 está en las perturbaciones de oferta posteriores a la pandemia, amplificadas por los mercados energéticos y la guerra de Ucrania. A partir de ahí, el aumento de los precios de la energía se extendió al resto de sectores.

 Desde 2021, el Gobierno desplegó un conjunto de medidas fiscales y regulatorias para frenar la inflación. La más relevante fue la 'excepción ibérica': una reforma del mercado eléctrico mayorista basada en fijar un tope al precio del gas utilizado para producir electricidad.

 Este ‘tope al gas’ consiguió que en España -a diferencia de otros países de la UE- se desvinculase el precio de la electricidad de la subida de los precios internacionales de los combustibles. El precio de la electricidad en el mercado mayorista disminuyó rápidamente.

 Así, la inflación ha sido un fenómeno transitorio. Sin embargo, ha provocado una “crisis de poder adquisitivo”, ya que los salarios nominales han crecido menos que los precios. Como consecuencia, los salarios reales han caído un 6% acumulado durante el periodo 2021-2023.

 De hecho, la inflación reciente puede analizarse usando la teoría de la "inflación por conflicto": tras el shock energético inicial, el aumento de precios se explica por las desiguales pretensiones de empresarios y trabajadores sobre el crecimiento de sus respectivos ingresos.

 La investigación de Isabella Weber (2023) señala la existencia en EE.UU. de una “inflación de vendedores” durante este periodo y la atribuye a “la capacidad de las empresas con poder de mercado para subir los precios”.

 Nosotros testamos esa hipótesis para España, con datos del Observatorio de Márgenes Empresariales. Calculamos la evolución de márgenes empresariales a nivel sectorial y agregado, y las respectivas contribuciones de costes laborales y márgenes al crecimiento de los precios.

 El factor más importante para explicar la inflación es el ‘pass-through’: el traslado de costes a los consumidores que llevan a cabo las empresas (explica el 85% de la inflación). El aumento directo de márgenes explica un 14% y el impacto de los costes laborales es muy limitado.

 Basándonos en esta evidencia, no podemos decir que veamos "inflación de beneficios" en España, si por este término entendemos que los aumentos de precios provienen directa y principalmente de aumentos de los márgenes empresariales, como plantean Weber y Wasner (2023).

 Sin embargo, sí podemos hablar de ‘inflación de beneficios’ en un sentido ‘débil’: la inflación surge cuando las empresas suben los precios para proteger sus beneficios de los mayores costes de producción, sin que los trabajadores puedan compensarlo mediante aumentos salariales.

 Las consecuencias distributivas son evidentes: las empresas han trasladado el aumento de los costes a los precios finales, manteniendo (o incluso aumentando) sus márgenes. Pero los trabajadores no han tenido crecimientos salariales que compensen este efecto de la inflación.

 Dado el deterioro del poder negociador de los trabajadores (curva de Phillips plana), no hemos visto efectos salariales de segunda ronda. Los salarios reales no han sido una fuente de presiones inflacionistas, sino que han actuado como un amortiguador del choque inflacionista.

 Las implicaciones de este análisis para la política económica son muy relevantes: ¿cómo pueden crecer los salarios para recuperar el poder adquisitivo perdido? ¿Hay margen para que este crecimiento se haga sin efectos inflacionistas?

 Calculamos el crecimiento salarial que las empresas podrían asumir sin subir precios y manteniendo su participación inicial en la renta nacional. Obtenemos que un crecimiento salarial acumulado de 4,5 puntos sería un aumento salarial no inflacionista y factible en España.

1:19 p. m. · 17 oct. 20242.270 Reproducciones

30.9.24

Hace unos días el periódico El Mundo titulaba de la siguiente forma un artículo que se hizo muy viral: “La mayor caída de la serie histórica hunde el salario más frecuente en España hasta el umbral del salario mínimo”... ¿Qué es lo que cualquier persona puede interpretar tras leer dicho titular? Que la gente cobra menos que antes... pasa que el salario promedio, el salario mediano (aquel se encuentra justo en medio de todos los valores) han experimentado una mejora entre el año 2021 y el año 2022, lo que suele leerse como una mejora general de la retribución de la clase trabajadora... pero el el salario modal o más frecuente (aquel que se repite un mayor número de veces), ha retrocedido muchísimo en el mismo transcurso de tiempo... es bien conocido que el salario mínimo se fue elevando gracias a los acuerdos entre PSOE y Unidas Podemos. El salto más importante fue el de 2019... en 2022, la importante subida del salario mínimo hasta 14.586 euros al año agolpó a tantos trabajadores en ese nivel que llegaron a superar en número a las personas que cobraban el nivel salarial que hasta entonces había sido el más frecuente convirtiendo así al salario mínimo en el más repetido de todos... En consecuencia, el indicador que muestra el salario más frecuente pasó de golpe desde los 18.400 euros aproximadamente a los 14.586,44 euros, justamente el salario mínimo legal. Y de ahí el titular citado al principio de este artículo... sucede que que los trabajadores que antes cobraban menos de esos 14.586 euros cobran ahora justamente ese salario, y simplemente son tantos que se han vuelto los más numerosos. Se trata de una mejora salarial, no de un retroceso. La mejora se da especialmente en los salarios más bajos, pero también se da en el resto de los niveles... se podría pensar que no es ningún éxito de país que el salario más frecuente sea el salario mínimo y no uno más alto, pero ése es otro tema (Eduardo Garzón)

 "Hace unos días el periódico El Mundo titulaba de la siguiente forma un artículo que se hizo muy viral: “La mayor caída de la serie histórica hunde el salario más frecuente en España hasta el umbral del salario mínimo”. ¿Qué es lo que cualquier persona puede interpretar tras leer dicho titular? Obviamente, nada bueno. La lectura más lógica es que los salarios son ahora más bajos en España; es decir, que la gente cobra menos que antes (incluso menos que nunca, podrían pensar algunos tras leer lo de “mayor caída de la serie histórica”). Pero, aunque sea una lectura intuitiva, no puede estar más equivocada. La realidad es que todos los salarios nominales han aumentado, así como que el hecho de que el salario más frecuente sea ahora equivalente al salario mínimo es un avance, no un retroceso. Lo explico.

Este titular, así como todos los que han replicado más o menos el mismo mensaje, se basa en la recién publicada Encuesta de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondiente al año 2022, que ofrece muchos datos e indicadores sobre salarios; entre ellos, el salario promedio, el salario mediano (aquel se encuentra justo en medio de todos los valores) y el salario modal o más frecuente (aquel que se repite un mayor número de veces). Los dos primeros han experimentado una mejora entre el año 2021 y el año 2022, lo que suele leerse como una mejora general de la retribución de la clase trabajadora. Pero el tercero, el salario más frecuente, ha retrocedido muchísimo en el mismo transcurso de tiempo, desde 18.502,54 euros al año hasta 14.586,44 euros. Desde luego, se trata de una caída muy notable en un solo año que comprensiblemente ha alertado a muchas personas, aunque una lectura cuidadosa de lo que ha ocurrido debería despejar esas preocupaciones.

En el año 2017, justo antes de que se comenzara a elevar notablemente el salario mínimo, el salario más frecuente era de 17.482 euros al año. Por entonces, había muchísima gente que cobraba menos, como se puede ver en la zona situada a la izquierda del salario más frecuente (...).

Pero, como es bien conocido, desde entonces el salario mínimo se fue elevando gracias a los acuerdos entre PSOE y Unidas Podemos. El salto más importante fue el de 2019, seguido por el de 2022. Estas medidas fueron aumentando por ley los salarios de quienes menos cobraban, elevando notable y progresivamente la ya señalada parte izquierda del gráfico de distribución,(...).

Es decir, aquellas personas ubicadas en la parte inferior de la distribución fueron mejorando progresivamente su retribución, siempre situándose en el nuevo salario mínimo. Pero en el año 2022 ocurrió algo que no había ocurrido hasta entonces: la importante subida del salario mínimo hasta 14.586 euros al año agolpó a tantos trabajadores en ese nivel que llegaron a superar en número a las personas que cobraban el nivel salarial que hasta entonces había sido el más frecuente (unos 18.400 euros), convirtiendo así al salario mínimo en el más repetido de todos.

En consecuencia, el indicador que muestra el salario más frecuente pasó de golpe desde los 18.400 euros aproximadamente a los 14.586,44 euros, justamente el salario mínimo legal. Y de ahí el titular citado al principio de este artículo. Pero la clave pasa por entender que no es que la gente que antes cobraba más de 18.000 euros cobre ahora unos 14.586, sino que los trabajadores que antes cobraban menos de esos 14.586 euros cobran ahora justamente ese salario, y simplemente son tantos que se han vuelto los más numerosos. Se trata de una mejora salarial, no de un retroceso. La mejora se da especialmente en los salarios más bajos, pero también se da en el resto de los niveles, (...).

Por supuesto, alguien podría pensar que no es ningún éxito de país que el salario más frecuente sea el salario mínimo y no uno más alto, pero ése es otro tema; sea como fuere, que ahora mismo el salario más frecuente sea más bajo que antes y equivalente al salario mínimo es una buena noticia porque muestra una mejora con respecto a años anteriores. También alguien podría indicar que dicho incremento generalizado de los salarios ha sido inferior al de la inflación, por lo que se ha perdido capacidad adquisitiva, y tendría mucha razón, pero ése es otro tema que no invalida el hecho de que entre 2021 y 2022 ha habido una mejora de los salarios nominales y no un retroceso como se podría inferir del titular que hemos puesto en cuarentena.

Así que mucho cuidado con los titulares escritos con mala baba y las interpretaciones rápidas e intuitivas: aunque suene mal que el salario más frecuente sea ahora menor, en realidad es el resultado estadístico de un avance de los salarios más bajos, lo cual es positivo."

 ( Eduardo Garzón Espinosa , eldiario.es, 28/09/24, gráficos en el original)

17.6.24

Acerinox: la huelga más larga de España... "Hace cuatro años el salario medio superaba los 2.000 euros. Ahora, si pasa de 1.600 al mes das saltos de alegría"... "«Lo que proponen es una barbaridad, es inhumano. Que te puedan llamar para trabajar según sales del turno de noche. Que te puedan llamar en vacaciones, en los días libres. Quieren poder llamarnos en cualquier momento, a cualquier hora. Eso es cargarse la conciliación, la vida familiar. Es una esclavitud"

 "Cuatro meses, 130 días y 130 noches. Y siguen sumando. Es lo que llevan los 1.800 trabajadores de la multinacional Acerinox -junto con otros 200 de las subcontratas- luchando contra la dirección de una empresa que tuvo el año pasado más de 53 millones de beneficios, pero que se niega a actualizar los salarios, y a rebajar los draconianos turnos de trabajo que impone a sus obreros.

Pero ellos aguantan el pulso, acampados en la fábrica. Les apoyan sus familias y una campaña de donaciones en el Campo de Gibraltar para la Caja de Resistencia.

¿Qué mueve a 2000 familias de Los Barrios, cerca de Algeciras, a mantener la huelgamás larga de todo el país en estos momentos. Dos reivindicaciones salen de la boca de sus trabajadores.

La primera es el pan. «Muchos siguen creyendo que los trabajadores industriales somos unos privilegiados. Pero si alguna vez fue así, ya no. Hace unos cuatro años el salario medio superaba los 2.000 euros. Ahora, si pasa de 1.600 al mes das saltos de alegría», afirma Antonio Torrejón, portavoz de los trabajadores y secretario de la Caja de Resistencia. «Nosotros sólo pedimos la actualización del IPC, la tenemos en el 2% desde hace más de 15 años y ya va por el 8%, es una locura que cobremos lo que cobramos con el nivel de precios que hay».

«Y estamos hablando de una multinacional que ha llegado a declarar 2.000 millones de euros de beneficios anuales y siempre dice que la factoría de Algeciras es deficitaria, que hay que ajustar turnos, salarios», apostilla. Por ejemplo, los trabajadores de Acerinox estuvieron fundiendo el metal de la cubierta del nuevo Bernabéu, unos trabajos por los que la empresa obtuvo unos 228 millones de euros de ingresos. Pero ahora sólo declara 53 millones de beneficios.

La segunda reivindicación no es menos importante: la vida. La multinacional impone unos horarios y planificación draconianos e incompatibles con la planificación familiar.

«Lo que proponen es una barbaridad, es inhumano. Que te puedan llamar para trabajar según sales del turno de noche. Que te puedan llamar en vacaciones, en los días libres. Quieren poder llamarnos en cualquier momento, a cualquier hora. Eso es cargarse la conciliación, la vida familiar. Es una esclavitud», dice Antonio.

Hay más reivindicaciones. Los obreros exigen un complemento «de calidad» por productividad equivalente al 30% del salario base, y que la multinacional reconozca un plus por «trabajo tóxico, penoso y peligroso» que cualquiera puede comprobar que se corresponde con las condiciones de la fábrica.

La dirección de Acerinox se enroca en posiciones intransigentes y lanza una batería de amenazas. «Han vuelto a decir lo de siempre, que habrá ERE, ERTE cuando la actividad vuelva, que no habrá más inversiones, que se pueden llevar la planta a Marruecos», dicen los trabajadores a coro. Una amenaza nada baladí en un Campo de Gibraltar con más de un 60% de tasa de paro.

«Dijeron lo mismo en 1977, en 2001, en 2004, y cada vez que hay una negociación. Siempre están con lo deficitario, con ajustar costes, salarios, turnos pero si tanto dinero pierden cuesta entender que la planta lleve 50 años funcionando a todo trapo aquí», apostillan los obreros.

Frente a las amenazas de la empresa, la unidad de los trabajadores, que en una votación asamblearia decidieron por 1.200 votos (el 67% de la plantilla) mantener la huelga y la acampada.

Les arropa además la solidaridad de la comarca y de los obreros de otras industrias de la zona, que se han visto en las mismas. Todos apoyan la Caja de Resistencia, imprescindible para un pulso que todavía se adivina largo.

«El primer mes, muchos resistieron mal que bien, todavía pudieron cobrar algo pero a partir del segundo, ni un euro de ingresos», dice Torrejón, presidente de esta hucha. «Al principio tuvimos que ayudar, con alimentos, a unas 17 familias. Ahora, con más de 120 días de huelga, esa cifra se ha multiplicado por cuatro o cinco».

Pero la ayuda llega. «Un local cercano nos manda pizzas cada noche. Unas compañeras organizaron un pase de modelos benéfico y recaudaron 5.000 euros, una residencia de mayores de Málaga nos ha mandado también lo que han podido recaudar». Otro particular se ofrece a repartir bombonas de butano a los que no pueden comprarlas ya.

«Nos han aportado algún dinero de la Coordinadora de Trabajadores del Metal, en la Bahía de Cádiz, y de todos los partidos políticos, hasta del Partido Popular en el Campo de Gibraltar», dicen con asombro y una sonrisa socarrona los trabajadores de Acerinox.

«Se está haciendo duro, pero después de 130 días no podemos ceder ahora y tirar todo por la borda. Vamos a resistir hasta ganar», afirman con determinación los obreros."          (

15.6.24

Tenía ganas de leer algo así... El FMI admite que la subida del salario mínimo ha sacado de la pobreza a un millón de trabajadores en España

 "El Fondo Monetario Internacional (FMI) admite que la subida del salario mínimo interprofesional (el SMI) ha sacado de la pobreza a cerca de un millón de trabajadores en España en los últimos años. En la positiva evaluación de la economía de nuestro país que el organismo publicó este viernes, el FMI realiza una simulación que demuestra que el importante incremento del SMI (el 'suelo' para los sueldos) ha servido para reducir el porcentaje de trabajadores a tiempo completo que vive en “hogares pobres”.

Según sus cálculos, esta caída de la pobreza sería desde el 14% al 7% (estos números asumen que el resto de factores no cambia: ni inflación, ni el resto de salarios, ni tasa de paro...). Aproximando el modelo al contexto actual, la cifra ascendería a alrededor de un millón de trabajadores.

En el gráfico se puede observar en detalle la simulación que han realizado los economistas del FMI con diferentes supuestos y con los niveles salariales de 2016 como punto de partida. El primer escenario contempla qué porcentaje de familias trabajadoras serían “pobres” si no se hubiese tocado el salario mínimo. El segundo introduce un aumento del SMI de solo un 25,5%. El tercero, una subida de algo más del 50% (similar a la ejecutada desde 2018 por los Gobiernos de coalición).

Para entender la simulación hay que detenerse en que el aumento del 25,5% hubiera sido el necesario para llevar el salario mínimo al 60% del sueldo “mediano” de un trabajador con un empleo a tiempo completo (en estadística, la mediana es la cifra que se queda en la mitad, en este caso de todos los sueldos que se cobran en España). Por otra parte, la subida del 51,4% hubiese sido la necesaria para que el SMI alcanzase el 60% del salario “medio” de un trabajador —este es concretamente el objetivo que persigue el Gobierno de coalición desde 2018—.

Además, hay que tener en cuenta que el ejercicio de simulación del FMI define como “hogares pobres” a los que tiene ingresos inferiores al 60% del ingreso familiar medio. Mientras que “trabajadores pobres” son los que pertenecen a hogares pobres (de nuevo, que tienen ingresos inferiores al 60% del ingreso familiar medio), y tienen un empleo a tiempo completo —al cierre del primer trimestre de este 2024 eran 18 millones—.

En definitiva, la simulación demuestra que la política de situar el SMI en el 60% del salario medio sirve para reducir drásticamente la pobreza de los trabajadores, mientras que el ritmo récord de creación de empleos no se ha detenido —en mayo se superaron las 21,3 personas afiliadas a la Seguridad Social—.

Solo unos días antes de la publicación de la evaluación de la economía de España del FMI, la OCDE reconocía en otro informe que “el salario mínimo se ha convertido en una parte importante del conjunto de medidas políticas en España. Pasó de un nivel relativamente bajo de alrededor del 45% del salario medio bruto en el sector privado en 2018 [...]”, a alcanzar el 60% actualmente. “La mayor parte del aumento se realizó de una sola vez en 2019”, continúa. En total, ha sido de casi el 55% desde 2018.

“La evaluación de la OCDE de la reforma del salario mínimo de 2019 sugiere que impulsó significativamente los salarios de los trabajadores con salarios bajos sin causar pérdidas sustanciales de empleo”, concluye el documento, titulado “Reactivar el crecimiento ampliamente compartido de la productividad en España”.

En línea con el FMI y con la OCDE, en diciembre de 2022, la Comisión Asesora para el análisis del SMI recogió que “la evidencia empírica internacional concluye que, en general, los aumentos del salario mínimo incrementan las rentas de las familias en la cola baja de la distribución y reducen la desigualdad salarial y, en menor medida, la desigualdad y la pobreza.

Sobre esta última cuestión, la reducción de la pobreza en general (de todos los hogares, con trabajadores o sin ellos), el FMI argumenta que la subida del SMI no es tan efectiva como lo es para los hogares con trabajadores [se puede observar también en la simulación del primer gráfico de esta información]. Según sus propios cálculos, los “hogares pobres” en total habrían descendido del 22,3% al 18% gracias al incremento del SMI hasta el 60% del salario medio.

De hecho, los economistas del organismo internacional recomiendan “medidas fiscales” focalizadas en los más pobres [prestaciones, ayudas...], porque el aumento del salario mínimo apoya “a los trabajadores formales con salarios bajos, no a los hogares de bajos ingresos”.

Con esta argumentación y otras reticencias 'clásicas' hacia el SMI, el FMI asegura que “cualquier aumento adicional del salario mínimo debe calibrarse cuidadosamente para evitar efectos no deseados, particularmente en el empleo poco cualificado”.

Lo cierto es que el mercado laboral en España es hoy menos precario por las transformaciones lideradas por el último Gobierno. Esto no quiere decir que muchas familias no estén ahogadas, dado el gran esfuerzo que supone pagar la vivienda. Ni que los sueldos no sigan siendo bajos en general. Ni que el paro no continúe estando demasiado alto. Pero las estadísticas sí reflejan los frutos de un conjunto de políticas sociales inéditas en nuestro país, entre las que destaca la caída de la temporalidad en la contratación tras la aprobación de la reforma laboral de 2021.

Una evidencia de la protección ante la escalada de la inflación que han supuesto las medidas del Gobierno de coalición para los trabajadores se extrae de la estadística “Mercado de trabajo y pensiones en las fuentes tributarias” [publicada a finales de 2023], y se analizó en esta información. Los datos de todas las percepciones salariales en España en 2022 —desde los ingresos que recibió la persona que menos trabajó a las del directivo del Ibex 35 que más cobra—, señalan que casi la mitad de los trabajadores peor remunerados han ganado poder adquisitivo en esta crisis de inflación desde 2019."                 (Daniel Yebra, eldiario.es, 10/06/24, gráficos en el original)

9.4.24

Salarios e inflación: el no dilema del BCE... El Banco Central Europeo no está contento con los aumentos salariales por encima de la inflación. Presumiblemente preferirían que los trabajadores europeos perdieran poder adquisitivo de forma permanente... Al BCE le preocupa que el aumento de los salarios pueda perjudicar la consecución del objetivo de inflación... Esto obedece a la creencia generalizada del BCE de que una tasa de crecimiento de los salarios superior al 3% no es coherente con su objetivo de inflación del 2%. ¿Qué implica esto exactamente? el impacto del aumento de los salarios en los precios internos dependería de cómo evolucionen la productividad y la participación de los salarios. La participación salarial denota la parte del PIB asignada a los trabajadores. La lógica es sencilla: las empresas pueden absorber los aumentos salariales reduciendo sus márgenes de beneficio, lo que significa que la participación de los salarios podría aumentar, manteniendo los precios estables. Sin embargo, al aumentar la inflación, aumentaron los beneficios unitarios. Esto significa que las empresas tienen margen de sobra para absorber los aumentos salariales sin repercutirlos en los precios... El descenso de los precios de importación y la capacidad de las empresas para absorber los aumentos salariales hacen que este movimiento al alza no sea contradictorio con la consecución del objetivo de inflación del 2%

 "Los recientes aumentos salariales serían una noticia positiva para casi todo el mundo. Sin embargo, este no es el caso dentro del campo de los banqueros centrales, que, con unas pocas excepciones, tienden a ver el aumento de los salarios con aprensión. En lo que sigue, contrarrestaré estas preocupaciones haciendo hincapié en tres puntos clave. En primer lugar, los salarios deben crecer por encima de las tendencias anteriores para recuperar el terreno perdido. En segundo lugar, el discurso del BCE sobre los salarios y la inflación ha sido incoherente a lo largo de su ciclo de endurecimiento. Por último, la dinámica salarial actual no está reñida con que el BCE alcance su objetivo de inflación.

  • Los salarios deben recuperar el terreno perdido

Al BCE le preocupa que la remuneración de los asalariados haya aumentado por encima de su tendencia a largo plazo desde finales de 2022, como podemos ver en el gráfico 1 (panel izquierdo). Sin embargo, la remuneración de los asalariados ajustada a la inflación se sitúa ligeramente por encima de los niveles de 2020, tras haber caído sustancialmente por debajo de su tendencia a largo plazo (panel derecho). Por lo tanto, el aumento de los salarios debe considerarse como una consecuencia normal de la crisis energética, es decir, como un resultado retardado de la crisis de los precios.

 El último aumento de los salarios sigue siendo insuficiente para recuperar la pérdida de poder adquisitivo experimentada durante los últimos años. Los salarios tendrán que crecer por encima de la tendencia durante un periodo prolongado para cubrir ese terreno perdido. El BCE, que recurre a la importancia del poder adquisitivo de los hogares cuando defiende la pertinencia de su objetivo de inflación, debería aceptar esta evolución.

  • Los discursos anteriores del BCE sobre los salarios no concuerdan con los actuales

El BCE ha adoptado diferentes posturas a lo largo del ciclo de endurecimiento monetario que comenzó en el verano de 2022. Al principio, admitió que esa política no podía contrarrestar la crisis de los precios de la energía. Sin embargo, siguió considerándolo necesario para evitar que las expectativas de inflación se desanclaran, provocando una espiral de precios y salarios. Como los asalariados estaban soportando la peor parte de un choque energético no visto desde los años 70, el BCE ya los señalaba como motivo de preocupación futura.

 La presidenta Lagarde explicó que el choque negativo de la relación de intercambio -la proporción entre los precios extranjeros y los nacionales- actuaba como un cuasi impuesto que empeoraba la situación económica de la zona del euro. El BCE argumentó que no le correspondía decidir cómo se distribuía la crisis entre la sociedad. En su lugar, subrayó la importancia de evitar que nadie repercutiera el choque aumentando los salarios o los beneficios, lo que habría incrementado aún más los precios, provocando efectos de segunda ronda. El BCE argumentó que, durante la fase de desinflación, han sido los trabajadores los que han provocado estos efectos de segunda vuelta al presionar para conseguir salarios más altos. Según el BCE, los efectos impulsados por los salarios hacen que la inflación sea más persistente, lo que justifica mantener los tipos de interés más altos durante más tiempo.

La relación de intercambio ha mejorado notablemente desde finales de 2022, como ilustra el gráfico 2. El deterioro de la relación de intercambio implicaba que la sociedad tenía que soportar el choque, ya que los precios más altos de los bienes importados en relación con los exportados suponen una pérdida de poder adquisitivo para los residentes en la zona del euro. A la inversa, una mejora de la relación de intercambio supone una mejora de la situación. Si el BCE consideró que la caída de los salarios reales era una evolución normal ante el empeoramiento de la relación de intercambio, ahora debe estar preparado para aplicar la misma línea de pensamiento cuando la relación de intercambio se mueva en sentido contrario. De lo contrario, el BCE se contradice.

  • El aumento de los salarios no está reñido con que el BCE alcance su objetivo de inflación

Al BCE le preocupa que el aumento de los salarios pueda perjudicar la consecución del objetivo de inflación. Las "presiones salariales" han sido señaladas como el factor determinante para un recorte de los tipos de interés. Por ejemplo, Klaas Knot, presidente del De Nederlandsche Bank (DNB), afirmó que el BCE necesitaba observar un menor crecimiento sal arial antes de empezar a recortar los tipos.

Esto obedece a la creencia generalizada del BCE de que una tasa de crecimiento de los salarios superior al 3% no es coherente con su objetivo de inflación del 2%. ¿Qué implica esto exactamente? La tasa de crecimiento de los precios internos (medida por el deflactor del PIB), que engloba los precios de los bienes producidos en el país, puede expresarse como la suma de tres componentes: el crecimiento de los salarios, el crecimiento de la productividad y el crecimiento de la participación de la mano de obra. Si mantenemos constante el crecimiento de la participación de la mano de obra, y suponiendo que el crecimiento de la productividad se sitúa entre el 1% y el 2%, el crecimiento salarial con una subida de los precios del 2% ascendería al 3%.

Hay tres aspectos críticos en esta línea de razonamiento. En primer lugar, el BCE no tiene como objetivo los precios internos. El índice armonizado de precios al consumo (IAPC), referencia del BCE para medir la inflación de los precios al consumo, engloba los bienes producidos tanto en el país como en el extranjero. La reciente subida de los precios se debió principalmente a un repunte de los precios de la energía en el extranjero. La mejora de la relación de intercambio (gráfico 2) puede contrarrestar el aumento de los precios internos en el índice de referencia del BCE para medir la inflación de los precios, el IPCA.

 En segundo lugar, incluso cuando consideramos los precios internos, el impacto del aumento de los salarios en los precios internos dependería de cómo evolucionen la productividad y la participación de los salarios. La participación salarial denota la parte del PIB asignada a los trabajadores. La lógica es sencilla: las empresas pueden absorber los aumentos salariales reduciendo sus márgenes de beneficio, lo que significa que la participación de los salarios podría aumentar, manteniendo los precios estables. Sin embargo, al aumentar la inflación, aumentaron los beneficios unitarios. Esto significa que las empresas tienen margen de sobra para absorber los aumentos salariales sin repercutirlos en los precios. Como ilustra el gráfico 3, la participación actual de los salarios sigue siendo inferior a los niveles anteriores a la crisis de 1929.

Cuando se discute la relación entre salarios e inflación, se tiende a ignorar la participación de los salarios. Hacerlo significa ignorar este cambio distributivo a favor de las empresas y en contra de los trabajadores.

 Por último, en términos de productividad, la zona del euro no ha obtenido grandes resultados en los últimos años, mientras que observamos un fuerte aumento de la productividad en Estados Unidos. Según algunos comentaristas económicos, esto puede relacionarse con la solidez del mercado laboral y los aumentos salariales. Sostienen que estas condiciones han incentivado a las empresas a invertir, innovar y crear el entorno adecuado para que los trabajadores adquieran cualificaciones en el lugar de trabajo.

En el entorno adecuado, un mercado laboral fuerte con crecimiento salarial puede conducir a una mayor productividad. Por ello, los cambios en los salarios no deben considerarse independientes de las condiciones económicas.

El BCE se ha centrado injustamente en los salarios a lo largo de este ciclo de inflación. Pero es imperativo que los salarios sigan subiendo por encima de las tendencias pasadas, teniendo en cuenta el importante terreno que aún queda por recorrer para recuperar el poder adquisitivo perdido. El descenso de los precios de importación y la capacidad de las empresas para absorber los aumentos salariales hacen que este movimiento al alza no sea contradictorio con la consecución del objetivo de inflación del 2%.

En su reciente discurso, Piero Cipollone, el recién nombrado miembro del Comité Ejecutivo del Consejo de Gobierno del BCE, articuló varias cuestiones clave señaladas anteriormente. Entre ellos, el imperativo de que los salarios recuperen el terreno perdido, la necesidad de un reequilibrio entre salarios y beneficios, y las posibles repercusiones positivas que el aumento de los salarios podría tener para la productividad. Esperamos que su voz sea escuchada en el BCE."

(Jordi Schröder Bosch es investigador de Positive Money Europe, Brave New Europe, 08/04/24, traducción DEEPL, gráficos en el original)

28.11.23

Lo nunca visto. La patronal CEOE ha tomado la iniciativa en la discusión sobre el aumento del Salario Mínimo. Es un hecho insólito... porque su propuesta es sustantiva, rondará la inflación de este año... esta decisión de la patronal entraña una importancia política de primer orden, pues suscribe la orientación genérica del programa del Gobierno de Pedro Sánchez sobre la necesidad de actualizar el SMI... y porque es la primera gran entidad conservadora en volver al terreno de juego, en acatar con el lenguaje de los hechos la legitimidad del Gobierno, y en dar así por sentada la probabilidad de una legislatura duradera. Tino político. Pero también económico

 "Lo nunca visto. La patronal CEOE ha tomado la iniciativa en la discusión sobre el aumento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Es un hecho insólito. Porque nunca antes lo había hecho, siempre esperaba a que los demás tomasen posición. Porque se opuso ásperamente a la última subida, a 1.080 euros mensuales, el pasado febrero. Porque su propuesta inicial, un alza del 3% en 2024 y otro 3%, en 2025 no alcanza a la de los sindicatos (en torno al 10%), pero es sustantiva, rondará la inflación de este año, quizá del 3,7%.

Pero sobre todo porque una iniciativa de este tipo, que suscribe la orientación genérica del programa del Gobierno de Pedro Sánchez sobre la necesidad de actualizar el SMI, es del todo gratis. Pues el Ejecutivo no necesita la aprobación de los agentes sociales (aunque debe escucharlos) para modificarlo.

Así que, con precedentes propios radicalmente contrarios a subirla, y con una trayectoria que suele combinar en distintos grados su interés económico y la oportunidad estratégica, esta decisión de la entidad que preside Antonio Garamendi entraña una importancia política de primer orden.

Más todavía cuanto que sus últimas decisiones apalancaban el descabello del Gobierno de coalición progresista. Había aprobado la reforma laboral en diciembre de 2020, aunque la FAES de Josemari Aznar la afeó y el PP votó luego en contra. Y había dado por “bienvenidos” —en junio de 2021— los indultos a los líderes indepes condenados por el Tribunal Supremo.  (...)

Es la primera gran entidad conservadora en volver al terreno de juego, en acatar con el lenguaje de los hechos la legitimidad del Gobierno, y en dar así por sentada la probabilidad de una legislatura duradera. Tino político. Pero también económico: a las grandes empresas les va de cine. “Invertir en España es un buen negocio”, como ha esculpido la vice Nadia Calviño."                        (Xavier Vidal-Folch , El País, 27/11/23)

3.10.23

En Europa se habla de una policrisis generalizada. Casi la mitad de los europeos admite que su nivel de vida «ya» se ha reducido por la crisis y sienten que ello se debe a la guerra en Ucrania, la crisis energética, el aumento de la inflación, las secuelas de la pandemia de coronavirus y -sobre todo- por la falta de soluciones de los gobiernos... se constata una caída del salario real de los países europeos en el primer trimestre del 2023... La caída del salario real va en paralelo a los aumentos siderales de las ganancias de las grandes empresas y grupos multinacionales

 "(...) Los países en los que el descenso del nivel de vida se percibe de forma más pronunciada son Chipre (el 70% de los encuestados afirma que el nivel «ya se ha reducido»), Grecia (66%), Malta (65%), Francia (62%) y Portugal (57%). Los nórdicos son los más satisfechos con sus ingresos actuales (87% en Suecia, 86% en Dinamarca y 84% en Finlandia), mientras que sólo el 21% de los griegos y los búlgaros lo están.

Un estudio  de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico constata una caída del salario real de los países europeos también en el primer trimestre del 2023, que oscila entre el -15,6% de Hungría y el -0,8% de Luxemburgo. Entre las potencias europeas, se registra un -7,3% en Italia, -3,3% en Alemania, -2,9 en Gran Bretaña, y -1,8% en Francia. Únicas excepciones son los Países Bajos, que lograron aumentar un 0,4% el salario real, y Bélgica, la gran excepción, con 2,9%.

La caída del salario real va en paralelo a los aumentos siderales de las ganancias de las grandes empresas y grupos multinacionales, lo que va acompañado del discurso empresarial mentiroso del “no se puede aumentar los salarios debido a la crisis”. La gran economía no solo sigue ganando fortunas; también se adjudica el discurso “cultural” hegemónico de lo posible y lo imposible cuando se discute sobre la distribución del ingreso.

 La mayoría de los europeos (57%) se muestra optimista sobre el futuro de la UE, mientras que el 39% se describe como bastante o muy pesimista. Francia, Chipre y Grecia son los únicos Estados miembros donde el pesimismo es mayoritario.  (...)

El parlamento griego aprobó una iniciativa del primer ministro conservador Kyriakos Mitsotakis que supone graves retrocesos en los derechos de los trabajadores. Entre otras medidas, extiende la jornada laboral hasta 13 horas diarias seis días a la semana, permite a los patrones imponer un sexto día laboral a discreción, y crea la figura de empleados de guardia, quienes no tendrán un horario fijo, sino que deberán esperar a que su empleador los convoque, si es que decide hacerlo. (...)

Decenas de miles de personas se manifestaron  en contra de la violencia policial y el racismo sistémico en varias 120 ciudades de Francia, incluida la capital, donde se registraron algunos incidentes. Estas protestas, en las que también se exige justicia social y libertades públicas, fueron convocadas tres meses después de los disturbios que se produjeron tras la muerte del adolescente Nahel, de 17 años, a quien un policía disparó a quemarropa a finales de junio.

Entre sus principales demandas figura el cese de una política regresiva que favorece a la extrema derecha y pisotea cada vez más las libertades públicas, el modelo social, el futuro frente al colapso ecológico.

Justicia para Nahel, Policía por todos lados, justicia en ninguna parte o Sin Justicia, no hay paz, fueron algunas de las proclamas en estas protestas, apoyadas por 130 personalidades de la cultura, entre ellas, la cineasta Justine Triet, quien ganó este año la Palma de Oro en el Festival de Cannes. (...)

El papa Francisco ofició  una misa masiva al término de una corta visita a Marsella, a la que concurrieron el presidente francés Emmanuel Macron, su esposa, Brigitte, y la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, durante la cual llamó a Europa a la responsabilidad con los migrantes.

El líder de mil 300 millones de católicos pidió responsabilidad europea para enfrentar el fenómeno migratorio tras denunciar la víspera el fanatismo de la indiferencia hacia los migrantes. Quien arriesga su vida en el mar no invade, busca acogida, reiteró. (...)"         (Isabelle Arria, estrategia.la, 24/09/23)

21.9.23

Treinta años de estancamiento salarial en la Unión Europea... Lo realmente preocupante es la tendencia estructural. Los salarios reales han ido reduciendo su ritmo de crecimiento en la Unión Europea, al menos, desde los años sesenta del siglo pasado hasta los años noventa y, a partir de entonces, han dejado de crecer. En otras palabras, los salarios de la clase trabajadora europea llevan treinta años estancados... esta situación es de una enorme gravedad para las condiciones generales de vida de la sociedad, puesto que afecta a la clase trabajadora, es decir, a una parte de la población que no es sólo mayoritaria, sino crecientemente mayoritaria... en España, los sueldos reales han menguado un 1,9% en los últimos treinta años, de 1992 a 2022, Y nada menos que un 7% de 2010 a 2022... Esta dinámica de estancamiento de las condiciones de vida de los asalariados en Europa no sólo no se está revirtiendo, sino que es enormemente improbable que lo haga... La absorción de una parte creciente de los salarios a manos de la aspiradora que es el sector bancario aumenta a un ritmo muy preocupante la pobreza material de unos trabajadores europeos que llevamos ya treinta años sufriendo la barbarie del capitalismo. Un capitalismo que muestra cada vez con mayor claridad su degradación, su incapacidad para aprovechar con sensatez los avances tecnocientíficos y su incompatibilidad con las necesidades del ser humano y de conservación del medio ambiente

 "Desde el inicio de la pandemia de covid hasta 2023, los salarios reales han caído en la zona euro un 0,7%.

Evidentemente, la razón fundamental parece encontrarse en el grave episodio inflacionario que han sufrido esta región a partir de 2021 y a la falta de reacción de los salarios provocada por la presión del capital y la degradación de la capacidad de negociación y conflicto sufrida por los sindicatos desde hace décadas. De ese modo, no se ha podido proteger el nivel de vida de los trabajadores frente al encarecimiento de los precios. Recordemos que, según los últimos datos disponibles, los precios en la zona euro estaban en julio de 2023 un 17% por encima de los que había en enero de 2021, cifra que los sueldos no han alcanzado ni remotamente.

A pesar de la gravedad de esta situación, que está empeorando a marchas forzadas la calidad de vida de capas enteras de población, no deja de tener un carácter coyuntural. Lo realmente preocupante es la tendencia estructural. Los salarios reales han ido reduciendo su ritmo de crecimiento en la Unión Europea, al menos, desde los años sesenta del siglo pasado hasta los años noventa y, a partir de entonces, han dejado de crecer. En otras palabras, los salarios de la clase trabajadora europea llevan treinta años estancados.

(...) Como decíamos, en todas ellas (con la excepción parcial de Francia que luego comentaremos),se observa una dinámica de paulatina ralentización que se convierte definitivamente en estancamiento desde hace ya tres décadas. Y es muy importante recalcar que esta situación es de una enorme gravedad para las condiciones generales de vida de la sociedad, puesto que afecta a la clase trabajadora, es decir, a una parte de la población que no es sólo mayoritaria, sino crecientemente mayoritaria.

 

Si analizamos esta involución década a década, vemos cómo la situación se ha ido degradando progresiva e imparablemente. España es uno de los ejemplos más claros al respecto, como ya explicamos en un texto anterior. La tasa media anual acumulada del salario real ha caído cada vez más en nuestro país, donde la evolución de los salarios reales ha ido empeorando década a década hasta llegar al extremo de hundirse con claridad desde 2010. El resultado es que los sueldos reales han menguado un 1,9% en los últimos treinta años, de 1992 a 2022, es decir, un 0,06% de media anual. Y nada menos que un 7% de 2010 a 2022, lo que supone una caída promedio cada año del 0,58%.

En Italia, la situación es peor: los salarios han caído en total un 7,4% en las últimas tres décadas, lo que se traduce en una reducción media anual del 0,26%. Un empeoramiento de las condiciones de vida de este calibre no se conoce en ese país desde la Segunda Guerra Mundial.

En Alemania, los últimos treinta años sí han permitido un incremento salarial acumulado del 15% gracias, sobre todo, a un relativo relanzamiento desde la Gran Recesión de 2008. En realidad, los veinte años que incluyen la década de los noventa y los primeros diez de los 2000, los salarios reales en ese país se mantuvieron prácticamente congelados. En todo caso, ese 15% de incremento en treinta años es una cifra bastante modesta, puesto que equivale a una mejora media anual del 0,47%.

Los trabajadores franceses, por su parte, parecen una excepción relativa: a pesar del estancamiento de la década de 2010 a 2020, han logrado un aumento total del 27% en los últimos treinta años. Esta cifra, aunque bastante mayor que la del resto de los países analizados, también resulta tibia, puesto que supone un escaso 0,81% de mejora salarial cada año.

Aunque la tendencia es general en el continente, existen diferencias entre los países centrales y los periféricos de la Unión Europea, lo que redunda en un incremento de las desigualdades entre los trabajadores de los diferentes Estados miembro, algo que ya constatamos en un artículo anterior.

 Esta dinámica de estancamiento de las condiciones de vida de los asalariados en Europa no sólo no se está revirtiendo, sino que es enormemente improbable que lo haga. En primer lugar, porque el poder de conflicto y negociación de la clase trabajadora y sus sindicatos continúa enormemente mermado en el seno de la Unión Europea, asunto que ya tratamos anteriormente. Así lo evidencia, por ejemplo, el fracaso de su lucha para exigir subidas salariales durante la fase inflacionaria que fueran suficientes para permitir, al menos, salvaguardar las condiciones de vida de los trabajadores. En segundo lugar, porque la evolución de la productividad continúa su tendencia decadente, algo que dificulta aún más cualquier pretensión de incrementos de los salarios reales. En tercer lugar, porque la inflación actualmente vigente, particularmente virulenta con los productos más básicos, no parece que vaya a desaparecer en el corto plazo. En cuarto lugar, porque la política monetaria del Banco Central Europeo continúa con su intención de provocar una recesión económica cada vez más grave en su huera intención de atajar la subida de precios. Y esa recesión recae, como siempre, sobre las espaldas de los trabajadores, como ya hemos tenido ocasión de comentar aquí y aquí. Y, en quinto lugar, porque el papel que parece destinado a la economía europea en la división internacional del trabajo no augura un futuro especialmente brillante para los sectores productivos donde conseguir mejoras salariales podría parecen más factible.

No obstante, el análisis de los salarios no basta para comprender hasta qué punto han empeorado las condiciones de vida en los últimos años. El brutal incremento de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo en los últimos meses resulta en un encarecimiento sin precedentes de las deudas hipotecarias y de los préstamos al consumo, algo que supone un desgaste enorme de los ingresos y los ahorros de la clase trabajadora. La absorción de una parte creciente de los salarios a manos de la aspiradora que es el sector bancario aumenta a un ritmo muy preocupante la pobreza material de unos trabajadores europeos que llevamos ya treinta años sufriendo la barbarie del capitalismo. Un capitalismo que muestra cada vez con mayor claridad su degradación, su incapacidad para aprovechar con sensatez los avances tecnocientíficos y su incompatibilidad con las necesidades del ser humano y de conservación del medio ambiente."                 (Mario Del Rosal, Javier Murillo  , Rebelión, 20/09/2023)

18.9.23

Cuarenta por ciento... El contraste entre los salarios de los directivos y los de los trabajadores de los grandes y rentables fabricantes de automóviles es asombroso... "Hemos retrocedido en los últimos 16 años -hacia atrás-, mientras que los consejeros delegados se dieron a sí mismos aumentos salariales del 40 por ciento solo en los últimos cuatro años", dijo Fain desde un piquete en Michigan. "Y quieren llamarnos codiciosos"... Bernie Sanders señaló que "en los últimos 20 años, los salarios reales de los trabajadores del automóvil han bajado un 30% si se tiene en cuenta la inflación"... y añadió Sanders. "Nadie piensa que tres personas en la cima deban poseer más riqueza que la mitad inferior de la sociedad estadounidense. Que los directores ejecutivos ganen 400 veces más que sus trabajadores, eso no es lo que debe ser este país. Eso es lo que la UAW le está diciendo al pueblo estadounidense, y creo que lo que intentan hacer cuenta con un apoyo masivo"

 "Cuarenta por ciento.

Es una cifra que el presidente de United Auto Workers, Shawn Fain, citó repetidamente en los prolegómenos de la histórica huelga del sindicato contra los tres grandes fabricantes de automóviles de EE.UU. cuando llamó la atención sobre la exorbitante remuneración de los altos ejecutivos de las empresas.

En los últimos cuatro años, la remuneración total de los presidentes de General Motors, Ford y Stellantis ha aumentado un 40%, mientras que los salarios de los empleados ordinarios de las empresas sólo han subido un 6%. El Instituto de Política Económica observó a principios de esta semana que los salarios de los trabajadores del sector del automóvil en Estados Unidos han caído un 19,3% desde 2008.

El año pasado, los consejeros delegados de los tres grandes fabricantes de automóviles recibieron paquetes salariales asombrosos, lo que avivó la continua presión de los trabajadores para conseguir mejores salarios y prestaciones. Jim Farley, de Ford, se llevó a casa unos 21 millones de dólares, Carlos Tavares, de Stellantis, se embolsó casi 25 millones y Mary Barra, de General Motors, la mejor pagada del grupo, ingresó unos 29 millones.

Carlos Tavares en el Chantilly Arts & Elegance de 2017. (Y.Leclercq, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0)

Barra ha recibido más de 200 millones de dólares en compensaciones desde que se convirtió en CEO de GM en 2014.

"Hemos retrocedido en los últimos 16 años -hacia atrás-, mientras que los consejeros delegados se dieron a sí mismos aumentos salariales del 40 por ciento solo en los últimos cuatro años", dijo Fain desde un piquete en Michigan a primera hora del viernes. "Y quieren llamarnos codiciosos".

El contraste entre los salarios de los directivos y los de los trabajadores de los grandes y rentables fabricantes de automóviles es asombroso.

 La organización sin ánimo de lucro de defensa de los accionistas As You Sow, que realiza un seguimiento de las diferencias salariales entre directores ejecutivos y trabajadores en las empresas estadounidenses, señaló el viernes que el director ejecutivo de Ford ganó 281 veces más que el trabajador medio de la empresa el año pasado.

Donaciones a la campaña de otoño de CN

La brecha era aún mayor en General Motors, donde Barra cobraba 362 veces más que el empleado medio de la empresa automovilística en 2022.

En una entrevista con CNN el viernes, Barra insistió en que es justo que General Motors sólo ofrezca a sus trabajadores un aumento salarial del 20 por ciento en el transcurso de un contrato de cuatro años después de que ella obtuviera un aumento de compensación del 34 por ciento en los últimos cuatro años.

Rosanna Landis Weaver, directora de justicia salarial y compensación ejecutiva de As You Sow, dijo en un comunicado el viernes que "como consecuencia de la compensación ejecutiva fuera de control, los accionistas se enfrentan ahora a trabajadores en huelga en un momento crítico en la transición de estas empresas a la producción de vehículos eléctricos."

"Los miembros de UAW ven la disparidad salarial de los CEO como una medida de cómo están infravalorados", dijo Weaver. "El aumento vertiginoso de la remuneración de los CEO está vinculado a la insatisfacción de los trabajadores y a la disminución de las ganancias, lo que convierte a la remuneración excesiva en un riesgo material distintivo que los accionistas deben tomar en serio."

Los legisladores progresistas que han expresado su solidaridad con la lucha de la UAW por un contrato justo también han condenado la desbocada remuneración de los ejecutivos y el descenso de los salarios de los trabajadores.

 "Las tres grandes empresas automovilísticas ya han cosechado 20.000 millones de dólares de beneficios este año. Sus consejeros delegados ganan millones. Pueden permitirse pagar a sus empleados un salario digno", escribió el viernes en las redes sociales el representante demócrata Jamaal Bowman. "Estoy con UAW mientras comienzan su huelga. Les tenemos!"

En una aparición en MSNBC el jueves por la noche, el senador Bernie Sanders (I-VT) señaló que "en los últimos 20 años, los salarios reales de los trabajadores del automóvil han bajado un 30% si se tiene en cuenta la inflación", mientras que los sueldos de los directivos han aumentado.

"Aplaudo la valentía de Shawn Fain y de los trabajadores de la UAW por levantarse y decir: '¿Sabéis qué? Ya basta'", añadió Sanders. "Nadie piensa que tres personas en la cima deban poseer más riqueza que la mitad inferior de la sociedad estadounidense. Que los directores ejecutivos ganen 400 veces más que sus trabajadores, eso no es lo que debe ser este país. Eso es lo que la UAW le está diciendo al pueblo estadounidense, y creo que lo que intentan hacer cuenta con un apoyo masivo".

Según el Instituto de Política Económica, la remuneración de los directores ejecutivos de las principales empresas que cotizan en bolsa en Estados Unidos creció un 1.460% entre 1978 y 2021, mientras que el salario típico de los trabajadores sólo creció un 18,1%.

 Robert Reich, ex secretario de Trabajo de Estados Unidos, argumentó el jueves en una entrada de su blog que la combinación de "enormes paquetes salariales para los ejecutivos", enormes beneficios de los fabricantes de automóviles, bajos salarios para los empleados por hora y sistemas salariales escalonados que perjudican a los trabajadores más nuevos han aumentado "la probabilidad de una larga huelga".

"La remuneración de los CEO en las Tres Grandes está fuera de la vista", señaló Reich. "En general, la remuneración de los CEO aumentó un 40% en los últimos cuatro años. Y eso sin contar todos los demás sueldos de los ejecutivos por debajo de los CEOs que se han trincado al alza a medida que la paga de los CEOs se ha ido por las nubes."         

( Jake Johnson , Consortium News, 15/09/23; traducción DEEPL)

25.8.23

No “cuestas a la empresa”, produces para ella y generas una plusvalía... Te están intentando hacer creer que tu cobrarás 2.019€ en un hipotético caso de “no haber impuestos”: Es mentira, vas a cobrar lo mismo y el resto va a ser ganancias para la empresa... Sin contar que cobrando lo mismo tendrás que hacer gastos extras como un seguro privado (porque dudo que sin impuestos existan servicios básicos), un plan de pensiones (con la posterior precariedad que conlleva), la baja laboral, maternidad, etc. Es decir que te quedarías con menos aun... Es lo mismo que con las bajadas del IVA. Tú pagas lo mismo, el Estado recauda menos y el empresario aumenta sus beneficios

Alejandro Ⓐ☭CEO of Comunismo de Lujo Automatizado @comuflauta

1. No “cuestas a la empresa”, produces para ella y generas una plusvalía que nunca ponen en estas gráficas por cualquier motivo. 

2. Te están intentando hacer creer que tu cobrarás 2.019€ en un hipotético caso de “no haber impuestos”, spoiler: Es mentira, vas a cobrar lo mismo y el resto va a ser ganancias para la empresa.

Sin contar que cobrando lo mismo tendrás que hacer gastos extras como un seguro privado (porque dudo que sin impuestos existan servicios básicos), un plan de pensiones (con la posterior precariedad que conlleva), la baja laboral, maternidad, etc. Es decir que te quedarías con menos aun.

No cuestas, generas y produces. No debes de dar las gracias a la empresa, porque no son almas de la caridad buscan exprimirte lo máximo a la vez de buscar la mayor rentabilidad a tu costa.

Valoraos de verdad independientemente de vuestro trabajo.

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Es lo mismo que con las bajadas del IVA. Tú pagas lo mismo, el Estado recauda menos y el empresario aumenta sus beneficios.

14.6.23

Todo indica que para los trabajadores comienza una fase de recuperación de poder adquisitivo... los salarios suben por encima del 3% por primera vez en 15 años... Los salarios han comenzado a recuperar poder adquisitivo y a crecer a mayor ritmo que el coste de la vida, aunque a la capacidad de compra de los trabajadores le queda mucho trecho por recobrar después de haber perdido en dos años el equivalente a entre una y dos nóminas

 "Los salarios han comenzado a recuperar poder adquisitivo y a crecer a mayor ritmo que el coste de la vida, aunque a la capacidad de compra de los trabajadores le queda mucho trecho por recobrar después de haber perdido en dos años el equivalente a entre una y dos nóminas

 Entre enero y mayo, los salarios de los 8,01 millones de trabajadores cuyos convenios colectivos se han renovado han registrado una subida media del 3,26%, un dato que marca dos hitos: los aumentos pactados en la negociación colectiva llevaban quince años, desde 2008, sin superar el 3%; y más de dos años, desde 2020, creciendo menos que la inflación, cuyo índice interanual cayó este martes al 3,2%.

 Esa recuperación del poder adquisitivo de los salarios tiene una relación directa con el ANC (Acuerdo de Negociación Colectiva) que los sindicatos UGT y CCOO y las patronales CEOE y Cepyme cerraron hace unas semanas, y que contempla subidas del 4% para este año y sendas del 3% para los dos siguientes además de recuperar las cláusulas de salvaguarda.

 "Es un efecto del ANC", explica Carlos Martín Urriza, director del Gabinete Económico de CCOO y profesor de la Universidad de Alcalá, quien anota que "los 1.700 convenios, de 5.000, que están abiertos este año pueden cerrarse con criterios en concordancia con ese acuerdo".

El pacto entre patronales y sindicatos, efectivamente, ha desatascado la negociación colectiva con la renovación de 2.513 convenios que afectan a 8,01 millones de trabajadores en cinco meses, según los datos del Ministerio de Trabajo. El año pasado, la negociación colectiva avanzó mucho más despacio, hasta el punto, por ejemplo, que para alcanzar una cifra similar a la de ahora de convenios firmados hubo que esperar hasta después del verano; y el 2021, en plena escalada de pérdida de poder adquisitivo por el aumento de los márgenes empresariales, solo se alcanzó apenas dos meses antes de acabar el año.

Dos de cada tres acuerdos cerrados (1.832, 72,9%) tienen como marco la empresa, aunque presentan mayor ámbito de influencia los sectoriales, con efectos sobre 7,54 millones de trabajadores que suponen el 94,1% del total de los que disponen de normas renovadas.

 Pese a la mejora, las subidas salariales por encima del 3% no son generalizadas: 6,7 millones de trabajadores (46%) están pendientes de que sus convenios se revisen o, en muchos casos, de que sean redactados por vez primera, mientras que 4,87 (33%) han tenido mejoras inferiores a esa cota, a la que sí han accedido los 3,13 restantes. (...)

Se recupera la cláusula de salvaguarda

"La negociación colectiva tiene mucha inercia, y eso hace prever que la aplicación de esos criterios se va a seguir extendiendo", señala Martín Urriza, quien califica de "modelo responsable y lógico de negociación" la recuperación de la cláusula de salvaguarda, que había ido quedando postergada con la devaluación salarial consecuencia de la reforma laboral de 2012.

¿En qué consiste la cláusula de salvaguarda en la negociación colectiva? Básicamente, en incluir mecanismos que permitan mejorar los salarios en función de los aumentos de productividad de las empresas que los contratan cuando estos tienen lugar. "Se trata de preservar el poder de compra y la mejora de la productividad del sector, o de la empresa", añade Martín Urriza.

En este sentido, el último Boletín del Observatorio de la Negociación Colectiva destaca cómo, aunque la escala de aumentos salariales acordada es fija para cada año, "se introducen matices de posible adaptación a sectores, territorios y empresas, incluyendo la conveniencia de establecer mecanismos objetivos de salario variable en función de resultados y productividad, así como de fórmulas de salario flexible".

"Se trata de un acuerdo que va mucho más allá de ser un mero pacto de rentas salariales", añade, para operar como "un programa completo de los deberes que asumen las organizaciones de afrontar el conjunto de desafíos a los que se enfrenta la negociación colectiva para hacer frente a las múltiples transformaciones que se están experimentando en las empresas y en los sectores productivos".

“El crecimiento debería reflejarse en los salarios”

En ese escenario, y a expensas de que "hechos sobrevenidos inesperados obliguen a cambiar el rumbo de las prioridades", como apunta el boletín, todo indica que para los trabajadores comienza una fase de recuperación de poder adquisitivo.

"Esperamos que va a haber una ganancia de poder adquisitivo para los trabajadores cuyos convenios se renueven con los criterios del ANC", destaca Martín Urriza, ya que todas las previsiones apuntan a que la media anual del IPC (el promedio de las interanuales mensuales) se quedará por debajo del 4% que ese acuerdo contempla como subida para este año. (...)"        (Eduardo Bayona, Público, 13/06/23)

12.5.23

Salarios e inflación... tener una casa es demasiado caro para ser competitivo con la mano de obra extranjera. Tener que pagar el 18% del PIB en atención médica, la atención médica privatizada, pone precio a la mano de obra estadounidense fuera del mercado... Así que el problema no es que los salarios sean demasiado altos. El problema es que los gastos generales que la mano de obra tiene que pagar para sobrevivir (para los préstamos de automóviles, para tener un coche para conducir al trabajo, para la gasolina para conducir al trabajo, para comprar [alimentos y otros productos esenciales), son demasiado caros... pone un precio a la mano de obra estadounidense que la deja fuera del mercado. Todo el servicio de la deuda que Estados Unidos ha pagado, está sacando a Estados Unidos del mercado (MIchael Hudson)

 "El economista Michael Hudson explica la crisis de la inflación y el "programa de austeridad de la Reserva Federal de Estados Unidos para reducir los salarios" y aumentar el desempleo. Advierte que se avecina una "larga depresión", en la que los pobres sufrirán para que los ricos se hagan más ricos, con el fin de avanzar en la nueva guerra fría de Washington contra Rusia y China.

 Entrevista realizada por Benjamin Norton del podcast Multipolarista

(...) Vamos a hablar de la crisis de la inflación. Se trata de una crisis en todo el mundo, pero especialmente en Estados Unidos, donde la inflación se ha situado por encima del 8%. (...)

Y hemos visto que la respuesta del gobierno estadounidense y de los principales economistas de Estados Unidos es básicamente culpar de la inflación a los salarios, a los bajos niveles de desempleo y a los trabajadores. (...)

También hemos visto que el principal economista y ex funcionario de la administración Clinton, Larry Summers, ha afirmado que la solución a la inflación es aumentar el desempleo, potencialmente hasta el 10%.

Así que hoy me acompaña el economista Michael Hudson, que lleva muchos años denunciando este tipo de economía neoliberal. Y el profesor Hudson acaba de publicar un artículo del que vamos a hablar hoy. Puedes encontrarlo en su sitio web, que es  michael-hudson.com. Se titula “The Fed’s Austerity Program to Reduce Wages.” ("El programa de austeridad de la Fed para reducir los salarios") y voy a dejar que el profesor Hudson resuma los puntos principales de su artículo.

Profesor Hudson, como siempre, es un placer tenerle. ¿Puede responder a la decisión de la Reserva Federal de aumentar los tipos de interés en un 0,75%. No parece mucho -es menos del 1%-, pero ha sido la mayor subida de tipos desde 1994.

Y ahora ya hemos visto informes de que va a haber una depresión. La presidenta de la Fed lo achaca a los salarios. ¿Puede responder a la posición de la Fed y a la crisis de la inflación en Estados Unidos en este momento?

MICHAEL HUDSON:

Para la Fed, las únicas dos cosas que puede hacer es, número uno, elevar la tasa de descuento, la tasa de interés; y número dos, gastar 9 billones de dólares comprando acciones, y bonos, e hipotecas de bienes raíces para aumentar los precios de los bienes raíces, y para aumentar la cantidad de riqueza que el 10% más rico de la población tiene. (...)

Necesitas el desempleo para evitar que la mano de obra obtenga la mayor parte del valor de lo que produce, de modo que los empleadores puedan obtener el valor, y pagarlo a los bancos y a los gerentes financieros que se han apoderado de la industria corporativa en los Estados Unidos.

Usted mencionó que mientras la Fed culpa de la inflación a la mano de obra, ese no es el punto de vista del presidente Biden; Biden sigue llamándolo la inflación de Putin. Y, por supuesto, lo que realmente quiere decir es que las sanciones que Estados Unidos ha impuesto a Rusia han creado una escasez de petróleo, gas, energía y exportaciones de alimentos.

Así que realmente estamos en la inflación Biden. Y la inflación Biden que está experimentando Estados Unidos es el resultado, básicamente, de la política militar de Estados Unidos, de su política exterior y, sobre todo, del apoyo del Partido Demócrata a la industria petrolera, que es el sector más poderoso de Estados Unidos y que está guiando la mayoría de las sanciones contra Rusia; y del estado de seguridad nacional que basa el poder de Estados Unidos en su capacidad de exportar petróleo, o de controlar el comercio de petróleo de todos los países, y de exportar productos agrícolas.

Así que lo que tenemos ahora no es simplemente una cuestión doméstica de asalariados que quieren sueldos más altos -lo que no están consiguiendo particularmente; ciertamente el salario mínimo no se ha incrementado- sino que tienes que poner esto en el contexto de toda la guerra fría que está ocurriendo.

Todo el enfrentamiento de EE.UU. y la OTAN con Rusia ha sido una bendición, como tú y yo hemos hablado antes, para la industria del petróleo y los exportadores agrícolas.

Y el resultado es que el dólar estadounidense está subiendo frente al euro, frente a la libra esterlina y frente a las monedas del Sur Global. Pues bien, en principio un dólar en alza debería hacer que el precio de las importaciones fuera bajo. Así que hay algo más en juego.

Y lo que está en juego, por supuesto, es el hecho de que la industria del petróleo es un monopolio, que la mayoría de los precios que han estado subiendo son básicamente el resultado de una monopolización, en el caso de los alimentos, por parte de las empresas de comercialización, como Cargill y Archer Daniels Midland, que compran la mayoría de las cosechas a los agricultores.
Así que realmente estamos en la inflación Biden. Y la inflación Biden que está experimentando Estados Unidos es el resultado, básicamente, de la política militar de Estados Unidos, de su política exterior y, sobre todo, del apoyo del Partido Demócrata a la industria petrolera, que es el sector más poderoso de Estados Unidos y que está guiando la mayoría de las sanciones contra Rusia; y del estado de seguridad nacional que basa el poder de Estados Unidos en su capacidad de exportar petróleo, o de controlar el comercio de petróleo de todos los países, y de exportar productos agrícolas.

Así que lo que tenemos ahora no es simplemente una cuestión doméstica de asalariados que quieren sueldos más altos -lo que no están consiguiendo particularmente; ciertamente el salario mínimo no se ha incrementado- sino que tienes que poner esto en el contexto de toda la guerra fría que está ocurriendo.

Todo el enfrentamiento de EE.UU. y la OTAN con Rusia ha sido una bendición, como tú y yo hemos hablado antes, para la industria del petróleo y los exportadores agrícolas.

Y el resultado es que el dólar estadounidense está subiendo frente al euro, frente a la libra esterlina y frente a las monedas del Sur Global. Pues bien, en principio un dólar en alza debería hacer que el precio de las importaciones fuera bajo. Así que hay algo más en juego.

Y lo que está en juego, por supuesto, es el hecho de que la industria del petróleo es un monopolio, que la mayoría de los precios que han estado subiendo son básicamente el resultado de una monopolización, en el caso de los alimentos, por parte de las empresas de comercialización, como Cargill y Archer Daniels Midland, que compran la mayoría de las cosechas a los agricultores.

La ironía es que mientras los precios de los alimentos, junto a los del petróleo, son el principal factor que se dispara, los agricultores reciben cada vez menos por sus cosechas. Y sin embargo, los costos de los agricultores están subiendo - para los fertilizantes, para la energía, para otros insumos - de modo que usted está teniendo enormes ganancias para Archer Daniels Midland y los monopolios de alimentos, para los distribuidores, y enormes, enormes ganancias para la industria del petróleo, y también, por supuesto, para el complejo militar-industrial.

Así que si miras lo que está sucediendo en el sistema económico mundial en general, puedes ver que esta inflación está siendo diseñada. Y los beneficiarios de esta inflación ciertamente no han sido los asalariados, ni mucho menos.

Pero la crisis que ha creado la política de Biden se está achacando a los asalariados en lugar de a la política exterior de la administración Biden y a la guerra básicamente de EE.UU. y la OTAN para aislar a Rusia, China, India, Irán y Eurasia en general. (...)        

BENJAMIN NORTON:

Profesor Hudson, usted señala en este artículo en su sitio web que más del 50% del valor de los bienes raíces de Estados Unidos ya está en manos de los banqueros hipotecarios. Y, por supuesto, ese porcentaje aumenta y aumenta.

Ahora bien, usted, profesor Hudson, ha argumentado un punto que no he visto a mucha otra gente hacer, aunque es un punto obvio y correcto, que es que en realidad ha habido mucha inflación en los Estados Unidos en los últimos años, pero esa inflación fue en el sector FIRE: finanzas, seguros y bienes raíces.

Lo vemos con el aumento constante de los precios de los inmuebles; suben cada año; el alquiler sube cada año. La diferencia ahora es que también hay un aumento significativo en el Índice de Precios al Consumidor.

Y hay un estudio interesante publicado por el Instituto de Política Económica, que es, ya sabes, un think tank de centro izquierda, afiliado al movimiento obrero; no son radicales, son progresistas. Y han hecho un estudio muy bueno.

Y encontraron - esto fue publicado este abril - encontraron que las ganancias corporativas son responsables de alrededor del 54% del aumento de los precios en el sector corporativo no financiero, en comparación con los costos laborales unitarios que sólo son responsables de alrededor de un aumento del 8%.

Así que demostraron, científicamente, que más de la mitad del aumento de los precios en el sector empresarial no financiero, es decir, en el Índice de Precios al Consumo, más de la mitad de esa inflación se debe a los beneficios empresariales.

Por supuesto, esa no es la forma en que se discute en los medios de comunicación. Esa no es la forma en que la Fed está discutiendo todo. Vemos a Larry Summers diciendo que tenemos que aumentar el desempleo. Larry Summers, por supuesto, fue el secretario del tesoro de Bill Clinton.

Está diciendo que Estados Unidos tiene que aumentar el desempleo; la solución a la inflación es aumentar el desempleo. A pesar de que estos estudios muestran que más de la mitad de la inflación en el Índice de Precios al Consumidor se debe a los beneficios de las empresas.

Me pregunto si puede comentar por qué tantos economistas, incluyendo gente tan venerada como Larry Summers, se niegan a reconocer esa realidad.

MICHAEL HUDSON:

(...) Has hablado de los beneficios de las empresas.  [Para los economistas clásicos -si se trata de un economista del mercado libre como Adam Smith, o David Ricardo, o John Stuart Mill- se trata de rentas de monopolio. Así que lo que llaman beneficios corporativos están muy por encima de las tasas normales de rendimiento de las empresas, los beneficios normales. Son las rentas económicas del monopolio.

Y eso es porque hace unos 10 o 15 años, los Estados Unidos dejaron de imponer sus leyes antimonopolio. Esencialmente ha dejado que los monopolios concentren los mercados, concentren el poder y cobren lo que quieran.

Y así, una vez que se ha desmantelado todo el marco legal que se puso en marcha desde la década de 1890, desde la Ley Antimonopolio Sherman, hasta principios del siglo XX, el New Deal, una vez que se desmantela todo este control estatal, diciendo - esencialmente lo que dice Larry Summers es, estamos a favor de un mercado libre.

Un "mercado libre" es uno en el que las empresas pueden cobrar lo que quieran por las cosas; un mercado libre es uno sin regulación gubernamental; un mercado libre es uno sin gobierno; un mercado libre es un gobierno lo suficientemente débil como para que no pueda proteger a los asalariados; no puede proteger a los votantes. Una "democracia" es un país en el que el grueso de la población, los asalariados, no tienen capacidad para influir en la política económica en su propio interés.

Un "mercado libre" es uno en el que, en lugar de que el gobierno sea el planificador, Wall Street es el planificador, en nombre de las grandes industrias que básicamente se están financiando. (...)

Sí, y este es un artículo en Fortune que se basó originalmente en un artículo en Bloomberg: "5 años al 6% de desempleo o 1 año al 10%: Eso es lo que Larry Summers dice que necesitaremos para vencer la inflación". Así de simple es, ya sabes, ¡sólo tienes que aumentar el desempleo, y entonces la inflación desaparecerá mágicamente! (...)

Así que esta es otra propuesta. Larry Summers dice 6% de desempleo durante cinco años, o 10% de desempleo durante un año. El presidente de la Fed, Jerome Powell, dice que la solución es "bajar los salarios". Me pregunto si puede responder a eso también. (...)

Los alquileres y la propiedad de la vivienda, tener una casa es demasiado caro para ser competitivo con la mano de obra extranjera. Tener que pagar el 18% del PIB en atención médica, la atención médica privatizada, pone precio a la mano de obra estadounidense fuera del mercado. Todo el servicio de la deuda que Estados Unidos ha pagado está sacando a Estados Unidos del mercado.

Así que el problema no es que los salarios sean demasiado altos. El problema es que los gastos generales que la mano de obra tiene que pagar para sobrevivir, para el alquiler, para la atención médica, para los préstamos estudiantiles, para los préstamos de automóviles, para tener un coche para conducir al trabajo, para la gasolina para conducir al trabajo, para comprar [alimentos y otros productos esenciales a] los precios de monopolio que usted necesita para sobrevivir - todo esto es demasiado alto. (...)"

    (Entrevista a Michael Hudson, Benjamin Norton, Brave New Europe, 02/07/22)